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Maruxa : Semanario escolar, n. 30 (1917)

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SUSCRIPCION U. m.« • • 0^5 pU». Un trimc*tro . 1,00 Unlin Kostal . 1,50 Anudo» a proeio» convoncionales. Número suelto: 10 cts. $- ------- -------------- ® nño 1. Santiago 28 de Octubre de 1917. Núm. 30 MARUXA SEMANARIO ESCOLAR i T E R A T U R A CIENCIAS Y A R TE S incansable LABOR DE CULTURA él ■<s> R.EDA.CCION Y ADIvIINISTRACION: GELNIIRE 2 S, 26 , — SANTIAGO 1 I 7 ...... .... ............ 1 /7 «non. 9M A R U X A PARA M.ARUXA :|H -El J^ELTY 1X14.0 Stro - J|jjj| Dice la oración más humana de la religión de Cristo: El pan nuestro de cada dia, dánosle hoy. No dice el pan de cada dia, sino el pan nuestro. ¡Nues tro! ¿Habéis meditado, fariseos, sobre el sentido de esta palabra? Nuestro es decir, que el pan de nuestra mesa no sea el que falta en la mesa de los demás, que sea el nuestro adquirido en justicia, sin menoscabo del pan ajeno Y si así no fuese, si el pan de vuestra mesa, ricos y poderosos de la tierra, no es verdaderamente vuestro, de nada os servirá que repartáis, las obras por caridad, si antes no habéis dado lo que es justicia. J acinto BENAVENTE. * i PURITANISMO AGRARIO ¡Los hay que son primos!... La cosa señores tiene sus perendengues y me rece estudiarse. En esta graciosísima España de nuestros pecados los que se dedican a socorrida profesión de. redentores de ios de abajo, suelen abrigarse con capa de santidad, mientras por dentro son tan bellacos como cada hijo de ve  cino, Ejemplo al canto. En Pontevedra hav un pe  riódico que sin perjuicio de ostentar el tan desacrediiado marchamo de independiente, se dedica a explotar la candidez dé la gente del campo, después de que los caciques lo echaron de su lado por insaciable. En ese diario plumea a dies  tro y siniestro un extranjís desechado también de todos los campos políticos por inepto. Pues bien, este imnominado advenedizo se dedica a a realizar campañas en los periódicos a cambio de ¿que creerán ustedes? ¡de pemiles, señores! Si quiere ustedes saberlo no tienen más que preguntárselos a dos vecinos de la cándida Moraña, a dos sujetos conocidos por "Galeón,, y “ Chavolero,, que días pasados entregaron 1 il aludido negociante en campañas periodísticas'cuktro saladitas nalgas de dos cerdos de Moraña.. A pesar de ello si 'tuvieseji ustedes el mal gusto da leer la faramalla del desaprensivo perioaiqnero le tomaría por el hombre más puro y recto que malparió madre catalana. ¿Cuando se cansará el pueblo de hacer el primo? Silos estómagos pudiesen hablar ¡que cosas más elocuentes dirían! ¿Verdad? v MARIANO.: CON PLUMA AJENA EN E L TE ATRO Tanto por la escasa importancia de la cumpañía, como por la índole de alguqas de las obras representadas, el público acordó mostrarse rehació y no concurrir; aF teatro de la Rúa Nueva. Y un día y otro dia, desde el primero, reina en las localidades casi un vacío de máquina neumática. — ¿Qué haremos — se dijó, sin duda, la empresa-^ para llenar el teatro siquiera una noche? Y pensando, pensando, dió con "La Garra„- echando en olvido que fracasó tantas cuántas ve  ces fué aquí representada. No estimamos preciso rebatir nuevamente la falsa tésis de "La Garra,,, ni las artificiosidades con que la ha revestido la habilidad del autor pero si consideramos conveniente, después dé dar por reproducido cuanto han dicho a raíz de su estreno, en lo que afecta al fondo de la obra, consignar a fuer de santiagueses nuestra protesta contra la empresa, que con manifiesta desaprensión consiente que se ponga en escena un drama que de soslayo se injuria a nuestra ciudad, cosa la más aprósito para .que los santia  gueses persistan en su retraimiento, no interrum  pido afortunadamente, con la función del lunes. Respecto a los actores, nada que aplaudir, ni tampoco nada nuevo qne censurar, salvo que los días pasados era el propio director de la compa  ñía quien incurría en equivocaciones y omisiones, demostrando con ello no saberse su papel. ¿Q-u.é es la, Trid.a,'?.., La noche plateada por los rayos pálidos de la amarilla luna hadábase ya en la cumbre de su ca  mino. Un sepulcral silencio reinaba en la tierra. Sentíase tan solo el suave,y rítmico ruido de cris  talinas aguas que incesantemente caían sobre la argéntea superficie de una clara fontana, Todo me invitaba a dormir, a satisfacer el can  sancio que embargaba entonces mi ser; mas dor  mir érame imposible, una idea vencía todo; ven  cía el sueño, vencía el sueño, vencía el cansancio, esa idea era la del porvenir. ¿Qué seré mañana? ¿Como será mi vida? ¿Como mi muerte?... r í •' Ya la aurora aparecía cuando rendido quedé dormido insensiblemente; más, de pronto me veo entre una porción de gentes queaclamándome a grandes voces conducíanme pomposamente a un regio alcázar. ¡Oh que hermoso!, ¡Que cuadros, tapices, alfombras!... ¡Que habitaciones; que ser  vidumbre! ¡¡Que cosas!!.'.. Yo. allí era el señor, el amo; el que disponía, el que gobernaba, y así eir sueños creí hallár solución alas preguntas que despierto pensar tanto; pero, no recordaba como me había hecho señor y amo de aquel palacio, de aquellas riquezas... en fin, como de un mu chacho pobre me había elevado a tan alta jerar  quía; y cuando est iba más engreído, más engol fado gozando y divirtiéndome he aquí que.des  pierto y hallo mi alegría, riqueza y poder por tierra! (Continuará) E milio C. Y PEÑUELAS. 7 3 M A R U X A eSCdtLMIR*» J-T A -E=*T . A -r*T I_,«OS njaSGTTOJFaE® Los problemas de la enseñanza no deben ser tratados aisladamente, porque la enseñanza racio  nal es un conjunto orgánico con bases fundamen  tales, sin las que es imposible hacer riada, sino en forma y modo circunstanciales y transitorios. Así'que, la primera y mas grave cuestión que debe plantearse y resolverse es ésta: Dado el ac  tual estado de cultura en nuestra Patria, ¿deberá dejarse encomendado a la iniciativa individual o colectiva, pero no oficial, el fin social de la ense  ñanza? Este problema, como otros muchos que sus  citarse pueden a proposito de la ingerencia del Estado en lo que al bien publico atañe, se resuel  ve fácilmente en abstracto, recordando la distin  ción de las funcionesdel Poder público en rega  ladora, tutelar y supletoria, cuya distinción lleva como consecuencia implícita, que allí donde la espontaneidad social realice por sí misma los fi  nes de conservación y de cultura que demanda la existencia y la prosperidad del ente colectivo, ha de intervenir únicamente la función reguladora, que garantiza la libertad dentro del derecho, la que tiende a evitar colisiones mutuas por preten  siones absorventes o por injustificadas intromi  siones,y nunca la supletoria, que, no siendo ne  cesaria, es siempre perjudicial, porque impone sacrificios de derechos, de libertad o económicos, que no puede exigir el estado cuando no están justificados. ¿Pero nos hallamos en este caso?... Si obser  vamos el crecido número de Institutos privados de todas clases que funcionan en nombre de la cultura, como establecimientos docentes, claro aparece que mo es precisa la actuación del Estado por medio de la función supletoria; pero si consi  deramos los escasos frutos que aquellos han dado, no se ve tan innecesario el ejercicio de esta función. Supresión de exámenes d* prueba de curso Otro medio que podría contribuir a la cultura social como beneficio de todos, sena la desapari  ción de los exámenes de asignaturas con carácter y consecuencias oficiales. Para pensar de este modo nos formulamos esta disyuntiva: o los exámenes capacitan oficial  mente para el ejercicio de alguna profesión o para «1 desempeño de algún cargo público, o no, si lo primero, sobran los grados o reválidas para probar aptitudes ya probadas; si lo segundo, son inútiles los exámenes que para nada práctico sirven. Acaso se diga contra esto que los exámenas de asignatura son estímulo necesario para com  batir la pereza de muchos jóvenes, que solo estu  dian con la esperanza de que se puedan apreciar sus adelantos y brillar por ellos, o ante el temor de la posición poco airosa en que habrían de quedar ante sus profesores o amigos. Pero a esto puede contestarse que si los jóvenes estudian por vocación, encontrarán en sí mismos estímulos baso tantes para aplicarse, y si necesitan acicate deben buscarlo en la disciplina de los Centros privados o públicos a donde vayan a educarse. Y no hay razón alguna, a nuestro juicio, para hacer excepción en pro de los exámenes de in  greso en Facultad. Por el contrario; éstos nos parecen completa  mente inútiles, dadas la índole y finalidad de los estudios superiores, porque cualquiera que sea el carácter de éstos, todo hace suponer que, para intentarlos con intento, bastan los conocimientos de cultura general propios de llamada segunda enseñanza; y en otro caso, en la organización d los estudios superiores, habrá de tenerse en cuen c tala prelacion o precedencia conveniente par a hacerlos con frutos. En efecto, los estudios superiores pueden ser ser de índole puramente científica, cuya finalidad inmediata no ha de ser otra que la de satisfacei la necesidad humana de saber y saber cada vezmás con la conciencia de la verdad de nuestros conocimientos y la certeza de nuestros juicios, en cualquier rama de la ciencia, y como consecuen  cia elevar el nivel intelectual del país por el des  arrollo intelectual de sus miembros. Otros estudios pueden proponerse el progreso estético, el culto de la literatura y del arte bello en sus múltiples manifestaciones, necesidad tam  bién sentida por muchos individuos, y que influye grandemente en la civilización, suavizando las costumbres, excitando sentimientos generosos y delicados y haciendo cada vez máz agradable la comunicación entre los hombres o el trato social. Pero ni en lo referente a la cultura puramente científica ni en lo propio de la literaria y artística, hay razón alguna para que el Estado intervenga por su función tutelar para exigir de los ciudadadanos que se la procuren ni para obligarles a que la prueban, sin que por eso deje de estar y. esté justificada la creaccion y sostenimiento de Centros oficiales docentes donde se den tales enseñanzas a quienes los deseen, y no puedan porporcionárselos por sio en establecimientos privados, acaso por creencia de éstos. Y conce  demos más: concedemos que tantos los Institutos públicos para estas disciplinas como los Institu  to privados, puedan y deban expedir diplomas de aptitud que aún sin trascendencia ni efectos oficiales, sirvan de garantía a los favorecidos con ellos para adquirir crédito y fama pública en retación con la que haya podido conquistar el Ins tituto que los expida. Titulo de aptitud Hay otra especie de exámenes oficiales que estimamos indispensable, porque responden a la racional ingerencia del Estado para proteger a loe ignorantes, alos excesivamente confiados o incau  tos contra las mañas y artificios de los charlata  nes, de los intrusos y de todos los explotadores de la credulidad del candor ajenos. En tal caso se hallan los exámenes que habih- - A M A R U XA tan para el ejercicio de ciertas profesiones de que pueda depender la salud, la honra, la libertad, la fortuna y hasta la seguridad de las personas, que se ven obligadas a encomendar la conservación de aquellos bienes a quienes suponen dotados de conocimientos bastantes para no defraudar sus esperanzas por falta de pericia. Es decir, que cuando el ejercicio de ciertas profesiones demanda como garantía la interven  ción tutelar del Estado debe exigirse el corres  pondiente título de aptitud, y la expedición de éste corresponde también, en virtud de la misma función tutelar, al Estado, quien fijará las condi  ciones para obtener aquéllos previa la demostra  ción de suficiencia ante tribunales competentes, no compuestos de profesores oficiales, sino de un cuerpo de examinadores extraños al profesorado público y privado y con todas las garantías posi  bles de competencia e imparcialidad, para que los discípulos de uno y otros puedan presentarse ante ellos con la mayor seguridad posible de que serán juzgados y calificados según su mérito y capacidad. S alvador C uesta y M artin , Rector de la Universidad de Salamanca - EgiHo inúlict g Eswilil - - POR — XAVIER BOVEDA ....y leí con todo el ardimiento de mis pocos años éste libro de Xavier Bóveda. jLibro de Ju  ventud! ¡Libro de rosas y de espinas! Este es nii libro, prorrumpí al momento, porque cual él: Aunque mi rostro ríe, tengo el alma muy triste. Soy místico de un rito que en la tierra no existe y a la humana nobleza mi espíritu ofrendé. ¡Cuánta ensoñación! ¡Qué elevado espíritu! Como embargan de algo ignoto e inconfundible, al tiempo, nuestra ánima, los pulidos versos que a ella aportan el recuerdo de locas aventuras y amoríos descarriados.... ¡Como afecta el espíritu amargueado y ahito de reproches! Presto acude a nuestros ojos la lágrima nostálgica derramada por. la mujer ideal, que no supo comprendernos.... Bóveda la pinta con fulgores ataviada, y aun  que ingrata, la perdona. El poeta excelso es ro  mántico enamorado de sus versos,-y estos anhe  lan la mujer de impoluta nobleza..... Esto es en sintesis ei Epistolario Romántico y Espiritual, con que se nos manifiesta Xavier Bó  veda, como un poeta fuerte, como un titán del idealismo. Es original, lo que avalora su perso  nalidad en el arte de las Musas. Versos fluidos, sencillos, ora tiernos y quejumbrosos, ora virilés y exaltados. . En ellos se embeben las almas' entristecidas, por eso leí con todo él afdiífiientó de mis pocos años este libro de Xavier Bóveda. /Libro de Ju  ventud! ¡Libro de rosas y de espinas!.... Marino LOPEZ BLANCO. . Compostela-Otoño MCMXVN. ® BAJO EL CIELO DE GALICIA (CONTINUACIÓN) Hemos de andar un cuarto de legua antes de llegar a la capilla donde la Santa hoy de fiesta se venera. — ¡Todos con la santiña! — se nos dice y for  mamos en la comitiva que engrosa más cada vez a medida que avanza por una "corredoira,, flore cida de madre selva. Cien muchachos que no pueden con el calor ni con sus galas festeras (traje de paño fuerte, cuello planchado, corbata de encendida color, gorra nueva, zapatones que les aprisionan los pies, el resto del año descalzados) rodean algareres, sofocados y jocundos a tres hombres qus llevan "la pólvora* y hacen detonar los cohetee a cortos intervalos. Por todos los caminos viene gente campesina. La música que escolta el cortejo — religioso y pagano a la vez — extiende desafinadas y agudas notas por el paraje lleno de quietud, y oro solar,.. (El cornetín de pistón hace primores.) Llegados que somos al campo se alza un glo rioso y solemne repicar de la esquila del santua rio y una agitación profunda hay en todos los que en el campo están los cuales abren calle para que por ella pase la comitiva que ven cruzar con curiosidad y devoción: las mujeres de rodillas, los hombres descubiertos. Puedo enterarme de la gran fervorosldad con que las gentes de aquellos contornos y aun de muchas leguas a la redonda acuden a esta ro  mería siempre extraordinariamente concurrida: que la santa que hoy festejamos es harto mila  grosa. En dialecto, pintorescamente me ‘ cuentan rela tos y sucedidos que son prueba inconcusa, aplas tante de la virtud y poder de la Patrona: la gran pecadora de Magdala, la admirable arrepentida, la hermosa hierosolimitana... V en efecto llaman mi atención — cuando pre tendo entrar en la rústica ermita — mujeres y va  rones que, de rodillas, dan una o mas vijeltas por el campo que rodea a la capilla cumpliendo pro  mesas, que hicieron en trances harto difíciles; ofrecidas cuando hubo peligro d« muerte... Dós bonitas rapazas suben de esa manera la cuesta que al santuario conduce. Rezando el rosa  rio llenas de fé en la virtud milagrosa de la santa a laque ofrendan sus plegarias ingénuamente. Llena de gente la capilla. Lea altares colgados de ex-votos de cera y de madera y las paredes de sendas cortinas de un rojo mustio, descolorado. Resplandecientes los blancos altares de fulgor de cirios qúe iluminan maravillosamente en un albor de pureza, cándido y místico; el liño sagra  do de los litúrgicos manteles... •' "" Huele a incienso y a cera, á 'flores y i Hiérbás. campestres. ’ • • ‘ •o uf, • ' Varias imágenes dispuestas “ ¿obre las andas para la procesión de mediódía../'- ’ - 1 0RTÍ¿'ÑQV0. (Continuará). A LA BUENA DE DIOS... - TTm. uí^ten-eo Escolar era. Sarrtiag'o - Hay en España 80.0CO es  tudiantes, pero dispersos, des  organizados, caóticos, sin es  píritu ni conciencia profesio  nal, sin nociones de solidari  dad, sin criteiio colectivista... Ese río escolar se vuelca ge  nerosa e inútilmente en el mar de la indiferencia individualis  ta. Si se encauzara en motores de asociación y de coopera  ción, otro gallo nos cantaría a todos a los estudiantes, a los profesores, al legislador, al pu  blicista, a la nacióu entera — Cristóbal de Castro. Puesto de nuevo sobre el tapete el tan decantado tema de nuestra renovación nacional, apenas si hay más de un escritor, de todo ese mundo intelectual que ahora se des  ata en difusas elucubraciones, que haga notar la necesidád de comen zar por orear con las auras renova  doras el espíritu en crisis de lá ju  ventud española. Ocurre, que entre los jovenes de hoy, y, especializando, entre los es  tudiantes, el indeferentismo y la abulia en fatal maridaje lo dominan todo. En la edad de las nobles re  beldías y de las audacias arrogantes, cuando el vigor de la primavera de la vida suele escocer en la sangre y en el espíritu mozos, nos hallamos con una legión de hombres prema  turos, alfeñicados de cuerpo los más, y con el alma yerma casi todos, don  de ni alienta una aspiración, ni flo rece el sentimiento, ni fulgura la idea... Adentraos un día por esos claus  tros, vivid unas horas en contacto ¡con aquellos adolescentes que mos  trado sendos libracos en las manos ¡aguardan en arracimados grupos, ante la puerta de las cátedras, la llegada del profesor, y, sin duda, [os preguntaréis: ¿qué fue de aque  llos gloriosos estudiantes de antaño, lustré y prez del aula española, que sabíá adornar su mocedad con las ¡más gentiles prendas y gallardías? La juventud universitaria de hoy, muy pinturera y... nada más ¡cuán 1 lejos está del Pórtico y del Agora, de Salamanca y de Alcalá! Pero ¿he  mos 1 de continuar los estudiantes en este estado de inerte pasividad, aho  ra que en todos parecen sentirse vagidos de resurgimiento? El brioso cronista madrileño, Cristóbai de Castro, ha publicado re  ciente en Nuevo Mundo un fuerte y levantado , artículo que ningún estudiante español debe dejar de leer. De él son los párrafos trans  crito a guisa de lema al comienzo de estas líneas. En él después de loar las tradiciones corporativas que cultivan los estudiantes alemanes, ingleses y rusos, trazó tan esclare  cida pluma esta vibrante pregunta: “ ¿Y en que se advierten estos signos de confraternidad profesio  nal, de asociación espiritual y social para defender los mismos intereses, ennoblecer análogos ideales, digni  ficar las mismas aspiraciones entre los estudiantes de España?,, Si esta falta de solidaridad profe  sional es general entre todos los es  tudiantes españoles, entre los compostelanos es bastante mayor con relación a los alumnos de las restan  tes universidades. Aquí si que ver  daderamente "toda la convivencia se reduce a la misma casa de hués  pedes y al mismo café; todo el co  mercio intelectual al repaso en vís  peras de exámenes; la solidaridad profesional a no entrar en clase o a "formar parte de una Comisión,, para ver al rector o al ministro.,, Aquí precisamente, donde el ele  vado contingente estudiantil es el principal elemento de la vida local, no disponemos siquiera de un cir  culo de estudiantes, cuando ya no hay profesión ni grupo social que no tenga organizado su centro. Aquí, en la capital intelectual de Galicia ¿no es vergonzoso que por falta de espíritu emprendedor, y contando como se cuenta con so  brados elementos, carezcamos de una de esas beneméritas entidades indispensables para el desarrollo de la cultura científica y artística de los pueblos, que se llaman, Reunión de Artesanos en La Coruna; Círculo de las A.rtes, en Lugo; Recreo de Arte  sanos, en Pontevedra; Círculo Mer  cantil, en Vigo; etc? La falta de una sociedad de éste linaje tan sentida en Compóstela, llévanos a proponer la constitución, ya que nó de "La Casa de los Estu : diantes,, — -cómo quiere Cristóbal de Castro — al menos de un modesto Ateneo Escolar. No pretendemos referir en este lugar una detallada exposición del transcendental papel que el Ateneo Escolar desempeñaría en la vida compostelana. Sería a un tiempo santuario de la cultura y del arte; hogar de la coniíjaternidad escolar, piedra angulaf de la organizacón estudiantil .... Se estaría en Santiago al tanto de los últimos progresos de la inteligencia humana sosteniendo la suscripción a las principales revistas científicas y literarias; y se mantendría una constante comunicación espiritual de las diferentes regiones españolas con las colonias que envían a esta Universidad, por medio de la sus  cripción a su prensa. En Santiago aparecen semanal  mente dos publicaciones de carácter escolar, que, con ventaja para todos pudieran refundirse en una revista de mayor vitalidad bajo el patroci  nio del Ateneo. Finalmente, pudiera estar presi  dido por un señor catedrático de la Universidad, que con su autoridad y prestigio investiría al nuevo cen  tro de indiscutible seriedad y ava  loraría el acierto en la dirección de la labor cultural. ¿Qué como llevar a feliz realiza  ción la iniciativa que dejamos apun  tada? El mismo Cristóbal de Castro, en el trabajo repetidamente aludido nos dá la respuesta. Dice así el ilus tre literato: "Bastaría con celebrar una reunión de delegados escolares por cada Facultad o Escuela, nom  brar la Junta de gobierno interina, organizar un festival teatral, otro taurino y otro de "foot-ball„ (que haya para todos los gustos), y re  querir la cooperación del Estado, de la Prensa y de la gente rica.,, Para los arrestos juveniles llevar a efecto así la implantación del Ate1 - ’ neo Escolar no es empresa difícil. Bien sabemos que los inevitables pesimistas habrán de lanzar én esta ocasión como en todos sus presa  gios sombríos; pero donde hay es  píritus entusiastas y voluntariosos nunca prospera el espectro de la agorería. Escolares de las gloriosas aulas compostelánas: en el surco queda depositada la semi la de la iniciati va: vuestro entusiasmo y vuestra constancia haránla florecer. ¡Ya es hora de que el alma estu  diantil despierte a vida nueva! Y&hatía Fas Andr&do Santiago, 18 de Octubre de 1917. MARUXA hace suya la_ idea del distinguido escritor; suplicando a sus compañeros los escolare^, apo  yen del modo más decidido y apor  ten sus briosos años juvenilec ala pronta implantación del Ateneo Es - colar. if. de ia M. 3 ■ M A R U X A I í T TT IB.3 T^O COiTCTJISSO ENVIO r. A la Srta. Consuelo de Cuenca y García de Castro ' ¡Oh! que cuerpo delicioso, que rostro más seductor, según mi cálculo ocioso el vuestro es el más hermoso rostro, que he visto yo. P ichón . ENVIO la Srta. Sofía Buján Aunque el destino me condene a vivir lejos de tí mi espíritu que es libre volará siempre a tu lado» A mador . ENVIO A la Srta. Carmen Cardama Son tus ojos dos luceros Y tus labios un coral Por si hace tiempo suspiro Sin llegarte á interesar. I ngeniero . ENVIO A la Srta. Rosita Corbelra Rosita, mi amor, El nombre pregonaTu belleza: Flor... ...Y floridos son mis pensamientos arrancados del rosal de los quereres Estoy en primavera, rica mía, ¿Me quieres? V enus . ' í ENVIO A la Srta. Amalla López Roca Amores olvidados pueden reverdecer, m solo pasandó por el tamiz de duras pruebas. C añaveral . ENVIO A la Srta. Carmela Goyanes Tu talle gentil y airoso . muy bien imita la palma que se levanta orgullosa en los desiertos de Arabia por eso en lo sucesivo te llamaré Carmela amable alegría de mi pueblo y lirio de aqüestes valles. C andelabro . ENVIO A le Srta. Concha García Cabezas De tus labios cual rosa semi abierta Brotan sonrisas de ternezas llenas Ya la luz de tus ojos incendiarios El alma encanta disipando penas C andelero . ENVIO A la Srta. Teresa Ordás García ¿Olvidar pudiste así Que tú corazón es mío tu corazón — ¡Ay de mí! — el más dulce y complaciente de cuantos yo conoci? E ucerna . ENVIO H la Srta. Pilar Revuelta Es entre las bellas, la más bella; habrá muchas pero ella es única. C ontrabajo . . Reunidos los encantos y belleza Habidos en la tierra y en la altura Tan solo yo diré con gran firmeza Que jamás igualaran tu hermosura. U no . ENVÍO A la Srta. Teresa Fernández Rey Dos clases de seres hay en el mundo, que endulzan la vida del hombre: la mujer y el niño. Feliz quien reúna las cualidades de ambos. Feliz por eso Teresa. A lmo . t ENVIO A la Srta. Hortensia Camino Quisiera ser del Cielo vida mía para darte del imperio la corona y de Roma el estandarte. E l duro. A. ENVIO A la Srta. Inés Somoza Es mi Dios el que tu rezas es mi culto tu pasión mi sacerdote tu rostro mi iglesia tu corazón. U n legionario de M inerva . M A R U X A 7 - INFORMACION - Resultan magníficos los conciertos que del lúsica clisica vienen dándose en los salones de „ popular sociedad "Recreo Artístico,, por el juinteto Cánepa-Fischer. ¿Viil plácemes merece la Junta directiva de dicha Sociedad, al hacer que-el público santiagués puela admirar tan extraordinarios artistas. Por exceso de original nos vemos precisados no poder publicar, conforme habíamos promedo, el hermoso tríptico de sonetos, original deispirado poeta D. Estaquio SuárezBlanco; roamos a nuestros lectores nos perdonen esta falta ue subsanaremos en el número próximo. También publicaremos en dicho numero un interesante cuento titulado "La noche de Difunoriginal del galano escritor, entrañable comañero O. Posada Curros ("Isidrin Goleat,,), el cual llevará como complemento unas hermosas ilustraciones gráficas debidas al genial dibujante y laureado pintor santiagués Juan Luis. En breve dará una conferencia en la Coruña, será la iniciación de una intensa campaña reonalista el culto e ilustrado profesor de nuestra hivérsidad D. Luis Porteiro Garea. iue En la madrugada del jueves dejó de existir en esta ciudad el general de brigada de la sec  ción de reserva Iltmo. Sr. D. Francisco Garriga Regalo. Damos nuestro pésame a su distinguida fami lia emparentada con nuestro querido compañero D. Francisco López Vázquez. llMÉsíTíi iióiFiíÉí 'SS i* Academia especi I de Crte y Confección pa a señoritas . 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Capitá* de Infantería; Mr. Piorro Ledovin, Licenciad* en Filosofía y Letras, D Enrique García MirAs, profesor Mercantil en la Sociedad Económica; D. Manuel Rey'Gacio Abogado, Profesor «.uxiliar de dicha Facultad; D. Miguel Ferror, Abogado, don José de la llosa; Capitán de Infantería; D. Juan Mejuto, Abogado; Profesor de 1.a enseñan» D. Soeundino Éey Zabala, Prafesora de párvulos, Srta. Maria Zuboldia. SE ADSIW AUTOS MEMOS, SFIIO INTERNOS, PERMANENTES Y EXTERNOS PlbñNSE REGLAMENTOS ESPECIALISTA EN ENFERME  DADES DEL ESTOMAGO E IN- ::::::: TESTINO ::::::: Umita ús 11 a 1 y ás 3 a S SENRA 1. — 2.o " doctor merino Ex alumno del Instituto Rubio y j Hospital de S Juan de Dios (M idrid) ¡; Espeeialisti en enfermedades de la piel y TenéreaJ PREGUNTOIRO, 6 Y 8 2.° H III H| ti IlS- ^ ¡filis lll lUitl! II i 1 1