Poesías escogidas de nuestros cancioneros y romanceros antiguos : continuación de la colección de D. Ramón Fernández
Full text
, , . ! i J. I , l. ! ' , ' 1\ ) '. I I I I I l' POEsíAS ESCOGIDAS DE NUESTROS CANCIONEROS y ROMANCEROS ANTIGUOS. CONTINUACION DE LA COLECCION DE D. RAMON FERNANDEZ. TOMO XVI. CONTIENE EN MADRID EN LA IMPRENTA REAL.
PRÓLOGO. Aunque el público, despues de tantas colecciones de Poesías ligeras como ha visto, pudiera estar mal dispuesto á recibir la que ahora se le presenta; nos atrevemos sin embargo á pedirle para ella toda la atencion é interes, que pueden darse á esta clase de bagatelas. Ya se los mire por la parte del Ienguage , ya por la poesía, los Romanceros encierran una muchedumbre de preciosidades, _ que no debian quedar olvidadas en las rarísimas colecciones que casi nadie leía ya. Entresacarlas de allí, darlas el órdcn natu~ ral que deben tener, limpiarlas de las infinitas mentiras en que abundaban, y corregirlas á veces de los lunares que el mal gusto del siglo imprimia en ellas; tal ha sido el trabajo que los editores han hecho, y que ofrecen gustosos al entretenimiento de muchos lectores, y á la reflexlon y estudio de algunos. La Poesía Castellana, rueb y grosera en Tomo XVL a
11 SU principio como son todas las artes quando comienzan, nada ofrece interesante á quien la contempla con los ojos de la imaginadon: pero el Gramático y el Filósofo pueden encontrar en sus primeros ensayos, el uno muestras del carácter y costumbres de la edad en que se escribiéron, y el otro los principios de la formacion del lenguage. Es de extrañar por cierto que una nacion guerrera, acostumbrada en siete siglos continuos á luchar con los bárbaros usurpadores, no haya empezado por tener una Peosía bélica, robusta, y llena de energía. Mas estaban muy distantes de este carácter los primeros elementos, que la formáron. La Poesía Provenzal, la Gallega, la Portuguesa, ocupadas siempre en amoretos, ó en devociones, sin sublimidad, sin calor, envueltas entre conceptos pueriles y qüestiones impertinentes, podian prestar poco al entusiasmo de la Castellana, que en sus principios se formo' de todas ellas. Y aunque hubo Poetas que se atreviéron á cantar asuntos que pe-
1 '" .. s 111 dian robustez y sublimidad, COUlo eran las hazañas del Cid Y de A1exandro, no hiciéron otra cosa, que manifestar la desigualdad de sus fuerzas para' unos objetos tan grandes. En la coleccÍon que Don Tomas Sanchez hizo de las Poesías anteriores al siglo X V , solo las obras del Arcipreste de Hita merecen alguna atencion por su invencion festiva é ingeniosa. ¿ Pero quién puede leerlas? Su lenguage rudo y escabroso, su 'estilo informe y pesado, su versificacion indecisa y dura, y últimamente la monotonía bárbara de sus dmas atormentan el gusto ménos delicado, y le rechazan de su lectura. La lengua y las costumbres comenzaban ya á pulirse en el Reynado de Juan el 1I, y la Poesía á la par con ellas iba suavizándose, y mejora,ndo su armonía. Aquel Príncipe manso y bueno por carácter, muy poco propio para regir las riendas del Estado en las turbulencias, que le' agitáron quando reynó, era masapropósito para los fáciles juegos de las Musas. El fomentaba y se en- (,12
IV tretenia con los trohadores, escribia algunos versos, y corregia tal vez los de Juan de Mena. Esto bastaba para que los cortesanos se dedicasen al cultivo de la Poesía, y entre ellos Don Jorge Manrique, y el Marques de Santillana hacen honor á su siglo. La fermentacion general que de aquí se originaba, fué ayudada en gran manera por la galantería, que entónces mas apasionada que ahora, produxo sucesos capaces de agitar por sí solos la imaginacion ya exaltada de aquellos Poetas. El desdichado Macias , llamado por excelencia el enamorado, despues de haber perdido por sus amores la libertad, pereció en su prision á manos del marido de la Dama á quien amaba 1 : Garcisanchez, Poeta de mas opinion y crédito que Macias, se volvió loco, y al cab() mu- ! Macias fué muerto de una. lanzada que le tiró aquel zeloso hidalgo, miéntras estaba cantando unos versos que habia hecho, quejindose de 5U suerte. Santillana hizo por este lance su Querella de amor, que es la primera composicion, que Íl)¡ertamos del Can ... .cionero.
v rió enamorado y perdido por una prima SU 4 ya. Las rencillas por otra parte, la sátira y la envidia que son tan comunes, y amancillan tanto esta profesion, eran poco conocidas en aquel siglo. Todos los que entónces se llamaban trobadores se alentaban y se instruian: y si el suceso de sus trabajos hubiera sido conforme al entusiasmo que los guiaba, la edad de Juan el II, seria la mejor época de nuestras Musas. Pero estaba todavía la literatura muy en sus principios para que sus progresos fuesen grandes. La lengua que manejaban, rígida y dura se prestaba poc~ á sus esfuerzos: la rima de que se valian era pesada, y poco conforme á la armonía verdadera: apénas conocian á los antiguos, y en ellos solos podian beber el gusto exquisito, y el verdadero modo de imitar á la naturaleza. Los caracteres de la Poesía de aquel tiempo son la sencillez y la pobreza .. Poco numerosa, poco fácil ;. ella se perdia mas bien entre conc~ tos ingeniosos, que entre imágenes ricas; y
VI al ver las expresiones forzadas, y los ripios miserables con que llenaban sus versos, parece que aquellos Poetas se contentaban con rimar bien ó mal un pensamiento qualquiera, y con dar su cuidado á la invencion, que las mas veces era bien. impertinente. 1 El gusto mezquino de hacerse qiiestiones agudas sobre el amor, estrechaba su genio, y no le dexaba abandonarse á las efusiones del sentimiento: y últimamente la debilidad del colorido que se advierte en aquellas Poesías, las hace por 10 comun insípidas é ingratas en su lectura. Quando nos pusimos á reconocer los Cancioneros antiguos, con el fin de escoger composiciones para esta coleccion, nos admiramos de ver quan pocas eran las que podian llamarse verdaderamente poéticas. Pero habiédonos propuesto dar una muestra 1 Un exemplo de esto son las lecciones de Job pnestJs en verso, y acomodadas á sus Jmores por GJrci Sanchez, y los Mandamientos gloSJdos del mismo modo por otro PoetJ.
1 1 r ,. ) VII de la Poesía del siglo XV, fué pre~iso elegir las que presentamos al principio del tomo primero. En ellas luce mas imaginacion; se ve el afecto mas bien expresado, y últimamente están mas exentas de las puerilidades é impertinencias, que afean de ordinario á las demas. Y es tambien preciso confesar que Juan de Mena, Santillana , y Manrique se distinguen mucho de los otros Poetas, el primero por el número y riqueza de la expresion, el segundo por' la dulzura del estilo, y el tercero por la grandeza del pensamiento. El trato que tuvo Boscan con Naugerio á principios del siglo XVI, hizo mudar de semblante á la Poesía Castellana. Este Italiano le aconsejó que ensayase la versificacion de su pais en nuestra Poesía; y el ensayo executado por Boscan tuvo un éxito prodigioso. Nuestros Poetas abandonáron las coplas, y empezároná servirse de las rimas . Toscanas. Garcilaso, Acuña, Cerina, Mendoza, y otros sostuviéron esta novedad
XIV solo si podria asegurarse que Garcilaso, :Mendoza y Acuña no la conociéron, que otros Poetas se desdeñáron de usarla, y que ro ella fué destinada solamente á los Romanv~ ces y á las Letrillas, que eran por decirlo Ja así la Poesía del vulgo. El uso del asonanPe te se perfeccionó y generalizó probablemente su en el último tercio del siglo XVI, quanlo do se cscribiéron los infinitos Romances de dt el que se formó la gran coleccion de ellos, impresa en Madrid en 1604, por Juan de la: v~ Cuesta. ,f,·· ta Hemos dicho que estas composIcIones la: eran la Poesía del vulgo, y no con intencion ¡, m de menospreciarlas. Desnudos verdaderar1i. ,., fir ment~ d~l a:tificio ! ~iolencia á que precisa- ,"" ga ba la lmltaclon, cmdandose poco sus autores, d~ de de que se pareciesen á odas de Horacio ó: mente, su uso no fué general hasta el tiempo que decimos. Algun otro romance se encuentra en el Cancio-, nero, donde se hallan asonantes; pero esto sucede po-! cas veces, y tienen ademas demasiado ayre de pobreza, 1 1 para creer que los usaban con estudio. I sei
XV 50, .. ' canciones de Petrarca, componiéndose mas lue ! ' bien por instinto mas que por ar te , los Ro- ¡ue lUirlo mances no podian tener el aparato y la elevacion de las odas de Leon, Herrera y Rioja. Pero ellos fuéron propiamente nuestra ani Poesía lírica: en ellos empleaba la música :nte ande .msus acentos: ellos eran los que se oian en los estrados, y por las calles en el silencio de la noche, al son del harpa ó la vihuela: ellos servian de incentivo á los amores, y tal vez de flechas á la satira, y la venganza: pintaban felizmente las costumbres Moriscas ó mes las Pastoriles; y conservaban tambien la me- :ion r.. moria del Cid Y otros héroes señalados. En ~rar1i. ... : fin mas,flexibles que los otros géneros s~ ~le isa- .. gaban a toda clase de asuntos, se atavIaban ores " de un lenguage rico y natural, se pintaban io ó: ' •. de una media tinta amable y suave, y pre- ': sentaban por todas partes aquella facilidad, e dc-.~¡ aquella frescura, propias solamente de un ncio-'1 carácter original, sin violencia y sin es- ,e po-! ~ d' . 1: tu 10. )Ieza'l No por ,esto aseguramos, que los RoI
XVI manees se hallen exentos de defectos; los tienen y muy grandes. Nuestros Poetas, á quienes á veces sobraba el genio, les faltaba de ordinario el gusto, prenda preciosa que de las bellezas que se presentan á la imaginacion, escoge las mejores, las combina, y sabe presentarlas en su mejor brillo. El gusto hubiera enseñado á los Poetas del sigloX VI á ser ménos secos, á escoger mejor sus asuntos, y á suprimir sin contemplacion alguna los muchos trozos prosaycos ó baxos con que malamente acompañáron sus bellas producciones: hubiera enseñado á los del siglo siguiente á ser ménos frívolos, ménos pedantes, ménos prolixos, y á quemar enteramente todo el falso ,brillo de que se adornáron. Pero el gusto, que nace siempre de la ilustracion 1, no pudo ser general en unos tiempos, en que la masa de las luces no era muy grande. Así encontrándose sin di1 Scribmdi recte, s.'1pCl't? est et principium et fons: R(m tibi socra/iea? pounmt ostendere chart.u. Horacio. ~. :1. r.·· ? , ' . .. .. ~ 'é ( f r ( r 1 r t 1 t ( e e a a r t ti c: 11 t t
os , ,a y 511ó us os , ear se XVII que alguno la andon miserable á las falsas flores, á los equívocos, y á los pensamientos refinados, opuesta directamente á la verda4 dera elegancia, se derramó como una epidemia por toda nuestra literatura, y corrompió tambien los Romances, marchitando mucha parte de su natural belleza. y se introduxo esta peste en ellos con tanta mayor libertad, quanto mas ayuda,ban tales juguetes á la galantería, que los tenia por discreciones; y porque se los creyó disimulables en unas obras, que se hacian como jugando. Por otra ,parte los Romances que se 1, ' • atreviéron á salir de su esfera, y á tratar I ¡"""'" asuntos demasiado grandes, no siempre tienen el colorido conveniente á su materia: re .. ' tal es por exemplo el 26 de la tercera par- .'~' te; composicion harto débil para la sublime 10 1- '1s: 'é escena que pinta r. 1 Dí al Proc6nsul ( respondió Mario al Lictor, que le intimaba la órden de salir del Africa) que has vis- , , fo á Caja, Mario sentado sobre las ruinas de Cartago: ¿ Dónde está el genio superior que pueda añadjr Tomo XVL b
XVIII Sin embargo hay en los Romanceros mas expresiones bellas y enérgicas, mas rasgos delicados é ingeniosos, que en todo lo dernas de nuestra Poesía. Los Romances Moriscos principalmente están escritos con un vigor, y una lozania de estilo que encanta. Aquellas costumbres en que se unian tan bellamente la valentía y el amor, aquellos Moros tan bizarros y tan tiernos, aquel pais tan bello y delicioso, aquellos nombres tan sonoros y tan dulces, todo contribuye á que parezcan [infinitamente nuevas y poéticas las cornposicionesen que se pintan. Los Poetas se cansáron despues de disfrazar sus galanterías con el trage Moris. co, y se acogiéron al Pastoril: entónces á los desahos, á las cabalgatas, á las divisas sucediéron los campos, los arroyos, las flores, los rebaños; y con esta mudanza lo que belleza á esta escena, á esta expresion tan soberbia? El Poeta que se atrevió á trasladarla en un Romance, debia haberla dexado en la historia, donde se ellcuelltr~ COI1 toda su admirable sencillez. . i, p< ro be de el tal en tia m po y< ter SIn , 110 ter .. bi{ . ofE un " 'i se ".1 .,i gél .~ ;¡ enl n : tes
'os ::es on :nlan ¡elle! nnXIX perdiéron los Romances en vigor, lo ganáron en sencilléz. La invencion en unos y en otros es bellísima, y admira ver con que propiedad describen, y en quan pocos rasgos, el sitio, el personage, y los sentimientos que le agitan. Aquí es el Alcayde de Molina, que entra alarmando los Moros contra los Christianos, que les talan los campos: allá es el malogrado Aliatar, que en medio de la pompa fúnebre que le trae) entra sangriento , y difunto por la misma puerta que el dia anse "",, terior le vió salir lleno de lozania: ya es una de / ¡a ¡as 0ue El ,esimple cilla , que habiendo perdido los zarcillos que le dió su amante, se aflige al COl11templar las reconvenciones que la hará: ó , bien es un Pastor, que solo y desdeñado se 'ofende de ver que dos tórtolas se besan en • un álamo, y las espanta á pedradas~ Y si :; se quisiera reducir esta clase de Poesía á los '~géneros conocidos, podria asegurarse que }j entre los Romances se encuentran excelen- " tes anacreónticas, bellos idilios, y felices b2
xx odas; siendo cierto, que los géneros deben distinguirse por 10 esencial de su objeto y sus colores, mas bien que por su mecanismo y disposicion. Las antiguas colecciones están executadas con infinito desórden y negligencia. Ibánse colocando los Romances conforme se recogian, y así están esparcidos acá y allá sin conexlon alguna entre los que deberian tenerla, llenos de mentiras, y lo que es peor. de coplas extrañas que los alteran y corrompen: efecto natural de ser unas canciones vagas, donde todo el mundo quitaba ó añadia á su antojo. Nosotros hemos procurado que esta coleccion saliese libre de confusion semejante. Se han limpiado muchos vicios de sentido, ya que era imposible hacerlo con todos: y se han clasificado los Romances, segun sus diversas especies en Moriscos, Pastoriles, Heroycos y Jocosos. De estos, los que nos pareciéron mas endebles, I rnénos originales y expresivos, fuéron los penúltimos, sin embargo de que s~ ven co- .~: 11 "';J .··1 :; :.; s: b o p 1'( al n: P' á la di sr b: A la b; fu m d la di er ql en y .m
y 10 1la. se llá m or, les alo os lo ns- )e ~s, os ::>- XXI sas excelentes en los del Cid 1, Y en los caballerescos. Así de buena gana hubieramos omitido los pertenecientes á asuntos Grie1 La imaginacion y la historia se complaciéron á porfia en pintar á este héroe extraordinario con los colores mas bellos, y los rasgos mas amables. De nuestros antiguos tiempos no se ve hombre alguno que haya reunido tantas virtudes á tanto valor. Buen hijo, tierno esposo, leal Caballero, y magnánimo caudillo; superior á todas las flaquezas, generoso á pesar de los zelos, y' la envidia de una Corte conjurada contra él , Rodrigo de Vivar se manifestó grande en todos los puestos de SU carrera, y fué el escudo de su patria contra los bárbaros ,que sin él la hubieran afligido miserablemente. Así el carácter casi maravilloso de sus acciones inflamó las cabezas poéticas de los mas de nuestros antiguos trohado res. El primer ensayo conocido de nuestra Poesía fué hecho en alabanza del Cid: sus mocedades diéron motivo á Guillen de Castro para hacer una composicion dramática donde se ven algunas escenas trágicas, las únicas acaso que entónces se escribiéron: El Cid de Corneille fué la primera buena tragedia que se vió en la Europa moderna. y en quanto á los Romances '\: que se hiciéron sobre su vida, son algunos de ellos tan 11 enérgicos, reyna en otros una simplicidad tan agradable, 1:) y están escritos los mas con un estilo tan robusto y tan animado, que i pesar de su vulgaridad merecen bien el iprccÍD r la atencion de qualquiera hombre de gusto.
XXII gos y Romanos, sino fuera por la contemp1acion que tuvimos hácia los mismos asuntos; y si por otra parte no probáran fuertemente lo (lue arriba. diximos de la imitacion, pues los mas de ellos no son otra cosa. Pero la parte que compreht:nde las Letrillas se y Romances cortos, resarce completamente ac este vacio. i Qué dulzura! i qué gracia! ¡qué s< armonía! En esta parte vencemos. er Bien se hubiera querido dar al frente er de cada Romance el nombre de quien le. di compuso: mas esto era imposible. Y aunm que por la semejanza del estilo pudieramos qt: conjeturarlo en algunos; como esta prueba m es tan aventurada, y la averiguadon tan poco impori:ante, no hay para que detenernos en hacerla. La buena época de nuestros Romances comprehende el mejor tiempo de la Poesía, en que Lope de Vega, Liaño y otros mil desconocidos tan buenos ó mejores que ellos, aun no se habian acabado de corromper con el pésimo gusto que despues 10 ahogó todo: comprehende en fin la juventud
1a- ¡a. as ¡te , Lle te le )- os ola os le 110 ud XXIII / .• ¡ de Góngora, a qUien para ser un gran Poeta , nada faltó, sino vivir en un siglo mas 'b' sa 10. Despues de aquella época solo el Príncipe de Esquilache hizo buenos Romances: solo él acertó á' darles aquella media tinta, aquella gracia y ligereza que ántes tuviérotl. Salís, Rebolledo, Ulloa que despuntáron en algun otro género de Poesía, nada valen en este; porque á fuerza de correr tras la discrecion y el ingenio los perdiéron totalmente de vista, y diéron en la afectacion, que es en los libros, como en el trato humano el mas desagradable de todos 10s vicios. Mucho mas se acabó de corromper el gusto con los Romances, que se escribiéron I á fines del siglo pasado, y principios del ': actual. < Pero qué habian de hacer Gerardo ': Lobo , Torres, Montoro y otros infelices, á • t; quienes entónces se llamó Poetas, hombres desnudos de genio, de gusto, y absoluta- '., mente ignorantes 'de los primeros princi- "pios de la ill1itacion? En nuestros días he-
6 e A N e ION ERO. Mandadme tornar la vida, Porque mis huesos no queden En tierra desconoscida, Tornadme la libertad Para que pueda partirme, \.i: Que de buena voluntad La dareis por 'despedirme. Mi corazon me volvais, " Yo os lo dí y tan entero I Que qual vos me lo tornais, T al está que no lo quiero. , IV. DEL MISMO. E~tando mi sentimiento , Desvelado de velar --, Las torres de mi tormento, y mi descontentamiento Puesto en el desesperar, Por defender Las entradas al placer y la salida al pesar, Me vÍ de rabia de amores Tan cercado el corazon,
CA NCION ER O. Que requerí á mis dolores Que me fuesen valedores, y firmólo la pasion Dayudarme \.i: Contra mí hasta matarme La vida en el aficiono Con esta seguridad Que tomé de mi dolor " I Labrará la soledacJ. Un muro en la voluntad, , Con que no tenga temor, Que memoria Con engaño de su gloria Le haga fuerza de amor. y así triste retraido A la vida trabajosa , La pasion que me ha valido, --, Tiene el seso convertido En no querer otra cosa Sino males, Pues ellos no son iguales De la esperanza engañosa. Así que mi desventura Ya me tiene tan contento Con la v ida de tristura, Que renuncian de ventura
8 CA NC IONERO. La obra y el pensamiento; Porque ya Nunca mi fe se verá Con mayor contentalmento. v. DE HERNAN MEXIA. Descubre los difutos de las mugeres. En un centro tan malvado Do tantos males se encubren; ¿ Quién terna seso bastado? Que si un cuento habeis contado Infinitos se descubren: T odas crian en la suma Quanto mas valiente bogan, y al mas tender la pluma, No tocan mas de la espuma Do sentrapan y se ahogan. Poder del padre Corvacho, Saber del hijo T orrellas, Dad á mi lengua despacho, Porque diga sin empacho Aquel mal que siento dellas.
C ANClaN E RO. 9 ''''~ " Ellas 5011 junqueras vanas " y falsillos son dalbogue, , i -'t Hechas de hojas livianas, :"!·f Llenas de culpas humanas; ",~ ) ~t Criadas entrel azogue. ~': Un ser que sin ser' está, .',; . ~1 Y bien dun ayre que atiza, '" ., ;í! Gozo quen humo se va, ",:j •• ~ Un don que quando se da l . "i Se nos tira ma~ aprisa . l . ,;~ ,~ 18 Aquel que mejor tropieza ':l Quando mas más es amado, '!" Cumple estar que no se meza, l' .\~~ 'c~ Que en volviendo la cabeza A .) ., Es traspuesto y olvidado. /~ j Luego dan con un autor .~} ',) En las causas del exceso , ,\ /,;, Y contra la ley damor 'c; ;';.T .. Alegan que dos mejor '" ~~ ';i Abogan en un proceso. :\ '! Ellas aman y aborrescen En un hora presto y matan, Ellas hieren y guarescen, Quando se niegan sofrescen Donde prenden se rescatan: Do s~ revelan se dan,
JO e A N e ION ERO. ::ri Quando se dan las perdemos, d) ) :. Quando vienen ya se van, ~l ., ;', Aquien mas huyen sestán, '¡ ~ 1 N unca están sin dos extremos. Ellas de salto senojan :,: ., ! Quando están mas sin enojos, .~{ W y en lo que se desenojan ., ~ Cien cosas se les antojan, ,~~ .'.') Siempre tienen mil antojos: ~ Ya se muestran rostrituertas, ¡ Ya muy dulces halagadas, .~ Ya dudosas son inciertas, :~ Bravas, altivas reyertas, ~ :~ Y bravas mansas, domadas. .. ~ Ellas muestran que desvian ~ Lo que por arte acarrean, "1 , Desviando lo desguian, 1 Contrastando nos desvian El fin que mas se desean. 1 '\ Si las cometen y aquejan '1 A Hácense nunca vencidas, ,1 Pláñense, lloran y quejan, Quando sienten que las dexan, , .. ) >'l Déxanse caer tendidas. " .i¡ 1vluestran que temen y dudan, .~~ ~ y en tal caso que ignoran
CANC ION ERO. Hacen que le desayudan, y ellas mismas nos ayudan Do su bien todo desfloran. y despues desto deshierra Hilo á hilo por su haz Vereis lágrimas en tierra, y dende aun hora la guerra Es tornada en dulce paz. Ellas nos dan la contienda, Ellas nos piden las treguas, i Guai de quién las reprehenda Que dél van á suelta rienda A parar seiscientas leguas! Con quien sus vicios recave, Con quien sufra sus engaños, Con quien sus maldades call~, Con quien sus vicios alabe Vivirán trescientos años. Muéstranse que nos desa:t11an Qllando sus gozos nos roban, y fingiendo que nos dañan Hacen que se desapañan, y estónces se nos adoban: Marchitan la flor de lis, y buscan con que se ingrife, Si bien sus males sen:ti:; II
I2 e ANCIONE RO. Todas son Semiramis , La mejor, mejor Pasife. :~ Bien que todos las complacen Sin que amor preste sus flechas, J :l Por ellas sinque semplacen ,~ Quando mas os satisfacen 1 " f Quedan ménos satisfechas. ~ Causa de tal des vario ~ 1 De natura les depende, i Que les da tal forma el brío .~ Daquel natural muy frio, 11 Quell tal fuego nos enciende. ;~ i Naturalmente dolientes 1 ',1 De su propiedad ingratas, " ,¡ " Accidentalmente prudentes, ,1 Honestas en continentes, ',j :~ Por accidente beatas. J ':~ Arteficialmente hermOsas', ¡ , i Por accidente fieles, 1 Naturalmente envidiosas. T emCilrosas y porfiosas, Naturalmente rebeles. Son deseosas, ufanas, Amigas del mal hacer, .',' Vanagloriosas, vanas, ~~ Presumiendo de galanas, ,
e A N e ION ERO. Por mejor mal cometer. Con falsos desembarazos y maneras imperfetas Dellas descubren pedazos, Ya los hombros, ya los brazos) Ya los pechos, ya las tetas. A fin de hallar consejo Que les de mas aparato, Mas belleza y aparejo, Aquel negro del espejo Danle mil vueltas al rato. Ya se ponen y des ponen , Ya sañaden mas arreos, Descompónense y componen; En esta guerra los ponen Los pecadores deseos. Prueban el reir á miedo, Pruébanlo suelta la boca, El semblante triste ó ledo, Toman con la lengua quedo Las puntillas de la toca. Ya se trazan los cabellos, Ya los sueltan, ya los tajan, Mil manjares hacen dellos , Van y vienen siempre á ellos Sus manos que 105 barajan.
e A N e ION ERO. Crescen y menguan las cejas, Súbenlas discenlas breve, T ómanse frescas las viejas, Las amarillas vermejas, Las negras como la nieve. Destos modos tan discreto~ No se do hallan tesoro, Veo los cabellos prietos, Quando me cato perfetos, Como rubias hebras doro. Ya se muestran tan garrida~ De questán de tantas caldas, Mas vedlas desproveidas, Las que visteis encendidas, Verlas heis como las gualdas. Ya se tocan y destocan, Ya se publican y esconden, Ya se d~U1, ya se rebocan, Ya se mandan, ya se trocan, Ya sadoban, ya cohonden. Ya sasom:lll, ya se tiran, Ya se cubren y descubren, Ya ríen, lloran, sospiran, Ya no miran, ya nos miran, Ya se muestran ya sen cubren. U nas parescen mansillas 0, ; ~ ,':
0, ; ~ ,': e A N e ION ERO. Como que no saben mal, Ellas mismas son gavillas, Son á la sazon astillas, Son la yesca y pedernal. Ante aquel que temen ellas, Son calladas muy beninas, Pero partido de vellas, Ante quien mas calla del1as, Parlan mas que golondrinas. Do no tienen reprensura Toda han está destronza, La que veis con mas cordura, La questá con mas mesura, Da mas saltos que una onza. N o refrenando su yerro Contrahacen el german, Qual es marica del cerro, Qual se llama pié de hierro, y qual rodrigo ac:m. Si seguran no seguran, Quando hablan siempre mienten, Quando secretan mcsturan, Quando safirman no duran, Quando contrastan consienten. Pedirán porque les pidan, Qual1do hacen bien destruyen,
22 CANCIONEl\O .. Que recibo. Aquel amor tan derecho y querencias tan extrañas Sin temor De llave que rompe el pecho, y da á comer sus entrañas Por amor, En tí misma lo recibas, y tan poderoso sea Con sus llamas , Que rompas tus carnes vivas, Porque yo solo te crea, , Que me amas. Aquel amor que tomar Suele con voces trocadas, Con que ofende Al tiempo del reclamar A las aves no dom<tdas y las prende, A las voces del reclamo De mi mal que no te olvida De dulzura, Tal tú vengas do te llamo Enredada, combatida De tristura. Aquella rabia sin ruego,
CANCIONERO. ~3 . Aquel amor del abismo Tan sin vicio, Con que el fenix hace el fuego En que hace de sí mismo Sacrificio, Si cmeza tal consiente, Tal dolor t6 siempre tengas Por quererme, Que la misma ansia que siente, Sientas tú hasta que vengas A valerme. Aquel amor que desdeña La doncella requerida y encerrada, Que desquiva y zahareña Amor le torna v~cida Muy penada, y su libertad esenta Quebranta con fuerza grande Su poder, T e ponga tal sobrevienta, Que por remedio te mande Obedecer. Aquel amor no fengido Con que la madre no calla Muy cruel,
Z4 C ANC IONE RO. Quando su hiJo ha perdido, y le busca y nunca halla Rastro dél, Y jamas cierra la boca preguntando por las calles Do estu viéron ; , Tal te vea venir loca Preguntando á quantos halles J Si m ~ viéron. Aquella ze]osa ira Que amor revuelve á deshora De enemigo, Con que la triste Deanira Hizo llevar la alcandora A su amigo, Y aquellas llamas esql.úvas Con que sus fuerzas tan fnertes Fellescio, Senciendan en tí mas vivas, Porque mneras de mil muertes Como yo. ¡ O amor! y ¿ dónde miras Tu fnerza que no paresce, Dime hola Contra qui~n obran tus iras, Quien mejor se las meresce
CANCIONERO. Questa sola? V uel ve tus sañas en ella) Muestr.e tu poder cumplido Quanto pueden, Porque con muerte de aquella Que tus leyes ha rompido, Firmes queden. A este con rabia pido, Que de su mano herida Tal te veas, Qual se vió la Reyna Dido A la muy triste partida De su Eneas; y con el golpe mortal Que dio fin á sus amores Te conjuro, Que tu vivir desleal ~ o jamas de sus dolores Veas seguro. Aquella rabia secreta De zelos, amor y pena Mal sin medio, Con que se queja Fiometa Buscando piedad agena Por remedio, A tí , muy desconoscida,
e A N e ION E lt o. Tan cruelmente te dexe .. Yo partido, Que con muy penosa vida Llorando tu fe se queje Del olvido. Aquel amor que penaba A la muy triste Medea Con porfía, Quando sus hijos mataba, y damor cruel pelfea La vencia, A tu mucha discrecion Ponga tales embarazos Y tal cisma, Porque crea tu pasion , Ante mí hagas pedazos A tí misma. Y no olvide las querellas De las penas que conmigo Siempre peno, Pues es mas lo poco dellas Que lo mucho que te digo De 10 ageno; Con todas conjuro fuerte, Queste amor te de pasion Tan sin calma,
e A N e ION ERO. Que al cabo ya de tu muerte Pidiéndome compasioll Des el alma. y entónces verás aquel Tu amador, que vencido N unca quede, Ser contra tí mas cruel, Que el cobarde combatido, Quando puede; Por te hacer ya pensar Ques justa causa damor Conoscida, Al triste quitar pesar Que al que muere con dolor Dalle vida. Mas guai de mí que rezelo , Que si qual digo te ves A la muerte, Las rodillas por el suelo Me verás ante tus pies, A valerte; Porque quando mas quejoso y quando mas de tí huya Yo cativo, N o quiero serte enojoso, Pues mi vida está en la tuya,
CANC laNERO. Miéntras vivo. y pues ella ya esta tal, Que de morir por tí cierto N o hay tardanza, No des mas mal á mi mal, Que dar muerte al que esta muertol N o es venganza; Mas esconde la crueza, Quel día en que tú nasciste, Te nasció ' Para mirar la tristeza Deste tu cativo triste, Que soya. No me juzges tu enemigo, Que mi fe lo contradice y lo deshace, Que si algo aquí te digo, N o so yo quien te lo dice Ni me place; Mas damor que va delante ~ Si de tal razon sentabla Queja dél, Qllen la boca del amante El dolor es el que habla, Que no él. Amor que prende y quebranta,
e A N e ION ERO. Fuerza, que fuerzas derriba M.uy entera, y al mismo temor espanta, y á lo mas libre cativa Sin qué quiera, A tí muy desconoscida Tan cruelmente cative, Pues que sabe Que la mi penosa vida, Quen tal dolor siempre vive, No sac~be. VIII. DE SU ARE Z. Carta á su amiga. Anda ve con diligencia, Triste papel, do te mando, y llega con reverencia Ante la gentil presencia De quien quedo contemplando. Si preguntare por mí, Responderás con desmayo; Señora, quando partí, Con mas pasiones le vÍ,.I
30 CANCIONERO. Que letras conmigo trayo. y si dixere por qué? Dirás que por su deseo, Quen pensar que maparté, Do mirar no la podré, Mil muertes morir me veo. y si dice, no so yo Quien le da penas tan tristes, Tú dirás; él me juró, Que ninguna lo prendió, Despues que vos lo prendistes. Si te preguntare mas, Su querer es qual salia? Aquí le responderás, Señora, nunca ¡amas En su firmeza porfia, y donde quiera questá, En vos piensa, y en vos mi ra Quando viene y quando va Tambien acá como allá, Se queja, muere, y sospira. y si quisiere saber ¿ Cómo vivir he podido? Dí, que vivo por tenel" Esperanza de volver En aquel gozo perdido:
e A N e ION ERO. Que si dél me despidiera, Segun la pena he sentido, Ninguna vida viviera, Que de la muerte no fuera Mas de mil veces vencido. Desque digas el tormento Tan amargo en que me dexas, Remira con ojo atento Como hace sentimiento De mis angustias y quejas. y mira si se entristesce, Si pierde ó cobra color, y mira si te aborresce , y mira si mengua, ó cresce En su gesto la dolor. y mira si te recibe Con desden ó aficion, y mira bien si concibe El daño de quien tescribe Amorosa compasion: Mira si huye de tí, Si te ve, si te olvida, Mira si hace de' sí, Despues que della partí M udanza con la partida. Mira si tiene placer,
CANCIONERO. Que mi bien sin en.viallo Ya partió sin duda cierto, Tan partido que en pensallo Doy comigo en tierra muerto. Destas lágrImas pasadas Que lastiman mi sentido, El verano ques venido Reverdesce las pisadas: Que tal tiempo hasta agora· Me hiciéron crudos males, Bien allí do mí señora Ví danzar so los rosales. A la qual vÍ yo muy leda Con las Damas y sus bríos En las fuentes y en los ríos De la muy verde arboleda; Donde vÍ bien acordados Muchos dulces instrumentos, Con los quales ví mezclados Mis cativos pensamientos. Con tal membranza damor En la dulce primavera Vome solo á la ribera, Contemplando en mi dolor. y con mis tristes enojos .Asen teme entre las flores)
CANCION E RO. Donde regué con mis ojos Mas que secan los calores. i . Y pensando en mis pasiones, Me recuerda la verdura, La qual me daba tristura Con mis muertas presunciones. Qu su vista me recuenta De mis bienes la membranza, Esta misma me presenta Mi mortal desesperanza. XI. DE DON JORGE MANRIQUE. Estando triste seguro Mi voluntad reposaba, Quando escaláron el muro, Do mi libertad estaba. A escala vista subiéron Vuestra beldad y mesura, y tan de recio hiriéron, Que venciéron mi cordura. Luego todos mis sentidos Huyéron á lo mas hIerte, Mas iban ya mal heridos 39
40 CA NeIONERO. Con sendas llagas de muerte. y mi libertad quedó En vuestro poder cativa, Mas gran placer ove yo, Desque supe quera viva. Mis ojos fuéron traydores, Ellos fuéron consintientes , Ellos fuéron causadores, Quentrasen aquestas gentes. Quel atalaya tenian, y nunca dixéron nada De la batalla que vian, Ni hiciéron ahumada. Despues que oviéron entrado Aquestos escaladores, Abriéron el mi costado y entráron vuestros amores: y mi firmeza tomáron, y mi corazon prendiéron, y mis sentidos robáron, y á mí solo no quisiéron. j Qué gran aleve hiciéron Mis ojo~ , y que traycion, Por una vista cos viéron Vendero\> mi corazon! Fue!> tray~ion tan conocida
e A N CION:E RO. Ya les placia hacer; Vendieran mi triste vida, Yo hubiera dello placer. Mas al mal que cometiéron N o tienen escusacion, Por una vista cos viéron, Venderos mi corazon. XII. DEL MISMO. Los fuegos quen mi encendiéron Los mis amores pasados, Nunca matallos pudiéron Las lágrimas que salléron De los mis ojos cuitados. Pues no por poco llorar, Que mis llantos muchos fuéron; Mas no se pueden matar Los fuegos de bien amar, Si de verdad se prendiéron. Nunca nadie fué herido De fiera llaga mortal, Que tambien fuese guarido, Que le quedase en olvido
CANCIONERO. De todo punto su mal. En mí se puede probar, Que yo no sé que me haga, Que quando pienso sanar, De nuevo quiebra pesar Los puntos de la mi llaga. Esto hace mI ventura Que tan contraria masido , Que su placer y holgura Es mi pesar y tristura, y su bien verme perdido. Mas ULl consuelo me da Este gran mal que me hace, Que pienso, que no terná Mas dolor que darme ya, Ni mal con quien mamenace. ¿ Qué dolor puede decir Ventura que me ha de dar, Que no lo pueda sofrir , Porque despues de morir No hay otro mal ni penar? Por esto no temo nada, Ni tengo de que temer, Porque mi muerte es pasada y la vida no acabada Ques la gloria que ha de haber.
CA NCION ER O. ·Pues pena muy sin medida, Ni desiguales dolores, Ni rabia muy dolorida ¿ Qué pueden hacer á vida Que los d.esea mayores? No sé en que pueda dañarme; Ni mal que pueda hacerme, Pues que lo mas es matarme, Desto no puede pesarme, De todo debe placerme. Sobró mi amor en amor, Al amor mas desigual, y mi dolor en dolor Al dolor que fué mayor, En el mundo y mas mortal. y mi firmeza en firmeza Sobró todas las firmezas, y mi tristeza en tristeza Por perder una belleza ~ Que sobró todas bellezas. 43
44 CANCIONERO. XIII. COPLAS QUE HIZO EL MISMO DON JORGE MANRIQUE A LA MUERTE DE SU PADRE DON RODRIGO. Recuerde el alma adormida i Avive el seso y despierte, Contemplando Como se pasa la vida, Como se viene la muerte, Tan callando. Quan presto se va el placer, Como despiles de acordado, Da dolor; Com o á nuestro pareCer Qualquiera tiempo pasado, Fué mejor. y pues vemos 10 presente, Como en un punto se es ido, Y acabado; Si juzgamos sabiamente, Daremos lo no venido, Por pasado.
e A N e ION ERO. No se engañe nadie no, Pensando que ha de durar, Lo que espera, Mas que duró lo que vió ; Porque todo ha de pasar, IUE Por tal manera. N uestras vidas son 105 rios, Que van á dar en la mar, Que es el morir: Allí van los señoríos Derechos á se acabar , y consumir: Allí los rios caudales, Allí los otros medianos, y mas chicos, Allegados son iguales, Los que viven por sus manos, y los ricos. Dexo las invocaciones De los famosos Poetas y Oradores: N o curo de sus ficiones , Que traen yerbas secretas, Sus sabores. Aquel solo me encomiendo, }. quel solo invoco yo , 45
46 CANCIONERO. De verdad, Que en este mundo viviendo, El mundo no conoció, Su deidad. Este mundo es el camino Para el otro que es morada Sin pesar; Mas cumple tener buen tino, Para andar esta jornada Sin errar. Partimos quando nascemos , Andamos miéntras vivimos, Y allegamos Al tiempo, que fenescemCls; Así que quando morimos, Descansamos. Este mundo bueno fué , Si bien us-asemos del, Como debemos; Porque segun nuestra fe Es para ganar aquel, Que atendemos. y aun el hijo de Dios Para subirnos al cielo, Descendió A nacer acá entre 110S,
CANCIONERO. Y vivir en este suelo, Do murio. Ved de quan poco valor Son las cosas trasque andamos, y corremos En este mundo traidor; Que aun prÍ1l1ero que muramos, Las perdemos. Dellas deshace la edad, Dellas casos desastrados, Que acaescen , !>ellas por su calidad En los mas altos estados, Desfallecen. Decidme, ¿ la hermosura, La gentil frescura y tez, De la cara, La color y la blancura, Quando viene la vejéz, Que se para? Las mañas y ligereza, y la fuerza corporal, De juventud, Todo se torna graveza, Quando llega al a~'rabal, De senetud. 47
54 CANCIONEttO. Pues los otros dos hermanos, Maestres tan prosperados Como Reyes, A los grandes y medianos, Traxéron muy sojuzgados A sus leyes. Aquella prosperidad, Que tan alta fué subida y ensalzada , ¿Qué fué sino claridad, Que quando mas encendida Fué amatada? Tantos Duques excelentes, Tantos Marqueses, y Condes y Varones Como vimos tan potentes Dí muerte ¿ dó los escondes y traspones? y sus muy claras hazañas, Que hiciéron en las guerras y en las paces, Quando tú cruel te ensañas, Con tus fuerzas las atierras y deshaces. Las huestes innumerables, Los pendones, estaadartes
CANCIONERO. Y banderas, Los castillos impunables, Los muros, y baluartes y barreras, La cava honda chapada, O qualquier otro reparo ¿Qué aprovecha? Que si tú vienes ay rada , Todo lo pasas de claro Con tu Hecha. Aquel de buenos abrigo, Amado por virtuoso De la gente, El Maestre Don Rodrigo, Manrique tan famoso y taa valiente, Sus grandes hechos y claros, N o cumple que los alabe Pues los viéron ; Ni los quiero hacer caros" Pues el mundo todo sabe Quales fuéron. Ami go de sus amigos, i Qué Señor para criados y parientes ! ¡ Qué enemigo de enemigos! 55
e A N e ION E R. O. Que maestro de esforzados y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡ Qué gracia para donosos! ¡ Qué razon! Muy benigno á los sugetos, y á los bravos y dañosos Un leon. En ventura Octaviano, Julio Cesar en vencer y batallar, En la virtud Africano, Anibal en el saber y trabajar. En la bon,dad un T ra jano , Tito en liberalidad Con alegria. En su brazo un Archiano, Marco T ulio en la verdad Que prometia. Antonio Pío en clemencia, Marco Aurelio en igualdad Del semblante, Adriano en eloqiiencia, T eodosio en humanidad y buen tahmte,
CANCIONERO. Aurelio Alexandre fué En disciplina y rigor De la guerra, Un Constantino en la fe, Camilo en el gran amor De su tierra. N o dexó grandes tesoros, Ni alcanzó muchas riquezas Ni vaxillas , Mas hizo guerra á los Moros, Ganando sus fortalezas y sus villas. y en las lides que venció, Caballeros y caballos Se perdiéron , y en este oficio ganó Las rentas y los vasallos Que le diéron. Pues por su honra y estado, Si en otros tiempos pasados Bien se hubo, Quedando desamparado, Con hermanos y criados Se sostuvo. Despues de hechos famosos, Que hizo en aquesta guerra 57
58 CANCIONER.O. Que hacía, Hizo tratos tan honrosos, Que le diéron muy mas tierra Que tenia. Estas sus viejas historias, Que con su brazo pintó En juventvd Con otras nuevas victorias Agora las renovó En la senetud. Por su grande habilidad, Por méritos yancianÍa Bien gastada, Alcanzó la dignidad De la gran caballería De la Espada. y sus villas y sus tierras Ocupadas de tiranos Las halló; Mas por cercos y por guerras, Con la fuerza de sus manos, Las cobró. Pues vuestro Rey natural, Si de las obras que obró, Fué servido; Digalo el de Portugal
CANCI ON ERO. Y Castilla quien siguió Su partido. Despues de puesta la vida Tantas veces por su ley Al tablero, Despues de tan bien servida La corona de su R~y Verdadero; Despues de tanta hazaña A que no puede bastar Cuenta cierta, En la su villa de Ocaña Vino la muerte á llamar A su puerta. Diciendo, buen Caballero , Dexad el mundo engañoso Con halago: Vuestro corazon de acero Muestre su esfuerzo famoso En este trago. Pues que de vida y salud Hiciste tan poca cuenta Por la fama, Esfuércese la virtud Para sufrir esta afrenta Que os llama. 59
60 CANCIONERO. No se os haga tan amarga La batalla temerosa Que esperais , Pues otra vida mas larga De fama tan gloriosa Aca dexaÍs. Aunque esta vida de honor Tampoco no es eternal Ni verdadera, Mas con todo es muy mejor Que la otra corporal Perescedera. El vivir que es perdurable N o se gana con estados Mundanales; Ni con vida delectable Donde moran los pecados Infernales. Mas los bu ellOs Religiosos Gánanla con oraciones y con lloros: Los Caballeros famosos Con traba jos y aflicciones Contra Ma>fOS. y pues vos claro varon Tanta sangre derramastes 1 1 ( 1
e A NC ION ERO. De paganos, Esperad el galardon Que en este mundo ganastes Por las manos. y con esta confianza, y con la fe tan entera Que teneis, Partid con buena esperanza) Que la otra vida tercera Hallareis. N o gastemos tiempo ya En esta vida mezquina Por tal modo: Que mi voluntad está Conforme con la divina Para todo. y cOl'lsiento en mi morir Con voluntad placentera Clara y pura, Que querer hombre vivir Quando Dios quiere que muera, Es gran locura. Tú que por nuestra maldad T amaste forma civil y baxo nombre, Tú que á tu Divinidad 61
CANCIONERO. Juntaste cosa tan vil Como el hombre, Tú que tan grandes tormentos Sufriste sin resistencia En tu persona, N o por mis merecimientos, Mas por tu suma clemencia Me perdona. Así con tal entender T odas sentidos humanos Conservados, Cercado de su muger, y de sus hijos y hermanos y criados; Dió el alma á quien se la dió 1 El qualla ponga en el cielo y en su gloria: y aunque la vida murió, N os dexó harto consuelo Su memoria. Haz aquello que quisieras Haber hecho quando muexas. DI
CANCION ERO. XIV. DIÁLOGO DE DON FRANCISCO DE CASTILLA. Humanidad y Consuelo. Quando pienso que nací De humana y fragil natura Combatida, N o se que será de mí Con tanta desaventura A esta vida: Siempre me persiguel'l penas y pasiones, Causa~ de fatigas llenas, Afligidos pensamientos, y opiniones. Ya me place, ya no quiero, Ya desamo Lo querido: Ya propongo lo primero, Ya recojo, ya derramo Lo cogido:
CANCIONERO. Que sus formas especiosas Representa. CANCIONES DE DIEGO DE SAN PEDRO. Vivo sintiendo placer, . Placer, temor y dolor, Dolor por nos poder ver, Temor cos temo perder, Placer por ser amador. Afirmo questoy y digo En dos partes hecho dos, Por el cuerpo acá conmillgo, Por el alma allá con vos .. Por ser vuestro con placer, Por el placer con temor, Con el temor por nos ver, En nos ver está el poder, y en perder está el dolor. DE TAPIA. N o quieres que viva no,
CANCIONERO. 71 Pláceme pues sois contenta, Que despu\3s de muerto yo Vuestra alma dará la cuenta. Yo muero despues que os ví y huelgo pues holgaisvos, ¡ Pero guai de quien 'á Dios Ha de dar cuenta de mí! ' n y muera la muerte yo, Pues con ella sois contenta, Mas temo que muerto yo V uestra alma dará la cuenta. DE DIEGO DE' QUIÑONES. En gran peligro me veo, Quen mi muerte no hay tardanza, Porque me pide el deseo ' Lo que me niega esperanza. Pídeme la fantasia Cosas que no pueden ser, y pues esto se desvia Es forzado padescer ~ N o me defiendo y peleo, Muerte habrá de mi venganza, Pues que me pide el deseo Lo que me niega esperanza.
CANCIONER.O. DE TAPIA. Presente pido ventura , Ausente muero por veros, y si pienso no quereros,. No quiere mi desventura" Ventura quiso cos viese, Amor que luego os amase, Ausencia que.no.s mirase, Porque en. verQs )10 muriese. Todo lo hizo ventura, Ventura fll~ ~onosceros , Conosceros fué quereros, Quereros fué desventura. Ninguno tenga esperanza Que en el maLdumor hay medio, Parques cierta su mudanza, y es incierto su remedio. y si amor y su belleza Os hiciese amar forzada; Nos dure mas el cuidado Que le dura la firmeza. Nos engañe su esperanza Que al comienzo, al fin y medio, r:
CANCION ERO. Es muy cierta su mudanza, y es incierto su remedio. DE DON JORGE MANRIQUE. N o sé por qué me fatigo, Si con razon me vencí, N o siendo nadie conmigo, y vos y yo contra mí. . . Vos por maver desamado, Yo por haberos querido',- Con vuestra fuerza y mi grado Habemos á mí vencido. Pues yo fuí mi enemigo En darme como me dí, . ¿ Quién osará ser amigo Del enemigo de sí? DEL VIZCQNDE DE ALTAMIRA. Con dos cuidados guerreo Que me dan pena y suspiro; El uno quando nos veo, El otro quando vos miro. Mirandas deainores 111UerO Sin me poder remediar, 73
74 CANCIONERO. N os mirando desespero ( Por tornaros á mirar .. J Lo uno cresce en suspiro, ( Lo otro causa deseo, , Del que peno quando os miro" ( y muero 'luando nos veo. ] ( ] ROMANCES ( '- e DE LOPE DE. SOSA. r. Rosa fresca, rosa fresca, J Tan garrida y con amor, ] Quando vos tuve en misqrazos N o vos supe servir no: y agora que os serviría, N o vos puedo yo haber no. Vuestra fué la culpa mia, Vuestra fué que mia no. ;~ ,~ Enviástesme una carta l Con un vuestro servidor J .~ .\ I Y en lugar de recadar ~ 1 4 El dixera otra razono
CA NC ION ER.O. Querades casado amigo Allá en tierras de Lean, Que teneis muger hermosa, y hijos como una flor. Quien vos lo dixo, Señora,. N o vos dixo verdad non, . Que yo nunca entré en Castilla, Ni allá en tierras de Leon " Sino quando era pequeño, Que no sabia de amor, 11. Fonte frida, fonte frida, Fonte frida y con amor, Do todas las avecicas Van tomar ~onsolacion; Sino es la .tortolica Que está viuda y con dolor, Por allí fuera pasar El traydor del ruiseñor; Las palabras que le dice Llenas son de traycion: y si tu quieres, señora, Yo seria tu servidor. Vete day enemigo 75
76 e A N e ION E 1t o. I Malo, falso engañador 1 '\: Que ni poso en ramo verde, 1 Ni en prado que tenga flor. '\: Que si el agua hallo clara, ( Turbia la bebo yo, 1J Que no quiero haber marido Porque hijos no haya no, N o quiero placer con ellos Ni ménos consolacion, Déxame, triste enemigo, ( Malo, falso, mal traydor, Que no quiero ser tu amiga, ¿ Ni casar contigo no. ( ¿ ROMANCES DE NUÑEZ. ( ( 1. ] 1 Durmiendo estaba el cuidado, Que el pesar lo adormecia, El dolor del corazon Sus tristes ojos abria. Si triste estaba velando, Durmiendo mas mal sentia, Con suspiros y llorando Su grave pasion decia:
e A N e ION ERO. Dí, muerte, ¿ por .qué no vienes y sanas la pena mia? Darás fin á mi esperar, y á mi deseo alegría, Que á la vida que no vive Morir mejor le seria. 11. Decidme vos pensamiento, ¿ Dónde mis males están? ¿ Que alegrías eran estas, Que tan graades voces dan ~ ¿ Si libran algun cativo O le sacan de su afan, O si viene algun remedio, Dónde mis suspiros; van? No libran niR$Un cativo, N i lo sacalH'le su afan, Ni viene ningun remedio, Donde tus suspiros van, Mas venido es un tal dia, Que llaman Señor San Juan; Quando los questan contentos Con placer comen su pan, QuanQ.o los desconsolados 77
78 CANCIONERO. Mayores dolores dan, N o digo por tí cuitado Que por muerto te teman, Los que supieren tu vida, y tu muerte no verán. Los unos te habrán envidia, Los otros te llorarán, Los que la causa supiéron Tu firmeza loarán, Viendo menor tu pecado Quel castigo que te dan. 111. Triste estaba el Caballero, Triste está sin alegría, Con lágrimas y suspiros A grandes voces decia: ¿ Qué fuerza pudo apartarme De veros, Señora mia? ¿ Cómo vivo siendo ausente De la gloria que tenia? Con los ojos de mi alma Os contemplo noche y día, y con estos que os mirara Lloro el ,01al que padescia.
CANCION E RO. Maldigo la triste ausencia, Alabo mi fantasía, Por quen ella resplandece Lo que tanto ver quería. Aquí saviva mi pena, y ses fuerza la porfia, Del fuego de mis deseos Quen mis entrañas ardía. ROMANCES DE CARDONA. l. Yo mera Mora Moraina Morilla de un bel catar , Christiano vino á mi puerta Cuitada por mengañar: Hablóme en algarabia Como aquel que la bien sabe, Abrasme las puertas Mora. ¡ Si ella te guarde de mal! ¿ Cómo tabrire mezquina Que no sé quien te serás? Yo soy un Moro mazote, Hermano de la tu madre, Que un Christiano dexo muerto. 79
86 CANCIONERO. Para teneros contenta? El morir me viene á cuenta, Pues del vevir me desdigo, Quando mal estais conmigo. DE ALONSO DE ALCAUDETE. En los tiempos deleytosos Qllando Venus seí10rea, En los dias calurosos Deleytables y viciosos Para que el amor se emplea. Como á mi todo me guarde Herida del ala eran , Sin licencia de mi padre, Yo me levantara, madre, La mañana de San Juan. y por unas alamedas y frescuras muy suaves, Sin caminos ni veredas Dime á andar, do ví muy ledas Cantando infinitas aves. Continuando mi querella Sin dexarme sosegar, Resplandeciente y muy bella Vide estar una doncella
e A N e ION E R. O. Riberica de la mar. Atónita y espantada Me quedé de vella aSÍ, En parte tan despoblada U na Dama tan preciada Gran pavor me puso á mí. Su gesto tal resplandece, Que era gloria lo mirar, y con gracia que le crece Sola lava, sola tuerce, Sola tiende en un rosal. Con muy dulce melodía Empezó su voz muy clara, , / Que sirena ,parecia , y en todo le precedia A qualquier que la escuchara. Lo mas que pudo esmerolos Sus puntos voz y cantar, Diciendo, en campos tan solos Do los mis amores, do los, Donde los iré á buscar. Cantaba con tal primor Que á mi anima alegraba, Causábame tal dulzor Que tras ella á aquel sabor Sin sentida caminaba.
88 CANC IONERO. Pues era su voz tan viva Que era un angel sin dudar, Con dos mil gracias se iba Mar abaxo y mar arriba, . Diciendo iba un cantar. N o cansado de mi ralla Hube de buscar mi via, y acordé de no dexalla Mas nuevamente escuchalla Para ver que mas hacia. Vide que" eran soberanos Sus dichos y bien hablar, Vídela en modos ufanos Peyne de oro en las sus manos,: y sus cabellos peynar. Por tan sombroso rocío . De las ondas la vÍ andar Recogiendo el ayre fria J Vida venir un navio . Que venia de alta mar. Con amor muy verdadero Con un gesto angelical Se llegó, y dixo al barquero: Dígasme, tú el mal1inero, Que Dios te guarde de mal. i Así Dios te dé el viage· j 1 i
CANCIONERO, Tal qual tuprópio deseas y de él matalotage Próspero, y en tu linage Principal de todos seas 1 Por darme nuevos favores Declares mi preguntar, y me digas sin temores; Si los viste á mis amores, Si los viste allá p<!5'lX, DEL MISMO. Diálogo entre Hija y Madrc. HI J A. A aquel Caballero Madre Tres besicos le mandé, . Creceré y dárselos he. Porque fué el mando primero Que mandé en mi juventud, No será ,Madre, virtud, Que mi amor sea lisonjero. Si viniese el Caballero, Yo no se lo negaré, Crcccráy dárselos he .. MADRE. Tal palabra comO aquesa
90 CANCION~E·'RO. Hija no es falta quebralla ;, , Aborrecella y echalla . ~ De vos tan falsa promesa, ' . Pues para Monja profesa Os prometí y os mandé.:,., H JJ'A •. Creceré y dárselos he. Qualquier", ha de presumir : Que por buena se tuviese , Que la palabra que diese Qualquier tiempo ha de¿umplir. Antes piens<? de morir '. Que quebrantaIle la fe " , . Creceré J ddrsclos he. M AD RE.:' , , .. Por vuestra, tierna niñez N o debeis, hija, dar nada, Aunque. le sea quebrada' Vuestra palabra esta'v'ez .. ',. No habrá de, esto ningun Juez, Que por ello culpa os.de: , H 1 J A. Creceré y dárselos he. . N o querais, que me es muy fiero, Madre, de aql+esto apartarme, Porque bien }?odeis matarme I 1 ( 1 (
CANCIONERO. Yo no he dexar lo que quiero .. Que á tan gentil Caballero T al burla· no le haré, Crecer; J dárselos he. VILLANCICOS. DEL OBISPO DE TARAZONA. Quanto mas léjos de tí , Mas sin gloria, y mas sin mí. En tí queda el alegría y IOdo el bien que yo vÍ, A tí dexo el alma mia, y voy ageno de mÍ. pláceme ya de acabar Esta vida en que viví, Que no puede mas durar Tanto mal sin ver á tí. DE CAR!AGENA. Partir quiero yo, Mas no del querer, Que no puede ser. El triste que quiere
92 e A N e ION E R. o. Partir y se va, Adonde estuviere, Sin sí vivirá. Mas no que porná En otra el querer, Que no puede ser. De aqueste parti; Sin duda procede, Partiendo morir La vida bien puede-i Mas no que no quede Con vos el querer, Que no puede ser. DEL MARQUES DE SANTILLANA. Moza tan fermosa Non ví en la frontera Como una vaquera De la Finojosa. F acÍendo la via De Calataveño A Santa María, Vencido del sueño Por senda fragosa Perdí la carrera, 1 1 1 <; ... 1 ] ] ] J
CANCIONE RO. Do ví la vaquera De la Finojosa. En un verde prado De rosas y flores Guardando ganado Con otros pastores, La vÍ tan fermosa, Que apénas creyera, Que fuese vaquera De la Finojosa. N on creo las rosas De la primavera Sean tan fermosas Nin de tal manera, F ablando sin glosa, 'A. Si ántes supiera De aquella vaquera De la Finojosa. Non tanto mirara Su mucha beldad., Porque me dexara En mi libertad: Mas dixe, donosa, Por saber quien era Aquella vaquera De la Finojosa. 93
94 PARTE PRIMERA ROMANCES MORISCOS. 1. S ale la estrella de Venus Al tiempo que el sol se pone J y la enemiga del dia Su negro manto descoge: y con ello un fuerte Moro Semejante á Rodamonte Sale de Sidonia airado 1 De Xerez la vega corre, Por do entra Guadalete El mar de España, y por donde De Santa Maria el puerto Recibe famoso nombre. Desesperado camina, Que aunque es de linage noble, Lo dexa su Dama ingrata Porque se suena que es pobre. y aquella noche se casa Con un Moro feo y torpe, Que es Alcayde de Sevilla Del Alcazar y la torre.
)8. i " ROMANCERO. Quejábase gravemente De un agravio tan enorme, y á sus palabras la vega Con el eco le responde. Zayda, dice, mas airada Que el mar que las naves sorbe, Mas dura é inexórable Que las entrañas de un monte, ¿ Cómo permites, cruel, Despues de tantos favores Que de prendas que son mias Agenas manos se adornen? ¿ Es posible que te abraces A las cortezas de un roble, y dexes al árbol tuyo Desnudo de fruto y flores? ¿ Dexaste un pobre muy rico, y un rico muy pobre escoges, y las riquezas del cuerpo A las del alma antepones? ¿ Dexas al noble Gazul, Dexas seis años de amores, y das la mano á Albenzayde Que apénas no le conoces? Alá permita, enemiga, Que te aborrezca y le adores, 95
102 ~OMANCE~~ y el tuyo falso merece, No volverás á San Lucar Tan ufano como sueles A los ojos que te adoran, y á los que mas te aborrecen. y plegue á Alá que en las cañas, Los enemigos que tienes T e tiren secretas lanzas, Porque mueras como mientes. y que traygan fuertes jacos Debaxo los alquiceles, Porque si quieres vengarte, Acabes y no te vengues. Tus amigos no te ayuden, Tus contrarios te atropellen, y que en hombros de ellos salgas Quando á servir Damas entres. y que en lugar de Uorarte Las que engañas y entretienes, Con maldiciones te ayuden, y de tu muerte se huelguen. Piensa Gazu1 que se burla , (Que es propio del inocente, ) y alzándose en los estribos, T ornarle la mano quiere. Miente, le dice, Señora,
ltOMANCE RO.: El Moro que me revuelve; A quien estas maldiciones ' Le vengan, porque me venguen. Mi pecho aborrece á Zayda, De que la amó se arrepiente, Malditos sean los años, Que la serví por mi suerte: Dexóme á mí por un Moro', Mas rico de pobres bienes. Esto que oye' Lindanaxa , Aquí la paciencia pierde; . A este punto pasó un page Con sus caballos ginetes, Que los llevaba gallardos De plumas y. de jaeces. La lanza con que ha de entrar ]la-toma y fuerte arremete~ Haciéndola mil pedazoS' .. : .. Contra lasnllsl;Uas paredes~ y manda que sus caballos"~ Jaeces y plumas truequen, Los verdes truequen leonados Para entrar leonado en Gel ves. IV. De los trofeos de amor
I04 ~~MANC.~~ Coranadas ámbas sienes, Muy gallardo entra Gazul ,A jugar cañas á GelveS) .. En un overo furioso , Que al a yre en su curso excede, y su pujanza y rigor Un leve freno detiene. Llegado á do están las Dama~, En los arzones se mete, y en pie se pusiéron todas Bien ciertas que mas merece. Entre ellas estaba Zayda, De quien un tiempo doliente, F ué favorecido el Moro, . Aunque agora la aborrece; y como vido á Gazul, , Renovose el 'accidente, y tanto quanto le mira Mas le adora y mas le quiere. Y así qua! puesta en balanza Dando el a4naIFil vayvenes Zelosa y-arrepentida Diversas cosas revuelve. Alminda que vido á Zayd:! Que de nuevo se entristece, Para divertir; la dixo,
JlOMANCERO.. JOS Le descubra 10 que siente. Tomó Zafira la mano., y la plática suspende El alboroto y estruendo De los que á las cañas vienen. Estaban ya las quadrillas Dentro del cerco y palenque Con Berberiscas naciones y marlotas diferentes: Al son de bárbaras trompas Los caballos impacientes Con relinchos y bufidos Por medio la turba hienden. Revuélvense. unos con otros, y con ánimos valientes Con leves cañas procuran. Ofenderse quanto pueden. Duró gran rato la fiesta, Pero fué como sucede, Que todo á la fin ie acaba, Todo se acaba y perece. . Daba priesa el cano tiempo A Apolo porque detiene Su velocísimo carro De su tardanza impaciente: y quando llegó al ocaso,
106 ROMANCERO. Su contrario que lo siente, Con no menor movimiento Bate las alas y viene. A cuya venida todos Por medio el campo arremeten, y de su esfuerzo pagados Mandáron cesar los Jueces. v. Sale de un juego de cañas Vestido de azul y verq.e El valeroso Arbolan Casi al punto que anochece. En un alazancaballo Adornado de jaeces, Lleno el freno de penachos y el pretal de cascabeles. De San Lucar sale el Mom, '., y camino vade Gel ves ,. Tan melancólico y triste, Quanto vino ayer alegre. Porque una morada toca Que á su Mora dió en retrueque De un hermoso camafeo En un verdoso bonete. ]
ROMANCER~ 107· Vió que la llevaba puesta, Si los ojos no le mienten, En lo blanco de la adarga Su COJnpetido r Amete. A sus lástimas tan justas A responder no se atreVB :El eco por no enojalle, Que aun hasta el eco le teme. Maldito sea, dice el Moro, Quien quiere fiar de mugeres, Pues sabe son mas mudables., Que los años, dias y meses. Malditos sean sus halagos, Si halagos decirse pueden, ;. Pues halagan con. la paz y armada la guerra tienen. Malditas sean sus palabras, Maldito quanto prometen, Pues prometen Y no cumplen; y sin dádivas no quieren. Maldita su falsa risa, Pues quando rien,alrorrecen, y quando muestran amor, Es quando mas se endurecen. Malditos sean sus favores,' y el amor falso que tienen,
!08 ROMANCERO. Pues quieren al que no ama, y al que las ama aborrecen. Malditos sean los gemidos, Que dan, si ausentes los tienen, Pues no lloran por la ausencia, Sino por temor que vienen. Mal haya tambien mi dicha, Pues quando florecer debe, Con la niebla de unos zelos Se aniebla, marchita y pierde. Mal hayan mis esperanzas, Pues estaban ayer verdes ~ y hoy se han tornado amarillas Con un cierzo de desdene~. ¿ Qué me importa á mí, dí, Gaula, Que me mires siempre alegre, Pues que segun hoy he visto' Sin duda entónces me vendes? ¿ Qué me importa, que tú digas Que por mí vives y ,mueres, Pues segun hoy has mostrado, Fingidamente hablar debes ? Entre los fingidos tratos, Que á entrambas partes prometes, Sin inclinarte á ninguna, A él piadosa, á mí .demente,
ROM ANC:EltO. Mas vale que te declares, Yesos ademanes dexes, Pues que con ellos.me engañas·) y suspenso á Amete tienes. Con esto vivirás leda, y alegre vivirá Amete, y yo moriré contento, Por ser tú quien me da muerte. VI. Zelimo ,si á España fueres, Quedando yo presa en Flándes, Alá permita enemigo, Que el mar te sorba tus naVei. Antes de salir del puerto Las hinchadas ondas bramen, y que en un peñasco duro En tí su furia descarguen. Las engañosas sirenas Con su voz serena canten,. y hasta triunfar de tu muerte No tengan tus velas ayre. En medio de la tormenta El agua ·dulce te falte ~ y con ella la esperaru:a 109
':tIO 1t () M A N CE R O. De ver los muros de Cádiz. Porque (:ou astucia y fuerza De mi:casa me sacaste, Como si el forzar mugeres No fuese bageza grande. Pero ya que tus engaños Pudiéron aprisionarme, ¿ Por qué 110 mueres coümigo, Pues conmigo te holgaste? N uestras dos naturalezas Viniéron, falso, á trocarse, Yo varan, pues tantbslifro, Tú IQ.uger, tiaca y cobarde. Al fin tus naves se alejan, Sin embargo de misJIlales, Pues aguarda, ingr;ato, elalma, Ya que ,del cuerpo teeparJ:es. En esto la bella Zayda El blanco pecho se abre, , y por la fresca herida La alma enamorada sale. VII. No es razon, dulce enemiga, Si acaso me quieres bien,
ROMANCE R.O. Que por dar contento á Zayde, Tan sorda á mi llanto estés .. ¿ Qué aspid de Libia, Señora, Te ha enseñado á ser cruel? ¿ Quién te dió entrañas tan duras, Que amorosas solian ser? ¿Qué la.gloria que en un año Con pura aficion compré, Quieres con alma traydora Tiranizada en un mes? Dícenme que ese envidioso La causa de mi mal es , y que son tus ojos fuentes El tiempo que no le ves. Pues no es justo, hermosa Laura, Que con tan rico laurel, y á fuerzas de fe ganado, Se adore un traydor sin ley. Vuelve con piedad los ojos ; Verás rendido á tus pies, Como se queja Floriardo. Por el rigor de un desden. Con lisonjas me entretienes, y con engaños tambien, Rete sido fiel en todo, y en n~da me has sido fiel. 111
118 1l0'M A NClttt O~ Aquese infame Morillo, Que aborrezco y favoreces, Atale al brazo tu toca, Para que las cañas juegue. Que por Alá que has de verla Teñida en su sangre aleve, y en la tuya la tiñera, Mas soy hombre, y muger eres.·· Por Mahoma, que estoy loco, Mi sangre en las venas hierve, La paciencia se me acaba, y mi juicio se pierde. Pero no me tenga el mundo Por el Alcayde de Velez, Ni me favorezca el cielo; Ni la tierra me conserve, El mas. cobarde me mate, Sin que tenga quien me vengue, Si á esta ciudad, si á este infierno A donde mi honra muere, No la escandalizo, y venge> Mis agravios con la muerte De ese Morillo co barde, Que es infame, y se me atreve; A quien quitaré la vida, y mil vidas, si mil tiene,
1l0MANCERQ. 1I9 'Resuelto estoy, Reduan, De vengarme, ó de perderme, Que un noble, si está ofendido, , Facilmente se resuelve. XI. Azarque ausente de Ocaña Llora, blasfema, y se aflige, y aunque ausente y olvidado, Poco siente, pues que vive. Jurando está por su amor, y por la espada que cme, Que tiene en la guarnicion Cintas de aquella que sirve, De no vol ver á Toledo Hasta que del Tajo al Tiber Sus animosas hazañas En las mezquitas se pinten. Celidaxa de mis ojos, i ( Quién te habla, quién te escribe ~ ¡ 1 ¿ A. quién escribes y hablas, '1 Que mis memorias impide? '1 Siendo tú de sangre Real, ¿ Cómo fué posible, dime, Que tan pre.sto quebrantases
120 ROM ANCE tto; La palabra que me diste? Acuérdate, Mora Íngrata, Que paseando en tus jardines, Por darme tu blanca mano, Que tropezabas, hiciste:, y que alzándote del suelo Hechas de ambar y de almizcle Unas cuentas me entregaste, Porque me mostraba libre. y al despedirte de mí, Dando suspiros terribles, Me dixistes, ten, Azarqu(, Cuenta, con que no me ol'Vides. Tu Rey entró de por medio, No supe lo que me dixe; Entró tu justa mudanza, Que con la luna compites. Que si va á decir verdad N o hay Rey humano que obligue, A que no se acuerde el alma De la memoria en que vive. Con él te quedaste ufana, Sin tí muriendo me vine, A mí me abrasan tus zelos, y él tus abrazos recibe. Contarásle por baldon,
RO M AN CE RO. Que pocas fiestas te hice, Que malos motes saqué, Porque mas tu gusto estime. Quando diga, si me amaste, Yo apostaré que le dices, Que tan infame baxeza De tu valor no imagine. y que tu esquiva arrogancia, y tu condicion terrible Apénas la vencen Reyes, Quanto mas hombres humilde~. El tiempo lo trueca todo, Yo me acuerdo que te vide Tan regaladora mía, Como del Rey á quien sirves. XII. El Alcayde de Malina Manso en paz y bravo en guerra Con sus Capitanes todos Llegó á la vista de Atienza. De do volvió victorioso Sin daño y con grande pena, De cautivos bautizados y de Christianas banderas: 121
12ZltOM A N e E R. o. Entró por la puerta el Moro y corriendo á media rienda, A la calle de su dama' Soberbio y contento llega. Dos vueltas por ella dió, Y al dar la tercera vuelta, Desterrando sus temores Celinda salió á la rexa; Diciendo furiosa y loca: Si tú tuvieras vergüenza, Ni corrieras por mi calle, Ni pararás á mi puerta. Mal haya, Celinda Mora, Tan determinada ó necia, Que para vivir en paz, Se aficionó de la guerra. Por ser tu alfange temido Mas que no por tu nobleza, Ofrecí á tu nombre solo Lo que ves en tu presencia. Sin considerar primero, Que es claro que no conciertan, Con entrañas de diamante Entrañas que son de cera. ¿ Qué importa que mis regalos En paz y en amor te tengan,
fU") M A NC1HtO. 123 Si al son elel pífano roncp En furia y ódio los truecas? N o niego yo que no acudes Con voluntad á mis quejas, Pero acudes con mayor Al ruido de una escopeta, Pues esas cosas estimas, Justo es que esas cosas quieras, Que pues en tanto las tienes, Ménos soy yo que son ellas. Cíñete tu corbo alfange, Embrázate tu rodela, y llama tu fiel Acates, Que te lleve las saetas. Sal á hacer escaramuzas Por el monte y por la vega En tu caballo tordillo y en tu fronteriza yegua. Tala los campos Christianos, Roba las Christianas tiendas, Desde el campo de Almazan Hasta el monte de Sigüenza. Dexa á Celinda elel todo, Pues tantas veces la dexas, y acude á tus obras vivas, Pues que me haces obras muertas.
12 4 lt OMANCEltO. No te llamarán mis ojos, Aunque viendo su miseria Llorarán sin ver los tuyos Mi soledad y tu ausencia. Esto dixo, y al momento Cerró del balcon las puertas, Sin tener lugar el Moro De poderla dar respuesta. XIII. Galiana está en Toledo Labrando una rica manga Para el fuerte Sarracino , Que por ella juega cañas. Matizaba una divisa Con seda amarilla y parda, Empresa que lleva el Moro En el campo de la adarga. Una flecha de Cupido, Que en un pedernal tocaba, Sacando muchas centellas, y por letra: Pocas bastan. Estaba á su lado izquierdo Una cautiva Christiana Llorando memorias vivas
ROMANCERO. Entre muertas esperanzas. Galiana le pregunta Del llanto la triste causa, y los ojos en la flecha Le responde; pocas bastan. Libertad tuve algun dia, Mas fué libertad de dama, Pedernal algunas veces, y otras veces cera blanda. En este· tiempo que digo, Me quiso mas que á su -alma Un Christiano Caballero De los de la Cruz de Grana. Híceme sorda á sus quejas, Mas fué su porfia tanta, Que vino á sacar centellas De una dura piedra helada. Apénas le quise bien, Quando fortuna voltaria Hizo que la muerte dura Probase en él su guadaña. Murió por ser cosa mia Entre mil Moriscas lanzas,. Quedando yo prisionera De tu pariente Abenamar. Es mi alma l11onum~.t:lto,
ROMANCERO. Do sus cenizas se guardan; y la memoria importuna De cenizas fuego saca. Así Dios te de ventura, Señora, en eso que labras, Que mires por tus deseos, Que son traydores de casa. y que dexes que mi llanto Aprisa del pecho salga, Que aUlaque ves que lloro much~ , Mucho pqr llorar me falta. XIV. Acompañado, aunque solo De pensamientos y agravios Sale de Granada Muza, Desmentido y desterrado. Desdeñado de Daraxa, De sus amigos dexado, De Baxamed desmentido, Desterrado de su hermano. Agravio, deshonra y zelos, Tres fieras suertes de agravioi Para sus tres condiciones Galan, valieute y hidalgo.
ROMANCERO. Por la orilla del Xenil Bate el furioso caballo, Que el acicate Morisco Baña en sangre todo el campo. Como parte tan furioso, Parece que van temblandQ Las ondas del manso rio, Que reconocen su brazo. Desde que con el Maestre El de la Cruz de Santiago Azotó sus blancas ondas De sol á sol peleando. Detuvo el caballo un poco, y el freno de espuma blanco, y detuvo él de su ira, Mas rebelde que el caballo. y vuelto el rostro á Granada,. Dixo, sus torres mirando; Granada, donde nací, De donde me han desterrado, La envidia que á muchos buenos No dexa por muchos malos, Que mueran, á donde nacen, Sino por Reynos extraños, Esta me fuerza á dexarte Cercada de los Christianos.
.230 ROMA NCEl\. o. La venturosa Concordia La'cabeza saca y dice; Salid, que arriba vive El solo bien, que mi favor recibe; y pues me quiso tanto, Solemnizad su gloria en dulce canto. Recibió de ver la Ninfa El sol tan notable eclipse, Que faltó su luz al mundo Porque Concordia lo impide. Ella da vida á las plantas, Con ella las yerbas viven, Su calor produce el campo, y los árboles se visten. Pues como se vido fuera Entre sus Ninfas humildes, Abriendo su hermosa boca, Estas palabras repite: Salid, que arriba vive El 5010 bien, que mi favor recibe; y pues me quiso' tanto , Solemnizad su gloria en dulce canto.
ltOMANCERO. xv. Al dulce y sabroso canto De las aves placenteras Ya recaudaba la aurora La escura noche desierta; Quando un Pastor desdichado De ningun sueño recuerda, Porque quien cuidados tiene, ¿ Cómo es posible que duerma? y por hacer compañía A las aves que se quejan, De algun agravio de amor, Así tambien se querella: Ingrato amor, Silvia ingrata, Ciego amor, hermosa fiera, Mas que las selvas doblada, y mas que las selvas bella; Quien te dió de Silvia el nombre Bien dixo, pues que la selva La!> fieras bestia!> produce, Osos y tigres alverga 1 Tú dentro tu pecho hermoso Desden y crueldad encierras; Fieras mas duras y esquivas
232 ROMANCER~ Que tigres y que otras neras: Pues estas suelen moverse A mansedumbre y demencia; Mas á tu rigor no pueden Vencer mis dones y ofertas. i Triste! que quando te envio Flores hermosas y nuevas, Tú las desdeñas quizá, Porque en tí las hay mas bellas. y si escogidas manzanas Te llevo, tú las desechas, Quizá porque mas hermosas Las de tu seno se muestran. j Triste! que quando te ofrezco La dulce miel, la despreci«5, Quizá por ser mas sabrosa La que tus labios encierran. Pero si no puedo darte Otros dones de mas cuenta, y aquestos en tí se hallan Con mas dulzura y belleza; A mí mesmo te he entregado, y aun este don menosprecias, Que en otro tiempo estimaste, Mas al fin todo se trueca. Con esto acabó el Pastor,
ROMANCERO. Para no acabar sus quejas, Hasta que acabe la vida, O la razon que hay en ellas. XVI. Tronando las nubes negras y espesos los daros ayres Con remolinos y polvo Señalaban tempestades. Tinieblas cubren la tierra, . Sin que la noche llegase, y el sol escondióse huyendo De los relámpagos grandes. Entre dos tajadas peñas J unto á un monte de arrayanes Estaba Riselo solo, Con sus cabras una tarde. y ántes que el Pastor pudiera Recogerlas ni guardarse, Rompen las nubes sus senos, y disformes piedras caen. ¿ Qué es esto, cielo, decia, T aH. grande ven ganza cabe En vuestro pecho piadoso Contra simples animales?
234 aOMANCE&~ Si yo 50y el que pequé, Mi ganado no 10 pague; y si el mio lo merece, Al que es ageno dexadle. Mil fieras contrarias mias Huyendo van á buscarme, Que al hombre acuden los brutos En peligros semejantes. Dexad mi pobre cabrio, Medrosas fieras, dexadme, y buscad quien os guarezca, SiR que el cielo os descalabre. En esto pasó la nube, Mostrando por otra parte El sol sus dorados rayos y su divino semblante. Alegre quedó Riselo, Diciendo á su mal, que aguarde Alguna mudanza de estas A pesar de sus pesares. XVII. Por su amor desamorada J Por varios antojos ciega, Muriendo porque su vida.
ltOMAN CER.O. A la muerte no se acerca; Renegando de sus ojos, Que fuéron traydoras puertas, Para que al alma se entrasen Ojos, que se burlan de ella: Aquí maldice el exido, Allí culpaba la sierra; Testigos del bien que tuvo y del mal de que se queja. Belilla la bien hablada, Ofendida de su fuerza, Del olvido y de su amor, Que la quiso, y que la dexa, Contra Riselo el ausente De su alma y de su aldea, Mil libertades decía, Que de decillas le pesa. Tú me enseñaste á querer, Mas no será bien que mienta, Mis desdichas me enseñáron, y tu engaño fué la escuela. Si supiera deprender, ¡ Mas ay! si olvidar supiera, i Qué burlado te quedaras! i Y qué ufana que me vieras! Llegó la Morena entónces, ~35
236 R.OMANCER.O. y por saber su tristeza, Muchas cosas le pregunta, y ella le dió por respuesta, Morena, no te enamores, Que te engañarán los hombres. Morena', que agora vienes Al mundo de tu esperanza, Mezcla tu amor con mudanza J y tu favor con desdenes, Llora el descuido que tienes, y guarda, 110 te enamores, Que te engañarán los hombres. Escarmienta en estos ojos Tan tristes quanto burlados, y mi. cabellos mesados Un tiempo amados y rojos; Hurta el cuerpo á tus antojos, Aunque tus antojos llores, Que te engañarán los hombres. Las ternezas que te digan Engañadores Zagales, RemÍtelas á mis males, Antes que. tu bien persigan. Quando tu beldad bendigan, Reniega de sus amores, Que te engañarán los hombres. , ] e
1\.0 M ANCERO. XVIII. Funestos y altos cipreses, Frondosas y verdes hayas Cercan un campo cubierto De abrojos y yerba larga. En medio .estaba un sepulcro Al pie de una palma ingrata, Que como da el fruto tarde, Con la muerte se c.ompara. La noche estaba en su filo, Fria, medrosa y helada, y la siniestra corneja Hecha centinela y guarda; Quando al rayo de la luna Que baxaba entre las ramas, Vide quatro bultos negros, Que alumbraban unas andas. Al uno llaman temor, Al otro desconfianza, Los otros dos se decían El engaño y la mudanza. Entrados que fuéron dentro, Al fin del sepulcro paran, Dando de los firmes hombros
~3a ROMANCERO. Al suelo la inútil carga. y con manos liberales De las funerales andas Sacáron un muerto vivo, Que gemia y suspiraba. Ceñido está de cadenas, y en la boca una mordaza; Que quien muere de su mal, Por su honra muere y calla. 1-'fetiéronle en el sepulcro, Donde otros muertos le aguardan; Que en son triste al huesped lluevo Con gemidos saludaban. Confuso yo y codicioso De saber á quien llevaban, Allegueme hácia: el sepulcro, Que solo y desierto estaba. Ví unas letras que decian En el tronco de la palma; Aquí se entierran los muertos, De perdidas esperanzas. Entre estos yace Menalio, Enterráronle sin causa Los zelos muerte de vivos, Que e~ta es su propia morada.
ROMANCERO. XIX. En una cabaña pobre, De contentamiento rica, Principio de glorias dulces, Fin de amorosas desdichas; Meliso y su amada prenda Contemplaban cierto dia, Ella, de él el amor firme, y él, de ella la fe tan viva. Ella dice, en tu memoria Se enriquece el alma mia; y él ufan0 y victorioso, Responde á su cara Ninfa; ¿ Qué gloria ni que dicha Llega al mirarte á tí, bella F elisa? Como es divina su gloria, Humanas glorias no envidian; Que un amor presente y firme A eterna firmeza obliga. Ella se mira en sus ojos, y él en los de ella se mira; Quieren hablarse, y no plleden, y mudos se comunican. Ella dice, aquestos lazos 239
'1\. o M A N e ERO. La gloria de estos premios, Intentan lo imposible La maña y el esfuerzo. Solamente Riselo, Quando se viste el mundo de alegría, Se viste el alma de quebranto y duelo. XXIII. En tanto que la tormenta Del airado mar se amansa, y que se enxugan las redes, y mi barquilla descansa; Al son de las olas fieras, Que en estas peñas desbravan, A cuyos golpes se mueven, Mas que á mis males mi ingrata; Quiero hacer un discurso De mi vida lastimada, y cantar con voz de cisne, Si es verdad que el cisne canta. Agora pises la arena, Soberbia y hermosa Glauca, Desdeñando la tormenta, Como desdeñas mi alma; Agora con tus amigas
ROMANCE RO. Sobre las redes sentada Cuentes de los pescadores Las enamoradas ansias; Escucha las que padezco, Hermosa ingrata, á tu causa, Que bastarán á ablandarte A no ser de piedra helada. Apénas supo la lengua Articular las palabras, Quando sembró por el ayre Mis quejas y tu alabanza. y tú sabes bien que apénas Eché las redes al agua, Qualldo me enredé en tus hebras, Que son redes de esta playa. Creciéron en mi los años, y subiéron las desgracias Al peso. de mis desdichas, Que fuéron siempre pesadas. N nnca las puertas de Oriente Abrió tan hermosa el alba, Quando saca de alhelies Las bellas sienes oroadas; Que á los ojos de tu Albano N o le hicieses tú ventaja, Con salir ella á dar luz,
ROMANCERO. y tlI á lastimar entrañas. Ni jamas llegó la noche Envuelta en sus negras alas, Que de mis llorosos ojos No quedases obligada. Para obligarte á querer Mil exemplos hay que bastan, N o solo en los pescadores Mas en las sil vestresplantas. El mirto quiere á la oliva, y la palma ama á la palma, La yedra y la vid al olmo Con tiernos brazos le abrflzan. Sola tú, homicida mia, Que tienes de roca el alma; A los golpes amorosos Ni te humillas, ni te ablandas. No hay piedra en estas ribeqs, En cuyas duras entrañas N o estén por mi mano escritos Los nombres de Albano y Glauca. Ni hay piedra en ella tan dura Como tu condicion brava; Pues me dan el acogida Que en tus entrañas me falta. Desterrárol1lUe desdichas,
R.OMANCER O. Que siempre son mis contrarias, Cadenas ciñen el cuerpo, y tus desdenes el alma. En la fe que te tenia He vivido sin quebra1la, Que no desatan prisiones Los nudos que atan el alma. Pero si aquí· me acabaren Mis ausencias y tu saña, Dexando á mis enemigos En las manos la venganza; A tí, desdeñosa mia, Quiero suplicar que vayas A hallarte en mis exequias, Pues de ellas fuiste la causa. y con un suspiro mudo, Con una lágrima falsa Sobre el helado sepulcro Honres la ceniza helada. Esto está diciendo Albano, En tanto que el mar se amansa, Que con erizado cerro Las estrellas amenaza.
R.OMANCERO. XXIV. 'Quando la mar alterada La fuerza de vientos siente, y las levantadas olas Con bramidos se revuelven; Quando tocada del fuego La tierra se ensoberbece , Sintiendo como piadosa La pérdida de sus mieses; Mi Doris en su alvergue Sin cuidado de nadase entretiene. Quando las aves del cielo Con canto sus penas crecen, y buscando su querido La tórtola se entristece; Quando las fieras mas bravas Contra el amor se previenen, Que aun con las fieras amor Poderoso hacerse puede, Mi Doris &c. Quando todo el mundo piema En los cuidados que tÍ';:l:C, Que apénas hay en el mundo, Quien su bien ó mal no piense;
ROMANCERO. Quando cortando su pena Mengua su dolor la gente J Unos del tiempo se agravian, y otros del tiempo se duelen; 1'1i Doris &c. Quando mis tristes suspiros El sol y la luna hieren, y mis ojos en el prado Lágrimas sin tiento vierten; Quando mis tristes acentos A mis cabrillas suspenden, y el sentido con su llanto La razon en todo pierde, Mi Doris &c. Quando la flecha dorada Amor en mi pecho prende, y tras esto descuidada Mis plantas veloces mueve; Quando con voces la llamo, y quando mi amor mas crece, Porque siempre 10 imposible Quanto mas es, mas se quiere, Mi Doris &c. Así cantabaCorino Al pie de un álamo verde, Lugar donde de ordinario
252 It O M A N e E It o. Males llora" y canta bienes; Dexad, ojos, la tristeza, Mis tristes suspiros cesen, Que no es bien sienta mi pena, Quando contenta y alegre Mi Dorls. en su albergue Sin cuidado de nada se entretiene. xxv. De su querida Amarilis Brasildo llora. el ausencia, Soledades de su alma, Que á donde va, se las lleva. y como muere la vida, Quando falta el alma della , Tal en su cuerpo parece, Que sin el alma le dexa. Ninguna cosa le agrada, y todo le causa pena; y en el gusto se entristece, y en la tristeza se alegra. Echado orillas del Tajo Sobre el arena desierta, Así les dice á las aguas, Arboles) montes y selvas.
ROMANCER.O. 253 Amor me de paciencia, Que no hay segura fe, donde hay ausencia. Cristales puros y claros, Por este tiempo siquiera~ Que os ha dexado Amarilis, Corred turbios y sin fuerza. y no lleveis desde ahora De oro puro las arenas, Pues lágrimas 05 faltáron, Que las hiciéron de perlas. O volved el curso atras, Pues aquella ingrata bella Me dixo, que le vería, En vosotros, y no en ella. Bien po deis , corrientes cbras, Mudar la naturaleza; Pues 1.1s almas inmortales La fe que juráron, truecan. Amor me de &c. y vosotras, palmas altas, Que coronadas de yedra Estais mirando en el agua, Como os enlaza y enreda; Pues se secó mi esperanza, Queden vüestras hojas secas, Que un tiempo ,omo esmeraldas
254 ROMANCER~ Adornaran la ribera. Todo se cubra de luto, Aguas, montes, prados, yerbas, Miéntras adorna Amarilis Otros brazos de mis prendas. N o se esmalten vuestras rocas De lirios y de violetas, Ni os produzcan vuestros prados A ves, ni flores, Adelfas, Amor me de &c. Y, tú perjura Pastora, Que tan segura paseas Los campos de Manzanares De mis lágrimas y endechas j N o pienses que no se sabe, Por engaños te gobiernas, Que al amor pintan con alas Por cuervo de malas nuebas. Ya he sabido tu mudanza, Que el bien tarda, y el mal vuela; Rendir muchos al amor, Es victoria con vergiienza. Mas yo lloraré por todos, Que son propias estas sierras, l)ara llorar sin testigos La palabra que me quiebras.
ROMANCERO. Amor me de paciencia, Que no hay segura fe, donde hay ausencia. XXVI. Quando las sagradas aguas Del ancho y sagrado Betis Con la multitud de barcos Con dificultad parecen; Quando entoldadas las popas De juncia y de ramas verdes En el agua escaramuzan A pesar de sus corrientes; Quando mil alegres cantos, Que los sentidos suspenden, Interrumpen ~ los vientos, y enamoran á los peces; Quando en las torres mas altas Mil luminarias parecen, y qual veloces cometas Atraviesan los cohetes; Entónces, mi Jacinto, amor me tiene Sin tí, sin mí, sin libertad, sin verte. Envidiosos de mi bien Fortuna y amor me tienen, El uno en prision el cuerpo,
262 :ROM A N CE R. O. Con guerra de falsas presas. Dentro en mil memorias vivas Están las cenizas muertas; Paga al fin como traidor; Quien le sirve poco medra; y en haciendo la presa, El arco y alas bate con presteza. xxx. Desnudos árboles de hoja, Sordas aguas de Pisuerga, Despoblados arenales, Prado mustio, y seca yerba; Cielo, que tu luz escondes, Mal devisadas estrellas, A yre desabrido y frio , Campo sordo, noche ciega; Huyendo vengo á vosotras, Cargada el alma de quejas, Por ver si hallarán mis males, Quien los alivie siquiera. Quejándome así á vosotras, Fingiré, 'que me consuela Este ruido de las aguas Sacudido de las peñas.
ROMANCERO. 263 Ya que no tengais palabras Para remediar mis penas, N o las negareis al ménos, Ni las llamareis ligeras. Ni á la falta de esperanza Llamareis pretensionera , Ni á los dolores locura, Ni liviandad á la fuerza. Que aquestos títulos pone A mi pasioll una fiera; Este alivio da á mis males, y á mi pena esta respuesta. Un tiempo supo escucharme; :Mas ya se cansa y me dexa; Que es muy propio á un desdichado Hallar venturas que pierda. XXXI. Mirando un corriente rio, Que baña los muros de Alba, A quien sus famosos dueños Para siempre diéron fama; De pechos sobre una peña A pedazos verde y parda, A tiempos alegre y triste
26 4 RO MANCERO. El Pastor Albanio estaba: y viend!) con la presteza, Que el agua corre y no para, De su desdicha se acuerda, y así les dice á las aguas; Que si así el tiempo pasa, Ni el mal puede durar, ni el bien se tarda. A D Íos, á Dios, claro río, Buen testigo de mis ansías, Que, ausente Ismenia, me diéron Zelos que sospechas bastan. Ya puede partir á vena, y de una prision tan larga Ofrecerle las cadenas, Como á templo de mi alma. j O claras aguas de T onnes! Que firmes y sin mudanza Caminais eternamente A llegar al mar de España; Que si &c. A mi memoria ha venido, Que en las almenas mas 'altas Ha puesto mi pensamiento Por zelos mis esperanzas Esperadme, claros ojos, Que voy á ver, si me falta
t. R o M A N e 1:: R o. Del pasado acogimiento Alguna seña ó palabra. Dexo á Tormes envidioso, Parto á Henares, que me llama El c0rriellte de su rio , Que el pensamiento no alcanza. Que si así el tiempo pasa, Ni el mal puede durar, ni el bien se tarda. XXXII. Si las lágrimas que viertes, Son verdaderas, qual dices, y si del centro del alma Salen tus supiros tristes; Si es verdad, como confiesas, Que por mí mueres y vives, y que son solos mis ojos, Los que de espejos te sirven; Bien partiré confiado, Que serás qual roca firme; Mas yo ausente, y t6 muger, N o se que el pecho me dice. Es la ausencia en los amantes Un ad versario in vencible, Sepulcro do se sotierran
ROMANCERO. Las voluntades mas firmes. No hay firmeza que la ausencia N o la deshaga y derribe, y si en Píramo la hubiera, Nunca se matara T isbe. Con todo eso partiré, Pues es forzoso partirme, Dexando en rehenes el alma Por prenda de mi fe insigne. No llores, porque esas perlas, Que de tus ojos despides, Hacen que agora mas sienta, Lo que es tan justo sentirse. Así le hablaba Fileno A su Pastora Amarilis, Partiéndose de su aldea A las riberas del Tiber. XXXIII. Por entre sauces y mirtos, Alamos, y verdes cañas, De hojosa yedra vestidos, Inserta con altas plantas, Que el bello y dorado Betis Con sus frutas ciñe y baña,
ROMANCERO. Dándoles para sustento Lo que de sus ondas basta: Donde el jazmín oloroso Al triste cipres:abraza, Porque el contento y pesar Casi siempre se acompañan; Aquí está puesto Tirseo, Componiendo una guirnalda Para su ingrata Flerida, Aunque un tiempo dulce y grata. Hízola y fuésela á dar Que á sombra de un mirto estaba, y vido el triste acostado Otro galan en sus faldas. Casi de sentido ageno La guirnalda desbarata y con un j ay! arrancado Del corazon esto habla: Tan caros son tus favores, Que con uno que me diste, T e cansaste y pretendiste Que fuese mi amor en flores: y en tan gran pena y dolor N o quiero flores, ni aun vellas, Pues que tu faltas de entre ellas, y otro goza de tu flor.
268 ROM A NCE R.Oa Ese te olvide Flerida, Quando de él mas te preciares, Porque gustes los pesares De amar, y no ser querida. Dixo y volviendo al galan Que los cabellos miraba, Le dice de esta man era Con ira y zelosa rabia: Haz presa de los cabellos, Damon, que están junto á tí; Pues que los quitas ámÍ , Para que tú goces de ellos. y ya que es vana mi fe, Plega á Dios que hay donde estás, N o goces de ellos jamas, Pues nunca yo los gocé. XXXIV. Peñas del Tajo deshechas Del curso eterno del agua, ¿ Cómo el de los ojos mios Un pecho tierno no ablanda? Bien parece que se rie Entre vosotl-as la ingrata, Que me ha desterrado el cuerpo, 4 J ] J ] ] ¿ ¿ "'1 1 (
ROMANCERO. 269 Y me ha perseguido el alma. Gozosa Filis se goza De quien me destruye y mata, Como si el vencer un muerto Diese victoria tan al tao Humilde sufriendo estoy El cuchillo á la garganta, y con ser sentencia injusta N o le replico palabra. Mis agravios me dan voces, Para que tome venganza; Yo acállolos, con decirles Que poca vida me falta. Aconséjoles que sufran y respóndenme que osaran Si como ella tiene el pecho, Tuviera yo las entrañas. ¿ A quién se humilla el Leon ? ¿ Quién con ser fiera le agravia? y á mí me mata de zelos Una muger enojada. xxxv. Sobre moradas violetas, Que florido prado esmaltan,
270 ROM ANCERO. A donde un sagrado mirto Apacible sombra causa: y parte en mil arroyuelos Una fuentecilla clara Las corrientes cristalinas, Que de una alta sierra baxan: Sentada está una Pastora Descompuesta y descuidada, Aunque no de los cuidados, Que le atormentan el alma. Desdenes, ausencia y zelas Su soledad acompañan; Que quanto tiene delante, Todo la ofende y la cansa, El cielo, las flores bellas, CIara fuente y verdes plantas: Si alza los ojos, encienden Su pecho en zelosa rabia Los resplandores azules, Que el cielo y la tierra abrasan. Las florecillas la enojan, Que al fin en flores se pasan: y queda el color morado, Con que muere el de su cara. Si mira el árbol de V énus , Vuelve mas desconsolada,_
ROMANCERO. Porque ve entre el verde escuro La fruta negra y amarga, Amargo lloro y tristeza Entre dudosa esperanza. Quiere quejarse y no puede, Que en ver el curso del agua Es tanta la de sus ojos, Que las razones le atajan. XXXVI. Tristeza me impide el veros, y esfuerza mi voz al canto Con lágrimas .en los ojos: ¿ Cómo cantaré llorando? Aunque mis males espante, ¿ Qué voz sacarán mis daños De un pecho afligido, á donde Dan voces tantos agravios? Que no hay tan dulce canto En un estado triste como el llanto. Quien nace para desdichas, N o canse á la muerte en vano; Que esto tiene de muger, Huir Jel que la va buacando. Por eiO, lágrimas mías,
ItOMA NCE RO. Pues ves convertida en humo· La fe de una fe tan firme. i A Y ! alma de gusto pobre, Rica de mallo posible, Sufre y padece tus daños, y á mayores te apercibe. i A Y horas tristes &c. Vana.y fingida esperanza, Hasta el cielo me subiste, Para poder wlamente Perderme, qual te perdiste. Alas te dió mi enemiga, Con que levantar pudiste Mi liviano pensamiento Al deseo de un imposible. ¡ Ay horas tristes &c. Tus palabras me en gañáron , Con ellas asiento hice; Mas palabras de muger N o son fundamento firme. Viví engañado y contento, Tan alegre quanto quise, De bienes tan regalado, Quanto males hoy me afligen. i Ay horas tristes &c. Tiempo mudable y ligero,
· ROMANCERO. Que por ser bueno te fuiste, y mas ligera y mudable Tú , que de mi mal te ries; Si de mi bien os cansais, N o os canseis de que publique Ofensas y agravios vuestros Que me cansan y persiguen. i A Y horas tristes &c. Dixo Damon olvidado, y tras su ganado Tirsis Al valle baxó cantando Alabanzas de Amarilis: Calló Damon que no quiere Que sus daños certifiquen Lo que una mudanza puede, y así en el alma repite; ! Ay horas tristes! ¡Quán otras sois ,de las que un tiempo fuisteis! XL. Cubren el airado cielo N ubes escuras y pardas, y al suelo marchito y musti() Blanca y erizada escarcha. N o mira su rostro el Sol En las plateadas aguas,
280 RGMANCER~ Que sus impedidos rayos Las nubes negras no pasan. Recogido el ciudadano El calor ,que del sol falta, Cobra en abrigado sitio A las encendidas llamas. El Pastor que trae cubierto El pellico que le ampara De la escarcha, que le ofende, Se recoge á su cabaña. No hay ave que rompa el viento Con voz dulce ó prestas alas, Porque todas en sus nidos Del cielo airado se guardan; Solo un, Pastor á este tiempo Entre sus ligeras cabras Riberas del claro Tajo Pisa la yerba argentada. Apénas el yelo siente, Que al mas abrigado espanta, Pero no es mucho, si tiene El pecho el Pastor de brasa. En esto pues, vió Rufino, Que así el Pastor se llamaba, Una Zagala que adora, Entre sus ovejas mansas.
1t o MANCER.O. Los dos á verse venian Tras una ausencia no larga, Si puede llamarse corta, La mas breve entre quien ama. Quisiera el Pastor gozoso, Que su querida Rosania Los brazos le diera entónces, Como siempre él le da el alma. Quedó confuso el Pastor, Viendo que en desvelos tarda; y la ocasion le pregunta Bañado su rostro en agua. E1la responde; no es justo T e admires de mi tardanza, Que este es debido castigo De quien se ausenta sin causa. Conoció el Pastor su culpa, y confuso y triste calla, Bañando el rostro con llanto y con vergonzosa grana. Aunque la lengua enmudece, Sus tiernas lágrimas hablan, y de forma le disculpan, Que su Pastora le abraza. Tiernos lazos multiplican Los que el pecho y cuello enlazan,
ROMANCE RO. Que no es posible apartarse Los que han atado las almas. Conformes en esta fe Dexáron la yerba blanca, y á su albergue se volviéron, Que vuelve cielo Rosania. Lo que entre los dos pasó Viéron unas secas ramas, y el cielo rompió las nubes, Por vellos en su cabaña. XLI. Quien dixese que la ausencia Causa olvido en quien bien ama, Mi firmeza lo desmiente, En quien verá que se engaña. Ausente en el Tajo vivo, y allá me tiene mi alma En sus fértiles riberas La salobre Guadiana. Crecen mas con el ausencia. Mi fuego y mi confianza; Que la memoria importuna Mas mi sentido levanta. A yuda la soledad
ROMANCERO. Entre estas sierras in gratas A mis voces y á mi llanto, A mis quejas y á mis ansias. Solo con voz mentirosa Me responden y me engañan, Formada en hondas cavernas y entre peñas erizadas. Si amor digo, amor responden, Si alma digo, dicen alma, Si Tirsi, responden Tirsi, y si la llamo, la llaman. Amanecerá tu sol, Hará Mayo mi esperanza, A mis prados ya sin flores, y á mis agostadas ansias. Entónces los falsos ecos y con ellos las montañas Callarán, y serán mudos, O rebentarán si hablan. Viendo entónces yo mis glorias En aquel dia que aguardan, Por entre confusas voces D2.ré la vuelta á mi patria. Rompiendo montes inciertos Dificultades contrarias, Iré á tus brazos 1 Señora,
~84 ROMANCERO. Por mil sendas no. pisadas, Vendráste tú á mí corriendo De gozo y gritos bañada, Mirarás firme mis ojos, Miraré alegre á tu cara:. Colgaráste de mi cuello, Penderé de tu garganta, Harémos los dos alegr~ Una vida de dos a1.mas. Ansí cantaba Menalio, Dándose triste esperanza, Respirando de sus penas, Porque quien llora descansa. XLII. Por los jardines de Chipre Andaba el niño Cupido , Entre las rosas y flores Jugando C011 otros niños. Qual trepa por algun sauce, Presumiendo buscar nidos; Qual cogiendo el fresco viento., Por coger los paxarillos, Qual hace jaulas de juncos, Qual hace palacios ricos,
ROMANCERO.', En los huecos de los fresnos, y troncos de 195 olivos. Quando cubiertas de abejas Halló el travieso Cupido Dos colmenas en un roble Con mil panales nativos. Metió la mano al primero, Llamando á los, otros niños, Picóle en ella pna abeja, y sacóla dando gritos. Huyen los niños medrosos, El rapaz pierde el sentido, Váse corriendo á su madre, A quien lastimado dixo: Madre mía, una avecita , Que casi no tiene pico, Me ha dado mayor dolor, Que pudiera un basilisco. La madre que lo conoce J Vengada de verle herido De quando la hirió de amores De AdonIs, que tanto quiso; Medio riendo le dice: De poco te admiras, hijo, Siendo tú y esa avecita Semejantes ell el pico.
ROMANCER.O. XLIII. Olvidada del suceso Del engañado Narciso, Mirando está en una fuente FiEs su rostro di vino. El negro cabello suelto Al ayre vano esparcido, Ceñida la blanca frente Con un listan amarillo, Mira los hermosos ojos y el labio en sangre tenido De los cristalinos dientes Adornado y ofendido. N o se mira el bello rostro I)or presuncion que ha tenido, Mas porque le mueve á ello El desprecio de su amigo. Hala dexado el cruel Sin haberlo merecido, Por quien vale ménosque ella, y es de ella ménos querido. Pareciole que enturbiaba Con las perlas que ha vertido Las corriemes amorosas, . ,.
·ROMA NCERO. y sollozando les dixo: Turbias van las aguas, madre, Turbias van, Mas ellas aclararán. Si el agua de mí alegría Enturbia la de mis ojos, y le ofrecen mis despojos . Al alma en mi fantasía, Sospechas son que algun dia Tiempo y amor desharán: Turbias van las aguas &c. Si fatiga el pensamiento, y se enturbia la memoria Juntar la pasada gloria Con el presente tormento, Si esparcidos por el viento Mis tristes suspiros van, Turbias van las aguas &c. XLIV. Contemplando estaba Filis A la media noche sola Una vela, á cuya lumbre Labrando estaba una cofia. Porque andaba en torno de ella
~94 ROMANCER~ Tu oscuridad, y su vista. e Por qué tu a1noroso engaño No entretuvo mas mi vida? Pues con él aseguraste Lo que ya la luz me quita. i Ay triste suerte mia! Velar de noche, y padecer de dia. XLVIII. Mil'aba Celio una yedra, Que con amorosos lazos A un árbol antiguo y seco Apriesa se va enlazando; Miraba un hojoso sauce Que va creciendo á su lado, y haciendo las hojas lenguas Está de ella murmurando. i Ay! le dice, yedra ingrata, De mis memorias retrato, i Cómo por un seco tronco Dexas un sauce gallardo! N o me espanto, que atrevida Le des estrechos abrazos, Que apetecer lo peor, Siendo muger, 110 es milagro.
ROMANCE&~ ~9S Si te viste alguna vez En estas aguas despacio, Mas vividora que el tiempo, Mas bella que el amaranto, (Cómo no miraste en ellas Si la verdura del Mayo Vistió con sus nuevas hojas Los ramos secos y largos? Ansi de tu juventud Logres los primeros años, El tronco que alegre vistes J La fiera segur cortando, y ansi tus tiernos cogollos Los mire el tiempo abrasados Con enamorados mirtos, y enamoradores lauros; Que escuches mi voz cansada, Porque, digas si en mis daños Tu ingratitud y mi amor Corriéron á un mismo paso. y templando su instrumento Zeloso y enamorado, Haciendo testigo al viento Así la dixo llorando: Casastete Marfisa, y hasme burlado;
U9 6 ROMANCER~ PI egue á Dios que no goces El desposado., PIegue al cielo, que si alCanza A merecer tu favor, Logre al cabo tanto amor, Como yo logré esperanza. Jamas tengas confianza', Si mucho amor le has cobrado; PI egue á Dios &c. Si es discreto en opinion l Agora que J.ecoIioces, Tan pocos años le goces} Como gocé mi aficiol1: Zelos pida sin raZOl1,' Despues de habertelos dado; Plegue á Dios &c. Si agora das en querellé, Si:;mprele 'mire á deseo; y como yo á tí te veo , . Entónces llegues á velle: . Si das en 'aborecelle, ' J ama~ falte de ta lado; PI egue á Dios que no goce' El desposado. . ,
ROM'A NC~ :R.O. XLIX. Yace al pie de una alta sierra El triste Pastor Belardo, Entre unos álamos verdes Dulce sombra del verano; Declarando está con quejas Mil sinrazones y agravios; Y los postreros acentos Le repiten los peñascos. Bien es, dice, de mis quejas Sientan las peñas y el marmol, O que las lágrimas mias Hagan señal en el campo. N ada te agradezco, Filis, Mas debo al desierto campo, Pues que llora, si yo lloro, y canta, si acaso canto. Dícesme que vaya al pueblo, V oy al pueblo, y . no te hallo; S011 estaciones de a~nor, Que por eso callo, y paso. Ya estoy rico de esperanzas, Ya pi~rdo el caudal y el trato; Mas soy mercader de amor;
298 ROMANCERO. Que me pierda, no es espanto. Filis me enseñó este oficio, Filis me truxo á este cambio, De solo Filis me quejo, Que da poco, y manda largo. L. En competencia del dia Sale Filis con la aurora, Del tálamo aborrecido Huyendo la cama odiosa. Que aunque cubiertos de perlas, Muestra los ojos que lloran La nueva luz eclipsada Entre la menuda aljofar; Anticipa la mañana, y en lugar del que reposa, Doran los campos, é ilustra La negra apacible sombra. El ruiseñor adormido Entre las ramas frondosas Despierta al alba, y despierta Con el alba sus congojas. Llegó á una verde ribera, D(:mde la hortelana Flora ] ( ( ] ( , , ] 1 1 1 ( 1 j (; '- ~ ( S F. 1 1 I 1
ROM ANCERO. Para su amado verano Compone manto de rosas. Qual arregante y lascivo Despliega al viento las hojas, Que la fragrancia las lleva, y el roxo las descolora. y qual en d verde manto Recatada y vergonzosa Se zela y guarda la greña Ma5 ardiente y olorosa; Mas de ellas qual de serpiente Huye la planta medrosa; Que prometen alegría y á la triste cilla asombran. Al pie de una seca encina Sobre piedra dura y tosca Se sienta, y mira colgadas Sus cabrillas por las rocas. y qual la tierna azucena Que la plq.via estiva moja, Sobre el tronco de la hermana El húmido seno encorva; Inclina sobre la mano La bella faz lacrimosa, Donde la nieve encendida. La fina púrpura forma.
300 ROMANCER~ Mil veces enxu ga el llanto, Mas ya la mojada toca Ni de los ojos la quita, Ni en las. entrañas la agosta. y así entre lágrimas tristes y entre suspiros que ahoga La debil voz en el pecho Dió al mudo silencio boca. N o esperes, Tirsi cruel, Que el duro yugo que doma La fragil cerviz del cuerpo, En la del alma se ponga. Ni ménos hoy me pretendas CON. el vínculo de esposa, Poner á la libertad Como i las manos esposas. Porque arrastrando cadenas, y representando argolla, Vino á tu poder cautiva De antiguo señor, perdona, Adulterando al marido y del amante alevosa, y para la triste Filis Homicida y engañosa. y si en voluntud agena Es agena la memoria, , '1 ( 1 1 .A (. S r 1 E S E 1. 1\1 P Q y A D Y Ir
ROMANCER~ gOL Y es el pensamieuto ageno, y agenas al fin las obras; Quando las noches autores De mi infierno y de tu gloria Ligases con esos brazos A esta mal caut'a Pastora, .: A quién te abrazas? pregunto: Sabed que en mi ausencia gozas De un cuerpo sin alma vivo J La vana apariencia sola. LI. Mirando una clara fuente En las orillas del Tajo, Sentado sobre la arena Estaba el Pastor Belardo. Los cristalinos arroyo§ Mira como van trepando Por entre la juncia y flores, Que tiene el ameno prado. y embelesado en mirar , Al cabo de grande espacio De su Pastora se acuerda, y así, dice, suspirando: Ingrata Pastora mía,.
30~ ROMANCERO. En cuyo pecho de mármol Mora esta alma de continuo, y morará siglos largos; ¿ Quándo llegará aquel dia, Que yo merezca tu lazo, y que mis manos coronen Tus bellas sienes de ramos? ¡ A Y del que amando Consume el tiempo y sus floridos áños ! ¿ Quándo permitirá el cielo; Que sin rezelos de engaños Goce de la posesion , Que ha tanto tiempo que aguardo? Estos arroyuelos miro Como en los mas duros cantos Hacen mella, y mueven tierra Para asegurar su paso. y por el fin que pretenden, De su voluntad llevados, Corren, saltan, buelan, trepan, ~1i1 laberintos trazando; y t(1, querida Pastora, Vas en mi amor tan despacio, Que tras una pretension Permites que ande diez años. Mira como en tu servicio
ROMANCERO. 303 Sin duda alguna he gastado La juventud mas florida, De tu belleza incitado. Hay del que amando Consume el tiempo y sus floridos años. LII. Ya no me quieras, Lisarda, Que yo no quiero quererte, Que me canso ya de amarte, Corno tú de aborrecerme. Ya tus promesas me cansan, Y tus caricias me ofenden, Tus alabanzas me agravian, Tus remedios me dan muerte. Todo me enfada y disgusta, Quanto por tu mano viene; Que tus agravios pasados Siempre los tengo presentes. Tus lisonjas, tus mudanzas, Tus desprecios y desdenes, Tus mentiras y palabras, Y tus fingidos placeres. Ya no quiero que me mires, Si por la calle me vieres,
a lO ROMANCE:ltO. Dexarme han memorias tristes, Porque sin ellas me tienen, y mis profundos cuidados Será posible me dexen. y si me dexaren zelos '" A. quien mas el alma teme, Mis pasiones y porfias Podrá ser que se sosieguen. Harán treguas mis pesares Con sus contrarios placeres, y entre esta fingida paz . No me afligirán desdenes .. Engañaré mis deseos, Que ya mi muerte apetecen, Pues pensarán que este sueño Solo á aposentarla viene. Descansarán las sospechas, Que de los zelos proceden, Que SOla tantas y tan largas, Que ningun límite tienen. Solo rogaré al cuidado, Mande al pensamiento, vele, y sepa, si mi enemiga Acaso de mí le tiene: y que mire si le pesa, Que es propio elel que aborrece,
ROMANCERO. Amar lo que aborreció, Quando remedio no tiene. y si no se le da nada, Me avise ántes que despierte, Porque mi muerte fingida Por muy cierta se celebre. Mas si fuere tal mi dicha, Que a1gun tanto 10 sintiere, Podrá decir fué un desmayo, Que me tomó de repente. Quizá con esta aficion Que ha rato que me entretiene, Florecerá mi esperanza, O mi fin será mas breve. Esto cantaba Corino Al pie de un alamo verde, Quando á las eladas aguas La fuerza del sol enciende. LVI. En este mar de cuidados, Que mis flacas fuerzas rompe A remo de sufrimiento, y á vela de sinrazones, Quando tu favor invoco, SIl
gI2 ItOMANCERO. Por si :1caso me socorres, Ingrata Señora mia, Principio de mis temores; Sola esta voz me consuela; Sufre, padece, y espera. En su ri gOl' me suspendo, Por ver quien me da estas voces j y son tristes fantasías De mis imaginaciones. V uel vo furioso á su curso y mi pensamiento, adonde El de mi vista se pierde, y en mi~ lastimas entónces Sola esta voz &c. ¿ Quién dirá que entre este mar, y entre el que tantos se sorbe, En él navegar, y en todo Hay diferentes razones? Corren en aquellos cuerpos ~ En este las almas corren; Allá todos se consuelan, Pero en este en mis pasiones Sola esta voz &c. Allá se rompen las aguas, Acá los fuegos se rompen, Allá hielan, acá abrasan,
ROMANCER~ 313 Sin bastar pechos de bronce. Amor j qué soberbio vienes! T ente, niño, no me anogues: y si tengo de anegarme, ¿ Por qué mas dura que un roble Sola esta voz &c. ¿Por qué quieres que te espere, y que á brazos no me tome Con la prolixa memoria De aquella que dió algun monte? j O basilisco á mi vista! Pues que la tuya matóme, Si cansas el sufrimiento, En vano entre mis dolores Sola esta voz &c. Rete sufrido, tirano, Mas la paciencia cansóse; Que el remedio de algun daño No dura y así dexóme. N o quiero tus esperanzas, Pero dexame , que llore T n rigor y mis desdichas; Quando entre tus disfavores Sola esta voz &c. Que como las que son largas N o pueden curar á un hombre,
ROMANCERO. Una corta sinrazon T odas las deshace y rompe: Ni el esperar ni el sufrir, En pasion que es tan enorme, Pueden suspender la pena; ¿ Pues por qué en ¡;:stas pasiones Sola esta voz &c. Acaba ya, inexórable, Muévate, á que me perdones, Ver que soy monstruo en amar, Tanto que es razon te asombres: y si en esto eres diamante, Busca, niño, donde mores, y á Dios; pero no te vayas, Pues quando airado me enojes, Sola esta voz me consuela; Sufre, padece, y espera. LVII. Ciego, que apuntas y atinas, Caduco dios y rapaz, Vendado, que me has vendido, y niño mayor de edad; Por el alma de tu madre, Que murió, siendo inmortal,
RO M A NC ERO. De envidia de mi Señora, Que no me persigas mas. Déxame en paz, amor tirano) Déxame en paz, Baste el tiempo mal gastado, Que he seguido á mi pesar Tus inquietas banderas:, Foragido Capitan. Perdoname, amor, aquf, Pues yo te perdono allá Quatro escudos de paciencia, Diez de ventaja en amar. Amadores desdichados, Que segufs milicia tal, Decidme ¿ qué buena guia Po deis de un ciego sacar? De un pá'xaro ¿ qué firmeza? ¿ Qué firmeza de un rapaz? ¿ Qué gala.rdon de un desnudo? De un tiral'lo ¿ qué piedad? Déxame en paz &c. Diez años desperdicié, Los mejores de mi edad En ser labrador de amor A costa de mi caudal. Como aré y sembré, cogí;
¡p6 ROMANCERO. Aré una alterado mar, Sembré en estéril arena, Cogí vergiienza y afano Dexame en paz &c. Una torre fabriqué Del viento en la vanidad, Mayor que la de N embrot y de confusion i gua!. Gloria llamaba á la pena, A la cárcel libertad, Miel dulce al amargo acibar, Principio al fin, bien al mal. Déxame en paz, amor tirano, Déxame en paz &c. LVIII. Soledad que aflige tanto, ¿ Qué pecho habrá que te sufra? Libertad preciosa y cara, Mal haya quien no te busca. Por una parte paredes, Por otras rejas tan juntas, Que ni el sol por ellas entra, Ni las penetra la luna. En 105 balcones candados,
ROMANCERO. En las puertas llaves duras, y dura la condicion, Que nos cierra y que nos culpa. El invierno en lo sombrío, El verano en las estufas, Medio encantados los ojos, y la lengua casi muda, De pesares todo el año, De placer hora ninguna. Soledad que aflige tanto, (Qué pecho habrá que te sufra? A los discretos nos niegan, y quando necios nos buscan, N os sacan á que nos muelan Con razones importunas. Eternos son nuestros males, N uestros bienes de fortuna: Libertad preciosa y cara, Mal haya quien no te busca. A questo cantaban A sus almohadillas Dos niñas labrando Pechos de camisa. Cérrolas su madre) Fúese por la villa A dar parabien~s ,
ROMANCERO. y á consolar viudas. ¿ Qué ha visto en el tiempo, Dixo la mas chica, Señora, que cierra Lo que no solia? ¿ Quién canta de noche? ¿ Quién habla de dia? ¿ Quién hay que nos lea~? ¿ Quién que nos escriba? Estrechura tanta PIegue á Dios no sirva, De que el sufrimiento Desespere á priesa. En corrillos andan Todas las vecinas Sembrando sospechas, Cogiendo malicias. El gusto pasado Se trocó en acibar , La soltura en cárcel, En llanto la risa. A lo que es recato Llamarán caida , Que ha dado el honor Ligera y altiva. Madre la mi madre
ROMANCERO. Miedo guarda viña, Mas hace quien ruega, Que no quien castiga. Si la planta nace De suyo torcida, Tarde la enderezan Varas que la arriman. Escuchais consejas De dueñas valdías, Que en la Iglesia pasan Cuentas y mentiras. y sobre nosotras, Vuestras enemigas Pareceis nublado, Que atruena y graniza. Yo de mi cosecha Me soy T eatina , Medrosa de engaños, y esperanzas tibias. No echeis tantas llaves, Porque no se diga, Que no hay que fiar De quien no se tia.
3 26 ROMANCERO. N o he perdido &c. Ten go un noble pensamiento, Que me defiende y me guarda; Si me derriban desdichas En sus ombros me levanta. De ordinario está conmigo, Nunca de mi pecho falta, Memorias tristes me cercan, y él solo las desbarata. Alégranme en mis tristezas, Pero no lo estimo en nada, Sino que le ayude el tiempo, Porque al fin todo lo acaba; y así aunque el bien me falta &c. A orillas de Manzanares Un ausente de su patria Esto á su fortuna dice, Que con él ha sido avara. y entre suspiros y quejas Se volvió á mirar el agua, y cesando el llanto tierno Le dixo aquestas palabras: El curso llevas ligero, Corres .aprie,a, y no paras Pero acabaráte el tiempo, Que el tiempo todo lo acaba.
ROMANCERO. y así aunque el tiempo me falta, N o he perdido del todo la esperanza: Que el mal temprano ó tarde Por mas que me atormenta, ha de acabarse· LXII. Hermosa, Señora mia, Mas que el sol á donde nace, y á los ojos que te adoran Mas que su luz agradable; ¿ Qué importa que tu esperanza Hasta el cielo me levante, Si la gloria que prometes, Dura poco, y viene tarde? ¿ De qué sirve que amorosa A mis suspiros te halle, y que te obliguen mis quejas Atentamente á escucharme, Si hermosa como fácil Das de mi gloria señas, y luego arrepentida me desdeñas? Si el atreverme á tu cielo Quieres que sin causa pague, Prueba mis ombros mas firmes, Que los de Alcides ni Atlante.
3 28 ROMANCERO. Que no con alas de cera Entrego mi vida al ayre, Que soy pobre en las raices, y en la: firmeza diamante. (, Pero qué importa que sean Quantas te he dicho verdades, y que tus ojos confiesen La sinrazon que me hacen, Si hermosa C01110 fácil &c. Si por humilde me niegas El prémio de desearte, ¿ Quién puede, lo que mereces, Sino mi amor igualarte? ¿ Para qué tu bello rostro Me le muestras siempre afable, Dando lugar á mis ojos, Que en los tuyos se reg,üen, Si hermosa como fácil &c. LXIII. Enemiga de mis glorias, Hártate de mis agravios, Que mas sufrimiento tengo, Que rigor tu pecho ingrato. Tu hermosura me ha vencido;
ROMANCERO. Pero no tus desengaños, Que quanto mas me aborreces Mas en tu yelo me abraso. ¿ Cómo puede ser posible En mí y en tí tal milagro, Que tú me mates el alma, y que yo te adore tanto? Por ser de mi fe testigos Estas paredes de mármol, Ya con mi llanto deshechas Solo con ellas descanso. Pero si vi viste dentro Seránme testigos falsos, Que encantas con la belleza Como otro Orfeo cantando. Mi remedio está en la muerte) Pero mi vida en tus manos; Que porque jamas descanse Vive mi muerte á tu cargo. Pues no te cansa olvidarme, N o puedo cansarme amando, Aborréceme riendo, Que yo te amaré llorando. y en esta eterna porfía Eternamente vivamos, Porque 110 triunfe la muerte
330 ROMANCERO. De dos extremos tan altos. LXIV. N oche templada y serena, Que como madre piadosa Das á mis quejas silencio, Entre los vi vos tú sola; Oye despacio, y no temas, Pues no ménos que tu sombra Rezelan mis ojos tristes La venida de la aurora. En tanto que á estas murallas Do mi enemiga reposa, Dan asalto mis suspiros y combaten mis congojas. j Cuitado del que llora A lenguas mudas y á paredes sordas! N o duermas, fiera enemiga, Segura de tu victoria, Que no hay victoria segura, Donde hay fortuna dudosa. N o soy tan flaco contrario, Que mi razon mucha ó poca A contrastar no bastára La tígre mas espantosa. . ( ¡ e P S 1 1 e '] ') 1 ( ( j J
ROMANCER~ 33 l j Cuitado del que llora &c. Goza, cruel, tu sosiego, Que esta mi voz temerosa, Poco te ofende en quejarse, Si con su daño te gozas. Den voces por mí las piedras Llamándote rigurosa, Que si de serlo te precias, Tus enemigos te honran. y si por yerro me vieres Haz que de verme te asombras, Que si el pecado es cobarde, Con razon vives medrosa. i Cuitado del que llora A lenguas mudas y á paredes sordas! LXV. A la sombra de un peñasco, Entre juncos, y gamarzas Donde comienzan á verse Los ojos de Guadiana; Encendiendo en lo interlor Fuego ardiente, y vivas llamas, Se lanzó una Pastorcilla En el río de su patria.
33 2 ROMANe ERO. Mas ya no basta Quanao penetra al cuerpo, y llega al La atrevida que tiró Dos flechas enerboladas, Con los arcos de sus ojos, Al ciego dios de la banda. Acertóle al coraza n , La sagaz y libre Zafia, Sacude el rapaz airado El fiero dolor con rabia. Mas ya no basta &c. Enojado y ofendido, Por menoscabar sus ansias, Furioso arranca una de ellas, Con la mano de ven ganza. Abrasado el tierno pecho, y derretidas las alas, La enviste el ayre, diciendo, Allá vayas á Menalea. Mas ya no basta &c. Llore la rústica altival Que me afrenta, y me amenaza, V éngueme con su hermosura, Castiguela con sus gracias, Porque diga la severa, Desabrida y alterada 1 E Ji 1\ ~ .A '\i Y A Si E 1v L L .A P P L S, E ~v 1\ 1 P 'Y I
ROMANCERO. Entremos, fuego de amor, A ver si ardeis en el agua. Mas ya no basta &c. Díle á mi retrato bello, Que su furia enamorada, A pesar de infames leyes, Vive soberbio en mi Alcázar. y que mi gran amistad Aun no merece sus plantas, Significale mis daños, En lugar de apiadalla. lvIas ya no basta &c. Los agravios de Cupido Le saliérol1 á la cara A la pastorcilla exenta, Presumida y porfiada. Pues mas ligera que el viento Licenciosa y desalada, Se dexó ca~r ardiendo En medio las ondas mansas. lvfas ya no basta &c. No se burlen con los dioses Las criaturas humanas, Porque humillan los soberbios y los humildes ensalzan, Decia la Pastorcilla -333
334 ROMANCER~ Metida en las ondas claras. Perdóname dios de amor, Que yo serviré en tu casa Mas ya no basta Quando penetran el cuerpo, y llega al XLVI. Riselo un pastor de Tajo, Que guarda cabras y penas, Mezclando llanto, y suspiros, . De esta manera se queja: j A Y dura ausencia! Acabe de matarme tu inclemencia. El mundo á mi llanto acuda, Oiga el cielo mis endechas, y de mi voz engendrado Responda el eco en las selvas. Ay dura ausencia &c. Quando en Plasencia vivia, Juzgaba mi dicha eterna, A usen teme , y dí ocasion, Que la muerte se me atreva. A y dura ausencia &c. De Tajo dexé la orilla, Paseme á la dePisuerga,
II ROMA NCERO. y fué para que sus aguas Con las de mi llanto crezcan. Ay dura ausencia &c. Pisuerga, el gozar tus aguas, i O quánto al alma le cuesta! Pues mi miserable cuerpo, Sepultarán tus riberas. Ay dura ausencia &c. Buscando otro dueño huyen de mí, mis flacas ovejas, Porque, con mi llanto ardiente, Les secó la verde yerba. Ay dura ausencia &c. 335
Sobre moradas violetas.' Soledad que aflige tanto. Todo .placer me· desplace. Triste estaba el Caballero. Triste estaba el Caballero. Tristeza me impide el veros .. Triste memoria enemiga. , Una estatua de Cupido, Vete, amor, vete. Vínose Ines de la aldea. Vivo sintiendo placer. Zelimo, si á España fueres. ~69 3 16 Ss 78 82 2.7 I 2.77, ~J7 227 2.73 7° 10 9