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Del erotismo y la guerra: las derrotadas jamás seremos nosotras

Vergara García, Mariana

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EVOHÉ | 45 Del erotismo y la guerra: las derrotadas jamás seremos nosotras MARIANA VERGARA GARCÍA Universidad Nacional Autónoma de México En el mundo prehispánico la guerra era un tema recurrente, parte de la vida cotidiana. Al ser un pueblo militar, en la comunidad náhuatl los yaocuicatl (cantos cuya función era motivar a los guerreros antes de entrar en duelo) estaban a la orden del día. Uno de sus muchos enemigos fue el pueblo de Chalco, con quienes mantuvieron un enfrentamiento de donde surge el Canto de las mujeres de Chalco. Pero la guerra, la batalla, el enfrentamiento cuerpo a cuerpo para derramar sangre era un tema masculino: los hombres iban a la guerra y las mujeres se quedaban en casa. Las tareas de la vida cotidiana estaban divididas entre hombres y mujeres. Esto representaba parte del orden cósmico y el simbolismo de la dualidad, siempre latente en la cultura mexica: la noche necesita del día para ser, el lado izquierdo (relacionado con lo femenino) requiere la parte derecha (relacionada con lo masculino) para existir… así se va conformando el orden del universo. Miguel LeónPortilla explica que el Canto de las mujeres de Chalco surge como “… una temprana producción feminista, en la cual las mujeres provocan a sus conquistadores mexicas, diciendo que los hombres de Chalco pueden haber sido derrotados, pero no ellas” (Miguel León-Portilla, Antigua y nueva palabra de la literatura mesoamericana, p. 144) pero… ¿en qué campo? ¿no se suponía que la guerra era terreno de hombres? Vayamos despacio: este canto es atribuido a Aquiauhtzin de Ayapanco, poeta noble chalca. En su poema la guerra es el elemento central. La voz femenina que narra invoca en la primera estrofa a todas las mujeres de Chalco. Habla de “flores de la chamusquina”: las flores de la guerra, como se repetirá más adelante. El nombre del tlatoani mexica era Axayácatl, quien también se encontrará presente en la conformación del canto. Con este poema el pueblo sometido se yergue como burlón y retador. Y no sólo eso: las mujeres son parte fundamental y centro de todo el erotismo que conlleva la obra. En este sentido, el canto no es un yaocuicatl, sino un “… cuecuechcuicatl, canto de carácter erótico que se baila” (María Nieves Alonso, “‘Habremos de reír, nos alegraremos, habrá deleite’: reflexiones sobre la risa (segunda parte)”, vid. Atenea, 499, 2009, p. 78) es decir, puramente sexual, propio de las mujeres: Levantaos, vosotras, hermanitas mías, vayamos, vayamos, buscaremos flores, vayamos, vayamos, cortaremos flores, las que están aquí, las que están aquí, las flores de la chamusquina, las flores del escudo, las deseadas, las que dan contento, las flores de la guerra. 46 | EVOHÉ El poeta de Chalco dota de poder la voz femenina, que en asuntos de guerra no tenía lugar, pero en el terreno erótico era la que mandaba. Entiendo la continua repetición del nombre del tlatoani mexica como una especie de burla al llamarlo con el adjetivo “pequeño” antepuesto. Las mujeres de Chalco (como seguramente muchas mujeres del mundo precolombino) conocían las debilidades de los hombres y el gran gobernante, aunque tlatoani, también las tenía. Pero, como los mexicas eran un pueblo sumamente poderoso, a los chalcas sólo les quedaba la risa y la invitación al erotismo para superar la derrota. En el poema, las mujeres proponen “…incitar al rey a una batalla erótica que le provocará alegría, produciendo un encuentro entre erotismo, batalla de los cuerpos y alegría” (María Nieves Alonso, p. 81) de manera que las alegradoras invitan al tlatoani, a través del cuestionamiento de su capacidad viril, a divertirse con una ahuiani (prostituta) en una guerra sexual: Xolo, Xolotzin, tú señor, pequeño Axayácatl, ¿en verdad eres varón? Aquí eres nombrado, ¿acaso en verdad aún irás a leñar? Ya pon a cocer mi maíz, consigue luego que mucho se encienda. Toma, toma eso que está allá, ven a darme al pequeñín, tú ya colócalo, estaremos acostados, también tendrás contento, tendrás mucho contento, lo haré despacio. Me parece muy bella la manera en la que se hace referencia al útero cuando se habla de “la cueva preciosa” y “la casa de las pinturas”. El útero, en la cosmovisión prehispánica, era concebido como un lugar oscuro, frío y húmedo, donde la nace la vida: “En la estera dorada te yergues / en la cueva preciosa, / en la casa de las pinturas”. Este canto feminista exalta a la mujer como la vencedora después de ambas guerras: la que somete al pueblo de Chalco y la guerra sexual, dominada por las mujeres. Se habla del rey Axayácatl como un guerrero águila y un gran gobernante, pero también se insinúa a través de burlas, su posible impotencia porque no logra erguirse dentro de la “cueva preciosa”: Tú debiste levantarlo, acaso en verdad no lo intentarás, flores y cantos como de una compañera de placer, niñito mío. Noble varón, señor mío, tú, el que gobierna, tú, pequeño Axayácatl, tú empezaste, ya también te disgustas, Xolotzin. Ya me voy a mi casa, niñito mío. EVOHÉ | 47 La invitación que se hace al tlatoani a la guerra erótica es un simbolismo de la conjunción de ambos pueblos. Así, el poder del gobernante no es la única verdad existente en la sociedad: el erotismo y la presencia femenina son una especie de debilidad y al mismo tiempo elementos necesarios para el equilibrio cósmico. En la guerra están los vencidos, por una parte, y los vencedores, el pueblo mexica, por otra. En el acto sexual se encuentra la parte femenina: la noche y el frío; y la parte masculina: el día, el calor. Este canto, creado después de la guerra y la represión mexica fue una muestra de resistencia. Como he dicho más arriba, los chalcas conservaron el humor y demostraron el poder erótico de las ahuiani para enfrentar el vencimiento de su pueblo. Pero las derrotadas no fueron ellas. Las derrotadas jamás seremos nosotras porque, frente a la represión y la sumisión en la que buscan encapsularnos siempre habrá otro camino. Las mujeres chalcas, dueñas de su terreno, expertas en su batalla, nos recuerdan que podemos vencer a tlatoanis extranjeros que planean amurallarnos y privarnos de la libertad. Todo esto con el humor, la burla y el sarcasmo que sea necesario. BIBLIOGRAFÍA ALONSO, María Nieves, et al. “‘Habremos de reír, nos alegraremos, habrá deleite’: reflexiones sobre la risa (segunda parte)”. Atenea. 2009: 77-107. LEÓN-PORTILLA, Miguel y Earl SHORRIS. Antigua y nueva palabra de la literatura mesoamericana. México: Aguilar, 2004.