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Prácticas modernas e industrias rurales: revista quincenal ilustrada, n. 67 (1905)

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Administración: Puesta de San Agustín, 13 - 2.° — Apartado en Correos Se publica los días l.° y 15 de cada mes. Suscripción España: Un año, 4 pesetas. Portugal: Un año, 5 pesetas Otros países: Un año, 0 francos. Anuncios Una página, 10 pesetas 1/2 » 6 — 1/4 » 3jp0 — 1/8 » 2 — 1/16 » 1 — Pagos adelantados. — Véase La última página de la cubierta. La agricultura en el mes de ©ctubre Meteorología Anunciamos buen tiempo para la últi  ma quincena al ver el Nordeste iniciado, pero sin fijarnos en que el domingo 17 había toros en la Coruña, lo que descom  puso de tal modo el tiempo que llovió á todo llover con Nordeste duro ‘ algunos días, suceso que jamás nadie recuerda. Parecía que el cielo indignado protes  taba contra el humorísimo de los chicos de la prensa, organizadores de la fiesta. Ahora parece que el cielo ha calmado su indignación y podemos esperar buenos días, que buena falta hacen. Labranza Por efecto del mal tiempo reinante en las dos quincenas anteriores, se encuen  tra muy atrasada la trilla ó majado del trigo y las demás operaciones de cultivo, teniendo el labrador que aprovechar los días buenos de ésta en hacer aquélla, y los restantes en ir preparando los terre  nos para las siembras de otoño, en cuya labor precisa este año mayor esmero que en otras, porencontrarse ya mucha hierba nacida á consecuencia del tiempo húmedo y templado que viene reinando. Al efecto debe ejecutar las labores con arado de vertedera para que se entierro bien la hierba, dejando al aire las raíces y des  pués dar enérgicos pases de grada para asegurar su destrucción y la limpieza del suelo, pues de no hacerlo así, bien pronto verá los sembrados de trigo y los demás cereales invadidos de plantas extrañas que ahogarán las cultivadas, convirtiendo los terrenos en verdaderas praderas. En los terrenos debe completarse esta labor con otra de desterronado, hasta dejar la tierra completamente suelta y mullida para que circule libremente por su seno el aire, el calor y los demás agentes atmosféricos que tanto contribuyen á aumentar la fertilidad del suelo, nunca bastante para satisfacer la condición es  quilmante de los cereales de invierno. Pin los terrenos de rastrojo, ya rotos ó levantados, que se destinan á cultivos de primavera, si no han de quedar de bar  becho holgón, conviene ya sembrarlos en sta quincena, con el fin de que las habas ó las otras plantas que ahora los han de cubrir, tengan suficiente calor y tiempo para desarrollarse y fortalecerse antes de que lleguen los fríos del invierno y para  licen su vegetación. Pistos cultivos secun  darios son de la mayor importancia, por contribuir eficazmente á conservar en la tierra los alimentos necesarios para las cosechas principales, particularmente los nitratos, que se irían perdiendo por efec to de las lluvias, á medida que se produ  jeran, sin utilidad ninguna para el labra  dor, y además, por constituir un gran re  curso con el forraje que dan para los ga  nados en los años de escasez de hierba. En los prados levantados, en los terre  nos incultos y en todos aquellos en que abunden las vegetaciones expontáneas, que se quieran destinar á nuevos cultivos, se hacen y dan ya fuego en esta época á los hormigueros, teniendo cuidado de que la combustión sea lenta y dure algunos días, pues así, el efecto de limpiar y mo  dificar las condiciones físicas de la tierra es mucho más completo. También tiene que cuidar el labrador, durante la présente quincena, de limpiar y abrir las zanjas de desagüe y sanea  miento y de practicar las que precise para evitar los excesos de humedad en los te  rrenos que trabaja. En los prados de nueva formación no debe retrasar por más tiempo las siem  bras, particularmente si éstas han de ser de alfalfa, tréboles ú otras legumino  sas; en los ya creados, hay que ir empe  zando á destruir las malas hierbas y á fertilizarlos con abonos pulverulentos (es  corias, yeso, ceniza, sales de potasa, etc.), para favorecer el desarrollo y producción de las útiles. También conviene en ellos ir disminuyendo el riego á medida que sea menor el calor, y las lluvias vayan presentándose pon más frecuencia, pues el exceso de agua, tras de enfriar la tie  rra y dificultar la buena producción fo  rrajera, contribuye á la propagación de las plantas acuáticas, con grande perjui  cio para las útiles, como alimento. Horticultura Se sigue en la huerta estercolando y cavando profusamente los cuarterones de tierra á medida que quedan libres; se lim  pian las caceras de saneamiento; se sigue sembrando coliflores, escarolas, espinacas y algunas otras especies; se repiten las plantaciones de lechugas, y aun de algu  nas alcachoferas; se hacen las últimas siembras de rabanillos, y se empiezan las de cebollas. Se recolectan y ponen en lugar seco y bien ventilado melones, calabazas y de  más frutos análogos. Se siguen recogien  do semillas de varias especies hortícolas; se aporcan las plantas de apio y de cardo, siendo todavía' mejor para éstas el cubrir  las con paja larga á fin de evitar la ac  ción de la hoz, sin que tengan exceso de humedad que á muchas pudre. Arboricultura Se continúa la recolección de frutos, tanto para consumir luego como para conservar, y la de uva, ó vendimia, anti  cipándola ó retrasándola, según la canti  dad de azúcar ó glucosa que tenga el fru  to, y la clase de vino que se quiera fabri  car, á cuyo efecto no debe hacerse toda la cogida de una sola vez, sino en días sucesivos, y conforme vayan llegando los frutos á su grado conveniente d^ madu  rez. El deshojado de las parras puede ya ir haciéndose con mayor intensidad que antes para favorecer el asoleado y madu  rez de las uvas muy atrasadas. En Alicante, Murcia y otras provin  cias de clima templado, empieza ya la re  colección de aceituna para adobar, opera  ción que debe efectuarse á mano, y ardenando con mucho cuidado de no golpear los frutos para que no se manchen de negro, y sea mejor su preparación. Algu  nos agricultores curiosos ponen tanto es  mero en esta recolección, cuando se trata de la oliva cendrana y de otras varieda  des delicadas, que llevan sus cuidados hasta poner debajo de los olivos, los orzas con agua, en las que se va depositando la aceituna, á medidaque se recolecta, para evitar los efectos del amontonamien  to y envasándolos en sacos ó capazos, consiguiendo así una preparación más perfecta y producto de mayor finura. Z eas N anre . Omita é ¡a VISTA - Dr. Gradadle Cantón Grande, Id - pral. la coruña ESTABLECIMIENTO ” LABELLIFLOS ” propietario : p, j, ingeiihoes van Schaik Grandes cultivos de Jacintos, Tulipanes, Narcisos, Lirios, Gladios, Iris, Amarilis y demás cebollas de ñores y plantas bulbosas. CATÁLOGO GRATUITO Y FRANCO Á QUIEN LO PIDA CORRESPONDENCIA EN LENGUA ESPAÑOLA Establecimiento LABELLIFLOS — \oorschoten (Halla,nd) Recetas útiles Papera Caracteriza esta enfermedad del caballo una inflamación catarral de las vías respiratorias ó de las fauces. En la afección benigna bastan cuidados higiénicos, preser  var los animales de los enfriamientos, mantener el cuello abri  gado con un vendaje, empajados tibios, electuarios simples dos veces al día, si sobrevienen abusos en las fauces, abrirlos, y mucha limpieza en las úlceras. Cuando se presenta con carácter grave, conviene sangrar al caballo en cantidad proporcionada al estado pictórico, y pro  pinar electuarios con kermes y extracto de bellodona. Las pústulas que se formen en las narices y boca no con  viene punsarlas, haciéndolo solo en los abcesos consecutivos que se formen los vasos y ganglios linfáticos. También con  viene en algunos casos los sedales en el pecho, y siempre ali  mentar al caballo, para evitar la debilidad resultante de la su  puración, y en todo caso evitar el contagio. Remedio para que no piquen los tábanos al ganado Se hace una infusión de frutos de enebro, poniendo un gramo de éstos en un litro de agua, á los seis ú ocho días de infusión se empapa en este líquido una esponja, y se frota lige  ramente los bueyes ó caballos, á los que tanto molestan estos insectos. Esta disolución evita los tábanos, é igualmente aleja de los caballos las moscas. De nuestra colaboración especial. — M. P. Compre usted “ La Cocina Práctica ” por Picadillo ©entro Hmpelográfico Gallego » --------- CEPAS AMERICANAS viveros y plantaciones de las más importantes de España EN LA RUA DE VALDEORRAS, MONFORTE T QUIROGA ( GALICIA ) MILLONES de estacas, barbados é injertos para toda clase de tierras á precios muy económicos NUESTRA perfecta selección de cepas de grande desarrollo aseguran abundante producción al viticultor Pídase catálogo del año corriente. A los clientes se remite gratis la cartilla vitícola por Darío F. Crespo Correspondencia: Darío F. 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Suscripción anual: 3 francos Se aimiton suscripciones en la administración de PRACTICAS MODERNAS La correspondencia, al Director. — Apartado en Correos. — No se devuelven los originales La división de la propiedad rural y los sistemas de explotación agrícola En Asturias y León, pero sobre todo en Galicia, la propiedad rural se encuentra sumamente dividida, siendo muy raros los do  minios superiores á una superficie de 100 hectáreas; por otra parte, á este mal ha venido á agregarse el fraccionamiento exce  sivo de las fincas que (según una expresión usual) se encuentran reducidas á 'polvo. En estas condiciones, y si agregamos todos los defectos inte  resantes á una agricultura rutinaria, el cultivo de los cereales tiene forzosamente que dar mal resultado entre nosotros; aun los rehdimintos de 15 ó 20 hectolitros por hectárea, y sobre todo los de 10 á 15, que son, desgraciadamente, la regla, no pueden dejar beneficio, y esta clase de cultivo resulta uno de los agentes más activos de la miseria y la emigración de nuestras aldeas. En Dinamarca, Suiza, Francia y otras naciones, la propiedad rural adolece de un mal parecido en una buena parte del país; pero en estos pueblos ilustrados el paisano mejor dirigido que el gallego, instruido, ayudado de un modo racional y eficaz por el Estado y las corporaciones provinciales, no se ha obstinado en los sistemas de cultivo, que tienen por base la producción de los cereales, sino que ha evolucionado convenientemente hacia la ex  plotación de la ganadería, las industrias agrícolas, la cría de aves de corral, etc., y ayudado poderosamente por la asociación en los últimos anos, ha conseguido un rendimiento muy superior, no solo al que dejaba el antiguo sistema de cultivo, sino también al de otras regiones á cultivo intensivo, y en donde los cereales pro  ducen de 25 á 30 hectolitros por hectárea. Si en el Noroeste de España queremos levantar nuestra mori  bunda agricultura y llevar la abundancia á donde se encuentra hoy la miseria, es necesario nroceder como !o han hecho esos pue. blos laboriosos: abandonar ciertos cultivos, como el centeno, que no pueden producir más que miseria, y fomentar el desarrollo, la transformación y la perfección del ganado. El ganado ha de ser la base fundamental de la riqueza agrí  cola del Norte de España, y sin él no será posible cultivar con provecho nuestras tierras. Su misión es tan importante como com pleja: l.° Sus beneficios directos como carne y leche pueden lle  gar á una cifra considerable el día que aumente su producción y mejore la calidad. 2.° Las industrias que derivan de la leche, como la manteca y quesos, ó de la carne y despojos de animales, pue  den ser una gran fuente de riqueza tratadas en la escala que son susceptibles en nuestro país y con los métodos y cuidados que suele dárseles en los países adelantados del extranjero. 3.° El tra  bajo que prestaría á nuestro suelo un numeroso ganado vacuno, y principalmente una gran cantidad de rico abono que suminis  trase, harían sentir su influencia de un modo maravilloso sobre el rendimiento de las cosechas, como ha pasado en todos los pueblos que sostienen una población densa de buen ganado vacuno, que obtienen hoy serios beneficios, en donde antiguamente el cultivo sin abono daba pérdida. La cría del ganado, y principalmente la explotación de las vacas lecheras, puede dar origen á una porción de industrias se cundarias, que contribuyen mucho á la prosperidad de ciertas re  giones agrícolas en Italia, Holanda, Dinamarca, etc. En la Normandía francesa es muy común ver entre los pequeños propie  tarios el sistema de explotación agrícola siguiente: Fuera de la parte dedicada á huerta para la manutención de la familia, y en ciertos casos algo para la venta, todo el dominio está dedi  cado á pastos casi siempre fijos, y en donde las vacas pastan casi todo el año; en dichos pastos se encuentra además una cantidad enorme do manzanos. El paisano, que tiene de una á tres vacas generalmente, se dedica á la fabricación de la manteca, que es de excelente calidad y abundantísima en esta raza de vacas. Los productos son los siguientes: La leche necesaria, que for- 11218 Prácticas modernas ma la base de la alimentación de la familia. Una cierta cantidad de manteca que envía casi toda al mercado de París ó de Londres^ dos ó tres veces por semana. Cierto número de terneros y cerdos cebados casi exclusivamente con la leche desnatada. Esta clase de leche se utiliza también para la cría y ceba de aves de corral, que figuran en gran cantidad en las casas de estos labradores, y con frecuencia su producto es uno de los mejores recursos de la explotación; y por último, las manzanas, ya sea vendidas al na  tural ó convertidas en sidra, representan una cifra de mucha im  portancia y un beneficio seguro, pues los gastos y cuidados que lequieren las manzanas son insignificantes. En una buena parte del Norte este sistema de explotación agrícola daría un excelente resultado, haciendo producir á nues  tras tierras (de cuyo producto apenas puede vivir hoy nuestra clase agrícola) doble, cuádruple, sin gran aumento de capital, ni de trabajo. Todo se reduce á perfeccionar un poco el cultivo de los prados, mejorar las razas vacunas, dedicándoles los cuidados de que son objeto en el extranjero, poner prácticamente al co  rriente nuestros paisanos de los métodos modernos de las indus  trias agrícolas y abrir nuestras fronteras á los cereales, que son indispensables á la alimentación humana y animal. B. C alderón . Una opinión digna de examen sobre el progreso de la ganadería De la acreditada revista económico financiera de Madrid La Ley, copiamos á continuación un importantísimo trabajo, fir  mado por nuestro querido amigo y paisano Aurelio Ribalta, escri  tor atildado y exquisito y gran aficionado á la Agricultura y Ga  nadería, de las cuales vive alejado por los quehaceres de otro gé  nero que en la actualidad le ocupan en la corte. El punto que trata se ha planteado ya en las reuniones pre  paratorias de la Junta organizadora del concurso, que precedie  ron á la formación del discutido programa. Después de exponerse argumentos diversos en favor de criterios distintos, llegóse á un acuerdo, considerando que se trataba de un ensayo y que no era probable concurriese ganado del país en cuestión de toros y. vacas como se vió; pues en toros no pareció ninguno, en becerras se premiaron todos los animales presentados, y en vacas también fueron premiadas casi todas, á pesar de que en cualquier feria de verano de la Marina pueden verse dos docenas de vacas del país mejores que todas las de esta clase que fueron al concurso. Lo esencial era dar el primer paso en la implantación de los concursos de ganados, y á esto se atendió por el momento redac  tándose el programa con arreglo á tendencias distintas. Hemos de prescindir, pues, para lo que ahora nos proponemos, de tomar como ejemplo el celebrado concurso, ni en sus condiciones ni én el resultado, que fué todo muy superior á lo que podía esperarse, dados los medios, tiempo y elementos con que fué organizado. Los problemas del estudio y selección de las razas indígenas, su mejoramiento por medio de reproductores; extranjeros y la or ganización y tendencias de los concursos de ganado vacuno son problemas inmensos. Pero no hay más remedio que abordarlos ahora mismo. Urge dilucidarlos, ya que la Cámara Agrícola se ¡ dispone á organizar el concurso próximo, por cierto, como hemos podido ver, con un tanto de ligereza, pues este segundo paso re  quiere mucha meditación, si el concurso ha de significar lo que aquí merece ser, y antes de redactar programa es preciso que se  pamos áque atenernos en cuanto á su espíritu. El artículo que vamos á reproducir inicia el estudio de esas tres importantísimas cuestiones tan ligadas entre sí, que no es po  sible separarlas. Nosotros invitamos á nuestros habituales colab o  radores los Sres. Calderón, Alvarado y Un labrador á la moderna, gallegos los tres, para que en uno ó más trabajos, según prefie  ran, tengan la bondad de dar su opinión con respecto á las pre  guntas siguientes: ¿Para el mejoramiento del ganado vacuno de Galicia conviene introducir reproductores extranjeros ó debe seguirse solo el siste  ma déla selección del ganado antiguo indígena como preconiza el Sr, Ribalta? ¿Cuál es el tipo de ganado agrícola acomodado á nuestra eco  nomía rural, á que debemos tender en uno y otro caso? ¿Qué organización 3' orientaciones habrán de tener por consi  guiente los concursos que se celebren en la región? También abrimos las columnas de esta Revista á todos los ganaderos ilustrados que quieran tratar los mismos puntos con referencia á las regiones y provincias del Cantábrico ó con rela  ción á cualquiera otra zona de España. He aquí el trabajo á que aludimos y que lleva el título «LOS CONCURSOS DE GANADOS »Es de notar en los que se celebran en España una equivocada tendencia á favorecer las razas extranjeras con perjuicio de las del país. No hay en ello propósito malo, pero sí resultado pésimo. »Hay en esto un extravío de opinión que importa corregir. La opinión general, aun éntre inteligentes y escritores técnicos, se ha pronunciado en favor del sistema de cruzas, error costosísimo (1), como medio de mejorar la pecuaria nacional. Aplícase, además, el procedimiento de cruza portel mismo ’ método con que fué em pleado en el extranjero las pocas veces que esto se hizo (que fué siempre en casos de carencia de raza), cuando en España debiera seguirse el contrario, es á saber, no el que les favorece á ellos, sino el que nos favorezca á nosotros. Y, por último, se olvida las  timosamente que todo cuanto los extranjeros restringen el sistema de cruzas, desenvuelven el de selección, aun tratándose de razas muy medianas. Aquí en España la selección alcanza muy poco predicamento, y abunda la gente de buena fé y de sobrada ima  ginación engañada hasta el punto de creer que con traer repro  ductores de lejos vamos á tener sus razas en España. El tiempo se encarga de desvanecer estos errores; pero como el tiempo no solo los desvanece, sino que los castiga sin palo ni piedra, esta opinión de las clases que se creen ilustradas, es la causa más efi  caz del aniquilamiento de nuestras especies pecuarias. »Buen ejemplo nos lo ofrece el concurso que acaba de cele  brarse en la (Joruña «para mejorar el ganado gallego»: sus con  diciones y resultados han sido tales, que de no modificarse en los anos sucesivos, podemos asegurar que esos concursos arruinarán la excelente raza bovina de Galicia, y extinguirán por completo en el país gallego esta fuente de riqueza. » Tango á la vista el resultado del concurso en un breve y compendioso compte-rendu que publica la excelente Revista P rácticas Modernas (aquí resume la lista de premios que he  mos publicado oportunamente, y continúa). »E1 comentario que de estos datos se deduce, salta á la vista. La raza bovina de Galicia está en grave peligro de desaparecer á toda prisa con las importaciones de reses extranjeras (la mayor parte de cuyas razas no se pueden aclimatar bien en aquel país), y con las cruzas insensatas, verdadero agente de desaparición de toda riqueza pecuaria española. » La mayor parte de los premios han sido dados á reses extran  jeras y cruzadas; es decir, qne el concurso ha tenido por principal efecto premiar las razas ajenas postergando la propia. »Basta ver la lista de premios para conocer que los criadores premiados, personas muy trabajadoras y muy inteligentes (algu  nas de nombre ilustre en la banca, en la política y en la litera- (1) Y tan costoso. Como que cuesta lamina de las razas. V • U " &ri«" Prácticas Modernas tura de aquel país) se aplican á aclimatar y á reproducir en sus establos tipos exóticos. No de otra manera ni por otro procedi miento hemos perdido en toda España las admirables razas de caballos que antaño se criaban en ella. Ahora, por lo visto, nos proponemos perder nuestras admirables (aunque descuidadas) ra  zas bovinas. »Este lamentable procedimiento, que es un procedimiento sui  cida, tiene una génesis bien clara, y vale la pena de exponerla. »Los criadores españoles de raza bovina (exclusión hecha de los ganaderos de toros), que han querido cultivar esta importante rama de la zootecnia, se han visto obligados á estudiar en los li  bros y revistas extranjeros. Como en el extranjero está muy per  feccionada la zootecnia agrícola, la lectura de esos libros y la con  templación de las reses vivas, comparación hecha casi siempre en viajes por Europa, les dió á conocer la superioridad de las razas de allende; de esto al deseo de traerlas y reproducirlas no hay sino un paso, y en él estamos. »Pero no basta ver lo de fuera en su estado actual: es necesa  rio ahondar en el procedimiento que á los criadores extranjeros dió tan lisonjeros resultados, y que muchas veces los libros y las revistas abultan un tantico, cediendo á un sentimiento de amor á lo propio, muy explicable y digno de alabanza. »E1 procedimiento ha sido siempre el mismo; mejorar el tipo propio, el que da la naturaleza, y conservar con el mayor cui dado sus cualidades características. Los extranjeros solamente cruzan cuando no tienen otro remedio por carecer de razas pro  pias, ó por ser éstas muy malas; y aun en tal caso la cruza tiene un marcado carácter de adaptación, para lograr el cual atienden preferentemente á las similitudes de forma en las reses y de clima en los terrenos y pastos. Por último, la alimentación y la estabu  lación son atendidas de tal manera, que aun en los casos de cruza, hacen ellas más, mucho más que la misma cruza en cuanto al me joramiento de la raza. »En todos los casos se prefiere como procedimiento el de la selección .del ganado indígena, para lograr el ideal, que es tener raza propia. A este fin se encamina la tenacísima y perseverante acción del dinero y del estudio. »En Galicia, por el contrario, se aspira á destruir la propia raza que es muy buena, tan buena, por ejemplo, como la simmenthal, sin pensar que con ello se hacen dos males. » Primero. Destruir una raza que hoy es buena y que, selec  cionada, sería magnífica á la tercera generación, y «Segundo. Perder lastimosamente el trabajo, porque todas las modificaciones obtenidas por la cruza ó por la importación de re  productores machos y hembras, las atenúa y las borra el trans  curso del tiempo y la influencia climatológica. «En consecuencia puede afirmarse que cada raza es buena so  lamente en su país y para su propio país. Que solo la naturaleza puede colaborar con éxito en la selección, pero no la cruza; y en fin, que empeñarse en ir contra lo que la ciencia enseña, y solo por un inocente afán de imitación, es tirar por la ventana la raza, el tiempo y el dinero. «Claro está que bey por hoy las razas perfeccionadas del ex  tranjero son mejores que la raza sin perfeccionar de Galicia, que está t 1 y como han sabido y podido conservarla los aldeanos po  bres (1); pero precisámente los concursos deben ser para esto, para premiar los mejores ejemplares y los meritor ios trabajos que se hagan para seleccionar las razas del país, no las ajenas. »No debe estar muy lejos de esta manera de pensar la del ar  ticulista de P rácticas M odernas , cuando en la lista de los premios abandona el estilo expositivo para escribir este substan  cioso párrafo. « A D. Santiago Torrado, de la Corúña, 150 pesetas, premio (t) Ellos, mal ó bien, han conservado pura una excelente raza que ahora los seño  ritos se aprestan á destruir. 219 » del Casino Republicano, por la vaca Mareta, raza blanca antigua » del país. Llamó la atención, y los inteligentes lamentaban que » no se seleccionase debidamente esta admirable raza, hoy casi perdida.» »En este párrafo, leyendo entre líneas, se ve la protesta del buen sentido, no contra el concurso, sino contra la tendencia del concurso. Si los inteligentes lamentaban que no se seleccionase debidamente esta admirable raza, bastará con que ellos mismos apliquen su propio esfuerzo, encaminen el de los criadores y dis  pongan los programas de concursos sucesivos á este fin para ase  gurar el buen éxito. »Los concursos de cada país deben consagrar los premios más crecidos á los buenos ejemplares de la raza indígena, dejando los premios pequeños en concepto de menciones honoríficas, siempre escasas en cantidad, y, por tanto, escasas en fuerza estimuladora, para las reses cruzadas y para las extranjeras. Las reses extran  jeras solo se deben tener y estudiar como datos para la com  paración. »Si los concursos han de servir para algo bueno, hay que ha  cerlo así. Proceder como ahora se procede es tan insensato como lo sería la conducta del propietario que, viendo arruinarse su fin  ca, acude con materiales y jornaleros á hacer mejoras en la finca del vecino. »Vaya un detalle para terminar y por vía de prueba. » Parte del ganado premiado en el Concurso de la Coruña, es ganado nacido, criado y vendido en Madrid, de donde salió para Galicia hace muy poco tiempo. «Véase, por este lado al menos, que utilidad reporta el Con  curso coruñés en cuanto á la mejora del ganado gallego. Premia  das esas reses, cuando sean vistas por los aldeanos criadores de ganado del país, producirán en ellos un efecto moral deprimente y pernicioso. «Lástima que la desorientación y falta de criterio de la clase media sea tan grande, que queriendo y pudiendo producir un bien, perjudique á su propia raza. A urelio R ibalta .» PERROS DE PASTOR INGLESES En Inglaterra, como en Francia y en todos los países en donde hay rebaños, existen diversas razas ó variedades de perros de pastor, y entre ellas dos que llaman sobre todo la atención, y son generalmente las más apreciadas: el Colley, que los franceses llaman collie, ó sea el perro de pastor escocés, y el Oíd englissh skelpdog, ó perro de pastor sin cola, como sé le llama general  mente en el Continente. El Colley hace tiempo que ha pasado la frontera de su país, y se ha extendido en cantidad considerable por todo el mundo. En los Estados Unidos, en todas las colonias inglesas, en Ale  mania, en Francia, etc., este perro ha tomado carta de naturaleza, y tiene entusiastas numerosos. Pero cosa notable, fuera de Ingla  terra (en Inglaterra también) se le aprecia principalmente como perro de lujo; en París estos perros son numerosos, y parecen ha  ber perdido las condiciones propias de los perros de pastor, pues la mayor parte son tímidos y torpes, en cambio tienen un porte elegante y una librea lujosa, que constituyen casi todo su valor. El colley de lujo se le ve de todas las tallas y de todos los co  lores: generalmente son medianos ó grandes; amarillos ó rojos en todos los tonos y negros en la parte oscura; la parte clara blanca ó amarillenta; los de color caoba con el cuello y la cara blancos, son generalmente apreciados. He aquí los caracteres que el Collie Club inglés impone á esta raza: El cráneo debe ser achatado, medianamente largo entre las orejas y estrechándose hacia los ojos; el ancho del cráneo ha de 220 Prácticas Modernas estar en relación con las dimensiones generales de la cabeza y talla del animal. La raya de la nariz poco aparente. El hocico largo, concluyendo en punta en la nariz, la cual no debe ser cua  drada ni los labios pendientes. Sea el que fuera el color del perro, la nariz (la trufa) debe ser siempre negra. Los dientes serán de buena dimensión, sanos y al mismo nivel; en los incisivos se to  lera una pequeña desigualdad, pero un hocico de cerdo (dientes inclinados hacia adelante) constituye un defecto serio. Los mola res fuertes y cortantes. Los ojos, que dan la expresión al perro, tienen una gran im  portancia; deben ser de un tamaño medio, de forma de almendra, y estar colocados algo oblicuamente, y el color oscuro, pueden sin embargo ser azulados; deben ser brillantes y dar al perro un ca  rácter inteligente, cuando escucha algo. Las orejas habrán de ser pequeñas, de base ancha, estar colo  cadas en el alto de la cabeza y no muy separadas. Cuando el pe  rro está en reposo están pendientes, pero á la menor alerta el pe  rro debe levantarlas en parte, como indica el presente dibujo. El cuello, bien provisto de músculos, poderoso,*de mediana| longitud y algo arqueado. El cuerpo será relativamente largo, con las costillas bien ar  queadas; el pecho profundo, alargándose un poco detrás de la espalda, y ésta algo inclinada; la nalga arqueada y fuerte. El perro resultará bien derecho, cuando se observa de frente; las piernas anteriores con buen músculo, bastante hueso y bien aplomadas; los codos no deben estar apretados ni abiertos; la ra  nilla flexible, sin debilidad. Los miembros posteriores han de ser fuertes en la nalga, pero secos y nerviosos en el corbejón. Los piés serán de forma oval, la planta bien llena y los dedos arqueados y unidos, La cola, de regular longitud, tendrá una posición pendiente, con la punta algo levantada cuando el animal está quieto; pero cuando está excitado debe levantarse, sin jamás colocarse sobre el anca ni arrollarse en trompeta. El pelo debe ser muy espeso, la parte exterior dura al tacto, la más profunda, dura y apretada, de modo que deje ver la piel difícilmente; el pelo del cuello debe ser muy abundante. En la b carfl pelo corto, liso, uniforme, y lo mismo en las orejas, menos Len la base, que son algo peludas. Las piernas han de tener el 3 pelo corto, sobre todo en los piés; por detrás son sin embargo bas Perro de pastor, de Escocia, llamado generalmente Colley tante peludas; las patas de detrás están cubiertas de pelo largo en la parte superior, pero los tarsos son lisos. En la cola el pelo es sumamente abundante, formando un majestuoso penacho. Como caracteres generales: el colley es un perro dócil, activo; pecho profundo, conteniendo grandes pulmones; nariz fina y se  gura; espaldas inclinadas, corbejones casi derechos, que indican la velocidad. La expresión de la cara demuestra una gran inteli  gencia. En dos palabras, el colley debe mostrar la resistencia, la actividad y la inteligencia y tener los movimientos naturales y sueltos. Talla y yeso 22 á 24 pulgadas inglesas (55 á 60 centímetros) en el macho; la perra de 20 á 22. El perro debe pesar de 45 á 65 libras inglesas (20 á 29 kilogramos) y la perra de 40 á 55 libras. Existe una variedad de pelo corto y duro. Defectos que se deben evitar: cráneo en forma de cúpula, hueso occipital puntiagudo. Orejas grandes, pendientes ó puntia  gudas; mandíbulas débiles, nariz hendida; ojos fijos ó claros, pa  tas encurvadas hacia adelante, atrás, ó los lados. Piés planos, de liebre; pelo corto y demasiado dulce; corbejones de vaca y cola arrollada en trompeta ó levantada sobre el lomo. Si nos hemos detenido á traducir esta larga descripción, es para hacer conocer á nuestros lectores las buenas condiciones ge  nerales de un perro y el modo como se fijan en Inglaterra los ca  racteres de una raza canina; pues no ignoramos que el Colley in  teresa á pocos de nuestros lectores para merecer este largo artículo. En cuanto al perro sin cola, que no ha pasado á ser perro de salón como su compañero de Escocia, tiene su pasado gloriosísi  mo. Este animal ha prestado enormes servicios desde tiempo in  memorial, guardando los rebaños de una buena parte de Inglate  rra, sobre todo de los condados del Sur; era en otro tiempo el que se batía valerosamente con los lobos. Es un perro de grande talla, robusto, fuertísimo, inteligente y valeroso; cabeza corta, y presenta la particularidad de nacer sin cola. Está cubierto de un pelo espeso y largo, y tan sumamente áspero, que parece cerda de jabalí; esta rústica cubierta es suma  mente apreciable para defender al animal de la intemperie y de los mordiscos de las fieras y los demás perros. Prácticas Modernas 221 A pesar de su rusticidad y de su función puramente rural, los aficionados ingleses no lo han abandonado, pues tiene su Club como las demás razas, y figura en buen lugar en las exposiciones ó concursos especiales. Ultimamente uno de estos perros, algo más corto de cabeza que el de nuestro dibujo, blanco en las dos terceras partes del cuerpo y sumamente peludo, ha obtenido numerosos premios en Inglaterra; se ha distinguido el año pasado en los concursos d Bristol, Birmingham, Isnigton, Manchester, Londres, etc.; y por último, en los Estados Unidos. Este perro, llamado Dollg Gray, que tiene hoy cuatro años y medio, había reunido al comenzar el ano 15 primeros premios, 8 campeonatos, 5 copas y 34 di  plomas. G. B. Perro de pastor, inglés, sin cola ¡PRADOS ARTIFICIALES LOS TRKBOLKS ( coisrTiisr'crA.cióisr ) Signe la siembra del trébol violeta. — Decíamos en el último número que en las comarcas de gstas regiones no debe practicarse jO que dicen los libros, haciendo la siembra en primavera, y esto e s tan insólito, que necesita razonarse más. Cuando afirmo una cosa es porque la he. visto, de otro modo la pongo como dudosa. En Agricultura modernista soy comple tamente cartesiano; profeso la duda metódica. Este año un amigo mío sembró trébol violeta en Mayo. Te  rreno de formación pizarrosn, de muchísimo fondo, rico en mate  ria orgánica, abrigado del Norte, inmejorable. ¡Pobre trébol, casi no llegó á conocerse! Desde de los ocho días de sembrado, las te rribles gramíneas de estío, de huertas, la millá (agróstide ca' nina) sobre todo, con otras de mayor desarrollo, y además los fa-iñentos (ceñilgos) y multitud de hierbajos colosales, de distinj tas familias, lo invadieron todo, lo cubrieron todo y abrasaron a infeliz trébol; porque eran muchas, ¡y muy grandes! Al lado sem bró otra parcela de alfalfa, que como nacer nació; pero no volvió á saberse de ella, en el océano de verdura que resultó allí. Los Sres. Borrás y Hernansáez han sembrado este trébol en Septiembre, sin inconveniente; y si alguien temiese sembrar en fines del verano, que siembre al principio de él, ó sea al terminar pri mavera, en mediados de Junio, pero precisamente después de recoger en el terreno una cosecha de patatas tempranas, que pueden haber ido abonadas con mucho estiércol. Antes de arran - carias, el día anterior, por ejemplo, se echa el abono mineral so  bre el terreno, y así, en la labor de arrancar las patatas, se incor  pora á la tierra y queda á bastante profundidad. En este caso es preciso sacar á mano las hierbas, según se va cavando, y llevar  las fuera de la finca. De cualquier manera y en cualquiera estación que se siembre es indispensable, al acabar de sembrar, comprimir bien la tierra con el rulo ó con lo que se pueda, y más aun en los terrenos lige  ros y pizarrosos. Insisto mucho en eso. En el extranjero, además del ray-grass, suele emplearse como gramínea para mezclar á las siembras de trébol violeta, la que nuestros traductores de ahora llaman la fléola, ó sea el heno de prados (Phleum pratense), ó como dicen los montañeses gallegos feo, y los aldeanos de la Mari ña feno. Esta fléola es muy buena para acompañar á la tréfla, como también pudiéramos llamar al trébol, siguiendo el mismo estilo de traducir. Es hierba que me gusta. Muy temprana, nutritiva y de buen rendimiento. Tiene las flores largas y apretadas, á manera de escobillones para limpiar fusiles japoneses, que dice que son chiquitos. En la Montaña sería acaso preferible al ray-grass y al holco, puesto que es hierba que abunda por allá. Yo no la he visto así sembrada en mezcla con el trébol, pero á juzgar por la vegeta  ción expontánea de ambas clases de zonas, ó sean la Montaña y la tierra baja del litoral, la reputo excelente para las de Mon  taña. La proporción es como para el holco. — r > \ Prácticas IWodepwas 222 La mezcla de gramíneas al trébol tiene la ventaja de que en el invierno sigue aprovechándose el prado artificia], pues si el trébol no da, produce en cambio la gramínea siempre algo, ya para segar, ya para pasto; en los países fríos no debe tocársele en invierno, y en verano ayuda al forraje haciéndolo más conve  niente y agradable y contribuyendo á que no caigan las hojas al trébol, lo mismo en verde que en seco. Recolección. — Téngase en cuenta que ya se haya sembrado en primavera, ya en fin de verano, el primer año no es cuando más da. Al sembrado en la Granja-Instituto agrícola da la Goruña en mediados de Abril se le han dado hasta mediados de Septiembre tres cortes, y supongo que se le dará otro, aunque ya más pe queño. ¿Cuándo y cómo hemos de recoger el trébol violeta? Si se re  coge demasiado joven, será más alimenticio, no cabe duda, pero la planta padecerá. Si se tarda mucho, se hace más leñoso y pierde cantidad considerable de albúmina. En el término medio estará como siempre la virtud. El primar corte, después de sembrado, no debe de ningún modo apresurarse, porque se debilitarían las plantas. Cuando és tas hayan adquirido su desarrollo total, lo que la primera vez solo puede conocerse al echar y abrir las flores, entonces se siega No hay remedio sino refrenar la impaciencia y cuidar de que se saquen á mano y de raíz los hierbajos que vayan apareciendo. Este primer corte se presentará en los climas templados en la se  gunda quincena de Abril, cuando la siembra fuese en Septiem  bre. Si la siembra ha sido en primavera, se podrá dar de seis á ocho semanas después, según las zonas, pues en los países mon tañosos y fríos este plazo es más largo, naturalmente, y los cortes sucesivos no son tantos. Eos cortes sucesivos, deben darse cuando las plantas hayan adquirido otra vc-z todo su desarrollo, lo que se conoce por los bo  tones de las flores. Al acabar de echarlos las últimas plantas de un sembrado, ya -en las primeras abrió la flor. Esta es la época de segar, ó sea cuando el trébol está con todos los botones fuera y algunos abiertos. Téngase en cuenta que el trébol violeta, como planta del país, que en estado expontáneo acaso alcance mayor desarrollo aquí que en ninguna otra región de Europa, florece más pronto y con muchísima más facilidad que otras leguminosas, por ejemplo la alfalfa, que no siempre echa flores y muy pocas veces da frutos maduros en estas regiones. Singularmente el primero, ¿todos esos cortes deben darse bajos ó altos? ¿En qué altura ó parte de la planta han de darse? A decir verdad, yo no lo sé. He leído, oído y visto las cosas más contradictorias en ese punto, y me inclino á creer que deben darse altos, á unos seis ú ocho centímetros del terreno, sobre todo el primero y el último; pero como pudiera ser mejor lo contrario, con viene experimentar ambas cosas. Las primeras flores de cada año no sirven de ningún modo para semilla. Para eso son mejores las que se formen después del primer corte en los países fríos, ó des  pués del segundo ó tercero en el litoral. En cambio el forraje que se recoge después de maduro el fruto vale poco. Para terminar lo referente al trébol violeta, puesto que éste y la alfalfa son las plantas forrajeras más importantes en España, haremos una especie de paralelo con las dos, á fin de fijar de una vez los conceptos. Comparación del trébol violeta con la alfalfa. — R.n los terre  nos calizos de regadío del Centro y del Sur y Este de la Penín  sula, sin discusión supera la alfalfa. En los terrenos también de regadío del Nordeste y parte del Norte de España, puede haber sus dudas, según las zonas, la si  tuación de las fincas y la economía rural, peculiar del país. En el Noroeste y en las provincias del Cantábrico, la alfalfa ganará al trébol en estas condiciones: Finca abrigada del Norte, sin exceso de humedad, con inclinación suficiente para no en  charcarse, cercana á las casas para que la frecuenten los gatos> bien provista de cal y fósforo y de mantillo, esmeradamente la  brada, que no contenga hierro en demasía, y que se halle en una comarca de clima templado ó caluroso. En los demás casos ganará el trébol violeta, es decir, en los terrenos expuestos al Norte, en los situados en las comarcas frías» en los alejados de las casas, y en los que contengan hierro; ' por" que en cuanto al exceso de humedad también es bastante sensi" ble, aunque no tanto como la alfalfa. Esta es más dulce que el trébol, y por eso es más buscada de los ratones. No produce en la mayoría de los casos semilla en estos países, lo que es una gran dificultad para su propagación ’ y el trébol sí. Vive mal con las hierbas del país, y el trébol hace buenas migas con ellas. Se le cae la hoja algo más que al trébolPor duración en el terreno dura más la alfalfa, si los roedores y otras calamidades se lo permiten. En resúmen: la alfalfa en el Noroeste, y en las provincias can  tábricas solo debe cultivarse, en casos especiales y por labradores inteligentes, y entonces ninguna planta forrajera la iguala. Un gran campo de ella ha sembrado esta primavera última el Marqués de Loureda, como á diez kilómetros de la Coruña, en su granja modelo de San Pedro de Nos, que fué y es e] asombro de cuantos le han visto y lo ven. Pero aquél es un agricultor meritísimo, como le ha llamado otro excelente y respetado amigo mío, y la finca donde tiene la alfalfa es de condiciones excepcionales. En los demás casos nos conviene más el trébol, cuyo cultivo no presenta tantas dificultades y resulta más productivo en la generalidad de los labrantíos de estos países. Como nutritivas, ambas plantas lo son muchísimo. El trébol es más abundante, casi doble en materias azoadas, y mucho me  nos rico en hidratos de carbono (azúcar, almidón, ele.) Por tanto, nos conviene más el trébol, pues en este país las sustancias azoa  das para los alimentos del ganado son caras y de difícil adquisi - ción, y en cambio las hidrocarbonadas nos las procuramos con cierta facilidad por medio del tojo, el maíz, la patata, la remola  cha, los nabos y otros productos análogos. Si bien no tanto como la alfalfa, el trébol violeta en verde me  teoriza algo el ganado, y por eso ha de darse con precaución, de  jándole cortado para el día siguiente, y mezclando, si es posible» con alimentos secos, paja, heno, etc., ó con gramíneas, maíz, fo  rraje y otras sustancias así. U n labradora la moderna . IPOIR EL ¡No queda un castaño! he aquí la frase que, con resignación fatalista ó estúpida pronunciada, se oye en este país por do quiera que se vaya. Y, en efecto, el color amarillo de las ojas, la langui  dez con que se manifiesta la vida y la ausencia de fruto, á las cla  ras indican en todas partes individuos de la especie nombrada, condenados á muy próxima muerte. Son árboles de gruesos troncos y robustas ramas, que han desafiado durante larguísimo período de anos la furia de las tem  pestades desencadenadas, y en cuya rugosa corteza trazó el tiempo en ininteligibles caracteres la historia de muchas genera  ciones; son altísimos troncos, como hechos para vigilar el valle en sus últimos confines; son tiernos arbolillos plantados por merití simo agricultor que quiere saldar con las generaciones futuras la deuda de gratitud que tiene con las pasadas, son todos, en fin, los que á impulso del maldito hongo ó insecto sucumben, negando á la tierra que los sustentó el beneficio de su sombra, al ambiente la humedad y al hambre su sabroso fruto y riquísima madera. Pena da oir á los ancianos de nuestras aldeas contar lo que era en sus mocedades el país de los castaños; dolor da verles el ~:- St?Sr “ 4 ¿ ■'-■ ■ Prácticas modernas 223 señalar el perímetro de terreno un día ocupado por ellos; aun los más jóvenes recuerdan su existencia en mucho mayor número que en la actualidad, y todos somos testigos de la desaparición masó menos lenta, pero fatal, del árbol que daba á nuestros campos un sello característico é inconfundible. No ha muchos días tuve ocasión de visitar una de las comar cas en que mejor se daba el castaño y á quien híui / úh otro árbol osó disputar el palmo de mejor tierra: el castaño se va, oí allí, y yo pregunto: ¿qué va á-ser de aquellas aldeas.en cuanto la desapari  ción total del árbol tantas veces nombrado sea un hecho? Asusta el pensarlo (1). * :Jc * El mal no es nuevo, y tan viejo como él, 'por lo menos, es la in  diferencia verdaderamente criminal con que le han visto aparecer y le ven avanzar las corporaciones encargadas de velar por los intereses del pueblo, cuya administración les está encomendada. Repitiéndose lo que con la vid ha sucedido y sucede, ni una de esas medidas que revelan, ya que no poder, interés y buena vo  luntad; ni un paso, siquiera de esos que continuamente impulsa á dar el interés bastardo de la maldita política al uso. No voy á estudiar la enfermedad bajo su aspecto científico, (jue á tanto mi competencia no llega: quédese para los meritísimos sabios que en cuanto al cultivo se refiere ocupan sus vigi  lias, yo solo aspiro á traducir en frases de vigorosa protesta la re  signación con que unos ven y otros lamentan la muerte del más hermoso y útil de nuestros árboles, fustigando en cuanto posible sea la opinión; cumple á mi propósito, al efecto, poner en frente de la apatía de nuestras corporaciones el ejemplo ('e una de las provincias forales, no recuerdo cuál en este momento (si es que no fueron todas reunidas), consignando un premio de importan  cia para el que tenga la suerte de dar con el remedio que, sal  vando al castaño, evite al país una de las más grandes calamidu' des que se recueidan. No consta que se haya logrado lo que la celosa Diputación se propuso; pero es lo cierto que fueron varias las personas peritas que dedicaron sus esfuerzos y afanes á la so  lución del problema, presentando me norías y practicando ensa  yos más ó menos concluyentes; todo el mundo sabe, por otra parte, cuanto estimuló al famoso Pasteur en sus investigaciones, los premios ofrecidos por el Gobierno y varias .corporaciones, en Francia. Nosotros, repito, en la más musulmana de las apatías, contentámonos con repetir la frase con que se encabeza este artículo. * * * Después de la pérdida de la vid, tras los esfuerzos para la re  constitución de tan importante rama de riqueza, una ley impopu lar é injusta para los piés del abandonado viticultor de estas re  giones, obligóle á tirar una parte no pequeña del producto de su honrado trabajo (2). Siguen los consumos siendo el látigo de las venganzas políticas en nuestros campos, y cuando todo parece ir contra la santa libertad por Dios sembrada en nuestros campos, mueren los castaños: símbolos de unas épocas de bienandanza acaso y seguramente de sinceridad y franqueza, no resisten el há  lito de hipócrita tiianía que cruza nuestros campos, llevando á todas partes la decadencia y degeneración de los espíritus, con la miseria y el sufrimiento de los cuerpos, cuyo principal fruto es la (1) Hablaba no lia muchos días con un Secretario de ¿\yuntamiento, inteligente funeionario, quien me decía, alarmado, que eran varias y luego serian muchas las < notas de contribución que dejarían de satisfacerse por la pérdida de los castaños; sus ducñ -s abandonarán al Fisco unas parcelas ¡/nr nuda valen sin los árboles que sustentaban, ;y quién va á cubrir el déficit que resulte? 2 (2) iVIc refiero á la tristemente famosa ley de alcoholes, que arruinó una no pe  queña parte del distrito por donde vuelve á ser diputado (horrores de la política) su autor. No es permitido el empleo de las alquitaras, y como en el pais no hay alambiques en 1 as condiciones para la ley exigidas, ol pequeño viticultor de Gal cia tendrá [pie arrojar casi todo el fruto de sus esfuerzos, ¡buen medio de protejer la agricultura y de alentar á los que, huérfanos de protección oficial, acometieron la titánica obra de reconstituir los viñedos destruidos por la filoxera. emigración casi en masa que se ha iniciado y amenza dejar de siertas nuestras provincias. Y no es solo l.t poesía, no, quien llórala desaparición del me jor amigo del hombre en el castaño; que con su muerte vanse una infinidad de industrias y el más importante ramo de riqueza de algunas comarcas; ellas lamentarán pronto una pérdida acaso ma  yor que la de la viña, decíame un anciano labriego, porque la viña tenemos esperanza de verla otra vez rindiendo á nuestras plantas su fruto; pero el castaño ... el castaño reclama para su reconsti  tución, si por acaso fuese factible, un altruismo que está muy le  jos de sentir la egoísta sociedad de nuestros días, una vez desa  parecido, ¡ya no vo ’ veremos á ver el castaño en nuestro país! * * * - Si, pues, el castaño desaparece iiremisiblemente de seguir las cosas por el camino que van; si en plazo fatalmente corto dejare  mos de ver el más serio, perenne y preciado adordo d? nuestros campos, ¿no será prudente estudiar la mejor forma de sustituirle hasta donde sea posible? ¿No será medida de loable previsión in  dicar álos desconcertados labriegos de nuestro país, un cedáneo del magnífico árbol en cuanto á la madera, ya que no en cuanto á los frutos? Sin perjuicio de lo que resulte de los estudios hechos y ensa  yos practicados, ¿no podría alentarse el estímulo de los propieta  rios de alguna importancia para que ensayasen la adaptación de alguno de los varios árboles que se presten á ocupar, con alguna ventaja para el país, el puesto que dejan vacante (y no podrá lle  narse nunca debidamente) los castaños? El nogal, tan apreciado en la ebanistería por su madera como por su fruto en el mercado; el eucalipto, de durísima madera y rápido crecimiento; el plátano, que adquiere gran desarrollo; el roble, qu 1 , se presta, según creo haber leído, á recibir el injerto del amenazado ca-taño; la acacia, en determinados sitios; el pino, en muchas partes, y tantos otros, sembrados debieran estar por nuestros campos y montes, que aun no siendo algunos para com parar con el veterano herido, todo és preferible á la devastación, á que en competencia se entregan la enfermedad y el hambre, con grave detrimento del país, cuyas condiciones climatológicas han variado sensiblemente en los últimos años y en muchas comarcas. No gran sacrificio sería para las Diputaciones de Galicia sos  tener pequeños viveros, en los que se cultivasen y cediesen luego arbolillos de varias clases, y prestaría gran servicio al país quien en aquellas corporaciones pidiese el establecimiento de premios, honoríficos y en metálico, para ios que en la provincia más se distinguiesen en la plantación y cuidado de árboles. Atravesamos una triste época, en la que el egoísmo estúpido, la criminal apatía y el desconocimiento casi absoluto del alterum non loídcre, no hacer daño á nadie, informan la educación de las generaciones venideras y tan criminales sentimientos se revelan en la guerra que al árbol se ha declarado. En los pueblos encár  gase de su poda el más ignorante peón, en las carreteras horro  riza á que extremos conduce la maldad y estupidez, sin que se perciba la vigilancia del encargado ni se sepa el castigo del crimi nal, y en nuestros montes solo la retama y el carrasco ocupan el siiio que pudiera sostener un árbol. ¿Qué más? Hasta los niños, al salir de las escuelas, no suelen hallar m.-jor entretenimiento para sus pecaminosos y no contenidos instintos, que apedrear los árboles y derribar los nidos. ¡Qué porvenir más triste reservamos á nuestros hijos! ¡Qué mal pagamos el esfuerzo con que nuestros ascendientes nos lega  ron bien poblados sotos, robledas, alamedas y setos! La Natura  leza es inflexible, sus leyes se cumplen siempre, y la consecuen  cia de las faltas que contra ellas cometamos serán la miseria y la escasez. Y con esto haré punto, no sin atreverme á rogar á las perso  nas amantes del país, á aquellos en quienes el sentimiento de la '-«-ULMI ---- ir . ^ i. i' i - ~ ^ _ papelería BE FERKEÜ OBJETOS da ESCRITORIO BXBXJJG PIN'rURA Y FOTOGRAFÍ A TaSSee^es de Fotograbado ESPECIALIDAD EN REP|ODTJOÍONES SARTÍSTIOA EN e©L©RES Talleres de Imprenta! 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El mejor, el más bara  to, el más fuerte, el más ligero y el de más apliARADO SAMPERE cacion en Galicia es el \ Modificado por la Oáínara Agrícola de la Coruña tración de P racticas ► M odernas , San Agus  tín, 13, 2. 8 REVISTA QUINCENAL ILUSTRADA Agñmítum — SsmiañM — Ciencias mtamks y ms {¡teams sociales — Sport — & DIRECTOR: Om J* Gradaill®, Abogado ------ -- --------------------------- & La a Octubre, útiles.- tas y dem « sn ’ WflRio '•a en el mes de nre . — Recetas >ncia. — Ofer- — Anuncios. Protección á la agricultura! Rosendo de Bretona . — Mejoram : ento de las tierras, J. M. H . — Prados artificiales .(grabado), Un labrador á la moderna . —Un fra  caso en trigo, V. Villannova . — Viticultura americana, Bario F. Crespo . — Raza del Mans (gra  bado), G. Banldva . — Consultas gratuitas. — Perros de pastor franceses (dos grabados), G. B ■ — Banco de Créditos Hipoteca  rios, Francisco Muñoz. — Infor  mación. A.ÑO III NÚM. 68 ADMINISTRACIÓN 15 do Octubre de 1905 Cuesta de San Agustín, 13 - 2.° — La Cor uña. Se reciben encargos en la Papelería Lombardero Real» 6 y en !a Librería Regional» de D. Eugenio Curré, Riego de agua, 16 EXPLOTACIONES, MATERIAL Y PUBLICACIONES AVICOLAS DE GRANJA EXPERIMENTAL, Barcelona GRANJA PARAÍSO, Arenys de Mar ^§¡^> MANSO CASTELLÓ, Calabuig (Gerona) Oficina OenfraS : OaSBe de Sa Diputación, 302 - BARCELONA APARTADO DE CORREOS, 202 S-A jaCEIjOIT A. El problema de la alimentación de las gallinas queda definiti  vamente resuelto por el PANCHO CASTELLO patente de ¡rmemsism Nuevo alimento para toda clase de aves de corral á base de ha  rinas de primera,-substancias animalizadas y hortalizas desecadas. SANIDAD. — PBODXrCCIÓN. — ECONOMÍA Diez años de incesantes trabajos llevados á cabo sin interrup  ción por D, Salvador Castelló, han dado por resultado la perfecta elaboración de un alimento único en su género, inalterable al tiem  po, inmejorables resultados basta el extremo que está produciendo una verdadera revolución entre los avicultores que después de en  sayarlo lo han adoptado resueltamente. Se expende en sacos marcados y precintados y se suministra á las aves, poniéndolo simplemente en remojo en agua caliente ó fría durante media hora. Las aves encuentran en el Ran©ii© Gasieilé un alimento completo, el más adecuado á su naturaleza realizándose un 30 por ciento de economía sobre los suministros de granos y despojos. Precio sobre wagón estación Arenys de Mar, 36 pesetas los 100 kilogramos. Fábrica en la Granja Paraíso de Arenys de Mar. Transporte por ferrocarril y por vapores en tarifas muy económicas. Pedidos: Salvador Castelló. Diputación, 301. Barcelona. ©ÜUSIJJI JtWÉCSlLJI í3 DOPie@ ” á cargo de LAUREANO FERNANDEZ - Sigrás (La Coruña) Huevos para incubar de pura raza: Castellana rubia, Andaluza negra, Holandesa, HAMBURGUESA NEGRA y RUBIA, HOUDAN y FAVEROLLES. Gandes Parques y Criaderos de pollos de las razas expresadas — Incubadoras Norte-americanas.