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Burnout en profesionales de la salud del Ecuador

Ramírez Zhindón, Marina del Rocío

Abstract

Uno de los grupos de mayor riesgo para desarrollar síndrome de burnout es el constituido por el personal sanitario. El objetivo del presente estudio fue determinar la prevalencia del burnout y de sus dimensiones, así como los factores asociados en profesionales de enfermería y de medicina de las instituciones de salud de las 24 provincias de Ecuador. Se seleccionó una muestra de 2404 profesionales de salud (68.4% mujeres, media de edad = 40.0 años). Se emplearon distintos instrumentos para recoger información sobre sus características sociodemográficas, laborales y clínicas (síndrome de burnout, malestar emocional, personalidad, apoyo social y afrontamiento). Se encontró una prevalencia de 36.4% para el síndrome de burnout. Respecto a las dimensiones del burnout, se halló una prevalencia de 17.6% para el elevado cansancio emocional, 13.6% para la elevada despersonalización y 18.2% para la baja realización personal en el trabajo). Presentaron mayor riesgo de burnout los profesionales con ingresos mensuales de $1000 o más; el personal médico; aquellos con jornadas laborales de más de ocho horas diarias; los que atienden más de 17 pacientes al día; los que trabajaban por turnos; aquellos con síntomas somáticos y de ansiedad, neuroticismo y psicoticismo. Los resultados revelan la necesidad de desarrollar servicios preventivos y de tratamiento del burnout para este sector de la población.

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UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA FACULTAD DE PSICOLOGÍA Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación BURNOUT EN PROFESIONALES DE LA SALUD DEL ECUADOR TESIS DOCTORAL Autora: Marina del Rocío Ramírez Zhindón Directores: Prof. Dr. Fernando L. Vázquez González Profa. Dra. Olga Díaz Fernández Santiago de Compostela, 2015 UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA FACULTAD DE PSICOLOGÍA Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación BURNOUT EN PROFESIONALES DE LA SALUD DEL ECUADOR TESIS DOCTORAL Fdo. Marina del Rocío Ramírez Zhindón Directores: Prof. Dr. Fernando L. Vázquez González Profa. Dra. Olga Díaz Fernandez Santiago de Compostela, 2015 AUTORIZACIÓN DE LOS DIRECTORES Y DE LA TUTORA DE TESIS Dña. Eva Taboada Ares, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, como Tutura, Dña. Olga Díaz Fernández y D. Fernando Lino Vázquez González, profesores del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología, como Directores de la Tesis de Doctorado titulada BURNOUT EN PROFESIONALES DE LA SALUD DEL ECUADOR, presentada por Dña. Marina del Rocío Ramírez Zhindón, alumna del Programa de Doctorado “Desarrollo Psicológico, Familia, Educación e Intervención”: Autorizan la presentación de la tesis indicada, considerando que reúne los requisitos exigidos en el artículo 34 del reglamento de Estudios de Doctorado y que no incurre en las causas de abstención establecidas en la ley 30/1992. Fdo. Dr. Fernando Lino Vázquez Fdo. Dra Olga Díaz Fernández. Fdo. Dra. Eva Taboada RESUMEN Uno de los grupos de mayor riesgo para desarrollar síndrome de burnout es el constituido por el personal sanitario. El objetivo del presente estudio fue determinar la prevalencia del burnout y de sus dimensiones, así como los factores asociados en profesionales de enfermería y de medicina de las instituciones de salud de las 24 provincias de Ecuador. Se seleccionó una muestra de 2404 profesionales de salud (68.4% mujeres, media de edad = 40.0 años). Se emplearon distintos instrumentos para recoger información sobre sus características sociodemográficas, laborales y clínicas (síndrome de burnout, malestar emocional, personalidad, apoyo social y afrontamiento). Se encontró una prevalencia de 36.4% para el síndrome de burnout. Respecto a las dimensiones del burnout, se halló una prevalencia de 17.6% para el elevado cansancio emocional, 13.6% para la elevada despersonalización y 18.2% para la baja realización personal en el trabajo). Presentaron mayor riesgo de burnout los profesionales con ingresos mensuales de $1000 o más; el personal médico; aquellos con jornadas laborales de más de ocho horas diarias; los que atienden más de 17 pacientes al día; los que trabajaban por turnos; aquellos con síntomas somáticos y de ansiedad, neuroticismo y psicoticismo. Los resultados revelan la necesidad de desarrollar servicios preventivos y de tratamiento del burnout para este sector de la población. Palabras clave: burnout, cansancio emocional, despersonalización, baja realización personal, prevalencia, profesionales de la salud. SUMMARY One of the groups most at risk for developing burnout syndrome is constituted by medical staff. The aim of this study was to determine the prevalence of burnout syndrome and its dimensions, as well as the related factors, in nurses and doctors of medical health institutions of the 24 provinces of Ecuador. A sample of 2404 health proffesionals (68.4% women, mean age = 40.0 years) was selected. A variety of instruments to collect information on socio-demographic, work and clinical characteristics (burnout syndrome, emotional distress, personality, social support and coping) were used. A prevalence of 36.4% for the burnout syndrome was found. Regarding the burnout dimensions, a prevalence of 17.6% for high emotional fatigue, 13.6% for high despersonalization, and 18.2% for low personal fulfillment at work were found. Professionals with monthly incomes of $1000 or more; medical staff; with working hours more than eight a day, assisting more than 17 patients a day; those who work in shifts; those with somatic and anxiety symptoms, neuroticism and psychoticism were at the highest risk to suffer from burnout syndrome. The results reveal the need to develop preventive and treatment programs of burnout syndrome for this sector of the population. Key words: burnout, emotional fatigue, lack of identity, low personal fulfillment, prevalence, medical staff. DEDICATORIA A mis padres Wilson y Marina, pilares fundamentales en esta meta y reto profesional AGRADECIMIENTOS A la Universidad Técnica Particular de Loja, por la visión humanística y proyección profesional, por su apoyo en la formación doctoral, y por haber permitido ser parte del sueño universitario. A los directores de tesis Olga Díaz y Fernando Vázquez por su acompañamiento e ilusión puesta en este trabajo, empatía y generosidad de tiempo y conocimiento, elementos fundamentales que han permitido centrar mis esfuerzos en la fase final de esta tesis. De manera especial a Mercy Ontaneda, compañera, con quien he caminado en los buenos y malos momentos para conseguir este sueño personal y profesional. A mis compañeros de trabajo por su colaboración, un sincero agradecimiento: Sandra Guevara, Julio Alvarado, Byron Bustamante, Claudia Torres, Marco Jiménez, Angelina Gajardo y Miriam Guajala. Finalmente agradezco a mi familia, espero que esta tesis refleje el esfuerzo y dedicación puestos en ella. ÍNDICE DE CONTENIDOS PARTE TEÓRICA I. INTRODUCCIÓN 1. PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN………………… 1 2. CONCEPTUALIZACIÓN DEL SÍNDROME DE BURNOUT… 3 3. DESARROLLO, MANIFESTACIONES, DIFERENCIAS CON OTRAS CONDICIONES Y CONSECUENCIAS DEL BURNOUT.…….……………………………….………………… 7 3.1 Desarrollo del burnout……………………………………… 8 3.2 Manifestaciones del síndrome de burnout………………….. 11 3.3 Diferencias con otras condiciones………………………….. 16 3.4 Consecuencias del burnout…………………………………. 19 4. PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT EN PROFESIONALES DE LA SALUD…………………………….. 22 5. FACTORES ASOCIADOS AL SÍNDROME DE BURNOUT………………………………………………..……...... 31 5.1 Variables sociodemográficas…………………..……...…….. 32 5.2 Variables laborales……………………………..……..…….. 34 5.3 Variables clínicas………………………………..……...…… 38 6. OBJETIVOS DEL ESTUDIO……………………………………. 40 PARTE EMPÍRICA II. MÉTODO 1. ÁMBITO DE ESTUDIO…………………………………....…….. 44 2. DISEÑO…………………………………………………………… 47 3. PARTICIPANTES………………………………………………… 49 4. VARIABLES DEL ESTUDIO……………………………..…….. 50 4.1 Variables predictoras……………………….……….………. 50 4.2 Variables de resultado…………………………...………….. 52 5. INSTRUMENTOS……………………………….……...…….…... 54 5.1 Cuestionario de las características de los participantes…………………………………………...…….. 54 5.2 Inventario de Burnout de Maslach (Maslach Burnout Inventory [MBI])…………………………………………… 56 5.3 Cuestionario de Salud General (General Health Questionnaire [GHQ-28])…………...……………………… 57 5.4 Inventario COPE-28…..………………………………..…… 58 5.5 Cuestionario de Apoyo Social MOS….………………..…… 59 5.6 Cuestionario de Personalidad (Eysenck Personality Questionnaire Revised-Abbreviated [EPQR-A])………...….. 60 6. PROCEDIMIENTO…………………………..………………...…. 60 7. ESTRATEGIA DE ANÁLISIS DE DATOS……………………… 65 7.1 Estudio descriptivo………………………………………….. 65 7.2 Estudio analítico…………………………………………..… 66 III. RESULTADOS 1. CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA………………………. 68 1.1 Características sociodemográficas…………………………... 68 1.2 Características de la situación laboral………………….…… 71 1.3 Características clínicas de los participantes……………….… 78 2. ANÁLISIS DEL SINDROME DEL BURNOUT……………….… 82 2.1 Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis bivariados……………………………………………………. 83 2.2 Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis multivariante…………………………..…………………...... 111 3. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN CANSANCIO EMOCIONAL DEL SINDROME DE BURNOUT……………….………….……. 116 3.1 Relación entre las variables del estudio y cansancio emocional: análisis bivariados………….……….…………... 117 3.2 Relación entre las variables del estudio y el cansancio emocional: análisis multivariante……..……...……………... 147 4. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN DESPERSONALIZACIÓN DEL SINDROME DE BURNOUT……………………………….. 151 4.1 Relación entre las variables del estudio y despersonalización: análisis bivariados………….………….. 152 4.2 Relación entre las variables del estudio y la despersonalización: análisis multivariante………..………… 184 5. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN REALIZACIÓN PERSONAL DEL SINDROME DE BURNOUT……………………….………. 189 5.1 Relación entre las variables del estudio y realización personal: análisis bivariados………………..…...……...…… 190 5.2 Relación entre las variables del estudio y realización personal: análisis multivariante…………………………...… 221 IV. DISCUSIÓN Discusión……………………………………………………..……….... 226 V. CONCLUSIONES Conclusiones…………………………………………………..……….. 241 1. PERFIL DE LA MUESTRA………………………………...…… 242 2. PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT Y LAS DIMENSIONES DEL BURNOUT…………………………..….. 242 3. VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS, LABORALES Y CLÍNICAS ASOCIADAS A LA PRESENCIA DE BURNOUT, CANSANCIO EMOCIONAL, DESPERSONALIZACIÓN Y FALTA DE REALIZACIÓN PERSONAL......................................................…………………... 243 4. IMPLICACIONES PRÁCTICAS Y DIRECTRICES FUTURAS.. 244 VI. REFERENCIAS Referencias…………………………………………………………...… 246 VII. ANEXOS Anexo………………………………………………………………..… 289 Figura 40 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del edad…. 119 Figura 41 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de tener hijos o no…………………………………………………………… 120 Figura 42 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del etnia…. 121 Figura 43 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del estado civil………………………………………………………………... 122 Figura 44 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del ingreso mensual…………………………………….……………………….. 124 Figura 45 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la profesión……………………………………………………………... 125 Figura 46 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la experiencia profesional……………………………………………... 126 Figura 47 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la dedicación………………………………….………………………... 127 Figura 48 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sector en que trabajaban…………………………..………………………. 129 Figura 49 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tipo de contrato……………………………………….……………………. 130 Figura 50 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la jornada laboral diaria………………………….……………………. 131 Figura 51 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los turnos……………………………………………………………….. 132 Figura 52 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tiempo de atención directa al paciente……………………………….…….. 133 Figura 53 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de pacientes atendidos al día………………………………………... 135 Figura 54 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los recursos en las Instituciones ……………….……………………….. 136 Figura 55 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de síntomas somáticos ………………………….……………………… 137 Figura 56 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la ansiedad……………………………………….……….…………….. 139 Figura 57 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la disfunción 140 social………………………………………..……………. Figura 58 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la depresión……………………………………………………………. 141 Figura 59 Neuroticismo y nivel de cansancio emocional……..……………... 143 Figura 60 Extraversión y nivel de cansancio emocional……..……………… 143 Figura 61 Psicoticismo y nivel de cansancio emocional……..……..………… 144 Figura 62 Apoyo social y cansancio emocional…………………..…………. 145 Figura 63 Afrontamiento activo y cansancio emocional……………………… 146 Figura 64 Afrontamiento pasivo y cansancio emocional……………………… 147 Figura 65 Distribución de los participantes según los niveles de despersonalización…………………………………………..……….. 152 Figura 66 Puntuaciones medias en despersonalización en función del sexo…… 153 Figura 67 Puntuaciones medias en despersonalización en función del edad…… 154 Figura 68 Puntuaciones medias en despersonalización en función de tener hijos o no………………………………………………………..…………. 155 Figura 69 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la etnia…. 156 Figura 70 Puntuaciones medias en despersonalización en función del estado civil…………………………………………………………………... 157 Figura 71 Puntuaciones medias en despersonalización en función del ingreso mensual……………………………………………………………… 159 Figura 72 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la profesión……………………………………………………………. 160 Figura 73 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la experiencia profesional…….………………………………………... 161 Figura 74 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la dedicación……………………………………………………………. 162 Figura 75 Puntuaciones medias en despersonalización en función del sector en que trabajan……………………..…………………………………... 164 Figura 76 Puntuaciones medias en despersonalización en función del tipo de contrato………………………………...…………………………….. 165 Figura 77 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la jornada laboral diaria……………………………………………………….. 166 Figura 78 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los 168 turnos………………………………….…………………………….. Figura 79 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la atención directa al paciente……………………………………..….. 169 Figura 80 Puntuaciones medias en despersonalización en función del número de pacientes atendidos por día ……………………….……………. 171 Figura 81 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los recursos en las Instituciones y burnout…………………………... 172 Figura 82 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los síntomas somáticos ……………….………………………………… 173 Figura 83 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la ansiedad……………………………..……………………………… 175 Figura 84 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la disfunción social……………………….………………………...….. 176 Figura 85 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la depresión…………………………………….……………………… 177 Figura 86 Neuroticismo y nivel de despersonalización…..…………………….. 179 Figura 87 Extraversión y nivel de despersonalización………………………... 180 Figura 88 Psicoticismo y nivel de despersonalización…………..……………... 181 Figura 89 Apoyo social y nivel de despersonalización…………..…………….. 182 Figura 90 Afrontamiento activo y nivel de despersonalización………………. 183 Figura 91 Afrontamiento pasivo y nivel de despersonalización………………. 184 Figura 92 Distribución de los participantes según los niveles de realización personal………………………………..…………………………... 189 Figura 93 Puntuaciones medias en realización personal en función del sexo…. 190 Figura 94 Puntuaciones medias en realización personal en función de la edad... 191 Figura 95 Puntuaciones medias en realización personal en función de tener hijos o no……………………………………….…………………… 193 Figura 96 Puntuaciones medias en realización personal en función de la etnia... 194 Figura 97 Puntuaciones medias en realización personal en función del estado civil……………………………………………………….…………. 195 Figura 98 Puntuaciones medias en realización personal en función de los ingresos mensuales…………………………………………………. 196 Figura 99 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 197 profesión…………………………………………………….………. Figura 100 Puntuaciones medias en realización personal en función de la experiencia profesional………………………………………….….. 199 Figura 101 Puntuaciones medias en realización personal en función de la dedicación………………………………………..…………………... 200 Figura 102 Puntuaciones medias en realización personal en función del sector en el que trabajaban……………………………………….…………. 201 Figura 103 Puntuaciones medias en realización personal en función del tipo de contrato………………………………………………………..……. 203 Figura 104 Puntuaciones medias en realización personal en función de la jornada laboral diaria……………………………………………….. 204 Figura 105 Puntuaciones medias en realización personal en función de los turnos………………………………………………………………… 205 Figura 106 Puntuaciones medias en realización personal en función de la atención directa al paciente………………………………………… 207 Figura 107 Puntuaciones medias en realización personal en función del número de pacientes atendidos al día …………………………………….... 208 Figura 108 Puntuaciones medias en realización personal en función de los recursos en las Instituciones ………………………….…….............. 209 Figura 109 Puntuaciones medias en realización personal en función de síntomas somáticos ………………………………………………………..… 211 Figura 110 Puntuaciones medias en realización personal en función de la ansiedad……………………………………………………………… 212 Figura 111 Puntuaciones medias en realización personal en función de la disfunción social………………………………………..……………. 213 Figura 112 Puntuaciones medias en realización personal en función de la depresión…………………………………….……………..………… 215 Figura 113 Neuroticismo y nivel de realización personal……………………..… 216 Figura 114 Extraversión y nivel de realización personal………………………. 217 Figura 115 Psicoticismo y nivel de realización personal………….…………….. 218 Figura 116 Apoyo social y nivel de realización personal………….……………. 219 Figura 117 Afrontamiento activo y nivel de realización personal…..…………… 220 Figura 118 Afrontamiento pasivo y nivel de realización personal……………... 221 PARTE TEÓRICA I. INTRODUCCIÓN 1 PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN El burnout es un fenómeno cada vez más extendido entre los profesionales de todo el mundo, acarreando elevadísimos costes para los empleados, las organizaciones y sus usuarios (Morse, Salyers, Rollins, Monroe-De Vita, y Pfahler, 2012). Actualmente el concepto de burnout se utiliza para hacer referencia a un tipo de estrés laboral crónico, generado específicamente en profesionales que mantienen una relación y contacto directo con personas, especialmente en relaciones de ayuda. Por ello, uno de los colectivos más afectado es el formado por el personal sanitario (médicos/as, enfermeros/as, psicólogos/as, psiquiatras, etc.). Este grupo es especialmente vulnerable por la complejidad de las situaciones que deben afrontar en su desempeño diario (alta implicación emocional, exceso de estimulación aversiva, contacto con enfermos, frustración de no poder curar, conflicto y ambigüedad de rol (Ruiz y Ríos, 2004). Además, las consecuencias del burnout en esta población son particularmente relevantes, ya que inciden en el deterioro de la calidad del servicio y el tratamiento que se proporciona a los pacientes (Marine, Ruotsalainen, Serra y Verbeek, 2006). A pesar de la gravedad de este síndrome y sus repercusiones, el fenómeno del burnout no ha sido estudiado en los profesionales de la salud de Ecuador. De esta necesidad surge la importancia de la presente investigación, que tiene por objetivo determinar la prevalencia del burnout y las variables asociadas a dicho síndrome en profesionales de la enfermería y de la medicina que trabajan en las instituciones de salud del Ecuador. 2 Este trabajo está estructurado en seis apartados: introducción, método, resultados, discusión, conclusiones y referencias. En la sección de Introducción se delimita, en primer lugar, la conceptualización del síndrome de burnout, su desarrollo, manifestaciones, diferencia con otras condiciones y consecuencias, su prevalencia y los factores asociados al síndrome de burnout. Además, en este apartado se establecen los objetivos generales y específicos de la investigación En la sección Método se abordan cuestiones relativas al ámbito del estudio, diseño, participantes, variables del estudio, instrumentos utilizados para recoger la información sociodemográfica, laboral y clínica de los participantes, el procedimiento y la estrategia de análisis de datos. En el apartado de Resultados se realiza una descripción detallada de las características sociodemográficas, laborales y clínicas de los participantes. Además, se detallan las prevalencias del burnout, cansancio emocional, despersonalización, y realización personal y, se explican las diferentes variables asociadas a los mismos. En la sección de Discusión se interpretan los resultados hallados comparándolos con los resultados de otros trabajos relacionados con la temática investigada, se abordan las limitaciones del estudio, sus implicaciones y se proponen futuras vías de investigación. En el quinto apartado, Conclusiones, se exponen las principales conclusiones de la presente investigación. Por último, en la sección Referencias se incluyen todas las publicaciones que han servido de apoyo para el desarrollo del presente estudio. 3 CONCEPTUALIZACIÓN DEL SÍNDROME DE BURNOUT El burnout ha sido un tema tratado durante más de cuatro décadas por diversos teóricos que han trabajado en el área del estrés laboral. El surgimiento del término es anglosajón, sin embargo, no existe acuerdo para una definición única y sus traducciones al español han sido diversas: estar quemado, quemarse en el trabajo, síndrome de la quemazón, estrés laboral asistencial, desgaste asistencial, sentirse agotado, sentirse fatigado, desgaste profesional. Uno de los primeros en utilizar este término fue Herbert Freudenberger (1974), psiquiatra norteamericano, quien empleó el concepto de burnout para referirse al estado físico y mental de los voluntarios que trabajaban en la Free Clinic para toxicómanos en Nueva York. Describió cómo estas personas se volvían menos sensibles, poco comprensivas y hasta agresivas con los pacientes, con un trato distanciado y cínico, con tendencia a culpar al paciente de los propios problemas que padecía, lo que redundaba en un deterioro de los cuidados y de la atención profesional a los usuarios de los servicios. Sin embargo, fue la psicóloga social Christina Maslach quien popularizó el término en el Congreso Anual de la Asociación Americana de Psicólogos en 1976. La propuesta desarrollada por Maslach y Jackson (1981) se basó en las investigaciones sobre las respuestas emocionales de las personas que realizaban trabajos de ayuda (médicos, enfermeras, profesores, trabajadores sociales, etc.) y habían perdido el sentido de responsabilidad y compromiso; estableciendo un síndrome tridimensional caracterizado por: agotamiento emocional, despersonalización y la falta de realización personal. 4 Desde entonces, los estudios sobre burnout no han dejado de proliferar. Sin embargo, como analizaremos a contínuación, aún contando con los avances desarrollados en campos específicos, todavía existen diversas interpretaciones sobre el burnout. Gil Monte (2007) realiza una propuesta con el objetivo de delimitar la terminología del burnout e integrar los conocimientos sobre el tema. En concreto, propone utilizar el término Síndrome de quemarse por el trabajo, que define como una respuesta al estrés laboral crónico; además, señala que se trata de una experiencia subjetiva de carácter negativo compuesta por cogniciones, emociones y actitudes negativas hacia trabajo, hacia las personas con las que se relaciona el individuo en su trabajo, en especial los clientes, y hacia el propio rol profesional. Según Mingote (1998), se trata de un síndrome clínico-laboral que se produce por una inadecuada adaptación al trabajo y se manifiesta por un menor rendimiento laboral y vivencias de baja realización personal, de insuficiencia e ineficacia laboral, desmotivación y retirada organizacional. Hay un predomino de síntomas disfóricos, sobre todo agotamiento emocional, y síntomas físicos como cansancio hasta el agotamiento, malestar general, junto con intentos de reducir la ansiedad residual a través de procedimientos paliativos como conductas adictivas, que a su vez, median en deterioro de la calidad de vida. Desde una perspectiva más clínica, de acuerdo con la definición propuesta inicialmente por Freudenberger (1974), el burnout se manifiesta en aspectos físicos como cansancio, fatiga crónica, dolores de cabeza, espalda, cuello, alteraciones gastrointestinales, insomnio, hipertensión y dificultad respiratoria; además, aparecen 11 Tabla 2. Aspectos básicos del proceso del burnout Etapas Características Etapa 1: Alta carga de trabajo, alto nivel de estrés en el trabajo, altas expectativas del empleo. -Las demandas del empleo superan los recursos del empleado. -El trabajo no cumple con las expectativas de la persona. Etapa 2: Agotamiento físico/emocional -Agotamiento crónico; mayor inversión de energía con el fin de ejecutar todas las tareas del trabajo; trastornos del sueño, susceptibilidad a los dolores de cabeza y otros dolores físicos. -Agotamiento emocional; fatiga, incluso solo al recordar el trabajo Etapa 3: Despersonalización/cinismo/ Indiferencia -Apatía, depresión, aburrimiento. -Actitud negativa hacia el trabajo, los colegas y clientes/beneficiarios del servicio/pacientes. -Abandono del trabajo, menor esfuerzo. Etapa 4: Desesperación/desamparo/aversión -Aversión a uno mismo, a otras personas. -Sentimientos de culpa e insuficiencia Nota. Adaptado de Burisch (2006). 1.2. Manifestaciones del burnout Álvarez y Fernández (1991) proponen la agrupación de los síntomas del burnout en psicosomáticos, conductuales, emocionales y defensivos. Las manifestaciones psicosomáticas del burnout son a menudo tempranas y aparecen como alteraciones funcionales: agotamiento físico, fatiga crónica, resfriados frecuentes y prolongados, dolores de cabeza, problemas de sueño, úlceras de estomago, pérdidas o ganancias de peso, exacerbación de desórdenes médicos preexistentes (ej., diabetes, alta presión sanguínea, 12 asma), aumento de conducta de alto riesgo, dolor muscular (particularmente en espalda y cuello), o desórdenes menstruales. Las manifestaciones conductuales más frecuentes son el absentismo laboral, abandono del puesto de trabajo, pérdida de la calidad del trabajo y posturas de cinismo, problemas de relaciones con los compañeros y con los superiores, aumento de la conducta violenta, consumo de fármacos, alcohol, café, tabaco o drogas ilegales, comportamientos de alto riesgo como conducción imprudente o aficiones suicidas, y conflictos matrimoniales y familiares. En relación a los síntomas emocionales, que son los definitorios del síndrome de burnout, se manifiestan en el distanciamiento afectivo, la impaciencia e irritabilidad, hostilidad, agresividad, sentimientos de fracaso, y recelos de llegar a convertirse en una persona poco estimada, que pueden degenerar en desconfianza y actitudes defensivas. La persona afectada tiene una menor tolerancia a la frustración, con tendencia a reaccionar de forma agresiva hacia los clientes y hacia los compañeros de trabajo. También pueden observarse síntomas de nerviosismo, inquietud psicomotora e incapacidad para concentrarse, olvidos, etc. Finalmente, en cuanto a las manifestaciones defensivas, surgen de la necesidad de los sujetos con burnout de aceptar sus sentimientos, aislamiento y sobrevinculación con los demás. La negación de sus emociones es un mecanismo con el que el sujeto trata de defenderse contra una necesidad que le es desagradable, con cinismo, hipercriticismo, grandiosidad o aburrimiento. La supresión consciente de información, el desplazamiento 13 de sentimientos hacia otras situaciones o cosas, la atención selectiva y la intelectualización, son otras formas de evitar la experiencia negativa. Álvarez y Fernández (1991) mencionan que en el ambiente laboral también se pueden constatar signos de burnout: un decremento en el rendimiento laboral, absentismo y abandono (Bakker, Le Blanc, Schaufeli 2005; Cohen-Mansfield y Rosenthal 1989; GilMonte, 2005; Soothill, Barry y Williams 1992; ToppinenTanner, Ojajärvi, Väänaänen, Kalimo y Jäppinen, 2005). A ello hay que añadir la intención de dejar el trabajo, insatisfacción laboral, rotación laboral, retrasos y pausas durante la jornada y falta de motivación general (Al-Ma'aitah, Cameron, Horsburgh y Armstrong-Stassen, 1999; Burisch, 2002; Piko, 2006; Toppinen-Tanner et al., 2005). Como condición clínica, según Schaufeli, Bakker, Hoogduin, Schaap y Klander (2001), el burnout puede ser etiquetado como neurastenia laboral como se describe en la Clasificación Internacional de las Enfermedades, en su décima edición (CIE-10; Organización Mundial de la Salud [OMS], 1992). En la Tabla 3 se muestran los criterios diagnósticos de la CIE-10 para la Neurastenia. 14 Tabla 3. Criterios diagnósticos CIE-10 para la Neurastenia A. Fatiga persistente después del menor esfuerzo mental o físico. B. Por lo menos dos de los siguientes seis síntomas: (a) sensación de dolor y molestias musculares, (b) mareos, (c) cefaleas de tensión, (d) trastornos del sueño, (e) incapacidad para relajarse, (f) irritabilidad, o (g) dispepsia. C. Además, si estuvieran presentes síntomas vegetativos o depresivos, no serían lo suficientemente persistentes o graves como para satisfacer las pautas de uno de los trastornos específicos de esta clasificación. Incluye: Síndrome de fatiga (crónica). Excluye: Malestar general, fatiga y debilidad nerviosa (R53); Agotamiento (Z73.0); Síndrome de astenia postviral (G93.3); Psicastenia (F48.8); Astenia sin especificación (R53). Nota. Adaptado de Organización Mundial de la Salud [OMS] (1992). Bajo este mismo enfoque, Schaufeli y Enzman (1998) realizaron la propuesta de considerar al burnout como un trastorno adaptativo como se describe en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación de la Psiquiatría Americana [APA]. De acuerdo con la quinta revisión (DSM-5; APA, 2013/2014), los trastornos de adaptación (ver Tabla 4) se caracterizan por el desarrollo de síntomas clínicamente significativos emocionales o conductuales derivados de la reacción ante un estresor psicosocial, laboral o de otro tipo. Los síntomas deben desarrollarse dentro de los 3 meses siguientes al inicio del estresor. 15 Tabla 4. Criterios diagnósticos DSM-5 para los Trastornos de adaptación A. Aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un factor o factores de estrés identificable(s) que se producen en los tres meses siguientes al inicio del factor (es) de estrés. B. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos, como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes: (a) malestar intenso desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor de estrés, teniendo en cuenta el contexto externo y los factores culturales que podrían influir en la gravedad y la presentación de los síntomas; (b) deterioro significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno específico y no constituye una simple exacerbación de un trastorno mental preexistente. D. Los síntomas no responden a una reacción de duelo normal. E. Una vez cesado el factor de estrés (o sus consecuencias), los síntomas no persisten más de 6 meses. Especificar si: Agudo: si la alteración dura menos de 6 meses. Persistente (crónico): se la alteración dura 6 meses o más. Los trastornos adaptativos son codificados según el subtipo, que se selecciona de acuerdo con los síntomas predominantes. 309.0 (F43.21). Con estado de ánimo deprimido 309.24 (F43.22). Con ansiedad 309.28 (F43.23). Con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido 309.3 (F43.24). Con alteración de la conducta 309.4 (F43.25). Con alteración mixta de las emociones o la conducta 309.9 (F43.20). Sin especificar Nota. Adaptado del DSM-5 (APA, 2013/2014). El DSM-5 distingue seis subtipos de trastornos de adaptación. El subtipo sin especificar es el más similar a la definición de burnout. Se caracteriza por reacciones desadaptativas (ej., quejas psicosomáticas, aislamiento social, inhibición académica o laboral) que no son clasificables como uno de los subtipos específicos del trastorno de 16 adaptación. Utilizar la definición de trastorno de adaptación para el diagnóstico de burnout, sin embargo, puede ser problemático. El burnout, por lo general, no es una reacción inmediata a un estresor identificable. Es más probable que un resultado de factores de estrés crónicos (es decir, que se producen contínuamente situaciones problemáticas) y progresa muy lentamente. Por lo general, no se resuelve después de 6 meses, por lo tanto, puede ser considerado un trastorno adaptativo sin especificar crónico. 1.3. Diferencias con otras condiciones El síndrome de burnout entendido desde la perspectiva clínica como un estado, se solapa parcialmente con los síntomas de otros estados, siendo los más frecuentes los que aparecen en la Tabla 5. Tabla 5. Diferencias del burnout con otras condiciones - Estrés - Depresión - Estrés postraumático - Alienación - Insatisfacción laboral - Ansiedad En relación al estrés, éste puede intensificar el burnout, pero no es la causa. Asimismo, como se muestra en la Tabla 6, ambas condiciones presenta algunas manifestaciones diferentes. 17 Tabla 6. Estrés vs. burnout Estrés Burnout - Síntomas físicos - Sentimientos de urgencia e hiperactividad - Sobreimplicación en los problemas -Síntomas emocionales -Sensación de impotencia -Falta de implicación - Hiperactividad emocional -Embotamiento emocional - El daño fisiológico es el sustrato primario -El daño emocional es el sustrato primario -Puede tener efectos positivos en exposiciones moderadas (estrés) -Agotamiento o falta de energía física -Sólo tiene efectos negativos -El agotamiento afecta a la motivación y a la energía psíquica Nota. Adaptado de Burish (2006) y Fidalgo Vega (2005). Es más, Pines (1993) plantea que el estrés es un fenómeno más amplio y no lleva necesariamente al burnout. Las personas son capaces de desarrollarse y crecer en trabajos estresantes y exigentes si perciben que su labor es significativa y apreciada. Álvarez y Fernández (1991) señalan que la principal diferencia es que el burnout es una consecuencia del estrés crónico experimentado en el contexto laboral, derivado de las demandas y características de la ocupación. El estrés puede ser experimentado positiva o negativamente por la persona, mientras que el burnout es un fenómeno exclusivamente negativo (Starrin Larsson, y Styborn, 1990), pudiendo considerarlo similar a un estrés negativo (D´Aurora y Fimian, 1988; Farber, 1984). En relación con la depresión, su diferencia central con el burnout es que la depresión puede extenderse sobre todos los ámbitos de la vida (ej., el trabajo, familia o el ocio). El burnout, sin embargo, es específico para el contexto laboral (Maslach, Schaufeli, Leiter, 2001). Así, en este marco conceptual parece haber acuerdo sobre la especificidad del burnout como síndrome relacionado con el trabajo y caracterizado por síntomas disfóricos similares a los de la depresión. 18 En relación al trastorno de estrés postraumático, éste es causado por la exposición a un evento traumático o situación estresante extrema en la que la persona responde con miedo, impotencia u horror (Mealer, Burnham, Goode, Rothbaum y Moss, 2009). El burnout es causado por factores estresantes interpersonales y emocionales en el lugar de trabajo y se caracteriza por reacciones diferentes tales como el agotamiento. Con respecto a la diferencia entre burnout y alienación, para Cherniss (1993), la alienación ocurre en situaciones de escasa libertad para desarrollar una tarea que es posible realizar, mientras el burnout ocurre bajo condiciones de excesiva autonomía para realizar una labor imposible. En cuanto a la diferencia entre burnout e insatisfacción laboral, a pesar de tratarse de experiencias psicológicas negativas internas, en el síndrome de burnout las dimensiones de agotamiento emocional y despersonalización son características directas del síndrome y éstas no están presentes en la insatisfacción laboral (Firth y Britton, 1989). Por último, el síndrome de burnout es un constructo más amplio que la ansiedad. Es decir, el agotamiento emocional aparece cuando la persona experimenta sentimientos de sobreexigencia en una situación, mientras que la ansiedad es el resultado de la tensión, aprensión, nerviosismo y preocupación del sujeto, que no posee las habilidades requeridas para dicha situación (Leiter, 1990). 19 1.4. Consecuencias del burnout 3.4.1. Consecuencias del burnout sobre la salud El burnout se ha asociado con problemas de salud mental. Así, por ejemplo, burnout y depresión se encuentran fuertemente relacionados (Ahola et al., 2005; HalayemDhouib et al., 2010; Leiter y Durup, 1994; Maslach et al., 2001; Wang, 2005). En esta línea Dyrbye et al. (2006), en un estudio realizado con 1.098 estudiantes de medicina, encontraron que la depresión fue la única variable que tenía una relación significativa con la presencia o no del síndrome de burnout; mientras que un estudio efectuado a 106 médicos residentes de cardiología (Waldman et al., 2009) se hallaron altos niveles de burnout, estrés percibido y síntomas depresivos. También se han presentado investigaciones en lo referente a la asociación de burnout, alcoholismo y abuso de sustancias (Ahola et al., 2008; Balch, Freischlag y Shanafelt, 2009; Borritz, Rugulies, Christensen, Villadsen y Kristensen, 2006; Middaugh, 2007). Los síntomas de ansiedad, depresión y baja satisfacción en el trabajo que genera el burnout pueden intentar manejarse con conductas adictivas, como el abuso de tabaco, alcohol y otras drogas (Bennett, Lowe, Matthews, Dourali y Tattersall, 2001; Coffey y Coleman, 2001). En un estudio realizado con una muestra de 3.151 empleados de Finlandia con burnout elevado, el 10% cumplían los criterios para dependencia del alcohol (Ahola, 2007). El burnout también se ha asociado al abuso de tranquilizantes, antidepresivos y ansiolíticos, generando como consecuencia un porcentaje superior de bajas laborales (Moriana y Herruzco, 2005; Siguero, Pérez, González, y Cermeño, 2003). Un buen ejemplo de ello es el estudio de Grau, Suñer y García (2005) con una muestra de 2.290 20 profesionales de la salud en el que se observó una asociación entre un alto nivel de cansancio emocional y el consumo de tranquilizantes o antidepresivos. También el burnout puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos músculo-esqueléticos (Honkonena et al., 2006; Melamed, Shirom, Toker, Berliner y Shapira, 2006). Se han descrito consecuencias del burnout sobre la salud cardiovascular, como alteraciones cardíacas, palpitaciones y taquicardia (Gil-Monte, Nuñez-Román y Selva-Santoyo, 2006) e hipertensión (Melamed et al., 2006). El burnout fue predictivo de futuros infartos de miocardio en los hombres y mujeres (Appels, Falger y Schouten, 1993; Appels y Mulder, 1988, 1989). En esta línea, Poulsen, Khan, Meredith, Henderson y Castrisos (2012) en un estudio realizado a 486 profesionales de la salud, hallaron que la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares fue de 11.0% en los médicos privados de mayor edad. En un estudio en Finlandia, el 47% de los empleados con síndrome de burnout, presentó un trastorno músculo-esquelético y el 28% una enfermedad cardiovascular (Ahola, 2007). 3.4.2. Consecuencias del burnout sobre el trabajo El síndrome de burnout tiene consecuencias negativas sobre la actividad laboral, incluyendo insatisfacción en el trabajo, altos índices de absentismo laboral y rotación, así como también ambigüedad y conflicto del rol (Gil-Monte 2003; Iverson, Olekalns y Erwin, 1998; Poghosyan, Clarke, Finlayson y Aiken, 2010; Shaufeli y Enzmann, 1998; Wright y Cropanzano, 1998). 27 En el continente asiático se realizaron varios estudios centrados en esta temática. En Yemen en un trabajo con una muestra de 563 médicos que trabajaban en cuatro hospitales (Al-Dubai y Rampal, 2010), se encontró un elevado agotamiento emocional (63.2%), alta despersonalización (19.4%) y baja realización personal (33.0%). Sesenta y seis médicos (11.7%) fueron identificados con un alto grado de burnout, encontrándose un mayor porcentaje entre los médicos con una experiencia de trabajo menor o igual a 10 años (OR = 2.8), en los que trabajan 40 o más horas/semana (OR = 2.1) y en los que tenían la morbilidad psicológica (OR = 5.3). En Arabia Saudita, en un estudio realizado en este país (Al-Turki et al., 2010), la prevalencia del síndrome de burnout en personal de enfermería fue elevada. El 42% presentaron un elevado nivel de despersonalización, el 45% tuvieron un elevado cansancio emocional y el 71.5% baja realización personal; el personal de enfermería casado fue más propenso al agotamiento emocional. En los países africanos, los estudios de burnout son escasos y se han desarrollado en la última década. En una investigación en el hospital de Malawi (Thorsen, Teten, Tharp y Meguid, 2011), casi tres cuartas partes del personal de salud (72%) informaron de agotamiento emocional, más de un tercio (43%) despersonalización, mientras que casi tres cuartas partes (74%) baja realización personal. En los países de habla hispana, Grau, Flichtentrei, Suñer, Prats y Braga (2009) realizaron un estudio de burnout con 11.530 profesionales de la salud (ver Figura 1). Los valores más altos de prevalencia del burnout se encontraron en España (con un 14.9%), Argentina (con un 14.4%) y Uruguay (con un 7.9%). Los profesionales de México, Perú, 28 Colombia, Guatemala y El Salvador presentaron prevalencias entre 2.5% y 5.9%. Ecuador presentó una de las prevalencia más bajas en relación con los otros países, con un 4.0%. En cuanto al tipo de profesión, los médicos tuvieron una prevalencia del 12.1% y el personal de enfermería del 7.2%. Nota. Adaptado de Grau et al. (2009). Figura 1. Prevalencia del burnout en sanitarios españoles e hispanoamericanos En España, las prevalencias halladas en relación al síndrome de burnout en muestras de trabajadores sanitarios son elevadas. Así, Albadalejo et al. (2004) informaron una prevalencia del 30%, Fernández (1992) del 41.6% y Martín, Fernández, Gómez y Martínez (2001) del 43.9%. En médicos, en una investigación se hallaron prevalencias que oscilaron entre el 25% y el 70% (Cebriá Andreu, 2003), mientras que en otra investigación la prevalencia fue del 14.9% (Grau et al., 2009). En relación a Hispanoamérica, en una investigación en los hospitales de Ecatepec y Cautitlán en México, con una muestra de 122 profesionales de enfermería (García, Oviedo, Santillán, Velasquez y Fiesco, 2009), la prevalencia de síndrome de burnout fue de 27% y 29 de 24%, respectivamente. En un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS; 2012) se analizó el burnout en Argentina, Brasil, Perú y Costa Rica (ver Tabla 8). Se encontró que Argentina presentaba los porcentajes más altos de burnout, con valores del 59% para el personal médico y del 55% para el personal de enfermería. Las diferencias para el personal médico no fueron significativas con respecto a Brasil y Costa Rica, pero sí con respecto a Perú, que presentó los porcentajes más bajos. Tabla 8. Burnout en sanitarios de Argentina, Brasil, Costa Rica y Perú Países Enfermeras /os Médicas/os Argentina 55% 59% Brasil 54% 52% Costa Rica 43% 56% Perú 11% 12% Nota. Adaptado de la OPS/OMS (2010). En Brasil, la prevalencia de burnout en profesionales de atención primaria oscila entre el 25% y 70% (Tomasi et al., 2008); en este mismo país, el burnout en médicos de cuidados intensivos se estimó en el 7.4% (Tironi et al., 2009). Otra investigación realizada en Brasil con 188 profesionales de la salud (Zanatta y Lucca, 2015), encontró que el 29.8% del personal de enfermería presentó alta despersonalización; y el 27.8% del personal médico, y el 25.5% de los técnicos de enfermería, baja realización profesional. El 19.2% de los enfermeros, el 16.8% de los técnicos de enfermería y el 16.6% de los médicos presentaron puntuaciones elevadas en al menos dos de las esas tres dimensiones del burnout. 30 En Argentina, en una investigación con 106 médicos y un grupo de comparación de 104 profesionales no médicos apareados por edad y género (Waldman et al., 2009), se encontraron altos niveles de agotamiento emocional y despersonalización en la mayoría de los encuestados. En otra investigación en Argentina, con 162 médicos de las unidades de cuidados intensivos pediátricos (Galván et al., 2012), se encontró un alto riesgo de burnout en el 41%; elevado agotamiento emocional en el 25%, baja realización personal en el 6%, y despersonalización en el 19%. En conclusión, la prevalencia del síndrome de burnout en personal sanitario ha sido estudiada en diversos países; generalmente utilizando el Inventario de Burnout de Maslach que evalúa las dimensiones de cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal. Sin embargo, los resultados han sido diversos sea por la utilización y aplicación de los instrumentos, distintos baremos o puntuaciones, inadecuada interpretación de resultados en función del contexto donde se desarrollan los estudios, entre otros (García Remuzgo y Fuentes 2007; Ríos, 2009). Los puntos de corte deben interpretarse con cautela debido a los factores sociales y culturales que influyen en cada país (Schaufeli y Van Dierendonck, 1995). Estas divergencias en los resultados de los estudios generan cierta confusión en relación a los datos de prevalencia reales de este síndrome (Grau, Gil Monte, García, y Figueiredo, 2008). En algunas investigaciones, en la definición de la prevalencia del síndrome de burnout no siempre se analizaron las tres dimensiones, sino que utilizaron una sola puntuación, lo que dificulta establecer relaciones entre las investigaciones (Siguero et al., 2003). 31 FACTORES ASOCIADOS AL SÍNDROME DE BURNOUT En la literatura científica se han identificado una serie de factores asociados con el síndrome de burnout (ver Tabla 9). Estos factores incluyen variables sociodemográficas (ej., sexo, edad, salario), laborales (ej., profesión, experiencia), personalidad, malestar emocional, estrategias de afrontamiento y apoyo social. Tabla 9. Factores asociados con el burnout - Sexo - Edad - Hijos - Estado civil - Etnia - Ingreso mensual - Experiencia profesional - Sector en el que trabaja - Tipo de Contrato - Jornada laboral diaria - Turnos - Número de pacientes - Recursos - Malestar emocional - Afrontamiento - Apoyo social - Personalidad 32 1.5. Variables sociodemográficas En lo referente al sexo, algunos trabajos (Atance, 1997; Freudenberger y North,1985; Greenglass, Pantony y Burke, 1988) encontraron que el síndrome de burnout es más frecuente en mujeres; mientras que en otros estudios se encontró que los hombres presentan niveles más altos de burnout (Albino, Agüero, Martínez y Vega 2002; Martín et al., 2001). No obstante, en algunas investigaciones no se encontraron diferencias significativas por sexos (Bonde, 2008; Camara y Cuesta, 2005 Cebriá et al., 2001; GilMonte, Peiró y Valcárcel, 1996; Garcia-Izquierdo, 1991). En cuanto a las dimensiones del burnout, algunos estudios señalan que las mujeres presentan un mayor cansancio emocional (Atance, 1997; Grau et al.,2009; Ortega Ruíz, López Ríos y Gómez Martín, 2008); y los varones niveles más elevados de despersonalización (Gil-Monte y Peiró, 1996; Maslach y Jackson, 1981; Pecino, de la Fuente, Aguayo, Fernández, de la Fuente Solana 2014). En cuanto a la edad, algunas investigaciones hallaron que a mayor edad, menores niveles de burnout (Grau, et al., 2009; Lin, John y McVeigh, 2009; Iglesias, de Bengoa Vallejo y Fuentes 2010). En cambio, otros trabajos encontraron que a menor edad, mayor burnout (Alacacioglu, Yavuzsen, Dirioz, Oztop y Yilmaz, 2009; Nyssen, Hansez, Baele, Lamy y De Keyser, 2003). En algunos estudios no se han hallado diferencias significativas en función de la edad (Embriaco et al., 2007; Goehring, Bouvier Gallacchi, Künzi y Bovier, 2005; Martín et al., 2001). 33 En cuanto a la relación de esta variable con las dimensiones del burnout, diversos trabajos han encontrado una relación positiva de la edad con la dimensión de cansancio emocional (Gil Monte, et al., 1996). En lo que respecta al número de hijos, distintos estudios encontraron que las personas que tienen hijos presentan puntaciones más elevadas de burnout (Martín et al., 2001; Pérez, et al., 2007), aunque algunas investigaciones no han encontrado diferencias significativas entre tener hijos y el síndrome de burnout (Da Silva, Daniel y Pérez (1999); Vidal y Ferrer (2002). En cuanto a las dimensiones del burnout, Moreira, Magnago, Sakae y Magajewski (2009) señala que los sujetos con hijos sufren de mayor agotamiento emocional y mayor realización personal. Al respecto, Maslash (2003) menciona que los profesionales de salud con hijos son generalmente mayores, estables y emocionalmente maduros, lo que favorece una sensación de mayor realización personal. En relación al estado civil, aunque algunas investigaciones no han encontrado diferencias significativas (Castillo, Benavente, Arnold y Cruz, 2012; Grau et al., 2009; Villanueva et al., 2008), otros estudios hallaron que los casados tienden a experimentar menos burnout (Martín et al., 2001; Maslach y Jackson, 1984) y que los médicos más jóvenes y solteros presentan niveles más elevados de burnout en comparación con los más mayores y casados (Alacacioglu et al., 2009). Además, el hecho de que se generen dificultades familiares que distorsionen el funcionamiento normal de la dinámica del hogar predispone a padecer el síndrome de burnout (Leiter, 1990). 34 En cuanto a la relación entre las dimensiones de burnout y el estado civil, algunos investigadores señalan que las personas casadas son más propensas a sufrir agotamiento emocional (Al-Turki, 2010; Lin, John y McVeigh, 2009; Moreira et al., 2009). En lo referente a la dimensión de realización personal, las personas casadas tienen mayores niveles que las solteras (Albadalejo et al., 2004; Maslach, 2003). En relación a la etnia, en un trabajo previo (Michels, Probst, Godenick y Palesch, 2003) los caucásicos presentaron mayor despersonalización que los afroamericanos. 1.6. Variables laborales Una investigación previa encontró una relación significativa del burnout con los bajos ingresos por las horas trabajadas (Tironi et al., 2009). En cuanto a la relación con las dimensiones del burnout, un salario bajo fue predictor significativo de las puntaciones altas en agotamiento emocional (Pavlakis, Raftopoulos y Theodorou, 2010). En cuanto a la experiencia profesional, algunos estudios (Hunnibell, Reed, Quinngriffin y Fitzpatrick, 2008; Mallidou, Cummings, Estabrooks y Giovannetti, 2011) han encontrado que los primeros años de experiencia serían los más vulnerables para desarrollar burnout. Sin embargo, la mayoría de los trabajos indican que el síndrome de burnout aparece a medida que la experiencia profesional es mayor (Akkus, Karacan, Gôker, y Aksu, 2010; Aranda et al., 2004; Gil-Monte y Peiró, 1997; Hillhouse y Adler, 1997; Ríos-Rísquez et al., 2008). 35 Con respecto a la relación con las dimensiones del burnout, un estudio (Carlotto, Pizzinato, Bones y Oliveira, 2013) encontró que cuanto menor es la experiencia profesional, mayores son las puntuaciones en la dimensión de agotamiento emocional. Con respecto a la relación entre el burnout y el trabajo en el sector público o privado, en un estudio realizado con una muestra de 1482 profesionales de enfermería (Ratpoulos, Charalambous y Talias, 2012) se encontró que un 12.7% de aquellos que trabajaban en el sector público, y un 12.2% de las que trabajaban en el sector privado, presentaban burnout. Otro estudio (Ozyurt, Hayran y Sur, 2006), en una muestra de 598 médicos, encontró que los que trabajaban en hospitales públicos experimentaron más burnout que los que trabajaban en hospitales privados. Asimismo, otras investigaciones (Demir, Ulusoy y Ulusoy, 2003; Ersoy-Kart, 2009) hallaron un mayor número de profesionales de la salud con burnout en aquellos que trabajaban en instituciones públicas. Sólo una investigación (Hansen, Sverke y Naswall, 2009) encontró que el personal sanitario de hospitales privados experimentaba más burnout que el de hospitales públicos. En relación con las dimensiones del burnout, con el trabajo, se encontró que el personal de enfermería que trabajaba en el sector público tenía menor puntuación en realización personal que el que trabajaba en el privado (Ratpoulos et al., 2012). Por lo que respecta a la contratación, presentaron mayor burnout aquellos con contrato indefinido (Albino et al., 2002; Aguilera y de Alba García, 2010; Martín et al., 2001). En relación con las dimensiones del burnout, los profesionales de salud con un tipo de contratación estable presentaron valores más altos de agotamiento emocional, despersonalización y menor realización personal en relación a los profesionales con un tipo 36 de contrato eventual (Bernaldo y Labrador, 2008; Ríos-Rísquez y Godoy-Fernández, 2008; Villanueva et al., 2008). En lo relacionado con la jornada laboral diaria, investigaciones previas encontraron que aquellos profesionales con más horas de trabajo tenían puntuaciones de burnout más elevadas (Betancur et al., 2012; Gil-Monte y Peiró, 1997; Pérez et al., 2007), presentando un mayor cansancio emocional el personal sanitario que dedicaba más horas semanales a su profesión (Hoffman y Scott, 2003); sin embargo, en dos trabajos (Biaggi, Peter y Ulich, 2003; Garza, Schneider, Promenence y Mong, 2004) la relación entre el síndrome de burnout y el número de horas de trabajo no fue significativa. El tipo de turno también se ha relacionado con el burnout. Se encontró una relación significativa del trabajo por turnos con la fatiga y la disminución de la concentración, lo que a su vez se relacionaba con el burnout (Walsh, Dolan y Lewis, 1998). Un estudio (Ribeiro et al., 2014) encontró que la propensión a desarrollar el síndrome fue mayor en las enfermeras que trabajaban en el turno de noche. En relación con las dimensiones del burnout, la investigación ha encontrado que el trabajo nocturno, los turnos de trabajo irregulares y los descansos excesivamente cortos entre turnos contribuían a un mayor agotamiento emocional (Drach-Zahavy y Marzuq, 2013; Escribá, Martín y Pérez, 2006; Gil-Monte y Peiró, 1997); y que niveles bajos de realización personal se encontraban asociados con el turno nocturno permanente (GarcíaIzquierdo y Ríos-Rísquez, 2012), así como con realizar guardias (Grau et al., 2009). 43 III. MÉTODO 44 ÁMBITO DE ESTUDIO El estudio fue realizado con médicos/as y enfermeros/as de instituciones de salud de las 24 provincias de Ecuador, un país latinoamericano situado en América del Sur con una superficie de 256.370 km2, y una población de 16.304.453 habitantes (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos del Ecuador [INEC], 2015). Ecuador cuenta con cuatro regiones de características singulares (ver Figura 1). La región Costa o Litoral, ubicada al oeste del país, dividida en siete provincias: Esmeraldas, Santo Domingo, Manabí, Los Ríos, Santa Elena, Guayas y el Oro. La región Sierra o Interandina, que comprende las provincias de Carchi, Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Cañar, Azuay y Loja. La región Amazónica u Oriental, que abarca seis provincias: Sucumbíos, Napo, Orellana, Pastaza, Morona Santiago y Zamora Chinchipe. Y, finalmente, la región Galápagos o Insular, situada en el Océano Pacífico a 1000 km de las costas ecuatorianas, que abarca la provincia de Galápagos y sus islas San Cristóbal, Santa Cruz e Isabela. 45 Fuente: Instituto Geográfico Militar del Ecuador (2009) Figura 1. República de Ecuador El sistema de salud de Ecuador encuentra amparado por la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Salud (Ley No. 2002-80) que dispone: “Que de conformidad con el artículo 42 de la Constitución Política de la República, el Estado garantizará el derecho a la salud, su promoción y protección por medio del desarrollo de la seguridad alimentaria, la provisión de agua potable y saneamiento básico, el fomento de ambientes saludables en lo familiar, laboral y comunitario y la posibilidad de acceso permanente e ininterrumpido a los servicios de salud, conforme a los principios de equidad, universalidad, solidaridad, calidad y eficiencia” 46 Este sistema lo integran dos sectores, público y privado, cuyas fuentes de ingresos provienen de la contribución del gobierno, trabajadores, empleadores y usuarios en general (ver Figura 2). Nota. Adaptado de Lucio et al. (2011). Figura 2. Sistema nacional de salud de Ecuador El ente rector, responsable de coordinar, regular, evaluar y ejecutar políticas sobre la salud, además de gestionar vínculos con los diversos actores involucrados tanto en el sector público como privado, es el Ministerio de Salud Pública de Ecuador. Las instituciones sanitarias pertenecen, mayoritariamente, al sector público y cuentan con un sistema independiente de organización, gestión y financiación. En cuanto a su organización, como se puede ver en la Tabla 1, éstas se establecen de acuerdo a distintos niveles de complejidad. 47 Tabla 1. Niveles de complejidad del sistema de salud Niveles de complejidad Instituciones Nivel I: Complejidad baja Puestos de salud, sub-centros y centros de salud que ofrecen atención ambulatoria y otros servicios básicos. Los sub-centros ofrecen también atención al parto, emergencias y atención odontológica. Nivel II: Complejidad intermedia Hospitales básicos y hospitales generales que además de la atención del Nivel I, ofrecen internamientos de corta estancia. Nivel III: Complejidad alta Hospitales especializados y de referencia para la atención de la población local, regional y nacional; también realizan docencia e investigación de la salud. Nota. Adaptado de Toledo, Lascano, Gómez y Estrada (2011). Según el “Anuario de estadísticas de salud: recursos y actividades” del INEC (2013), en el sistema nacional de salud de Ecuador trabajan 26.000 médicos/as y 15.776 enfermeros/as en los distintos centros sanitarios de país. DISEÑO Se trata de un estudio transversal, descriptivo y analítico realizado con médicos/as y enfermeros/as pertenecientes al sistema de salud pública y privada en las 24 provincias de Ecuador entre el 26 noviembre del 2011 y el 5 diciembre del 2012. Como se muestra en la Figura 3, la realización del estudio implicó la definición de la población de referencia, la población susceptible de ser incluida en la muestra, la selección y definición de variables, los instrumentos de medida y la definición de “caso”. Las variables predictoras y de resultado se midieron en una sola ocasión. 48 El objetivo fundamental de este tipo de estudios es determinar la prevalencia, término que hace referencia a la proporción de quienes tienen una condición determinada en un momento del tiempo. Los estudios transversales también se utilizan para examinar asociaciones, aunque presenta el inconveniente de la imposibilidad para establecer la direccionalidad de las mismas (Newman, Browner, Cummings y Hulley, 2007/2008). Figura 3. Diagrama de flujo de los participantes del estudio Completaron la evaluación de elegibilidad (n = 3052) Criterios de inclusión: a. Estar titulado como profesional para la medicina o enfermería. b. Tener un año de experiencia como mínimo c. Que se encuentre en situación activa d. Dar su consentimiento firmado para participar en el estudio Criterios de exclusión: a. No dar el consentimiento para la participación en el estudio. b. No encontrarse en la institución. No cumplieron los criterios de elegibilidad (n = 283) Elegibles (n = 2769) Elegibles pero no reclutados (n = 365) Total reclutados (n = 2404) Población de referencia (N = 41.776) Personal sanitario de instituciones de salud del Ecuador 49 PARTICIPANTES Los participantes fueron reclutados de la población de médicos/as y enfermeros/as de las 24 provincias que componen Ecuador. Para participar en el estudio, los sanitarios tenían que (a) estar titulados como profesional para la medicina o la enfermería, (b) tener un año de experiencia como mínimo, (c) encontrarse en situación activa, (d) dar su consentimiento firmado para participar en el estudio. Se excluyeron aquellos profesionales de la salud que (a) no dieron su consentimiento firmado, (b) durante el período de estudio se encontraban de baja (ej., maternal, por enfermedad) o se hallaban ausentes por cuestiones profesionales (ej., estancias en otros centros, realización de cursos). Se invitó a participar al estudio a todos los sanitarios que estaban ejerciendo su profesión en los sistemas público y privado en los años 2011 y 2012 en estas provincias. Para minimizar la pérdida de sujetos se siguieron las estrategias recomendadas por Hulley, Newman y Cummings (2007/2008): tratar a los participantes con amabilidad, afecto y respeto, ayudándoles a entender la pregunta de investigación de modo que quisiesen participar en que el estudio tuviese éxito; presentar de una forma atractiva el estudio; programar una serie sistemática de intentos de contacto; proporcionar recordatorios de la fecha de la entrevista; y recoger la información de la forma más agradable y menos invasiva posible. De los 3250 médicos/as y enfermeros/as que estaban trabajando en las instituciones de salud 3052 cumplieron los criterios de elegibilidad. 50 La tasa de respuesta fue del 90.7%, 283 sujetos (9.3%) rehusaron participar en el estudio. Las razones argumentadas por los sanitarios para no participar en estudio fueron que la investigación podría interferir en su desempeño laboral, por falta de tiempo para cumplimentar los instrumentos de evaluación, por desacuerdo a proporcionar información personal y por desinterés en el estudio. De los 2769 encuestados, 365 se eliminaron por no haber contestado correctamente los cuestionarios. La muestra final quedó compuesta por 2404 sanitarios, el 31.6% eran hombres y el 68.4% mujeres, con un rango de edad comprendido entre los 21 y los 65 años (M = 40.0; DT = 10.6). En la sección de Resultados se muestran en detalle las restantes características de la muestra. Todos los participantes dieron su consentimiento informado. La participación fue voluntaria y gratuita, sin ningún incentivo económico o de otro tipo. El estudio se llevó a cabo en conformidad con la última revisión de la Declaración de Helsinki y obtuvo la aprobación de los comités éticos de las instituciones de salud participantes. VARIABLES DEL ESTUDIO 1.8. Variables predictoras 1.8.1. Variables sociodemográficas  Sexo como variable cualitativa con dos categorías: hombre, mujer.  Edad como variable cuantitativa contínua. Se ha medido en años cumplidos. 51  Número de hijos como variable cuantitativa contínua.  Etnia como variable cualitativa de cuatro categorías: mestizo, blanco, afroecuatoriano, indígena.  Estado civil como variable cualitativa con cinco categorías: soltero, casado, pareja de hecho, divorciado/separado, viudo/a. 1.8.2. Variables laborales  Ingresos mensuales como variable cualitativa con siete categorías: 0 a 1000 $, 1001 a 2000 $, 2001 a 3000 $, 3001 a 4000 $, 4001 a 5000 $, > 5001 $, no recibían remuneración  Profesión como variable cualitativa con dos categorías: médico/a, enfermero/a.  Años de experiencia profesional (antigüedad) como variable cuantitativa contínua.  Dedicación como variable cualitativa con las siguientes categorías: tiempo parcial, tiempo completo.  Sector en el que trabaja como variable cualitativa con las siguientes categorías: público, privado, mixto.  Tipo de contrato como variable cualitativa con las siguientes seis categorías: ninguno, eventual, ocasional, fijo, indefinido, servicios profesionales.  Número de instituciones en las que trabaja como variable cuantitativa contínua.  Jornada laboral diaria como variable cuantitativa contínua.  Trabajo por turnos como variable cualitativa con dos categorías: Con turnos, sin turnos.  Atención directa (mensurada en porcentaje) como variable cualitativa con cinco categorías: ninguna, 25% o menos, 26-50%, 51-75%, 76-100%. 52  Número de pacientes atendidos diariamente como variable cuantitativa contínua.  Recursos proporcionados por la institución como variable cualitativa con cuatro categorías: nada, poco, bastante, totalmente. 1.8.3. Variables clínicas  Malestar emocional (síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, depresión) como variables cuantitativas contínuas.  Personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo) como variables cuantitativas contínuas.  Apoyo social como variable cuantitativa contínua.  Afrontamiento (activo y pasivo) como variables contínuas. 1.9. Variables de resultado Se han recogido como variables de resultado las tres dimensiones del síndrome de burnout: cansancio emocional, despersonalización y realización personal. Se han clasificado en tres niveles: bajo, medio y alto, de acuerdo con los puntos de corte establecidos previamente en la literatura científica (Seisdedos, 1997), como se recoge en la Tabla 2. 59 1.14. Cuestionario de Apoyo Social MOS (MOS Social Support Survey; Sherbourne y Steward, 1991; versión española Revilla, Luna del Castillo, Bailón y Medina, 2005). Este instrumento es un cuestionario breve, multidimensional y autoadministrado que evalúa tanto los aspectos cuantitativos del apoyo social (red social) como los cualitativos (dimensiones el apoyo social) (ver Anexo 5). El MOS cuenta con un total de 20 ítems; el ítem número 1 hace referencia al tamaño de la red social y los 19 ítems restantes están referidos a cuatro dimensiones del apoyo social funcional: apoyo social emocional/informacional, apoyo instrumental, interacción social positiva y apoyo afectivo. Se pregunta mediante una escala tipo Likert de 5 puntos, que oscila entre 1 (nunca) a 5 (siempre), con qué frecuencia está disponible para la persona cada tipo de apoyo. El rango de puntuaciones oscila entre 0 y 100, donde una mayor puntuación es indicativa de un mayor apoyo social percibido. En España se han utilizado puntos de corte empleando 57 para la puntuación total, 24 para la dimensión emocional, 12 para la instrumental y 9 para la interacción social y la afectiva (López et al., 2000). La consistencia interna para la puntuación total es alta (α = .97) y para las subescalas oscila entre .91 y .96; la fiabilidad test-retest es elevada (.78). En el presente estudio se obtuvo una alfa de Cronbach de .97 para el global de las escalas. 60 1.15. Cuestionario de Personalidad de Eysenck Revisado-Abreviado (Eysenck Personality Questionnaire Revised-Abbreviated [EPQR-A]); Francis, Brown y Philipchalk, 1992; versión española de Sandín, Valiente y Chorot, 1999) El EPQR-A consta de 24 ítems y cuatro subescalas (neuroticismo, extraversión, psicoticismo y sinceridad), con 6 ítems por cada una de ellas (ver Anexo 6). Las tres primeras subescalas miden rasgos de personalidad, mientras que la última evalúa la tendencia a mentir (o a emitir respuestas de deseabilidad social; en la versión española, al igual que ocurre con el cuestionario EPQ, se evalúa inversamente, esto es, se calcula el nivel de sinceridad). El formato de respuesta es de Sí (1) vs. No (0), con un rango de puntuaciones para cada subescala entre 0 y 6, interpretándose que a mayor puntuación en cada rasgo mayor presencia del mismo. Sandín, Valiente, Montes, Chorot y Germán (2002) hallaron una consistencia interna (alfa de Cronbach) para la extraversión de 0.74, para el neuroticismo de 0.78, para el psicoticismo de 0.63 y para la sinceridad de 0.54. Estos autores concluyen que las dimensiones de neuroticismo y extraversión tienden a ser más consistentes que las de psicoticismo y sinceridad. PROCEDIMIENTO El presente estudio incluyó dos fases claramente diferenciadas. La primera de ellas se centró, fundamentalmente, en la elaboración de un protocolo de evaluación y el entrenamiento de los evaluadores. En relación al primer aspecto, se planificó un protocolo 61 de evaluación con los instrumentos que se utilizaron para recoger la información y se realizó una revisión del mismo en relación con el aspecto lingüístico, considerando la posibilidad de que pudiesen existir palabras que no eran de uso frecuente en Ecuador. Se presentó el cuestionario a tres expertos en lingüística para su revisión y adaptación de aquellos vocablos de uso infrecuente; encontraron 10 términos que se incluían en algunos ítems de los cuestionarios y que no eran utilizados en este contexto. Después de la revisión de los instrumentos, se realizó una prueba preliminar en cuatro instituciones de salud de la ciudad de Loja, dos de las cuales fueron privadas y las otras dos públicas; se trabajó con 25 enfermeros/as y 25 médicos/as, para aclarar, precisar y perfeccionar la batería de cuestionarios. Además, se observó el tiempo requerido para la aplicación de la misma También en esta fase se realizó el proceso de formación, que estuvo dirigido a profesionales relacionados con la psicología y a estudiantes y egresados universitarios, los cuales formaron parte del equipo encargado de recoger la información para el estudio. En primer lugar, se planificó una formación de 20 horas para los docentes colaboradores del presente proyecto; se presentó el proyecto, su relevancia, los objetivos, la metodología, el cronograma y las responsabilidades adquiridas, y se actualizaron las competencias relacionadas con la evaluación y el diagnóstico. Se explicó explícitamente el alcance del proyecto, así como el tiempo previsto para el acompañamiento in situ de los investigadores, y la supervisión y revisión de la información obtenida en el campo, con la finalidad de garantizar la veracidad de la misma. 62 Como se había previsto, aproximadamente durante 4 semanas se difundió información sobre el proyecto de investigación entre los egresados de la titulación de Psicología. Los egresados interesados en participar en el proyecto se inscribieron en los distintos centros regionales, provinciales y asociados de la UTPL de todo el país, con la finalidad de ser aceptados en dicho proyecto. Una vez verificados los requisitos, se notificó la aceptación en el programa y la correspondiente convocatoria para la formación presencial en la sede de Loja. La formación comprendió un total de 24 horas y fue impartida por el grupo de investigadores del proyecto, diez profesores de Psicología, con una experiencia en evaluación entre 5 y 10 años. Se realizó una contextualización del proyecto de investigación, su significación, objetivos y metodología a seguir. Asímismo, se entrenó al estudiantado en la integración teórico-práctica de destrezas y conocimientos especializados en el área de la psicometría, psicotecnia, y evaluación psicológica, y se realizaron ejercicios prácticos de aplicación de los instrumentos. Finalmente, se mostraron las características de las instituciones de salud a contactar para realizar el proceso de investigación. Las evaluaciones fueron hechas por expertos, que previamente habían recibido en torno a 24 horas de entrenamiento consistentes en seminarios teórico-prácticos en esta temática. 63 Tras finalizar el proceso de prueba y formación se inició la fase II, la aplicación de los instrumentos, que se aplicaron a médicos/as y enfermeros/as de las 91 instituciones de salud de las 24 provincias de Ecuador (ver Figura 4). Figura 4. Provincias de Ecuador en las que se llevó a cabo el estudio Bajo el criterio de accesibilidad, se realizó un acercamiento a las instituciones de salud contemplando los criterios de inclusión y exclusión establecidos para participar en el estudio. Este acercamiento consistió en el envío de una carta donde se presentaban los objetivos del proyecto y la invitación a participar en esta investigación, la cual contaba con el respaldo de la UTPL. Cada investigador procedió a realizar el acercamiento a las instituciones de salud que le habían asignado. La primera tarea consistía en averiguar aquellos datos más relevantes que le servirían para solicitar una cita como los nombres de los directivos o las políticas institucionales. Previo a la primera entrevista con el director, se pidió a todos los egresados que recordasen lo explicado de manera detallada en el curso 64 de formación sobre la presentación personal, la fluidez verbal y la actitud positiva al presentarse ante las autoridades. Una vez concertada la cita con el directivo de la institución de salud correspondiente, se procedía a realizar la entrevista con el mismo. Cada egresado llevaba una carta de la Dirección General del Proyecto y el trabajo a desarrollar. Después de presentarse al director, explicaba y resaltaba los objetivos y la puesta en marcha del proyecto, las características de la institución patrocinadora (UTPL). Posteriormente, se determinó el día y la hora de la aplicación de la batería de instrumentos de acuerdo a la disponibilidad de los sanitarios de las instituciones de salud y las reuniones semanales que se realizaban al iniciar las jornadas. Esto se coordinó con los jefes de personal médico y de enfermería. De los 3250 invitados a participar en el proyecto, acudieron a las evaluaciones 2769 profesionales de la salud. El personal previamente entrenado aplicó los cuestionarios colectivamente; la duración aproximada de cada evaluación fue de 35-40 minutos; dicha aplicación se realizó en las instituciones de salud, en los consultorios o en las salas de conferencias. La evaluación fue realizada por los investigadores (egresados de psicología y docentes de psicología de la UTPL), de acuerdo a la disponibilidad de los centros entre los meses de enero y diciembre del 2012. El proceso de supervisión del trabajo de campo se llevó a cabo en cada una de las provincias por el grupo de investigadores responsables del proyecto, quienes se trasladaron desde la ciudad de Loja a cada uno de los lugares en los que se realizaron evaluaciones. 65 ESTRATEGIA DE ANÁLISIS DE DATOS Para el análisis de los datos se utilizó el paquete estadístico SPSS para Windows (versión 20.0). Para la elección de las pruebas estadísticas para determinar la significación estadística se tuvo en cuenta: (a) el objetivo del análisis, (b) las características de las variables implicadas, (c) las condiciones de aplicación de cada prueba, (d) el diseño del estudio, y (e) el número de grupos a utilizar. 1.16. Estudio descriptivo  Valoración de las variables sociodemográficas, laborales y clínicas: se estimaron las medias y desviaciones típicas para las variables cuantitativas, y el número y porcentaje de participantes para las variables cualitativas.  Valoración del síndrome de burnout. Se han calculado (a) la puntuación media y desviación típica para el síndrome de burnout; (b) el número y porcentaje de participantes con nivel bajo, medio y alto del síndrome de burnout; y (c) el número y porcentaje de participantes con síndrome de burnout.  Valoración de cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal. Se han presentado: (a) los valores medios y las desviaciones típicas hallados en las tres dimensiones del síndrome; (b) el número y porcentaje de sujetos con nivel bajo, medio y alto de cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal; y (c) el número y porcentaje de individuos que tenían cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal. 66 1.17. Estudio analítico Para el estudio analítico se recodificaron las distintas variables en: edad (< 40 años, ≥ 40 años), hijos (no tiene hijos, tiene hijos), etnia (mestizo, otras razas), estado civil (casado/pareja de hecho, soltero/divorciado/viudo), ingresos mensuales (< 1000 $, ≥ 1000 $), experiencia profesional (≤ 10 años, > 10 años), sector en el que trabaja (público, privado/mixto) tipo de contrato (nombramiento, otro tipo de contrato), jornada laboral diaria (≤ 8 horas, > 8 horas) turnos (con turnos, sin turnos), atención directa (≤ 50% atención directa, > 50% atención directa), número de pacientes atendidos al día (0 - 17 pacientes, 18 pacientes en adelante), recursos institucionales bastante/totalmente, poco/ninguno). Posteriormente, se realizaron dos tipos de análisis: - Analisis bivariante: para la comparación de variables cualitativas se ha utilizado el test de ji cuadrado de Pearson o el test exacto de Fisher (cuando alguno de los valores esperados era menor de 5), considerando significativa una p < .05. Para la comparación de medias en variables cuantitativas se ha utilizado la t de Student para dos muestras independientes. Asimismo, se ha considerado significativa una p < .05. - Análisis multivariante: se han realizado regresiones logísticas para el síndrome de burnout y para cada una de sus dimensiones. Los análisis de regresión logística se realizaron con ajuste simultáneo de todas las variables que habían alcanzado significación estadística en los análisis bivariados. Los resultados se informaron como odds ratios (OR) con intervalos de confianza del 95%. 67 IV. RESULTADOS 68 CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA 1.18. Características sociodemográficas Las características sociodemográficas de los participantes se muestran en la Tabla 1. La primera variable que se muestra en la misma es el sexo. Está variable ha sido cumplimentada por el 100% de los profesionales, el 68.4% eran mujeres y el 31.6% restantes eran hombres. En cuanto a la variable edad ha sido cumplimentada por el 100% de los participantes, la edad media es de 40 años, entre un mínimo de 21 años y un máximo de 65 años. Como se muestra en la Figura 1, los grupos de edad más prevalentes fueron los de 30 a 34 años con 460 participantes (19.1%), seguido por los de 25 a los 29 años con 393 participantes (16.3%) y los de 45 a los 49 años con 341 participantes (14.2%). En los extremos se situaron los más jóvenes y los más mayores; había 64 participantes con edades entre los 20 y los 24 años (2.7%) y 104 con más de 60 años (4.3%). 75 Figura 6, el 48.8% (n = 1173) atendía a menos de 17 pacientes al día y el 47.2% (n = 1135) restante a 18 o más. Figura 6. Porcentaje de profesionales según los pacientes atendidos En cuanto a la variable recursos proporcionados por la institución, ha sido cumplimentada por el 98.8% de los médicos y enfermeros. La categoría predominante fue la de bastante con un 55.1%, seguido por la de totalmente con un 36.7%, la de poco con un 7.9% y nada con un 0.3%. Tabla 2. Características laborales de los participantes (N = 2404) VARIABLES Total N % Ingresos familiares mensuales ($) 0 a1000 1001 a 2000 2001 a 3000 3001 a 4000 4001 a 5000 5001 a 6000 No remuneración No contestaron 824 121 223 64 19 36 4 16 34.2 50.6 9.3 2.7 0.8 1.5 0.2 0.7 76 Tabla 2. Características laborales de los participantes (continuación) VARIABLES Total N % Profesión Médico/a Enfermero/a 1194 1210 49.7 50.3 Experiencia profesional M DT Intervalo 13.4 10.3 1-57 Dedicación Total Parcial No contestaron 1798 568 38 74.8 23.6 1.6 Sector en el que trabaja Público Privado Mixto No contestaron 1279 614 477 34 53.2 25.5 19.8 1.4 Tipo de contrato Eventual Ocasional Plazo fijo Nombramiento Servicios profesionales Ninguno No contestaron 91 513 395 1189 139 41 36 3.8 21.3 16.4 49.5 5.8 1.7 1.5 Número de instituciones M DT Intervalo 1.3 10.3 1-4 77 Tabla 2. Características laborales de los participantes (continuación) VARIABLES Total N % Jornada Laboral diaria M DT Intervalo 8.8 3.6 1-24 Turnos Con turnos Sin turnos 1379 1025 57.4 42.6 Atención directa Ninguna 25% o menos 26-50% 51-75% 76-100% No.contestaron 26 77 138 642 1501 20 1.1 3.2 5.7 26.7 62.4 0.8 No de pacientes/día M DT Intervalo Recursos Institucionales Totalmente Bastante Poco Nada No contestaron 18.7 11.7 0-45 873 1308 188 7 36.7 51.1 7.9 78 1.20. Características clínicas de los participantes La primera variable clínica analizada fue variable malestar emocional; las subescalas de síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, depresión fueron completadas por el 100% de los participantes (ver Tabla 3). Tabla 3. Malestar emocional En la subescala de síntomas somáticos la puntuación promedio fue de 1.3 (DT = 0.5). Un 69.7% (n = 1676) no presentaba síntomas somáticos y el 30.3% (n = 728) presentaba síntomas somáticos (ver Figura 7). VARIABLES Total N % Sin síntomas somáticos Con síntomas somáticos 1676 728 69.7 30.3 Sin ansiedad 1458 60.6 Con ansiedad 946 39.4 Sin disfunción social 2380 99.0 Con disfunción social 24 1.0 Sin depresión 2265 94.2 Con depresión 139 5.8 79 Figura 7. Síntomas somáticos En relación a la subescala de ansiedad, la puntuación promedio fue de 1.4 (DT=0 .5). El 60.6% (n = 1458) no presentaba ansiedad, mientras que el 39.4% (n = 946) presentaba ansiedad (ver Figura 8). . Figura 8. Ansiedad 80 En la subescala disfunción social la puntuación promedio fue de 1.0 (DT= 0.1). Un 99% (n = 2380) no presentaba disfunción social y el 1% (n = 24) presentaba disfunción social (ver Figura 9). Figura 9. Disfunción social En lo que respecta a la subescala depresión, la puntuación promedio fue de 1.1 (DT = 0.2). Un 94.2% (n = 2265) no presentaba síntomas de depresión y el 5.8% (n = 139) presentaba síntomas de depresión (ver Figura 10). Figura 10. Depresión 81 En la Tabla 4 se muestran las medias y desviaciones típicas para la personalidad, el apoyo social y el afrontamiento. Respecto a la personalidad, las subescalas de neuroticismo, extraversión y psicoticismo fueron cumplimentadas por el 100 % de los participantes. La puntuación media en la subescala de neuroticismo fue de 1.8, en la de extraversión 4.3 y 1.6 en la de psicoticismo (ver Tabla 4). Respecto a la variable apoyo social, ha sido cumplimentada por el 100% de los participantes. La media en apoyo social fue de 73.3 (DT = 19.1), siendo la puntuación más baja de 19 y más alta de 95 (ver Tabla 4). En cuanto a la variable afrontamiento, y, la dimensión de afrontamiento activo ha sido cumplimentada por el 95.5% de los participantes, con una puntuación media de 9.2 (DT = 7.4), oscilando entre un mínimo de 0 y un máximo de 42; la dimensión de afrontamiento pasivo ha sido informada por el 94.5% de los participantes, con una puntuación media de 10.9 (DT = 8.5), siendo la puntuación más baja de 0 y más alta de 42 (ver Tabla 4). Tabla 4. Personalidad, apoyo social y afrontamiento VARIABLES M DT Neuroticismo 1.8 (0-6) 1.7 Extraversión 4.3 (0-6) 1.7 Psicoticismo 1.6 (0-6) 1.0 82 ANÁLISIS DEL SINDROME DEL BURNOUT Al analizar el síndrome de burnout se halló una puntuación media de 60.3 (DT = 14.1). En función de los distintos niveles considerados en el estudio, como se muestra en la Figura 11, se encontró que 709 (33.9%) participantes tenían un nivel bajo de burnout, 620 (29.7%) un nivel medio y 760 (36.4%) un nivel alto. Por consiguiente, el 63.6% de los profesionales de la salud padecían niveles bajos/medios de burnout y el 36.4% altos. Figura 11. Distribución de los participantes según los niveles de burnout Tabla 4. Personalidad, apoyo social y afrontamiento (continuación) VARIABLES M DT Apoyo social 73.3 (19-95) 19.1 Afrontamiento activo 9.2 (0-42) 7.4 Afrontamiento pasivo 10.9 (0-42) 8.5 83 1.21. Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis bivariados. 2.1.1 Variables sociodemográficas y burnout La primera de las variables sociodemográficas analizadas en relación con el burnout fue el sexo. La puntuación media en burnout para los hombres fue de 62.5 (DT = 14.3) y para las mujeres de 59.2 (DT = 13.9) (ver Figura 12); las diferencias entre hombres y mujeres fueron estadísticamente significativas, t (2087) = 5.02, p > .0001. Figura 12. Puntuaciones medias en burnout en función del sexo También, en relación a las variables sexo y nivel de burnout, se halló en los profesionales de la salud que los hombres en el 58.8% tenían niveles bajos de burnout, mientras que el 41.2% tenían niveles altos; en las mujeres el 66.0% tenían un nivel bajo y el 34.0% alto (ver Tabla 5). Se encontró una relación estadísticamente significativa entre ambas variables,  2 (1, N = 2089) = 10.47, p < .0001. 84 Tabla 5. Sexo y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2089) p Bajo/medio Alto n % n % Sexo Hombres (n = 702) 413 58.8 289 41.2 10.47 <.0001 Mujeres (n = 1387) 916 66.0 471 34.0 Nota. a Grados de libertad. En relación a la edad y el burnout, se halló una media en burnout para los sujetos de menos de 40 años de 61.4 (DT = 14.3) y para los de 40 años o más de 58.9 (DT = 13.8) (ver Figura 13), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2036) = 3.9, p < .0001. Figura 13. Puntuaciones medias en burnout en función de la edad Igualmente en cuanto a la relación entre edad y nivel de burnout, se encontró en los de menos de 40 años que el 60.5% de los participantes tenían un nivel bajo de burnout y el 39.5% alto; en los de 40 años o más, el 67.4% tenían niveles bajos de burnout y el 91 En relación a la variables experiencia profesional y burnout, la media del burnout para los de 10 o menos años de experiencia fue de 61.9 (DT = 14.0) y para los de más de 10 años de 59.1 (DT = 13.6) (ver Figura 19), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2013) = 4.51, p < .0001. Figura 19. Puntuaciones medias en burnout en función de la experiencia profesional Igualmente, al analizar la relación entre experiencia profesional y nivel de burnout, se halló que un 60.2% de los profesionales de la salud con una experiencia de 10 o menos años tenían un nivel de burnout bajo y el 39.8% un nivel alto; el 67.1% de los profesionales con más de 10 años de experiencia profesional tenían un nivel de burnout bajo y el 32.9% alto (ver Tabla 12). Las diferencias halladas en la relación entre ambas variables fueron estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2026) = 10.54, p < .0001. 92 Tabla 12. Experiencia profesional y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2026) p Bajo/medio Alto n % N % Experiencia profesional ≤ 10 años (n = 992) 597 60.2 395 39.8 10.54 <.001 > 10 años (n = 1034) 694 67.1 340 32.9 Nota. a Grados de libertad. En relación a las variables dedicación y burnout, para los participantes a tiempo completo la media del burnout fue de 60.7 (DT = 14.5) y para aquellos a tiempo parcial de 58.7 (DT = 12.8) (ver Figura 20), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2068) = 2.98; p = .003. Figura 20. Puntuaciones medias en burnout en función de la dedicación De igual forma, en relación a la dedicación y el nivel de burnout, se halló que el 61.5% de los sujetos a tiempo completo presentaban un nivel de burnout bajo y el 38.5% alto, mientras que un 70.2% de los sujetos a tiempo parcial tenían un nivel de burnout bajo 93 y el 29.8% alto (ver Tabla 13); las diferencias halladas en la relación entre ambas variables fueron estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2070) = 12.32 p <. 0001. Tabla 13. Dedicación y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2070) p Bajo/medio Alto n % n % Dedicación Tiempo completo (n = 1570) 966 61.5 604 38.5 12.32 <.0001 Tiempo parcial (n = 500) 351 70.2 149 29.8 Nota. a Grados de libertad. En cuanto a las variables sector en el que trabajaban y burnout, se encontró una puntuación en burnout para aquellos que trabajaban en instituciones públicas de 60.1 (DT = 14.1) y de 60.9 (DT = 14.2) para los que trabajaban en instituciones privadas o mixto (ver Figura 21); hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2063) = -1.19, p = .23. Figura 21. Puntuaciones medias en burnout en función del sector en que trabaja 94 De igual forma, en la relación entre el sector en el que trabajaban y el nivel de burnout, en aquellos que desempeñaban su profesión en el sector público el 64.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 36.0% alto; y aquellos que trabajaban en la privada o mixto, el 62.4% tenían un nivel de burnout bajo y el 37.6% alto (ver Tabla 14); no se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2065) = 0.42, p = .52. Tabla 14. Sector en el que trabajaban y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2065) p Bajo/medio Alto n % n % Sector en el que trabajaban Pública (n=1530) 979 64.0% 551 36.0% .42 .52 Privada/mixto (n=535) 334 62.4% 201 37.6% Nota. a Grados de libertad. En relación al tipo de contrato y el burnout, se encontró una puntuación media en burnout para el personal de salud con nombramiento del 59.5 (DT = 13.9) y de 61.4 (DT = 14.0) para aquellos con otros tipos de contrato (ver Figura 22); hubo diferencias estadísticamente significativas entre ambas variables, t (2059) = -3.21, p = < .0001. Figura 22. Puntuaciones medias en burnout en función del tipo de contrato 95 De igual manera en la relación entre tipo de contrato y el nivel de burnout, en aquellos participantes con nombramiento el 65.5% tenían un nivel de burnout bajo y el 34.5% alto; en los sujetos con otros tipos de contrato, el 61.3% tenían un nivel de burnout bajo y el 38.7% alto (ver Tabla 15); no se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2062) = 3.79, p = .051. Tabla 15. Tipo de contrato y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2062) p Bajo/medio Alto n % n % Tipo de contrato Nombramiento (n=1025) 671 65.5 354 34.5 3.79 .051 Otros tipos de contrato (n=1037) 636 61.3 401 38.7 Nota. a Grados de libertad. Al analizar la relación entre duración de la jornada laboral diaria y el burnout, como se muestra en la Figura 23, se encontró una puntuación media de burnout para los que trabajan hasta 8 horas de 59.2 (DT = 13.9) y para los que trabajan más de ocho horas de 63.1 (DT = 14.2), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (1066) = - 5.58, p < .0001. Figura 23. Puntuaciones medias en burnout en función de la jornada laboral diaria 96 De igual modo, como se puede observar en la Tabla 16 entre la jornada laboral diaria y el nivel de burnout; el 66.8% de los que trabajaban ocho o menos horas al día tenían un nivel de burnout bajo y el 33.2% alto; en los de más de ocho horas, el 55.4% tenían un nivel de burnout bajo y el 44.6% alto. Las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2052) = 23.37, p < .0001. Tabla 16. Jornada laboral diaria y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2052) p Bajo/medio Alto n % N % Jornada diaria ≤ 8 horas (n = 1464) 978 66.8 486 33.2 23.37 <.0001 > 8 horas (n = 588) 326 55.4 262 44.6 Nota. a Grados de libertad. En relación a trabajar por turnos y el burnout, se encontró una puntuación media en burnout para los sujetos con turnos del 59.4 (DT = 13.4) y de 61.0 (DT = 14.7) para los que no realizaban turnos (ver Figura 24); hubo diferencias estadísticamente significativas entre ambas variables, t (2087) = -2.66, p = .008. Figura 24. Puntuaciones medias en burnout en función de los turnos 97 En cuanto a la relación entre turnos y nivel de burnout, en aquellos que trabajan por turnos el 61.1% tenían un nivel de burnout bajo y el 38.9% alto; en los sujetos sin turnos, el 66.8% tenían un burnout bajo y el 33.2% alto (ver Tabla 17); se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2089) = 7.13, p = .008. Tabla 17. Turnos y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2089) p Bajo/medio Alto n % n % Turnos Con turnos (n = 1165) 712 61.1 453 38.9 7.13 .008 Sin turnos (n = 924) 617 66.8 307 33.2 Nota. a Grados de libertad. En relación a la variable atención directa al paciente y el burnout, se halló una puntuación media de burnout para los sujetos que realizan una atención directa al paciente de hasta el 50% del 59.9 (DT = 13.58) y de 60.3 (DT = 14.2) para los que realizan una atención superior al 50% (ver Figura 25); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (272) = -0.37, p = .71. Figura 25. Puntuaciones medias en burnout en función de la atención directa al paciente 98 También, en lo referente a la relación entre atención directa al paciente y nivel de burnout, el 58.8% de los profesionales de la salud con una atención directa de hasta el 50% tenían un nivel de burnout bajo y el 41.2% alto; en aquellos con una atención superior al 50%, el 64.2% tenían un nivel de burnout bajo y el 35.8% alto (ver Tabla 18); no se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2074) = 2.40, p = .12. Tabla 18. Atención directa al paciente y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2074) p Bajo/medio Alto n % n % Atención directa al paciente ≤ 50% (n = 216) 127 58.8% 89 41.2% 2.40 .12 > 50% (n = 1858) 1192 64.2% 666 35.8% Nota. a Grados de libertad. En relación a la variable número de paciente al día y el burnout, se halló una puntuación media de burnout para los sujetos que atendieron de 0 a 17 pacientes del 59.2 (DT = 14.27) y de 61.8 (DT = 13.4) para los que atendieron de 18 pacientes en adelante (ver Figura 26); hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2017) = -4.17, p = <.0001. 99 Figura 26. Puntuaciones medias en burnout en función de pacientes atendidos por dia Igualmente, en lo referente a la relación número de pacientes al día y nivel de burnout, los profesionales que atendían de 0 a 17 pacientes tenían un nivel de burnout bajo el 67.7% y el 32.3% alto, y en aquellos que atendieron a 18 pacientes en adelante, el 59.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 41.0% alto (ver Tabla 19); se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2019) = 16.53, p =<.0001 Tabla 19. Número de pacientes atendidos al día y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2019) p Bajo/medio Alto n % n % Número de pacientes al día 0-17 pacientes (n = 1015) 687 67.7% 328 32.3% 16.53 <.0001 18 pacientes en adelante (n = 1004) 592 59.0% 412 41.0% Nota. a Grados de libertad. En relación a la variable recursos en las instituciones y el burnout, se halló una puntuación media de burnout para la categoría de bastante/totalmente del 61.1 (DT = 100 14.0) y del 59.4 (DT = 14.3) para los de categoría poco/ninguno (ver Figura 27); hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2064)=2.62, p=.009. Figura 27. Puntuaciones medias en burnout en función de recursos en las Instituciones Igualmente, en lo referente al nivel de burnout los profesionales con categoría bastante/totalmente tenían un nivel de burnout bajo el 61.8% y el 38.2% alto; en aquellos con categoría poco/ninguno el 65.60% tenían un nivel de burnout bajo y el 34.4% alto (ver Tabla 20); se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2066) = 3.29, p =.069. Tabla 20. Recursos en las instituciones y nivel de burnout Nivel de burnout χ2(1 a, N = 2066) p Bajo/medio Alto n % n % Recursos en las instituciones Bastante/ totalmente (n = 1135) 701 61.8% 434 38.2% 3.29 .069 Poco/ninguno (n = 931) 611 65.6% 320 34.4% Nota. a Grados de libertad. 107 Respecto a la relación entre la extraversión y el burnout, se encontró una correlación negativa significativa entre ambas variables, r (2089) = -.084, p < .0001 (ver Tabla 25). La puntuación media en extraversión en aquellos sujetos con burnout bajo/medio fue de 4.4 (DT = 1.7) y en los de burnout alto fue de 4.1 (DT = 1.8) (ver Figura 33) Figura 33. Extraversión y nivel de burnout En la relación entre el psicoticismo y el burnout se encontró una correlación significativa entre estas variables r (2089) = .097, p < .0001 (ver Tabla 25). Respecto a las variables psicoticismo y nivel de burnout, los participantes con burnout bajo/medio tuvieron una media en psicoticismo de 1.6 (DT = 1.0) y de 1.8 (DT = 1.1) en aquellos con un nivel de burnout alto (ver Figura 34); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (1479) = -4.5, p < .0001. 108 Figura 34. Psicoticismo y nivel de burnout En cuanto a las variables apoyo social y burnout, no se halló una correlación significativa entre ambas variables, r (2028)= .025, p = .026 (ver Tabla 26). Respecto a la relación entre el apoyo social y el nivel de burnout, se halló una media en apoyo social en los participantes con burnout bajo/medio de 73.0 (DT = 19.8) y en aquellos con burnout alto de 74.1 (DT = 17.7) (ver Figura 35); las diferencias entre las variables no fueron estadísticamente significativas, t (2026) = -1.21, p = .23. Tabla 26. Apoyo social y burnout Burnout r p n Apoyo social .025 .260 2028 109 Figura 35. Apoyo social y nivel de burnout En cuanto a la variables, mecanismos de afrontamiento activo y burnout, hubo una correlación significativa entre ambas variables r (2009) = .274, p < .0001 (ver Tabla 27). En relación al afrontamiento activo y el nivel de burnout, se encontró en la categoría de burnout bajo/medio una media en afrontamiento activo de 24.6 (DT = 8.8) y en la de burnout alto una media de 29.1 (DT = 8.9) (ver Figura 36), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2007) = - 10.8, p < .0001. Tabla 27. Afrontamiento y burnout Burnout r p n Afrontamiento activo .274 < .0001 2009 Afrontamiento pasivo .304 < .0001 2033 110 Figura 36. Afrontamiento activo y nivel de burnout Igualmente, el análisis entre las variables afrontamiento pasivo y burnout mostró una correlación positiva significativa r (2033) = .304, p < .0001 ver (Tabla 27). En relación al afrontamiento pasivo y el nivel de burnout, se encontró en los sujetos con burnout bajo/medio una media en afrontamiento pasivo de 19.8 (DT = 5.8) y en los sujetos con un burnout alto de 23.2 (DT = 7.0) (ver Figura 37); las diferencias fueron significativas, t (2031) = -3.3, p < .0001. 111 Figura 37. Afrontamiento pasivo y nivel de burnout 1.22. Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis multivariante Para concluir con el análisis del burnout presentamos los resultados hallados en la regresión logística (Tabla 28). En este modelo se analizaron el conjunto de variables que tras los análisis bivariantes preliminares presentaban resultados estadísticamente significativos. En concreto, se introdujeron las siguientes variables: sexo, edad, hijos, ingresos, profesión, experiencia profesional, dedicación, jornada laboral diaria, número de pacientes al día, turnos, malestar emocional (síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, depresión), personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo) y afrontamiento (activo, pasivo). Como variable dependiente se incluyó el nivel de burnout (bajo/medio, alto). Los ingresos, profesión, jornada laboral diaria, número de pacientes al día, turnos, síntomas somáticos, ansiedad, neuroticismo y psicoticismo se asociaron de manera independiente con el nivel del burnout. 112 Así, en relación a los ingresos se encontró una asociación estadísticamente significativa con el nivel de burnout, con un mayor riesgo de burnout en aquellos que ganaban mensualmente 1000$ o más, OR = 1.37, IC 95% [1.07, 1.76]. En la variable profesión se halló una tendencia de menor riesgo en los enfermeros/as respecto a los profesionales médicos/as de tener niveles elevados de burnout, OR = 0.73, IC 95% [0.55, 0.96]. En relación con la jornada laboral diaria, se encontró un mayor riesgo de presentar niveles altos de burnout en aquellos profesionales de la salud que trabajaban más de ocho horas diarias en comparación con aquellos que dedicaban menos horas al trabajo diario, OR = 1.36, IC 95% [1.07, 1.74]. En cuanto al número de pacientes al día hubo una clara tendencia en el sentido de que existe un mayor riesgo de tener niveles elevados de burnout para aquellos que atienden a más de 18 pacientes al día, OR = 1.50, IC 95%, [1.21, 1.86]. En lo referente a realizar turnos hubo una clara tendencia en el sentido de que existe un mayor riesgo de tener niveles elevados de burnout para aquellos que realizan turnos, OR = 1.26, IC 95%, [1.01, 1.58]. En lo referente al malestar psicológico, más concretamente a la presencia de síntomas somáticos, se encontró una asociación significativa entre síntomas somáticos y 113 nivel de burnout; fue 2.23 veces superior en aquellos con síntomas somáticos (IC 95%, [1.71, 2.91]). En cuanto a la ansiedad aquellos con síntomas de ansiedad tenían una mayor probabilidad de niveles elevados de burnout, siendo 1.44 veces mayor con respecto a aquellos que no tenían ansiedad (IC 95%, [1.11, 1.88]). En lo referente a la personalidad, como se puede observar en la Tabla 28, el neuroticismo es un factor de riesgo para el burnout con una OR ajustada por el resto de variables de 1.18 (IC 95% [1.09, 1.27]). Igualmente, el psicoticismo también se asoció con una mayor probabilidad de tener niveles elevados de burnout, OR = 1.16, (IC 95% [1.05, 1.28]). En cuanto a las variables sexo, edad, hijos, experiencia profesional, dedicación, disfunción social, depresión, extraversión, afrontamiento activo y afrontamiento pasivo no se asociaron significativamente con el nivel de burnout. Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout β p OR ajustada IC (95%) Límite inferior Límite superior Sexo Hombre Mujer Rf -0.23 .092 0.79 0.61 1.04 114 Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout (continuación) β p OR ajustada IC (95%) Límite inferior Límite superior Edad < 40 años ≥ 40 años Rf -0.00 .993 1.00 0.72 1.39 Hijos No tiene hijos Tiene hijos Rf -0.19 .884 0.98 0.76 1.27 Ingresos < 1000$ ≥ 1000$ Rf 0.31 .014 1.37 1.07 1.76 Profesión Médicos/as Enfermeros/as Rf -0.32 .026 0.73 0.55 0.96 Experiencia profesional ≤ 10 años > 10 años Rf -0.19 .271 0.83 0.59 1.16 Dedicación Tiempo parcial Tiempo completo Rf -0.22 .090 0.80 0.62 1.04 Jornada laboral diaria ≤ 8 horas >8 horas Rf 0.31 .012 1.36 1.07 1.74 115 Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout (continuación) β p OR ajustada IC (95%) Límite inferior Límite superior Nº de pacientes/día 0-17 pacientes 18 pacientes en adelante Rf 0.41 <.0001 1.50 1.21 1.86 Turnos Sin turnos Con turnos Rf 0.23 .045 1.26 1.01 1.58 Síntomas somáticos Sin síntomas somáticos Con síntomas somáticos Rf 0.80 <.0001 2.23 1.71 2.91 Ansiedad Sin ansiedad Con ansiedad Rf 0.37 .006 1.44 1.11 1.88 Disfunción social Sin disfunción social Con disfunción social Rf 0.86 .200 2.36 0.64 8.77 Depresión Con depresión Sin depresión Rf -0.47 .055 0.62 0.39 1.01 Neuroticismo 0.16 <.0001 1.18 1.09 1.27 Extraversión -0.04 .256 0.96 0.90 1.03 Psicoticismo 0.15 .005 1.16 1.05 1.28 116 Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout (continuación) β P OR ajustada IC (95%) Límite inferior Límite superior Afrontamiento activo 0.24 .024 1.02 1.00 1.05 Afrontamiento pasivo 0.19 .196 1.02 0.99 1.05 Nota. β = coeficiente de regresión; OR = Odds Ratio; IC = Intervalo de confianza; Rf = categoría de referencia. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN CANSANCIO EMOCIONAL DEL SINDROME DE BURNOUT Al analizar la dimensión del cansancio emocional del síndrome de burnout se halló una puntuación media de 16.3 (DT = 10.6). Como se puede observar en la Figura 38, al analizar esta dimensión en función de los distintos niveles considerados en el estudio se encontró que el 63.2% (n = 1416) de los participantes clasificaban en un nivel bajo de cansancio emocional, el 19.2% (n = 430) tenían un nivel medio y el 17.6% (n = 394) un nivel alto. Por tanto, el 63.8% de los profesionales de la salud tenían niveles de cansancio emocional bajos/medios, mientras que el 17.6% tenían niveles altos. 123 También la relación entre el estado civil y el nivel de cansancio emocional, en los médicos y enfermeros que estaban casados/pareja se halló que el 83.1% tenían un nivel bajo/medio de cansancio emocional y el 16.9% alto; en la categoría soltero/divorciado/viudo, el 81.3% tenían un nivel bajo/medio en cansancio emocional y el 18.7% alto (ver Tabla 33); las diferencias halladas entre ambas variables no fueron estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2240) = 1.29, p= .25. Tabla 33. Estado civil y el nivel cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2240) p Bajo/medio Alto n % n % Estado civil Casado/pareja de hecho (n=1370) 1139 83.1 231 16.9 1.29 .25 Soltero/divorciado /viudo (n=870) 707 81.3 163 18.7 Nota. a Grados de libertad. 3.1.2 Variables laborales y cansancio emocional La primera de las variables laborales analizadas en este subepígrafe fue ingresos mensuales. En relación a esta variable y el cansancio emocional, se encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los que ganaban menos de 1000$ del 15.9 (DT = 10.1) y del 16.5 (DT = 10.9) para los de 1000$ o más (ver Figura 44); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2224) = - 1.31, p = .19. 124 Figura 44. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del ingreso mensual En cuanto a la relación entre los ingresos mensuales y el nivel de cansancio emocional, en aquellos que ganaban menos de 1000$ el 84.1% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 15.9% alto; en los de 1000$ o más, el 81.5% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 18.5% alto (ver Tabla 34); no se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2226) = 2.36, p = .12. Tabla 34. Ingresos y nivel de cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2226) p Bajo/medio Alto n % n % Ingresos < 1000 (n=779) 655 84.1% 124 15.9% 2.36 .12 ≥ 1000 (n=1447) 1179 81.5% 268 18.5% Nota. a Grados de libertad. Al analizar la relación entre la profesión y el cansancio emocional se encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los médicos/as de 17.1 125 (DT = 11.2) y para los enfermeros/as de 15.5 (DT = 9.9), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (2238) = 3.7, p < .0001 (ver Figura 45). Figura 45. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la profesión Igualmente, en el análisis de la relación entre la profesión y el nivel de cansancio emocional, en los médicos/as se halló que el 79.5% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 20.5% alto; en los enfermeros/as, el 85.4% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 14.6% alto. Como se puede observar en la Tabla 35, las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2240) = 13.43, p < .0001. Tabla 35. Profesión y nivel de cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2240) p Bajo/medio Alto n % n % Profesión Médicos/as (n = 1137) 904 79.5 233 20.5 13.43 < .0001 Enfermeros/as (n = 1103) 942 85.4 161 14.6 Nota. a Grados de libertad. 126 En relación a la experiencia profesional, para aquellos con una experiencia de 10 años o menos la media en la dimensión cansancio emocional fue de 17.7 (DT = 10.6) y para los de más de 10 años la media fue de 15.0 (DT = 10.4) (ver Figura 46); siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2159) = 6.0, p < .0001. Figura 46. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la experiencia profesional Al analizar la relación entre la experiencia profesional y el nivel de cansancio emocional, se halló que un 78.6% de los profesionales de la salud con una experiencia de 10 o menos años tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 21.4% nivel alto; el 86.3% de los profesionales con más de 10 años de experiencia profesional tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 13.7% alto (ver Tabla 36); las diferencias halladas en la relación entre ambas variables fueron estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2166) = 22.19, p < .0001. 127 Tabla 36. Experiencia profesional y nivel de cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2166) P Bajo/medio Alto n % n % Experiencia profesional ≤ 10 años (n = 1065) 837 78.6 228 21.4 22.19 < .0001 > 10 años (n = 1101) 950 86.3 151 13.7 Nota. a Grados de libertad. En relación a la dedicación y el cansancio emocional para los participantes con una relación contractual a tiempo completo la media en la dimensión cansancio emocional fue de 16.8 (DT = 10.78) y para los de tiempo parcial la media fue de 14.9 (DT = 9.82) (ver Figura 47); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2213) = 3.7 p < .0001. Figura 47. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la dedicación Asimismo, con relación a la dedicación y el nivel de cansancio emocional, se halló que el 81.0% de los participantes que estaban a tiempo completo experimentaban un nivel 128 bajo de cansancio emocional y el 19.0% un nivel alto, mientras que el 86.8% de los participantes a tiempo parcial tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 13.2% alto (ver Tabla 37); las diferencias halladas en la relación entre ambas variables fueron estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2215) = 9.35, p = .002. Tabla 37. Dedicación y nivel de cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2215) P Bajo/medio Alto n % n % Dedicación Tiempo completo (n = 1677) 1359 81.0 318 19.0 9.35 .002 Tiempo parcial (n = 538) 467 86.8 71 13.2 Nota. a Grados de libertad. En cuanto a la relación entre el sector en el que trabajaban los participantes y el cansancio emocional, se encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los que pertenecían a empresas públicas del 16.3 (DT = 10.6) y de 16.3 (DT = 10.5) para los de empresas privadas o mixtas (ver Figura 48); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (1006) = 0.03, p = .98. 129 Figura 48. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sector en que trabajan De la misma manera, en la relación entre el sector en el que trabajaban y el nivel de cansancio emocional, en aquellos que trabajaban en el sector público el 82.3% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 17.7% alto; y en el privado o mixto, el 82.8% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 17.2% alto (ver Tabla 38); no se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2213) = 0.07, p = .79. Tabla 38. Sector en el que trabajaban los participantes y nivel de cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2213) P Bajo/medio Alto n % n % Sector en el que trabajan los participantes Públicas (n=1642) 1352 82.3% 290 17.7% 0.07 .79 Privadas /mixto (n=571) 473 82.8% 98 17.2% Nota. a Grados de libertad. En relación al tipo de contrato y el cansancio emocional, se encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los participantes que había 130 sido por nombramiento del 15.8 (DT = 10.5) y de 16.9 (DT = 10.6) para los que poseían otros tipos de contrato (ver Figura 49), hallándose diferencias estadísticamente cuanto a significativas, t (2209) = -2.55, p = .01. Figura 49. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tipo de contrato De igual manera, la relación entre el tipo de contrato y el nivel de cansancio emocional, el 84.5% de los de nombramiento tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 15.5% alto; en los participantes con otro tipo de contratos, el 80.2% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 19.8% alto (ver Tabla 39); se hallaron diferencias estadísticamente significativas,  2 (1, N = 2211) = 7.09, p = .008. Tabla 39. Tipo de contrato y nivel de cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2211) P Bajo/medio Alto n % n % Tipo de contrato Nombramiento (n=1102) 931 84.5 171 15.5 7.09 .008 Otros tipos de contrato (n=1109) 889 80.2 220 19.8 Nota. a Grados de libertad. 131 Al analizar la relación entre la jornada diaria y el cansancio emocional, se encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los que trabajan hasta 8 horas de 15.8 (DT = 10.5) y para los que trabajan más de 8 horas de 17.9 (DT = 10.7) (ver Figura 50), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (1093) = - 4.2, p = < .0001. Figura 50. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la jornada laboral diaria Igualmente, la relación entre jornada diaria y el nivel de cansancio emocional, en los que trabajan hasta 8 horas el 83.1% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 16.9% alto; en los de más de 8 horas, el 80.2% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 19.8% alto. Como se puede observar en la Tabla 40 las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas  2 (1, N = 2190) = 2.46, p = < .0001. 132 Tabla 40. Jornada laboral diaria y nivel de cansancio emocional Cansancio emocional χ2(1 a, N = 2190) P Bajo/medio Alto n % n % Jornada diaria ≤ 8 horas (n=1578) 1311 83.1% 267 16.9% 2.46 < .0001 > 8 horas (n=612) 491 80.2% 121 19.8% Nota. a Grados de libertad. En relación a trabajar por turnos y el cansancio emocional, se encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para aquellos que trabajaban por turnos del 17. 2 (DT = 10.7) y de 15.2 (DT = 10.3) para los que no realizan turnos (ver Figura 51); las diferencias fueron estadísticamente significativas, t (2122) = - 4.4, p = < .0001. Figura 51. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los turnos En cuanto a la relación entre el trabajo por turnos y el nivel de cansancio emocional, en aquellos que realizaban turnos el 79.7% tenían un nivel bajo de cansancio 235 encontraron que la sintomatología somática de origen psicológico correlacionaba significativamente con el cansancio emocional. En cuanto a la ansiedad, aquellos que experimentaban síntomas de ansiedad tenían una odds de cansancio emocional 1.6 veces mayor que los asintomáticos. Igualmente, la literatura científica previa del área ha puesto de manifiesto la existencia de asociaciones positivas entre ansiedad y cansancio emocional (Cebriá et al., 2001; Olmedo, Santed, Jiménez y Gómez, 2001). En relación con los factores de personalidad, el neuroticismo fue un factor de riesgo para experimentar cansancio emocional (OR = 1.21). Este hallazgo coincide con lo encontrado en trabajos previos (Fernández, 2009; Hochwälder, 2009; McManus, Keeling y Paice, 2004; McManus et al., 2011; Piedmont, 1993; Zellars y Perrewé, 2001; Zellars, Perrewé y Hochwarter, 2000). El psicoticismo también fue un factor de riesgo para presentar cansancio emocional (OR = 1.18). Este resultado fue congruente con un estudio previo (Fernández, 2009) en el que se encontró una asociación del psicoticismo con el cansancio emocional. Por el contrario, se ha hallado una disminución del riesgo del cansancio emocional asociado a la extroversión (OR = 0.89). Dos trabajos previos (GilMonte, 2005; Schwab, 1995) encontraron una relación negativa entre la extraversión y el cansancio emocional; en concreto, a mayor puntuación en extraversión menor puntuación en cansancio emocional. Finalmente, en relación al afrontamiento, se encontró un mayor riesgo de desarrollar cansancio emocional en los sanitarios que utilizaban estrategias de afrontamiento pasivo (OR = 1.52). En un estudio previo (Zamora, Castejón y Fernández, 2004) también se halló que las personas con mayor cansancio emocional utilizaban más el afrontamiento pasivo como el centrado en las emociones. 236 En relación con la dimensión de despersonalización, en el análisis multivariante se encontró una asociación de la misma con las variables sexo, número de pacientes atendidos al día, síntomas somáticos, psicoticismo y afrontamiento pasivo. Así, en lo referente a la variable sexo, se halló un menor riesgo de despersonalización en las mujeres (OR = 0.69). Los resultados obtenidos concuerdan con otras investigaciones que encontraron que los hombres presentaban mayor despersonalización (Gil-Monte y Peiró, 1996; Maslach y Jackson, 1985). En relación con el número de pacientes atendidos al día, se encontró que trabajar con un número mayor a 17 pacientes al día era un factor de riesgo para desarrollar despersonalización (OR = 1.64). Se han hallado resultados en otros estudios que apoyan este hallazgo. En concreto, en los trabajos de Sos et al. (2002) y Tirado et al. (2004) se encontró que la sobrecarga laboral aumentaba los niveles de despersonalización de los profesionales de la medicina. Por lo que respecta a los síntomas somáticos, se encontró una asociación significativa con el nivel de despersonalización; en concreto, los participantes con síntomas somáticos presentaron un mayor riesgo de despersonalización (OR = 1.77). Estudios previos (Honkonena et al., 2006; Martínez., Puigdesens, y Roig, 2004).; Molina, García, Alonso y Cecilia, 2003) encontraron que la sintomatología somática correlacionaba significativamente con la despersonalización; en concreto, a mayores puntuaciones en síntomas somáticos, mayor despersonalización. 237 En cuanto a las variables de personalidad, el psicoticismo se relacionó con un mayor riesgo de desarrollar despersonalización (OR = 1.26), coincidiendo con los resultados de una investigación anterior (Olmedo et al.2001). Asimismo, se halló un mayor riesgo de desarrollar despersonalización cuando los mecanismos de afrontamiento eran pasivos (OR = 1.08). Estos resultados fueron similares a los encontrados en un estudio anterior (Ben-Zur y Yagil, 2007), en el que se halló que las estrategias de afrontamiento pasivas se relacionaron con mayores niveles de despersonalización. En relación con la dimensión de realización personal, en el análisis multivariante se encontró que las variables etnia, profesión, turnos, depresión, neuroticismo, apoyo social y afrontamiento pasivo se asociaron de manera independiente con la realización personal. Con respecto a la variable etnia, se halló una mayor proporción de sujetos con falta de realización personal en otras etnias en comparación con los mestizos (OR = 1.72). No se conocen estudios previos que hayan encontrado una relación entre etnia y realización personal. No obstante, una posible explicación a la relación entre esas variables es que para otras etnias la consecución de la realización personal puede estar ligada a aspectos diferentes (ej., vocación, propósito de vida) a los de los mestizos. En cuanto a la profesión, se encontró que los enfermeros/as tuvieron un mayor riesgo de desarrollar un sentimiento de no sentirse realizados personalmente, (OR = 1.41). Este resultado coincide con Cáceres (2009), quien menciona que los profesionales de enfermería tuvieron más riesgo en presentar baja realización personal en comparación con los médicos/as. 238 En lo que respecta al trabajo por turnos, se encontró que aquellos que realizaban turnos tenían un mayor riesgo de no sentirse realizados personalmente (OR = 1.38). Estos resultados coincidieron con los de otros estudios (Cañadas de la Fuente, 2012; Jenaro, Flores y González, 2007), que encontraron que los profesionales que desarrollaban su trabajo en un sistema de turnos rotatorios presentaban baja realización personal. Con respecto al malestar emocional, se encontró que constituía un factor de riesgo para la ausencia de realización personalla depresión (OR = 2.01). Una investigación previa (Pereira y Loureiro, 2015) encontró que la depresión presentaba asociaciones negativas con la realización personal. En cuanto a las variables de personalidad, el neuroticismo fue un factor de riesgo para la falta de realización personal (OR = 1.13), en la línea de un trabajo previo (Cañadas de la Fuente, 2012) que encontró una correlación significativa entre ambas variables. El apoyo social se relacionó de manera significativa con la realización personal; un mayor apoyo social se relacionó con un menor riesgo de tener sentimientos de baja realización personal (OR = 0.99). El apoyo social surge a través del trabajo (Pérez y Martín, 2004), en el cual el sujeto puede encontrar un desarrollo en su dimensión social, que es un elemento fundamental para la realización personal; en este sentido, el mundo laboral ofrece la posibilidad de integrar a las personas en grupos, de ofrecerles un estatus e identificación social con otras personas y grupos, puede contribuir a la satisfacción de necesidades sociales y por ende a la propia realización personal. 239 En relación al afrontamiento se halló una mayor odds de no sentirse realizado profesionalmente para aquellos que tenían estrategias de afrontamiento pasivo (OR = 1.37). En un estudio previo (Thorton, 1992) se halló que la utilización de la estrategia escape evitación correlacionaba con la dimensión de falta de realización personal. Este estudio tiene varios puntos fuertes. La presente investigación es pionera en Ecuador, en cuanto a que es el primer estudio a nivel nacional que se realiza en profesionales de la medicina y la enfermería para determinar la prevalencia del burnout y sus correlatos. La muestra incluyó un número elevado de sujetos y la tasa de respuesta fue alta. No obstante, este estudio tiene algunas limitaciones. En primer lugar, fue transversal y sólo pudieron evaluarse asociaciones, no relaciones de causalidad. Y, en segundo lugar, la muestra estuvo formada por profesionales de la salud de las ciudades de Ecuador, lo que podría limitar la generalización de los hallazgos del estudio a contextos no urbanos. Este estudio tiene implicaciones importantes para la política, la práctica clínica y la prestación de servicios. Documentar correctamente la prevalencia de burnout en los profesionales de la medicina y la enfermería es fundamental para los responsables de las políticas de salud ocupacional y de la gestión hospitalaria, ya que proporciona la información necesaria para estimar la necesidad de servicios e intervenciones preventivas y/o de tratamiento adecuados para apoyar a esta población. Para disminuir el riesgo de burnout, los programas de intervención deben plantearse como objetivo reducir los factores de riesgo y dirigirlos hacia las personas y las organizaciones. Finalmente, señalar que es necesario realizar estudios longitudinales y de seguimiento, ya que en general se evalúa a los participantes en el estudio una sola vez, en 240 una muestra única. Los estudios longitudinales nos proporcionarían información muy valiosa sobre el proceso de desarrollo y las sucesivas fases sintomatológicas del síndrome, al mismo tiempo que nos permitiría conocer las relaciones causales entre los diferentes factores personales y laborales con los que se encuentra vinculado. En conclusión, se puede afirmar que el síndrome de burnout es altamente prevalente en los médicos/as y enfermeros/as ecuatorianos y como tal podría ser una amenaza en la calidad de los servicios prestados y su salud mental y el bienestar personal, lo que sugiere la necesidad de realizar un seguimiento psicológico y psiquiátrico de estos profesionales. 241 VI. CONCLUSIONES 242 Considerando los resultados hallados en este estudio, se establecen las siguientes conclusiones: 1. Perfil de la muestra. - El perfil sociodemográfico del personal de salud que participó en este estudio fue el de una mujer, con una edad media de 40 años, con al menos dos hijos, mestiza, y casada. - En relación con el perfil laboral de la muestra, fue el de un profesional con ingresos mensuales familiares superiores a $1000,personal de enfermería, con una experiencia profesional de 10 o más años, y dedicación total, que ejercía su actividad en el sector público, con un contrato indefinido en una sola institución y una jornada laboral de 8 horas diarias, que trabajaba por turnos, que prestaba atención directa a los usuarios entre el 76-100% del tiempo, atendiendo a un mínimo de 17 pacientes al día, y que consideraba que disponía de “bastantes” recursos institucionales. - En cuanto a las variables clínicas, los profesionales de la salud que participaron en este estudio presentaron puntuaciones medias en síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, depresión neuroticismo, psicoticismo, extraversión, apoyo social y afrontamiento activo y pasivo. 2. Prevalencia del síndrome de burnout y de las dimensiones del burnout. - La prevalencia del síndrome de burnout fue de elevada, afectando a un 36.4% del personal médico y de enfermería. 243 - Sin embargo, con respecto a las dimensiones del burnout (cansancio emocional, despersonalización y falta de realización personal) evaluadas de manera independiente, se obtuvieron valores inferiores a los encontrados en investigaciones previas: el 17.6% de los participantes presentaron niveles elevados de cansancio emocional, el 13.6% experimentaron altos niveles de despersonalización, y el 18.2% informaron de bajos niveles de realización personal en el trabajo. 3. Variables sociodemográficas, laborales y clínicas asociadas a la presencia de burnout, cansancio emocional, despersonalización y falta de realización personal. - En relación con las variables relacionadas con la presencia de burnout en los profesionales de salud, presentaron mayor riesgo de burnout aquellos profesionales con ingresos mensuales familiares de $1000 o más, el personal médico; los que tenían jornadas laborales de más de ocho horas diarias; con número mayor a 17 pacientes atendidos al día, los profesionales sanitarios que trabajan con turnos, los que presentaban síntomas somáticos y de ansiedad; y los que presentaban neuroticismo y psicoticismo. - Respecto a la dimensión de cansancio emocional, presentaron un mayor riesgo de cansancio emocional los profesionales de la medicina; el personal sanitario que trabajaba por turnos; los que estaban experimentando síntomas somáticos y de ansiedad; y aquellos con neuroticismo, psicoticismo y los que presentaron estrategias de afrontamiento pasivo. La extraversión actuó como factor de protección. 244 - Las variables relacionadas con un mayor riesgo de despersonalización fueron ser varón; tener un número mayor de 17 pacientes atendidos al día; presentar síntomas somáticos; presentar psicoticismo; y emplear estrategias de afrontamiento pasivo. - En relación con la dimensión de realización personal, presentaron mayor riesgo de baja realización personal aquellos que no eran mestizos (perteneciendo a las etnias blanca, afroecuatoriana o indígena); profesionales de enfermería; aquellos que realizaban turnos; los que presentaban depresión; los que presentaban neuroticismo; y los que empleaban estrategias de afrontamiento pasivo. El apoyo social actuó como factor de protección. - 4. Implicaciones prácticas y directrices futuras. - Los resultados de investigación proporcionan evidencia sobre la prevalencia de burnout en profesionales de salud en Ecuador, constituyendo el primer estudio a nivel nacional que determina la prevalencia del síndrome de burnout, sus dimensiones, y las variables relacionadas con su presencia. - Del presente estudio se derivan importantes implicaciones para la práctica clínica y las políticas sanitarias, como la importancia de desarrollar servicios preventivos para evitar futuros casos de burnout en una población con alto riesgo de desarrollarlo, y de tratamiento para aquellos que ya lo han desarrollado, reduciendo los costes derivados del síndrome de burnout a nivel personal y profesional, y sus 251 equity theory to examine the difference between burnout and depression. Anxiety, Estress & Coping. 13, 247–268. Balch, C. M., Freischlag, J. A., y Shanafelt, T. D. (2009). 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Sociodemográficas Sexo: Hombre Mujer Edad: ____ años Número de Hijos: _____ Etnia: Mestizo Blanco Afro ecuatoriano Indígena Estado Civil: Soltero Casado Pareja de hecho Divorciado/separado Viudo/a Laboral Ingresos familiares mensuales: 0-1000 USD 1001-2000 USD 2001-3000 USD 3001-4000 USD 4001-5000 USD 5001-6000 USD Profesión: Médico/a Enfermero/a Total en años de la experiencia laboral: _________ Dedicación: Tiempo completo Tiempo parcial Sector en el que trabaja: Privado Público Mixto El Tipo de Contrato que posee en esta institución es: Ninguno Eventual Ocasional Plazo Fijo Indefinido Servicios profesionales En cuantas instituciones está trabajando actualmente incluya su consultorio privado______ Horas de trabajo diarias______________ El trabajo que realiza es: Con turnos Sin turnos Durante la jornada del trabajo que porcentaje atención directa tiene con los pacientes: Ninguno 025 % 26-50% 51-75% 76% o 100% Número de pacientes que atiende diariamente: ________ La institución provee de los recursos necesarios para su trabajo. Nada Poco Bastante Totalmente Le recordamos la importancia del estudio para su colectivo ocupacional y que sus respuestas serán únicas. ANEXO 2 INVENTARIO DE BURNOUT DE MASLACH [MBI] ANEXO 4 INVENTARIO COPE-28 Las siguientes afirmaciones se refieren a la manera que usted tiene de manejar los problemas. Indique si está utilizando las siguientes estrategias de afrontamiento señalando el número que corresponda a la respuesta más adecuada para usted, según los siguientes criterios: 0 1 2 3 No he estado haciendo esto en absoluto He estado haciendo esto un poco He estado haciendo esto bastante He estado haciendo esto mucho 1. Me he estado centrando en el trabajo y otras actividades para apartar mi mente de cosas desagradables. 0 1 2 3 2. He estado concentrando mis esfuerzos en hacer algo acerca de la situación en la que estoy. 3. Me he estado diciendo a mí mismo “esto no es real”. 4. He estado tomando alcohol u otras drogas para sentirme mejor. 5. He estado consiguiendo apoyo emocional de los demás. 6. He estado dejando de intentar hacerle frente. 7. He estado dando pasos para intentar mejorar la situación. 8. Me he estado negando a creer que esto ha sucedido. 9. He estado diciendo cosas para dejar salir mis sentimientos desagradables. 10. He estado recibiendo ayuda y consejo de otras personas. 11. He estado consumiendo alcohol u otras drogas para ayudarme a superarlo. 12. He estado intentando verlo desde otra perspectiva que lo haga parecer más positivo. 13. Me he estado criticando a mí mismo. 14. He estado intentando dar con alguna estrategia acerca de qué hacer. 15. He estado consiguiendo consuelo y comprensión de alguien. 16. He estado dejando de intentar afrontarlo. 17. He estado buscando algo bueno en lo que está pasando. 18. He estado haciendo bromas sobre ello. 19. He estado haciendo cosas para pensar menos en ello, como ir al cine, ver la televisión, leer, soñar despierto, dormir o ir de compras. 20. He estado aceptando la realidad del hecho de que ha ocurrido. 21. He estado expresando mis sentimientos negativos. 22. He estado intentando encontrar consuelo en mi religión o creencias espirituales. 23. He estado intentando conseguir consejo o ayuda de otros acerca de qué hacer. 24. He estado aprendiendo a vivir con ello. 25. He estado pensando mucho acerca de los pasos a seguir 26. Me he estado culpando a mí mismo por cosas que sucedieron. 27. He estado rezando o meditando. 28. He estado burlándome de la situación. ANEXO 5 CUESTIONARIO DE APOYO SOCIAL [MOS] Las siguientes preguntas se refieren al apoyo o ayuda de que usted dispone: 1.- Aproximadamente, ¿Cuántos amigos íntimos o familiares cercanos tiene usted? (personas con las que se siente a gusto y puede hablar acerca de todo lo que se le ocurre). Escriba el número de amigos íntimos _______ y familiares cercanos: _______ Todos buscamos a otras personas para encontrar compañía, asistencia u otros tipos de ayuda ¿Con qué frecuencia dispone usted de cada uno de los siguientes tipos de apoyo cuando lo necesita? Señale el número que corresponda a la respuesta más adecuada para usted según los siguientes criterios: Nunca Pocas veces Algunas veces La mayoría de veces Siempre 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 2. Alguien que le ayude cuando esté enfermo. 3. Alguien con quien pueda contar cuando necesita hablar. 4. Alguien que le aconseje cuando tenga problemas. 5. Alguien que le lleve al médico cuando lo necesita. 6. Alguien que le muestre amor y afecto. 7. Alguien con quien pasar un buen rato. 8. Alguien que le informe y le ayude a entender una situación. 9. Alguien en quien confiar o con quien hablar de sí mismo y sus preocupaciones. 10. Alguien que le abrace. 11. Alguien con quien pueda relajarse. 12. Alguien que le prepare la comida si no puede hacerlo. 13. Alguien cuyo consejo realmente desee. 14. Alguien con quien hacer cosas que le ayuden a olvidar sus problemas. 15. Alguien que le ayude en sus tareas domésticas si está enfermo. 16. Alguien con quien compartir sus temores o problemas más íntimos. 17. Alguien que le aconseje como resolver sus problemas personales. 18. Alguien con quien divertirse. 19. Alguien que comprenda sus problemas. 20. Alguien a quien amar y hacerle sentirse querido. ANEXO 6 CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD DE EYSENCK REVISADOABREVIADO [EPQR-A] Las siguientes preguntas se refieren a distintos modos de pensar y sentir. Lea cada pregunta y coloque una cruz bajo la palabra SI o la palabra No según sea su modo de pensar o sentir. No hay respuestas buenas o malas, todas sirven. Descripción Si No 1. ¿Tiene con frecuencia subidas y bajadas de su estado de ánimo? 2. ¿Es usted una persona comunicativa? 3. ¿Lo pasaría muy mal si viese sufrir a un niño o a un animal? 4. ¿Es usted una persona de carácter alegre? 5. ¿Alguna vez ha deseado más ayudarse a sí mismo/a que compartir con otros? 6. ¿Tomaría drogas que pudieran tener efectos desconocidos o peligrosos? 7. ¿Ha acusado a alguien alguna vez de hacer algo sabiendo que la culpa era de usted? 8.¿Prefiere actuar a su modo en lugar de comportarse según las normas 9.¿Se siente con frecuencia harto/a («hasta la coronilla») 10. ¿Ha cogido alguna vez algo que perteneciese a otra persona (aunque sea un broche o un bolígrafo)? 11. ¿Se considera una persona nerviosa? 12. ¿Piensa que el matrimonio esta pasado de moda y que se debería suprimir? 13. ¿Podría animar fácilmente una fiesta o reunión social aburrida? 14. ¿Es usted una persona demasiado preocupada? 15. ¿Tiende a mantenerse callado/o (o en un 2° plano) en las reuniones o encuentros sociales? 16. ¿Cree que la gente dedica demasiado tiempo para asegurarse el futuro mediante ahorros o seguros? 17. ¿Alguna vez ha hecho trampas en el juego? 18¿Sufre usted de los nervios? 19¿Se ha aprovechado alguna vez de otra persona? 20. Cuando está con otras personas ¿es usted más bien callado/a? 21. ¿Se siente muy solo/a con frecuencia? 22. ¿Cree que es mejor seguir las normas de la sociedad que las suyas propias? 23. ¿Las demás personas le consideran muy animado/a? 24. ¿Pone en práctica siempre lo que dice?