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Guerrilla y antifascismo en la Europa de los años 40. La Federación de Guerrillas de León Galicia y el Ejército Guerrillero de Galicia (1939-1951)

Rodríguez Gutiérrez, Alejandro

Abstract

Durante los años 30 y 40 del pasado siglo XX, buena parte de Europa experimentó un importante de número de Guerras civiles internas. Bajo el manto de la Segunda Guerra Mundial, se desarrollan múltiples luchas entre fascismo y antifascismo, que en buena parte de las mismas, se desarrollan en forma de guerra de guerrillas, de Resistencia armada. Es en este contexto como, en el Noroeste de la Península Ibérica, y marcados por el propio desarrollo de la Guerra Civil española, donde se van a desarrollar dos formas diferentes de Resistencia armada, de guerrilla, que adoptarían dos formas básicas de organización. Así, trataremos de adentrarnos en el estudio de ambas, tanto desde el punto de vista orgánico como desde el punto de vista de las redes de apoyo que sostienen a ambas.

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ESCUELA DE DOCT ORADO INTERN A CION AL DE LA USC Alejandro Rodríguez Gutiérrez T esis doctoral Guerrilla y antifascismo en la Europa de los años 40. La F ederación de Guerrillas de León-Galicia y el Ejército Guerrillero de Galicia Santiago de Compostela, 2023 Pr ograma de doctorado en Historia Contemporánea TES IS DO CTORAL GUERRILLA Y AN TIFASCIS MO EN LA EUROPA DE L OS AÑOS 4 0. LA FEDERAC I ÓN DE GUERRILLAS DE LEÓN - GALICIA Y EL EJÉR CIT O GUERRILLERO D E GALIC IA Autor Alejandro Rodrí guez Gutiérrez Director: Emilio F. Grandío Seoane PROGRAM A DE DO CTORADO EN HISTORIA C ONTEMPORÁN EA SANTIAGO DE CO MPOSTE LA 1 AGRADECIMIENTOS Todo trabajo individual, tiene una gra n p arte de trabajo colectivo. Y la tesis doctoral que aquí pr esentamos es el resultado del e sfuerzo y dedicació n no sólo del autor, sino de muchas otras personas. Es, incluso, un trabajo generacional. Y el primer esfuerzo es el de mis padres, Gonzalo y En carnita, dos traba jadores ejemplares, que me lo han dado todo y a los que nunc a podré agradecer tantas horas de sacrificio y dedicac ión para que y o pudiera estudiar, formarme, mejorar y que, además, lo hiciera con libertad. También e s el esfuerzo de mis abuelos, cuatro campesinos de aldeas de montaña en los límites del Bierzo y Galici a que vivi eron por y para el cuidado de sus fa milias. Ha y algo de c ada uno de ellos en mí. Del que no conocí, porque me prestó su nombre. De la que se fue hace mucho, por todo lo que me quiso y todo lo que me dejó sin contar. De l que se fue hace menos, porque siempre fue una luz y un espejo en el que mirarse. Y de la que está, porque siempre he tenido la suerte de tener dos madres que me han querido y c uid ado a parte s i g uales . Este esfuerzo también es de Sandra, quien me ha escucha do, apo y ado, animado y entendido desde hace más de ocho años. Sin su ayuda, sin las hora s que hemos dejado de pasar juntos, sin los días de reclusión en Pardollán, sin las bichas, sin los jueg os, sin las peleas y sin r ec ordarme siempre que hay que vivir a la vez que se trabaja, ni esta tesis ni y o hubiésemos salido adelante. Gracias por estar siempre ahí, a mi lado y gracias po r la familia que hemos formado a lo largo de este proceso . Y tambi én, aunque él todavía no lo sepa, este traba jo es un esfuerzo de la persona que ha venido a cambiar nuestro mundo. A mi hijo B runo le he robado mucho ti empo y sólo espero que todo este trabajo pueda s ervir le al gún día para s er me jor persona. Otra aportac ión fundame ntal para que esta tesis ha y a s alido adel ante es la de mi director, Emi lio Grandío. Desde la prime ra ma trícula de l a tesis, allá por e l 2010, gracias a él – y a J avier Rodríguez, de l a Universidad de León – cons eguí sacar ade l ante el enorme trabajo de documentación que requería este proy ecto. Gracias a él y a esos viajes interminables entr e A Coruña y Le ón me fue haciendo v er que esto tenía que salir adelante. Ni él ni y o teníamos la certeza de que iba a s er así, pero al final lo hemos conseguido. Y gracias a él he conseguido pensar más y mejor, darlle outra volta, y qu e el desarr ollo pe rsona l e i ntelec tual ha y an ido de la mano. También han aportado un enorme esfuerzo mis compañeras y compañeros del Aula A rqueológica de Las Médulas. Tere, Carlos, Cris y a casi todas las personas que han trabajado allí desde el 2017, gracias, porque me permitisteis sacar adel ante mucho 2 trabajo y cargároslo vosotros. Vuestro compañerismo ha sido un ejemplo. Del mismo modo, mi s coleg as de Sputnik Labrego me han ayudado a conocer la cienc i a y el trabajo colectivo desde un punto de vista rea l, sin ataduras, en el que cada contribu ción cuenta. Le s do y l as g racias infinitas por haberme permitido trabajar en el que posiblemente sea el pro y ecto más bonito y más emocional en el que he podido p articipa r , y en el que he descubierto que tengo una nuev a familia en el pueblo de Cas aio – graci as, Francisco, gracias, César – . Hay dos personas de las que me acuerdo y que ya no están aquí para v er este fruto de tantos esfuerzos. Una de esas personas me a y udó a compr ender que el mundo era una compleja conexión entre pr ese nte y pasado, que la lec tura es un a forma de vida y qu e el ti empo con los amigos y con los s eres queridos es impe rdona bl e. De Andr és Crespo me acuerdo y le echo de menos todos los días, y una parte de mí mismo se formó entre cigarros, cu nca s, libros, ex humac iones y viaj es en BMW. Y también me acuerdo mucho de Pil i, nuestra querida auxil iar en el Archivo militar de Ferrol, quien con paciencia y tesón resolví a casi cualquier du da y encontraba cu alquier documento que necesitara s. Con amb os quedaron de m asiada s cosas pendiente s. También un enorme esfuerzo han aportado aquí todas las personas que trabajan en los archivos qu e h emos visi tado para el desarrollo de esta tesis doc toral, tanto en Ferrol, Madrid, P onfe rr ada, Lisboa... A todas ellas les a g radezco su trabajo y la aportación para cono cer mejor toda esta historia. Pero, por encima de to das ellas, está Rebeca Martínez, quien desde el primer día me ha ay ud ado y me ha facilitado tal cantidad de causas que no sé cómo a g radecerle todo su trabajo. Y también a Ma ría Molinero, que me ayudó a conseguir documentación de Madrid y que siempre se ha ofrec ido a a y udar de ma nera desinteresada. Personas como vosotras son las que hacen de este un mundo mejor. Por último ni quiero ni puedo olvi darme d e muchas otras pe rsonas qu e, sin saberlo, también me han ay udado a desarrollar to do este tr aba jo. Mi hermano P ablo, mi cuñada Loreta, mis sobrinas Celia y Sara, mi s amigos,… todas ellas han aportado su granito de arena y han contribuido a que, por fin, pueda culminar esta f ase de mi carrera profesional. 3 RESUMEN En los años 30 y 40 del pasado siglo XX, en buena parte de Europa occidental se van a desarrollar diversas guerras civiles. Bajo el mantra de la Segunda Guerra Mundi al y l as invasiones militares fascistas, en diver sos países se desarrollan múl tiples luchas entre fascismo y antifascismo. Además, en la ma y or parte de los mismos, estas luchas adquieren una forma de guerra irregular , de guerra de guerrillas, de Resistencia armada. Y, en cada un o de esos puntos, las particularidades propias van a determinar las fo rmas y las maneras en que se desa rrollan esas luchas. En el Noroe ste de la Península Ibérica, en Galicia y una pa rte de la provincia de Le ón, esta forma de lucha tiene también un desarrollo propio. Marca da por el contexto que provoca el estallido del golpe de Estado de julio de 1936 y el desarrollo de la propia Guerra civil española, se van a dar dos formas diferentes de organización. El estudio de ambas, desde sus orígenes a sus finales, se rá n de análisis en este pro y ecto d e tesis doctora l, en el mismo nivel que la importancia que sus redes de enlaces adquirirían para el propio sostenimiento de la Resistencia a rm ada . RESUMO Nos anos 30 e 40 do pasado século XX, boa parte de Europa occidental vi use sacudida por diversas guerras civís. Baix o o paraugas da Segunda Guerra Mund ial e as invasións militares fascistas, en moitos países desenvolvéronse múltiples loi tas entre fascismo e antifascismo. Además, na meirande parte deles, esas loitas van tomar a forma de guerra irregular , d e guerra de gu errillas, de Resistencia armada. E, en cada un destes luga res, as súas propias pa rticularida des van determinar as formas e as maneiras en que se desenvolven dit as loitas. No Noroeste da Península I bérica, na Galiza e no occidente da pro vincia de León. Esta forma de loita ten tamén un desenvolvemento propio. Marcada polo cont exto do estallido do golpe de Estado d e xullo do 36 e a pr opia Guerra civil española, vanse dar dúas for m as diferentes de or g anización. O estudo de ámbalas dúas, dend e os orix es ata os f inais, serán de análise na presente tese de doutoramento, no me smo nivel que a im portanc ia d as r edes d e enlace s adquiriría n para o propio sostenim ento da Resiste ncia armada. ABSTRACT During the 30s and 40s of the last 20th century , different civil wars are developed in Western Europe. Hidden by the World Wa r I I and the military invasions, different coutries had their particular y figth between fascism and anti -fascism movements. Almost, in most of them that figth takes the form os an irre g ular warf are , guerrilla warfare, armed Resistance. At eache of theses places, their own particularities are going to determinate the developement of that conflicts. In the Nort hwest of the Iberian Peninsula, specifically in Gal icia and a the León province, this figth h ad t heir own develope. Det ermined b y the context provided b y the coup d’état of Jul y 1936 and t he Spanish Civil War, there are going to born tw o different tipes of Resistance. Both are going to be an esenc i al part of this PhD thesis in the same way th at the a na l y si s o f the pe ople who support the armed groups. 4 ABREVIATURAS AARMH Archivo de la Asociac ión para la Recuperación de la Memoria Histórica AFJB Archivo de la Fundación José Barr eiro AFP I Archivo de la Fundación Pablo Ig lesias AGE Agrupación de Guerrilleros Españoles AGe HD Archivo Genera l e Histórico de Defensa AHPCE Archivo Histórico de l Pa rtido Comunista de España AIMN Archivo Inter m edio Militar Nor o este AK Armia Kra jow a, Ejé rcito del I nt erior Polaco ANFD Alianza Nacional de F uerzas Democráticas ANTT Arquivo Nacional da Torre do Tombo ARMH Asociación para la Recuperac ión d e la Me moria Histórica AS Armée secrè t e, Ar mada Secre ta, Francia AVNOJ Antifasistiko Vjece Narodnog Oslobodj enja, Consejo Antifascista de Liberac ión N ac ional CCPCE Comité Central del PCE CDLL Ceux de la Libération, Los de la liberación, Francia CDLR Ceux de la Résistance, Los de la Re sistencia, Francia CEDA Confederación Española de De rechas Autónomas CFNL Comité français de la Libération nationale, Comité francés de la liberación nacional CIL Corpo italiano di liberazione, Cuerpo italiano de Liberación CLN Comitato di L ibe ra zione Nazionale, Comité de L iberación Nacional, Italia CLNAI Comitiato di liber azione nazionale per l’Alta Italia, Comité de L iberación Nacional de I talia del Norte CMA Comité de Milicias Antifascistas, Asturias CNR Conseil national de la Résistance, C onsejo Nacional de la Resistenci a, Francia CNT Confederación Nacional del Traba jo CPPCE Lugo Comité Provincial del PCE de L ugo CRPCE Galicia Comité Regional del PCE de Ga licia DSE Dimokratikos Stratos Ellados, Ejér cito Democrático de Grecia EAM Ethniko Ape leftherotiko Metopo, Movimiento de L ib eración Nacional, Grecia EDES Ethnikos Dimokratikos Ellinikos S y nd esmos, Liga Griega Naciona l Democrá tic a EGG Ejército Guerrillero de Gali cia ELAS Elleniko L aiko Apeleftherotiko Strato, Ejército Griego de Liberación Popular FF I Forces frança ises d e l’inté rieur, Fuerzas francesas del Interior FF L Forces Françaice s L ibres , Fue rzas Francesas Libres 5 FGL-G Federac ión d e Guerr illas de León-Galicia FGP Federac ión d e Guerr illas Populares FTP Francs-tireurs et partisans, Fra n cia GNR Guarda Nac ional Republi cana , Portu g al IC Internacional Comunista JSUN Junta Suprema de Unión Nacional KKE Kommunistikó Kómma Elládas, Partido Comunista de Gr ecia KPD Kommunistische Partei Deutschlands, Par tido Comuni sta de Alemania KPÖ Kommunistische Partei Österr eichs, Partido Comuni sta de Austria KSČ Komunistická strana Československa, P artido Comunista de Checoslovaquia KSS Komunistická strana Slovenska, Partido Comunista de Eslovaquia MSP Minero Siderúrgica de Ponferrada OCM Organisation civile e t milit are , Organización civil y mi litar, Franc i a ORGA Organización Republica n a Ga llega Autónoma PCE Partido Comunista de España PCF Parti communiste français, Partido Comunista francé s PCI Partito Comunista I t aliano PCY Komunistička Partija Jugoslavije, Partido Comunista de Yugoslavia PIDE Policía I nte rna cional e Defesa do Estado, Portugal PSOE Partido Socialista Obrero Español PVDE Policía de Vig ilân cia e Defesa do Estado, Portugal SOE Special Operations Executive SZP Służba Zwycięstwu Polski, Servicio par a la victoria de Polonia UGT Unión General de Trabajadores UNE Unión Nacional Espa ñol a URSS Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas ÚVOD Ústřední vedení odboje domácího, J efa tura Central de Defe nsa Nacional checoslovaca ZWZ Zwią zek Walki Z brojnej, L iga de la Lucha Armada, Polonia 6 ÍNDICE DE MAPAS, TABLAS Y GRÁFICO S MAPAS Mapa nº 1. Primeros grupos de huidos. Nore ste d el B ierzo………………………………....115 Mapa nº 2. Primeros grupos de huidos. Triángulo B ierzo- Lug o- Asturias…………………..116 Mapa nº 3. Primeros grupos de huidos. Triángulo Bierzo-Lugo- Ourense…………………..121 Mapa nº 4. Primeros grupos de huidos. Primer grupo de asturianos………………………..132 Mapa nº 5. Primeros grupos de huidos. Seg undo g rupo de asturianos……………………...138 Mapa nº 6. Primeros grupos de huidos. “Seg undo” viaje a Portu g al………………………..141 Mapa nº 7. Primeros grupos de huidos. Sur de L ugo………………………………………..168 Mapa nº 8. Primeros grupos de huidos. Norte de L ugo y A Coruña………………………...170 Mapa nº 9. Primeros grupos de huidos. Resto de A Coruña ……………… ………………...176 Mapa nº 10. Primeros grupos de huidos. L ímites de L ugo, Ourense y Pontevedra…………180 Mapa nº 11. Primeros grupos de huidos. Comarca de Vig o………………………………….182 Mapa nº 12. Persona s enca rtadas por municipio. A Coruña…………………………………. 389 Mapa nº 13. Persona s encartadas por municipio. L u g o……………………………………… 400 Mapa nº 14. Persona s encarta d as por municipio. L eón…………………… ………………… 407 Mapa nº 15. Persona s enc artadas por municipio. Ourense… …………… …………………... 413 Mapa nº 16. Persona s encartadas por municipio. Pontevedra………………………………... 419 Mapa nº 17. Distribución de zonas en los primeros grupos de huidos en el resto de Ga licia.. 579 Mapa nº 18 . Concentración de grupos en los límites de Le ón, L ugo y Ourense…………… .580 7 TABLAS Tabla nº 1. Nº de proce di mientos estudiados por provincia …………………………………... 33 Tabla nº2. Nº de proce di mientos por provincia …………………………………………….. 374 Tabla nº 3. Nº de per sonas enca rtadas por provincia……………………………………….. 381 Tabla nº 4. Nº de personas enca rtadas, A Coruña I …………………………………………. 389 Tabla nº 5. Nº de personas enca rtadas, A Coruña II ………………………………………... 391 Tabla nº 6. Nº de personas enca rtadas, A Coruña III ……………………… ……………….. 395 Tabla nº 7. Nº de personas enca rtadas, A Coruña IV ……………………………………….. 397 Tabla nº 8. Nº de personas encartadas, Lugo I ……………………………………………… 400 Tabla nº 9. Nº de personas enca rtadas, L ugo II … ………………………………………….. 402 Tabla nº 10. Nº de personas encartada s, L ugo III …………………………………………... 404 Tabla nº 11. Nº de personas encartada s, L eón I …………………………………………….. 407 Tabla nº 12. Nº de personas encartada s, L eón II ……………………………………………. 408 Tabla nº 13. Nº de personas encartada s, L eón III … ………………………………………... 410 Tabla nº 14. Nº de personas encartada s, Ourense I …………………………………………. 413 Tabla nº 15. Nº de personas encartada s, Our ense II ………………………………………… 414 Tabla nº 16. Nº de personas encartada s, Ourense III ……………………………………….. 416 Tabla nº 17. Nº de personas encartada s, Pontevedr a I ……………………………………… 419 Tabla nº 18. Nº de personas encartada s, Pontevedr a II ……………………………………... 420 Tabla nº 19. Nº de personas encartada s, Pontevedr a III …………………………………….. 421 Tabla nº 20. Situación procesal, total ……………………………………………………….. 424 Ta bla nº 21. Situación procesal, A Coruña …………………………………………………. 424 14 ÍNDICE GENERAL AGRADECIMIENTOS ....... ……………………………………………………………1 RESUMEN, RESUMO, ABSTRACT ………………………………………………....3 ABREVIATURAS ……………………………………………………………………...4 ÍNDICE DE MAPAS, TABLAS Y GRÁF ICOS ……..……………………………….6 ÍNDICE GENERAL ........……………………………………………………………..14 PRESENTACIÓN .........................................................................................................23 CAP ÍTULO 1. INTROD UCCIÓN …………………………………………….27 1.1. PRESUPUESTOS DE PAR TID A. OBJETIVOS E HIPÓTESIS ……..27 1.2. METODOLOGÍA ………………………………………………………..29 1.3. FUENTES …………………………………………………………………32 1.3.1. Archivos consultados ………………………………………….32 1.3.2. Documentación …………………………………………………37 1.4. MARCO TEÓRICO ……………………………………………………..38 1.4.1. La larga duración de la Guerr a Civil Española …………….39 1.4.2. L as guerras civiles en la b atalla id eol ógica europea (1936 - 1949) …………………………………………………………………………………..42 1.4.3. La Resistencia com o exper iencia de guerra ..............................44 1.4.4. El campesinado como garante de la Resistencia …………….47 1.5. ESTADO DE LA CUESTIÓN …………………………………………..49 1.5.1. Exclusión . La hi storia desde la ideología. Dictadura, exilio y Transición …………………………………………………………………………….49 1.5.2. Silencio. La historia de la Resistencia se escr ibe en los tiempos de la amnesia colectiva. Los años 80 y 90 ………………………………………….51 1.5.3. Inclusión . La r uptura me todoló gica y las bases para el avan c e …………………………………………………………………………………53 15 1.5.4. Conflicto . L a Resistenc ia en la trinchera de la Historia y la memor ia ……………… ……………………………………………………………….55 1.6. CONTEXTUALIZACIÓN HISTÓRICA ……………………………….59 1.6.1. El antes. Resistencias y guerras irregulares ant es de la Segund a Guerra Mundial ……………………………………………………………………….60 1.6.2. El d urante. La ge neralización de las Resistencias d urante la Segunda Guerra Mundial …………………………………………………………….63 1.6.2.1. Polonia. La prime ra invasión y la primera Resistencia.......................................................................................................................64 1.6.2.2. Francia o la primera división de la Resistencia ………66 1.6.2.3. I talia. La g uerra civil de la Resistencia contra el fascismo………………………………………………………………………………...69 1.6.2.4. Yugoslavia o la m ultipl icac ión de los conflictos………71 1.6.2.5. Grecia. La primera fa s e de la Guerra civil ……………..72 1.6.3. El despu és. La continuación de las Resistencias y las gu er ras civiles tras la Segunda G uerra Mundial …………………………………………….74 1.6.3.1. Grecia. Resistencia, terror reaccionario y Guerra Civil …………………………………………………………………………………….74 1.6.3.2. España. El comienzo y el final de la R esistenc ia antifascista e n Eu ropa …………………………………………………………………76 CAP ÍTULO 2. LA GUERRA CIVIL QUE NO TERMINA EN EL NOROESTE …… …………… ………… ………………… …………….. . 81 2.1. INTRODUCCIÓN. EL NACIM IEN TO DE LA GUERRA IR REGULAR EN LEÓN-GALICIA ………………………………………………..81 2.1.1. Los efectos del triunfo golpe de Estado ………………………82 2.1.2. E l triángulo de la diáspora. De huidos a gu er riller os en El Bierzo, Lugo y Ourense …………………………………………………………….101 2.1.2.1. L os procesos de ocultación como origen de los fuxidos ……………………………………………………………………………….101 2.1.2.1.1. El Bierzo y Cabrera ………………………..102 16 2.1.2.1.2. Valdeorras, Viana y Terra de Trives ………106 2.1.2.1.3. Ancares y Quiroga ………………………….109 2.1.2.2. L a estabilización de la Resistencia. Los primeros grupos …………………………………………………………………………………113 2.1.2.2.1. El Noreste del Bierzo ……………………….114 2.1.2.2.2. El triángulo Bierzo-Lugo-Asturias ………..115 2.1.2.2.3. El triángulo Bierzo-Lugo-Ourense ……….. 119 2.1.2.3. El cambio viene de fu era . La ll egada d e los asturianos ……………………………………………………………………………...131 2.1.2.3.1. Las carambolas de la clandestinidad o el primer grupo de asturianos …………………………………………………………………...131 2.1.2.3.2. De Asturias a Portugal pasando por Casaio. El segundo grupo de asturianos ………………………………………………………..136 2.1.2.3.3. El ¿segundo? viaje a Portugal …………….138 2.1.2.3.4. Salir al exilio desde el e xilio. Portugal como vía de fuga ………………………………………………………………………………..146 2.1.3. Otras for m as, otros contextos. La experiencia d e guerra en el resto de Galicia ………………………………………………………………………154 2.1.3.1. Fuga y ocultación alejados de los frentes ……………154 2.1.3.1.1. El resto de la provincia de Lugo …………..154 2.1.3.1.2. La provincia de A Coruña ………………… 158 2.1.3.1.3. La provincia de Pontevedra ………………...162 2.1.3.2. Los fuxidos dispersos …………………………………167 2.1.3.2.1. El sur de la provincia de Lugo …………….167 2.1.3.2.2. El norte de Lugo y A Coruña ………………169 2.1.3.2.3. El resto de A Coruña ……………………….176 2.1.3.2.4. Los límites de Lugo, Oure nse y Pontevedra ……………………………………………………………………………177 2.1.3.2.5. La comarca de Vigo ………………………...181 2.1.4. Conclusiones …………………………………………………..184 17 2.2. LA PRIMERA RE SISTENCIA DEL OCCIDENTE DE EURO PA. LA FEDERACIÓN DE GUERRILLAS DE LEÓN-GALICIA ……………………….188 2.2.1. Del fracaso portugués, al hito fundacional de F erradillo …...189 2.2.1.1. El retorno de un exilio fracasado ……………………...189 2.2.1.2. Era verdade ramente el Ejérc it o Re publicano transformado en guerrillas. L a Federación de Guerrillas Populare s ……… …………192 2.2.1.3. Un amplio y cómodo campamento. L a Ciu dad de la Selva y la creac ión de los prim eros r eglamentos …………………………………………….196 2.2.1.4. Ferradillo, abr il de 1942. El mito fundacional………..200 2.2.2. El tie m po de la esperanza de la R esistencia antif ascista en el Noroeste ………………………………………………………………………………203 2.2.2.1. El avance del antifasc ismo y los contactos con el exterior ………………………………………………………………………………..203 2.2.2.1.1. Unión Nacional Española, el PCE y la Federación ……………………………………………………………………………204 2.2.2.1.2. Fede ración de Gue rrillas de L eón-Galicia ¿y Asturias? ........................................................................................................................207 2.2.2.2. Exigentes con nosotros mismos. Pronto leerás nuestro periódico. El Guerr illero………………………………………………………………209 2.2.2.3. Congresos, plenos y asambleas. El órga no supremo……………………………………………………………………………….212 2.2.2.4. El futuro y a está aquí. El IV Congreso………………..214 2.2.2.5. La I Agrupación, Le ón………………… ……………..217 2.2.2.6. Más cambios y más organización. El V Congre so ……218 2.2 .2.7. La II Agrupación, Ourense… …………… ……………222 2.2.3. Como un castillo de naip es. El rápido final d e la unidad antifascista ……………………………………………………………………………223 2.2.3.1. Todo empieza en Columbrianos. El princ ipio del fin de la I Agrupación…………………………………………………………………………..224 2.2.3.2. L a Comisión Pro vincial de Guerrillas de Lugo y su difícil int e g r a ción …………………………………………………………………………….226 18 2.2.3.3. L os problemas crecen. La III Agrupación, L ugo y A Coruña………………………………………………………………………………...231 2.2.3.4. Los pasos definitivos hacia la ruptura de la unidad….237 2.2.3.5. La escisión comunista en el VI Congreso …………… .240 2.2.3.6. La reunificación que no llega. Julio de 1946 …………245 2.2.3.7. La desbandada del 46 …………………………………247 2. 2.3.8. Los restos del naufragio………………………………251 2.2.4. Conclusiones …………………………………………………...255 2.3. LAS NUEVAS FORMAS DE RESISTENCIA. EL EJÉRCITO GUERRILLERO DE GALICIA ……………………………………………………258 2.3.1. De l aislamiento a la integr ación. Los p rimeros p asos para la organización comunista ……………………………………………………………..259 2.3.1.1. De huidos a guerrilleros en Curtis …………………….259 2.3.1.2. Cae el PCE, se reactiva la guerrilla. Sada y Berg ondo ……………… ……………………………………………………………..262 2.3.1.3. Más g uerrilleros, más conexiones. La integración en la III Agrupación de Guerrillas L ugo- Coruña………… ……………………………………265 2.3.1.4. L a Agrupación se tambalea . Tensiones en Pontedeume, caídas en L u g o y Ferrol ……………………………………………………………….269 2.3.2. La creación del Ejérc i to G uerrillero de Galicia ……………271 2.3.2.1. L lega el control del Comité Central del PCE. L legan Gayoso y Seoane ……………………………………………………………………...271 2.3.2.2. Abril de 1946. El nacimiento del Ejército Guerr illero de Galicia …………………………………………………………………………………273 2.3.2.3. A decir verdad, nos costó organizarlo. Contactos, caídas, deserc ion es e infiltra dos en la pr imavera de l 46… ……………………………………275 2.3.2.4. La necesaria reorg anización …………… ……………..281 2.3.2.5. Debilitamiento y avance en e l nort e de A C oruña ……283 2.3.2.6. El Guerr illero. Órgano del Ejército Guerrillero de Ga li c ia …………………………………………………………………………………286 19 2.3.3. Los años dorados. E l apogeo del Ejé rcito Gu erriller o de Galicia. 1947-1948 …………………………………………………………………..292 2.3.3.1. Crec e la guerrilla, crece la represión. La IV Agrupación se expande en Ferrol, pero cae Ponte …………… ……………………………………292 2.3.3.2. La “nueva” II Agrupac ión. El Ejército Guerrillero de Galicia en el triángulo Ourense-Lugo-El Bierzo ……………………………………...295 2.3.3.3. Cueste lo q ue cueste, levantaremos movimiento guerrillero en la provincia de Orense (sic.) La I Agrupa ción del Ejé rcito Guerrillero d e Galicia …………………………………………………………………………………300 2.3.3.4. L a nueva estrategia en el norte de l a provincia d e Lugo …………………………………………………………………………………..302 2.3.3.5. Reactivar la g uerrilla en la provincia de Pontevedra …………………………………………………………………………….304 2.3.3.6. Los últimos cambios en A Coruña …………………....308 2.3.4. Todo se derrumba. La caída del E jér cito Gu er ri llero de Galicia. 1948-1951 …………………………………………………………………..309 2.3.4.1. LA CAÍDA DE LA DIRECCIÓN ……………………...309 2.3.4.2. La nueva Dirección. Los nuevos problemas …………313 2.3.4.3. L a escasa vida de la V Agrupación en Pontevedra …………………………………………………………………………….323 2.3.4.4. El proceso de desaparición de la I Agrupación de Ourense ………………………………………………………………………………..326 2.3.4.5. El largo final de la II Agrupac ión ……………………..329 2.3.4.6. La desaparición de la III Agrupación ………………..340 2.3.4.7. La agonía de la IV Agrupación. El final de la lucha armada en A Coruña …………………………………………………………………..346 2.3.5. Conclusiones …………………………………………………...352 CAP ÍTULO 3. PA RECE SER COMO SI ALDEAS Y PUEBL OS, ESTUV IERAN TO DA V ÍA POR GANAR EN FAVOR DE LA ESPAÑA N ACI ONAL . LA GUERR ILLA Y SU S REDES DE AP OYO ……….. 357 20 3.1. INTRODUCCIÓN. FORMAS COTIDIANAS D E REPRESIÓN CONTRA LA GUERR I LLA ………………………………………………………..360 3.1.1. La juridi ficac ión del terror contra los enlaces ………………..363 3.1.1.1. El mismo comienz o para todo. El bando de de clarac ión del Estado de Guerra d e julio de 1936 ………………………………………………...364 3.1.1.2. La pacificación contra la guerrilla. La Ley para la Segur ida d del Esta do de 29 de mar zo de 1941 … …………………………………….367 3.1.1.3. L a declaración de gue rra. El D ec reto -Ley de 18 de abril de 1947 sobre repre sión de los delitos de bandidaje y terrorismo ……………………371 3.1.2. Las cifras de la represión ……………………………………...373 3.1.2.1. La justicia militar como máxima ex pre sión de la repre sión ……………… ………………………………………………………………373 3.1.2.2. Los números que son personas ………………………..380 3.1.2.3. A Coruña. La represión masiva ……………………….388 3.1.2.4. Lugo. La represión continuada ……………………......399 3.1.2.5. León. La represión temprana ………………………….406 3.1.2.6. Ourense. La represión en dos bloques ………………412 3.1.2.7. Pontevedra. La represión menos numerosa …………..418 3.1.3. El control social desde la justicia militar. La situación procesal ……………………………………………………………………………….423 3.1.3.1. Medidas ejemplarizantes. Los procesa mie ntos ……….423 3.1.3.2. ¿Juicio? ............. ............................................................426 3.1.3.3. El castigo al enemigo. La s condenas …… …………….430 3.1.4.4. La represión p aralegal. La sistemática aplicación de la Ley d e f ugas …………… ……………………………………………………………...440 3.1.4. Conclusiones …………………………………………………...448 3.2. SOCIOLOGÍA DE LAS REDES DE ENLACES ……………………..451 3.2.1. Radiografía clásica de los enlaces ……………………………451 3.2.1.1. Mujeres y hombres y su p articipa ción …… …………. .452 3.2.1.2. Las edades de la repre sión ……………… ……………454 21 3.2.1.3. Casados, viuda s y solteras. El impacto del estado civil ……………………………………………………………………………………458 3.2.1.4. El hombre, campesino ………………………………...462 3.2.1.5. La mujer, ¿ama de casa?...............................................473 3.2.2. No íbamos a apoyar a los fascistas. El factor m otivacional para el apoyo a la guerrilla ……………………………………………………………….482 3.2.2.1. La importancia del rol relacional …………………….484 3.2.2.2. El ser hum ano en su estado prima rio. Los vínculos fuertes …………………………………………………………………………………487 3.2.2.2.1. Motivaciones familiares …………………….489 3.2.2.2.2. Motivaciones ideológicas …………………..497 3.2.2.2.3. Motivaciones de amistad/vecindad ……….508 3.2.2.3. Las relaciones múltiples y v ariadas. L os vínculos débiles …………………………………………………………………………………521 3.2.2.3.1. Motivaciones casuales ……………………..522 3.2.2.3.2. Motivaciones por desconocimiento ……….525 3.2.2.3.3. Motivaciones económicas …………………..529 3.2.2.3.4. Motivaciones humanitarias …………………535 3.2.2.3.5. Motivaciones por miedo …………………….538 3.2.2.3.6. Motivaciones por obligación ………………..541 3.2.2.3.7. Motivaciones por otros factores …………….54 4 3.2.2.4. La concentración de los vínculos y la fortaleza de la Resistencia arma d a …………………………………………………………………..546 3.2.2.5. La guerrilla y sus formas de vinculación. Tres estudios de caso ……………………………………………………………………………………552 3.2.2.5.1. L a capitalidad de la Ciudad d e la S elva. Casai o, Ricosende y Soutadoiro (Carballeda de Valdeorras, Ourense) ………………………552 3.2.2.5.2. Asentados de principio a fin. Regoela y Soaserra ( C aban as, A Coruña) ………………………………………………………………….559 3.2.2.5.3. L as nuevas f ormas de relación. Fi gueiredo (Piñeira, Ribas de Sil, Lugo) ………………………………………………………….564 22 3.2.3. Conclusiones …………………………………………………...568 CAP ÍTULO 4. CONCLU SIONES …………………………………………...575 Las causas de la continuación de la Guerra Civil en el Noroeste ………….575 El rara avis de la Federación de Guerrillas de León-Galicia ………………..579 La nueva estrategia de Resistencia en Galic ia ………………………………583 El Estado totalitario como garante de la acc ión vi olenta ………………….585 La sociedad campesina que convive con la Re siste ncia ……………………. 587 BIBLIOGRAFÍA …………………………………………………………………….591 FUENTES ……………………………………………………………………………623 ANEXOS ……………………………………………………………………………..626 Anexo 1. Reglamento de la F ederación de Guerrillas Populares. Diciembre de 1941………………………………………………………………………………….626 Anexo 2. Himno de la Federac ión d e Guerrillas de Le ón - Ga lici a…………..629 Anexo 3. Reglamento del Ejérc ito G uerrillero de Galic ia……………………631 Anexo 4. Modelo de base de da tos de re gistro de ac ciones armadas………633 Anexo 5. Modelo de base de datos de registro de huidos detenidos o presentados…………………………………………………………………..………634 Anexo 6. Modelo de base de da tos d e reg istro de enlaces………….………635 23 PRESENTACIÓN La tesis doctoral que a quí presentamos, es el resultado d e un lar g o proceso de investigac ión en torno a un hecho y a unos acontecimientos que consideramos de máxima importancia. C lave s s e presentan para poder co noce r mejo r cómo fue el desarrollo de la propia Gue rra Civil Española, que siempre ha v ersado sobre unas fechas ( 1936-1939) que son más que discutibles. En el Noroeste, la Guerra Civil apenas tuvo dos fases mu y bi en definidas: la lucha por la defe nsa d el Gobierno republicano y contra el golpe de Estado militar y fascista, que acaba con el triunfo del bando sublevado; y la resistencia d esde las montañas contra esa retaguardia sublevada y contra la Dictadura que se im planta de la misma. Es por ello que el estudio y an álisis de la Gu erra C i vil nece sita seguir visitándose y estudiándose, aportando perspectivas regionales y comarcales que nos a y uden a comprender mejor sus dinámicas. Presentamos, por tanto, un estudio que nos habla de la segunda etapa d e la Guerra Civil Española. De su desarrollo en Galicia y las comarcas del Bierzo y Ca b re ra, e n la provincia de Le ón. Un est udio que abarca desde julio de 1936 h asta el 31 de diciembre de 1954. Desde que comienz a el g olpe d e Estado hasta la mue rte de Francisco Martínez Leira (a) Pancho y el fin de cua lqu ier a tisbo de organiz ac ión . Que podr íamos alar g ar lo, incluso, hasta la década de los 60, con la muerte en ma rzo de 1965 de (a) Piloto, la de (a) Curuxás en ma y o d e 1967 o con la salida a l ex ilio de (a ) Mario de Langullo en agosto de 1969. A lo largo de los años, este proyecto de tesis doctoral se ha ido convirtiendo en un empeño personal. Desde el primer momento, hemos tenido claro que el movimiento de Resistencia a la Dictadura franquista necesitaba un nuevo enc u adr e, un nuevo enfoque, qu e nos permitiera visualiza rlo con una pe rspectiva mucho más certe ra. Que abandonara los mito s, que dejara de lado la idealización o la victimización y que afrontara la multiplicidad de realidade s qu e rodearon a una buena p arte de la sociedad labre g a de la d écada de los años 40. Y se ha ido transformando en algo más personal desde el crec imiento y la madurez que ambos hemos ido desa rr ollando a lo largo de los últimos años. Hemos ido comprendiendo que este estudio quería retratar a mi familia, a la paterna por ser cómplice y p arte de un fenómeno del que no me llegó ninguna hist oria de quienes la pro tagonizaron – aunque sí su amor y cariño – . Y a la mate rna por ser la más viva, la que sí me c ontó sus recuerdos aunque estos no estuvieran vincula dos con la g u err illa y sí con la vorágine del 36. El camino ha sido largo, mu y lar g o, casi tanto como el pr opio movimiento de Resistencia en las mont añas. Comenzó todavía d urante la licenciatura, co n la fascinación por a que ll a ge nte que andaba por las montaña s como lobos. Siguió c on el máster y con la memor ia, donde comprendimos que se podía estudiar con nuevas fuentes e ste fenómeno. Y se ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 30 queremos aportar, ya que el conocimiento de estas organizaciones supone el avance en el conocimiento de las dos formas de Resistencia que se desarrollan en esta parte del Noroeste. Otro motivo, lo enc ontramos en la vinc ulación con las fue ntes empleadas. Por un lado, porque creemos que la bibliogra fía sobre el tema requiere de un nuevo análisis y una nueva perspectiva en cuanto a su encuadre cronológico y el propio desarrollo de dichas or g anizaciones. Y esto, viene en relación a l a segunda part e, ya que las fuentes empleadas para e l desarrollo de este estudio, nos ha n permitido una nueva reinterpretac ión de l a información que ha sta ahora se conocía de la misma. Esta parte d el primer b loque analítico, se corresponde al estudio de v arios aspectos fundamentales para comprender las dinámicas de la Federación y del Ejército , tanto en el planteamiento de continuación de l a Guerra Civil más allá de 1 939 como en el conocimiento de sus relaciones con agentes externos e internos y sus consta ntes reformulaciones or g ánicas. De este modo, podríamos divi dir el análisis en torno a: composición y sistema o rganizativo; y a cciones a rmada s a favor o en cont ra. Con ello, pretendemos reinterpret ar es a evolución y anali zarla desde la profundidad que las fuentes nos aportan en la actualidad. Es aquí d onde se alc anza la ma yor capacidad analítica, ya que la información de la que disponemos parte de un exhaustivo vaciado de fuentes, especialmente primarias, que nos ha permitido arr ojar nue v os re sultados y evidencias e mpíri ca s que reflejamos a lo largo de la presente investigación. Así, hemos desarrollado para esta pa rte dos bases de datos que nos han permitido centrar esos objetivos. P or un lado, hemos clasificado y analizado la documentación propia de cad a una de las or ganizaciones, entre l a que encontramos variedad de escritos, órdenes, p eriódicos, etc., clasificándolas a su v ez entre las diferentes facciones or g ánicas de ambas organizaciones. P or otro, hemos clasificado y ordenado las acciones armadas, ordenándolas en función de la fecha, el lugar, la tipología de la acción, el número de víctimas si las hubiera, cuantías económicas si las hubiera y la fuente de la que procede dicha in formación. Este se g und o análisis, lo hemos organizado en función de las provinci as do nde tienen lugar dichas acciones , con lo que también pretendemos ver el impacto qu e cada una de ellas tuvo en el territorio así como las difere nt es for m as de a cción y de reacción que cada organización provoca. También hemos empleado e n este c aso otro ti po de fuentes, que podríamos considerar a caballo entre fuente primaria y fuente oral. Como analizaremos en el siguiente punto de las fuentes, hemos empleado testimonios orales y escritos que algunas de las pe rsonas protag onistas han d ejado a lo larg o de l as décadas que han transcurrido desde que se produjeron los hechos y hasta la actualidad. So n testimonios orales pero que no hemos producido nosotros mismos , sino que nos han llegado y a ge n era dos. Y estos, han sido empleados en combinación con las fuentes primarias a la hora de abordar dich a reinterpretación de la evolución históri ca de ambas organizaciones. Más complejo fue el est udio del segundo de los bloques analíticos del proyecto de tesis doctoral, el que refiere al estudio de las personas que prestaban a y ud a y c olabo ración a los grupos guerrilleros. Nos basamos a la hora de comenzar en estudios pr e vios , especialmente en Cabana (2006) y Yusta (2001), pero desconocíamos previamente el método que ambas h abían se g ui do, por lo que trat amos de re alizar el Capítulo 1. I nt roducción 31 procesa miento metodológico a nuestra manera. Una de las primeras cuestiones a dilucidar, fue que comprendimos que en este caso íbamos a prescindir de la búsqueda de testimonios ora les por varios motivos. En primer lugar, por el tiempo transcurrido d esde que tuvieron lugar los acontecimientos, entre 70 y 80 años, por lo que pensamos que esa distancia temporal no n os permitiría loca lizar el número suficiente de testimoni os de primera m ano como para que el estudio fuese lo suficientemente profundo. En se g undo lugar, porque hemos sup uesto que, en caso de encontrar testimonios, estos iban a ser en su ma y o ría de se g unda generación, es d ecir, personas que aun habiendo vivido dichos hechos, su edad era mu y corta como para t ener u n conocimiento nítido y profundo de las cuestiones que se nos planteaban en el estudio. Y tercero, porque, a pesar de que existen fuentes orales recogidas y que podrían servir de g ran a y uda, como puede ser en el caso de Ga licia el pro y ecto HI S TORGA de la propia Universida de de Santiago 1 , pensamos la misma cuestión, que no nos permitirían un estudio profundo y completo de todas las zonas estudiadas y de las dos o rganizaciones en cue stión. Por tanto, descartando e sas fue ntes orales, hubimos de recurrir a otro t ipo de fuentes, en este caso primarias. Para ello, primero fue ne ce sario un profu ndo vaciado de dichas fue ntes, con las que disponer de un volumen de información su ficiente c omo para poder r ealizar análisis profundos. Y, tras ese análisis, comprendimos la necesidad de procesar dicha información con la elaboración de una nueva base de datos, que en este caso estaría centrada exclusivamente en e stas personas enlaces. Dicha bas e de datos, contiene información dividida en al menos 3 sub -a partados para ca da una de las personas: primero, la información personal, en la que se reflejan su nombre y apellidos, edad, sexo y e l lugar de naturaleza y resid encia; en segundo lugar, l a información procesa l, propi a de la documentación de la que emana, donde volcamos los datos referentes al número y año del procedimiento, al tribunal militar que lo g enera, a la situación procesal y sus fec has, y a la condena si la hubier a alcanzada, reflejando po r separa do el tipo de la misma, la fecha y la duración; y, en tercer lu g ar, no s planteamos llegar a la conclusión d e cuál era la vinculación que es a persona mant enía con los grupos guerrilleros en el sentido de su motivac ión (familiar, ideoló g ica, económica,…). La finalidad de realizar esta enorme base de datos, que divi dimos e n un primer momento por provincias, era l a de pod er observar esas r ealidade s sociales que se reflejan en el segundo de los bloques analíticos y qu e corresponde con el capítulo 3 de la presente tesis doctoral. Es sobre esa base de datos, que representa 3777 registros personales y dentro de cada una de las personas con hasta 31 puntos de información, como h emos podido plantearnos varias perspectivas. Primero, una visión general y c ompleta de G alicia y Le ón, en el sentido de cuántas personas van a ser represaliadas por su a y uda a los grupos guerrilleros. También en el sentido provin cial, y a que esto nos permi te observa r las diferentes realidades que afectan a cada una de l as 5 p rovincias que pretendemos 1 El p r o y ecto Histo ria Oral de G alicia nació en los años 80 d el pasado siglo XX, con el objetivo d e re copilar fuentes o ra les p a ra su uso en distintas investig aciones histó ricas. Ho y cuen ta con más d e 2 .000 entrevistas y es p arte d el proyecto má s am plio “Terr a e Memoria”, de la Unidad de P atrim onio Oral y Docu me ntal Contemporáneo (UPDOC), Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Compostela. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 32 analizar. Y también nos permite hacer un estudio micro, acercándonos a aldeas y pueblos donde podremos conocer mucho mejor esas mismas dinámicas, esa adaptac ión de las organizaciones en diferentes puntos y poder establec er una estrategia comparativa entre ambas. 1.3. FUENTES Como toda investigación doctoral en Historia que se precie, esta ha requerido de una amplia y exhaustiva búsqueda de fuentes pri marias. El resultado del proce so es que no ha sido para nada sencillo, provocada s fundamentalmente por la diversidad y dispersión de las fuentes y por la necesidad de tiempo y recursos sufi cientes como para abordar di cho proceso de documentación con todas las garantía s. A pesar de que podamos suponer como hipótesis que el tema e n cuestión, que ha generado y sigue ge n era ndo oleadas de repercusiones en el plano social, esto no h a supuest o un excesivo condicionante a la hora de acceder a una v ariedad suficiente de información que nos permite abordar este estudio c on todas las ga rantías. Así, pre tendemos analizar aquí tanto los archivos consultados c omo la documentación generada a través de los mism os. 1.3.1. Archivos consultados Podríamos clasifica r los archivos consultados para nuestra investigación e n tres tip os fundamentales: archivos públi cos, archivos de organizaciones y archivos digitales. En los dos primeros casos, se requiere de un a s olicitud previa, de un de splazamiento hacia los lugares donde se encuentran y con una escasez de di gita liz ac iones en la ma yor parte de los casos que provoca una r alentización y un considerable aumento de costes a la hora d e af ronta r el pr oce so de investigación. No así par a los archivos digitales, que permiten el acceso a la información aunque, por norma ge n eral, no al propio documento. El primero de los archivos, que en este caso se corresponde con uno de los archivos públicos, es el que, sin dud a al g un a, más información aporta a la presente investigac ión. No es otro que el Archivo Intermedio Militar Noroeste (AIMN), situado en Ferrol (A Coruña) y dependiente del Trib unal Mi litar Territorial Cuarto de A Coruña. La inform ación se solicita previamente a dich o Tribunal, que autoriz a su consulta tras un plazo aproxim ado de un mes. Tras la autorización, es necesaria la comunicación con el propio Archivo, par a concertar cita y concretar los documentos a consultar. En nuestro caso, este trabajo en el A I MN se prolongó durante un par de años, previos al presente pro y ecto de tesis do ctoral, ya que comprendimos de sde el primer momento la necesidad de hacer un vaciado de dichas fuentes. En dicho archivo, el objetivo se ce ntró en lo calizar todos aque llos procedimientos j udiciales ab iertos por esta vía judi cial militar entre 1937 y 1955 en las cinco provincias que queríamos abordar en nuestro estudio, es decir, las cuatro de Galicia y la de Le ón. Así mismo, realizamos un pequeño b arr ido de procedimientos en otras dos provincias lindantes y que nos han aportado información sobre nuestro objeto de estudio, como son Asturias y Zamora. En de talle, presentamos en la tabla nº 1 el número tot al de proce dimientos en cada una de dicha s provincias, que suponen un total de 344 5 proce d imientos ana lizados para los diferentes bloques en los que he mos divi dido este proy ecto de tesis doctoral. Capítulo 1. I nt roducción 33 Tabla nº 1 . Nº de procedi mientos estudiados por provincia . Elaboració n propia en base a AIMN. A Coruña León Lugo Ourense Pontevedra Otros Nº de procedimientos 518 1039 861 793 148 86 La amplitud de estas fu entes, se explica desde el punto de vista d e la enorme variedad d e información que aporta, ya que a partir de dichos p rocedimientos localizamos información referente a las personas que ejercen labores de enlaces, testimonios de personas que formaban parte de los grupos armados, do cumentos propios de dichas organizaciones guerrillera s,… S u crítica, responde a que es una documentación que se genera con un objetivo claro, el de emplearla co mo método de repre sión y de defensa ante la misma. Es por tanto, que en muchas ocasiones los testimonios que se localizan no siempre se corresponden con una realidad fehac i ente de los hechos, ya qu e por p arte de la Institución que la genera se busca el cas tigo de esas personas y por p arte d e quien los sufre, se busca una posi ble exculpación que le libere del proceso r epr esivo. En el caso de estos segundos, entendemos que las mismas suponen un testim onio dire cto de pe rsonas que protagonizan los hechos y que en la actualidad han f alle cido en su inmensa may o ría, por lo que se presenta como un documento único. Pero, insistiendo en las precauciones propias que hemos de tener a la hora de ana lizarlos e inte rpre tarlos, ya que dichas persona s que aportan su testimon io en forma de declaración lo hacen en muchos casos coaccionadas por la viol encia propia de este tipo de procedimientos, tanto en forma de torturas como de la propia privación de libertad que supone una detenc ión. A pesa r de ello, c onsideramos que esta fue nte se presenta como fundam ental e imprescindible para el estudio sobre la guerrilla antifranquista, como así se comprobará a lo lar g o del estudio que aquí ll ev amos a cabo. Suponen una fuente de información úni ca qu e n o es posible conseguir e n ningún otro archivo para e l estudio de la Resistenc ia. Como complemento al a nterior, también ha sido de consulta el Archivo G ene ral e Histórico de Defensa de Madrid, AGeHD. Es pecialmente, se han con sultado aquí algunos procedimientos que guardan relación con los hech os y personas estudiadas. Su aportación numérica es mucho menor, y a que a penas son 3 los procedimientos que hemos obtenido de este, correspondientes todo s ellos al Tribunal Militar Primero, radicado en la capital del Estado. Su accesibilidad y la facilidad para consultar los listados de personas encartadas en c ada procedimiento a través de la web, han sido sus principales c arac terísticas. Pero también resulta llamativo el contraste a la hora de emplear recursos propios para conseguir documen tac ión aquí, ya que los investigadores contamos con dos opciones: desplazarse al lugar, c on cita previa, y acceder y fotografiar uno mismo los doc umentos de interés; o bien solicitar su reproduc ción por parte de l servicio de reprografía c on el que cue nta el propio Archivo . En ambos casos, los costes que generan dichos servicios, están por lo general fuera del alcance de la may or p arte de las personas que realizan investigaciones hi stóricas a través d e este tipo de doc um entación. También como complemento a la document ac i ón procesal, que tambié n es un archivo público y qu e también ha sido de consul ta para el pr esente pro yec to de tesis ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 34 doctoral, es el Arquivo Nacional da Torre do Tombo, ANTT, situad o en Lisboa (Portuga l ). Gracias a la i nformación d el mismo que está accesible a través de su pá g ina web, pudim os comprobar la existencia de varios nombres de personas que tenían interé s para el e studio que ven íamos realizando. Así, a partir de esa primera información, localizamos varios números de pr oce dimient os incoados por la just icia militar portugue s a y que afectaban a esas personas. Tras seg uir esa vía, contactamos directamente con el propio archivo, al qu e solicit amos copias digitales de algunos de esos procedimientos, que fueron enviadas online por el servicio d e reprografía y con un coste ciertamente elevado. De este modo, hemos c onsultado un total de 10 procedimientos judiciales, con una cronolo g ía que afecta a los años 1940 y 1941, de la que hemos obtenido una información importante para comprender mejo r la presencia de la Resistencia armada en el Norte d e P ortugal. Así mismo, como complemento a estos procedimientos, hemos obtenido las fichas poli ciales de 197 personas, todas ellas vinculadas con estos pro cedimientos, tanto de nacionalidad española com o portuguesa, que también aportan un conjunto de documentac ió n de interés. Pero, la imposibilidad de asumir los costes que esto generaría, no nos ha permitido hacer un análisis completo de dicha información, y a que conocemos más referencias y más procedimientos a los que no hemos podido acceder por estas cuestiones. A pesar de ello, consideramos que esta información es suficientemente importante como pa ra plante ar la perspectiva que se hace en este pr o y ecto. El seg undo apartado en c uanto a la proc ede ncia de la documentación, es aquella ge n era da y alma ce nada por or g anizaciones pri vadas. Y son cu atro en este caso las fuentes a las que hemos accedido por esta vía. En primer lugar, por su importancia y por la aportación documental del mismo, se encuentra el Archivo Históric o del Partido Comunista de España, AHPCE, situado en Mad rid. El acceso al mismo requiere de lo mismo que los públicos, una cita previa y un despl azamiento al mismo, y a que la documentación sólo se puede consultar presencialmente y la ma y or parte de la misma está microf ilmad a. A la hora de conseguir copias de la misma, nuestro método consistió en foto g rafiar la pantalla en la que se veía el document o microfilmado, con lo cual no siempre hemos obtenido una buena calidad de reproducción, aunque en la ma y or parte de los casos sí s e ha con seg uido. T ambién, es de mención que, las condiciones que el propio arc hivo sufrió en los años 50 del pasado s. XX, pr ovocó que la mi crofilmac ión no siempre fuese correcta, con lo que ex isten puntos de la información que no se pueden consultar debido a est as cuestiones. 2 Fueron varias las carpetas consul tadas en el mismo, que nos han dejado también un considerable volumen d e inform ac ión, de algo más de 2000 documentos. De especial interés son dos de las carpe tas. Una, denominada movimiento gue rrillero, en la que se reparte n por secciones diferentes puntos del Estado donde el PCE tuvo presencia y capitalizó el movimiento gu erriller o cont ra la Dictadura franquista. Aquí, además de la se cci ón de “V arias Regiones”, “Unión Nacional” o “Mando Guerrillero”, se consultaron los fondos que guardan relación con la denominada “Agrupación Guerrillera de Gali cia” y sus dif ere ntes subsecc iones: 2 So bre este particular, ver h ttps:/ /www.archivohistoricopce.org/historia -del-archivo/ Consultado el 17 d e agosto de 2023. Capítulo 1. I nt roducción 35 Jefatura; Estado Mayor; y las 5 A g rupaciones provinciales. Y, la segunda sección, es la denominada “Nacionalidades y Regiones” , con especial atención a la se cción “Galicia/Le ón”, en la cual se encuentran decenas de informes enviados des de el interio r de las or g anizaciones guerrillera s a lo largo de los años 40. Así mi smo, se han consultado diferentes ca rpetas, que completan el volumen de información mencionado, entre las que se encuentran las que corresp onden con “informes del int erior ”, “Biografías” , “Buró políti co” , etc. En este caso, la docum entac ión es totalmente complementaria a la contenida en los p rocedimientos, y a que es pr ec isamente la ge n era da d esde el otro frente d e conflicto y que, debido a su clandestinidad y persec u ción, no siempre es fá cil de conservar ni, por supuesto, d e obtener a poste riori. Y, por lo tanto, recibe la misma crítica que la propia documentación judicial de la Dictadura, ya que su función en muchos casos no era el de informar objetivamente de una situación, sino exponer unos hechos desde la idealización del compañero y la demonización del contrario. Otro punto dentro de est e se g undo apartado de organizaciones privada s, es el de dos org anizaciones distintas, pero que analizamos en conjunto debido a la simil itud de los fondos consultados en cada una de ellas. En primer lugar, con sede e n Alcalá de Henares (M adr id), fue de consulta el Arc hivo d e la Fundación Pablo I glesias , A FPI , que, al igual que los anter iores, requiere de una cita previa y consulta e n sala de los recur sos. En los años 80 del pasado s. XX, aprovechando la presencia de tr es guerrilleros de la Federación de Guerrillas de León -Galicia en Madrid, desde esta organización se realizaron algunas entrevistas c on estos tres, así como la custodia de copias de la documentación personal que c ada uno guardaba de su etapa de clandestinidad – estas últi mas han sido de espec ial releva n cia – . Y en s eg undo lugar sobre esta parte de la documentación consultada y analizada, está el Archivo de la Fundac ión J osé Barre i ro, AFJB, 3 con sede en Oviedo, al que accedimos gracias a lo s contactos realizados previamente con los responsables del mismo . También en los años 80 del pas ado s. XX, en alg un a de las visitas que algunos de los gue rriller os asturianos que protagonizaron el desarrollo de la Federación de Guerrillas de sde los montes de Casaio, fueron entrevistados en diversas ocasiones. Y, también aquí, cuentan con cartas personales entre los protagonistas y el propio José Barreiro, que aunque no hemos empleado en este pro y e cto por una cuestión cronológica, sí son d e especial interés y mención. Ambo s archivos han sido de gran a y uda y nos h an permitido una combinación con la documentac ión judicial, aunque la ma y o r crítica que podemos hace r es que las entrevistas – sin restarles por ello un ápice de valor – no han tenido la profundidad que hubiésemos necesitado p ara el tema en cuestión, sino que o bien se centra ban en una tray ectori a vital más b ie n genérica o bien en aspectos previos o posteriore s a su etapa como guerriller os antifa s cistas. El último de los archivos de organizaciones priva das, es el de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), con sede en el campus de Po nferr ada de la Universidad de León, al que accedimos tras el contacto con los re spon sables del mismo y a nu estro propio trabajo durante años para esta organización. 3 Ag r adecem os, in m emoriam, la ayuda y colaboración de Adolfo Fernández Pérez. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 36 Aquí, han sido de especial interés algunas de la s labores que esta organ ización viene realizando en pro d e la r ec uperación de la memoria democrática desde su creación en el año 2000 y, dentro de esto, con atención a la guerrilla antifra nquista. De es pecial interés para el actual pro y e cto de tesis doctoral han sido alg unos de los informes de exhumaciones de personas vinculadas con e l m ovimiento guerr illero que ARMH ha realizado desde entonces. I gualmente, custodian algunos documentos que también han sido de especial interés, como algunas memorias inéditas de guerrilleros, copias de documentos de procedencia desconocida – como un diario de un guerrillero del año 1947 – , e tc. Por último, es de esp ecial mención la considerable cantidad y variedad fotográfica que se custodia aquí y qu e, en nu estro caso, hemos venido utili zando repetidamente en dif ere nt es pro y ectos vinculados a este p royecto de tesis doctoral y a diferentes trabajos sobre la g u err illa antifranquista. Por último, el tercer bloque documental, es aquel del que forman pa rte los archivos online. Aquí queremos dist ing uir entre dos tipos: los que aportan información; y los que aportan el documento original. Dentro del primer bloque, han sido de especial consulta varios p royec to s, complementarios, con acceso online a la información y que nos han servido de a y uda y complemento pa ra c ompletar datos de perso nas concretas. El primero, e s el pro y ecto I nte runiversitario d e Nomes e Voces, cuya web mantiene activa una herramienta de búsqueda con información represiva contra personas de Galicia entre 1936 y 1939. El segundo, con un as característica s simil ares, aunque con más cantidad, contenido y clasificación de información, es el proyecto sobre “A repre sión na provinci a de Ourense”. Es un proy ec to conjunto entre la Facultade de Historia del Campus universitar io de Ourense, perteneciente a la Universidade de Vigo y cuenta con un buscador con acceso a informa ción proce sal, de prisiones, de rep re sión económica o informació n sobre posibles lugares de enterramiento de víc timas con un rango cronológico entre 1936 y 1945. El tercero, es un pro y ecto que nace como fruto, complemento y añadido de las investi g aciones que la profe sora S outo Blanco realizó en los años 90 para su tesi s doctoral. Está volcado en la web del A y untamiento de Lugo, aunque la re alidad es que abarca información represiva de personas de toda la provincia de L ugo entre 1936 y 1940, y cuenta con un listado alfabético en el que se puede acceder a esa informa ción de cada persona. El cuarto, son los pro y ectos dirigidos por el grupo de investi gación Hispona, de la Universidade de Santiago, con ocidos como “Xeración perdida. Represe ntatividade institucional e repre sión”, que tu vo dos focos centrales de acción correspondientes a las p rovincias de A Coruña y P onteve dra. Mientras que en la primera d e las provincias, la Deputación p rovincial m antiene activa la web y los recursos generados por dicho pro y ecto, en la segunda han desaparecido de su página web. También como compl emento del proceso de investigación y en una escala mucho menor, se sitúan los recursos web que sí nos han aport ado, además de la información, el propio documento. Y estas herramientas son la Bibli oteca Virtual Miguel de Cervantes, que permite el acceso a una serie de información d e or ga niz aciones del exilio y qu e hemos empleado en casos mu y concretos. Y también la B ibl iot eca Virtual de Prensa Histórica, dependiente del Minist erio de Cultura y Deporte, que contiene algunas publicaciones de interés, espec ialmente dos periódicos: Capítulo 1. I nt roducción 37 “L ib eración: periódico mural de la III Agrupación”, editado por los guerrilleros de L u g o y del qu e sólo se conserva una c opi a; y “España popular: semanario al servic io del pueblo español”, editado en México DF en 1940, donde encont ramos algunos artículos centrados en nuestro pr o y e cto de tesis doctoral. 1.3.2. Documentac ión La recopilac ión de documentación interna obtenida de las orga niz ac iones que son objeto de estudio, es el resultado del me ncionado pro ce so d e documentación descrito en el subap artado anterior, así como d e la revisión bibliográfica llevada a efec to. Hemos incluido una recopilación de la documentación disponible en el apartado de fuentes. En este caso, podríamos dividir dicha documentación en tres secciones bien definidas: la generada por la Federación de Gue rr illas de León-G alicia; la propia del Ejército Guerrillero de Galicia; y un ter ce r bloque donde se incluye otra documentación complementaria . En cuanto a la primera organización, también es necesario hacer un an álisis en función de las diferentes categ orías doc ument ales que hemos obtenido a lo largo d el proceso de inv estig ación. - Documentos orgánicos: son aquellos que, con un carácter interno, supusieron las directrices básicas de la organización. Destacan por encima del r esto los diferentes regl amentos de la orga nización que se han loca lizado, así como las varias actas de congresos celebrados a lo largo de l os más de 5 años de vida de esta organización g u err illera. - Documentos de dirección: estos fueron generados por los dist into s estamentos de la Federación: Estado Ma yor y l as 3 A g rupaciones dependientes. En la mayor parte de los casos, consisten en comunicaciones internas, órdenes a grupos concre tos, etc. Dentro d e esta, ca b e especial me nción a la cantidad de documentación localizada de la III Agrupación, provocada por una caída de la or g aniz ación en la provincia de Lugo y e l descubrimiento del arch ivo de la mi sma, al g o que no se ha localizado del resto de e s tamentos. - Documentos de di fusión: en este caso, la documentación de difusión s e centra en dos vías. Una, es la que está compuesta por la pre nsa escrita generada por esta organización, titulada “ El Guerrillero”, del que se conservan 4 númer os. Otra, está compuesta por los cont actos que diferentes miembros de la organización mantuvieron con otras organizaciones, como pudieron ser guerr illeros en Asturias , comités de diferentes organizaciones, etc. - Documentos personale s: también a lo largo d e este proceso se ha n localizado una cierta can tidad y variedad de cartas de carácter p ersona l entre diferentes guerrilleros y entre estos y pe rsonas que for m aban parte de la sociedad civil, que también nos han permitido concre tar aspectos y cuestio nes de la propia or g aniz ac ión. En el caso de la segunda organización, la clasificación de la do cumentac i ón que hemos localizado es prác ticamente similar, aunque aquí hemos de incluir un apartado nue vo y eliminar otr o: - Documentos orgánicos del PCE: en muchas ocasiones, la dupli cidad de tareas en algunas personas, en cuanto a cargos orgánicos del PCE y de la organización ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 38 guerrillera , unido a la vi nculación de sus estructuras, provoca que uno de los elementos centrales del proceso de documentación e n cuan to al Ejér cito Guerrillero de Galicia, hay a aportado también documentación p ropia de los dife re ntes Comités Regionales, provinciales y comarcales que el PCE creó en los años en que también se desarrolla la lucha arma d a e n guerrilla. - Documentos orgánicos del EGG: al igua l que en el c aso de la Federac ión, se han loc alizado para el caso del Ejér cito Guerrillero los reg l amentos básicos de la organizaci ón. Además, en este ap artado de cuestiones orgánicas también han sido incluidos los do cumentos que, en for ma de comunica ciones, la je fatura r ea liza con las diferentes jefaturas de Agrupaciones y Destacamentos, debido a que en las mismas se marcan las lín ea s d e actuac ión y órdenes que afectan a la propi a organización de manera directa. - Documentos de dir ección: en este caso, se corre spond en con las comunicaciones que, en la escala d e mandos del Ejército se van re alizando en sentido vertical. De la jefatura d el Ejército, a las jefaturas de las Agrupa ciones, y de estas, a las jefatura s d e los Destacamentos. Están clasificada s en esos tres escalafones y existe gran variedad de fechas en cada uno de los dif ere ntes estamentos que componían orgánicamente a e sta or ganización g uerrillera. - Documentos de difusión: a dife rencia de la Fe deración, el Ejército Guerrillero contó con un potente aparato de prop aga nda, lo que provocó una cantidad más que considerable d e elementos de difusión. Podríamos divi dirlo en dos tipologías, comenzando por l a propia propaganda en sí, en su ma y or parte pequeños panfletos d e media carill a, con un me nsaje corto y contundente contra la Dict adura y que los grupos guerrilleros solían d ejar en cada acción que rea liz aban. Por otro, contamos con lo que es prensa propiamente dicha, donde hemos localiz ado hasta 10 periódicos d iferentes, con mayor o menor cantidad de númer os e ditados en cada uno de ellos. Al igual que la propaganda , en muchas ocasiones copias de esto s eran dejados en los puntos en los que actuaba n, mientr as que e n otras oca siones eran únicamente de consumo interno. El terc er bloque, como comentamos, lo compone aquella otra documentación complementaria , que nos ha permitido conoce r diferentes aspectos del objeto de estudio a partir de documentos generados por otr as organizaciones. Una parte imp ortante , lo ha supuesto la documentación del Comi té de Milicias Antifascistas de Asturias, una organización similar a la Federac ión y con la que se comunica de manera asidua durante algún tiempo. Igualmente, se han empleado algunos documentos emanados por Unión Nacional y por Alianza Nacional, d os organizaciones que tuvieron protagonismo en el desarrollo del panorama político. También org aniz aciones como la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), en Méx ico, la CNT en Galicia, y un lar g o etcétera forman parte de e st e c on g lomerado de “ot ros” . 1.4. MARCO TEÓRICO A la hora de comenzar a comprender el objet o de estudio que nos hemos plante a do en este pro y ecto de tesis doctoral, es n ec esaria una reflexión de una serie de c ue sti o nes y conceptos teóricos que conside ramos básicos. Es así como podremos observar mejor l as dinámicas y los plantea mientos en los que , pensamos, se asientan Capítulo 1. I nt roducción 39 nuestras hipótesis y nuestra línea de t raba jo. Trataremos d e aproxim arnos aquí, por tanto, a dif erentes cu estiones que gua rdan relación con el objeto de estudio . En primer lugar, nos acercaremos al planteamiento que se viene desarrolland o con más profundidad en los últimos años en cuanto a la concepción de la Guerra Civil Española desde una pe rspe ctiva cronológica amplia, que no se ciña en exclusiva al p eríodo 19 36- 1939, sino que esta se mantiene más allá del 1 d e abril de ese año en forma de guerra irregular . Por otro lado, también pretendemos e nmarcar esta Guerra Ci vil Española dentro del proceso de Guerra s Civiles europeas , enmarcadas en el desarrollo de la Segunda Gue rr a Mundi al. Pero, además, observando cómo esta no es sino una b atalla más de las que a lo largo de los años 30 y 40 se mantienen en buena par te de Europa frente al fascismo y el colaborac ionismo . También, trataremos de apr oximarnos al análisis que nos permite observar c ómo esas batallas contra el fascismo se hac en en forma de guerras irregulares, d e movi mientos de Resistencia y cómo estos van a esta r determinados por la conceptualización de la ex per iencia de guerra, entendi da esta desde un marco ge ográfico e individual. Por último, aunque no por menos, también pretendemos acercarnos a una de las c u estiones básicas p ara comprender mejor esas dinámicas y ese mantenimiento de los movimientos de Resistencia. Us ando como objeto de estudio al campesinado, como sector social que convive y mantiene a esos movimientos de Resistencia, tra taremos de adentrarnos a c uestiones relativas a sus formas de a d aptac ión a e sa g uerra irregular. 1.4.1. La larga duración de la Guerr a Civil Española El 1 de abril de 1939, el General Francisco Franco firmaba en Burgos el ú ltimo parte de guerra ofi cial, en el que decía de maner a literal que han alcanzado las tropas nacionales sus últimos o bjetivos militares. La guerra ha terminado. Es e mi smo día, los huidos realizaban un a acción económica en la ald ea de Veiga de Arroxo (S an Martín de Arroxo, A Fonsag rada, Lugo) , del que obtuvi eron efectos por un valor d e 2500 pese tas. 4 Dos días más tarde, el 3 de abril, en Foxos (Teis, Vigo), cercados por la Guardia Civil y sin posibilidad alg una de escapar, los huidos César R osas Be rmúdez y Antonio Ig lesias González a cababan con su vida. 5 Un mes más ta rde , el 1 de ma y o, l a G uardia Civil localizaría en la localidad de L lanelo (Ta ladrid, Ibias) a dos guerrilleros, matando a uno – Celestino Ramón Ramón – y deteniendo a otro – José Ramón Pérez L oz ano – . Nada más enter arse el resto de compañeros, que viví an a caballo entre los límites provinciales de Le ón y Asturias y que estaban mu y cerca del lugar, se decidieron a liberarlo, asaltando el improvisado cuartel de la Guardia C ivil, donde acabarían co n la vida del Guardia José Rodríguez Diz y conseguirían liberar de sus c aptore s a José R amón. 6 Son sólo algunas de las más de 1600 acciones armadas provoca das por la Resistencia armada en las montañas del Bierzo, Cabrera y Galicia que hemos podido documentar para el presente pro y ect o de tesis doctoral entr e el 1 de abril de 1939 y el 31 de diciembre de 1954. Pero, pensamos que son fiel reflejo de nuestra ar gumentación: la 4 A rc h iv o Intermedio Militar Noroe ste (en adelante, AIMN), Lugo, C. 655/39. 5 A IM N, V igo, C. 305/39. Abad Gallego, X . C . (2005); Héroes o forajidos. Fuxidos y g uerrilleros antifranquistas en la Comarca de Vigo, Instituto de Estudios Vigueses, pp. 323 y ss. 6 AIMN, Asturias, C. 374/42. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 46 experiencia de g uerra a partir del re clutamiento for zoso realizado por los m ilitares sublevados en la Guerra c ivil y con espe cial atención al c aso d e Galicia . En su tesis doctoral y las posteriores publicaciones, des g rana cuestiones como l a implantación por medio de la propag anda y la coerción de un sistema totalitario e ntre la tropa, a las respuestas de esta o a cómo el final de la guerra va a influe nciar en su re torno a la sociedad civil. 30 Sin embarg o, no es nuestro objetivo el de analizar cuestiones parec ida s a las d e nuestros compañeros, ya que no queremos adentrarnos en el fondo, precisame nt e porque nu estro objeto de estudio e s el contrario, el de la movilización voluntaria y /o cl ande stina contra el f ascismo. Pero sí pensamos que nuestr o objeto de estudio es sim ilar a e st os en la fo rma, y a que por nuestra parte , pensamos que la experiencia de guerra, entendida esta desde un punto de vista g eográfico y desde otro individual, va a ser la que deter mine se g ún qué cuestiones. Esta perspectiva de la experiencia de guerra desde el punto de vista geográfico, aunque sin definirlo como tal, es algo im plícito en la práctica totalidad de la historiografía estatal que ha estudiado el f enómeno en sus diferentes zonas de implantación. Para la hist oriog rafía estatal, la influencia de la Gu erra Civil hasta 1939 se presenta como uno de los factores más im portantes a la hora d e comprender el posterior desarrollo de las organizaciones guerrilleras a p artir de mediados de los años 40. Un o de los múl tiples ejemplos lo encontramo s en los estudios de M ercede s Yusta para la guerr illa aragonesa, quien observa cómo los fac to res endógenos es tán en la bas e de la lucha g uerrillera, en un nivel similar a los fac tores exógenos marcados por la lucha antifascista. Así, la importancia de las colectivizaciones en determinadas zonas del rur al aragoné s, unido a la posterior r epre sión ejercida p or los subl eva dos una vez conquistado el territorio militarmente , van a e star presentes e n la lucha guerr illera antifascis ta de Aragón en un mi smo nivel que el id eológ i co. 31 Pero también en la historiografía sobre la propia guerrilla, encontramos una vez más las aportac iones de Jor g e Marco, qui en sí utiliza este concepto de experiencia de g uerra a l a hora de abordar la mo viliz ac ión de los excombatientes republicanos hacia el movimiento de Resistenci a en Andalucía oriental. Y, para este, conflu y en dos cuestiones f undamentales a la hora de compre nd er esa experiencia de guerra y l a importancia d e la misma como factor det erminante d e unirse a la Resistencia: el consenso social impuesto, basado en la exclusi ón de los vencidos; la ol a de violencia y represión ejercida contra estos excombatientes republicanos y a nti g uos militantes. 32 Y es esta doble cuestión de la experienc ia de g uer ra planteada desde un punto de vista geo g ráfico y d esde otro individual una de nuestras hipótesis de partida. El desarrollo del golpe de Estado en Galicia y El Bier zo, y el consig ui ente proce so d e violencia sublevada van a provocar import antes flujos de o cultación. Además, l a relativa cercanía del Frente de l norte de L eón y Asturias, va a d eter mi nar que gran cantidad de personas de las comarcas de Valdeorras en Ourense, de Ancares en L ugo y 30 L e ira Castiñeira, Francisco J. (2 020); Soldados de Franco. Reclutamiento forzoso, experiencia de guerra y d e sm o v il i zación militar, Siglo XXI. 31 Yu sta Rod rigo, M. (2003); Guerrilla y resistencia campesina. La resistencia armada contra el franquismo en Aragón (1939-1952), Prensas Universitarias de Zarag oza, pp . 45 y ss. 32 Marco, J. (2011); op. cit. , p. 45 y pp. 121 y ss . Capítulo 1. I nt roducción 47 del Bier zo en Le ón se desplacen hacia allí. El temprano final de ese frente, va a provocar un movimi ento de retorno, en el que la experiencia vivida y adquirida de manera individual en ese frente va a mar car a buena parte de es as personas y que esa va a ser una de las razones principales para que continúen su presencia en las montañas y en la clandestinidad. Además, la ex perie ncia de guerra adquirida, en el sentido del tiempo que van a perm ane cer en es a clande stin idad, su a daptación al medio y a sus condiciones y su continuo aprendizaje en cuanto a la subs istencia, les van a aportar un as mayores posi bilidades de resisti r. Y qu e, estas experiencias, unidas a dif erentes cuestiones más o menos casuales y el devenir de los acontecimientos, van a provocar el nacimiento, el desarrollo y el final de las organizaciones guerriller as que son objeto de estudio. Y, en l a misma medida, la lejanía de ese frente va a provocar que en zonas más alejadas, esp ec ialmente las provincias de A Coruña y Pontevedra, esos flujos de huida y retorno apenas tengan importancia. Por tanto, en e stas otr as zonas, van a ser otro tipo de experiencias y realidades las que marquen el desa rr ollo del movimiento de Resistencia, como puede se r la represión contra esos ex combatientes y la influenci a que las prisiones van a adquirir en un p roceso de ma y or ideolo g iz ación y de mantenimiento de la lucha una vez que se produce la liberac ión de esos individuos. También el capítulo 2 nos servirá para exponer y an alizar ampliamente toda s estas cuestiones. 1.4.4. El campesinado como garante de la Re sis tencia El campesinado es, mu y probablemente, uno de los objetos de estudio social m ás abordados por parte d e la hist oriog rafía en tod as las etapa s de l a Historia. No es ni puede ser, por tanto, nuestro objetivo, el de analizar esa realidad que rodea a este sector mayoritario de la soci edad de los años 40 – al menos, en el caso español – . Pero sí ha de ser el aproxim arnos a su conoc imiento desde el plante amiento de qu e va n a s er las sociedades campesinas las que soporten esa forma de lucha clandestina, esa guerra irregular. Su convivencia con los g rupos guerrilleros va a ser un fenómeno lógico desde el punto de vista d e que van a compar tir un espacio común: los lugares aislados, con poca comunicación con el exterior. Para el Resistente, ese ha de s er su h ábitat, ya que las espesuras de los bosques, los silencios de las aldea s y las nieblas de las montañas van a ser sus principales vías para m antenerse con vida. Para el campesino, las montañas y sus enormes praderas y regatos van a ser el sustento de su g anado, mi entra s que sus relaciones vecinales y famili are s, las que den s entido a su forma de ver el mundo. Así, las circunstancias que marcan los e spac ios geo g ráficos, esas ex perie ncias de g uerra de cada re g ión, van a provocar que los d estinos de resistentes y campesinos se unan en la Eur op a de los años 40. Pero, cómo afrontar esa perspectiva d e convivencia entre el c ampesinado y una lucha hasta cierto pun to ajena a sus propios planteamientos. No pretende mos aproximarnos tampoco, como sí han hecho otros autores como Yusta o Cobo Romero a la importancia de la con flictividad campesina y su vinculación con el asentamiento de esta forma de lucha irregular, clandestina. 33 En nuestro caso, la lí nea que hemos 33 S o b re estos, ver Yusta Ro drigo, M. (2003); op. cit. Y Cobo Romero, F. (20 04); Revolución camp esina y contrarrevolución franquista en Andalucía. Conflictividad s ocial, violencia política y represión franquista en el mundo rural andaluz, 1931-1950, Universidad d e G ranada. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 48 adoptado es la de tratar de comprender esas vinculaciones partiendo, en p rimer lugar, de la premisa básica de la economía moral de la multitud, concepto desarroll ado ya en los años del pasado si glo XX por el británico E. P. Thompson en su estudio sobre la formación de la clase obrera en Inglaterra. 34 Este concepto fue revisado p or uno de los referentes en el estudio de la Resistencia arma da en Francia, como fue el británico H. R. Kedward, quien aporta la conceptualización de la economía moral del cam pesinado a la hora de explicar sus p ropia s actitudes. 35 Y, a su vez, pretendemos e ntender esta economía moral de sde el punto de vista de J a mes Scott y sus formas cotidianas de rebelión campesina. 36 Para el antropólogo americano, existe la necesidad de desatender los momentos puntuales de la Historia para comprender l as actitudes del cam pesinado, y a que las rebeliones o las re volu ciones que había prota g onizado suponían momentos puntuales. Pero, se g ún este, e ra preciso conocer sus adaptaciones y sus formas d e protesta, en forma d e resis tenc ia cotidiana, silenciosa, que n ac e de lo in dividua l pero con una importante carga colectiva. Entonces, nu estro objeto de estudio se ada pta aquí, y a que observ amos la pr ese ncia d e dos actores diferentes en un mismo conflicto. Uno, en forma d e re sistente propiamente dicho, oc ult o en las montañas, armado y c on un planteamiento de enfrentamiento directo contra el ene migo, en este caso el fascismo. Y otro, en forma de campesino, asociado a las la bore s de a y ud a y mantenimiento del primero, que no se enfrenta de manera dire cta a esa Dictadura pero sí lo hace de una manera oculta, silenciosa, pero vital p ara l a pervivencia del otro actor. Y, es precisame nt e esa línea la planteada por Yusta y la seg uida por An a Cabana en su tesis, la concepción de la guerrilla do chao como una forma más de resistencia civil contra l a Dictadura, protagonizada por el ca mpesin ado y determinada por su economía moral. 37 Pero, esa economía moral, pensamos que necesita de una profund a reflexión y de un análisis de conjunto, que nos permita observar los porqué más básic os. Dicho de otra manera, pr etendem os saber el hecho determinante que ll eva a una persona d e manera individual a formar parte de esa resistencia civil contra la Di ctadura. Es así que nuestra línea de referencias sigue una ví a parecida a la que venimos pla nteando hasta ahora. Una d e las pr imeras referencias sobre est a cuestión es la que aportó el propio Kedward, quien consid era ba c apital a la ho ra de conocer las estructuras de los maquisards la im portanc ia de sus relaciones con la población local que los apo y a ba. Y esa misma línea fue planteada por Yusta , quien continuaría profundizando en e ste asunto y s acaría por p rimera vez las cu estión de las relaciones personal es, familiares, ideológicas o económic as y la importancia que estas tenían en su vinculac ión con la 34 En n uestro caso, h em os usado una de las traducciones al caste llano. Thompson, E. P . (2012); La formación de la clase obrera en Inglaterra, Capitán Swing. 35 Aunque la prime ra edición de la obra que hemos u tilizado fue editada en inglés en 1995, en nuestro c aso hemos empleado la edición en francés. Kedw ard, H.R. (1999); À la reserche du Maquis. La Résista nce dan la France du Sud ( 1942-19 44) ,Cerf. 36 La ob ra de re f eren cia fue editada en 1985 en Estados Unidos bajo el título de Weapons of the weak. Everyday forms o f Peasant Resistance . En nuestro caso, hem os empleado Scott, J.; “F ormas cotidian as de rebelió n campesina”, e n Histo r ia Social, nº 28, 1997, pp. 13- 39. 37 Yu sta , M. (1999); La g uerra de lo s vencidos. El maqu is en el Maestrazgo turolense, 1940 -1950, Fernando el Ca tó li c o , p. 59. Cabana Iglesia, A. (2 006); Entre a resistencia e a adaptación. A sociedade rural galega no franquism o (1936 -1960), Tese de doutoramento da Universidade de Santiag o de Compostela, especialmente pp. 363 y ss. Capítulo 1. I nt roducción 49 Resistencia armada en A ragón. Más profund a todavía, se ría la aportación en este mismo sentido realizada por Cabana, quien vincula que estas relaciones personales son las que determinen la creación de redes de apoyo y sostenimiento de los grupos guerrilleros. Su estudio, centrado en una zona concreta de la pro vincia de L ugo, establece hasta cin co categor iz ac iones, desde las que partiremos tambié n en nuestro análisis. También en los últimos años, este estudio de las redes d e enlaces y sus posibles motivaciones a la ho ra de prestar a y uda a los grupos guerrilleros, ha sido objeto de estudio por parte de Raül González, quien plantea una línea similar en su estudio sobre la guerrilla en la zona de Le v ante. Por nuestra p arte , como desarrollaremos ampliamente en el capítulo 3, pretendemos s eguir p rofundizando en esa misma línea, haciendo un análisis más completo de ese factor p ersona l como forma de comprender mejor las diferentes redes relacionales y sus múltiples variables mot ivac i onales. Y, d entro de esos factores, queremos ver también si estos son más o menos dé biles y si, además, e sa mayor o menor fortaleza de las redes influ y e en el propio desarrollo de las diferentes organizaciones objeto de estudio. 1.5. ESTADO DE LA CUESTIÓN En noviembre de 2006, el periódico El País publi caba un artículo de opinión del profesor de ciencias políticas de la Yale Universit y Stathis N. Kaly vas, titulado Cuatro maneras de recordar u n pasado conflictivo. 38 El politól og o griego com enzaba ese artículo con la misma pregunta que s e nos plantea a la hora de comenzar este estado de la cue stión: ¿ Cómo recu erdan el pasado las sociedades? No pretendemos hacer aquí un análisis genérico sobre esta cuestión. Ni tampoco pre tendemos ni podemos pretender hacer un estado de la cu estión sobre el movimiento de R esistenc ia durante la Segunda Guerra Mundial a nivel europeo, y a que su vo lumen es tal que s ería necesario un proy ecto de tesis docto ral específico sobre esa cuestión. P ero sí pensamos que es necesario plantearnos esa pregunta desde un pun to de vista est atal y regional, para ver cómo se ha afrontado hasta a hora el estudio, el conocimiento y la m emoria de la Resistencia armada en España, de la que somos herederos. Y pensamos que las maneras de recordar ese pasado c onflictivo planteada s por Kaly v as, son las cuatro etapas en las que se divide este apartado: exclusión; silencio; i nclusión; y conflicto. 1.5.1. Exclusión. La historia desde la id eología. Dictadura, exilio y Transición. El primer estadio de la memoria colectiva, como bien indicó el g riego, es el de la exclusión, cuando la historia la es criben los vencedores. Sin embargo, ta mbién ex iste n casos como el grieg o, do nde fue la iz quierda, la v enc ida en la guerra, la q ue reescribió la Historia y ganó la batalla de la memori a. Pero, esa m emoria, al i g ual q ue ocurre con la escrita por los vencedores, también impone su propia visión del pasado y e stá basada en una distorsión de los hechos. Y esa fue la r ea li dad de la construcción d el re lato sobre la Resistencia en España hasta que termina la dé ca da de los años 70 del pasa do siglo XX , c o n una doble escritura del pasado. Por un lado, el propio Régimen fr anquista va a 38 Kalyv as, S. N., “Cuatro maneras de rec ord ar u n pasado conflictivo”, en El País, 22 de noviem bre de 20 06, p. 17 . ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 50 construir su relato, mientra s que por otro también la izquierda va a tratar de ensalzar ese pasado de lucha contra el fascismo. Para la Dictadura, su legitimidad está basada en la II República y en la necesidad de una Guerra Civi l que acabase con el comunismo imperante. Así, el franquismo va a construir su mi to, su hec ho fundador, en alzarse como los primeros venced ores contr a el comunismo internacional. Tal es así, que va a mostrar mu y poco int eré s en escribir el relato de la Resistenci a y s e lo va a dejar a la propia Guardia Civil , principal protag onista del combate. Según Marco (2011, p. 16) la bibliografía franquist a sobre la Resistencia fue muy reducida, li mitándose a una producción de ocho libros, una novela y siete artículos publicad os entre 1953 y 1977. No nos detendremos en todas ellas, p ero sí en tres de esas public ac iones. El p rimero, po r eso mismo, por s er el primer estudio sobre este fenómeno publi ca do, fue e l li bro del capitán de l a Brigada P olítico Social Tomás Cossías, quien en 1956 publica un ma nual de contrainsurgencia en la que vincula al movi miento de Resistencia español en exclusiva al comunismo internacional. 39 Esta obra, pionera, fue seguida de alg una otra más hechas desde una iniciativa puramente individual de sus autores, al g o que cambiaría a partir de mediados de los años 60. Desde el Centro de Estudios Históricos de la Guardia Civi l, con el nacimiento de su Revista, comenzará a publici tarse una visión que va a venir a determinar las líneas seguidas por la Dictadura: el bandolerismo ; la influencia del comunismo soviético; y l a mi tificac ión de la labor de la Guardia Civil en su extinción . 40 Sin embar go, aportan dat os y referencias importantes, en cuanto a z onas, bajas, etc. Este proceso de c onstru cc ión de la memoria de la Resistencia desde el punto de vista de quienes luchaban contra ella, culmina su proceso con las dos obras m ás conocidas escritas de sde la Dictadura. Ambas son firmadas por el direc tor de ese Centro de Estudios, el Teniente Coronel Francisco Aguado Sánchez, se publi can en años consecutivos, 1975 y 1976, y son complementarias una de la otra. La primera, titulada El Maquis en España y l a se g unda El maq uis en sus documentos , suponen la culminación de un proceso de demonización de l enemigo y de ensalzamiento de la Dictadura hecha v ersión oficial. Pero no se quedaría mu y atrá s en ese pro ceso de mitificación del compañero los primeros intentos de aportar estudios sobre la Resistenc ia por parte de la izquierda. Todo ello, mar ca do por un silencio c asi absoluto de más de 20 años, y marginando el relato de la R esistenc ia i ncluso en la propi a Historia oficial del P CE editada en París en 1960. 41 L a primera obr a como tal por parte de la iz quierda mi litante, capitalizada en su discurso por el PCE, quien impuso su memori a sobre el resto, fue la editada, también en el exilio francés, por Andrés Sorel. Bajo el título de Búsqueda, reconstrucción e historia de la guerrilla española del sigl o XX , Sorel utilizó las estructuras del Partido para ofrecer ese mismo relato mítico y heroico que se estaba planteando desd e la Dictadura, 39 Co ss ía s, T. (1956); La lucha contra el maquis en España, E ditorial Nacional. 40 T o d a s ellas está dispon i bles para con sulta online en la b i blioteca del Centro de análisis y prospectiva y Acade m ia d e o f icia l es de la Guardia Civil. h ttps://biblioteca .guardiacivil.es/cgi-bin/koh a/ opac-main.pl V isi tado el 24 de agosto de 2023. 41 VV.AA. (1960); Historia del Partido Comunista de España, Editions so ciales. Capítulo 1. I nt roducción 51 pero en su caso desde la versión oficial del PCE. 42 Esa cor riente, continuaría en los años siguientes, bajo la publicación tanto en el exilio c omo posteriormente en el interior, y a con el PCE legalizado, de obras o memorias de guerrilleros que seguían planteando es a misma versión oficial del Partido, como pudieron ser los casos de J o s é Gros, J osé Antonio Vidal Sales o varios más. 43 Pocas fueron las voce s dis cor dantes con esta memoria hege mónic a por parte del PCE, aunque las hubo, especialmente desde el anarquismo, que también trató de ensalz ar su papel con las obras de T éllez S olá o Po ns Prades. 44 Aunque, quiz á la crítica más importante fue la de Víctor Alba, lo cierto es que esa versión hegemónica del PCE cristalizó y l a memoria mi litante e ideologizada permaneció – y hasta cierto punto permanece – , a pesar de que los estudios se encaminaran hacia otra s for mas. 1.5.2. Silencio. La historia de la Resistencia se escribe en los tiempos de la amne sia col ectiva. Los años 80 y 90. El Teniente Coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, entró en el C ong reso de los Diputados el 23 de febrero d e 1981, armado y rode ado de Guardias qu e comenzaron a disparar hac ia el te cho del hemiciclo pr ofiriendo un gr ito: QUIETO TODO EL MUNDO. Es una e videncia que es e g rito hizo su efecto en los pr imeros momentos y en toda esa noc he, pe ro que realmente no recor rido más allá, y a que la sociedad continuó avanzando, rec lam ando der echos y libertades que de manera paulatina se han ido conquistando. Pero ese grito de T ejer o sí cristalizó en la memoria colectiva que tenía qu e ver con la Guerra Civ il y con la Dictadura franquista. Un ejemplo está en los primeros intentos de exhumar a víctimas de la Guerra Civil en diferentes puntos del Estado, que prácticamente desaparecen a partir de ese momento. 45 Eso, también provocó que las visiones desde la ideología o desde la propia memoria individual de los protagonistas se alejaran d el foco, hasta cierto punto que se dil uy eran entre el silencio y la des memoria cole ctiva que adoptan las cl ases políticas dirigentes y buena parte de la sociedad a lo larg o de los años 80 y 90. Sin embarg o, a pes ar de que desde ese intento de amnesia y d e silencio y a no sólo en lo referente la R esistencia, sino a toda la Guerra Civil en gene ral y con especial mención al olvido prácticamente absoluto hacia l as víctimas, es ahora cuando afloran los primeros int entos de estudio desde la historiografía. A lo largo d e estas dos décadas, se va a producir un auténtico boom en la producción científic a sobre el conocimiento de la Resistencia arma da en España y va a est ar marcada por el desarrollo de la historia local y regional. Y su hito fundador va a esta r localizado en la misma zona en que abordamos nuestro objeto de estudio, como es la obra del alemán Hartmut Heine y su A guerrilla anti f ranquista e n G alicia , publicado y a en 1980. Este supone no sólo el primer 42 Sorel, A. (1970); B úsqu e da, rec onstru cció n e h ist oria de la guerrilla española del siglo XX a través d e sus documentos, relatos y protagonistas, Editions Libraire du Globe. 43 Gros, J. (1977); Relatos de un guerrillero comunista español, ATE. Vid al Sales, J.A. (1976); De spués d el 39. La g u e rr il la antifranquista, ATE. 44 T é ll e z So lá, A . (197 4); La guerrilla urbana. Facerías, Ruedo Ibérico. Téllez So lá, A. (1978 ); Sab até. Guerrilla u rb a n a e n España (1945-1960), Plaza y Janés. Pons Prades, E. (1977); Guerrill as españo l as, 1936 -19 60 , Planeta. 45 Sob re esto, ver De Kerangat, Z . (2020); Remover cielo y ti err a. Las exhumaciones d e víctimas del fra n qu ism o como fisuras del silencio en la transición, Tesis doctoral de la Universidad Autónoma de Madrid . ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 52 estudio desde la historiog rafía del movimiento de Resistencia en Galicia, sino práctica m ente en todo el estado, por lo qu e va a suponer también un nu evo aire, una nueva metodología y una nuev a forma d e analiz ar este proceso. Y e s a p artir de entonces cuando poco a poco van aflorando estudios regionales que permit en un ma y or y más profundo c onoci miento del movimiento g uerrillero, dando importancia a las especificidades de cada uno de los territorios. Así, por seguir avanzando desde el Noroeste y hacer un repaso geográfico sobre esta nueva fo rma de a nalizar el movimiento de Resistencia, pocos años después aparecerían dos estudios que vendría n a compl etar el trab ajo de Hein e en Galicia. Primero, con la aparición de la primera tesis doctoral sobre el fenómeno, firmada por Ber n ardo Máiz en la Universidad de Zarag oza en 1984, que serí a publicada unos años después con una ampliación cronológica. 46 A la a mpliación de estudios en esta zona, pero en este caso ceñidos en exclusiva a la provincia de León, se publica ron casi en el mismo mo mento los trabajos de otro de los g randes referentes en el estudio de la Resistencia, como fueron las obras de Se cundino Serrano public adas en 1986 y 1989. 47 Y se completan con la aparic ión de manera contemporánea de estudios sobre este fenómeno en Asturias, de la mano aquí de J osé Antonio Sacaluga. 48 También e n el centro de la P enínsula, donde se d esarrolla un importante movimiento de Resistencia, comienzan a aflorar diversos tra bajos disemi nados en z onas como Cádiz, C órdoba , Ciudad Real o parte de E xtremadura. Y es p recisamente en esta última donde nacen las primeras obras historiográficas también a mediados de los años 80 de la mano de Justo Vila, a la que continuar án de manera paulatina otras z onas como Córdoba con los trabajos de Francisco Moreno o C iudad Real con los de Fran cisco Alía. 49 También aparece n en estos finales de la década los 80 los primeros trabajos historiográfic os sobre la z ona de Levante, esp ecialmente g racias a la labor d e dos mujeres como F ernanda Romeu y Paloma Fernández. 50 O, por último, la monog rafía de Manuel Pérez sobre la Resistencia arma d a e n C ádiz. 51 Más tardíos, y a en los años 90, se g uirían de sarrollá ndose no d emasiados trabajos, siempre encaminados hacia un cono cimiento local y regional, pero también es una etapa en la que comienzan a a florar otro tipo de obras, más vinculad as a la memo ria y , hasta cier to punto, hac ia el roma nticismo de la Resistencia. Esto último se aprecia a la perfección en Galicia y El Bier zo, con cinco obras que son casi un rara avis dentro d e esta etapa y que adelantan el posterior proc eso de memoria histórica y d emocrá tica d e la siguiente década. Entr e 1989 y 1995 se publica rían cuatro obras centradas en personas 46 Máiz Vázquez, B. (1984); La guerrilla antifranquista en Galicia, 1936 - 1964. A esquerda militante galega, T esis de la Universidad de Zaragoza. Mái z Vázquez, B. (1988); Galicia na S egunda República e b aixo o fran quismo (1930- 1976), Xerais de Galicia. 47 Serrano, S. (1986); La guerrilla an tifr anquista en L eó n (193 6 - 1951), Siglo XXI. Serrano, S. (1989); Crónica de los últimos guerrilleros leoneses, Junta de Castilla y León. 48 Sacaluga, J.A . (1 986); La resistencia so ci alista en Asturias, Fundación Pablo Iglesias. 49 Vila Izquierd o, J. (1986); La guerrilla antifranquista en Extremadura, Universitas. Moreno G ómez, F. (1987); Có rd o b a en la p osguerra: la represión y la guerrilla, 1939 - 1950, Francisco Baena. Alía Mirand a, F. “La guerrilla a n ti f ra n q uista en la provincia de Ciudad Real”, en Cuadernos de estudios m anchegos, nº 19, 1989, pp. 59 - 74. 50 Ro m e u Alfa ro. F. (1 987); Más allá de la u t op í a. Perfil histórico de la Ag r upación Guerrillera de Levante, Alf on s el Magnánim. Fernández Pancorbo, P. (1988); El maquis al Norte del Ebro, Diputación General de Aragón. 51 Pérez Regordán, M. (1987); El maquis en la provincia de Cádiz, Edición del autor. Capítulo 1. I nt roducción 53 concre t as que habían sido protag onistas del movimiento de Resistencia e n el Noroeste y que vendrían a romper esa línea más historiográfica y c entra da en lo local que se venía desarrolla ndo hasta ese momento. 52 S in embargo, en otras zonas del Estado donde la historiografía no había comenzado con ese planteamiento de historiogra fía local, es ahora cuando comienzan a salir a la luz los primeros trabajos ri g urosos sobre esta Resistencia. Por ejemplo, sobre Andalucía Oriental comenzarían a mediados de esta década a aparecer las obras de J osé Azuaga o J osé Aurelio Romero, al mismo tiempo que Ferrá n Sán che z estu diaba la g uerrilla anarquista en Catalun y a. 53 Sin embar go, este proceso, que como venimos remar cando se mantuvo muy vivo a un nivel local y re g ional, no fue capaz de salir de ahí. Apenas exist en intentos por abordar todos esos trabajos en obras colec tivas , más allá de la obra coordinada por Santiago Álvarez y varias personas más vincula das a la Fundación de Investigaciones Marxistas. 54 El movi mient o de R esistenc ia no sólo seg uía fuera del debate público, sino que también el debate académico lo excluía. Mientra s que las líneas de investig ación de esta ac ademia se dirigían hacia e l propio desarrollo de la Guerr a Civil o hacia el conocimiento de la vi olenc ia política – aunque, insistimos que deja ndo fuera e ignora nd o a las víctim as – , es la Hist oria local la que va a profun dizar en este conocimiento. Y, todo ello, con lo que esto supone en cuanto a la priorización del hecho y del relato y su des atención al contexto y a la importancia de lo externo en lo local. Es así, que salvo al g un as ex ce pciones, la ren ovac i ón metodológica y el debate teórico sobre la Resistencia, llegaría n más adelante. 1.5.3. Inclusión . La ruptura metodológica y las bases para el avance. Según Ka l y vas, el ter cer estado dentro de las formas de af rontar el pasado traumático es el de la inclusión, aquel que se sustenta sobre un c ons enso a rt ificial, hec ho sobre una reconstrucción selectiva d el pasado. Y, en nuestra opinión, esto en el caso de la R esistenc ia en Españ a no ha ocurrido hasta la entrada en vigor de la primera Ley de memoria democrática. Y ha sido tal su impacto y su actualidad, que en el año 2015 el Jefe del Estado, el Rey Felipe VI rendía homenaje a los combatientes de “La Nueve”, una de las primeras compañías en entrar en el París libera do de la ocupación nazi y compuesta en su ma y oría por r epublica nos es pañoles. Mi entra s tanto, la labor de recuperar y d evolver los restos de estos mi smos Resistentes a sus familiares, continúa siendo una labor semipúbli ca , en la que el Estado subcontrata a técnicos y asociaciones memoriales para hacerlo. 55 Es decir, qu e esa inclusión del relato y de la me moria sigue 52 Reigosa, C. (1989); Fuxidos de sona, Xerais de G alicia. Neira V ilas, X. (1991); Gu errilleiros, do Castro. Álv arez, S. (1991); Memoria da guerrilla, Xerais de Galicia. Rei gosa, C. (1 992); El regreso de lo s maquis, Júcar. Reig osa, C. (1995); La agonía d el león, Alianza. No son únicas, ni mucho m enos, ya q ue aho ra también se siguen publi ca ndo memorias de antiguo s com batientes, como F elipe Matarranz, Pedro Vicente, Joaquín A rranz o Victorio Vicuña, pero sí destaca esa concentración numé rica de ob ras en G alicia. 53 Azuaga Rico, J. (199 6); La guerrilla antifranquista en Nerja, Izquierda Unida. Romero Navas, J.A. (19 99); La guerrilla en 1945. Proceso de dos jefes guerrilleros: Ramón Vías y Alfredo Cabello Gómez Acebo, CEDMA. 54 Á lv a re z, S., Hinojosa, J. y Sandoval, J. (coord s.) (1 990); El movimiento g uerrillero en lo s año s 40, Fundación de in v e stig a ciones marx istas. 55 Ro sa s, P . “L os reye s homenajean en parís a los re publicano s españoles de La Nueve, ignorados en España”, e n la edición digital de eldiario.es del 3 de junio de 2015. https://www.eldiario.es/sociedad/paris-homenaje-repu blicanos- espanoles-liberaron_1_2642278.htm l Visitado el 24 de agosto de 2023. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 54 vigente ho y en día, per o quere mos adaptar ese concepto a otra de las etapa s en el estudio del movimi ento de Resistencia en Españ a. Y lo ada pt amos porque, a comienzos del nuevo siglo, se va a p roducir una verdadera inclusión del estudio de la Resistenc ia al debate metodoló g ico y a los estudios sobre l a Guerra Civil y la Dictadura. Y esto, fu e consecue n cia, fundamentalmente, del trabajo de tres personas que vinieron a romper ese aislamiento: Fra n cisco Moreno Góme z; S ec undino Serrano; y Mercedes Yusta. En el año 2001, se publicaría l a obra culmen sobre la Resistenci a arm ada en el Centro y el Sur de la Península de la mano de Moreno Gómez. 56 Su estudi o, a pesar de ser geográfico, supone u n hit o, una renovación metodológica amplia y una ampliación de los focos en lo que a los estudios precede ntes se refiere. El autor, se va a adentrar casi por primera vez en los plante amientos teóricos de su situación, la de insertar al movimiento de Resistenc ia en España d entro de los movimientos de R esistenc ia antifascista en la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Así mismo, cabe destacar su primera aproximación teórica al sostenimiento de la guerrilla desde las redes de enlaces o la innovación en cuanto a los análisis del p roceso represivo eje rc ido p or parte de la Dictadura franquista. Pero, si cabe , va a ser más novedosa su utili zación de fuentes, y a que va a s er uno de lo s primeros estudios centrados en el estudio del movi miento guerrillero que v a a e m plear los proc edimientos judiciales incoados por la judicatura castrense para la represión de la guerrilla y de sus puntos de apo y o. C omo crítica, podemos también hablar de su relación entre guerrilla y movimiento obrero como base de la lucha, como si la Resistencia armada fues e realmente una continua ción de la lucha de clases, más que, como venimos planteando, una lucha entre fascismo y antifascismo. También en ese mismo año, vería l a luz una de las obras más desta ca das por quien, posiblemente, poda mos considerar como el may or experto en e l estudio de la Resistencia armada en España en su conjunto. No es otro que Secundino S err ano, que en ese año daría a luz a su obra Maquis. 57 Esta obra, supone otro hito de ntro de la renovac ión de los planteamientos metodológicos en torno a la Resistencia armada , desde el punto de vista de que, a día de ho y , continúa siendo la monografía más completa y detallada sobre el desarrollo de est e fenómeno a nivel estatal. También supone, por p rimer a vez, un encuadre cronoló g ico amplio, en el qu e vislu mbra cómo la Resistencia comienza con el triunfo del golpe de Estado de julio de 1936. Así mismo, enlaza y entronca de manera directa el desa rrollo de la gue rra regular en cada un a de esas zonas con e l nacimiento del fenómeno de los huidos y e stos c on la posterior organización de los gr upos guerrilleros. Aun así, la obra de Serrano supone un compendio, una recopilación de relatos que necesita d e un a revisión más a ctualizada, y a que, más de 20 a ños de spués, el estudio de la Resistencia arm ada en c ada r egión ha evolucionado. Y, como crítica, echamos en falta en su obra una r elac ión de fuentes y que tan necesaria hubiese sido para quienes nos aprox imamos por primera vez a la historia de la guerrilla a tra vés de su obra. Dos años después de los anteriores, en el año 2003, vio la luz otra de las obras que marcaron un antes y un después en el estudio de la Resistencia en Esp aña. Esta fue 56 M o re n o G ómez, F. (2001); La r esistencia a rmada contra Franco. T ragedia del maquis y la guerrilla. El Centro - Sur de España: de Madrid al Guadalquivir, Crítica . 57 Serrano, S. (2001); Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista, Temas de Hoy. Capítulo 1. I nt roducción 55 la obra de Mer cedes Yusta, resultado de su tesis doctoral. 58 Como marca m os a lo largo del marco teó rico y como seg uiremos comprobando a través del pr ese nt e pro y ecto de tesis doctoral, la obra de Yusta supone la renovación definitiva de los estudios sobre la Resistencia armada en España. S u conce pción me todológica , lleva a plant ear cuestiones en las que hasta ese momento apenas nadie había reparado: la vin culac ión de la conflictividad campesina dentro d el análisis de la R esistenc ia; la ampliación de es e concepto mismo de Re s istencia; el análisis de l os enlaces desd e un pu nto de vista sociológico, entendiendo las diferentes formas de resistenc ia y ad aptación; o la profundización en la inclusi ón de la Resistencia en España dentro d e los movimientos de Resistencia antifascist a de la Eu ropa de los años 40. Por todo ello, pensamos que nuestro traba jo viene a continuar e sa misma línea de análisis planteada por Yusta, a pesar de ser dos zonas di fere nt es, con cronologías diferentes y con influencias internas y externas difere nt es. 1.5.4. Conflicto. La Resistencia en la trincher a d e la Historia y la m emoria. Cuando los historiadore s y otros “e mpresario s de la memoria” desafí an la historia dominante, se produce una transición a un régimen d e conflicto, c on memorias divididas y enfrentadas. El pasado se vuelve turbulento: se rompen los tabúes, las memorias privadas s e hacen públicas y actos de violencia hasta entonces olvidados salen a relu cir. 59 Así definía Kal y vas el último estadio que adquiere la memoria traumática y bien pod ría ser esta la definición del proceso de memoria democrática que se vive en España desde el año 2000. Un proceso que comenzó con l os nece s arios intentos de recuperar a las víctimas de la barbarie por parte de los nietos, pero que en el caso de la memoria de la guerrilla ya se vení a desarrollando. Apenas un mes antes de que en Priaranza del Bierzo (L eón) se rompiera la tierra con la primera exhumación con método c ientífico de víctimas de la represión de los militares sublevados, 60 e n Santa Cruz de Moy a (Cuenca) , había nacido la Asociación La Gavilla Verde y s e habían celebrado las I J ornadas del Maquis, Crónica de la guerrilla española. Y este, fue uno más de los hitos que rodea n a esta localidad limítrofe entre las provincias de Cuenca, Teruel y V alenc ia, mu y próxima al campamento de Cerro Moreno, donde se ubicaba el Estado Ma y or de la A g rupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA). Allí, ya e n el año 1991 se h abía inaugurado el Monumento Nacional al Guerrillero, promovido y financiado por la Amic al Antics Guerrillers de C ataluny a, y se venía celebrando desde unos años antes el Dí a de l Guerrillero Español, que tiene lu ga r en esta localidad el primer domingo del mes de octub re de cada año. 61 La memori a de la guerrilla seguía 58 Yusta Rod rigo, M. (2003); Guerrilla y resistencia campesina. La resistencia armada contra el franquismo en Aragón (1939-1952), Prensas Universitarias de la Universidad de Zaragoza. Esta no sería su primera ob ra, si no que se completaría con un a anterior, resultad o en ese otro caso d e la Memoria de licenciatura. Yusta Ro drig o, M . (1999); op. cit. 59 Kalyv as, S. N., “Cuatro m aneras…”, op . cit. 60 S o b re esto, ver Ferrándiz, F. (2014); El pasado bajo tierra. Exh uma cio nes contemporáneas de la Guerra Civil, A n th ro p o s, pp. 57 y ss. Sil va , E. y Macías, S . (2003); La s fosas de Franco. Los republicanos que el dictador dejó en la c u n e ta , T ema s de Ho y . 61 Información obtenida de la web de la Asociación La Gav illa Verd e. https://www.lagav illaverde.o rg/Pag inas/Centro /Hom enaje/breve_historia.h tm l Visitado el 24 de agosto de 2023. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 62 Tal fue así, que e l 11 de marzo de 1938 el can ciller Schuschnigg se ve obligado a dimitir por las presiones de Hitler, quien trataba de forzar la re unión de los pueblos germanos, la vuelta de la Gran Alemania. Al día siguiente, las tropas nazis cruzaban la frontera y proclamaban el Anschluss, la unión d e Austria bajo la fór mu la de estado federado d entro d el Reich alemán. Así se confirma ría tras un pl ebiscito manipulado y organizado por el nuevo poder nazi, celebrado el 10 de abril y que arrojarí a un resultado de ca si un 100% de votos favorables a la unión. Y es cons ecuente de este proceso como va a comenzar la Resistencia contra la invas ión nazi de Austria. A pesar del terror implantado desde el primer momento, con detenc i ones masivas por parte de la Gestapo, van a ser los católicos y los sectores d e la izquierda, espe cialmente comunistas, quienes comiencen a plantar esa Resistencia antifascista. Sin espera nzas ante un fu turo con visos de cambio polí tico, la R esistencia fue mu y escas a, en la que apenas v an a ser gestos aislados y p eque ños g rupos los que la ejerzan. Un ejemplo, fue el de la protesta contra la política anticlerica l de los na zis que protagonizaron algunos jóvenes católicos en octubre d e 1938 tras un a misa celebrada en l a Catedral d e Vien a y que fue disuelta y reprimida por la policía. A partir de ahí, se van a crear al g un as or g anizaciones desde sectores tradicionalmente más conservadores pero que veían la anex ión de Austria c omo una invasión y conquista militar por parte de la Al emania nazi. El Movimie nto austriac o por la liberta d – Österreichische Freiheitsbewegung – o el Movimient o Panaustriaco por la L ibertad – Grossöst erreichische Freiheits bewe gung – agruparon esas opciones, aunque acabarían por ser desarticulados y reprimidos en 1940. Pero, sería realmente el Partido C omunista Austriaco, el KPÖ, quien aglutin aría la Resistencia de la iz quierda política austriaca contra la i nvasión nazi, a la que incluso se unirían muchos sectores socialistas. A través d el KPÖ se reconstru y eron y const ruyeron células, se llevaron a cabo huelgas y comenzaron con un proceso de Re sistencia contra la o cupación alemana que sería un anticipo de l o que ocurriría más ta rde en buena parte de la Eu ropa invadida por los nazis. En cualquier caso, la resiste ncia en Austria hasta 1941 quedó concentrada en estos po cos grupos. La mayoría de la población – si bien disconforme con muchos aspectos de la vida cotidi ana – aceptaba gustosa estar en el bando de los ganadores. 90 El tercer lu g ar donde la Resistencia comienza ant es del 1 de septiembre de 19 39 sería Che coslovaquia. L a escalada de presión del Reich alemán se di rigió, después de la conquista de Austria, hacia los Sudetes, que conseguirían absorber con el b eneplác ito de Gran Bre t aña, Fra ncia e Italia tras el D ictado de M únich firmad o en septiemb re de 1938. Tras esto, continuó incrementando la presión hacia el Estado checoslovac o dirigido por Edvard Bene š , com enzando los planes para la invasión en octubre de ese mismo año, mientras que en el interior, los deseos de independencia eslova cos se van a agudizar y buscarían incluso el apoyo de los nazis para ello. Este proceso, aca baría por cristalizar con la entrada de la We hrmac ht en la tarde del 14 de marzo, a lcanzado Praga en la madrugada del día 15. Comenzaba así una nu eva ocupación, d ándole forma con la creación del Prote ctora do de Bohemia y Mor avia y proclamando la independencia, en for ma de Estado satélite dirigido por el sacerdote católico Josez Tiso. Va a comenzar 90 Faraldo, J.M. (2011); op. cit., p. 76. L a informac ión sobre Austria, en Ibidem., pp. 73-76. Capítulo 1. I nt roducción 63 entonces, si no lo había hecho ya con el Dictado de Múnich, una oposición que aquí va a adoptar desd e el primer momento un carácter de liberación nacional. Y serían principalmente cuatro los grupos qu e ejercerían esa Resistencia contra la i nvasión nazi. Uno se ría orga nizado desde el exilio por B ene š , bajo la forma de Centro P olítico – Politické ùstredí, que ejercerían una actividad muy reducida. Los militares, después de la desmovilización ob ligada por los invasores, se orga nizarían en torno a la Defe nsa Nacional – Obrana národa – que sí e je rc ería una re sistencia mucho más activa y organizada a través de sabotajes y varias acciones más. En t ercer lugar, los socialdemócratas se organizarían en torno a la Or ganización petitoria « Nos mantendremos fieles » – Petiční Výbor «Věrni zůstaneme» – , que canalizaría la resistencia a travé s del sindi ca lismo. Estos tres, se unirían en ma y o de 1940, dando forma a la J efa tura Central de Defensa Nacional – Ústřední vedení odboje domácího , ÚVOD – . Y, por último, como elemento transversal en todas las R esist enc ias, encontramos al Partido Comunista Checoslovaco, el KSČ . Este, y a a ctuaba en la clandestinidad desde diciembre de 1938, qu e vería disminuido su papel y se mantendría en un pe rfil bajo entre a gosto de 1939 y junio de 1941, mientras estuvo vi ge nt e e l Pa cto entre Hitler y Stalin. Y t ambién en la independiente Eslovaquia se ejercería Resistencia contra el poder autoritario de Tiso, aunque esta se ejercería más hacia un conflicto social y polí tico, más q ue a l nacional . Sus esfuerzos, espec ialmente conce ntrados en torno al Partido Comunista Eslovaco (KSS) y a al guna s otras organizaciones m ás minoritarias, estaba n dirigidos hacia las salidas de antifascistas del Protectorado y la colaboración con la resistencia c hecoslovaca en el exterior. 91 1.6.2. El durante. L a g eneralización de las Resi ste ncias durante la Segu n da Guerra Mundial El 1 de septiembre de 1939, la Wehrmacht cruzaba la frontera con Polonia por tres puntos diferentes. Es te fue el detonante d efinitivo, la oficialización de una realidad que se venía mascando desde tiempo atrás, la dec lara ción de guerra cont ra la Alemania nazi por parte de Francia y Gr an Bretaña. L a Segunda Guerra M undial había comenzado. Pero, esa S eg unda Guerra Mundi al, como venimos remarcando, va a suponer una complejidad abr um adora, una superp osición de guerras internas y externas, invasiones, colaboraciones, Resistencias y frentes de batalla nunca antes experimentada . Sin embargo, una cuestión sí se presenta como ge neralizada en cada uno de los puntos afec t ados por esta Guerra en Europa: la lu cha parti sana sería la forma primordial del conflicto interno en el contexto de la Segunda Guerra Mundial en Europa . 92 Resistencias na cionales contra las ocupaciones, R esistenc ias contra los colaboracionistas, R esistenc ias contra los gobiernos satélites,… Resistencias, en definitiva, antifascistas, van a marcar en Europa un antes y un después a lo largo de la Segunda Gu erra Mundial en multitud de territorios. P ero, tal como ha remarcado Moore, the soci eties in volved w ere far from identical, and their dif fering political, economic and social structures on the eve of war undoubtedly had an effect on the 91 Faraldo, J.M. (2011); op. cit., pp. 76 -85 . 92 Rodrigo, J. y A legre, D. (20 19); op. ci t., p. 215. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 64 forms taken by resista nce in the follow ing four or five years. 93 No nos adentraremos en todas y c ada una de la s formas y d e los lug ares de Resistencia , pero sí quere mos aproximarnos a los que c onsideramos más representativos. Dejare mos de lado ejemplos como los de Nor uega o País es B ajos y también ignorare mos aquí a movimientos de Resistencia contra las ocupaciones soviétic as ante el avance imperialista de Stalin. Pero, pensamos que los casos de Poloni a, Francia, Italia, Yugoslavia y Grecia reflejan a la perfección los compone ntes básicos de la Resistencia a ntifascista en la Europa de la Segunda Gue rra Mundial . 1.6.2.1. Poloni a. L a primera invasión y la primera Resistencia. 94 La p rimera invasión y, por consiguiente, la primera Resistencia en la que nos detendremos, es la de P olonia. Al igual qu e había ocurrido en España c on el golpe de Estado de julio de 1936, la invasión nazi de septiembre de 1939 va a provocar un importante movimiento de Resistencia frente a esa inv asión militar, im itando en Varsovia una defensa qu e y a se h abía producido en Madrid casi tres años atrás. Pero, el 17 de septiembre, la Uni ón Soviética también va a atacar por el franco oriental. Al día siguiente, el presidente de la R epública polaca , Ignacy Mościcki, y el resto del Gobierno abandonan el país ha cia Rumanía. Pero dejan una orden: resistir. A pena s 10 días después, el 28 de septiembre, Varsovia sería conquistada y las últimas unidades del Ejército polaco continuaron luchado contra la doble invasión hasta los pri meros días de octubre. Y van a ser p reci samente esas últimas un idades las que comiencen a d ar forma a g uerrillas, conocidas como guerrill as de septiembre , que podríamos sit uarlos e n el mismo panorama que los huidos en España: g rupos aislados, que actúan a ciegas, sin coordinación y que su frían u nos niveles de persecución y represión que provocarán su paulatina desaparición y aniquilación. A esos grupos primigenios y , de manera paulatina, se irían uni endo otras personas que, por motivaciones políticas o religiosas o de pura superviven cia pasaban a la clandestinidad. En apena s unos meses, existían en las difere ntes zonas de l a antigua Polonia hasta 150 organizaciones de Resistencia que combatían tanto la invasión fascista de la Alemania nazi como la soviética de la URSS. La evolución de la organiza ción de la Resistencia polaca arranca un día antes de la capitulación de Varsovia. El día 27 de septiembr e de 1939 un grupo de oficiales del Ejército formaron el Ser vicio para la Victoria de Poloni a – Służb a Zwycięstwu Polski , SZP – , con una doble vertiente de Resistencia política y militar , que comienza a realizar acciones de propaganda, sabotaje, e spionaje y entrena miento de los 20000 miembros con los que contaba a la altura de dici embre de ese mismo año 39 . El S Z P se transformar í a, en e nero de 1940 en la L iga de la L ucha Arm ada – Zw iązek W alki Zbrojnej , ZWZ – , que contaba con el beneplácito del gobierno polaco en el ex ilio, ahora y a encabezado por el general Wlad y slaw Sikorski . La dirección de la ZWZ se trasladaría a suelo polaco tras la invasión alemana de F ra n cia y continuaría su actividad 93 Moore, B. “Com paring Resistance an Resistance Movements”, e n Moore, B. (ed.) (2000); Resistance in Western Eu ro p e , Berg, pp. 249-264. La cita en p. 249. 94 L a in f o rma ción para la redacción de este subapartado procede d e: Faraldo, J .M. ( 2011 ) ; op.cit., pp. 87 - 108. Davies, N. (2005); Varsovia 1944. La h e roica lucha de una ciudad atrapada entre la Wehrmach y el Ejército Rojo, P la neta. Prazmow s k a, A . (2 004); Civil war in Poland, 1942-1948, Palgrave Macm illan. Capítulo 1. I nt roducción 65 de sabotajes y represalias contra colaboracionistas y fuerzas de ocupación a través de una de sus unidade s más ac tivas, la Związek Odwetu , la L i g a de la Venganza. S u transformación final vendría con su integració n en las Fuerzas Armadas polacas, transformándose definitivamente, en febrero d e 1942 al nombre de Ejército I nterior – Armia Krajow a, AK – . A ex cepc ión de las milicias comunistas – Armia Ludowa – y ultraderechistas – Narodowy Sily Zbrojone – , la unidad de las fuerzas de R esistenc ia polacas fue una de sus carac terísti ca s principales, consiguiendo movilizar a unas 400000 mil personas en torno a esta organización. Su crecimiento fue ex ponenc ial y continuo a lo largo de la guerra, formando parte del Estado polaco clandestino y contribuyendo a una intensísima lucha contra la invasión, e special mente la a lemana. Y, quizá una de las operaciones de ma y o r envergadura se p rodujo ya cerca del final de la guerra, con la conocida como Operaci ón tempestad , en la que se planteó el levantamiento de difere ntes ciudades polacas contra los invasores naz is. Ante la proximidad de las tropas soviética s en algunos puntos del Este, las fuerzas de Resistencia polaca ini ciaron un ataque , e l 7 de julio de 1944 contra los alemanes en Wilno. Ya desde el día siguiente y con la ayuda del Ejército rojo, conse guirían derrotar a los alemane s el 13 d e julio. Diez días después, seguirían el mismo modelo en Lviv , que en apenas 24 horas sería también liberada en una acción conjunta del AK y el Ejército soviético. Sin embarg o, dos cuestiones fundamenta les serían qu e, en ambos casos, los miembros del AK que participaron en ambos levantamientos, sería n detenidos por los rusos y enviados a diferentes gulags, cuando no asesinados. Y, p or otro, que ese éxito del AK en estas ciudades del Este, anima ría a s eguir este mismo modelo en Varsovia, la capital. El 1 de a g osto se iniciaría una de las acciones de resistencia más conocidas de la Segunda Guerra Mundial, confiando el AK que l os soviét icos alcanzara n Varsovia pocos días después. Sin embargo, estos no lo hicieron, estancando el frente oriental en el rí o Vistula. La rebelión polaca en Varsovia contra los nazis, si n apoy o exterior, fracasó y conclu y ó con la capitulación firmada el 2 de oct ubre, que daría pie a la destrucción ca si t otal de la c iudad. Y, esta repr esión soviéti ca de las fuerzas del AK y de la resistencia polaca en ge n era l, es otra de l as cuestiones centrales que rodearon a l a doble invasión de Polonia. Como mencionamos, existían dura nte la g uerra tres tipos de milicias d e R esistencia. Por un lado, la oficia l, de la que venimos hablando, vinculada de mane ra d irecta con el Gobierno clandestino polaco y con el exil io. Pero, también existían las milicias ultraderechistas, que s e enfrentaban en el Este a la invasión soviética un idas bajo las siglas del Narodowy Sil y Z brojone, las Fuerzas Nacionales Armadas q ue apenas se integraría n con el AK d ura nte los primeros mes es del año 44. Por otro, estaban l as milicias comunistas, integ radas en el Armia Ludowa, el Ejército Popular, q ue no sólo no se integró c on el AK sino que a lo largo del último año sus enf rentamientos fueron constantes. Por tanto, polacos luchando contra los invasores alemanes. P olacos luchando contra los invasores rusos. P olac os comunistas luchando contra polacos fascistas. Polacos fascistas luchando contra polacos “oficialistas”. Y todos ellos en vice ve r sa. Una más de las Guerras Civiles eur opea s bajo e l mantr a de la Segunda Gue rr a Mundial. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 66 1.6.2.2. Francia o la primera división de la Resistencia. 95 Otra de las fec h as clave s en el desarrollo de las Resistencias en Europa fue el 10 de ma y o de 1940. Ese dí a, las fuerzas mi litares alemanas cruzaban simultáneamente las frontera s d e Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Franci a. Al día si guiente había conquistado totalmente Luxemburgo. Cinco días d espués, Países bajos. En dos semanas, Bélgica capitulaba ante el invasor alemán. Y en seis semanas, había conseguido controlar Francia. La estr ateg ia plant eada desde el plan Amarillo – Fall Gelb – y el plan Rojo – Fall Rot – fueron un éxito, desatándose por un lado la evacuación de una parte del Ejército francés a través de Dunkerke y , por otro, la neg ociación de la rendición del resto del país galo. Esa negociación, d aría o rigen al co ntrol alemán de Francia por dos vías. El norte y el Este q uedaron bajo ocupación nazi, bajo la icónica imagen de Hitler en París el 23 de junio de 1940 y después de que la capital fuese tomada sin oposición el día 14. Sin embarg o, el sur y el centro, queda rían como la Franc ia « li bre» , con la formación del gobierno del mariscal Pétain y con capital en Vichy, después de la firma del armisticio un día antes de la visita del Führer a París. A pesar de ser bien rec ibido por los franceses, la realidad distaba muc ho de ser un país neutral, como se declara la Francia de Vich y , su col aborac ión y su autoimpuesta subordinación h acia la Alemania nazi, haría de e ste uno m ás de los satélite s nazis en el occidente de Europa. La primera resistencia en ser organizada en el caso de Francia, va a s er d esde el exilio. El 18 de junio, días antes de que s e c o nfirmase el armisticio, el general D e Gaulle, que había conseguido arribar a Londres el día anterior, lanzaría por primera vez una alocución en la que animaba a los franceses, la llama de la resistencia no debe apagarse y no se apagar á. 96 A p esar de su poca reper cusión en ese momen to, se sigue considerando – aunque con muchos matices – uno de los hitos fundadores del movimiento de Resistencia en Francia. El verdadero éxito del mensaje de De Gaulle, estaría entre los militares france s es que se encontraban en suelo británico después de la salida de Dunkerke. Pronto daría forma a las Fuerzas francesas Libres – Forces Françaices Libres, FFL – , y paulatinamente iría crec iendo su peso dentro del movimiento de resistencia en el exterior. La principal vía por la que De G aulle conseguiría no sólo el reconoc imiento de bu ena parte de la Fra ncia antifascista, sino especialmente de las potencias aliada s, sería a trav és de las colonias francesa s en África . A través de Argelia, controlada desde noviembre de 1942 por los Aliados y bajo mando del general fra n cé s Henri Giraud, en 1943 a ca barí an por unificarse con la Francia Libre de De Gaulle, dando a sí forma al Comi té francé s de la liberación nacional – C omité français de la Libération nationale, CFNL – . Mientras tanto, en el interior de Francia la situación tenía esa doble perspectiva de la división entre la zona ocupada y la zona “libre” . En la Francia de Vich y los 95 La informac ión para la redacción de este subapartado procede de: Gildea, R. (2016) ; op. cit. Wiev iork a, O. (20 19); The Resistan ce in Western Europe. 194 0 -1945, Colum bia. Kedward, H.R. (1999); À l a reserche du Maquis. La Résistance dan la France du S ud (1942 -1944), Cerf. Wieviorka, O. “France”, en Moore, B. (e d . ) (2 0 00); op. cit., pp. 125- 156 . Taylor, L. “The Parti Communiste Français and the French resistance in th e S e c o n d W orld War”, en Jud t, T. ( ed.) (1989); o p . cit. , pp . 53 -79 . Ott, S . (2017); Living with t he en emy . German o c c u p a ti o n, collaboration and justice in the Western Pyrenees, 1940 -1948, Cambridge University P ress. Faraldo, J.M. (2011); op.cit., pp. 147-162 y 216-219. Rodrigo, J. y A legre , D. (2019 ) ; op. cit ., pp. 225-242. 96 Citado en Gildea, R. (2016); op. cit., p. 40. Capítulo 1. I nt roducción 67 movimientos de Resistencia antifasc ista, actú an contra la dictadura de d erecha s implantada por Pétain, e n una más d e las Guerras civiles que se im buy en dentro de la Segunda Guerra Mundial. Dentro de esa oposición política que deriva en lucha armada debido al continuo incremento de la represión por parte de la dictadura, en un modelo similar de evolución al que se está viviendo e n España , sería n tres las principales organizaciones: los Franc-Tireur et Partisans, con c lara hegemonía entre ellos del Partido comunista francés; la Libérati on-Sud, entre los que se encontraban diversos sindicatos de clase y buen a pa rte d e la so cialdemocracia; y Combat, un grupo demócrata-cristiano. Un a amalgama de organi zaciones civiles, mi litare s y cívico - militares que también sería típico de las organizaciones de la Francia ocupada. Allí , la evidencia de la ocupación, la represión diaria, las humillaciones por parte de los invasores se hacían má s evidentes, con lo que luchar contra los nazis suponía una motivación más lógica. Es así que también van a nacer mu y p ronto organizaciones civiles, al estilo de L iberación – Libération-Nord – , que y a nace en noviembre de 1941 y que pronto comienza con acción dir ec ta contra los fascistas invasores. También nacerían organizaciones exclusivamente militares, como “los de la li berac ión” – Ceux de la Libération, CDLL – o “los de la Resistencia” – C eux de la Résistan ce , CDLR – , centrados tanto en labores de inteligencia, como de ay uda a las evasiones, como acción directas contra el en emig o. Y, también como de cíamos, or g anizaciones que mez clan ambas tipologías, como la propiame nte denomin ada “Org a nización civil y militar” – Organisation civile et militare, OCM – , nacida y a en diciembre d e 1940. Mención aparte merece aquí e l Partido Comunista francés, el PCF, que como vimos conformaba por may oría la organización de los Franc-Tireur et Partisans . A l igual que el resto de organizaciones comunistas en el resto de Europa, el PCF llevaba una clara a cción y p articipación antifascista, y estaba envuelta en la conf rontaci ón con el gobierno d e D adalie r, sucesor del Frente Pop ular de Blum. Pe ro, al i g ual que en el resto de Europa, s e verían sorprendidos, a finales de agosto de 1939 y apenas unos días antes de la invasión de Poloni a, por el pacto que los ministros de Asuntos ex teriore s de la Unión Soviética – Viacheslav Molotov – y de la Alemania nazi – J oachim von Ribberntrop – sellarían en Moscú. El conocido como pacto de no agresión germano - soviético condicionaría los meses venider os para los partidos comunistas d e los Estados que se van a ver envueltos en la Segunda Guerra Mundial. Y el f rancés no iba a ser menos. O quiz á incluso fue de m ayor repercusión . Primero porque el 29 d e septiembre, el PCF iba a ser declarado il eg al, su prensa clausurada, sus parlamentari os expulsados del Parlamento y miles de militantes detenidos. En e l momento en que Francia es invadida por la Alemania nazi y se divide en dos zonas, e l PCF se encuentra en un proceso de reconstrucción desde la clandestinidad y , salvo acciones casi individuales de algunos militantes del P artido, mantiene una post ura ambigua. No se lanz a a la Resistencia directa, sino que en ambas zonas da órdenes de crear comités populares – comités populaires – para actuar desde lo local. Este panorama, c ambiaría a partir de 1941, con el bomba rdeo de Belgrado y l a invasión nazi de la URSS, entre abril y junio de e se año. Es a p artir de ese momento en que los comunistas france s es se lanzan a una lucha t otal contra los invasores nazis y contra los colabora cionistas de Vich y , la guerra era doble, aunque e l enemigo e s el mismo: el fascismo. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 68 Tal varie dad de grupos y de form as de Resistencia, su control y su coordinación, fueron una de las cuestio nes centrales de la Resistencia francesa, especialmente para el gobier no d e la Francia Libre de De G aulle. Sería a través de la figura de J ea n Moul i n como se conseguiría agluti nar a buena pa rte d e las organiz ac iones de Resistencia – CDLL, CD L R, OCM, Combat, Libération-Nord, Combat, Franc-Tireur et Partisans, Libération-Sud – así como sindicatos y organiz aciones políticas. Sus esfuerzos cristalizarían con la oficializ ación del Consejo Nacional de la Resistencia – Conseil national de la Résistanc e, CNR – a finales de mayo de 1943. Es a partir de ese momento en que la Resistencia comienza una nu eva etapa. A partir de ese momento, la coordinación d e acción y la coo rdinac ión políti ca permit ieron la confi g uración d e un potente ejército d e la Resistencia, qu e unido a la mejora en sus c ondiciones, con el envío de a rmas, municiones y pertrechos ne cesarios para su subsi stencia permitieron preparar mejor la g uerr a c ontra el enemigo. Sin embargo, l a evolución organizativa continuó. Para finales de 1943, eran tr es las principales organizaciones d e Resistencia. Por un lado, la denominada como Armada Secreta – Armée se crète, AS – , en la cual se habían unido tres d e l as principales or g anizaciones del Sur. La se gunda, era la Organización de la resistenc ia armada – Organisation de résistencia de l’armée , ORA – Y, en terce r lugar y qui zá la de may or importancia y con ma y or capacidad d e acción contra el invasor y el colaboracionista, se situaba la organización comunista de la que y a hemos hablado, los Fran cs-tireurs et partisans del FTP. Para entonces, la zona libre de Vichy había prácticamente desaparecido y el control de la Alemania n azi de Franc i a era total. Será entonces cuando se entre en el año d ecisivo. 1944 sería el punto álgido de la Resistencia. Primero, porque las dife re ntes o rganizaciones de Resistencia armada contra los nazis adquirirán una nueva dimensión y una nueva fórmu la en fe bre ro de ese año, cu ando se formalice la creación del Ejército de la Resistencia, las Fuerzas Francesa s del interior – Forces françaises de l’intérieur, FFI – . A pesar de no ser un movimiento de masas, la Resistencia contaba con unas 200000 personas entre sus filas, entre los que se encontraban muj ere s, campesinos o judíos, en un conglomerado social que definía la composici ón del antifascismo. Todo ello, aderezado con los preparativos que las fuerzas a liad as ha cen en las semanas que preceden al día D, con continuos envíos de m aterial y pe rsonas. Y es a partir de e ntonces, con el d ese mbarco aliado en Europa a través de las playas de Normandía, cuando la Resistencia francesa, posiblemente la más y mejor e quipada de Europa, comienc e la lucha y el enfren tamiento directo con la Alemania nazi. Sabotajes, ataques directos contra el ejército nazi, liberación de zonas, lu chas en l as ca lles d e París,… una lucha si multánea, un levantamiento popular contra los invasores y contra sus colabora dores, una g uerra civi l dentro de la Segunda G uerr a Mundial. La Resistencia francesa triunfaría, siendo un apoy o n ecesa rio y sustancial para la liberación de Fra ncia. L a guerra irre g ular como otro frente de batalla para lelo a la g uerra regular. Capítulo 1. I nt roducción 69 1.6.2.3. I t alia. La guerra civil de la Resistencia c ontra el fascismo. 97 Muy diferente se presentaría el p anora ma en Italia. Dirigida por el fascismo desde 1922, la oposición antifascista era una evi dencia desd e entonces, especialmente capitalizada por comunistas, socia listas y anarquist as. Pero, tras la entrada de I talia en la guerra , en junio de 1940, y especialmente con las derr otas en el Nor te de África en 1942, la oposición creció entre los m onárquicos y algunos sectores del fasci smo, aunque sin ejercer una acción directa contra Mussoli ni. Todo este panorama cambiaría a partir de 1943. Primero, porque la oposición interna contra el dictador había crecido considerablemente, con la sensación d e qu e las políticas de Il Duce eran antimonárquicas y dejaban de l ado al Re y Vícto r Manuel III . Y segundo, porque los Aliados comenzarían una campaña mili tar de reconquista, visualiz ada con el desembarco en Sicilia a comienzos del mes de julio. Es entonces cu ando, e sa oposición, concentrada en torno a la figura del monarca, conseguirá derrocar a Mus solini tras un Gran Consiglio fascista entre el 24 y el 25 de julio de ese año 43. Muss olini sería no sólo derrotado, sino que también sería detenido p or los Carabinieri y encarcelado. Con ese movimiento, el nuevo gobier no encabezado por Pietro Badoglio , que acabaría por conocerse como el de “l os 45 días”, comenzaría un proceso de ambigüedad entre los Aliados y el Eje, que culminaría con el armisticio con los Aliados firmado el día 8 d e septiembre de 1943. Las consec uencias no se harían esperar: El Rey y el gobierno huirían hacia el Sur, do nde y a habían desembarcado las fuerzas aliadas; el norte y el centro d e la Península itálica, serían conquistado s militarmente por l a Alemania nazi . Conseguiría n li berar a Mussoli ni y est ablec erían en esta s egunda z ona un gobier no títere, la República Social i taliana, la Repubblic a di Saló. Italia ha bía qued ado pa rtida en dos, la Guerra civil entre fascistas y antifascistas había comenzado. La participación direc t a de los italianos antifascistas en los años precede ntes, se había concentrado en su mayoría el exterior. Muchos militantes antifasc istas en el ex ilio habían formado parte d e campañas b élicas y d e los movi mientos de Resistencia en Francia, Bélgica o Noruega al igual que habían formado pa rte de las Brigadas Internacionales en la guerra de Esp aña. Pero, a p artir de septiembre de 1943, la guerra se traslada a l interior y el panorama cambia. El 8 de septiembre de 1943 no sólo es considerado el colapso del Estado italiano, sino también el origen de l a Resistenza. Desde ese primer momento, comienzan a sur g ir diferentes grupos, que responden a una motivación ideológica muy compleja y variada: comunistas, socialistas, liberales, demócrata- cristianos,… Toda esa vari eda d va a s er la tónica de los meses que sigue n al 8 de septiembre, incluso con grupos or g anizaciones en torno a militares de smovilizados que hu y en a las montañas para evitar la r epresión y la deportación p or parte de la Alemania nazi. No sería hasta la entrada d e los A liados en Roma, el 4 de junio de 1944 cuando la Resistencia to me forma de organización unificada , con la creación ese mismo día del Comité de Liberación Nacional – Comitato di L iberazione Nazionale, C L N). Al CLN se van a unir la may or p arte de es as corrientes ideológicas, y su función principal 97 L a in f o rmac ión para la redacción de este sub apartado procede de: Flores, M y Franzinelli, M . (2019); Storia della Res isten z a, Laterza. Corn i, G . “Italy”, en Moore, B. (ed.) (20 00 ); op. cit ., pp. 157-188. Wiev iorka, O. (2019); op. cit. Travis, D. “Comm un ism and resistance in Italy, 19 43 - 8”, en Judt, T. (ed.) (1989 ); op. cit., pp. 80-109. F ara ldo, J.M. (2011); op.cit., pp. 201 - 204. R odrigo, J. y A l eg re, D. (20 19); op. cit., pp. 243-258 . ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 70 va a ser la d e e j ercer el gobierno y dirigir la resistencia contra los na zis en la zona ocupada. Su presidente, Ivanoe Bonomi, rápid amente reconocido por los Aliados, van a dirigir también sus esfuerzos en desacreditar y no reconocer ni a la mo narquía ni al gobier no de Bado g lio, acusándolos de hab er f ormado pa rte de la I t alia fascista de Mussolini durante demasiado tiempo. La Resisten cia contra la Repubblica di Saló iba a estar dirig id a por una división del C L N, el Comité de L iberación Nacional de I t alia del Norte – Comitiato di liberazione nazionale per l’Alta Italia, CL NAI – , dirigido por Alfredo Piz zoni. A este se fueron uniendo las di fere ntes bri g adas que se había n ido creando tanto en el norte como en el centro: las Brigadas Garibaldi, diri g idas por el P CI ; las Brigadas Matteotti, vinculadas al socialismo; las brigadas de Giu stizia e Libertá , vinculadas con los liberales del Partito d’Azione ;… un enorme y compl ejo batiburrillo de organizaciones que alcanzaba en cifras a la Resistencia francesa. Para la Resistenza , tam bién entra en juego otro de los f actores clave, como fue el reconocimiento de los Aliados y su a y uda material, convirtiendo así a los grupos partisanos en la verdadera avanzadilla del avance de sus ejércitos desde el sur de la Península itálica. Su unificación defini tiva en forma de Ejército irregular, t ambién reconocida y apo y ada por los Aliados, llegó con la creación del Cuerpo italiano de Liberac ión – Corpo it aliano di li berazione, C I L – . Este, fue creado en ese mismo mes de junio de 1944, dirigido por un militar y con un Estado mayor en el qu e también ostentaban representación el Partico comunista y los liberales de Azione. Con toda esta organización y a y ud a material, los grupos partisanos se lanzaron a una guerra sin cuartel contra los alemanes y, e specialmen te, c ontra las fuerzas colaboracionistas de la Repubblica di Saló, que representaba al f ascismo propio . La s acciones dire ctas contra estos crecie ron al m ismo ritmo que la Resistencia, de tal manera que, a la altura de juni o de 1944 ya existían alg unas “ zonas libres” – Zona libera – , como Montefiorino (Módena), Carnia (Udine), L anghe (Cuneo),… alcanzando hasta 21 a lo larg o de ese año 44, aunque t odas ella s desaparecerían como consecuencia de la represión a finales de ese año. A comie n zos de 1945, con las fuerzas aliadas detenidas en su avance por el invierno, la Resistenza mantuvo consta nt e su lucha y comenzó a liber ar, ahora sí de mane ra definitiva, diferentes puntos del Norte y el c entro de I talia. Turín, Génova, Bolonia o Mi lán fueron algunos de los ejemplos de las grandes ciudades liberadas por los grupos partisanos antes de la llegada de los Aliados. El 25 de abril de 1945, la Resistenza del CIL entr ega el poder al CN L . 3 días después, Mussolini es localizado, detenido y ajusticiado por partisan os. Su cadáver, colgado boca abajo es una de las imágenes m ás evidentes d e que la Resi stenza ha triunfado en la guerra civil italiana. Capítulo 1. I nt roducción 71 1.6.2.4. Yugoslavia o la multiplicación de los conflictos. 98 La realidad social de la antigua Yugoslavia, siemp re ha sido una pequeña odisea. A lo largo de los años, se habían acumulado una ingente cantidad de conflictos de carácter étnico y polí tico que se d esatarían durante este período de l a S egunda Guerra Mundial. Y, una de las r azones para esto, ha y que sit uarla en abril de 1939, dos años antes de que la invasión alemana se hicie se e fectiva. Las ansias imperialistas de los Dictadores del p rimer te rcio del s. XX, que se manifiesta de forma más que evidente con los av anc es y las conquistas militares de comienzos de la dé cada de los 40 de ese siglo, arriban a la costa del Ma r Adriático. Albania sería invadida y conquistada militarmente por la I t alia de Mussolini en ese mes de abril de 1939. Poco más de un año después, en octubre de 1940, intentar ía también la c onquista de Grec ia, aunque a quí sufrirían un rotundo frac aso. Y, esta situación en el sur d e Europa, p rovoca ría l a influencia en Yugoslavia de modo automático. A pesar de su neutralidad, la desintegrac ión de Checoslovaquia, la capitulación de Franc ia o el lejano apoyo militar británico, unido a la pres ión diplomática mantenida por la Alemania nazi, aca b aría n por vincular a Yu g oslavia c on las potencias del Eje. Y así se oficializaría co n su unión al “pacto Trip artito” de Alemania, I t alia y Japón en marzo de 1941 , firmado por el regente Pablo de Yu g oslavia el día 25. Sin embargo, dos días después, el 27 de marzo, un golpe de Estado militar apo y ado por los br itánicos y secundado por buen a parte d e las organizaciones políticas del Estado, incluido el R ey Pedro II , triunfaría en Belgrado. El nuevo gobierno, dirigido por el general Simovic, firmaría un pacto d e a mistad con la Unión Soviética el 5 d e abril. Y, un día d espués, el 6 de abril, una nueva g uerra relámpago, un a nuev a invasión de la Wehrmacht que ba rrería en pocos días las resistencias y o cupa rí a de manera e fe ctiva Yu goslavia, que firm aría su capitulación el día 17 de abril. La repartición del Estado y u g oslavo sería un enorme conglomerado: Alemania; Italia ; Hungría; Bul garia ; o g obiernos satélites en Serbia, Croacia o Montenegro. Y, esa repartición, unida a la composición étnica y g eográfica de Yugoslavia, también provocaría un enorme conglomerado de grupos de Resistencia de muy diferentes signos y zonas, que en algunos casos no sólo lu chaba n contra los invasores y sus colaboracionistas, sino que también contra otros grupos de Resistencia. Van a ser dos, fundamentalmente, los grupos a los que nos aproximemos, ya qu e reflejan a la perfección esa difícil definición y cómo el análisi s de la Resistencia en Yugoslavia se hace harto complejo. P or un lado, pocas semanas después de la invas ión, se van a organizar en torno al coronel Draza Mihailovic aquellos restos del Ejército y ugoslavo que se niegan a capitular ante las potencias del Eje. Serán conocidos como los chetniks, se formarán casi en exclusiva en Serbia, contarán desde muy pronto con ap oy o británico a través del S OE y su objet ivo, como el de buena parte de la Resistencia en Europa, será 98 La infor m ación p ara la redacción de este subapartad o pro cede de: Martín de la Guardia, R.M. (1997); La Eu r opa b a lcá n ica . Yugoslavia, desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, Síntes is. W heeler, M. “Pariahs to p a rti sa n s to power: th e Comm unist P arty of Yugoslavia”, en Judt, T . (ed.) (19 89); op. cit., pp. 110-156. Minehan, P. (2 0 0 6 ); Civil war and World war in Europe. Spain, Y ugosla vi a and Greece, 1936 -1949, Palgrave Macm illan. Wiev iork a, O. (2019); op. cit. Faraldo, J.M. (2011); op.cit., pp. 163-184. R od rigo , J. y Alegre, D. (2 019); op. cit., pp. 259 -2 75 . ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRR EZ 78 que el Ejército franquista estaba dispuesto y a la espera en la frontera – la prensa del PCE ll eva ba semanas anunciando la invasión – , que acabaría con la detenc ión y /o muerte de en torno a un millar de guerrilleros. 103 A partir de es e momento, la realidad del PCE y de la Re sisten cia, c omenzarían a cambiar por completo. Con la entrada del año 1945, con una Europa prácticamente liberada y el fascismo en vías de extinci ón en buena parte d el viejo continente, el PCE se lanzaría a la lucha definitiva contra el franquismo. Tras el fracaso d e Pirineos, sería Santia g o Carrillo el encargado de crear un auténtico Ejército irregular que combatiese de manera directa a l a Dictadura. Para ello, la hoja de ruta estaba diseñada de la siguiente manera. En primer lugar, enviar al interior del país a cuadros guerr illeros formados política y militarmente y que estuviesen directamente vincu lados al Buró P olítico del PCE. Una vez en el interior, el objetivo sería hace rse con el control del Partido, y los diferentes Comités Regionales y comarcales que se había id o creando bajo el antiguo proy ecto de Unión Nacional. Una vez tomado el control del Partido, se unificaría a los grupos armados dispersos y que no estuviesen todavía controlados por el Partido, para construir sobre esa base el brazo arma do del Partido. Esa forma or g ánica, se ha ría en base a Agrupaciones o Ej ércitos guerrilleros re g ionales, que de man era paulatina se irían crea ndo en el Centro, 104 Leva nte-Aragón, 105 Asturias, 106 Granada-Málaga, 107 Ga lic ia , Cantabria 108 o Euskadi. 109 Pero, como veremos en el caso de la formación del Ejérc ito Guerriller o d e Galicia y el proce so d e separación de los comunistas de la F ede ración, el control de la guerrilla no resultó tarea sen cilla. Y especialmente convulsa era la luch a política entre com unistas, socialistas y anarquistas, que derivaba ya de la primera fase de la Guerra civil y que se mantenía en el exilio. Una vez creada la J SUN, en julio de 1944 la iz quierda no c omunista había lanzado su propia or g anización unitaria, la Alianza Nac ion al de Fuerzas De mo crá ticas, ANFD. Las luchas dentro de los g rupos guerrilleros y a o rga nizad os por esta cuestión será un tema que abordare mos de manera extendida en el siguiente capítulo, y a que el caso de la Federación de Guerrillas d e Le ón -Ga lici a supone un modelo para comprender esta c uestión. La creación de las Agrup aciones y Ejércitos, supondría un enorme impacto y un incremento de la lucha g uerrillera. Es esta una nueva etapa de la Resistencia armada antifascista comenzada e n 1936, continuada durante la Segunda Guerra Mundial y que ahora, después de 1945, iba a tener su máximo apogeo. La estrategia del PCE pasaba por una acción directa, con el implemento de la vi olencia en formas de ase sinatos contra destacados miembros d el Régimen, sabotaj es en vías del f err o carril y t endidos eléctricos, además de u na continua creación de propaganda del Partido y contra la Dictadura. Sin embargo, la España de 1945 y los años siguiente s, er a muy diferente a la Francia de 1944 en la qu e se había inspirado el PCE para confia r en la luc ha guerrillera 103 Sobre esto, Sánchez A gustí, F. (2001); op. cit . , Milenio. 104 Díaz Díaz, B. (2011); op. cit. 105 Romeu A l f aro. F. (1 987); op. cit. G on zá lez Devís, R. (2017 ); op. c it. Sánc hez Cervelló, J. (ed.) (200 3) op. cit . 106 P iñ e ir o García, R. (2015); op. cit. 107 A z u a g a Rico, J.M. (2005); L a guerrilla an t ifranquista de Granada y Málaga (1938 -1952), tesis do ctoral d e la Un iv e rsid ad Nacional de Educación a Distancia, UNED. 108 Andrés Gómez, V. (2008); op. cit. 109 Rodríguez, M. (2002); op. cit. Capítulo 1. I nt roducción 79 como estrategia para derrocar a la Dictadura franquista. El franquismo estaba instalado en el poder y su polí tica anticomunista emp ezaba a s er más o menos t olera da por la Europa occidental, mu y a dife re n cia de una Francia en vías de liberación, con el nazismo en retroce so y c on unas fuerzas políticas unidas en torno al sentimiento de la liberación del pa ís d e una invasión. Y la realidad sería tamb ién que, ese aumento de acción, sería utiliz ado por el franquismo para lanzarse igualmente a una guerra sin cuartel contra los grupos guerrilleros, de lo qu e también daremos bu ena cuenta para el caso de León y Galicia en los capítulos venideros. Y será esa doble conjunción entre lo interno y lo externo lo que acabaría por de bilitar y, a la postre, terminar con el movimiento de Resistencia antifascista en España. La represión d e una Dictadura camaleónica como la fr anquista, que uti lizará la violencia en la medida que l a necesite y s erá el elemento central en su control social. Es la represión, a nuestro parecer, la principal causa d el debil itamiento y práctica d esaparición de los grupos guerrilleros. P ero no a mucha menor escala, se encuentra la cuestión externa. La posguerra de la Segunda Guerra Mundial provoca rá también un incremento de los sentimientos anticomunistas en la Europa occ idental, lo que acabaría por derivar en la aceptación int ernacional del franquismo. Y, por parte del PCE en el exilio, e n octubre de 1948 se producirá el “ cambio de tác tica”, donde las órdenes a los g rupos g u erriller os se rían las d e convertirse en instructores polí ticos del campesinado. Además, s e va a comenzar a fomentar la ví a del traba jo, de la infilt rac ión a través de los sindicatos vertica les de l a Dictadura de elementos del Partido. La lu cha guerrillera habí a dejado de tener sentido y las Agrupaciones y Ej ércitos guerriller os, y quienes formaban parte d e ellos, sufrirían un p enoso calvario de cárcel, ex ilio o muerte. La R esistencia a ntifascista había terminado tambié n en Espa ña. 81 CAPÍTULO 2. LA GUERRA CIVIL QUE NO TERMI NA E N EL NOROESTE 2.1. INTRODUCCIÓN. EL NACIMIENTO DE LA GUERRA IRREGULAR EN LEÓN-GALICIA Siguiendo la línea marcada por Marco (2012), un o de los elementos más influy entes a la hora de entender la creac ión y for mación de g rupos d e Resistencia en el c ontexto de la posguerra civil española, lo encontraríamos en las “experiencias de guerra” de cad a uno de los individuos que entrarían a formar parte de la misma. Es esto, p recisamente, lo que pretendemos obs ervar en esta primera parte analítica en torno a León -Galicia, planteándonos para e llo varias cuestiones que creemos básicas para poder c omprende r esta dinámica. El desarrollo del g olp e de Estado y la resistencia con tra el mismo en cada un a de las zonas en las que nos encontraremos grupos de huidos; la pro fundidad del post erior proceso de viol encia desatado tras el triunfo del golpe; las difer entes ti pologías y formas de ocult amiento y huid a que adoptan centenares de personas; y, por último, la formac ión de los primeros grupos de huidos en c ada una de las zonas en las que estos van a aparecer. Creemos que, d e este modo, podríamos llegar a plant earnos, en primer lugar, los porqués de la aparici ón de esta forma de Resistencia armada en las mont aña s, qué llev a a decenas de personas a pa rticipar de un movimiento contra los mi litare s sublevados, primero, y contra la Dic tadura franquista, después. También creemos que estas fórmulas nos van a ll eva r a profundizar en esa experiencia de guerr a, b asando esa ex perie ncia indi vidual en las ex periencias cole ctivas más próximas, entendiendo que, a pesar d e que el desarrollo del golpe de Esta do y su triunfo sea muy similar en El Bier zo y en Vi g o, por ejemplo, los plantea mientos que le surgen a posteriori, no van a ser iguales, d eterminando con ello dinámicas y experienc ias un t anto diferentes. Partimos, además, de la hipótesis de que deberíamos encontrarnos dos zona s bien diferenciadas, basándono s en el conocimiento previo que de los objetos de estudio tenemos a la hora de empezar el mismo. Mi entra s que la Federación de Gu errillas de León -Galicia nacería según la ma y o ría de los autores en 19 42 en la zona lim ítrofe entre L eón, L u go y Ourense, el Ejército Guerrillero de Galicia nacería más tarde, e n otro contexto e statal e int e rna cional y en otra zona de Galicia, alejada de la anterior. Por tanto, creemos d e im port ancia establecer esa diferenciación ge o grá fica, ya qu e e speramos encontrar en la ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 82 misma, analizando esa experiencia de guerra colectiva a nivel regional y com arcal , las diferencias para comprender mejor el posterior nacimiento y desarrollo de ambas organizaciones. Insistiendo en el ejemplo propuesto anteriormente, la experiencia de guerra a ese nivel ge o g ráfico de una persona en El Bierzo y en Vigo, es dife rente. La primera, huida desde 1936, ha podido llegar a Asturias, combatir en el frente en rolada en las filas del Ejército republicano. Posteriormente, ha podido regresar a su zona de ori gen para s eguir ocultándose y subsistiendo grac ias a la actitud grupal y la pres enc ia en la zona de numerosísimos grupos. Sin embarg o, la de Vi g o, que también ha permane cido huida desd e 1936, h a visto una enorme lejanía de los frentes de batalla y ha permanecido desde el principio en pequeños g rupos, pero su desconexión con otras zonas próximas y otros g rupos de huidos, le llevaría a su práctica desaparición poco después del final de la guerra. Y es desde ese punto d e partida como se acabarían por dar forma, en ti empos y lugar es diferentes, a dos formas diferenciadas d e guerrilla. Dos or g anizaciones que, si bien comparten un enemigo común, nacen y se articulan de maneras completamente difere ntes. 2.1.1. Los efectos del triunf o golpe de Estado A pe sar de esas sustanciales diferencias en el deve nir de lo ocurrido en dife rentes puntos del Noroeste, existe un patrón común en todo el territorio a estudia r, y no es otro que el ori g en mi smo de los huidos: el triunfo del golpe de Estado y el proceso de violencia desatado tras el mismo. Queremos re alizar una a proxim ac ión a cada una de las zonas que pretendemos estudiar, comenzando por la provincia que, quizá, sea la de mayor importancia para el desarrollo del g ol pe de Estado en el Noro este. La provincia de A Coruña se presenta como el núcleo central de las de cisiones mili tar es en todo este territorio, t anto por ser la sede de la VIII División Orgánica del Ejército de Tierra, como por ase nta rse en ella la princip al base naval del Estado, la de Ferrol 110 . De la misma manera , la provincia era, sin duda alguna, uno de los núcleos centrales del sindicalismo y d el obrerismo en Galicia, donde encontramos una importantísima movilización y organización a lo largo del pr imer tercio d el s. XX, cuestión sobre la que encontramos una amplísima bibliografía. 111 Provincia, nuevamente, de contrastes, entre unas ciudades en las que se asientan buena parte de las élites locales, especialmente en la capital provincial, definida así por Ferná nd ez S antander (2000, p. 69). De siempre fue considerada La Coruña (sic.) como ciudad alegre y poco trabajadora. […] Unida al funcionariado de sus organismos oficiales y a los militares de la guarnición, qu e como capital civil y mili tar de Galicia le correspondían, estaba lo más intransigente de la burguesía conservadora gallega. Apellidos ilustres – algunos con título no biliario – , carreras universitarias, grandes y pequeñas fincas rúst i cas – con algún pazo de por medio – , repugnancia a hablar el idioma gallego – al que consideraban co mo dialecto de la clase baja – , eran algunas de las características de ese habitante «sui géneris» de La Coruña (sic.). Sin 110 Velasco Souto, C. F. (2006); 1936. Represión e Alzamento militar en Galiza, A Nosa T erra, p. 1 5. 111 P o r e ncima del resto dado su carácter general de análisis de to do el conjunto de G alicia, d estacaríamos do s: Grandío S e o a n e , E. (2010); A S e gunda República e n Galicia , Nigratrea. P e reira, D. y F ernández, E. (2004); O a n arquismo n a Galiza (1870-1970). Apuntes para unha enciclopedia, E ds. Positivas. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 83 embargo, ese contraste en la c apital lo encontramos en una realidad opu esta, formada po r las clases trabajadoras de la s decenas de f ábricas de la capital y su vincul ación directa al m ar. Baste como ejemplo, el caso de la Fábrica d e Tab acos, con más de 1.700 empleados en 1936, un larguísimo historial asociativo desde finales del s. XIX y que contaba con al menos tres centrales sindicales. 112 Y si guiendo con esa línea de contrastes, la so cieda d de la p rovincia de A C oruña , al i gual que buena parte de la estat al, se g uía “dominada” por el c ampo, dond e campesinos y jorn aler os era n predominantes. En la provincia de A Coruña, esta socie d ad había experimentado al gunos cambios, espec ialm ente en lo tocante a la politiz ación, con el nacimiento de gran canti dad de sociedades agrarias desde comienzos de si glo y una cada v ez mayor d emocratización. 113 El golpe de Estado en la provincia se desarrollará de un a forma similar a lo que va a acontecer en todo el territorio galleg o y en la prov incia de Le ón . Con las prim era s noti cias del inicio del golpe s e or g aniz ará n comités de Defensa en lu ga res como A C oruña, Pontedeume, Padrón, Boiro, S antiag o de Compostela, etc. Tratar án de controlar el orden público y d e conseguir armas para las milicias de las diferentes organizaciones política s y sindicales, con el fin de defender la II República en los graves y delicados momentos por los que estaba atravesando el régimen republicano. 114 L os prin cipale s acontecimientos tendrían lugar en A Coruña, donde el Gobernador Civ il, Francisco P érez Carballo, en contacto con el General de la V III División Or g ánica, Enrique Salcedo Molinuevo y con el general de la 15ª Brigada de Infanter í a, R ogelio Caridad Pita, conseguirían mantener la le g alidad repub licana y la l ealtad de las tropas. La realidad vendría ma rc ada por las dudas sobre la posi ble actitud de Salcedo y su unión al golpe, las que se mantendrían dur ante los tres días que suceden al 18 de julio. Quizá como consecuencia de esto, comenzarían l os preparativos para la defensa de l Gobierno civil y otros puntos de l a ciudad, como telé grafos o telefónica, con la instalación de varias posiciones de ametralladoras. L a tensión y las d udas se verían reflejadas en la llamada a la defensa d el gobierno por parte del gobernador e n la noche del 18 al 19, haciendo sonar las sirenas de los barcos atracados en puerto. A pesar de esas dud as, Salcedo rehusaría sumars e al golpe de Estado y así se lo haría saber al general Emilio Mola en comunica ción telefónica. El día 19 estaría marcado por la requisa de armas en algunas armerías de la ciudad y las existentes en el depósito de la Audiencia provin cial, además del traslado de un depósito d e dinamita desde el A y untamiento al edificio d e la Diputación provincial y la continuación de los prepara tivos de defensa en varios edificios de la capital. Esa misma noche, desde el Gobierno C ivil se inte rceptaría un telegrama d el j efe del Estado Ma y or de la VIII División, el teniente coronel Luis Tovar Figuera s. Estaba d irig ido a las diferentes g uarniciones d e la re gión, anunciándoles la declaración d el Estado d e gue rra para el día 20 a las 14 horas. Y a lo 112 Unión Tabacalera, la más impo rtante, de tendencia socialista, con ta ba con 1.128 fe derados en ese momento. Las referencias, en Rom ero Masía, A ., “A re presión franquista n a Fábrica de Tabacos d a Coruña”, en VV .AA . (2005); A represión fra nquista en Gali ci a. Actas do Congreso da Memoria. Narón, decembro de 2003 , Asociac ión Cultural Memoria Histórica Dem ocr ática, pp. 257-290. 113 Sobre este proceso, ver Míguez Macho , A. y Cabo, M., “Pisando la du dosa luz del d ía: el proceso de d em ocratización en la G a li c ia rural de la Restauración”, en Ay er, nº 8 9, 2013 (1), pp. 43 - 65. 114 L a m e l a G arcía, L. (1998); Estampas d e inj usticia. La guerra civil d el 3 6 en A Coruña y los documentos o ri ginados en la represión, Eds. do Castro, p. 39. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 84 larg o de esa misma madrugada se su ceden los acontecimientos en el palacio de Capitanía y en el cuartel de I n fa ntería. Allí, Salcedo y Caridad Pita verían cómo sus subordinados acabarían por tomar el control de l a situación, destitu y endo a ambos y det eniéndoles, liderando a p artir de ese mome nto la División Orgánica y la rebelión militar el coronel Enrique Cá novas Lacruz. Como estaba p revisto, a las 14 ho ras del día 20 los mili tare s ya sublev ados declararían el estado de guerra en toda la r egión y s aldría n a la calle, dando lectura del primer bando en la Plaza de María P ita. Tras diversos tiroteos en difere ntes puntos de la ciudad, esta poco a poco iría ca y end o en ma nos d e los militares golpistas, que a l as 18:30 tom aría n el edificio del Gobierno C ivil y a lo largo de la tard e y del día siguiente acabarían conquistando militarmente las diferentes posic iones en que los defe nsores d el gobierno republicano se habían posicionado. El día 21, con la llegada de grupos de milicianos mal armados de Lousame, Carballo, R ábade, Mesía o Viveiro, se vivirían nuevos enfrentamientos en la ciudad, pero a pesar d e los intentos, los militares sublevados mantendrían sus posiciones. El golpe había triunfado en la capital de la VIII División Orgánica, y a ella le seguirían el resto de g u arnic iones de Galicia, L eón y Oviedo. 115 De mane ra similar se sucederían los días que siguen al 18 de julio en S antiag o de Compostela. Una vez formado el Com ité de Defensa – también cono cido como “comité de los veintiuno” – , se sucederían las requisas de arm as, municiones, explosivos y vehículos en armería s, estación de ferrocarril y domicilios de derechistas, así como la detención de varios de estos y su reclusión e n los bajos del pazo de Raxoi. Ig u almente, se irían ocupa ndo edific ios estratégicos de manera paulatina: Correos y Telégrafos, Universidad, Unión Radio,…El día 20 por la tar d e lle g aría n a la c apital de Ga licia los sindi ca listas de N oia, especialment e mineros de S an Finx ( L o usame), a los que se ne gó la entrega d e armas baj o la promesa de qu e estas serían entregadas en el Gobierno Civi l. Esa misma noche, las noticias recibidas en el Cuartel de Artillería co mpostelano, sobre la lucha en las calles de A Coruña, llevaría al Comandante J osé Bermúdez de Castro a informar al alcalde de la ciudad, el galeguista Ánxel Casal, de que iba a tomar mili tarmente la ciudad, siguiendo la declaración del estado de guerra . De madrugada, la ciudad sería toma da por los mil itares golpistas sin apenas resistencia. 116 Otro de los puntos c entra les en cuanto al desarrollo del golpe de Esta do, dada su importancia obrera y mil itar, sería Ferrol. Y a desde la tarde del dí a 17 de julio comienzan a llegar las noticias del inicio de un golpe de Estado en África , afianzadas por las órdenes del ministerio de Marina de la movi lización de algunos cruce ros d e la Armada con destino a 115 So bre el d esa rrollo del golp e de Estado en A Coru ña, ver: Fernánd ez Santander, C. (2000); Alzamiento y Guerra civil en Galicia (1936-1939). T omo I, Eds. do Castro, pp. 69 - 162; Lamela García, L. (19 9 8); op. cit. ; Velasco Souto, C. F . (2006); op. cit., pp. 170 y ss.; Fernández Fernández, E. “As co rporacións republicanas na resistencia ao golpe militar”, en Grandío Seoane, E. (coord.) (20 18 ); Xeración Perdida C oruña 3 6. Representatividade i nstitu ci onal e represión a s corporacións municipais da provincia da Coruña na II República, Dep utación da Coruñ a, pp. 65 - 86. 116 Sobre el d esarrollo del golpe de Estado en Santiago de Compostela, ver: Fernández Santand er, C. (2000); op. cit., pp. 215- 2 3 0 ; L a m ela García, L . (2005); 1936, la “cruz ada” en Com postela. La gu err a civil y la re presión franquista en los d o c u me n t os policiales y militares, Ed s. do Castro; V elasco Souto, C. F. (2006); op. cit., pp. 225 y ss; Fernández F ernán dez, E. (2018), op. cit., pp. 65 -86. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 85 Algecira s, saliendo en la tarde del dí a 18. L as constantes reunion es entre diferentes mandos militares y civiles a lo largo de los días 18, 19 y 20, dejarían de manifiesto la realidad del golpe en buena part e del Estado: una parte de los militares son partidar ios de la sublevación, mientras que otros muestran su escepticismo al mismo y son contrarios a la declaraci ón del estado de guerra. Pero, al igual que ocurriría en Compostela, Lug o, Ourense, Pontevedra o Le ón, la declaración del Estado de guerra desde la jefatura de la VIII División Orgánica, provocará qu e los mandos militares se sum en a la misma y, por tanto, al golpe de Estado. Lo que va a suceder a esta adhesión al golpe, nuevamente, serían una serie de enfrentamientos armados, especialmente inte nsos en la puerta del dique de l A rsena l de Marina y d esde los buques “España” y “Cervera”, que se mantendrían fiele s al gobierno republi ca no. S ería n las tropas de artillería las que, entre la madrugada del día 21 y la mañana del mi smo día ac abarían por sofocar la resistencia civil al golpe de Estado en el A y untamiento y la Casa del Pueblo, mientras que los resistentes en los buques lo h arían ese mismo día por la tarde y en las primeras ho ra s del día siguiente. En Ferrol, tambi én, el g olp e de Estado había triunfado para el día 22. 117 Y, siguiendo los mismos patrones qu e configurarían la retaguardia sublevada tras el triunfo del g olpe de Estado, comenzaría de manera subsiguiente la represión, con e special significación de la r epresión física violenta, como hemos ido observando en el resto de z onas de Galicia y El Bierzo. Nuevamente, la provincia de A Coruña se presenta en la historio g rafía como uno de los lugares hasta ahora más analiz ados y estudiados, por lo que tan sólo referiremos aquí alguno de los casos más significativos. 118 Quizá en lo que se refiere a los asesinatos extranormativos en la provincia de A Coruña lo enco ntremos en la bibl ioteca ria Juana Capdevielle San Martín, donde no sól o se r epre s enta l as formas de asesinato visualizadas con anterioridad, sino que también se representa la r epre sión sex uada, propia de las mujeres que sufrieron este tipo de asesinatos. E l caso expuesto sería expuesto por Fernández Santande r (20 00, p. 94) de la siguiente mane ra: J u ana Capdevielle.- Esposa del gobernado r civ il Francis co Pérez Carba llo, que se encontraba en avanz ado es tado de gestación. Se ref ug ió, tras la caída del edificio del Gobi erno, en casa del farm acéutico López Abente, desde donde será llevada a la cárcel en un coche del Gobier no Civil. Allí, cuando se entera del f us ilamiento de su m arido, sufre un ataque de nerv ios y aborta auxiliada por el m édico y diputado J o sé García Ramos (parece ser qu e pidió al 117 Sobre el desarrollo del golp e de Estado en Ferrol, ver: Fernández Santander, C. (2000); op. cit., pp. 163 -214; Suárez, X. M. (2002); República e g uerra civil en Ferrol , Concello de Ferrol; Velasco Souto, C. F. (2006); op . cit., pp. 185 y ss.; Fernández Fernández, E. (2018), op. cit., pp. 65 -86. 118 Quizá una de las m ejores compilaciones sobre la represión e n G alicia lo encontremos en V elasco S outo, C. F. (2006); op. cit. , p p. 169-337, donde hace un reparto p or cada un a de las comarcas de Galicia y có m o afecta la represión a cada u na de ellas. A p esar de ello, remarcamos la existencia de d iversas obras y artí culo s referentes a la misma, tanto a nivel lo ca l com o coma r cal. Recientemente ha sido publicada una relación de investigadores y obras d e los mism os referentes p ara cada un o de los concellos de la provincia de A Coru ña, como anexo al proyecto “ X era ción P er dida Co r uñ a 36. Re presentatividade in stit u c i o nal e represión as corporacións municipais d a provincia da Coruña na II República”, que pu ede consultarse en el sig u ien te enlace: htt ps://www .dacoruna.gal/files/1615/3743/6060/L istaxe_de_In vestig adores_por_Concellos_ -_ correxid o_ - _BIBLIOGRAFIA.pdf Visitado el 2 de julio de 2020. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 86 doctor un veneno para su icidarse, pero no le fue sum inistrado). Puesta en libertad, es acogida en la casa de Victoriano Veg a, en la calle de Feijóo, y, m ás tarde, trasladada a una finca que aqué l tenía en Vilaboa. Allí e s captu rada de nuev o por las brigada s de represión. La violan y aparece su cuerpo en l a s proximidades de Rábade. Según unas vers iones, « con los pechos cor tados y una braga m eti d a en la boca» . Según otras, «sin ning ún signo de violencia y con un solo disparo a la altura del corazón». Lo que sí se ha podido cons tatar es que fue enterrada complet amente desnud a por or d en de la De legación d e Orden Público de La Coruñ a (sic.) a l puesto de la Gua rdia Civi l de Rábade. Además del caso de C apdevielle y de decenas de personas más en la provincia, también sería larga la li sta de con ce jal es de los diferentes ayuntamientos que serí an asesinados siguiendo esta misma vía extranormativa: el concejal de Abegondo Be nito Gómez N.; el de Ares J osé López Lourido; el de As Pontes de García Rodríguez Francisco Guerreiro Guerreiro; el 2º tenient e de alcalde de Boiro, J osé Caballero R ubio; el alcalde Cabanas, Álvaro Puente Antón; el de Fe n e, Ramón S outo González; etc. 119 Pero, nuevamente, queremos mostrar un ejemplo que sirve como muestra de todos estos: Entre os 88 concelleiros que perderon a vida tras o golpe de Estado poucos son tan emblem áti c os com o o alcalde com postelán Ánxel Casal, unha da s figuras máis destacad as da Galicia da época, non só pola súa actividad e política, senón tam én pola cultural. Ánxel Casal fora elixido alcalde de Com postela o 23 de febreiro de 1936, du rando o se u mandato ata o 9 de xullo cando dim itira por cuestió ns de política interna. O día 17 de xullo, cando a sublevación contra a Rep ública com ezou en Melilla, Casal atopábase en Madrid com o parte da co m isi ón que en tregou o Estatuto de Autonom ía de Galicia. O 20 de xullo, en pl eno golpe de Estado, volvía tom ar o mando da alcaldía da c idade para tentar endereitar a complicada s ituación na que se atopaba. Pouco puido fac er, pois esa mesm a noite a aut o ridade m il i tar o obrigaba a ceder o mando, coa p romesa de que facénd oo salvaría a vida. No n ía servir de nada porque o 4 de agosto foi detido en Vilan time (Arzúa), a súa aldea natal, onde se refux iara. Casal foi l evado á pr isión coñecida como A Falcona, en Santiag o, como moitos outros repub licanos, entre os que es taba o seu amig o o ar tista Camilo Díaz Baliño, que lle f ix o alí mesm o un ret r ato a Casal que aínda se conse rva. O ex alcald e tivo que de clarar como testem uña o 8 de agosto no pr oceso que se abrira co ntra os m embros do Com ité de defensa. Pero Casal non foi condena do, non houbo unha sentenza a pena de morte. Foi sacado do cárcere na noite do 18 ao 19 de agosto e asasinado nunha curv a de Cacheiras, próxim a ao ce m iterio. Exem plo claro de “paseo” , e trist e final para unha das g randes figuras d a cultura g alega da época. 120 119 Toda esta información ha sido obtenida del pro y ecto “X erac ión Perdida Coruña 36”, citado an teri ormente. El listado d e concejales represaliados pu ede verse en h tt p s:/ /w ww.dacoruna.gal/f iles/83 15/3691/3331/Inform e_Concelleiros_represaliados2.pdf Visitado el 2 de julio de 2020. 120 Ig les ia s Amorín, A. y Regueiro Méndez, R., “Os números da represión”, en Grandío Seoane, E. (coord.) (2018); op. cit. Pp. 107-153. La cita, en pp. 117 y 118. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 87 De manera paralela y contemporánea, se desarrollaría igualmente la represión judi cial, siendo las tres principales ciudades d e la provi ncia las que v ería n el desarrollo de estos procedimientos judiciales mili tare s y el cumplimi ento de sus sentencias. Según los datos aportados por Suárez Martínez (2005, p. 747), en la provincia de A Cor uña serían fusiladas entre 1936 y 1939 un total de 474 personas (254 e n Ferrol, 146 en A Coruña y 74 en Santiago) 121 , lo que supondría un 32% del tot al de Galicia. 122 A la ca beza de esto s fusilamientos, se situaría el Gobernador Civil, Francisco Pérez Carballo , esposo d e Juana Capdevielle, detenido tras el triunfo de los milit are s sublevados en la ciudad. Un cam ión sin luces l os transportó a l a s afueras de la ciudad t ras un accidentado t rayec to que in cluyó un fallo m ecánico del vehículo bordeando el cementerio de S an Amaro. Condu cido a su celda e incom unicado, el gobernador Pérez Ca rballo aparen tó una serenidad que, tal vez , sentía en su interior y buscó refug io en la lectura. Conoc ía su destino, tal vez confirm ado horas más t arde en un juicio sumarísim o, una pa rodia de procedim iento judicial cuyo rastro, de exi s tir en realidad, permanece oculto has ta e l m o m ento. [ …]En la mañana del viernes 24 de j ul io, un oficial de prision es penetró en la celda de Áng el Pérez Carbal lo y le devolvió el relo j de su hermano, er a l a señal de qu e el gobernador c ivil había sido ejecutado. 123 Así mismo, y del mi smo modo que estaba ocurriendo con las ejecuc ion es extranormativas, las canalizadas a través d e la jurisdicción militar acabarían llevándose po r delante la vida d e un buen número de concejales de los diferentes a yuntamientos de la provincia, concretamente de 20. Así sería el caso del 2º teniente de alcalde de Ferrol, Manu el Morgado G. del Valle; d el 1º de Irixoa, Obdulio Lópe z Acea; o de los alcaldes de: A Coruña, Alfredo S uáre z Ferrín; Arzúa, J uan Manuel Vidal Garc ía; Betanzos, Tomás L ópez Datorre; Cedeira, Manu el Ferná ndez Fre ijeiro; Mañón, J esús C astaño Galdo; y Sada, Antonio Fernández Pita. 124 Por su part e y a l igual qu e el resto d e Galicia, la provincia de P ontevedra vivía en u na realidad de contrastes sociales en 1936. L a capital, P ontevedr a, en cuanto a señorío e historia, era una segunda Coruña 125 , con una notable presencia militar y burguesa pero también cuna del Partido Galeguista, con Castelao y Bóveda a la cabeza. Vigo y bu en a parte de la costa – especialmente Cangas y Redondela – , por su pa rte, habían vivido a lo largo del primer t ercio del s. XX un proceso de industrialización de cierta importancia, relacionadas de manera directa con el mar, al albor de las cuales cre ce de manera exponencial el sindi ca lismo de 121 Suárez Martínez, X. M., “A represión franquista na provincia de A Coru ña”, en VV.A A. (2005 ); op. cit., pp. 731-750. 122 Según los datos aportados por el p roy ecto No mes e Voces, el total de penas d e muerte ejecutadas en Ga licia es de 1 .46 6, frente a las 3.23 3 extrajudiciales. Datos consultado s en http://www .nomesevoces.net/gl/infor me/inf orme - de -re sultado s- vitimas-galicia- 1936 - 1939/ Visitado el 2 de julio de 2020. 123 Galán Ortega, J. (2015); Francisco Pérez Carballo: Memoria y biogra f ía, Te sis d oct oral d e la Universidad Complutense de Madrid. Disponible en http://eprints.ucm.es/30089/1 /T 36054.pdf Visitado el 2 de julio de 2020. La cita, en p . 383. 124 Toda esta información ha sido obtenida del pro y ecto “Xeración Perdida Coruña 36”, citado anteriorm ente. El listado de c o n c e jale s represaliados pu ede verse en h tt p s:/ /w ww.dacoruna.gal/f iles/83 15/3691/3331/Inform e_Concelleiros_represaliados2.pdf Visitado el 2 de julio de 2020. 125 Fernández Santander, C. (2000); op. cit., p. 275. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 94 armas” en el Campo de Aragón de la capital pro vincial. 150 El 10 de noviembre de ese mismo año sería fusilado en el mismo lugar Abdón Blanco García, alcalde O Barco d e Valdeorras con el Frente Popular. 151 Al menos 16 personas procedentes de V aldeor ras serían fusiladas en Ourense, según los datos manejados por Nomes e Voces. El mismo patrón seguiría la comarca de Viana, aunque en este caso vendría determinado por los fuertes enfrentamiento s entre sublevados y ob re ros del ferrocarril Zamora-Ourense. Ya desde agosto comienzan a aparecer cadávere s produ cto de la represión extranormativa en difere nt es puntos de la comarca, donde podríamos destacar el de Anunciación Casado Atanes, vecina de San Mamede (Viana do Bolo), violada, torturada y ase sin ada el 21 de ag osto de 1936 en el lug ar de “ As Reverdeita s”. 152 En cu anto a la judicial, las primeras víctimas serían las de cinco obreros de dicho ferrocarril, fusilados en Ourense el 30 de septiembre de 19 36 153 en un proceso que acabaría con la vida de 18 personas fusiladas en Our ense, Ferrol o Zamora. Totalmente diferente sería el caso de la comarca de T rives, donde no se registraría ningún asesin ato extranormativo en esos primer os meses y no encontramos referencias a fus ilamientos hasta el mes de enero de 1938. 154 La provincia de Lugo t ambién estaba marcada por el r etraso en el progreso económico con predominio del se ctor primario, agropec uario fundamentalmente. 155 Salvo alguno s puntos del S ur desarrollados gracias al ferrocarril, la propia capital y Vive iro en el Norte, el campesinado dominaba la re alidad social de la provincia. Su desarrollo político también estaría asociado de manera directa a esa realidad, con una presenc ia tar día de socie d ades agrarias vinculadas en s u mayoría al socialismo y con un mayor desarr ollo en el sur de la provincia. Sin ape nas incidencias reseñables, más allá del impacto de 1934 en esa misma zona sur, especialmente Monforte de Le mos, Chantada y Quiroga -Ribas de Si l, el golpe de Estado triunfará en la provincia siguiendo la línea vista anteriormente. Tras el conocimiento del mismo, el 18 de jul io, en la ma y or parte de los Ayuntamientos de la provincia se concentrarán las organizaciones obreras y campesinas en las ca bezas de los Ay untamientos, formando milicias que poco a po co irán requisando armas en las z onas próximas y reclamarán a su v ez al Gobierno Civil que les facilite más armament o. A lo largo de los días 19 y 20 al g unos de estos g rupos arribarán a l a capital, p ero a las 3 de la tarde d e ese día 20 y ante las noticias de la declaración del Esta do de Guerra en la V III División Militar a la que pertenecía la provincia, provoca que la plaza de Lugo se sume a esa declaración, encabezada por el comandante militar de la misma, Alberto Caso Agüero. Fuerzas de la Guardia Civil, Ejército y 150 AIMN, Ourense, C. 414/36. 151 AIMN, Ou rense, C. 11 6/36, ff. 14 6 y ss . García Yáñez, F. (2005), op . cit., p. 144. P rada Rodríguez, J. (2004), op. cit., p. 542 152 Pereira, D., “Alzam ento fascista e represió n no camiño de fe rro Zamora -Ourense: bisbarras d e Monterrei, as Frieiras, as Portelas e Seabra”, en A Tra be de Ouro , nº 7 3, enero-marzo de 2008, pp. 23-48. La cita en p. 39 153 Estos serían Juan Salgado López, Fran cisc o Domínguez (a) Zorra, Juan González de Jesús, José Ramón Barja García y Antolín Martínez Basalo. Los dos primeros, vecinos d e A Gudiña y lo s tres últimos d el Ay unta m iento de A Mezqu ita. AIMN, Ourense, C. 122/36. 154 L a p e r sona fusilada sería Julio Rom ero Á lvarez, vecino de A Pobra de Trives. AIMN, Ourense, C. 1201/37. 155 S o u t o Blanco; M.J. (1997); La re presión fra nquista en la pro vinc ia de Lugo (1936 -1940), Tesis doctoral presentada en la Universidade de Santiago de Com postela , p. 18. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 95 falangistas controlarán la capital a partir de ese momento, manteniendo alg unos enfre nt amientos armados con los milicianos armados y deteniendo a numerosas personas, repre s entante s en al g un os casos de la administ ra ción republicana y de las orga niz ac iones políticas y sindicales de la ciudad. 156 En Monforte, una columna d e la Guardia Civil toma las calles a pa rtir de las 4 de la tarde de ese mismo día 20, consiguiendo huir a lgunos de los principales líderes republicanos, incluido el al calde Juan Tizón Herreros. Por su parte , los milicianos armados que habían salido con dirección a Lugo, s ería n deteni dos en A Pobra de San Xiao ( L áncara) cuando tratab an de regresar ha cia Monforte. 157 Tamb ién en Sarria la Guardia Civi l tomaría el control de la capital comarcal en las horas que siguen a la declaración del Estado de guerra del día 20, manteniéndose activos algunos focos de resistencia contra el golpe en puntos de los a y untamientos de Sar ria y Parad ela, que serían controlados por los golpistas en los últimos días del mes de julio. 158 Un tanto difere nt e serí a en Viveiro, principa l núcleo obrero de la provincia , donde a pesar de c ontrolar la capital comarcal los sublevados desde la tarde del 21 de jul io, se ge neraría todavía una considera bl e resistencia en las montañas, como vere mos. 159 Y también diferente sería la sublevación en Ribadeo, donde el cue rpo de c ara bineros se man tendría fiel al gobierno del Frente P opular, reforzado por algunos grupos de mineros asturianos, manteniendo el control de la z ona hasta la entrada de fuerzas golpistas de L ugo, Mondoñ edo y Lourenzá el día 2 3 de julio. 160 Por el contrario, ap enas tien en oposición los golpistas en Chantada, Mondoñedo, Vilalba o A Fonsagrada. 161 En las comarcas más or ientales de la provincia de L ugo – An cares y Q uirog a – , al igual que ocurría en El Bierzo y Valdeorras, exist í a un enorme choque de realidades. Mientras en lugares como Quiroga, Ribas de Sil o San Clodio había ap arec ido a lo largo de las primeras décadas del s. XX una masa obrera de cierta im portanc ia, especialmente aquella relacionada con el ferrocarril y vinc ulada con una incipiente industrialización, el grueso de las comarca s seguía siendo esencialmente campesina. Fue a t ravés de estos obreros c omo llegarían las organizaciones sindi ca les, con especial incidencia del socialismo, aun que también con algunas anarquistas, don de y a se destacan en cu anto a la repercusión que la huelga ge n era l revolucionaria de octubre de 1934 tendr ía en esta zona. 162 Todo lo contra rio ocurría en e l municipio de Folgoso do Coure l una zona mo ntañosa de carácter mer amente agrícola y ga n ade ro y que estaba t otalmente infradot ado, 163 así como la comarca de Ancares, dond e no existía industria y apenas se contaba con núcleos comer ci ales en Becerreá o Baralla. En estas zonas, la implantación del tejido asociativo fue menor y diferente, centrándose casi en exclusiva en las agrupaciones agrarias, vinculadas al socialismo y al Partido Agrario Radical 156 Ibidem, pp. 38 y ss . 157 Ibidem, pp. 46 y ss . 158 Ibidem, pp. 49 y ss . 159 Ibidem, pp. 6 0 y ss. V er tam bién Nuevo Cal, C. “A represión fascista nas terras d e Viveiro”, en VV .A A. ( 2005); op. cit. , pp. 543 y ss. 160 Ibidem, pp. 58 y ss . 161 Ib id e m, pp. 71 y ss ., 5 5 y ss., 68 y ss. y 69 y ss. 162 V e r S outo Blanco, M.J. (1997), op. cit. , pp. 170 y ss. 163 Ibidem, p. 410. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 96 Gallego (PARG). El estallido del golp e de estado dejará dos focos de enfrentamientos más o menos intensos y una co nsec uencia mu y cla ra . Primero, en Becerreá, donde y a desde el día 18 se concentran varios grupos de agraristas con el objetivo de defender la capital comarcal. Al día siguiente se produce una gran manifestación por las calles de la localidad, que acabaría con el inc endio de las iglesias de Becerreá y As Nogais. Un día después, el 20 de julio, varios grupos se diri ge n a la capital provincial con el fin de re coger armas en el Gobiern o Civil, pero la ausencia d e las mismas hace que los milicianos regresen e int enten su in cautac ión por todo el municipio y los alrededores. El día veintiuno de julio, el declarante – Antonio Rosón Pérez 164 – unido a una veintena de falangistas, se presentó e n la Comandancia Militar, en donde el Comandante M ilitar puso a su disposición veinte fusi les, ha ciéndole el encargo de que sometiese a los rebel des de Becerreá, y cuando de madrugada ca yó sobre el pueblo, puso en franca huida a los rebeldes; pero el día v einticinco, los fugitivos, reorganizados en el monte, intentaron asalta r el cuartel de Falange Española, llegando organizados hasta las proximidades del pu eblo. 165 A pesar de los intentos d e resistencia en núcleos como Cervantes, el g olpe había triunfado. Y de una manera similar ocurre en la comarca de Quiroga, donde los sindicalistas se organizarán en torno a S an Clodio (Ribas de Sil ) y a desd e el día 18. En los días siguientes proced erán a recorrer diferentes pu eblos requisando armas y dinamit a, como la recogida en Montefurado los días 20 y 21 de julio, 166 lo que sirvió a los milicianos pa ra controlar la zona hasta el día 22, cua ndo un continge nt e de fascistas y guar dia civil de Lug o 167 conseguirán entrar en l a localidad después de un fuerte tiroteo con los mili cianos. La consecue n cia más inmediata, c omo a punta Souto Blanco (1997 , vv.pp.), es que esta zona, especialmente l a montañosa, se convertirá e n un i mportante refug io d e huidos, como vere mos. Lo que comenzará tra s el triunfo de los milit are s golpistas sería, igualmente, el proceso de violencia desatado en la retaguardia sublevada. 168 Así, según el inform e elaborado por el Proxecto Inter universitar io Nome s e Voces, serí a a l menos 345 l as pe rsonas muertas c u y a residencia era la p rovincia de Lugo 169 , aunque es posible que este número sea ma y or si atendemos al pro y ecto desarrollado a tr avés d el Concello de Lugo por la investigadora Ma ría Jesús Souto B lanco. Est a investigación ofrece un lista do alfabético de e stas víctimas entre 1936 y 1940 170 , que vien e a corroborar las conclusiones aport ada s en su p ropia tesis doctor al , en la que señalaba una cifra d e 625 person as víctimas de la represión con resultado de muerte. 171 Quizá por su repercusión dent ro de l as comunidades locales, se a especialmente 164 Sobre este y los m étodos e m plead os por los grupos falang istas en pers ecución de aquellas person as qu e h abían defendid o la legalidad rep ublicana frente al golp e de Estado , ver Morales, J.L. “Los Rosón , azote d e Galicia”, en Revista In terviú, año 3, nº 107, 1 a 7 de junio de 1978, pp. 8 - 13. 165 AIMN, Lugo, C. 190/37, f. 24. 166 AIMN, Lugo, CC. 553/36 y 912/36. 167 El Progreso de Lugo, 23/07/1936, citado por Souto Blanco, M .J. (1997), o p. cit., p. 242. 168 Consid eram os que este pro ceso represivo h a sido suficienteme nte tratado y estudiado , con lo que apenas aportare m os algunas informaciones básicas sobre el mism o y en las qu e cita remos su procedencia. 169 http://www .no me sevoces.net/gl/informe/1936 -1939-m orte- na -provincia- de -lugo/persoas-mortas-vecinas- da -pro vincia- de - lugo-345/ Visitado el 12/06/2020. 170 h tt p :/ / www .lugo.es/cs/represion/i ndex.jsp Visitado el 12/06/2020. 171 S o u t o Blanco; M.J. (1997); op. Cit., p. 2 71. Según estas, se dividirían en 168 como consecuencia d e pro ce dimientos judiciales, 416 irregulares y otras 41 por fallecimientos en hospitales o cárce les. Ibid em , p. 272. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 97 interesante la represión sufrida por los alcaldes de los diferentes Ayuntamientos de la provincia. Así, la propia investigac ión de Souto Blanco (1997, p. 72) nos señala a varios de estos y la doble forma re presiva sufrida por los mismos. Mientras que algunos como Balbino Cerdeira s R ey (Viveiro), José María Gallo Gallo (A Pontenova), Antonio R eboiro R odríg uez (A Pobra do Brollón) o José Dosío L ópez (Pa radela) , fueron fusilados en la capital de la provincia despué s d e ve rse condenados a ello por un consejo de guerra, otros como Rudesindo Fernández (Becerreá) o Seve rino Rivas B arja (Castro de Rei), fu eron as esinados de forma extranormativa. Esta ti polog ía represiva comenzaría en las semanas posteriores a dicho t riunfo sublevado, con el asesinato de Victo rino Va re la T ejedo, labrador de San Pedro (Ribas de Sil), cuando era tra sladado por la Guardia Civi l el 8 de agosto de 1936. I gual será el caso de Benigno Morillo Vidal (Nocedo, Quiroga), Manuel Rodríguez Arias (S a n Clodio, Ribas de Sil) y José Casas Moreno (O Barreiro, Nogueira, Ribas de Sil), asesinados en A Valiña (San Pedro de Froián, Sarria) el 22 de agosto. O el de los hermanos J o sé María y Ricardo García Moral (a) Boleses, asesinados por falangistas el 6 de septiembre del mismo año en las cernías de Castroncelos (A Pobra do Brollón), cu ando er an supuestamente trasladados a Monfo rte de Le mos. 172 Será n solo alg unos ejemplos de las, al menos, 18 víctimas de la comarca de Quiroga registradas a lo largo d el año 1936 . 173 En e l caso de An ca res, esta represión fue menor – encontramos en este mismo año 9 p ersonas asesinadas de manera ex tranorma tiva – , comenzando el 14 de ag osto con el asesinato del vec ino del vecino de Galegos (Navia de Suarna) Alfredo Pérez Fernánde z y continuando a lo largo de ese mes con los asesinatos de Dositeo Fernández L ópe z (Vilanova, San Pedro de Cervantes, Cervantes) el 20 d e agosto en las prox imidades de Ponferrada, d e Manuel Fernández García (A Ho rta, Agueira, Becerreá) el 21 del mismo mes en O Incio y d e Gumersindo Núñez Lolo (Vilasol, Pa dorne lo, P edrafita do Cebreiro) en A g ueira, Becerreá . 174 A comienzos del mes de septiembre, también serí a asesinado por un grupo de falangistas el alcalde de Becerreá, Rudesindo Fernández Vilor. 175 Un poco más tardía sería la repre sión judicial, que en Ancares no dejará ningún fusilamiento hasta 1938, cuando tendría lugar el fusilamiento d el antiguo alguacil del co nce llo de Navia de Suarna, Nicasio Pérez Sarceda . Junto a este, también serían “pasadas por las armas” dos de l as personas supuestamente impl ica das en la defensa contra el golpe de Estado, ambas después de permanecer algún tiempo huidos. 176 En la coma rca de Quiroga esta tipología rep re siva s erían un poco más temprana en comparación con Ancares, p ero tardía a e scala re g ional. El 25 d e noviembre de 1936 sería fusilado Emilio López Rodríguez, vecino de Montefurado (Quiroga), pero sería el 11 de m ayo de 1937 el día en que más asesinatos por vía legaliz ada se cometa n, 172 Estas refe r encias en Nom es e V oce s; El Pro greso de L ugo, 11 de abril de 2003, p. 21; AIMN, Lug o, C. 912/36. 173 Datos extraídos de Nome s e V oces. 174 Ibidem. 175 A IM N , Lugo, C. 190/37, f. 76. 176 A IM N , Lugo, CC. 905/37 y 1 90/37. Estos d os serían Luis García Vázqu ez (a) Relojero y Cl audio A rrojo Su árez , ambos del municipio de Becerreá. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 98 en concreto 11 personas de los concellos de Quir oga y Ribas de Sil que serían fusiladas en la capital provincia l. 177 No mu y diferentes se desarrollarían esos días de julio de 1936 en la comar ca del Bierzo, que se presentaba como una d e las zonas de ma y or industrialización del Nor oeste, después de la instalación en 1918 de la Mi nero Siderúrgica de Ponferrada, MSP , y d e la Fábrica de Cementos Cosmos 178 , comenzando así un desarr ollo industrial en la zona desconocido hasta entonces. Fu e así como, a la par, se desarrolló un movi miento obrero y de clase que alcanzó su eclosión durante la IIª Repúbli ca , con una predomin anc ia mu y clara d el socialismo – tanto en el sec tor industrial como e n el a g rario – y cierta importa ncia de l anarc osindic alismo. 179 El desarrollo del golpe de Estado esta ría marcado por varias cue s tiones externas. P rimer o, por las órdenes re cibidas por parte del gobernador civil de la provincia de Le ón, Emi lio Francés 180 , de incautar todas las armas disponibles por parte d e los Ayuntamientos, en los que se formaron comités de defensa y grupos que reco rrían las localidades cumpliendo dichas órdenes. Est a misma autoridad ordenó la concentración en la capital comarcal de g rupos de mineros de la zona para el movimiento que se e sp erab a 181 , haciéndose ef ec tiva el 19 de julio, cuando lleg arán a Ponferra da más d e 3.000 mineros de las diferentes cuencas bercianas. 182 Así mi smo, ordenó reiteradamente qu e fuese n armados, p ero en este caso fue la Gu ardia Civil – también concentrada en Ponferrada y a las órden es del Capitán R omán Losada – , que previamente h abía intervenido algunas a rmerías de la ciudad, quien se negó a cumplir las órdenes. Esto suc edía en la mañana d el día 20, cuando otra de las cuestiones externas tiene lugar. Ante el fracaso de lleg ar a Madrid, una columna de mi licianos y Guardias de Asalto procedentes de Asturias estaba a punto de alcanzar la comarca. A primera hora d e la mañana una columna mot orizada pasará, práctica mente de lar g o, de 177 Estas s erían Bienvenido Bao Fernán dez, Bautista Martínez Fernández (ambos de P aradase ca, Quiro g a), Manu el Álvarez Martínez, Enrique Martínez Franco (ambos de Nocedo, Quiroga), Ro ge lio Núñez Rodríguez, Jo sé Darriba P ue nte, Albino Núñez Rodríguez (estos d e O Cas tillo de Lor, Quinta de Lor, Quiroga ), Rogelio P adín París (Ribas de Sil), Toribio Rodrígue z Torres, Nem esio P rieto Ferreiro (Os Castros, Ribas de Sil) y Manuel Díaz López (San Pedro, Ribas d e S il). A IMN, Lugo, C. 553/36. 178 Existen vari as monografías sobre este particul ar, entre las q ue destacamos tres : Vega Cr espo, J. (2003); Minero Siderúrgica d e Po nferrada (1918-2010). Historia y fu turo de la minería leonesa, Lid Ed it. Empresa rial; del Re g uero, V . (2015); La s gafas del b el ga, P iélag o del Mo r o; y del Reguero, V. y Courel, J.; (2018); El tiempo d e la Minero, P iélago del Moro. Sobre la ce m entera Cos mos, ver Vega Crespo, J.; “Min ería y d esarrollo empresarial en Leó n: el caso de Min er o Siderúrgica de Ponferrada”, en Asociación de Histo r ia Económ ica, VIII Congreso, 2005. Versión online, disponi ble en https://www.ae he.es/ viii-congreso-aehe-2005/b16_vega_crespo/ Consultado el 16 de julio de 2020. 179 Esto lo hemos tratado en Rodríguez G utiérrez, A. (2013 ) ; “Violencia y conflictividad social durante el bien io negro. Las huelgas ge nerales revolucionarias en la cuenca m inera del Bierzo”, en Revista de Historia Actual, vol. 11, nº 11, pp. 37 -46. 180 Emilio F rancés y Ortiz d e Elguea , natural de Haro (La Rioja) había sido nombrado gobernador civil de la provincia en marzo d e e se mismo año , pero su labo r d entr o de la polí tica venía de mucho tiempo atrás, siendo , por eje m plo, alcalde de Logroño entre 1 918 y 1 920 o formando parte del com ité provincial de A cción republicana de la misma ciudad riojana h asta 1933. Después del triu nfo del golpe de Estado, fue d etenido, sometido a consejo d e guerra y fusilado ju nto a v arias autoridades más de la capital pro vincial el 21 de noviembre de 1936. Bermejo M artín, F ., “La II ª Repú blica y el republicanismo liberal de izqu ierdas en La Rioja”, en (1 984), I C oloqu io sobre Historia de La Rioja, Tomo X. Co legio Universitario de La Rioja, Log roñ o, pp. 187 y ss. d el Reguero, V . y Álvarez, W. (2019), Tres días de ju lio en Leó n, Piélago d e l M o r o , León, pp. 26 y ss. AIMN, León, C. 467/36. 181 A IM N , Le ón , C. 133/36, f. 29 v. 182 AGMAV, C.1910,5,3/13-18. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 99 regre so a Asturias, y sob re la 1 del mediodía arribará a la Estación del Norte el convo y qu e transportaba al grue so d e la columna, calculándose en unas 7.000 las persona s dispuestas a defender con las armas el gobierno republicano. Ante una nueva nega ti va de entregar las armas por parte de la Gu ardia Civil, un primer conato de ti roteo entre los concentrados en el cuartel y los mili cianos y la detención del Teniente al mano de los mili cianos, dos Guardias y tres mineros de la columna sobre las 3 de la ta rde de ese día 20, quedaba claro que l a Gua rdia Civil de Ponferrada s e sumaba al golpe de Estado. 183 Tras esto, se generalizará un tiroteo entre ambas partes a lo largo de esa t arde del día 20, la noche siguiente y la mañana d el 21 por diferentes pa rtes de la ciudad, que dejarían 25 fa llecidos por parte de los mi neros y algunos heridos por parte de los sublevados. 184 Con la entrada en la capital berciana del último fac tor externo, una columna de l Regimiento Zarag oza 30 pr ocedente de L u go y al mando del comandante J esús Manso Rodríguez a primeras horas de la tarde d e ese día 21, acabará con la resistencia contra el golp e de Estado. Tras ello, una desbandada generalizada por parte de los sindicalistas hacia las zonas de monta ña, fundamentalmente con dirección al Norte. 185 En la parte occidental de la comarca, por su parte, las cosas ocurren de un modo similar. Ante las noticias del golpe de Estado y las órdene s recibidas en lo s A y untamientos de incautación de armas, los alcaldes nombran grupos que recorren los pueblos de la zona recogiendo las mismas a lo largo d el 19 y 20 d e julio, conce ntrándose ese día por la tarde en Ponferra d a, ante los rumores del ti roteo que y a sostenían en esos mo mentos en la capital comarcal. Mantendrán al gunos ti roteos esporá dicos con las fuerzas sublevadas. Así ocurre en municipios como Vega de Valcarce, Balboa, Corullón, Sobrado, Villafranca del Bierzo, Cacabelos, Carracedelo o Toral de los Vados – en este último punto, quemarán la iglesia de la localidad el 24 de julio – , lug ares que qued aría n ba jo el control subleva do con el avance de las tropas del comandante Manso a lo largo del día 21. L o mismo ocurre c on el sur de la comarca, especialmente en el A y untamiento de C aruc edo, donde los grupos armados de milicianos de la cuenca minera de Fabero, unidos a varias decenas de sindicalistas de la zona recorren localidades como S alas de la R ibera, Puente de Domin g o Flórez, La s Médulas, etc. requisando armas y qu emando la i glesia de Orellán (Borrenes), como h echo violento más destacado. A cabarán, al igual que el resto, conc entrándose en Ponferrada la tarde del 20 de julio y uniéndose a la des banda da general toda vez que las tropa s toman la ciudad. 186 Un tanto difere nte serían los acontecimientos de rivados del golpe de Estado en los núcleos situados en el Bierzo Alto, por un lado, y aquellos de la cuenca del río Sil y las montañas de Fabero, por otro. En la primera de las z onas, los primeros día s son similares al 183 El Teniente d e Asalto, Alejandro Ga r cía Menéndez, lo declaraba de este modo: cuando ya casi había cesado (n dt. El primer tiroteo), fue llamado el Capitán al C ua rtel para qu e a cudies e a una llam ada telefónica, y después de terminada la conversación telefónica se dirigió a l declarante y quitándole la pistola que llevaba en la bandolera lo detuvo pronunciando unas palabras parecidas a estas “triunfó el movimiento, queda uste d d eteni do ” . A IMN, León, C. 133/36, f . 10. 184 Rodríguez Gutiérrez, A. (2016), “Infor m e histórico para la exhumación de restos en el antiguo cementerio del Carm en de Ponferrada”, AARMH, p. 8. 185 Toda la in f ormación em pleada, en A IMN, Le ón , CC. 133/36, 140/36 y 436/36. Rodríguez G uti érrez, A. (2016), Triunfó el mo v imien to. Golpe de Estado y represión en la comarca del Bi erz o, Accésit del II Premio de Invest igación Antonio Estévez, c o n v o c a d o por el Instituto de Estudios Bercianos, inédito. Del Reg uero, V. y Á lvarez, W. (2019 ), op. cit. 186 AIMN, Le ón , CC. 2/36, 117/36, 794/36, 26/37, 2 9/37, 140/37, 564/37, 156/42. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 100 resto de la comarca, cuando los alcaldes de Bembibre , Albares d e la Ribera – ho y en día Torre del Bierzo – o Noceda del Bierzo reciben órdenes de incautar las armas disponibles, detendrían a v arios derechistas de l a zona y concentrarían a las p ersonas afines al Gobierno republicano en los A y untamientos, trasladá ndose el día 20 hacia Ponferrada y hu y endo con la entrada de las tropas el día 21. Al día siguiente esas mismas tropas entrarán en Bembibre, pero a últim a hora de la tarde abandonarán la localidad, permitiendo que lo s leales al gobierno la rec up era sen y mantuvieran el c ont rol de la misma hasta la mañana del día 27 de julio. Finalmente, e l día 28 tomaría n el control de Torre del Bierzo, consiguiendo comunic ar Galicia con Le ón. 187 Pero po r otro lado, a lo l argo d e la cuenca d el S il y las montañas de Fabero se concentrarían numerosísim os grupos de sindicalistas que habían e scapado de Ponfe rrada. Tendrán el control en lu gare s como Toreno, Mat arrosa del Sil, Pára mo del Sil o Palacios del Sil, lugares de una eno rme actividad industrial y sindical, pero esp ec ialm ente se harán fuertes en Fabero. No será hasta los primeros días del mes de agosto cuando las fuerzas sublevada s – en este caso reforzadas por una nu eva col umna proce dent e de Galici a y encabezada por el comandante Marcelino López P ita – comenzarán su ascensión por la cuenca del Sil en dirección a L aciana, consiguiendo controlar las primeras poblaciones en esos mismos días. El día 4 tomarán Páramo del Sil y do s días más tarde Palacios y Vill ablino, dejando como única zona en poder de los obr eros la cuenca mine ra d e Fabero y sus montañas aledañas. No se ría hasta el 21 de agosto cuando una columna conjunta de Guardia C ivil y f alang istas al mando del capitán Román Losada conseguiría tom ar la zona para los sublevados contra el gobierno del Fre nt e Popular. 188 La continuac ión de este triunfo de l golpe de Estado y las c onsecuencias del mi smo vendrían determinadas en los planes establecidos por los generales golpistas du r ante la preparación del mismo: la acc ión ha de s er en e xtremo violenta para redu cir lo antes posible al enemigo 189 . De ese mod o, los militares golpistas iban a diri gir la viol enc i a a través de dos vías, la judi cial y la extranormativa. 190 Estas c omenzarían en la comar ca antes de que l os militares sublevados c onquistaran todo el te rr itorio, con el desarrollo ex pré s de un procedimiento judicial que acabaría con la vida d el alcalde de Ponferrada y al gunas personas más destacadas en la defensa d el poder republican o en la ciuda d. 191 Este proceso normativizado aca b aría con la vida de cientos de bercianos delante de p elotones de ejec u ción en alguna de las tr es ci udades d e la provincia e n que se ll evaron a c abo, Le ón, Astorga y Ponferra d a, así como en varios puntos m ás d e la ge o gra fía estatal. 192 Paralelamente a este 187 Del Reguero, V. y Á lvarez, W. (2019), op. cit., pp. 265 y ss . 188 Del Reguero, V. y Á lvarez, W. (2020), La guerra civil en León (I) , P iélago del Moro, pp. 4 7 y ss. 189 Sánchez Pérez, F. (coord.) (2013); Lo s mit os d el 18 de julio, Crítica, p. 366. 190 En este caso, no s referimos en exclusiva a aqu ella violencia qu e derivaría en la eli m inación física de p ersonas, aunque sabemos d e la existencia de diversas ti pologías violentas y r epresivas generadas p or el b ando sublevado después del triunfo del golpe de Estado en diversas partes del territorio estatal. 191 El 30 de julio d e 1936 a las 6:20 de la m añana fueron fusilados en el cam po d e Tiro de Puente Castro (León) Juan García Arias , alcald e de Po nfe rrada, Alejandro García Men éndez, ten ien te d e la Guardia de Asalto y Artu ro P ita Pérez, sindicalista de P onferrada. Era el segundo fusilamiento por vía norm ativa qu e tenía lugar en la provincia d e León después del triunfo del g o lp e d e Estado. AIMN, León, C. 133/36, varios folios. 192 He m o s analizado este pro ceso rep resiv o judicial en Rodríguez G utiérrez, A . (2019), La represión en León (II), Piélago del Moro. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 101 proceso judicial, pero de manera ex tranorma tiva, serían también cientos de personas las que acabarían por ser asesinadas víctimas de “paseos”, “sacas” y demás fó rmulas empleadas por los mi l itares golpistas y quien es les secundarían en estas labores de control de la retaguardia. 193 Ya desde el día 2 de agosto, con el asesinato de Ez equiel Guerrero Arro y o en Ponferra d a 194 comienza una escalada de asesinatos y desapariciones forzadas que se verá reforzada el día 4 con el asesinato de 7 personas en términos de La Silva (Villagatón, León), cuando eran supuestamente trasladados desde Po nferrada a la prisión provincial de León 195 y que mantendrá un pr oce so de violencia a lo largo de los sig uientes meses. L u gares como Montearenas (Ponferrada), la antigua N -120 a su paso por los A y untamientos de Priaranza del Bierzo, Borrenes, Carucedo y Puente de Domingo Fló re z, la conocida como carretera de La Espina entre Ponferrada y Villablino, la anti g ua N -VI a su paso por la c omarc a son a lgunos ejemplos de esta tipolo gía re presiva decidida a generar miedo y paralización social, entre otras cosas. 196 2.1.2. El triángulo d e la d iáspora. De huidos a guerrilleros en El Bierzo, Lugo y Ourense. 2.1.2.1. Los procesos de ocultac ión como ori g en de los fuxidos La primera de las zonas a analizar, sería aquella en la que, en los primeros años de la década de los 40 del pas ado s. XX se desarrollaría la organización guerrillera más temprana de las ex istentes en todo el territorio estata l después del final oficial de la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939. En el triáng ulo formado por los límites provinciales entre Le ón, L ugo y Ourense, s ería el lugar donde nacería y se desarrollaría esta organización, la Federación de Guerrillas de L eón-Galicia. Tal como hemos expuesto, creemos que son las experiencias de guerra a niv el comarcal las que más van a influir en las experiencias indivi duales, en las formas de adaptación a l as circunstancias determinadas por el triunfo d el golpe de Estado en toda la zona en los días que siguen al 18 de julio. Es por ello que creemos de importancia analizar todo este proceso que hemos anunciado en va rios puntos geográficos: El B ierz o; Valdeorras, Viana y T erra de Trives; y An care s y Quiroga. Es en estos puntos en los que se van a asentar los primeros grupos de huidos que posteriormente darían fo rma a la Federación y es en ellos en los que hemos de observar las dinámicas que nos ll eve n a ello tras el triunfo del golpe de Estado y la violencia generada por el mismo : analizar de qué manera va a generar una dinámica de ocultación propia en estas comarca s; observar en qué puntos se forman los primeros g rupos; y ex plorar qué factores difere nciale s son los que llev an a estos g rupos a encuadrarse d entro de una organización guerrillera. 193 Como hemos rem arcado anteriorme nte, ver P rada R od ríguez, J. (2011), op. cit., pp. 100 y s s. 194 Registro civil de Ponferrada, L ibro correspondiente a 1937, f. 2 31. 195 Re g ist ro civil de Villagatón, Tom o 27 , pp. 8-13. 196 He m o s analizado este p roceso represivo extranormativo en Rodríguez Gutiérrez, A. (2019 ) , La represión en León (I), Piélago del Moro, León. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 102 2.1.2.1.1. El Bierzo y Cabrera Serán estas dos cuestiones que hemos visto en el p unto anterior, el triunfo del golpe de Estado y el comienzo del proceso de viol enc ia generado como consecuencia del mismo, las que estarán en la base d el siguiente p roc eso, el de la fug a o la invisibilidad. Al igual que iremos observando en ot ras zonas, son diversos y muy diferentes los caminos empleados por aquellas personas que optan por escapar hacia lugares más seguros, que en la comarca berciana se manifiestan especialmente d e tres formas. Una primera se rá la del paso a la zona leal más próxima, Asturias. Allí conseguirían ll eg ar el grue so de l os más de 3.000 sindicalistas presentes en Ponferrada en las jor nadas del 19 y 20 de julio, quienes en su mayor í a continuarán cami no hacia L aciana, primero, y Asturias más tarde, donde pasarán a formar parte de la ret aguardia r epublica na. Al igual que e stos, aquellos que optaron por concentrarse en la cuenca minero d e Fabero pasarán definiti vamente ha cia Asturias a finales de a g osto de 1936, tr as l a conquista de la zona p or las fuerzas sublevadas . 197 I ncluso familias enteras recorrerán las montañas que separan El Bierzo de Asturias con el fin de escapar hacia zonas más seguras para ellas. 198 Este tránsito de personas p roc edentes de la comarc a de l Bierzo y evadidas hacia zona leal será constante hasta prácticamente la c aída del Frente Norte en octubre de 1937, siendo la última registrada el día 27 de septiembre de 1937, a menos de un mes de la ca íd a de fini tiva del fr ente. 199 Otra vía mu y recurrida e n estos p rimer os mom entos sería la oculta ción en domicilios , la de convertirse en topos , amparados casi siempre por sus familiares más próximos. Un a de esta s personas s ería Gervasio García Vidal, teniente de alcalde d el A y unt amiento del Puente de Domingo Flórez, oculto en un pajar hasta finales de 1936 y en casa de sus padres hasta su presentación a las autoridades mili tare s el 22 de junio de 1937. 200 También Feliciano Macías Rodríguez, labrador na tu ral de Pombrieg o pero residente en Lomba, ambos en el municipio de Benuza. Detenido el 20 de jul io por la Guardia Civil, conseguiría escaparse y después de haber andado por los montes dos noches casi desnudo, se refugió en el pueblo de POMBRIEGO, en casa d e un familiar, donde ha estado escondido. 201 En el domicilio de su s padres en Villafranca del Bierzo también se ocultó Manuel C re spo Gonz ález, donde fue detenido por una Centuria de Falange de la misma localidad berciana, que le asesi naría el 4 de ag osto de 1938 en las cercanías de C orullón. 202 Y en su propio domicilio de Páramo del Sil 197 Estos últimos llegan, incluso, a reorganizar lo s sindicato s anarquistas con la constitución d e la “Com arcal del Bierzo (CNT-JJLL- FAI” en enero de 1 937 en Gijón. Del Reguero, V . y Álvarez, W. (202 0), La guerra civil en León (II), Piélago del Moro, pp. 63 y ss. 198 Este fue el ca so, por ejem plo , de algunas familias de Palacios del Sil, las que consiguieron alcanzar Pola d e Somiedo en septiem bre d e 1936. González, E. (2018 ) , Hestoria de la mía vida, A sociació n Club Xeitu, pp. 2 73 -292. 199 Este sería Anton i o Don ís Rodríguez, minero de P ára mo del Sil. La última persona evadida hacia el Frente Norte serí a Francisco P erán Torres, u n estudiante d e V allad olid que cruzaría las líneas del frente el 17 de octubre de 1937, 4 días antes del final de la guerra en el Norte. CDMHS, PS -G ijón, F, Caja 082, ff . 12 v. y 13. 200 AIMN, León , C. 811/37. Tras su presentación , se afilió a FET y de las JONS, siendo d estinado al frente en Torre d e Babia (L e ó n ) y Te ruel, h asta qu e f ue detenido en julio de 1938. 201 A IM N , Le ón , C. 598/38, f. 1. El subray ado, del o r iginal. 202 AIMN, Le ón , C. 900/38. Registro civil de Corullón, L ibro correspondiente a 1939, nº 106. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 103 también sería detenido A niceto Fernández Díez, oculto en el mismo desde el día 8 de ag osto hasta el 11 de abril d e 1939 a pesar de hab er sido registrada su casa varias veces por la fuerza de este puesto. 203 Entre las decenas de ejemplos que en contra mo s, también estar ía Francisco Fernández González, jornalero de Cacabelos que se ocultó en casa de una tí a suya por miedo a qu e le ocurriera algo por haber sido d e izquierdas, permaneciendo escondido desde el día 27 de octubre de 1936 hast a el 13 de junio de 1939. 204 Amparados por su s familiares también permanecerían los hermanos José y Manuel Arias Ares y su primo Ángel Calvo Ar es, todos e llos de Toral de los Va dos y afiliados a la UGT local, ocultos en un refugio en casa de sus familiares. 205 Al igual que el resto, L eonor López García, con cejala del Ayuntamiento d e Carracedelo con el Frente Popular, la que declaró que hizo su vida normal en el pueblo hasta el día 23 de septiembre de l mismo año, en cuya fecha mataron a un hermano de la dicente llamado Domingo López y entonces s e traslad ó por miedo a Los Mazos de Melezna, viviendo en la casa de una cuñada llamada Teresa C o rredera, esposa del Domingo, hasta que a primeros del año 1938 fue a vivir a Horta oc ultándose en la casa paterna y en un refugio hecho por su padre y presentándose al Comandante de Infantería Sr. Revuelta e n Villafranca del Bierzo, el día 9 de junio de 1939. 206 Pero, sin duda, sería la ocultac ión en las montañas la vía más rec urrida par a los cientos de personas que buscan evadirse de la violencia implementada por el Nuevo Estado durante su implantación en la comarca. Y aquí hemos de hablar, claramente, de dos grupos bien diferenciados en cuanto a su motivación para esca par. Por un lado, serán aquellas persona s con una ideología más o menos clara, mili tantes de organizaciones políticas y sindicales, cargos orgánicos de l as mismas, conce jales de los diferentes A yuntamientos, e tc. Al ser este el grupo que más nos interese, por cuanto su desarrollo posterior, nos encargaremos d el mismo más adelante. Por otro lado, estarán aque llos hombres que se recluirán en las montaña s al convertirse en d esertores del Ejérc it o: al s er llamadas sus quintas y en su m ay oría por miedo a la propia guerra, deciden refugiarse en las montañas y convertirse en huidos. Estos seguirían, en la ma y or parte de los ca sos, un patrón mu y si milar al empleado por los topos, refugiándose en las montañas más próximas a sus domicilios y siendo mantenidos por sus familiares más cercanos. Ese fue el caso de Sim ón Barre do N., labrador de Paradas ec a (Villafranca del Bierzo), quien en el mes de marzo de mil novecientos treinta y siet e se enteró que había sido movilizada su quinta y no queriendo ir a la guerra por temor a perder la vida decidió hacer la vida de fugi tivo, huyendo a los montes de Paradaseca, donde ha estado hasta el día de su presentación a la Guardia Civil; que durante este ti empo frecuentaba la casa de su madre la que le daba de comer. 207 Otro caso sería el de Ricardo Arro y o F err era, jornalero de O ce ro (Sancedo), quien llamad a su quinta no se presentó a las fi las nacionales por temor a alguna sanción, huyó a los montes en donde estuvo con los demás procesados en esta causa, 203 AIMN, Le ón , C. 495/39, f. 6 v. 204 AIMN, Le ón , C. 618/40, f. 11 v. 205 A IM N , Le ón , DP 302/42, f. 3. 206 A IM N , Le ón , C. 471/45, f. 116. 207 AIMN, Le ón , C. 600/38, f. 7. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 110 comarcas consiguen arribar a territorio leal. Es muy probablemente que lo hiciera n formando parte de alguna de las co lumnas de sindicalistas que habían recorrido El Bierzo, Valdeorras y Ancares en esos días. Así, conoc emos que al menos 20 persona s de estos Ay untamientos formarían p arte del Batallón Galicia, casi todos ellos – salvo 2 – ingresados entre el 24 de septiembre y el 7 de octubre de 1936. De e ntre ellos, los más nu mer osos serían los procede nt es de los conc ell os de Navia de S uarna y Pedrafita con 5 vecinos y de Cervantes con otros 4. 238 Con la estabilización de los frentes, se g uimos encontrando personas que cruzan las líneas y se evaden haci a la zona leal asturiana, tanto civiles como soldados movili zados , aunque en este caso ta mbién observamos una c uestión diferencial para a mbas com arcas, Ancares y Quiroga. Mientras que de la primera son ma y oritariamente civiles los que se cruzan las líneas del frente, relacionado mu y probablemente con la cercanía geográfica de Asturias en algunos casos y con s u mantenimiento en las montañas desde finales de julio d e 1936, en la comarca de Quiroga no ocurre esto. Aquí, apenas encontramos personas en z ona leal asturiana, lo que podríamos entender por dos cuestiones: por causas de una ma yor represión efec tu ada por los militar es sublevados e n el caso de los dos primeros, 239 lo que lleva a un bajísimo número de personas que cruzan el frente y qu e est as sea n todas soldados movilizados por el Ejército sublevad o 240 ; y en se gundo lugar, por el hecho de aquellas personas que consiguen huir de esta represión y consi g uen ocultarse, se queda ría n en est a z ona, dando paso a los topos y huidos o bien se adaptan a la nueva r ea lidad y adoptan actitudes de consentimiento y ace ptac ión hacia el Nuevo Estado. La se g und a de las vías de ocultación, la relativa a los topos, también va a formar parte de las ti polog ías d e ocultación ll eva das a cabo en los meses que siguen al golpe de Estado. Unos pocos meses estuvo Aug usto Diéguez Yáñez, escondido en su domicilio por temor a dos fal angistas 241 entre el 1 de febrero y el 8 de octubre d e 1937, cuando se pres enta a la Guardia Civil de Quiroga por no tener delito. 242 Más tiempo, sin embargo, permaneció escondido en su domici lio J osé C ampos F ernández (a) Lache, jornalero de Montefurado (Quiroga), quien permaneció en el mismo desde finales de julio de 1936 hasta el día trece de febrero de mil novecientos treint a y nueve. 243 Vecino de San Clodio, en el municipio de Riba s de S il, era Emi lio Durán Ojea, donde ejerc ía el c argo de presidente de la S ocieda d Socialista 238 Esto s serían José Álvarez Díaz, Rosend o Díaz Cadenas, Manue l P érez Arias , Luciano P érez Mon y Crisanto Pérez P érez de Navia de Suarna; Eugenio Rodríguez Rodríguez, Ángel Carrete Carrete, Francisco Suárez Muñoz, Adolfo Romanones Piñeiro y Contan ti no Julián Te ijeiro , de Pedrafita do Cebreiro ; y Manuel Fernández P ére z, Francisco González A rias, Jesús González López y O vidio Uría Fernández de Cervantes. CDMHS, PS -Gijón, C. 0 70, varios folios. Según Cuervo Fernández (2006, p. 696), Luciano Pérez Mo n fallecería en los combates del Escam plero en 1936. 239 Según So uto Blanco, M.J. (1997, p. 327), la tasa de p oblación recluida po r cada 1.000 h ab itantes es del 19,37 % en Quiroga y del 22,80% en Ribas de Sil, lo que co nfirmaría a todas luces este dato. 240 En concreto, son 3 lo s casos: José Blanco Rodríguez, que se pasa a zona repu blicana el 24 de mayo d e 1 937 y Ciriaco Arroyo Fernández y José Arias F erreiro, que hacen lo p r op i o el 15 de junio d el m ismo año. CDMHS, P S -G ijón, C. 082, ff . 3 v. y 7. 241 AIMN, Lugo, C. 1341/37, f. 6 242 Ibidem. Po cos m eses después d e ser liberado, se in corporaría a un grupo de huidos en la zo na de Trives. Redondo A bal, F. X . ( 2 0 0 6 ) , Botarse ao monte. Censo de guerrilleiros antifranquistas na Galiza ( 1939 -1965), do Cast ro, p. 55. 243 A IM N , Lugo, C. 690/40, f. 1 v. Después de esto, fue a trabajar a las minas de carbón de Santa Cruz del Sil (Páramo d el Sil, León) y más tarde a L eón, d o nd e f inalmente se presentaría a las autoridades dictatoriales el 31 de octubre de 1940. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 111 Agraria y de Oficios Var ios de San Clodio, qu ien permaneció todo el ti empo en el pueblo de San Román en casa de su madre políti ca Primav era González desde la inización (sic.) del Glorioso Movimiento ha sta el día de la fecha. 244 Al igual qu e estos, Florencio Rodríguez Quiroga, vec ino d e S an Pedro (Ribas de Sil), que estuvo siempre en su casa y que cuando efectuaban algún registro en la misma que se ocultaba entre unos palos en el patio de la expresada casa. 245 De la comarca de Ancares p rocedía Francisco Vila López, vecino de O Mazadoiro (Requeix o, Sarria), que decidió esconderse en casa sin salir por temer a que si lo cogían le maltratasen, permaneciendo continuamente en su domicilio. 246 Benigno Dí ez Arias, carpintero de Barbadelo (Sarria), por temor a morir en la guerra se escon dió en su domicilio en el qu e permaneció oculto sin salir de el hast a los últimos días de abril de 1939 qu e hizo su presentación ante la Guardia Civil de Sarria. 247 O Luis López Soto, de Ortoá (Sarria), que se escondió en casa de su propi a madre en el lugar de Vigo de la parroquia de Barbadelo, y dentro de la casa en un agujero que practicó de ba jo de la piedra del hogar. 248 A pesar de que no lo hemos nombrado, queremos dejar claro que también aquí existe tránsito de personas hacia Portugal. Con las fuentes empleadas para este trabajo, y a diferencia de otras z onas que hemos ido obse rvando, tan sólo encontramos rastro de un a persona que tratase de al ca nzar la frontera con P ortugal. Este sería Miguel Rodríguez Torres, concejal del A y untamien to de Ribas de S il en 1936 , quien cruzó la frontera en noviembre de ese mismo año y regresaría 10 años despu és hacia Galicia. Durante su vida en el país luso, afirmaría que se dedi caba a trabajar en la agricu ltura y con lo que ganaba y lo que le enviaban sus familiares del pueblo y otros que tiene en la Argentina podía ir viviendo. 249 Nuevamente , sería la oc ultación en las montañas la vía más re currida por aquellas personas qu e escapan de sus domicilios tras e l triunfo del golpe de Estado , repitiéndose aquí lo observado en las comarca s limítrofes de León y Ourense. Así, observamos nuevamente cómo ex isten dos grupos diferenciados, el de los desertore s y el de los ideológicos. Pertenecería al primer grupo Amador Rodríg uez Ar za, vecino de P ena s Rubias (Pacios da Serra, Quiroga), quien se incorporaría al Ejército sublevado al ser movilizada su quinta. Pocos días después desertaría, r egr esando a l as cercanías de su domicilio, donde sería detenido por falangistas locales el 27 de marzo de 1937. Incorporado al 9º Tabor de Re g ulares d e Ceuta nº 3, volver ía a desertar aprove chando un permiso de descanso c once did o tras la b atalla del Ebro, escondiéndose nu eva mente hasta que fue detenido el 11 de enero de 1940. 250 Má s sintomático sería el caso de va rios vecinos del Ayuntamiento de Sar ria, huidos en las montañas próx imas a sus domicilios y presentados entre ma y o de 1938 y abril de 1939. Uno de ellos, Armindo Limeres Fernández, de Vieli (Barbadelo, Sarria), manifestaría que pertenece al reemplazo de mil novecientos treinta y ocho y fue citado por el Ayuntamiento al 244 AIMN, Lugo, DP 197/40, f. 1. La fecha referida es el 2 de marzo de 1940 245 AIMN, Lugo, 790/41, f. 2. 246 AIMN, Lugo, C. 54/40, f. 3. 247 AIMN, Lugo, C. 448/38, f. 98. 248 A IM N , Lugo, C. 448/38, f. 101. 249 A IM N , Lugo, DP. 206/46, f. 7. 250 AIMN, Lugo, C. 820/41, varios folios. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 112 ser movilizado, presentándose en la caja siendo destinado al Regimiento de Zaragoza nº 30, incorporándolo a la primera C ompañía, estando tres días y por el poc o entendimiento y por no saber lo que hacía se escapó para su do micilio, merodeando por el monte. 251 También se incorporaría al Ejército tras ser movilizado Doming o López Arias, de Biville (Sarria), quien estando en esta sit uación un mes y di ez días y como t uviese miedo a que le llevasen al frente, escapó a Bebille (sic. ) haciendo el viaje en ferrocarril desde Lugo en unión de su unidad a Sarria y de allí sali ó a los montes de la expresada parroquia , sin llevar armamento de ninguna clase. 252 El seg undo de los grupos refugiado en las montañas, aquel cuya conv ersión en huidos de la justicia subl eva da respondía m ás a un planteamiento ideológico, se g uiría el mismo patrón que hemos observado hasta ahora en las zonas li m ítrofes de l Bierzo y Valdeorras. Encontramos dentro de este grupo, dos sub g rupos: el de los huidos desde el primer momento y el de aquellos que se convierten en tal al finalizar la g u erra en el Norte en octubre de 1937. Tras ese triunfo del g olp e de Estado y hasta abril de 1939 huiría a las montañas el conce jal del Ayuntamiento de Sarria Casiano Quintan a López, quien afirma que lo hizo temiendo a la Falange 253 . El también conce jal del A yuntamiento d e Cervantes, Luis Digón García, seguiría esa misma trayectoria hasta su presentación en ju nio de 1939. 254 Un caso sim ilar sería el de Constantino Montero Bustos, de F ollobal (Torés, As Nogais), que and uvo huido desde la iniciación del Glorioso Movimiento Nacional, porque se le pers eguía por su ideología marxista, hasta los primeros días del mes de marzo de mi l novecientos cuarenta. 255 Tambié n desde los primeros días se escaparía Claudio Arrojo Suárez, labrador de Tortes (Becerreá) , quien se hallaba huido desde el 2 de agosto de 19 36 y según manifestó ante el que sus cribe merodeó siempre por los montes próxim os a su vecindad, alegando haber huido en los comienzos de nuestro Gl orioso Movimiento Nacional, por temor a que lo hubiesen matado por ser simpat izante del funesto Frente Popular. 256 Entre este g rupo de primera hor a, también podríamos incluir a las 16 personas fugadas de la prisión de partido de Becerreá la noche del 6 de diciembre de 1936, quienes tras esa fu g a permanecieron más o m enos tiempo huidos en las montañas. Entre los qu e menos tiempo consig ui eron subsistir de este mod o, estarían Manuel Fernández Gallardo y Eladio Pereira F erná ndez, de Riamonte y San Mi g uel, respectivamente (ambas en Vilarello, Cervantes), quienes anduvie ron por los montes inmediatos a su puebl o natal. 257 Algo más de tiempo estaría Manuel Fernández Núñez (a) Chaparrín, que sobrevivió por las montañas junto con alguno de sus compañeros de fuga h asta su detención el 19 de 251 AIMN, Lugo, C. 448/38, f. 44. 252 Ibidem, f. 44 v. 253 AIMN, Lugo, C. 631/39, f. 4 v. 254 AIMN, Lugo, C. 1211/37, pieza se parada nº 1 . 255 A IMN, Lugo, C. 572 /46, f. 2 v . Co ndenado a 30 años d e p risi ón , consiguió escapar del cam po d e trabajo al que fue d e stin a d o , volviendo a ser detenido en octubre de 1946. 256 A IM N , C. 190/37, f. 493. Finalmente, sería f usilado en Lugo el 13 de may o de 19 38. 257 AIMN, C. 1211/37, f. 2. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 113 febrero de 1939. 258 Otro d e los e v adidos, Antonio Ulloa Regueiro ( a) To rallo, sobreviviría hasta septiembre d e 1943. 259 Por lo que respecta al se g undo de los grupos, el de aquellos huidos que regresan del frente tr as el derrumbe d el mismo en octubre de 1937, observamos un proceso prácticamente similar al ocurrido en V aldeor ras, con una predominancia de l as actitudes grupale s más que las individuales. De hech o, individuos que regresaran del frente y permanecieran aislados t an sólo encontraría mos el caso del militante de CNT Francisco Alonso Arias, minero de la cuenca minera de Fabero, en El Bierzo, pero natural de Piornedo (D onís, C erva ntes). Regre s a sin armas a su domicilio familiar, donde confeccionó un subt erráneo debajo del pesebre de una cuadra m etiéndose en el y allí permaneció hasta el mes de enero último . 260 Sin embargo, dentro de es as otras actitudes grupales, de las qu e nos encargaremos a continuación, encontramos a personas como Victorino Fernández Digón o Abel ardo Gu tiérre z Alba , ambos de San Román de Cerva ntes , quienes se unir ían a los grupos y a existentes antes de su regreso. 2.1.2.2. La estabilización de la Resistencia. L os prim eros g rupos Como hemos visto, el triunfo del golpe de Est ado y el final del Frente Norte en octubre de 1937, provoc a que, especialmente en las montañas de este triángulo que forman las provincias de L eón, Lugo y Ourense, permanezcan embosc ada s al gunos cientos de personas. En alg unos casos adoptarían una actitud individual, refugiados en sus casas o en las montañas próximas a esa, estarían sostenidos por sus familiares más cercanos y no mantendrían ningún tipo de ac tividad, más allá del ocultamiento. Se mantienen como forma de espera, de que amaine la vorágine viole nta ge n era da por el triunfo del g olpe de Estado y s ería el miedo a esta su principal motivación. Pero y a desde julio de 1936 y, de man era mucho más profusa a partir de octubre de 1937, comenzamos a notar la aparición de otra dinámica diferente, caracterizada claramente por las actitudes g rupal es . Serán aquellos huidos que, como forma d e supervivencia y, hasta c ierto punto, de manteni miento de la lucha contra el fas cismo que triunfa, busca rán coaligarse en pe queños grupos. Por lo g eneral, viven e n lug ares bastante inacce sibles en las montañas, donde apenas existen vías de comunicación y se insertan dentro de sociedades campesinas que no les s on ajenas, ya que buena parte de estas p ersona s pertenecen a las mismas. Además, sus acciones armadas y a comienzan a ser más visi bles y constantes, aunqu e en la ma yor part e de los casos estarían r elac ionadas con cuestiones económicas, con el objet ivo de la subsistencia. C omienzan a también de manera paulatina a realizar acc iones contra personas, especialmente contra falangistas de sus localidades de orige n que habían tenido influe ncia e n la represión emanada después de l golpe de Estado. Serían estos primeros grupos de huidos los que, paulatinamente y después de un a se rie d e circunstanc i as, darán e l p aso para convertirse en grupos guerrilleros de lucha antifascista. 258 A IM N , C. 190/37, pieza separada nº 5. Fue fusilado en Lugo el 6 de may o d e 1940. 259 A IM N , C. 327/43. Otra referencia a dicha f uga, en Souto Blanco, M . J. (1997), op. cit., p. 385. 260 AIMN, Lugo, DP. 304/40, f. 2 v. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 114 2.1.2.2.1. El Noreste del Bierzo Una de las zonas en las que enc ontr amos la formación de los primeros grupos de huidos estaría en el No reste del Bierzo, donde ya se van conformando des de días después del golpe de Estado. Entre l os municipios de Tor eno, Noceda del Bierzo , Folgoso d e la R iber a, Igüeña y Bembibre, van a salir a r efug iarse a las m ontañas varios vecinos, entre los que se incluye n algunos concejales de los A y untamient os del Frente Popular . S ubsistirán gracias a las familias de algunos de ellos y a las amistades más cercana s y sin realizar ningún tipo de acción armada. Uno de e sos puntos será Losada (Bembibre), donde se refugiarán, entre otros, el Teniente de alcalde del A y untamiento de Toreno Ángel S ánc hez Bena vides, I sidro Fernández Vega o José Rodríguez Clavo. 261 No muy lejos, en las mont aña s de Colinas de l Campo de Martín Moro Toledano ( I güeña), s e refugiarán en los primeros meses varios vecinos de Noceda y Folgoso, con sus alcaldes, J osé Rodríguez Álva rez y Marcelino Rodríguez Alonso, a la cabeza. D espués de que varios de ellos en diferentes fechas y ocasiones, fueron marc hándose hacia Asturias 262 , consigan cruzar las líne as del fr ente y permanecer en territorio republicano hasta su final, retornar ían nuevamente y conformarían dos grupos. El primero, alojado en una boca mina del municipio de Toreno y r ec ompuesto con el retorno de alg unos de sus componentes del fre nte, subsistiría gracias a algunas a cc iones económicas, como la que tuvo lugar el 28 d e ag ost o de 1938 en Fresnedo, donde se harían con un botín de más de 11.000 pesetas, alimentos y ropa y en el transcurso d el mismo acabarían asesinando al párroc o d e la localidad, Juan Álvarez Garc ía. 263 El seg undo grupo, refugiado en las cercaní as de Noceda , también realizaría esporádicas acciones económicas, como en B oeza (Fol g oso de l a Ribera) en febrero de 1939 o en Cabanillas de San Justo (Noce d a del Bierzo) en ma y o del año siguiente. Ambos grupos irían desapareciendo p aulatinamente entre 1939 y 1940, cuando la ma y o r parte de los huidos de estos A y untami entos se irían presentando a la s autoridades de la dictadura. Sin embarg o, algunos de ellos consiguen salir de la z ona y refugiarse en Portugal, especialmente Claudio Pousa Mar qués (a) Joven. Refug iado junto a su padr e - Guillermo Pousa Pinza – en las montañas de La Cabr era tras el triunfo del g olpe de Estado en P onfe rrada , a finales de ese verano s e enc u entra ya en las cercanías de su localidad natal, Librán (Toreno). Desde ahí conectará con ambos g rupos tanto antes como después de la caída del frente y c ons eguirá salir hacia Portugal junto a varios huidos más del Bierzo 264 en torno a marzo de 1939 y asentarse en las inmediaciones de Cisterna (Quirá s, Vinh ais). 265 261 AIMN, Le ón , CC. 1506/39 y 30 7/40. 262 AIMN, Le ón , C. 999/40, f. 3 v. 263 AIMN, Le ón , C. 966/38. 264 En tre otro s, estarían el alcalde d e Noceda del Bierzo con el Frente P opular, J osé Rodríguez Á l varez, Miguel Cu ellas G ó m e z (a ) Artillero o Guillerm o P ousa Pinza, pa dre d e (a) Jov en. A IMN, León , C. 999/40, f. 3 v. 265 AIMN, Le ón , C. 999/40, Ourense, 335/40. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 115 Mapa nº 1. Primeros grupos de huidos. Noreste del Bierzo. Elaboració n propia a trav é s de Google Earth pro 2.1.2.2.2. El triángulo Bierzo-Lugo-Asturias Otra de las zonas con gra n actividad de estos primeros grupos de huidos se encontraría en el t riángulo que form an el norte d el Bierzo con Lugo y Asturias , lo que corresponde a los Ayuntamientos de: Peranzanes, Fabero, Candín, Vega de Espinareda, Villafranca del Bierzo, Trabadelo y Vega de Valcarce en la parte berciana; I bias y Degaña en la ast uriana; y Na vi a de Suarna en la gallega. A llí se conformarán, tr as la c aída de l frente, vari os grupos con un a intensa actividad y movi miento, que actuarían de manera indistinta en ter ritorios de las tres provincias. Estarían for mados por pe rsona s oriundas de estas zonas y al g unas otr as procede nt es, fundamentalmente, del Bierzo, y su caracter ística diferencial sería su mili tanc ia previa. L a mayor parte de e llos, mineros e n la cuenca de Fabero y ca mpesinos de varios ay unt amientos del oeste berciano, eran miembros de organizacion es si ndical es afines a la CNT. S ig uiendo las informaciones recabadas por la propia Guardia Civil y Ejército que les perseguía, serían cinco los grupos más destacados: el grupo d el Maestro de Villarmeirín; el de lo s de Villasumil; el de los F ornelos; el de los Bercianos; y el de “Vel asc o”. A todas ellas queremos aproximarnos. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 116 Mapa nº 2. Primeros grupos de huidos. Triángulo Bierzo-Lugo-Asturias. Elaboración propia a través d e Google Earth pro La del ma estro sería la más numerosa, más a ctiva y m ás duradera en el tiempo, formada por huidos tanto del Bierzo como de Asturias que se emboscarían en estas montañas limítrofes tras el final de la guerra en el Norte. R ea lizarían diversas ac ciones económicas de cierta repercusión ya desde el principio, aunque serían tres en concreto las más destacadas. Una de ellas tendría lugar e n Llanelo (Taladrid, I bias), donde el 1 de may o de 1939 tres huidos del g rupo se verían sorprendidos por la Guardia Civil, con la que entablarían un tiroteo en el qu e caería mue rto el huido Celestino Ramón Ramón y se ría detenido José Ramón Pérez Lozano. Sin embargo, cuando le iban a tomar declaración en una casa del pueblo, llegó la cuadrilla del Maestro de Vill armeirín [ …] e intimó a la Guardia Civil p ara que pusiera en libertad al exponente, más como esta se negó rot undamente e hizo fuego sobre aquellos, estos repelieron la agresión e ntablándose la refriega que duró dos o tres hora s, confusión que aprovechó el que narra para darse a la fuga y saliendo a las afueras del pueblo se unió nuevame nt e a los rojos d el Maestro, que con una lima le quitaron los lazo s de seguridad y le comunicaron que su detención estaba bien venga da, pues habían dado m uerte a un Guardia Civil. 266 Efectivamente, en el combate moriría el Guardia Civil José Rodrígue z Diz, consiguiendo huir el grupo de huidos sin más b ajas que la ya referida. L a segunda acción de relevancia nos muestra varias cosas. Por un lado, la enorme movilidad que tenía este grupo, que el 18 de febrero de 1941 se encontraba en Canedo (Arganza), una zona bastante alejada de las montañas de An cares p ero d e la que pro ce dían v arios de los huidos del grupo. Allí serían sorprendidos nuevamente por fuerzas de regulares y Guardia Civil, entablándose un 266 AIMN, Asturias, C. 374/42, f. 3 v . Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 117 fuerte tiroteo en el que habría 8 víctimas mortales, 3 por parte de las fuerzas armadas de la dictadura y 5 por el grup o de huidos. 267 Entre las víctimas estaría Florentino Rodríguez Pico (a) Maestro de Vill armeirín y supuesto líder del grupo, pero esto no significó, ni mucho menos, su desaparición. A partir de entonces, pasaría a ten er más peso dentro del grupo Serafín Fe rnández Ramó n (a) S anteiro y a unirse al mismo los restantes m iembros del grupo de “los Fo rne los” , qu e analizare mos a continuación . Tampoco perdería su actividad, realizando su acción más importante un año de spués, el 27 de marzo de 1942, cuando sería asaltado un coche de línea en el Puerto del Connio, perte neciente a San A ntolín de I bias y en el que acabarían con la v ida de seis per sonas. En este asalto conseguirían unas 20.000 pese tas, además de dive rsos objetos como ropa o material de escritura, pero tam bién se harían con varias armas que port aban las fuerzas armadas que perecier on en el mismo. 268 Tendrá n varias bajas a lo largo de ese año 1942, pero a pesar de ello se mantendrá en el tiempo y se integrará tiempo después a la primera organización gue rrillera de la zona, como vere mos. El grupo conocido po r “los de Villasumil” se había formado a lo largo del año 1937, cuando varios desertores de esta localidad del Ay u ntamiento de Candín (L eón), escapan al monte para no incorporarse a filas y acaben por formar grupo con al g uno de los huidos de los pueblos próximos . A pesar de que viven en las cercanías de su pueblo y s on mantenidos por sus familiares más próximos, realizan una serie de acciones armadas, especialmente económicas, con el fin de poder subsisti r 269 y todas ellas conce ntradas a par tir del año 19 39. Una tendría lugar en Vill ares d e Arriba (Tormaleo, Asturias), donde robarán unas 800 pes etas y v aria s prendas d e vestir y en el que a ca b ará n c on la vida de José López López el 30 de abril. 270 También llegarán a actuar en la provincia d e Lugo, especialmente en la parroquia de Rao (Navia de S uarna), donde cometerán dos atracos en febrero y abril en los que, al i g u al que en los anteriores, conseguirán dinero y ropas, aunque también comida y armas. 271 P er o también en los lí mites provinciales de L eón realizarán su actividad armada, como en Faro (Peranzanes) en febrero y marzo . 272 Este grupo se deshará por sí mismo en febrero de 1940, cuando buena parte de sus componentes acaben por presentarse a las fuerzas Regulares destacadas en Vega de Espinareda. 273 El grupo de los F ornelo s, por su pa rte, estaría formado en su ma y oría p or personas procede nt es de Guímara (Pera nzanes), quienes habían conseguido llegar a Asturias en los meses que siguen al tr iunfo del golpe de Estado, donde formarían parte d el Ejército 267 Estas serían S antiago Benito Olalla y P edro Gómez Arias, Guardias Civiles, Tami B. M oham ed, so ldado regular y los huidos G erardo Lam as Mauriz, Brindis Mauriz Rodríguez, Dalm iro Lam as Cerezales, Luis Martín e z Rodrígu ez y Flo rentino Rodríguez Pico. AIMN, León, C. 269/41, varios folios. 268 Las vícti m as serían Rogelio P e ña Rodríguez, Guardia Civil, Jacinto González Sánch ez , sold ad o y los p aisa no s Manu el Pardo, Enrique Benjamín Álvarez Mallo, P ilar Albón Pasarón y Teodoro Uría Sal. Tam bién resultarían heridas 9 p ersonas más. A IMN, Asturias, C. 374/42, ff . 23 8 y ss. 269 AIMN, Asturias, C. 374/42, f. 219 270 Ibidem, ff. 205 y ss. 271 AIMN, Lugo, CC. 403/39 y 405/39. Asturias, C. 374/42. 272 A IM N , Asturias, C. 374/42, ff . 20 5 y ss. 273 Ib id e m. Los presentados serían Daniel López Fernández, Domingo Alfonso López, Santiago Cachón L óp ez , Elicio Ram ón Martínez, José Robledo López, Ubaldo Martínez R odríguez (a) Negro de Fontoria y Salustiano Carro Rodríguez. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 118 republicano hasta octubre de 1937. Tras esto, regresan a las inmediaciones de Guímara , donde construirían algunos refugios en las cercanías del pueblo y m antendrá n bas tante conexión con el grupo del Maestro de Villarmeirín, especialmente a la hora de realizar acciones armadas. Su zona de a ctuación es taría mucho más focalizada en Asturias, donde rea lizarían algunas acciones de cierta importancia, sobr e todo por la cantidad de dinero que consiguen, como en Pelliceira (Ibias), donde robarán más de 35.000 pesetas el 14 de agosto de 1941. 274 Su final será doble, y a que en ma y o de 1940 se pr esentarían 4 de sus miembros, manteniéndose hasta mediados de l año 1942, cuando son detenidos otros 4. 275 Los r estos de este grupo, como mencionamos, acabarían por integrarse junto al resto de miembros del grupo del “Maestro de Villarmeirín”. Otro de los grupos existentes , el d e “los Bercianos” estaba formado también por excombatientes d el f rente no rte, qu e re g resa rían hacia sus zonas de origen tras el final del mismo. Es un grupo muy r educido y que se rá c apaz de enlaza r con dif erentes grupos d e la zona, siendo, quiz á, uno de los embriones de que en esta p arte ac abe por crearse una organización guerrillera. 276 Tendrían una e special actividad en el a y untamiento de Vega de Espinareda, donde reali zan buena parte de sus acciones económicas, aunque también realizarían algunas acc io nes de represalia contra falangistas de la zona. Estos fueron los casos de los asesinatos de J osé Prieto Álvare z y Rafael Rodríguez, ambos en San Pedro de Olleros en septiembre y octubre de 1939, respectivamente. 277 También en el Ay untamiento de Villafranca del Bierzo, realizarían otra acción de represalia el 9 de f ebr ero de 1939, con el asesinato de R udesindo González Amigo. 278 Además de sus acciones propias, también se unen al resto de g rupos para re alizar otras de má s im portancia, como demuestra la participación de algunos de sus miembros en el asalto al coche d e líne a en el Puerto del Connio, que ya hemos vi sto. Al igual que los restos del grupo del M aestro de Villarmeirín y de los Forne los, aca barían por unirse a la F ederaci ón de Gue rrillas de L eón -Ga licia. En cuanto al g rupo de “Velasco”, este estaría formado en su mayoría po r huidos de primera hora qu e habían permanecido desde ento nce s emboscados en las montañas del oeste berciano, especialmente lo que refiere a los municipios de Vill afr anca del Bierzo, Traba delo, Vega d e Val carce y B alboa. Aunque sus a cciones son por lo general económicas, también cometen una serie de asesinatos y represalias a lo largo d e estos primeros años . La ma y or 274 Ibidem. 275 Los cuatro p rim eros serían José Fernández Ramón y los herma nos Manuel, Amadeo y Baldomero Ra m ón V alledor. Los cuatro d eteni dos serían Salustiano Fernández P érez , Jo sé Cadenas Martínez, Federico Fernández Ramón y Secundino Rodríguez Vuelta. Po r su parte, acabaron siendo asesinados en diferentes momentos Benjam ín Ramón (en Rengos, Cangas del Narc ea a finales de 1941), F elipe Fernández Fern án dez (a) Chato d e Guím ara (en Vega del Tallo, Cangas d e Narcea el 2 7 de may o de 1 940) o César T errón (en Villar de Otero, Fabero, el 21 de julio de 1940). 276 Según los inf ormes de la G uardia Civil, estos berciano s actúan los tres solos, p ero a vece s para dar atracos de importancia se unen a los restos de la s partidas del Maestro de Villarmeirín, de los Fo r nelos y de los Velascos (sic.). AIMN, Asturias, C. 374/42, f. 1 72. Según ese mism o in f orme, los miem bros de este grupo serían Sinforia no Alba Abella (a) Tato, Pedro Voces Canóniga (a) Pitaciega y Dal m iro Alonso García, pero creemos que la may or parte d el tiempo también actuaban junto a Manuel G utiérrez Abella y los h erm anos Miguel y Amaro Pérez P oncelas , tal como se intuyen en A IMN, León, C. 2 8 0 /4 2 . 277 A IM N , Le ón , CC. 1538/39, 1858/39 y 424/38. 278 AIMN, Le ón , C. 113/39. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 119 parte de estos tienen que ver con acciones e conómicas, como fue el caso de Antonio López Tuñon (Sotelo, Trabadelo) en julio de 1937, de Manuel Bello Pérez (Pradela, Trab ade lo) en ag osto del mismo año, de J osé L ópez Núñez (La Faba, Vega de Valcarce) el 7 de diciembre de 1937, de José López La m a (Pradela, Trabadelo) en diciembre de 1938, de Benjamín Díez Abad (Par adiña, Vill afranc a del Bier zo) en may o de l mismo año o el de Pedro M auriz Poncelas (Par adiña, Villafranca del Bier zo) e n noviembre de 1939. 279 Así mismo, realiza n algunas acciones d e ve ng anza esporádicas contra pe rsonas que habían participado de la repre sión tras el triunfo del golpe de Estado, como fue el asesinato del s ac erdote de V altuille de Arriba (Villafranca del Bierzo), Elo y Gómez , en marzo de 1938. 280 A la altura de 1939 este grupo había sufrido numerosos cambios, al presentarse buena parte de sus miembros entre ese año y el anterior, qued ando el grupo conformado, f undamentalmente, por 8 personas. 281 Es entonces cu ando el grupo va a realiz ar su acción más re presentativ a, directamente relacionada con la venganza contr a personas representativas del aparato del Estado fr anquista en su nivel más local y que s e dist ing uían en la persecución contra estos grupos de huidos . El 4 de ma y o de 1940 serían asesinados los alcaldes pedáneos de Chan de Villar, Pumarín, L amagrande y Parajís (todas en Balboa), después d e que estos ay u daran a fuerzas d el Ejército r ec ono ciendo varias de las montañas en las que se refugiaba n e n el mes de abril del mismo año. Esto, hace creer que los asesinatos constituyen una represalia por los informes y serv icios que dichos Alcaldes prestaban a nuestras fuerzas. 282 Sin embarg o, entre ese mismo año de 1940 y 1941 el grupo quedaría prácticamente de shecho, con l as muer tes de alg unos d e sus miembros, como fue el caso de David Fuentes Álvarez (a) Velasco y Manuel M aur iz Álvarez el 17 de abril d e 1941 en Valverde (Balboa). L os r estos de este grupo acab ará n por f ormar parte de la Federac ión po co tiempo despué s. 2.1.2.2.3. El triángulo Bierzo-Lugo-Ourense A pesar de la y a incipien te actividad en estas zonas, lo cier to es que serían los límites del Bier zo y Cabrera con Ourense y Lugo los más activos, ya con un a inci piente or g anización desde el año 1938 y que iría crec iendo de manera paulatina a lo largo de los dos siguientes años. En este caso, encontramos una referencia precisa a todos los grupos ex istente s en esta zona, que nos muestra, además, la ex istencia de una constante conexión entre ellos. En enero de 1939 arriba a Barcelona proc edente de Porto el huido R amiro Losada Rodríguez 283 , este 279 AIMN, León, CC. 3 01/37, 395/37, 823 / 37 , 905/38, 626/38 y 2101/39. No serían los únicos, ya q ue en estos 4 ayuntam iento s entre 1937 y 1940 encontram os, al menos, 15 asesin ato s pro v ocados por grupos de huidos. 280 AIMN, Le ón , C. 424/38. 281 Estas serían David Fu entes Álvarez (a) V elas co, Anton i o Fernández Crespo (a) Fuenteoliva, Manuel Fernández Aira, Francisco Fe rnández Gómez, Antonio Iglesias Lago, Manu el Mauriz Álva rez y los herm anos Pedro y G erardo L amas Cerezales . A IMN, Leó n, C. 218/5 0, f. 3. 282 AIMN, Ourense, C. 369/41, f. 81. Las víctimas serían V aleria no Álvarez G ó m ez, Dom ingo Gómez López, José Álvarez Gómez y L uis G on zá lez López. Registro civil de Balbo a, libro correspondiente al año 1940, ff . 5 - 8. 283 Este e ra n atural de Rubiá (Ourense) y miem bro del P CE. Arribado a A sturias en los meses que sigue n al golpe de Estado, f o r m a rá p arte del Batallón Galicia desde el 6 de octubre de 1936. Tras la caída d el frente, regresa h ac ia los montes limítrof es del Bierzo y Ourense. Inform ación obtenida en CDMHS y AHPCE. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 126 En Arnado da Montaña pasábamos a primeira hora. Andaban oito escapados, oito de Arnad o só. A primeira hora xunt abamos oitenta. Saíron varias cuadrillas para Asturias, e nós tam én saímos. 308 Uno de esos grupos será, por ejemplo, el que arribará a territorio leal en julio de 1937, al que ya nos hemos referido y que estaría formado por al menos 14 personas d e Valdeorras. Mientras estos se desplazan hacia e sa zona lea l a l g obierno republicano, lo s oriundos de Arnado se quedan refugiados en las montaña s, siendo la m ayor parte de ellos desertore s d el Ejército, aunque también contribuyó a que se marchase a las montañas el temor que le produjo las visitas que al puebl o hacían algunos individuos que se d ecían falangistas de Oencia y que exigían a la gente que les entregasen el dinero con amenazas y que al parecer dieron muerte en Villafran ca a un muchacho de Arnado 309 . Algunos valdeorreses conse g uirían regresar nuevamente después de la caída del frente asturiano y reintegrarse en los grupos re fugiados en la cueva “Socanto Penedo” , como fue el caso de Andrés López Vázquez (a) Molinero, Gerardo Núñez Rodríguez o R amiro L osada Rodríguez. 310 Entre este grupo , cabe destacar la presencia de dos mujeres: Encarnación Ferreiro García, de Arnado, que con 16 años y después de habe r sido asesinados sus padres y un hermano, se unió a los grupos de huidos oriundos de su mismo pueblo; 311 y la valdeorresa Dolores Moldes Rodríguez, natura l y vecina de Rubiá, esc apada desde 1936 junto a su marido, Carlos García Losada. 312 S us acciones son ex clusivamente económi ca s dur ante esto s primeros años, consiguiendo pequeñas cantidades de dinero o alimento s que les permitan subsistir en sus refug ios. El 15 de noviembre de 19 37 mantienen un encuentro con fuerzas de la Guardia Civil de Quir og a en combinación con fa langistas de la z ona, dando como resultado la muerte de dos de los asaltantes y la huida de buena parte de los “forá neos” 313 . Alg unos se irán hacia C órgomo y otros hacia la Serra da Enciña da L astra, aunq ue a partir de este momento la presión hacia estos huidos se incrementó. Las batidas realizadas por las fuerzas armadas del Ejército sublevado conseguirían por e jemplo, acaba r con la vida del huido Na bor Arza Méndez en abril de 1938 314 y ac eler arían la p resentación de la práctica tot alida d de los huidos de Arnado entre juni o y julio de 1939. 315 Algunos de estos presentados, como fue el caso de Antonio Álvarez Rodríguez (a) Pequeno de Arn ado y el ourensano Américo Nogueira Campos, pasaría n a ser no sólo confidentes de l as fuerzas armadas, sino que se dedicarían a perseguir con las armas al resto de huidos que se mantenían en e stas montañas, acabando incluso con la vida de a l gunos de ellos, como ver emos en el siguiente grup o. 316 308 Testimonio de Juan Antonio Álvare z Quiroga, extraído de García Yáñez, F. (2005), op. cit., p . 660. 309 AIMN, Le ón , C. 1555/37, f. 35. 310 AIMN, Ourense, C. 369/36. ff . 21 7 y ss. y Lugo, C. 1555/37, f. 64. 311 AIMN, Lugo, C. 15 55/37. Fue detenida el 1 de m arzo de 1 938, procesada y so m etida a consejo de guerra, finalmente sería absuelta. 312 AIMN, Ourense, C. 426/42. Ambos se presentaron en Rubiá el 7 de junio de 1939. 313 Las vícti m as serían el Guardia Civil Francisco González G unti ñas y el falangista Bern ardo López Alfonso. AIMN, León, DP 512/38. 314 Ibidem. 315 L o s p resentados serían F rancisco Álvarez López, los hermanos Antonio , Jaim e y Ra m ón Á l va rez Rodríguez, Antonio Ba rre iro N. y Antonio González Sim ón. A IMN, Leó n, CC. 1679/39, 309/3 9, 382/42 y 1681/39. 316 AIMN, Le ón , C. 382/42. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 127 Muy próximo al anterior estaría el denominado como grupo de Arnadelo, del mismo Ayuntamiento d e Oencia. También cuenta con m ucha pr ese ncia d e pe rsonas arribadas de l as provincias de Lugo y Ourense en los meses que sigue n al 18 de julio de 1936, aunque en este caso el grupo tendría un fac tor dife renc ial al resto. Con presenc i a, i gua l mente, de p ersona s oriundas de la zona, contaría con dos conc ejale s del último A y untamiento republica no de Oencia, como fue ron Joaquín Soto Caurel, alcalde, y Antonio Campo Soto, concej al . 317 Mantendrán el c ontrol t otal de la z ona hasta e n tra do el año 1937 y se rán de los pr imeros grupos en cometer algún ti po de acción de represalia contra quienes se destacaron en su persec u ción, como fue el asesinato d el alcalde fal ang ista de Oencia, Paciano Sánche z García, el 2 de febrero de 1937. 318 Tras este hecho, el 3 de abril de ese mismo añ o se inst alar ía un destacamento d e Falange en Oencia, que pas aría a controlar toda la z ona y a realizar batidas en busca de los huidos. Así, tres días más tarde acabarían con la vida de tres de los huidos y con la detención de otros seis 319 , dejando un grupo mu y reducido en el mont e. A partir de ese momento, sus acciones s e centran en pequeños golpes económicas que les permiten subsi stir, ampliando e stas hacia l os Ay untamientos de C orullón y Barjas . A pa rtir del año 1938 se mantendría un grupo má s o menos estable formado por los restos d e esos primeros huidos de Arnadelo y Oencia, así como algunos más procedentes de Los Mazos y Melezna (Corullón) y al menos otros dos procedentes del Ejército republicano de Asturias . Sus acciones continúan siendo casi en exclusiva económicas y sin apenas cometer asesinat os, salvo el de José S enr a Castro en noviembre de 1939. 320 Estos huidos ya comenzaría n a tener contacto fluido con diferentes g rupos e irían mezclándose entre ellos de manera paulatina, tal como afirmaría Samuel Pérez Pérez, con frecuencia se entrevistaban con grupos de huidos procedentes d e Asturias y Galicia 321 . De todos modos, este grupo iría poco a poco desapareciendo como resultado directo de la repre sión ejercida c ontra el mismo. Así, Edua rdo Caur el Soto sería asesinado en Melezna el 13 de abril de 1939, en la misma acción en que sería detenido Samuel Pérez 322 ; en una f echa posterior, sin poder especificar cuál, también s erían asesinado s Joaquín (a) Asturiano y Gabino Gurriarán 323 ; y en l os meses siguientes caerí an bajo las balas de dos antig uos huidos al servicio de la Guardia Civil – los ya citados Américo Nogueira y (a) Pequeno de Arnado – otros cinco huidos : en diciembre del mismo año 19 39, J oaquín Soto Caurel, Ramiro Franco Rodríguez y Francisco ( a) Coruñés en las c ercanías de Arnado y en julio del año siguiente a Lucas F olla Nogue ira y Víctor Quiroga. 324 317 AIMN, Le ón , C. 481/41. 318 AIMN, Le ón , C. 107/37. 319 A IMN, León, C. 1 58/37. Los asesinados serían Flo rindo Fer nánd ez Garc í a, vecino de Arnadelo, Julio Fernández González, de Castropetre y otro llam ado José Luis, de Oencia. Los detenidos serían Evaristo Álvarez Álvarez, Santos Campos Álvarez – e stos do s de Baxeles, A P ortela, Vilamartín de Valdeo rras – , los herma no s Antonio y Manuel Troitín Rodríguez – de Arnado – , Manuel G allego López y Francisco Álv arez Álvarez – estos ú ltim os, de Gestoso – . 320 Esto ocurriría en Albaredos (Barjas) el 19 de noviembre de 1 939, siendo asesinado, según los inf ormes de la Guardia Civil, al oponer resistencia al atraco que pretendían com eter en su domicilio. AIMN , León, C. 2086/39. 321 AIMN, Le ón , C. 140/43, f. 12. 322 Íb id e m. Sam uel P érez f allecería en enero de 1941 a consecuencia de una hem atitis. 323 A IM N , Le ón , C. 140/43 y EXP. 18/42. 324 AIMN, Le ón , C. 382/42, ff . 24 v. y 25. y Lugo, C. 323/41, f. 99. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 128 También mu y p róximo a e stos estar ía el grupo citado como de Toral de los Vados , uno de los puntos más ac tivos del sindi ca lismo de clase durante la etapa republicana . 325 Tras e l triunfo del golpe de Est ado en la localidad, un considerable número d e personas de este Ayuntamiento s e refugi arían en los montes más pr óx imos, para salir a cto seguido hacia Asturias, donde llegarían en noviembre de 1936 . 326 Tras la caída del frente varios de ellos regre s an a la zona, com o Francisco de la Fuente Martínez, el concejal del A y untamiento Máximo García Gar cía o J osé Rodríguez D elgado, uniéndose a quien es h abían permanecido en la zona. De los más de 20 huidos de est e Ay untamiento, buena p arte de ellos – 17 – acabarían por presentarse a lo largo d el año 193 9 y 1940, pero quedarían todavía refugiadas algunas personas que s e irían incorporando a los diferentes grupos de las z onas próximas. Se mantendrían, al igual que el resto, realizando acciones económica s puntuales que les proveerían de recursos y estarían amparados por sus familiare s más p róximos . No realizarían acciones directas de rep re salia contra personas vinculada s con el Rég i men, salvo alguna muerte puntual derivada de algún atraco, como ocurriría con Ge rmán Gómez Álvarez en Paradela d e Arriba el 4 de junio de 1939. 327 C abe destacar, como final del grupo, a tres de estos huidos. Dos acabarían siendo asesinados por fuerzas de la Gu ardia Civil en diferentes momentos: Timoteo Álvare z Castelo, quien moriría en las cerca ní as de Cadafresnas (Corullón) en julio de 1938; y Rufino Guerrero Vidal, muerto en las inmediaciones de Ote ro de Toral el 27 de ma y o de 1940. 328 Por su parte, Abel Ares Pérez, supuesto líder del grup o según el inform e de Ramiro L os ada, acabaría por integ rarse en los grupos que formarían parte de la Federación de G u errillas de Le ón-G alic ia. Por lo que se refiere al grupo denominado c omo del Córgomo (Vilamartín de Valdeorras), este seguiría varios de los patrones vistos hasta ahora. Después de l triunfo del golpe de Estado en Valdeorras, los defensores d e la legalidad republicana salen a refugiarse hacia las montaña s más próx i mas, concentrándose un buen número de ellos en Cere ix id o (Quiroga, L u g o), hasta que el 10 de septiembre d e 1936 una batida de falangistas y Guardia Civil les hará ca mbia r de lug ar . 329 Algunos conseg ui rían llega r a Asturias, co mo fue el caso d e los al menos cinco vecinos encuadrados en el Ba tallón Galicia desde septiembre -octubre de 1936. 330 Otros, en cambio, llegarían meses después, dentro del numeroso grupo de gallegos y bercianos arribado en julio de 1937 y al que y a nos hemos referido en varias ocasiones. 331 Conseguirán regresar un notable número de ellos, quedándose en las mo ntañas y formando parte de los grupos que hemos ido viendo en las comarcas cercanas y ta mbién dando paso a 325 Ver Rodríguez Gutiérrez, A. (2013), op. cit. 326 Serían un total de 27 d e los 53 bercianos arribados a finales de ese mes de noviembre, encuadradas a partir de ese mome nto en las MAOC d e Gijón, quienes necesitan vestuario completo para todos, zapatos, ya que materialme nte vie nen casi desnudos. CDMHS, PS Gijón, I. 59. 327 AIMN, Le ón , C. 623/42. 328 AIMN, Le ón , C. 178/43 y DP. 582/40. 329 AIMN, Ourense, C. 369/36. 330 Estos serían Francisco Álvarez González, Ra m iro Á lvarez Trincad o, Roberto López Ro dríguez, Lucas Palanca Baranda y Francisco Rodríguez Fernández. CDMHS, P S-Gijón, C. 070, varios f olio s. 331 S e rían otras seis personas de Vilamartín las llega das a Asturias en este grupo: Antonio F ernán dez Blanco, Andrés López V á z q u e z , Domingo Mateo Dobao, Gerardo Rodríguez Rodríguez, Ant on i o Rod r íguez García y Ju an Taboada Anllo. CDMHS, PS-Gijón, C.082, ff. 9 y 9 v. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 129 nuevas formaciones. Así , podríamos señalar a Andrés Lópe z Vázquez (a) Molinero, Roberto Lópe z R odrígue z ( a) Pajarito, Antonio López Sánchez o Antonio Arias P rado ( a) Clavel, teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Vilamartín de Valdeorras y mil itante galeguista, entre e l grupo de huidos que regresarían a esta zona y comenzarían a mantener di fe rentes contactos c on los re st antes grupos. A estos regresados se unirían personas de l a zona que habían permanecido en estas montañas, caso de los varios huidos de Correxais, como S antos Lópe z García y Arturo L ópez De l gado, ambos directivos del Sindicato Campesino de esta localidad, afecta a UGT. 332 Este grupo fr ec uentará de manera notable la fro ntera portu g uesa, de hecho, va rios de sus miembros serían capturados en territorio portugués en diferentes momentos 333 , actuando en los ayuntamientos limítrofes y refugiándose en suelo portugués tras esto. Así, realizan acciones económicas de cierta importancia, como en As Vendas d a Ba rreir a (Riós), donde conse g uirá n 56.500 pesetas en metálico ade más de comida, b ebida y vestimenta a finales de dici embre d e 1938, así como varias más e n los conce llos de A Mezquita y A Gudiña, por los que se mueven habitua lmente 334 . Se convertirá n en una partida de salteadores conocida en el país por la de “LOS ENMASCARADOS” 335 , y se rá en t err i torio luso donde también tome n contac to con los grupos de Casaio, quienes, como hemos vist o, también frec u entan de man era ha bitual esta zona fronteriza. El grupo se viene abajo en poco tiempo, y a que en junio de 1939 se presentarían ante l as autoridades militares franquistas seis de los huidos de Córg omo, dos de Correxais y otro d e Vilamartín, siendo al menos dos de ellos fusilados en Ourense meses después. 336 Sin embargo, Arturo López Delgado y S antos Lópe z García volverían a es capar a las m ontañas y reg resarían a Portugal, uniéndose de manera definitiva al resto de grupos que tenían su epicentro en Casa io. Por último, el grupo de San Clodi o (Ribas de Sil , L ugo), se g uiría algunos de los patrones vistos hast a aho ra, aunque con un a diferencia más que notable de los anteriores, ya que apenas tenemos indicios de la presencia de personas proc edentes de los A y untamientos de Quiroga o Ribas de Sil e n el frente republicano de Asturias. Formado por personas de ambos concellos, mantendrán u na presencia c asi constante no sólo en las montañas de esta zona, sino que también mantendrán conexiones con los grupos de Córgomo, Arnado y Arnadelo. Algunos de estos huidos serían detenidos o se presentar ían a lo largo del año 1939, como el presidente de la Sociedad Socialista Ag raria y de Oficios Varios de San Clodio, Emilio Durá n Ojea, varios a filiados a la misma, como Florentino Rodríg uez Quiroga, Aurelio Caa maño Rodríguez o José Núñez Vázquez, o el antiguo alcalde de Ribas de Sil, Marce lino Fernández 332 AIMN, Ourense, C. 369/36. 333 Este sería el caso de Alfonso Santalla Vicente, detenido y deportado en 1940 o el de Santos López Ga r cía, que verem os más adelante. AIMN, Ourense, CC. 586/40 y 338/43. 334 Ver anexo “Hechos”. La inform ación sobre el atrac o en As Vendas da Barreira, en AIMN, Ourense, C. 30/39. 335 AIMN, Ourense, C. 338/43, f. 3. 336 A IM N, Ourense, CC. 796/39 y 396/36. Los presentados serían Antonio Arias P ra do (a) Clavel, Elías López Delgado, G e r a rd o López Vázquez, A ntonio López Sánchez, Florencio Delgado Delga do , L eopoldo Quiroga Arias – estos de Córgom o – , Arturo López Delgado, Santos López Garc ía – estos d e Correxa is – y Andrés López Vázquez (a) Molinero. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 130 Prada. 337 Sin embar go, otros c omo L ucas F olla Nogue ira , Edu ardo Amador Corzo o l os hermanos Manuel y Victorino Prada Arro y o se mantendrían dentro d e los grupos de huidos y acabarían por mezclarse con el resto de grupos en las zonas que hemos mencionado y formando parte, en el caso de los dos últimos, en la Federación de Guerrillas de L eón -Galicia. Sus acciones, al igual q ue para el resto de grupos vistos, son fundament almente de carácter económico, aunque también cometen al g unos actos de represalia contra personas vinculadas a la represión surgida tras el triunfo del golpe de Estado , como los asesinatos de P edr o Vieiro Peral en febrero de 1939 y el d e Doming o Gómez Rodríg uez en junio del mism o año. 338 Además de e stos grupos cita dos por Ramiro L osada, he mo s de citar otros dos, que mantendrían también una conexión con el resto y que, a la postre, acabarían por unirse dentro de la organización emanada de los montes de Casaio. El primero, cor responde ría a la provincia de Lugo, concretamente a la comarca de Os Anca res, y estaría compuesto por personas que habían escapado a las mont aña s desde los meses que siguen al triunfo del golpe de Estado. Al g unos de estos habían conseguido llegar a Asturi as en el citado grupo arribado a territorio leal a la R epúblic a en jul io de 1937, destacando entre otros, a Abelardo Gutiérrez Alba, de San Migue l de Cervantes, Ricardo Eirós González, de Fontarón ( Be cerreá ), Manuel Fernández Rey o Antonio Ulloa Regueiro, ambos de Torallo (Agueira, Bec erreá). 339 Sus acciones, muy numerosa s, son en su ma y oría económicas, concentrándose en los municipios limítrofes con El B ierzo y Ourense en su ma y oría, aunque también act úan en otros como Becerreá , Baralla o Triac astela. Cometen también algunas acciones de represal ia , como contra el vecino de Ruitelán (Oencia, León), Tomás Ledo Rodríguez, asesinado en marzo de 1937. De todos modos, la mayor parte de muertes ocasionadas por este grupo guardarían relac ión con acciones e conómica s, como fueron los casos d e José L olo Lolo, asesinado el 26 de agosto de 1939 en Santalla ( L o usada, Pedrafita do Cebreiro), de Manuel Díaz Pérez y Edu ardo Díaz Rosón, asesinados el 15 de noviembre del mismo año en Vilapún (Cervantes). 340 El se g undo grupo, s ería el formado en la comarca de Trives, en la provincia de Ourense, también en los días que siguen al golpe de Estado. Sería conocido como el de Mario R odríg uez Losada ( a) Pinche y Mario de Langullo, formado por este y su vecino Manuel Garc ía Rodríguez (a ) Porco. S us acciones, nuevamente, se centran en lo económico, con especial incidencia en los concellos de A Poboa de Trives y Manzaneda. A la altura de 1940 estarían int eg rados dentro del resto de huidos de Ribas de Sil y Quiro g a (Lugo), así como c on otros procedentes de Valdeorras. 341 337 AIMN, Lugo, DP . 197/40 y 27 9/40, CC. 1532/37 y 79 0/41. P ara el caso de M arc elino Fernández P rada, tam bién hemos utilizado Redondo Abal, F.X. (2 00 7); Memorias de Marcelino Fernández Prada. Un alcalde socialista e revoluciona rio , A Nosa Terra. 338 AIMN, Lugo, CC. 1 01/39 y 323/41. E l primero fue asesinado en Bustelo de Fisteu s y e l s eg un do en P aradap iñol, Vilarmel, ambos pertenecientes al municipio de Quiroga. 339 AIMN, C. 323/41, varios folios. 340 A IM N , Lugo, CC. 588/40, 822/39 y 151 / 41. 341 A IM N , Ourense, C. 85/58 y Téllez, A. (2000); A guerrilla antifranquista d e Mario de Langullo O Pinche, Ed. A Nosa Terra. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 131 Así, estos primeros grupos de huidos comienzan a mudar d e manera definit iva a partir de 1939. Primero, porque el final de la Guerra C ivil provocará que decenas de estos acaben por presentarse a las autoridades franquistas, dejando en las montañas a esa élite d e sobrevivintes a la que n os refe rimos anteriormente . En segundo lu ga r, porque a lo largo de este año se hace mucho más evidente la cambiante formación de estos g rupos y la movilidad y conexiones que comienz an a tener entre diferentes territorios , rompiendo el esquema trazado por Ramiro L osada. Así, vemos cómo miembros del grupo de Vilar de Silva están presentes en acciones llevadas a cabo por el grupo de l mont e Pára mo, quien es tambié n realizan acciones en unión de los grupos asentados en Cabrera. Así mismo, estos últimos mantienen una presenc i a casi constante en los montes de Casaio, en conexión con los grupos locales y los de A Veiga. Por su parte , los grupos de Oenc i a se ven reforzados por algunos huidos de Vilar de Silva, siendo traicionados por antig uos h uidos de Arnado y tratando de ser venga dos por huidos de Vilamartín de Valdeorras y San C lodio, quienes también acabarían asesinados . También estos realizan acciones conjuntas con huidos de Trives y de los Anca res lugueses, los que también s e conectan con otros huidos de la parte más occid ental del Bierzo y continúan escalando en sus contactos hacia las m ontañas del norte de la c omarc a y llegando hasta el sur de Asturias. Es esa movi lidad y esa conexión entre unos grupos y otros lo que nos va a llevar a una siguiente fase, para lo cual c obra ría una especial relevancia la frontera portugue s a. Ahí, en la comarca de Alto Tr às-os-Montes, se van a concentrar varios grupos, como hemos ido explicando, y es ahí donde tend rá lugar un hecho central en el desarrollo de la resistencia en esta zona, como fue la llegada de un grupo de huidos asturianos en diciembre de 1939. 2.1.2.3. El cambio viene de fuera. La llegada de los asturianos 2.1.2.3.1. L as carambolas de la clandestinidad o el primer grupo de asturianos. El 31 de diciembre de 1939 comenzaría a muda r, de manera definitiva, el p anorama de los huidos de esta parte del Noroeste, aunque to davía queda ban mu chos pasos por camina r. Ese día ar riba rían a las cercanías de la Raia un grupo de asturianos procedentes de la localidad de Olloniego 342 . Su viaje había empezado a ser una realidad unos meses antes y por varios factores. Primero, por la acuciante persecución y represión a la que s e veían sometidos tanto los grupos de huidos asturianos como las familias de estos, sir viendo como claro 342 Estos serían Tomá s Fernández Castro (a) Capitán Fantasma, Ángel Rodríguez Saldaña, Aladino González Villa, Ovidio G o n z á lez Vázquez (a) Pollón, Manuel Luis Gómez Bueno (a) P ambarato, Marcelino Ferná ndez Villanueva (a) Gafas, Manuel M o n tes e r ín, Anton io Fernández Setién (a) Casildo, Amador y Be njam ín Pello Bárcen a y Agustín Blan co (a) P epe y Alfre do Blanco (a) Gerardo. Ga rcía P iñeiro, R. (2015), op. cit. , p. 507. AIMN, León, C. 216/40, f. 11. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 132 ejemplo los asesinatos cometidos el 7 de noviem bre de 1937 contra 14 vecinos de la misma localidad asturiana. 343 Mapa nº 4. Primeros grupos de huidos. El primer grupo de asturiano s. Elaboración propia a t ravés de Google Earth pro En segundo lugar, por l as miserias que estaban padeciendo en suelo a s turiano, sin apenas comida y con escasas p revisiones de mejorar su situación si se mantenían en el mismo lugar. Así lo explicaba el propio (a) Gafa s: El ham bre, pues, indudablem ente, qué s é yo, ya no se recuerda, por qu e… ¿quién nos podía dar de comer? si en sus casas estaba faltando para qu e trabajaba y para más… Salíam os al paso de los minero s y nos daban una pobr e comida, en contra de aquel las comidas que en mi tiem po se ll ev aba, aquellas tortillas de chorizo, j am ón… Bueno, alg unas sardinitas de conserv a y un poco pan […] bajábam os a un sembrao de patatas, metíamos el palo, se g amos las patatas así, íbamos para la par t e de Baiña y las cocíamos en una lat a, en una lata de esas de conserva. G randes, pero si n ni ng ún condimento. Salíam os y también íbam os al maíz, llev ábamos sacos y des pués lo mandábam os a una gente am iga, que ellos los des g ranaban y lo volvían en harina. Pero aqu ella situación ya se hacía inso stenible y fue cuand o decid im os lar gar. 344 343 A F P I, Entrevista con Marcelino Fernández V illan ueva, p. 16. AFJB, Entrevista con Marcelino Fernández V illanueva , p. 3 4 . G a rc í a Piñeiro, R. (2015), op. cit. , p. 506. 344 AFJB, Entrevista con Marcelino Fernández Villanueva , p. 38. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 133 El terce ro de los factores se debe a las re laciones personales propias de los huidos y sería , a la postre, el determinante. El 28 de marzo de 1939 había regresado a Asturias procedente de Portugal Aladino González Villa, quien se ocultó en su casa familiar hasta el mes de ag osto de ese mi smo año. Sin em bargo, después de un registro en su domicilio y a tra vés de las relaciones f amiliare s entre ambos, tomó contac t o con (a) Gafas y e l resto de huidos d e la zona, a quienes se une en las montañas. Será él quien proponga el viaje a Portugal, siguiendo una ruta igual que la realiz ada en marzo y sirvié ndose de los enlaces y l os guías necesarios para el camino. En Portugal se h abía ocultado en l a localidad de Sern ande (Santalha, Vinhais) y será allí donde regrese en noviembre de 1939, después de hacer el viaje en tren entre la s estaciones de Santullano, Oviedo y A Rúa-Petín, Oure nse. Desde esta, en taxi hasta Pentes (A Gudiña), pasando la f rontera a pie e inte rnándose nuevamente en las mon tañas de Sernande . Una vez establecido el contacto con sus compañeros en Asturias, estos emprenden el viaje en tren desde Mieres hasta A Rúa -Petín y, desde ahí, a pie hasta la frontera portuguesa, donde arriban, como decíamos, el 31 de diciembre d e 1939. Los refugiados y huidos españoles solían tener en Portuga l una relativa tranquilidad, que les p ermitía incluso gara ntizarse un sustento económico con trabajos esporádicos en labores a g rí colas o mineras. 345 Sin embarg o , un encuentro fortuito con fuerzas armadas portuguesas a comienzos de febrero de 1940 346 le s hará replantearse su situa ción, tomando la decisión de regresar a Asturias, recoger armamento y recaudar el dinero su ficiente para intentar una vez más la salida al exil io por Portugal. Así, emprenden el c amino d e vuelta hacia Asturias un g rupo d e 1 1 perso nas apenas un mes después de su llegada 347 , pero dejando en Sernande a (a) Pambarato y ( a) Gerardo y guiado s por algunos de los huidos con quienes habían tomado contacto, Claudio Pousa Marqués (a) Joven y Miguel C uellas Gómez (a) Artillero , con el objetivo de hacer el c amino a pie. En su camino de regreso y con el fin de proveerse de re cursos económicos, cometerán dos acc ion es económicas. La primera, el 13 de fe brero en Fra delo (Viana do Bolo), donde asalta rían a varios vecinos y recaudarían, a demás de diversas prenda s de vestir, navajas, al g ún arma y alimentos, 16.920 pesetas en efectivo. 348 La s egunda, dos días más tarde en Paradela (O Bolo), donde conseguirá n otras 6.790 peset as y diversos alimentos. 349 Uno s días después, e l grupo arr iba rá a los vales de Casa io, tal como relataba (a) Gafas 345 Sobre esto, ver Ga rcía Díez, J.A. (2012); El Malva visc o. Episodios de la Guerra Civil, A raceli Saavedra. 346 Según las refe rencias apo rtadas por Aladino González Villa, este encuentro tu vo lugar el día 2 de marzo d e 1940, sin embargo, la d ec laració n de Jo sé Rodríguez Álvarez, también re f u giado en Portugal en esos momento s, aclara que fue en el mes d e febrero de este año en que a causa de las ba tidas que daban las fuerzas portugu esas como consecuencia de haber muerto en un encuentro un Guardia Fiscal . AIMN, Asturias, C. 984/40, f. 2. AIMN, Le ón , C. 999/40, f . 4 . 347 Estas eran Tomás Fernánd ez Castro (a) Capit án Fantasma, Ángel Rodríguez Saldaña, Aladino Gon zález V illa, Ovidio González Vázquez (a) P ollón, Marce lino Fernández Vil la nueva (a) Gafas, Manuel Mon teserín , Amador y Benja m ín Pello Bárcena y Agustín Blanco (a) P e pe, asturianos, y los berciano s Cla ud io Pousa Marqués (a) Joven y Miguel Cuellas Gó m ez (a) Artillero. 348 AIMN, Ourense, C. 166/40. La confirmación de qu e es este grupo de huidos el q ue act úa en esta zona en esas mism as fechas, nos la aporta José P ousa P i nza, tío de (a) Jo ve n, quien, d e tenido apen as un mes después, afirm a qu e el día trece de feb re ro ú ltimo se le presentó en la feria e n Viana su sobrino Claudio y le dijo qu e le comprase ocho pilas de linterna y ocho b o mb i ll a s para las mismas. AIMN, Ourense, C. 335/40, f. 2. 349 AIMN, Ourense, C. 146/40. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 134 Tuvimos que cruzar la sierra, con una nieve enorme, per o felizm ente tuvim os un com pañero, que era de Ponferr ada, ana r quista, vegetariano, ¡pero que se orientab a c om o una v enturra! y nos llevó a los célebres valles de Casayo. […] Nos m etimos por aquellos valles, que son muy profundos, con veg etación alta, y ahí empezam os a tener contacto con los primeros huidos . No eran as turianos, eran de aquellos pueb los. 350 La impres ión es pés ima. Claro, me doy cuenta de que noso tros vam os a perturbar la tranquilidad que tenían estos señores, de que hacían su vida deslizánd ose por la pendiente del delito común […] de tal m anera que organizam os nuestro c ampamento dis tante del de ellos, inclusiv e montan do guardia […] Bue no, creo que al seg undo día o terce r día, apareció otro g rupo, pero este grupo distinto, este grupo la m ayor parte d e ellos eran com bati en tes del Frente de Asturias, y los muchachos de esa zo na de León y m ás que estuvieron luchando con nosotros. En parte era distinto. En cuanto nos encontram os, pues ya no hubo ni… hubo el abrazo ap retado entre camaradas , se m e bri nda, con l o que se a, nos dieron unas pesetas, nos dieron este, orientaciones, ofre cen cu alquier cosa . […] Girón, sí […] Era de… casi de Ponferrada […] Y Parra. 351 Este grupo de bercianos y gallegos – se correspondería con los grupos de C asa io, Xares y el Pár amo – , será el que facilit e a los asturianos no sólo hospitalida d y tr anquilidad en los refugios de los vales de Casaio , sino que también aportará la inform ación necesaria para continuar el viaje hacia Asturias en forma de más rec ursos económicos y arma s. 352 Siguien do esa información, traducida e n una lista de los vecinos más significado s con el R ég imen franquista, el grupo de asturianos que había salido de Sernande, más los bercianos (a ) J oven y Gi lberto Cuadrado Soto (a) Gipi, 353 asaltan el domingo día 3 m arzo la población de Villaviej a (Priaranza del Bier zo). Mientras se celebra l a misa, los huidos tom an la aldea y la i g lesia , registran a todas las pers onas que ha y en l a mi sma y recorren los domicil ios de los anotados en dicha lista, en los cuales se incautan de dinero, a rma s y ropas. Una vez terminado el proceso, son sorprendidos por fuerzas del Regim iento de Infa nt ería d e Montaña nº 31, asentadas en Carucedo, con las que mantendrán un ti roteo del q ue resultarán h eridos Benjamín Pello y (a) Gafas, mi entra s que se ría detenido Ángel R odríguez Saldaña. 354 Reunidos nuevamente con el grupo de Girón y Parra, se tomarí a la decisión de que (a) Gafas se quedara en la zona pa ra curarse d e sus heridas, mientras que el resto c ontinuarían camino de Asturias. El trayecto de regreso concurrió sin más novedades qu e la estancia de Agustín 350 AFPI, Entrevista con Marcelino Fernández Villa n ueva (a) Gafas, p. 17. 351 AFJB, Entrevista con Marcelino Fernández Villanueva (a) Gafas. 352 AFPI, Entrevista con Marcelino Fernández Villanueva (a) G afas, p. 17. 353 AIMN, Asturias, C. 984/40, f. 2. 354 AIMN, León . C. 216/40, varios folios. Ángel acab aría fall eciendo, según las ref erencias mantenidas hasta ah ora p or los diferentes au tores, como consecuencia de las to rturas rec ibid as p or lo s militare s en Caru ce do . Esta v ersión se ve acrecentada si ten e m os en cuenta qu e en el procedimiento abierto por su detenció n no c on sta m ás que un a c ertificación del Alf érez M é d ico d e dicho Reg i m iento y q ue su d ef unció n no fuera inscrita en el Re gistro Civil d e la lo calidad. Heine, H. (19 80), op. cit. , pp. 31 y ss. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 135 Blanco (a) Pepe en un pueblo del Bierzo 355 , mientras que los 7 restantes consiguen llegar a lo s montes de Sardín (Ribera de Arriba) casi dos meses de spués , a comienzos de ma y o de 1940. 356 Poco tiempo llevábam os a llí cuando a dis tancia percibe la g uardia un extraño m ur m ullo, poniéndonos a todos en r áp ido mov imiento en busca de posiciones ventajosas de defensa. El tenue m urmullo, un tanto alejado, notábamos se iba acercando hacia el lugar que ocupaba el cam pamento. La oscuridad era t o tal, no veíamos nada ni a nadie, solo percibíamos que el bullicio se ap roximaba m u y lento, per o positiva mente haci a nosotros. El mom ento er a de gran tensión, pues aquel las horas eran, prec isamente, las que el enem igo aprovechaba para tomar posición y al am anecer d escarg ar el zarpazo. Conteniendo la respiración y es cud riñando en la oscuridad en todas las direcciones, logramos al fin avistar, prado arriba, a un grupo de hombres que, en form a desordenada, se interna en la maleza, precisam ent e por un lugar que indicaba que eran conocedores del terreno. Poco despu és se oye un a contraseña, contraseña habitual entre los huido s de Olloniego a la cual n o respondim os, porque ella podía haber llegado al enem igo y estar usándo la en aquel mom ento. Nuevamente la repiten varias veces, acompañada por el nom bre de Casildo. Contesta éste al tiem po que les pide se identifi quen antes que haya problem as. ¡Vaya sor presa en s ituación tan comprom etida! ¿Era pesadilla l o que oíam os y no veíam os, por q ue las tinieblas y el asom bro nos habían d ejado anonadados ? ¿Qué casualidad salvadora llegaba a nosotros en m o m entos t an oportuno s? No se t ratab a de pesadillas, ni menos extrañas apariciones; los intrus os e ran nada menos, que parte de los com pañeros d e Olloniego evadidos a Po rtugal qu e regre saban a Asturias con ideas y propósitos un tanto quim éricos; quiméricos, sí, porque la carenci a de inform ación sobr e la verdader a situ ación d e Ast urias, les h abíamos hecho concebir p lanes irreal izables en aquel entonc es. […] Dando un giro de cien to ochenta grados en sus planes d eterm inan reg resar c uanto antes a la región gallega de donde procedí an, no sin antes i nv itarnos a celebrar con ellos las esporádicas acciones y junt os i nicia r luego l a marcha que habíamos proyectado. ¡Q ué oportu na la llegada e inv itación de estos amigos acompañados por un viv aracho, intelig ente y excelente compañero de Ponferrada, guía de esta expedición, por haberlo sido en anteriores ocasione s durante nuestra guerra y por lo tanto buen conocedor del terreno y de la r uta que habíam os de se guir! […] A partir de este mom ento los dos g rupos quedan integrados en uno solo, para mejor control en todas las actividade s. A los ya m encionados anteriormente hem os de agreg ar ahora los nom bres de los rec ién llegados incorporados ; ello s son: los dos herm anos “P ello”, Fant asma. Follón, 355 AFPI, Memorias Morán, p. 50. 356 A F P I, Entrevista con César Ríos Rodríguez, p. 36. Así, el grupo que finalmente arribó a Asturias estaría formado p or T o m á s F ernánd ez Castro (a) Capitán Fantasma, A ladino Gonzál ez Villa, Ov idio G on zá lez Vázquez (a) Po l lón, Manuel Monteserín, Amador y Benja m ín P ell o Bárcena y Claudio Pou sa Marqués (a) Joven. AFPI, Mem orias Mo rán, p. 39. ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 142 será definiti vamente detenido el día 3 de septiembre. 386 Por otro, César Ríos, quien relata lo ocurrido de la siguiente manera: Yo caí herido a los pri m eros di sp aros, con el hom bro atr av esado por una bala y creyéndome en un estado grave, en tales circunstancias, decidí quedarme para pr oteger la retirad a de los otros y poner fin a mi vida una vez que ellos se alejaran, l o que no aceptaban, sobre todo Mario, pero mi intr a nsigente actitud les oblig ó a ello. Cuer p o a tierra hostigué a los asalt antes durant e el tiempo que cre í necesar io para la protecc ión de m is com pañeros, si les acompañaba la suerte, pues el inten so tiroteo y los gritos de los portugueses heridos me hac ían presagiar m alos aug urios. En cuanto a m i herida, m e pareció que no er a tan grav e como creí en princip io y decidí batirme también en retirada. Co rrí por entre las estevas que me qui taron de ve r una antigu a cantera cayendo unos m etros más abajo en medio de un colmenar que por supuesto no toqué. Aturdido por el golpe quedé inmóv il dado tiempo a los guardias de a cercarse a mí , per o con tal suerte que la veg etaci ó n m e ocultó del que se había colo ca do en e l alto de l a cant era, y , uno que pasó a mi lado se conoce q ue n o er a Salazarista a juzgar por su gesto. Pues al llegar a mi altura, se paró, me m iró fusil en mano, y o le mir é, también pis tola en mano, y se fue. Creo que comprendió que ya habí a bastantes bajas. Por mi parte , como él no agredió yo tampoco hice ges to a lguno. […] T ras esto, m e alejé a rastras unos c ien m etros donde espe ré l a caída de la noche y durante ese tiempo oía alejarse los gritos de dolor de los h eridos que llevaban en carros del país. Ellos podí an gritar m ientr as los evacuaban h acia el hospital. Yo, tenía que aguantar en silencio el dolor de m i heri d a y en terrible si tuación, sin ning una perspec tiva de hacer una cura, al ha llarme solo en terreno desconocido, lejos, muy l e j os de m i tierra, descalzo, ensangrentado, sin saber cuándo podría com er. En medio de aquella terrible adversidad, guiado por la estrella po lar y al entado por la es p eranza caminé una noche y otra buscando en la oscuridad el valle de los Callostros que al fi n encontré quem ado por las fuerz as de Salaz ar hacía tres sem anas. No había com pañeros pero sí encontré en un pequeño ref ug io subterráne o un paquetito de azúcar y dos botellas que fueron m i salvación al poder ing erir agua azucarada y c on e lla, algunas calorías con que resistir unos días m ás . Pero estos pasa ron s in conseg uir encon trarme con l os com pañeros y no viendo otra sal ida decid í j ugar mi sue rte acercándom e al pueblo de Se rnandes y a cuya entrada topé con dos muchachos de una familia antisalazarist a que viendo mi asp ecto cadavérico con el fusil en ban dolera y pi stola en m ano reconociero n rápidam ente a aquel huido e spañol que cr eían muerto. 387 Los otros tre s huidos, Mario Morán, Ovidio González y Agustín Blanc o, consiguen retornar a “Os C alhostros”, pero y a no c onect aría n con el grueso del grupo que habí a permanecido en la zona. Alertados del nuevo enfrentamiento arma do en R evelhe, un grupo de 386 A p esa r de dar inform ación pers onal falsa y declararse ciudadano cub ano ante las autoridades po rtu guesas, estas acabaron c o n o c ien do su verdadero nombre y extraditánd olo a España el 7 de septi em bre. Fue cond ena do a m uerte y f usilado en Oviedo e n m a y o de 1 941. AIMN, A sturias, C. 991/40. ANTT, PT - TT -P IDE-E-010- 64 -12735. 387 AFPI, Carpeta César Ríos, ff . 23 y 24. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 143 11 personas emprende el regreso ha cia los monte s de C asa io , 388 mientras que otros tres se quedan. 389 Por su parte, el numeros o grupo despl azado hacia el noreste de la provin cia de Minho conseguiría llegar a su de stino sin may ores noveda des. Allí se ase ntarían en las inmediaciones de Ribeiro de Baix o (Castro L aboreiro, Mel gaço), donde (a) Brasileño ya había establecido contactos con v arios huidos establecidos allí, como José María Rodríguez Páramo (a) P epe Dente de Ouro, 390 José Ferná ndez González (a) Rizo, Ramón Yáñez Pereira (a) Médico y 388 Estas eran Manu el Girón Bazán, Marcelino Fernández Villanuev a (a) Gafas, Enriq ue O viedo Blanco (a) Chapa, Mig uel Cuellas Gómez (a) A rtillero, Ildef onso Fernández Seoane (a) Coñeira, Juan A ntonio V eg a Seoan e (a ) Á ni m as, Manu el Jesús López Blanco (a) Chaval de Lo mba, Abelardo Macías Fern ández (a) Liebre – estos och o, habían p e rmanecido en la zona de “Os Calh ostros” – , Eduardo Pérez Veiga (a) Tame irón , Marcelino d e la P arra Casas y Secundin o Rod ríguez Fernánd ez (a) Practicante – estos tres últim os h abían regresa do a “Os Calhostros” tras el tiroteo mantenido el día 12 de agosto en Vinhais – . 389 Dos permanecerían en las cercanías de Sernande, donde consigue n contactar con Morán, Pollón y Agustín. Estos eran Manuel Luis Gó me z Bueno (a) Pambarato y G uiller m o Pousa Pinza. El tercero, Juan Bautista Martínez Barba (a) Cojo, decide salir en solitario de la zona, siendo detenido el día 28 de agosto en Sâo Vicente, Chaves. Extraditado a España el 1 0 de septiem bre, sería f usilado en Oviedo el 13 de m ayo de 1941, junto a Silvestre López Moral. AIMN, Asturias, C. 991/40. 390 Alg uno s auto res han planteado q ue , en realidad, este apelativo de “Dentes de Ouro”, se correspondía con V íctor García Ga r cía (a) Brasileño. En nuestra o pinión, refutam os dicha interp re tación seg ún el análisis de la docume ntación realizado. En febrero de 1941 son detenidos en esta zona cua tro huidos, quienes mantuvieron contacto y rea lizaro n algunas acciones junto a estos huidos y a los arribad os de Casaio. Po r un lado, José Fernández Alonso dice que ha rá unos o cho meses conoció en Castro Laboreiro (Portugal) a un individuo lla m ado Manolo, cuyas d emás circunstancias, dice ig norar, que cree es asturiano y tiene unos treinta años. Otro d e l os detenidos, Gabriel Hernández G on zález , dice que pasó a Po rtugal, al p ueblo llamado C astro Laboreiro – Ro deiro en donde se d e dicó al contrabando y conoció a un individuo llamado Pepe (a) Do Ouro, rojo h uido con el que entabló relaciones y se dedicaron ambos al ilícito negocio del contrabando [ …] qu e en este último pu ebl o mencionado, dos individuo s uno de ellos lla mado MANOLO y el o tro cuyo no mbre desconoce, y en conversación sostenida con ello s le propusieron que era necesario tomar parte en u n atraco que estaba planeando. P or su parte, Saturn i no Darriba G on zález dice qu e ta mbién cono ci ó p or a quellos lugares a otro sujeto llamado Manolo, cuyas demás circunstancias ignora, que tenía varios dientes de oro, de uno s cuarenta años. Meses después, sería d etenido un quinto h u ido, José Fernández González (a) Rizo, quien m anifestó q ue hace unos dos años conoció en la vec ina Nación a un individuo que lla m aban Manolo y tenía d ie ntes de o ro; q ue a prin cipios de septiembre del próximo pasado año de mil novecientos cuarenta se p rese ntó en su casa […] que a los pocos días volvió el referido Manolo a su casa y encontrándole en la misma y d espués de saludarle le dijo qu e h abí a en a qu el pueblo u nos cuantos españoles también huidos y que eran mu y buenos mu chachos, haciéndole acto segu ido su p rese nta ción, recordando qu e entre los mismos ha bía uno q ue se llama ba Valentín, otro Guillermo, otro Gerardo, otro Coello, n o teniendo más d atos d e los dos restantes. Seg ún estas declaraciones, se da a entender esa existencia de dos p erso nas que podrían recibir el califica tivo de “Dentes de Ouro”. Sin embargo, la respuesta la encontramos dos año s después, precisamente con la muerte de uno d e ellos. En las dil ig encias de reconocimiento del cadáver de un huido asesinado en Torneiros (Rio Caldo, Lob ios) en agosto d e 1943, Rosaura Rod ríguez Rodríguez reconoce que el cadá ver qu e se ha lla en el Depósito Municipal de esta Villa al que reconoce por el “Pepe, diente de oro” o sea con el que hacía vida marital […] qu e en alguna o casión vio e n el pueblo de Rivero (sic.) al hoy detenido José Berna rdo Paz en unión d e “Pepe, diente de Oro” y un tal “Manolo” que igno r a otras circunstancias, oyendo también que con estos alternaba otro sujeto que le llamab an “El Médico”. Y en ese mismo sentido declara el aludido Jos é Bernard o P az, diciendo que lo reconoce como el sujeto llamado “Pepe, diente de Oro” qu e ha vivido mu ch o tiempo en Rive ro de Arriba […] que en el mentado p ue blo reconoce también a los tres hijos de la Africana; a un tal “Manolo” y al llamado “Médico”. En nu estra opinión, el inform e e m itido por el Comandante de la P olicía de Ou rense en septiembre d e 1 943 es e rrón eo po r partida doble, ya qu e en el mismo s e hace alusió n a M ANUEL (A) DENTE D’O URO y “EL AS TURIANO”. Uno de los principales elementos d el grupo, ha sido identi fic ado com o ARMANDO POM PILIO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ (a) CHO COLITO. Como hemos expuesto, nu estra h ipótesis es que este Manuel o Manolo se trata en realidad de Vícto r G arcía García (a) Brasileño, q uie n, a pesar de tener d ientes d e oro – e n concreto, d os dientes de oro en el maxilar superior en sus partes la ter a les formando un puente con los otr os dientes postizos de marfil – , no recibió ese apelativo, que e fectivamente c o rre sp o n día con José María Rodríguez P áram o, natural de Doade (Sob er, Lugo). T od a esta infor m a ción en AIMN, Ouren se, C. 1 77/41, varios folios; AIMN, Ourense, 395/43, varios folios; AIMN, P ontevedra, C. 472/48; Alonso Santo s, R. (2016); ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 144 varios más de los huidos que se movían por esta p arte de la frontera. 391 Junto a ellos tratarían de conseguir los fondos necesarios para continuar hacia el destino de Porto y salir al extranjero, lo que materializarán en varias acciones armadas en los meses siguientes. L a primera tendría lugar en Porto Quintela (Santa Comba, Bande, Ourense), donde intentarían dar un golpe económico en el comercio d e los h ermanos Castro Álvarez. Después de h aber estudiado el lugar y desp lazarse dura nte la noche anterior hasta las inm ediaciones de la aldea, a últ ima hora del 12 de se ptiembre de 1940 entrarían en el mi smo dos de los componentes de un grupo de 15 personas 392 , mientras el resto rodean el edificio y cont rolan las calle s ady ac entes. Tra tando d e engañar a los propietarios adquiriendo un par de botas y alertados de los mismos, los hermanos Castro com enzaría n un ti roteo que, si bien evitó que los huidos consiguieran recaudar una sola peseta, acabaría con la muerte de 4 de esas persona s. 393 Tras el fracaso de esta acción, el grupo de huidos se dividiría nuevamente. Por un lado, los hermanos Rodríguez López, Constantino Santos Morán y Gerardo Núñez Rodríguez regresarían a la zona de Valdeorras, mi entra s que el resto permanecen en la zona de Castro L aboreiro. Los que regresan arribarían n uevamente en torno al mes de octubre y volve rían a reunirse con el grupo que había también había regresado de Portugal en agosto. 394 Durante su estancia, de nuevo, en esta zona, mantendrían el mi smo objetivo: recauda r la m ayor cantidad posible de dinero para salir de nuevo hacia P ortugal y embarcarse ha cia el extranjero. Así, cometen una serie de atracos en varios puntos : O Barrio de Cascallá (Rubiá), el 1 d e noviembre, donde conseguirían 3.550 pesetas 395 ; Casoio (Carballeda de Valdeorras), el 19 de noviembre, donde reca ud aría n 16.856 pes etas 396 ; en Domiz (Carballeda de Valdeorra s), al día siguiente , conseguirían otras 3.42 5 pesetas 397 ; en Pumares (Carballeda de Vald eorras), el 1º de diciembre, dond e rob arían otras 1.165 pesetas, pero acabarían ince ndi ando la cas a de Antonio Sánchez Alejandre; 398 y el día 8 de diciembre tratarían de recaudar 100.000 pesetas en casa de los hermanos Aurelio y Enrique López Álv are z, donde tan sólo conseg uir ían 400 pesetas. 399 Además, sabemos que el g rupo embrionario de 4 huidos se ve ría re forzado a su regre so a Valdeorras por, al menos, otras tres personas, Arturo L ópez Del g ado, Eudos ia Brasa Corzo (a) Rubia de Sampaio y Santos López García, quienes se unirían definitiva mente a la nueva Saltando a Ra ia. Gu err illa republicana no suroeste ourensán (193 6 -1943), No va s do Eixo Atlántico, pp. 279 y ss.; Aguado Sánchez, F. (1975); El maquis en España, S an Martín, pp. 662 y ss. 391 AIMN, Ourense, C. 395/43, ff . 43 y ss., AIMN, Ourense, C. 177/41, PS, f. 3. 392 A los 12 huid os arribados d e la zona de Sernande – no ten em os constancia de la presencia de Lau ra Blanco Rod ríguez entre ellos en esta acción – , se unirían S atur nino Darriba Rodríguez, José Fernández Alonso y Gabriel Hernánd ez G onzález. AIMN, Ourense, C. 177/41, varios f olio s. 393 Las ví ctima s serían Herminio Castro Álvarez y su cuñada Mil ag ros Martínez Álvarez, por p arte de los atrac ados y Valentín García S ánchez ( a) Mo rringa y Clau dio P ousa M arqués (a) Joven por p arte de los asaltantes. Los cuerpos de esto s dos, tran sp ortado s por sus c ompañeros hasta territori o portugués mientras agonizaban, serían sepultados en algún monte de la zona del cual, hasta el mom ento, d esc on ocem os el lugar exacto. AIMN, Ourense, C. 177/41, varios f olio s. 394 AIMN, Ourense, C. 189/41, f. 2 v. 395 AIMN, Ourense, C. 231/41. 396 AIMN, Ourense, C. 118/41. 397 AIMN, Ourense, C. 115/41. 398 AIMN, Ourense, C. 117/41. 399 A IM N , Ourense, C. 1 69/41. Al no conseguir el prop ósito de abrir la caja de caudales donde ambos her m anos guardaban el d in e ro , l os hu i do s tom arían la determ inación de secuestrar a Enrique. Trasladado a las cercan ías de Cov as (Ru biá) y escondido en una cueva, sería f in alme nte lib erado por la G uardia Civil cinco días más tarde. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 145 aventura portuguesa. 400 Tras el fracaso de la operación contra los hermano s Lópe z, salen nuevamente hacia Portugal, cometiendo un nuevo golpe e conómico ant es de internarse en territorio luso. A media tarde de l 21 de diciembre asaltan varios come rc ios en Baños de Molgas, consiguiendo más de 20.000 p esetas y a ca bando con la vida de t res personas. Acto seguido, salen dirección a Foncuberta (Maceda), donde entrarían sobr e las nuev e d e la noche y donde recaudarían ent re los vecinos de la cantina y el dueño de la misma otras 10.400 y obligaría n al pedáne o del mismo a que les saque de la zona en su vehículo. 401 Entrarían d e nuevo en territorio luso a finales de ese mes de diciembre y retomarían el c ontacto con e l resto de compañeros que ha bí an permanecido en Castro L aboreiro. Al menos durante dos meses no ten emos noticias de ese otro grupo que había permanecido en la provi ncia do Minho , hasta que el 15 de noviembre vu elvan a realiz ar un golpe económico e n l a zona, e n este caso en Padrendo (Río Caldo, L obios, Ourense). A última hora de la tarde entrarían en el domicilio y comercio de Celso González Brus, apoderándose de 25.000 pesetas en metálico y más de 7.000 e n productos de aliment ación y v estimenta, además de algunas cantidades más en otros domi cilios, sumando un tot al de 26.150 pesetas. 402 De este modo se mantendrán hasta mediados del mes de febrero de 1941. Así lo afirmamos al constatar qu e, el día 13 de este mes, un temporal de viento y nieve acabaría con la vida d e Alfredo B lanco (a) Gerardo 403 , lo que acaba ría por movilizar definitivamente al g rupo de huidos que se encontraban en Castro La bo re iro y desplaza rse hasta Port o. Todos ellos, con documentación falsa, se mantendrían alojados en la ciudad de Vilanova de Gaia, en las proximidades de la fábr ica texti l Bosh & Bay lina y al amparo de J oaquim Alfredo de S ousa y de Antonio Ferreira Re al. 404 Allí se mantendrían u nas semanas, aunque d esconocemos con profundidad de qu é manera y cuántas de las pe rsonas habían cons eguido llegar hasta Porto. Lo que sabemos con certez a es que el día 5 de marzo de 1941 a la salida del puente de D. Luís, mantendr ía n un tir oteo con fuerzas armadas portuguesas, a cc ión en la que morirían dos policías y otros tres resultarían heridos, siendo finalmente detenidos R og elio Rodríguez Lópe z, Constantino Santos Morá n, Gerardo Nú ñez Rodríguez. Suponemos que otro s dos huidos, Agio Álvarez Cantora y Santos López García consi gue n es capar del cerco y arribar a Lisboa, donde serían t ambién detenidos el día 9 de ese mismo mes. 405 400 No era, ta m poco , la primera vez qu e estos h uidos escapaban a P ortuga l ante la persecución a la que se veían sometidos en Ga lici a. Además de o tras ref erencias, así lo m anifiesta la esposa de Arturo López Delgado, Enriqueta Delgado Núñ ez , qu ie n afirmaba ante la Guardia Ci vil que en el año cuarenta, d esp ués del secu estro de Villamartín volvió nuevamente a Portugal donde pasó otra temporada. A IMN, Ourense, C. 433/42, f. 29. 401 AIMN, Ourense, C. 127/41, varios folios. Las vícti m as fueron J ovino González Garrido, Á lvaro Merino P ére z y Ju an Doval Iglesias. Igualmente, asevera m os que es este grupo el que come t e dich a acción por las confesiones d e Manuel Jesús López Blanco. AIMN, Ourense, C. 189/41, f . 1 v. 402 AIMN, Ourense, C. 119/41, varios folios. 403 AFPI, Memorias Morán, p. 57, AF P I, Carpeta César Ríos, f. 25. 404 Am bos fueron condenados por un Tribunal Militar portugués a pen as de 24 meses de prisió n, si endo indultados el 9 de enero de 1943 y liberados definitivamente. ANTT, PT - TT -P IDE-E-010- 67 -13394 y P T- TT -PIDE-E - 010 - 67 -1 3395 . T eixeira, María de Fatí m a, “A ind ústria têxtil en Mafamude, entre 185 0 e 1950”, en Bo letim da A ssociaçao cultu ral am igos de G aia, nº 8 1 , 1 4 º v olumen, dezem bro d e 2015, pp. 55 y ss. 405 Ro g e l io, Constantino y Gerardo, tras permanec er d etenidos en Porto, consiguieron evadirse d e la prisión el 29 de abril. Detenidos nuevamente días después, serían extraditado s a España en mayo, do nde se verían sometidos a un con sejo de guerra ALEJANDR O RODRÍ GUEZ GUTIÉRREZ 146 Es mu y posible qu e, en e se momento, las dos mujeres, Laura y Eudosia, sa lieran hacia Barcelona amparadas por los contactos que Víctor (a) Brasileño mantenía en relación con la Internacional Comunista 406 , mientras que el resto del grupo, los cinco hombr es, consiguieron retroceder d e nuevo hast a los montes de Se rnande y reagruparse con los que allí aguard aban. En aquellos días primaverales, sin esperarlo, llega mi hermano Guillermo, Arcadio hermano de C ésar, Serín, Sebastián y Abelardo . Sebastiá n aceptó llevarnos con él para Galicia […] dos días después llegamos a Ricosende, ald ea situada entre la Sierra d el Eje y Montes de Casayo (Orense) donde nos juntamos nuevamente con los excelente s guerrilleros galaico - leoneses y con los cuales vivía Marcelino Fernández Villanueva (a. el Gafas) int egrándonos definitivamente a ellos, poniendo fin a nuestro estado de mi seria y aislamiento. 407 2.1.2.3.4. Salir al exilio desde e l exilio. Portugal como vía de fuga. Después de analizar y o bserva r el nacimiento y la formación de estos grupos, nos asalta una cuestión en cuanto a sus movimientos y el ori ge n último del nacimiento de la primera organización. ¿Por qué eligen Portugal para trat ar de salir al extranjero? P odríamos analizarlo desde un punto de vista geográfico, pl anteando qu e es la z ona más próxima a las montañas del Bier zo, Lugo y Ourense desde la que emba rcarse con una r elativa facilidad. Y quizá sea una de las razones. También podríamos obser varlo desde el punto de vista de la seguridad, teniendo en cuenta la pe rsec ución a la que se ven someti dos en España y la relativa mayor facilidad para pasar des ape rcib idos en P ortuga l. Pero nada más lejos de la realidad, y a que la persecución en Portugal, como hemos visto, era igual de intensa en algunos momentos que la que viví an en España. Incluso, podríamos entenderla desde un punto de vista estratégico, qu e sitúa Po rto como uno de los nú cleos centrales del espion aje británico en la Península desde comienzos de los años 40. Sin embargo, creemos que esta estrategia es incluso previa a todo este asentamiento aliado en el país luso. 408 Entendemos que esta cuestión debe ser vista desde una perspectiva más amplia, tratando de acerca rnos lo máximo posible a una realida d mucho más compleja, siguiendo lo expuesto por Prada (2006, p. 238), donde alude a unha multiforme realidade que, ad emais, só era a punta do iceberg do qu e se movía arredor da problemática xerada por fuxidos, entobados, desertores e contrabandistas para as autoridades franquistas. que les condenaría a muerte, siendo fusilados en el Campo de Aragón, en el antiguo cuartel de San Francisco de Ourense, el 2 de octubre de ese mism o año. Ag io, que tenía docum entación argenti na co n el nombre de Ge r mán F ernández (a) O Joaqu im , sería detenid o el día 9 de marzo e n Lisboa, como decía m os. Extraditado el día 29 de abril, también sería con denado a muerte y fusilado, en su caso en el cementerio d e Ceares (Gijón, Asturias). Y Santo s, con do c umentación cubana a nombre de Antonio Carrazedo García, d etenido a la ve z que Agio Álvarez Canto ra y varios portugueses má s q ue f or m aban parte de un a red d e ayuda a los refugiados esp añoles, sería repatriado el 29 de a bril d e 1941 y cond enad o a 30 años. AIMN, Ourense, CC. 127/41 y 338/43 y Asturias, C. 451 / 41 . A NTT, PT - TT -P IDE-E-010- 66 -13152, P T- TT -PIDE-E-0 1 0 - 66 -13151, P T- TT -PIDE- E-010- 67 -13217, P T- TT -PIDE-E-010- 67 -13218 y PT- TT -PIDE-E - 010 - 67 -13219 . 406 Al menos una de ellas, Laura, estuv o a m parada econó m icamente por la Federación de Guerrillas de León -Galicia. Suponemos que, en el caso de Eudosia, su destino fuese el mismo, aunque desconocem os po r com pleto qué p udo o c urrirle. 407 A F P I, Carpeta César Ríos, f. 25. 408 S o b re este tema, ver Grandío Se oane, E. (2017); A balancing a ct. Brit ish intelligence in Spain during th e Second World War, Sussex Academic Press. Capítulo 2. L a Gu erra c i vil que no termina e n el Noroeste 147 Desde el triunfo d el golpe de Estado en el sur d e Galicia, la frontera con Portugal se había convertido en un r efugio importante para quienes trataban de escap ar del triunfo de los militares sublevados. 409 Hemos apuntado cómo diversas personas de man era individual o grupal aprovechaban la cercanía de la raia para escapar y as entarse en las zonas fronterizas, donde permanecieron durante va rios años. 410 Hasta esta zona llegarían p ersonas de las zonas fronterizas de Zamora, Ourense y Pontevedra, aunque también lograrían a rribar de lugares algo más alejados. Así se lo manifiesta en telegrama el Comandante d e la Guardia Nacional Republicana de Bragança al Mi nisterio del Inter i or portugués el 26 de julio de 1936: Foram presos administrador concelho Vinhais auxiliado comandante Posto povo açao Moimenta 12 espanhoes sendo dois generais e um Comandante. 411 Esta utilización de la frontera como zona de refu g io para muchas personas proced entes de este lado da Raia ha si do ya ex puesto por varios autores ( Gra ndío, 2001; Prada, 2006; Rodrígue z Gallardo, 2007a , 2007b, 2011; da Cruz, 2006; etc.), pero nos gustar í a ade ntrarnos u n poco más e n dos zonas. La comarca de Alto Trás-os-Montes, especialmente en lo referente a los concelhos portugue s es de Vinhais, Chaves y Montalegre, sería una d e esas zonas de concentración d e huidos desde los primeros momentos. Conta L uis Soto, Memórias, 1983, […] que em Abril de 1937, data em que ele por lá passou, em Tourém, «aldeia de quarenta vizinhos, havia oit enta refugiados». Alguns deles, como o próprio Soto, «escolante e comunista», estavam de passagem. T odos os outros trabalhavam na lavoura para justificar o naco de pão e a malg a de caldo que os lavrador es lhes ofereciam. Os guardas -fiscais do post o local, do comando de um sargento, ace itabam c om naturalidade a presencia dos espanhóis. Quando aparec ia a GNR (Guarda Nacional Republicana) ou a PVDE (Policía de Vigilância e Defesa d o Estado) os pastores grit avam a lobo e os espanhóis fugiam para os montes. 412 Y esta presencia queda perfectamente constatada desde el lado portugués, donde encontramos decenas de comunicaciones recibidas en el Gov êrno Civi l de Bra g ança relativas a la captu ra d e personas procede nt es de diversas provincias del Estado en los meses que siguen al triunfo del golp e de 409 No sólo fue utilizada por q uienes h uían d el tri unf o del golpe de Estado, sino que tam bién algunas personas huy eron h acia Portugal antes d e su triunfo, esc apando d e los grupos de obreros armados que se dedicaron en los días siguientes al 18 de julio a incautar arm as por to da la zona. Un ejemplo de esto, ocurría en el pu eblo de Manzalvos (A Mezqu ita), de la que varias fam ilias saldrían para refugiarse en la próxima localidad portuguesa d e Moimenta (Vinhais), separada apenas 5 km. de la anterior. Uno de estos, Simplicio Brito, médico d e A Mezquita, saldría nuevamente para Galicia el día 22 de julio , ya que tinha sido chamad o pelo Govêrno Militar do seu P aís, para o rganizar Câ m ara e indicar ad mi nistrador. A NTT, PT- TT - MI - GM -4- 64 -46, ff . 9 y ss. 410 Sobre este proceso, ver: Prad a, J. “Fuxido s, entob ad os, desertores e contraband istas. Aproximación á p roblem ática das orixes da resistencia antifranquista en Ourense”, en Minius XIV, 2 006, pp . 221 - 238; Rodríg uez Ga llardo , A. “En fuga de Franco e da repres ión. G alegos, vítimas d e Salazar”, con ferencia d el Congreso Internacional “A R aia. 1936 -1952. Represión, resistencia e memoria”, celebrad o en Ourense d el 2 8 al 30 d e marzo d e 20 07; Rodríguez Gallardo, A. “La condición d e refugiados: gallegos en P ortuga l d u rante la Guerra Civil y la p osg uerra”, en Barrio Alonso et. A ll. (ed s.) (2011); Nuev os horizontes d el p asado. Culturas polí t icas, identida des y formas d e representació n, PubliCan Ediciones; Rod ríguez G allardo, A. “Re fuxiados e fuxidos n os montes do Laborei r o”, en Caderno Arraiano, verán 2 007, pp. 9 3 -98; Rod ríguez Gallardo, A. “Entre Brandas e In verneiras: Ref uxiados e Guerra Civil na fronteira entre Ourense e Po rt ugal”, en A Trabe d e Ouro, Tomo I, Año XV, 2004, pp. 23-37. 411 A NTT, PT- TT - MI - GM -4 - 64 - 14. Se refiere en esta comunicación a los Genera les Juan Gómez Cam inero y Rafael Ro d ríg u e z Ram írez y al ayudante del seg un do, Manuel Orbe Morales , con destino todos ellos en León. Sobre esto, ver d el Re g u e ro , V. y Álv arez, W. (201 9); op. cit., pp. XX 412 da Cruz, B. (2003); Guerrilleiros antifranquistas em Trás- os -Montes, Âncora, p. 9. [Document text truncated for crawler view.]