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Marco Antonio y Cleopatra : drama trágico en un acto / por Vicente Rodríguez de Arellano

Rodríguez de Arellano, Vicente

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t DRAMA TRAGICO EN UN ACTO . . ,,~ M~~RCO ANTONIO y CLEOPATRJ.\.~ POR DON VICENTE RODRIGUEZ DE ARELLANO. PERSONAS. ACTORES .. Marco Antonio ........................... Sr. :Manuel Garcia Cleopatra .................................... Sra. Juana Garcia. Úctavi.1no ................................... Sr. Manuel de la Torre. Sold,¡dos ...................................... . lrfagn(fico Gabinete de gusto Asiátic(} JI sobre un si{f..{ smt.1dos klarco Antonio J Cleopatr.l. (esposo, Clrop.Marco Antonio, Señor, mi bien mi de mi beldad y de mi sólio dueño, . qué tienes? qué deseas? qué te agita? no te obedecen todos en mi reyno cOrno á Señor y dueño soberano? pues qué .cosa le falta á tu dese() ? Habla,dime, qué tienes? qué imaginas? no me ocaSlones tan crtlel tormento, que mirarte sin gusto ni alegria, es un dolor que resistir no puedo. Allt.Prenda del alma mia, á quien dedica mi corazon amante sus afectos, no tod0s los instantes son iguales; en medio de los bienes que poseo, envenena mis gustos la memoria con dolorosos trágicos recuerdos. Octaviano te vió , y enamorado de tan hermoso peregrin() objeto, quiso que conquistára tu pers()na, y yo á la ley de la amistad atento, á AlexandrÍa vine, vi tus gracia~, te amé, correspondiste al dulce fuego que abrasaba mi alma, fuí tu esposo y pérfido al amigo: ademas de esto: el Senado de Roma, de sus armas y ~u Legiones dándome el imperio, me mandó que este rey no suojetára, mas qué sirven inutiles preceptos? tu á mi me sujestaste ,en bcadena, fdiz de tu hermosurJ prisionero, todo lo alxll1doné; mal Ciudadano, mal amigo, y en fin, mal CabaHcr@. fui por amarte , y aunque reconozco que volveria á hacer sie~pre lo meSillO, tal vez la fantasia me propone con eficacia tal, estos recuerdos, que llenando mi alma de congojas . me atormenta cruel mi pensamiento. Clt!~. Reconozco muy bien que á mi belleza . pospusiste, Señor, tantos respetos; pero yo aun hice mas, pues declar,¡d.t enemiga de amor, quemé sus templos, . leyes establecí las mas severas de este Numen opuestas al imperio, h inclinacion mas pura é inocente, el cariíío mas fino y mas henesto fué para mí delito abominable, que encontró en mi rigor el escarmiellto. Vengóse la Deidad irresistible: de AlexandrÍa te conduxo al puerto: vi tu persona y en el mismo instante se trocaron mi ser y pensJmientos~ Ya no era Cleopatra aquella altiva que aborreció de amor el dulce fuego; abominó las leyes promulgadas.{zo contra el vendado Dios; todo su esfuerpuso en amar y aun en que ,amá5cn to. tomando en ella conocidoexemplo;( dos, A 'Ale- 2 Alcxandría es hoy segunda Chipre, todo es amor; los públicos festejos, los b,¡)'les,y en fin quantos incentivos se lucen lugar en los sensibles pechos, ú otro tiempo dc aqui se desterraron, ya vuelven á vivir como en su centro: y por qllién? por tí solo, dlleño mio, mas qué mucho si tu eres mi consuelo, mi bien, mi dulce gloria, mi regalo, alma del alma que me presta aliento? y podré arrepentirme? sí,no hay duda, pero tan solamcnte dc J.quel tiempo (lllC ignoré las dulzuras que disfruto, y C1!"ccí del bien que ya poseo: mucro dc amor por tí, pero es t:m grata esta mucrtc d ulcísim:t quc siento, qllc no hay dichosa vida que la iguale, toda en tí tr:msformada, nad.l "ea que tu no seas, de ;¡dorarte vivo; aClbcn pues tristísimos recuerdos que á funestar nuestras venturas vienen y dc armros el plácido embeleso inspirc en tan unidos corazones in.dtcnhle paz, fdiz sosiego: y admire el orbe en los futuros siglos tan alta unioll como envidiable excmplo. Ant.Ah! que tanto mostrarte enamorada me h:tcc infeliz, pues imposible veo pueeb corresponder el pecho mio de tan altJs finezas al exceso: m:lS si am;lndote yo~:-c!ariilcs ,í' loléjos nus qué clarincs lIcmn el ay re de m:lrcial estruendo? 1/ll .s'oU.ldo. (viano, Sol. Qué hJces así, Señor, qll:lndo Octatus naves á pavesas reduciendo, por la parte marítima los muros de Alexandría aiaJta? Aut. Santos Cielos! qué dices? ay de mi! no estaba el alma prcpar;¡da á tan trágico suceso] Octaviano en el Asia,y yo ignorante? tal es de Roma el ódio que pJdczco que entre tantos amigos obligados .::on quicnes compartí mi :valimiento, !;lO hubo una alma sensible, un pecho grato, Cj~e ~visarme pudiera de este riesgo? Pero necio qué d¡30? bien sabia que Octaviano ador:tbJ el embeleso de Clcop:ltra, que era indispensable concitase sus iras el cstrel11o' de mi perfidi:1, que las :mnas tod~s obedecen rendidas á su Imperio, que era amante, sensible, poderoso y se hallaba ultrJjado; pues sabiendo todas estas razones, cómo pude ignorar que vendria su ardimiento á castigar de la amistad la ofensa, y la de toda Roma, que este reyno agregar á su solio pretendia? clarines nllts cerca. mas ya sc oyen cercanos los acentos del militar tumulto, ya es preciso ccbar á la fortuna todo el resto, y acordJrmc que soy el fucrtcAntonio que las Romanas armas conduciendo, logró nombre inmortal con sus hazañJs, ó vencer ó morir solo deseo. en acto de irse. Cleo. Detente, á dónde vas? asi me dexas entregada á un amargo desconsuelo? pero si basta para darme muerte solamente el temor de vCrtt: expuesto, conduceme á las armas y al peli3ro; vibrar la esp:td¡t y el luciente acero, no es nuevo par:t mí; tu nacion misma será de esta verdad seguro e~mplo, pues repetidas veces sus Legiones postraron á mi brio su ardimiento; y qUJl1do mas no Tlueda, denodarla te serviré de escudo ~ el blanco seno ofreceré á las armas enemigas tu vida con h mia defendiendo; . y en fin, si irresistible y conjurado nos rodéa el destino, $icmpre adverso, y es preciso morir, muramos juntos, muramos como amantes verdaderos, reciban nuestros labios amorosos . los últimos suspiros que exhalt:mos, y sean de dos pechos tan unidos nuestosamantes braz..o~ mausoleo . ..,4nt. Y lo consentiria ? antes ayrado, de Jove vengador, el duro ceño, sobre mí sus rigores execute, abrasadores rayos despidiendo, que en caducas pavesas me conviertan y e ) y acaben de una vez el ser que tengo. Si adelantar no quieres mi rnin;¡, (to: mud,l, mi amado bien, muda de intenyo b.lsto solo, sí, yo basto solo á contrastar e! orbe, aun careciendo, del valor que me inspira tu hermosura, cuya conservacion sola deseo: á mi memoria vivas se presenta n las diversas victorias que ciñeron mi frente de !Jureles; por mis venas discurre oculto poderoso fuego(ciende; que me transporta y en furor me encorro á las armas, al peligro vuelo, por tí , por mí, por tu fortun:! y mia, por tu amor ... á esta imágen ya no puercsistir de mi brio los impulsos: (do descienda Marte desde el alto asiento, que yo le venceré si tu me animas y postraré á tus pies el orbe entero. C{('op. Aguarda, espera, Antonio. Allt. No me impichs esta resolllCio;l, pues insta el tiempo. Cleop.No 11.11'6 tal: pero quiero que detlená Alexandría, en tanto que yo Hego(das :i presentarme osada á tu enemigo~ Al1t. A Octavi,lI1o? ClfOp. Qué temes? Ant. N,lda temo, sino que eres hermosa, y él amante, poderoso y::- Cll!op. Ingrato, ahora zelos? Ant. Pues por ,;entura ahora no te amo? C'f¿op.Aun no vives seguro de mi afecto? Ant. Temo lo ri:;uroso de mi estrella: pero, dime, Señora, con qué intento á Octaviano resuelves presentarte y como ... , Cleop. No tan útiles momentos malogremos: Antonio, de mí fia. Ant. Y tu de mi valor y de mi esfuerzo. Cleo.Pues áDios, dulce esposo de mi vida. Altt.A Dios,alma de! alma con que aliento. Cleop. El destino prospere tus ideas. Ant. Los Dioses favorezcan tus intentos. Marina; naves incendiadas; vista á la léJos de. la Ciudad de Alexandría: tados los bastidores figuran ser peñasco" cubiertos en sus quiebras J cortaduras de 1 amage )' m.1Iez¡z. Sangrienta bata- ~' lf¿t entre Rom.11to,f J Egypdos~' Izu)'m éstos, aquellos los sigueJf J desembaraZlzdo el te.1tro, se present.z Octav¡.1,Jt~ con algun séquito. Oct. Seguid,Romanos fuertes, el alcanco" de es~s cobardes tropas,y supuesto que embarazan sus naves incendiadas que se puedan poner en salvamento, acabad, destruid toda la tierr,l, toda sea llevada á sangre y fuego~ á ninguno la vida se conced.a,. sin que puedan servir de privileg1()O - el sexo ni la edad, todo perezca, de mi venganza aL.Ímpetu violento; esas altas mur::tllJs que coroll:!: del chro sol el explen,lor primero, caigan en leve polvo reducidas: su máquina iguabda con el suelo sea de mis furores testi mon¡~ y padrol1 del enojo que alimento. Ah vil Antonio! tiembh de mis iras, que no estarás seguro lIi en d centro de las hondas entrarrJS de la tierra, . mas no recibirá su obscuro sena (me· un hombre tan aleve, una alma inf.lque á su interés pospuso los respetos de la amistad: mas yo h culpa tuve que de mi ardiente amor el alto objeto fié de su cuidado: y pues no pudo mi alma resistirse al embeleso de CL~opatra, y Cl)mO pre.sumia que cupiese en Antonio mas esfucrzo? Pero él dcbi:J observa¡- la connanza, y preferir de la amist:d los fueros: á el al hago y poder de la hermas ur::t; me ofendió en el honor, pues como dueño me debia mirar de Cleopatra, y sofocar de amor los sentimientos. Sufra, pues, de su cril'l1en bs resultas, porque Octaviano no tendrá sosieg() hasta vengar injurias tan atroces. Pero qué 1':5 lo que miro? ya el incendio se estiendc en la Ciudad: por todas partes pueblan las llamas la region del víellto, todo es desobcion, horror y llanto, segura es la venganza que prevengo: IOi Diosei, vengadorei del delito A! del ~ cid alevoso am~go, mJs mren1'os ;úv{)\"ccen ; el pérfido en mis manos ha de y(m:ir á dar; sí, ya le tengo, ya le miro cubierto de ignominia, '::l mis plantas está, y aunqlle es exceso de mi car:tcter, con mis propias manos 1raspaso ayrado su cobarde pecho, . en menudos pedazos le divido y con ansioso ardor'su sangre bebo::- her,1 imaginacion! dolor tirano! (vo mas nada es de extrañar quando renuee+! mi (mimo agitado tanta ofensa; sub:ll1 las llamas, pues, hasta los ciclos, crczca el estrago, crezca la ruina, y de una vez acabe mi sediento c~razon de saciarse en la venganza, para que asi en los fastos de los tiempos, el tesón vengativo de Octaviano, á par de sus hazañ:ls viva eterno. Cleopatra con alglliU1s Soldados. C!eop, Detente, á dónde va~? suspende el paso, duro opreSOT de un inocente afecto. Oct. Qué miro? ;tsi ;Í mis ojos te presentas 'sin temer, Cleopatra, tu escarmiento? Clcop. Y por qU'é he de temer? -quál es la culpa <le que aCll~:lrme puedes? es exceso por ventura el amar? del alvedrío no puedo disponer? no soy el dueño de todas mis acciones? si yo ÍlUbi\.:ra ooronado tus ansias de trofeos .amorosos, la grande Alexandría 110 fuera de tus iras el objeto: 4Í Antonio preferí, le amé, le amo, y le amaré mientras tuviere aliento: si él fidtó á la amistad, tú lo expusiste á tan sensible conocido riesgo; luego te infJl11an mas que n¿- tc ilustran .de tu rigor los trágicos cfectos. Si Antonio te otendió, con él debías pelear COlll0 noble Caballero, tomando cuerpo á cuerpo la 'Venganza: pero ex.tenderdeI ódio los decretos á los que su l!"!ocencia hizo seguros, .accion es propia de cobarde pec!lO. Vuelve los ojas, vuelve al mar undoso, 'V.tlei1vclos á la tierra, todo es fuego, tústeza, horror, gemidos y amargura: Lépido, de tus iras instrumento,. pastra, aniquila, tab, arruina, abr.asa hombres, niños, matronas, casas, tem· plos; recrea te en hnágen tan fUJ1e~ta, mirate bien en tan (1.tal espejo, conoce los efectos de la envidia que es móvil de tu brazo, y no el pretexto de la amistad violada; pero tiembla tirano usurpador de mis <!erech05 y de mi estado; sobre tu cabeza alza la diestra Júpiter su premo, vengando tanta víctima infelice, cuya inocente sangre clama al cielo. Oct. Si no compadeciese mi nobleza, tu dignidad, tu situacion y ~ex6, no impunemente tU atrevido labio hubiera proferido esos acentos. Roma vencida en la pasada guerra, las mismas causas, subsistentes viendo, determinó in\ladir estas regiones; yo que te 'amaba con ardor tan ciego, de Antonio confié que ladease tu altivo COl'aZon, y que en secreto tratase nuestra union, y se agreglra tu sólio á los laureles que poseo; vino á este asunto, y pérfido y aleve logró hacerse lugar tanto en tu pecho, que tu mano alcanzó; supe mi injuria, y á vengarla he venido: de tu reyno la conquista no mueve mis Legiones, pues cubren hasta el 1)010 contrapuesto las Aguilas de Roma con sus alas, tanta es la basta mole de mi Imperio: tampoco tu hermosura me conduce, que lo que antes dulzura, ya es veneno; y muger de un indigno poseida, de un hombre como yo, no es digno objeto: Antonio me conduce, él solo mueve las numerosas huestes que gobierno, veale yo á mis pies, veale ajado, veale, en fin, á mis impulsos muerto, y cesará mi saña; tu le amparas, . eres su esposa, él rige de tu cetro por conseqiiel1cia clara los dominios,· y yo permitiria que creciendo .á fav.or de un delito, se elevára 1 r ¡ , I . .,~ :i ., ~l I! : ,1 I a 1 r ¡ : I '. un nva1 á mi mando qt1~ de medios tan iniquos y viles se ha valido? eso no; morirá si es que el Aberno DO le esconde en sus lóbregas moradas, y siguiendo las huelbs de Teseo, no baxo yo al abismo, y en sus sombras á hs-furias por víctima 10 ofrezco. Cl.eop. Si á eso solo tus ansias se reducen, . el conseguirlo es fácil, en mi pecho Antonio vive mas que no en el suyo, yo soy su mejor vida, yo le presto el aliento que goza, por mí vive, yo de animo, traspasame severo .el t,icrno corazon, á Antonio matas y miras tus rigores satisfechos::- 'qué te detiene? acaba con mi vida. Un sold.tdo. Soldo Ya es tuya la Ciudad y Antonio es preso. (gura. eleop. Triste de mí! mi muerte es ya se· ÚcJav. Ahora llorarás, tirano objeto de un amor i~lfel1z, las conseqUenci:ls de mi ofendido honor, ese perverso á quien solo pcr ciega la fortuna pudo hacerle acreedor á tus afectos, dará satisfaccion á mis agravios; (to 110 habrá pena cruel, no habrá tormen. que en él no se exccute; esta esperanza alivia el duro, el riguroso peso que oprimia mi alma; yo quisiera que mil vidas tuviera ese protervo, y aun no serian todas suficientes á ap:lgar de mis iras el incendio. Sí,.ingrata, d, la muerte le rodea, la muerte inevitable, no J)ay remedio; en menudos fragmentos dividido 6e las voraces fiera5 alimento 8erá su inrorme pálido cadaver; no vo~verás á verle; á los recreos, á las tiernas vlvísimas finezas, que eran el alma <le :un amor tan reo, ~llcce¿edn las ansias, los pesares, la amargura, el dolor, el deStXlnsue!o, y todo quanto cabe en las ideas mas horrible, mas triste , mas acerbo y mas desesperadó::- 'pcro cómo aqui contigo tanto me detengo! seguidme todos donde el Orbe vea de la amistad violada el escarmiento. 5 Clt'()p. No tan facil te arl'Ojes, Octaviano, á h ven3anz:l, il1'Jin:ltc á mis ruegos: infeliz mas que pérfido es Antonio; esta triste hcnllOSUI':l que detesto procuró con allngos sed ncirIe, yo sola soy la causa de su exceso, vióme, pero me habló en tus ii1tercse~; tus prendas ponderando, engrandeciendo tu pe(sona, tu espíritu, tu fama y c1evacion que me oti'ecia el cielo, -ql.léno habló? qué no dixo? qué no hizo? mas yo débil, 110 pude, no, creerlo; resistió, pero en vano, á mis caricias, á mis finezas) lágrimas y ruegos, en fin, yo le seduxe; considera si era f:killibrarse de este riesgo: mas supongo tu ofensa, tamo puede en hombre de carácter tan excelso un agravio de amor? qué d irá el mundo? que Octaviano, aquel héroe á quien dieron tanto aplauso fas voces de la (1ma eternizando sus insignes hechos, obscureció sus glorias adquirid;1s, ' y manchó su renombre con el feo borron de una venganza; ah! no consientas en tu opínion tan grande vituperio, triunfa de tí, SeDar: un beneficio suele ser el castigo I11JS violento (do, de un inQiato: si Amonio te ha ofendi- ,'engate ~on nobleza, y sed etemo, aun mas -que tus hazaÍlas, este rasgo: mas ~i lugar no se hacen en tu pecho mis razones, descarf2a en mí tus iras, yo soy qu ¡en te ofend ió, yo pagar de ha la seduccion de Antonio, por su vida la mia ¡sacrifica, y si el exc.:so de la venganza buscas, aprisiona con cadenas durísimas mi cuerpo, triunfa de todo Egypro, vuel"e á Rom:l y:li cano de 'tU triunfo el Universo, admire á Clcopatra aprisionada, l)echa del vulgo inr,tme vilípenllio; y luego i los tormentos mas crueles, mas espantosos, hórridos y nuc\'o~, entrega inexorable el sér que :lnilllU; pero no muera Antonio,él es mi dueño, ~e es 111 i esposo, pag:trle es necesari<J 1.1:; fiuezas ~llnantcs que le debo; yo por l):lm,l, por Re)'na )' at1i2;idl, ('St.l pi":lhd , este favor merezco, y tu d..:bcs hacerle como César, como noble y valiente Caballero; lIlUCr~l yo, gran S:::ñor, mi esposo viva, esto sol{) suplico, esto te ruego, muevan tu corazon Untos pesares, tantas ansias crudes que padezco, y ver en lin que tus invictas plJntas, con doloroso llanto, humilde riego. Oct. Oh J1neza de amor! qu:íntoestá herIlIosa t (tierno, qulllto he pcrdil{o en no adquirir tan tan tino corazon en tan hermoso, Un peregrino .singular objeto? , mas, c'címo ~i me acuerdo de mi injuria puedo estar indeciso ni un momento? vi\'e tú , Cleopatra, vive, goza. si quieres el dominio de tu rey no, porque te descng~tilcs que no puede ser la ambicio n ellw5v il de mi esfuerzo; pero Antonio es torzoso se castigue~ tu situJcion y estado compadezco, mas no pueJo acceder á tus instancias porque mi Lllna, mi opillion, mi impemi honor y confianza vulnerados, (rio, no permiten qlole dexe tal exemplo sin el justo castigo: por los altos, por los sagrados Numenes protesto, llu;: la jusrici,t SI;! une á mi venganza, )' no puedo faltar á su respecto. v.ue con los slIyos • (do, C/e Jp.Idos todos,dexadme, yooslomanob..:decedme como á vuestro dueño. v.znse [os SllJ'OS. En fin , desamparada y afligida, ~il1 esperanza alguna en mi tormento me miro, y v1viré? no, no, muramos, IllllLllIlOS de una vez y del despecho sigui":I1Jo los impulsos:::mas qué digo? LIs acciones mas gr,lI1c1cs, los sucesos mas bien premeditados y creidos por seguros, tal vez, desv.l11t;!cerlos consigue Ull accidente inopil11do; acaso en mi favor los altos ciclos algulIo disponJr:m: desconocida el destino de Antonio me resuelvo á esperar: entl'C bnto,cstós'despoios que me adornan,'íÍ orilLl del mar dexo, y po.drán persuadirse qu~ e'l sus aguas busqué desesperada mi remedio; errante, peregrina é ignorada, lllas Hcil me sed saber lo cierto de la suerte de Antonio, si viviere, me uniré á su destino; mas si advers() el suyo, su fin trágico prepara, entonces moriré, que valor teng() para mas ~ altos Dioses inmortales,- que mirais tan amargo desconsuelo, vu~stro [1':or invoco, socorred me, ó acabad de uua vez tanto tormento. V:~se y sale A /ttonío. A,tt. Venció el oro las guardas, y ayu. dado de Máxtmo, mi amigo verdadero, y C01110 t;:d de Lépido enemigo, huyo dlldoso tan seguro riesgo, y bien seguro, si ad vertido escucho de militares tropas el estruendo que resuena á esta parte; la malcz~ sea de mis temores el remedio. E.rcondcse 1 J sillen algunos Rom.mos con luces. Soldo Aquí quedó; mas ¡:¡ad~ se distingue; murió sin dl\c!:t alguna, y los recelos dd César nos confirman, de sus ropas despojos esparcidos por el suelo: (do murió la Reyna, amigos; no ha mentiel rumor divulgado, apresuremos los pasos, y llevemos la noticia. Vanse, y 'Vuelve Antonio. Allt. Qué he oido inrclice? estos acentos serán verdad? serán? mi desventura ha llevado el destino á tal estremo? ser~í posible? sí; cómo dudarlo! estas ropas, no son los ornamentos de la Reyna? no es esta su corol1J, r este su real manto? sí , son ellos; ellos ~vü! ay de mí! mi desventura llegó á lo sumo! de mi fuerte pecho, romper el corazon qu~ere la carcel, con latidos mortales! qué funestos, qué trágicos anuncios me rodean! todo soy confusion , horror y miedo! Cleopatra murió desesperada, en ¡ L , I ¡ " ,4, ,1\:,,; ~! .'¡ , I I , I en las aguas buscó su monumento, por no sobt'evivir á mi rl1il1~, Ó IOCUl":l de amor! ó d uro exceso de fineza! mi bien, Señora mia, ya no veré los ojos que pudieron ser afrenta del 501 ? y~l tu hermosura ~e eclipsó para siempre? ya á los rey nos de las sombras, tu ~píritu ha baxado? llevárasme contigo por lo ménos, que no es vida, no ~ vida, sino muerte, esto que me dexótu fin funesto J ' Ay dulces prendas por mi lIIal halladas, dulces y alegres,quando en otro tiempo os ilustró mi espos.ll quién dixera que llegárais un dia :í. ser objeto de horror á mi cansada triste vida! dónde, dónde se encuentra vuestro dueílO! ya no vive, no eXIste, lo conozco, lo conozco, mas cómo lo tolero? vosotras, tristes prel1das~ mudamente acusais mi cobarde sentimiento, qué quereis? qué decis? qué yo la siga~ r me arroje á morir? yo os lo prometo, (Z:!7 porque faltando á un tristcTa CSpcl"anla vida es duro insoportable peso. Llorad,ojos, llorad, que no es deslloro -del valor, quando lI<!ga á 01 exceso la cama, y On sensible se presenta, regad con vuestras I:tgrimas el suelo, las ondas aumentad al 1111r furioso, el alma destilad, dolor inmenso! Campos de AlcxandrÍ:l desdichados, acompañad mi amJrgG descomue!o; ya no 'vereis]a hermosa prima ver:!, que á vuestras verdes plantas daba aliento! ~b~, ya os [¡titó el mejor sol que os animay agostados, estériles y secos, ,tanta lozana pompa convertida, ]a mirareis en áTido desierto. Ay mi bien] dulce esposa, dueño mio, dónde estas? vida mia, qué te has he* ch~? , {panto, mas SI de el reyno obscuro del este es.1íc:ito mir.lr 10 que pa~ezco, y admIras como vivo, no 16 extrañes, pues si el morir dilato, es porque quiero hacerte sacrificio de la pena, al,rg'1lllh dolores tan intc:15OS; que pérdida tan grande, por Ll caUS1, por el moJo, y en fin, por los deetos, demostraciuncs pid@ mas sensibl,:s, pidiendo está m.lS rígidos extremes. Templ.'Stuoso ll'ur, que en tus crist,t1es recibiste el gentil hermoso cuerpo de mi adorado bien, si las Deidades, que en bs clbernas lUoran de tu centro, 'Sienten piedad, si alnaron algun dia, pues venerarlas supe, yo las ruego que compadezcan mis mortales ansi~ts, yen tus ol1chs me mUI.'Stren el ya yerto y pálido cadáver de mi esposJ: vea yo sus dc.:spojos , y sobre ellos, el exhabr me sea con ceo ido, el espíritu débil que conservo. Há riguroso bárbaro Oct;l\'Íano! ya esta's veng.ldo, sí, ya yo estoy muerto ,del modo mas cruel y mas tirano, ya estarán tus rigores satisfechos, pero teme el cdsrigo que prcpára, de tu furor al vengatiyo e~;ceso, la cókra del hado, y el enojo de las Deicbdc'S: Júpiter excelso castigará tu pecho endurecido: ó en vano cnyia su poder supremo, abrasadoreS rayos á la tierra ... mJS á mi di::;ventura, rpé consuelo producir:l VCl1g:¡¡¡U tan inútil? pcrd ida la opinion, la pátria, el reyno, y sobre todo, mi adorada cs¡:;osa, Iny algo que esperar, destino ad verso? fa muerte ,sí; la muerte hórrida y :fiera, 'que á sufrir despechado me preYengo entre estas rocas élue seran inÚustos, testigos de mis ayes postrimeros. Espíritu gentil,· alma dichos,l, ' malograda beldad, trágico exemplo, de toTtunas amantes, gloriá mia, de mis ansias'dulcísimo embeleso, , si dd profundo, si del negro lago' , con el puñ,11. no pasaste las aguas ,un momento, espera, ~guarda al desdichadoAntonio, <J.ue tu destino misero siguiendo, aca- g acahJ de inféIíz, de perseguidO', de amAnte, de leal, de hno y tiemo. D.:¡se , J cae, J sale Cleop<1fra. Cleop. El contorno de tropas rodeado, que por el campo todo discurriendo van con luces, mis pasos amedrenta, y volviendo la planta en los soberbios y erizados peñascos que el mar bate con sus ondas, hallar abrigo intento: tal vez entre sus quiebras ignorada me podré conservar ... pero qué veo? un cadáver es rémora á mi planta; Egypcio me parece ... pero ciclos, no es Antonio? si, el es; desventurada, cómo á tal espectáculo no muero? lUi bien, SeñO'r , esposa y dueÍlo mio, tú de s:mgriento humor todo cubierto! el pechO' que fué mio traspasado, y yo viva? ó indignO' sufrimiento! cobarde pena, dO'bla la eficacia, pesares, venid i untO'S, llegad presto, franc,l teneis la entrad~,quéos detiene? aca.bad esta vida que abO'rrezco: no lIeg;¡is? aun la muerte se le niega oí quien la pide y busca por remedio? Ah Octaviano cruel! ya se han logrado de tus atroces ansias los efectos; pero los altos Dioses, que 110 miran indolentes, tan bárbaros excesos, dénles justo castigo; el sol te niegue de su apacible luz los rayos bellos, el mar embrabecido te confunda, rompa sus consistentes ligamentos la tierra, y en sus-lóbregas entrañas, halle tu vida obscuro mausoleo: . no conozcas la paz ni los amigos, seas ódio comun del universo; , el1:unorado vivas, y no encuentre9 <;orrespondencia alguna, sino zelos, del hombre ma5 indigno ydespreciable: hs furias., las 'tabernas del Erebo, dexen , y su p~nzoña abominable, á portia derral1\,ell en tu pecho; r .en fin , despd~ado y sin auxílio mueras del mi~mo,mal que yo fallezcO! y tu, despojo infau~to de aquella alma, á quien el orbe todo vino estrecho, supuesto que me mueves á que imite fa miserable suerte de tu &ucoo, ya sigo tus impulsos, y pues'tanto . de áspides esJecundoeste terreno, prepára, ingrato trágico destiQo, los mas crueles á mi fin funesto; JIegad, I1égad desapiadadas fieras, en mi pecho cevad vuestro veneno, esparcid en mis venas la.ponzoña que os dió naturaleza ... por momentos siento su actividad, y congelada la sangre mia .•. corta el movimiento á mis tremulas plantas ... qué fantasma, se ofrecen á mis ojos ... ya no puedo . . d '1 d ¡:o; 11 ':l . reSIstir ... ay e 1111.... eSta eCI( a ... imposible es sufrir ... roncoel acento ... sin pulsos ... ay dolod ... Antonio mio ... ya Cleopatra te siguió muriendo. Cae, J salen Octaviano J Romanos con luces. - . Ocf.Por aqui me seguid ... pero que triste y horroroso espectáculo estoy viendo· Antonio y Cleopatr,l! él penetrado . el corazon de matador acero, y elli ... qué dura imagen! rodeada de aspides venenosos que en su seno, ceban el ansia hidropica de sangre: fatal pintura! lastimoso ~xemplo! todo lo que antes fué rencor y saña, es ahora piedad: habrá un momento que de Antonio la muerte dese-aba, y quando ya cadáver le contemplo, lágrimas de ternura me ocasiona; qué mucho si á su ¡'ldo el embeleso está que aprisionaba mis sentidos! aun la muerte no pudo á lo perfecto de su ser despoj:llo¡e la hermosura! Estos,rapaz vendado, estos,Dios ciego; son de los que te sirven mas rendidos los gustos, las venturas y los premios? ó mal haya mil veces el que torpe . su noble libertad rinde á tu imperio! recoged esos cuerpos miserables víctimas del amor, que yo prometo eternizar su·tlma en su sepulcro, porque sirva en los -siglos venideros, de Antonio y Cleopatra la memoria, á los ciegos amantes,de escarmiento. ( St N .¡.." ~ ~ Al ]..T¡ Al