Elogio de Don Alonso Tostado Obispo de Avila : premiado por la Real Academia Española en junta que celebró el día 15 de octubre de 1782 / su autor Joseph de Viera y Clavijo
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PREMIADO POR LA REAL ACADEMIA ES P AÑOLA, EN JUNTA QUE CELEBRÓ EL DIA I5 DE OCTUBRE DE 1782. SU AUTOR DON JOSEPH DE VIERA Y CLAVIJO, ARCEDIANO DÉ FUERTE-VENTURA DIGNIDAD DE LA SANTA IGLESIA DE CANARIA 5 ACADÉMICO DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 5 HISTORIÓGRAFO DE LAS ISLAS DE CANARIA. MADRID MDCCLXXXII. POR DON JOACHIN IBARRA , IMPRESOR DE CAMARA DE S. M. Y DE LA REAL ACADEMIA. CON SUPERIOR PERMISO. ELOGIO DE DON ALONSO TOSTADO, OBISPO DE ÁVILA.
Summumque, si viros wstimes,Hispanix decus. LUC. FLOR. 1ib. 2. cap. I 8.
(1) ELOGIO DE DON ALONSO TOSTADO, OBISPO DE AVILA. Q uando la Real Academia Española , que puede celebrar sin rezelo, en nombre, y á presencia de toda la nacion , la memoria de sus Varones ilustres , propone para asunto de la alabanza , y público reconocimiento de la patria un modesto Literato al lado de dos grandes Reyes ; se me representa aquella ciudad de Olimpia , en cuyo estadio, á vista de la Grecia , los jueces que presidian á la adjudicacion de premios , no solo coronaban de olivos igualmente á los atletas y á los filósofos, á los héroes , y á los sábios , á Hieron Rey de Siracusa, y á Herodoto el padre de la historia, sino que tambien estimulaban á los mas célebres escultores, para que se disputasen la gloria de cincelar en marmol , ó en bronce sus estatuas, á A2
fin de colocarlas en el sagrado bosque que rodeaba el templo de Júpiter. La Real Academia , pues , esté Cuerpo literario , bien conoce que si los sabios miéntras viven, suelen ser mirados con desden de los poderosos , y de los esclavos que adoran el poderío , la posteridad mas justa, mas agradecida, ó ménos sobornada , ordena de otro modo las condiciones , y que no se gobierna . para la celebridad por otros títulos que por los del mérito, la utilidad y la razon. Sabe que á los mayores Príncipes solo les queda de su grandeza aquello bueno que han hecho , ó aquello bueno que de ellos han dicho los escritores : que Filipo de Macedonia solo daba gracias á los Dioses en el nacimiento de Alexandro, porque le habian concedido un hijo á tiempo qué vivia un Aristóteles en el mundo que lo pudiese instruir, y que este mismo Alexandro no envidiaba á Achíles otra gloria , que la de haber merecido á Hornero por su panegirista, ni Carlos XII. á Alexandro , que la de haber tenido por su historiador á Quinto Curcio. Sabe en fin , que para reintegrar en el reyno el antiguo crédito de las ciencias , cuyo amor por falta de estimacion se ha entibiado , no sin susurro de la Europa , es conveniente restaurar de alguna manera su culto , ofreciendo honores (2)
literarios á los Reyes , y régios distintivos á los Españoles literatos : debiéndose observar , que aun los mismos Monarcas, en medio de cuyos Tronos se coloca hoy al hombre adornado de talentos , son dos Monarcas beneméritos de la literatura : Felipe V. fundador de las Academias de España: Don Alonso el X. llamado por antonomasia el Sabio. ¿Pero quien es este Literato Español, quien es este grande héroe en ciencias y sabiduría, que se intenta hoy elogiar, parangonándolo con los que son héroes en el poder y magestad ? Que ! ¿Don Alonso de Madrigal, el Abulense, el Tostado , habrá de oprimir todavía este siglo de luces con el peso de aquella admiracion desmedida que un siglo de tinieblas dexó por herencia y tradicion á la incauta posteridad ? Todavía la Academia Española no ha de poder volver en sí del pasado asombro , ¿y pretende que se tribute ciegamente á aquel Stupor mundi , y sus veinte y siete volúmenes en folio, el mismo incienso supersticioso de la plebe, sin advertir que este elogio ya llega tarde, y que mas necesita el Abulense de apologías que de aplausos? Con efecto , el siglo décimooctavo no es propio para celebrar al décimoquinto , sino para juzgarle , ni la edad de la razon debe ad- (3)
mirar la infancia de la literatura. Está muy bien que la barbarie de aquellos tiempos de ignorancia , en que los que parecian mas doctos pasaban por mas mágicos, se quedase atónita á vista de un nuevo prodigio de estudio, de memoria y erudicion : que entre nosotros esta erudicion misma debe tenerse por una segunda especie de barbarie , y la quimera de aquella ciencia universal, que entónces se apoderó de la Europa , por un fárrago de opiniones absurdas, falsas ideas, palabras vanas , preocupaciones y errores. Así ha hablado en nuestros dias una casta de crítica, ó por mejor decir, de filosofia arrogante , y aun quizá habrá retraido á los ingenios pusilánimes del empeño de elogiar al Tostado. Pero ¡ó Tostado , ó inmortal Prelado Abulense! No es de ahora que tu elogio esté bien grabado en mi corazon. Tu mérito , tu nombre, que dura y durará siempre indeleble sobre los mas altos obeliscos y arcos triunfales de la república de las letras , me fuerza á que te admire , porque ni fuíste hecho para forzar á la admiracion á todos los siglos , y en qualquiera que hubieras nacido , serías el mismo monstruo. Quanto mas te estudio , mas me asombras : quanto mas me acerco , me pareces mayor, y te confieso que si hubo tiempo en que (4)
yo no creia lo que se contaba de tí , ya he venido , lo he visto , y he encontrado . que no solo todo es verdad ,. sino que tu sabiduría y tus obras exceden las ponderaciones de la fama. I Sí , yo te elogiaré, y tu elogio no será para mí un problema de Archimedes, muy dificil de resolver , como decia Ciceron del elogio de Caton de Utica ; antes bien pretendo obligar á mi siglo filosófico , á que apruebe los elogios que te dió tu siglo escolástico, á que te admire , y aun á que te envidie á pesar suyo, así como te admiró , te alabó , y te envidió aquel con tanto esmero. Bien sé no obstante , y no me costará persuadirlo , que es desproporcionada mi pluma para medir la extension de tantos talentos , y que no debería ser ella la que se emplease en este panegírico. Un grande ingenio no puede ser avaluado sino por otro grande ingenio , y quizá sería menester para elogiar al Abulense otro sabio universal como Juan Pico de la Mirándula, ó como Francisco Macedo. Muchas veces me he dicho yo á mí mismo: dexa , dexa esa carga , cuyo peso es tan superior á tus hombros ; pero me animaba el conocer que aquí no se trata de arrancarle la clava de la mano á Hércules, sino de hacerle su apoteósis, ' III. Reg. i o. (5)
y que para esto bastante energía suele tener un ánimo penetrado de respeto y veneracion. Siempre fué á la verdad el destino de Don Alonso Tostado deber sus mayores lucimientos á débiles principios. Un lugar corto, una familia obscura, un cuerpo pequeño , un siglo bárbaro, una vida breve, es lo que desde luego ofrece la historia al que intenta reconocer la patria , padres , tiempo, persona, y edad de este varon insigne. ¿Pero quantas grandezas se contuviéron en tan estrechos márgenes? Grande alma , gran corazon , grandes potencias , grandes virtudes, grandes obras. Sigamos, pues, los trabajos intelectuales de este Hércules, y veamos si halla que admirar en él nuestro siglo. Don Alonso Tostado venció desde su primera infancia , entre los Franciscanos de Arévalo, las tortuosas dificultades de la Gramática y Retórica , como sofocó el hijo de Alcmena las dos serpientes en la cuna : de suerte que su primer uso de razon fué usar con facilidad del arte de analizar los pensamientos , y de mandar en las pasiones. Estas fuéron las armas con que se presentó en el campo de la Universidad de Salamanca, ya entónces sembrado de laureles , agitado de un apetito irresistible de saber , y de un entusiasmo nunca visto de (6)
gloria, para conquistar las riquezas que el mundo científico tenia: y lo mismo fué presentarse , que hacerse dueño como por sorpresa de la lengua Hebrea y de la Griega , de la Filosofia y de la Teología , del Derecho Eclesiástico y Civil, de las Letras Humanas y de las Divinas , de la Historia Natural y de la Moral, de la Cronología y de la Astronomía , de la Cosmografia y de las Matemáticas, de la Metafisica y de la Etica , de la Filosofia y de la Medicina, de las Artes liberales y de las mecánicas: porque teniendo una capacidad sin límites para todo aquello á que se aplicaba, él se aplicaba á todo , y nada se le resistia. De este modo, en la edad de la confianza y de la temeridad, llegó á ser el jóven Tostado solo , la Universidad entera de Salamanca, un ciudadano mas poderoso que el Estado , y como una enciclopedia viva de aquellos tiempos. Sus pasos , rápidos como los de la luz , dexáron muy atras á todos los aventajados maestros que habia en aquellos claustros , quienes vencidos , á pesar de su amor propio literario, el mas fuerte de todos, viniéron murmurando á ofrecer á su competidor de veinte y cinco años la borla egregia de Doctor, ciñéndole las rubias sienes con un lauro de gloria , que mas denotaba sus triunfos , que sus grados. Todos k (7)
(14) pa moderna , y hubiera sido un Leibnitz. El hubiera llorado , si le hubiesen dicho alguna vez , que habia otras ciencias que no sabia , así como lloró el vencedor de Darío y Poro , guando entendió, que existian otros mundos que no habia conquistado. Que injusticia ! ¿Porque el Tostado no nació en mejor época , porque parte de los estudios que cultivó, no son ya admirables , dexarémos de confesar , que fuéron admirables sus talentos? ¿ Acaso dexamos de reputar por grandes Capitanes á Alexandro, á Pirrho, á Aníbal, á Scipion , á César, porque batian las murallas con arietes, y no con capones , ó porque no disparaban balas sino dardos y flechas? Nuestros estudios tambien han de pasar , el gusto y los conocimientos de los siglos venideros tambien serán otros ; pero no por eso dexarán de ser estimados los sabios con que hoy se honra la Europa: y el Tostado , corriendo por medio de todas las edades , precedido de la aclamacion de. los pueblos , irá recogiendo en el camino nuevos tributos de admiracion hasta la posteridad mas remota : de suerte , que como decia Séneca de Caton, entre las ruinas de su siglo siempre estará su reputacion en pie. • Ni como podrá dexar de ser admirado siempre un ingenio , que si se calculan los años de
(1 5) su vida y las páginas de sus obras , se hallará que debió componer y escribir cada dia tres pliegos enteros , ó quizá mas bien cinco pliegos , porque en su niñez y primera juventud seguramente no fué autor. Y aun así ¿guando tuvo tiempo de ser hombre ? quiero decir, de dormir , y de alimentarse? Quando de leer y estudiar ? ¿guando de meditar, de disputar , de instruir , de viajar, y de ocuparse en las sérias incumbencias de sus diversos ministerios? Entre estos no será el ménos memorable aquel de Rector del Colegio de San Bartolomé de Salamanca, cuyos Alumnos contarán siempre por la primera de sus glorias la de haber vestido su beca el Abulense , beca con que se cubrirán , como con la egida de Minerva, para imponer á todo el mundo el silencio mas respetuoso , miéntras ellos mismos, bañándola de lágrimas , desahogarán la ternura de su agradecido corazon. Este empleo era tambien entónces la única felicidad , y aun la única ambicion del Tostado, porque observando, como varon verdaderamente estudioso , en el silencio tranquilo del Colegio , la suma rapidez de la vida, y queriendo redimirla con sus tareas inmortales, descuidaba de quanto podia adelantarle en la carrera de las Dignidades Eclesiásticas, á que C
(i6) otros dedicaban toda la memoria y el tiempo. Merecíalas demasiado para pretenderlas , y todavía el eficaz influxo de sus Concolegas no habia llegado á aquella brillante fuerza de predominio que vió Espada : siendo siempre bien raro que los dispensadores de las gracias , aun guando les es notorio el mérito, se adelanten á darle el galardon. La vanidad quiere ahijados , el interes hechuras , y la mediocridad , ó la ignorancia se suelen hallar así protegidas. Pero habia en Roma un Pontífice sabio. Eugenio IV , que amante desinteresado de los sabios , y atento á los multiplicados ecos con que la fama de Don Alonso de Madrigal resonaba hasta por los ámbitos de la Italia , le confirió un Canonicato de Salamanca , y la Dignidad de Maestre-Escuela de la misma Iglesia: merced que consoló á quantos apreciaban el -mérito modesto , y que el Tostado solamente estimó , porque sin seperarle de la Universidad , le entregaba el gobierno de sus estudios. Entónces fué, guando por defender las vulneradas inmunidades de este cuerpo privilegiado, se vid en la triste necesidad de armarse de los rayos espirituales de aquellos siglos tempestuosos, para hacer frente , no solo al Magistrado de Salamanca , sino al mismo Monarca de Castilla , de lo qual Don Alonso se gloriaba
(17) mas que de toda su vasta ciencia , y de lo que únicamente no le alabarémos nosotros. La naturaleza, digamoslo así , era la que le habla ungido desde antemano por Rey y Seilor natural de las Escuelas ; pero la república de las letras, que es la mas libre de todas las repúblicas , donde nadie quiere reconocer superior como César, ni igual como Pompeyo : esta república , en cuyo seno suscita la envidia los mas crueles tumultos, empezó á sublevarse, como por un principio de ostracismo, contra la gloria molesta del Tostado, que descollaba mas de lo conveniente , llenando su espíritu de amarguras. Pero no le compadezcamos. La persecucion es la divisa del hombre grande, y nosotros le hallarémos admirable en la misma persecucion. Pasa Don Alonso desde Salamanca á Basilea , á tiempo que se celebraba aquel ruidoso Concilio general, en que los Padres, considerando tambien á la Iglesia que representaban, á modo de una Gerarquía Republicana, no solo declaraban sus derechos sobre la Cabeza visible en ciertos puntos, sino que trataban de juzgarla. El Tostado asiste á estas primeras sesiones, y estando muy versado en las antigüedades eclesiásticas y en la Disciplina para no prestar su sufragio á aquella opinion, al punto se la pinCz i
(1 8) tó á Eugenio IV. la malignidad de sus émulos como una ofensa hecha á su tiara , y una ingratitud á su bondad. Con esta noticia no pierde tiempo Don Alonso. Parte intrépido á Italia : llega á la ciudad de Sena donde residia el Papa : logra aplacar sus iras , y para hacer algun alarde de sus fuerzas, defiende en pública palestra dos dias consecutivos un gran número de conclusiones de Teología con admiracion de toda la Corte Romana, y no sin zelos de muchos Teólogos poderosos , á quienes les fué facil envenenarle hasta cinco proposiciones, corno otras tantas sutiles asechanzas , á fin de derribar aquel robusto Antagonista sobre la propia arena de su triunfo. Tan imposible es querer satisfacer la sed de la celebridad , sin perturbar la tranquilidad de la vida. A los ingenios grandes que tienen la envidiable desgracia de ir mas de priesa que su siglo, y penetrar mas que los otros, siempre les ha sucedido lo que al perseguido Abulense. Idos de aquellas cinco proposiciones eran : Q ue nuestro Señor Jesu-Christo no fué muerto s i no al principio del año treinta y tres de su edad: y que no padeció á veinte y cinco de Marzo, sino á tres de Abril. Y estas mismas dos proposiciones , que entónces se censuraron por falsas , se ven hoy seguidas y aplaudidas , casi co-
('9) mo evidentes , por todos los Críticos , Astrónomos , Chronologistas , é Historiadores de mas nombre, los quales , como asegura Vosio , de la fuente del Tostado regáron los jardines de tan florida erudicion. En efecto , si el afio de la muerte del Salvador, fué aquel en que el dia quince de la luna del mes de Nisán cayó en Viernes , no hay duda que debió ser el afio treinta y tres de su edad , y el dia tres de Abril: pues, segun los cómputos astronómicos de los novilunios y plenilunios , solo en aquel año de la vida del Señor concurriéron iguales circunstancias. Las otras tres proposiciones se podian reducir á una : esto es , que aunque no hay ningun pecado por su naturaleza irremisible , ni Dios , ni el Sacerdote absuelven de la culpa , ni de la pena. El mismo Tostado confesaba ser esta una paradoxa ingeniosa ; pero la fundaba en que siendo la culpa una accion transitoria , que solo dura miéntras que se comete , guando la penitencia sobreviene ya no existe la culpa, sino el reato. Del mismo modo , no siendo la pena un vínculo , sino el término de una obligacion, decir que hay absolucion de la pena , es hablar sin la debida exactitud. Tales eran las graves sutilezas en que el espíritu escolástico empeñaba entónces sériamente á los mayores hombres, haciéndolos
(2 o) Irrefragables y Eximios , ó el blanco de las contradicciones y censuras. Era lo mas notable en este gran juicio teológico contra la doctrina del Abulense , ver erigido por acusador y adversario suyo, no ya al Obispo de Ancona Cafarello, no al de Régio Guillermo Logotheta, ni á otros Doctores Italianos obscuros , sino á un claro Esparfiol, al Cardenal de San Sixto, Obispo de Mondoñedo, á aquel Dominicano célebre Juan de Torquemada , cuyo nombre no debemos confundir entre la caterva de enemigos del Abulense Al llegar aquí, no puedo ménos de pararme, y confesar quan penosa cosa es, tener que presentar á una Academia tan ilustrada el ingenio persiguiendo al ingenio , y la virtud á la virtud ; pero nada ha habido mas coman en la triste historia de los hombres , y quizá yo no debo ver en las acriminaciones de Torquemada contra el Tostado, sino la natural aspereza de un entendimiento endurecido en la disputa , y el zelo de un Teólogo severo, que teme se ofenda la pureza de la doctrina Ortodoxá: un compatriota que se aflige de los errores de un sabio , y no un émulo que se asusta de sus aplausos , y que quiere vengarse de ellos. Torquemada se tenia adquirida demasiada reputacion cerca del Papa , á quien se habia
(2 I) hecho necesaria su pluma contra los Padres de Basilea , y los Griegos de Bizancio , para no prometerse la victoria : así , él mismo se gloriaba de que las cinco proposiciones del Abulense (número fatal para condenaciones pontificias) habian sido censuradas y prohibidas por algunos Cardenales y Teólogos de Eugenio IV. Sin embargo , nuestro Hércules , nuestro Tostado , no se considera rendido ; ántes bien , seguro de su razon y de su causa, escribe , opone con firmeza á su fiero contrario aquel acérrimo Defensorio, dirigido á otro Cardenal Español I , en el qual , explicando el verdadero sentido de las sentencias impugnadas , acababa de comprobar su erudicion, de acrisolar su fé, de asombrar al mundo , y de imponer silencio al Teólogo. Fué para toda Italia un espectáculo singular el de este gran duelo científico entre aquellos dos Campeones Españoles , igualmente célebres, igualmente inmortales : ambos respetados por corifeos de la mas vasta literatura y virtud : ambos insignes Teólogos , eminentes Expositores - y Canonistas : ambos admirados en el Concilio de Basilea , estimados de Eugenio IV , amados de Don Juan el II , ambos Castellanos de tierra de Valladolid : y lo que Don Juan de Carvajal.
(2 2) parece mas raro , ambos semejantes en la significacion de los nombres. La ciencia de Torquemada tenia mucho de aquel ardor polémico, que con su nervio y sequedad aterroriza : la del Tostado , de aquella luminosa amenidad y varia riqueza, que agrada y que persuade. El estilo de Torquemada, noble como su linage, pero duro : el del Tostado desaliñado, é incorrecto como su siglo , pero ingenuo. Las máximas de Torquemada todas ultramontanas : las del Tostado todas conformes á los cánones mas antiguos. Torquemada , como un docto Eclesiástico , combatia por la Iglesia para triunfar él mismo : el Tostado , como un sabio maestro , combatia por la razon para que ella triunfase. Aquel era el oráculo de la Corte Romana: este lo era de todo el Orbe instruido. Los títulos de la gloria de Torquemada eran sus Comentarios sobre Graciano , su Suma Eclesiástica, sus qüestiones sobre los. Evangelios , su tratado de la union de los Griegos , sus sermones Los del Tostado , sus grandes Comentarios sobre casi todos los libros históricos de la Biblia, los no ménos grandes sobre San Mateo , sus obras sobre Eusebio, sobre las cinco Paradoxas figuradas , sobre los Dioses , sobre las Almas separadas , sobre Medéa , sobre la Policía , sobre la Misa , el Confesional , la Predicacion, los Ca-
(23) • sos de conciencia Pero ¿ adonde voy? ¿Quien escribió mas que el Tostado ? Finalmente, Torquemada compuso su Tratado contra el Tostado , que quedó inédito en la Biblioteca Vaticana : el Tostado compuso su Defensorio , que vió la pública luz , y corre impreso por todo el mundo. Sin duda que Eugenio IV sabidor de quanto habian contristado á la Silla Apostólica en aquellos últimos tiempos los grandes Doctores de las Universidades desde Praga hasta Oxford, (porque las Universidades casi entraban entónces en el sistema de las Potencias de Europa) recibiría con satisfaccion paternal aquella docta y sincéra apología del mas esclarecido Doctor de Salamanca, en descargo de su sana doctrina, bien que escrita sin adulacion ni rebozo. Prueba de ello fijé la prontitud con que le confirió el Obispado de Avila á las primeras insinuaciones de Don Juan el II , aquel Príncipe manso y naturalmente bueno, que en un siglo rudo , y enmedio de una Corte frívola , supo amar las letras y las artes, á los sabios y á los poetas , á Juan de Mena , al Bachiller Cibdad Real , á Don Enrique de Villena, á Don Alonso de Santa María , en una palabra , al Abulense. Había poco tiempo que el mismo Rey le D
(3o) adorno : que si no supo todas las ciencias, practicó todas las virtudes. Como era sentencia suya, que los hombres ociosos solo aprenden á vivir mal , siempre vivió ocupado , y debió á su ocupacion todo lo bueno que aprendió, y todo lo bueno que fué. Como conocia que la humildad es el fundamento de la virtud , escribia en el prefacio de los libros del Génesis. « Yo el menor de los „ Doctores , que no merezco tal nombre , mo- „ veré mi lengua temiendo y temblando á ca- .55 da paso , y adorando las pisadas de los Pa- >3 dres de la Iglesia. No me pone la pluma en la mano la vana sombra de la ambicion 75 ▪ humana, ni tampoco sacará luz nuevas doc- „ trinas , sino la caridad christiana, y el deseo de ser útil á mis hermanos, particularmente 77 á los naturales de estos reynos." 53 Fuéles con efecto útil de mil maneras, hasta que en medio de la carrera de la santa visita de su Diócesis (porque el Abulense verdaderamente la santificaba con sus exemplos, así como la ilustraba con su doctrina) á los seis años de su pontificado , se extinguió arrebatadamente y como de un soplo esta clara antorcha de la Iglesia y de toda España , hallándose en el lugar de Bonilla de la Sierra , á 3 de Septiembre de 1455. He dicho arrebatadainen-
te , supuesto que la mayor parte de los Historiadores aseguran que solo vivió quarenta años, aunque otros le han dado mas edad. Bien que de qualquier modo , la admiracion se quedará siempre inmovil y llorosa sobre el borde de su sepulcro, sin poder concebir, como en tan corto plazo de vida pudo aquella alma extraordinaria estudiar, saber, y escribir tanto, y sin atinar á consolarse de que no hubiese vivido mas largo tiempo un hombre que merecia ser inmortal. Pero ya se sabe. Los monstruos viven poco. La naturaleza que se aparta de las leyes comunes para hacer el esfuerzo de formarlos, como que se cansa en la obra de su conservacion. Alexandro dexó vencido el mundo á los treinta y tres años. Pico de la Mirándula lo dexó atónito á los treinta y dos. Verificándose en la muerte del Abulense como en la de aquel héroe de Macedonia (á cuya fama tambien se calló la tierra) haberse necesariamente dividido el Imperio universal de las letras , que él solo sostenia, entre varios ilustres Capitanes, quienes honrando luego nuestra España , cada uno en su particular provincia , durante el siglo décimosexto , veneraron siempre á Don Alonso Tostado como al fundador de las monarquías literarias , cuyos respectivos cetros empuñaban con gloria. E 1 (31)
De quantas distinciones se han tributado á sus cenizas, el mejor monumento, ó mas bien, el mas soberbio Mausoleo que pudieron erigirle los hombres, fué el de la impresion de sus escritos , cuyos veinte y siete volúmenes en folio, como otras tantas columnas de órden corintio, sustentan el peso de su fama. El sepulcro de Osimandias , antiguo Rey de Tébas, era su misma Biblioteca , que habia intitulado Farmacopea del alma , en donde se levantaba una estatua Colosal que tenia esta inscripcion: El que quisiere ser mayor que yo , ó desmentirme , que me exceda en mis obras. Las del Abulense han logrado la bien merecida fortuna de haber sido recogidas, y sacadas á la luz pública en varias partes por insignes maestros, y bazo de los mas dignos auspicios. Venecia sola las ha multiplicado hasta cinco veces en sus prensas. 1 Paulino Berti , Raynero Bovosi, Benedito Bini , Francisco de la Fuente , todos nombres esclarecidos , las ordenaron y corrigiéron. El Cardenal Ximenez de Cisnéros , y el Emperador Cárlos V. las protegiéron y costeáron. Pero para que no cesasen nunca los portentos á que estuvieron singularmente destinadas las cosas que pertenecian al Tostado, se En 1 5°7, 1 547, 1596, 161s, 1728. (32)
observó otro nuevo prodigio al tiempo que sus manuscritos , sacados del Monasterio de Guadalupe y del Colegio de San Bartolomé de Salamanca , se habían embarcado para ser transportados á las Imprentas de Venecia. La nave con una tormenta se va á pique cerca de Barcelona. Toda la carga se sumerge. Los pasageros desnudos apénas pueden ganar la costa vecina. El Canónigo de Cuenca Alonso Polo, corno otro Sacerdote Helí , no lamenta sino la pérdida del arca en que se depositaban aquellos preciosos manuscritos puestos á su cuidado. Mas á la mañana siguiente , los ojos fixos al horizonte, ven venir el arca nadando por el mar hasta la orilla : se encuentran los papeles ilesos : los inmensos trabajos y lucubraciones del Abulense se salvan mejor que los Comentarios de César en el Nilo: las ardientes esperanzas de los sabios no se malogran , y se recibe en Roma ante el Auditor de la Cámara Apostólica una informacion con diez testigos oculares, que deponian de tan admirable suceso. Discúlpese mi zelo, si me atreviere á decir ahora , que nosotros , meros testigos, del mismo modo que aquellos, de los prodigios del Tostado y de sus estudios, parece que no nos empeñamos en admirarlos , sino para escusarnos de seguirlos, ó que queremos elogiarle , porque tememos el E2 (33)
(3 4) testimonio de su conducta contra nuestra pereza. Estaba quizá reservado para el presente siglo el raro secreto, que no conoció el suyo , de saberlo todo, sin haber estudiado mucho : de criticarlo todo , sin producir ningun modelo : de despreciarlo todo para consolarnos de nuestra propia indigencia : de tocar la superficie de los objetos , sin tener la constancia de profundizarlos. Y siendo así ¿ como aplacarémos la sagrada sombra del Tostado ? ¿Como invocarémos los •Manes irritados de este genio de nuestra literatura enmedio de unas graves Universidades, que él ve casi desiertas : de unas cátedras respetables, pero ya vacilantes : de unas lecciones doctas , pero ya sin norte ni rumbo : de unos laureles escolásticos , pero ya ajados y marchitos ? ¿ Corno , si aun aquellos estudios mas amenos , que se han debido substituir á los otros, tampoco se buscan, ni se aprecian, ni se cultivan, ni se conocen ? En este apuro , en esta especie de anarquía literaria, acude á socorrernos la Real Academia Española, y ofreciéndonos oportunamente su Museo, como el mejor Santuario digno de que resuenen en él las alabanzas del Tostado, propone á nuestros Demóstenes la corona de oro en premio de su Panegírico , á fin de descargar á la patria de tan antigua deuda.
Las Reales Academias y , Sociedades han sido con efecto en la era presente , y por todas partes , el último asilo de las Musas, donde se conserva con mas brillo el fuego sagrado de su culto. Unidos en estos Cuerpos respetables los hombres mas instruidos que las aman , se prestan mútuamente sus auxilios y luces , trabajan quanto está de su parte en mantener el decoro de las buenas letras y los conocimientos científicos : en promoverlos sin ruido , animarlos sin fausto , y hacerlos servir de trofeo á los claros varones que han sido mas beneméritos de la nacion : y tal fué Don Alonso Tostado , Obispo de Ávila. Intérprete yo de la opinion universal de los pueblos, no quisiera (si acierto en el elogio que le consagro con temor) otra recompensa , ni otra gloria que la de poder interesar de alguna manera aquella fria indiferencia con que hoy se mira entre nosotros todo elogio : encender en nuestra juventud con su memoria una noble pasion por la prosperidad de los estudios , hasta el punto de que brillando estos en los dos emisferios de la dominacion Espafiola á modo de un hermoso dia del equinoccio , reberveren sus rayos sobre el Trono de nuestro augusto Monarca , como sobre el carro del sol que todo lo alienta , y (35)
reverberando sobre él , lo condecoren, lo defiendan, y lo eternicen. No lo dudemos. De la superioridad de potencias , nace la superioridad de las almas , y de los adelantamientos en las artes y ciencias, la superioridad de unos reynos sobre los otros en la actual época de los siglos. Sí , la gloria de los Soberanos se aumenta con las artes y ciencias que protegen. Ellas son las que llevan la magestad de su nombre por todo el mundo : las que hacen sus augustas personas mas respetables á las demas naciones , y su gobierno mas admirable aun á sus mismos enemigos : las que convidan á los estrangeros á que corran de todas partes á un pais donde hay que observar y que aprender , y que guando retornen á sus propios hogares, no se cansen de hablar, transportados de gozo, de las prendas del Príncipe que vieron en el solio , de los Ministros que favorecian sus intenciones, de la reputacion de los sabios que conocieron, y de la felicidad del pueblo que visitaron. Por tanto , yo no quisiera , como he dicho, otra recompensa , sino que hubiera muchos buenos Españoles entre nosotros , que al leer este elogio , honrado por la Real Academia, como Julio César al ver la estatua de Alexandro en el templo de Cadiz , arrasados de lá- (36)
grimas de emulacion los ojos , exclamasen conmigo : ¡ O Tostado ! • Ó sabio Abulense! Quan- „ do tú eras de mi edad , ya habias conquistado las ciencias y asombrado el mundo ; pero yo ni he hecho en ellas hasta ahora grandes progresos , ni mi nombre es todavía digno de ser conocido en la república literaria." (37)