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Socialización española de la monarquía saboyana: la visita a Galicia de Amadeo I

Barral Martínez, Margarita

Abstract

En la difusión de la identidad española durante la segunda mitad del siglo XIX las visitas reales fueron ejemplos de ceremonias civiles —acompañadas del repertorio religioso y castrense de la época— explotadas a modo de políticas públicas para la difusión de la nation-building, participando así en la conformación de las identidades políticas y culturales. Este artículo propone incorporar el estudio de la monarquía saboyana desde la combinación del poder político y simbólico a partir de un episodio concreto: la visita a Galicia de Amadeo I en agosto de 1872. A través del ceremonial monárquico desplegado de cara a la legitimidad de la nueva dinastía, pretendemos analizar el verdadero alcance de la nueva Corona en la socialización y nacionalización de la misma cuando, en principio, los actores sociales que la sustentaban no se reconocían ni en la forma ni en la persona que la representaba. Indagaremos en dos aspectos fundamentales: la proyección política de la visita y la percepción social de la misma. Nuestras fuentes serán las crónicas y reportajes hemerográficos, tanto la prensa provincial y regional como la de edición central, junto con documentación del Archivo General de Palacio (Madrid), del Ministero degli Affari Esteri (Roma), del Arquivo Histórico Municipal (A Coruña), de la Biblioteca Municipal de Estudos Locais (A Coruña) y del Arquivo Municipal (Ferrol-A Coruña).

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Hispania, 2019, vol. LXXIX, n.º 262, mayo-agosto, págs. 389-414 ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368, https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 Copyright: © 2019 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de una licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC-BY 4.0) Socialización española de la monarquía saboyana: la visita a Galicia de Amadeo I* Margarita Barral Martínez1 Universidad de Santiago de Compostela [email protected] RESUMEN: En la difusión de la identidad española durante la segunda mitad del siglo XIX las visitas reales fueron ejemplos de ceremonias civiles —acompañadas del repertorio religioso y castrense de la época— explotadas a modo de políticas públicas para la difusión de la nation-building, participando así en la conformación de las identidades políticas y culturales. Este artículo propone incorporar el estudio de la monarquía saboyana desde la combinación del poder político y simbólico a partir de un episodio concreto: la visita a Galicia de Amadeo I en agosto de 1872. A través del ceremonial monárquico desplegado de cara a la legitimidad de la nueva dinastía, pretendemos analizar el verdadero alcance de la nueva Corona en la socialización y nacionalización de la misma cuando, en principio, los actores sociales que la sustentaban no se reconocían ni en la forma ni en la persona que la representaba. Indagaremos en dos aspectos fundamentales: la proyección política de la visita y la percepción social de la misma. Nuestras fuentes serán las crónicas y reportajes hemerográficos, tanto la prensa provincial y regional como la * Este artículo forma parte de los resultados de un proyecto de investigación financiado por el Plan Nacional de I+D, Subprograma Generación del Conocimiento [HAR2015-66532-P] titulado «Corte, Monarquía y Nación liberal (1833-1885). En torno al Rey y la modernización política de España en el siglo XIX». Quisiera dejar constancia de mi agradecimiento a los evaluadores del texto original presentado, por sus correcciones y comentarios. Siglas utilizadas: Archivo General de Palacio, Sección Reinados, Fondo Amadeo I, Madrid (AGP, RR, AMI); Ministero degli Affari Esteri. I Documenti Diplomatici Italiani, Roma, (MAAEE, DDI); Arquivo Histórico Municipal, A Coruña (AMC); Biblioteca Municipal de Estudos Locais, A Coruña (BMEL); Arquivo Municipal, Ferrol, A Coruña (AMF). 1 ORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-6621-8561. Revista Hispania 262.indb 389 30/7/19 15:04 390 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 de edición central, junto con documentación del Archivo General de Palacio (Madrid), del Ministero degli Affari Esteri (Roma), del Arquivo Histórico Municipal (A Coruña), de la Biblioteca Municipal de Estudos Locais (A Coruña) y del Arquivo Municipal (Ferrol-A Coruña). palaBraS clave: monarquía; nacionalización; visitas reales; España; Amadeo I; Galicia. Spanish socialisation of the Savoyard Monarchy: Amadeo I’s visit to Galicia ABSTRACT: In the bid to disseminate Spanish identity in the second half of the nineteenth century, royal visits were examples of civil ceremonies — accompanied by the religious and military repertoire of the day — which were used in public policies to further nation-building efforts, thus helping to shape political and cultural identities. Based on the specific episode of Amadeo I’s visit to Galicia in August 1872, this article suggests that the study of the Savoyard monarchy should be included in this approach in view of its combination of political power and symbolic power. Through an analysis of the monarchical ceremonies deployed with a view to legitimizing the new dynasty, we explore the new Crown’s actual reach in relation to the dynasty’s socialization and nationalization at a time when, in principle, the social actors underpinning it did not themselves identify with either the form itself or the person representing it. We will investigate two critical aspects: the political implications of the visit and social perceptions of it. Our sources will be newspaper chronicles and stories, including both the provincial and regional press and central editions, together with documents from the General Palace Archive in Madrid, the Ministry of Foreign Affairs in Rome, the Municipal Historical Archive in A Coruña, the Local Studies Municipal Library in A Coruña and the Municipal Archive in Ferrol, A Coruña. Key wordS: monarchy; nationalisation; royal visits; Spain; Amadeo I; Galicia. CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO/CITATION: Barral Martínez, Margarita, «Socialización española de la monarquía saboyana: la visita a Galicia de Amadeo I», Hispania, 79/262 (Madrid, 2019): 389-414. https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011. Mi pare abbiamo fatto un viaggio al paese della luna2. intRoduCCión «Voy a cumplir una misión imposible, España está dividida por muchos partidos que se unirán contra el Rey extranjero y yo deberé devolverle la Corona 2 ROMANONES, 1965: 94. Revista Hispania 262.indb 390 30/7/19 15:04 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 391 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 que me han ofrecido. Mi lealtad no podrá salvarme del furor de los partidos». Así refería la situación el mismo Amadeo I a un oficial que había estado con él en la batalla de Custoza en 1866 durante la guerra austro-prusiana; se lo comentaba momentos antes de su partida hacia Madrid para asumir la Corona3. Desde la Ilustración, las imágenes y los símbolos identitarios fueron necesarios en Europa para construir un pasado nacional en espacios y comunidades políticas básicamente monárquicas, donde el rey aparecía como la encarnación de la nación; pasaba así a formar parte consustancial de la identidad nacional en construcción (nation-building)4. Sin duda, uno de los desafíos más notables de los sistemas políticos contemporáneos fue resolver el encaje entre principio monárquico y principio liberaldemocrático, es decir: cómo hacer compatible la existencia de una figura no elegida en un sistema político basado en la igualdad jurídica y gobiernos populares y representativos. Por lo mismo, a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX las monarquías se resignificaron y transformaron, se reinventaron, según la expresión de David Cannadine, convirtiéndose en «sistemas de engarce formal entre el nuevo orden liberal y las formas de poder procedentes del Antiguo Régimen», el poder simbólico-identitario de las nacionalidades, en definitiva5. Así, las Coronas y sus representantes pasaron por un proceso de nacionalización desde el siglo XIX utilizando como medios las iconografías, las ceremonias oficiales y los viajes y visitas reales, actos que convertían al monarquismo banal, expresión que desarrolla Olechnowicz para el caso británico a partir del nacionalismo banal de Billig6, a modo de políticas públicas del folclorismo de Estado7 para articular una comunidad imaginada8 que asegurase la pervivencia de la institución, además de consolidar el carisma nacional y constitucional de los soberanos9. Para Walter Bagehot existía en todo este proceso algo de emotivo que respondería al encanto o majestuosidad, merced al misterio, que significaba la Corona10. Pero se requería para ello transitar desde los rituales del Antiguo Régimen hacia la popularización de la institución en la etapa constitucional, para su transformación en símbolo nacional por excelencia. Para ello, fue necesario «mancharse las manos», como dice Reyero11, tomando contacto directo con las masas para hacerse visible ante ellas y para ellas, explotar la 3 SAGRERA, 1959: 129. 4 Para el estudio de la imagen de los reyes españoles, LA PARRA, 2011. REYERO, 2015. 5 BURDIEL, 2004: 23-24. CANNADINE, 1983. 6 OLECHNOWICZ, 2007. BILLIG, 1995. 7 THIESSE, 1999. 8 ANDERSON, 1983. 9 NARDI, 54 (2018): 33-61. 10 BAGEHOT, 2001. 11 REYERO, 2015: 249. Revista Hispania 262.indb 391 30/7/19 15:04 392 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 «monarquía escénica» de la que habla Javier Moreno12 para poseer poder, aunque éste fuese simbólico, como autoridad que era y pretendía continuar siendo13. En las dos últimas décadas la bibliografía referida al papel de las monarquías en la construcción de las identidades nacionales ha sido prolífera, redundando en la idea de que la sociedad aceptaba e incluso demandaba las escenificaciones monárquicas14. Así, los viajes y visitas reales fueron explotados por las testas coronadas europeas para volverse populares y nacionales, acercando la institución y sus representantes al pueblo, el auténtico depositario de la soberanía, para convertirse en símbolo de consenso social y de continuidad histórica, además de tener el componente de delimitación territorial15. Sin duda, las aglomeraciones populares durante las visitas reales serían la mayor prueba de respaldo social y moral que avalaba a la monarquía moderna, una prueba con la que Amadeo I no contaría, como veremos. En el estudio referido a la conversión de la Corona como emblema de la identidad nacional, el caso de Italia es uno de los más consumados. La dinastía Saboya fue un elemento clave en la configuración de la identidad nacional; el propio Víctor Manuel II y su sucesor Humberto I se presentaron como elementos indispensables de la identidad hegemónica, padres de la patria16: «La figura del re e della casa regnante, infatti, ammantate da una luce sacra (…). I simboli e gli emblemi della monarchia furono strumentalizzati allo scopo di conferire un’aura quasi totemica alla rappresentazione del discorso nazionale e del nuovo sistema unitario»17. Para el caso de España los estudios sobre el proceso de nacionalización han sido fructíferos en las últimas décadas y las nuevas aportaciones demuestran cómo en el liberalismo español también se llevó a cabo un programa destinado a nacionalizar a las masas desde la imagen de la Corona y los monarcas18. Así, al igual que sus primos europeos, los monarcas constitucionales españoles transitaron hacia una transformación de la institución para adaptarla a la contemporaneidad. En España también se desarrollaron programas de visitas y viajes oficiales a las diferentes regiones del reino buscando los baños de multitudes y de popularidad a través de la representación performática de la monarquía19. 12 MORENO LUZÓN, LXXIII/244 (2013). 13 GEERTZ, 1999. 14 VAN OSTA, 2006. GUAZZALOCA, 2009. BRICE y MORENO LUZÓN, 42 (2013). BANERJEE, BACKERRA y SARTI, 2017. SELLIN, 2017. 15 GEERTZ, 1993. 16 LEVRA, 1997: 47-64. CAMMARANO, 2009: 67-91. BRICE, 2010. 17 MANCUSO, 2013: 154. 18 Para el reinado de Amadeo I: MIRA ABAD, 2011; 37/2 (2007). GUTIÉRREZ LLORET y MIRA ABAD, 31 (2014). 19 BARRAL MARTÍNEZ, 2019; 2016; 68 (2015); 2012. RUBÍ, 2013; 2012. MORENO LUZÓN, LXXIII/244 (2013). Revista Hispania 262.indb 392 30/7/19 15:04 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 393 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 lA REAlidAd polítiCo-SoCiAl duRAntE El REinAdo dE AMAdEo i Tras el pronunciamiento del general Prim en 1868, que puso fin al reinado de Isabel II, las Juntas revolucionarias que se crearon a lo largo y ancho de la geografía española pretendieron asegurar el poder de la revolución. Con la creación de la Junta Superior revolucionaria, elegida en Madrid el 5 de octubre, el Gobierno provisional presidido por Serrano fue elegido tres días después y, con las elecciones a Cortes constituyentes del 15 de enero de 1869, las primeras con sufragio universal masculino para mayores de 25 años, se procedió a la elaboración y aprobación de una constitución que legitimara el nuevo régimen, de carácter democrático y monárquico, esto último entendido por muchos protagonistas de la septembrina como una traición. El hecho de que el anticlericalismo del gobierno fuese manifiesto desde el inicio llevó a una reacción eclesiástica agresiva, sobre todo con aquellas disposiciones que abrían la puerta a la laicización de actos de la vida que habían sido de ejecución exclusiva de la Iglesia: el registro de los nacimientos, nupcias y defunciones. Así, muchos párrocos también se unieron a las partidas que apoyaron la nueva sublevación carlista tras los resultados de las elecciones de abril de 1872, donde el pretendiente había perdido trece escaños en unos comicios definidos por las acusaciones de fraude20. Amadeo de Saboya, segundo hijo del rey de Italia Víctor Manuel II, símbolo de monarca demócrata, fue elegido por las Cortes el 16 de noviembre de 1870, aspecto discordante, cuando menos, con la legitimidad monárquica. Como muy bien apuntó Emilio Castelar, los reyes no podían salir de una asamblea ni de una urna electoral21. La misma prensa satírico-republicana como la revista Gil Blas se refería al «raro caso de monarca electivo que debía ganarse el favor popular»22. Debemos recordar también que otro elemento característico de estos años fue la publicidad que consiguieron las diferentes alternativas políticas, con multitud de nuevas publicaciones periódicas y de revistas, humorísticas unas y de calado político-intelectual otras, al abrigo de la libertad de expresión decretada en la Constitución de 1869 (Título 1º, art. 17). Esta nueva realidad propició la aparición de publicaciones ilustradas como La Ilustración Española y Americana (1869) y La Ilustración de Madrid (1870), ambas «alfonsinas», la reaparición de El Combate (1870), anticlerical, antimonárquico y militante de la revolución, o el semanario satírico-republicano La Campana de Gràcia (1870). 20 HIGUERAS CASTAÑEDA, 2018. TOLEDANO GONZÁLEZ, 14 (2015). BARREIRO FERNÁNDEZ, 2008. 21 ROMANONES, 1935: 375. 22 Gil Blas, Madrid, 05-01-1871. Revista Hispania 262.indb 393 30/7/19 15:04 394 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 El duque de Aosta contó con 191 votos a favor del total de 311 diputados que el día 16 de noviembre de 1870 asistieron a la sesión de Cortes23. Fue el primer intento de una verdadera monarquía democrática en España, con un rey no depositario de la soberanía, según establecía la Constitución, y con unas funciones ejercidas por los ministros; un rey «que reina y no gobierna»24. Inglaterra seguía siendo el modelo de democracia para los Estados europeos, junto con la conversión de la imagen de la monarquía en el emblema por excelencia de la autoestima nacional25. Sin duda, ambos propósitos animarían al rey Amadeo I en su proyecto de socializar la monarquía Saboya en España, pero era un joven de 25 años que «desconocía de España la historia, la lengua, las instituciones, las costumbres, los partidos, los hombres»26. Tampoco vislumbraba talento ni carácter para el gobierno, al parecer. Aunque pretendió ser la imagen de un soberano burgués y demócrata, había recibido una educación acorde a su estatus. Era, en definitiva, «una criatura del Risorgimento italiano, en cuyo universo espiritual, nacional-romántico y liberal, creció»27. Para compensar algunos de sus déficits en cuanto a imagen, defendemos la tesis de que Amadeo I se apoyó en su esposa, Mª Victoria dal Pozzo, ejemplo moral de madre de familia y religiosa, presentada como encarnación del modelo burgués de feminización del poder a través del bello ángel del hogar, esposa generosa que vivía en constante desvelo28 —en contraste directo con la familia de Isabel II—. Así, a ella correspondían las obras de beneficencia, la atención de los necesitados y asistir «piadosamente a largas historias de miseria y dolores»29. La caridad era uno de los referentes morales del momento y la realeza europea pretendió rentabilizarla, en tándem con la religiosidad, como elemento de configuración de su imagen pública al estar dirigidas fundamentalmente hacia el pueblo. María Victoria era, además, una mujer inteligente y culta que hablaba varios idiomas, entre ellos el castellano, lo que también contrastaba con la imagen previa de Isabel II30, y tenía sentido de Estado e interés por los asuntos públicos31. Pero el reinado de Amadeo I fue, en realidad, un fracaso tras un período 23 Además, hubo 27 votos a favor de Montpensier y 1 a la duquesa, 8 a Espartero, 63 a la república federal, 2 al príncipe Alfonso y 19 votos en blanco. FONTANA, 2007, vol. VI: 366. BAHAMONDE, 1994: 569. 24 PÉREZ GALDÓS, 2007: 579. 25 WILLIAMS, 1997. 26 PI y MARGALL, 1970 [1873]: 54 27 KLEINMANN, 1999: 259. 28 REYERO, 2015: 160. 29 AMICIS, 1906: 137. AGP, RR, AMI, caja 32, exp. 2; caja 34 exp. 8; caja 43, exp. 8. 30 Para un análisis comparado entre Isabel II y Mª Victoria de Saboya, GUTIÉRREZ LLORET y MIRA ABAD, 31 (2014): 139-166. 31 MIRA ABAD, 2011: 308. Revista Hispania 262.indb 394 30/7/19 15:04 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 395 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 de poco más de dos años. Para María Sierra, «el aprendizaje de la democracia debió de resultar, desde luego, conflictivo (…), como bien expresa, por ejemplo, el recurso de carlistas y republicanos a la alianza electoral [1871]»32. Además, aunque su origen extranjero e incluso su juventud pretendieron ser utilizados como valores añadidos para convertirlo en referencia simbólica de una identidad nacional moderna, el efecto fue el contrario. Este rasgo incluso se percibió en contraposición al ideal burgués de iniciativa y superación de la juventud, dejándose ver un rey demasiado joven e inexperto. Este contexto también ayuda a entender la indiferencia e incluso desprecio hacia el rey burgués, sencillo y despojado de toda suntuosidad, por parte de los nobles. Muchos de ellos vieron en la figura de Amadeo I un medio más de la revolución que los llevaría a la pérdida de sus privilegios; de ahí su apoyo a la dinastía Borbón. Desde el inicio del reinado, parte del gobierno, sobre todo los «alfonsinos» agrupados en torno a la figura de Cánovas, las viejas aristocracia y nobleza, e incluso, la misma opinión pública también mostró su escepticismo —cuando no frialdad y rechazo directo— por el nuevo soberano, cuyo gran valedor, el general Prim, había fallecido víctima de un atentado dos días antes de la llegada de Amadeo a Cartagena, puerto por el que entró en España el 30 de diciembre de 1870. Paradójicamente, el resto de casas reales y gobiernos europeos, a excepción de la Santa Sede, aceptaron la proclamación del duque de Aosta como monarca de España, cuestión que agradaba al propio Víctor Manuel II al considerar que daba «sicurezza di una larga maggioranza alle Cortes»33 y, por tanto, «l’avenir [serait] aussi facile à combiner»34. En realidad, la injerencia del soberano italiano en los asuntos del reinado de su hijo fue una percepción errónea del rey constitucional-democrático, confundiendo la política exterior italiana con las ambiciones de su propia dinastía35. SoCiAlizACión ESpAÑolA dE lA MonARquíA SABoyAnA El mismo Víctor Manuel había enviado a sus dos hijos mayores, Humberto y Amadeo, a recorrer y hacerse visibles en los territorios del reino de Italia con el fin de afianzar su posición dinástica. Pero, además, los Saboya hicieron extensible al extranjero la instrumentalización de los viajes y los jóvenes príncipes conocieron las monarquías vecinas en los períodos vacacionales. Cuando 32 SIERRA, 2017: 339. 33 Visconti Venosta a Cerruti, Florencia, 27-10-1870, MAAEE, DDI, Seconda Serie, 18701896, vol. I., doc. 381: 323. 34 Vittorio Emanuelle II a Visconti Venosta, Turín, 02-11-1870, MAAEE, DDI, Seconda Serie, 1870-1896, vol. I., doc. 442: 368. 35 PASCUAL SASTRE, 1995: 473. Revista Hispania 262.indb 395 30/7/19 15:04 396 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 Amadeo I llegó a España ya había estado en Francia, Inglaterra, Bélgica, Suecia, Dinamarca, Portugal, Turquía, Egipto y también España, a la que había venido de visita de cortesía (y como turista) a Isabel II en el verano de 1865, una vez que ésta, por consejo del presidente O’Donnell, reconociera a la monarquía italiana36. Esta estancia fue muy comentada en la prensa al especularse que la razón última del viaje del príncipe había sido su compromiso matrimonial con la infanta Isabel, la Chata; pero sobre el hipotético enlace no se llegó a concretar nada37. Tras desembarcar en Cádiz el 23 de agosto, procedente de Lisboa a donde había ido para visitar a su hermana pequeña Mª Pía, esposa del rey Luis I38, el príncipe italiano fue recibido por el marqués de Alcañices, gobernador civil de Madrid39. Visitó Sevilla, Málaga, Córdoba y Granada para dirigirse a continuación a Madrid, a donde llegó el día 3 de septiembre. Asistió a una corrida de toros, la fiesta del pueblo por excelencia, y presenció un simulacro de tiro en Carabanchel comandado por el general Serrano40. Finalmente, el día 6 viajó a San Sebastián en el tren del norte, donde fue recibido al día siguiente por la reina Isabel II y su marido, Francisco de Asís, la Infanta Isabel y el resto de la corte que acompañaba a la Familia Real en su estancia de verano en el palacio de Narros41. Después de asistir a la cena con los anfitriones, Amadeo paseó por las calles del pueblo de Zarautz admirando las casetas y bailando el aurresku en la romería del Prado Grande. El día 9 se dirigió a San Sebastián para continuar desde allí su viaje a Francia42. Al parecer, el duque «conservó de aquel viaje un recuerdo imperecedero (…). La impresión que guardó (…) fue de algo lejano e impalpable, de un sueño oriental irrealizable»43. El duque de Aosta era de complexión menuda, pero la práctica del deporte le había conferido agilidad. Tenía tres pasiones: la natación (su afición a los baños en el mar le endilgó el apelativo de «rey pez»), la equitación, y las marchas militares, esto último muy extendido entre las sagas monárquicas de la época a la hora de representar el poder regio. Pero siempre se consideró a sí mismo un rey de prestado en una corte borbónica; su condición de extranjero fue un obstáculo permanente para el hipotético arraigo de la monarquía44. Por 36 La Época, Madrid, 11-09-1865. 37 La Regeneración, Madrid, 23, 24 y 29-08-1865. La España, Madrid, 25-08-1865. La Esperanza, Madrid, 12-09-1865. La Época, 09 y 13-09-1865. El Contemporáneo, Madrid, 12-09-1865. SAGRERA, 1959: 61-68. 38 La Nación, Madrid, 27-08-1865. 39 José Osorio y Silva, duque de Sesto y marqués de Alcañices, sería después (siempre fiel a la dinastía de Borbón) uno de los personajes más influyentes de la Restauración de Alfonso XII. 40 La Iberia, Madrid, 24-08-1865. La Época, 06-09-1865. El Contemporáneo, 06-09-1865. 41 La Época, 08-09-1865. El Contemporáneo, 10.09.1865. 42 La Esperanza, 07-09-1865. El Contemporáneo, 06-09-1865. SAGRERA, 1959: 67. 43 SAGRERA, 1959: 62-63. 44 MIRA ABAD, 2011: 295. Revista Hispania 262.indb 396 30/7/19 15:04 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 397 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 ello fue consciente de que necesitaría pasearse por la geografía del reino para socializar su imagen y nacionalizar la nueva dinastía. Así, junto con los políticos del gobierno, especialmente Ruiz Zorrilla, y las élites locales afines a la nueva dinastía, las menos, se desarrolló un programa de proyección social de la dinastía, con el fin de acceder al poder, ejercerlo y conservarlo, o lo que es lo mismo, definir la majestad del nuevo reinado45 para «canalizar la voluntad popular sin romper con la legalidad histórica de la monarquía»46 y continuar con ello la nacionalización española en clave monárquica (saboyana). Para justificar la dinastía extranjera, de escasa tradición pero símbolo del liberalismo, los historiadores del régimen, como Antonio Pirala, vincularon la implantación de la nueva familia con la regeneración del país y defendieron las raíces que vinculaban a los Saboya con los Austrias, a través de la figura de Carlos I, y con los Borbones, a través de la de Felipe V47. Las referencias historicistas, igual que se hiciera previamente con Isabel II y después se hará con Alfonso XII, buscaban en todo momento vincular el pasado con el presente. Desde Italia también se recordaba el origen latino de ambos pueblos, un pasado común que enfatizaría la «civilización latina». Cuando tal pretensión no fue posible, tras la abdicación, se dio la imagen de una España analfabeta y dominada por grandes pasiones, es decir, fanatizada48. La actividad pública desarrollada por los monarcas para visibilizar y dinamizar su imagen, con el fin de recrear el nation-building necesario para su aceptación y permanencia, se llevó a cabo a partir, sobre todo, de tres medidas: 1. La continuidad de la antigua tradición de ennoblecer a las personas más cercanas a su figura y a los políticos más destacados, a pesar de ser este un aspecto que se contradecía con su condición liberal-demócrata. Pero fue una política de ennoblecimiento diferente a la desarrollada por Isabel II, porque se dirigió a las élites empresariales, burguesas y culturales. La concesión de nuevos títulos nobiliarios, además de robustecer la elite del poder, también buscó compensar el contexto hostil de la antigua nobleza partidaria de los Borbones y comandada, sobre todo, por el marqués de Miraflores y el duque de Alba49. De esta época proceden los títulos de Urquijo y Casariego como ejemplos significativos, además del de Príncipe de Vergara, con el que se pretendió sacar rédito 45 MIRA ABAD, 37/2 (2007): 1-24; 2011: 302. 46 BOLAÑOS MEJÍAS, 1999: 24. 47 PIRALA, 1870: 203. 48 Citado en MIRA ABAD, 2011: 315-316. 49 Cerruti (embajador italiano en Madrid) a Visconti Venosta (ministro de Exteriores italiano), Madrid, 09-11-1870, MAAEE, DDI, Seconda Serie, 1870-1896, vol. I. doc. 493: 419. Revista Hispania 262.indb 397 30/7/19 15:04 404 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 adornan a los individuos reunidos para con el Rey democrático (…) y la consiguiente repugnancia que en los mismos se desprende»74. Para el caso de Ferrol, la Marina hizo preparativos para recibirle «pero en la población nada se notaba ni el entusiasmo sería gran cosa»75. El alcalde, José Calvet, que pretendió en todo momento dar una imagen de civismo y buenas formas, tuvo que soportar el desplante del clero parroquial y de parte del castrense, que se negaba a asistir al Te Deum celebrado en San Julián para recibir al rey «elegido»76. También fue necesario distribuir «una paga al Departamento y se daría otra la víspera de la llegada para producir calor»77, además de recurrir a la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores para disponer de afectos que pudieran adornar la Casa Consistorial durante la recepción del monarca además de solicitar ayuda a particulares para alojar a parte de la comitiva regia, una cuestión que no siempre fue acogida con buena disposición78. Para el caso de la estancia en A Coruña también se recalcó en todo momento la ausencia del clero, «que se disponía (…) a ponerse enfermo», y cómo la condición republicana de la ciudad mostró hostilidad en todo momento. Varios particulares también se negaron a prestar sus muebles y el dueño de la Fonda Universal, al que se había propuesto preparar las comidas durante la permanencia de Amadeo, solicitó una retribucion exagerada y ser eximido «de responsabilidad en caso de envenenamiento»79. Además de que la visita fue recibida con frialdad y hostilidad, nos encontramos también con que las descripciones de los actos fueron igualmente hostiles en las ediciones no adictas. La prensa gallega referenciada, La Gacetilla de Santiago, de tendencia liberal-republicana en ese momento, y El Eco de Galicia, conservador-alfonsino, se manifestó declaradamente contraria, haciendo uso de la ironía y el desprecio al referirse a los actos y celebraciones realizados. Con respecto a la verdadera decoración que engalanó las ciudades, para el caso de Ferrol destacaron los desfiles y músicas militares, como no podía ser menos, además de la «iluminación general» durante la noche y algunos arcos, contrucciones efímeras que, junto a los construidos en A Coruña, fueron ejemplos de arte povera80. Para el caso de A Coruña, percalina y pinos constituyeron la decoracion fundamental —en lo que cabría suponer que eran mástiles engalanados—, junto con un arco de follaje que se describe como de laurel y otras 74 VIANA, 2014: 2. 75 El Eco de Galicia, Lugo, 08-08-1872. 76 Carta del Teniente Cura de San Julián, Nicolás Silva y carta del Vicario general castrense de Ferrol, Vicente Alcayde, al alcalde de Ferrol, José Calvet, 14 y 16-08-1872, AMF, exp. C-699/14. 77 El Eco de Galicia, 08-08-1872. 78 AMF, exp. C-699/14. 79 El Eco de Galicia, 13-08-1872. 80 REYERO, 2015: 219. Revista Hispania 262.indb 404 30/7/19 15:05 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 405 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 hierbas, reseñando que se debía al Partido Radical, siendo por tanto un acto de partido más que de la monarquía81. En el mismo bando con el que el alcalde de A Coruña, Federico Tapia, republicano y firmante del Pacto federal galaico-asturiano en 1869, anunció la visita real, si bien es cierto que atribuyó al gobierno el hecho de recomendar reducir los gastos en los festejos, puso en evidencia su intención de limitar la recepción a estrictos términos de cortesía, además de aprovechar las instrucciones gubernamentales como pretexto para no realizar gastos ni recomendación alguna a la ciudadanía82. Con todo, el jefe republicano federal de Galicia, Ramón Pérez Costales, consideró que el alcalde se excedía en atenciones83. El ambiente no parece mejorar con la publicación de un suelto que recogió El Eco de Galicia titulado «Lamentos del pueblo español». Un impreso donde se decía: «Es preciso hacerle oír [al rey] el lenguaje de la verdad, que por desgracia pocas veces llega a esas personas». A continuación, comparaba el estado de Madrid con el de la provincia, indicando que «mientras allí se anuncia en primero de mes el pago de las clases activa y pasiva, esta no ha cobrado un céntimo en A Coruña de los haberes de este año (…). Mientras cobran puntualmente 7,50 pesetas muchos individuos sin más méritos que el de haber sabido escalar el poder y desgobernar el país [referencia a la corrupción], los establecimientos de Beneficencia se hallan sin socorro, sin paga el clero y los maestros de escuela y sin cubrir otras mil atenciones, a la vez que se cobran (…) las contribuciones, para templar la sed de oro que devora a esos magnates»84. Una imagen también muy distinta a la oficial de La Iberia, progresista, o incluso El Imparcial, fue la crónica que publicó de nuevo El Eco de Galicia el 22 de agosto acompañada de un suelto que se repartió «con profusión», firmado por el republicano Pérez Costales y dirigido a Amadeo. En el mismo, el autor decía acercarse al rey «con todo el respeto que me merece un hombre y toda la repugnancia que me inspira un rey. (…) Estáis, pues, rey Amadeo en país completamente enemigo, pero enemigo leal. Aquí no hay calles que se llamen del Turco ni del Arenal [alusión a los atentados sufridos por Prim y por los reyes respectivamente] (…). Pero, señor, si (…) queréis conocer el estado del país y las necesidades de los pueblos, cosa que me permitiréis ponga en duda, (…) escuchad, rey Amadeo (…) la miseria del pueblo: Vuestro ministro ha podido, rebuscando, remitir estos días algún dinero a Ferrol para acallar un tanto las quejas de aquel departamento, y no llega ni aun para cubrir la mitad de lo que allí se debe a los empleados». Y concluía: «Adiós, rey Amadeo. Los 81 El Eco de Galicia, 20-08-1872. 82 Bando anunciando la visita del Jefe de Estado, Amadeo de Saboya, a La Coruña, Federico Tapia y Segade, 19-08-1872, BMEL, doc. 11. 83 GONZÁLEZ LÓPEZ, 1980: 664. 84 El Eco de Galicia, 13-08-1872. Revista Hispania 262.indb 405 30/7/19 15:05 406 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 republicanos de La Coruña desean que continuéis vuestro viaje sin novedad y hacen fervientes votos por el advenimiento de su ideal político»85. Como agravante, también circularon noticias referidas a la presencia de partidas carlistas que finalmente fueron «non nata(s)»86 y de la proclamación de la república en Ferrol87, algo que sucedería en realidad un mes y medio después de la visita del rey, entre el 10 y el 15 de octubre. Sin duda, esta última manifestación ayuda a ver con cierta nitidez el ambiente proclive al mismo alzamiento ya en los meses previos, lo que también nos lleva a pensar que quizá por esta razón el rey y el gobierno de Ruiz Zorrilla pretendieron desactivar dicho ambiente con una visita regia que se centró, casi exclusivamente, en la ciudad departamental. Incluso se encuentran diatribas abiertamente insultantes, como aquella de El Combate (republicano federal) que tachaba al rey de «desgraciado» y donde se mezclaba el reproche de ser un advenedizo (il povero bambino) con el hecho de apoyarse en intereses extranjeros (ingleses) y de ser un monarca del Partido Radical, además de suponer un coste de 30 millones «por ir de allá para acá, y no hacer nada de provecho»88. Este es el único dato que hemos localizado hasta la fecha de algún valor referido a los costes que pudo ocasionar la visita, pero sospechamos que se refiere a la asignación que desde el Estado se le hacía al rey tras la desamortización del Patrimonio Real efectuada con La Gloriosa. Frente a esto, en la mente del pueblo todavía estarían presentes las dádivas y la munificencia dispensadas por Isabel II a casas de beneficencia, pobres del pueblo, conventos y santuarios en su visita de 185889. El grado de desafección llegó a tal extremo que en El Eco de Galicia se hizo un llamamiento para «preparar la opinión por la legalidad existente, en favor de la causa del príncipe Alfonso [que] sostendrá las doctrinas monárquico constitucionales; combatirá el liberalismo racionalista y todo cuanto condene la Iglesia católica (…)». Estaba firmado por miembros de la redacción, entre los que se encuentra el mismo director, el conde de Pallares, y redactores como Nicandro García, José Mª Castro, Antonio Camba, Alejandro Castro, Teolindo María Romero, Manuel Freire Calviño, Segundo Castro Pita, Vicente Ruso o José Pardo Dominguez90. Así las cosas, este viaje vendría a ser un ejemplo de como los mismos mecanismos no obtendrán iguales resultados cuando los actores sociales que deberían sustentar la monarquía no se identificaban en la persona que la representaba. 85 El Eco de Galicia, 22-08-1872. 86 La Gacetilla de Santiago, 23-07-1872. 87 La Gacetilla de Santiago, 27-07-1872. 88 El Combate, 16-08-1872. 89 BARRAL MARTÍNEZ, 68 (2015); 2012. 90 El Eco de Galicia, 01-08-1872. Revista Hispania 262.indb 406 30/7/19 15:05 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 407 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 La mayoría del pueblo gallego tampoco consideraba «que en la patria de los Alfonsos pu[diera] aclimatarse una dinastía extranjera, y mucho menos la dinastía de D. Amadeo. (...). No puede pensar como piensan los españoles (…). Extraño a nuestros usos, costumbres y tradiciones para sus ojos y su espíritu nuestra historia es un libro en blanco». Frente a él, el príncipe Alfonso era aclamado como representación de la «legitimidad tradicional y española (…); hijo de una madre común, la patria (…). El nombre de D. Amadeo nada dice, nada recuerda a los españoles, el de Alfonso solo compendia una magnífica epopeya», recordando a todos los Alfonsos que le habían dado como herencia su condición de «católico, casto, grande noble, generoso, sabio y justiciero»91. Con respecto a la visita previa de Isabel II en 1858 y las posteriores de Alfonso XII en 1877, 1881, 1883 y 1884, si bien el protocolo de actuación de las celebraciones y ceremonias sigue unas pautas similares a las desarrolladas durante la visita de Amadeo I, las estancias de los Borbones fueron actos multitudinarios y emotivos para el pueblo, convirtiéndose en romerías gallegas españolizadas en clave monárquica (borbónica). Además, se explotó el valor moral de la munificencia de los reyes. Para el caso de la visita de Amadeo, aunque se justificó en la penuria económica la ausencia del ornato y percalina en las celebraciones, aspecto que también era acorde con el estilo de vida sencillo del soberano, la sociedad gallega mostró, sobre todo, indiferencia. El silencio del pueblo fue una evidencia muda pero elocuente, el mayor mensaje que recibió Amadeo I en Galicia. Lo narrado hasta aquí nos muestra las tensiones políticas e incluso el estado real de la sociedad. Ante tanta desolación con respecto a la acogida popular del monarca, la corte inició su viaje de regreso a Santander el día 21, alegando que debía hallarse en la capital el 24. Frente a esto, se reprochaba que Amadeo debiera haber permanecido en A Coruña tres días y visitar también Vigo, Santiago y algún otro punto del territorio. Quizá tanta precipitación se debió al mismo hecho de considerar que su presencia en Galicia por más tiempo excedería en frialdad al recibimiento previo que había tenido en Asturias92, además de temer el inminente alzamiento republicano de Ferrol o, incluso, la posibilidad de un segundo atentado. Aunque la finalidad de la estancia fuera obtener reconocimiento y prestigio, contando además con el precedente del viaje de Isabel II, lo cierto fue que los resultados fueron nulos en este sentido. En Galicia, los republicanos, alfonsinos, montpensieristas, carlistas, la nobleza y el clero tampoco se sumaron a la monarquía de Amadeo I. Los términos «entusiasmo» e «indescriptible» de la prensa oficial, junto con otros similares, no dejaron de ser objeto de burla en coplillas de la prensa satírica, que ridiculizaban en todo momento la 91 El Eco de Galicia, 06-08-1872. 92 La Esperanza, 26-08-1872. Revista Hispania 262.indb 407 30/7/19 15:05 408 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 propaganda oficialista del evento93. Además, las ediciones no afines atribuyeron el objetivo propagandístico del viaje al Partido Radical y a «D. Manuel» (entiéndase Ruiz Zorrilla), más que al propio soberano94. Junto al hecho de utilizar la ironía para referirse a la propia figura de Amadeo I, que «se festeja[ba] a sí mismo»95, también se recurrió a la réplica argumentativa para desmontar la propaganda de la visita utilizando tres elementos irrebatibles: 1. La interpretación de la historia, un elemento también recurrente en las monarquías europeas del momento para legitimar las testas coronadas en la realidad contemporánea. De ello también dejó costancia Galdós, al escribir que la monarquía «traída de un italiano es como petardo puesto en el corazón del pueblo»96. La falta de majestad de la que habla Mira Abad no sólo la rechazaban sus detractores sino el mismo pueblo, que todavía prefería un «rey más real»97. Aunque el monarca hubiese podido solventar su condición de foráneo y con poca majestad, era muy difícil poder vincular una monarquía de imagen democrática con una sociedad todavía muy sacralizada, donde la tradición y la historia (dinástica) seguían pesando demasiado, una historia donde la memoria del tiempo pasado se fundía con la imagen del presente. Otro aspecto que progresistas y radicales, junto con el propio rey, infravaloraron, incluso ignoraron, fue la connotación identitaria autóctona. En realidad, el sentimiento de referencia al pueblo, a una patria, es anterior y más arraigado que el de pertenencia a una nación; y ambos conceptos no son equivalentes ni intercambiables98. Por lo mismo, al no incluirse en la performance monárquica desplegada durante la visita el origen geográfico (a través del tipismo y la referencia a la indumentaria regional) y la especificidad cultural más allá de las referidas «gaitas del país», no se avanzó en la socialización y nacionalización de la Corona saboyana. 2. La sociedad española en general y la gallega en particular todavía eran muy tradicionales. La revolución liberal había operado más en el plano político-jurídico que en el plano social, donde se seguía dialogando con aspectos del Antiguo Régimen. La Iglesia seguía teniendo mucho poder social y moral y aunque se explotó el recurso de la religiosidad al hacer 93 «Estos vivas son muy raros / no estoy hecho á cosas tales / ¿Son de fondos provinciales? / —Sí, señor, mas no son aros; / nos cuestan á cinco reales (sic)». El Garbanzo, Madrid, 15-08-1872. 94 El Combate, 16-08-1872. 95 La Esperanza, 26-08-872. 96 PÉREZ GALDÓS, 2007: 579. 97 SPERONI, 1989: 81 y 90. 98 VIROLI, 2019. Revista Hispania 262.indb 408 30/7/19 15:05 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 409 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 alarde de un monarca católico, devoto y practicante, aspecto con el que también se pretendió desactivar el hecho de ser hijo del rey excumulgado, en Galicia parte del clero también mostró su animadversión negándose a recibirlo. Además, en el afán progresista de los radicales no se explotó el fuerte valor moral de la beneficencia, una función que todavía se relacionaba con la caridad cristiana. Se evidencia como algo residual en el programa, reducida a una visita a la beneficencia de Ferrol momentos antes de partir hacia A Coruña99, donde también visitó por unos minutos las dependencias benéficas. Pero no se menciona depósito económico alguno. Sin embargo, y según consta en los originales que se conservan en el Archivo General de Palacio, en el viaje realizado a Alicante en marzo de 1871 los reyes Amadeo I y Mª Victoria sí depositaron donativos para conventos, viudas con hijos, alimentos para presos y establecimientos benéficos y sábanas para hospitales100. Cabe pensar entonces que la función caritativa fue algo estimulado sobre todo por la figura de la reina, empatizando con la imagen de feminización del poder. 3. Se refleja también el interés por parte de la oficialidad por la conexión entre la idea de progreso, de modernidad, y la monarquía. El progreso era uno de los estímulos del imaginario colectivo nacional. El ferrocarril, el telégrafo, la edición de revistas pintorescas e ilustradas y los álbumes con la fascinación de la fotografía como espejo de una nueva realidad social ante los cambios que implantaba la cultura liberal, a través de una compleja e inestable realidad política. Esta pretensión adquirió fuerza en la ciudad de Ferrol, en estrecha relación con la innovación tecnológica que se estaba desarrollando en el Arsenal y sus astilleros101; y a través de la visita a la Fábrica de Tabacos del barrio de A Palloza de La Coruña, una de las instalaciones fabriles más representativas de la Galicia del momento, con el aliciente de ser una concentración fundamentalmente femenina y de ideología federal. Emilia Pardo Bazán, que junto a otras damas de la aristocracia tampoco aceptaba al «rey extranjero», novelaría años después en La Tribuna que, desde entonces, las cigarreras de Marineda tenían «a quien echar la culpa de todos los males que afligían a la Fábrica»102. Pero la prensa detractora, tanto la alfonsina como la republicana, también contrarrestó de forma directa y sin contemplaciones este discurso oficial de progreso con la veracidad de la misma realidad gallega. Enumeraron y exaltaron las necesidades económicas del momento y el olvido de la región desde el centralismo estatal. 99 La Iberia, 21-08-1872. 100 AGP, RR, AMI, caja 34, exp. 8. 101 Véase RAMIL, 1998. 102 BURDIEL, 2019: 81. PARDO BAZÁN, 2002: 207. Revista Hispania 262.indb 409 30/7/19 15:05 410 MARGARITA BARRAL MARTÍNEZ Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 ConCluSionES Una vez que llega a los individuos la transmisión de una identidad a través de mensajes directos o codificados, la asimilación del concepto de nación tendrá más o menos éxito en función de una serie de variables y donde el nivel privado y las circunstancias particulares justifican en buena medida la asunción de esa identidad. Para el caso de la monarquía se puede hablar de dos tipos de origen de la legitimidad: aquella de carácter político que le viene por la codificación constitucional, y otra simbólica, que no es menos importante a la hora de socializar y nacionalizar la institución. La vertiente simbólica procede de la historia (herencia y tradición dinástica) y se alimenta de su representación, la proyección pública y la percepción social para convertirse en vértice superior de la identidad nacional. Y es esa misma identidad nacional que asume o incluye la Corona la que determina el prestigio (dígase socialización) de la institución. Para el caso de la dinastía Saboya en España entre 1871 y 1873, aunque sí se aunaron esfuerzos para llevar a cabo una socialización y nacionalización de la misma más allá de la legitimación política que le otorgaba la Constitución y su atípica elección en Cortes, no se consiguió asentar un discurso ni en torno a la legitimidad dinástica frente a los Borbones ni en torno a la legitimidad simbólica. Amadeo de Saboya pretendió enraizar una nueva dinastía moderna, burguesa, y para ello buscó construir su imagen sobre estos valores, al igual que otras monarquías vecinas y donde el recurso de los viajes reales también fue un elemento de promoción de la identidad nacional en construcción (nation building), caso de la visita a Galicia en 1872. Pero si bien es cierto que la realidad revolucionaria de la que emanó no lo favorecería, tampoco lo hizo la realidad social que imperaba. La monarquía tenía que ser cierto reflejo de la sociedad de su tiempo para ser asumida por el pueblo como elemento identitario, como símbolo nacional. Progresistas, radicales y el mismo rey se olvidaron de que la historia y la tradición eran componentes esenciales de la institución en una sociedad todavía muy definida por caracteres más propios del Antiguo Régimen que de las emergentes sociedades capitalistas del último cuarto del siglo XIX. Además, pese a las nuevas formas que acompañaron al rey —en alguna media debidas a su educación en Italia—, que siempre mantuvo una correcta actitud política, juró la constitución, fue afable y sencillo en el trato y rechazó las camarillas que habían definido la corte isabelina103, en su imagen siempre pesó como una losa la condición de extranjero. Ante tanta adversidad social y política, que lo llevaron a pensar que había hecho «un viaggio al paese della luna», tal y como le confesó a su amigo íntimo el marqués de Dragonetti104, Amadeo de Saboya utilizó como motivo ocasional para presentar su renuncia 103 PASCUAL SASTRE, 2018: 294. 104 ROMANONES, 1965: 94. Revista Hispania 262.indb 410 30/7/19 15:05 SOCIALIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA MONARQUÍA SABOYANA: LA VISITA… 411 Hispania, 2019, vol. LXXIX, nº 262, mayo-agosto, págs. 389-414, ISSN: 0018-2141, e-ISSN: 1988-8368 https://doi.org/10.3989/hispania.2019.011 un asunto de Artillería. Pero en realidad, «aquel engañado príncipe se encontró prisionero de los radicales y no vio medio de romper sus ataduras sin desatar los vientos revolucionarios»105. Tras su abdicación, el 10 de febrero de 1873, para sí y sus hijos, al día siguiente se proclamó la república. De este momento fue testigo el intelectual gallego Curros Enríquez, quien escribió al respecto: «Me retiraba de la tribuna pública del Congreso de los Diputados (…) donde acababa de proclamarse la República (…), sin costar a mi patria una sola gota de sangre (...), orgulloso de haber asistido a aquella proclamación (...)»106. Nada más proclamarse el nuevo régimen se constituyeron las Juntas revolucionarias en las principales ciudades de Galicia. Amadeo I había pasado a la historia. BiBliogRAfíA Amicis, Edmundo de, España. Impresiones de un viaje hecho durante el reinado de D. Amadeo I, Barcelona, Biblioteca Maucci, 2002 [1906]. [Traducción castellana de Cátulo Arroita]. Anderson, Benedict, Imagined Communities. Reflections on the Origin and Spread of Nationalism, London/New York, Verso, 1983. [Traducción al castellano en Madrid, Fondo de Cultura Económica Española, 2006]. 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