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Universidad de Santiago de Compostela Facultad de Ciencias Políticas y Sociales Grado en Ciencia Política y de la Administración Trabajo de Fin de Grado Cuba, ¿hacia dónde?: un análisis prospectivo Gal: Cuba, cara onde?: unha análise prospectiva Engl: Where is Cuba going? A prospective analysis Olalla Losada Vázquez Director: Dr. Celestino García Arias Junio 2016
ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN .............................................................................................................. 1 1.1. Objetivos ........................................................................................................................ 2 1.2. Técnica de Construcción de escenarios ......................................................................... 3 2. LA IDENTIFICACIÓN DE LOS FACTORES DE CAMBIO ..................................... 11 2.1. La evolución temporal del régimen cubano ................................................................. 11 2.1.1. La clasificación de Linz y Stepan...................................................................... 12 2.1.2. Las etapas del régimen cubano .......................................................................... 12 Conclusiones ......................................................................................................... 26 2.2. Las teorías de la transición aplicadas al caso cubano .................................................. 30 2.2.1. El enfoque estructuralista .................................................................................. 30 2.2.2. La tradición de fuerzas sociales ........................................................................ 40 2.2.3. El enfoque estratégico ....................................................................................... 42 Conclusiones ......................................................................................................... 43 3. LOS FACTORES CRÍTICOS Y LOS FACTORES CONTEXTUALES ................... 45 3.1. Los factores críticos de cambio ................................................................................... 45 3.1.1. Apertura económica .......................................................................................... 46 3.1.2. La cohesión institucional ................................................................................... 51 3.2. Los factores contextuales ............................................................................................. 58 3.2.1. Crisis económica ............................................................................................... 59 3.2.2. Cambios en las relaciones exteriores ................................................................ 60 3.2.3. Transformación social ....................................................................................... 64 Conclusiones ......................................................................................................... 66 4. LA CONSTRUCCIÓN DE ESCENARIOS.................................................................... 67 4.1. Los escenarios .............................................................................................................. 68 5. CONCLUSIONES............................................................................................................. 89 6. BIBLIOGRAFÍA............................................................................................................... 93
1 1. INTRODUCCIÓN A 57 años del triunfo de la Revolución que marcó un hito en la historia de Cuba, el país se presenta hoy como un entramado de imágenes que plantean múltiples interrogantes sobre el futuro. A lo largo de su historia, han sido numerosas las veces en las que se ha puesto fecha de caducidad al régimen revolucionario, en particular la Guerra Fría, la caída del bloque soviético, el embargo estadounidense y la desaparición de Fidel Castro de la primera línea política. No obstante, estos hechos no han sido suficientes para provocar el fin del orden revolucionario que se iniciaba en 1959. Parece que los movimientos que se han estado produciendo en la Isla en los últimos años, con la implementación de reformas económicas y el cese de hostilidades con los Estados Unidos, están llamados a marcar otro punto de inflexión en la historia cubana y a poner a prueba la supervivencia del régimen una vez más. Muchos auguran ya una nueva etapa en la que Cuba al fin se abrirá al capitalismo y consecuentemente a la democracia liberal. En nuestra opinión, muchas de las interpretaciones que se han dado sobre los cambios que han tenido lugar en la Isla han sido erróneas por varias razones; en primer lugar, se aprecia una tendencia a analizar el caso cubano normativamente, desde lo que cada uno desea o cree que debe ser Cuba, lo cual nos remite inmediatamente a la polarización de opiniones y de concepciones que se tienen acerca del país; en segundo lugar, muchos de los estudios que hablan de Cuba, o los juicios que se emiten acerca de su futuro, tienden a atribuirle un destino unidireccional y casi inevitable, que por lo general coincide con la adopción de las formas económicas, políticas y sociales propias del mundo occidental. El propósito de este trabajo es, por lo tanto, sumarse a los análisis sobre el futuro que le pueda esperar a la isla en los próximos años, pero desligarse al mismo tiempo de estas formas de analizar el caso cubano. Partimos de la base de que se están dando pasos que pueden derivar en transformaciones sin precedentes en las relaciones socioeconómicas, en el papel del Estado, e incluso en el papel de la sociedad. Además, Raúl Castro ha anunciado que en 2018 dejará su mandato como Presidente y, por cuestiones biológicas, con él abandonarán la primera línea política los últimos miembros de la generación de líderes históricos de la Revolución, que
2 hasta ahora habían formado parte de los más altos órganos de decisión del país, lo cual a nuestro criterio abre la posibilidad de que el cambio sea político también. No obstante, creemos que se trata de un proceso inacabado, que puede avanzar en varias direcciones o incluso ser revertido bajo determinadas circunstancias. Nuestra intención es, por lo tanto, establecer un marco dentro del cual interpretar los cambios económicos que se están produciendo en el país, y por otra parte, juzgar si estos cambios en la esfera económica van acompañados necesariamente de un cambio político a la luz de los retos que tiene que afrontar el régimen. Para ello la clave y la innovación de nuestro trabajo será la elaboración de un análisis prospectivo que utilizará la técnica de construcción de escenarios. Esta técnica nos ofrecerá numerosas ventajas y formas de pensar acerca del futuro a partir del análisis de los factores de mayor interés, los valores que pueden tomar y como ellos interactúan para causar un desenlace u otro situando el caso cubano en el futuro. Todo ello responderá a una pregunta de investigación general, que es: Cuba, ¿hacia dónde? No obstante, dadas las características de nuestro trabajo, creemos conveniente formular en este inicio preguntas de investigación más concretas que sirvan para orientar mejor sobre nuestro propósito, a saber: ¿qué es lo que ha cambiado en los últimos años en Cuba?; ¿cuáles son los factores más importantes en los que tenemos que centrarnos para determinar si finalmente se va a producir un cambio de modelo económico?; ¿qué evolución cabe esperar de los mismos?; ¿los cambios se extienden también a la esfera política?; ¿cuáles son los factores críticos que explicarían, de producirse, estos cambios en la esfera política?, ¿cómo interactúan los cambios económicos con los cambios políticos?, ¿cuáles son los resultados posibles, es decir, los futuros posibles para Cuba a la luz de la combinación de todas estas potenciales transformaciones? 1.1. OBJETIVOS En cuanto a los objetivos que persigue el trabajo, creemos conveniente hacer una diferenciación entre aquellos que se relacionan directamente con la naturaleza y propósito de esta investigación y, por otra parte, aquellos vinculados con lo que se persigue alcanzar a partir de la elaboración de un Trabajo de Fin de Grado.
3 En relación con el tema de investigación, los objetivos son: Conocer en profundidad la realidad cubana. Establecer para ello diferentes aproximaciones teóricas y analíticas que nos permitan entender su evolución y rasgos principales. Presentar una explicación coherente y bien fundada acerca de los cambios que se están produciendo. Ver hasta qué punto estos cambios pueden transformar el orden económico, político e incluso social de la Isla. Identificar los factores críticos que conducen estos cambios. Situarlos en el contexto en el que tienen lugar. Aplicar la técnica de construcción de escenarios y explorar sus ventajas así como identificar sus límites e inconvenientes. Construir imágenes de futuro a partir de la evolución que lógicamente se desprenda de estos factores. En cuanto a los objetivos como Trabajo de Fin de Grado: Aplicar los conocimientos, las competencias, las habilidades y las capacidades generales adquiridos previamente en el grado. Ser capaz de buscar, gestionar e interpretar datos y hechos relevantes con los que emitir juicios y desarrollar un pensamiento lógico y creativo. Elaborar un trabajo de interés académico relacionado con la Ciencia Política. Desarrollar habilidades de aprendizaje autónomo. Argumentar y exponer razonadamente. 1.2. LA TÉCNICA DE CONSTRUCCIÓN DE ESCENARIOS En esta primera parte haremos una breve introducción a la técnica de construcción de escenarios que guiará nuestro trabajo en las líneas posteriores. Esta aproximación tiene como objetivo explicar la adecuación de este modelo a nuestro propósito, y justificar la utilización de esta técnica para los fines de nuestro trabajo. Creados en los años sesenta por Herman Kahn, la construcción de escenarios forma parte de los llamados análisis prospectivos. La prospectiva de acuerdo con Antenaza (2010)
4 no aspira a adivinar el futuro ni hacer una previsión pormenorizada de hechos, sino a construir situaciones hipotéticas que permitan identificar acontecimientos clave que puedan desembocar en variaciones esperadas o no de la realidad en curso. La técnica de construcción de escenarios responde a estos propósitos en la medida en que constituye una forma de definir imagines posibles de futuro, fruto de trayectorias específicas (y diferentes) de eventos y evoluciones de variables que se consideran críticas. Además, se encuadra también en el marco de los contrafácticos. Los futuros contrafácticos actúan con la misma lógica que los contrafácticos históricos. Junio y Mahken (2013), citando a Fearon (1991), establecen que de la misma forma que los contrafácticos históricos sirven para testar hipótesis cuando hay una falta de datos históricos, los contrafácticos futuros actúan lógicamente de la misma manera en el sentido de que los datos necesarios todavía no existen. En esta línea Weber (1996, p.277) reafirma que los contrafácticos pasados y futuros deben ser considerados lógicamente equivalentes. Un objetivo común de ambos es manipular una sola variable mientras que las demás permanecen constantes; a pesar de que haya más certeza en los contrafácticos históricos en el sentido de que los hechos ya han ocurrido, ambos contrafácticos operan en el mismo espacio lógico, puesto que los contrafácticos futuros asumen que algunos contextos permanecerán, de igual forma, estables en el futuro. A este respecto Barma, Durbin, Lorber y Whitlark (2015) añaden que el análisis prospectivo puede iluminar mejor intersecciones sorprendentes y dinámicas sociopolíticas sin las limitaciones de percepción impuestas por un detallado conocimiento histórico. Son múltiples los usos para los que sirve esta técnica; inicialmente fue concebida para favorecer la toma de decisiones sobre temas de seguridad nacional. Gradualmente la técnica fue expandiéndose y adaptándose a diferentes áreas de investigación y análisis prospectivo, como la planificación militar, los contextos empresariales, económicos y al análisis político. 1 La aplicación de la técnica de construcción de escenarios al análisis político estratégico surge ante la posibilidad de contar con un instrumento que favorezca el análisis y la discusión de las transformaciones y los retos de nuestras sociedades a fin de poder comprender la complejidad 1 Algunos organismos internacionales han adoptado este método de análisis para el desarrollo de escenarios que faciliten la toma de decisiones estratégicas en sus áreas de actuación, como los escenarios educativos de la OCDE, UENSCO y CEDEFOP, o los escenarios desarrollados por la Organización Internacional de Migraciones. En el ámbito del análisis político se destacan los escenarios prospectivos realizados en Sudáfrica durante el Apartheid, sobre el conflicto en Colombia y acerca del futuro de Japón.
5 e incertidumbre de los contextos económicos, sociales y políticos en los cuales se desenvuelven los actores en una determinada región (Antenaza, 2010). Debido a la multiplicidad de este tipo de contextos 2 , la técnica de construcción de escenarios adopta diferentes formas en función de la pregunta exploratoria y del propósito para el que se ha elegido, con lo cual, nos limitaremos a explicar y a definir aquellas cuestiones de la técnica que se relacionen con el propósito de nuestro trabajo. De acuerdo con Hanna Kosow y Robert Gabner (2008) del German Development Institute, en su trabajo sobre métodos de futuro y análisis de escenario, señalan cuatro funciones ideales de esta técnica, a saber: - Función exploratoria o científica - Función comunicativa - Función de concretización y creación - Estrategia de decision-making Las dos primeras funciones, se caracterizarían por ser pasivas¸ en el sentido en el que se limitan a hacer un análisis y comunicar sus resultados, mientras que las segundas asumen un carácter proactivo 3 más enfocadas a su utilización como herramientas para el policymaking 4 . Dadas las dimensiones y de acuerdo con el propósito de nuestro trabajo, nos centraremos en la construcción de escenarios como medio o instrumento para construir interpretaciones y maneras de entender un determinado proceso - es decir, en su enfoque pasivosin intención de trascender el espacio teórico que resulte de este análisis. En este sentido, siguiendo a Junio y Mahnken (2013), la utilización del escenario se vincula con la construcción de teorías en la medida en que un análisis estructurado de contrafácticos futuros ofrece una aproximación única al estudio de efectos causales en los sistemas sociales. Lo que permite esta técnica es pensar acerca de cuáles son las variables de 2 La multiplicidad de contextos en los que puede ser aplicado, es señalado por Kosow y Gabner (2008,p.23) como uno de los motivos por el cual no hay un canon de métodos claramente definido para las técnicas con escenarios. 3 Para establecer esta consideración nos basamos en el trabajo acerca del análisis político prospectivo de Franche (2005) el cual diferencia citando a Ial, dos tipos de enfoque dentro de la prospectiva política: uno pasivo, centrado en las tareas analíticas y descriptivas produciendo pronósticos sin la intención de responder a alguna amenaza en específico; y el otro activo que explícitamente intenta generar una respuesta, recomendar una política o asumir alguna acción 4 Este método, de acuerdo con Dong-Ho Han (2011) hace posible para los responsables de elaborar políticas, tomar una decisión en el presente basándose en los futuros alternativos y las incertezas que este método de análisis prospectivo permite vislumbrar.
6 mayor interés, qué valores pueden tomar esas variables y cómo ellas interactúan para causar valores en la variable dependiente situando el caso estudiado en el futuro. Siguiendo de nuevo el trabajo de Antenaza (2010), la forma de realizar este proceso, se basa en primer lugar en determinar el foco de la investigación. Para ello, en la construcción de los escenarios es fundamental abarcar la información suficiente sobre el contexto a través de la cual establecer la pregunta exploratoria que va a guiar el ejercicio prospectivo 5 . Establecer esta pregunta, es lo que permite posteriormente identificar los factores acerca del foco de la investigación que van a conducir el desarrollo de los escenarios y a determinar sus resultados. En esta fase se trata de reunir el mayor número de factores posibles que puedan darse en torno a la pregunta de investigación, para posteriormente diferenciar los factores identificados entre las tendencias estructurales y los factores de ruptura o críticos. Para ello, resulta pertinente preguntarse, por un lado, cuáles son los factores que parecen inevitables o predeterminados y, por otro lado, cuáles podrían ser los factores que definen o cambian significativamente la naturaleza o la dirección de los escenarios. Cuando se ha realizado un amplio listado de factores determinantes, siguiendo las tendencias estructurales de los factores críticos o de ruptura y tras contemplar las interacciones clave entre los distintos factores críticos se ha de llegar a las variables críticas que son independientes entre sí; cada estado posible de esas variables críticas permitirá de forma parcial describir situaciones posibles y cualitativamente distintas en el futuro, cuya combinación definen de forma consistente el espectro de lo posible. Por lo tanto, en relación a nuestro trabajo, la técnica de construcción de escenarios se vuelve un método que se ajusta correctamente a nuestros propósitos por múltiples razones. Nuestro estudio acerca del futuro de Cuba, se inscribe en un tipo de proceso político y de cambio socioeconómico complejos. Caracterizado por la incertidumbre que implica aproximarse a un hecho todavía futuro, la técnica de construcción de escenarios, nos parece la más adecuada por constituir un método flexible y adaptable al hilo que vaya tomando la investigación 6 . Esta técnica además, se adecúa a nuestros propósitos de analizar el pasado, presente y futuros cubanos, en la medida en que la identificación de las variables críticas ha 5 Esta parte es la que Barma, Durbin, Lorber y Whitlark (2015, p.7), identifican como la high level introduction section, por ser el momento en el que se reflexiona sobre la cuestión de interés en términos generales. 6 De acuerdo con Antenaza (2010), los escenarios son instrumentos que buscan disminuir o “controlar” el nivel de incertidumbre, especialmente en situaciones de rápido cambio social y compleja interacción social.
7 de pasar por la comprensión e identificación de la evolución de dichas variables a lo largo del tiempo 7 . Además, las ventajas e implicaciones de esta técnica se adecúan también a las características de nuestra investigación. 1) Falta de datos: Los escenarios se constituyen como un método útil para la construcción de teorías y diseños de investigación de cuestiones que carecen de una base empírica, a la vez que se ajustan a las imperfecciones de la información que con total certeza aparecerán a lo largo de nuestro trabajo. La razón está en que a pesar de que deben estar basados en evidencias y análisis lo más sólidos posibles, dan margen a la introducción de la imaginación y reflexiones a veces “atípicas” sobre el posible sentido del cambio, sobre todo en relación a aquellas variables que no puedan ser traducidas cuantitativamente. Además, constituyen una oportunidad para recolectar nuevos datos. Es decir, esta técnica complementa modelos de investigación científica más formalizada, no obstante, sin reemplazarlas en ningún caso. 2) La articulación de visiones del mundo: De acuerdo con Junio y Mahnken (2008, p.387) la técnica de los escenarios es útil para ayudar a relacionar teorías. A este respecto Dong-Ho Han (2011), refiriéndose al campo de las Relaciones Internacionales, pero cuyas consideraciones son perfectamente aplicables a nuestra disciplina, se refiere a que una de las ventajas de los escenarios es el carácter ecléctico del proceso de investigación. En nuestro trabajo esto es fundamental por el hecho de que la combinación de diferentes teorías será crucial para identificar y dar un significado a aquellas variables que juzguemos como críticas, además esto nos permitirá llenar algunos vacíos empíricos y aumentar el alcance de nuestra investigación. 3) Evitar sesgos cognitivos: Una de las ventajas más señaladas de la técnica de construcción de escenarios, es la oportunidad que ofrece para compensar los sesgos cognitivos endémicos a cualquier tipo de 7 A este respecto, Dong-ho Han (2011, p.52) señala que el énfasis en el análisis prospectivo, no significa que la lógica del escenario ignore las lecciones del pasado. Más bien, enfatizando el carácter prospectivo del trabajo, la técnica de construcción de escenarios hace que el investigador mire hacia al futuro investigando el pasado, guiado por las lecciones derivadas de experiencias pasadas.
14 fundamental; a partir de ese momento, todas las organizaciones sociales, políticas y económicas se ponen bajo el control del partido transformándose en correas de transmisión del mismo. La movilización política de las masas es considerada normalmente como la esencia del totalitarismo. Se realiza a través de las organizaciones creadas por el régimen. La participación de la ciudadanía en esta movilización es activa, demandada y premiada desde el régimen, lo que lleva a la condena de la obediencia pasiva de las esferas de vida privada alejadas de esta militancia. La relevancia de este tipo de movilización no puede ser entendida sin la referencia al papel central que en este tipo de regímenes políticos cumple el partido único; orgánicamente burocratizado y jerarquizado. Alrededor del mismo se articulan una serie de organizaciones, tanto a nivel territorial como sectoriales, a través de las cuales el partido cumple funciones vitales para el establecimiento del régimen totalitario. La resocialización política se logra a través de una mezcla de propaganda, educación y coerción. El partido cumple una función fundamental con respecto al liderazgo del régimen, pues es dentro de su estructura donde se produce el reclutamiento, el examen, selección y entrenamiento de la nueva élite política. El liderazgo en los regímenes totalitarios concentra todo el poder y es carismático y arbitrario. Los líderes gobiernan sin límites y sus reacciones son imprevisibles. La arbitrariedad es tal que alcanza tanto a los ciudadanos como a los miembros de la élite. - 1959-1970: los primeros años revolucionarios En la realidad cubana del momento, la ideología está estrechamente vinculada con los objetivos revolucionarios que, una vez que la Revolución alcanza el poder, pasan a extrapolarse a las formulaciones económicas, sociales y políticas del país. Fundamentalmente, los principios rectores del movimiento revolucionario son de carácter marxista-leninista, con la defensa de un estado centralizado, la puesta en marcha de políticas de carácter muy social, y un fuerte nacionalismo y antiimperialismo (Skidmore et.al., 2010, p.133-134). Acorde con esta ideología, una de las primeras transformaciones que llevó a cabo el gobierno fue en la economía, de forma que se transitara hacia un socialismo de estado. De esta forma, se anuncia un programa con aspiraciones soberanas y con prioridades muy claras en materia social. Una parte de ese programa se concretaba en la puesta en marcha de cambios
15 importantes en las relaciones de propiedad mediante la nacionalización de los medios de producción (García Molina, 2005). El gobierno comenzó a tener así un papel destacado en la actividad productiva y en el proceso de asignación de recursos 10 . La conciencia nacionalista y antiimperialista del régimen la encontramos en la propia inspiración del movimiento revolucionario, cuya motivación era acabar con el régimen dictatorial batistiano y deshacerse de la dependencia económica y política que Cuba sufría con respecto a los EEUU 11 , a los cuales consideraban su principal enemigo (Miranda Parrondo, 2003, p.19). A este propósito parte de los planes de nacionalización afectaban directamente a los intereses económicos de EEUU en la isla. Como consecuencia, el país norteamericano adquirió una actitud hostil hacia Cuba, lo que se manifestó de forma evidente en el bloqueo económico impuesto a la isla en 1960 y una serie de actos violentos dispuestos a acabar con el régimen castrista, como el caso de la fracasada invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. Consecuentemente, Cuba se aproximó entonces a la URSS y sentó las bases para reinsertarse en la Guerra Fría, esta vez aliada al Bloque del Este. En este contexto, el acercamiento de la isla al bloque liderado por la URSS respondió a la búsqueda de nuevas alianzas políticas que no cuestionasen la naturaleza ideológica del régimen emergente y a la necesidad de acceder a un mercado que permitiera reducir el impacto del bloqueo y financiar los programas sociales (Xalma, 2008; Skidmore, et.al., 2010). La política de hostilidad de EEUU hacia Cuba facilitó el consenso nacional a favor de este viraje radical de los primeros años, otorgándole al régimen la legitimidad de sus políticas. La adopción de esta doctrina significó la coronación de valores sociopolíticos y metas (utópicas) que condicionaron la fuerte represión social. En la Cuba de estos años, el nuevo modelo socialista redefinió el concepto de pluralismo. Los planes de nacionalización en la esfera económica pusieron fin a la actividad económica privada, en manos ahora del Estado (Miranda Parrondo, 2013). Los medios de comunicación y otras formas de expresión de la vida cultural adquirieron también un significado “revolucionario” (Rios Wong, 2010, p.133). En el plano político para poder poner en marcha los cambios en el resto de dimensiones, todas instituciones políticas quedaron bajo 10 A fines de 1960 el Estado ya tenía una elevada participación en los activos fijos de las diferentes ramas: agricultura (37%), industria (85%), construcción (80%), transporte (92%) y comercio minorista (50%); además, ya había asimilado la totalidad de los servicios bancarios y de comercio exterior y mayorista (García Molina, 2005) 11 El período de ocupación estadounidense constituye un tránsito histórico del colonialismo español al neocolonialismo estadounidense, en cuyo transcurso se crearon las condiciones institucionales para la formación de capital con recursos foráneos, principalmente por parte de empresas estadounidenses, y para la recuperación productiva de Cuba (García Molina, 2005)
16 el control revolucionario (Skidmore, et.al., 2010, p. 135); al mismo tiempo todas las organizaciones políticas menos aquellas que eran parte del Gobierno fueron prohibidas, y a partir de 1965, el Partido Comunista de Cuba (PCC) fue el único partido político legalmente reconocido, por lo cual la política cubana adquiría la forma de un sistema de partido único, aglutinador y vanguardia de todas las fuerzas (Rios Wong, 2010) 12 . La movilización popular fue otro rasgo característico de la Cuba totalitaria de esta época. Movilizar a la población era fundamental para unir la transformación revolucionaria, el control de la élite y la movilización política (Skidmore et.al., 2010, p.135). Al mismo tiempo, la intensa movilización popular encabezada por la nueva clase política, generó una serie de organizaciones de masas como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) 13 , etc. La literatura sociológica desde ese periodo, según indican Dilla y Oxhorn (2002, p.16), da testimonio de esta movilización de masas alrededor del programa revolucionario y la consolidación de un nivel de consenso político nunca antes experimentado en la historia del país. Estas organizaciones fueron las que se convirtieron en la cadena de transmisión entre la clase política y las masas populares, reduciendo la vitalidad de los espacios públicos, y llevando a la consolidación de una relación paternalista y clientelista entre el Estado y la sociedad. La participación fue regulada estrictamente en los marcos y condiciones de las organizaciones estatales y fue tanto intensa como extensa en este periodo (Dilla y Oxhorn, 2002). A expensas de la vigilancia, el sistema de movilización de masas sacrificó toda autonomía posible de estas organizaciones emergentes convirtiéndose en una extensión del estilo político de Fidel Castro. Esto nos permite conectar directamente con otra de las dimensiones de análisis, que es aquella del liderazgo. Fidel Castro, claramente se convirtió desde el principio en ese líder carismático (Centeno Miranda, 2016, p.89), él determinaba los asuntos de las organizaciones emergentes más que ellos mismos. De hecho, la autoridad carismática y la movilización popular se convirtieron en la tendencia de la nueva política cubana. La unidad en nombre de la defensa 12 Un buen número de las organizaciones existentes desaparecieron, bien porque fueron declaradas ilegales (si se consideraba que estaban relacionadas con la dictadura anterior o eran “contrarrevolucionarias”) o porque sus bases sociales habían desaparecido. Otras, como los sindicatos y otras asociaciones profesionales, experimentaron cambios en sus formas organizativas, objetivos, y relaciones con el nuevo poder revolucionario (Dilla y Oxhorn, 2002, p. 16). 13 De acuerdo con Juan Valdés Paz, estas asociaciones son funcionales al sistema político, ya sea representando intereses sectoriales o socializando las proyecciones políticas de aquel (Valdés Paz, 2009, p.72)
17 de la soberanía nacional requería el incondicional apoyo a Fidel Castro, el cual demandaba la movilización de los cubanos en la defensa de la unidad y el desarrollo de la economía. Bajo esta dinámica política, el disenso era intolerable y tachado de traición. Este liderazgo carismático y personalista de Fidel Castro sirvió para conducir la provisionalidad institucional. La Constitución de 1940 fue derogada y la Ley Fundamental sirvió de amparo legal para las transformaciones estructurales dictadas desde la nueva dirección política, que fundamentalmente siguieron la religión política del líder carismático. - 1970-1986: la institucionalización del régimen Esta etapa no difiere sustancialmente de la anterior. Su particularidad la encontramos en que es en este momento en el que se produce la institucionalización del régimen en un intento de reproducir las estructuras y los modelos institucionales de corte soviético en la Isla (Miranda Parrondo, 2003, p.34), a la vez que se reafirmaba la integración de Cuba en el bloque soviético. Efectivamente, a partir de 1972 la incorporación de Cuba al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) 14 supuso la intensificación de las relaciones de intercambio con los países socialistas que participaban en la organización, y un claro desmarque de los países occidentales de corte capitalista, en especial Estados Unidos, cuya relación de confrontación continuó durante este período. Las prosperas relaciones con la Unión Soviética y los países del bloque socialista, le permitieron a Cuba compensar el impacto provocado por el embargo económico estadounidense 15 . La ideología del régimen estuvo muy presente en su institucionalización al normativizar en la Constitución de 1976 los principios rectores del movimiento revolucionario y proclamar a Cuba como un Estado socialista, la consideración del Partido Comunista como la fuerza de orientación marxista-leninista dirigente superior de la sociedad y del Estado -consolidando el sistema de partido único-, la condena al imperialismo, y la 14 El CAME fue una organización de cooperación económica liderada por la URSS, en la que participaron diversos países socialistas con los objetivos de fomentar las relaciones comerciales entre los estados miembros y contrarrestar así a los organismos económicos internacionales capitalistas, así como presentar una alternativa al Plan Marshall desarrollado por los EEUU. 15 El intercambio comercial con estos países llegó a representar entre el 80-85% del total realizado por el país. De las exportaciones cubanas recibían: el 63% del azúcar, el 73% del níquel, el 95% de los cítricos, el 80% de las bebidas, el 100% de los displays de computadoras, el 100% de los componentes electrónicos. En cuanto a su papel como abastecedores, proveían: el 63% de los alimentos, el 98% de los combustibles, el 86% de otras materias primas, el 57% de los productos químicos, el 80% de las maquinarias y equipos y más del 70% de manufacturas. Algunos estimados indican que un 80-85% de todas las importaciones vinculadas directa o indirectamente con el consumo de la población procedía de los países socialistas (Álvarez, 1995)
18 consagración del Estado como el “ente que organiza, dirige y controla la actividad económica nacional” (Constitución de la República de Cuba, 1976). No obstante, durante los años 70 encontramos un primer distanciamiento ideológico en las formulaciones económicas de estos momentos con la introducción unas modestas reformas económicas de mercado que habían dado cierto espacio al desarrollo de mecanismos de carácter dudosamente socialista (Ibarra y Máttar, 1998) y que habían erosionado la centralidad del PCC en la medida en que se descentraliza el poder en las unidades político-administrativas locales 16 . Se realizaron también en este periodo, unas elecciones no competitivas que ratificaron el liderazgo de Fidel Castro al ser elegido como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Raúl Castro como Vicepresidente de los mismos. Su legitimidad no derivó por lo tanto de unas elecciones libres, sino del éxito de sus políticas 17 y la firmeza en mantener la unidad del país. La generalizada dominación de la gobernanza carismática frente a la institucional iría en detrimento de la consolidación del PCC como el actor más relevante dentro del régimen (Rios Wong, 2010; Mujal-Leon y Busby, 2001) El pluralismo continuó estando prohibido en esta época. La autonomía política seguía siendo marginal y la competición política prácticamente inexistente al mantenerse el sistema de partido único; la oposición a las políticas en curso era imposible. Todas las movilizaciones políticas fueron conducidas por organizaciones leales al régimen puesto que no había ninguna oposición legalizada. - 1986-1990: el Proceso de Rectificación En esta época, se lanza el llamado Proceso de Rectificación (PR), motivado por la necesidad de revertir las tendencias mercantilistas y descentralizadoras de los años anteriores (Mesa-Lago, 1991). Además, esto coincide con la llegada al poder de Gorbachev 18 , cuya 16 En efecto, de manera simultánea entran en vigencia las reformas de precios y de salarios; una nueva división político-administrativa; los Órganos Locales del Poder Popular; una nueva modalidad de gestión de las empresas; la reestructuración del sistema de planificación; un sistema único de Contabilidad Nacional, y otros cambios de similar envergadura (Ibarra y Máttar, 1988). 17 Durante los 30 primeros años de la revolución, el país pudo encontrar un desarrollo económico que permitió alcanzar una amplia equidad social, a la vez que se aumentaba la base productiva de los bienes de capital y se expandía la infraestructura física. Además, se realizaron importantes inversiones para el desarrollo de los recursos humanos, particularmente en los sectores de salud, educación, cultura y deporte (García Molina, 2005). 18 La decisión de la URSS de convertir las ayudas en créditos, de reducir los precios pagados por el azúcar y otros productos y de eliminar otros favores concedidos a la Isla, fueron señales de alarma para el régimen (Mujal-Leon y Busby, 2001, p.461)
19 política produjo un cierto grado de incertidumbre en el futuro del régimen castrista. La importancia de este momento reside en el impulso y fortaleza que se le da al carácter totalitario del régimen. Principalmente este proceso estuvo marcado por la preeminencia del liderazgo carismático de Fidel Castro, que valiéndose de los principios ideológicos y morales de la revolución, consideró imprescindible revertir aquellas tendencias derivadas de la liberalización de la economía o de la descentralización política que amenazaban la naturaleza del régimen. De acuerdo con Mesa-Lago los discursos de Fidel Castro apuntaban a los factores ideológicos y políticos como los causantes del PR. En este momento Castro había concentrado un enorme poder en su personapresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, primer secretario del PCC y comandante en jefe de las Fuerzas Armadastomando el control además, de organismos económicos estatales clave (Mesa-Lago, 1991, p.501). Esta etapa sirvió paralelamente para reafirmar el papel central del Partido Comunista de Cuba 19 , al señalar Fidel Castro que bajo el PR el partido incrementaría su fuerza y al rechazar toda posibilidad de pluralismo político al estilo del Este de Europa en Cuba. No obstante, debido al carácter personalista que predominó en este momento, la figura del líder permanecía en el centro de la política cubana, erosionando la capacidad del partido de institucionalizarse sobre su carisma 20 . El PCC todavía era dependiente de Fidel Castro y no podía retar su autoridad. Otro obstáculo en la débil institucionalización del PCC, fue el papel de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), las cuales gozaban de un amplio reconocimiento y admiración por sus exitosas misiones internacionalistas. Esta institución – también bajo el fuerte liderazgo de Fidel Castro como commander-in-chief - se empezó a abrir hueco en el ámbito nacional durante esta época, extendiendo su control a los servicios de seguridad y a importantes sectores de la economía (Mujal-León y Busby, 2001). Como en las fases anteriores, el proceso de rectificación, no dio lugar al pluralismo fuera de la revolución. La imposibilidad de retar la autoridad monopólica del partido y de 19 «Debemos decir, de una vez por todas, que nosotros necesitamos sólo un partido (...). [Y el PCC es el] partido que tenemos y tendremos» F. CASTRO: «Observaciones finales en la reunión del Comité Provincial del Partido en La Habana», en GRS. 25 enero 1987, pág. 3, y «Discurso en el 35 Aniversario del Asallo a Moneada», en GRS, p.3. 20 El hecho de que el proceso de rectificación fuese una iniciativa de Fidel Castro y no del PCC demuestra la debilidad institucional del sistema (Rios Wong , 2010, p.133)
20 Fidel Castro, la continua vitalidad de la ideología del régimen y su capacidad de movilización reforzaron los esquemas totalitarios del país. 2º Etapa post-totalitaria (1990 en adelante) Esta nueva etapa irrumpía con la desintegración de la URSS y del bloque liderado por ésta. Este acontecimiento histórico significaba cambios de gran calado internacionalmente – por primera vez la escena económica y política internacional dejaban de funcionar bajo la lógica de la Guerra Fría-, pero también, y en especial, para Cuba. De hecho, este período constituiría uno de los momentos más desafiantes para el orden revolucionario. El fin de la URSS produjo una fuerte crisis económica en el régimen cubano. El campo socialista se había consolidado como principal socio comercial 21 . Por lo tanto, Cuba perdía así un espacio favorable para el comercio y para la integración económica, con su respectivo impacto sobre el nivel de vida de la población y sobre su posición en el orden mundial. Esta crisis tuvo consecuencias importantes para Isla no sólo por su impacto económico, sino también por el cambio de dirección que el régimen se vio obligado a realizar en importantes aspectos, lo que supuso un punto de inflexión del totalitarismo al posttotalitarismo 22 . Atendiendo a las características de los regímenes post-totalitarios en las cuatro dimensiones de análisis, pasaremos a analizar qué rasgos post-totalitarios adquiere la Cuba de este momento. La ideología en los regímenes post-totalitarios sufre algunos cambios. A pesar de que la ideología guía sigue siendo parte de la realidad de este tipo de sistema, se produce un debilitamiento del grado de compromiso y obligatoriedad con la misma. Las decisiones y el debate sobre las políticas descansan ahora sobre un consenso pragmático alejado de las referencias a la ideología. El liderazgo en los regímenes post-totalitarios tiende a ser colectivo, más burocratizado y menos carismático y está sujeto ahora a más límites en su poder. En cuanto a la movilización, en los regímenes post-totalitarios, la voluntad y capacidad del régimen para movilizar a la población disminuye. 21 La economía cubana a fines de 1987 depende en un 88,5% del campo socialista, y de ello, un 70% con la URSS (Rodríguez Arechavaleta, 2009, p.64). 22 El término post-totalitario en sí mismo indica que este tipo de régimen no había sido concebido inicialmente por sus fundadores como una forma particular de hacer política sino que fue el resultado de cambios en el sistema que una vez se había aproximado al modelo totalitario (Linz y Stepan, 1996, p. 293)
21 El pluralismo en las sociedades post-totalitarias se caracteriza por la emergencia en el panorama sociopolítico de nuevas instituciones, o actores económicos, sociales o políticos que pasan a jugar un papel importante y a actuar de forma autónoma. - 1990-2006: el Periodo Especial En 1993 el gobierno declara un “Período Especial en Tiempos de Paz”, que supone la puesta en marcha de una política de emergencia destinada a atajar la grave crisis económica. El carácter y la forma que adoptaron las nuevas medidas 23 para que el régimen sobreviviera, tuvieron que pagar el precio de la creación de enclaves capitalistas y el transvase de trabajadores desde el sector estatal tradicional (con salarios en pesos cubanos) hacia sectores de la economía que facilitasen el acceso directo al dólar (Mujal-León, 2009). Esas transformaciones además, tuvieron consecuencias importantes, pues llevaron a un aumento de la desigualdad 24 y la estratificación social. La caída de la URSS –con la que se extendía la idea de la muerte del comunismoy el carácter de las reformas, debilitaron parte de los preceptos ideológicos del régimen. Se intentó apelar más a otros elementos centrales de los constructos ideológicos como el nacionalismo, la justicia social y la solidaridad regional con los que se pudiese mantener la cohesión del país. Buena prueba de ello lo da la reforma constitucional de 1992 al redefinir la ideología del régimen, eliminando conceptos vinculados al marxismo-leninismo y al comunismo, e introducir ahora nuevas referencias a América Latina y el Caribe, a José Martí, la nación cubana y la educación patriótica 25 . En este contexto de crisis el régimen pudo mantener los logros sociales de la revolución; lo que le permitió mantener un grado importante de legitimidad de carácter más pragmático que ideológico. Esto se explica por el hecho de que la implementación de las reformas privilegió al sector servicios, en detrimento de otros sectores (Galbraith, Spagnolo y Munevar, 2007, p.117-119). 23 Estas se concretaron en: rehacer los nexos económicos con el exterior mediante la dinamización del turismo internacional, así como en impulsar un incipiente proceso de apertura a la inversión foránea; la “dolarización” de la economía y la introducción de la doble moneda; la extensión de los permisos para el trabajo por cuenta propia a alrededor de 160 actividades, descentralización en el uso de tierras en la industria azucarera y en la agricultura; el estímulo de las remesas de los inmigrantes y la redirección de las inversiones desde los programas sociales a aquellos sectores que pudiesen atraer inversión extranjera (Miranda Parrondo, 2013, p.41). 24 Las dinámicas que generaron la dolarización y la dualidad agravaron el deterioro social provocado por la crisis económica. En este sentido, la segmentación económica terminó traduciéndose en una segmentación social delimitada por las posibilidad de la población de acceder al dólar (Xalma, 2008, p.38) 25 Véase el Capítulo I de los Fundamentos Políticos, Sociales y Económicos del Estado (Constitución de la República de Cuba, 1976)
22 Esta propia reversión del régimen y la presión exterior para introducir cambios democráticos -fundamentalmente desde los EEUUfue reconocida en su interior, así como la necesidad de corregir la dirección del resultado de las reformas cuando en 2002 26 se reforma la Constitución de nuevo y se declara “irrevocable” el régimen socialista, y en 2003 Fidel Castro proclama la “Batalla de Ideas”, una campaña ideológica que se concretaba en el lanzamiento de medidas de recentralización económica, reducción del sector privado 27 y mejora de rentas de los grupos más desfavorecidos. A pesar de que Fidel Castro intentara no dar giros ideológicos importantes, la erosión era más palpable dentro de la sociedad cubana. Ahora los cubanos estaban más preocupados por la supervivencia del día a día, lo que implicaba que la ideología ya no podía capturar el imaginario social, y el régimen perdía credibilidad y legitimidad en torno a sus ideales (Fernández, 2007) En este punto, el caso cubano se aleja del tipo ideal de liderazgo post-totalitario. En lugar de ello, Fidel Castro –como el fundador carismático del régimenretuvo un amplio poder e influencia (Mujal-León y Busby, 2001). Nadie dentro de la élite cuestionó su papel o sus decisiones y aquellos que puntualmente lo hicieron, fueron expulsados del sistema (Colomer, 2006, p. 11). Paralelamente, las FAR mantenían su cohesión y se consolidaban como un actor relevante al ampliar su influencia y liderazgo en las esferas económicas y administrativas. Este rasgo, lleva a algunos analistas, como Eusebio Mujal-León (2009), a considerar el régimen de este momento como “carismático post-totalitario” en su fase temprana. En la realidad cubana de la época, la disminución de la movilización se produce dentro del régimen. Los cubanos, especialmente las generaciones más jóvenes, se vuelven más apolíticas y más preocupados por sobrevivir que por los principios ideológicos y la movilización. De hecho entre 1993 y 1996 disminuyen los esfuerzos por movilizar a la población, lo cual refleja un ajuste a la crisis económica y la decisión del régimen de centrarse en la estabilización de la situación económica (Mujal-Leon y Busby, 2001). 26 <<La nueva Constitución establece que Cuba nunca volverá al capitalismo>> (El País, 28 de Junio del 2002). 27 Más específicamente, en el 2004 el gobierno cubano anunció oficialmente la substitución del dólar estadounidense por el peso convertible en todas las transacciones comerciales internas. Así lo sugiere también la suspensión de nuevas licencias para el ejercicio de actividades por cuenta propia en el 2004; las regulaciones establecidas sobre éstas en 2005; o la decisión de centralizar todos los ingresos en divisas del país en una cuenta única del Banco Central de Cuba (Xalma, 2008, p. 81-82)
23 Si bien, en la Cuba del momento el pluralismo es todavía incipiente y vulnerable –lo cual coincide con la caracterización del régimen como post-totalitario temprano (Mujal-León, y Busby, 2001, p.470)- se da una cierta apertura que supone un cambio con respecto a los años anteriores. La senda de las reformas económicas abrió espacio para nuevos actores en la economía. En este momento, el papel de las FAR es fundamental. A partir de entonces las empresas del Estado dirigidas por militares han jugado un papel más importante en la producción de bienes y servicios para los sectores militar y civil. Ciertos oficiales militares jubilados poseen la autorización para desarrollar empresas casi-privadas, las cuales funcionan como si fuesen empresas privadas con el Estado como único accionista. Esas empresas son especialmente importantes en el área turística, el sector más dinámico de la economía cubana 28 . El Periodo Especial llevó a la creación de lo que Damián Fernández (2007) llama una proto-sociedad civil, que implica “el incremento de la visibilidad y número de pequeños y no tan pequeños grupos manifestando diferentes intereses y expresando diversas identidades dentro y fuera del marco del Partido/Estado 29 ”. La Iglesia Católica fue la organización de la sociedad civil más importante; la visita del Papa Juan Pablo II en 1998 revitalizó a la Iglesia cubana y le dio una presencia más fuerte dentro del país 30 . El pluralismo político permaneció inexistente, el PCC continuó siendo el único partido legal y el régimen alternó entre represión y otras formas de intimidación en contra de los disidentes. A pesar de ello, sindicatos independientes, organizaciones de campesinos 31 , asociaciones de prensa, empezaron a aparecer en los 90, no obstante, todas ellas estaban muy limitadas por el régimen. La sociedad cubana contemporánea empezó a exhibir signos de un pluralismo por conquista social inimaginables en fases más tempranas de la Revolución, pero la todavía existente represión unida a los problemas económicos que tuvieron que enfrentar, dificultaron mucho que estas organizaciones emergieran con fuerza (Fernández, 2007). 28 De acuerdo con Mujal-León (2009): la entrada de militares en el área economía, le ofrecía a estos un estilo de vida privilegiado a través de la participación en la economía del dólar, lo cual aseguraba su lealtad al régimen. 29 Estos grupos alternativos incluyen círculos culturales y literarios, redes de gays y transexuales, así como asociaciones afro-cubanas, culturales y religiosas. La mayoría de esos grupos no están interesado en la política, pero su presencia refleja la fragmentación de la versión monolítica que el estado impuso durante tantos años. 30 Respecto a las libertades personales, hubo una sutil expansión de la libertad religiosa al dejar de declararse oficialmente ateo al Estado. 31 Con la creación en 1993 de las Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC), la estructura social del sector agrario había experimentado un cambio radical. Habían entrado a formar parte del sector cooperativo agrícola alrededor de 400.000 personas, lo cual le daba un estímulo a este sector representando una oportunidad para la sociedad civil (Dilla,2002,p.21)
30 importancia relativa a estos otros factores que podrían ser desencadenantes de un cambio en la isla, dedicaremos la segunda parte de nuestro trabajo a analizarlos. 2.2. LAS TEORÍAS DE LA TRANSICIÓN APLICADAS AL CASO CUBANO En esta segunda parte del trabajo nos proponemos hacer una revisión de las teorías que han venido explicando las transiciones de las últimas décadas, con el fin de trasladar sus conclusiones al caso cubano y arrojar mayor capacidad explicativa a aquellos factores potenciales de cambio cuyo análisis anterior se quedaba incompleto para atribuirles una mayor o menor capacidad explicativa en las transformaciones políticas y económicas en Cuba. Ayudándonos con el libro de Jean Teorell Determinants of Democratization: Explaining Regime Change in the World, 1972-2006 pasaremos a distinguir tres conjuntos que abarcan las diferentes teorías sobre las transiciones a la democracia en el mundo. Sólo contemplaremos aquellas que creamos que engloban los factores que han estado o están presentes en Cuba, pues de nada servirá contemplar aquellas variables sin un peso específico en la Isla. Fundamentalmente diferenciamos tres enfoques en los que encuadrar dichas teorías: 1) Enfoque estructuralista: 2) La tradición de las fuerzas sociales 3) Enfoque estratégico 2.2.1. El enfoque estructuralista Dentro de este enfoque pasaremos a analizar las teorías que vinculan las transiciones a la democracia con el desarrollo socioeconómico, las crisis económicas y los factores internacionales. El desarrollo socioeconómico Han sido numerosos los estudios que han establecido la hipótesis de que el desarrollo socioeconómico produce democracia. Diamond, Linz y Lipset se constituyeron como los principales defensores de esta idea al establecer que se daba una relación positiva entre
31 democracia y desarrollo socioeconómico y que esta relación era causal al menos en una dirección: mayores niveles de desarrollo generan una probabilidad más alta de democracia (Howkins, 2001, p.445). La cuestión era a través de qué mecanismos causales el desarrollo llevaba a más democracia. En su trabajo, J. Teorell (2010, p.65) recoge las cinco ideas predominantes a este respecto, a saber: - El desarrollo cambia la naturaleza de la lucha de clases en la sociedad. Ello ayuda a que emerja una clase media que mitiga los conflictos sociales premiando a partidos democráticos y moderados y penalizando a los extremistas. - El desarrollo económico ayuda a crear organizaciones intermediarias en la sociedad y a fortalecer a la sociedad civil que ahora es capaz de contrarrestar la fuerza del estado. - Otro componente lo encontramos en la aparición de valores políticos diferentes que vienen a fortalecer la cultura política: tolerancia hacia visiones diferentes, y en general un estilo más moderado y respetuoso con opciones políticas alternativas. - El desarrollo produce mayores niveles de educación, elevando la participación política. - Se produce también una distribución y acomodación de recursos más igualitaria que favorecería los esfuerzos democratizadores Por lo tanto, si el desarrollo socioeconómico produce democracia 43 reduciendo las desigualdades sociales e incrementando los niveles de alfabetización, Cuba se presentaría como un caso de máxima probabilidad que sirve para cuestionar la teoría. En 1990 el Índice de Desarrollo Humano 44 situaba a Cuba en el puesto 38 en el mundo, lejos de otros países latinoamericanos como Brasil (puesto 50), Ecuador (55) o Perú (56). En el año 2000 el IDH era de 0,742 situándose en el puesto 50, para ascender en el año 2010 al puesto 38 con un 43 Los indicadores que J. Teorrell examina en su trabajo son: el nivel de industrialización, educación, urbanización, expectativa de vida, la mortalidad infantil, PIB per cápita, radio per cápita, número de ordenadores per cápita y periódicos per cápita. No obstante, el autor mide el desarrollo socioeconómico en términos de modernización socioeconómica, lo cual se distancia en parte de nuestros propósitos. Además, dada la exigencia del conjunto de este trabajo, no estamos en condiciones de pararnos a examinar un gran número de indicadores por lo que elegiremos aquellos que nos den una visión más global, pero igualmente representativa. 44 El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es un índice compuesto que se centra en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: tener una vida larga y saludable, que se mide por la esperanza de vida al nacer; la capacidad de adquirir conocimientos, que se mide por los años de escolaridad y los años esperados de escolaridad; y la capacidad de lograr un nivel de vida digno, que se mide por el ingreso nación (Informe sobre Desarrollo Humano, 2015)
32 0,824. El último dato recogido para el año 2014 sitúa a Cuba en el puesto 67 con un 0,769, lo que significa que se incluye dentro de aquellos países con un desarrollo humano alto, según el Informe Sobre Desarrollo Humano del 2015, sólo superado en la región por Argentina (40), Chile (42) y Panamá (60). En cuanto a la desigualdad, uno de los problemas que afrentaba Cuba en 1958 era la brecha enorme en los indicadores sociales entre las zonas urbanas y las rurales. De acuerdo con Mesa-Lago (2009) la tasa de analfabetos nacionales era el 23,6% en 1953 pero en la zona urbana descendía a 11,6% y en las rurales aumentaba al 41,6%. La mayoría de estas desigualdades ha sido reducida notablemente bajo la Revolución. No hay cifras oficiales de desigualdad del ingreso para 1958 pero sí algunos estimados cubanos y foráneos para 1953 y entre 1986 y 1999: el coeficiente Gini disminuyó un 26% en el período 1953-1999 (de 0,550 a 0,407), pero creció un 63% entre 1989 y 1999, no hay estimados posteriores a esa fecha (Mesa-Lago, 2009, p.54). De acuerdo con José Antonio Alonso y Juan Triana Cordoví (2013), el crecimiento del PIB en Cuba durante las décadas de 1960-1990 fue suficiente para generar un crecimiento del PIB per cápita que tuvo efectos positivos en la disminución de la pobreza heredada, acompañado, además, del logro de equidad nunca antes conocidos en el país. La tasa del crecimiento del PIB per cápita hasta el 2011, siguiendo a estos autores, alcanzaba el 5% de promedio anual, una tasa muy aceptable pero muy influida (distorsionada) por las tasas alcanzadas en los años 2004 y 2005, con crecimientos del 11% y del 12% (Alonso y Triana, 2013, p.47) 45 No obstante, es preciso señalar que a pesar de que Cuba a lo largo del período revolucionario consiguiera un desarrollo social importante, en la esfera económica la mayoría de los indicadores se deterioraron (Mesa-Lago, 2009, p.42). De hecho como indican Alonso y Triana (2013), al analizar la capacidad de innovación y tecnología en el país 46 –lo cual se podría considerar como un indicador de desarrollo en la Islahayan una contradicción y es que: el éxito relativo en la creación de capacidades de innovación (educación básica y 45 Desde la perspectiva cualitativa, debe considerarse que la magnitud del PIB per cápita en Cuba no refleja de manera directa la capacidad de consumo y ahorro de las familias, debido a las distorsiones monetarias que aparecen asociadas a la contabilidad del producto 46 La tecnología y la innovación, entendidos como motores de desarrollo de los países, han ido paulatinamente ganando una mayor atención en las explicaciones de los economicistas en las últimas décadas (Álvarez, y Torres, 2013)
33 superior, investigadores, publicaciones) se contrarresta con unos pobres resultados (crecimiento industrial, exportaciones) en la creación de riqueza y bienestar. Parece, por lo tanto, que la evolución de Cuba en estos términos sugiere que los niveles de desarrollo socioeconómico, exitosos en el ámbito social pero más modestos en el ámbito económico, por sí solos no producen mayores demandas de democracia que dentro de esta teoría cabría esperar. Crisis económica Haggard y Kaufmann en su momento habían establecido un modelo teórico que correlacionaba las preferencias de los actores con las condiciones económicas exógenas existentes en un momento dado. El principal postulado de esta teoría era que los regímenes autoritarios al no derivar su legitimidad de unas elecciones competitivas, esta estaría condicionada por algún tipo de “trato” con grupos de apoyo específicos (Teorell, 2010). Estos autores mencionaban tres grupos de actores principales: los grupos de negocios privados, la clase media junto con organizaciones de sectores populares y las élites políticas y militares que controlan el estado y los principales instrumentos de coacción. Una crisis económica y sus consecuentes ajustes, minarían los apoyos al régimen autoritario por parte de estos grupos, creando un ambiente más propicio a la democratización: - En primer lugar, cuando el régimen es incapaz de manejar aquellas áreas en las que colabora con los grupos privados - bien sea en la protección de la propiedad privada, en políticas estatales que favorezcan a estos grupos, o a través de favores o rentas-, se desencadena que estos grupos pasen a percibir la democracia como una alternativa preferible, eliminando sus apoyos al régimen. - En segundo lugar, los regímenes autoritarios desvían la oposición de los sectores populares a través de empleos públicos, proyectos o subsidios. De nuevo, en el marco de una crisis económica la habilidad del gobierno para mantener esas concesiones materiales se debilita. La principal arma del descontento popular es la movilización y la protesta. Esas protestas especialmente manifestaciones, transforman el descontento económico en demandas políticas por un cambio de régimen. - En tercer lugar, la crisis económica produce divisiones dentro del régimen. Haggard y Kaufmann siguiendo a O’Donnell y Schmitter y Przeworski dicen que la principal causa de la salida de los regímenes autoritarios tiende a aumentar las fisuras en el interior del régimen.
34 La evidencia de que en Cuba la irrupción de una crisis económica no fue suficiente para producir una transición a la democracia, la encontramos en los años 90 con la caída de la URSS y el consecuente deterioro económico experimentado por la isla. Como decíamos en la el punto anterior del trabajo, el colapso de la Unión Soviética y el fin de los subsidios a Cuba habían causado un fuerte impacto económico, que habían llevado al país a una profunda recesión. Basta con recordar que el PIB cayó entre un 35% y un 48% entre 1989 y 1993; los salarios disminuyeron un 50% y un tercio de la fuerza laboral estaba desempleada. Además, aparte de la imagen que nos dan estos indicadores económicos, los cubanos tuvieron que afrontar la falta de necesidades del día a día como comida, electricidad, transporte, medicinas, etc. (Howkins, 2001, p.447). Además, siguiendo con el modelo teórico presentado por Haufman y Kofmann, debido a las características y naturaleza del régimen cubano, difícilmente se podían poner en marcha los mecanismos causales que antes mencionábamos pues en Cuba, la propiedad privada no estaba reconocida 47 . Además, las FAR podrían considerarse, en el caso cubano, como el grupo económicamente más privilegiado, pero que al formar parte del propio régimen y al ser los máximos defensores de los preceptos revolucionarios – baste recordar que la Revolución se llevó a cabo por este grupono presentaron un desafío al status quo. El descontento social en este momento no se da a través de manifestaciones abiertamente en contra del régimen 48 , no obstante, los descontentos optaron por la opción exit, una constante en la historia cubana 49 . En el año 1994 a raíz de la crisis económica y la dureza de las medidas del “Período Especial” se acrecentó la presión para emigrar (Roy, 2009, p.19) y el propio gobierno cubano dejó que se desbocara la emigración ilegal. Este acontecimiento se conoció como la crisis de los balseros, que junto a Mariel, se constituyó como uno de los éxodos más significativos para el país. Este hecho, podría explicar por qué la crisis económica no se tradujo en mayores movilizaciones populares. Respecto a las divisiones en la élite para esta época no tenemos evidencias ni indicios de que se haya producido una ruptura de ningún tipo en la misma, de hecho, como 47 De hecho, esto coincide con la observación que Teorell hace en su trabajo, al indicar que el papel del sector privado está condicionado por la existencia de un sector privado, lo cual delimita el alcance de este mecanismo a los casos de economías no socialistas (Teorell, 2010, p. 75) 48 A excepción del Malenconazo. 49 El año 1959 marca la modificación de los componentes migratorios tradicionales de Cuba, al cobrar un papel central tanto elementos políticos y económicos motivados por la propia evolución del proceso revolucionario, como por la contradicción entre los EEUU y Cuba, entre los cuales el tema migratorio ocupa un particular espacio (Aja Díaz, 2002, p. 4)
35 indicábamos en la primera parte, la cohesión del régimen en torno a la figura del líder carismático, Fidel Castro, fue clave para superar la crisis económica y que el régimen mantuviese su apoyo. No obstante, sobre esto volveremos más tarde. Cuba por lo tanto, demuestra que un shock económico no es una causa suficiente para que el régimen cambie. Además, el estudio de Haggard y Kaufmann de veintiún países encontraba que sólo ocho de las transiciones (desde la democracia o a una democracia) estaban asociadas con una recesión económica (Howkins, 2001, p.447). Por lo que ellos concluían con que los shocks económicos pueden ayudar a iniciar transiciones de régimen, pero sólo cuando otros factores están presentes. J. Teorell (2010) en su trabajo concluye con que las crisis económicas – las de tipo recesionista no inflacionariasdesencadenan procesos democratizadores, basándose en evidencias a partir de estudios de caso, a través de la desafección del sector privado –no existente en Cubay divisiones dentro de la élite, que como indicábamos, no tuvieron lugar en país durante ese período. Factores internacionales Numerosos estudios sobre democratizaciones han puesto el foco en el rol que los factores internacionales – los patrones regionales, las presiones desde países o potencias hegemónicas como los EEUU o Europa, el papel de las organizaciones transnacionales defensoras de los Derechos Humanos y la democracia, la teoría de la dependencia, el “efecto contagio”, el colapso de las potencias regionales o crisis económicas regionalesjuegan a favor de las transiciones hacia la democracia. Muchos de esos factores estuvieron y están en juego en Cuba. Por una parte, hasta la caída de la URSS, Cuba pudo contar con un fuerte apoyo proveniente de este país, tanto ideológico como económico, además, de acuerdo con Howkins (2001), un gran número de regímenes izquierdistas admiraban en este momento a la Cuba de Castro, el cual se ganó el respeto de líderes extranjeros a pesar de que algunas de sus prácticas hubiesen sido condenadas reiteradamente, lo cual le había otorgado importantes garantías de supervivencia. Pero, por otra parte, Cuba ha sufrido más presiones internacionales que muchos otros regímenes no democráticos en el mundo. De especial importancia es su relación con los Estados Unidos, la cual ha constituido uno de los obstáculos más importantes para el régimen y a la vez, y paradójicamente, una de sus mayores fuentes de legitimización.
36 Nada más irrumpir el gobierno revolucionario, los EEUU se propusieron llevar un nuevo gobierno a Cuba, lo cual se tradujo en el terreno económico en la ruptura de acuerdos comerciales, y en el militar en la planificación de la invasión de la isla -Bahía de Cochinos-. La guerra económica se concretó en el bloqueo que se ha venido implantando en la isla desde 1961. 50 Esta situación se mantendría en estos términos hasta que en 1992 se aprueba la Ley Torricelli 51 y en 1996 la Ley Helms-Burton 52 , que pasan a definir el marco de la política estadounidense respecto a Cuba. A partir de la aprobación de esas dos leyes se prohíbe el restablecimiento de relaciones diplomáticas normales y de vínculos comerciales con el país en tanto se mantenga allí el sistema socialista de un solo partido. Además se estipula el modo en que un presidente estadounidense debe responder a una transición en Cuba, reflejando el propósito original de la ley de reducir su poder al respecto y transfiriendo el control de la política hacia la isla al ejecutivo del Congreso. Aunque la Ley Helms-Burton reconoce que Cuba tiene derecho de autodeterminación respecto a su futuro, “sin injerencias del gobierno de cualquier otro país”, la ley define el propósito de la política de EEUU a que se establezca en la isla una democracia representativa y una economía de mercado 53 (Pérez-Stable, 2007). En cuanto a la política exterior europea hacia Cuba, a la luz de nuestros propósitos destaca la adopción en 1996 de la llamada Posición Común por parte de la UE 54 . A través de esta política la Unión Europea pasa a descalificar la institucionalidad cubana y con ello condicionar el desarrollo de sus relaciones con Cuba a su aceptación de las interpretaciones del tema de la democracia y los Derechos Humanos (Xalma, 2008, p.112). 50 En virtud de esta medida, Cuba no puede exportar ningún producto a los EEUU, ni importarlo (a excepción de productos agrícolas y ello con amplias restricciones), ni tan siquiera recibir turismo procedente de su vecino del norte. Tampoco puede acceder a créditos o realizar operaciones con instituciones financieras norteamericanas, sus filiales e incluso instituciones regionales o multilaterales (casos del Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo) (Xalma, 2008, p. 100) 51 Véase Ley Torricelli, conocida en inglés como Cuban Democracy Act : https://www.congress.gov/bill/102ndcongress/house-bill/5323 52 Véase Ley Helms-Burton, conocida en inglés como Cuban Liberty and Democratic Solidarity: https://www.treasury.gov/resource-center/sanctions/Documents/libertad.pdf 53 En función de estas leyes, la supresión de las sanciones estadounidenses y el proveer ayuda dependen del establecimiento primero de un gobierno de transición, y luego de uno elegido democráticamente. Sólo ayuda de tipo humanitario puede ser dada a un gobierno de transición, en tanto que el embargo puede ser suspendido, pero no cancelado hasta que esté en el poder un gobierno electo democráticamente. 54 De acuerdo con Delia Contreras (2010) la adopción de la ley Helms-Burton por parte de la Administración Clinton marcó un punto de inflexión en las relaciones de los EEUU y la UE respecto a Cuba, agudizando las diferencias entre ambas partes sobre las estrategias más idóneas para propiciar una transición democrática en la isla
37 Otro mecanismo causal por el cual los factores internacionales habrían de llevar a Cuba a una transición a la democracia serían aquellos que se corresponden con el efecto “contagio” 55 . Este mecanismo podría haberse dado en Cuba por el hecho de que numerosos países de América Latina se democratizaron en la última ola democrática. No sólo eso, de acuerdo con J. Domínguez (2003, p.528), toda América Latina, excepto Cuba, puso en marcha otros cambios fundamentales como una mayor apertura hacia una economía de mercado, una mejor relación entre gobiernos latinoamericanos y los EEUU, así como una acelerada transformación de la vida cultural. No obstante, Cuba no parece haber emulado los patrones de cambio encontrados en su misma región durante los años democratizadores. En cuanto a la integración regional de Cuba en este contexto, siguiendo a Andrés Serbín (2012), a partir de los años 90, tras una etapa en la que la política exterior miraba principalmente para la URSS, Cuba afrontó el reto de romper con el aislamiento regional y de reinsertarse pragmáticamente en la economía internacional de un modo tal que sus nuevos socios no pusieran en cuestión la defensa y preservación del modelo político y económico cubano 56 . La progresiva reconfiguración del mapa geopolítico de América Latina y el Caribe con la elección de gobiernos de izquierda y centro-izquierda en muchos países de la región durante la última década, abrió además el paso a una profundización de las relaciones entre Cuba y los países latinoamericanos en el plano también político. Los vínculos de Cuba con los movimientos y partidos de izquierda latinoamericanos desde la década del setenta, facilitan el restablecimiento de relaciones diplomáticas y los acuerdos ya avanzados en el plano comercial. Siguiendo a Arturo L. Levy (2009) la contraparte en la integración regional la encontramos en la Organización de Estados Americanos (OEA), de la cual Cuba fue excluida de toda cooperación económica, política o cultural dentro del sistema interamericano desde 1962. Si bien, el discurso de la OEA sobre Cuba es el resultado del balance de fuerzas que se dan en su seno; cuando EEUU poseía el poder hegemónico indiscutible, la OEA definió la defensa de la democracia en términos anticomunistas 57 . En 1964 la IX reunión de consulta de 55 A la luz del estudio de Daniel Brinks y Michael Coppedge (2006) en relación con el efecto contagio, estos concluyen con que los países tienden a cambiar sus regímenes para alcanzar el grado de democracia o no democracia encontrada entre sus vecinos contiguos, y los países que están bajo la esfera de influencia de Estados Unidos tienen a llegar a ser más democráticos en la tercera ola. 56 A este respecto Cristina Xalma (2008, p. 66) añade que los nuevos socios debían cumplir una doble condición: repercutir positivamente en la recuperación de la economía cubana y, al mismo tiempo, no interferir en las decisiones soberanas del país. 57 << …la adhesión de cualquier miembro de la OEA al marxismo-leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano y el alineamiento de tal Gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y la solidaridad
38 la OEA dictó sanciones multilaterales contra Cuba, limitando el comercio y los viajes bajo el artículo 6 del TIAR 58 . Una situación parecida se produjo en la XII reunión en 1967 en la que se condenaba de nuevo al gobierno cubano y solicitaba a los Estados no miembros de la OEA restringir sus relaciones con Cuba 59 . No obstante, esta situación se moderaría a partir de los años 70 a la luz de algunas resoluciones que expresaron la evolución hacia unas relaciones interamericanas más pluralistas, que en la práctica les daban más discreción a los países de la OEA para decidir sus relaciones con Cuba 60 (López Levy, 2009, p.118). Tras la democratización de la década de 1980 en América del Sur, la OEA revitalizó el compromiso con un continente democrático, a diferencia de la Resolución VI de 1962, la Carta Democrática Interamericana (CDI) define la democracia en términos procesales, no ideológicos. Tras el colapso de la URSS y el inicio de transformaciones en Cuba, en el seno de la OEA se produjo una división; por una parte para los EEUU el tema era cómo consolidar el aislamiento para asfixiar al gobierno castrista –lo que vendría a corroborar las presiones estadounidenses sobre la Islamientras que para el resto del continente, la cuestión era qué tipo de política de interacción era la apropiada para proveer estabilidad e incentivos a una transición ordenada a la economía de mercado y la democracia representativa (López Levy, 2009, p.121). Esta ha sido la tónica que se ha mantenido desde finales del siglo pasado y principios del presente, hasta que en 2009 por medio de la Resolución 2438 sobre Cuba de la Asamblea General nº39, se resolvió la derogación de la Resolución VI de 1962, del Hemisferio>>. Resolución VI de la OEA de 1962 para la “Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano”. 58 Resolución número 3: aplicar la conformidad con lo dispuesto en los Artículos 6º y 8º del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, las siguientes medidas: a) Que los gobiernos de los Estados americanos no mantengan relaciones diplomáticas ni consulares con el Gobierno de Cuba b) Que los gobiernos de los Estados americanos interrumpan todo su intercambio comercial, directo o indirecto, con Cuba, con excepción de los alimentos, medicinas y equipo médico que por razones humanitarias puedan ser enviados a Cuba c) Que los gobiernos americanos interrumpan todo transporte marítimo entre sus países y Cuba, con excepción del transporte necesario por razones de índole humanitaria. Resolución de la IX reunión de consulta de la OEA en 1967: http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%209.pdf 59 Véase XII reunión de consulta de la OEA: http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%2012.pdf 60 Resolución I de San José (1975): <<Libertad de Acción de los Estados Partes ene l Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca para normalizar o conducir sus relaciones con la República de Cuba al nivel y en la forma que cada Estado estimare conveniente”: http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%2016.pdf
39 condicionando, en cualquier caso, el regreso de la isla al organismo continental al inicio de un diálogo de conformidad con las prácticas, propósitos y principios de la OEA 61 . La conclusión es que a pesar de la corroborada existencia de presiones internacionales para precipitar un cambio en el régimen cubano, este ha permanecido inalterado ante la influencia de dichos factores. La fuerte presión de los EEUU, la condicionalidad de la UE con la Posición Común, la integración regional, el “efecto contagio”, etc., todos ellos son factores de influencia que han alcanzado a la isla de una u otra manera pero sin precipitar ningún cambio aparente. Además, la reinserción de Cuba en el contexto regional se ha logrado sin que se realicen cambios sustanciales en su sistema político en un marco donde impera la progresiva diversificación de modelos políticos y económicos. En cuanto a la incidencia que podrían haber tenido las políticas que emanan de las hegemonías occidentales, nos parece útil traer a colación el modelo explicativo que S. Levintsky y Way presentan en su libro Competitive Authoritarianism: Hybrid Regimes After the Cold War acerca de los diferentes resultados que se producen en las transiciones. Los autores señalan como un factor crucial en el devenir de los procesos de cambio de las últimas décadas la conexión del país en cuestión con Occidente, concluyendo que, a mayor conexión, mayores posibilidades de democratizarse (América Latina y Europa Central vs. África y Unión Soviética). De esto se deriva que en los casos en los que los lazos con Occidente fueron menos extensivos, la presión internacional después de la Guerra Fría fue más débil y consecuentemente los factores domésticos pesaron más que los internacionales. En estos casos, los resultados del cambio de régimen se explicaron principalmente por variables estructurales domésticas, particularmente la fuerza del estado y del partido del gobierno. Lo interesante es que a la conexión con Occidente - que respondería a la existencia de mecanismos que antes nombrábamos 62 -, se añade la “influencia” de Occidente, definida como “la vulnerabilidad de un gobierno ante la presión democrática ejercida desde el exterior” (Levintsky y Way., 2010, p.40). Por lo tanto, la influencia se refiere no al ejercicio de la presión externa sino la vulnerabilidad ante tal presión. Estos autores abren la posibilidad de que, por lo tanto, se den casos en los que la conexión con Occidente sea importante pero la 61 Resolución nº 2: Que la participación de la República de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de la República de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA 62 S. Levintsky y Way (2010, p.43) en su libro los agrupan en términos de conexión económica, intergubernamental, tecnocrática y social.
46 de ser asumidos en el futuro próximo-, encontramos la clave de los cambios políticos en las transformaciones que puedan darse a este nivel. Esta consideración nos lleva a reafirmarnos en una afirmación que habíamos hecho anteriormente: y es que, a pesar de que la interacción entre los cambios políticos y económicos puedan derivar en combinaciones y resultados diferentes, ambos son independientes el uno del otro, es decir, puede haber cambio en el modelo económico mientras el modelo político permanece inalterable, y viceversa. Los factores críticos que hemos identificado son: - La apertura económica - La cohesión institucional 3.1.1. Apertura económica “Por apertura económica, entendemos el proceso a través del cual la economía se ajusta a las nuevas realidades del mercado y sus relaciones sociales, así como a las transformaciones comerciales y tecnológicas mundiales. Implica homologación de la economía con la de los principales centros de desarrollo económico, para lo cual requiere fortalecer la inversión privada e incentivar la inversión foránea eliminando regulaciones y control de precios nacionales internacionales y reduciendo restricciones en los campos financieros, fiscales, comerciales, de inversión y monetarios” 72 . A la luz de la crisis económica y del reconocimiento de las fallas estructurales del sistema, el VI Congreso del PCC en el 2011 ponía en marcha el proceso de reforma estructural – conocido como proceso de “actualización”- del modelo económico. La resolución de este Congreso declaraba que el objetivo, en términos generales, era garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo, el desarrollo del país, y la elevación del nivel de vida de la población (Resolución sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, 2011). Si bien son diversas y numerosas las reformas que se han planteado o que ya se han llevado a cabo, debido al corto espacio del que disponemos, nos referiremos a aquellas que a la luz del análisis hecho nos parecen más importantes a la hora de determinar un futuro u otro en el modelo económico cubano; estas son: la expansión del sector privado y la entrada de capital extranjero, fundamentalmente a partir de la Inversión Extranjera. 72 Recuperado de: http://www.definicion.org/apertura-economica
47 - La extensión del sector privado En congruencia con el objetivo de mejorar la eficiencia económica, se propone reducir gastos en el sector estatal, elevar la productividad laboral, aumentar los salarios y dar empleo a los despedidos; en este sentido el más renovador de los cambios ha sido la expansión de la empresa privada y las cooperativas 73 ; en cuanto a estas últimas, aunque la regulación emplea el término de “organización” y no de “empresa”, las cooperativas cubanas se pueden ver en la práctica como sociedades mercantiles colectivas debido a su estructura y los fines económicos que persiguen (Dávalos, 2015, p. 150). Además, desde 2010 se comenzaron a emitir nuevas licencias para los trabajadores por cuenta propia, los cuales por primera vez tienen autorización para contratar fuerza de trabajo 74 . También se ha permitido comercializar bienes y servicios a entidades estatales y tener acceso al crédito bancario, entre otras flexibilizaciones (Alonso y Vidal, 2013, p. 12). El 25 de mayo de 2016 se avanzaba en esta materia al anunciar que se legalizarían las PYMES (De Llano, 25 mayo de 2016). No obstante, la empresa estatal sigue prevaleciendo (Mesa-Lago, 2011, p.2) y en su interior y entorno más directos han ocurrido menos transformaciones (Alonso y Vidal; 2013, p.13). Algunas empresas exportadoras han ganado autonomía en el manejo de presupuestos y se han creado mecanismos que agrupan a empresas estatales de cada sector, con lo que se supone que se cuenta con más grados de libertad en relación a los ministerios (Mesa-Lago; 2011). En cualquier caso, no se sabe qué papel tendrá el mercado en el entorno empresarial estatal, además de que no se hace referencia a la eliminación de monopolios y aumento de la competencia. Por lo tanto, en contraposición a la liberalización que ocurre en el sector privado y cooperativo, la asignación y control de los recursos en la empresa estatal se sigue apoyando en la planificación centralizada (Mesa-Lago; 2011). La reforma ha llevado también a la eliminación de un grupo de prohibiciones a las cuales estaban sujetos los cubanos, que en gran medida provenían de los primeros años de la 73 El 15 de noviembre de 2012 se aprobaron el Decreto Ley 305, de «De las cooperativas no agropecuarias», y el Decreto 309, «Reglamento de las cooperativas no agropecuarias de primer grado», junto con otras normas complementarias. La cooperativa se configura como una organización con fines económicos y sociales, constituida de forma voluntaria con aportaciones de bienes, derechos y trabajo de sus socios. Tiene personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente del de sus promotores, y su objeto es producir bienes y prestar servicios a través de la gestión colectiva, para satisfacer el interés social, de la comunidad y de sus socios. Se rige por sus Estatutos y adquiere personalidad jurídica mediante su inscripción en el Registro Mercantil. Las cooperativas se crearon por la necesidad de relajar el control del Estado sobre la actividad empresarial y dar cabida a vías de gestión no estatal (Dávalos, 2015, p.148) 74 Al cierre de marzo último el número de cuentapropistas en Cuba ascendió a 507 342 (ACN, 30 de abril de 2016)
48 revolución y su entorno (Alonso y Vidal, 2013, p.15). Así ahora se permite la compra-venta de casas 75 y coches usados 76 , el hospedaje en hoteles anteriormente exclusivos para turistas, la libre compra de equipos electrónicos, viajes al exterior sin solicitar permiso de salida del país (como cambio de política migratoria), etc. - La entrada de capital extranjero En relación con el objetivo de aumentar la productividad de la economía y revertir las tendencias estructurales que han estado comprometiendo el crecimiento y el desarrollo del país, los Lineamientos predican lo siguiente: “.. [Buscar] soluciones a corto plazo, encaminadas a eliminar el déficit de la balanza de pagos, que potencien la generación de ingresos externos y la sustitución de importaciones y, a su vez, den respuesta a los problemas de mayor impacto inmediato en la eficiencia económica, la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso, y creen las necesarias condiciones infraestructurales y productivas que permitan el tránsito a una etapa superior del desarrollo.” (Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y de la Revolución, p.8) Efectivamente, la economía cubana se ha caracterizado por ser altamente dependiente de las importaciones 77 . El continuo incremento de estas y el déficit en el comercio exterior de bienes entre los años 2000 y 2008 78 , se constituyó de acuerdo con Romero (2016, p.134) en uno de los problemas neurálgicos del país, que precisaba soluciones urgentes y cambios profundos en el modo de dirigir y de gestionar la economía nacional. Al mismo tiempo, para obtener sus ingresos Cuba depende esencialmente de los recursos generados por sus exportaciones de bienes y servicios, en gran medida como resultado del acceso restringido a fuentes de financiamiento internacional – baste recordar que Cuba está excluida de 75 Con la aprobación del Decreto Ley 288, modificativo de la Ley General de la Vivienda, se eliminaron y flexibilizaron restricciones en la transmisión de la propiedad de la vivienda. La norma regula los términos y condiciones para la venta de viviendas entre particulares y establece la posibilidad de tener en propiedad una vivienda de ocupación habitual y otra de descanso o veraneo (Dávalos, 2015, p.151) 76 En 2011 y 2013, se aprobaron el Decreto Ley 292, de 20 de septiembre de 2011, «Sobre regulaciones para la trasmisión de la propiedad de vehículos motor», y el Decreto 320, de 18 de diciembre de 2013, «De la trasmisión de la propiedad de vehículos de motor, su comercialización e importación» pero con las modificaciones implementadas se ha abierto un abanico de posibilidades de negocios e inversión vinculadas a la industria automovilística, que requiere de gran desarrollo en Cuba. 77 Las importaciones cubanas siempre estuvieron fuertemente concentradas en tres áreas –combustibles, alimentos y medicamentos, que en conjunto han constituido el 60% del total de las compras y un 80% de los gastos en divisas del país (Serbín, 2012, p. 6) 78 Entre el año 2000 y el 2008, el déficit en el comercio exterior de bienes del país pasó de US-$3167,1 millones a $-10.569,9 MILLONES (Anuario Estadístico de Cuba, Sector Externo, ONEI, 2014)
49 Organizaciones Internacionales como el FMI, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo desde el bloqueo estadounidensey los niveles deprimidos de inversión extranjera (Romero, 2016). La dependencia de importaciones, se une a la imposibilidad de generar una producción en el país capaz de sustituirlas 79 . La explicación a todo ello deriva de factores como el carácter de la estructura del PIB cubano, que, siguiendo a Alonso y Triana (2013, p. 49), ha favorecido históricamente al sector de los servicios, producto de una política deliberada de asignación de recursos hacia esas actividades. Como consecuencia, la mejora social derivada de esa asignación no trajo como resultado la elevación de la productividad en los sectores productivos 80 , concentrando el 61,7% del empleo total en dos sectores de muy baja productividad. Otro indicador es la Formación Bruta de Capital 81 , teniendo en cuenta que el Banco Mundial establece que los países deben lograr tasas de ahorro y de formación bruta de capital fijo (y también de inversiones) por encima del 25% de forma sostenida (Bando Mundial, 2008), para el caso cubano el promedio anual apenas rebasa el 10%, lo que es indicativo de la debilidad productiva de la economía. Teniendo en cuenta la baja tasa de Formación Bruta de Capital y su composición, aun aceptando que la inversión extranjera directa es un sustituto imperfecto del ahorro y de la inversión nacional, de acuerdo con Alonso y Triana (2016, p.58) esta constituye una de las formas para promover tasas altas de crecimiento a corto plazo 82 . Precisamente la Inversión Extranjera constituye una de las piedras angulares de la actualización del modelo económico 79 Hay evidencias de una débil sustitución entre las importaciones y la producción nacional, como reflejo de la limitada capacidad de reacción de la producción ante el alza de precios de bienes importados y una muy reducida capacidad de transformación de la producción doméstica en bienes exportables (Romero, 2016, p.136) 80 El sector agrícola, con solo el 3,5% de aporte al PIB empleó el 18,4% del total de ocupados en la economía, mientras que Administración Pública, que incluye servicios comunales sociales y personales alcanzó en 2010, el 43,3% del total del empleo 81 La formación bruta de capital comprende los desembolsos en concepto de adiciones a los activos fijos de la economía más las variaciones netas en el nivel de los inventarios. Los activos fijos incluyen los mejoramientos de terrenos (cercas, zanjas, drenajes, etc.); las adquisiciones de planta, maquinaria y equipo, y la construcción de carreteras, ferrocarriles y obras afines, incluidas las escuelas, oficinas, hospitales, viviendas residenciales privadas, y los edificios comerciales e industriales. Los inventarios son las existencias de bienes que las empresas mantienen para hacer frente a fluctuaciones temporales o inesperadas de la producción o las ventas, y los “productos en elaboración” (Banco Mundial) 82 De hecho, no parece que la inversión no estatal nacional (incluyendo la privada y la cooperativa) vaya a convertirse en uno de los resortes del crecimiento, pues en ese mismo documento se deja claro que: “En las formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales” (Lineamientos, 2011, p.11) de donde el motor del crecimiento alto y sostenido quedará en lo fundamental en el ámbito de la inversión estatal. Entonces, si desde el Estado no existe suficiente apoyo fiscal para alcanzar la tasa de inversión necesaria, queda solo la IED como paliativo frente a esa limitación.
50 cubano. La Directora de Inversión Extranjera declaraba para el diario Granma que la inversión pretendía ser de esta forma un instrumento para generar empleo, desarrollar industrias, atraer tecnología y capital. Además reconocía también la necesidad de integrar la economía cubana a los mercados internacionales, creando valor añadido que no solo satisfaga a la demanda interna (Delgado, 4 de marzo de 2016). En este marco se han dado pasos importantes como la creación de la Zona Especial de Desarrollo 83 (ZEDM) y la promulgación de su régimen jurídico, aprobado en septiembre del 2013. La ZEDM es una zona comercial e industrial, cuya regulación establece un amplio programa para lograr la transformación de sectores estratégicos de la economía, la apertura progresiva de Cuba hacia el mercado exterior, el perfeccionamiento de la legislación y la eliminación de problemas procedimentales que en la práctica jurídica cubana han estado presentes en las fases legales del establecimiento de inversión extranjeras (Dávalos, 2015, p. 150). El régimen fiscal que se aplica permite a las empresas que se establezcan poder beneficiarse de exenciones fiscales. El interés de los inversores extranjeros se ha palpado durante el 2014. Existen diversas propuestas de inversión, y las autoridades cubanas trabajan en la aprobación de proyectos que permitirán ejecutar inversiones por compañías de diversos países, entre los que destacan España, Italia, China, Francia, Brasil, México, Holanda y Canadá (Dávalos, 2015). El 29 de marzo de 2014 se aprobaron la Ley 118 «De la Inversión Extranjera» 84 su Reglamento, contenido en el Decreto 325/2014, y otras normas complementarias. Esta Ley establece fuertes incentivos fiscales para atraer capital foráneo y permite a los cubanos residentes en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos y España, invertir en la isla 85 (Aznarez, 24 de abril 2015). De lo dicho anteriormente se extrae la conclusión de que las medidas tomadas en los últimos años, abren la posibilidad de un cambio de modelo económico en Cuba en función del grado de apertura que alcance su economía. Si bien se han dado tendencias aperturistas en 83 Véase Zona Especial de Desarrollo Mariel: http://www.zedmariel.com/pages/esp/Informacion_General.php 84 Véase Ley de Inversión Extranjera: http://www.gacetaoficial.cu/html/leyinversionextranjera.html#OC 85 Las ataduras legales incluidas en la anterior norma desanimaron a muchos inversores, que fueron cerrando sus proyectos en la isla. En una década, el número de empresas mixtas cayó de 400 a 200. La nueva legislación reduce a la mitad el impuesto sobre las ganancias para la mayoría de las inversiones, con un tipo impositivo del 15% sobre el beneficio neto, excepto en los sectores de educación, sanidad y las instituciones armadas, que continúan vetadas a la entrada foránea. Los empresarios internacionales, que exigen seguridad jurídica y certidumbre, podrán repatriar sus beneficios y vender sus participaciones en las empresas mixtas con Cuba.
51 materia de iniciativa privada, reducción de la presencia del Estado en la economía e inversión extranjera, hay que tener en cuenta que los Lineamientos no son más que una hoja de ruta a las reformas que todavía están por hacer; por el momento solo el 22% de los 313 objetivos fijados hace cinco años se ha cumplido, el 77% está en proceso y un 2% sigue en el limbo, (Mesa-Lago; El País 2016) lo cual demuestra que se trata de un proceso incompleto, indefinido, lento y sujeto a cambios. Además existen ciertas constricciones a este proceso, como las propias debilidades estructurales de la economía cubana (Palacios, 2012, p.33), destacando el serio obstáculo que supone la dualidad monetaria que continúa teniendo efectos disuasorios en los mercados internacionales de capital por las incertidumbres y distorsiones que causa; de acuerdo con Mesa-Lago (22 de abril de 2013), las reformas están todavía obstaculizadas por excesivos controles y regulaciones, así como altos impuestos, a lo que se suman algunos contrapesos internacionales. 3.1.2. La cohesión institucional Como indicábamos en las conclusiones hechas a partir de la evolución del régimen, la irrupción en escena de Raúl Castro, si bien no suponía una transformación sustancial para el régimen, sí que cambiaban algunos de sus rasgos. Fundamentalmente, se transforma el modo de gobernar, puesto que ya no se depende de un líder carismático con un poder casi monopólico y arbitrario, sino que ahora la lógica reside en un poder colegiado que se comparte entre las distintas instituciones del poder político. De ello se deriva la necesidad de prestar atención a la élite política a partir de la estructura institucional del régimen. Entender su lógica presupone reconstruir las arenas del poder, entendidas como las reglas y el marco institucional que regulan las interacciones entre el legislativo y el ejecutivo, y la “fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”, el Partido Comunista de Cuba (Rodríguez Arechavaleta, 2009, p.72), es decir, sus reglas formales, y por otro lado, las reglas informales subyacentes que emanan de las propias dinámicas internas y sus resultantes equilibrios. - Reglas formales De acuerdo con el artículo 68 de la Constitución de Cuba (1976) el Estado cubano se articula a partir de principios de la “democracia socialista” por los que todos sus órganos son electivos y renovables por las “masas populares”, sin embargo, las disposiciones de los
52 órganos estatales superiores son obligatorias para los inferiores ante los cuales rinden cuenta (Constitución de la República de Cuba; 1976). El órgano supremo del poder del Estado es la “Asamblea Nacional del Poder Popular” único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República, elegida por voto directo por un término de cinco años, la cual se reúne en dos periodos ordinarios de sesiones al año y en sesión extraordinaria cuando lo solicita la tercera parte de sus miembros. Esta asamblea elige a su presidente, vicepresidente y secretario entre sus diputados al igual que al Consejo de Estado 86 , órgano que la representa entre uno y otro periodo de sesiones, ejecuta sus acuerdos y toma sus decisiones por mayoría simple 87 . El presidente del Consejo de Estado es a la vez jefe de Estado y jefe de Gobierno, y el encargado de proponer a la Asamblea Nacional el primer vicepresidente, los vicepresidentes y demás miembros del Consejo de Ministros. Por su parte, el Consejo de Ministros es el máximo órgano ejecutivo y administrativo, constituyendo el Gobierno de la República, integrado por el jefe del Estado y de Gobierno que es a la vez su presidente, el primer vicepresidente, los vicepresidentes, ministros, secretario y demás miembros que determine la ley. Las “Asambleas Provinciales del Poder Popular”, constituidas en las demarcaciones político-administrativas en que se divide el territorio nacional, constituyen los órganos locales del poder del Estado y tienen representación en los distintos niveles provincial, municipal y de circunscripción. Si bien no es nuestra intención explicar la Ley Electoral cubana, lo que destaca es como para organizar, dirigir y validar el proceso electoral se crean las “Comisiones Electorales y de Candidaturas” 88 para cada uno de los niveles territoriales; la elección de estas Comisiones emana del Consejo de Estado y es dirigida por el Partido Comunista. Siguiendo el análisis más profundo del sistema electoral que hace Rodríguez Arechavaleta (2009, p.75), las Comisiones juegan un papel fundamental en la selección y aprobación de las candidaturas; en última instancia estas Comisiones garantizan el carácter selectivo de la elección. 86 Este Consejo está integrado por un presidente, un primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, un secretario y veintitrés miembros más 87 Véase Capítulo X <<Órganos superiores del poder poder popular>>; artículos 69-89 (Constitución de la República de Cuba). 88 Artículo 21.- El Consejo de Estado, una vez que dicta la convocatoria a elecciones designa a la Comisión Electoral Nacional. La Comisión se constituye en la fecha que determina el Consejo de Estado y sus miembros toman posesión de sus cargos ante el Secretario de este órgano (http://pdba.georgetown.edu/Electoral/Cuba/cuba.html)
53 Esta situación regida por las reglas formales, garantiza la selección de los funcionarios y la alta concentración de la élite política en tres instituciones identificadas: el Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Asamblea Nacional del Poder Popular en sus dos derivaciones: el Consejo de Estado y el Consejo de Ministros. Por lo tanto, podríamos observar una identificación formal del PCC-Estado-Gobierno expresada en la triple función compartida del Primer Secretario del PCC-Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, funciones desempeñadas por Fidel Castro durante casi cincuenta años, y a partir de la elección de febrero de 2008 por Raúl Castro. Coincidiendo de nuevo con Arechavaleta (2009, p.75) el diseño institucional de la política cubana y sus reglas electorales, como se puede observar, lo que han garantizado es una élite política altamente cohesionada y una eficiente verticalidad en las decisiones a todos los niveles. - Reglas informales Lo que nos interesa ahora, por lo tanto, es ver la composición de esa élite política y qué movimientos podrían darse en el corto plazo; es decir, observar cuáles son las reglas informales subyacentes a esta coyuntura política. TABLA I: DISTRIBUCIÓN DE LA ÉLITE POLÍTCA EN LAS TRES PRINCIPALES INSTITUCIONES DE PODER CONSEJO DE MINISTROS CONSEJO DE ESTADO BURÓ POLÍTICO PCC Raúl Castro Ruz (Presidente) 85 años Raúl Castro (Presidente) Raúl Castro (Primer Secretario) Militar José Ramón Machado Ventura (Vicepresidente) 85 años José Ramón Machado Ventura (Vicepresidente) José Machado Ventura (Segundo Secretario) Miguel Díaz-Canel (Primer Vicepresidente) 56 años Miguel Díaz-Canel (Primer Vicepresidente) Miguel Díaz-Canel Ramiro Valdés Menéndez (Vicepresidente) / Militar 84 años Ramiro Valdés Menéndez (Vicepresidente)/ Militar Ramiro Valdés Menéndez Militar Ricardo Cabrisas Ruíz (Vicepresidente) 79 años Gladys María Bejerano Portela (Vicepresidenta) 69 años Ramón Espinosa Martín 77 años Militar Ulises Rosales del Toro (Vicepresidente) / Militar 74 años Lázara Mercedes López Acea (Vicepresidenta) 52 años Lázara Mercedes López Acea
54 Marino Alberto Murillo Jorge (Vicepresidente y Ministro de Economía y Planificación)/Militar 55 años Marino Alberto Murillo Jorge Militar Marino Alberto Murillo Jorge Militar Abelardo Colomé Ibarra (Ministro de Interior) / Militar 77 años Salvador Valdés Mesa (Vicepresidente) Salvador Valdés Mesa Gustavo Rodríguez Rollero (Ministro de Agricultura) 53 años Teresa María Amarelle Boué Teresa Amarelle Boué Mary Blanca Ortega Barredo (Ministra de Comercio Interior) 54 años Homero Acosta Álvarez Militar Roberto Morales Ojeda René Mesa Villafaña (Ministro de Construcción) 58 años Miguel Ángel Barnet Lanza 76 años Miriam Nicado García Julián González Toledo (Ministro de Cultura) 54 años Jennifer Bello Martínez 24 años Ulises Guriarte de Nacimiento 58 años Ena Elsa Velázquez Cobiella (Ministra de Educación) 60 años Yuniasky Crespo 39 años Marta Ayala Avila Rodolfo Alarcón Ortiz (Ministro de Educación Superior) Ileana Amparo Flores Esteban Lazo Hernandez 72 años Leopoldo Cintra Frías (Ministro de las FAR) / Militar 75 años Guillermo García Frías Militar 88 años Alvaro Lopez Miera Militar Lina Olinda Pedraza Rodríguez (Ministra de Finanzas y Precios) 61 años Leopoldo Cinta Frías Militar Leopoldo Cinta Frías Militar Maimir Mesa Ramos (Ministro de las Comunicaciones) 54 años Tania León Silveira Bruno Eduardo Rodríguez Parrilla Militar Mº del Carmen Concepción Glez (Ministra de Industria Alimentaria) 59 años Alvaro López Miera Militar Salvador Pardo Cruz (Ministro de Industrias) 69 años Carmen Rosa López Rodríguez 62 años Mº Esther Reuz Gonzalez (Ministra de Justicia) 54 años Martha del Carmen Mesa Valenciano Bruno Eduardo Rodríguez (Ministro de Relaciones Exteriores) / Militar 58 años Carlos Rafael Miranda Martínez 53 años Roberto Morales Ojeda (Ministro de Salud Pública) 49 años Lester Alain Alemán Hurtado Margarita González Fernández (Ministra de Trabajo y SS.SS.) 52 años Miriam Nicado García Adel Yzquierdo Rodríguez (Ministro de Transporte)/Militar 71 años Miladys Orraca Castillo Militar
55 Manuel Marrero Cruz (Ministro de Turismo) 53 años Adel Yzquierdo Rodríguez Militar Rodrigo Malmierca Díaz (Ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera) 60 años Bruno Eduardo Rodríguez Militar Ernesto Medina Villaveirán (Presidente del Banco Central de Cuba) 61 años Liz Belkys Rosabal Ponce Elba Rosa Pérez Montoya (Ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente) Sergio Juan Rodríguez Morales 68 años Alfredo López Valdés (Ministro de Energía y Minas) 71 años Yaramis Armenteros Medina Inés María Chapman Waugh (Presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos) 51 años Inés María Chapman Waugh Julio Christian Jiménez Molina (Presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación) 65 años Rafael Santiesteban Pozo Danylo Sirio López (Presidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión) 66 años *Elaboración propia a partir de: Partido Comunista de Cuba (www.pcc.cu/eo_buro_politico.php); Gobierno de Cuba (www.cuba.gob.cu); Cubadebate (http://www.cubadebate.cu/cuba/consejo-estado/) *En negrita aparecen los miembros que forman parte de más de una institución La Tabla nos refleja el estado actual del liderazgo político en Cuba y nos permite profundizar sobre la alta capacidad cohesiva del régimen, donde destaca la presencia de varios de sus miembros en más de una institución. Del análisis de la conformación de la cúpula política se extraen una serie de conclusiones: - La importancia de las FAR De acuerdo con Andrés Serbín (2012, p. 8), es evidente que desde la transferencia de poder de Fidel Castro a Raúl, éste ha consolidado su poder, en tanto ha introducido eficazmente reemplazos en las posiciones importantes del aparato, en las que las fuerzas armadas han obtenido una presencia considerable. Ateniéndonos a la autonomía, respaldo y peso que han tenido las FAR a lo largo de la historia de la Revolución, su presencia en el plano político resulta de crucial importancia. Baste hacer un breve repaso a su trayectoria en los últimos años para corroborar esta
62 senda democrática. No obstante, también quedó constatado que los Estados Unidos no iban a interferir en los asuntos domésticos de Cuba y que el cambio político en el país iría de la mano de los cubanos. 101 Del análisis anterior se desprenden una serie de consideraciones. En primer lugar, sería erróneo pensar que la apertura de las relaciones con Estados Unidos en estas circunstancias va a provocar ahora un movimiento político en Cuba 102 , como ya veníamos anticipando. No obstante, las implicaciones económicas pueden ser más significativas en el sentido de que pueden repercutir positivamente en la eficiencia de la economía cubana teniendo en cuenta la fuerte presión que ejerce el embargo (Ríos, 2016) – dependiendo, no obstante, de la forma que vaya adquiriendo su marco regulatorio-. Por otra parte, se observa que el ritmo del proceso de normalización no dependerá probablemente en último término tanto de la política exterior de cada país como de su respectiva gestión interna (Domínguez, 2015). Hay que tener en cuenta que el mandato de Obama finaliza en este año, no obstante, los aspirantes a candidatos a la presidencia, Hilary Clinton 103 y Trump 104 , no se han mostrado contrarios a la apertura de las relaciones con Cuba, por lo tanto esta situación puede mantenerse constante. Con todo, teniendo en cuenta que la eliminación del embargo ha de ser aprobada por el Congreso, el fin del embargo dependerá de cómo el Presidente o Presidenta de los EEUU resuelva los conflictos en el interior del Congreso y con la comunidad cubanoamericana 105 que se opone al restablecimiento de las relaciones, así como en hacer conjugar los intereses económicos de los grupos de empresarios estadounidenses con los históricos intereses políticos de los sectores conservadores. Por otra parte, en Cuba se tendría que dar mayor peso a ciertas deficiencias económicas y políticas del sistema (Domínguez, 2015). Otro país destacado es Venezuela. En la pasada década, Venezuela y Cuba comenzaron a ser aliados económicos y políticos. Venezuela provee a Cuba con importantes 101 Esta idea la lanzaba Ben Rhodes, viceasesor de la Casa Blanca en Seguridad Nacional, en un encuentro con jóvenes cubanoamericanos en Miami unos días antes de la visita de Obama. “Los cubanos tienen que cambiar Cuba”, afirmó. (Barbero, 11 de marzo de 2016). 102 El mandatario cubano advirtió que, más allá del deshielo de relaciones bilaterales, su país no abandonará su derecho de elegir "el sistema económico, político y social que desee" (AFP, 18 de diciembre de 2015). 103 “Hilary Clinton: El embargo a Cuba debe acabar de una vez” (Ayuso, 31 de julio de 2015). 104 “Donald Trump sobre acercamiento a Cuba: Está bien” (Mazzei, 15 de septiembre de 2015). 105 Por un lado aun cuando más del 50% de la muestra de 400 cubanoamericanos encuestados reconocieron estar a favor del proceso de normalización anunciado por Obama respecto a las relaciones con Cuba, un importante 40% expresa estar en contra, sobre todo en aquellos residentes en Florida y en las generaciones nacidas antes de 1980 (“Polling Results on Cuban Americans’ Viewpoint on the Cuba Opportunity”, del Bendixen & Amandi International Research (2015))
63 cantidades de petróleo subsidiadas, a cambio de doctores, profesores y servicios de inteligencia 106 . La crisis económica y política que ha empezado a sufrir Venezuela en los últimos años supone riesgos para Cuba asociados con la interdependencia que tiene con este país (Piccone y Harold, 2014, p.2). La oposición Venezolana ha sido muy crítica con las relaciones con la Habana, al considerar que Cuba es la que más beneficiada sale de esta relación y que está infringiendo la soberanía y la autonomía de Venezuela al apoyar al gobierno de Maduro (Piccone y Harold, p. 2014) 107 . La crítica e incierta situación venezolana, abre la posibilidad de que se produzcan cambios en la relación con este país. Teniendo en cuenta que en el corto plazo es prácticamente imposible que Venezuela experimente un boom económico parecido al del inicio de las relaciones económicas entre ambos países, las opciones que hay que contemplar son que se continúen las relaciones como están, o que se produzca una disminución en las mismas. Esta disminución de acuerdo de nuevo con Piccone y Harold (2014, p.8) podrá ser lenta, si esta decisión se toma porque la economía venezolana se continúa deteriorando, o rápida si se produce un colapso económico en Venezuela y un cambio en el gobierno. El vacío o incertidumbres que arrojan las relaciones con estos dos países, empujan a Cuba a diversificar sus relaciones económicas externas. En este sentido en los últimos años destaca el acercamiento a economías como China, Rusia 108 , Brasil 109 , UE – con la que se ha puesto fin a la “Posición Común”-, y sus países miembros, así como con el resto de América Latina. Este contexto crea por un lado presiones a las que Cuba va a tener que estar a alerta, como es el caso de sus relaciones con Venezuela, y por otra parte supone la irrupción de múltiples oportunidades económicas que pueden favorecer a su futuro económico. 106 En cifras: en 2012 Venezuela concentró el 44% del volumen total de comercio externo cubano, aunque este disminuyó al 35% en 2013; Venezuela compra servicios profesionales cubanos (médicos, enfermeras, maestros) por valor de 4.700 millones de euros, lo que compensa el déficit en el comercio de bienes (8.900 millones), resultando un ligero superávit en el balance global; Caracas suministra 105.000 barriles diarios de petróleo a precios preferenciales, lo que cubren un 60% de las necesidades de la isla. Además refina crudo venezolano en Cienfuegos, que deja un excedente que La Habana exporta al mercado mundial; y la inversión directa venezolana promedió hasta 2012 unos 1.500 millones de euros anuales y ha sido crucial (Mesa-Lago, 9 de Deiciembre 2015) 107 El malestar también se ha extendido entre la población y se han producido protestas en las calles venezolanas en contra de la presencia de estos profesionales cubanos (Burnet y Neuman; 25 de marzo de 2014) 108 Ejemplo de ello fueron las visitas a La Habana de Xi Jiping y Vladimir Putin – entre julio y agosto de 2015y la firma de numerosos convenios con esas dos economías (Romero, 2015, p.144) 109 Brasil ha hecho un aporte fundamental para el desarrollo de las inversiones en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM); es de destacar también el incremento observado en los últimos meses en la exportación de servicios profesionales cubanos (servicios médicos) (Romero, 2015)
64 3.2.3. Transformación social Como hemos visto en la parte que dedicábamos al desarrollo socioeconómico de Cuba, a pesar de que no se pueda hablar de la sociedad cubana como una sociedad opulenta, los indicadores de igualdad y de desarrollo social sí han permanecido en niveles altos y constantes. No obstante, Cuba está viviendo hoy día una transformación social en relación a los cambios o las tendencias sociales, demográficas y generacionales que podrían amenazar la estabilidad antes alcanzada en este sentido. Si bien el gobierno cubano había logrado históricamente con éxito alcanzar tasas de igualdad altas como indicábamos anteriormente, el carácter de las reformas introducidas en los últimos años, está modificando las bases sociales. La razón está en que estas reformas generan ganadores y perdedores en el sentido de que se observa que hasta ahora, los principales beneficiarios de los cambios económicos han sido los grupos sociales privilegiados: personas con acceso al capital 110 , que pueden recurrir a el para crear una pequeña empresa por cuenta propia, comprar una vivienda, un vehículo o un viaje al exterior. Por lo general, se trata de quienes tienen ahorros y/o reciben remesas de familiares desde el extranjero. Los cubanos que son pobres, que no disponen de capital social o político quedan excluidos de las oportunidades que abren estas reformas (Hansing y Optenhogel, 2015, p.5). Por otra parte, Cuba tiene una rápida tasa de envejecimiento 111 y una tasa negativa de nacimientos 112 . Además, la gran movilidad humana que siempre ha caracterizado a esta región y el estrechamiento de la integración económica, crean condiciones para que el intercambio de profesionales y las migraciones socio-económicas sean más fáciles (Demibcz, 2013, p.56), lo cual a su vez empeora las tendencias demográficas y genera una descapitalización humana de talentos y jóvenes que deciden emigrar a otros países (Blanco, 2009, p.20). 110 Un factor que agrava esta situación es la dualidad monetaria: dado que los sueldos se pagan en pesos cubanos (de menor poder adquisitivo), pero una gran parte de los bienes de consumo diario se negocia en CUC (la moneda convertible), los cubanos con acceso a divisas – gracias a las remesas enviadas por familia o amigos que están en el extranjero, o a través de determinados sectores económicos (turismo, comercio exterior o mercado negrogozan de una situación mucho mejor que aquellos que no pueden obtenerlas (The Economist; 2012). 111 Esta dinámica se puede verificar observando los cambios en la participación de las personas mayores de 60 años en el total de la población del país. En el año 1970, ésta superaba el 9% en el 1990 llegó al 12% y en el año 2010 superó al 17% lo cual significa que durante 4 décadas la participación de este grupo social de los habitantes de la Isla aumentó casi el doble 112 De acuerdo con Katarzyna Demibcz (2013, p.56), Cuba, la isla más poblada del Caribe, es actualmente una de las sociedades del mundo con niveles más bajos de natalidad.
65 Las implicaciones de estos movimientos sociales hay que entenderlos también en la medida en que comprometen los logros revolucionarios, y las bases que han legitimado al gobierno cubano históricamente 113 . Lo que se está produciendo ahora, y en lo que coinciden estudiosos de la realidad cubana (Serbin; 2012; García, Gratius e Íñiguez Rojas; 2013, Blanco; 2009) es que el modelo de prestaciones sociales de Cuba podría estar en peligro si no se produce un cambio de paradigma que se adapte a las brechas sociales que se están abriendo. Estos autores coinciden también en que la capacidad del Estado para mantener sus objetivos y principios sociales está muy ligada con la evolución económica del país y que dependerá fundamentalmente de reformas que consigan incrementar la producción, la productividad y los salarios y que posibiliten un incremento de los ingresos fiscales del Estado. Por otra parte ya que las bases económicas y reglas de funcionamiento para la población cubana están cambiando de una forma significativa, una parte de los habitantes de la isla ya no depende del salario estatal y ejercen sus propias actividades económicas, obligados a funcionar en una nueva realidad económica hasta ahora desconocida (Dembicz; 2013). Ello supone un cambio en la relación Estado-sociedad que ha dominado los años revolucionarios, en la que el Estado va perdiendo su carácter benefactor, y por otro lado, la irrupción y redefinición de nuevos actores económicos, u otros ya existentes. Otro cambio importante es el generacional. De los 11,2 millones de cubanos, más de un 75% nació después de la Revolución y más de un 55% no llega a los 35 años de edad. A diferencia de sus abuelos y de sus padres, la juventud actual es un producto de la década de los 1990, marcada por carencias: escasez de alimentos, problemas en el abastecimiento de energía, falta de medicamentos, etc. De las pocas encuestas que hemos encontrado, ellas coinciden en que los jóvenes tienen la visión de que en Cuba hay pocas perspectivas de futuro, y que lo importante son los objetivos individuales no colectivos, dando preferencia al dinero y apreciándose una desconexión con la política 114 . El contexto que crea este factor que hemos denominado como transformación social, es la existencia de una sociedad que muestra tendencias de cambio que desafían los 113 La institucionalidad que caracteriza el modelo de socialismo practicado se muestra disfuncional en diversos ámbitos, e incluso incapaz de garantizar algunos de los principios básicos que propugna; la débil integralidad en el diseño de políticas impactan de forma lacerante en la cohesión social (Fernandez , 2016, p. 91) 114 Las encuestas a las que nos referimos son: “Real Change for Cuba? How Citizens View their Country’s Future (Freedom House; 2011)”; “La sociedad insular contemporánea y su visión de Cuba” (Demibcz; 2013, p. 93-111).
66 postulados revolucionarios y a cuyas realidades tendrán que dar respuesta los modelos económico y político resultantes. CONCLUSIONES De lo dicho anteriormente, extraemos que el futuro de Cuba puede llevar por una parte, a un modelo económico diferente en función del grado de apertura que se alcance a partir de las reformas económicas; por otra parte, este cambio económico puede venir acompañado de diferentes desenlaces en el plano político, los cuales dependerán del grado de cohesión que muestre el régimen a partir de que se produzca el relevo generacional y el cambio presidencial, y se reestructuren o se mantengan en este contexto las relaciones entre las diferentes instituciones que forman el conglomerado político. En este contexto habrá que contar con la existencia de una crisis económica, con una redefinición de las relaciones exteriores y una transformación social que a pesar de que adquieran grados diferentes, se mantendrán constantes a lo largo del futuro que pretendemos analizar.
67 4. LA CONSTRUCCIÓN DE LOS ESCENARIOS 115 La combinación de los diferentes valores o desenlaces que se pueden dar en torno a cada uno de nuestros factores críticos y su interacción con los factores contextuales, nos llevan finalmente a la creación de los escenarios de futuro posibles para Cuba. Teniendo en cuenta que nuestras variables tienen un carácter cualitativo, y que para la construcción de los escenarios tenemos que establecer un rango de valores, que en nuestro caso será de carácter ordinal, entendemos por lo tanto que en la economía se pueden dar mayores o menores grados de apertura, y en las instituciones mayores o menores grados de cohesión. De ello derivamos cuatro combinaciones posibles, representadas en el siguiente esquema: En base a la información que disponemos, podemos establecer un horizonte temporal sobre el que poder generar hipótesis de 5 a 10 años, principalmente porque el ritmo difiere de un escenario a otro, y los cambios que se pueden desencadenar en un escenario pueden dejar de ser rigurosamente anticipados bajo determinadas circunstancias. 115 Debido a que la construcción de escenarios es todavía una técnica que no está muy explotada, los trabajos de referencia fueron pocos; no obstante, destacamos un trabajo reconocido en la disciplina que es el ejercicio de planeación de escenarios hecho por Mont Fleur entre 1991 y 1992 acerca del futuro que podría esperarle a Sudáfrica en los siguientes diez años. - + - + Cohesión institucional Apertura económica ESCENARIO DE RESISTENCIA ESCENARIO CONTINUISTA ESCENARIO APERTURISTA ESCENARIO REFORMISTA
68 Llegados a este punto, los escenarios han de ser entendidos como descripciones de las trayectorias de futuros posibles. Ellos reflejarán los diferentes supuestos acerca de cómo las tendencias actuales que apreciamos en nuestras variables críticas se desarrollarán, a la vez que darán margen para observar qué nuevos factores podrían entrar en juego. La atención debe darse al hecho de que los escenarios no proclaman realidad y por lo tanto no proveen un verdadero conocimiento futuro; en lugar de eso, aportan una construcción hipotética de posibles futuros basándose en el conocimiento adquirido previamente. Por otra parte, también nos permitirán poner a prueba el carácter explicativo de los factores que hemos venido considerando cruciales para explicar el futuro cubano. 4.1. LOS ESCENARIOS EL ESCENARIO REFORMISTA Este escenario contempla una evolución del régimen en la que la sucesión generacional se produce de forma pacífica, sin divisiones entre la élite política y con una cohesión institucional satisfactoria. En el ámbito económico se visualiza el avance de las reformas económicas hacia una mayor apertura al mercado. En el plano institucional, estamos por lo tanto ante una reorganización del liderazgo que conseguirá mantener con éxito el balance de poderes entre las diferentes instituciones y los diferentes cruces de intereses que potencialmente pudieran haber emergido. La nueva configuración responderá a una especie de pacto reformista entre los poderes militares, y por lo tanto económicos nacionales, y la facción burocrática del Partido Comunista, por lo que a cambio de mantener la senda de las reformas y la apertura de la economía de la cual pudiesen salir beneficiadas las empresas controladas por miembros de las FAR, el nuevo Presidente será un miembro destacado del Partido Comunista y del Gobierno, como puede ser el caso de Miguel Díaz-Canel. Su designación en el 2013 como vicepresidente del Consejo de Estado y Ministros lo pone en línea para ocupar el poder una vez que Raúl Castro agote su mandato; ello implica que este cargo se pondrá en manos de un político civil, nacido después de la Revolución y que no proviene de la familia Castro. La fuente de autoridad de Miguel Díaz-
69 Canel es meritocrática, no histórica ni dinástica, y se origina en las estructuras provinciales del Partido Comunista 116 . Todo ello supone continuar con la lógica pragmática iniciada por Raúl Castro y en mantener el equilibrio y el poder en las lógicas institucionales del régimen. En este contexto, el Partido Comunista se mantendrá como la única fuerza dirigente y vanguardia de Cuba; en su interior se mantendrá su carácter burocrático-militar, las fuerzas armadas se consolidarán como uno de sus principales pilares y como símbolo de un sistema político de naturaleza socialista que goza de legitimidad y bases sociales de apoyo en el ejercicio del poder. Teniendo en cuenta el perfil de sus cuadros profesionales, la lealtad al régimen y al liderazgo político y la confianza que en el país se tiene en su gestión, los militares reforzarán su papel en aquellas actividades alejadas de la tradicional concepción de la defensa nacional; ello implica hacerse con el control indiscutible del Ministerio de Interior, incluidos los servicios de inteligencia, del Ministerio de Turismo desde el cual puedan controlar y preservar una de las principales fuentes de ingresos para el Estado, y de las relaciones diplomáticas. En esa reconfiguración del liderazgo político, de no haber espacio para todos los dirigentes militares, podría asegurarse una vez más una salida empresarial para muchos de ellos, como ya había ocurrido a partir de los años 90. En el plano económico se continuará en la senda de la apertura, lo que implicará haber dado más pasos en la extensión del sector privado y en una mayor participación en el mercado internacional, así como en atraer eficazmente a la inversión extranjera. El hecho de que el Partido Comunista logre consolidarse sin problemas como la fuerza dirigente de la sociedad, favorecerá la diversificación de las relaciones exteriores de Cuba con aquellos países que no establezcan condicionantes políticas a su colaboración; lo que significa que podrán estar a la cabeza de sus principales socios países como China, Rusia, Canadá 117 , los países latinoamericanos e incluso la Unión Europea y sus estados miembros. En este contexto aunque los intercambios con Venezuela se mantengan, se conseguirá superar la dependencia económica con este país, estableciendo unas relaciones comerciales más estables y que repercutirán positivamente en la economía nacional. 116 La carrera política de Díaz-Canel comenzó en Villa Clara, su provincia natal, donde fue primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (1987) y luego primer secretario del PC (1994) 117 Las relaciones bilaterales entre Cuba y Canadá han permanecido constantes desde el inicio de la Revolución, basadas en un compromiso diplomático y comercial sin ningún tipo de condicionamiento político (Legler y Branyi; 2009: 132)
70 Por otra parte, las relaciones con los Estados Unidos no tendrán por qué ser revertidas, se continuará con la flexibilización económica y política, y se mantendrá el diálogo; no obstante, el hecho de que en Cuba el sistema político permanezca inalterado, puede actuar como un escollo para el levantamiento definitivo del embargo, o cuanto menos ralentizar el proceso. Teniendo en cuenta que buena parte de las fuerzas internas estadounidenses y de la emigración cubanoamericana más conservadora -cuya influencia política en el gobierno norteamericano es importante-, continúan condicionando el levantamiento del embargo a una apertura democrática en Cuba, la lógica interna del gobierno norteamericano continuará bloqueando la eliminación del embargo, a pesar de que hubiese voluntad presidencial y se continuase con la política que Obama iniciaba en 2014 con la nueva, o el nuevo, Presidente de los EEUU. Esta situación vendrá a consolidar la política exterior de Cuba de las últimas décadas orientada a romper su aislamiento y a ampliar sus relaciones tanto a nivel internacional como regional; ello podrá venir acompañado de una mayor inserción en los organismos multilaterales que permitan reforzar la presencia de Cuba en el plano internacional. La unidad y cohesión política entre las élites y las instituciones, será per se un síntoma de estabilidad política para el país que resultará atractiva para los inversores extranjeros o agentes económicos de otro tipo dispuestos a establecer o iniciar negocios en Cuba. No obstante, hay toda una serie de cambios institucionales que en el marco de la apertura económica tendrán que ser atajados para gobernar adecuadamente y asegurar el proceso de liberación. Para ello se requieren normas que den seguridad y aporten certidumbre tanto a los microempresarios como a los inversionistas externos. Ello obligará, por una parte, a liberalizar el control del sector estatal para que los nuevos agentes económicos puedan abrirse espacio adecuadamente; y por otra, a ampliar y a crear instituciones desde el Estado que protejan los derechos de propiedad, promuevan la competencia y regulen los fallos del mercado, así como una renovación del régimen fiscal y financiero 118 . El modelo resultante, a pesar de que se mantengan cuotas importantes de planificación central, será uno diferente al tradicionalmente conocido, y responderá idealmente al carácter 118 En Alonso y Vidal (2013, p. 256-295) se recogen toda una serie de reformas institucionales que habría que hacer en este sentido.
71 de una economía mixta. En este marco, se afianzará la estrategia de recurrir al mercado para una mejor asignación de recursos pero manteniendo preceptos de la economía planificada y la propiedad colectiva de sectores económicos importantes que el Gobierno no estará dispuesto a privatizar. Uno de los efectos colaterales es que el Estado perderá fuerza y consecuentemente alcance y control en la medida en que nuevos actores económicos vayan emergiendo y asumiendo actividades que anteriormente han sido potestad exclusiva del Estado. La esencia de este proyecto radica por lo tanto, en lograr un aterrizaje suave en el capitalismo; las reformas seguramente se hagan de forma gradual sin causar grandes impactos y asegurando el control y la consolidación de la nueva élite de poder como grupo social todavía dominante en la economía y con el monopolio del poder político. En el plano ideológico el Partido Comunista no renunciará de ninguna manera a su carácter socialista ni al mantenimiento de los llamados “logros de la Revolución” (acceso universal a los sistemas de educación y salud, y seguridad social). No obstante, en esta dimensión, Cuba probablemente experimentará una tendencia parecida a la que se da en el resto de los países latinoamericanos y del mundo, donde el Estado dejará de ser el único agente de desarrollo. Esta tendencia implica que en un contexto de ajuste y cambio económico cada vez será más difícil mantener las políticas sociales universales sin prestar atención especial a algunos grupos vulnerables que salen perjudicados de la creciente diferenciación social que las reformas y la disminución de los recursos del Estado generan. De este modo, el gobierno cubano habrá de asumir el desafío de seguir financiando políticas sociales universales en un contexto de cambios económicos que conducirán a una mayor descentralización y privatización 119 , y donde la idea del Estado paternalista se irá modificando. Además, en un ambiente de liberalización y ante emergencias sociales, probablemente se permita la actuación de agentes no estatales tanto internos como externos que contribuyan a la obra social, como pueden ser las ONGs y la Iglesia Católica, entidades que hasta el momento habían tenido un papel muy limitado. En el tipo de relación entre Estado y los ciudadanos basada hasta el momento en esa marcada concepción paternalista, al Estado le correspondía identificar y resolver los 119 Para hacer estas consideraciones nos basamos en un informe de la CEPAL (2007) y en el trabajo de García, Gratius e Íñiguez (2013) sobre los desafíos sociales en Cuba en el contexto latinoamericano.
78 De esta forma todo intento de formación de un discurso alternativo al régimen aumentará enormemente su coste. A nivel social lo que se espera es una reinversión en las políticas sociales vinculadas con educación, sanidad y servicios sociales, destinadas también a amparar a aquellos sectores que han visto su situación deteriorarse, reforzándose la idea del Estado paternalista. Para conseguir financiar estos propósitos, probablemente el Estado tendrá que renunciar a invertir en otro tipo de sectores, comprometiendo las posibilidades expansivas de la economía. Las tendencias sociales en este sentido se acentuarán, la gente joven y formada mantendrá la falta de expectativas y posibilidades de realización en este contexto, acentuadas por la falta de expresión y libertad individual que forzarán a muchos de ellos a la emigración. Otra opción que tendrá el gobierno, será la de destinar las inversiones estatales a mejorar el sistema productivo del país, lo cual implicará que el sector servicios se vea reducido y su financiación recortada. Si bien esto podría repercutir positivamente en aquellos sectores económicos donde se pusiesen los esfuerzos, por otra parte se comprometería la capacidad del Estado de seguir financiando aquellos servicios que se han visto deteriorados a lo largo de los años, y la legitimidad que la sociedad pudiese mantener. Este escenario por lo tanto implica continuar el legado político y económico de la Revolución, donde se mantiene un partido único que indiscutiblemente centraliza todo el poder político, una todavía estatalizada y centralizada economía, que si bien, puede incluir algunas formas de mercado, y un intento de mantener la red universal de servicios básicos de salud, educación y seguridad social para continuar garantizando legitimidad al régimen. EL ESCENARIO APERTURISTA En este escenario se contempla que en un primer momento la elección de un nuevo líder y el relevo generacional se producen de forma relativamente ordenada. El liderazgo que surge tiene un carácter más aperturista que continuista, y aboga por continuar la senda de las
79 reformas económicas esbozadas en los Lineamientos de la actualización del modelo económico y social. Es decir, en el plano económico se mantendrá el consenso sobre la necesidad de apertura económica, por lo que el sector privado continuará expandiéndose con nuevas licencias, nuevos derechos de propiedad privada, así como con la ampliación de las garantías y facilidades para los cuentapropistas ya existentes o aquellos que decidan iniciar un negocio. Esta expansión no se reducirá a los pequeños negocios sino que las medianas empresas verán facilitadas de la misma forma sus condiciones y se permitirán finalmente los mercados mayoristas para el sector privado. Por otra parte, se avanzará en la apertura de la economía al mercado internacional y se permitirá una mayor participación de capital extranjero. Los esfuerzos se pondrán en mejorar la legislación y las condiciones para la inversión extranjera – eliminando paulatinamente la existencia de la doble moneday creando una mejor estabilidad financiera y confianza para los agentes externos. En el plano de las relaciones exteriores, se consolidará el interés despertado en el resto de países, diversificándolas exitosamente y haciendo prosperar los proyectos inversionistas en el país. Las relaciones con Estados Unidos se verán obligadas a avanzar en un contexto internacional en el que Cuba se inserta satisfactoriamente y establece buenas relaciones con la mayor parte de los países y en el que el embargo deja de ser definitivamente sostenible. Por lo tanto, se avanzará progresivamente en la flexibilización de las restricciones y hostilidades, de cara a poner fin al bloqueo económico. Fundamentalmente, en este contexto, lo que habrá garantizado una sucesión tranquila habrá sido la estructura formal de las instituciones del régimen y la necesidad de mantener la cohesión necesaria para afianzar la implementación de las reformas económicas. No obstante, a partir de este punto, las relaciones informales en el interior del sistema empezarán a cambiar, y una lucha de intereses y la divergencia de opiniones aflorarán en su interior. La clave estará en la arraigo de ese nuevo modelo económico que pone en marcha dentro del país fuerzas y mecanismos de mercado, que hacen que el Estado pierda fuerza y que la sociedad adopte nuevas formas de relacionarse.
80 Ello implica la irrupción de nuevos actores, que complementarán o sustituirán al Estado en algunas de sus funciones tradicionalmente asumidas, y que comenzarán a abrirse y a insertarse en un mundo globalizado. A pesar de que las implicaciones se reduzcan a la dimensión económica, dentro del sistema político y del régimen en sí, se abrirán toda una serie de dilemas en torno al mantenimiento de restricciones, falta de libertades y adecuación de principios ideológicos que no responderán a las nuevas realidades y que serán potenciales desencadenantes de crispación social en un contexto donde además se necesitan respuestas a los desafíos demográficos y por lo tanto sociales que debe afrontar el país. En el momento en el que se alcance un contexto tanto interno como externo favorable, al atajar los problemas más inmediatos de la sociedad que fundamentalmente son de carácter económico, irrumpirá en la élite política una corriente aperturista favorable a una liberación no solo económica, sino también política. Esto responderá no a una decisión definitiva de entregar el poder, que de acuerdo a Prezworski (1995), rara vez se produce esa decisión, sino a que importantes elementos institucionales que gocen de poder dentro de la coalición autoritaria, percibirán que, en virtud de las condiciones cambiantes en la sociedad, sus intereses a largo plazo se verán más favorecidos en un contexto en que las instituciones autoritarias hayan dado lugar otras más democráticas. En Cuba, las posibilidades de que una corriente aperturista arraigue mayoritariamente dentro de la élite de poder sin ningún tipo de tensión interna son prácticamente mínimas dada la trayectoria del régimen y el carácter inmovilista de muchas de sus instituciones y lógicas, como ya hemos venido observando. Es por lo tanto, en estas tensiones en las que nos hemos de centrar para atisbar las posibilidades políticas que en este contexto se abrirían para el país. Precisamente en el ejercicio de imaginarnos como se desenvuelve este escenario, nos parece interesante volver al enfoque estratégico de la teoría de las transiciones de O’Donell y Schmitter (1986). Traer a coalición los preceptos teóricos de este enfoque, nos sirven para un doble propósito; en primer lugar, imaginarnos cuáles serán los actores o intereses que surgirán de una división entre los “duros” y “blandos” dentro de la élite institucional y política, y por otra parte, nos permite contemplar qué opciones tendrá Cuba, en este periodo de tiempo, de llegar a experimentar una transición a un sistema democrático bajo estos términos. Además este enfoque es coherente con los preceptos que establecemos en nuestro trabajo de considerar
81 que un cambio político se da cuando se producen fisuras en el interior de la élite política que en este momento responde a un mandato institucionalizado y compartido, no a un único líder monopolizador del poder político. Teniendo en cuenta que la apertura económica ha sido algo que ya ha logrado un consenso previo, la divergencia de intereses y la división en las élites se dará en torno a un cambio a nivel político, es decir, acerca de las estructuras de poder, de las relaciones entre las diferentes instituciones y entre el Estado-Partido-Gobierno y la sociedad. Para ello, hay que tener presente cual ha sido el razonamiento que se le ha dado a lo largo de los años a las prácticas políticas y sociales del régimen. Fundamentalmente, como ya señalábamos, los rasgos totalitarios del régimen político se han venido justificando por la amenaza de las fuerzas imperialistas y la consecuente búsqueda de mecanismos para garantizar la soberanía nacional, la ferviente defensa del socialismo de Estado, un liderazgo fuerte y legitimado, como Fidel Castro, y un orden institucional válido para esos propósitos. En el momento en el que estas circunstancias cambian con el acercamiento a los EEUU, con la adopción de un nuevo modelo económico que choca con buena parte del imaginario concebido históricamente por la Revolución y se alcanza un nivel de desarrollo económico aceptable junto con el desarrollo social ya existente, la represión y la falta de libertades dejan de encontrar justificación y lugar en la nueva configuración sociopolítica de Cuba. Siguiendo por lo tanto, la terminología empleada por O’Donell y Schmitter (1986), las tensiones se producirán entre los grupos que calificamos como “duros” y “blandos”: - Los duros: ellos supondrán que la perpetuación del régimen autoritario es deseable, rechazando toda forma de liberalización posible. Asumiendo la existencia de facciones dentro de los duros, por una parte encontraremos a aquellos indiferentes a todo proyecto político de largo alcance y preocupados sólo por su propia supervivencia en los cargos; aplicado al caso cubano, identificaremos con esta tendencia a aquellos miembros de las FAR cuyos intereses económicos prevalecen sobre sus intereses corporativos; lo que interesará a este grupo será mantener el monopolio y el control de las empresas estatales que les pertenecen y asegurarse la suficiente influencia política que les permita seguir controlando los espacios políticos vinculados a la seguridad nacional, a la economía y relaciones exteriores. Por otra
82 parte, nos encontraremos con el núcleo más duro, formado por los que rechazan frontalmente los desórdenes de la democracia y que creen que su misión es eliminar toda huella de dichas patologías de la vida política; esta visión se corresponderá con las facciones más dogmáticas del Partido Comunista y de las FAR, anclados y fieles a las ideas más reaccionarias y primitivas de la Revolución. - Los blandos, estarán formados por aquellos grupos del Partido Comunista más pragmáticos y predispuestos a introducir reformas, junto con los grupos de las FAR que no estarán dispuestos a continuar la represión y a ver amenazada la legitimidad y el respaldo que les ha dado la sociedad. Entre este grupo primará la creciente conciencia de que el régimen que defienden tendrá que recurrir en un futuro previsible a algún grado o forma de legitimación diferente a la tradicionalmente defendida y que ya no sirve. A esto los blandos añadirán que para su legitimación sea a la larga factible, el régimen no puede esperar demasiado sin conceder ciertas libertades, por lo menos en una medida aceptable, a los sectores moderados de la oposición interna. Por lo tanto, lo que cabe esperar es que los blandos del régimen, inicien un proceso de acercamiento a la oposición, “moderada”, es decir, aquellos grupos de la sociedad, que se prevé que con una mayor acceso a recursos y en el momento en que se abra una estructura de oportunidad favorable, tendrán más facilidades para organizarse. Estos grupos habrán de compartir un mínimo común con los liberalizadores del gobierno, que en el caso cubano creemos que girarán en torno a los logros sociales de la Revolución, a una redefinición del socialismo, y la extensión de las libertades políticas. Cabría aquí también plantearse una política de normalizar relaciones con la diáspora previa a una reconciliación con cualquier sector del exilio. Para ello tendrán que tomar en cuenta sus demandas económicas y civiles y asumir por ambas partes una postura de reconciliación. Ello aislará a los sectores más radicales del exilio que abogan por el sometimiento del embargo y las confrontaciones; lo cual repercutirá positivamente en las relaciones con los EEUU de cara a poner fin al embargo. Este periodo en que las fisuras del bloque del poder autoritario se revelan e indican a la sociedad civil que al menos algunas formas de organización autónoma no serán reprimidas, marcará el inicio de la liberalización política. La movilización popular indicará a los liberalizadores la posibilidad de una alianza que podría modificar en su favor la relación de fuerzas en el seno del bloque en el poder; las fisuras visibles en el bloque en el poder indican a la sociedad civil que puede haberse abierto un
83 espacio político para su organización autónoma. Por consiguiente, la movilización popular y las fisuras en el régimen se alimentan mutuamente. Para ayudarnos a vislumbrar qué se desencadenará en este escenario, nos parece interesante lo que plantean O’Donell y Schmitter acerca de la autoconfianza del régimen. Para el caso cubano, se trata de un régimen que ha tenido éxito y que no ha afrontado a lo largo de su historia una oposición activa. Esto tiene implicaciones importantes, y es que el escenario autogenerado con un régimen confiando en sí mismo anticipa que la secuencia, ritmo y alcance de la liberación quedarán bajo un control más firme de los gobernantes. Además, ello implica también que las fuerzas sociales y políticas más próximas al régimen tendrán una mayor oportunidad de entrar en el juego político. Teniendo en cuenta el poder y posición estratégica de la que gozarán los “blandos” del régimen, el as que llevarán en la manga y lo que reforzará su posición, será la amenaza de que si la oposición se niega a jugar de acuerdo con las reglas que ellos propusieron inicialmente simplemente anularán la partida y volverán al statu quo ante autoritario. Los procesos que desencadenan estos tipos de cambios son difíciles de prever por la incertidumbre que generan. En el análisis estratégico de las transiciones a la democracia, lo que muestra Colomer (1998) es que la estructuración de las instituciones democráticas en cada país, después de una transición, se concreta más a raíz de los cálculos que hacen los actores en su propio interés, que por la eficacia comprobada de esas instituciones, y a menudo se consolidan más que por adaptación al contexto social, por el alto coste de transacción que tendría cambiarlas y por sus mecanismos de autorreforzamiento. Es decir, los resultados de cada régimen están basados en las fuerzas presentes en el momento de la transición. Las implicaciones que este postulado tiene para Cuba, fundamentalmente están en las pocas posibilidades que tiene la instauración de un sistema de democracia liberal en el corto plazo. Lo más lógico que se desprende de este proceso es que en la medida en que se creen nuevos espacios de diálogo con la sociedad civil, la facción más moderada del Partido Comunista y del Gobierno, en un intento de ampliar sus bases sociales y de revertir aquellos rasgos más dictatoriales del sistema, pondrán en la mesa la reconfiguración de algunas lógicas institucionales, avanzando hacia la separación de poderes para que la Asamblea Nacional del Poder Popular sea más independiente y autónoma del Partido Comunista; a nivel provincial y
84 municipal podrá darse una mayor autonomía de las Asambleas de representación territorial, lo cual romperá con la lógica verticalista y cerrada del sistema 124 . Dentro de las propias instituciones las tensiones entre “duros” y “blandos” podrán llevar a que el pluralismo político emerja dentro de las propias estructuras del sistema. De esta forma, dentro del Partido Comunista 125 se darán escisiones, que también serán impulsadas si finalmente se limitase el mandato presidencial a dos legislaturas, y se acentuara la lucha por el poder. En este sentido el Partido, deberá afrontar en su seno un proceso de redefinición que junto a la legalización de algún que otro partido político 126 pudieran desencadenar en una suerte de autoritarismo competitivo, con un Partido Comunista todavía muy vinculado y enraizado en el Estado y que seguramente concentra la mayor parte del apoyo. Es decir, este escenario pone de manifiesto que un proceso de liberalización del régimen no necesariamente tiene que conducir a una democracia. Todo el proceso que venimos describiendo, de producirse de forma ordenada será lento y estará sujeto a comportamientos estratégicos de unos y otros, que irán midiendo su poder en función de la influencia que muestre cada uno de ellos. Además, esto estará sujeto también al carácter de la sociedad cubana, que hasta ahora lo que ha venido ratificando es que se trata de una sociedad fuertemente enraizada en los valores revolucionarios que tiene por delante experimentar y asumir cambios importantes, así como gestionar expectativas. EL ESCENARIO DE RESISTENCIA En este escenario, lo que se plantea es que la salida de Raúl Castro, y el restablecimiento del liderazgo en las diferentes instituciones que forman el régimen no son capaces de generar una sucesión sólida y cohesionada. En el plano institucional, antes de la salida de aquellos miembros pertenecientes a la generación histórica, entre ellos, y a la cabeza, Raúl Castro, se observarán fracturas y voces a favor de una apertura bien en la élite, o bien en sus estructuras de base, a partir de las inclinaciones de algunos de sus miembros a favor de reformas de más alcance que incluyan algún tipo de liberalización en la esfera política. 124 De hecho se están experimentando en las regiones de Mayabeque y Artemisa reformas de este tipo. 125 Un caso de referencia lo encontramos en Hungría. Durante la transición en 1989, el Partido Comunista se disolvió creándose diferentes escisiones. 126 Todo ello respondería a la necesidad de crear o expandir aquellas instituciones que permitiesen gestionar conflictos, entendiendo que los partidos políticos cumplen este fin.
85 Esto será visto como una amenaza para asegurar el proyecto y la gradualidad y orientación de las reformas que se han venido imponiendo durante los últimos años, por lo que los líderes actuales verán necesario asegurar una línea continuista con la vocación del régimen revolucionario, más centrada en poner en marcha aquellas reformas que no afecten sustancialmente al régimen. Ello además, vendrá motivado por el contexto en el que se encuentra el régimen: reformas económicas que están introduciendo cambios en la sociedad, apertura de relaciones con Estados Unidos, cambios regionales en América Latina, etc., que pueden ser percibidos como una amenaza o como aceleradores de un cambio más rápido y drástico para el país de no seguirse una línea moderada y fiel a la trayectoria y los objetivos revolucionarios. Por lo tanto, darle margen de maniobra a estas fuerzas más liberalizadoras se juzgará peligrosa por lo que se intentará afianzar un liderazgo que garantice la continuación del estilo político seguido hasta ahora. En este escenario, lo que se contempla es que Raúl Castro y su equipo, dejen atada una sucesión, a través de aquellas personas que tengan influencia y poder en el régimen y que más continuidad aseguren al proyecto Revolucionario; cabe esperar que este tipo de liderazgo sea asumido por la facción militar por el poder que poseen y el control de sectores claves para el país. En este sentido, se vendría reafirmando la tendencia de aumentar la presencia de militares en las altas esferas de la política cubana. En este sentido, el nuevo Presidente que sea elegido, ante la existencia de grupos reformistas o que difieren de la ruta continuista para Cuba, no va a contar con el apoyo unánime de todos los miembros de las instituciones; y no sólo eso, esta situación podrá generar un grado de polarización importante dentro de las estructuras de poder que condicionarán la legitimidad del Presidente y su liderazgo. En este contexto, el nuevo grupo de gobernantes provendrá fundamentalmente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, lo cual dejará a los civiles y facciones más burocráticas del Partido Comunista y del Gobierno desplazados. Todo ello, se traduce en concentrar el poder en manos de unos pocos, y acentuar el carácter vertical y autoritario de la toma de decisiones. En este marco, en el plano económico, las reformas se verán en parte obstaculizadas por la inestabilidad política. En el plano interno, las reformas se centrarán en hacer prosperar aquellas empresas estatales vinculadas con el poder político, de forma que se asegure la influencia y control por
86 parte de este grupo. Por otra parte, dado que abrir más espacios de autonomía económica dentro de la sociedad en este momento podría comprometer la capacidad del Estado, y por lo tanto, una vía para mantener el control social, la expansión del sector privado se contendrá lo máximo posible. En el plano externo, los conflictos en la dimensión política, serán percibidos como una falta de estabilidad política en el país que dejarán en suspensión muchos de los procesos inversionistas y negocios todavía no consolidados en la Isla, ante la amenaza que esta incierta situación supone para estas operaciones. El no contar con este capital, compromete la actualización del modelo económico y por lo tanto el crecimiento del país. La posición que Cuba ocupa en el plano internacional, empezará a centrarse no sólo en la evolución económica en la isla, sino también en su evolución política. Hay que tener en cuenta que el interés que ha suscitado Cuba en el ámbito internacional, se debe a la apertura económica que ha experimentado en los últimos años, en la medida en que se empieza a hacer atractiva para inversiones y negocios; por lo tanto, si estas oportunidades desaparecen, estos países dejarán de mostrar su apoyo a un régimen que no supone ningún rédito político ni económico. Además, debido a su ubicación geoestratégica, se abrirá la oportunidad de nuevo para muchos países interesados en un desenlace u otro, de empezar a intervenir u opinar sobre el futuro de la Isla, lo que será un potencial desestabilizador y que imprimirá un mayor grado de polarización en el país. No se debería desestimar la posibilidad de que se hiciese una condena internacional por parte de países históricamente hostiles con el régimen cubano y de organizaciones internacionales. Lo cual incluiría a los Estados Unidos, cuyas relaciones en este escenario no tendrán muchas oportunidades de avanzar, ante una más que probable presión por parte de la disidencia cubano-americana. De no avanzarse en las reformas económicas y en aquellas soluciones que permitan mejorar la situación de los cubanos, y en atajar los problemas del país, el malestar social se incrementará. Los ciclos migratorios se acentuarán, y ante esa situación al gobierno no le quedarán muchas más alternativas que contenerlos a través del endurecimiento de las leyes o simplemente adoptando una posición derrotista respecto a este tema. En cualquier caso, se estará ahondando en los problemas demográficos, con los retos que ellos plantean para el futuro.
87 Este escenario, lo que supone es una reversión en el estilo institucionalista de Raúl Castro, por otro que se volverá a depender del liderazgo de una sola persona, o un grupo de personas; teniendo en cuenta que la figura de Fidel Castro es irrepetible, simplemente por el hecho de que las condiciones históricas no son las mismas, las posibilidades de que el régimen pueda perpetuarse siguiendo esta línea son dudosas. Todo ello, en cualquier caso, llevará a una purga de aquellas facciones y figuras del régimen que muestren descontento y que sean favorables a una mayor liberalización. Estas figuras, no obstante, jugarán un papel importante una vez que estén fuera del poder y empiecen a manifestarse públicamente. Por otro lado, la nueva élite resultante deberá hacer concesiones a cambio de respaldo a aquellos grupos de intereses que más pudieran verse afectados por un cambio o una liberalización en el régimen. Ello implicaría por ejemplo, dejar impune la corrupción en las altas esferas económicas del país, y asegurar con ello el beneplácito de estos grupos. Por todo ello, en este marco de supervivencia a cualquier costo, el control y la represión social se mantendrán, o se endurecerán de ser necesario. Extender libertades a los ciudadanos en este momento no sería lógico teniendo en cuenta el continuismo que pretende alcanzar el régimen y las amenazas que supondría dejar márgenes para la movilización popular. Las Fuerzas Armadas, al apoyar abiertamente el liderazgo político, participarán activamente en el control de la disidencia por la fuerza en misiones y funciones de naturaleza policial y para-policial de carácter interno. De esta forma, el ejército asumirá responsabilidades de control social que incluirán reforzar aquellas labores de inteligencia y seguimiento, continuando con la condena y represión de aquellas fuerzas “contrarrevolucionarias”. Este escenario pondrá a prueba la capacidad de resistencia de la sociedad cubana ante un nuevo ciclo represivo y ante la frustración de expectativas de cambio. Una situación en la que no se da salida a los problemas económicos y se ahonda en el malestar social, a lo que se suma la intolerancia política y la intención abierta de mantener el poder en manos de unos pocos, hará muy difícil la gobernabilidad del país, y la capacidad de sostener un modelo político y económico como ese contando con la contestación de sectores dentro del poder. En el caso de que hubiese una revuelta popular, teniendo en cuenta el papel que históricamente han desarrollado las FAR, en tanto un ejército por y para los cubanos, sus
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