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Maruxa : Semanario escolar, n. 14 (1917)

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LIX. SUSCRIPCION ñño 1. Santiago I de Julio de 1917. Núm. 14. <&- mes |UM trimestre . 1,00 (unión PosU! . '.50 “ Anucios a precios convencionales. (Número sueltorlOds. MARUXA SEMANARIO ESCOLAR L iteratura ciencias ■ y • ARTES INCANSABLE LABOR DE CULTURA REDACCION Y ADMINISTRACION: GELMIREZ, 26 — SANTIAGO a,r aT7"Illas del-^ rte CONSTANTINOPLA — L a M ezquita del S ultán A chmet Esta Mezquita tiene la particularidad de ser la única del mundo que ostenta seis minaretes; ningu  na otra tiene més de cuatro y en muchas de importancia no pasan de dos. 3 - Crónica fantástica - == iF J± Zl = Después de haber oído entonar el magestuoso Hosanna, en la arcaica colegiata, dirigí mis pasos hacia la expléndida bahía, y ya allí contem  plé: la tranquila superficie del líqui  do elemento; la blanca y espumosa estela, que en pos de sí dejaba el diminuto pesquero; el periódico iri sar del faro... oyendo el continuo sonar de las sirenas y el rítmico murmullo de las pescantinas en la lonja... Y cuando más abstraído me ha  llaba en mis meditaciones, contem  plando tanta poesía, tanta grande  za... apoderóseme Morfeo de mi abatido espíritu, y meciéndome en sus brazos durmióme... Yo soñaba ¡Que bello rostro! ¿Era un Gnomo o una Sirena ¿No sé; el que fuere vino acercándose pau  sada y lentamente hasta llegar a mi, y ya al lado murmuró: tu cumplirás mi mandato; dile a los hombres, lo que a tí voy a decirte; y con angeli  cal voz musitó: Diles que'depongan las armas; que se amen como her  manos que son; que abandonen esa monstruosa contienda que asóla a la Europa civilizada, progresiva y fraternalista. ¡Diles que tiren las armas y empuñen los aperos de la labran  za; y bajo el sudor de su frente ve  rán fructificar la tierra en que nacie ron, y que abandonada dejaron para ir a esa sangrienta lucha; si así lo hicieren tendrían paz y prosperidad; como en el caso contrario hallaran el exterminio y la miseria! Esto me dijo ese ser sobrenatural que bien pudiera representar a una Ninfa, a un Gnomo o a una Sirena. Cual sarta de perlas desengarzá  banse en mi oído, los dulces y aus  teros acordes del órgano; sonaban en él, las proverbiales frases del bí  blico paso: “ ¡Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad! „ En el sagrado recinto cuajado de fieles, resonaban las preces... pero, ¡oh tris  te realidad! Morfeo ya no me mecía, y pude contemplar otra vez la tersa superficie del líquido y el periódico irisar del faro... oyendo el continuo sonar de las sirenas y el rítmico murmullo de las pescantinas en la lonja... J. G. Posada Curros. M A. R U_ X A. NUESTRO BESO: : : (Para R. de C.) Fué un día feliz... La hora dichosa en que la vida alegre sonreía; el regio sol, por el ocaso hundía, su ánfora de cristal explendorosa, Murmuraba la fuente misteriosa plañideros caracteres dé alegría; rimaba el ruiseñor su melodía y libaba la flor la mariposa. Juntos en el jardín, mibien amado, ■ tú me pediste un beso apasionado para endulzar así nuestro embeleso: y al acercar mis labios a tu boca, besa — dijiste — y yo con ansia loca, alma, vida y amor te di en el beso. Campocelos. - ------------ - -+3H --------------- - — - JNMEMORIAN: : : : Llega a mi, concisa, brutal, la no  ticia de su muerte... escuetamente, sin una reflexión, sin un comentario, sin un mal artículo necrológico, sin un poema que cante su espíritu po  pular. ¡Pobre viejo! tu historia va inti  mamente unida a la leyenda y fan  tasía arcaica de Compostela du  rante el último medio siglo... Bien te has hecho acreedor a que los vates canten tus proezas o los co mediógrafos hagan resucitar tu per  sona en la escena, o al menos, que los ciegos vendedores,, de historie  tas, dediquen una resma de papel de colorines, a escribir y describir tu muerte y a estudiar tu vida. Su recuerdo, el del Merlo y el del Vinculeiro, traen a mi memoria añoranzas pasadas en Santiago; por  que ellos daban algo transcendental, inequívoco a sus calles... ¡quien no ha prodigado su esplendidez retri  buyendo con un raído pantatón, o con una moneda de cobre; nn reca  do, una limpieza de botas y tal vez... algún servicio menos digno, que ellos solícitamente cumplían a todo el que lo necesitaba! Todas las noches de invierno, cuando unas cuantas pesetas que la suerte pródiga nos depara en forma de impermeable, paraguas, polainas y botas de goma, (todo esto y algo mas hace falta), magnífico arsenal de pertrechos contra la humedad, únicos preventivos de un catarro, unapulmonía, o un reuma; aquel buen hombre surgía en nuestro ca  mino desafiando los elementos, des  cubierto el pecho noble y ahuyen  tando sus penas le oíamos cantar con acento melancólico: “ Bajo de un árbol sin frutaaz.... me puse a considerarrr... las vueltas que lia dado el mundo o o... y las que tiene que darrr... Cuanta filosofía encerraba aque canto lúgubre que todas las ¡oche de invierno repetía el buen nombri desde el anochecido hasta la .-mi drugada en que ya había terminad! casi por completo la eliminación de alcohol, que las continuas libacione le proporcionaban. Y mientras le escuchabai él se rio, muy serio parecía indicarnosli transcendental de su filosoiía qui refrendaba con aquella otra copla: “ Mi padre manda en miniadreeé., y madre manda en tríiií... y yo mando en la criadaai... todos mandamos aquiií...,, fPobre zl/Zu! eras noble y frapci como el pueb'o en que vivías. Re cuerdo en estos momentos uua anec dota que retrata tu carácter. Cierto día en que yo gozaba del quieta soledad y silencio de los noc turnos, en la arcaica Compostela tuve el capricho de tomar un che colate sin salir de la fonda en qui me hospedaba, y pasando el AUü envié por dicha pasta líquida, coi su correspondiente vaso de iechej tostada dándole una moneda dedo pesetas para abonar su importe.J marchó intrépido a buscarlo. Aque hombre a quien yo pensaba dar ui par de perras, reflexionó que débil también él tomar un chocolate yi los pocos minutos se presentó coi dos chocolates, dos vasos de lechi y una doble de picatostes... le recri  miné diciéndoíe que su equivoca  ción había hecho naufragar los O'dí únicos supervivientes de mi capitj y él - sin inmutarse me interpelcl “ Non siñurito, non me confondíi o que lie hé, he que a mín lame'n d gosta o chiculate,,... y diciendo ) haciendo, se sentó a mi lado y c» menzó a ingerir la ración corre? pendiente...,, : Pascual García Ferreiro. Carballo-VI-1917. I --------------------- fsH — — — H PAGINAS INGENUAS: : : j (RECUERDOS Dj LOS TIEMPOS IDOj YI • ! Yo estaba preparándome paral gresar en el Instituto de Santiajl de Compostela. ¡Qué envidia 4 tenían por esto mis compañera Y yo ¡qué pánico sentía por elñj ro examen de ingreso! ¿Que calij cación me darían los graves seño] del tribunal? ¡Porque tenían que] graves! I ¡Casi -siempre le sabía bien a di Ramón las lecciones de Ceogra] ■ m : A tj x A. Ar ímética, de Gramática.,. Una ¿añaua al dar la de Historia de Espa !!; ¡en, muy bien Sr. Peña. Tu, L santiago, cuando te examines; obteu irás sobresaliente! ¡ q ndo a las doce nos salto yo, sin querer saber más corrí a casa wncomo nunca. Un general al “ ‘ nar una batalla; un soldado heroi  co al ser condecorado con una cruz L se alegra y ufana más de lo QUe o me alborocé aquel día al oir de 1c labios augustos de mi maes tro quellas definitivas palabras que resonaban en mis oidos como una nuy dulce orquesta. _ ¿Qué te pasa — hubieron de preguniarmé en casa — que llegas ale- |re orno unas castañuelas? \ yd considerando a todos mez  quinos y seres inferiores y con un ges: tartarinesco y absurdo les contes té; — Pues... ¡nada! que no ten  drá! más remedio en Santiago que darme sobresaliente! — me puse la servilleta y me senté a comer. ■ ¡Me había percatado profunda  mente, olímpicamente de mi talento y de la justicia que representaba el próximo triunfo! Los cristales de las amplias venmas que se - abrían al Espolón, en Liyo : paseo siempre asomaba trivial monótono, el por todos nosoti os diado municipal que frecuentelente nos reñía y amenazaba con levarnos a la prevención vulgo {alcona,,, estaban pintados de blan0 para que no ‘ pudiésemos ver el lerrnoso paseo desde la clase. A veces nuestras novias (casi to  los teníamos novias) paseaban por :! y figuráos de estar las ventanas ibiertas si mariposeando ellas por illí habíamos de atender al libro. No era posible. Entre los ojos de nirar inefable y dulce de' nuestras lovias y el enredo complicadísimo le la raíz cuadrada o de la regla le aligación, la eleción, para miesras almas refinadas, no era dudosa Con las uñas o con instrumentos i propósito rascábamos la pintura le los cristales y como nosotros idelantábamos más desempañándo  os que D Ramón pintándolos deci dió un día sustituir los casi despe  ados ya, por otros nuevos f men  guando al siguiente día entramos la escuela recibimos una soipic  al ver la novedad. ¡Que bonito á el vitral! exclamamos, y enseida desilusionados, añadimos: i no podremos ver la calle. V ios amargamente sentimos los otos dolorosos de la gran tortura rante seis días próximamente. No pudiendo tolerar por más tiempo tal abuso decidimos cortar por lo sano ¿Cómo? Pues rompien  do un cristal, sencillamente. ¿No os parece éste el procedimiento más expedito? Salimos a las doce y acor  damos én sesión solemne lo que procedía hacer. A las dos menos cuarto, en la arcaica plaza de abas  tos que entonces había cerca de la escuela y que ya ha desaparecido por haberse construido una hermo  sa en otro sitio tuvo lugar el solem  ne acto. Presidiólo el RifeFio. No sé que chuchería me dieron para que llevase a efecto tal diablura. Poco antes de entrar en clase arro  jé una china — os juro por mi salud que era pequeñísima — con tan cer  tera puntería que el vidrio cayó estrepitosamente produciendo un son argentino y musical... Entramos en clase como si nada hubiera sucedido. ^ ¡Mis mejillas ardían! ¡Todo yo pal  pitaba! Cantamos la oración de entrada en la Escuela: "Iluminad Señor nues  tro entendimiento y moved nuestra voluntad...,, — ¡Peña ven aquí!— dijo llamándome D. Ramón. ¡Dios mío! Me quedé helado. Mejor hubiera querido morir. Todo mi ser vibra  ba de emoción. ¡Quién le dijo que yo había roto el cristal! Ya estrellaría alguno. ¡Era el vo  cablo de las grandes solemnidades, de los inauditos acontecimientos! Me aoerqué tímidamente. — ¡Man  de V! — ¿Quién fué ?1 que hizo la /echoríal ¿Lo sabes tú? Un momento de silencio. Se ilu  minó mi mente y — si, señor-res  pondí inspirado. — ¿Quién? — d oda la clase estaba pendiente de mis. palabras. —¿Quién fué?- — repitió D. Ramón. Y yo sereno, genial conteste —10 municipal! De todas las mesas salieron voces: __¡Sí señor, si señor fué el munici  pal Hiciste bien en decir la verdad, si señor, D. Ramón, fué el munici  pal DeV. parte. ¡Denúncielo us  ted! — ¡¡Silencio!! Yo continué imper  térrito, alentado por el éxito: — Fue el municipal que tiró una piedrecita y ¡zás! rompió el crital. _ D Ramón se levantó. Abno la ventana y llamando al guardia-que todos odiábamos — y que estaba aburrido como una ostra limpián  dose las uñas lo mandó entrar. El incidente se • mplicaba. BAZAR DE FEAS (Cuento andaluz) En un baile de candil, lleno de alegres chiquillas que bailaban seguidillas, se presentó el Tío Pemil; y él, aunque mucho miraba, no vio ninguna deidad, pues solo la fealdad era la que allí imperaba — ¡Tío Pemil, venga Ósté ] - ¡Pase Osté pá este rincón, que ahora le presentaré a la flor de la reunión! Armire Osté a la Florita, a la Rosa, a la Azucena, mu jé que quita la pena, y a la barbi Margarita. Así mesmó a la graciosa Hortensia la Pequeñita, y a Camelia la Finita, la cañí jacarandosa • ¡Mire que flamencas son, y que hechiceras y hermosas! ¡Vamos, que paesen rosas! ¡Un jardín ez er salón! — ¡ Tío Juan, e argiina manera que le conteste querrá). ¡ Compare, ez mú naturá\ — WMarditá la primavera)). José Macías y Ortíz de Zúniga. — >í£<- MICROBIOS: DEL ALMA: Ortíz Novo. (Continuará) Yo soy celoso. Muy celoso. Un celoso cruel, terrible. Furioso como un Otelo y terrible como una Messalina. Capaz de sentir celos hasta de mi misma sombra. Un celoso bárbaro, cruel... ¿La causa? No la sé. Ni yo mismo pued > darme cuenta. En realidad no existe. Podría ser el homb.e mas feliz del mundo y no lo soy. Suposiciones ridiculas, dudas crueles que mortifican y ma tan, un no sé qué, de desconocido y misterioso que envenena mi alma, asesinándola lentamente en una lu  cha terrible, cruel, bárbara... Yo adoro una ilusión, una mujer, una niña más bien, un ángel quizás. Una muñeca femenina de ojos ras  gados, y de cabellera rubia, .cuyas hebras de oro simulan rayos de sol que parecen desbordarse a torren  tes sobre sus hombros; con sonrisa de querube y alma de mujer. Her  mosa y bella como un sol de medio  día, sentimental y poética como poética noche estival de plateada luna; majestuosa y sublime como un amanecer de aurora en limpio hori  zonte. Casta, noble, pura, virgen... Con candorosa expresión de ángel, — 4 MA. R. TJ X A. con ternura angelical de virgen, con majestad sublime de Diosa. Un se  rafín, un querube, una monada... Ella me ama. Estoy seguro. Sus pruebas de fidelidad son grandes, constantes, continuas. Su cariño ha  cia mí es verdadero, sus efectos son sublimes, su amor inmenso. Y sin embargo, no soy feliz, no puedo serlo. Los celos, los malditos celos esos terrible "microbios,, del dolor y de la duda, que devora mi alma, que enferma mi espíritu, me mar  tirizan horriblemente haciéndome sufrir de un modo bárbaro y cruel, yo creo que mi mal no tiene reme  dio. Estoy condenado a una agonía lenta, a un suplicio inhumano, in  quisitorial, intolerable... Del cual so lo podrá salvarme el bálsamo sua  vizador de la tumba silenciosa y solitaria. ¿Pero por qué estoy celoso? No lo comprendo. No puedo explicár  melo. Si "Ella,, es mía. Solo mía. Mía únicamente. Sus asertos, sus hechos, sus palabras lo demuestran, lo afir  man, lo atestiguan... “ Soy tuya,,. "Unicamente tuya,,. "Tu amor es mi vida,,. "Sin tu amor no es posible la dicha,,. "Vi vo solamente para tí„. "Moriría de tristeza si llegaras a olvidarme,,. "Imposible amar a otro que no fueras tú,,.. "O tuya o de nadie...,, Y estas breves frases, estas palabras bellas, puras, sinceras; palabras sin  ceras que encierran todo un poema sagrado de amor, me conmueven, me seducen y me convenzen, ha ciéndome ver claro lo irrisorio de mis suposiciones falsas y ridiculas y acaba por tranquilizarme y soy feliz. Pero mi curación no es radical. El mal empieza pronto de nuevo a hacer estragos, con mas fuerza, con mas intensidad que antes. La duda, esa cizaña devastadora que germina en el corazón humano, destruyendo las buenas ideas, de los sentimien  tos nobles y bellas, avasallándolo todo. ¿Es cierto es verdad cuánto me dice? Necesitaría verlo, verlo por mis propios ojos para creerlo. Y esta idea se aferra en mi ánimo, produciendo en él estragos terri  bles. Soy tan candido, es tan grande mi ceguera, que no.veo ni compren  do lo ridículo de mis suposiciones falsas ¿Quién me dice a mí, quien me asegura que sus pensamientos, sus ideas son mías? Exclusivamente mías ¿Que sus miradas a otros hom  bres no encieran una adúltera sen  sación de simpatía hacia ellos? ¿Que sus labios que guardan el almíbar de las flores y el néctar del amor, no pueden traic onarme no están traicionándome acaso? Ella, sola  mente ella. Pero ellá es parte inte  resada y sus afirmaciones carecen de mérito y de valor. ¡Si yo supiera que otros han aca  riciado con sus manos pecadoras, su rostro semidivino de querube!... ¡Que han osado con sus labios!... ¡Oh/ ¡sería terrible! ¡Dios no lo per  mita! La ira me enardece, la cólera me ciega... Más valdría ignorarlo, Y he aquí que mi ánimo no puede jamás tranquilizarse. La quiero tan noble, tan bella, tan pura, para mi solo, exclusivamente para mi. Soy autócrata en ese punto. Y la menor sospecha me ciega, me excita, me descompone. Y así, entre la descon  fianza y la duda, se libran terribles luchas, crisis agudas, sensaciones violentas, que me hacen sufrir cruel  mente. ¿Qué hacer? Hay un remedio. Uno solo. Volver a su lado, conven  cerme por mi mismo, por mis pro  pios ojos, de su fe sagrada de sus sentimientos puros, de su amor ab  negado; desechar de mi espíritu ri  diculas ideas, necias suposiciones, absurdas sospechas. Tranquilizar mi ánimo, curar mi cerebro enfermizo, ' completamente, radicalmente. Es el mejor remedio. El único. Contra ataque de dudas, fuertes do  sis de confianza. Y únicamente de ese modo morirán los celos, los malditos celos. ¡Los "microbios del alma!,, S. V. L. P. -------------- - --- ^ -------- : -------------- AGUISA DE FABULA Dedicado a Fernando Durán como prueba de sincera amistad En el paseo de los Prados gran vía de mi lagar vivían dos jorobados Juan Ciruela y Luis Molar Nació Luis muy contrahecho y (según dice) Ciruela vino al mundo muy derecho mas derecho que una vela Pero siendo jovencillo se fue el huerto del tío Péces soñando en darse el muy pillo un buen atracón de nueces Subió a la rama y en seguida ¡Zas! se cayó del nogal y se le qnedó torcida la columna vertebral Así cada jorobado por causa muy diferente tener había logrado una chepa muy decente Hasta que se resintieron por motivos aún ocultos y un día se dirigieron estos tremendos insultos — Pues has hecho una imprudencia Ciruela tu estás buscando que se acabe mi paciencia \Dende que se está acabando\ De tus roncas yo me río... Si me llegas a irritar te enderezo de uti zurrío... \Hornbre que has de enderezar\ Molar no pudo aguantar tanto desdén de aquel zote y sin más reflexionar enarbolando él garrote Si suelta en el espinazo con irritación notoria el mas terrible estacazo que ha registrado la historia Con tal arte y tal escuela el amigo le atizó que el chepudo de Ciruela sin joroba se quedó. Estuvo un mes en el lecho peleando con la muerte pero al verle tan derecho, Molar le envidia la suerte Y hace muy poco que iba por esos mundos de Dios buscando quien en la giba le atice un palo o dos Pues sabe por estos hechos que da muy buen resultado a los que no anden derechos un garrotazo bien dado Es cierto y si la receta (una de las más sencillas) alguien la encuentra indiscreta que se ensaye en la Vistillas Madrid Luis Sauz. (Milor QUIJOTESCO) José López Pedre Imágenes, Altares y Pintura : : RUA DEL VILLAR 44 : : M: A R TJ X A. 5 PRO S A FRIVOLA - POR - SALVADOR GARCIA FERNANDEZ Es esto, un librito que en su inte rior endérrá hermosos y originálísim os eüfchtós; y más bien que ensa yos — como los lláma su autor — son, no dudarlo, selectas y amenas párinas, que" no desdeñaría firmar alrún escritor de elevada esfera. I Desde "Primer Amor v hasta el "Hijo del Pobre,,;'vése un florido y atildado estilo de'que su autor hace gala al igual que en los restantes cuentos que componen el opúsculo a 3 ue hacemos referencia. En el titula  do "Amando hasta morir,,... presen- |tasénos'el autor, como profundo ob  servador y psicólogo notable; el cual escrito con dmirable sencillez, rebosa de una sana realidad; aquella carta que escribe el indiano, . la que en una hermo  sa tarde ha sido suya ros conmueve y enter  nece, así como la ingra- |titud del padre de Ana, icspreciando al que ofrece puro amor, a su encantadora hija, la emirente diva, nos encole  riza y subleva. Y todo esto desenvuelto y descripi.o por un escritor tan galano, como es el culto escolar Sr. García ■ernández, nos cautiva deleita. Al enviar nuestros efusivos plácemes — al que tantos recibe, entre ellos del "Heraldo de (Madrid,, _al director del periódico quincenal escolar "Galicia,, y distin  guido amigo nuestro, nos congra- [tulamos, al ver como la juventud intelectual galaica, trabaja, poniendo en ello todo su entusiasmo y cariño. . Nosotros deseando,que, los ama- [bles lectores de MARUXA, disfru  ten de las primicias y bellezas que encierra una nueva producción del querido compañero, insertamos a continuación la primer escena, del [primer acto, perteneciente al drama jen preparación titulado "En el mis- [terio de las sombras....,,, que en bre. [ve estrenará una notable compañía iramáfica; y que su autor defirien- |do, galante y cortesmente a nuesItros ruegos, nos permite publicar mtes que ningún otro periódico. En el próximo número nos ocu  paremos de una interesantísima obra de nuestro amigo y entrañable compañero de redacción Marino López Blanco; que sé está impri  miendo en la editorial de "El Eco de Santiago,, y que en la semana entrante verá luz. Isidrin Goleat. “ En el misterio de ios sombras ACTO PRIMERO ••••»» Muere la tarde. Interior de una salita modestamente amueblada: a la derecha, entrando, sillas y un sofá, sobre ésto un espejo; a la izquierda, una consola, encima de ella y pen  diendo de la pared un retrato de medio cuer  po con elegante marco de caoba; enfrente, dos ventanas abiertas por donde se ven a lo lejos, velámenes desplegados de lanchas que se acer  can; el mar aparecerá tranquilo y con reflejos de los últimos rayos del sol poniente; se oye el melodioso gorjeo de un jilguero, y la brisa suave que a ratos sopla, hace latir en el balcón, los verdes sarmientos de una vid que solea la casa. En un ángulo de la sala una joven, así como de veintidós años, lee un devocionario. D. Salvador García Fernández ESCENA PRIMERA Aurora (Interrumpiendo la lec  tura). ¡Dios mío que va a ser de mí? ¡Y le dijo que vendría...! (coje la carta de sobre la consola y lee): "Hoy a tus pies, Aurora, ireme a postrar.... ¿Comprenderás entonces que te amo? ¿No dudarás después...? Tus padres me despreciaban por pobre ¿verdad? Pues ya tengo di  nero, Aurora mía, y solo me falta una cosa: ¡tu amor!.... Oh, Aurora, Aurora, si pudieras apreciar el inten  sísimo amor que por tí siempre sintió mi corazón .... me amarías,, ¡Oh, que hombre, gran Dios!... (De ja caer la carta) Y que obstinado. . Es capaz de venir.... Ante tal perti  nencia, segura estoy, no le podré vencer. ¿Qué le dirán mis labios que no le tenga dicho ya? Frente a fren*- te..„ él y yo... No, Dios mío, no le recibiré.,... ¿Estaré siempre conde  nada á sufrir desdichas del amor ..? ¿Será mi trágico sino el eterno dolor? Cuándo aquí, doYide, apartada del mundo, creí gozar con mis pa  dres la dulce paz de este rincón, me persigue en horrorosa sombra, el repugnante fantasma de su amor? (Recoge la cartá) '"A tu lado iré hoy Aurora amada (sigue leyendo), a pedirte no más que amor, y si me rechazas, si no quieres concederme un "sí„ de tus labios de flor, ¡ohl, entonces ten por seguro que mis penas finarán al instante, pues mi cuerpo entre las olas de ese mar inmenso como tu belleza se irá a confundir, a servir de alimento a los peces... Y reposaré de las fati  gas que me hizo soportar ta cruel  dad,,... ¡Qué hombre, virgen santa...! (Emocionada) No, no le recibiré... Sería capaz de cualquier cosa.. (Aprieta el botón del timbre y que  da como abstraída). (Con el delicado susurro de la bri  sa vespertina entran por los abier  tos ventanales las apagadas notas de una canción que, recogiendo las redes puestas al sol, entona un mozo). ¿No veis esos ruiseñores en raudo vuelo cruzando? El nido de sus amores afanosos van buscando, EL corazón sin amor es como un nido vacío, do el gusano del dolor impone su poderío. -------------------- - --------- >fr< ----------------------------------- - LAGRIMAS DE AMOR (A la gentil y hermosa Srta. María del Carmen López Somoza. • Si percibes de las aves, En las fondas guarecidas, las tristes quejas sentidas Que dan en sus trinos suaves, Y de una en otra enramada Ves que a su prenda adorada Van buscando con ardor; Ven consuelo, estrella mía, Que ese canto a tí te envía Tiernas lágrimas de amor. Si por el valle cruzando. Distingues allá a la lejos, De la luna a los reflejos Un sepulcro que está dando A tierno amante reposo Al pié de un sauce lloroso Por su amada guardado; \Ay\ no te asustes, luz mía, Que ese sauce a tí te envía. Tristes lágrimas de amor. Junio dé 1917. T P. C. M A. H TJX A o| ^ # V E K 15 ^ EIVXEBREíS A* ¿Porque chora a moza? ¿ Qué o que ten a moza? Que endenantes estaba sempre cantando ¿Que o que ten a moza? Que agora sollo está sempre chorando Aqueles seus olios coma dous soles qu ‘ a casa estaban sempre alegrando ¿Qué ó que teñen aqueles seus olios? Que agora están sempre chorendo Aqueles seus belzos sempre bermellos Belzos de vlrxe inmaculados Aqueles seus belzos sempre bermellos Aqueles belzlños están apagados ¿ Que ten a moza porque chora Chora por algún amor? Chora por un galanclño Que á fal morrer de door Chora por ó sen galán Que por otra a delxou Pobre moza como chora Porque esquenclda quedou A moclña feitlcelra Xa non fal mais que chorar Pobre moclña qul-b door Xa non te deixa cantar. Joaquín Lameiro de Komacchio. AGRADECEMENTOS — Bos días nos dea Dios, señor Martiño. ' — Bos os teñas, Carrizo ¿pra onde vas tan cedo? — A búscalo viña. Téñojle que pidir un favor que 11 ’ estimarei moito. — Ti decirás. _ Ben sabe que en toda a roda do ano non houbo un mes defartura; a colleita foi ruin, e, pagar as rendas teño que pagalas. Vosté pódeme axudar, señor Martiño.-.. Eu véñolle rogar que m ’ empreste corenta pe sos. Heñios xolver tan axiña como poida.. se o tempo mellora e ven unha boa anada..q _Xa sei que és de Ici, Carrizo, e non tería dúvida en facerche o empréstimo que quixeras ende/ poden - do. O piquer é que a miña boa vontade n-esta ocasión non é d ’ ahondo pra te axudare. — ¿Non me pode emprestar o que 11 ’ eu pido? —Non podo, Carrizo, non podo. O mesmó que ti, pero denantes de ro  mo;. cati vires, outros chegaron pedindo., Tamén pra min foi mal ano; unhas cousas e outras deixáronme tan es  quío d ’ aforros, que ainda nou sei como ei facer pra m ’ iré defendendo da crúa invernía que s ’ aveciña. — ¡Vaya por Dios! — Añira, Carrizo. ¿Por qué non vas a pé de don Atanasio? Pídeslle que agarde pra cobral-as rendas... El é borne rico e pode facelo; ade  máis, acó dequiríu a sua riqueza, coma e natural, reconocsndo á tua honradés c os malos tempos que corren non deixará d ’ axuáarte. — Boeno, irei ver. Non lie teño moitas esperanzas; porque ser elle certo que -cando acó chegóu, don Atanasio o Maragato, viña csfarrapado e famento, mais agora xa sabe vosté de que xeito fala de nos os i ’ egos; o mal que nos él quere, sin cu. Ja por acollelo entre nos coma un irmán... Dcspediuse o Carrizo e foise cara a casa de D. Atanasio. O Maragato dinouse preguntadle/ — ¿Qué che trae por acó? ¿Vcsme pagal-a renda xa? — Señor — dixolle homildo ;o o Carrizo. — Viñen cabo de vosté, nonpra He trael-a renda, porque ste ano foi un mal ano; a colleita • tan ruin que non abouda se nonpranon morrernos co ’ a fame... S3ñor, en víñalle peflir pra que m ’ agardara pol-a renda hasta ver se o tempo mellora e collemos algo... —Ta, ta, ta; non. pode ser. ,X; I nozo a cantilena. Mal ano, mal pra vos todos son malos años, o so e non pagar. ¡Eu pegueille sempre! — ¡Pois non faltaba mais! A ver s ’ eu che vou deixar que col ! as o froito das miñas térras pra ti c icres e eu non cobral-ós meus ca ios. — Señor, as térras a ermó ñor: do  narían cartos nin cousa ninguba. Os froitos que eolio, pol-as sementaras que fago n-elas é, e mais pol-o meu traballo que as pon en condiciós de froitificar... — Inda vas decir que non debías de me pagar por che deixare. labral-as miñas térras... Eu ben digo que este é pobo de ladrós... E D. Atanasio, que s' adonara de térras en Galicia non certamente por herdo, nin pol-o seu traballo e honradés, escomenzóu a ceibar cantos | aldraxantes He viñan a boca para magoar e abaixar mais o probe labrego, seo colono, traballadore homildose. Mais, co ’ a mágoá da negativa,. | e alritado pol-os aldraxes que cuspia o Maragato, ruin e cobizoso, o Ca-1 rrizo sentíu que a carraxe facíalle | tremer os beizos, e sen se decatar do que facía, prantouse diante él eos puños pechados,; ameazantes. — ¡Abonda! — brandou — vosté e o | mais ruin, o mais noxento de canto hai no mundo. Non He consinto-l que fale mal da térra e dos bornes que o acolleron agarimosamente^ e e mataron a sua fame; que s' algún defeito teñen é o deixarense roubar pos xentes coma vosté... Cheo de medo, o Maragato, marmulou: —Non s ’ anoxe,. borne, no s ’ anoj xe... acougue, e se non pode... por esta ves. — Terá os cartos — afirmou o Ca  rrizo — Mais, coidese de non aldraxar a miña madre Galicia; endenon arrigareille a lingua... E saín, deixando chafucado o Ma  ragato, que, cecais coidando ebega-j da a sua denadeira hora, encostá  base medoñento na parede. Leandro Carré. M - A. R 17 X -A. -• EN HONOR DE RO  SALIA DE CASTRO En eiTeatro principal tendrá lu  gar el 27 de Julio próximo una ve  lada en honor de Rosalía de Castro. Difiriendo aniegos de la “ Liga de Amigos,, la Academia Española confirió su representación para que tome parte en tan simpática fiesta, al Excmo. Sr. D. Augusto González Besada, que aceptó amablemente ei cargo al cual dará brillante realce con las galas de su buen decir. F n Santiago hay gran entusiasmo por oir al ilustre gallego que en su magistral discurso de ingreso en la docta Corporación, cantó admira  blemente las bellezas de galicia y la inspiración sublime de nuestra ex celsa cantora. _______ ■ — ------ ----------------- RETRATO: :::::: Es guapa hasta tirar de espaldas. Su boca un poco grande, de la  bios rojos, no tanto como su nariz, deja ver cuando ríe una hilera de dientes, no muy blancos, pero si un tanto irregulares y con piquitos, co  mo los de una sierra. Indudablemen. te le gusta el azúcar. Su nariz roja y fresca por la pun  ta, se asemeja notablemente a un cucurucho de chufas y sus ojos que a unos veinte pasos parecen colillas agonizando, al acercarme deslum  bran cual los candiles de una casa pobre. Las cejas me recuerdan cepillosdientes con 6 años de uso continuo y sus pestañas como no las tiene no me recuerdan nada. Sus orejas cual dos botas de pa ño, bien prensadas y unidas forma  rían uu toldo de los mejores, si que también una alfombra. Tiene barba de bruja. El cuello es divino, estético-culi  nario, pues con sus matauras me recuerdan, con venidas de saliva a la boca, un trozo de queso roido por un ratón. Antes de peinarse, su cabellera es pintoresca y después del tocado figura su región frontal, una suela de zapatilla antidiluviana. De manos anchas y pesadas con uñas de luto; de piés grandísimos hasta lo imposible... ¿Quién es? Nicolás García Fernández. - ------------- -----------------— INFORrt ACION Hemos recibido atentísima invi  tación para la velada que se cele bró ayer tarde en el Teatro Princi  pal, y de la que no podemos ocu  parnos hoy, por falta material de espacio. Agradecemos la deferencia. Alcanzó la suprema calificación en los exámenes de cuarto curso de piano, efectuados en la Sociedad Económica, la gentil y bella señorita viguesa, Lucia Suárez Blanco. Reciba nuestra felicitación, que hacemos extensiva a su hermano D. Eustaquio. Han sido aprobadas las oposicio  nes para la cátedra de contabilidad general y práctica mercantil, vacante en la Escuela de Comercio de la Coruña. Nómbrese para desempeñarla a D. Mariano Valdo. -oj ANUNCIOS RECOMENDADOS [oGran Motel Argentina — DE — FRANCISCO REY Servicio esmerado S^nralO : : : Gran Hotel Suizo INMEJORABLE CONFORT Cardenal Payá. — SANTIAGO L i "b 32 e x 1 fi. 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Aduanas, Cornos y Telégrafos; Carreras del Magisterio Comercio y otras especiales. director propietario: EUGENIO GIRON ttRLLO Tir'ccciado on Derecho Profesores encargados de ¡a enseñanza en este Colegio durante el curso de 1916=1917: D. José Lema Tiasnionte. profesor anxi'iar de la Facultad do Farmacia. D. Francisco So • ler de Dios, Bachiller; D Mc.i. rdto Gome* Ulla, Farmacéutico; D. Eugenio Girón. Abogado; D. Eduardo Carnero. GapU:in n. un tena; Mr. Fierre Lcdovin, Licenciado en Filosofía y Letras, p Enrique García Miras, ' s .r Mercantil en la Sociedad Ecanómica; D. Manuel RoyGacxo, Aborde. Froleser aux,!..,, ,¡o dicha Facultad; D. Miguel Ferror, Abogado, don José do la liosa: i aiulan do Inlanlona; D. Juan. Mejuto, Abogado; D. Alfredo Dial, primor 1 emente del liogxmientc do Zaragata; l'rofcsor de 1.a enseñanza í). 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