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La fachada de la Azabachería: entre la tradición barroca y el nuevo orden académico (1758-1769) GRADO EN HISTORIA DEL ARTE 4º CURSO AUTOR: PALOMA FACHAL GARCÍA DIRECTOR: ALFREDO VIGO TRASANCOS DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE
1 Índice: 0. Resumen………………………………………………………………………....2 1. 1757. Las obras en la Catedral se reanudan. La nueva fachada de la Azabachería………………………………………………………………...........3 2. 1758. El primer proyecto de Lucas Ferro Caaveiro: problemas y adaptaciones………………………………………………………………..........7 3. 1759. El inicio de las obras y la labor de equipo……………………………….10 4. 1762. Asoma una crisis. Nuevo proyecto de coronamiento…………………....15 5. 1763. Postergación de Caaveiro y el final del Barroco…………………...........20 6. 1764. Madrid, Ventura Rodríguez, la Academia y la reforma de la Azabachería: otras soluciones, nuevo programa……………………………………………...21 7. 1765. Domingo Lois Monteagudo, nuevo maestro de obras de la catedral. Dirección constructiva, colaboradores y enfrentamientos con los subalternos…………………………………………………………………...…25 8. Iconografía …………………………………………………………………......28 9. Repertorio fotográfico………………………………………………………......32 10. Bibliografía…………………………………………………………………......38
2 La fachada de la Azabachería: entre la tradición barroca y el nuevo orden académico (1758-1769) Resumen: En la segunda mitad del siglo XVIII, tras la conclusión de la fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago de Compostela por el maestro Fernando de Casas, el Cabildo catedralicio toma la decisión de continuar con las renovaciones – que fueran afines al barroco vernáculo del Obradoiro – en las fachadas románicas del transepto de la catedral. La elegida para comenzar con las restauraciones fue la fachada norte o de la Azabachería, ya que era la de mayor importancia y necesitaba mostrar un decoro acorde a sus funciones como puerta de entrada de los peregrinos, puerta de acceso de los prelados y, sobre todo, por ser la entrada por la que cada año ingresaban en la catedral las Ofrendas Reales. El arquitecto gallego Lucas Ferro Caaveiro fue el señalado por el Cabildo para acometer las renovaciones y – tras una serie de problemas iniciales – las obras dan comienzo en el año 1759. En los primeros tres años las obras se suceden sin ningún inconveniente, levantándose por entero el primer cuerpo y parte del segundo, pero en 1761 fallece el canónigo fabriquero de la catedral de Santiago – José Sáenz del Pino – siendo sustituido por Joaquín Ignacio Pardo, que no será tan afín al estilo vernáculo de Caaveiro y comulgará más con el barroco clasicista italiano que propone la madrileña Academia de San Fernando. Esta disconformidad provoca que Caaveiro tenga que diseñar una nueva propuesta para el remate de la fachada, pero esta tampoco parece convencer al Cabildo que, tras una serie de consideraciones, toma la decisión de alejar a Ferro Caaveiro – y a todo su equipo – de las obras de la Azabachería. El arquitecto madrileño Ventura Rodríguez, maestro mayor de la villa de Madrid, será el encargado de diseñar las “correcciones” de la fachada de la Azabachería, con un plan que estaba muy determinado por su precedente, pero que aún así cambia por completo la concepción arquitectónica barroca de Caaveiro y, sobre todo, la concepción iconográfica y propagandística de la fachada, que da un giro total. Dado que Ventura hace las correcciones desde Madrid, el nuevo maestro de obras que llevará a cabo su plan será su discípulo, el arquitecto gallego Domingo Lois Monteagudo, que llegará a Compostela con todos los honores del Cabildo, pero cuya estancia acabará por ser muy problemática. Pese a todo, las obras finalizan en el año 1769, dando por resultado una fachada única, una hibridación hija de su tiempo
3 que ejemplifica la muerte del barroco local dejando paso en la ciudad a un nuevo estilo, un barroco con tintes clásicos e italianizantes. Palabras clave: Azabachería. Santiago de Compostela. Caaveiro. Sarela. Ventura Rodríguez. Lois Monteagudo. Fachada. Arquitectura. Barroco. 1. 1757. Las obras en la Catedral se reanudan. La nueva fachada de la Azabachería. Durante la primera mitad del siglo XVIII se llevó a cabo un proyecto de embellecimiento barroco en los exteriores de la catedral de Santiago de Compostela, con las obras llevadas a cabo en la fachada que daba a la antigua Plaza del Hospital 1 – el cierre occidental conocido hoy como la fachada del Obradoiro – a manos del arquitecto santiagués Fernando de Casas, cuya conclusión supuso el culmen del barroco en la ciudad 2 . La intención del Cabildo, en busca de una homogeneidad estilística, era continuar con ese afán renovador en las fachadas de cierre del crucero de la catedral: Platerías y Azabachería, como así lo indica una carta que el Cabildo envió al arzobispo Rajoy el 18 de diciembre de 1757 3 . En su Historia de la Catedral de Santiago, López Ferreiro relata que el 12 de marzo de 1750 se celebra una reunión del Cabildo para determinar que se diseñaran nuevas soluciones para las mencionadas fachadas. La intención era destinar todos los recursos capitulares a esta empresa, probablemente para eliminar todos los resquicios medievales 1 Estas obras se desarrollaron en un espacio de doce años; comenzaron en 1738 y remataron en 1750. 2 Entre los siglos XVI y principios del XVIII se llevaron a cabo en la ciudad una serie de proyectos arquitectónicos de gran envergadura (el nuevo claustro, la escalinata del Obradoiro, el tabernáculo de la Capilla Mayor, la torre del Reloj, el Pórtico Real, la Puerta Santa, la Capilla del Cristo de Burgos o la Capilla del Pilar) que no se explicarían sin una serie de factores que propiciaron un ambiente perfecto: la bonanza económica que vivía Galicia en esos años, la recuperación de la peregrinación al Santuario Jacobeo, el empuje de la Contrarreforma Católica en España, el ansia humanista plantado por los Fonseca en la ciudad y la eclosión del autóctono barroco santiagués. SINGUL LORENZO, F. (1995), p. 142. 3 Tras haber dado fin “a las obras que se avían emprehendido y pedían mas prompto reparo y reedificación en esta Santa Iglesia, como fue la de la fachada, torre y espexo que dicen a la Plaza del Obradoyro y Hospital Real, por ser la más deforme y ruinosa, siendo la Principal”. La intención era seguir con otras renovaciones “igualmente precisas, y de que a muchos años se avía resuelto se fuesen refabricando a lo moderno; así por su notoria deformidad con las más exteriormente añadidas, como porque su antigua construcción y la distinta arquitectura, de la de su antiguo y primitivo origen, a la que oi se usa, y las ruinas que han padecido, en las irrupciones y calamidades que han ocurrido y notan nuestras historias, las hacen ver, con esta necesidad y aún también demuestran su poca seguridad, sino se acude a su reparo. Entre estas, son las dos fachadas, una que a la Platería y Tesoro, y la otra a la Azabachería y Palacio Arzobispal, las que más instan”. A.C.S.: Minutario de Cartas y exposiciones, 1746 a 1766, fol. 204v. VIGO TRASANCOS (1999), p. 85, nota 93.
4 del exterior del templo y coordinar, con un lenguaje moderno, la fachada del Obradoiro y el resto de cierres de la catedral 4 , que el Cabildo quería actualizar en estilo “moderno” y “del país” 5 . Desgraciadamente, debido a una serie de infortunios, esta renovación debió ser aplazada. En primer lugar, la muerte del arzobispo promotor de las renovaciones: Cayetano Gil Taboada (en el cargo desde el año 1745 hasta su fallecimiento), el 12 de mayo de 1751 y, pocos meses después, el 19 de septiembre del mismo año, un repentino y devastador incendio que se originó en la zona del claustro que estaba orientada hacia la Plaza del Hospital y que afectó a la Sala Capitular y a una serie de oficinas adyacentes 6 . Evidentemente, el esfuerzo del Cabildo tuvo que orientarse entonces a la reparación de estas estancias. En primer lugar, hubo que hacer una valoración de los desperfectos y pedir ayuda al monarca para conseguir materiales – como madera y cal – y trabajadores para ejecutar la obra. Una vez hecho, se pudo solicitar las trazas de las nuevas salas al arquitecto 7 . El encargado de llevar a cabo dichas reparaciones fue el que sería nombrado nuevo maestro de obras de la Catedral tras el fallecimiento de Casas Novoa, Lucas Ferro Caaveiro 8 . En la renovación de estas salas el maestro demuestra ya una profunda pasión barroca. Una vez rematadas estas obras de reparación 9 , el Cabildo pudo volver a concentrarse en las reformas de las fachadas exteriores. La Catedral contaba con un nuevo canónigo 4 VIGO TRASANCOS, A. (2000), p. 209. 5 VIGO TRASANCOS, A. (2020), p. 629. Como sabemos, esta intención no llegó a cumplirse. 6 LÓPEZ FERREIRO, A. (1908), p. 102; VIGO TRASANCOS, A. (1999), p.51; SINGUL LORENZO, F. (2001, I). p. 181. 7 VIGO TRASANCOS, A. (2020), p. 629. 8 Ocupó el cargo de maestro de obras interino de la catedral tras la muerte de Casas, en 1749, pero fue oficialmente nombrado en 1756. Junto con el nombramiento de Caaveiro, y para ocupar su antiguo puesto, se nombra también al santiagués Clemente Fernández Sarela como nuevo aparejador de la Catedral, tal como nos lo indican las Actas Capitulares: “Eneste Cavildo seleio memorial de Lucas ferro caaveiro pidiendo sele attienda con el empleo de maestro de obras destta Sta. Iglesia, ysele confio de placer con el salario anual de 2090 reales. Iporlo tocante alos cinco y medio quese acostumbran a dar encadauno delos días quettravajase esto se en tienda adisposicion del señor fabriquero que essy fuere segunda obra enquelo executtare, y no pueda salir fuera dela ciudad sin licencia del cavildo y del sr. fabriquero (…). Eneste cavildo convista de memorial de Clemente Fernandez Sarela se Acordó de placett confirmarle el empleo según el que ttenia Lucas ferro caaveiro, y en orden aquando saliere avisitas de thenencias seles pague cada uno por un dia a diez y seis reales” A.C.S., Libro de Actas Capitulares, 55 (1750-1756), 66v.: Propuesta enorden ala fabrica dela fachada dela Azabachería. Cabildo del 16 de diciembre de 1757. Ocupa el cargo hasta diciembre de 1763, año en el que se desvincula de cualquier trabajo en la catedral, a pesar de lo cual el Cabildo siguió pagándole su salario hasta su fallecimiento en 1770. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 243 nota 55; VIGO TRASANCOS, A. (1999), p.85, nota 104. 9 Las obras se extendieron del año 1752 al 1756. Según BEIRAS GARCÍA, E. (2008), p. 37 las obras se llevaron a cabo a un “ritmo vertiginoso” ya que había numerosos operarios – sesenta según una relación hecha por el fabriquero en 1752, conservada en los archivos capitulares – trabajando en las remodelaciones.
5 fabriquero: don José Sáenz del Pino 10 , elegido por el arzobispo Rajoy en 1757, que probablemente estaba deseoso de ejercer su papel y devolver a la vida las renovaciones propuestas desde principios de la década. Pero era, sin embargo, consciente que a nivel económico el Cabildo no era capaz de financiar la construcción de las dos fachadas simultáneamente, por lo que tendría que decidirse cuál de ambas empresas era más urgente. En Actas Capitulares 11 se especifica que en reunión de Cabildo el día 16 de diciembre de 1757 se llegó a la decisión de que debía ser la fachada de la Azabachería la primera en la que se ejecutarían las innovaciones por ser obra muy “precisa y nezesaria” y que se tomaran las medidas necesarias “a fin de resolver en quanto a la fábrica de dicha fachada”. Al día siguiente se vuelven a reunir los capitulares para disponer el plan de acción para la renovación de la Azabachería. Acuerdan “…que se âga la obra dela fachada dela Sebacheria, y sele de principio enla Quarentena del año que viene de mil setezos. y Cincuenta y ocho delos efectos dela fabrica, y no alcanzando de los Depositos; y que el Sr fabriqº disponga asistan â ella los oficiales precisos, a fin deque se concluia con la breved. posible: Queal Mrô. Caveiro leprebenga forme la Planta sin dilación: Y a su Ilmâ se escriva con el pensamiento y resolución del Cavildo” 12 . Era evidente que esta fachada aventajaba a la de Platerías en funciones e importancia, ya que era la fachada que funcionaba como entrada para los peregrinos, para los prelados (debido a su cómoda disposición al lado del palacio arzobispal), y por la que se recibían los honores de la Bula de Cruzada 13 y las Ofrendas Reales durante las ceremonias litúrgicas jacobeas, lo que justifica la apremiante necesidad de dignificar este acceso 14 , 10 Ocupó el cargo de fabriquero desde enero de 1758 hasta la fecha de su muerte, el 14 de diciembre de 1761. A.C.S.: Libro de Actas Capitulares, 56 (1756-1762), 18 y 245. VIGO TRASANCOS, A. (1999) p. 85, nota 97. 11 A.C.S.: Libro de Actas Capitulares, 56 (17561762), 66v.: Propuesta enorden ala fabrica del fachada dela Azabachería. Cabildo del 16 de diciembre de 1757. 12 A.C.S.: Libro de Actas Capitulares, 56 (17561762), 67r.: Que se aga lafachada dela Asebacheria y pª ella se forme la planta. Cabildo de 17 de diciembre de 1757. GARCÍA-ALCAÑIZ YUSTE, J. (1989), p. 127; SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 181; VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 85, nota 96. 13 La Bula de Cruzada era un documento pontificio de origen medieval cuyo fin era favorecer a todo buen cristiano que prestase ayuda en la lucha contra el Islam. Este privilegio papal surge en época del papa Alejandro II, cuando este pontífice ofrece indulgencia plena a todos los que se uniesen a la santa milicia que luchaba en contra de los musulmanes que habitaban la península. La Bula de la Cruzada estuvo vigente incluso después de que Castilla conquistase por completo el territorio islámico español en 1492, pero continuó siendo otorgada hasta mediados del siglo XX, época en la que ya únicamente se destinaba a cubrir necesidades de la Iglesia. En el siglo XVI constituyó una de las mayores rentas del Reino de España, lo que justificaba el deseo de presentar una fachada decorosa para que entrase este beneficio papal. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 183. 14 “…por ser la que más regularmente se presenta a la vista y entrada de los Estrangeros y Peregrinos, por la que se recibe la Santa Bula de la Cruzada y Ofertas Reales. Y la que únicamente sirve para asistencia, y vaxada de nuestros Prelados a su Sta. Yglesia y entrada de su Palacio”. A.H.D.S.: Fondo General, 298. Obras de la Cathedral. Cartas del Cavildo a S.S.Y. sobre reedificarse las dos fachadas de la
6 que debía proyectar una imagen decorosa de acuerdo a su autoridad. La fachada románica de Azabacherías, conocida como Porta Fracígena – descrita por Aymerico hacia 1140 en el Libro V del Liber Sancti Iacobi 15 , con su impropio estado de conservación, no proporcionaba la vista adecuada que los capitulares del XVIII consideraban digna para esta significativa portada, cuya importancia no solo residía en el sentido religioso y ceremonial, sino que desde tiempos de Gelmírez habría servido como un punto de encuentro civil, al estilo de las plazas romanas, y también habría ejercido un importante sentido comercial debido a su inmediatez al mercado de la Plaza del Campo y a la transitada Calle de la Azabachería, final del camino de peregrinación 16 . Había, no obstante, una serie de problemas con los que lidiar antes de comenzar las obras. Pues si bien el antiguo arzobispo, don Cayetano Gil Taboada, había puesto a disposición del Cabildo una serie de estancias del palacio arzobispal – sala de audiencias, provisorato y cuartos de los pajes – que se encontraban a la derecha de la fachada catedralicia, para conseguir que la nueva fachada de la Azabachería se proyectase “de torre a torre” 17 , con el desarrollo adecuado – a lo largo de todo el transepto – para su correcta valorización desde la plaza (una voluntad barroca de urbanismo y armonización), habría que hacer la misma solicitud al arzobispo Rajoy para poder reactivar el proyecto 18 . Cathedral: la que dice a la Platería y tesoro: y la de la Azebachería. Años de 1757, 58 y 59, s.n.: Carta del deán de la Catedral de Santiago, Policarpo de Mendoz, y del Cabildo al arzobispo D. Bartolomé Rajoy y Losada, sobre la reedificación de las nuevas fachadas de la Azabachería y de Platerías. Santiago de Compostela, 18 de diciembre de 1757. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 182. 15 Aymerico escribe su descripción de la Porta Francígena basándose en sus dibujos y recuerdos, estando ya alejado de la ciudad de Compostela, lo que explica la curiosa mezcla entre exactitud y vaguedad que nos ofrece esta descripción. MORALEJO ÁLVAREZ, S. (1969), p. 24. 16 SINGUL LORENZO, F. (2001, I), pp. 183-184. 17 La entrada norte estaba flanqueada por dos torrecillas medievales. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 183. 18 “Para la execución de este pensamiento, hallamos que, habiéndose tratado algo de ello en tiempo del Ilmo. Sr. Dn. Cayetano Gil que esté en gloria, se avía dado principio a una idea y planta que pudiese servir para la erección de dicha Fachada, descubriéndola toda desde la punta y extremidad de la torrecilla, que ocupa y cubre enteramente por la parte exterior, la obra de la sala de Audiencia y Provisorato, con algunos quartos de los cavalleros paxes de los señores prelados: a cuio fin pensaba entonces dicho Sr. Ilmo. hacer a su iglesia el beneficio de cederle aquel terreno ocupado, para que dicha fachada pudiese quedar totalmente de torre a torre descubierta a la vista de la Plazuela, ideando su Ilma. fabricar en su palacio para la igualdad y aprovecharse del macizo o huecos de la torrecilla sobredicha, para el servicio de su Palacio y familia: Pero como la muerte previno a sus pensamientos, dexó de continuarse en este; y después, no hemos podido proseguir en él, por ocurrir al reparo de lo arruinado por el incendio”. A.C.S.: Minutario de cartas y exposiciones 1746 a 1766, fols. 204v-205v. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 182; VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 85, nota 99.
7 El 29 de diciembre de 1757 el Cabildo recibe una misiva 19 de su arzobispo donde les comunica que gratamente da su bendición para que se forme la planta de la nueva Azabachería, estando dispuesto a ceder los espacios necesarios para su completo desarrollo y su correcta visualización desde la plaza 20 . Reciben la noticia con alegría y en la reunión de Cabildo del 27 de enero comentan la respuesta del arzobispo Rajoy con agradecimiento 21 . 2. 1758. El primer proyecto de Lucas Ferro Caaveiro: problemas y adaptaciones. En el mencionado Cabildo del 17 de diciembre de 1757 se dispone el encargo del diseño de la nueva planta al recién nombrado maestro de obras de la catedral, Lucas Ferro Caaveiro 22 , ordenándosele que “forme planta sin dilación” 23 . Y así debió hacerlo, pues la 19 “…construcción de las dos fachadas de nuestra Sta. Yglesia que corresponden a los brazos de su crucero, y que empieze este admirable pensamiento por la que dize â la Azebacharia y desde luego doy el mas gustoso consentimiento para que se forme planta de ella, y despues se fabrique en el ámbito qye oy ocupa estendiéndose hasta lo que V. I. se sirva decirme, de modo que comprehenda la torrecilla, la sala de Audiencia, el Provisorato y algunos de los cuartos de los Pages, y la parte que de todas estas piezas fueren precisas para la mejor proporción de dicha fachada; pudiendo desde ahora V. I. mandar disponer en este assumpto lo que tuviere por mas conveniente: pues si Nuestro Señor me diese vida, al mismo tiempo procuraré se fabrique la frontera de el Palacio Arzobispal, con deseo de que sea uniforme a la fachada, y de que se mejore la habitación del Provisor, la pieza de su Audiencia y los cuartos de los Pages”. A.H.D.S., Fondo General, 298. Obras de la Cathedral. Cartas del Cavildo a S.S.Y. sobre reedificarse las dos fachadas de la Cathedral: la que dice a la Platería y Thesoro: y a la de la Azebachería. Años de 1757, 58 y 59, s. n.: Carta del Arzobispo Bartolomé Rajoy y Losada al deán y Cabildo de la Catedral de Santiago sobre la reedificación de las nuevas fachadas de la Azabachería y Platerías. Lestrove, 29 de diciembre de 1757. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 184. 20 El arzobispo da indicaciones específicas para que la remodelación de la fachada de su palacio se haga al estilo de Azabachería, para formar un espacio homogéneo en la visión desde la plaza. BEIRAS GARCÍA, E. (2008), p. 65. 21 “…su Consentimtº. para quese forme la Planta de ella, y despues se fabrique en el Ambito que hoy ocupa, estendiendole de modo que Comprenda la torrecilla, la sala dela Audiencia, el Provisorato, y algunos delos Quartos delos Paxes, y la parte que de todas estas Piezas fueren precisas para la mejor proporción de la fachada, pudiendo desde luego el Cavildo disponer en su asumpto lo que tubiese por mas Combeme., Que si Dios diese Vida a su Ilmâ. âl mismo tpo. Procuraría se fabricase la frontera del Palacio. Con deseo de que fuese Uniforme a la fachada y de que se mexorase la Avitaon. del Provisor, la Pieza de su Audiencia, y los Quartos de los Paxes”. A.C.S., Libro 56 de Actas Capitulares, (1756-1762), 72 v.: Carta respuesta de S. Y. sobre la fábrica dela fachada dela Azeberia. Cabildo de 27 de enero de 1758. Ibidem. 22 Uno de los más prolíficos maestros del llamado “barroco santiagués”, encaja dentro del grupo del período tardo-barroco santiagués y fue, también, uno de los últimos maestros del barroco en la ciudad. A pesar de su importancia, no fue demasiado reconocido en el pasado. Hay que tener en cuenta que es el arquitecto que cierra el período del 1700 en Santiago, y que, además, es el primero en verse influenciado por el nuevo estilo barroco clasicista que la Academia de San Fernando viene a imponer a finales de siglo. Un maestro que vive su vida en Compostela, ciudad en la que deja importantes obras de mucho carácter. Uno de sus grandes trabajos fuera de la catedral fue ejercer como director de las obras de la Capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, en la catedral de Lugo. BEIRAS GARCÍA, E. (2008), pp. 19-20, p. 25. Para ahondar en su figura: BEIRAS GARCÍA, E. (2008): Lucas Ferro Caaveiro y la ciudad de Santiago de Compostela. 23 “…que se haga la obra de la fachada de la Azabachería y se le dé principio en cuarentena del año que viene de mil setecientos y cincuenta y ocho de los efectos de la Fábrica, y no alcanzando de los depósitos,
8 propuesta de Caaveiro 24 para la fachada de Azabachería fue aprobada en el Cabildo del 14 de marzo de 1758, como podemos ver en las Actas Capitulares: “En este Cavildo habiéndose visto la planta echa por el Mtro. Lucas Ferro Caaveiro para la fachada de la Sevachería. Se aprobó por el Cavildo y acordó que el Sr. Fabriquero pase a manifestarla a S. I. y conformándose con ella disponga se le de mui breve principio, procurando se aga con el menor coste que pueda ser y uniforme a la Quintana de Muertos” 25 . No hubo en esta mencionada reunión, pues, ninguna objeción clara al diseño de Caaveiro, Las directrices del Cabildo se reducían a índoles económicos y estéticos, reclamando esa uniformidad con la fachada de la Quintana que resalta el deseo de una armonización barroca por parte del Cabildo. Hubo, sin embargo, una serie de problemas que produjeron retrasos en la construcción de la fachada 26 . Vigo Trasancos sugiere que el prelado habría puesto algún reparo al diseño, probablemente refiriéndose al ingreso en la catedral 27 . Así pues, Rajoy habría instado al fabriquero para que Caaveiro, además del alzado de la fachada, idease dos distintas propuestas de acceso a la catedral para que el Cabildo pudiese, en junta capitular, escoger la más oportuna 28 . No sería de extrañar esta preocupación del Cabildo sobre el acceso, siendo el Palacio Arzobispal, como sabemos, colindante con la fachada norte de la catedral. y que el Sr. Fabriquero disponga asistan a ella los oficiales precisos, a fin de que se concluia con la brevedad posible: Que al Maestro Caueiro le prevenga forme planta sin dilación: Y a su Ylma. se escriua el pensamiento y resolución del Cabildo”. A.C.S. Libro 57 de Actas Capitulares, fol. 66v. CARRO GARCÍA, J. (1943-44), p. 187. 24 CARRO GARCÍA, J. (1943-44), p. 188 apunta que del paradero de esta primera traza presentada por Ferro Caaveiro al Cabildo nada se sabe, y que tampoco fue mencionada por sus colegas que, antes que él, abordaron el tema de la Azabachería COUSELO BOUZAS, J. (1932) y LÓPEZ FERREIRO, A. (1908). 25 A.C.S.: Libro 56 de Actas Capitulares, 1756-1762, fol. 79. 26 Durante esta posposición del inicio de la remodelación de la Azabachería, el Cabildo continuó con la provisión de recursos económicos para llevar a cabo la empresa. Importante aportación fue la que el arzobispo Gil Taboada dejó en su testamento y que queda reflejada en las Actas del Cabildo del 22 de septiembre de 1758. En la reunión capitular del 22 de septiembre de 1758 “…se dio quenta aver los Sres. Testamentarios del Ilmo. Sr. Arzobispo Dn. Caietano Gill, entregado a este fabriqrº. doce mil seiscios. y sesenta rr del residuo de su Herª, toqtes. ala fabrica en la parte en la que se constituyó eredera y que antes de ahora entregaron Ciento veinte y seis mil trescios. y tra. y tres rs. y doce mrs. Conque se axustan Ciento txª y ocho mil setecientos nobenta y tres rrs. y doce mrs.”. A.C.S., Libro 56 de Actas Capitulares, (17561762), 104v.: Entrega a la fábrica de 12.660 rs. residuo dela Erª del Sr. Gill, Cabildo de 22 se septiembre de 1758. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 185. 27 VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 54. 28 Ibidem.
15 que se incluyen los escultores José Gambino 51 y Gregorio Fernández 52 y una gran variedad de artesanos: latoneros, herreros, vidrieros, canteros, etc. 4. 1762. Asoma una crisis. Nuevo proyecto de coronamiento Como bien se ha dicho en el apartado anterior, el fallecimiento del fabriquero Sáenz del Pino en diciembre de 1761 conllevó que la titularidad de este puesto se trasladase a un nuevo canónigo: don Joaquín Ignacio Pardo. Menos de un año después, el 9 de octubre de 1762 el Cabildo muestra urgencia por la conclusión de la fachada e insta “…que el Sr. Deán forme una Diputación, a que concurran el Sr. Fabriquero con los maestros Caaveiro y Sarela, en la que se trate sobre concluir los remates de la fachada de la Azabachería.” 53 , y como resultado de ese encuentro Ferro Caaveiro presenta una nueva propuesta 54 para el remate de la fachada 55 que, afortunadamente, sí se ha conservado (Fig. 5). Este documento tiene una leyenda manuscrita por el propio Caaveiro que reza: “Plantta de la Coronación que se hará en el frontis que dize en la fachada del brazo del Cruzero correspondiente a la fachada de la Azabachería, dispuesto por Lucas Anttonio 51 Considerado uno de los más grandes escultores gallegos del XVIII. Nacido en 1719, de joven marcha a Portugal a “ampliar sus estudios y adquirir gusto estético”. En 1742 ya está de vuelta, dado que según los archivos bautiza a una de sus hijas en Santiago de Compostela. Esta ciudad se convertirá en su hogar, donde desarrollará su quehacer artístico. Ejecutó numerosas obras, como la del Santiago Peregrino que adorna el retablo de la sala capitular de la catedral o las figuras angelicales que sostienen las lámparas de la capilla mayor. Para la fachada de la Azabachería realizó las mencionadas tres virtudes y dos angelotes, aunque no acabaron ocupando el lugar para el que habían sido concebidas. A pesar de verse apartado de este trabajo, Gambino continuó trabajando; consta que en 1766 le fueron pagadas las imágenes que se alzan sobre las puertas del coro – San Andrés y San Juan Evangelista – y por los relieves de los milagros de San Martín que se hayan en la prolongación del altar mayor hacia el presbiterio. En 1771 le son pagados dos angelotes que se ubicaban en la puerta principal del templo sosteniendo la corona real (hoy desaparecidos). Fue muy prolijo también en trabajos fuera de la catedral, tanto en la ciudad de Santiago como fuera, hasta su muerte en 1775. Para más información ver COUSELO BOUZAS, J. (1932), pp. 359-368. 52 Escultor santiagués que participó en la creación de las esculturas de la fachada del Obradoiro. Consta que colaboró en la fabricación del Apóstol Peregrino, en las dos imágenes de los reyes armados arrodillados frente al apóstol, en las figuras de San Teodoro y San Atanasio y en las de Santiago Zebedeo y Santa María Salomé (correspondiéndole a él, al parecer, las imágenes de Salomé, uno de los discípulos del apóstol y uno de los reyes, además de colaborar en la del Apóstol, junto con el escultor Antonio Vaamonde). Le corresponden otras creaciones en la ciudad, ver COUSELO BOUZAS, J. (1932), pp. 295-296. 53 A.C.S., Libro de Actas Capitulares, 56, (1756-1762), 310v. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p, 189. 54 SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 189 afirma que se desconoce si este es en realidad el primer proyecto que presenta Ferro Caaveiro, o una corrección posterior, pero por lo general es entendido como la segunda propuesta de Caaveiro para el remate. 55 Fue publicado por primera vez por CARRO GARCÍA, J. (1943-44), quien afirma que fue “descubierto hace unos años por el M. I. canónigo fabriquero de la Catedral compostelana, D. Pio Gil, olvidado en el fondo de un mueble y guardado, hoy, en el Archivo Catedralicio”. CARRO GARCÍA, J. (1943-44), p. 190.
16 Ferro Caaveyro, maestro de obras de esta Santta Appostólica y Mettropolitana Yglesia año de 1762. – Lucas Anttonio Ferro Caaveyro” 56 . El remate se compone de una balaustrada y una alta peineta 57 central que remite a la tradición compostelana con su evidente sentido escenográfico. Siendo esta una solución bastante habitual, podemos aventurar que la modificación sobre el primer proyecto afectó sobre todo a la iconografía y al programa decorativo, y, por lo tanto, a la propaganda que se quería presentar 58 . El balaustre se sitúa sobre un entablamento o cornisa compuesto a base de placas y en cada flanco se yergue, colocado sobre un pedestal, un pináculo barroco. La peineta central acoge la figura de Santiago apóstol peregrino y, flanqueándolo, sobre sendos pedestales colocados encima de la balaustrada, vemos las imágenes de cuatro reyes 59 – dos a cada lado de la peineta – que desde luego no habrían estado presentes en la solución original pues no encontramos ninguna referencia a ellos en los documentos previos. Estos reyes son identificados por Carro García 60 como Alfonso II, Ordoño V, Fernando VI y Carlos III (que habrían sido grandes benefactores del templo compostelano, estableciendo relación de la catedral con el reino ya desde tiempos medievales). Francisco Singul 61 dice que bien podrían haber sido esos, como otros, y añade la posible figura de Felipe IV, por haber sido el que concedió a la catedral el privilegio de las Ofrendas Reales. Coincido con Alfredo Vigo 62 cuando dice que más que a la figura de cuatro reyes concretos se está aludiendo aquí a la monarquía en general 63 , ejemplificando el vínculo de la iglesia de Compostela con la Corona, que, como se ha dicho, viene de largo. La portada de la 56 Ibidem, p. 190. 57 VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 63 la compara con otras peinetas del barroco compostelano situándola a medio camino entre la que proyecta Fernando de Casas para el Obradoiro y la de la capilla de la Angustia de Abajo, cosecha propia de Caaveiro. 58 Idea, a mi parecer, muy acertada, de VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 63. 59 TAÍN GUZMÁN, M. (2016, pp. 214-215) los describe coronados, vistiendo un atuendo regio compuesto por jubón, calzón amplio, una capa larga que agita el viento y anacrónicas lechuguillas en el cuello. Con bengala en mano, espada al cinto y una banda cruzando el pecho. Nos revela, además, que el primero por la derecha está ataviado, además, con el toisón de oro. 60 CARRO GARCÍA, J. (1943-44), p. 190. 61 SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 246, nota 100 y (2001, II), p. 80 es, aun así, igualmente partidario de la opinión de que es posible que se quisiese englobar a la “monarquía hispánica” sin la necesidad de identificar a ningún rey. TAÍN GUZMÁN, M. (1995), p. 203 considera que, aunque la identificación de las figuras regias es difícil, debe de tratarse de reyes hispánicos vinculados con la historia del descubrimiento del sepulcro del apóstol y la construcción de su templo. 62 VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 63. 63 Los cuatro reyes visten de manera similar, con coronas bulbosas, cetros y atuendo militar típico del XVIII, por lo que es improbable que se esté aludiendo a un rey en concreto, al no llevar ningún atributo identificativo.
17 Azabachería, como bien se ha ya mencionado, era la que recibía las Ofrendas Reales 64 , por lo que está justificado que se quiera presentar una fachada en la que reyes españoles muestren pleitesía y flanqueen al apóstol Santiago que era, no lo olvidemos, el Patrón Único de los Reinos de España. Más sentido tiene aún en los tiempos en los que se erige la fachada, pues poco tiempo antes, en noviembre de 1760, el rey Carlos III – con el beneplácito del papa Clemente XIII – había tomado la decisión de proclamar a la Inmaculada Concepción como Patrona de los Reinos de España 65 , igualándola con Santiago Apóstol, una situación que incomodó al Cabildo de Compostela, como bien queda reflejado en los documentos 66 . La fachada funcionaría entonces como una clara 64 Desde tiempos de Felipe IV se han hecho a la Catedral tres ofrendas o donativos, dos de carácter anual y una más con motivo de los años santos. La primera la instaura el monarca en 1643 en cantidad de 1000 escudos de oro: “En 17 de Julio de 1643 el Rey D. Felipe IV, queriendo mostrar su reconocimiento y el de sus Reinos al Apóstol Santiago, por los notorios beneficios y favores continuados que había dispensado a los Monarcas y á los pueblos de España, expidió una Real cédula que es la ley 15 título 1.º de la Novísima Recopilacion, en la cual dispuso que los Reinos de Castilla enviasen por via de reconocimiento al Patrono en cada un año mil escudos de oro del dinero que distribuían por su mano: debiéndose verificar la entrega por el Alcalde mayor de la Audiencia de Galicia el mismo día de la festividad del glorioso Apóstol, situándose sobre los millones de aquel Reino la cantidad que montase reducir los dichos mil escudos en monedas de oro; y la de cien ducados como consignación fija para gastos del viaje de la persona que hubiese de traer la ofrenda.” ZEPEDANO y CARNERO, J. M. (1870), p. 131. La segunda fue hecha en 1646 por los Reinos de Castilla y León por la cantidad de 500 ducados de plata: “A ejemplo e imitación del Rey D: Felipe IV los Reinos de Castilla y de Leon reunidos en Cortes, acordaron en 1646 hacer en cada un año al Apóstol Santiago en su Iglesia de Galicia un donativo de quinientos ducados de plata, los cuales habían de entregarse por el Regidor más antiguo de la ciudad en el dia 30 de Diciembre, en que se celebra la fiesta de la traslación del cuerpo del Santo Apóstol; verificándose este donativo en agradecimiento de la especial protección que dichos Reinos habían recibido y esperaban seguir recibiendo del Santo Patrono.” ZEPEDANO y CARNERO, J. M. (1870), p. 134. En cuanto a la tercera, fue instaurada en 1655 cuando por primera vez Felipe IV envió un obsequio perteneciente a la Casa Rea – enviaron al “Sumiller de Cortina, D. Luis Fernández Portocarrero, Dean de Toledo, con una magnífica colgadura para la capilla mayor” – por motivo del jubileo, y se convirtió en una ofrenda periódica: “Esta ofrenda se hizo constantemente por Comisionados especiales de los Reyes desde el año de 1655 en que se realizó por primera vez hasta que dejó de verificarse en los de 1844, 1847 y 1869.” ZEPEDANO y CARNERO, J. M. (1870), p. 136. Añadir también otro fragmento de Zepedano y Carnero referente a las Ofrendas Reales: “La ofrenda extraordinaria que los Reyes y la Real Familia hacían al Santo Apóstol en los años de jubileo compostelano no gravaba en manera alguna los fondos del Estado; se satisfacía únicamente de los del Real patrimonio. No era una obligación nacional, sino una perenne y piadosa demostración de gratitud al Apóstol de Santiago por la protección que siempre dispensó a nuestros Monarcas; pero las ofertas de los mil escudos de oro, y de los quinientos de plata procedían de una obligación perpétua impuesta sobre los fondos públicos del Estado y acordada por el Rey, y los Reinos de Castilla y León en reconocimiento de los notorios beneficios y favores continuados que el Santo Apóstol había dispensado á los Reyes de España.” ZEPEDANO y CARNERO, J. M. (1870), p. 140. 65 Clemente XIII escribe un breve declarando a la Inmaculada “patrona de los Reinos de España” el 8 de noviembre de 1760. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 87, nota 131. 66 Como reacción al arriba mencionado escrito de Clemente XIII, el arzobispo Rajoy imprimió el 14 de agosto de 1761 una circular en la que informaba a todos sus fieles diciendo “que el religioso zelo y ardiente devoción de nuestro amado Rei el Señor don Carlos III” había investido “por especial Patrona: abogada de sus Reinos i Dominios de España i de las Indias a la misma soberana Señora en el Misterio de su Purísima Concepción”, a pesar de que también aclaraba que esta proclamación no iría en “perjuicio de el Unico i Singular Patronato que en ellos tiene nuestro Glorioso Apóstol Señor Santiago”. - A.C.S.: Patronato del Apóstol Santiago. Documentación sobre el compatronato de San Jenaro, San Miguel, Concepción, San José, 1643-1761 -. Además, se conserva en la documentación capitular correspondencia firmada por Enrique Flórez (agustino), Martín Sarmiento (benedictino), por el propio Cabildo e incluso por
18 reivindicación del Cabildo de la catedral en defensa de la unicidad histórica de Santiago Apóstol como Patrón de las Españas, reforzando la vinculación histórica de la monarquía con el Apóstol 67 . Aun así, es un ejemplo sin igual de protagonismo regio en una fachada eclesiástica 68 , siendo representados de forma tan separada unos de otro y estando de pie, presidiendo la balaustrada y flanqueando al apóstol, la figura directora de la portada. Sobre el vano de la peineta que acoge al apóstol nos encontramos, acogido por un nicho cerrado, con un curioso conjunto escultórico que Carro García identifica como Jesucristo mandando a Santiago Apóstol a predicar la fe cristiana a los reinos de España 69 . Sin embargo, la opinión más extendida es que se trataría de una representación del “Noli me tangere”; la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena 70 . En este caso el conjunto escultórico aludiría a la resurrección como dogma en el cristianismo y a la propia condición de la catedral como sepulcro santo, y, sobre ello, a la fe, la fe que ha de profesar María Magdalena al reencontrarse con Cristo tras su muerte y creer en la resurrección 71 . Sobre el nicho que contiene este conjunto escultórico aparece una representación del Dios Padre bendiciendo, en una peana, flanqueado por las imágenes de las virtudes teologales de la Esperanza y la Caridad en actitud sedente. Sobre la peana en la que se dispone el Dios Padre, coronando todo el conjunto, la virtud restante: la Fe, estableciéndose, quizás, como la más importante de las tres 72 . Rellenando los espacios vacíos de la peineta, en el interior del frontón semicircular quebrado, hay placas recortadas con diferentes formas y tamaños que completan la composición creando un juego con las incidencias de la luz. Dos sartas de frutas, herencia de la ornamentación naturalista barroca, decoran los laterales del frontón. el arzobispo Rajoy haciendo patente su disconformidad con la proclamación del patronato de la Virgen. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 87, nota 132. 67 SINGUL LORENZO, F. (2001, II), p. 80. 68 Eso declara VIGO TRASANCOS, A. (1999), pp. 63-64 exceptuando la basílica del Escorial – radicando la diferencia con Azabachería en que los reyes representados en el Escorial son reyes bíblicos del Antiguo Testamento y no reyes de los Reinos de España – y el Palacio Real de Madrid, pero este último, siendo un edificio civil y residencia regia, evidentemente no es comparable con la fachada de la Azabachería. También relacionan la balaustrada con las figuras regias de la Azabachería con el Palacio Real de Madrid otros autores como CARRO GARCÍA, J. (1943-44), P. 190. 69 CARRO GARCÍA, J. (1943-44), p. 190. 70 Así lo afirma TAÍN GUZMÁN, M. (1999), p. 204 y son de su opinión VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 64 y (2020), p. 634 y SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 189 y (2001, II), p. 80. 71 La fe ha sido siempre en el templo compostelano una virtud especialmente importante, ya que los restos de Santiago Apóstol no se muestran al visitante, pero aun así éste peregrina y cree en la condición de la catedral de sepulcro santo. GARCÍA IGLESIAS, J. M. (2003), p. 48 argumenta que “el no poder ver la reliquia apostólica en la visita de los peregrinos en la visita de los peregrinos a Compostela es una cuestión que lleva a exigir un grado de fe que resulta innecesario en otros centros religiosos”. 72 Véase nota anterior.
19 Por último, la figura rectora de todo el conjunto: la imagen de Santiago Apóstol que aparece en el vano director de la peineta. Una curiosa representación 73 ya que, a pesar de representar a Santiago Peregrino, va ataviado con traje pontifical en lugar de con el habitual atuendo de peregrino y el sombrero de ala ancha. Lleva, en su lugar, una sotana pontifical, retoque, estola y capa pluvial 74 y va descalzo y con la cabeza al descubierto. Aparece en actitud de bendecir y lleva, eso sí, el bordón de peregrino con calabaza en su mano izquierda. Aunque este coronamiento se haya quedado en un proyecto, está claro que en algún momento se planeó llevarlo a cabo; así lo confirman las Actas Capitulares al decirnos que las figuras sedentes de las tres virtudes teologales fueron pagadas al escultor José Gambino 75 . Queda claro que todo el proyecto de Caaveiro, tanto a nivel arquitectónico como iconográfico, radica en la tradición local 76 , siendo como era el maestro un hombre formado en este medio, pero aun así no era impermeable a las influencias que pudieran llegarle de fuera 77 . La fachada de la Azabachería de Caaveiro, con un diseño ascensional, teatral y vibrante, es considerada por algunos autores 78 como la consecuencia directa de la fachada del Obradoiro de Casas. Con lenguaje arquitectónico con tendencias híbridas 79 pero 73 TAÍN GUZMÁN, M. (2016) califica esta representación de “novedad iconográfica” en la p. 215. 74 Así describe su atuendo TAÍN GUZMÁN, M. (1995), pp. 203-204. 75 Consta en la documentación que el 3 de octubre de 1764 se pagaron 3.249 reales “al escultor Joseph Gambino, por quatro angelotes de Piedra y las estatuas, grandes, Fe, Esperanza y Caridad que se hicieron para la fachada de la Azabachería”. A.C.S.: Libro 5 de Fábrica 1757-1781, fol. 173v. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 66 ofrece la posibilidad de que esos cuatro angelotes estuviesen destinados a presidir el paño central del segundo cuerpo, puede que sosteniendo, al igual que en el Obradoiro, la Cruz de Santiago. CARRO GARCÍA, J. (1943-44), p. 193 opina que los angelotes a los que se hace referencia son los que se encuentran en la actualidad en el Museo de la Catedral. 76 Por ejemplo, el ático con peineta de este proyecto SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 189 lo pone en relación con otras estructuras catedralicias como la Puerta Santa o el Obradoiro, donde, como ya sabemos, tanto el maestro de obras Ferro Caaveiro, como el aparejador Sarela y el arquitecto Gambino trabajaron en esta fachada. Por otro lado, VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 66 relaciona la peineta del proyecto de Caaveiro con el remate alto de la portería del convento de Santa Clara. 77 Como en el caso del coronamiento con estatuas, que fue una solución muy de moda en el XVIII y era muy habitual verlas en toda la Península (por ejemplo, en las catedrales de Murcia, Valencia o Jaén). Además, existían obras que recogían grabados y que pudieron estar fácilmente al alcance de Caaveiro como la obra de POZZO, A. (1711-1715): Perspectivae Pictorum atque Architectorum o la de PIRANESI, G. B. (1748-1778): Vedute di Roma, en la que aparecen representados con gran fidelidad un gran número de monumentos romanos que culminaban con balaustradas rematadas con estatuas. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 88, nota 143. 78 Como SINGUL LORENZO, F. (2001, II), p. 80. 79 Una fusión arquitectónica que ejemplifica muy bien nuestro barroco final, pues a las formas vernáculas de Fernando de Casas y Simón Rodríguez que Caaveiro utiliza, también añade soluciones de raíz rococó
20 profundamente arraigado en el barroco santiagués, se yergue como un dramático escenario donde las imágenes dialogan, estableciendo un alegato final de un estilo que habría alcanzado su cénit a principios de siglo, ahora a punto de extinguirse 80 . 5. 1763. Postergación de Caaveiro y el final del Barroco En diciembre de 1763 se rechaza el proyecto de forma irreversible y el maestro Lucas Ferro Caaveiro es apartado de las obras de la fachada de la Azabachería 81 y relevado definitivamente de su cargo de maestro de obras de la catedral 82 . De la causa de esta repentina y violenta separación entre el maestro Caaveiro y el Cabildo no hay datos, por lo que ha sido motivo de diversas elucubraciones por parte de los historiadores. Una de las posiciones mayoritarias 83 es la de que el Cabildo deseaba alejarse del barroco tradicional y acercarse al clasicismo académico, de moda en toda la península por imposición de la Academia de San Fernando 84 , un estilo que comulgaría más con el gusto del nuevo fabriquero Pardo. Por otro lado, hay quien opina que lo que ocurrió fue algún tipo de disconformidad en cuanto a los primeros proyectos de Caaveiro que acabaría desembocando en generar diferencias irreconciliables entre el Cabildo y el arquitecto 85 . Hay incluso quien piensa que la ruptura podría haberse producido por una razón de negligencia de Caaveiro en su oficio de maestro de obras o incluso que fuese un producto que sin duda Caaveiro aprendió de su contacto con Bartolomé Sermini durante la reforma de la Sala Capitular la década anterior. VIGO TRASANCOS, A. (2020), pp. 630 y 635. 80 SINGUL LORENZO, F. (1995), p.142 habla de un “agotamiento de las fórmulas barrocas” y un “amaneramiento” de las soluciones que habría utilizado Casas Novoa en el Obradoiro. Considera este último barroco como un “clasicismo barroco de cuño áulico, cortesano e italianizante” que habría funcionado como paso previo a la llegada del neoclasicismo de la Academia. 81 “Cabildo de 6 de Diciembre de 1763. En este cavildo se acordó el que se llame a la contaduría a Caaveiro y prevenga que dentro de ocho días entregue en ella todas las visitas de las casas y tenencias que hizo. Y en defecto, pasados, no lo ejecutando se noticie al Sr. Fabriquero para que lo ponga en descuento del salario que goza, y dicho Sr. procure informarse de algún Maestro que hubiese y sea a propósito para esta Sta. Yglesia y echo de quenta al Cabildo para resolver”. A.C.S.: Libro 57 de Actas Capitulares 1762-1772, fol 39. A pesar de su alejamiento de las obras y, como ya se ha dicho en una nota anterior, Caaveiro siguió cobrando su sueldo de manera vitalicia, como consta en los Libros de Cuentas del Cabildo. 82 A.C.S.: Libro 57 de Actas Capitulares, 1762-1772, fol. 36. 83 Algunos de los autores que sostienen esta teoría son: MURGUÍA, M. (1884), pp. 131-132; LÓPEZ FERREIRO, A. (1908), p. 239; CARRO GARCÍA, J. (1943-1944), p. 192; OTERO TÚÑEZ, R. (1977), p. 383 u ORTEGA ROMERO, M. S. (1982), p. 359. 84 La Academia de Nobles Artes de San Fernando fue inaugurada en el año 1757 y una de sus tareas era introducir y expandir por toda España las normas arquitectónicas neoclásicas e inspirar aversión por los estilos imperantes hasta el momento. Los arquitectos compostelanos, muy apegados al barroco que tantas obras grandiosas había generado en la ciudad, se resistían al cambio estilístico impulsado por la Academia, pero no así el Cabildo, que estaría más a favor de la nueva “moda” al no tener lazos tan profundos con el barroco local. LÓPEZ FERREIRO, A. (1908), p. 239. 85 De esta opinión son COUSELO BOUZAS, J. (1932), pp. 334-335; GARCÍA-ALCAÑIZ YUSTE, J. (1989), p. 128 o VIGO TRASANCOS, A. (1992, II), p. 119, nota 37.
21 de la mala relación entre Caaveiro y el fabriquero Pardo 86 . Lo que está claro es que esta situación provocó que el prestigio y la arquitectura de Caaveiro se pusieran en duda, a favor del nuevo estilo que proponía la Academia. Hay que tener en cuenta que, al menos en estos momentos iniciales, poco tiempo después de la escisión entre el Cabildo y los maestros Sarela y Caaveiro, el maestro Gambino seguía trabajando en las esculturas previstas por Caaveiro por lo que, según parece, el Cabildo deseaba mantener el programa iconográfico o al menos lo fundamental de su mensaje 87 . 6. 1764. Madrid, Ventura Rodríguez, la Academia y la reforma de la Azabachería: otras soluciones, nuevo programa. No es hasta 1764 cuando los documentos aluden al deseo expreso del Cabildo de tomar otro rumbo con el diseño de la fachada y demandar un nuevo proyecto, demostrando así su disconformidad con el plan de Caaveiro. Ya en enero de 1764, en la reunión celebrada el día 31 queda constancia de la intención del Cabildo de encontrar a un nuevo maestro de obras para la catedral 88 . Unos meses más tarde, en mayo de 1764 se vuelve a tocar el tema referente a Azabachería en reunión capitular, solicitando un nuevo diseño para la conclusión de la fachada y su consulta con “Maestro de Madrid o de otra parte de toda satisfacción y según loque este digere así se ejecute” 89 . Por lo tanto, a pesar de una posible mala relación entre el fabriquero y el maestro Caaveiro, parece que, finalmente, lo que habría llevado al Cabildo a tomar la decisión de destituir a Ferro 86 LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. (1993), pp. 397-402. SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 190 alude a estas ideas de López Vázquez “…el fabriquero Pardo, quien seguramente también chocaría con la personalidad del maestro de obras Caaveiro y le afearía su negligencia con respecto a otras obligaciones – visitas a casas y tenencias – que, por cargo tenía que desempeñar. El Cabildo, en efecto, estaba claramente descontento con su maestro de obras por la falta de atención que había demostrado con las propiedades urbanas capitulares”. 87 GARCÍA IGLESIAS, J. M. (2003), p. 47. 88 “Eneste cavildo se acordó que el señor fabriquero procure buscar Maestro de obras que sea a propósito para estta Sta Yglesia …”, Búsqueda de Maestro de Obras para la Catedral, A.C.S.: Libro 57 de Actas Capitulares, 1762-1772, fol. 41 v-42r. QUIJADA MORANDEIRA, B. J. (1997), p. 39. 89 “Cabildo del 25 de Mayo de 1764. Eneste cavildo con vista dela quentta que dio el Sr. fabriquero en horden ala fabrica dela fachada que dize ala Azabacheria alla y quiere concluir conlomas queleparezca conveniente, y lo consulte con Mtro. de Madrid o de otra parte de ttoda Satisfa.on. y según loque este digere así se ejecute. Y habiéndose tratado sobre despedir otomar providencia contra Caaveiro y Sarela, lo pidió porpropuesto el Sr. tesorero y quedó para resolver cuando venga el ynforme dla corte”, Tocante a la fachada de la Azabachería, A.C.S.: Libro 57 de Actas Capitulares, 1762-1772, fol. 49r, Íbidem.
22 Caaveiro y Sarela de sus respectivos puestos habría sido que su solución para el coronamiento de la fachada no les resultaba satisfactoria 90 . La ruptura entre el Cabildo y Caaveiro fue total, hasta el punto de apartar de la obra a los trabajadores más ligados al proyecto de Ferro, como a su aparejador Clemente Sarela o al escultor José Gambino, el artífice de la mayor parte de las esculturas para la fachada. Llegaron incluso más lejos, desechando diferentes obras escultóricas que ya habían sido fabricadas y pagadas 91 con objeto de desligarse por completo del proyecto de Lucas Ferro, lo que demuestra que el Cabildo no ejecutó este cambio de rumbo de manera fortuita, sino que fue fruto de una decisión muy meditada. Una vez se decide hacer efectiva la desvinculación y, desde que en mayo de 1764 se decide consultar “con Mtro. de Madrid o de otra parte de ttoda Satisfa.on. y según loque este digere así se ejecute” 92 , es de imaginar que el fabriquero Pardo tuvo que ponerse manos a la obra y emprender la búsqueda de un nuevo equipo. Así, con motivo de realizar un reconocimiento del estado de la fachada en el momento que Caaveiro se aleja de las obras, hubo que hacer una serie de encargos para realizar dicha evaluación. En primer lugar, se contrató al escultor Andrés Ignacio Mariño para que realizara un dibujo de la fachada que habría de enviarse a Madrid para que el citado maestro pudiese conocer la situación de la portada de Azabachería 93 . Este documento fue efectivamente remitido a Madrid el 24 de mayo de 1764. Por otro lado, se contrató a un arquitecto al cual, según los Libros de Fábrica le fueron pagados tres doblones de a ocho en 29 de 90 Esa es la conclusión a la que llega VIGO TRASANCOS, A. (1999), pp. 66-67. Concuerdo con él cuando dice que, en el caso de que hubiesen estado totalmente satisfechos con el diseño de Caaveiro, habría bastado con contratar a otro de los cualificados arquitectos que había en la ciudad en lugar de promocionar un nuevo proyecto para una distinta coronación. 91 Esculturas que ya fueron mencionadas anteriormente: las cuatro imágenes de las virtudes cardinales, los cuatro angelotes de piedra y las tres estatuas sedentes de las virtudes teologales. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 68. La estatua de la Fe – en pie – que se haya hoy en día en la fachada de la Azabachería ha sido atribuida a Gambino por muchos autores, habiéndose considerado como la única de sus creaciones para el remate que no habría sido desechada. De esta opinión son LÓPEZ FERREIRO, A. (1908), p. 251; CARRO GARCÍA, J. (1943-44), p. 194 u OTERO TÚÑEZ, R. (1977), p. 383. Sin embargo, si tenemos en cuenta el estilo escultórico de la estatua – más academicista –, la relación que guarda con el resto de estatuas del coronamiento y su postura en pie, y no sedente – como se ha reiterado muchas veces que estaba la de Ferro Caaveiro –, es más lógico que el artífice de la Fe, al igual que del resto de imágenes del segundo cuerpo y del coronamiento, haya sido el escultor madrileño Máximo Salazar. Así opinan LÓPEZ VÁZQUEZ, J. M. (1995), p. 37; VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 88, nota 155 o SINGUL LORENZO, F. (2001, I), p. 193. 92 A.C.S.: Libro 57 de Actas Capitulares, 1762-1772, fol. 49r, QUIJADA MORANDEIRA, B. J. (1997), p. 39. 93 Así lo establecen las actas: En el año 1765 “más de quatrocientos rrs pagados al escultor Andres Ygnacio Mariño por el papel que hizo para ir a Madrid dela fachada de la Azevacheria” Tocance a la fachada de la Azabachería, A. C. S.: Libro 5 de Fábrica, 1757-1781, fol. 179v. QUIJADA MORANDEIRA, B. J. (1997), p. 48.
23 octubre de 1764: “al Mtro. de obras en Salamanca, por el reconocimiento que hizo de la fachada de la Azabachería”. Este “maestro de Salamanca” lo identificamos con Andrés García de Quiñones 94 , el cual se encontraba en Galicia en estas fechas realizando ciertos trabajos 95 . Ventura Rodríguez estuvo probablemente en el pensamiento de Pardo como candidato ideal para realizar la corrección del diseño de la fachada desde que se toma la decisión de buscar un nuevo maestro de obras y de ahí la celeridad de los trámites; ya que el documento diseñado por Mariño – como se acaba de mencionar – le fue remitido en mayo de 1764 y el plano corrector devuelto por el maestro madrileño llega a Compostela en enero de 1765; un período de tiempo muy breve. Probablemente el fabriquero Pardo lo hubiera conocido, o al menos su obra, durante su período en la capital y de ahí que hubiese pensado en él directamente en el momento que hubo que buscar nuevo arquitecto. Fue este reconocido arquitecto madrileño, pues, el seleccionado para el diseño de la conclusión de la fachada de la Azabachería y el elegido para ejecutar las correcciones de Ventura Rodríguez 96 en la fachada de la Azabachería fue su discípulo, el arquitecto gallego Domingo Lois Monteagudo. El Cabildo, con este movimiento de acercamiento a la Academia de San Fernando, se “modernizaba” y ganaba prestigio ante los círculos cortesanos y las autoridades académicas al comulgar con este estilo unificador que la Academia quería imponer en toda España, renegando de los “excesos barrocos” de Caaveiro y la escuela de Fernando Casas. Lamentablemente el diseño de la corrección de Ventura tampoco se ha conservado a través de los siglos, pero al contrario de lo que pasa con la propuesta de Caaveiro, no es una pérdida tan irreparable ya que el resultado del diseño de Rodríguez se puede apreciar en la misma fachada de Azabachería – con los respectivos “toques personales” que hubo 94 Así lo cree GARCÍA-ALCAÑIZ YUSTE, J. (1989), p. 128 y con ella concuerda VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 88, nota 153. 95 La edificación del Archivo de Betanzos; el reconocimiento de la obra de la catedral de Lugo y la construcción del Palacio de Rajoy en la propia Compostela. GARCÍA-ALCAÑIZ YUSTE, J. (1989), p. 128. 96 Era Ventura Rodríguez un maestro acorde al gran prestigio que el Cabildo solicitaba. En efecto, era primer arquitecto de la Villa de Madrid y, además, Director de Arquitectura de la Academia de San Fernando. Precisamente es en el año 1764 cuando recibe, tras el fallecimiento de Giovanni Battista Sacchetti, el cargo de Maestro Mayor de las Obras y Fuentes de Madrid, distinción que habían solicitado otros afamados maestros de la ciudad pero que recayó en Rodríguez por su gran habilidad y méritos. Para más información sobre el nombramiento de Ventura consultar CERVERA VERA, L. (1982), pp. 42-46.
24 de darle el ejecutor Lois Monteagudo –, cuyas formas coinciden con lo descrito por Ceán Bermúdez en 1829 97 . Es evidente que la reforma de Ventura estaba muy determinada desde un principio por lo ya construido por Caaveiro y se ciñó en “restaurar a la antigua” 98 esa fachada a medio hacer que había heredado de Ferro Caaveiro. Si bien, aunque con un enfoque clasicista, sus reformas tienen cierto aire barroco-italiano que evidenciaba el peso en el estilo de Ventura que tiene su formación académica y mucha de su trayectoria arquitectónica en Madrid 99 . Así, levantó las cuatro columnas jónicas que presiden el segundo cuerpo y depuró los pedestales, retropilastras y entablamentos que aparecerán limpios, sin cajeados ni placas típicos del barroco (Figs. 6 y 7). Coronándolos incluye una serie de frontones quebrados que pudo haber contemplado en los grabados de Andrea Pozzo 100 . También utilizó como coronación frontones curvos – en los vanos colaterales – que iban culminados por sendos jarrones mecheros. Sobre cada una de las curvas ventanas del paño central coloca un busto de un angelote y, entre ambos vanos y sobre un pedestal se yergue la estatua de la Fe centrando el conjunto. Los angelotes sujetan a su vez dos imágenes clipeadas que forman pareja: a la derecha un hombre barbado de perfil y a la izquierda una mujer velada de aspecto dulce en una postura de tres cuartos (Fig. 8). Sobre este segundo cuerpo coloca un entrepecho ornado por urnas cinerarias, obeliscos y trofeos militares, en cuyo centro se eleva un ático semicircular que es sostenido por las figuras de cuatro moros atlantes. Rematando el conjunto, en lo alto, un Santiago Apóstol Peregrino a cuyos pies se arrodillan dos reyes flanqueados por cuatro candeleros encendidos (Figs. 9 y 10). 97 Este párrafo corresponde al capítulo XXXVI del tomo IV, que versa sobre Domingo Antonio Lois Monteagudo: “Entonces el cabildo de la catedral de Santiago le dio el título de maestro mayor y director de sus obras. Construyó la fachada de aquella santa iglesia, llamada de la Acebachería, que había trazado D. Ventura y comenzado a corromper un tal Sarela. La adornó Lois con cuatro columnas y un ático encima, en el que figuró cuatro cariátides en forma de moros esclavos, sosteniendo la cornisa, y por remate la estatua del Santo apóstol titular.”. LLAGUNO AMIROLA, E. y CEÁN BERMÚDEZ, J. A. (1829), t, IV, p. 288. Como se puede leer, la descripción coincide con lo que aún podemos ver hoy en día en la fachada. 98 VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 70. 99 Discípulo de Juvarra y relacionado con Sacchetti, Ventura Rodríguez supo aprovechar las influencias de los arquitectos italianos residentes en Madrid durante el reinado de Fernando VI, convirtiéndose en un arquitecto que ejemplifica muy bien el barroco tardío de influencias italianas. Para saber más sobre la formación y la obra de Ventura Rodríguez ver REESE, Th. (1976): The Architecture of Ventura Rodriguez; SAMBRICIO, C. (1986): La arquitectura española de la Ilustración, pp. 147-160. 100 VIGO TRASANCOS, A. (2020), p. 636.
31 Españas. En los trofeos militares de la fachada podemos observar banderas o turbantes, símbolos alusivos al Islam, por lo que podemos identificar el botín que presenciamos con el procedente de la batalla de Clavijo que Santiago Apóstol ayuda a vencer para la fe cristiana. Con todo esto, podemos interpretar que los jarrones mecheros, los vasos cinerarios y los obeliscos 129 , funcionan aquí como símbolos funerarios que aluden a la resurrección y a la eternidad, una manera clásica de ensalzar la condición de tumba apostólica de la que goza la catedral 130 . En todo el programa escultórico se aprecia el nuevo y renovador estilo académico que podemos observar en la arquitectura, incluso la escultura del Santiago Peregrino muestra estos tintes, ya que se aleja de la habitual representación del apóstol compostelano en la ciudad, apareciendo el de la Azabachería en actitud de caminar, sin sombrero de peregrino y con una túnica y manto arrollado, evocando a las esculturas antiguas. Es una nueva imagen para el apóstol – que se aleja de la línea local y adopta un carácter más cosmopolita – y, como para él, para toda la fachada, el templo, y la ciudad, que con esta primera e híbrida obra del barroco académico clasicista (Fig. 12) inicia un nuevo estilo arquitectónico, escultórico y cultural que inundará Compostela y la unirá al resto de la Península, comulgando con las directrices y modas que la Academia de San Fernando imponía desde su papel de principal centro artístico nacional. III y Ordoño II, es más probable, como dice VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 90, nota 186, de que se trate de dos reyes anónimos que representen a la monarquía española medieval, debido a su atuendo intemporal y a la tradicional vinculación de algunos reyes del Medievo con el santuario compostelano. 129 Según los diccionarios simbólicos estas imágenes pueden aludir a la eternidad del alma y a la resurrección. Para más información ver REVILLA F. (1990), pp. 277 y 374 y CHEVALIER, J. y GHEERBRANT, A. (1991), pp. 669 y 1041. 130 VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 77.
32 9. Repertorio fotográfico Fig. 2. Fachada septentrional de la catedral vista desde el interior. Sección. Simón Rodríguez, 1739. FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, A. (2003), p. 738. Fig. 1. Cuerpo inferior de la fachada de Azabachería y su pilar central cuadrangular, retraído y cajeado. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 56.
33 Fig. 3. Porta Francígena. Planta. Simón Rodríguez, 1739. FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, A. (2003), p. 734. Fig. 4. Ventana lateral del primer cuerpo coronada por trofeos militares. En la parte inferior una venera decora el muro. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 58.
34 Fig. 5. Proyecto de remate para la fachada de la Azabachería de la Catedral. Lucas Antonio Ferro Caaveiro, 1762. TAÍN GUZMÁN, M. (1995), pp. 203-204. Fig. 6. Columnas jónicas clasicistas de un lateral del cuerpo superior de la Azabachería. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 70.
35 Fig. 7. Capiteles jónicos del segundo cuerpo de la fachada de la Azabachería. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 70. Fig. 8. Vanos del segundo cuerpo coronados con bustos de angelotes. Estatua de la Fe. Clípeos con bustos. Todo este programa escultórico es obra del madrileño Máximo Salazar. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 75.
36 Fig. 9. Obeliscos, vasos funerarios y trofeos militares en la Azabachería. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 75. Fig. 10. Coronamiento de la fachada de la Azabachería sostenido por atlantes moriscos: jarrones mecheros, reyes adorantes y la figura rectora del Apóstol Santiago.
37 Fig. 11. Cuerpo superior y remate de la fachada de la Azabachería, diseñada por Ventura Rodríguez. VIGO TRASANCOS, A. (1999), p. 69. Fig. 12. Fachada de la Azabachería. VIGO TRASANCOS, A. (1990), p. 72.
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