Full text
UNIVERSIDAD DE S ANT IAGO DE COMPOS TELA
Las tra nsferencias condicio nadas y el efect o de pereza fiscal :
e l cas o de l os 113 m unici pios del Estado de Michoacán,
México , 1999 - 2008 .
Manuel Ricar do Romo de Vivar Mercadillo
Santiago de Compostela, España, 2014 .
UNIVERSIDAD DE S ANTIAGO DE COMPOSTEL A
Las tra nsferencias condic ionadas y el efe cto de pere za fiscal :
e l cas o de l os 113 m unici pios del Estado de Michoacán,
México , 1999 - 2008 .
Tesis doctoral que p resenta el licenci ado
D. MANUE L RICARD O ROMO D E VIVAR M ERCADILLO
para obtener el grado de Doctor en Economía,
dirigida por Dn . LUIS ANTONI O CARAM ÉS VIÉ ITEZ,
Catedrá tico de la Universidad de Santiago de Compostela.
Vo. Bo.
Dn. LUIS A NTONIO C ARAMÉS VIÉITEZ
Catedrá tico de la
Universidad de Santiago de Compostela.
Santiago de Compostela, España, 2014 .
A mi esposa María de los Ángeles,
a mis hijos M anuel Aleja ndro y Luis Rodrigo,
por su amor y c omprensión en todas la s acciones em prendidas
y espec ialmente por su apoyo e n la culm inación del doc torado ;
a mi madre, hermana y sobrin o les agra dezco su ca riño y apoyo,
a la m emor ia de mi padr e.
Dn. LUIS ANTONIO CARAMÉS VIÉI TEZ, Cat edrátic o de Universidad en la Facultad
de Ciencias Económ icas y Empresariales d e la Universidad de Santiago de Compostela,
en su calidad de D irector de la in vestigación llevada a c abo por el D. MAN UEL
RICARDO ROMO DE VI VAR MERCADILLO, titulado “Las transferencias
condicionad as y el efecto de pe reza fiscal: el caso de los 113 municipios del Es tado de
Michoacán, México, 1999 - 2008” que presenta a efectos de lograr el grado de doctor por
la presente
INFORMA :
Que esta investigación cum ple con los requisitos de calidad científica, como los
requeridos por la normativa vigente, para que pueda ser sometida a la aprobación y
defensa de la tes is doctoral, así como an te el tribunal corresp ondiente.
Santiago de Co mpostela, 3 de noviembre de 2014.
Firmado . LUIS ANT ONIO CARAM ÉS VIÉITE Z
Catedrá tico de la Universidad de Santiago de Compostela.
Firmado a la entreg a de la presente in vestigación .
D. MANUE L RICARD O ROMO DE VI VAR MERCA DILLO
Agradecimientos.
Agradezco a la Univers idad Michoacana de Sa n Nicolás de Hidalgo ( UMSNH) y a la
Universidad de Santiago de Compostela (US C) a través de los directivos de la Facultad
de Economía “Vasco de Quiroga” y de la Facultad de Ciencias Económ icas y
Empresariales, respectivam ente, por haberm e dado la oportunid ad de realiz ar e l
Doctorado en Economía.
Manifiesto, de manera especial, mi reconoci miento al Dr. L uis Antonio Cara més
Viéitez, Director de Tesis, por su tutoría, consejos y enseña nzas para la elaboración de
la investiga ción, así co mo su fraternidad y amistad m ostrada durante la s estancias
realizadas en la Universidad de Santiago de Compostela, E spaña.
Aprovecho para reconocer y agradecer el trabajo profesional e instituc ional, de la Dra.
María Dolores C adaval Sam pedro (USC) y del Dr. Juan Jos é Jardón Urrieta (UMSNH),
profesores de am bas Universidades, por la reali zación de l Doctorado en Econom ía por
parte de la Facultad de Cienc ias Econ ómicas y Em presariales y de la Facul tad de
Economía “Vasco de Quiroga”.
Sin querer cometer algún error por omisión, expreso mi agradecimiento a todas aquellas
personas que compartieron su tiempo, espacio y comentarios para la elaboració n y
terminación de la tesis doctoral.
Gracias a toda s las personas que, d e manera directa o in directa, me resp aldaron
para el logro en la obtención de este grado académico.
Índice .
Índi ce de cont enid os .
Introducci ón .
I
Capítulo I .
1
Las transferencias con dicionadas y el efecto de perez a fiscal .
1. Fundamento t eórico .
2
1.1. Las funciones del sector público en la economía.
2
1.1.1. C entralización y e stabilización m acroeconómica .
3
1.1.2. C entralización y d istribución equitativ a de la renta .
4
1.1.3. Descentralización fiscal y asign ación eficiente de recursos .
6
1.1.4. Federalism o fiscal y rela ciones inte rgubern ame ntales .
9
1.2. La s transferencias intergubernamentales y sus objetivos.
11
1.2.1. Tra nsferencias no condicionadas y equidad fiscal vert ical .
13
1.2.2. Transferencias con dicionadas y equidad fiscal horizontal.
15
1.3. Las transferencias intergubernam entales y su im pacto en el
esfuerzo fiscal de lo s gobiernos locales .
16
1.3.1. Transferencias y ef ecto papel m atamoscas .
17
1.3.2. Transferencias y ef ecto pereza f iscal .
18
1.3.3. Transferencias con dicionadas y efecto de pereza fisc al .
19
1.4. El esfuerzo fisca l y su medición .
21
2. Sustento metodol ógico.
24
2.1. El modelo de estadís tica descriptiva .
24
2.1.1. Medidas de tenden cia central .
24
2.1.2. Medidas de dispers ión .
25
2.2. Los modelos econom étricos .
26
2.2.1. Tipos de modelos.
28
2.2.2. Modelo de regresión lineal uniecuacional o modelo clásico .
28
2.2.3. Significado econó mico de los coef icientes .
34
2.2.4. Infracción al su puesto de pertu rbación esférica .
37
2.2.4.1. Heterocedastici dad .
37
2.2.4.2. Autocorre lación .
40
2.3. Los modelos para d atos panel .
44
2.3.1. Modelos estático s para datos p anel .
46
3. C onsideraciones fin ales .
50
Capítulo II .
55
La descentraliz ación fiscal en Méx ico .
1. F ederalismo fiscal en Méxic o y el Sistema N acional de
Coordinación F iscal .
56
2. Coordinación d el ingreso, trans ferencias no c ondicionadas .
57
2.1. Las participaciones f ederales dist ribuidas a los e stado s.
60
2.2. Las participaciones federales y estatale s distribuid as a los
municipios.
63
3. Coordinación del gasto, transferencias condicionadas.
65
3.1. Las a portaciones federales distribuidas a los e stado s.
67
3.1.1. Fondo de Aportaciones para la I nfraes tru ctura S ocial .
70
3.1.2. Fondo de A portaciones pa ra el F ortalec imiento de los
M unicipios y de las dem arcaciones territor iales del Dist rito Federal.
75
3.2. La s aportaciones f ederales dis tribuidas a los m unicipios y su
regulación estat al .
77
3.2.1. Fondo para la Inf raestructura Social M unicipal.
78
3.2.2. Fondo de A portaciones para el F orta lecim iento de los
Municipios y de las d emarcaciones territorial es del Distri to Federal .
89
4. ¿Centralización o d escentraliz ación en Méxi co ?
92
4.1. L as cap acidade s institu ciona le s de los gobiernos locales ante la
descentralización fiscal .
95
4.2. La coordinación intergubernamental y la descentra lización
fiscal .
104
4.3. Los gobiernos trienales y lo s retos ins tituc ionales de los
municipios y sus lim itaci ones en la d escentraliza ción fiscal .
108
4.4. El endeuda miento público de los gobiernos municipales y la
dependencia de las transferenc ias del gobierno federal .
111
5. Comentarios finales.
129
Capítulo III .
137
L a pereza fiscal y su estudio empírico en México .
1. E studios e mpíricos en México .
138
1.1. El modelo de estadís tica descript iva .
142
1.1.1. Ventajas .
144
1.1.2. Limita ciones .
145
1.2. Los modelos econom étricos .
146
1.2.1. Modelo linea l simple , mediante el método de mínimos
cuadrados ordinarios.
146
1.2.2. Modelo para datos panel.
146
2. P ropuesta m etodológica.
148
2.1. El m odelo de estadística d escriptiva .
148
2.2. El modelo de mínimos cuadrados o rdinarios .
149
2.3. El m odelo para datos panel.
150
3. Reflexiones final es.
151
Capítulo IV .
155
El est udio de los ingresos en la hacie nda pú blica y el e sfuerzo fiscal en
el conjunto de los 1 13 mun icipios en el Estado de Michoacán
, en el
periodo 1989-2008.
1. Evolución de los ingresos en la g estión h acendaria en el
conjunto de l os 113 municipios de Michoacán .
156
1.1. L os ingresos en l a hacienda pública en el conjunto de los 113
municipios de Mi choacán .
157
1.2. El a nálisis del comportam iento de los ingresos en la hacienda
pública en el conjunt o de los 113 municip ios de Michoacán .
159
2. E sfuerzo f iscal y aportaciones federales en e l conjunto de los
113 municipios de l Estado de Michoacán.
167
2.1. El a nálisis del esfuerzo f iscal y las apo rtaciones f ederales ,
mediante el co mportamiento d e los ingresos en la haciend a pública,
en el conjunto de los 113 municipios de Michoacán.
168
3. Consideraciones f inales.
172
Capítulo V.
179
El modelo de estadística descr iptiva y el es fuerzo fiscal en los 113
municipios del Esta do de Michoacán , antes (1989-
1998) y después
(1999-2008) de las aportaciones federa les .
1. M odelo de estadís tica d e scrip tiva y la varia ción en el esfuerz o
f iscal de lo s municip ios .
180
2. Estimaci ón del i mpacto de las aportacione s f ederales en el
esfuerzo fiscal de los 1 13 municipios m ichoacanos.
190
2.1. Municipios que presentan pereza fiscal .
194
2.2. Municipios que m uestran esfuerzo f iscal .
203
3. El a nálisis del esfu erzo fisc al, median te el méto do de
estadística descript iva, en el conju nto de los 113 municipios del
Estado de Michoacán.
211
4. Acotaciones finales.
214
Capítulo V I.
219
El modelo d e mínimos cu adrados o rdinarios y el esfuerz o fiscal en los
113 municipios del Estado de Michoacán, en el periodo 1999-2008.
1. M odelo de mínimos cuadr ados o rdinarios y la perturbación
del esfuerzo fisca l en los 113 municipio s
del Estado de
Michoacán.
220
2. I mpacto de las tra nsferencias condicionadas en el esfuerz o
fiscal de los 113 municipios del Estad o de Michoacán.
229
2.1. Los municipios con una relación fuerte (0.81 ≤ r ≤ 1.00) entre
la variable d ependiente y la var iable explicativ a.
229
2.2. Los municipios con una relación apreciable (0.51 ≤ r ≤ 0.80)
entre la variable dep endiente y l a variable explica tiva.
237
2.3. Los municipios co n una relación m ediana (0.30 ≤ r ≤ 0.50)
entre la variable dep endiente y l a variable explica tiva.
246
2.4. Los municipios con una relación débil (r < 0.30) entre la
variable dependient e y la variable ex plicativa.
253
3. Comprobación est adística del es fuerzo fiscal en los 113
municipios d el Estad o de Michoacán.
260
3.1. El esfuerzo fiscal au tónomo y la varia ción del esfuerzo fi scal en
los municipi os de Michoacán .
260
3.1.1. Esfuerzo fiscal au tónomo.
260
3.1.2. Variación del esf uerzo fiscal .
265
3.1.3. Esfuerzo fiscal au tónomo y variación d el esfuerzo f iscal .
266
4. Comentarios finales.
268
Capítulo VII .
273
El modelo de dat os panel y el esfuerz o fiscal en los 113 municipios en el
Estado de Michoacán, en el periodo 1999-2008.
1. M étodo de datos panel y l a variación del esfuerzo fiscal de los
113 municipios de l Estado de Michoacán.
274
2. I mpacto de las transferencias condicionadas en la variaci ón
del esfuerzo fisca l en los 113 municipio s del Estad o de
Michoacán.
280
2.1. Los municipios con una relación fuerte (0. 81 <r< 1.0 0) en tre la
variable dependient e y la va riable explic ativa , utiliza do en el
modelo de mínimos cuadr ados o rdinarios y aplicado en el modelo
de datos panel.
280
2.2. Lo s mu nicipios con una relación apreciable (0.51<r<0.80) entre
la variable dependiente y la variable explic ativa empleado en el
modelo de mínimos cuadr ados o rdinarios y aplicado en el modelo
de datos panel.
285
2.3. Lo s mu nicipios con una relación mediana (0.30 <r< 0.5 0) entre
la variable dependiente y la variable explic ativa manejado en el
modelo de mínimos cuadr ados o rdinarios y aplicado en el modelo
de datos panel.
293
2.4. Los municipios con una relación débil (r < 0.30) entre la
variable dependiente y la variable explicativ a con el modelo de
mínimos cuadrados o rdinarios
y aplicado en el modelo de datos
panel.
300
3. Comprobación estadística en el modelo de datos panel, del
esfuerzo fiscal en los 1 13 municipio s del Est ado de Michoacán .
305
3.1. El esfuerzo f iscal autónom o y la variación del esfuerzo fiscal,
en el modelo de datos panel.
305
3.1.1. Esfuerzo fiscal autónomo en el modelo de datos panel.
310
3.1.2. Variación del esf uerzo fiscal e n el modelo de d atos panel .
310
3.1.3. Esfuerzo fiscal autónom o y variación del esfu erzo fiscal en el
modelo de datos panel.
311
4. Reflexiones final es.
314
Capí tulo V III .
319
Propuesta d e matriz d e esfuerzo fis cal , median te los modelos de
estadística descript iva y econométrica, en los 113 munici pios del Estado
de Michoacán (1999-2008).
1. E sfuerzo fiscal en el modelo estadístico y e conométric o en los
113 municipios de Michoacán .
320
1.1. Esfuerzo fiscal en e l modelo de estad ística descrip tiva .
320
1.2. E sfuerzo fiscal en e l modelo de m ínimos cuadrados o rd inarios .
320
1.3. Esfuerzo fiscal en e l modelo de datos p anel .
321
2. C omparativo del esfuerz o fiscal, en los 113 municipios de
Michoacán,
mediante el modelo estadíst ico y el mod elo de
mínimos cuad rados o rdinarios .
321
2.1. Comparativo de la variación de l esfuerzo f iscal .
321
3. Comparativo del esfuerzo fiscal, en los 113 municipios de
Michoacán , media nte e l modelo estadíst ico y el modelo de datos
panel .
324
3.1. Comparativo de la variación de l esfuerzo f iscal .
324
4. Propuesta de matriz d e esfuerzo fiscal, mediante los modelo s
de estadística d escriptiva y econ omé trica .
328
4.1. Propuesta de m atriz de esfuerzo fiscal .
328
4.2. Matriz de esfuerzo fiscal en los 113 municipios del Estado de
Michoacán .
330
4.2.1. Matriz de esfuerz o fiscal en m unicipios con relación fuerte .
332
4.2.2. Matriz de esf uerzo fiscal en municipios con relación
apreciable .
333
4.2.3. Matriz de esfuerz o fiscal en mu nicipios con relación m ediana .
334
4.2.4. Matriz de esfuerz o fiscal en mu nicipios con relación d ébil .
335
5. Acotaciones finales.
336
Capítulo IX.
341
Conclusiones.
Bibliogra fía .
364
Anexos.
Anexo 1 . Cuadros “C omportam iento de los ingresos en la haciend a
pública en el conjunto de los 113 municipios de Michoacán”.
377
Anexo 2. Modelo de estad ística descriptiva.
387
Anexo 3. Modelo de mínimos cuadrados ordinarios.
427
Anexo 4. Modelo de datos panel.
467
Índice de cuadros y gráfic os.
Cuadro : I .1. Comparativo sobre el concept o de esfuerzo fiscal,
utilizado en estudios de caso en Méx ico.
22
Cuadro : I .2. Valor absoluto y tipo de elasticidad.
35
Cuadro : I .3. Elast icidad del m odelo logarítm ico .
37
Cuadro : I .4. Coeficiente de autocorrelación y estadístico Durbin-
W atson .
42
Gráfico: I.1. Estad ístico de D urbin – W atson .
42
Cuadro : I .5. Coeficiente de autoco rrelación y estadíst i co Durbin-
W atson .
43
Cuadro : I I.1. Impuestos por nivel de gobierno.
58
Cuadro: I I.2 . Evolución del Fondo G eneral de P artic ipaciones
(1980-2008).
60
Cuadro : I I.3 . Participaciones (r amo 28 ) , transferencia s no
condicionadas (1996-2008).
62
Cuadro : I I.4 . Ingresos municipale s a través de part icipaciones
federales (1996 -2008).
63
Cuadro : I I.5 . Proceso para la conformación del r amo 33 ,
aportaciones f ederales para ent idades federativas y municipio s .
66
Cuadro : I I.6. Aportaciones (r am o 33 ) , transferencias cond icionadas
(1999-2008), distribución y destino de recursos.
68
Cuadro : II. 7. Fondo de Aportaciones para la Inf raestructu ra Social .
74
Cuadro : I I.8. Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los
M unicipios y de las dem arcaciones ter ritor iales d el Distri to Federa l .
76
Cuadro : I I.9. Fondo p ara la Inf raestru ctura Soc ial M unicipal.
86
Cuadro: II.10 . Fondo de Aport aciones para el Fortalecimiento de los
Municipios y de l as dem arcaciones ter ri toriale s del D istrito Federa l ,
destinado a los municipios.
91
Cuadro : I I.11 . Participación porcen tual en los ingresos fisc ales en
cinco países de Am érica Latina, s in seguridad so cial, por niveles de
gobierno, 1992 – 2001.
93
Cuadro : I I.12 . Pa rticipac ión porcentual en el gas to público en cinco
países de Am érica L
atina, sin seguridad social, por niveles de
gobierno, 1992 – 2001.
94
Cuadro: II. 13 . La Ley de Deuda del Estado de Michoacán de 2003,
sus reformas y adiciones.
115
Cuadro : III .1 . Comparativo sobre el concepto y m edición del
esfuerzo fiscal .
138
Cuadro: V.1 . El modelo de estadística descri ptiva y el esfuerzo
fiscal e n los municipios de Michoacán (m iles de pesos constantes de
1993).
182
Cuadro: V.2 . Los municipios con pereza fis cal (miles d e pesos
constantes de 19 93).
195
Cuadro: V.3 . Los 10 municipios con mayor pereza fiscal (miles de
pesos constantes de 1993).
198
Cuadro: V.4 . Los 10 municipio s con menor pereza f iscal (miles de
pesos constantes de 1993).
201
Cuadro: V.5 . Los municip ios con mayor esfu erzo fiscal (m iles de
pesos constantes de 1993).
204
Cuadro: V.6 . Los 5 municipios con m ayor esfuerzo fiscal (m iles de
pesos constantes de 1993).
207
Cuadro: V.7 . Los 5 municip ios con menor esfuerzo fiscal (m iles de
pesos constantes de 1993).
210
Gráfico: V.1 . Ingresos de los municipios del Estado de Michoacán
1989-2008/PIB estatal. Crecimiento R eal Anual.
214
Gráfico : VI.1 . Estadístico de Durbin – Watson , p untos de
significancia al 5% .
221
Cuadro: VI.1 . El modelo de mínimos cuadrados ordinarios y el
esfuerzo fiscal e n los m unicipios de l Estado de Michoacán (miles de
pesos constantes de 1993).
222
Cuadro: VI .2 . Observaciones a la corrección de autocorrelación e n
el modelo de mínimos cuadrados ordinarios.
226
Cuadro: VI.3 . El esfuerzo fiscal en los munic ipios con una relación
fuerte (m iles de pesos co nstantes de 1993) .
230
Cuadro: VI. 4. El esfuerzo fiscal en los municipios con una relación
apreciable (m iles de pesos constante s de 1993) .
238
Cuadro: VI.5 . El esfuerzo fiscal en los munici pios con una relación
mediana (miles de peso s constan tes de 1993) .
247
Cuadro: VI.6 . El esfuerzo fiscal en los municipios con una relació n
débil (m iles de pesos constantes d e 1993) .
254
Cuadro: V I.7 . La variación del esf uerzo fiscal en los m unicipios de
Michoacán de acu erdo al m odelo de MC O (m
iles de pesos
constantes de 1993).
261
Cuadro: VI .8 . La comprobación estadística del e sfuerzo fisca l en los
113 municipios del Est ado de Michoacán.
267
Gráfico: V II.1 . Estadístico de Durbin – Watson uti lizado en datos
panel, puntos de significancia al 5% .
275
Cuadro: VII.1 . El modelo de datos panel y la var iación del esfuerzo
fiscal d e los municipios en Michoacán (m iles de pesos const antes de
1993).
276
Cuadro: V II.2 . El esfuerzo fiscal en los m unicipios, modelo de datos
p anel, con una relación fuerte (m iles de pesos con stantes de 199 3) .
282
Cuadro: VII.3 . El esfuerzo fiscal en los municipios, modelo de datos
panel , con una relación apreciable (m
iles de pesos consta ntes de
1993).
287
Cuadro: V II.4 . El esfuerzo fiscal en los m unicipios, modelo de datos
pa nel, con una relación mediana (m iles de p esos
constantes de
1993).
296
Cuadro: V II.5 . El esfuerzo fiscal en los m unicipios, modelo de datos
panel, con una relación débil (m iles de pesos con stantes de 1993 ) .
302
Cuadro: VII.6 . La variación del esfuerzo fisc al en los m unicipios de
Michoacán , de acu erd o al modelo de datos panel (m
iles de pesos
constantes de 1993).
306
Cuadro: VII.7 . La comprob ación est adística del esfuerzo f iscal en
los 113 municipios del Estado de Michoacán, en el modelo de datos
panel.
313
Cuadro: V III .1. Esfuerzo f iscal en el modelo de esta dística
descriptiv a .
320
Cuadro: V III .2. Esfuerzo fiscal en el m odelo de mínimos cuadrados
ordinarios.
320
Cuadro: V III .3. Esfuerzo fiscal en el modelo de datos panel.
321
Cuadro: V III .4. Co mparativo del esfuerzo fiscal, en los m unicipios
de Michoacán, mediante el modelo estadístico y el modelo de
mínimos cuadrados o rdinarios .
322
Cuadro: V III .5. Com parativo del esf uerzo fiscal, en los m unicipios
de Michoacán, mediante el m odelo estad ístico y el m odelo de dato s
panel.
325
Gráfico: V III.1. Matriz de esfuerzo f iscal.
330
Gráfico: V III.2. Matr iz de esfuerzo fiscal en municipios con
relación fuerte.
332
Gráfico: V III.3. Matr iz de esfuerzo fiscal en municipios con
relación apr eciable .
333
Gráfico: V III.4. Matr iz d e esfuerzo f iscal en municipios con
relación mediana.
334
Gráfico: V III.5. Matr iz d e esfuerzo f iscal en municipios con
relación d ébil .
335
Cuadro de abr eviaturas usad as .
Auditoria Superior de Michoacán.
ASM.
Comité de Planeac ión para el Desarro llo del Estado de Micho acán
COPLADEM
Comités de P laneación para el D esarrollo Munic ipal
COPLADEM UN
Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios
y de las Dem arcaciones Territor iales del Distrito F ederal .
FORTAMU N - DF .
Fondo de Aportaciones para la Educ ación Básica .
FAEB .
Fondo de Aportaciones para la Educación Tecnológica y de
Adultos.
FAETA .
Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social.
FAIS .
Fondo de Aportaciones Múltiples.
FAM .
Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública.
FASP .
Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud.
FASSA .
Fondo de Fortalecimiento Municipal.
FFM .
Fondo General de Participaciones.
FGP .
Fondo pa ra la Infraes tructura S ocial E statal .
FISE .
Fondo para la Infraestructura Social Municipal.
FISM .
Instituto N acional d e Desarro llo Soci al.
INDESOL.
Instituto N acional d e Estadís tica, G eografía e Inf orm ática .
INEGI .
Impuesto especial sobre producción y s ervicios .
IEPS .
Impuesto sobre automóviles nuevos.
ISAN.
Impuesto sobre la r enta .
ISR .
Impuesto sobre tenencia o uso de v ehículos.
ISTUV.
Impuesto al valor agregado.
IVA .
Ley de Coordinación Fiscal.
LCF .
Mínimos cuadrados g eneralizados .
MCG .
Mínimos cuadrados o rdinarios .
MCO .
Mínimos cuadrados ponderados.
MCP .
Mejores estim adores linealmente i ns esgados.
MELI .
Producto i nte r no b ruto .
PIB .
Coeficiente de c orrel ación .
𝑟𝑟 .
Coeficiente de d eterm inación .
𝑅𝑅 2 .
Recaudación Fed eral Participable .
RFP .
Secretarí a de D esarrollo Social .
SEDESOL .
Secretaría d e Finanzas y Administra ción.
SFA.
Secretaría d e Hacienda y Crédito Pú blico .
SHCP .
Sistema Nacional de C oordinación F iscal .
SNCF .
Introducción.
I
Introducción.
En el capítulo I , se re aliza una re visión de los aspec tos teórico m etodológico s que
permite n el estudio de las funciones q ue el sector públi co debe de realiza r en la
economía, en d onde destaca el análi sis de las transf erencias intergube rnam entales y su
impacto en el esfu erzo fiscal de los gobiernos locales, p ara lo cual se desarro lla ron dos
apartados.
El prim ero, permite co nocer las f uentes de in greso y as ignación d el gasto ent re los
distintos niv eles de gobierno en un sistem a federal, en el cual se com binan las ventajas
de la centr alización y descentrali zación . De igual form a permite examinar los
instrumentos de coordinación fiscal intergubernamental (transferencias ) que buscan el
equilibrio e ntre la efici encia econó m ica y el criterio de equidad . Así como el reconocer
la necesidad de cuan tificar e l esfuerzo f iscal de los gobiernos loc ales , para saber si
increm entan sus ingresos propios o no.
Lo anterior permite analizar el efecto positivo (papel m atamoscas) o n egativo (pereza
fiscal) de las tran sferencias fe dera les en la recaudación local. Donde el d iseño e
implementación de lo s instrumentos de coordinación f iscal , transferencia s no
condicionados y condicionados, dependerán del objetivo establecido por el gobierno
central .
En el segundo de los apart ados , se an alizan diferentes herramientas cuan titativas para
poder ins trum entar la medición del esfuerzo f iscal. S in em bargo la aplicación de l os
métodos propuestos en la investigación depende prin cipalm ente de los datos existentes .
En el que los estudios empíricos no sólo deberán ampliar el nú mero d e casos
examinados, sino que habrán de reali zarse con té cnicas analít icas cada ve z más f ormales
para cuantif icar el impacto de la s transferenc ias del gobier no central en el esf uerzo
fiscal de los gobiernos locales. Ya que la teoría no prov ee de un modelo único p ara
analizar la capacid ad y el esfuerzo fis cal de los gobiernos, por lo cual el estudio del
potencial recaudatorio se presenta como un problema empírico.
El estudio d el proceso de descentrali zación fiscal en México , se efectúa en el capítulo II ,
mediante el an álisis d el federali smo mexicano, la s relacio nes intergubernam entales
establecidas en la L ey de Coordinación F iscal (coordinación del ingreso y gasto en las
transferencias f ederales ) y el debate sobre la cen tralización o descentral ización fisc al en
nuestro país, los cua les son desarro llados en cuat ro secciones .
II
E n la prim era de ellas , se exam ina el S istema N acional de Coordinación F iscal co mo el
instrum ento que regula y armoniza l as relaciones fiscales entre la f ederación, los e st ado s
y los municipios, con el obje tivo de eliminar en lo posible l a concurrencia im positiva,
así como f ortal ecer las haciendas pública s de los gobiernos estatales y m unicipales.
En l a segunda , establece que los gobiernos estatales (incluyendo los municipales)
reciben participaciones ( transf erencia s no condicionadas ) a cambio de d elegar su
capacidad recaudato ri a en favor del gobierno federal . E l gobierno federal recauda los
impuestos más amplios, entre los que destaca los imp uestos sobre la renta y al valor
agregado. Los gobiernos estatales se limit an al cobro del impuesto sobre la nó mi na y
otros impuestos de poca monta. En tanto que los gobierno s municipales tienen como
principal ingreso e l cobro d el impuesto predia l y los derechos del servicio de agua
potable y al cantarillado.
En la terc era de las seccione s , se revisa n la creación e im plementación de las
aportaciones federales en 1998 con cinco fondos y su ampliación a siete e n 1999,
evidenciando un avance en el gasto federalizado al incor porar el ramo 33 a la Ley de
Coordinación Fiscal . Don de los fondos se componen de recursos federales
condicionados, aplicados por los gobiernos locales, cuya fisca lización la reali zan las
auto ridades y los co ngresos local es, pero sujetos a la normatividad y supervisión
fed eral .
E n la sección última , se enfatiza en el hecho de que el federalism o fiscal mexicano , se
encuentra lejos de una v erdadera descentralización f iscal. Ya que el gobierno federal
conserva el m onopolio de las bas es de recaudación m ás flexibles, haciendo p oco
atractiva la recauda ción de los gobier nos estatales y municipales . As imi s mo s e
incorpor a el análisis de las capac idades institucion ales , la coordinación
intergubernamental, los periodos trienales y la deuda pública para entend er que el éxit o
o fracaso en el proce so de descentrali zación fiscal, depende del desarrollo y m anejo de
las mism as por parte de los gobierno s locales, más qu e en la política descentral izadora
del gobierno federal.
El capítulo III , está dedicado al efecto de l a pereza fiscal y su estud io empírico en
México , se hace una revisión de los estudios em píricos realiza dos en relació n al
concepto de esfu erzo fiscal, la metodología pa ra medir el im pacto que tienen las
transferencias federa les en los ingresos propios de los gobiernos locales y los resultados
obtenidos , e n el que destacan l os modelos estadístico s y econométricos, c on lo s cu al es
III
se establece la pr opuesta metodológica para esta investigación . Lo anterior se ex pli ca en
dos apartados.
En el primer apartado , se hace una revisión de los estudios efectuad os para m edir el
esfuerzo fiscal de los gobiernos loc ales en relación a las t ransferencias d el gobierno
federal , donde d estacan los trabajos de R aich (2001) y Sour (2004 y 2007). Su
aportación metodológica , de acuerdo a la información dis ponible en los gobiernos
municipales , se realiza en torno al m odelo de estadística descriptiva y m odelos
econométricos, mínimos cuadrados ordinarios y d atos p anel .
En el segundo apartado , se plantea la propuesta m etodológica (estadística d escriptiva ,
mínimos cuadrados ordinarios y datos panel) para poder comprobar la hipótesis de
trabajo , de mostrar que si existe el efecto de pereza fiscal , de bido a que el
establecimie nto de las aporta ciones federa les im pacta de manera negativ a en la
recaudación de los ingresos propios , e n los gobiernos municipales de Mi choacán,
México , durante el periodo 1999-2008.
En el capí tulo IV , se habla sobre el estudio de los ing resos en la hacienda pú blica y el
esfuerzo fiscal en los municipios. Siendo un tema que tiene gran import ancia, sobre
todo por los diferentes criterios que s e han desarrollado en torno a l as transferencia s del
gobierno federal y especi almente a las aportac iones federa les qu e le son a signadas a los
ayuntamientos . Tomando en cuenta la baja contribución de los ingresos propios y la
gran aportación que tienen las asignaciones federales en relación a los ingresos totales
de los gobiernos municipales.
Razones por las cuales en este capítulo se examinan los ingresos en la gestión
hacenda ria y el esf uerzo fiscal en el conjunto de los 113 munici pios del Estado de
Michoacá n en el periodo 1989-2008, en dos secc iones.
En la prim era de las sec ciones, se abordó la evolución de los ingresos y el anális is del
comportamiento de los ingresos en l a hacienda pública en el conjunto de los 113
municipios de l Estado de Michoacán . Prim eramente se vierte una expli cación sobre los
principales rubros que conforman los ingresos en la haci enda pública municip al, para
posteriorm ente p rocede r al aná lisis d e l a evolución de los mismos en el periodo de
1989-2008 , a tra vés de c uatro etapas de su desar rollo . La p rim era etapa que comprende
de 1989-1994, se caracteriza por un m ayor esfu erzo fiscal en los ingresos mu nicipales
debido a la potestad del impuesto predial. Segunda etapa que va de 1995- 1997, se
singulariz a por la reducción d el ingreso propio com o efecto de la crisis económica.
IV
Tercera etapa que aba rca de 1998-2003, asiste a la aparic ión de las aportacio nes
federales e n los m unicipios de Michoacán. En la c ua rta y última de las etap a s, que se
extiende de 2004-2008, se observa un increm ento de las transf erencias condicionad as y
su efecto negativo en el esfuerzo recaudat orio local, mayor dependencia del gobierno
federal.
En la segunda secc ión, se toca el e sfuer zo fiscal , mediante el comportamiento de los
ingresos en rela ción al producto in terno bruto del Estado de Michoacán en la hacienda
pública, en los ayuntamientos michoacanos , a través de las cuatro etap as evolutivas ,
antes referida s. Lo cual permite pr oporcionar evidencia del efecto de pereza fisc al en el
conjunto de los 113 municipios del Estado en el periodo de 1989 a 2008.
El anális is del modelo de estad ística descript iva y el esf uerzo fiscal en los 113
mun icipios del Estado de Michoacán, c a pítulo V, se desarr olla en t r es apartados : en el
primer apartado , se estudi a el modelo de estadística descriptiva y la variación del
esfuerzo fiscal en los 113 gobiern os municipales del Estado de Michoacán ; en el
segundo apartado , se realiza una e valuación del impacto de las aportaci ones federales
(ramo 33) , transferencias condic ionadas , en el esfu erzo fisca l de los 113 municipios
michoacanos; y en e l tercer apartado , se trata de d educir los resultados en conjunto , a
partir de l a información indivi dual , proporcionada por el modelo de es tadística
descriptiva y el esfuerzo fiscal en los 113 municip ios del Estad o .
En la p rimera sección , se calcula y compara la tasa promedio del ingreso propio co mo
proporción del producto int erno b ruto municipal, antes y después de las aportaciones
federales . La aportación metodológica radica en calcu lar la tasa de es fuerzo fiscal a
partir de d ividir la tasa pos t - aportaciones ent re la tasa pre - aportaciones del promedio del
ingreso propio como proporción d el producto interno b ruto m unicipal, donde el signo
puede ser neg ativo cuando se pres enta el efecto de pere za o positivo si se explica el
efecto de est ímulo fiscal .
La s egunda sección, h ace referencia a los 70 municipios (61.95%) que presentan el
efecto de pereza fiscal , al aumentar las aportacio nes federales ( ram o 33) se pr ovoca una
disminución en los ingresos municipales y los 43 ayuntamientos (38.05%) que muestran
el efecto e stím ulo , al aumentar su esfuerzo f iscal causado por un incremento de las
transferencias con dicionadas del gob ierno federal.
La t ercera sección, está dedicada al análisis del esfuerzo f iscal mediant e el método de
estadística descrip tiva en el conjun to de los 113 m unicipios del Estado de Micho acán,
V
donde se calcula la tasa p rom edio de cambio anual de recaudación directa c omo
proporción del PIB estatal, la cual permite proporcionar evidencia del esfuerzo fiscal en
el conjunto de los 113 gobiernos m unicipales del Estado de Mich oacán en el periodo
1999-2008.
En el capítulo VI , s e presenta el modelo de mínimos cuadrados o rdinarios , para el
análisis del esf uerzo fiscal en cada uno de lo s 113 gobiernos m unicipales del Estado de
Michoacán. En el prim er apartado del capítulo, se explica el modelo de mínimos
cuadrados o rdinarios, su fo r mulación teórica, el p ara qué sirve y en los casos donde
debe aplicar se . En donde se plantea las v ariab les a des arrolla r , tales como alfa (α) y beta
(β) que representan el esfuerzo fiscal autónom o y la tasa de cambio en el esfuerzo fisc al ,
respectivamen te.
En el segundo apartado , se realiza el anál isis del im pacto de las transferencias
condicionad as (aportacio nes federales) en e l esfuerzo fisca l de cada uno de los 113
municipios del Estado de Michoacán , de acuerdo al coef iciente de cor relac ión (r), en el
que se establece el gra do de asociación ent re la variable d ependiente y la vari able
explicativa como: débil, mediano, apreciable y fuerte.
Sobre esto mismo , se determ ina cual es la cor relación y la comp robación estadístic a del
esfuerzo fisca l en cada uno de los 113 municipios del Estado de Michoacán , de acuerdo
a las prueba s establecid as, basándos e en el m odelo de D urbin - Watson y la t Student ,
para poder clasif icarla en cad a uno de los ap ar tados mencionados anteriormente. P or lo
que invariab lemente cada m unicipio entra en alguna d e éstas clasificacio nes , según sea
su valor encontrado. En cada clasificación, en relación al grado de asociación, se
muestra una tabla, do nde se explica el por qué y cuáles son los municipios más
representativos de cada una d e las m ismas, para as í dar paso a lo que es l a
comprobación estad ística del m odelo aplicado en el esfuerzo fiscal mun icipal .
En el tercer apartado denominado: “El esfuerzo fiscal autónomo y la variación del
esfuerzo fiscal en los mu nicipios de la entid ad”, se prese nta tres d ivisiones que son :
esfuerzo fiscal autónom o; variación del esfuerzo f iscal; y, e sfuerzo fiscal autónomo y
variación del esf uerzo fiscal. Des cribiendo las d iferentes po sibilidade s de resultado s en
el modelo de mínimos cuadrados o rdinarios, valiéndose de l as herramie ntas estadíst icas
que se desarroll an y la explicación d e las mism as para cada caso .
El capítu lo VII, tie ne c omo distrib ución algo muy similar al capítulo anterior, con lo
cual adicionalm ente se pr etende comprar el esfuerzo f iscal por ambos métodos, es por
VI
eso que debe tene r una estructur a muy similar p ara que esto sea po sible de llevars e a
cabo. De esta m anera es que se aborda n el modelo de da tos panel y el esfuerzo fisc al de
los municipios del Est a do , donde com ienza por presentar dicho modelo y la fórmula que
lo sustenta, y el por qu é se aplica en la práctica de este ejerc icio. Mostrando adem ás el
cuadro que se der iva del cálculo correspondient e, teniendo las mismas pruebas qu e el
modelo de mí nimo s cuad rados o rdinarios , es decir la prueba Durbin -W atson,
c oeficientes a desarr o llar α y β , l a relación que gu arda la variable dep endiente en el
modelo R 2 , solo que aquí varia el significado de l os coeficient es que están ad ecuados al
requerimiento del análi sis de datos panel .
E n el segundo apartado se desarrol la , al igual que el capítulo an terior , cua tro
clasificaciones, dependiendo del resultado que arroja la prueba realizada a los
municipios del Est ado de Michoacán, pudiendo ser éstos : r elación f uerte, relac ión
a preciable, relació n m edi ana y relación d ébil, todas las anteriore s entre la var iable
dependiente y la variable exp licativa.
Por otra par te, el tercer apartado p resenta una comprobación es tadística de l modelo
desarrollado , siendo el t ema princip al el esfuerzo fiscal autónomo, divid iéndose al igual
que el anteri or en tres ap artados, el e sfuerzo autónom o, la variación del esfuerzo f iscal y
su comparación.
Dentro del capítulo V III se propone la creac ión de una matriz de esf uerzo fiscal,
mediante los mo delos de estadística d escriptiva y econom etría, que se desarro llaron en
los dos capítulos anterior es. Lo que se pretende primeramente, es propone r los datos que
se van a utilizar, mismos que se vienen ob teniendo de los capítulos anteriormente
tratados, es así como se muestran cuadros resum en de los resultados obt enidos en est os
capítulos en base de la propuesta de constru cción de la m atriz de acuerdo al m odelo de
estadística descrip tiva, el de m ínimos cuadrados ordinarios y el método de datos panel.
La segunda part e del capítu lo establece el comp arativo del esfue rzo fiscal en los
municipios del Estado en el modelo estadístico y el modelo de mínim os cuadrados
ordinarios, donde se pretende armar una p ropuesta derivada de enlazar los resultados
obtenidos y des arrollado s anterio rmente. P osteriorm ente, es que en e l apartado tres d el
capítulo, se real iza el comparativo d e esfuerzo fi scal, mediante el m odelo estad ístico y
el modelo d e los datos p anel, es de cir, se vien e estableciendo básicam ente lo m ismo en
cada ap artado en cuanto a estructura, pero lo que varía son los modelos que se están
proponiendo cruzar los resultados para la realiz ación de dicha matriz.
VII
La cuarta etapa de l capítulo es pr opiamente la propuesta establecida de matriz de
esfuerzo fiscal, m ediante los m odelos de e sta dí stica descrip tiva y e conom etría, que se
deriva de los métodos de mínimos cuadrados o rdinario s y datos panel.
Lo que se finiquita en el apartado, es básicam ente una matriz de orden de dos por dos
(2x2), teniendo en el cruce de estos cu atro cuadrantes, las com binaciones de los
modelos anterior es donde pueden darse las sigu ientes posib ilidades de a juste : es tímulo
fiscal, rezago fiscal, pereza f iscal y avance fisca l, mismas que se expl ican en el capítulo.
En vista que el te ma ce ntral de l t rabajo es el esfuerzo fisc al, se abre u n apartado que
trata especialm ente de los resultados obtenidos de la matriz que se co nstruyó y que a su
vez se desarroll a en cuatro subdiv isiones, las cu ales son matriz de esfuerzo fiscal en los
municipios del Estado de Michoacán con relaci ón : f uerte, apreci able, mediana y déb il.
Las conclusiones de todo lo aquí as entado son presentadas en el capítul o IX, donde se
plantean las resolu tivas a las que se llegaron desp ués de haber desarro llado cada uno de
los capítu los .
VIII
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Capítulo I.
Las tra nsferencias condiciona das y el efecto de pereza fisca l .
“Si tenemos en cuen ta que una visión pragmática del federalis mo fiscal ha de esta r
convenientemente alejada de una concepción ingenua o históri ca del federalism o, será
imposible no referirse a la coordinación de las intervenciones públic as de los diferen tes
niveles de gobierno”. Luis Caramé s Viéitez .
1
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
1. Fundamento t eórico.
1.1. Las funciones de l sector público en la econom ía.
Mientras que la teoría fiscal , desde una perspectiva general, propone dos explicaciones
para clasific ar las activi dades fiscal es entre el g obierno central y los gobiernos locales
de un país : e l centralista y el descentra lizado; l a teoría del f ede ralism o fiscal perm ite
estudiar de m aner a concreta, las rel aciones intergub ernamentales en m ateria de ing reso
y gasto , entre los diferen tes niveles de g obierno que integran un sistema federa l 1 ( véase
Oates , 1977 y Bahl y Linn , 1992). En este sentido , el federalismo fiscal debe de d ar
respuesta a los probl emas relacionados con las fuentes de financiamient o (ingreso ) y de
asignación de funciones ( gasto ), en tre lo s distintos niveles de gobierno. Así como los
instrumentos de coordinación fiscal intergubernamental , en el marco del enfoque
centralista o descen tralizado qu e propone la teorí a fiscal .
De igual manera , el estudio del federalism o fiscal abarc a dos dimensiones de anál isis
impo rtantes : e l políti co donde, en la generali dad de los casos , la d escentral ización
protege la liberta d individual, porqu e reduce el poder de los respon sables de la
prestación de los s ervicios ; y el económ ico en el que se busca la eficienc ia , en el sentido
de producir mayor b ienestar con igua les recursos (Macó n, 199 8).
Bajo este con , se deben considerar los m odelos de centralización y descentra lización, así
como la argumentación generada , prin cipalm ente , por la ciencia polític a y la ciencia
económica 2 en relación a las tres fun ciones clásicas qu e el sector público debe de
realizar en la econo mía . Las funciones fuero n p l anteadas por Musgrave (1959) y
posteriormente Oates (19 77) las de sarrolla y las ap lica a la teoría de l fede ralism o fiscal:
Estabilizació n. - El gobi erno central tiene la posibilidad de hacer un buen uso de las
políticas fiscal y m onetaria, para mantene r el crecimiento e conómico y empleo sin
excesiva inf lación, así c omo poder com pensar a través de l ingreso y ga sto el ciclo
económico (expansión - dep r esión). Por lo que el diseño, aplicación e im pacto de una
política de estabiliz ación macroeconóm ica efectiva , sería demasiado restringid a para
los gobiernos locales.
1 Ver Oates (1977) , en dond e señala que el federalismo puede ser descrito en términos económicos como
la for ma óptim a de g obie rno.
2 En el desarrollo d e la investigación , se analiza principalmente el aspecto eco nómico del federalismo
fiscal, sin dejar d e reconocer la importancia política, así co mo las capacidades institucionales , las
relaciones intergubern amentales, el periodo triena l y la deuda de los g obiern os m unici pale s y su i mpa cto
en el funcionamiento de las haciendas locales , éstas se desarroll an en el s iguiente capítulo .
2
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Distribu ción. - Se refiere al impacto que tienen en la ec onom ía tanto el ingreso como
el gasto de gobierno, sobre todo en lo que se refiere a los efectos de la política
impositiva y el presupuesto de e gresos, en la captación de recurso s y en la
aplicación del gasto del gobierno en diversos programas , respectivamente . En este
caso, se hace evidente la im portancia del gobierno central, ya que las transf erencias
tratan de es tablecer un a mayor equidad en la dist ribución del ingreso y gasto a l os
gobiernos locales . Sin embargo no excluye a los gobiernos subnacio nales para
aplicar y ad m inistrar de m anera eficiente lo s recursos.
Asignación.- El sector público en conjunto tiene la responsabilidad de asignar
eficientem ente los recursos que garanticen u na oferta suficiente y accesible d e
bienes y servicios públicos para el conjunto de la población. En el caso de un bien
público local, la prestación d e bienes y servicios, se debe de ajustar a las
preferencias y al nivel de consumo de los individuos. Por lo que la provi sión
descentralizad a de lo s servi cios públicos, presenta m ayores ventajas en un gobierno
local que en el gob ierno central, y a que se t rata de bienes que benef ician a m iembros
de una misma jurisdicción.
1.1.1. Centralización y e stabilización macroeconóm ica.
La fortaleza d e un manejo centralizado, rad ica en el control del ingreso y gasto d el
g obierno central. Ya que el diseño , implementación e impacto de política s fiscale s y
presupuestales en la est abilidad m acroeconómica , rebasa n el ámbito de los gobiernos
locales , asignándo les a éstos una limitada po testad tribut aria y una reducida cap acidad
de gestión presup uestal dentro de su s jurisdiccio nes.
En relac ión al ing reso ( política fiscal ) el criterio de efici encia económ ica , indica la
conveniencia de que sea el gobierno central quien se haga cargo de las fuentes de
ingresos móviles, de aquellas que tengan un potencial redistributivo mayor, o bien de
recursos distribu idos desigualm ente entre los g obiernos locales. B ajo este supuest o,
estarían centralizado s los im puestos directos e indirec tos más imp ortantes, aunque n o
hay razón para que no los pueda n compartir con los gobiernos subnacionales.
Por el lado d el gasto (política presupuesta l ), se sugiere que el gobierno central debiera
mantener el control del gasto para tomar algunas medidas contracíc lica s , a t ravés de
fondos de estabilización, con la fin alidad de estabilizar el gasto a lo largo del ciclo
económico. Así como prot eger la eficiencia del m ercado interno ( libre flujo de bien es y
3
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
servicios, al igual que de los f actores productivos : m ano de obra y capital) y buscar la
equidad redistributiva 3 en todo el país.
De lo anterior, se deduce que los argumentos a favor de la centr alizació n se deben a la
eficienc ia ec onóm ica en m ateria trib utaria y en la equida d distrib utiv a del gas to que
tiene el gobierno central. Con lo cual el gobierno central, por un lado, t rata de finan cia r
el suministro ef iciente de bienes y servic ios públicos na cionales (tales c omo la defensa
nacional, las relaciones exteriores, el contro l de las reservas monetarias, etc.) y , por otro
lado, busca lograr la distribución equitativa de la renta que p ermita una asignación
eficiente de los recu rsos en los gobi ernos locales.
Es preciso destac ar bajo el enf oque centrali sta, que las f uentes tributarias más
importantes, además de cumplir con la función d e estabiliz ación m acroeconómica, t ie ne
como propósito la distribución equitativa de l os ingresos a los gobiernos locales. Por
ello, la función de distribución de la renta ta mbién requiere de un papel importante del
gobierno central.
1.1.2. Centraliz ación y d istribu ción e quitativa d e la ren t a.
L a centralización del ingreso es timula a los go biernos lo cales a una expa nsión del gasto ,
que habrá de ser cubierta con recursos adicionales por parte del gobierno central. El
aumento del gasto de los gobiern os subnacionales , se debe a la desvincu lación que
existe en tre el gasto , proveniente de tran sferencias del gobie rno central , y los reducidos
ingresos directos o propios 4 , causados por u na reducida potestad tributaria. Atribu ible a
la eficiencia econó mica que tiene el gobierno ce ntral para la recaudac ión de los ingresos
más impo rtantes.
L a función de distribuc ión de la renta puede de sarrollarse d e manera más eficien te a
nivel central q ue a nivel local. Los argumen tos principales son : p or el lado del ingreso,
que el sistem a económico nacional establece re stricciones reales sobre la capacidad de
los gobiernos locales para redistri buir el ing reso y , por el lado del gasto, que el
presupuesto del gobierno central se constituye, por lo general, en el instrum ento más
eficient e para redis tribui r equita tivam ente el ingreso , tanto entre ciudadanos como entre
3 En el si guie nte a parta do , se desarrolla el tema de las transferencias que realiza el gobierno central a los
gobiernos locales.
4 Los in gresos direc tos o pr opios se defi nen c omo la s percepc iones mone taria s que p rovie nen de s us
fuente s pro pias de ingre so : i m puestos, derecho s, producto s y aprovec hamientos; d e acuerdo a la
c lasificación que realiza el Instituto N acional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Para el
des arrollo de l trabajo se utiliza, de manera más frecuente, el concepto de ingr eso (s) propio (s).
4
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
las localidad es.
Mientras que el gobierno central recauda la mayoría de los fondos públicos y los
distribuye entre los dif erentes nivel es de gobierno, hac iendo que los gobiern os
subnacionales dependan de dichas distribuciones o transferencias 5 . En el modelo
descentralizad o tanto el gobierno central com o los gobiernos locales recau dan , cada
uno, la mayo r parte de sus propios ingresos y las transferencias in tergubernam entales
son sólo minoritari as 6 . Básicame nte dichas transferencias son de dos tipos 7 : n o
condici onadas y co ndici onadas. Las transferencias no condicionadas 8 son aquellas que
no limitan a los gobiernos locales en su uso, ya que é sto s tienen la libertad de d efinir
cómo las van a em plea r de acuerdo a sus p rioridades, el gobierno central trata de
resarcir a los gob iernos subnaciona les por renu nciar a sus f uentes tributarias. P or su
parte las transferencias condicion adas 9 s on recursos etiquetados, donde los gobiernos
locales no tienen la p osibilidad de decidir sobre ellos, por lo que el gobierno central
busca redistribui r la renta a través de su presup uesto de gasto, aunque su ejecuc ión está
a cargo de los gobiernos subnacion ales para f acilitar la adm inistrac ión y e l aum ento en
la eficienci a de l mi s mo.
Por otra par te l as transferenc ias , a su vez, deben cumplir con dos grandes objetivos : l a
búsqueda de la equidad int erjurisd icciona l y la e ficienci a económ ica. La dificult ad
principal radica en asegurar que el diseño, administración e impactos de las
transferencias no opere n en sentido contrario con las tres f unciones p rincipales d el
sector público en la economía : e stabilización, redistribución y asignación (Trujillo,
2008), sobre todo de las dos últimas.
Por lo tanto las transferenc ias son herr amientas i mportantes para la función distributiva
de la renta por parte del gobierno central , con la finalidad de reducir los desequilibrios
fiscales entre ingresos y gasto de los gobiernos locales; provenientes de un bajo
desarrollo de las capacidades ins titucional es y administra tiva com o también de un
reducido esfuerzo fiscal a nivel loc al 10 .
5 Las transferencias del gobierno central tratan de vin cular l os i ngres os y gas tos de los gobie rnos local es.
6 Esto es lo que de berí a de s er, m ás si n embarg o en la re ali dad es t odo l o cont rari o, sobre todo e n los
gobiernos locales, en el caso de México.
7 Su desarrollo se realiza más a delante.
8 En México se l e conocen com o participaciones federales (ramo 2 8) .
9 Se le llaman aportaciones federales (ramo 33) en Méx ico.
10 La hipó tesis de trabajo , en l a inv estigación de tesis doctoral, plantea q ue “el efecto de pereza fiscal se
debe a la creación d e las aportaciones federales, que impacta d e manera negativa en la recaudación d el
ingres o propi o en l os gobi ern os muni cipal es” .
5
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Con respecto a lo anterior, podem os determinar que existen dos t ipos de desequilibrios
fiscales . E l prim ero , se presenta por el lado del ingreso, con un sistema tributa rio
fuertemente cent ralizado en e l gobierno cen tral , y por el lado del gasto, con un grado
importante de descentra lización 11 a los gobiernos locales, provocando lo que se le ha
dado en llamar desequilibrio vertical 12 entre los ingresos y gastos de los gobi ernos
subnacionales (Sobarzo, 2009). El segundo , aparece cuando las capac idades tributar ias
y los costos de p rovisión de los se rvicios públ icos entre ju risdicciones local es difieren
en forma importante , ocasionando migraciones ineficientes entre ellas , estimula ndo lo
que se conoce como desequilibrio horizontal 13 (Porto, 2003).
Los im pactos de las transf erencias del gobierno central s obre las haciendas púb licas en
los gobiernos locales son dos. E l primero es llamado efecto pereza fiscal o susti tución ,
se presenta cuando las transferencias eje rcen un imp acto negativo sobre el esfuer zo
fiscal de lo s gobiernos subnacionales. E l segundo es el ef ecto flypaper o papel
matamoscas , donde los recursos que reciben los gobierno s locales de l gobierno central
no di sminuyen la recaudación de sus fuentes propi as, sino que l os ingresos totales
aumentan y por consiguiente s e eleva el gasto total. En el qu e el gasto se increm enta ,
por lo menos, en la mism a cuantía en que lo hacen las transferencias (No guez, 2006).
Finalmente se puede decir qu e e n el caso del enf oque de centraliz ación , en l a teoría
fiscal , las prin cipales p olíticas de descentraliz ación implem entadas en países con un
sistema federal, se realizan a través de increm entar las t ransferencias del gobierno
central hacia los gobiernos locales , ocasionando una mayor dependencia económica de
los gobie rnos subnacionales al gobierno federal.
1.1.3. Descentralización fiscal y asignación ef iciente de recu rsos.
La función de asignación de l sector público se basa en el “ teorema d e la
descentralización ” de Oates (1977), en donde el autor menciona que:
11 Rom o de Viva r, Cha uca y Góm ez (2009) , sost enem os que el proceso de descentralización del gasto, es
solamente una desconcentración, ya que los gobiernos l ocal es solam ente a dminis tran los r ecurs os y no
definen la aplicación de los m ismos en función de las necesidades y preferencias de la población en una
jurisdicc ión determinada.
12 Raich (2001) , mencion a que el d esequilibrio vertical ( o gra do en q ue los gobie rnos l ocale s depen den d e
los rec ursos del go bierno central para financiarse) comúnm ent e se mide com o la prop orció n de la s
transferencias intergubernamentales en el total de los gastos subnacionales.
13 Wiesner (1992), argumenta que el dese quili brio hori zont al se da cuan do los gobier nos loc ales p resent an
necesi dades y capa cidade s dist intas, por lo que no pue den pr oveer a s us habi tante s la m ism a canti dad y
calidad de servicios sobre la base de niveles impositivos comparables entre las di ferentes jurisdicciones .
6
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
E n ausencia de ahorros de costes por la provis ión centrali zada de un bie n y de efectos
externos int erjurisdiccionales, el niv el de bienes tar será sie mpre al m enos tan al to, y
habitualm ente más alto, si los nivel es de consu mo del bien que son ef icientes en el
sentido de Pareto 14 se proveen en cada jurisdicción , en vez de proveerse cualquie r nivel
uniforme y único de consumo para todas las jurisdicciones. (p. 81).
Bajo este razonamiento de eficiencia, se deduce que las trans ferencias est án orientada s a
cubrir, todo o en parte, los costos de la provisión de los bienes y se rvicios públicos por
parte de los gobier nos locales, para alcanza r un m ayor bienestar de la población en sus
jurisdicc iones .
El gobierno central no puede proporci onar un nivel de bienes y servicios públicos
Pareto - eficiente en cada jurisdicción, con excepción de un caso especial e n que el nivel
de su oferta sea igua l para todas las jurisdiccion es 15 . Solamente en este caso, es
indistinto qu e sea centra lizada o des centraliz ada la prov isión de és tos bien es y servicios
públicos.
Considerando qu e los supuestos del modelo, un tanto ideal , resu ltan demasiado
restrictiv os, Oates pro pone modelos menos estrictos en donde r eafirma parte de los
supuestos aquí señalados.
En 1999 Oates , hace tres con sideraciones para flexibi lizar su “ teorem a de la
descentralización ”. En la p rimera de ellas , reconoce la e xistencia de información
asimétrica o imperfecta del gobierno centralizado, en relación con los gobiernos l ocales
que poseen un mejor conocimiento de sus prefere ncias y de las condiciones de costo de
los bienes y servicios públicos que requieren sus residentes , por estar m ás cercanos a la
población. En la s e gunda de las m ismas , establece que los r esultad os de trabajos
empíricos ind ican que la m agnitud de l os beneficios d el bienestar de la
descentralización financiera puede s er mucho más am plia . En su t ercera consideración
nos dice q ue los ben eficios de la des centralizació n supone un a elevada m ovilidad de l as
familias (“votar con los pies”), para ubicarse en la localidad que le s proporcione una
mejor e structura ing reso -gasto de acu erdo con el modelo de Tiebout (1956).
14 Una as ignac ión es ópt im o de Pa reto, si no exis te ot ra a signaci ón e n la cual a l m enos un o de l os
consum idore s m ejore si n que em peore n los dem ás. Si n emba rgo, no i nvol ucra ne cesa riam ente crite rios de
equidad social ( ver Varia n, 199 8).
15 Se refiere a lo que se c onoc e com o bie nes públi cos puro s o nac ion ales , su de sar rollo se realiza m ás
adelante.
7
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Tanto los argumentos políticos como económicos, subrayan las ventajas de la
descentralización con respecto a la cent ralizaci ón. Políticam ente se argum enta que la
descentralización impulsa principios democráticos como la participación,
responsabilidad y rendición de cuentas, do nde la ciudadanía part icipa en las decision es
que les afec tan, indepen dientemente de si son co rrectas o n o 16 . Económicamente , el
argumento m ás frecuente es el de la búsqueda de la eficienc ia asignativa , an te la
presencia de pref erencias loca les diferentes s obr e bienes y servicios públicos locales y
se basa en los m odelos de Tiebout (1956), Musgrave (1959) y Oates (1977), a
continuación h acemos referencia b reve de los m ismo s:
El llamado modelo “votar con los pies” de Tiebout 17 , sostiene que los consu midores
re velan aut omáticam ente sus prefe rencias para una determ inada comb inación de
impuestos a pagar y se rvicios po r recibir al de splazarse en un a econom ía espacial o
jurisdicc ión d etermina da, creando subconjuntos de población de idénticas
preferencias. De esta manera, se pr oporciona una so lución sim ilar a la del mercado
para la provisión de bi enes colec tivos locales y la apl icació n im plícita d el principi o
de que el gobierno local, al es tar más cercano al consum idor, es capaz de captar con
mayor precisión sus preferencias de ingreso y gasto público y satisfacer así de mejor
manera sus necesid ades.
Según Musgrave , la función asignativa debe estar a cargo de los gobiernos locales,
ya que son éstos quienes deben decidir cómo han de emplear sus recu rsos y qué
bienes y servicios han de producir.
De igual m anera el “teorem a de la descen tralización” de Oates , m encionado
anteriormente, sostiene que la provisi ón de bienes públicos locales de be estar a
cargo de los gobiernos locales, pues son ést os quienes tienen mejor informa ción
sobre las distintas p referencias a niv el local.
De acuerdo a lo an terior, Oates m anifiesta que la forma d e gobierno más adecu ada para
lograr las fun ciones básicas de l sector púb lico en la economía (ef iciente asignación de
recursos, dist ribu ción d e la renta e quitativa y garantizar una razonable estabilidad de
precios), es el sistem a federal. La razón fundam ental es qu e puede com binar las ven tajas
de la centralización y des centralizaci ón, en un proceso centraliza ción - descentr alización
de la toma de decis iones en los diferentes niveles de gobierno.
16 Ver a Shah (1 998).
17 Su m odelo de “ vota r con los pies”, se de tall a e n el sigui ent e apa rtad o.
8
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
1.1.4. Federalism o fiscal y relaciones intergubernam entales.
Existe una am plia aprobación , por part e de investig adores y académ icos, en que la
f unción de estabilización debe ser m anejada por el gobierno central , debido a que rebasa
la jurisdicción de los gobiernos locales, de igual manera la función distribución 18 , que
transfiere recursos del g obierno ce ntral a los gobiernos subnacionales, y en relación a la
función asignación 19 ésta debe de descentrali zarse o realizarse por los gobierno locale s,
por conocer de mejor m anera las preferenc ias y necesidades de sus h abitantes. Por lo
que las relac iones interg ubernamentales 20 , se pueden explicar a través de las venta jas de
la centra liz ación y la descentrali zación:
La centraliz ación encuentra sus ventajas resp ecto a las tre s funciones d el e stado en
la economía : e stabiliza ción macroeco nómica, equidad distributiv a y asigna ción
eficiente de los bienes y servicios públicos puros o nacionales , que por su naturale za
se salen de los ám bitos locales (rela ciones ex teriores, def ensa y contro l de la r eserva
monetaria, entre otros).
La descentralización t iene la ventaj a en la asignación efi ciente de los bienes y
servicios públicos a nivel local , debido al conocimiento que los gobiernos locales
pueden tener respecto a la diversidad d e preferencias ent re los reside ntes de las
distintas localida des. C on lo cu al lo s gobie rnos, aju stará n sus diferen tes niveles d e
oferta de bienes y servicios a los gustos y nece sidades de los consumidores, por lo
que “la descentralización del gobierno perm itiría una mejor adaptación de la
actividad pública a las pref erencias de la soc iedad” (Caram és , 2004, p. 31 ).
En cuanto al deba te teórico de l sistem a federal, com o forma ó ptim a de gobierno,
tenemos que tanto la perspec tiva política com o la económ ica, establecen beneficio s y
costos sobre las t res funciones de l e stado en l a econom ía en materia tribu taria y de
gasto.
En relación a la p erspectiva pol ítica, se desa rrollan argum e ntos a favor y en contra de la
competencia de la s relaciones intergubernam entales en los dif erentes nive les de
18 Las transferencias intergubernamentales expresan fielmente el principio de equidad fiscal, que está
relac ionada con el supues to de que la s juris dicci ones de be n prop orcio nar un ni vel p rome dio de se rvic ios
públi cos eje rci end o un nivel prom edi o de es fue rzo fis cal.
19 La eficiencia asignativa, aparec e cua ndo l as ext ernal idade s int erjur isdi ccio nale s conl leva n a una
asignac ión por deba jo del ópt im o de recursos y las transferencias son utilizadas para corregir dichas
externalidades.
20 En el siguiente capítulo se analiza la coordi nación intergubernamental y la descentralización fiscal.
9
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
gobierno 21 , en el fondo de este d ebate se encuentra el t ema de la participació n,
responsabili dad y rendición de cuentas. Desde la perspectiva econ ómica, t enemos que la
centralización tributaria conduce a una subprovisión de bi enes y servicios públicos ,
provocada por una disminución de las tasas impositivas de los gobiernos locales por
asumir bases im positivas móviles 22 ; por otro lado se demuestra que la descentralizació n,
a través de la com petencia tributari a horizontal, e stimula la eficien cia asign ativa ante la
presencia de pref erencias diferentes sob re bienes públicos locales (Shah , 1998 y
Sobarzo, 2009).
De acuerdo al teorem a de Tiebout (1956), referente a “votar con los pies” , donde el
consumidor selecciona su lugar de residencia en función de la estructura ingreso - gasto
que mejor se adapte a sus preferencias, suponiendo la total movilidad de los ciudad anos
dentro de una jurisdicción y al prescindir de todos los factores no fiscales que pued an
arraigar al hombre a una ti erra det erminada 23 . La forma de gobierno descentralizada
ofrece una e ficiencia econ ómica más elevada , y a que los dif erentes nive les de oferta de
bienes y servicios podrían ser tan variados como las prefer encias y g ustos de los grupos
de consumidores, a excepción de los bienes públicos puros 24 .
Por otro lado y siguiendo la perspectiva económica a favor del fed eralismo f iscal , para
determinar el nivel ópt imo de descentral izaci ón 25 de un gobierno, se debe complem entar
el planteamiento d e Oates con el teorem a de Tiebout , con el propósito de aprovechar las
ventajas de la descen tralización y la centralización a l buscar el eq uilibrio entre la
eficiencia económica, por una parte, y el cri terio de equidad, por la otra . La eficiencia
económica apoy a el modelo de des centralizació n en el sector pú blico, m ientras que la
equidad trata de garantizar un adecuado nivel de servicio en todas las juri sdicciones , lo
que motiva el modelo de contro l central de las haciendas lo cales.
Esta proposición de fede ralismo f iscal, se presen ta como un caso ideal e n que el sec tor
público cumple con éxito las tres fun ciones que tiene en la econo mía: beneficiando así
la estabilida d macroeconóm ica y el empleo con un nive l de precios estab le en la
economía; una distri bución equitativa de la renta ; y la asignación eficiente de los
21 Véase E ggert y Bir ch (200 8).
22 Ver Oates (197 7).
23 Comenta Caramés (2004) que el mode lo de Ti ebout es difícil de cumplir en el mundo re al , pues l os
sistemas fiscales lo cales son complejos y la movilidad es restringida por factores no solamente
económicos.
24 Cuyo usufr ucto a dem ás de s er i dénti co , no e stá sujet o al l ugar de re side ncia del co nsum idor.
25 Donde destaca el estudio de las econ omías de escala, externalidades y costo s de c ongest ión .
10
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
recursos. Igualmente supone que no se trate de bienes públicos puros o nac ionales, sino
de aquellos cuyo consumo se puede definir en una ju risdicci ón geográfic a específica del
total de la población. Además que la distribución geográfica de la población es fija y
que no existen econom ías de escala, ni externalidades interjuri sdiccio nales en la
provisión ce ntralizad a.
Con lo anterior, Oates ded uce que el sistema f ederal es la forma de gobierno más
adecuada para log rar las tres funciones del sector público en la economía, ya que
aprovecha l as ventajas del proceso cen tralizaci ón - descentraliza ción de las relaciones
intergubernamentales en tre los diferentes niveles de gobierno.
Como señala Trujillo (2008), en la práctica ningún país ha adoptado la centralizació n o
descentraliz ación en for ma pura, antes bien predominan d os variantes de estos m odelos :
e l sistem a polític o unita rio y el f ederal. D onde el sistema unitario no corresponde a un
e stado totalm ente centralizad o, ni el régim en federal es un e stado descentralizado en su
grado máximo.
1.2. Las transferencia s intergubernam entales y sus objet ivos.
El concepto de las transf erencias 26 , surge por l a ineficienci a que pueden ocasionar en el
mercado los benef icios o costos externos en tre agentes e conómicos y se clas ifican en
dos tipos bási cos 27 : t ransferencias no condicionadas (globales) y tran sferencias
condicionad as (específicas). En las prim eras, no existen especificaciones, lo que perm ite
que los gobiernos locales que recibe n los recursos puedan darles el uso más adecuado ,
de acuerdo con sus prioridades. En cam bio en las segundas, el gobierno cent ral
establece lo s fines para lo que lo s gobiernos su bnacionales tienen que utiliza r los
recursos.
P or un lado, las transferencias se han convert ido en el principal in strumento para la
función distributiva del ingreso , por parte del gobierno central. Siendo é stas de g ran
trascendenci a para los países en d esarrollo, ya que existen grandes brechas en tre los
ingresos de los gobiernos locales de un paí s. Los gobier nos subnacionales grandes con
mayores ingresos tendrán una mayor facilidad e n cobrar ingresos a diferencia de los
26 El fun dam ento te óric o es de sarr olla do po r Cha rles Pi ugo y com pl ementa do por R ona ld Ci ase. R espe cto
a la t ipologí a se puede ver Oates (1977). Aunque se puede considerar otra clasificación en Shah (200 0),
e ste autor dis tingue entre transferencias sin aporta ción y con aportación. En el primer caso pueden ser
condic iona das o n o condi cio nadas y siem pre ori ent adas a un prop ósit o espe cífic o. E n el se gundo son
selec tiva s y co ndici onada s, es tos s ubsi dios im pact an el po der a dqui siti vo y los precio s rel ati vos.
27 Ver Caramés (2004).
11
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
gobiernos locales pequeños, lo que provoca una mayor desigualdad entre ellos. Por este
motivo, las transferencias del gobierno central servirían para ho mogeneizar los ingr esos
entre los gobiernos subnacionales.
Por otro lad o , las transferencia s inte rgubernamentales son un componente de la función
de asignación de recursos por parte del gobierno central a los gobiernos locales. Sin
embargo estas tran sferencias deb en ser coheren tes con la lógica f ederalista en que se
apo ya la su bsidiaridad, enten dida ésta en donde “el nivel su perior d e gob ierno asis te al
inferior, pero no lo sustituye” (Car amés , 2004, p. 61 ).
Por lo que la distribución de trans ferencias del g obierno central , tiene com o finalidad el
lograr la equ idad fiscal y la eficiencia asignativa en los gobiernos locales:
L a equidad fiscal está relacionada con el supuesto de qu e los gobierno s locales
deben proporcionar un nivel promedio de bienes y servicios públicos ejerciendo
un nivel promedio de esfuerzo fiscal, generalmente medido como su tasa
tributaria. S in embargo, por varias razones (distintas bases imp ositivas,
diferentes costos de provisión de ser vicios, o diferencias en las dem andas por
servicios públicos) , los gobiernos subnacionales no proporcionan un nivel
promedio de servic ios públicos, po r lo que las tra nsferencias son em pleadas para
reducir estas d esigualdades f iscales.
L a eficiencia asign a tiva aparece cuando las externalidades interjur isdic cionales
conllevan a una subóptima asignación d e recursos y las transferenc ias son
utilizadas pa ra corregir dichas ex ternalidades (R aich , 2001).
En donde l as transferencias intergu bernamental es , se han convertido en la manera más
fácil para reducir los desequi librios fiscales, además de ser la principal fuente de
ingresos de los gobiernos locales , en la m ayoría de los países en vías de desarrollo , ver
Litvack (1998), Smoke (2001) y Spahn (1999).
El diseño d e las transf erencias int ergubernamental es depende de su objetivo. Si su
propósito es compensar un desequilibrio vertical , se debería n restituir los ingresos con
transferencias no condicionadas. Si se trata de comp ensar el desequilibrio horizonta l, lo
apropiado son las transferencias condicionadas por m edio del gasto. Sean para
compensar los desequilibrios vertical o horizontal, condicionadas o no, lo habitual es
recurrir a fórm ulas en las que se incluyan las variable s a considerar y las pon deraci ones
que se dará a cada va riable (Porto, 2003).
12
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
De acuerdo a lo anterior , los objetivos de las tra nsferencias intergub ernam entales sería
compensar tan to el deseq uilibrio vertical com o el deseq uilibrio ho rizon tal en los
gobiernos locales. En el primer caso , el desequ ilibrio ver tica l , se corrige mediante el
envío de transferencias no condicionadas por parte del gobierno central, con el
propósito de lograr la ef iciencia económ ica en la función asignación en los gobiernos
subnacionales . Mientras que en el segun do caso, el desequilibrio horizontal , se
compensa por medio de las transferencias cond icionadas , con la intención de conseguir
la equidad fiscal de los gobiernos locales en la función distribución del gobierno central.
Por consiguiente las transferencias i nterg ubernamentales deben corregir los
desequilibri os fiscales provocados por la centraliz ación de las potesta des tributarias
(ingreso) d el g obi erno central, por un lado, y , por otro, a la descen traliza ción de la
asignación de recu rsos (gasto) de los gobie rnos locales.
1.2.1. Transferencias no condicionad as y equidad f iscal vertical.
L as transferen cias no condicionad as , s on aquellas de tipo general, es decir de lib re
asignación por parte del gobierno local receptor, cuya jus tificación reside
principalm ente en buscar la eficiencia económ ica en la función asignación de los
gobiernos locales . S in embargo son ut ilizadas para encontrar la equidad fi scal vertical o
disminuir el desequilibrio entre ingresos y gasto.
Se caracterizan por ser t ransfere ncias que perm iten igualar las capacidades trib utarias de
los gobiernos subnacionales , que presentan care ncias para poder proporcionar bienes y
servicios sociales o que tienen bases tributar ias muy débiles. De est a manera, l as
transferencias no condicionad as cumplen con la finalidad de redistribu ir el ing reso del
gobierno central a los gobiernos subnacionales.
Oates (1977) plan tea que las transfe rencias no c ondicionada s a los gobiernos loca les son
equivalentes a transf erencias de ingre so, deduciendo de ello q ue el incremento del gas to
público local depen derá de la e lasticidad ing reso que éste ten ga para la localid ad.
L a asignación cen tralizada de potestades t ributarias , en tre los diferen tes niveles de
gobierno, ha originado un deseq uilibrio fiscal d eficitar io de los gobiernos locales, por l o
que se hace n ecesario estable cer tran sferencias n o condicion adas por parte del gobierno
central, p ara resa rcir los i ngresos a los gobiernos subnacionales que han renunciado a
sus potes tades tr ibutaria s , para el logro de la equi dad fiscal vertical .
13
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
A pesar de las consider aciones a f avor de la descentr alización , Willis et al (1999) 28 se
da cuenta qu e en prácti camente tod os los siste mas descent ralizados, la s políticas d e los
órdenes subnacionales de gobierno no son c ompletamente financi ados por sus fuentes
propias de ingreso. El problema, se conoce como desequilibrio vertical, grado en que los
gobiernos locales dependen de los recursos d el go bierno cent ral par a financiarse , y
radica tanto en la limitada capaci dad impo sitiva (centr alizació n) de los gobie rnos
locales, como en las amplias resp onsabilidades de gasto (descentr alización ) que deben
enfrentar (Bird y Villancourt, 1998) 29 .
Por lo que las tr ansferencias no condicionad as , es la forma m ás recurrente en que los
gobi ernos centrales res uelven el des equilibr io fisca l vertical de los gobiernos lo cales,
haciéndolos a su vez m ás dependient es del gobierno centr al, cuando sus ingresos
propios son insuficient es para cumplir con los com promisos y responsabil idades
relacionados al gasto.
Al no existir la corresp ondencia de los ingreso s (potestades tribut arias) con los gastos
(asignación de recursos) de los gobi ernos en sus diferentes n iveles, exist irán nivele s de
gobierno con superávit (gobierno central) y otros d eficitario s (gobiernos locales). P or lo
que se requiere t ransferir recu rsos no condicionadas , por parte del gobierno central , par a
que se distribuyan d e acuerdo a la ef iciencia económ ica sin necesida d de equilibrar
fiscalmente cada nivel de gobierno. Sin em bargo Wiesn er (1992) , señala q ue en el
desequilibri o fiscal vertical los recursos asignado s legalmente a cada n ivel de gobierno ,
no alcanzan a cubrir las responsab ilidades de gasto, o los so brepasan
considerablem ente.
No obstante lo anterior , hay que reconocer que ta nto teórica com o emp íricamente, se ha
demostrado que el go bierno central e s el indicado, desd e la perspectiva de la eficiencia
económica, para re caudar los im puestos sobre f actores móviles 30 debido, por un l ado, a
que la recaudación presenta econom ías de escala como de alcance y , por otro lado, a las
restricciones para r ecaudar de lo s gobiernos l ocales en térm inos de externa lidades y
exportación de impuestos (Hernández y Jarillo, 2007).
28 Citado en Raich (200 1).
29 Ídem .
30 Sin em bargo e sto, no im pide una m ayor pa rtic ipaci ón de l os gobie rnos local es en l a pa rtici paci ón de
potestades tr ibutarias más amplias.
14
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
1.2.2. Transferencias con dicionadas y equidad fiscal hor izontal.
Transferenci as condicionadas, s on transferencias específic as que el gobierno centra l
asigna, prin cipalm ente , para el financiamiento de fondos o programas que buscan la
provisión de estándares m ínimos en bienes y servicios públicos 31 . Con el objetivo de
pode r compensar o nive lar el deseq uilibrio hori zontal y lograr , por un lado, la equ idad
fiscal y , por otro lado, la eficiencia en la aplicación de los r ecursos de los gobiernos
locales .
Por lo que las transf erencias condi cionadas a los gobi ernos subnacionales se deb en
aplicar tan s ólo a determ inados fines , según las r estricciones impuestas p or el gobier no
central, ya que se tr ata de recursos q ue son vigila dos por éste .
Al establecer Oates (19 77) la equi valencia de las transf erencias con dicionadas a los
gobiernos locales , como transferenc ias de gasto, podemos decir que las transferenc ias
específicas cumplen una obligación de gasto por parte del gobierno central, pero que ha
sido delegada p ara facilitar l a adm inistración y el aumento de l a efi ciencia en la
aplicación del gas to por parte de los gobiernos subnacionales.
Cuando las capacid ades tributa rias , entre los gobiernos locales , difieren de m anera
s ignifica tiva las t ransferencias condicionad as , a través del gobierno central , resulta n
necesarias con el propó sito de evitar m igraciones no d eseadas 32 entre gobiernos de l
mismo nivel ( Piffa no , 1998; Inman y Rubinfeld, 1996 ). Para e llo , las transferenc ias
específicas del gobierno central buscan la equ idad fiscal horizontal, a través de un
estándar m ínimo de bienes y serv i cios entre los gobiernos subnacionales de l mismo
nivel (Wiesner, 1992; Oates, 1977).
Para Wiesner (1992) , el d esequilibrio horizont al se debe a que los gobiernos locales
presentan necesidad es y capacidades f iscales distintas, por lo que no pueden proveer a
sus habitantes la m isma cantidad y calidad de bienes y servi cios públicos, sobre la base
de niveles im positivos com parables entre los diferentes gobiernos subnacionales del
mismo nivel. Es innegable, sobre todo en los países en vías de desarrollo, que la
capacidad fiscal (establ ecida principalm ente por el nivel de desarro llo económico a
nivel te rritoria l ) de lo s gobiernos locales m ás rezagados n o puedan ll egar a tener la
capacidad de o frecer a sus ciudad anos la cantidad y calidad en los servicios, respecto a
aquellos que prestan los gobiernos con menor rezago.
31 En el caso de México se utilizan e n polígonos de extrema pobreza y m arginación.
32 Inducidas fiscalmente.
15
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
De acuerdo a lo ant erior, las transf erencias con dicionadas s e utilizan para cor regir los
desequilibri os horizontales derivado s de la existencia de brec has de desigualdad entre
gobiernos locales del mismo nivel, por ta nto las t ransferencias espec ificas tienen co mo
función nivelar la capaci dad fiscal de los gobiernos subnacionales más rezagados,
distribuyéndose éstas entre los gobi ernos recept ores de acuer do a su nive l de r ezago
so cial que tengan en lo general.
L a correcci ón del desequilibrio horizontal se realiza de tal m anera , que l as
transferencias con dicionadas del gobierno central, nivelen los ingresos de los gobiernos
locales, con el f in de que los recursos sean suficientes para lograr la cantidad y calid ad
similar en sus neces idades de gas to, evitando l a movilidad de los agentes económ icos
entre los gobiernos subnacionales , ya que uno de ést os no podría gravar a un grupo
determinado con un tributo significativamente m ás oneroso que el impuesto en otros
gobiernos, sin evitar crear incentivos para la emigración.
1.3. Las transferencias in tergubernamentales y su impacto en el esfuerzo fisca l 33 de los
gobiernos locales.
El estudio de la relaci ón entre las transferencias del gob ierno cen tral y los ingresos
propios de los gobiernos locales, pre sent a dos tipos de resultados . P or un lado una
relación p ositiv a , que indi ca que dichas tran sferencias se con vierten en es tímulos de los
ingresos propios al ser utilizados para obras y servicios púb licos que mejoren el
esfuerzo fiscal local . Por otro lado u na relación negativa, que señala que las
transferencias disminuyen los ingresos propios , al prefe rir los go biernos lo cales
financiarse p or medio de transferen cias en lugar de ing resos recaudado s en el ámbito
local , debido a la inconformidad que genera en la ciudadanía y a la baja de popula ridad
del gobierno, teniendo las transfe rencias del gob ierno central u n efecto sustitución en el
esfuerzo fiscal de lo s gobiernos subn acional es .
Si bien las t ransferencias del gobi ern o central tienen un im pacto en los ingresos propios
de los gobiernos locales. E n la medida en que se manifieste n, los ef ectos positivos o
negativos, depender án de las característica s en el diseño 34 y la implementación de l as
propias tra nsferencia s interg ub ernam entales; ya que puede darse el caso q ue la
33 El esfuerzo fiscal establece, en términos generales, el grado en que un gobie rno l ocal ha ce efe ctiva la
impos ición de sus p otest ades t ributari as.
34 El diseño de las transferencias intergubernamentales depende de los o bjetivo s planteado s por el
gobier no ce ntr al.
16
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
implementación d e las transfer encias no cump l a con el objetivo deseado y/ o que el
objetivo 35 no quede claro en su diseño , generando def iciencias en el manejo de lo s
recursos públicos o en el biene s tar de la pobl ación.
De acuerdo al “ teo rema de la descentraliz ación ” de O ates , la descentralización d e la
función de asign ación plantea que las transf erencias deben e star orientad as a suplir los
costos de la provisión de los servicios públicos p or parte de los gobie rno s locales, pa ra
alcanzar la equidad fiscal y la eficienc ia económica.
Conforme a la t eoría de l as finanzas públicas loc ales , los impactos de las transfer encias
intergubernamentales en el esfuerzo fiscal de los gobie rnos locales , se pueden explicar a
través de dos ef ectos : p ap el matamoscas y per eza fiscal .
1.3.1. Transferencias y ef ecto papel m atamoscas 36 .
Cuando las transferencias del gobierno central provocan un crecim iento mayor en el
gasto del gobierno local receptor, al que se hubie ra logrado con el aumento del ingreso
de la comunidad en la m isma proporción , aparec e el efecto papel m atamoscas ( flypa per
effect ) 37 , que se fundam enta en que el dinero se utiliza para el fin que fue otorgado.
Según esta explic ación, las form as concretas en que los gobiernos locales asignan sus
recursos, no só lo dependen del dise ño mism o de las transferenci as que reciben, sin o
también de las fu entes donde se originan los recursos.
De acuerdo a lo anterior, el efecto papel m atamoscas se opone al argum ento económico
convencional de la fungibilidad del dine ro, en tanto asume que las decisiones de gasto
de los gobierno s locales está n restringidas por sus fuentes de f inanciamiento. Hines y
Thaler (1995) argumentan que dada esta falta de fungibilidad del dinero, los gobiernos
subnacionales tratan de fo rma diferenciada los r ecursos que tienen a la mano (ingresos
propios) de los recursos a los que p ueden acceder con facili dad (transfe rencias). Como
es de esperarse, los gob iernos locales tienen más cuidado en el uso de su s ingresos
propios que en los que obtienen por medio de transferencias del gobierno central (Raich,
2001 y López, 2004).
Sour (2007) , señala que una vez qu e un gobierno local se veía beneficiado por alguna
transferencia po r parte del gobi erno central, comenzaba a f inanciar una se rie de
35 Los objetivos, de acuerdo a la teoría, son lograr la e ficiencia asignativa y la equidad fiscal a través de
compensar los des equilibrios vertical y horizonta l provocados por la centralizació n del ingreso y la
descentralización del gasto.
36 Arth ur Oku n lo nom bra en a lus ión al pa pel pegaj oso que s e uti liza para a trapa r in sectos .
37 Ver Caramés (2004).
17
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
programas públicos qu e se adherían tan bien a la agenda pública que resul taban
imposibles de erradicar, aun cuando la transfere ncia hubiese dejado de e xistir. Por esta
razón a este fenómeno se le ident ificó con el pap el cubierto p or una capa muy pegajosa
utilizado para atrapar insectos o roedores. A sí nació el efecto p apel matamoscas 38 o
flypaper en las transferencias intergu bernamentales.
El efecto pa pel matam oscas se presenta, según Oates (1979) , cuando existe inform ación
asimétric a entre el go bierno lo cal y los res identes, en relación a l valor de las
transferencias recib idas por part e del gobierno central, ya que los individuos perciben
un impuesto marginal 39 menor al real , lo que ocasiona una provisión de bienes públicos
mayor a la socialm ente óptima (O ates, 1979).
1.3.2. Transferencias y ef ecto pereza f iscal.
Al aumentar el gobierno central las transferencias , se provoca una disminución en el
esfuerzo fiscal de los gobiernos locales que rec iben las transf erencias. Por lo que se
presenta el efecto d e pereza fiscal al red ucir el esfuerzo f iscal de los gobiernos loca les;
ya que ellos “p refieren las transfer encias “gratuita s” provenientes del gob ierno central, a
los altos costos políticos de incrementar sus p ropios ingresos” (Peterson, 1997, p. 10 ).
Esto se debe a que “los gob iernos racionales sim plemente prefieren recibir más
transferenc ias, q ue hacer frent e a los altos costos político s y administrativos d e la
recaudación tributaria” (Raich, 2001 , p. 7 ).
L a disponibilidad d e transferencias po r parte de los gobiernos local es , se puede traducir
en un u so ineficiente de los recursos transferidos desd e el gobierno central , afectando el
cumplimiento de los objetivos perseguidos por la descentralización en térm inos de
mejoram iento de lo s bienes y servi cios públ icos que se pres tan a la población. Po r lo
que, la pereza fiscal hace qu e las transferencias del gob ierno central financien la
ineficiencia de los g obiernos locales (Wiesner, 1992).
De acuerdo a lo dicho en e l párrafo anter ior, la ineficienc ia de los gobie rnos locales se
muestra al reducir su e sfuerzo fiscal , aunque los estudios em p íricos 40 no demuestran en
38 Para el caso de México, ver a Ib arra y Varella (2003) que enc uent ran evi dencia para l os gobiernos
estatales y m unici pales para e l perio do de 19 75 - 2000 d el efecto flyp aper; Sour y G irón (200 7)
demuestr an que las tra nsferen cias no c ondici onada s tiene n un efe cto pap el m atam oscas en los m unic ipios
de Mé xico.
39 El im puest o margi nal es i gual al cost o indi vidual del bien público.
40 En el caso de México ver a Cabrero y Orihuela (2000), Raich ( 20 01), Ibarra y Alaní s (200 1), Soba rzo
(2003), Sour (2004), López ( 2004 ), Sour ( 2007) y Aguila r (2010 ).
18
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
forma autom ática la relación causa l entre el aum ento de transferenc ias del gobie rno
central y la redu cción del esf uerzo fiscal de los gobiernos loca les .
No obstante , lo anter ior, los estudios em píricos permiten explicar que las tra nsferenci as
del gobierno central, tanto no condicionadas como condicionadas, al convertirse en la
principal fuente de ingresos de los gobiernos locales ocasio nan , en la mayoría de los
casos, que los gobiernos locales reduzcan su esfuerzo fiscal, ya que es m ás cómodo para
é stos recib ir dicho s recu rsos que asum ir los costos polític os, ad min istrativos y
económicos derivado s de aum entar la recauda ción de sus potes tades tributarias.
Sin embargo , parece que hay co nfusión entre el concepto de esf uerzo fiscal de lo s
gobiernos locales y su relación con las tran sferencias del go bierno centra l. Por lo que en
e l siguiente apartado se abordará la necesidad de crea r un índice de esf uerzo fiscal que
nos permita saber si los g obiernos locales realiza n un esfuerzo recaudato r io o no y si las
transferencias del gobierno central provocan un efecto positivo o n egativo en los
ingresos propios de los gobiernos locales.
1.3.3. Transferencias con dicionadas y efecto de pereza f iscal.
Usualmente se m anejan do s formas de m edi r la desce ntral ización fiscal : u na a travé s de
la recaudación de l os ingresos propios y la otra por medio del gasto que efectúa cad a
nivel de gobierno. Los ingresos propios en los gobiernos municip ales , especialm ente en
los países en desar rollo, t ienen dos fuentes principales : e l impuesto a la pr opi edad
(pre dial) y los dere chos por la provisión de servicios públicos , princip alm ente el pag o
del derecho del servicio de agua potable y alcantarillado . La descentralización del gasto,
a través de las transfere ncias condic ionada s del gobier no central , busca el l ogro de la
equidad fiscal y la eficie ncia en la asignación d e recursos d e los gobiernos local es.
La equidad distributiva horizontal, como se vio anteriorm ente, se refiere a que las
transferencias con dicionadas del gobierno ce ntral tratan de igual ar las diferen cias
fiscales en los g obiernos del m ismo nivel, a través de t ratar igual a p ersonas sem ejantes
sin importar el lugar de residencia y de proporcionar un nivel medio de bienes y
servicios públicos en sus jurisdicc iones.
En relació n a la efic iencia asigna tiva, tenemos que ésta, es un precepto i mportante en la
defensa de l a descentral ización f iscal, puesto que los g obiernos loc ales deben de realizar
un esfuerzo po r aumentar sus ingresos propios . Ya que de lo contrario, com o lo señala
Raich (2001, p. 4), “todos los argumentos en favor de a umentar su eficiencia
19
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
económica… estarían en riesgo (IADB, 1994). Por ello, la teoría recomienda que los
gobiernos locales am plíen su base impositiva, en vez d e que aumenten las transfe renci as
que obtienen del gobierno central”.
El que los gobiernos locales traten d e i ncrementar sus ingresos propios , es ocasionado
por la centralización d e las potestades tributarias en el gobierno central y a l a
descentralización del ga sto mediante las transferenci as condicionad as, es decir, por la
separación entre “ el placer del benef icio de gastar y el dolor de cobrar impuestos” (Bahl
y Miller, 1983 , p 116 ). Es por esto que los gobiernos locales tienen m ás cuidado al
gastar sus ingresos propios , que los obtenidos por medio de transferencias
condicionas 41 , lo que permite, a su vez, una m ayor rendición de cuentas a sus
ciudadanos.
Sin embargo l a recaudación im positiva centralizada, así com o su distribución mediante
transferencias de l gobierno central, term ina por debilitar la responsabilidad y la
rendición de cuentas de los gobiernos locales. R aich (2001, p. 5) señala que Brennan y
Buchanan (1980) sostienen que “cuando el gobierno central recolecta y adm inis tra los
impuestos en favor de sus unidades subordinadas, se genera un efecto idéntico al de una
colusión explícita en tre estas unidades. Po r ello, las unidades locales d eben gastar y
recaudar de forma independiente” 42 .
De igual forma, las transf erencias del gobierno central, según la teoría, deben ser
entregadas a gob iernos locales sólo después que éstos hayan hecho u n esfuerzo fiscal
por i ncrementar sus ingresos prop ios ; ya que de lo contrario podría desalentar su
esfuerzo fiscal y no tendrían estímulos par a aum entar la recaudación sobre las bases
fiscales existente s o buscar fuentes alternas de f inanciamient o .
Recordemos que un mal diseño y/o una mala implem entación de las transf erencias
pueden crear deficiencia s en el manejo de los recursos púb licos o en el bienestar de la
población . Tal es el caso del efecto pereza f iscal, donde Raich (2001) m enciona que los
41 Las transferencias condicionadas (descentralización del gasto) se destinan y aplican de acuerdo a los
objeti vos y n orm ativi dad del gobier no ce ntral , para reduc ir la i nequida d fisc al y l ograr l a efic ienc ia
económica de los gobiernos locales, aunque prevalece l a opacidad en la rendición de cue ntas a los
ciuda danos , sobr e to do en los p aíses en vías de desarrollo.
42 El informe que el Comité Layf ield en la Gran Bretaña presentó al P arlament o en 1 976 c oncluy e que la
única m aner a de s ostene r una dem ocraci a local susta ntiva es am pl iando l a proporc ión de los i mpues tos
locales en e l total de los ingreso s locales ( ver Tra vers, 1 986). E sto se debe a que l a con secuci ón d e una
verda dera a utonom ía y rendic ión de cuent as l ocales requie ren q ue las autori dades rec olec ten rec ursos de
sus pr opios resi dentes, ya q ue son éstos quie nes v otan y paga n im puestos para l a pr ovisi ón de sus
servic ios, ver J ones y Stua rt ( 1983) .
20
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
gobiernos locales prefi eren recibir más transferenc ias, en lugar de h acer frente a los
altos costos políticos y a dministrativos de l a recaud ación tribu taria local para aum entar
sus ingresos.
Se puede desprender , del análisis an terior , que e l principal problema de los gobier nos
locales , sobre todo en los gobiernos municipales para el caso de nuestro país, es obtener
la adecuad a provisión de ingresos pro pios que permitan af rontar las responsabil idades
asignadas de gasto en su ámbito local . Sin embargo de acuerdo a las potestades
tributar ias de l os diferentes niveles de gobiern o, hacen que los ingresos propios , sobre
todo, en los gobi ernos locales no estén m uy relacionados con sus egres os; lo cual indica
que la generación de los gastos no depende de los recursos que genera el municipio a
través de su propio esfuerzo fiscal (López, 2004).
1.4. El esfuerzo fisca l y su medición.
Diferentes autores han anali zado el concepto de esf uerzo fis cal y su m edición, com o es
el caso de : Mikesell (2007) , dond e calcula el esfuerzo fi scal com o la rec audación
efectiva y la capacidad máxima de tributación; Moreno ( 200 3), analiza el esf uerzo fisca l
como el logaritmo de los ingresos propios municipales per cápit a ; y Pe chman (1987),
parte de la d istinción e ntre dos va riable s: l a recaudación ef ectiva per cápita de cada
Estado y la capacidad fiscal .
En el caso de México, tenem o s los siguientes estudios de caso real izados sobre el
concepto de esfuerzo fiscal (ver cuadro I .1). Aguilar (2010 ), señala qu e el esfuerz o
fiscal de una local idad se define como su recaudación efectiva en relación a su
capacidad fi scal, entendida com o su potenc ial recaudato rio 43 . S our (2007) , mide el
esfuerzo fiscal com o la razón de los ingres os propios recaudados sobre el product o
interno bruto a nivel de gobierno local . López (2004) , calcula el ef ecto valor de o rigen
como parte del ef ecto flypaper . Sour (2004) , estudia el esfu erzo fiscal de 15 5
municipios urbanos. Sobarzo (2003) , estima la capaci dad y el poten cial trib utari o de
cada una de las entidad es de la República Mex icana, divide l a recaudación actual entre
la recaudación potencial y así obt iene un indica dor del esfu erzo fiscal d e cada entid ad
federativa . Cabrero y Orihuela (2002), y también Raich (2001) , estudia n el esfuerzo
fiscal, pero sólo en re lación a los ingresos por predial y derechos de agua . Iba rra,
43 El potencial recaudatorio depende de la estructura económica y de la disponibilidad de recursos de cada
localidad, así como de las actividades sujetas a ser gravables.
21
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Sandoval y Sotres (1999) , mi de n la dependencia como el cociente de la sum a de
participacion es y transferencias en tre los ingresos ordinarios.
Cuadro : I .1. Comparativo sobre el concepto de esfuerzo fiscal , utiliz ado en
estudio s de caso en Mé xico .
Auto r .
Concepto .
Res ultado .
Ibarr a,
Sandova l y
Sotres (1999) .
Dependencia. Se mide como la razón
de participaciones a ingresos efectivo s
ordina rios .
El SNCF y la reforma del artículo 115
c
onsti tuci onal en 1983, han hec ho a l os
muni cipi os más dependi ent es en l as
participaciones federales.
Raich (200 1) .
Esfuerzo fis cal. Se mide como la
proporción de la recaudación de
ingresos pr opios e n el PIB estat al .
El FISM ha afectado adversamente el esfuerzo
fisca l de los muni cipi os. La m agnit ud del
impacto
depende de la pobl ación y de los
niveles de bienestar m unicipales.
Cabrero y
Orihuela
(2002) .
Esfuerzo fis cal. Se puede de riva r del
exam en de algu nos i nd icadores
financieros
: capacidad y dependencia
financ iera , inve rsión m unici pal,
apalanca miento financ iero , etc.
La expa nsió n de rec urs os ha ev oluci ona do de
difere nte f orm a : l
as grande s ciud ade s
fortalecen sus haciendas, mientras que ocurre
lo contrario en las pequeña s ciudades y sobre
todo e n lo s m unicipi os r urale s.
Sobarz o
(2003) .
Esfuerzo tributario. Se divid e las
recaudaciones realizadas por las
recaudaciones potenciales.
La aportación de cada impuesto al esfuerzo
tributario global es baja, lo que refleja e l pob re
desempeño fiscal del país.
López (200 4) .
Efecto valor de o rigen. Se calcula
como parte del efecto flypaper.
El gast o corri ent e que rea liz an los muni cipi os,
es más eficiente cuando los recursos
provienen del propio esfuerzo fiscal del
municipio y no de transferencias federales.
Sour ( 2004) .
Esfuerzo fis cal. Se calcula por la
brecha existente entre la recaudació n
actual y su capacidad fiscal.
Las transferencias han mermado más el
esfue rzo fi scal de los m unici pios gra ndes , que
el de l os peque ños, siend o los munic ipio s
medi anos l os que m ejor des em peño han
mos trado.
Cabrero
(2006) .
Íd em Cabr ero y Orihuela ( 2002 ).
Los m unici pios ur banos gran des ti ende n a
crecer en su gasto c orri ent e, los m uni cipi os
pequeños y rurales pueden caer en una actitud
pasiva de “receptor de transferencias” .
Sour ( 2007) .
Ídem Sour ( 2004 ).
Acepta la hipótesis de que las tran sferencias
han te nido un im pac to ne gati vo sob re e l
esfuerzo fis cal de los m unicipios.
Aguilar
(2010) .
Esfuerzo fisca l. Se mide por la
comparación entre la recaudación y la
capacidad tributaria.
El esfue rz o fis cal de 14 de los 25 muni cip ios
estudi ados
ha dis mi nuido e n los últim os 1 5
años.
F uente : e laboración propia.
Al igual que Aguilar , Sobarzo y Raich , Sour (2007) menciona que “ el esfuerzo por
recaudar ” se conoce en la li teratura c omo esfuerz o fiscal y re presenta la brecha existe nte
entre la recaudación actual de una determ inada región ( Estado o m unicip io ) y su
capacidad fiscal. Un a forma matemática de rep resentar el esfuerzo f iscal es utilizando el
siguiente cocient e:
Esfuerzo fiscal = Recau dación actua l/C apacidad f i scal (F1 )
22
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Sin embargo e l problem a es cuantificar la capacidad fiscal 44 , ést e no es un ejercicio
fácil. Martínez (1997 ) 45 , explica cinco métodos diferent es para instrum entar la medición
de la capacidad fiscal con sus ven tajas y desventajas : r ecaudación fiscal de un año base,
ingreso per cápita, producto regional bruto, total de recursos sujet os a im puesto y
sistema impositivo rep resenta tivo.
El cálculo de la capacidad f iscal dependerá de la disponibilidad de información o de su
exactitud , donde los métodos son aproximaciones al potencial de r ecaudación de una
localidad, por lo que expondremos solamente lo referente al producto regional b ruto; ya
que permite establecer , de acuerdo a la información disponible en México para los
gobiernos locales, la relación de e sfuerzo fiscal y transferencias co ndicionadas , a
desarrollar com o parte de la hipó tesis de este tr abajo.
El producto regional b ruto , es el equivalen te local del producto interno b ruto, se define
como el valor total de bienes y servicios producidos en una localidad en un dete rminado
periodo de tiempo.
Dado que el valor de la producción es igual a l pago de todos los factores productivos
que partic iparo n (tierra, trab ajo y c apital), el producto regional bruto r efleja el ing reso
que recibier on las em presas y traba jadores de l a localidad en ese lapso de tiem po; por
este motivo, es una bu ena aproximación al to tal de recursos potencia lmente gravabl es
en la localid ad. Su princ ipal desventaja, e s que agrega e l valor de todas las ac tividades
económicas generad as , en lugar de considerar que los diferente s tipos de bases
potenciales existentes en una localidad, pueden estar sujetos a divers os niveles de
recaudación (Martínez, 1 997) 46 .
La teoría no provee de un m odelo único para analizar la ca pacidad y el esfuerzo fis c al
de los gobiernos. Por lo que el estudio del potencial recaud atorio se presenta com o un
problema empírico, donde la aplicación de los métodos propuestos dependerá de los
datos existentes, par a estimar la capacidad fiscal y, en consecuencia, el esfuerzo fisc al
de los gobiernos subnacionales, principalmente . Por lo que los resultados em píricos ,
permitiría n esta blece r el com porta miento de los go bierno s locales al aproxim arse o
alejarse a s u esfuerzo f iscal, es de cir , de la r elación ent re la recaudac ión actual y la
44 Martínez (1997) la d efine como la habilidad potencial del gobierno lo cal para recaudar ingresos de sus
fuentes directas y pagar por una ca nasta esta ndariz ada de bi enes y ser vici os p úblic os.
45 Citado por Sour (2007 ).
46 Ídem .
23
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
capacidad fi scal, como consecu encia de las transferencia s recibidas po r el gobierno
central.
La teoría fiscal debe preocuparse, por tant o, del estudio del impacto , efecto pereza o
estímu lo fiscal, que pro voca el aumento de transferencia s de los gobiernos centrale s en
el esfuerzo fiscal de los gobiernos locales. Donde los estudios em píricos deberán no
sólo ampliar el nú mero de casos exam inados, sino que deberán rea lizarse con técni cas
analíticas más f ormales. En el sigui ente apartado se rev i sará n algunos métodos que se
pueden aplicar em píricamen te y que permiten la medición del impacto de las
transferencias con dicionadas de l gobierno central en el esf uerzo fiscal de los gobierno s
locales.
2. Sustento metodológico.
2.1. El modelo de estadís tica descriptiva.
La estadístic a descriptiva estud ia las técn icas de reco lección, o rdenación, clas ificación,
recuento y presentación de datos, para esto se utilizan , entre otras, las m edidas de
centralizació n que son valores num éricos que tienden a situarse hac ia el centro del
conjunto de datos ordenados respecto a su magnitud.
2.1.1. Medidas de tenden cia central 47 .
Media aritmétic a.
Una de las princ ipales m edidas de centra lización , es la media a ritmética. Donde se
expresa el valor que se obtiene , al dividir la s um a de todos los valores de la variable
cuantitativa 𝑋𝑋 p or el número total de N observacion es y se expresa com o 𝑋𝑋 � .
𝑋𝑋 � = 𝑋𝑋 1 +⋯+𝑋𝑋 𝑛𝑛
𝑁𝑁 ( F2 )
Donde:
𝓃𝓃 =N.
Si tenemos otra v ariable Y qu e verifica 𝑌𝑌 = 𝑎𝑎𝑋𝑋 + 𝑏𝑏 , entonces la m edia se com prueba
con la misma relación 𝑦𝑦 � = 𝑎𝑎 𝑥𝑥 + 𝑏𝑏 .
47 Solamente se desarrollan las medidas de ten dencia central y especialmente lo ref erente a la media
aritmética, por ser éstas las que se utilizan en la metodología propuesta para medir el esfu erzo fiscal en
los gobi erno s loca les del Estado de Michoacán.
24
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Entre las ventajas podemos destacar , que el cál culo se real iza con todos los valo res de la
variable y su resultado es único. Mientras que en las desv entajas tenemos, que l os
efectos que produ cen los valores ex tremos sobre la m edia aritm ética pueden afecta r su
resultado, aunque muchas veces son poco significativos por su rareza.
Mediana.
Otra medida de centra lización es la m ediana . Se define co mo el valor de la variable que
divide a la m uestra en dos partes iguales, suponiendo la mu e stra or denada, por
consiguiente es el valor central en caso de que el núm ero de valores sea im par o el
promedio de los do s centrales si son par y se representa po r Me .
La mediana se em plea cuando los v alores extre mos son excepciona les y los datos es t án
agrupados en cl ases y las clases ext remas so n, al menos una de ellas, ab iertas.
Moda.
La moda se representa por Mo . E s el valor de l a variable estadísti ca que aparece c on
mayor frecuencia, e s por tanto, el valor que más se repite.
Por lo tanto la moda corresponde al valor de mayor frecuencia, aunque puede ocurrir
que el valor sea único, donde la variable se llam a unimodal, o puede ser que haya m ás
de uno, se llam a entonces bimod al si hay dos o multimo dal si hay m ás.
Este parámetro no es ta n representativo com o la m edia o la mediana, pero es út il, en
expresar una estruc tura determ inada de la va riable.
2.1.2. Medidas de dispers ión 48 .
Las medidas de dispersión explican la variación de las observaciones, po r medio de las
diferencias que se producen entre todos los datos y una medida de tendencia cen tral, es
decir, muestran la vari abilidad de un a distribució n de datos.
En consecuencia , pod emos decir que cuando todos los val ores son iguales no existe
dispersión de los datos (ho mogeneidad en la distribución), cuando los valores son
diferentes hay variación de los datos (heterogeneidad en la distribución). De la misma
manera, la dispersión será pequ eña cuan do los valores est én próximos entre sí y será
muy grande si los valor es se encuen tran amp liamente disem inados.
Las medidas más utilizad as son : la varianza, la desviación estándar y el coeficiente de
variación:
48 Se desarrollan las medidas de disper sión más utiliza das en estadística descriptiva.
25
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Varianza.
E s la suma de los cuadr ados de las d ispersiones 49 de los datos respec to a su media entr e
el número total de observaciones menos uno, su valor siem pre será positivo y se expresa
matemáticam ente como: 𝑠𝑠 2 = ∑ ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 −𝑋𝑋 � ) 2
𝑛𝑛−1 ( F3 )
Desviación estándar.
Es la medida de dispersión m ás utilizada y se calcula como la raíz cuadrada de la
varianza, en donde expresa la cantidad de variación promedio en una distribución, es
decir, de termin a la distribució n en relac ión con la m edia aritm ética, se expresa
matemáticam ente como:
𝑠𝑠 = � ∑ ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 −𝑋𝑋 � ) 2
𝑛𝑛 −1 ( F4 )
Coeficiente de vari ación.
El coeficient e de variación relaciona la media aritmética con la desviación estándar ,
se utiliza para contrastar distribuciones y determinar su variabilidad aun cuando las
unidades sean diferentes, se expres a matem áticamente como:
𝐶𝐶𝐶𝐶 = 𝑠𝑠
𝑋𝑋 � × 100 ( F5 )
2.2. Los modelos econom étricos 50 .
La econometría es definida por Guillermina Labeaga y Mochón (1997) 51 como la
“ disciplina que se ocup a de la cuantificación de los fenóm enos económicos y de la
verificación d e las teorías económ icas, con base en lo s datos que se disponen sobre las
distintas variable s y aplicando m étodos específi cos basados en la infer encia estadísti ca”
De acuerdo a lo ant erior, podem os decir que la econom etría ofrece los modelos que n os
permite , por un lado, cuantif icar la re lación ex istente entre dos o m ás variables
económicas, así com o su predicción o simulación de escena rios alternati vos y , por otro ,
contrastar los resultado s empíricos con las dif erentes teorías económicas. C omo lo
señala Guaramato (2009) , la econom ía toma un car iz est rictamente funcional y las
49 La dispersión es la diferencia entre la m edia aritmética y cada uno de los datos.
50 Se desarrolla en base al trabaj o de Guara ma to (2009 ).
51 Menci onado en Gua ram ato (2009) .
26
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
distintas alte rnativas m etodológicas y apli caciones p rácticas se em piezan a juzg ar por su
capacidad explicativa o predictiva.
Donde un modelo es una representación simplificada de la re alidad, en el que se
establecen los as pectos fundam entales para su estudio. López (2000) 52 , señala que un
modelo económ ico se define co mo una expresi ón lógica, v erbal, gráfic a o matemática
de las relaciones ent re variables econ ómicas y , de manera particular, un m odelo
económico- matemático es un conjunto d e relaciones q ue represen tan un proceso
económico, ex presadas en f orma matem ática.
Po r lo que un modelo econométrico debe, te ner la finalidad , de e ntender u na variable en
función de otras variable s . Para pode r real izar el análisis se d ebe de t omar en cuenta los
siguiente s elementos : las variabl es que lo explic an y determinan, los parám etros que se
asocian a las variables, la per turbación alea toria que expl ica la parte no sistemática, las
ecuaciones y su formul ación. A sí co mo también se requiere la obtención de los datos
estadísticos , necesario s y suficientes , que permitan efectua r su aplicación em pírica , con
lo cual se aprueba o rech aza la hipó tesis de trabajo real izada .
Guaramato (2009), menciona que el modelo básico o llam ado también “ modelo
c lásico”, es m uy parecido al m odelo de la línea r ecta:
𝑌𝑌 = 𝛼𝛼 + 𝛽𝛽𝑋𝑋 ( F6 )
Do nde:
𝛼𝛼 = Coef iciente interce pto;
𝛽𝛽 = Coeficiente pendient e;
𝑌𝑌 = Variabl e dependien te o explic ada , y
𝑋𝑋 = Variable independien te o explicativ a.
Mientras que los modelos m atemáticos estudian la relación de una va riable dependie nte
(Y) con respecto a otra indep endiente (X), los m odelos econom étricos analizan las
causas que af ecten a una variab le determ inada.
Para dar cabida a relaciones inexactas ent re las variab les, la econo metría plan tea
especificar la función de la siguiente forma (Guaramato, 2009):
𝑌𝑌 𝑖𝑖 = 𝛼𝛼 + 𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑖𝑖 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖 ( F7 )
Do nde:
ε, se le cono ce como el térm ino de perturbación, o de e rror, es una v ariable e stocástica
(aleator ia) que tien e propie dad es probabilís ticas definidas, es decir, absorbe todas
aquellas var iables que explican el com portamiento de la variable depen diente (Y) p ero
52 Cita do en Gua ram ato (20 09).
27
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
que no están planteadas en el modelo, ya sea por que no son cuantificables o medibles, o
por que se considera que no son importantes en el modelo.
Subíndice ί, nos i ndica que los dat os son obt enidos de una muestr a de co rte transversal.
En el caso de que los da tos sean de u na serie de tiem po, el subíndice sería t.
2.2.1. Tipos de modelos 53 .
Según el número de variables.
Pueden ser los modelos de dos ti pos : d e regresión simple que incluye dos variables, una
variable dependient e (Y) y una variable explicativa (X), y de regresión múltiple cuando
contiene m ás de una variable exp licativa ( 𝑋𝑋 1 … 𝑋𝑋 𝑁𝑁 ) y la variable dependi ente (Y).
Según el núm ero de ecuaciones.
Se clasifican en modelos d e una sola ecuación, uniecua cionales, y de ecuaciones
simultáneas, cuando contienen m ás de una ecuaci ón.
Atendiendo a la f orma funcional d e las ecuacion es.
Se agrupan los modelos en dos:
L ineales que se refieren a los parámetros o variables de prim er grado, debido a
la dificultad qu e representa la estim ación de los parám etros, su linea lidad resulta
más i mp ortante que la de las var iables; ya que e stas se consiguen a tra vés de una
transformación al modelo.
No lineales cuando se h ace referenc ia a ecuaciones cuadr áticas o cúbica s.
2.2.2. Modelo de regresión linea l uniecuacional o modelo clásico 54 .
Supuestos.
Modelo de regresión lineal.
El modelo de regresión es lineal en l os parámetros :
𝑌𝑌 𝑖𝑖 = 𝛼𝛼 + 𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑖𝑖 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖 ( F8 )
En el supuesto, no importa que la variable dep endiente ( 𝑌𝑌 𝑖𝑖 ) y la va riable ex plicativ a
( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) no sean lineales, siempre y cuando el parámetro ( 𝛽𝛽 ) si sea lineal.
Lo s valores en m uestreo repetido de ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) son fijos.
La variabl e explica tiva ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) toma v alores que se consideran fijos, no ale atorios, en
muestreo repetido.
El supuesto indica que el valor que tome la variable explicativa ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) , debe ser el mismo
para todas las m uestras analizadas.
53 Se desarrolla en base al traba jo de Gua ram ato (20 09).
54 Íd em.
28
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
El valor medio de la perturbación 𝜀𝜀 𝑖𝑖 es igual a cero.
El error esp erado de l térm ino aleato rio 𝜀𝜀 𝑖𝑖 es cero, d ado el valor de 𝑋𝑋 𝑖𝑖 .
𝐸𝐸 ( 𝜀𝜀 𝑖𝑖 𝑋𝑋 𝑖𝑖
⁄ ) = 0 , 𝑖𝑖 = 1 … 𝑁𝑁 ( F9 )
Por lo tanto el supu esto explic a que el error no representa un sesgo sistem ático.
Homocedasticidad 55 o igual varianza de 𝜀𝜀 𝑖𝑖 .
La varianza de 𝜀𝜀 𝑖𝑖 es la m isma para tod as las observ aciones, dad o el valor de 𝑋𝑋 𝑖𝑖 , es decir,
las varianzas condicionales de ε son idénticas.
𝑣𝑣𝑎𝑎𝑟𝑟 ( 𝜀𝜀 𝑖𝑖 𝑋𝑋 𝑖𝑖
⁄ ) = 𝜎𝜎 2 ( F10 )
En el supuesto se obser va que la varianza es u na constante , ya que no posee ning ún
subíndice 𝜎𝜎 2 , lo que signi fica que la variable dependiente ( 𝑌𝑌 𝑖𝑖 ) correspondiente a valores
de la variabl e explicativa ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) tienen la mism a varianza.
Guarama to (2009), nos dice que e n contraste, cuand o la varian za condicional d e la
población 𝑌𝑌 𝑖𝑖 varía con ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) , se conoce como Heterocedasti cidad, o dispersión d esigual o
varianza desigual. 𝑣𝑣𝑎𝑎𝑟𝑟 ( 𝜀𝜀 𝑖𝑖 𝑋𝑋 𝑖𝑖
⁄ ) = 𝜎𝜎 𝑖𝑖 2 ( F11 )
No autocorrelac ión entre las pe rturbaciones.
No existe correlación de los errores, dado dos valores de 𝜀𝜀 𝑖𝑖 . La correlación entre 𝜀𝜀 𝑖𝑖 y 𝜀𝜀 𝑗𝑗
cualquiera es cero. 𝑐𝑐𝑐𝑐𝑣𝑣 = �𝜀𝜀 𝑖𝑖 , 𝜀𝜀 𝑗𝑗 ∕ 𝑋𝑋 𝑖𝑖 , 𝑋𝑋 𝑗𝑗 � = 0 , 𝑖𝑖 ≠ 𝑗𝑗 ( F12 )
El supuesto nos indica que entre dos o más perturbaciones (observaciones de la variable
aleatoria) no ex iste ninguna rel ación.
Guarama to (2009 , p. 21), señala que “cuando el térm ino de perturbación cumple con los
supuestos de homocedasticidad y no autocorrelació n se le califica de perturbación
esférica 56 ”.
La covarian za entre 𝜀𝜀 𝑖𝑖 y 𝑋𝑋 𝑖𝑖 es cero.
La perturbación 𝜀𝜀 𝑖𝑖 y la variab le explicativa 𝑋𝑋 𝑖𝑖 no están correlac ionadas.
𝑐𝑐𝑐𝑐𝑣𝑣 ( 𝜀𝜀 𝑖𝑖 , 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) = 0 ( F13 )
Este supuesto se cumple si la vari able 𝑋𝑋 𝑖𝑖 no es estocásti ca (aleatoria).
No hay multicolinealidad perfecta.
Entre las variable s explicativas, no existen rel aciones lineale s perfectas.
55 Homocedasticidad, homo (igual) cedasticidad (dis persi ón), o i gual va rianza, ver G uaramato ( 2009) .
56 La violación a la perturbación esférica se ana liza más adelante.
29
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
𝑐𝑐𝑐𝑐𝑣𝑣 �𝑋𝑋 𝑖𝑖 , 𝑋𝑋 𝑗𝑗 � = 0 , 𝑖𝑖 ≠ 𝑗𝑗 ( F14 )
En el supuesto las variables exp licativas son inde pendientes un as de las otras.
El número de observaciones 𝑁𝑁 debe ser m ayor que el número de parámetros
( 𝛼𝛼 , 𝛽𝛽 ) por estimar.
Una alternativa es que las ob servaciones ( 𝑁𝑁 ) deben ser m ayores a las variables
explicativas ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ) .
Varia bilidad de los valores de 𝑋𝑋 𝑖𝑖 .
No todos los valores de 𝑋𝑋 𝑖𝑖 en una muestra dada deben s er iguale s, técnicam ente la
variabilidad de 𝑋𝑋 𝑖𝑖 debe ser un número positivo finito.
Propiedades de la fun ción de regresión muestral .
𝑌𝑌 � 𝑖𝑖 = 𝛼𝛼 � + 𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑖𝑖 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖 ( F15 )
Pasa a través de las m edias m uéstrales de Y y X.
El valor de la m edia de los residuos 𝜀𝜀 𝑖𝑖 es igual a cero ( 𝜀𝜀 = 𝑌𝑌 − 𝑌𝑌 � ).
Mejores e stimador es linealmente i nsesgados.
Un estimador es consid erado el mejor e sti ma dor line almen te i nsesgado cuando
cumple las siguien tes propiedades:
• Es lineal, para las variables como para el parámetro en el modelo d e
regresión lineal;
• Es insesgado, debido a que su va lor esperado Ε ( 𝛽𝛽 ) , es igual al valor
verdadero Ε�𝛽𝛽 � = 𝛽𝛽 ;
• Tiene varianza m ínim a entre los esti madores lineales inse sgados, por lo que
el estimador insesgad o con varianza mínim a es eficiente, y
• Son consist entes, puesto qu e el estim ador se aproxim a al parám etro
verdadero cuando se amplía el tam año de la m uestra.
El objetivo d e la econom etría es que la est imación se ap roxim e , lo más posible ,
al verdadero valor del parámetro que preten demos estim ar y , para ello, el
estimador ha de cum plir una serie de propiedades deseab les.
• Convendría que el estim ado proporci onara estimaciones centradas , en el
verdadero valor de l parámetro cuand o tenemos diferentes muestras. E ste
hecho está relacionado con una propiedad, que se conoce como insesgadez.
• El estimad or lineal e insesgado de menor varianza ser á él óptimo , que se
conoce como el mejor e stimado r linealm ente ins es gado.
30
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Teorema de G auss -Markov.
El teorem a establece que los estim adores de lo s parámetros m edi ante el método de
mínimos cuadrados ordinarios, si cumple con los s upuestos del modelo clásico de
regresión lin eal, son considerado s el m ejor e stim ador lin eal ins e sgado , ya que poseen
varianza m ínima.
Estimación de los pará metros a través del método de los mínimos cuadrados
ordinarios.
El método se basa en minim izar la sumatoria del cuadrado de los r esiduales, por lo q ue
se requiere calcular la p rimera deriv ada de la f unció n e igua lar a ce ro para d eterm inar
los valores críticos.
Se determ inará la funci ón sumatori a del cuadra do de los re siduales a p artir del
modelo clásico. 𝑌𝑌 = 𝛼𝛼 � + 𝛽𝛽 𝑋𝑋 + 𝜀𝜀 ( F16 )
∑ 𝜀𝜀 2 = ∑ �𝑌𝑌 − 𝛼𝛼 � − 𝛽𝛽 𝑋𝑋 � 2 ( F17 )
Tenemos una función con dos incógnitas. En seguida se calcula las deriva das
parciales d e la funció n con respecto a los dos coef icientes �𝛼𝛼 � 𝑦𝑦 𝛽𝛽 � , e
igualaremo s a cero ambas derivad as.
𝜕𝜕 𝜀𝜀 � 2
𝜕𝜕 𝛼𝛼
� = 2 ∑ ( 𝑌𝑌 − 𝛼𝛼 � − 𝛽𝛽 𝑋𝑋 )( − 1) = 0 ( F18 )
𝜕𝜕 𝜀𝜀 � 2
𝜕𝜕 𝛽𝛽
� = 2 ∑ ( 𝑌𝑌 − 𝛼𝛼 � − 𝛽𝛽 𝑋𝑋 )( −𝑋𝑋 ) = 0 ( F1 9)
Sistema de ecuacione s norm ales:
∑ 𝑌𝑌 = 𝑁𝑁 𝛼𝛼 � + 𝛽𝛽
� ∑ 𝑋𝑋 ( F20 )
∑ 𝑌𝑌𝑋𝑋 = 𝛼𝛼 � ∑ 𝑋𝑋 + 𝛽𝛽 ∑ 𝑋𝑋 2 ( F21 )
Do nde: 𝛼𝛼 � = 𝑌𝑌 � − 𝛽𝛽 𝑋𝑋 �
𝛽𝛽 = ∑ 𝑌𝑌𝑋𝑋 − 𝑁𝑁 𝑌𝑌
�
∑ 𝑋𝑋 2 − 𝑁𝑁 𝑋𝑋 � 2 ó 𝛽𝛽 = ∑ 𝑦𝑦𝑥𝑥
∑ 𝑥𝑥 2
Donde: 𝑦𝑦 = ( 𝑌𝑌 𝑖𝑖 − 𝑌𝑌 � ) 𝑦𝑦 𝑥𝑥 = ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖 − 𝑋𝑋 � )
Coeficiente de determ inación ( 𝑅𝑅 2 ) .
Establece el porcent aje de variación de la variable depen diente ( 𝑌𝑌 𝑖𝑖 ) que la regresión del
modelo puede explicar. Guaramato (2009), señala que m ientras m ayor sea la
31
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
explicación de la ecuaci ón a variaci ones de 𝑌𝑌 𝑖𝑖 ( por ejemplo mientras los p untos caigan
más cerca de la línea de regresión), más se acercará 𝑅𝑅 2 a la unidad, y conforme se
debilite l a relación e ntre 𝑌𝑌 𝑖𝑖 y, el valor de 𝑅𝑅 2 se acercará a cero. Por lo tanto, 𝑅𝑅 2 indica la
fracción de l a variable dependient e a la que puede r espo nder la ecuación est imada.
El proced imiento pa ra determ inar e l coefic iente d e determ inación ( 𝑅𝑅 2 ) o bondad de
ajuste 57 es: 𝑅𝑅 2 = 𝛽𝛽 ∑ 𝑦𝑦𝑦𝑦
∑ 𝑦𝑦 2 = 𝛽𝛽 ∑ 𝑌𝑌𝑋𝑋 −𝑁𝑁𝑌𝑌 � 𝑋𝑋 �
∑ 𝑌𝑌 2 −𝑁𝑁𝑌𝑌 � 2 ( F22 )
Coeficiente de corr elación (r).
Mide la relación o grad o de asociación entre la variable dependient e ( 𝑌𝑌 ) y la variable
explicativ a ( 𝑋𝑋 ) . 𝑟𝑟 = ∑ 𝑌𝑌𝑋𝑋 −𝑁𝑁 𝑌𝑌 � 𝑋𝑋 �
� ⟦∑ 𝑌𝑌−𝑁𝑁 𝑌𝑌 � 2 ⟧⟦∑ 𝑋𝑋 2 −𝑁𝑁𝑋𝑋 � 2 ⟧ ( F23 )
Propiedades del coef iciente de corre lación ( 𝑟𝑟 ) :
Dependiendo de la relación entre las variables, el signo puede ser positivo
(relación d irecta ) o negativo (re lació n inversa). La relación q ueda determinada
por la covarianza m uestral entre las d os variables, es deci r, por el num erador;
Se encuentr a entre los lím ites – 1 ≤ r ≤ + 1;
La correlaci ón es simétrica, ya que e l coeficiente entre X y Y �𝑟𝑟 𝑦𝑦𝑦𝑦 � es el m ismo
que entre Y y X �𝑟𝑟 𝑦𝑦𝑦𝑦 � ; 𝑦𝑦
Solam ente tiene signif icado en relació n o asociación de var iables linea les.
De forma r eferencial, G uaramato (2009) c lasifica el coeficiente de correlación de la
siguiente m anera:
Cuando r < 0.30 el c oeficiente de cor relación es débil;
Cuando 0.30 ≤ r ≤ 0.50 el coeficiente d e c orrelación es mediano;
Cuando 0.51 ≤ r ≤ 0.80 el coeficiente de c orrelación es apreciable; y
Cuando 0.81 ≤ r ≤ 1.00 el coeficiente de c orrelación es fuerte.
Estimación por intervalos.
Guaramato (2009) dice que:
Dada una muestra y obtenida una estimación de 𝛽𝛽 mediante el método de los mínimos
cuadrados ( MCO ) , se puede c onstruir un intervalo que arrojará dos valores entre los
57 A medi da que e l model o se ajusta a lo dat os ( ver Guarama to, 2009).
32
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
cuales se en cuentra el pa rámetro bus cado con el nivel de confianza que se dese a. Cuanto
m ás pequeño sea ese int ervalo más precis a será la estim ación. (p. 33).
𝛽𝛽 ± 𝑡𝑡 𝛿𝛿 2
⁄ 𝑒𝑒𝑒𝑒 �𝛽𝛽 � intervalo de confianza para 𝛽𝛽 al 100 (1 – 𝛿𝛿 ) % ( F24 )
Do nde:
𝑡𝑡 𝛿𝛿 2
⁄ = es el valor de la variab le t obtenida de l a distribució n t para un nivel de
significancia ( 𝛿𝛿 2
⁄ ) y (n-k) grados de libertad (n = Nº de obs ervaciones, k = Nº de
coeficientes d el modelo), norm almente es llam ado el valor crítico (t) a un nivel de
significancia ( 𝛿𝛿 ) .
𝛿𝛿 = nivel de significancia, e s de práctica generalizada, util izar niveles de significancia
de 1%, 5% y 10%, siendo el más usado, el de 5%.
𝑒𝑒𝑒𝑒 �𝛽𝛽 � = error estándar del coe ficiente.
𝑒𝑒𝑒𝑒 �𝛽𝛽 � = � 𝜎𝜎 � 2 1
∑ 𝑋𝑋 2 − 𝑁𝑁 𝑋𝑋 � 2
𝑒𝑒𝑒𝑒 ( 𝛼𝛼 � ) = � 𝜎𝜎 � 2 ∑ 𝑋𝑋 2
𝑁𝑁 ( ∑ 𝑋𝑋 2 − 𝑁𝑁 𝑋𝑋 � 2 )
El intervalo de confianza significa q ue de cad a 100 interva los que se estab lezcan, (100 -
𝛿𝛿 ) englobarán al parámetro o coeficiente poblacional.
El intervalo de confianza es proporcional al e rror estándar del estim ador, por lo que si el
error estánd ar es grande, el in tervalo de conf ianza será m ás amplio.
Prueba de hipótesis (significancia individual del coeficiente o prueba t).
La hipótesis nula ( Η 0 ) es l a hipótesis que se plantea, en la cu al se espera q ue la
observación realizada est é lo más cercano al v alor hipotético, y que deba ser aceptada o
rechazada fr ente a una hipótesis alternativa ( Η 1 ) .
Para la prueba de la hip ótesis “r ealizarem os la prueba de la significanci a individual de
los coeficien tes. En térm inos generales, un a prueba de s ignificancia es un p rocedimiento
mediante el cu al se verifica si una observac ión dada es significativ amente igual o
diferente a u na hipótesis nula plan teada” (Guara mat o, 2009 , p p. 35 y 36 ).
Procedimiento:
Lo que se busca, al re alizar una p rueba de hi pótesis, es verificar si los coeficie ntes
estimados ( 𝛼𝛼 , 𝛽𝛽 ) son significativamente diferentes o no a cero, lo cual conduce a
plantear las siguientes hi pótesis: Η 0 : 𝛽𝛽 = 0
Η 1 : 𝛽𝛽 ≠ 0
33
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Al aceptar la hipótes is nula de que el coef iciente estim ado estadísticamen te es igual a
cero ( 𝐻𝐻 0 : 𝛽𝛽 = 0 ) para la función de regresión muestral 𝑌𝑌 � 𝑖𝑖 = 𝛼𝛼 � + 𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑖𝑖 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖 , nos indica
que no importa qué valor tome 𝑋𝑋 𝑖𝑖 , ya que al multiplicarse por cero se anularía, donde
nos demuestra que l a variable expl icativa no tie ne una presencia real en el m odelo, es
decir , no existe relación entre 𝑋𝑋 𝑖𝑖 y 𝑌𝑌 𝑖𝑖 .
Calculem os el estadístico t: 𝑡𝑡 = 𝛽𝛽
� − 𝛽𝛽
𝑒𝑒𝑒𝑒 �𝛽𝛽
� � ( F25 )
Donde:
𝛽𝛽 es el valor m edio de beta estimado, cuyo valor corresponde a la h ipótesis nula, que es
cero, por lo cual e l estadístico t c alculado queda ría de la siguiente f orma:
𝑡𝑡 = 𝛽𝛽
�
𝑒𝑒𝑒𝑒 �𝛽𝛽
� � ( F26 )
El resultado estadístico o btenido, lo com pararemos con el es tadístico, con n - k grados de
libe rtad y un nivel de signif icancia, determ inado en la tabla de la di stribución t.
Guaramato (2009) menciona que:
Si la t que hem os calculado cae en la zon a central, nue stra decisión es acep tar la
hipótesis nula de que el beta es igual a cero, con lo cual nue s tra conclusi ón sería que el
coeficiente b eta no es significati vamente dife rente de cero . Gene ralmente esta
conclusión se expresa en forma resumida : el coe ficiente n o es sig nificati vo .
Igualmente, si la t calculada cae en alguna de l as dos colas, n uestra decisión es rechazar
la hipótesis nula y acep tar la hipóte sis alternativ a, con lo cual nuestra conclusión sería :
e l coeficient e beta si es significativ amente diferente a cero. O en forma resum ida el
coeficiente si es sign ificativo . (p. 37 ).
2.2.3. Signific ad o económ ico de los coeficientes 58 .
Intercepto de la ecu ación.
El coeficien te 𝛼𝛼 , es el punto de cor te con el eje de las ordena das. Sin embargo, en este
caso, carece de un significado econó mico determinado .
Pendiente de la ecu ación (variación m arginal).
El coeficien te 𝛽𝛽 , es la pendiente y está definida com o la tangente del ángulo que form a
la recta con el eje de la s ordenadas.
𝑡𝑡𝑡𝑡𝑡𝑡 = 𝑚𝑚 = 𝐶𝐶𝐶𝐶
𝐶𝐶𝐶𝐶 = 𝑌𝑌 2 − 𝑌𝑌 1
𝑋𝑋 2 −𝑋𝑋 1 ( F27 )
58 Se desarrolla en base al trabajo de Gua ramato (2009).
34
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
La tangente d el ángulo está def inida com o el cateto opuesto so bre el cateto ady acente.
De acuerdo a lo an terior, la pend iente indica la variación, en un número de unidades,
que tiene la variable dependiente ( 𝑌𝑌 ) al variar , en una unidad , la variable independien te
( 𝑋𝑋 ) , en economía se le conoce como variación marginal.
𝑚𝑚 = 𝑌𝑌 2 −𝑌𝑌 1
𝑋𝑋 2 −𝑋𝑋 1 = Δ𝑌𝑌
Δ𝑋𝑋 ( F28 )
Δ = 𝑣𝑣𝑎𝑎𝑟𝑟𝑖𝑖𝑎𝑎𝑐𝑐𝑖𝑖 ó 𝑛𝑛
La pendiente para una función continua , se define com o la primera d erivada de la
mis ma . 𝑚𝑚 = 𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 ( F29 )
En el modelo clásico 𝑌𝑌 = 𝛼𝛼 + 𝛽𝛽𝑋𝑋 + 𝜀𝜀 tenemos que:
𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 = 𝛽𝛽 = 𝑚𝑚 ( F30 )
Guara ma t o ( 2009) menciona:
Lo cual sign ifica que en el m odelo clásico el co eficiente be ta (el que aco mpaña a la X )
es la pendiente de la ecuación, y el mismo indica el número de unidades en que varía la
variable dependient e, cuando se increm enta en una unidad la variab le explica tiva. (p.
45 ).
Elasticidad.
La elasticidad de una función es una medida de vari ación relativa y nos indica el grado
de sensibilidad de un a variable dependiente ( 𝑌𝑌 ) ante cam bios en la variable explicativa
( 𝑋𝑋 ) . Su fórmula de cálculo resulta de divi dir el cambio relativo o porcentual en l a
variable explicad a entre el cambio relativo o porce ntual en la variable independien te .
Para una función discreta:
𝐸𝐸 = 𝑣𝑣𝑣𝑣𝑣𝑣𝑖𝑖𝑣𝑣𝑣𝑣𝑖𝑖 ó 𝑛𝑛 % 𝑌𝑌
𝑣𝑣𝑣𝑣𝑣𝑣𝑖𝑖𝑣𝑣𝑣𝑣𝑖𝑖 ó 𝑛𝑛 % 𝑋𝑋 = 𝑌𝑌 2 −𝑌𝑌 1
𝑌𝑌 1
𝑋𝑋 2 −𝑋𝑋 1
𝑋𝑋 1 = 𝑌𝑌 2 −𝑌𝑌 1
𝑋𝑋 2 −𝑋𝑋 1 𝑋𝑋 1
𝑌𝑌 1 ( F31 )
Para una función continua: 𝐸𝐸 = 𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 𝑋𝑋
𝑌𝑌 ( F32 )
El siguiente cuadro muestra los posibl es resultado s de la elasticidad:
Cuadro : I .2. Valor absoluto y tipo de elasticidad.
Valor absol uto de E .
Tipo de Elasticida d .
Sí | 𝐸𝐸 | < 1 .
I nelástica .
Sí | 𝐸𝐸 | = 1 .
U nitaria .
Sí | 𝐸𝐸 | > 1 .
E lástica .
Fuente : e labor ación pr opia.
35
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
La elasticida d inelástica i ndica que el cambio relativo en la variab le depen diente
( 𝑌𝑌 ) es menos que proporcional al cambio en la variable explicativa ( 𝑋𝑋 ) .
La elastic idad unitaria muestra q ue las dos variables , dependiente ( 𝑌𝑌 ) e
independiente ( 𝑋𝑋 ) , varían en la misma proporción.
La elasticidad elástica in dica que el cam bio relativo en la variable explica da ( 𝑌𝑌 )
es más que proporcion al al c ambio en la variable independiente ( 𝑋𝑋 ) .
Retomando la prime ra derivada, en e l caso del mod elo clásico:
𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 = 𝛽𝛽 = 𝑚𝑚 ( F33 )
Las fórmulas de los dos tipos de elast icidad, la puntual y la promedio, quedan de la
siguiente for ma:
Puntual 𝐸𝐸 = 𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑖𝑖
𝑌𝑌 � 𝑖𝑖 y promedio 𝐸𝐸 = 𝛽𝛽 𝑋𝑋 �
𝑌𝑌 �
Modelo log arítm ico. 𝑌𝑌 𝑖𝑖 = 𝛽𝛽 0 𝑋𝑋 𝑖𝑖 𝛽𝛽 𝑖𝑖 𝑒𝑒 𝜀𝜀 𝑖𝑖 ( F34 )
También conocido como modelo de regresión exponencial, ya que no es line al en los
parámetros ( 𝛽𝛽 𝑖𝑖 es un exponente de 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ), por lo cual no se puede utilizar el método de
mínimos cuadrados o rdinar ios . Par a hacerlo, s e requ iere ap licar lo garitm os con la
finalidad de convertirlo en una ecuación lineal.
ln 𝑌𝑌 𝑖𝑖 = ln 𝛽𝛽 0 + 𝛽𝛽 1 ln 𝑋𝑋 𝑖𝑖 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖 ( F35 )
“Este modelo es conocido como el modelo de reg resión logarítmico. Esta función es de
mucha utilidad por que el coefic iente 𝛽𝛽 1 es direc tamente la e lasticidad d el mo delo , por
lo cual también es con ocido como mo delo de regresión de elas ticidad constan te”
(Guaramato, 2009, p. 48 ). 𝐸𝐸 = 𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 𝑋𝑋
𝑌𝑌 ( F36 )
d ln 𝑌𝑌
d ln 𝑋𝑋 = 𝛽𝛽 1 = 𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋
𝑋𝑋 = 𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 𝑋𝑋
𝑌𝑌 = 𝐸𝐸 ( F37 )
Para determ inar la variación m arginal:
𝛽𝛽 1 = 𝐸𝐸 = 𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 𝑋𝑋
𝑌𝑌 ( F38 )
Despejando: 𝑑𝑑𝑌𝑌
𝑑𝑑𝑋𝑋 = 𝛽𝛽 1 𝑌𝑌
𝑋𝑋 ( F39 )
Por lo tan to para e l modelo lo garítm ico ten emos:
36
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Cuadro : I .3. Elas ticidad del mod elo logar ítmico .
Elasticidad .
Coeficiente β
1.
Variación marginal .
𝑑𝑑𝑦𝑦
𝑑𝑑𝑥𝑥
𝛽𝛽 1 𝑌𝑌 �
𝑋𝑋 𝑐𝑐 𝛽𝛽 1 𝑌𝑌 �
𝑋𝑋 �
Fuent e : e laboración propia.
2.2.4. Infracción al su puesto de pertu rbación esférica 59 .
La infracción al supuesto de perturbación esféri ca , hace referencia al in cumplimiento
con los supuestos de homo cedasticidad y no autocorrelación, por lo que habrá que
buscar una metodología de estimación de los coefici entes, que co ntemple el no
cumplimiento de la hipóte sis de esf ericidad , en lugar de u tilizar e l m odelo de m ín imos
cuadrados o rdinarios, dado que su estimación no garantiza e l m ejor estimador
l inealmen te insesgado.
2.2.4.1. Heterocedastici dad.
Marco referencia l.
La heterocedasti cidad rom pe con el supuesto de ho mocedasticidad, var ( ε i X i
⁄ ) = σ 2 ,
del modelo clásico y se presenta cuando los té rminos de perturbación aleatoria no tienen
la misma varianz a ( var ( ε i X i
⁄ ) = 𝜎𝜎 𝑖𝑖 2 ).
De acuerdo a Guaramato (2009), el problema de heterocedasticidad es probablem ente
más común en la infor mación de corte t ransversal que en la inf ormación de seri es de
tiempo. En la información de corte transversal, generalmente se trata con miembros de
una población, de diferentes tamaños, en un mom ento dado del tiempo. En las series de
tiempo, por el contrario, las variables tienden a ser datos de mag nitud similares por que
generalmente se recopila información sobre el m ismo fenómeno o hecho durante un
peri odo de tiempo.
Efectos de la hete rocedasticidad.
Al presentarse hetero cedasticidad l a estimación que proporcio na más ponderac ión, a las
observaciones con varianzas de perturbaciones grandes que aquella con varianza de
errores meno res , es el de m ínimos cuadrados o rdinarios. “ La ponderación ocurre debido
a que es prob able que la sum a de residuales cua drados asoci ada con térm inos de er ror
de varianza grande se a consider ablemen te mayor que la sum a de residuales cuadra dos
asociada con error es de varianza baj a” (Guaramato, 2009 , p. 150 ).
59 Se basa el desarrolla en e l tra bajo de Guara ma to (2009 ).
37
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Guaramato (2009) señala que debido a esta ponderación implícita, l os estimadores de
los coeficien tes de mínimos cuadrados o rdinario s son insesgados y consistentes, pero no
eficientes, es d ecir, ya n o son m ejores estim adores linealm ente i nsesgados . Por lo tanto ,
al momen to de estimar lo s coeficien tes deb emos utilizar una metodolog ía que
contemple el supuesto de heteroce dasticidad, com o sería el caso del m étodo de los
mínimos cuadrados g eneralizados.
La presencia o n o de heterocedasticidad se dem uestra, en la práctica, desp ués de realizar
la regresión del modelo, lo qu e implica qu e el cálculo de los coeficien tes, los erro res
estándar de los coeficie ntes y las pr uebas T y F , ya se reali zaron. Hay que seña lar qu e
las pruebas estad ísticas (T y F) y los intervalos d e c onfianza obtenidos serán incorrectas.
Demostración de la he terocedasticid ad.
Para detecta r la heteroce das ticidad se realiza la prueba T, s ignificancia individual, para
𝛽𝛽 , con N-K grados de libertad, con la siguiente hipótesis:
Η 0 : 𝛽𝛽 = 0
Η 1 : 𝛽𝛽 ≠ 0
o su equivalente: Η 0 : 𝑣𝑣𝑎𝑎𝑟𝑟 ( 𝜀𝜀 𝑖𝑖 ) = 𝜎𝜎 2 = ℎ 𝑐𝑐𝑚𝑚𝑐𝑐𝑐𝑐𝑒𝑒𝑑𝑑𝑎𝑎𝑠𝑠𝑡𝑡 𝑖𝑖𝑐𝑐𝑖𝑖𝑑𝑑𝑎𝑎𝑑𝑑
Η 1 : 𝑣𝑣 𝑎𝑎𝑟𝑟 ( 𝜀𝜀 𝑖𝑖 ) = 𝜎𝜎 𝑖𝑖 2 = ℎ 𝑒𝑒𝑡𝑡𝑒𝑒𝑟𝑟𝑐𝑐𝑐𝑐𝑒𝑒𝑑𝑑 𝑎𝑎𝑠𝑠𝑡𝑡𝑖𝑖𝑐𝑐𝑖𝑖𝑑𝑑𝑎𝑎𝑑𝑑
Contraste de White.
Guaramato (2009), dice que :
E l contraste de W hite es uno d e los m ás utilizados para la d etección de
Heterocedastic idad dado que n o requiere una esp ecificación c oncreta bajo la al ternativ a:
Η 0 : 𝜎𝜎 𝑖𝑖 2 = 𝜎𝜎 2 = 𝑝𝑝𝑎𝑎𝑟𝑟𝑎𝑎 𝑡𝑡𝑐𝑐 𝑑𝑑𝑐𝑐 𝑖𝑖
Η 1 : 𝑛𝑛𝑐𝑐 𝑠𝑠𝑒𝑒 𝑣𝑣𝑒𝑒𝑟𝑟𝑖𝑖𝑣𝑣𝑖𝑖𝑣𝑣𝑣𝑣𝑒𝑒 𝐻𝐻 0
La forma de real izar el contraste se basa en la regresión d e errores m ínimo cuad ráticos
al cuadrado, que son el ind icativo de la va rianza de las p erturbacione s, frente a un
término independiente, los regresores, sus cuadrados y sus productos cruzados dos a dos
(o de segundo orden) 60 .
La interpretación de l contraste reside en que si las per turbaciones f ueran
homecedástic as, las variables incluidas en la regresión no deberían tener ningún poder
explicativo sobre los residuos al cuadrado y por lo tanto, el 𝑅𝑅 2 debería ser pequeño. Por
60 Otra form a de cont rasta r la regre sión de m í nimos cua dra dos, e s si n pro duct os cruz ado s.
38
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
ello, si el valor muestral del es tadístico es su ficientemente alto co mo para que la
probab ilidad de rechazar la hipótesis nula siendo cierta se a m enor al 5% rechazare mos
la hipótesis nula de Homocedastic idad. (p p. 154 y 155).
Contraste de Breusch -Pagan.
E l contraste explic a la evolución de la va rianza de las per turbaciones alea torias, por
med io del cuadrado de los erro res del m odelo inicial , sobre el que se pretend e aceptar o
rechazar la p resencia de hetero cedasticidad.
La hipótesis nu la del contraste es qu e los errores son hom ocedásticos, es d ecir:
𝐻𝐻 0 : 𝑣𝑣𝑎𝑎𝑟𝑟 ( 𝑣𝑣 𝑡𝑡 𝑋𝑋 𝑡𝑡
⁄ ) = 𝐸𝐸 𝑣𝑣 𝑡𝑡 2 𝑋𝑋 𝑡𝑡
⁄ = 𝜎𝜎 2
Por lo tanto, si se rechaza la hip ótesis nula, 𝐸𝐸 𝑣𝑣 𝑡𝑡 2 𝑋𝑋 𝑡𝑡
⁄ no es constante, la hi pótesis
alternativa qu edaría representad a por:
𝐻𝐻 1 : 𝑣𝑣𝑎𝑎𝑟𝑟 ( 𝑣𝑣 𝑡𝑡 𝑋𝑋 𝑡𝑡
⁄ ) = 𝐸𝐸 𝑣𝑣 𝑡𝑡 2 𝑋𝑋 𝑡𝑡
⁄ = 𝑡𝑡 ( 𝑍𝑍 𝑡𝑡 ) = 𝜎𝜎 𝑡𝑡 2
Solución al p roblema de la heteroced ast icidad.
El método de los mínimos cuadrados g e neralizados se util iza para el imina r la
heterocedast icidad y requiere para su aplicación el conocer las va rianzas de las
perturbaciones, qu e es difícil de cons eguir en la p ráctica.
Al desconocer el v alor de las varian zas de las per turbaciones según Guaram at o (2009):
L o que se hace es plantear un supu esto sobre el com portamiento de las mismas y
seguidamente se tr ansforma el modelo d e manera que se cum pla el supuesto de
Homocedasticidad. Ent re los diferent es supuestos que se pueden establecer,
señalaremo s los dos principales (p. 157):
El primer supuesto qu e se puede hacer es establecer que la varianza de las
perturbaciones es propo rcional al cuadrado de la variab le explicativa :
𝜎𝜎 𝑖𝑖 2 = 𝜎𝜎 2 𝑋𝑋 𝑖𝑖 2 ( F40 )
Suponer que la varianza es proporcional al valor de la varia ble explicat iva:
𝜎𝜎 𝑖𝑖 2 = 𝜎𝜎 2 𝑋𝑋 𝑖𝑖 ( F41 )
Estimación por mínimos cuadrados g eneralizados y mínimos cuadrados ponderados.
Recordemos que el supuesto de perturbación esférica, engloba los supuestos de
homocedasticidad y no autocorrelación, con lo cual se garantiza los m ejores estimadores
linealm ente i nsesgados. Sin em bargo al no cumplir uno o los dos supuest os, los
estimadores m ínimos c uadráticos dejan de ser eficien tes. Por lo t anto se h ace necesario
buscar una metodología que contemple el no cu mplimiento del supuesto de perturbación
esférica. Dond e los estim adores mínimos cuadráticos g eneralizados , son los m ejores
39
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
estimadores linealmente insesgados del modelo de regresión cuando se considera la
existencia de hete rocedasticidad o co rrelación ser ial.
Si la desviación estándar en cada observación σ 1 puede suponerse proporcional a una de
las variables ex plicativas, en tonces la transf orm ación que requiere la estimación de
mínimos cuadráticos g eneralizados puede ser ej ecutada em pleando cocien tes de
variables adec uadas. Como se puede deducir, lo que se trata es de ponderar a cad a una
de las variables mediante un valor pr oxy de la desviación estándar. Por estos m otivos, el
estimador de mínimos cuadr ados g enerali zados aplicado a un modelo con
perturbaciones hete rocedásticas sue le denominarse es timado r de m ínimos cuadrados
ponderados (Guaramato, 2009).
2.2.4.2. Autocorre lación .
Marco referencia l.
La autocorrelación rompe con el s u puesto de n o correlación ser ial 𝑐𝑐𝑐𝑐𝑣𝑣 = �𝜀𝜀 𝑖𝑖 , 𝜀𝜀 𝑗𝑗 ∕
𝑋𝑋 𝑖𝑖 , 𝑋𝑋 𝑗𝑗 � = 0 , 𝑖𝑖 ≠ 𝑗𝑗 , del modelo clásico y se presenta cuando existe rela ción entre dos o
más observaciones, en el término de perturbación ( 𝜀𝜀 ) . D onde la variable aleatoria
absorbe alguna variable que no esté contemplada en el modelo y que resulta importante
para explicar el com portamiento de la variable dependiente.
Para Guaramato (2009), las causas de autocorrelación son:
Problemas en la especif icación del m ode lo, que pueden ser de dos tipos : f or ma
funcional incorre cta y om isión de variables.
• En el primer caso , se dice que un m odelo está m al especificado cuando
no tiene la forma funcional correcta.
• En el segundo caso, un modelo está m al especificado , cu ando se om ite
una variable expli cativa ( 𝑋𝑋 ) en el modelo que es importante para
explicar las v ariaciones de la va riable dependien te ( 𝑌𝑌 ) .
Una característic a relevante de todas las series de ti empo de variable
económicas, es la inercia. Com o se sabe toda variable eco nómica presenta un
comp ortamiento c íclico . Por consiguiente, en las reg resiones que consideran
datos de series de tiempo, es probable que la s observaciones sucesi vas sean
interdependientes.
40
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Demostración de la au tocorrelación d e primer ord en.
La autocorrelación de primer orden tiene la siguiente forma (Guaramato, 2009):
ε t = ρε t−1 + u t ( F42 )
Al modelo se le con oce com o esquema autorregresivo de prim er orden . Autorregresivo
por que la variable dependiente ( 𝑌𝑌 ) aparece co mo variable explicativa ( 𝑋𝑋 ) , pero
rezagada en el tiempo, y de primer orden, por que el rezago es de solo un periodo.
Donde:
𝜌𝜌 es el coef iciente de au tocorrelación , el cual está comp rendido en el inte rvalo cerrad o
[ − 1, 1 ] y el mismo indica el grado de correlación existente entre la perturbación de un
periodo y la perturbación del peri odo anterior.
Si 𝜌𝜌 = -1, hay perfecta autocorrel ación negativ a.
Si 𝜌𝜌 = 0, no hay autocorrelación.
Si 𝜌𝜌 = 1, hay perfecta autocorrelación positiva
Para detectar autocorrelac iones de prim er orden , Guaramato (2009), se utiliza el
estadístico d e Durbin – Watson , el cual se basa e n los siguientes sup uestos:
El modelo de regresión incluye el térm ino de intercept o.
Las variables exp licativas ( 𝑋𝑋 ) , no estocástica, son fijas en m uestreo repetido.
Las perturbacion es 𝜀𝜀 𝑡𝑡 se generan m ediante un esqu ema autorreg resivo de prim er
orden.
El modelo no incluye valor(es) rezagado(s) de la variable dependiente ( 𝑌𝑌 ) como
una de las variables exp licativas ( 𝑋𝑋 ) .
No hay observacion es faltantes en lo s datos.
La prueba del Durbin – Watson es sim ilar en su tra tam iento a las pruebas T y F, es
decir , calcularem os un estadís tico, el cua l posteriorm ente comparare mos con u nos
valores dados por una tabla, a fin de aceptar o re chazar una hipótesis.
El estadístico calculado , se define com o la razón de la sum a de diferen cias al cuadr ado
de residuales sucesivo s entre la sum a de los cua drados de los residu ales, y es igual a:
𝑑𝑑 = ∑ ( 𝜀𝜀 � 𝑡𝑡 − 𝜀𝜀 � 𝑡𝑡−1 ) 2
𝑛𝑛
𝑡𝑡=2 ∑ 𝜀𝜀 � 𝑡𝑡 2
𝑛𝑛
𝑡𝑡=1 ( F43 )
Obsérvese que en el numerador la sum atoria se real iza a parti r de la segu nda
observación, ya que una obser vación se pie rde al real izar las diferen cias consecuti vas.
La primera observación no tiene ninguna observación anterior con que realizar la
diferencia.
La ecuación que nos relacion a el e stadísti co Durbin – W atson con el coeficiente de
autocorrelac ión es:
41
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
d = ∑ ε � t 2 −2 ∑ ε � t ε � t−1 + ∑ ε � t 2
∑ ε � t 2 ( F44 )
Donde se utiliza el supuesto de que ∑ 𝜀𝜀 𝑡𝑡 2 = ∑ 𝜀𝜀 𝑡𝑡 −1
2 , dado que ambos difieren sol amente
en una observación, se puede considerar que en muestras grandes son aproximadamente
iguales.
Si definimos que: ρ = ∑ ε � t ε � t−1
∑ ε � t 2 ( F45 )
Tenemos:
d = 2 ( 1 − ρ ) ( F46 )
La anterior identidad nos da una aproximación de los val ores que puede tomar el
estadístico Durbin – Watson.
Cuadro : I .4. Coe ficiente d e autocorrelación y estadístico
Durbin -Watson.
Coeficiente de
autoc orrel ación .
Estadístico Durb in -W atson .
Si
𝜌𝜌 = − 1 .
𝑑𝑑 = 4 .
Si
𝜌𝜌 = 0 .
𝑑𝑑 = 2 .
Si
𝜌𝜌 = 1 .
𝑑𝑑 = 0 .
Fuen te : e labo ración propia.
El cuadro nos indica que el est adístico de Durbin - Watson siem pre será un valor
positivo y men or o igual que cuatro, pero en el m ismo so lo se pres entan los ca sos
extremos de perf ecta auto correlación positiva y negativa, así co mo el cas o de que no
haya autocorrelación, pero generalmente el estadístico tendrá un valor comprendido
entre estos valores e xtre mos. Para poder decidir sobre la exi stencia o no de
autocorrelación dado un valor del estadístico Durbin – W atson, utiliza rem os como
herramienta com plementaria el sigu iente gráf ico :
Gráfico: I.1. Estadíst ico de Durbin – Watson.
Fuen te : elaboración propia, retomado de Gu aramato (2009).
Zona de
Inde c i si ón
Zona de
Inde c i si ón
2
dl du
0
4 -du 4 -dl
4
Autocor r el ac i ón
P o s it i v a
Autocor r el ac i ón
N e gati v a
No Ha y Autoc orr el ac i ón
42
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Dependiendo de la ubicación del estadístico calculado en el gráfico, podremos decidir
sobre la existenci a o no de autoco rrelación en ba se a la siguiente r egla:
Cuadro : I .5. Coeficiente de au tocorrelación y estadístic o
Durbin -Watson.
VALOR DEL DURBI N –
WATSO N .
RESULT ADO .
0 ≤ 𝑑𝑑 < 𝑑𝑑𝑑𝑑 .
Se acepta la presencia de
autoc orrel ació n posit iva.
𝑑𝑑𝑑𝑑 < 𝑑𝑑 < 𝑑𝑑𝑣𝑣 .
Indeterminado.
𝑑𝑑𝑣𝑣 < 𝑑𝑑 < 4 – 𝑑𝑑𝑣𝑣 .
No hay auto correlación .
4 − 𝑑𝑑𝑣𝑣 < 𝑑𝑑 < 4 − 𝑑𝑑𝑑𝑑 .
Indeterminado.
4 − 𝑑𝑑𝑑𝑑 < 𝑑𝑑 ≤ 4 .
Se acepta la presencia de
autoc orrel ació n negati va.
Fuente : e laboración propia, retomado de G uaramato (2009).
Los valores de los límites 𝑑𝑑𝑑𝑑 y 𝑑𝑑𝑣𝑣 son determinados a través de l a tabla de l estadís tico
Durbin – Watson.
Solución al problema de autocorrelación.
Dado el siguiente modelo (Guaramato, 2009):
𝑌𝑌 𝑡𝑡 = 𝛼𝛼 + 𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑡𝑡 + 𝜀𝜀 𝑡𝑡 ( F47 )
ε t = ρε t−1 + u t ( F48 )
Donde 𝜌𝜌 = coeficiente de autocor relación y 𝑣𝑣 𝑡𝑡 es un término de perturbación estocásti ca
que cumple con todos los supuestos.
Lo anterior nos indica que en el modelo hay pr esencia de autocorrelación de primer
orden generado bajo un esquema autorr egresivo de prim er orden. Para solucionar este
problema l o que se h ace es transf ormar el m odelo , de tal m anera que el término de
perturbac ión qued e libre del prob lema.
𝑌𝑌 𝑡𝑡 − 𝜌𝜌𝑌𝑌 𝑡𝑡−1 = 𝛼𝛼 ( 1 − 𝜌𝜌 ) + 𝛽𝛽 ( 𝑋𝑋 𝑡𝑡 − 𝜌𝜌𝑋𝑋 𝑡𝑡− 1 ) + 𝑣𝑣 𝑡𝑡 (F49 )
El modelo resultante se conoce como mo delo de diferencias genera lizadas, en el cual se
hace necesario cono cer el ve rdadero valor del c oeficiente d e autocorrelació n. Conocer
este coeficiente en la p ráctica se ha ce muy dif ícil, por lo cual norm almente lo que se
hace es buscar un valor estimado del m ismo, con lo cual el modelo quedaría de la
siguiente forma: 𝑌𝑌 𝑡𝑡 − 𝜌𝜌 � 𝑌𝑌 𝑡𝑡 −1 = 𝛼𝛼 ( 1 − 𝜌𝜌 � ) + 𝛽𝛽 ( 𝑋𝑋 𝑡𝑡 − 𝜌𝜌 �𝑋𝑋 𝑡𝑡 −1 ) + 𝑣𝑣 𝑡𝑡 ( F5 0 )
Para estimar el valor d e 𝜌𝜌 se pueden util izar varias m etodologías, entre las cual es se
encuentra la siguiente:
𝜌𝜌 basado en el estadístico de Durbin – Watson, par a muestras grandes.
𝑑𝑑 = 2 ( 1 − 𝜌𝜌 ) ( F5 1 )
43
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
𝜌𝜌 � = 1 − 𝑑𝑑
2 ( F52 )
La solución a la existenc ia de autocorrel ación de prim er orden, p uede darse a través de
aproximarse por un esquema AR ( 1) 61 .
2.3. Los modelos para d atos panel 62 .
Arellano y Bover (1990 ) señalan que:
U n conjunto de datos es de panel cuando se t ienen observa ciones de seri es temporales
sobre una muestra de unidades individuales. Es decir un conjunto de individuos son
observados en distintos momentos en el tiempo. Digamos que para una variable 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 se
ti enen 𝑖𝑖 = 1, … , 𝑁𝑁 observaciones de cor te transversa l y 𝑡𝑡 = 1, … , 𝑇𝑇 observaciones de
series temporales . (pp . 3 y 4 ). En general, se puede hablar de datos panel cuando el
número de observaciones transversales (N) es mayor, en relación al número de p eri odos
tempor ales (T i ).
Los datos panel se pueden clasi ficar en estáticos o dinámicos al no incluir o inc luir
variables qu e correspon den a difer entes period os de tiem po en sus ec uaciones. Del
mismo modo, se clasifican en completos (equilibrados) o incompletos cuando el número
de observacion es transversales es e l m ismo o no para cada pe ri odo temporal.
Franco, Ramos y Hernández (2010) mencionan que el panel de datos permite:
A nalizar dos aspec tos que f orman parte de la h eterogeneida d no observab le, los efe ctos
individuales específ icos y los efectos t emporales. Cua ndo hablamo s de efectos
individuales específicos nos estamos refiriendo a aquello s que afectan de manera
desigual a cada uno de los indi viduos o agentes de estudio contenidos en una muestra
(bancos, empresas, ciudades, pa íses) los cuáles son invar iables en el t iempo y afectan de
manera directa l as decisiones q ue tom an dichas unidades . Cuando nos referimos a los
efectos t emporales nos ref erimos a aquellos que afectan po r igual a to das las unidades
individuales de estudio en un periodo de tiempo. (p. s/n ).
Ramajo (s/f), plan tea que para con trolar la pr esencia de ef ectos no observabl es de
unidades individuales, el término de perturbación se puede descomponer en 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 = 𝜇𝜇 𝑖𝑖 +
𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 . D onde 𝜇𝜇 𝑖𝑖 capta la heterogeneidad transversal per sistente inobs ervada del in tercepto
𝛼𝛼 y 𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 representa el térm ino de error. Según que se asum a que el efecto 𝜇𝜇 𝑖𝑖 es un
61 En la utilización de paquetes econométricos, como es el caso de Eviews 7, que es el que se utiliza para
la investig ación.
62 Perm ite n la c om paraci ón de l as obse rvaci ones de u n indi vidu o co n su propi o pasa do.
44
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
parámetro fijo o un a variable ale atoria se tendr á el m odelo de efectos fi jos o el modelo
de efectos al eatorios 63 .
Cuando también exis ten efectos tem porales persis tentes y no observado s, se considera l a
descomposición 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 = 𝜇𝜇 𝑖𝑖 + 𝛿𝛿 𝑡𝑡 + 𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 . Donde ahora 𝛿𝛿 𝑡𝑡 rep resenta los ef ectos tempo rales
inobservables de c ada peri odo y no incluidos explícitam ente entre los regresores
(Ram ajo, s/f).
De acuerdo a Franco , R amos y Hernández (2010 ):
L a mayoría de las aplicaciones d e los m odelos de datos de p anel utilizan el modelo de
componente del error conocido como “One Way”; donde 𝛿𝛿 𝑡𝑡 = 0 o sea no consideran
efectos indi viduales que var ían co n el tiem po. Existen dif erentes variante s para el
modelo “One Way” de compo nentes de error y é stas surgen de los distintos supues tos
que se hacen a cerca d e 𝜇𝜇 𝑖𝑖 .
Caso I : c onsideran 𝜇𝜇 𝑖𝑖 = 0 , o sea no existe heterogeneidad no observable entre los
diferentes individuos o firmas. Los 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 satisfac en todos los sup uestos del modelo line al
general, por lo que el modelo de m ínimos cuadrados o rdinarios prod uce las mejore s
estimaciones line ales e insesgadas.
𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 = 𝜇𝜇 𝑖𝑖 + 𝛿𝛿 𝑡𝑡 + 𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 ( F53 )
Caso II : s e supone a 𝜇𝜇 𝑖𝑖 co mo un efecto fijo y distinto para c ada unidad individual, la
heterogeneidad no observable se incorpora a la constante del modelo.
Caso III : s e consi dera a 𝜇𝜇 𝑖𝑖 como una variable aleatoria no observable que varía e ntre
individuos pero no en el tiempo. (p . s/n ).
El modelo general de datos panel, se puede transformar para estim ar la heterog eneidad
en modelos de intercepto variable, donde el modelo lineal es el mismo para todas las
unidades individuales, pero el intercepto es definido para cada uno de ell os. Estos
modelos suponen que los efectos de todas las v ariables om itidas pueden presentarse en
tres formas ( Franco, Ramos y Hernández, 2010 ):
Una variable por cada individuo, no variable e n el tiempo (caracter ísticas de la
administración, sexo, color de la p iel, relig ión, secto r, país).
Una variable por periodos pero n o variable entre individuos. Son las m ismas
variables para todos los individuos en un momento del tiempo pero varían a lo largo
del periodo de estudio (precios, tasas de interés).
63 Los modelos de efectos fijos y de efectos aleatorios, se desarrollan más adelante.
45
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Variables que cam bian en el t iempo y por individuos (ingresos t otales, nivel de
beneficios, razones finan cieras, entre otras).
El efecto de las va riables om itidas se captu ra en la variab le intercepto del m odelo de
regresión, como el promedio que absorbe la heterogeneidad entre individuos y/o en el
tiempo, la relac ión entre la v ariable dep endiente ( 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 ) y la variable indepen diente ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 )
se determina co n la finalidad de ob tener m ejores estimacion es, a través de los modelos
de efectos fijos y efectos aleatorio s 64 .
2.3.1. Modelos estático s para datos p anel.
Franco, Ramos y Hernández (2010), mencionan que cuando se utilizan datos panel, la
violación a los supuestos de heterocedasticidad y/o de no correlación 65 , al método de
mínimos cuadrados o rdinarios , implican que lo s esti madores que se obtienen siguen
siendo insesgad os, pero no son de v arianza mínim a, esas cualidad es se lograrán con el
cálculo de un estimador con el método de m ínimos cuadrados g en eral izad os .
Modelo de efectos f ijos.
Los modelos de ef ectos fijos captan las variacion es existentes en la muestra causad a por
la presencia de diferentes unidades individuales con la inclusión de N - 1 variables
ficticias (dico tómic as o dumm y) 𝑑𝑑 𝑖𝑖 . En el caso de las dif erencias a través d el tiem po se
puede hacer lo mismo incorporando una serie de T - 1 variables dumm y 𝑡𝑡 𝑡𝑡 , controlando
así las varia ciones de la constante a través d el tiem po ( Franco, Ramos y Hernández,
2010 ).
La utilización de los m od el os de efectos fijos es adecuada para trabajar con la población
o con muestras sele ccionadas con algún interés, de la mism a manera , puede ser útil
cuando los efectos individuales ( 𝛼𝛼 ) , se pueden estimar junto con su pendie nte ( 𝛽𝛽 ) ,
estén correlacionados con l as variables explica tivas ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 ) , así mismo es convenient e en
el caso de que el nú mero de unidade s de análisis o de tiemp o no sea grande.
Según Franco, Ramos y Hernández (2010 ):
E ste tipo de modelo 66 considera que las variables explica tivas afectan por igual a l as
unidades individuales y que é stas se diferencia n por característic as propias de cada una
de ellas , medidas por medio del intercepto ( 𝛼𝛼 ) . En estos modelos la heterogeneidad no
64 Se desarrollan, en el siguiente apartado.
65 La violación a la perturbación esférica se an alizó anteriormente.
66 Model o de e fe ctos fi jos .
46
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
observable se in corpora a la ordenada en el origen del modelo. Los n intercepto se
asocian con v ariables dumm y con coeficientes esp ecíficos , los cu ales se deben est imar.
La inclusión d e los coeficient es 𝜇𝜇 𝑖𝑖 en el m odelo de regresión estándar capta la variación
en la cons tante 𝛼𝛼 del m odelo. 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 = 𝜇𝜇 𝑖𝑖 + 𝛿𝛿 𝑡𝑡 + 𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 ( F54 )
Do nde:
𝜇𝜇 𝑖𝑖 = � 𝜇𝜇 𝑖𝑖
𝑁𝑁−1
𝑖𝑖 =1 𝛿𝛿 𝑖𝑖
𝛿𝛿 𝑡𝑡 = � 𝛿𝛿 𝑡𝑡
𝑇𝑇 −1
𝑡𝑡 =1 𝑡𝑡 𝑡𝑡
De manera que se inco rporan con 𝜇𝜇 𝑖𝑖 una serie d e 𝑁𝑁 − 1 variables dicotóm icas en el
modelo de regresión con el fin de contr olar el efecto individual de cada individuo en la
variable independiente, con 𝛿𝛿 𝑡𝑡 se introducen 𝑇𝑇 − 1 variables dummy para controlar el
efecto tiem po.
𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 no es aleatorio, tiene un componente individual fijo, invariable a través del tiempo 𝜇𝜇 𝑖𝑖
pero si entre unidades individuales, también tiene un componente temporal fijo 𝛿𝛿 𝑡𝑡 , que
permanece invariable entre individuos. El componente alea torio del modelo es 𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 que
sigue una distribución normal, con media cero, no correlacionado co nsigo mismo,
homocedástico; o sea varianza constan te, no correla cionado con las variab les
independientes, ni con los efectos temporales o individuales. (p. s/n ).
Modelo de efectos ind ividuales fijo s.
Al modelo de efectos ind ividuales fijo s, se le conoce también como modelo de m ínimos
cu adrados con variables ficticias o modelo de covari anza, y toma la forma 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 = 𝛼𝛼 𝑖𝑖 +
𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 para 𝑖𝑖 = 1, … , 𝑁𝑁 y 𝑡𝑡 = 1, … , 𝑇𝑇 observaciones de series temporales (Rama j o,
s/f).
Este modelo pu ede estim arse por mínimos cuadrados o rdinarios , regresando 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 sobre
las variables ex plicativas 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 y un conjunto de N variables ficticias individuales. De
forma equivalent e, para obtener estimaciones del vector 𝛽𝛽 puede realiz arse la regresión
de 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 − 𝑌𝑌 � 𝑖𝑖 sobre el vector de re gresores 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 − 𝑋𝑋 � 𝑖𝑖 y, seguidamen te, estimar los 𝛼𝛼 𝑖𝑖 a partir
de las relacion es 𝛼𝛼 � 𝑖𝑖 = 𝑌𝑌 � 𝑖𝑖 − 𝛽𝛽 𝑋𝑋 � 𝑖𝑖 (Ram a jo, s/f).
Modelo de efectos individuales y temporales fijos.
Ramajo (s/f), expresa que el m odelo anterior se p uede extender a un modelo de efectos
fijos de “doble - vía” ( two - way ) en el que aparecen también efectos inobserva bles
47
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
temporales 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 = 𝛼𝛼 𝑖𝑖 + 𝛿𝛿 𝑡𝑡 + 𝛽𝛽 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 , e n el que se introducen dos variables f ict icias,
individuales y temporales, y en donde el estimador de mínimos cuadrados o rdina rios
tendría las mismas propiedades que en el pasado m odelo. Para obtener dicho estimador
habría que reali zar una transf ormación w ithin, sim ilar al caso sim ple, para estim ar el
vector 𝛽𝛽 habría que rea li zar la reg resión de 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 − 𝑌𝑌 � 𝑖𝑖 − 𝑌𝑌 � 𝑡𝑡 + 𝑌𝑌 � sobre el vector de
regresores 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 − 𝑋𝑋 � 𝑖𝑖 − 𝑋𝑋 � 𝑡𝑡 + 𝑋𝑋 � y, posteriormen te, estimar los ( 𝛼𝛼 𝑖𝑖 ) a partir de las
relaciones 𝛼𝛼 � 𝑖𝑖 = ( 𝑌𝑌 � 𝑖𝑖 − 𝑌𝑌 � ) − 𝛽𝛽 ( 𝑋𝑋 � 𝑖𝑖 − 𝑋𝑋 � ) y los 𝛿𝛿 𝑡𝑡 de 𝛿𝛿 𝑡𝑡 = ( 𝑌𝑌 � 𝑡𝑡 − 𝑌𝑌 � ) − 𝛽𝛽 ( 𝑋𝑋 � 𝑡𝑡 − 𝑋𝑋 � ) .
Para con trastar la signi f icatividad de los efectos individuales y/o temp or ales se realiza
un test F conjunto del tipo 𝐻𝐻 0 :{ 𝛼𝛼 1 = 𝛼𝛼 2 =...= 𝛼𝛼 𝑁𝑁 = 0} para el caso del modelo de “una - vía”
y 𝐻𝐻 0 :{ 𝛼𝛼 1 = 𝛼𝛼 2 =...= 𝛼𝛼 𝑁𝑁 = 0, 𝛿𝛿 1 = 𝛿𝛿 2 =...= 𝛿𝛿 𝑡𝑡 −1 = 0} para el c aso general. Si no se rech aza la
hipótesis nula , el modelo corr ecto sería el cl ásico 𝑌𝑌 𝑖𝑖𝑡𝑡 = 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡
′ 𝛽𝛽 + 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 conocido como
modelo “plan”.
Modelo de efectos ale atorios.
La utilizació n de los modelos d e ef ec tos aleatorios es adec uada para hacer inf erencias
con respecto a la población, es decir , que se trabaja co n una m uestra aleatoria, de la
misma manera puede ser útil, cuando los efectos indi viduales 67 ( 𝛼𝛼 ) son una varia ble
aleatoria inobservable que no están correlacionados co n las variables explica tivas ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 )
y que forman parte del error compuesto, así m ismo es conveniente en el caso de que el
número de observaciones en el tiempo o que la muestra de unidades individuales es
grande.
La heterogen eidad inobservable es aleatoria, de tal forma que 𝛼𝛼 𝑖𝑖 y 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 son variables
aleatorias indep endientes entr e sí y, a su vez, las variables e xplicativas 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 son también
independien tes de las variab les 𝛼𝛼 𝑖𝑖 y 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 .
En los modelos de efectos aleatorios, los efectos individuales 𝜇𝜇 𝑖𝑖 y temporales 𝛿𝛿 𝑡𝑡 varían
de manera aleatoria. Por l o que los efectos aleat orios se incorporan en el término d el
error 𝜀𝜀 𝑖𝑖𝑡𝑡 de la ecuación.
Para Franco, Ramos y Hernández (2010 ):
E l modelo de coef icientes aleatorios m ás utilizado es el modelo con vario s componentes
de erro r. ε it = µ i + δ t +u it ( F55 )
67 Franco, Ramos y Hernández (2010), s eñalan que los efectos individuales s e pudieran considerar
siempre aleatorios sin pérdida de generalidad, la distinción importante es si los efectos están
correlacionados o no con las variables explicat iv as ( 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 ).
48
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Donde el error 𝜇𝜇 𝑖𝑖 es la perturbación a leatoria qu e perm itirá distinguir el efecto d e cada
individuo en el panel, que se denomina también componente “ entre grupos” y un
componente temporal aleatorio 𝛿𝛿 𝑡𝑡 que se denomina “intragrupos”. El componente del
error 𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 es también aleatorio. Cada uno de los componentes del error: 𝜇𝜇 𝑖𝑖 , 𝛿𝛿 𝑡𝑡 , 𝑣𝑣 𝑖𝑖𝑡𝑡 sigue
una distribución normal con media cero, no está correlacionado consigo mismo y para
todo individuo 𝑖𝑖 ≠ 𝑗𝑗 y to do instante 𝑡𝑡 ≠ 𝑠𝑠 , son homocedásticos y no están
correlaciona dos con las variables in dependiente s o entre ellos mism os. (p. s/n ). Cuando
el modelo de regr esión que se esti ma es el de ef ectos aleatorios el estim ador mín i mo
cuadrado g eneralizado será e l más eficiente.
Modelo de efectos f ijos VS m odelo de efectos aleator ios.
Ante el dilem a de cuál es el m étodo de estim ación m ás apropiado con datos panel, la
comparación de hipó tesis se convi erte en una herram ienta necesa ria para aceptar o
rechazar los supuestos p lanteados por ellos. Una de las prueb as más util izadas es e l test
de Hausman , que se emplea para saber si un estim ador es consistente o si una v ariable
es o no relevante.
El test de co nsistencia d e Hausm an 68 , de acuerdo c on lo que menciona Montero (2005),
calcula las diferenci as en las estim aciones en ambos m odelos. Si las diferenc ias no son
sistemáticas (no tienen un sesg o definido), en tonces am bos estimado res son consisten tes
(la estimaci ón muestral tiende al parám etro poblacional) y nos quedaremos con el más
eficiente �𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐶𝐶 � . Si las dif erencias son sistem áticas enton ces nuestra hipót esis no se
cumple, ambos no son consistentes y aho ra tenemos un dilem a : p ensar que el m odelo
está mal especif icado en am bos ca sos o quedarnos con el estimador consistente �𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐸𝐸 � .
Si el valor de la prueba es alto (p- v alor menor de 0.05) la hipótesis de diferencias no
sistem áticas se rechaza, por lo que s e reelabora el modelo o se elige al q ue se considera
consistente en cualquier caso �𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐸𝐸 � .
Si el valor de la prueba es bajo (p - v alor m ayor de 0.05) la hipótesis nula de diferencias
no sistemáticas se cum ple , y podemos elegir cualquiera de los dos estimadores,
normalmen te el que suponem os más eficiente �𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐶𝐶 � .
En el caso del test de relevancia de Hausm an, Montero (2005 ) s eñala que:
68 El supues to es que ( 𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐸𝐸 ) ser á el mode lo que sup onem os consist ente e n cualquier caso y ( 𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐶𝐶 ) será el
modelo que es más eficiente pero no sabem os si es consistente.
49
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
E l test compara las estim aciones de dos modelos de regres ión. En uno de los cuales se
ha omitido una variab le. Si la dif erencia entre e l resto de parámetros e s
sistemáticam ente significativa, pod emos suponer que el parámetro om iti do es relevante.
Es decir si el p - va lor que resulta del test es a lto podemos asum ir que las diferencias
entre ambos modelos no son sistem áticas y que, por tanto la variable omitida es
irrelevan te. Por el co ntrario, s i el p -val or es bajo entonces la hip ótesis d e igualdad se
rechaza, y po r tanto, la variable o va riables omitidas sí que e ran relevantes. (p. s/n ).
En el mi s mo s entido Ram ajo (s/f) re fiere que:
P ara decidir entre los d os estimadores alternativos plantead os, el de efectos fijos o el de
efectos aleatorios, p uede utiliza rse el test de Ha usman, que com para directamente los
dos estimadores. Este contraste se basa en el hecho de que, bajo l a hipótesis de que
𝐸𝐸 [ 𝛼𝛼 𝑖𝑖 | 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 ] = 0 el estimador MCG ( 𝛽𝛽 𝑀𝑀𝐶𝐶𝑀𝑀 = 𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐶𝐶 ) es asintóticam ente más eficiente que el
de MCO para el modelo de efectos fijos ( 𝛽𝛽 𝐸𝐸𝐸𝐸 ); sin embargo, si E [ 𝛼𝛼 𝑖𝑖 | 𝑋𝑋 𝑖𝑖𝑡𝑡 ] ≠ 0 el
estimador MCO mantendrá la consistencia, pero el estim ador MCG será sesgado e
inconsistente. (p. s/n ).
Otra prueba q ue se aplica de acuerdo a Guajarati (2003) es el test de Bartlett donde:
S e utiliza para prob ar si las muestras de k t ienen igual variacion es. Las variacione s
iguales a través de m uestras se llaman homo geneidad de variaciones. Al gunas pruebas
estadísticas, por ejemplo an álisis de la variación, asumen que las variac iones son iguales
a través de grupos o de m uestras. La prueba de Bartle tt se puede utilizar p ara verificar
esa asunción . (p. 734 ).
“La prueba de Bartlett se utiliza para probar la hipótesis nula, H 0 que todas las
variaciones de la población de k s on iguale s contra la alternativa que po r lo menos dos
son diferentes” (Guaj arati , 2003, p. 735 ).
“Si hay muestras de k con tamaño n i y variación de la muestra, entonces la estadística de
la prueba de Bartlett está donde Y es la es timación reunida pa ra la variació n” ( Guajarati ,
2003, p. 735 ).
3. C onsideraciones fin ales.
Las transferencias del gobierno central son, por un lado, un im portante instrumento para
la función distribu tiva del in greso qu e trata de b uscar la equidad f iscal y , por el otro, un
componente fundamental para mejorar la eficiencia de la función de asignación de
50
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
recursos por parte de los gobiernos locales. Donde el diseño e implementación de las
transferencias tien e el objetivo de c orregir los desequ ilibrios f iscales , provocados por la
centralizació n de las p otestades tribu tarias (ingreso ) del gobierno central y la
descentralización de la asignac ión de recursos (ga sto) hacia lo s gobiernos locales.
Con lo anterior , se puede decir que e l diseño de las transferenci as , por part e del
gobierno central , tiene la fina lidad de lograr e l equilib rio fis cal de l os gobiernos locales .
Si el objetivo es com pensar un desequilibrio vertical, el gobierno central debe restitu ir el
ingreso a los gobiernos subnacionales con transferencias no condiciona das. Si se trata
de compensar deseq uilibrios hori zontales lo ap ropiado son las transf erencias
condicionadas. Sin em bargo para su im plementación , se requiere que la asi gnac ión de
las transferencias es tablezca fórmulas (sencillas y claras) e n las que se incluyan las
variables a c onsiderar y l as ponderaciones q ue se dará a cada variab le en la dis tribuc ión
de los recursos, evitando la discrecionalidad y opacidad por p arte de l g obierno central.
En el caso esp ecífico de las transf erencias condicionadas , donde su objetivo es corre gir
los desequilibrios horizontales, derivados de la existencia de b rechas de desigual dad
entre gobiernos locales del mismo nivel, se considera como variable para la dist ribució n
de recursos , el nivel de rezago social que exis te entre los gobie rnos rece ptores. L as
transferencias del gob ierno cen tral no sólo son el instrumento más común p ara reducir
los desequilibrios fiscales entre in greso y gasto; sino que adem ás se han convertido en la
principal fuente de ingresos de los gobiernos locales, pr incipalmente en el nivel
municipal, en la m ayoría de los países. Siend o éstas de gran trasc endencia para l os
países en vías de d esarro llo , ya qu e existen g randes brechas entre los ingresos de l os
gobiernos subnacionales de un país.
Por lo que el principal reto de los gobiernos locales es obtener la adecu ada provisión de
ingresos propios, ante una limitada potestad tributaria que perm itan afrontar las
responsabili dades asignad as de gasto en su ám bito local.
El estudio de la relaci ón entre las transfere ncias del gobierno central y los ingresos
propios de los gobier nos locales, presenta do s tipo s de impactos o ef ectos . Por un lado,
el efecto papel m at amoscas ( rel ación positiva) se presenta cuando al aumentar las
transferencias s e produce un estímulo en la recaudación de los ingres os propios , al
mejorar el esf uerzo fiscal de los gobiernos subnacionales. Por otro lado, el efecto pereza
fiscal (relación negativa ) señala que al incrementarse la s transferencias se disminuyen
51
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
los ingresos propios , provocando una sustitución en el esfuerzo fiscal de los gobie rnos
locales.
Si n embargo hay que reconocer que lo efectos, estí mulo o sustitución, en el e sfuerzo
fiscal de los g obiernos locales, provocados p or las transf erencias del go bierno cent ral ,
dependerán del diseño e implementación de las mismas . Ya que la disponibilidad de
transferencias por parte de los gobiernos locales, se puede tr aducir en un us o ineficie nte
de los recursos transferidos desde el gobierno central, afectando el cumplimiento de los
objetivos perseguidos por la descentralización en términos de mejoramiento de los
bienes y servicios púb licos que se p restan a la pob lación.
En donde el análisis del esfuerzo f iscal y su med ic ión , perm iten saber si los gobiernos
realizan un esf uerzo recaudatorio o no y si las transfe rencias del go bierno centra l
provocan un efecto positivo o negativo en los ingresos propios de los gobiernos locales,
especia lmente en los gobiernos m unicipales para el caso de M éxico .
Varios autores coinc iden que el esf uerzo fiscal rep resenta la brecha exi stente entre l a
recaudación actual de u na determinad a localidad y su capacidad fiscal, el prob lema es
como calcular la capac idad f iscal y aplica r el méto do que perm ita instrum entar su
medición.
La teoría no provee de un m odelo único para analizar la ca pacidad y el esfuerzo f iscal
de los gobiernos. Por lo que el estudio del potencial recaudatorio se presenta como un
problema empírico, donde la aplicación de los métodos propuestos dependerá de los
datos existentes para e stimar la capacidad f iscal y en consec uencia, el esf uerzo fiscal de
una localidad.
Es necesario resaltar que la aplicación de los diversos métodos, que permite n cuantificar
el esfuerzo fiscal de los gobiernos locales en re lación con l as transfer encias del gob ierno
central y la c ontrastac ión de s us resultados en la teóric a del federalism o fiscal , depende
de la información y los datos existentes. Por lo que los estu dios empíricos son cada vez
más impo rtantes para entender no solamente lo que sucede en los gobiernos locales ,
principalmente en los gobiernos municipales, en torno a las relaciones
intergubernamentales con el g obierno central; sino también en propone r alt ernativas de
política pú blica que permitan aproximar o coincidir la equidad f iscal con la eficiencia
asignativa en los diferentes niv eles de gobierno .
52
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
La aplicación de la esta dística descriptiva , como metodología propuesta por Raich 69 ,
permite que la m edia aritmética, m edida de ten dencia centra l, explique el prom edio
simple de todos los valores que asu me la variable de esf uerzo fiscal; reconociendo que
su principal desventaja s ería que l os efectos que producen lo s valores extrem os sobre el
promedio simple del esfuerzo fiscal pueden afectar su resultado. De igual manera la
desviación estándar determina la distribución de lo s valores en relación con el promedio
simple del esfuerzo f iscal y el coeficiente d e variación como la relació n del p romedio
simple en el esf uerzo fiscal con l a desviación está ndar, am bas medidas de dispers ión.
En el caso d e los modelos econom étricos, propuestos prin cipalm ente por Sour 70 ,
resaltan el método de mínimos cuadr ados ordinarios co mo el m ejor es timado r lineal
i nsesgado, el método de los mínimos cuadrados g eneralizado s al elim inar la
heterocedast icidad y/o la autocor relación que se puede presentar en el m odelo de
mínimos cuadrados o rdinarios , y los m odelos para datos panel que permiten analizar
dos aspectos q ue forman parte d e la hete rogeneidad no observable, los ef ectos
individuales específ icos y los ef ectos tem porales.
Los modelos econométricos antes descritos c uantifican el interc epto de la ecuación o
coeficiente 𝛼𝛼 , como el esfuerzo fiscal autónomo e inde pendiente de las aportaciones
federales , y e l coeficien te 𝛽𝛽 o la pendiente de la ec uación, como el número de unidades
en que varía el esfuerzo fiscal cuando se increm enta en una unidad la s aportaciones
federales .
Donde l a finalidad de la econom etría es que la estim ación que se realice de l esfuerzo
fiscal se aproxim e al valor d el parám etro que se pretend e estimar y p ara ello, el
estimador ha de cum plir una serie de propieda des de acuerdo a la apl icación de los
métodos específ icos basados en la inferencia e stadística.
Entre las pr opiedades más im portantes , de los modelos econométricos , s e encuentran el
coeficiente de determ inación ( 𝑅𝑅 2 ) , que indica el porcenta je de variación de la variab le
dependiente ( 𝑌𝑌 ) que la r egresión del modelo puede explicar , y el co eficie nte de
correlac ión (r), que mide la relación o grado de asociación en tre la variable d ependiente
( 𝑌𝑌 ) y la variabl e explicativa ( 𝑋𝑋 ) .
69 Raich (200 1) , estudia el esfuerzo fiscal , por m edio del m odelo de est adís tica desc ript iva, com o el
p rom edio de la recaudación de los impuestos a la propiedad y los de rec hos por e l con su m o de agua, en
relación con el PIB estatal.
70 Sour (20 07 y 2004), a naliza el esfuerz o fisc al, a través del model o de m ínim os cua drados ordi nario s y
el m odelo pa ra datos panel , c om o la pro porc ión de los i ngre sos propi os en e l PIB m uni cipa l, m edido é ste
com o un pr oxy.
53
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Algunos de los problemas , más comunes, que se presentan son : l a het erocedasticid ad
que surge de man era más frecuente en la inf ormación de co rte transvers al (m iembros de
una población, de diferentes tamaños, en un m omento dado del tiempo) que en la
información de series de tiempo, donde el contraste de W hite es utilizado para su
detección , y la autocorrelación que rompe con el supuesto de no correlación del modelo
clásico , al presenta r una relac ión en tre dos o más observacion es en el térm ino de
perturbac ión, p ara detectar la auto correlac ió n se utiliza el estadístico d e Durbin –
Watson.
De acuerdo a lo anterior, los estim adores de los coef icientes de m ínimos cuadrados
ordinarios son insesgados y consistentes, pero no eficientes (ya no son los m ejo re s
estimadores linealm ente i nsesgados). Para lo cual debem os utilizar una metodología que
contemple el supuesto de heteroc eda sticid ad y/o que perm ita correg ir la auto correla ción,
como sería el caso de l método de los mínimos cuadrados g eneralizados .
Mientras que el m odelo de datos pan el, estudia la heterogeneidad mediante el aná lisis de
los efectos in dividuales específ icos y los ef ectos tem porales , a través del método de
efectos fijos o el m odelo de efectos aleatorios . E l dilem a se torna en cu ál es el m étodo
de estimación más apropiado con datos panel, u na de las pruebas m ás utilizadas es el
test de Hausm an que se emplea para sabe r si un estim ador es consistente o s i una
variable es o no relev ante.
Por lo tan to e l reto metodo lógico es inco rporar técn icas analí ticas m ás formales, d e
acuerdo a la i nformación y datos disponibles, para calcular el potencial recaudatorio y el
esfuerzo fiscal de los g obiernos loca les. Sin em bargo h ay que reconocer que requerimos
para esto, de datos por parte de los gobiernos locales, lo que im plica avanzar en la
rendición d e cuentas y transparencia en la obtención y dest ino de los recursos públicos ,
así como la urgente nec esidad de crear una d ependencia est atal que perm ita concentrar
la información h acendaria de los municip ios y elabo rar e estadísticas e información
hacendaria que permita la oportuna tom a de decisiones, por parte de los funcionarios
públicos respon sables de la finanza s públicas locales.
54
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Capítulo II.
La descentr alizació n fiscal e n México.
“Un gobierno central puede resolver mejor los problem as de estabilizac ión y
distribución; pero, en ausencia de lo que he llamado gobiernos locales, es muy probable
que existan seria s pérdidas de bien estar por la un iformidad del con sumo de bienes
públicos y el despilfarro técnico en su producción. ” Wallace E. Oates .
55
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
1. F ederalismo fiscal en México y el Sistema Nacional de Coordinación F iscal.
No obstante que la form a federal de gobierno fue establecida en México a partir de 1824
y reiterada en diversos ordenam ientos constitucional es subsecuentes, el fed eralis mo
mexicano ha sido una forma de organización política que n o ha podido consolidarse en
la realidad , debido a una multiplicidad de f actores de orden político, económico,
jurídico e institu cional.
En este sentido R owland y Caire (2001), señalan que se da :
U na lucha c onstante entre las fuerzas cen tralizad oras y descentral izadoras, en la que
ninguna de las dos ha podido lograr una do minación definitiva. Esto resultó en un efecto
“péndulo” entre los dos extremos e implicó la negociación con stante de la autonom ía
política y adm inistrativ a entre los e stado s y el gobierno central. (p. 2).
Uno de los principales problemas, que ha tenido que enfrentar el fede ralismo mexican o ,
es la enorme dispar idad entre los grados de desarrol lo de los distintos gobiernos locales
del país . Lo cual ha pro vocado que mientras alguno s gobiernos estatales y municipales
buscan una mayor libertad para poder competir eficientemente, otros sigan dependiendo
enormemente del gobierno federal . En este esquem a el sistema de d i stribución de
competencias , constituye la gar antía de la exist encia política de los e stado s mi e mb ro s y
de que las esf eras adjudicadas a cada orden de gobierno no serán invadidas. A demás de
que permite resolver, al menos en u na prim era instancia y p or la vía co nstitucional, el
problema de convivencia simultánea de dos o tres distintos órdenes jurídicos en un
mismo te rritorio.
No obstante lo anterior , e l marco constitu cional no h a sido del tod o suficie nte para la
determinación del arreglo fiscal entr e los di stintos órdenes de gobierno, lo que ha traído
consigo la necesid ad de estable cer convenios de colaboración f iscal , por parte del
gobierno federal con los gobiernos estatales . Sin embargo , los esquemas de
coordina ción fis cal y colabora ción adm inistrativ a anteriores a 1979, no fueron capaces
de eliminar el problema de la doble o triple tributación o concurre ncia fiscal, aspecto
que impulsó la n ecesidad de es tablecer m ecanismos de coor dinación fis cal más sólidos
y efectivos.
Es entonces cuando nace la idea d e crea r un Sistem a Nacional de Coordinación Fiscal
(SNCF), que fuera capa z de regular el sistem a tributario n acional ba jo reglas clar as y
objetivos específ icos para armonizar la polít ica fiscal, eliminando en la medida de lo
56
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
posible l a concurrencia impositiva y poder fortalecer las hacienda s públicas de lo s
distintos órdenes de gobierno.
Desde entonces y hast a ahora, el Sistema Nacional de Coordinació n Fiscal se ha
convertido en el principal instrum ento para regular l as relaciones f iscales
intergubernamenta les. Entendidas és tas como el conjun to de acciones basadas en las
relaciones entre la fede ración, los e stado s y los municipios 71 , con e l objetivo de
asegurar la estabilidad macroeconóm ica, la equid ad fiscal y l a eficiencia asignativa , que
son las tres fu nciones básicas que el estado debe de tener en la econo mía .
2. Coordinación del ing reso 72 , transferencias no condiciona das.
Se puede decir que la creación d el S istema N acional de Coordinación F iscal (SNCF ) ,
normado por la Ley de Coordinación Fiscal ( LCF ) 73 , y el esta blecim iento del i mpuesto
al valor a gr egado (IVA) en 1980 , en luga r del i mpu esto sobre ingresos m ercantiles 74 ,
son las dos reformas m ás importantes al sist ema f iscal mexicano en los últimos tiempos.
Lo cual obligó a modificar los procedimientos y los criterios para el pago de
participacion es federales, tran sferencias no condicionad as , a los e sta do s y la entrega de
é stos a los municipios (Colmenares, 1999).
“Con base en este sistem a el gobierno f ederal realiza l a recaudación a partir de las bases
impositivas m ás amplias, com o los impuestos so bre la renta ( isr ) y al valor agregado,
además de algunas otr as, como los ingresos por energía (petróleo y electricidad ),
comercio exterior, etc étera” (Sempere y Sobarzo, 1999, p. 433). De igual manera, los
aut ores, mencionan que los gobiernos esta tales delegaron s u capacidad recauda toria en
favor del gobierno federal, debido principalmen te a las diferencias fiscales entre las
entidades federa tivas de escaso crec imiento económ ico, a cambio de rec ibir
participacion es federales (ram o 28).
De acuerdo a lo anter ior, las potestades tributar ias de los gobierno s estatales se
redujeron prácticamente al impuesto sobre la nómina y otros impuestos pequeños, en
71 Aunqu e los estado s son libres para regular las relaciones fiscales entre sus municipios, el marco general
de relación intergubernamental se encuentra señala do en la Ley de Coordinación Fiscal a nivel federal.
72 Se rese ña e n Rom o de Viva r y Cha uca (2007a ).
73 El 22 de dic iem bre de 1 978 se prom ulgó la nueva Ley de Coordinación Fiscal, aunque ser ía hasta 1980
cuando entraría en vigo r, der ogan do a l a ant eri or L ey de 1953.
74 La coordinación fiscal, hasta antes de 1 980, se basab a en el impuesto sobre ingresos mercantiles y en
las participaciones sobre impuestos especiales.
57
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
relación a su cuantía, mientras que los gobiernos municipales mantuvieron su principal
fuente de ingresos, que es el im puesto predial, véase el sigu iente cuad ro .
Cuadro : I I.1. Impuestos por nivel de gobierno .
Nivel de
gobierno .
Tipo de impuesto .
Federal .
Impue sto s obre la re nta de las personas físicas .
Impue sto s obre la renta de las empresas .
Impue stos al com erc io ext erior .
Impue sto al va lor agr ega do .
Impuestos especial sobre producc ión y servi ci os .
Impue sto s obre aut om óviles nuevos .
Estatal .
Impue sto s obre hospe daje .
Impue sto s obre nóm inas .
Impue sto s obre loterí as, rifas , conc ursos , sorte os y jueg os per mit idos .
Impue sto loc al sobre tene ncia o us o de vehíc ulos .
Impuestos especiales a la producción y servicios .
Impue stos a dic ional es:
enaje naci ón de biene s inm ueb les ;
adqui sici ón de bi enes inm uebl es ;
remuneraciones al tr aba jo pers ona l;
ejerci cio de p rofesi one s y ho norari os ;
inst rume ntos públ ico s y opera cione s cont ract uale s ;
im puestos di rec tos dive rsos ; y
otros .
Municipal .
Impue sto s obre la pro pieda d .
Impue sto s obre trans ferenc ias de bi enes inm uebles .
Impue sto s obre el desarrollo inmobiliario .
Impuesto sobre la indu stria y el comercio .
Fue nte : C abrer a y Loza no (2008).
En 1980 las participa ciones feder ales se constituyeron c on la creación del Fo ndo
G eneral de P arti cipac iones (FGP), que representó el 13% de la R ecaudación F ederal
P articipab le (RFP ) 75 , porcentaje resarc itorio al introd ucir el im puesto al valor a gregado,
en el que se tra tó de garantiz ar los recursos que recibían ant eriormente con el impu esto
sobre ingresos m ercan tiles (ver cuadro II.1 ).
De las modificaciones p osteriores , al S ist ema N acional de Coordinación F iscal y la L ey
de Coordinación Fiscal , hay dos c ambios que se refieren a la distri bución de las
participaciones (Colmenares, 1999):
El prim ero realizado durante 1988 y 1989 , con una nueva distribución del
Recaudación Federal P articipable , donde se asignó directamente el 30% d e la
recaudación del impuesto al valor a gregado a la entidad que le corres pondía , más
una participación s imilar a la del añ o anterior , calculada sobre un fondo ajustado.
El intento del fondo de ajust e “no funcionó porque el sistema de administración del
IVA compartido ent re las entidad es, el Distrito Federa l y la S ecretarí a d e Hacienda y
75 Se integra con los impuestos federales y los derechos de extracción petrolera y m inería.
58
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Crédito Pú blico , g eneró inefici encias en t érminos de con trol de la r ecaudación, a sí
como de aprovechamiento óptimo de su potencial recaudatorio” (p. 420) . Esta falla
“del sistema desalenta ba a las entidades q ue habían realizado un esf uerzo
administrativo importante y generó graves dis torsiones en términos de equidad. Por
ello se decidió c ambiar este si stem a agotado , por el de una administración
centralizada d el impuesto, que se compen saría con la descentrali zación de o tras
facultades, com o la de fiscalización, que permitirían hacer m ás eficiente la
coordinación administrativa global y más equitativo el sistema de distribución de
participacion es” (p. 420).
El segundo, “en 1990 se aprueba d esvincular las part icipaciones de la recaudación
del IVA” (p.422) , y se centraliza normativam ente en el gobierno federal. “La
filosofía de cambio propuesta en la fórmula fue la de concretar uno de los
fundamentos del federal ismo fiscal, comp ensar mediante transf erencias no
condicionadas 76 la desigualdad fiscal estructur al entre las entidades , contribuyendo
con un mínimo de recursos al adecu ado funcionamiento de la adm inistración pública
de las entidades de m enor tamaño” (p. 423).
A partir de 1991 entró en vigor una nueva fórm ula de reparto 77 en la que se
incluyero n tres cri terios : p oblación de cada entidad, dinám ica y estruct ura de los
impuestos asignabl es y un componente compensatorio.
Es im portante seña lar q ue el com portam iento y desarrollo de la R ecaudación Federal
Participable obedece principalm ente a tres elem entos:
L a evolución de la econom ía, ya que la c aptación de r ecu rsos por m edio de
impuestos (impuesto sobre la r enta, impu esto al valo r a gregado, impuest o
e special sobre producci ón y s ervic ios , entre otros) y derechos , depende de la
etapa del cic lo e conómico en que nos encontremos;
D el me rcado petro lero a nive l intern aciona l ; y
D e la efectividad de la polít ica fisc al implem entada po r el gobierno f edera l y el
Congreso de la Unión.
En el cuadro siguiente se puede observa r la evolución del Fondo G eneral de
P articipacion es , desde su creación hasta el año 2008 , que es el periodo de análisis de la
investigació n de la tesis doctora l .
76 Participaciones federales (ram o 28) .
77 S e desa rrolla en el siguient e a parta do.
59
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Cuadro : I I.2. Evolución del Fo ndo G eneral de P articipaciones (1980-2008).
Año .
RFP.
Observaci ones .
1980 .
16.89% .
El fondo se in teg ró por lo s siguie ntes conce pto s: 13. 0% equi val ente a las
participaciones de 1979; 1.58% de los impuestos estatales y municipales
deroga dos co n la introduc ció n del IV A; 0.35 % gast os de ad mi nistra ción; 0 .69% a
e stado s donde se extr ae pet róle o por c once pto de i
ngres os petrol ero s; 1.27%
correspondiente a los imp
uestos de roga dos d e acuer do al si stem a de a limenta ción
n acional.
1981 .
16.94% .
Se aña dier on al fondo 0.02% po r conc epto de sus pens ión del c obro de tra nspo rte
y 0.03 % po r conc eptos der ogados del IVA.
1982 .
17.44%* .
Para los e stad o s coordina dos en de rech os se adi ciona el 0.0 5% de la RFP.
1983 a
1987 .
16.98% .
17.48%* .
Se adicion aron al fon do 0.02% por dejar de g ravar a e s tad o s y muni cipios l as
acti vidades de profe sioni stas y 0.02% por la recaudación de poz os artes anos en el
Distrito F ed er al .
1988 a
1989 .
17.23% .
La integración del fondo se da con el 30% de la recaudación del IVA obtenida en
la entidad , más un fo ndo aju stado ,
me nos devol ucio nes de l a RF P atribui da s a los
e stado s.
1990 .
18.26% .
Se confor ma con el 17.23% más un fondo ajust ado m enos devol ucio nes de la R FP
atribui das a los e stado s má s la coord in ación de derec hos de 28 e stado s , agr egando
1.03% del f ondo fina nciero co mpl ement ario: (0 .5% R FP + 3 % FG P)/RFP .
1991 a
1995 .
18.51% .
19.01% *.
A l fondo se le añadió el 0.25% de la reserva de contingencia, y se increm enta en
0.5% el fon do pa ra aq uell as e ntidade s c oordi nadas e n m ater ia de derec hos.
1996 a
2008 .
21.66% .
22.66%* .
S e confor mó por un 20% de la r ecau dación f eder al p articipable, más 1% de la
RFP para el fondo de f ortale cim ient o munic ipal ( FFM ) , más 1% de la RFP para
las entidades coordinadas en derechos, más 0.25% RFP de la reserva de
contin genci a, m ás el 0.136% de la RFP del fo ndo pa ra m unicipi os f ronte rizos y
maríti
mos, más el equivalente 0.02% de la RFP por el derecho adicional por
extracción de petróleo y el equivalente a 0.25% de la RFP por participaciones en
el IEPS y ot ros i ncenti vos económ ic os.
A
pa rtir
de
2009 .
22.66% .
Se int egra c on la m ism a pondera ció n que el anterior, con la diferencia en la
modificación de la d istribución del FGP y del FFM, así como la inc orporación de l
fondo d e f iscalización con el 1.25% de la RFP y que integ ra el 1% de la R FP para
los e stado s co ordina dos e n de rechos y el 0.2 5% de l a reserva de contingencia.
* Estado s coor dina dos e n de rechos.
F uente : e laboración propia.
2.1. Las participaciones f ederales dist ribuidas a los e stados.
Las entidades f ederativas se sujetaron a la regla de n o cobrar contribuciones en su
ámbito y el de sus municipios, que resul tasen similares o análogas a las que tenía
establecidas la federación. A simismo, existió el com promiso de no establecer nu evos
gravámenes que tuv iesen esa caract erística.
En reciprocidad al compromiso asumido por las entidade s f ederativas, é sta s perc ibirían
participacion es derivadas de la rec audación que o btuviera la federac ión, a través de la
figura de las participaciones f ederales (transf erencias no cond icionadas).
Desde el año de 1996 a 2007, el Fondo G eneral de P articipaci ones ( FGP ) se constitu ye
con el 20% de la Recaudación F ederal P articipable (RFP ) que obtenga el gobierno
federal por el cobro de todos sus impuestos, así como por los derechos sobre la
60
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
extracción de petróleo y de minería, disminuidos con el total de las de voluc iones por los
mismos conceptos.
El Fondo General de Part icipaciones se dist ribuirá conf orme a los sigu ie nte s criterios 78 :
E l 45.17% del mismo, en proporción directa al núm ero de habitantes que tenga
cada entidad en el e jercic io de que se trate;
E l 4 5.17%, en proporción directa a la d inámica y estructura de los im puestos
asignables ( im puesto sobre automóviles nuevos, impuesto sobre tene ncia o u so
de vehículos y el impuesto e special sobr e producción y s erv icios ); y
E l 9.66% restante, en un componente compensator io que se distrib uirá en
proporción inversa a las part icipaciones por habitante que tenga cada entidad,
éstas son el resultado de la suma de las participa ciones a que se ref ieren lo s dos
criterios anterior es .
De acuerdo a lo anter io r, se pued e establecer qu e en la década de los ochentas, la
distribución del F ondo G eneral de Participaciones buscó estim ular el esfuerzo fiscal de
los gobiernos locales y a partir de 1991, se reparten d e acuerdo a los tres crite rios
señalados: el primero redistributivo, el segundo resarcitorio y el tercero es el inverso de
los dos anteriores.
Para el año 2008 se m odifica la fórmula y l os co eficientes de dis tribución p ara estimular
el esfuerzo fisca l de los gobiernos estatales y m unicipales mediante la incorporación del
crecimiento econ ómico y el esfu erzo recaudator io local .
En el periodo analizado (1999 - 2008) las part icipaciones fed erales (ramo 28) ,
transferencias no cond icionadas, que se distribuyen a los gobiernos estatal es a través de
la Recaudación F ederal P articipa ble , quedan com parativamente de la siguiente manera
(ver cuadro II.3) :
78 Los cri teri os y la nue va fórm ula de dist ribuc ión del F ond o Gene ral de Pa rtici pacio nes (FGP) son
establecidos en el año de 1991, lo que se establece en 1996 es la conf ormación del FG P con el 20% de la
R ecaudación F ederal P articipable.
61
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Cuadro II.3 . Participacion es (ramo 28) , transferenc ias no cond icionadas
(1996-2008).
Transferencia
Criterios de asignación.
1996 - 2007 .
2008.
Fondo
General de
Participacio -
nes (FGP).
El 20% d e la RFP se distr ibuirá
conforme a la siguiente fórmula y
criterios : e l 45.17% en pro porción a lo s
habita ntes que te nga cada enti dad en el
ejercicio de que se trate; el 4 5.17%, en
relación a la dinámica y estructur a de los
impue stos as igna bles; y el 9.66%
resta nte, e n un c ompone nte
com pensator io e n prop orci ón in versa a
las dos anteriores.
El 20% de l a RF P se asi gna consi dera ndo
en primer lug ar la participación d el año
2007 y luego se di stri buye e l i ncrem ento
entre 2007 y el año actual ( t) de acuerdo
con: el crec imi ento ec onóm ico (60% ) y
el esf uerzo reca udat orio ( 30% prom edi o
de los tres años y 10 % última cuenta
pública oficial) , tomando en
cuenta la
poblac ión e n ca da Est ado.
Fondo de
Fortalecimien
- to Municipal
(FFM).
Corresponde al 1% de la RF P y se asigna
tom ando en c uent a la evol ució n y el
nivel de reca udaci ón de l impue sto
predia l y de los dere chos de agua e n cada
Estado.
Corres ponde al 1% de la RFP, se asigna
por la participación del año 2007 y se
distribuye el c recimiento 2 007 y el año
(t) con: la recaud ación del predial, los
derechos
de ag ua y l a pobla ción e n cada
m uni cipio.
Fondo de
Coord inación
en Derechos.
El 1% de la RFP se distribuye en
relación a la dinámica de los impuestos
locales de agua y predial.
En el añ o 2008 s e tr ansf orma n en el
Fondo de Fiscalización (FOFIE).
Reserva de
Contingencia.
Confo rma do por el 0.25% d e la RFP se
asigna de la entidad menos afectada a la
más afectada, comparando las
participaciones del FGP+FFM del
ejerci cio co n el mi smo monto e n 1990
actualizado por el crecimiento de la RFP.
Fondo de
Fiscalización
(FOFIE).
Confo rma do por el 1 .25% de la RFP. S e
asigna para las entidad es conforme al
mont o
que rec ibió en e l año 200 7 por
conce pto de c oor dinaci ón de derec hos y
por la r eserva de cont inge ncia . El
creci mie nto del fondo e ntre 2007 y el
año actual ( t)
, se asigna teniendo en
cuenta: el PIB, el valor de las mercancías
embargadas o asegur adas, la rec auda ción
del ré gim en de c ontri buyent es
intermedios y la pob lación.
Fondo p ara
municipios
fronterizos y
marítimos.
EL 0.13 6% de l a RFP, para 39 m unic ipios p or don de s e im porten o ex porte n
mercancías. Se distribuye teniendo en cuenta la participación del año anterio r y la
recaudación del predial y d e los derechos de agu a en cada m uni cipio.
Derecho
adici onal p or
extracción de
petróleo.
Se integra por el 3.17% del derecho adicional sobre la extracción de petróleo. Se
distri buye entre 7 ayu ntam ientos de los m unic ipios coli ndant es c on la fr onte ra o
litorales por los que se r ealice materialmente la salida de dichos pr oductos (equivale
al 0.02% de la RFP) .
Impuesto
especial sobre
producción y
s ervicios.
El 20% de lo c aptado po r los bienes de cerv eza, be bida s re fresca ntes, a lc ohol, bebida
alcohólicas; y el 8% de la recau dación por tabacos labrados. Esta par ticipación se
distribuye en función del porcentaje que r epresente la enajenación de cada uno de los
bienes en cada
entidad federativa dentro de la enajenación nacional (equivale
aproximadamente al 0.25% de la RFP).
Incentivos
económicos
por l a
recaudación.
El 100% de lo que re cabe n lo s esta dos por e l ISTU V y el ISA N, adem ás el impue sto
por c oncept o d e régi m en de pe queños co ntribuye nte s y ot ros i ncent ivos econ ómi cos.
Fuente : e laboración pr opia.
62
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
2.2. Las participaciones f ederales y es tatales distri buidas a los m unicipios.
La Ley de Coordinación Fiscal (LCF) , establece la obligatoriedad de que los gob iernos
municipales deben re cibir al menos 20% de los ingresos federales , que reciben los
e stado s coordinados con la federación en materia tributaria (ver cuadro II.4) . Sin
embargo, a diferenci a del mecanismo de re parto entre federación y e stad o s, no existe
una fórmula única de reparto entre estados y m unicipios, p ues cada entidad federativ a
establece sus propios c riterios a trav és de sus leg islaturas locales, as í como los m ontos y
plazos que an ualmente se determ ine n.
Cuadro : I I.4. Ingresos mun icipales a tra vés de participacion es federales
(1996-2008).
Transferencia .
Participaciones que reciben los
municipios de forma directa de la
federación .
Participaciones que reciben los
munic ipios a travé s de los gobiernos
estatales .
Fondo Genera l de
Participaciones
(FGP).
Cuand o m enos el 20% del FGP que
reciba la entidad.
F ondo de
F ortalecimiento
M unicipal (FFM) .
El 100% del FFM que recibe el Estado.
Fondo de
coordinaci ón en
d erechos (1% de
la RFP) o FO FIE
(1.25% de la RFP)
a par tir de 20 08 .
El 0.44 % de la RF P a ent ida des
federa tivas que se coo rdine n en m a teria
de dere cho s y s erá di stri buid o
confor me a los re sulta dos obt eni dos en
el prog ram a para el re orde nam ient o del
com ercio ur bano .
Fondo p ara
municipios
fronterizos y
marítimos .
EL 0.13 6% de l a RFP , p ara 39
muni cipi os por donde se i m porten o
exporten mercancías.
Derecho adicional
por extracción de
petróleo .
Se int egra por e l 3.1 7% del de rech o
adicional sobre la extracción de
petróleo .
Se distribu ye entre 7
ayunta mi entos
de los m unici pios
colindantes con la frontera o litorales
por los que se realice materialmente la
sali da de di cho s pro ductos .
Impuesto especial
sobre pr oducción
y s ervicios ( IEPS).
Po lo m enos el 20 % de l IEP S que
reciba la entidad.
Incentivos
económicos por la
recaudación .
Al m enos el 20% de lo que
corresponda al Estado por los ISTUV e
ISAN
. El 90% de las multas federales
no fisca les que recaude n los
muni cipi os. 80% por l a insc ripc ión a l
registro f edera l de c
ausant es de los
peque ños c ontri buyent es, e ntr e otr os.
F uent e : e laboración propia.
63
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
El decreto legislativo 79 que establece las transferenci as, de los gobiernos federal y
estatal, que corresponden a los municipios del Estado de Michoacán de Ocampo, tiene
por objeto regular las actividades fiscales de la entidad y sus ayuntam ientos. Al
establecer las bases d e cálculo para la distribuc ión de las participa ciones tri butarias y de
otros ingresos f ederales y estatales, así com o distribuir dich as participac iones entre los
municipios de la en tidad para el ejer cicio fiscal que co rresponda.
Se estipula en los decretos legislativos que con el m onto de las participaciones
cor respondientes a los m unicipios, se establecerá un Fondo Único (FU) con el
equivalente a las proporciones siguientes:
E l 20% de lo que corresponda a la entidad en el Fondo General de
P articipacion es 80 , en las participaciones por concepto del impuesto especi al
sobre producción y s ervicios, en los incentivos por la recaudación qu e se
obteng a en el terr itorio estatal d el im puesto sobre au tomóv iles n uevos y del
impuesto sobre tenencia o uso de v ehículos ;
El 100% del Fondo de Fomento Municipal; y
E l 80% de los ingresos que percibe el Estado del im puesto sobre loterías, rifas,
sorteos y concursos (impuesto estatal).
De acuerdo a los decreto s legisla tivo s , la distribución del Fondo Único de
participacion es 81 , se realizará confo rme a los siguiente s criterios :
E l 45%, en función al número de h abitantes de c ada mu n icipio;
E l 45%, en función del grado de desarrollo relativo de cada m unicipio , el
coeficiente se cuantific a por medio de los parámetros siguientes : s uperf icie
territorial, densidad de población en el año anterior, número de localidades,
importe de la rec audación de der echos de alum b rado público en el año anterior,
e importe absoluto de las participacio nes pagadas en el año p recedente ; y
E l 10%, en proporción inversa a la participación por habitante, de la suma de las
dos partes anteriores 82 .
79 Ya que la Ley de Coordinación Fiscal en la entidad se pu blica en el Periódico Oficial del Estado e l 31
de dic iem bre de 2011, por lo que ca da añ o tenía que e mi tirse u n dec reto pr opuest o por el Eje cuti vo y
aproba do por e l H. C ongres o del Estad o de M ichoacá n de Oca mpo.
80 Solamente dos estado s (Hid algo y M orel os) de la Rep úbl ica M exica na, oto rgan a sus muni cipios una
participación del 25% e n el F GP, el IE PS, el ISTUV y el IS AN.
81 Los coe ficie ntes result an de di vidi r la sum a de los parám et ros de ca da m unicipi o , entre la suma de los
parám etros de todos l os muni cipios .
82 La distribuc ión utilizada con esto s criteri os se realiza desde el año 1991 .
64
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
3. Coordinación del gasto 83 , transferencias cond icionadas.
La descentraliz ación del gasto o gasto federa lizado hacia los gobiernos estatales y
municipales , antes de l as aportacione s federales (r amo 33 ) , se realizó principalmente a
través de convenios 84 celebrado s entre las diferent es dependen cias del gob ierno fed eral
y los e stado s, en el que la responsabilidad de l gasto se descentr aliza a los gobie rnos
locales, dond e se comprom eten a comprobar el g asto y a fiscalizar su ap licación.
No obstante, a lo anterior, las decisiones siguier on siendo centralizadas por el gobierno
federal y las d ependencias federale s son las resp onsables de su ejer cicio, lo que hace del
proceso de descentr alización, solamente un mecanismo de desconcentración de l gasto .
Lo anterior queda de manifiesto en Itur ribarría (2003), quien afirma que el proceso de
descentralización en México ha si do más bien un proces o de desconcentr ación del
gasto, más allá de ser un proceso de descen tralización fi scal com pleto (ingresos y
gasto).
De 1983 a 1997 el gasto federalizad o fue producto de la discrecionalidad del gobierno
federal , en el m anejo del presupuesto d e egresos de la federac ión . Así como de la
negociación sobre la asignación y distrib ución d e los recurs os para su autorización , por
medio del cabildeo entre las diferentes fuerz as política s que integran la Cám ara de
Diputados a nivel federal .
A partir de 1998 se avanza en l a federalización del gast o con la creaci ón del r amo 33 85 ,
aportaciones f ederales, en donde los convenios pierden fuerza y los recursos q ue se
transferían a los gobiernos locales , se distribuyen a hora por medio de criterios y
fórmulas establec idas en la Ley de C oordinación Fiscal (LCF) . Donde las aportaciones
fede rales , tienen un cará cter compensatorio al atacar el rezago y necesidades en m ateria
de salud, educación, infraestructu ra, desarrollo social, entre otros.
Colmenares (1999 , p. 427 ), señala que “en 1998 s e decide inte grar e institu cionalizar l as
responsabil i dades transferidas, creando el R am o 33 de l Presupuesto de E gresos”. “El
R amo 33 se crea con cinco fondos en 1998 y se amplía a siete en 1999. Se trata de
recursos federales co ndicionados, cu ya fiscalización directa la real izan las autoridad es y
83 Se reseña en Rom o de Vivar y Cha uca (2007a ).
84 En el presupuesto de egresos d e la federación para los ejerc icios fisc ales de 1995, 199 6 y 1997 , se
util izaron los conve nios de de sarr ollo s ocia l.
85 A la fec ha toda vía exi ste n algu nos co nveni os de descentralización en materias de turismo y
com unicac iones .
65
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
los congresos locales, pero sujetos a la norm atividad y supervi sión federales mediante
convenios especia les”.
Como se mencionó en el párrafo an terior, el r amo 3 3 se inició en 1998 co n cinco fondos
de aportaciones f ederales :
I Fondo de Aportaciones para la Edu cación Bás ica (FAEB );
II Fondo de A portaciones par a los Servicios de S alud (FASSA );
III Fondo de A portaciones para la In fraestructura Social ( FAIS );
IV Fondo de Aportaciones para el F ortal e cimiento de los Municipios y de las
demarcaciones t erritoria les del Distr ito Fede ral ( FORTAMUN - DF ); y el
V Fondo de Ap ortaciones M ú ltiples ( FAM) .
A partir d el año 1999 se establecieron el :
VI Fondo de Aportaciones para la Educación Tecnológica y de A dultos
(FAETA) ; y el
VII Fondo de Aportaciones para la Seguridad P úb lica (FASP ), ver cuadro II.5.
Cuadro : I I.5. Pr oceso para la conformación del ramo 33, aportaciones federal es
para entidad es federativas y mun icipios.
Antes de pasar a l siguiente apa rtado, es necesar io precisar tr es cuestiones básic as sobre
las aportacio nes federales, transferencias cond icionadas:
Primero, hay qu e ubicar el ramo 33 (aportaciones fed erales) como un
instrumento que tiene el gobierno federal para la distribución de recursos, debido
1992 1996 1997 1998 1999
FAETA
C O N ALEP
IN EA
DI : desay u n os escol ares
C APC E : Inf rae stru ctu ra
E du cati v a
F O RTAMUN DF
FOR TAM UN
FAM
F AM
FAS P
PNSP
AC DI S
FA SSA
F A SSA
R ecu rsos del
R am o 26*/
Com pon en tes del ram o 33
Fu en te: O rteg a (2004)
R eal i z adas por C on v en i os de Des cen tr al i z aci ó n
F AIS
FAI S
Creaci on del R am o
33
F o r t a le c imie nt o
del R am o 33
Acc i on es de Descen tral i z aci on
AN M B ED
F A EB
FAEB
*/ I n cl u y e el 65% del F on do de Desarr o l l o Mu n i ci p al para l a con f orm aci ón del F ISM; así com o tam bi én , el 10 % del Prog ram a de Pri o ri daes E stat al es para el FISE
66
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
a que éste form a parte de la estruct ura programátic a del pr esupuesto de egresos
de la federación, por medio del cual los gobiernos de los estados y m unicipales
reciben recursos por transferencias procedentes del gobierno federal y cuyo
destino específ ico es el gasto soc ial y de inversió n.
Segundo, las aportacione s federales tienen carácter com pensatorio, d ebido a que
la asignación de recu rsos se reali za en la may oría de los casos 86 , en pr oporción
directa a los rezagos y necesidades que tienen los gobiernos estatales y
municipales en materia de salud, educación, in fraestructura , desarrollo social,
entre otros .
Tercero, hay que señalar que las apo rtaciones f ederales que se distribuy an a los
gobiernos locales, de ac uerdo a la Ley de Coordinación Fisc al, serán ejercidas y
administradas co nforme a la norm atividad del gobierno federal, sin embargo los
gobiernos estat ales y municipa les, según sea e l caso, deber án de registrar las
transferencias con dicionadas com o ingresos indirectos en el rubro de
aportaciones f ederales.
3.1. Las a portaciones 87 federales distribuidas a l os e stados.
Con la incorporación del ca pítulo quinto en la Ley de Coordinación Fiscal ( LCF ), el
gobierno federal tra nsfiere , a los gobiernos estatales y m unicipales, recu rsos por
concepto de aportacione s federales ( r amo 33 ) 88 , los cu ales están co ndicionado s en su
aplicación y cumplimiento a los objetivos y lineamientos que señale la federación.
Como lo señala Sour y Orteg a (2008):
E l ramo 33 no es un program a anual de la federación, es un ramo presupuestario por lo
que todas las entidades f ederativas deberían con tar a nivel de ley con una legislac ión
clara y perm anente sobre los fo ndos de aportac iones federales, que regule su
incorpo ración en el presupuesto y reflejar dichos recursos tanto en la l ey de ingresos,
como en el presupu esto de egresos estatales. (p. 20).
Lo anterior, se deb e a la estrecha relación y coo rdinación que se requiere tene r en los
ingresos y egresos, para el co rrecto eje rcicio y comprobación del ga sto ante lo s
86 La asi gnació n de rec ursos de cada fond o, que c onforma e l ramo 33, tie ne sus pr opia s fórm ulas y
crite rios para s u di strib ució n, así com o la n orm ati vidad es pec ífica en el des tino y apli caci ón de rec ursos .
87 Transf ere ncias condi ciona das (ramo 33) .
88 Este se aplica por primera vez en el presupuesto de egresos de la federació n en 1998.
67
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
congresos locales, a sí como transpar entar su ma nejo y que los gobiernos subnacionales
r ealicen la rendición de cuentas ante la población.
Como se señaló en el apartado an terior , a p artir de 1999 los fondos de aportaciones
empleados son siete , e n el cuadro siguiente s e presentan los criterios de distribuc ión y el
destino de los recur sos de ca da fondo del ramo 33.
Cuadro : I I.6. Aportaciones (r amo 33 ), transferencias condicionadas (1999-2008),
distribución y destino de recursos .
Fon do .
Distribución de recursos .
Destino de los recurso s .
FAEB .
Se basa en el número de escuelas y la
plantilla de personal.
Salarios, materiales y suministros .
FAS SA .
Se basa en la infraestructura médica y
la pla ntill a de pers onal . Inco rpora u na
parte de equida d.
Salarios, materiales y suministros .
FAIS.
El 2. 5% de la RFP y se asigna
medi ante una fórm ula que conside ra
criterios de pobreza ex trema.
Infraes truct ura e n servi cios públicos
básicos en áreas marginadas (agua,
drenaje, luz, etc.) .
FORTA MUN - DF .
El 2. 35% de la RFP se asigna a los
muni cipios y el 0. 2123% de la RFP al
Distrito Federal y sus demarcaciones
territ oriale s, en f unción del núm ero de
habitante s.
Prioriza el cu mplimiento de
obligaciones financieras.
FAM .
El 0.814% d e la RFP. No existe re gla
establecida previamente; se define en
cada presupuesto de egresos
de l a
federación .
Ayuda aliment aria y social para
población en pobreza extrema.
FAETA .
Se basa en el número de escuelas y la
plantilla d e personal.
Salarios, materiales y suministros .
FASP.
Se fija anualmente la fórmula y se basa
en el número d e habitantes e
indicadores de delincu encia.
Recursos humanos e infraestructura
para la lucha contra la delincuencia.
F uente : e l aborac ión propia.
De los siete fondos de aportaciones federales , cinco son ap licados direct amente por las
dependencia s federales en las entidades federa tivas y los dos r estantes por los gobi ernos
locales 89 , a saber : el Fondo de Aportaciones pa ra la I nfraes tructur a S ocial ( FAI S ) y el
Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios y de las
demarcaciones terri toriales del Distr ito Federal (FOR TAMUN - DF).
Al institucionaliz arse las aportacione s federales (ramo 33) , al inco rporarse a la L ey de
Coordinación F iscal , las entidades f ederativas también lo deberían de hacer, con una
normatividad que permita seguir el cam ino que to man los recursos federales hasta llegar
al nivel m unicipa l . Donde se regule, por parte del gobierno estatal, el destino y
distribución de los recursos, de los dos fondos, que aplican los gob iernos municipales .
89 En los siguientes apartados se desarrolla el FISM (proveni ente del F AIS) y F ORTAMUN - DF , por ser
los únic os fon dos que s on apli cados po r los gobi ernos munic ipale s .
68
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
En este sentido , el Gobierno de Mich oacán estaría ob ligado a establecer p or ley , el uso y
aplicación de los recu rsos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social y el
Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios y de las
demarcaciones terri toriales del Dis trito Federal . Así como las normas que det erminen
las relaciones int ergubernam entales para la ent rega de estos recu rsos a los gobie rnos
municipales, permitiéndo les a éstos, la posib ilidad de plan ear sus ob ras y acciones con
oportunidad y dis minu ir la discre cional idad d el G obernador en el manejo de estos
fondos.
Si n embargo en el Gobierno del Estado , los recursos del Fondo de Aportaciones para la
Infraestructura S o cial y el Fondo de Aportaciones para el F ortalecim iento de los
M unicipio s y de las d em arcaciones territo riales d el Distrito Federal , se les otorga un
tratam iento sim ilar a l de un p rogram a anual, es de cir, su regulació n sólo tiene v igenc ia
en un ej ercicio f iscal.
Con lo cual el r amo 33 90 se coloc a en el nivel inferior de la norm atividad, donde la
aprobación del presupu esto de egresos est atal por el C ongreso del Estado o la
publicación de acuerdos por parte del Eje cutivo E statal pueden cam biar “año con año
las reglas de adm inistración, aplicac ión y fis calización de los recursos del r am o 33 . Este
hecho genera ince rtidumbre y d escontrol en el ejercicio y fiscalización de est os
recursos” (Sour y Ortega, 2008, p. 20 ).
P or lo que el Gobierno de Michoacán , desde el año 1999 y hasta 2008, asignó los
recursos del Fon do de Aportaciones para la Inf raestructura Social y el Fondo de
Aportacione s para el Fortalecim iento de los Municipio s y de las demarcaciones
territoria les del Dist rito Federa l a sus ayuntamientos a través de los acu erdos anual es ,
por los que el E jecu tivo E statal da a conocer la f ó rmula , variables y m etodología para la
distribución de los mismos. A sí co mo las asig naciones res ultantes de la ap licación d e
dichas fórmul a s entre los m unicipios d el Estad o , ya que la Ley de Coordinación Fiscal
del Esta do de Michoacán se pub licó en el P eriódico O ficia l del Esta do el 31 de
diciembre de 2008 y entró en vigor el 1° de enero del año 2009.
La Ley de Coordinaci ón Fiscal del Estado , es en término s generale s igual al contenido
de los acuerdos administrativos anuales emitidos po r el Ejecutivo E statal para l os
diferentes fondos de aportaciones federa les que reci be la entidad. Adem ás de incorporar
90 L os fon dos de aport acio nes que se tran sfier en a l os m unic ipi os (FISM y F ORTAM UN - DF).
69
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
algunos elementos que se omitieron en los acuerdos anuales 91 , pero que fueron
normados por la Ley de Coordinación F iscal a nivel federa l .
3.1.1. Fondo de Aportaciones para la Infraestructura S ocial.
El Fondo de Aportaciones para la Infraestructura S ocia l (FAIS ), se divid e, a su vez, en
dos fondos:
El Fondo para la I nfraestructura S ocial Estata l (FISE) ; y
El Fondo para la Infraestructura S ocia l M unicipal (FISM).
Los recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social , gasto
federalizado , por una cantidad equivalente pa ra efectos d e referencia al 2.5% d e la
R ecaudación F ederal P a rticipab le (RFP) , se distribuy e de la siguiente m anera :
A l Fondo para la Infraestructur a Social Esta tal el 0.303%; y
A l Fondo para la Infraestructura Social Municipal el 2.197%.
E n donde los recursos de ambos, deberá n ser utilizados para benef iciar a los sectores de
la población qu e se encuentran en re zago social o p obreza extrema en su localidad.
La asignación del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura S ocial se determinará
cada año en el p resupuesto de e gr esos de la f ederación y se e ntregará “m ensualmente en
los primeros d iez meses del año p or partes iguales a los Estado s por conducto de la
Federación y a los Mun icipio s a través de los E stados” ; los recursos qu e se distribuy en
e ntre los municip ios se realizará de a cuerdo con las dispos iciones estable cidas en la Ley
de Coordinación F iscal y conforme a la normatividad de la entidad federativa (artículo
32 de la LCF ).
Los recursos d el Fondo de Aportac iones para la Infraestructura S ocial , se aplicará n
exclusivam ente al financiam iento de infraest ructura socia l en m ateria de “agua potable,
alcantar illad o, drenaje y letrinas, urbaniz ación m unicipal , electrif icación ru ral y d e
colonias pob res, infraestruc tura básica d e salud, inf raestructur a básica educ at iva,
mejoramiento de vivienda, caminos rurales, e in fraestructura p roductiv a rural” para el
caso del Fond o de Infrae structu ra Social M unic ipal ; y para “o bras y acciones de alc ance
o ámbito de beneficio regional o intermunicipal” en el caso del Fondo de Inf raestructura
S ocial E statal (a rtículo 3 3 de la LC F ).
91 Se desarrollan m ás adelante.
70
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
En el caso del Fondo de I nfraestru ctu ra Social M unicipal , los municipios podrán hacer
uso de hasta un 2% para la implementa ción de un programa de desarrollo ins tituciona l.
E l cual será convenido por la S ecreta rí a de Desarrollo Soci al (SEDESO L), por parte del
Ejecutivo F ederal, el Gobernador del Estado y el Presiden te M unicip al.
De manera adicional , los gobiernos municipales y estatales obtendrán hasta un 3% del
Fondo de Infraestructura Social M unicipal y Fondo de Infraestructura S ocial E statal ,
respectivamen te, para gastos indirec tos relacionado s con la infraestructura social, d on de
deberán inform ar sobre los montos que recib an las obras a realiz ar, su ubicación , meta s
y beneficiarios. Además de promover a cciones de contra loría social entr e los
beneficiarios e inf ormar al térm ino de cada ejercicio los resultados o bt enidos.
I gualmente proporcionará n a la Sec retarí a de D esarrollo Social la información que le
sea solicitada, en el cas o de los m unicipios se har á po r conducto del Estado , así como
procurar que las obras sean acordes con el desarrollo sustentable de la localidad.
El artícu lo 34 d e la L ey de Coordinación F iscal 92 establece que el E jecutivo F ederal a
tra vés de l a Secretarí a de Desarrollo S ocial , distr ibuirá el Fondo de Infraestructura
Social E stat al “consider ando criteri os de pobre za extrema, co nforme a la siguien te
fórmula y procedimientos:
I. Fórmula:
IGP j = P j1 β 1 + P j2 β 2 + P j3 β 3 + P j4 β 4 + P j5 β 5 ( F56 )
En donde:
P jw = Brecha respecto a la no rma de p obreza extrema de la necesid ad básica w
para el hogar j en estudio;
β 1..... 5 = Ponder ador a sociado a la neces idad básica w ; y
j = Hogar en estudio.
Esta fórm ula representa el Índice Global de Pobreza de un hogar, IGP j , el cual se
con forma con las brech as P j1 , P j2 , P j3 , P j4 y P j5 de las necesida des básicas a que se refiere
la fracción II; sus correspondientes ponderadores son β 1 = 0.4616, β 2 =0.1250, β 3 =0.2386,
β 4 =0.0608 y β 5 =0.1140.
II. Las necesidades bás icas, en el orden en el que aparecen en la fórmula anterior, son
las siguiente s:
w 1 = Ingreso per cápita del hogar;
w 2 = Nivel educativo promedio por hogar;
92 Por la importancia de la fórmula y su procedimiento para la asignación y distribución del FAIS, se
transcribe de manera textual el artículo 34 de la Ley de Coordinación Fiscal .
71
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
w 3 = Disponibilidad de espacio de la vivienda;
w 4 = Disponibilidad de drenaje; y
w 5 = Disponibilidad de electricidad-combustibl e para cocinar.
III . Para cad a hogar se estim an las cinco brech as respecto a las no rmas de pobrez a
extrema que corr esponden a cada una de las n ecesidades básicas, con base en la
siguiente fórmula:
Pj = [Zw – X jw ]
_______________ ( F57 )
Z w
En donde:
Z w = Norma establecid a para la neces idad básica w.
X jw = Valor observado en cad a hogar j, pa ra la necesidad básic a w.
IV. Los resultados d e cada una de estas brechas se ubican den tro de un int ervalo de –
0.5 a 1. Cada brecha se m ultiplica por los ponderadores establecidos en la fracción I de
este artículo para, una v ez sumadas, obtene r el Índice Glob al de Pobreza del hogar, q ue
se encuentra en el m ismo intervalo. C abe señalar que para l os cálculos subsecuent es,
sólo se consideran a los hogares cuyo valor se ubique ent re 0 y 1, que son aquellos en
situación de pob reza extrem a.
V . El valor del IGP del hogar se eleva al cuadrado para atribuir mayor peso a los
hogares más pobres. Después se multiplica p or el tamaño del hogar, con lo cua l se
incorpora el factor poblacional. Con lo anterior se conforma la Masa Carencial del
Hogar, determinada por la siguiente fórmula:
MCH j = IGP j 2 * T j ( F58 )
En donde:
MCH j = Masa Carencial d el Hogar j;
T j = Número de miembros en el hogar j en pobreza extrema.
Al sumar el valor de MCH j para todos los hogares en pobreza extrema de un Estado ,
se obtiene la Masa Caren cial Estatal, determinada por la s iguiente fórm ula:
jk
MCE k = ∑ MCH jk ( F59 )
j=1
En donde:
MCE k = Masa Carencial del E stado k,
MCH jk = Masa Carencial del Hogar j en pobreza extrem a en el Estado k; y,
jk = Número total de hogares pobres extremos en el Estado k.
72
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Una vez determ inada la Masa Carencial Es tatal, se hace un a agregació n similar de
todos los Esta do s para obtener la Mas a Carencial Nacional.
Cada una de las m asas carenciales esta tales se divide entre la Mas a Carencial
Nacional , MCN, para determinar la participación porc entual que del Fondo de
Aportacione s para la Inf raestructura Socia l le corr esponde a cad a Estado , com o lo
indica la s iguien te fórm ula:
MCE k
PE k = -------- --- * 100 ( F60 )
MCN
En donde:
PE k = Participació n porcentual del Estado k;
MCE k = Masa Carencial del E stado k; y
MCN = Masa Carencial Nacion al.
Así la distribución del Fondo de Apo rtaciones para la Infraestru ctura Social , se
realiza en función de la proporción que corresponda a cada Estado d e la pobreza
extrema y población a nivel nacional, según lo e stablecido.
Para efectos de la f ormulación anual del Proyecto d e Presupuesto de Egresos d e la
F ederación, el E jecutivo Federal po r conducto de la Sec retaría de Des arrollo Social,
publicará en el m es de octubre de cada añ o, en el D iario Of icial de la F ederación , las
normas establecid as para necesidades básicas ( Zw) y valores para el cálculo de es ta
fórmula y estimará los porcentajes de participación porcentual (PE k ) que se a signará a
cada Estado”.
La distribución del Fondo de Infraestructura Soci al M uni cipa l de los gobiernos estatales
a sus municipios, de acuerdo al ar tículo 35 de la L ey de Coordinación F iscal , debe ser
con la misma fórmula en que el gobierno federal distri buye el Fondo de A portacio n es
para la Infraestruc tura Social a los e stados.
Donde se enfatice el carácter red istributivo de estas apo rtaciones hacia aque llos
municipios con mayor magnitud y profundidad de pobreza extrema. La metodología y
el calendario de recursos para los municip ios, debe dars e a conocer por los gobierno s de
los e stad o s, a m ás tardar el 31 de enero de cada año, en sus respec tivos órganos de
difusión oficial, en el siguiente cuadro II.7 se presentan las característ icas más
importantes del fondo .
73
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Cuadro : I I.7. Fondo de A portac iones para la Infraestruc tura S ocial.
Procedimiento.
FISE.
FISM
Determinación.
S e determinará anualmente en el presupuesto de egresos de la federación por un
monto equivalente, sólo para efectos de referencia, al 2 .5% de la RFP.
Asign ación .
Del 2.5% de la RFP se asigna rá el:
0.303% a l os e stados .
2.197% a l os m uni cipios .
Entrega.
S e entregará mensualm ente en los primeros diez meses del año por partes iguales:
A los est ado s por co ndu cto de l a
federación.
A los m uni cipios a t ravé s de los
estados.
Destino.
S e destinarán exclusivamente al financiam iento de obras, acciones sociales básicas
y a inversiones que beneficien directamente a sectores de su población que se
encue ntre n en condi cio nes de rezago social y pobreza extrema en los r ubros de :
Obras y acciones de alcance o ámbito de
benefi cio regi onal o int erm unic ipal .
Agua potable, alcantar illado, dr enaje y
letrinas, u rbanización, electrificació n
rural y de c olonias p obres,
infraestructura básica de salud y básica
educativa, mejoramiento de vivienda,
caminos rur ales, e infraestru ctura
product iva rura l.
Disposicion es
adicionales .
Podrá n dispo ner de hasta un 2% del
total de rec ursos del f ond o que les
correspondan para la realización d e un
progra ma de des arr ollo i nsti tuci onal.
Este programa será convenido entre el
Ejecutivo Federal a través de la
SEDESOL, el Gobierno del Estado y el
m uni cipio de que se t rate .
Adicio nalm ent e, los esta dos y muni cipios pod rán de sti nar ha sta e l 3% de los
recursos correspondientes en cada caso, para ser aplicados como gastos indir ectos a
las obras señaladas. Respecto de dichas aportaciones, los estados y los m uni cipi os
deb er án : inf ormar sobre los montos que reciban las obras a reali zar, su ubicación,
metas y beneficiarios, además de promover acciones de contraloría social entre los
beneficiarios e informar al término de cad a ejercicio los resultados ob ten idos,
igualmente proporcionarán a la SEDESOL la i nformación que le sea solicitada, en
el ca so de los m unici pios se ha rá po r cond ucto del Esta do, a sí com o pr ocurar que
las obras sean acordes con el desarrollo sust entable de la localidad.
Distribuci ón.
El Gobierno Federal a trav és de la
SEDESOL distrib uirá a los estado s los
recursos del fondo mediante criterios de
pobreza extrema
, la aportación de cada
Estado a la pobreza nacional, medida por
una fór mul a que consi dera: ing res o per
cápita, nivel educativo, e
spacio de la
vivienda, existencia de drenaje y
disponibilid ad de electricidad - combusti ble
para cocinar, de acuerdo a la info rmación
más reciente del INEGI.
Los est ados distr ibui rán e ntre l os
muni cipi os los recur sos del f ondo,
con una fórm ula igual a la nac ional,
que enfatice el carácter redistributivo
hacia aquel los muni cipi os co n m ayor
magni tud y profu ndida d de pobreza
extrema.
En aq uell os ca sos en que no s e pue da
aplicar la fórmula, se utilizarán las
siguie ntes cuat ro va riabl es s uma das y
pondera das c on ig
ual peso cada una
de ellas: población ocupada q ue
perciba menos de dos salarios
mínim os; pobla ción de 15 a ños o m ás
que no s epa l ee r y esc ribi r; pobl aci ón
que ha bite en vivi enda s pa rti cula res
sin disp oni bili dad de dre naje; y
poblac ión que habite en vi viend as
partic ula res s in dis ponibi lida d de
electricidad.
Continúa…
74
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Publicación de
normas para e l
cálculo de la
formul a.
Para efectos de la formulación anual del
proyec to de presu puest o de egr esos de la
federación, el Ejecutivo Federal, por
conduc to de l a
SEDESO L, public ará, en
el mes de octubre de cada año, en el
Diario Oficial de la Federación las normas
establecidas para necesidades b ásicas y
valores para el cálculo de la fórm ula y
estimará los porcentajes de par ticipación
porcentual que se asignará a ca da Estado.
Para apoyar a los estados en la
aplicación de sus fórmulas, la
SEDESOL pub licará en el Diario
Oficial de la Federación, en lo s
primeros quince días del ej ercicio
fiscal de que se trate, las var iables y
fuente s de inf orm ación di sponi bles a
nivel munici pal pa ra c ada E sta do.
Los estados, calcularán las
distri buci ones corres pon dient es a s us
municipios y la calendarización d e
enter os, debi end o publ icar las en s us
respectivos órganos of iciales de
difusi ón a m ás tarda r el 31 de ene ro
del ejercicio fiscal aplicable, así como
la fórmula y su resp ectiva
metodología, ju stificando cada
elemento.
F uent e : e laboración propia.
3.1.2. Fondo de Aportaciones para el F ortale cimien to de l os Municipios y de las
demarcaciones t er ritorial es del Dis tr ito F ederal .
La L ey de Coordinación F iscal , en su artículo 36, menciona que el Fondo de
Aportacione s para el Fortalecim iento de los Municipio s y de las demarcaciones
territoria les de l Distrit o Federal 93 se determinará anualmente en el presupuesto de
egresos de la f eder ación por un monto equivalente al 2.5623% de la Recaudaci ón
F ederal Participab le , en donde le corresponde a los municipios el 2.35% y a las
d emarcaciones del Dis trito Federal el 0.2123%.
L a entrega de recursos se rea lizará m ensualmente por parte s iguale s a los municipios
por co nducto de los e stado s, y a la s demarcaci ones t errito riale s, a tr avés de l Distr ito
F ederal . A simismo el reparto se ef e ctuará de m anera ágil y directa sin m ás limitaciones
ni restricciones, incluyendo aque llas de car ácter adm inistrativ o que las correspondientes
a los fines que se est ablece n en el artículo 37 de la Ley Coordinación F iscal .
El artículo 37 establece que “L as aportaciones feder ales qu e con cargo al Fondo de
A portaciones p ara el F ortal ecimie nto de los Municipios y de las Dem arcaciones
T erritor iales d el Distrito Federal, reciban los M u nicipio s a través de las Entidades y las
D emarcacione s T e rritor iales por c onduc to del Dis trito F ederal, se destin arán a la
satisfacción de sus requerimientos, dando prioridad al cum plimiento de sus obligaciones
93 Gasto federalizado para el cu mplimiento de obligaciones financieras, al pago de derechos y
aprove cham ie ntos po r conc ept o de a gua y se gurida d p úblic a.
75
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
financieras, al pago de derechos y aprovecha mientos por concepto de agua y a la
atención de las nec esidades direct am ente vinculadas con la seg uridad pública d e sus
habitantes”.
La Secreta ría de H acienda y Crédito P úblico (SH CP), distri buirá el f on do en proporción
directa al nú mero d e habitantes con que cuente c ada entidad f ederativ a, de acuerdo c on
la información estadística m ás reciente que al efecto em ita el I nsti tuto N acional de
Estadístic a , Geo grafía e Informática (art ículo 38 LC F).
El mism o artículo seña la que “las E ntidades a su vez distribu irán los recurso s que
correspondan a sus Municipios y las D emarcaciones T errito riales d el Dis trito Fed eral,
en proporción directa al número de habitantes con que cuente cada uno de los
Municipios y D emarcaciones T err itoria les”.
Los “ Gobie rnos E statales y del Distri to Federal deberán publicar en su respectivo
Per iódico Oficial las va riables y fó rmulas utili zadas para determ inar los m ontos que
corre sponda n a cada Municipio o D emarcación T erritorial por concepto de este Fondo,
así como el calendario de m inistraciones, a m ás tardar el 31 de enero de cada año”
(artícu lo 36 LCF) , se exponen las característ icas más significat ivas del fondo en el
siguiente cuadro.
Cuadro : I I.8. Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los M unicipi os y
de las demarcaciones t er ritoriales del Distrito Federal .
Procedimiento .
Distrito F ede ral y su s
demarcaciones t erritoriales .
Municipios .
Determinación .
S e determinará anualmente en el presupuesto de egresos de la federación con
recursos federales por un monto equivalente, sólo para efectos de referencia, al
2.562 3% de la R FP.
Asign ación .
Del 2.562 3 % de la RFP se asig nar á el:
0.2 123% al Distrito F ederal y sus
demarcaciones t erritoriales.
2.35 % a los munic ipi os.
Entrega .
S e entregará mensualmente en p artes iguales de manera ágil y directa sin más
limitaciones ni restricciones, incluyendo aquellas de carácter administrativo, que
las correspondientes a los fines que se establecen en el a rtículo 37 de la LCF :
Al Distrito Federa l por conducto d e la
federación y a las demarcaciones
t
erritor iales a través del Distrito
F ederal .
A los m unici pios por co nduc to de l os
e stado s.
Destino .
Se destinarán a la satisfacción de sus requerimientos, dando prioridad al
cum plimi ento de s us obl iga cione s fin anci eras, al pag o de derec hos y
aprovechamientos por concepto de agu a y a la atención de las necesid ades
directamente vinculadas con la seguridad pública de sus habitantes.
Disposicion es
adicionales .
Los go biernos e statales y del Distrito Federal d eberán publicar en su respectivo
Periód ico O ficial las var iables y fórmulas utilizadas para determinar lo s m ontos
que cor respo ndan a cada muni cipi o o d em ar cación t e rrito rial por conc ept o de est e
f ondo, así como el calendario de mi nistraciones, a más tardar el 31 de enero de
cada año.
Continúa…
76
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Distribu ción .
La SHCP, dis tribuirá el FORTA MUN - DF en proporción directa al número de
habita ntes c on que cue nte c ada e ntida d f ederativa, de acuerdo con la información
estadística más reciente que al efecto em ita el INE GI .
Su distr ibuc ión s e realizará de la
siguie nte m anera : e
l 75%
correspondiente a cada demarcación
t
erritor ial será asignado conforme al
criterio del factor de po blación
residente y el 25% restante al factor de
población flotante de acuerdo con las
cifras publicadas por el INEGI .
Las e ntidade s a s u vez dis tri buirán l os
r
ecursos qu e correspond an a sus
m
unicipi os, e n prop orci ón direc ta al
núme ro de habit antes
con que cuente
cada uno de los m uni cipi os.
F uent e : e laboración propia.
3.2. La s aportaciones federal es distribuidas a los municipios y su regulación estatal.
Como advertimos anteriormente el G obierno de Michoacán, desde 1999 , no solamente
debió haber incorporado en su normatividad , a nivel de l ey, los recursos del r amo 33
para regular de manera perm anente, clara y transparent e el desti no y distribución de los
mismos. S in o también incluir que los recursos que se distri buyan entre los municipios ,
se realicen co nforme a las disposicio nes estableci das e n la Ley de Coordinación Fiscal.
Sin embargo es hasta el eje rcicio fiscal de 2 009 cuando entra en v igor la Ley d e
Coordinación Fisca l estatal, é sta fue publicada a finales del año 2008. Por lo que la
asignación de los fondos, por parte del gobierno estatal a los gobiernos municipales , se
realizó de 1999 a 2008 94 a través d e acuerdos adm inistrativos anuales em itidos por el
Ejecutivo E statal.
En los acuerdos administrativos se establece la fó rm ula, m etodología y distribución del
Fondo de Infraestructura Social M unicipal (F ISM). A sí como las variables, fó rmula y
mon tos que corr esponde a cada municipio en el Fondo de Aportaciones para el
F ortalecim iento de los M unicipio s y de las dem arcaciones territo riales del Distrit o
Federal (FORTAMUN - DF) .
Al utilizar los acuerdo s adm inistr ativos y no la ley, se provoca opacidad en la
distribución y manejo de los fondos de aportaci ones federales a los m unicipios por parte
de los gobiernos estatales, sobre todo cuando no se pub lica la fó rmula, varia bles,
metodología y asignación de los recursos provenientes de los fondos que lo componen.
Habría que señalar que es com plicada la aplicación de la fórm ula del Fondo de
I nfraestruct u ra Social M unicipal para los gobie rnos estatales . Por lo que de acuerdo a la
L ey de Coordinación F iscal éstos esperan , por un lado, la publicación d el p resupuesto
de egresos de la federa ción para el ej ercicio fiscal corr espondiente y, por otro lado, que
94 Que coi ncide con el periodo de análisis, de la inve stiga ció n.
77
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
la Secretarí a d e Desarrollo Social ( SEDESOL ) publique en el D iario O ficial de la
F ederación, en los primeros quin ce días del ej ercicio fiscal, las variables y fuentes d e
información disponibles a nivel municipal para cada Estado .
Donde el Estado , calculará la dis tribución correspondiente a cada municipio y la
calendarización de enteros, debiendo publicarlas en el Periódico O ficia l del Gobierno
del Estado de Michoac án a más tard ar el 31 de enero del ej ercicio fisca l aplicable, así
como la fórmula y su respectiva m etodología, justificando cada uno de los elemen to s
que la conforman.
La base de la est imación para la asignación de los recu rsos del F ondo de I nf raestructura
S ocial Municipal , es la part icipación porcen tual de la m asa carencial de los m unicipios
en la m asa carencial estata l, esta ú ltima se pu blica, por l a S ecretarí a de D esarro llo
S ocial en el m es de octubre del año anterior que corresponda en el D iario O ficial de la
Federación. Donde se da a conocer a los gobiernos de las entidade s federativas la
distribuc ión y calenda rización p ara la m inistrac ión dura nte el p róxim o ejercicio fiscal.
Por otro lado, tenemos que la asignación de recursos del Fondo de Aportaciones para el
Fortalecim iento de los M unicipios y d e las dem arcacion es terr itoriale s del Dis trito
Federal debe ser sen cilla para las entidades f ederativas, ya q ue se calcula en propo rción
directa al número de habitantes con que cuent e cada municipio o demarcación
territoria l, d e acuer do co n la información es tadística m ás reciente del I nstitu to N acional
de Estadísti ca , Geografía e Informática . Lo an terior debido a que es la m isma fórmu la
que el gobierno federal ap lica para los g obiernos estatale s.
3.2.1. Fondo para la Inf raestructura Social M unicipal.
De 1999 al año 2002 , las fórmulas para asignar los recursos eran complejas y ambiguas
en su aplicación. Por lo que fue a partir del año 2003 al 2008 que se ap lica la fórm ula
planteada en el artículo 3 4 de la L ey de Coordinación F iscal .
E l G obierno del Estado de Michoacán debió 95 publicar en su Periódico O f icial, a más
tardar el 31 de enero del ejercicio f iscal correspond iente, la fórmula y su respectiva
metodolo gía, justifican do cada el emento para la dis tribu ción del Fondo para la
Infraest ructu ra Socia l M unicipal , a través de acu erdos adm inistrativos anu ales emitidos
por el Ejecutivo E statal.
95 En el año 200 7 no se publ icó el ac uerd o del Ejec utiv o, si n em bargo el inc um plim ient o no ti ene nin gún
tipo de sa nció n administrativa o económica.
78
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Co mo los acuerdos adm inistrativos, no tuvieron variaci ones sustanciales desd e el
ejercicio fis cal 2003 al 2008, se pre senta lo m ás importante del acuerdo “ por el que el
Gobierno del Estado de Michoac án de Ocamp o, da a conocer las variables y fórm ulas,
utilizadas para la distribución y asignación del monto que cor responde a cada municipio
d el Esta do , así como el c alendario de pago s de los recursos de l Fondo para la
Infraest ructura S ocial M unicipal, para el e jercic io fisca l del añ o 2008”.
En el punto tercero del acuerdo, se mencion a que las aportacion es del Fondo para la
Infraestructura So cial M unicipal sólo podrán ser utilizad as en obras de “agua pota ble,
alcantar illad o, drenaje y letrinas, urbaniz ación municipal , electrif icación rural y de
colonias pob res, infraestruc tura básica d e salud, infraestructur a básica educ ativa,
mejoramiento de vivienda, caminos rurales, e infraestructura productiva rural” ( artícu lo
33 de la LCF ), y deberán ser aprobadas por el a yuntamiento una vez acordadas por las
comunidades y sus representan tes o vocales a l interior d e los Com ités de Planeaci ón
para el Desarrollo Municipal, o de los Consejos de Desarrollo Municipal en su caso.
El punto cuarto del acuerdo 96 , establece que para la distribución entre los m unicipios de
las aportaciones previs tas en el Fondo para la Infraestructura Social M unicipal , se apli có
la metodología y f órmulas siguientes , las cuales tienen com o base la ú ltima in formac ión
del censo o conteo de población y vivienda 97 , realizado por el I nstituto N acional de
Estadístic a , Geo grafía e Informática .
“La metodología está sustentad a en el Índic e Global de Pobre za (IGP ) y se desarrolla en
dos etapas . E n la primera se id entifica en tre la población total, con base en las brech as
de pobreza, sólo a quienes no alcanzan a satisfacer m ínim amente sus neces idades
básicas. La segunda con siste en agreg ar regionalm ente a todos los hogares ident ificados
como pobres extremos.
Las necesidad es básicas que se iden tifican son l as siguientes :
- Ingreso por persona.
- Nivel educativo promedio por hogar.
- Disponibilidad de espacio de la vivienda.
- Disponibilidad de drenaje.
- Disponibilidad de electricidad- combustible para cocinar.
96 Por la im port anci a de la fórm ula y su proce dimi ento par a la asigna ción y dist ribuci ón del FISM , se
transc ribe de m anera text ual e l punt o c uarto del a cuer do.
97 El censo de población y vivienda se realiza cada 10 años (1990, 2 000, 2010, etc.), mie ntras que el
conte o se e fect úa ca da 5 a ños (19 95, 20 05, 2015, etc. )
79
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Con base en la sigui ente expresión, se estim an para cada hogar l as cinco brecha s Pj de
pobreza qu e corresponden a cada una de las neces idades básicas, a partir de sus
respectivas normas, las cuales sirv en para com parar la situación de cada familia:
(1) 𝑃𝑃 𝑗𝑗 = � 𝑍𝑍 𝑤𝑤 −𝑋𝑋 𝑗𝑗𝑤𝑤
𝑍𝑍 𝑤𝑤 � = � 1 − 𝑋𝑋 𝑗𝑗𝑤𝑤
𝑍𝑍 𝑤𝑤 �
Do nde:
P j = Brecha de pobreza referida a la norma Zw para el hogar j en estudio.
Z w = Norma previam ente estable cida para la va riable X qu e representa la necesidad w
del fenómeno.
X jw = Valor observado en cada hogar 𝑗𝑗 para la variable X correspondiente a la necesid ad
w .
Para integra r estos factores, se ubican los res ultados de cad a brecha dentro d e una
misma escala que g uarde una métrica sim ilar para las cinco necesidades co nsideradas.
El hogar puede mostrar alguna necesidad satisfecha que represente un logro, pero al
mismo tiempo enco ntrarse en rezag o respecto a otras n ecesidades y en ese caso, tener
carencias que lim iten sus oportunid ades de desarr ollo.
Una vez determ inadas las cinco b rechas, se com binan entre sí , para obtener un v alor
índice (IGP), que permite distinguir a los hogares pobres extremos de los que no lo son.
La s iguiente fórm ula representa el Índice Global de Pobreza de un hogar, el cual se
conforma con las brecha s P j1 , P j2 , P j3 , P j4 y P j5 y su corr espondiente ponderador b 1, b 2 ,
b 3 , b4 y b 5 .
(2) IGP j = P j1 B 1 + P j2 B 2 + P j3 B 3 + P j4 B 4 + P j5 B 5
Do nde:
j = Es el hogar en estudio.
β 1..... 5 = Ponder ador asociado a la necesidad w del fenómeno.
Si una o más n ecesidades im plican carencias evidentes, los valores de sus respe ctivas
brechas tenderán a ac ercarse a uno ( valor que represent a una carencia ab soluta). En c aso
contrario, si el hogar obtiene en conjunto brechas cuyo valor esté entre - 0.5 y cero, se
tomará como un hogar no pobre.
Con base en la c lasificación q ue pe rmite el punto anterior, los hogares pobres serán sólo
aquellos cuyo IGP se localice en el intervalo entre cero y uno. E l valor de los
ponderadores son b1 = 0.4616, b2 = 0.1250, b3 = 0.2386, b4 = 0.0608 y b5 = 0.1140.
Para dar énfasis a l a asignación del Fondo para la Infraestructura Social Municipal y
destinar más recursos a los municipios que contribuyen en mayor medida a la pobreza,
se eleva la suma de las brechas pon deradas al c uadrado. Con est a operación a dqu ieren
80
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
más peso las brechas y e n consecu encia, la distribución se realiza en función de que tan
profunda es la pobre za de las fam ilias.
Después de calcular el IGP del hogar elevado al cuadra do, se multiplica dicho valor por
el tamaño del hogar, pa ra incorporar el f actor poblacion al. Este paso se realiza p ara
obtener un volumen de elementos comunes de pobreza social equivalente bajo el
concepto de Masa Carencial del Hogar, que traslada el fenómeno de su expresión
material de carencias a una noción de insatisf acción familia r para poder llevar a cab o la
etapa de agregación, como se m uestra a continuación:
(3) MCH j = IGP j 2 * T j
Do nde:
MCH j = Masa Carencial d el Hogar j.
IGP j = Índice Global de Pobreza del hogar en estudio.
T j = Número de integrantes del hogar en estudio.
Con lo anterior se conforma una Masa Carencial d el Hogar, que a m edida que se agrup a
regionalm ente , perm ite obtene r la M asa Car encial M unicipa l, deter m inada por la
siguiente fórmula:
jm
(4) MCM m = ∑ MCH j
j=1
Do nde:
MCM m = Masa Carencial del Mun icipio m.
MCH j = Masa Car encial del Hogar j.
jm = Número total de hogares pobres del Municipio analizado.
Una vez determ inada la situación d e pobreza pre valeciente a nivel munici pal, se estima
la del Estado de Micho acán de O cam po, mediante la sum a de las masas carenc iales de
los municipios que lo integran, como se expresa a continuación:
me
(5) MCE = ∑ MCM m
m= 1
Do nde:
MCE = Masa Carencial del Estado .
MCM m = Masa Carencial del Mun icipio m.
me = Número de municipios del Estado .
La Masa Carenci al Estatal es la sum a de las masas car enciales m unicipales del Estado .
81
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Cada una de las m asas carenciales mun icipales se divide en tre la Masa Carenc ial Estatal
para determinar la aportación porcentual que le corresponde a cada municipio como lo
indica la s iguien te fórm ula:
MCM
(6) AM = ----- ------ * 10 0
MCE
Do nde:
AM = Aportación porcentual del Municipio m.
MCE = Masa Carencial Es tat al.
MCM = Masa Care ncial Munici pal.
El monto del Fondo a distribuir a cada Munici pio se lleva acabo conforme al nivel de
Masa Carencial Municipal apor tada a la del Estado .
Con esta conversión a Masa Caren cial, se tradu ce el fenómen o a una mism a expresión y
así la asignación se sujeta a los mismos criterios, en función de la proporción con la que
cada Municipio par ticipa en la m agnitud de la pob reza extrem a del Estado .
A continuación se describen los indicadores de pobreza considerados para la
conformación de cada b recha pj las normas establec idas y el proced imiento apli cado
para la med ición de las brechas.
Ingresos por P ersona. Se estab lece com o norma un a línea de pobreza ext rema por
persona de 598.7 pesos m ensuales de 2006 98 . La brecha de i ngreso se estim a restando
de esta línea el valor de l ingreso prom edio del hogar y dividiendo el resultado ent re la
misma línea. El cálculo del ingreso promedio del hogar toma en cuenta los ingresos por
trabajo recibidos por todos los perceptores repor tados de cada hogar y divide su m onto
entre el número de sus m iemb ros.
El valor de esta brecha de ing reso se coloca dentro de un a escala comú n que señala qué
tanta es la carencia o e l logro del h ogar en esta necesidad . Para tal fi n, se reescalan
todos aquellos v alores que resultaron menores a cero, establ eciendo como c u ota inferi or
el valor de ( -0.5).
El reescala miento consiste en multiplicar po r (1/18) aquell as brechas cuyo valor sea
mayor o igual que ( - 9) y menor que cero y colocar el valor de ( - 0.5) a aquella s brechas
con valor menor a (-9).
98 El acuerdo se publica en enero del 2008, por lo que se ti ene un desfase de un año para el cálculo de los
recursos del FISM .
82
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Nivel Educativo Promedio por Hogar. Para c alcular la brecha de educació n se combinan
las variables de alfabetismo, grados aprobados, nivel de instrucción y edad de cada
miembro d el hogar con más de seis años. El nivel educat ivo se obtie ne med iante la
relación de grados aprob ados del individu o entre la no rma establecid a según su ed ad.
Esta relació n se multiplica po r la variab le de al fabetismo cuando la person a tiene diez
años o más, com o se muestra a conti nuación:
( 7 ) 𝑁𝑁𝐸𝐸 𝑦𝑦 = � 𝐸𝐸 𝑖𝑖𝑗𝑗
𝑁𝑁 𝑣𝑣 � ∗ 𝐴𝐴𝑑𝑑𝑣𝑣𝑎𝑎𝑏𝑏𝑒𝑒𝑡𝑡 𝑖𝑖𝑠𝑠𝑚𝑚𝑐𝑐
Do nde:
NE ij = Indica el nivel edu cativo de la persona i en el hogar j .
E ij = Representa los grados aprobados del individuo i acorde con su nivel de estudio y
edad, en el hogar j .
N a = Es la norma mínim a requerida de grados aprobados para el individuo acorde a su
edad.
A la variable alfabet ismo se le as igna valo r cero cuando la persona no sabe lee r y
escribir, en caso contr ario vale uno. D e esta forma, la condición de alfabetismo actúa
como variable de control, anulando cualquier valor alcanzado en años aprobados si la
persona siendo de diez años o m ás, no sabe leer ni escr ibir.
La norma establece qu e un individuo a p artir de los catorce años t enga al m enos
primaria com pleta. Para m enores de cator ce años se consider an normas a cordes segú n la
edad con un margen de tolerancia.
A los niños de 7 y 8 años no se les requiere ningún año aprobado. Si ést os tienen grados
aprobados se considera como logro educativ o y no se les aplica la fórmula que se indica
anteriormente con el número (7) para la estimación del nivel educativo, pero sus grados
aprobados se consideran como NE ij para la fórmula que se muestra a continuación, y
que se indica con el número (8).
La siguiente tabla m uestra las no rmas asociad as a la edad:
Edad
(años )
Norma de grados escolares
aprob ados
Alfabetis mo
(exigencia)
7
0
No se e xige
8
0
No se e xige
9
1
No se e xige
10
2
Se exige
11
3
Se exige
12
4
Se exige
13
5
Se exige
14
6
Se exige
83
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
La brecha educativa de la persona se obtie ne restando de la unidad su nivel NE ij como
lo indica la s iguiente expresión :
(8) Brecha Educativ a = 1 - NE ij
Una vez estim ada la brecha educativ a de cada persona m ayor de seis años , se procede a
incluirl a en l a mism a escala, es deci r, entre cero y uno si ex iste rezago edu cativo y ent re
- 0.5 y cero en caso de que exprese un logro, lo que s e obtiene multiplicando por
(1/7.334) aq uellas brech as que resultaron m enores a cero. Como la educación es u na
característic a personal, se estim a la brecha individual para despu és obtener la brec ha
educativa promedio del hogar.
Disponibilidad de Espacio de la Viviend a. Esta se m ide por la rel ación existen te entre el
número de ocupantes que conforman el hogar y el número de cuartos (dor mitorio
disponible) en la vivienda. La norma se fija en 3 personas por cada cuarto dorm itorio.
Para la construcc ión de este ind icador que expresa la di sponibilid ad de espacio se ap lica
la siguiente fórmula:
( 9 ) 𝐷𝐷𝐸𝐸 𝑗𝑗 = 𝑁𝑁 ú 𝑚𝑚𝑒𝑒𝑟𝑟𝑐𝑐 𝑐𝑐𝑣𝑣𝑎𝑎𝑟𝑟𝑡𝑡𝑐𝑐𝑠𝑠 𝑑𝑑𝑐𝑐𝑟𝑟𝑚𝑚𝑖𝑖𝑡𝑡𝑐𝑐 𝑟𝑟𝑖𝑖𝑐𝑐 ∗ 3
𝑁𝑁 ú 𝑚𝑚𝑒𝑒𝑟𝑟𝑐𝑐 𝑑𝑑𝑒𝑒 𝑐𝑐𝑐𝑐𝑣𝑣𝑝𝑝𝑎𝑎𝑛𝑛𝑡𝑡𝑒𝑒𝑠𝑠 𝑝𝑝𝑐𝑐𝑟𝑟 ℎ 𝑐𝑐 𝑡𝑡𝑎𝑎𝑟𝑟
Do nde:
DE j = Es la disponibilidad de espacio para dormir en la vivienda del hogar.
En caso de que el resultado de la expresión anterior sea m ayor que uno, se procede a
incluirlo en la misma escala común de todas las dem ás brechas, es d ecir, entre cero y
uno si el hogar prese nta rezago en disponibilidad de espacio en la vivienda y, entre -0.5
y cero en caso d e superar esta norm a.
Para hacer e ste reescala miento se mu ltiplica DE j por (1.5/75 ) y al r esultad o se le sum a
uno menos (DE j /75), obteniéndose DER j . Para calcular la bre cha de vivienda se resta de
la unidad el valor de DER j o en caso de caren cia DE j .
Disponibilidad de Drenaje. Se es tablece com o norma m ínima aceptable el dren aje
conectado a la fosa sép tica. Los v alores asign ados a cada categ oría para la estim ación de
la brecha son los sigu ientes:
Categorí a
Valor asig nad o par a el c á lculo
Conect ado a la red públ ica
1.5
Conectado a la fosa séptica
1.0
Con desagüe a la barranca o grieta
0.5
Con des ag üe a un rí o, la go o mar
0.3
No tiene drena je
0.0
Para calcular la brech a de disponib ilidad de drenaje se r esta de la unidad el valor
observado según la tabla anterior.
84
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Disponibilidad de e lectri cidad - c ombustible para cocinar. Se construye en dos etapas .
E n la prim era se observa la disponi bilidad de electricidad en la vivienda, s i se cuen ta
con este servicio es ta brecha se considera c ero. Cuando no se dispone de elec tricidad se
procede a evaluar el combustible q ue se utiliza para cocinar, con si derando como norma
el uso de gas.
El indicador disponibilidad de electricidad funciona como una variable de control . La
siguiente tab la muestra los valore s asignados a c ada categoría :
Categorí a
Valor asig nad o par a el c á lculo
Electricidad
1.0
Gas
1.0
Petróleo
0.5
Leña
0.1
Carbón
0.1
Para calcular la brecha d e electricidad - com bustible para cocinar , se resta de la unidad el
valor asignado según la tabla anterior”.
“El total de recursos de stinados a cada M unici pio, incluye la asignación para llevar a
cabo el Programa de Desarrollo Institucional, que equivale hasta un 2% de dicho monto
y que requiere ser convenido entre el Gobierno Federal, a través de la Delegación en el
Estado de la Secretaría de Desarroll o Social, el Gobierno del Estado de Michoac án de
Ocampo por conducto de la Coordinación G eneral del Com ité de Planeación para el
Desarrollo del Estado de Michoacán (C OPLADEM) y cada M unicipio. A sí como el 3%
de los recur sos correspond ientes en cada caso, q ue podrán ser aplicados com o gastos
indirectos en los términos señalados en el artícul o 33 de la Ley de Coordinación Fiscal”
(punto sexto del acuerdo).
Con fundamento en lo dispuesto en el últ imo párrafo del artículo 34 y los párrafos
penúltimo y último del artículo 35 de la L ey de Coordinación F iscal , el punto séptimo
del acuerdo, señ ala que para la defi nición del m onto asignado del Fo ndo para la
Infraestructura So cial M unicipal para el Estado de Michoacán, se tomó com o base la
estimación de la partici pación porcentual de la m asa carencial, publicad a en el mes de
octubre de cada año, en el Diario Oficial de la Federac ión, aplicándo se ésta al m onto
total del F on do de Infrae structura S ocial M u nici pal , conforme el pr esupue sto de egr esos
de la federa ción para cada ejercicio fiscal, publicado en el órgano de dif usión federal en
el mes de diciem bre de cada año.
De conformidad con lo di spuesto por el artículo 33 d e la L ey de Coordinación F iscal , el
punto octavo del acuerdo indica que “los municipios deberán:
85
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
I. Hacer del con ocimiento de sus hab itantes, los montos que reciban las o bras y accio nes
a realizar, el costo de cada una, su ubicación, m etas y beneficiarios;
II. Promover la participación de las com unidades beneficiarias en su destino, aplicac ión
y vigilancia, así como en la program ación, ejecución, control, seguimiento y evaluació n
de las obras y accione s que se vayan a realizar;
III . Inform ar a sus habitantes, al térm ino de cada ejercicio, sob re los resulta dos
alcanzados;
IV. Proporcionar por conducto del Gobierno Estatal a través de la Coordinación Gener al
del COPLAD EM a la Secretaría de Desarr ollo Social del Ej ecutivo Feder al, la
información que sobre la utilización del Fondo para la Inf raestructura So cial Muni cipal
le sea requerida ; y
V. Procurar que las obras que realicen con los recursos de lo s Fondos sean com patibles
con la preservación y protección del medio am biente y que impulse el desarrollo
sustentable” .
En el punto noveno del acuerdo y en concordancia con lo dispuesto por el artículo 35 de
la L ey de Coordinación F iscal , la Te sorería Gen eral del Estado hará la ministración de
los recursos a que se r efiere el p resente acuerd o conform e al calendario de enteros en
que la federación lo h aga al Est ado .
En el siguiente cuadro se comparan la regulación estatal (ac uerdos adm inistrativos) con
la Ley de Coordinación Fiscal.
Cuadro II.9 . Fondo para l a Infraestruc tura Social Municipal .
Procedimiento .
Legislació n federal LCF .
Acuerdo administrat ivo anual del
ejecutivo estatal .
Determinación .
S e determinará anualmente en el
presu puest o de e gres os de la
federación con recursos federales por
un mont o equi val ente, s ólo para
efectos de
referencia, al 2.5% de la
RFP.
Asign ación .
Del 2.5% de la RFP se as ig nar á el
2.197% a l os m uni cipi os.
Entrega .
S e entregará mensualmente en los
primeros diez meses del año por
partes iguales a lo s municipios, a
través de los e stad os.
En cum plim ient o a lo dis puest o por el
artíc ulo 35 de la LCF
, la Tesorería
General del Estado
hará la
mini strac ión de los rec urs os a que s e
refiere el p resente acuerdo co n fo r me
al calend ario siguiente:
Continúa…
86
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Destino .
S e destinarán exclusivamente al
financiamiento de obras, acciones
sociales básicas y a inversiones que
beneficien directamente a sectores de
su pobl ació n que se e ncuent ren e n
condiciones de rezago social y
pobreza extrema en los siguientes
rubros : a
gua potable, alcantarillado,
drenaje y letrinas, urbanización
municipal, electrificación rural y de
colonias pobres, in fraestructura
básica de salud, infraestructura básica
educativa, mejoramiento de vivienda,
caminos rurales, e in fraestructura
product iva rura l.
Las aportaciones de este f ondo sól o
podrán ser util izada s en o bra s de l os
rubros señaladas en el art ículo 33 d e
la LCF , y d
eberán ser aprobadas por
el a
yuntam i ento una vez a cor dadas
por las com unidade s y sus
representantes o vo cales al interior de
los Comités de Planeación para el
Desarrollo Mun icipal
(COPLA DEMUN ), o de los Consej os
de Des arr ollo Munici pal e n su c aso.
Disposicion es
adicionales .
Podrá n dispo ner de hast a un 2% de l
total de recursos del fondo que les
correspondan para la realización de
un pro gram a de desa rrol lo
institucion al. Este programa será
conve nido e ntr e el E jecut ivo Fe deral
a través de la SEDES OL, el G obiern o
d
el Estado correspondiente y el
m uni cipio de que se t rate.
El total de recu rsos destinados a cada
m
unicipi o, inc luye la asi gna ción para
llevar a cabo el programa de
desar roll o insti tuci onal, que equi vale
hasta u n 2% de dicho m ont o y qu e
requiere ser convenido entre el
Gobierno Federal, a través de la
Delegación en el Estado de la
SEDES OL, el Gobie rno de l Es tado de
Michoa cán de Ocam po por c onduct o
de la Coordinación General del
Comité de Planeación para el
Desar roll o del E stado de M ichoa cán
(COPLA DEM) y cada m uni cipio.
Adicio nalm ent e, los m unici pios
podrán dest inar ha sta el 3% de l os
recursos correspondientes en cada
caso, para ser aplicados como g astos
indirectos a las obr as señaladas.
Respecto de dichas aportaciones, los
muni cipi os deb erán : infor mar sobre
los montos que reciban las obras a
realizar, su ubicación, metas y
benefi ciari os, a dem ás de prom over
acciones de contraloría social entre
los beneficiar ios e informar al
término de cada ejercicio los
resultado s obtenidos, igualmente
proporcionarán a la SEDESOL la
información que les sea solicitada, en
el caso de los m unici pios se hará por
conducto del Estado, así como
procurar que las obras sean acordes
con el de sarr ollo sus tent abl e de la
localidad.
Así como el 3% de los recursos
cor
respondientes en cada caso, que
podrán ser apl icado s com o gastos
indirec tos e n los térm inos s eñala dos
en el artículo 33 d e la LCF. Respecto
de las a port acione s de este fond o, los
muni cipi os deber án: i nform ar s obre
los m ontos que re ciba n las obra s y
accione
s a realizar, su ubicación,
metas y beneficiarios, además de
prom over ac cione s de c ontr aloría
social entr e los beneficiario s e
informar al término de cada ejercicio
los resultado s obtenidos, igualmente
proporc ionarán por cond ucto del
gobierno estatal a tra
vés del
COPLADEM a la SEDESOL , la
información que les sea requerida, así
com o procu rar q ue las obras sean
acordes con el desarrollo sustentable
de la localidad.
Continúa…
87
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Distribu ción .
Los Estado s distribuirán entr e los
muni cipios los recu rsos de l fond o,
con una fórm ula igual a la naciona l,
que enfatice el carácter redistributivo
hacia aquel los m unici pios co n ma yor
magni tud y pr ofundi dad de pobre za
extrema.
En aque llos ca sos en que no s e pueda
aplicar la fórmula, se utilizarán las
siguie ntes cua tro var ia bles sumadas y
pondera das c on igual peso c ada una
de ellas : p
oblac ión ocu pada que
perciba menos de dos s alarios
mínim os; poblaci ón de 15 añ os o m ás
que no sepa leer y escrib ir; población
que habi te en vivi endas pa rtic ulare s
sin dis ponibi lidad de drenaje y
poblac ión q ue habit e en v ivie ndas
partic ulare s si n dispo nibili dad de
electricidad.
La met odolo gía es tá su stenta da e n el
Índice
Global de Pobreza (IGP) y se
desarrolla en dos etapas. En la primera
se identif ica entre la p oblación to tal,
con base en las br
echas de pobreza,
sólo a quienes no alcanzan a satisfacer
mínimamente sus necesidades básicas.
La seg unda c onsis te en a grega r
regiona lm ente a todos lo s hoga res
identi ficad os c omo po bres e xtr emos .
Publicación de
normas para el
cálculo de la
formul a.
Para apoyar a los e stado s en la
aplicación de sus fórmulas, la
SEDESOL publicará en el Diario
Oficial de la Federación, en lo s
primeros quince d ías del ejercicio
fiscal de que se trate, las var iables y
fuente s de i nform aci ón disp onible s a
nivel municipal p ar a cada Esta do.
Los e stado
s, calcularán las
distri bucio nes c orres pondie ntes a sus
muni cipios y la cale ndariz aci ón de
enter os, de biend o publ icarl as en sus
respectivos órganos of iciales de
difusión a más tardar el 31 de enero
del ejercicio fiscal aplicable, así
com o la fórm ula y su respec tiva
met odología , justi fican do cada
elemento.
Con f undam ento en lo di spue sto en e l
últim o párra fo de l artí culo 34 y los
párraf os pe núlt imo y últi
mo de l
artículo 35 de la LCF
, y para la
defini ción del monto asig nado de l
FISM para el Estado de Michoacán, se
tomó como base la estimación de la
participac ión porcentual d e la m asa
c
arencial, publicada el 31 de octubre
del año 2007 en el Diario O ficial de la
Federación, aplicándose ésta a l monto
total del FISM , conform e al artíc ulo 9
y Anexo 3 3 del
presup uest o de
egresos federal para el e jercicio f iscal
2008, public ado e n el ó rgan o de
difusi ón f
ederal, el 13 de diciembre
del año 2 007.
F uente : e laboración propia.
Como se señaló ant eriorm ente, la Ley de Coordinación Fiscal del Estad o entró en vigor
en el año de 2009, quedando conform ada por el contenido de los acuerdos
administ rativos del Ejecutivo E statal y por la incorporación de alguno s puntos que se
habían omi tido en los acuerdos, pero que estaban establecidos en la L ey de
Coordinación F iscal a nivel federa l , entre los que destacan los siguientes:
El monto de la inversión asignada y ejercida con los fondos federal es deberán
incorporarse a la ley de ingresos y al presupue sto de egresos, así como en l a
cuenta pública de la hacienda municipal los montos ejercidos ( artícu lo 32 de la
LCF en el Estado ).
88
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Las aportaciones f ederales no serán embargables, ni podrán bajo ninguna
circunstanci a gravarse, af ectarse en garan tía, ni destin arse a fines dis tintos a lo
expresamente previs to tanto en esta Ley, como la Ley de Coordinac ión Fiscal;
excepto tratándose de convenios mediante los cuales los municipios, obtenga n
descuentos por parte de las dependencias o en tidades federales, para el pago de
servicios; como pueden ser entre otr os, los de energía y agua ( a rtículo 33 de la
LCF en el Estado ).
La Se cretaría de la Función Públi ca F ederal, en el ámbito de sus atr ibuciones,
realizará la inspección y v igilancia de los fondos, sin p erjuicio de las
atribuciones de control y evaluación que corres pondan a los órganos de control
estatal y m unicipa l (art ículo 34 de la LC F en el Estado ).
Las responsabilidad es adm inistrativas, civiles y penales e n que incur ran las
autoridades estatales o municipales por el m anejo o aplicación inde bida de los
recursos rec ibidos de los f ondos federales señalados en este c apítulo, serán
sancionados en los términos de los ordenamientos estatales y municipales
correspondientes ( artícu lo 34 de la LCF en el Estado ).
3.2.2. Fondo de A portaciones para el F ort alecim iento de los M unicipios y de las
demarcacio nes te rritor iales del D istrit o F ederal .
La fórmula para que el Gobierno del Estado asigne lo s recursos del Fondo de
Aportaciones para el F ortalecimiento de los M unicipio s y de las demarcaciones
territoria les del Dist rito Federa l a sus municipios, no queda e xplic ita en el artículo 38 de
la Ley de Coordinación F iscal.
S in embargo en el punto tercero del acuerdo , s eñala que de conformidad con lo
establecido en el pá rrafo tercero de l artículo 38 de la L ey de Coordinación F iscal . La
distribución de los recursos del fondo correspondiente a la entidad , se realizará en
proporción directa al número de habitantes con que cu ente cada uno de los municipios.
Con base en la información más reciente del censo o conteo de población y vivienda,
realizado por el I nstituto N acional de E stadística, Geografía e Inf ormática . “Siendo la
fó rmula aplicable la sigu iente: 𝑃𝑃 𝑖𝑖 = 𝑋𝑋 𝑖𝑖
∑ 𝑋𝑋 𝑖𝑖 𝑀𝑀 ( F61 )
Do nde:
P i = es el monto de recursos que corresponden al Municipio i .
89
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
X i = es el nú mer o de habita ntes del Municipio i en el año 2005.
∑X = es el nú mer o de habitantes de Michoacán en el año 2005.
M = es el monto de re cursos que corresponden a Michoacán ”.
En el año 2007 , el E jecutivo Federa l envió a la Cámara de D iputados una iniciativa de
reforma para m odificar el Fondo de Aportaciones para el Fortalecim iento de los
Municipio s y de l as dem arcacione s territor iales de l Dis trito Fede ral , la cual f ue
aprobada y entró en vigor en el 2008.
Esta re forma no a fectó el esquem a redistributivo del fondo de aportaciones, pero sí
modificó de manera sustantiva la norm atividad de l mi smo , ya que transform ó el carácter
de inafectabili dad e inem bargabilidad.
Est e ajuste a la L ey de Coordinaci ón F iscal tuvo la finalidad de garantizar el pago de
derechos y aprovechamientos por concepto de agua, que los municipios deben realizar a
la Comisión N acional del Ag ua. Por lo que para el ejerci cio fiscal d el 2008, al acu erd o
administrativo del E jecutivo Estatal, se incorporan los siguientes dos puntos:
“SEXTO. - De conformidad con las reg las que próxim amente dé a conocer la
Secretaría d e Hacienda y Crédito P úblico, relat ivas a la situ ación financiera d e los
municipios, con respecto a los adeudos co n la Com isión Federal de El ectricidad o
Luz y Fuerza del Centro, según corresponda, podrán aplicar los pagos corrientes que
reciban de dichos m unicipios, po r concepto de energía eléctr ica, a la di sminución de
adeudos históricos que registren al ci erre del mes d e diciembre del año 20 07”.
“SÉPTIMO. - Después de que las au toridades de los ayuntam ientos hayan aceptado,
convenir con la Com isión Federal de Electricidad o Luz y Fuerza de l Centro, lo
referi do en el Acuerdo Sexto anterior, y posteriormente den incumplimiento a las
obligaciones de pago por concepto de su ministro de energía e léctrica, estas
dependencia s federales, p odrán solicitar a l a Tesorería G eneral del Estado , previ a
acreditac ión de l incump limiento , la retención y pago del adeudo con cargo al Fondo
de Aportaciones Federa les para el Fortale cimiento de los Municipio s y de las
Demarcac iones Te rritori ales del D istrito Fed eral” .
Al igual que el Fondo de Infraestructura Social M unicipal , el Gobierno del Estado de
Michoacán debió 99 publicar en el Periódico O ficial, a más tardar el 31 de enero del
ejercicio fis cal correspondiente, las variables y fórmula utilizad a para determ inar los
montos que corresponde a cada m unicipio de los recurso s del Fondo de Aportaciones
99 En el año 2007 no se publicó el acuerdo del Ej ecutivo Estatal.
90
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
para el Fo rtalecim ie nto de los M un icipios y de las d em arcaciones t erritoriales del
Distrito F ederal . Así como las asign aciones resultan tes de la ap licación de dichas
variables y fórm ula entre los mu nicipios del Estado , a través del acuerdo administrativo
anual em itido po r el Ejecutivo E statal.
En relació n al úl timo asunto, el acuerdo menciona que es la Teso rería General del
Estado quien se hará ca rgo de la ministración d e los recursos conf orme al calendar io
establecido por la federación al Estado .
En el siguiente cuadro se co mparan la reglamentación estatal (acuerdos adm inistrativos)
con la Ley de Coordinación Fiscal, en lo que corresponde del Fondo de Aportaciones
para el Fortale cimiento de los Mu nicipios y de las demarcac iones territor iales del
Distrito F ederal , so lamente en lo qu e corresponde a los municipios:
Cuadro : I I.10. Fondo de Aportaciones para el Fortalec imiento de los M unicipios y
de las d emarcaciones te rritoriales del Distrito F ed eral , destina do a lo s municipio s .
Procedimiento .
FORTA MUN - DF .
Legislació n federal LCF .
Legis lación esta tal (Ac uerd o anual
del E jecutivo E statal ) .
Determinación .
S e determinará anualmente en el
presu puest o de egr es os de la
federación ,
por un m onto e quiva lente ,
sólo para efectos de referencia, al
2.562 3% de la R FP.
Asign ación .
Del 2.5623% de la R FP se asignará el
2.35% a los munic ipi os.
Entrega .
Se enterará mensualmente por partes
iguale s a lo s m unic ipios, p or co nduct o
de los e stado s.
Destino ,
Satisfacción de sus requerimientos,
dando p rio ridad a l cum plim iento d e sus
obligac ion es fi nancie ras, al pa go de
derec hos y apro vecham i entos por
concepto de agua y a la atención de las
necesidades directamente vinculadas a
la seg urida d pú blic a de s us ha bita ntes.
Los mu
nicipios tendrán las mis mas
obligaciones a que se r efieren las
fracciones I y III del artí cul o 33 de esta
Ley.
Satisfacción de sus reque rim ient os,
dando pri oridad a l c umpl imi ento de s us
obligaciones financieras y a la atención
de las necesidades directamen te
vincul adas a la s eguri dad p úblic a de
sus habit ant es.
Los m unici pios t end rán
las mismas obligaciones a que se
refieren las fracciones I y III d el
artículo 33 de dicha L ey. En tal v irtud
deberá n:
1. Hacer del co nocimiento de sus
habita ntes , los mont os que
reciban las
obras y acciones a realizar, el costo de
cada una, su ubicación, metas y
beneficiario s;
2. Informar a sus habitantes, al término
de cada ejercicio, sobre los resultados
alcanzados.
Continúa…
91
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Distribu ción .
El E jecut ivo F edera l, a través de la
SHCP
, dist ribui rá el fond o en
propo rción d irect a al núm ero de
habita ntes c on que c uent e cada entida d
federativa, de acuerdo con la
información estadística más reciente
que al efecto emita el INE GI .
Las ent idade s a su ve z dis tribui rán l os
recursos que corr
espond an a sus
muni cipios , en pro porci ón direc ta al
núme ro de ha bitant es co n que c uente
cada un o de los munic ipios.
L a dist ribuci ón de los recurs os
correspondientes a la entidad, se realiza
en proporción directa al número de
habitantes con que cuente cada uno de
los m unici pios, c on bas e en l a
inform aci ón más
reciente del censo o
c onteo de p oblación y v iviend a,
realiz ado por e l INE GI.
Publicación de
normas para el
cálculo de la
fó rmul a.
L os gobiernos estatales deberán
publicar en su respectivo P eriódico
O
ficial las var iables y fórmulas
utilizadas p ara determinar lo s montos
que corr espondan a cad a m unici pio, a sí
como el calendario de ministraciones, a
más tardar el 31 de enero de cada año.
El presente a cuerd o tiene po r objet o
dar a conocer las variables y fó rmulas
utilizadas p ara determinar los montos
que corresponde a cada m unicipio, así
como las asignaciones resultantes de la
aplicación de dichas variables y
fórm ulas e ntre l os m unici pios de l
Estado , pa ra el ejercicio fiscal del año
correspondiente.
F uent e : e laboración propia.
4. ¿Centraliz ación o descentraliz ación en México?
Aunque México es formalm ente una federación , en la que los tres ámbitos de gobierno
poseen algún grado de autonomía, tanto en su capacidad para recaudar ingresos como en
sus decisiones de g asto, e n la práctica , tal autonom ía ha e stado trad icionalm ente mu y
limitada por la concen tración excesiv a de fu nciones en el gobierno federal.
En el periodo 1980 – 2001, el gobierno federal participó con 75.1% de los ingre sos , en
tanto que las entidades f ederativas lo hicieron con 21.0% y los ayuntam ientos con el
restante 3.9% . Por el lado del gasto, las relaciones fueron de 76.1%, 19.8% y 4. 1%
respectivamente (Sempere y Sobarzo, 1999 y Sobarzo 2003) 100 .
La concentración del ingreso y gasto en el gobierno federal, provocada por el Sist ema
Nacional de Coordinación F iscal creado en 1980, resalta la fragilidad fiscal de los
gobiernos estat ales y municipa les para hacer f rente a su desarro llo local e inc luso a
cualquier contingencia que se le presente, debido a la fuerte dependencia en las
participacion es y aportaciones que reciben de la federación.
100 La no coincidencia entre la información presentada por Sempere y Soba rzo (1999) en el per iodo 1980 -
1995, S obarzo (2003) para el per iodo 1980 - 200 1 y la d e Finot (2005) durante 1992 a l 2 001. S e debe
principalmente a la periodización d e la información, sin embargo hay que d estacar la diferencia, entre
ambas cifras, en el gasto. Donde la redu cción del gasto federal se compensa en el aumento del gas to
federalizado en los gobiernos estatales y m unicipales .
92
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
Si comparamos el porcentaj e de participación e n los ingresos fiscales y el gasto público
en México con otros países de Am érica Latina , durante 1992 al 2001 . Va mo s a
corroborar la alta centra lización en la dis tribución de ing resos y la g ran concent ración
d el gasto público en el nivel federal y la enorme dependencia de l os otros niveles de
gobierno, debido a l as transferenc ias federale s ( participaciones y aportaciones ) que
existe en el sistem a fiscal mexicano .
Cuadro : I I.11. Participac ión porcentual en l os i ngresos fiscales en cinco pa íses de
A méri ca L atina, sin seg uridad social , por n iveles d e gobierno 1992 – 2001*.
País .
Nacion al .
Intermedio .
Municipal .
Chile .
91.2 %
N.A.
8.8 %
Bolivia .
87.2 %
8.6 %
4.2 %
Méx ico .
74.1 %
19.9 %
6.0 %
Argentin a .
64.3 %
35.7 %
N.A.
Brasil .
61.8 %
32.1 %
6.1 %
F uent e : I ván Finot. Descentralización, transferencias t erritoriales y des arrollo local (2005 ).
*Pa ra B rasil se co nside ró el peri odo 1991 – 1998 y pa ra Mé xico e l de 199 1 – 2000.
El ordenam i ento, es propio , basad o en orde n desc ende nte a ni vel nac ional .
Mientras que en México ( cu adro II.11 ) la relación es de 74.1% para el gobierno f ederal,
en Brasil es de 61.8% y en Chile de 91.2% , debido a que no existe un nivel inter med io
de gobierno . Por lo que se deduce que México tiene una mayor centralización de los
recursos que Argentina y Brasil, aunque Bolivia es el país con el gobierno m ás
centralizado al concentrar el 87.2% de los ingresos . En lo ref erente al nivel es tatal la
relación en nuestro país es de 19.9% , en Bolivia 8.6% y Argentina con e l 35.7%, que no
cuenta c on municipios . A nivel m unicipal contamos con el 6.0 %, mientr as que Bolivia
cuenta con el 4.2% y Chile con el 8.8%.
Con base en la información contenida en el c uadr o II. 12 , podríamos decir que en
México existe una m ayor descen tralización d el gasto, ya que solamente el 65 .0 %
corresponde al gobierno federal, el 27.7% a las entida des f ederativas y el 7.3 % a lo s
municipios.
Pero hay que reco rdar que en el año 1991 s e desconcentró la tercera p arte d e los
recursos de solid aridad ( r am o 26) , a las autoridades estatales y municipales para su
ejercicio y q ue se institucion alizan las re sponsabilid ades transferidas en el presup uesto
de egr esos de la f ederación en 19 98 , cuand o se crea presupuestalm ente el r am o 33 ,
aportaciones f ederales.
D onde se condicionan los recursos de a cuerdo a la normatividad y supervisión del
gobierno federal a través de conv enios espec iales en educ ación básic a, salud, com bate a
la pobreza y seguridad pública. Por lo que la aparente descentralización del gasto por
93
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
parte del gobierno federal , sólo significa una descon centració n 101 del mism o , limitando
la autonomía de los gobiernos locales en sus decisiones.
Debido a lo anterior, el gobierno f ederal sigue teniendo una al ta concentración del gasto
federalizado , pero a su vez, ha encontrado en l as aportaciones f ederales (ramo 33) el
medio para maqu illar su intervención , mediante el presupuesto de egresos , en los
diferente s niveles de gobierno. Como resultado de lo anterior, los gobiernos estata les y
municipales destinan gr an cantidad de sus recu rsos presupu estados a gasto etique tado
(aportacione s federales) y en consec uencia su ca pacidad para d ecidir la asignac ión del
mis mo , es reducida significativam ente.
Cuadro : I I.12. Pa rticipación porcentual en el gasto p úblico en cinco países de
América Latin a, sin seg uridad socia l por n iveles de gobierno 1992 – 2001*.
País .
Nacion al .
Intermedio .
Municipal .
Chile .
91.9 %
N.A.
8.1 %
Bolivia .
69.7 %
18.0 %
12.3 %
Méx ico .
65.0 %
27.7 %
7.3 %
Brasil .
54.2 %
30.0 %
15.7 %
Argentin a .
36.9 %
61.3 %
N.A.
F uent e : I ván Finot. Descentralización, transferencias t er ritoriales y desarrollo local (20 05).
*El pe rio do par a Bra sil es el de 1 991 – 1998 y para México el d e 1991 – 2000.
En cuanto a los otros países tenemos que en Argentina (cuadro II.12 ) la relación es de
36.9% para el gobierno nacional y en Chile el 91.9%, aqu í podríamos destacar la gran
diferencia q ue existe to mando en cuenta que en A rgentina se car ece de g obierno a nivel
municipal, mie ntras que en C hile hace f alta el nivel inter medio de gobierno. En lo
referente al nivel intermedio, Bolivia participa con el 18% y Argentina con el 61.3%. A
nivel municipal sobresa le la participación d e Brasil con e l 15.7% , contrastando con la
participa ción q ue tiene México que es del 7.3 %.
Es importante des tacar que en M éxico las potestades t ributarias y las respo nsabilidades
del gasto, se han encontrado tradicionalm ente desvinculadas. P or lo que esto ha
provocado los desequili brios fiscales (vert icales y horizonta les) y la dependencia f iscal ,
tan preocupante , de los e stado s y municipios respecto de la s transferencias del gobierno
federal .
En el caso del gasto fed eralizado que se refiere m ás a una política de desconcentración
que de descentraliz ación , te ne mos que las aportacion es federales no se ha n distribuido
sobre la bas e de criter ios de efi cien cia asignativa, equidad fiscal , ni m ucho menos de
101 Como l o come nta Dí az (2 002), la descentralización hace referencia a un auténtico poder independiente
para la toma de decision es p or las unidades descentralizadas, en contras te con la desconcentración, qu e
impl ica s olame nte u na dele gaci ón del contr ol adm ini strat ivo e n los ni vel es m ás b ajos de la jerarquía
administrativa.
94
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
mejora en el esfuerzo fiscal loca l . Lo que ha provocado un gran desaliento en los
gobiernos locales , limita ndo su respuesta a los probl emas de rezago so cial y
promoviendo la corrup ción , por l a asignación disc recional de los recursos en el
presupuesto d e egresos de la federa ción .
Por lo tanto , podem os decir que el objetivo f inal del federalismo fiscal en México , es
conta r con una coordinación integral de ingreso – gasto de carácte r nacional , entre el
gobierno federal y los gobiernos estatales y mu nicipales 102 , que de viabilidad a una
verdadera descent ralización f iscal. Lo cual r equiere de rediseñar la s transferencias
federales (no condicionadas y condicionadas), perfeccionar los instrum entos para su
implementación (cr iterios y fo rmulas) y fortalecer los organismos del actual Sistem a
Nacional de Coordina ci ón F iscal .
El federalismo fiscal que tradic ionalm ente ha operado en nuestro país, se encu entra muy
lejos de la concepción d e una verdadera desce ntralización fiscal. Ya que el gobier no
federal cons erva el mo nopolio de las bases de recauda ción m ás amplias y flexib les,
haciendo poco atr activa la recaudac ión local.
De igual manera, los m ecanismos de d istribución de recurso s entre e stado s y f ederación
no responden a una racionalidad definida con cl aridad, lo que propicia que e stado s y
municipios en igualdad de circunstancias reci ban montos económ icos radicalmente
diferentes. Por lo que se deduce de al guna manera, y confirma lo expuesto por Caram és
(2004), que se tiene una tendencia c entralizadora de la soberanía fiscal, aunque se de
una significativa d escentrali zación funcional.
4.1. Las capacidade s institu cionales de los gobie rnos locales ante la des centralización
fiscal.
Recordemo s que en la mayoría de los países de Am érica Latina, incluyendo a México,
se ha vivido un proceso de descentralización, con diferentes inte nsidades y ritm os, para
hacer frente a los p roblem as públicos a nivel local . Este proceso se ha distinguido por la
transición de un modelo centralizador a uno descentralizado.
En el primer caso, fue una forma de organización que busco la co bertura de los servic ios
públicos locales , con lo cual contribuyó a incrementar lo s niveles de bienestar soc ial.
102 Caramés (2004), plantea que debe ser la correspon sabilidad, la que implique una estrecha relación
entre gastos e ingresos públicos y que el gobierno central habría de complementar en muchos casos los
recursos locales por m edi o de t ransfe renci as.
95
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Pero también la centraliz ación ocasiono p rácticas de c oncentración de accio nes,
decisiones y poder , alejadas de las necesidades básicas de las localidades, debilitando
principalm ente la gestión de los gobiernos locales en la crisis fiscal del estado de
bienestar . En el segundo caso, la descentral ización busca desapar ecer , o por lo menos
disminuir, tales práctica s mediante el f ortalecim iento de lo s gobierno s subnacionales ,
principalm ente a nivel municipal.
En el caso d e México , tenemos municipios m etropolitanos y rurales con g randes
fortalezas y debilidades, respectivamente , donde los primeros tendrían mejores manejos
de sus haciendas públicas que los segundos.
Sin embargo el proceso de descentraliz ación fis cal en nuestro país , no permite concluir
si se da una m ayor concentra ción de recursos f iscales en gob iernos loca les r ico s que en
estados y municipios pobres , o en sentido contrario. No obstante hay que reconocer los
cambios adm inistrativos e i nstituc ionales implementados, con diferente int ensidad, por
los gobiernos subnacionales.
En este sentido, como lo menciona Cabrero (2006) , se puede sugerir que los ava nces
mayores o m enores en el proceso de descen tralización fiscal, por parte del gobierno
federal , parecen responder a otro tipo de variables , m ás allá del nivel de riqueza
regional, tal y com o podrían ser las capacid ades institu cionales de los gobiernos
locales 103 .
Con lo anterior hay que reconocer que en Mé xico , los gobiernos estatales y municipales
no solo presentan una gran desigualdad en el desarrollo económico , aunque estos se
encuen tren cercanos ge ográficamen te , sin o que también muestran d iferencias en
relación al desarroll a de sus capacidades institucional es. D onde se r equiere dejar el
enfoque homogéneo , en la orientación gene ral de resolver los problem as locales , par a
dar paso a políticas pública s que tomen en c uenta la heterogeneidad o diversidad de
problemas y soluciones, en el que el trato diferenciad o debe ser acor de a la reali dad
local.
Para poder comprender de mejor mane ra la descentral ización fisca l , en nuestro país,
debemos de incorporar el estudio de las capacidades institucionales en los gobiernos
subnacionales y su impacto en el desem peño de las hacien das públicas, tanto estatales
103 El tema es tratado desde la perspectiva teórica, como un elem ento que tendrá que ser desarrollado y
contra stad o em pírica m ente c on dete nim ient o de m anera pos te rior, de bid o a que no es e l o bjeti vo pri nci pal
de la investigació n.
96
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
como municipales. Ya que los efectos positivos o negativos que produzca la
descentralización fiscal serán inf luenciados, d e alguna manera, por l as capacidad es
institucionales de los gobiernos locales.
En relación a la est ructu ra adm inistrativ a mun icipal y las im plicaciones de ésta en la
gestión de la hacienda local, tenem os que las áreas adm inistrativas con las que cuentan
los gobiernos municipales y que tienen m ayores repercusiones en el m anejo de la
hacienda local y en la aplicación r acional de los r ecursos , de acuerdo a Cabrero ( 200 6) ,
son: la Tesorería (resp onsable del m anejo de la hacienda local), la O ficialía Mayor
(respon sable del ejerci cio de los recursos y s u asignació n racional), Planeación y
Finanzas (responsable de la vinculaci ón entre intenciones del gobierno municipal y
asignación de recursos de acuerdo a un presupuesto), Contraloría (responsable del
ejercic io tran s parente, honesto, y cuidadoso, de los recursos públicos), Capacitación y
Desarrollo (responsab le de promo ver la profesionalización de servidores m unicipales
incluyendo capacidades adm inistrativas y financieras).
A partir de lo anterior se deduce que uno de los principales problemas en la mayoría de
los municipios (medianos y pequeños), de nuestro país, es que no cuentan con las
estructuras ad ministrativ as básicas para e l cuidado y m anejo racional de la hac ienda
local.
Otro problema , a tom ar en cuenta, es que la s estructuras adm inistrativas financi eras
presentan avances desiguales por tipo de municipio. De acuerdo a Cabrero (2007), si
diferenciamos los municipios en cinco categorías: municipios metropolitanos (más de
500,000 habitantes), municipios urbanos medios (entr e 100,000 y 500,000 habitantes),
municipios urbanos pequeños (entre 15,000 y 100,000 habit antes), municipios
semirurales (entre 2,500 y 15,000 habitantes), y municipios rurales (población menor a
2,500 habitantes), encontramos situaciones clarame nte diferen ciadas.
De acuerdo a la clasif icación anterio r , ten emo s que para los 113 municipios del E stado
de Michoacán, en base al conte o de población del I nstituto N acional de Estadís tica
Geografía e Inform ática (año 2005):
U n municipio m etropolitano ( Morelia, capi tal del E stado de Michoac án );
S eis municipios urbanos medios (Apatzingán, Hidalgo, Lázaro Cárdenas;
Uruapan, Zamora y Zitácuaro );
61 municipios urbanos pequeños; y
45 municipios semirurales.
97
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
L os cuales presentan situa ciones com pletamente dif erenciadas o heterogéneas , en
relación al desarrollo económico y de sus capacidades inst itucionales , d onde
encontram os además una gran concentración de población en s olamente si ete
municipios (1 metropolitano y 6 urbanos m edios), al tener el 43.83% (un millón 658 mil
999) de la pob lación to tal (3 m illone s 966 m il 899) del E stado de M ichoacán. Como lo
menciona Cadaval (2009 , p. 126 ) “ la mayor parte de la población se sitúa en unos pocos
municipios. Esta situación hace poco probable una descentralización únic a e igual para
todas las entidade s locales, si n o se emprende una redef inición de los lím ites
administrativos” 104 .
Sin ninguna duda , las d iferentes capacid ades institucion ales desarro lladas por los
gobiernos locales y, de manera especial , lo relacionado a las estructuras administrati vas
y al perfil de los funcionarios, son elementos que determinan en mucho el buen
desempeño o no de los gobiernos estatales y munici pales , en relación al manejo de su s
haciendas públicas.
De acuerdo a los d at os arrojados por la encuest a n acio nal INDESOL - INEGI 2000 , se
observa que los diferentes resultados proporcionan evidencia, de que los municipios
metrop olitanos tien e n mejores con diciones, sistem as y personal más prof esional para
llevar a cabo este tipo de tareas , que en el caso de m unicipios pequeños.
Para poder entende r las capacidades insti tucionales y adm inist rativas de los gobiernos
subnacionales , así como las am enazas y oportun idades en la gestión de sus hac iendas
públicas, sobre todo a nivel municipal. D ebemos analizar el perfil y d esarrollo
institucional de las administraciones municipales , a partir de los datos de la encue sta
n acional IN DES OL- INEGI 2000 . Aunque no es el te ma principal de la investigación,
pero si reconocemos su gran importancia para ser analizado de manera más
detalladamente en una próxima investigación que nos permita, seguramente, corroborar
y complementar lo s resultados ob tenidos en este trabajo.
De acuerdo a Cabrero (2004 y 2006) los factor es que se relacionan con la construcción
y el nivel de las cap acidades instituci onales , en los gobiernos locales son:
El nivel de intercambio horizontal de información o de experiencias entre
entidades gub ernamentales . Tal y com o lo plantea Shah (1997) 105 , este tipo de
104 En México sería muy difícil una redef inici ón de los lími tes a dminist rativo s en l os gobie rnos
muni cipal es, princ ipalm ente por cuesti ones de orden pol íti co.
105 Cita da por Cabre ro (2 006).
98
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
intercambio es un factor importante a través, por ejemplo, de comisiones fisca les
intergubernam entales o de las asoci aciones de gobiernos locales. En este tipo de
dinámicas es com o se pueden generar procesos de “aprend izaje cruzado”
(Cabrero, 1996 y Cabrero y Orihuela, 2002) me di a nte la transf erencia de ideas,
de sistemas, o por medio de la simple replicabilidad o im itación de experiencias.
Hay suficiente evidencia de que el intercambio horizontal de inform ación puede
generar p rocesos m ulti plicados d e fo rtalecim iento ins tituc ional a través d e la
observación d e las “mejores práct icas” (Tolbert y Zucker, 1983) 106 .
El nivel de intensidad democrática en la acción pública local. Son varios los
estudios que su stentan este p lanteam iento , en el trabajo de Huther y Shah
(1998) 107 se identifica una m ayor propensión al gasto racional , en l a medida en
que había mayor participación ciudadana en 80 países. La presión por la
rendición de cuentas por parte de la sociedad cr ea, indudablem ente, un ambiente
propicio para el f ortaleci miento institucion al l ocal. Por l o que se deduce que hay
una relación directa entre nivel de democratización y propensión al desar rollo de
instituciones locales más sólidas.
El marco re gulatorio de las instituciones p resupuestales locales . E n este sentido,
algunos estudios como el de Alesina y O tros (1999) 108 , observa para e l caso
latinoameric ano la importanc ia que las instituc iones presupu estarias tienen en el
déficit primario, dado q ue dichas in stituciones alientan la disciplina fiscal. Es
claro que institu ciones presupues tales ef icaces disponen de un marco regulador
que impone límites en el d éficit. A de más plantean reglas c laras que deter minan
la elaboración del presupuesto, y com o consecuencia se generan p rocedi mientos
y prácticas asociadas co n la transparencia y cla ridad del proceso p resupuestario.
Un proceso presupues tal técnicamente ef iciente genera m ejores resultados en su
aplicación, y finalmente genera también m ayor le gitimid ad política , dado que se
convierte en un instrumento de rendición de cuentas.
El diseño de las estructuras o rganizativas y sistem as de gestión em ergentes en el
ámbito de las finan zas públicas locales . E n la m edida que avanza la
descentralización fis cal , es determ inante el proceso de acondicio namiento
106 Mencionad o por Cabrero (2006).
107 Íd em.
108 Íd em.
99
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
administrativo y organizacional que se va adoptando e n los niveles locales .
Cuando los gobiernos subnacionales intentan p rocesar las n uevas funcio nes con
las anteriore s estructuras organ izativas , es frecue nte el retroceso en la eficienc ia
presupuestal.
El perfil profesional de los funcionari os locales en áreas f inancieras. E s
indudable que será d eterm inante el , mayor o menor , nivel de capital humano que
se tenga en los diversos gobiernos subnacionales. En particular en América
Latina, ante la inex istencia , en muchos países , de servicios prof esionales de
carrera 109 , la im provisación es frecuen te en los espacios loca les. Estudios 110 p ara
el caso m exicano han m ostrado una mu y clara correlaci ón , entre niveles de
p rofesionalización de funcionarios y fortaleza institucional y ef icacia de
gobiernos locales en materia fiscal y financier a.
“En México el aná lisis de las capacid ades institucion ales se correlaciona muy
claramente con el éxito o fracaso de la descentraliza c ión fiscal” (Cabrero, 2006, p. 16 ).
Por lo que el autor a l estudiar lo s cinco factores qu e conforman las capac idades
institucionales, de los gobiernos subnacionales, se encon tró con evidencias que le
permitieron fundamentar su afirmación. Para efectos de l a tesis sol o se consideró lo
relacionado con el gobierno municipal.
Un intercambio horizontal que apenas comienza a surgir en el contexto
subnacional de México. Se da cada vez m ás, en los gobiernos m unicipales que
en los de nivel est atal, produciendo “apr e ndizajes cruzados” con sus
consecuentes ef ectos positivos e n el fortalecim iento institucional local,
principalmente, en la consolidación de técnicas administrativas y de gestión
financiera, aun cuando el camino por recorrer todavía es largo.
Una cada vez mayor intensid ad democrática en los niveles su bnacionales , per o
que no ha sido capaz de cons olidar i nstituciones locales. E n los últimos años el
avance democrático en México , caracterizado por gobiernos di vididos
cohabitando, ha ocasionado que los gobierno s municipales, debido a la pr esión
de la ciudadanía, se sometan a u na mayor rendición d e cuentas y transparenc ia
109 En Méxi co a ni vel federal ya existe el servicio civil de carrera, sin embargo en la gran mayoría de los
gobier nos est atal es y, sobre todo, en los m unici pios toda vía no e xiste o n o se a plica, en el ca so del Est ado
de Michoacán no existe el servicio civil de c arrera.
110 Véase los traba jos de Cabre ro (200 4, 2006, 2007 y 2010).
100
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
de la información pública, por lo que la cercanía local ayuda la rendi ción de
cuentas.
Donde las modif icaciones const itucionales que se necesi tan, t anto a nivel federal
como estata les, se realizan lentamente o las ya aprobad as carecen de su
reglamentación , por lo que el quehacer gubernamental sigue siendo el mismo.
Por lo tanto sigue habiendo, principalmente, por parte de los gobier nos
municipa les un manejo discrecional de la información, lo que gen era opacidad
en la asignación presupuestal.
Los avances son im portantes pero las nuevas p rácticas todav ía dependen d e la
buena voluntad de gobernantes o de l a presión ciudadana más que de
institucione s locales.
Un marco regulatorio de las inst ituciones presupu estales , que evoluciona muy
lentamente y que no se ha consolidado . L a gran heter ogeneidad de los gobiernos
locales hace necesario f ortalecer de m anera diferenciada el marco regul ato rio
(fiscal y f ina nciero) local , reconociendo que é ste depende en s u gran mayoría de
los congresos esta tales y de los cabildos a nivel municipal.
“Si bien un marco jurídico claro, suficiente y actualizado n o es una condición
suficiente p ara el buen m anejo hacendario, sí constituye una condición
necesaria” (Cabrero, 2004 , p. 760). Donde el marco regulatorio a nivel
municipal, es uno de los obstácu los m ás importantes para el avance exitoso de la
descentralización fiscal en México.
Co mo lo de muestra la encuesta INDES OL - INEGI del año 2000, la mayoría de
los municipios muestran un débil marco normativo y reglamentario:
E n 64% de los m unicipios no existe un reglamento interno básico de la
administración m unicipal y en 22% no está actualizado, es d ecir qu e
solamente el 14% de lo s ayuntamientos cuentan con una normat ividad
admin istrativ a interna;
En casi 80% no hay un reglamento para la planeación;
En 52% no hay un reglamento de obra pública;
En 20% no hay un plan de desarrollo;
E n el año 1995 , el 72% de los m unicipios cobraba directamente el
predial, en el año 2000 subió a 81%; y
101
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
E n sólo 66% de los ayuntamientos del país , los valores cat astrales están
actualizados .
Estructuras organizativa s que en po cos casos se adaptan a l as nuevas f unc iones
de los gob iernos local es. Una est ructura obe sa y parali zada que presente
duplicidades de funciones, así como una saturación en mecanismos de control,
provocara que sea m ás lenta e inefic iente que cu alquier otra estruc tura, donde el
sistema de g estión sea in novador y s e trabaje en base a re sultados y s istem as de
evaluación. Si diferenciamos los gobiernos municipales (en metropolitanos,
urbanos medios, urbanos pequeños, sem irurales y rurales) , encontra ríam os
circunstanci as claramente dif erenciadas en su s estructuras or ganizativas.
Perfiles de funcionarios públicos en general poco profesionalizados en el tema
fiscal y fina nciero . En lo que se refiere al perfil profesional, de acuer do a la
encuesta IND ESOL -INEGI del año 2000:
T enemos que la proporción del personal admin istrativo se ha
incrementado en los municipios pasando de 23% en 1995 a 26% en
2000, donde se deduce que el aumento pudo haber mejorado el manejo
hacendario. Las áreas más reforzadas en la administración m unicipal son
el área financiera y con table, lo cual m uestra el interés estratégico del
personal en la gestión financiera.
De la mism a manera podemos decir que el perfil de president es
municipales que provienen del sector privado representa el 56% en 199 5
y 51% en 2000, impactando, sin ninguna duda, en la ge stión de la
hacienda municipal. En lo que se refier e a los municipios pequeños o
rurales tenemos el 66%, mientras que los m unicipios gra ndes o
metrop olitanos es el 27%; en e ste últim o los alcaldes proceden de la
mism a adminis tración m unicipal representa n do el 27% y en los
municipios pequeños casi es nulo.
En municipio s grandes la totalidad d e responsabl es de áreas financieras y
presupuestales tienen e l nivel de lice nciatura, m ientras que en municipio s
rurales menos de un 30% de los funcionarios tienen es te nivel de
escolaridad. De igual manera en municipios metropolitanos alre dedor de
un 70% de los funcionarios tienen experiencia pr evia en el sector público
102
Las transfere ncias condicionadas y el efecto de pereza fisca l…
y en actividades de t ipo financiero, m ientras que en mu nicipios rurales
menos del 20% se encue ntran en ese caso.
No obstante la amplitud y el ritmo de la descentralización fis cal , que realice el gobierno
federal h acia los gobiernos locales, ésta se en cuentra princ ipalm ente determinada por las
potencialidades institucionales de cada uno de los gobiernos subnacionales . Por lo que
una descentral ización fisca l en tiempos y ritmos diferentes cons eguiría que ca da
gobierno local pudiera asum ir nuevas funciones y responsabilidades de acuerdo con sus
propios tiem pos, ritmos y capacid ades institu cionales desar rolladas.
L os municipios pequeños son los que presen tan m ayores dificultades, ya que en la
mayoría de los casos las debilidad es institucion ales, la carencia de recursos fiscales
propios y la falta de una estructura administrativa moderna y flexible determinan la
dependencia hacendaria , en relació n a los municipios gra ndes que tienen m ayores
oportunidades para hacerlo.
Aunque hemos analizado solamente a los gobiernos municipales, Cabrero (2004 y 2007)
menciona que los retos que tienen en m ateria hacendaria los d iferentes niveles de
gobierno son:
El gobierno fed eral debe invertir re cursos im portantes para la cap acitación y
fortalecim iento de funcionarios m unicipales, p aralelam ente debe avanzar en la
transferencia de p otestades y de re cursos a gobierno s locales.
Los gobiernos estatales deben asumir como una responsabilidad propia y urgente
el apoyar a los municipios para mejorar sus capacidades a dministrativ as y en
profesionali zar a sus funcionarios, llevando a cabo programas diferenciados por
tipos de municipios.
Los congresos loca les tienen la r esponsabilidad de promover y aprobar sistemas
de certif icació n profes iona l o serv icio c ivil de carr era en e l nivel municipa l,
además deben ag ilizar y no o bstaculizar la aprobación de acciones divers as para
mejora r su ac tividad rec audator ia.
Por su parte los gobiern os municipales deben asumir su responsabilidad f iscal,
mejorar su recaudación, no descuidar el cobro de derechos, abandonar el
po pulism o fiscal, p romover la ca pacita ción y res petar lo s méritos p rofesi onales
particularm ente en las áreas financieras, y cu idar escrupulosam ente el gasto
rindiendo cuentas siste mática y abiertam ente a la población , del manejo de los
fondos públicos de la hacienda local.
103
Manuel Ricardo Romo de Vivar Mercadillo
Sin ninguna duda , los gobiernos municipales deben de fortalecer sus capacidades
institucionales para mejorar sus ing resos prop ios y cuidar el gasto, así como buscar la
eficiencia econ ómica y la equidad fiscal en la aplica ción de las transfere ncias federales
en sus localidades.
4.2. La coordinación intergubernamental y la descentralizac ión fiscal.
El fortalecim iento de atribuciones y recursos fiscales en los gobier nos locales en
América Latina, así co mo la incorporación en la toma de decisiones d e la ciudadanía,
han contribuido al surgimiento de una gober n anza democrática 111 . Sin embargo esta
práctica aún no se ha generalizado en los gob iernos subn acionales en México , aunque el
Estado de Michoacán se caracteriza por t ener una alternancia política entre los tres
partidos polít icos más im portantes en al país (a cción na cional, revolucion ario
institucional y de la revolución democrá tica) , aunque esto no signifique t ener una mayor
democracia.
La transformación democrática no solo es producto de l proc eso descentralizador, sin o se
debe a la necesidad de un mayor involucramiento de los gobiernos locales en lo s
problemas públicos , ante la pluralidad y alterna ncia en el poder. Por una parte, en el
sentido de que los gobiernos locales tienen , cada vez , una mayor cercanía con la
población y, por tanto, pueden ofrecer so luciones m ás eficaces a los p roblemas de su
localidad. P or otra parte, a una ciud adanía más cercana y participativa, la cual requiere
de gobiernos estatale s y municipales que inte ractúen permanentemente y provean mayor
legitimidad a la ac ción gubernam ental.
Al tomar en cuenta las relaciones inter gubernam entales, en sus diferentes nivele s, así
como la democracia, la alternancia política y la convivencia en el pode r político ent r e
gobiernos e manados de diferen tes p artidos políticos. Hacen que se presente en el
proceso de descent ralización , nuevos problemas que derivan de una ineficaz
articulación d e las políticas públicas y de una pérdida d e coherencia ante la déb il
capacidad de coordin ación y cooperación entre actores y niveles de gobierno
participantes.
111 La gobernanz a dem ocráti ca es una form a de gobi erno , en el que su ro l se traslada de un papel central y
jerárquico, con características autoritarias de gobierno, hacia uno facilitador y coordinador de la s
diferentes acciones entre lo s actores participantes con un car ácter flexible, ba sado en la nego ciación a
través de la cual se toman las decisiones más importantes .
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