Apuntes para la historia de Galicia : monumentos religiosos de Padrón / por Luis Ovilo y Canales
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BIBLIOTECA apuntes LA HISTOEU DE GALICIA. wem mhsis de mw.
— 9 — pues muchos de sus hijos alcanzan los puestos más distinguidos del Estado. Pero ¿á qué continuar? ¿No es Galicia bastante conocida? Los monumentos religiosos de Padrón, acaso alguno de los que cuentan mas lar ga historia, son dignos de mención bajo dos conceptos: por su vetusta edad y con siderados como cuna del catolicismo en Galicia. Aquí la iglesia ha pasado por todas sus vicisitudes; se ha formado, ha tenido su edad de oro, y ha sido combatida por las frecuentes irrupciones de esas tribus barbaras que sometieron algún tiempo nuestra España. Aquí los hijos de la medialuna, los sectarios de Mahoma, han saqueado nuestros templos, nuestras ermitas, nues tros recintos sagrados donde guardába mos las joyas más preciadas, las reliquias de los santos, quizá venerandas cenizas que para el historiador, para el invesliu
— lo gado! 1 de nuestras costumbres, serían un precioso arsenal de d al os. Aquí han existido rivalidades de pue blo á pueblo, luchas intestinas (pie en vez de hacernos grandes, nos han sumido en el olvido, nos han postrado hasta tal pun to que una gran ciudad se ha convertido en una miserable aldea. Aquí la enseña de la cruz ha tremola do siempre triunfante con el precioso apoyo de uno de los más esclarecidos dis cípulos del Salvador. Hasta estas aguas navegó á merced del proceloso mar, la barca que conducía el cuerpo del glorioso patrón de España. Todas estas razones, y otras que sería difuso presentar al lector en este prefa cio, nos han movido á trazar las siguien tes líneas. Una buena voluntad, un buen deseo, nos guía en la publicación de este libro: que el forastero, el ajeno á este suelo, co nozca alguna de las muchas riquezas que u
encierra esta villa, y riquezas son aque llos templos, aquellos lugares santos aquellos testigos de los siglos que, ni la impiedad, ni nuestras revueltas políticas han podido derribar. Los peregrinos á Compostela, visitan generalmente estos parajes, pues juzgan, como incompleta su misión santa, sino recorren los principales puntos que evan gelizó el hijo del Zebedeo, de aquí el dicho tradicional. Quien va á Santiago E non va al Padrón O faz romería ó non. No ha mucho una numerosa peregrina ción ludense estuvo en el monte de San Gregorio, bebió agua de la fuente que, con su bordón, hizo brotar el Santo Após tol, pasó por debajo de aquellas moles de granito que defendieron á Santiago de los gentiles, contempló en la cripta parro u
quial el pedrón y otras reliquias que ad miran aquellos que en viaje santo se dirigen a la Roma de Occidente, á 1 monumental Compostela. Mucho podíamos decir, pero enemigos de caer en la prolijidad, quizá pecandc de concisos que de difusos, terminaremc manifestando que en los cuatro capítulos (la catedral de Iría Flavia, Santiago Após tol, el convento de Herbón, y el convenlodeSan José), está comprendida la his toria del pueblo que vió nacer á Juan Ro driguez, y á Macías tan afortunados d< las Musas, cuán desgraciados en el amor.
La Catedral de Iría Flavia. I De todos los pueblos de Europa nuestra Es paña es la nación que cuenta con una historia mas dilatada. Su privilegiada naturaleza que la ha dotado de escelentes costas, de poblados lontes, de fértiles valles, de ricos yabundans frutos, de rizadas cascadas, de induslrios hijos, de hábiles y valientes guerreros, y de hermosas mujeres, han sido motivadas causas para que desde los pueblos vecinos hasta ■ s habitados en los confines del septentrión, desen á nuestra península con el fin de conquistarla. ¡Cuántas luchas ha tenido que li brar España para libertarse de aquellos que querían sojuzgarla! Galicia y Andalucía, Castilla y Aragón, Ca luña y Navarra, muestran en sus villas, en s llanuras, en las crestas de sus montes, uerdos que atestiguan nuestro aserto.
— 14 — En Galicia principalmente vemos el poderío de aquellas hordas que abandonando sus lejana chozas, invadieron nuestro suelo á últimos siglo IV y principios del V; en Galicia se servan monumentos de la que se conside : como provincia romana; en Galicia existen les recuerdos de los hijos de la media Iría ha desaparecido. Pueblo antiqu de los celias municipio romano, ciudad a de las mayores de Galicia, solo cuenta hoy ¿ un i educido vecindario y unos lugares que nc son ni pequeñas sombras de su pasado. No vamos á investigar las causas de su de cadencia, quizá de conjetura en conjetura . sernos a parar á una consecuencia falsa, ' pasado pertenece al dominio de la historia la historia aquí es bastante pobre. La ciudad de Iría contaba con un perír tro de una legua de largo por media de anc. sus últimas escavaciones así lo atestiguan, b innegable que á los celtas debe su' origei pues cuando estas tribus bárbaras invadier Galicia, uno de los puntos elegidos para 1 irrupción fueron las orillas del (Jila, del Sai las riberas de la ría de Arosa; no lejos de aqu elévase Lastro Valente, teatro de sus correrk por esta región. u
, Andando el tiempo, luego que los romanos .se enseñorearon de la península, la elevaron á unicipio entre las numerosas poblaciones ; ostentaron esta merced debida á la munifi- ¡cia del emperador Vcspasiano. Sus habí tanagradecidos, apellidaron á la ciudad desde lia fecha, Iría Flavia, en recuerdo de aquel ir. ^ Se sabe que dependía del conDento j-urídide Lugo, tal vez por rivalidades entre uno y otro pueblo, por haberse descubierto las ce nizas del Apóstol en Santiago, la traslación de su silla á Compostela, las continuas irrupi ones de los Normandos, las huestes de Alman- ■ algún desbordamiento del Sar ú otras can as que se ocultan á la serie de los tiempos, lo di cierto es que tria fue decayendo de tal modo c, que hoy se encuentra tan reducida, que solo por la tradición puede comprenderse ha sido un gran pueblo. c Colocada fría en mejor situación que Pabt drón, bañada por el Sar, cortada por hermosas qu colinas, ofrece al viajero una de las mejores perspectivas por su vegetación siempre lozana •; y por el maravilloso cuadro que se tiende á su vista. í La catedral hállase enclavada en una plani-
— 16 — cíe que deja destacar su antigua arquitectura, rente a su puerta atraviesa la moderna ca rretera que conduce á Santiago, y á sus esP Idas la vm romana, camino convertido hoy en vecinal, y que en su tiempo unía esta re gión con León, Calahorra, Lérida, Barcelona í Gerona, atravesando la Galla Narbonense. • ucho se ha debatido acerca de la fachada de este templo, preguntando algunos ¿cómo la entrada se hallaba á espaldas del primitivo camino? Lo natural, dicen, seria por este lado pues anómalo parece que los líeles dieran una vuelta innecesaria; otros por el contrario sos tienen que el frontispicio fué siempre el mis mo. y en su afirmación se fundan en los ci mientos del antiguo coro incrustados en la misma fábrica. Sea de ello lo que quiera lo cierto es que si razones tienen en su apoyo los primeros, tampoco les faltan sólidos argumentus á los segundos. , La catedral ha sufrido muchas reformas, se ignora la fecha de su origen, suponiendo ’ su existencia desde los primeros años del cristia nismo. Fue construida en su mayor parte por el obispo Lucrecio, en el mismo lugar donde según tradición, se apareció la Santísima Vir gen al Santo Apóstol, animándole á la propa u
— 17 — gación de la fé en España. Como recuerdo de este suceso glorioso, está representada la pri mera imagen en el sello del Cabildo y de la parroquia de Iría, sobre un trono de nubes en ademán de hablar al Apóstol. El obispo Cresconio la restauró casi desde los cimientos á mediados del siglo XI; el arzo bispo Gelmirez hizo también obras de consi deración, y últimamente, á principios del siglo pasado, se reedificó el templo á expensas del arzobispo D. Fray Antonio de Monroy: de suer te que de la fábrica primitiva nada absoluta mente se conserva, pues la única antigüedad la puerta principal de abocinados arcos ojiva les y ambas torres, no son anteriores al siglo XIII. Tales son las transformaciones que sufrió una iglesia de las mas primitivas de Galicia, que desde los primeros siglos de la era cris tiana hasta el undécimo fué sede episcopal. Vamos á reseñar á vuela pluma sus varias vicisitudes. La catedral de Iría al ser reedificada por cresconio, recibió la advocación de Sania Ma ría, siendo así que de la escasa documen tación de los siglos IX y X, que han llegado hasta nosotros, aparece con distinto nombre: con el de Sania Eulalia. 2 u
-18El Papa Urbano II, autorizó por medio de una bula, al Obispo Dalmacio para trasladar la silla de Iria á Santiago. El gran Gelmirez vien do que esta iglesia estaba en decadencia, des pués de la traslación de la Sede, nombró un Prior y doce canónigos y les señaló rentas su ficientes para su decorosa sustentación. A consecuencia del Concordato de 1851, fué suprimida la Colegiala de Iria, que tenía título de segunda silla compostelana, constando su cabildo de diez capitulares uno de ellos Magis tral por oposición; hoy está considerada como parroquia mayor, pues el Ayuntamiento de Pa drón, no pudo conseguir que quedase como Colegiala con el personal necesario conforme había solicitado de S. M. la Reina en Mayo de 1857. El 'personal actual se compone de un párroco, cuatro coadjutores, y tres capellanes los cuales forman coro en el que rezan sus ho ras canónicas. De un artículo publicado en la Ilustración Católica, por el sábio arqueólogo P. Fidel Fi ta, tomamos lo siguiente: «Varios autores que han querido hacer subir la série de los obispos de Iria hasta Santiago alegan en confirmación de su aserto una laja de mármol de escultura bastante antigua, que representa á la Soberana u
— 25 — y ocho en la inferior, no encontrando nada no table en su tallado. El órgano fué regalado por el Excmo. Señor Don Francisco Alejandro IH Bocanegra, arzo bispo de Santiago, que falleció en el palacio de Lestrove en 1782. Al lado del Evangelio se admírala espléndi da yacija del arzobispo D. Rodrigo de Luna, cuyo epitafio ha publicado Gil González Dávila. que dice así: «Sepultura del reverendísimo Sr. D. Rodrigo de Luna. Falleció en el mes de Julio de 1460. Esta obra mandó hacer el honrado don Pedro de Soto, cardenal y criado de su reverendísima señoría.» El sepulcro de D. Rodrigo de Luna, arzobis po de Santiago (IÍ50-1 460), sobrino de Don Al varo, célebre y desgraciado privado de su com pañero de la infancia D. Juan II está enfrente de otro más antiguo al lado de la Epístola. El arzobispo D. Andrés Girón, en la visita general que llevó á cabo en dicha iglesia el año de 1675, ordenó sacar unas capillas que estaban debajo de las naves, y al cumplir este mandato obser varon varias personas que al pié de la escalera, por donde se sube al coro alto estaban dos nichos ó sepulcros viejos, y en uno de ellos se halló un cuerpo perfectamente conservado. De este sucese UMVI.KSlUAlJI ijk san HMa) u
-26so se levantó acta por el escribano de la villa de Padrón D. Domingo Rial; pues bíén, á estos restos son los que se refieren la inscripción si guiente: «Aquí yace entero el cuerpo de'un obis po de esta Santa Sede.» Ignórase á quien pueda pertenecer, pues no existen datos de ninguna clase para sospechar sobre poco más ó menos las cenizas de este obispo Iriense, si es que á cenizas se ha convertido ya. Es mucha la devo ción que tienen las madres á la tumba do corpa sanio, á donde traen á sus hijos enfermos con viva fé en su curación. A la parte lateral izquierda hállase el altar de San .Miguel, la capilla de Belen, antes cono cida por San Bartolomé, el altar de San Rosen do, obra de Ferreyro, y una puerta que dá sa lida al atrio. El Sr. Zepedano, en su curiosa obra sobre la Basílica Compostelana, se expresa del siguien te modo: «Se dice por tradición que en esta iglesia de Iría, están depositados en una se pultura, al pié y lado izquierdo del altar de San Fructuoso, las cenizas de veintiocho obispos santos. Cuando escribió Castellá Ferrer, por los años de 1610, se leían en una inscripción las palabras siguientes sobre la misma sepultu ra: Episcopis ul el in coelis deprecelUr cullis,
—27 — cuyo sentido no es fácil comprender entera mente, sino que aluden á obispos que se creían estar en el cielo. Se confirma aquella tradición por una escritura del arzobispo Gelmirez á 8 de Febrero de 1134, en la que concede algunas rentas y declara ciertas regalías á la misma iglesia de Iría.» Rodea el templo el atrio al cual se dá ac ceso por tres puertas. Se ven en él cinco oli vos, dos cruceros, y otros signos de nuestra redención para el vía crucis; este paraje está destinado á cementerio, encontrándose á la de recha bajo tierra, el cuerpo déla insigne poe tisa gallega Rosalía Castro. A la parte Este, se ve el escudo de armas del arzobispo Monroy, y un hueco donde estuvo colocado el que hoy existe en el frontis de la iglesia. No lejos de la catedral se encuentran los ci mientos del palacio de los obispos, empezado á edificar por Lucrecio, y concluido por el obispo Andrés, según una inscripción que se leía en los umbrales de la puerta: Domus cpiscoporum inchoavit Lucretius, septimus episcopus iriensis, perfecit Andreas, Miro regnante aera 610. (Lucrecio séptimo obispo de Iría, empezó la fábrica de las casas de los obispos y las con-
— 28 — el uyó Andrés en el reinado de Miro, era 610). El P. Florez, niega la existencia de tal ins cripción. El palacio fué reedificado por D. Diego Pelaez, el cual le puso de una manera suntuosa, pero con la traslación de la Sede á Santiago, no morando en él los obispos fué abandonado, hasta tal punto que el año 1600 se mandó de moler por la Real Audiencia de Galicia, pues encontrándose en escombros, estos no servían más que de asilo de gente de mal vivir que frecuentemente estaban amenazando la tranquili dad de los honrados moradores y de los que transitaban por aquel camino. Hoy posee el terreno un labrador cerca no á aquellos contornos, el cual ha dedicado gran parte á cultivo, pero no obstante se obser van el foso y las derruidas paredes de las que salen algunas veces azulejos y fragmentos de mosaico. u
Cronología de los Obispos de Iría. AÑOS. San Agatadoro, desde el año 40 déN. S. J. hasta el año de .................... 100 Fué gentil. Su conversión y bautismo se debe al Apóstol Santiago, el cual an tes de partir de Galicia para sufrir su glorioso martirio en Jerusalen le nom bró obispo siendo en su consecuencia el primero que ocupó la Sede de Iría. San Efren. San Pió. San Melancio ó Asmando; los tres ocuparon sus sillas hasta el segundo siglo de la Era cristiana ................................. 200 Félix Torcuato, y otros que la his toria no cita, siguiendo á estos Lu crecio .............................................................. 300 En tiempo de este obispo cesó la per secución de la iglesia, y con la paz ediu
— 30AÑOS, ficó la casa episcopal de Iría, termina da por su sucesor Andrés, como de jamos dicho anteriormente. Adan, Cresconio é Isenio. No pue de precisarse ni el tiempo que gober naron sus Sedes, ni la época de su muerte. A gateo ........................................................ 450 Gobernaba esta región Ilermenerio, rey de los Suevos, el año de 408, cuan do filé elegido este prelado para regir la diócesis de Iría, muriendo el año de 450, como I • consigna el epitafio de su sepulcro «Agastrafms Episcopus iriensis, era 488.» Simeón, Anastasio y Flavio. . . .. 498 El distinguido gallego, el obispo Idacio, su contemporáneo hace mención de él. Fué escritor notable, y entre sus obras debemos citar la que escribió con tra los herejes Hebionitas; entre los cargos que desempeñó este príncipe de la iglesia, fué el de Legado del Papa. Simeón II, y David ............................. 512 A este último le conocen algunos por Demicio ó Dominico, y por consiguien u
— 31 — AÑOS. te nada tendrá de extraño que en otras cronologías ó en obras que de esta igle sia se ocupen, que no figure con cual quiera de los tres nombres. Juan ...................................................... Entre los numerosos religiosos que abandonaron sus celdas para darse á conocer ante el mundo no solo por sus virtudes y ciencia, sino por sus encum brados puestos, figura Juan, que antes de llevar su Mitra, había dependido de un prior carmelitano ó basilio, por per tenecer á esta orden religiosa. Torcuato II, Justino, Eugenio y Vito .......................................................... 572 Andrés I. Este obispo concurrió á los Concilios de Lugo y Braga, distin guiéndose mucho entre los asistentes. Gobernó su sede en tiempo de Miro, rey católico de los suevos, y como di jimos anteriormente concluyó el palacio episcopal. Diego Austríaco, á quien otros lla man Domingo, asistió al Concilio To ledano, convocado por el rey Recaredo el año 589, en el que abjuró la he : l <IV|:(lS I KI A
rejía no solo el monarca, sino también la reina Bada. Samuel concurrió al IV, celebrado en la imperial ciudad, año de 633, presidido por San Isidoro. San Dig-io, que es lo mismo que Pelayo, conocido también por Gotomaro, presenció el VI y VII Concilio To ledano, año de 646. Sindig-es, vicario de Vincible, con currió al VIII, tomando una parte activa. Félix ('> San Sulpicio ........................... Fué monje benediclirv) y escritor no table en aquella época. Adulfo ó Indulfo Félix ........................ Fué elevado á obispo el año 688; per tenecía á la familia de los Españas; estu vo presente en los Concilios de Tole do XII y XIV. Seibas ................................................... Este prelado gobernó Iría trece años, siendo escasas las noticias que se re fieren á su vida pública. Leonisildo ............................................ Poco sobrevivió á su antecesor, y sin embargo este obispo fué un verdadero
-33 — AÑOS. príncipe de la iglesia, ya no solo por su dignidad, sino por las excelentes dotes de su bella alma. En aquellos tiempos gemia España las desgracias y desaciertos del derruido reino visigodo. Las hordas sarracenas se enseñoreaban de la península, y con su imperio, no respetaban ni á sus primitivos mora dores ni á las iglesias, ni mucho menos á los que se encontraban al frente de ellas. Como esta parte de España, no estaba en aquella época tan asediada por los kalifas, bastantes obispos llegaron has ta aquí y pidieron refugio á Leonisildo. el cual les dió frutos y decanías, según consta de un privilegio de D. Ordoño II, concedido á la Basílica compostelana. Con este motivo dice el P. Florez: «La invasión de los sarracenos, que tan tos daños ocasionó á España en dife rentes pueblos, se enardeció menos contra Galicia, por ser de lo mas sep tentrional del continente. Iría, como última ciudad episcopal por aquella parte, logró no ser oprimida por los bárbaros, y buscando seguridad alguu
— 34 — A ÑOS. nos de los Prelados que no pudieron subsistir en sus iglesias, acudieron á ella como puerto, y el Tríense los re cogió como padre, atendiendo á su mantenimiento con asignación de algunas decanías, cuyos productos les sirvie sen de sustento, mientras la piedad divina, compadeciéndose de la piedad de sus siervos les restituía las iglesias.» Este puede decirse, que es el contenido literal del privilegio. Emula ó Renula ....................................... "dd Ocupaba el trono de Asturias D. Pelayo, cuando gobern'i esta Sede dicho obispo. Romano ................................................ Agustino .............................................. 'do Vinulo .................................................. Cresconio (se ignora la fecha de su muerte). Quendulfo ó Viliulfo ................................ "SS Renunció el obispado, y se retiró al monasterio de Rivas de Sil, donde se venera por Santo, reinando á la sazón D. Silo ó Mauregato. Sisnando ................................................. '92 Sf
-Í1 — A ÑOS. Su natalicio tuvo lugar en Salas, casa principal de sus padres, conservándose en la iglesia del mismo lugar la pila en que fué bautizado. Su madre había refe rido al joven Rudesindo la aparición de San Miguel y desde entonces lomó á este Santo tanto afecto, que podemos decir era para él, el de más devoción; asi ve mos la ermita que le erigió en Celanova, y por su mismo testamento en el que consignó un aniversario el dia de San Miguel por las almas de sus padres D. Gutierre y D. a llduara. Desde niño mostró deseos de pertene cer al estado eclesiástico, cuya carrera terminó con tanto aprovechamiento que, muy joven fué Prior de Cabeiro, en esta diócesis, y lugar próximo á Ferrol. En este monasterio se conserva una casulla, con que decía misa, un cáliz y otras reliquias suyas. De Cabeiro fué promovi do obispo de Mondoñedo, gobernando esta iglesia algunos años. Y aquí debe mos llamar la atención respecto á una cosa notable que da á entender la humil dad, el saber y la indiferencia con que el se UKIVIfiSIDADr u
— 42 — AÑOS. santo miraba las cosas mundanales. De jando las armas que representaban el escudo de su familia, armas que hacían distinguir un linaje de siglos; creí) para si en Mondoñedo otras que consistían en una cruz roja, un compás pendiente de un brazo de aquella y un espejó del otro brazo, queriendo con esto significar que á la cruz de su Redentor anadia un compás, que compasaba su vida, y un espejo en cuyo cristal viese como había de vivir, como vivia y ha bía vivido. Sobre la puerta principal de la iglesia de Celanova, parle, del occiden te, se conservan iguales armas. De Mondoñedo pasó como obispo á Iría, á consecuencia de ser depuesto Siseando por el rey D. Sancho; teniendo que tomar con dicho obispo esta medi da (al decir de los historiadores) por sus hechos y costumbres. Preso Sisnando gobernó sin interrupción la Sede Rudesindo, hasta que falleció el Monarca, y, puesto en libertad, asociado de gente armada, se presentó en Composlela la noche de la Natividad del Señor en
— 43 — AÑOS. ocasión que el Obispo descansaba en su dormí lorio, y penetrando de re pente en su celda le acometió espa da en mano. Al ver esta actitud (*) le dijo Rudesindo: Sisnando, á cuchillo matas, ácuchillo mueras: Qui mihi gladio mortífero Sismando minaris mortífero gladio violenter confodiaris. Y salióse modestamente de Gompostola á la que no habia de volver más. Desde aquel suceso se retiró á su monasterio de Celanova que ya le tenia edificado en el lugar de Villar, debiendo el nombre del convento, y del pueblo que tomó después, á este Santo, pues él le llamaba celda nueDa x la corrupción del vocablo y el tiempo hicieron variarle en Celanova que hoy tiene. La Historia Composlelana está conforme en cuanto decimos, pero Caslellá Ferrer cree que antes de reinar Sancho el Craso fué San Rudesin do obispo iriense, y así su mudanza de Compostela no pudo ser por la causa dicha, sino por odio que le tenia Sisnan- (•) No queremos emplear la palabra que usa Caslellá Ferrer. : i íivr i S m s se VMVTfiSIDAM
<lo por un pleito que ambos disputaban sobre el condado de Pistomarcos en tiem po de D Ramiro III. Asegura también que prendió á Sisnando D. Sancho, hijo primogénito del rey D. Ordoño II, y her mano de D. Ramiro II que reinó primero que él. Rudesindo fué también obispo Dumiense, por más que fijamente no se sepa en que época, pues algunos escritores afirman lo fué antes que en Iría, y otros después. Llevó á su monasterio monjes de San Benito, del convento de Rivas de Sil, si tuado á las tres leguas de Orense, y con ellos al santo Abad Franquila, que fué el primero de Celanova y bajo cuya obe diencia tomó el hábito de San Benito. Después de decir misa se retiraba á orar á una capilla, que estaba en el jardín de su casa, y había dedicado á San Miguel. Muerto San Franquila, le sucedió en el Priorato, por más que siempre se titulaba obispo Dumiense. Fué gobernador de Galicia y Portugal,
— 45— AÑOS. peleó con los normandos, é hizo du rante su vida muchos milagros. Vivió setenta años, pues falleció el primero de marzo de 977; los monjes depositaron su Santo cuerpo debajo de la. capilla del altar de San Juan Bautista, cerca de dónde descansaban las cenizas ile sus padres. En la ex-catedral de Iria, existe un altar dedicado á San Rudesindo, que llaman San Rosendo, y que como he mos dicho, está enfrente del de San Pedro Martínez Mosoncio. En la magnilica iglesia de San Martin, de Santiago, se vé también otra escultura de este Santo, de mayor tamaño que la de Iria y de autor para nosotros desconocido, lástima que esté colocada en un lugar dónde no puede admirarse la bella pre sencia de este obispo, que cuenta una vida tan ejemplar por su virtud y ab negación cristiana. Pelayo ó Payo Velazquez, obispo de Lugo, hijo del conde D. Rodrigo, depusié ronle de la dignidad á los 6 años. Sin embargo el P. Florez niega que realizara u
—46 — AÑOS. este acto el rey D. Bermudo, con quien mantuvo estrechas relaciones posterior mente á su renuncia. D. Fr. Pedro Martínez Mozonzo. . 993 Tomamos del Sr. Zepedano «Religioso ejemplarísimo del monasterio de Santa María de Mozonzo, en esta diócesis, y Abad del de Antealtares; fuá electo obis po en el año 986, por el Rey D. Bermu do Tí, y por los capitulares atribuyendo lodos tan acertado nombramiento á es pecial favor de la Divina Providencia. Eri gió la parroquia de San Benito de esta ciu dad (Santiago) en honor desu glorioso pa triarca. Es antiquísimo en el Arzobispa do el culto de San Pedro Mozonzo, cuya festividad se celebra el 10 de Setiembre, dia en que lo menciona el Martirologio ro mano. Por más que ell P. Florez, sabio historiador, diga que no hay memoria de este culto entre los antiguos, es induda ble que data lo menos de seis siglos. No podemos menos de recomendar la lectura de la defensa que contra aquel escritor, publicó en el tomo tercero de sus obras nuestro ilustrado paisano D. Diego AntoSi IIMX'LKSl u
— M — AÑOS. nio de Cernadas, cura párroco do Santa María de Fruime en esta diócesis, para mayor honra y gloria de San Pedro de Mozonzo; sosteniendo además con graves pruebas que fué quien compuso la Sal ve Regina, recuerdo gratísimo de tan santo prelado.» Como creamos curiosos ó interesantes á la vez algunos fundamentos en (¡ue apoya su tesis el Sr. Cernadas, tratán dose de una obra que tan consoladora es á los ojos y aflicciones de la cris tiandad, por la Santísima persona á quién se dirige, transcribimos á continuación algunos de sus párrafos: «De la antigüedad de la Salve, se hará demostración después que se ventile quién fué su Autor. Esta gloria solo puede disputarse entre nuestro .Mosoncio y el Contracto; pues aunque no falta quién la pretenda para algún otro, tiene poquísima, ó ninguna recomenda ción. Sentado esto, para asegurar que nuestro San Pedro fué el autor de la Salve, tenemos una razón fuerte, que no tiene el Contracto, ni otro alguno, y u
— 48 — AÑOS. es muy conforme á las reglas de la bue na critica, ó razón histórica. Entre los que dan noticia del Autor de la Salve, el más antiguo es Guillelmo Durand, con ventaja no menos, que <le dos siglos bién cumplidos; porque este escribió su Racional por los años de 1286, y Tritemio, que es el Gavanto (sin tomar partido) alega á favor del Contracto, murió en el año de 1516. Por esta razón tiene Durand mucho más derecho á ser creído; porque en puntos históricos, el dicho de los que fueron más inmediatos á los hechos, debe ser preferido al de los más remotos. A esto se añade, que nuestroMosoncio prece dió al Contracto 54 años á lo menos; por lo que siendo este más cercano al tiempo en que escribió Durand, debía estar más reciente en la noticia de este, y no iría á buscar 54 años atrás al Mo rondo, si este no fuese el autor ver dadero de la Salve; pués no se descu bre el más leve fundamento de pasión <|ue le inclinase al uno más que al otro. Si esta reflexión vale mucho á mi in-
— — 49 — AÑOS. lento, respecto del Contracto, no hay duda que prueba mucho más respecto de S. Bernardo, porque este murió 154 años después de nuestro Mosoncio, y por lo mismo fué otro tanto más in mediato á Durand; y siendo este paisa no del Doctor Melifluo cuyo nombre re sonaba tanto en el clarín de la fama, y se estaba oyendo con tanta, admiración en el Orbe Católico; ¿cómo es creíble se le escondiese, ó olvidase una gloria tan especial del Santo, para dársela á otro extraño y más remoto? De eso afuera la misma razón discretiva, ó conocimiento individual con que habla Durand, está haciendo venir á los ojos la clara luz con que escribía la noticia, haciéndose cargo de lo que tenía cada interesado, para darle á cada uno lo suyo, distin guiéndolo de modo, que nadie pudiese confundirlo. «El Contracto (dice) com puso las Seqüencias, Rex Omnipotens , Sane ti Spirilus, Ave .Varía, Antiphonam Alma. Redemploris, Simón Bardona. Pero Pedro el Compostelano hizo la Salce Regina etc.» Ahira bien: Du-
— 50 — AÑOS. rand era Francés hombre de la auto ridad y recomendación, que todos sa ben: el argumento de su obra, Ralionale Dninorum OUiciorum, está tratado con todo el estudio y magisterio que le co rresponde: el Mosoncio era Gallego: el Contracto Alemán Suevo, por la nación tan inconexo con este, como con aquel: por el interés, tan independiente de uno como del otro: por la Religión ambos de una misma, que era la Benedictina, que á ser de diversas, ya podía cabel la atención de dexarlas contentas a en trambas: ¿pues quien no vé en los mis mos términos de la sentencia de Durand, la imparcialidad, y la entereza con que procede en este juicio divisorio? Quién no conoce la plena advertencia, y la distinción menuda con que declara su derecho á cada uno? Esto, y esto (pro nuncia) es del Contracto: aquello es del Morondo. ¿Y qué? ¿Si S. Bernardo pai sano suyo, tuviese á la Salve algún derechito, se lo usurparía por dárselo á un Santo Gallego?') Por no fatigar al lector, no continua-
Santiago Apóstol. En el prólogo de esta obra consignábamos que los peregrinos á Compostela, conceptuaban incompleto su viaje á Santiago, sino visitaban los parajes que fueron de preferente objeto para aquel discípulo del Salvador, lugares santos des de dónde dirigía su palabra inspirada por la Divinidad, y sitios que, la no interrumpida tra dición, señala como último punto, en el que descansó de una larga travesía, el cuerpo glorio so de Santiago. Nuestra débil pluma no podrá expresar tan fielmente, como otros autores, la importancia y significación que ha tenido Padrón, interés que no solo se dejó sentir en la madre pátria, si que también en los países más remotos del extranje ro. Empero, confiando en la mediación de Dios, en el que ponemos nuestras manos, describiré-
— 58 — mos aunque sea á la ligera lo que encierra esta villa y su valor histórico. El origen de Padrón no es oscuro. Sábese que era un barrio de los más insignificantes de la ciudad de hia. Limítrofe con la anchurosa ria, cuyos barcos llegaban hasta sus playas, estaba llamado para lo porvenir ser un pueblo que ab sorbiese á la antigua ciudad celta. La pesca, el comercio y la facilidad de las comunicaciones, pues por el interior debían ser dificiles, eran otros tantos motivos para la pros peridad de esta villa. Por otra parte, la venida del Apóstol, en cuyos parajes comenzó en esta región su misión cristiana, en conformidad con aquellas palabras de su Divino Maestro: Id á predicar el Ecangelio por lodo el mundo, había de traer inmensa muchedumbre, con mo tivo de las peregrinaciones y visitar estos lugares santos. • Paulatinamente fue decayendo tria, yen sen tido contrario formándose Padrón. Hoy aquella no existe, y la villa ha crecido mucho de poco tiempo á esta parle. De aquella no quedan mas que vestigios, á semejanza de una sombra de su pasado; de esta sus vías marítimas y terrestres, su comercio y su flotante población hacen espe rar su engrandecimiento. u
-59 — Aun cuando parezca (pie retrocedamos, no podemos por menos de volver á la historia de Iría; Padrón le debe su origen y mal describi remos la historia de este pueblo, sino traemos aqui la existencia del primitivo pueblo ¡Iliense. A un kilómetro de tria, rodeada por el Sar, cortada por los montes Miranda y Santiago, se . encuentra la villa del Padrón, pueblo de pesca dores, que debió su feliz estado á sus fáciles comunicaciones, (como acabamos de decir', con la parle meridional de España. El Sar, como una espada, atraviesa la villa por su centro hasta llegar á Cesures. Suponiendo la importancia de Iría debemos comprender á primera vista (pie Padrón había de ser un arrabal dé la ciudad; arrabal que debió abarcar solo unas cuantas casuchas edi ficadas á la orilla del Sar para albergue de los marineros. Varias obras han sido el fruto de nuestras investigaciones sobre el particular, queremos presentar al lector un verdadero cuadro del naci miento de este pueblo, de su progresiva maicha, de su decadencia y, ! de su actual estado; para lo primero nos ha merecido Imén juicio, por sus curiosos datos, la Historia del Apóstol Santiago, escrita por el ilustre gallego, natural se IIMVIKSIUADI i-((ivr(isrnA u
— 60— deCelanova, D Mauro Castellá Ferrer. He aqui como se expresa respecto al origen de la ciudad: «No puedo afirmar si de Braga, vino nuestro Patrón Santiago, camino derecho ó por la parle occidental, pudo ser tomase el de Puente de Lima y Tuy, hasta llegar á Iría Flavia que ahora parle de ella se llama Padrón. En esta ciudad sabemos que estuvo, porque en ella hay la tradición y memorias suyas más vivas y cier tas que en otro lugar alguno de Galicia. No era menor Iría que Brachara Augusta, te niendo de longitud una legua, y en latitud más de media en un hermoso y apacible llano, cercada de altas montañas, y en el centro algu nas peñas relevadas, que la hacían más fuerte. Estaba en la parle más occidental de España, cuatro leguas de adonde está ahora Compostela, y dos y mediado la mar. Hasta ella llegaban baje les pequeños Filipotes y pataches por la ria que llaman de Carril, subiendo por el rio Ulla (que cerca de sus fuentes da nombre y solará la an tigua y ilustre familia y casa de los Ulloas, de quien es cabeza y señor el Conde de Monterrey) el cual batía en sus murallas, bañándolas por la parte Meridional corriendo de la Oriental al Occidente. Desde el septentrión por la occidental la rodeaban el rioSar, hasta entrarse en el refeu
— 61 — rido Ulla. La tierra es muy templada, de lindo cielo, v deleitosa tanto como la hay en toda Es paña, abundante de frutas, y hermosísimos jar dines, y de todo género de bastimentos del mar Y tierra. Fué esta ciudad antiquísima y muy celebrada en otros tiempos: llamóse en ellos liba, y no L ia, como le llamaron después corrompiendo el vo cablo. En antiguas escrituras de su Iglesia se halla el nombre de Illia. y en un antiguo libro de ma no de su fundación, que llegó á las mias, se dice que la fundó Illia, hija de un Príncipe Troyano írefiriendo como la ennobleció después Miro Rey de los Suevos;en estas palabras: Ecomo el dicho rey fué apoderado en la ciudad do Lugo con el señorío de toda la tierra. Eviniese al Cas tro de Lllio, que ahora es llamado Castro de Iria, el cual ficiera é poblara Illia hija de un Piincipe de Troya, la cual fullera con el Rey Theneo, su marido, de la destrucción de Troya, é viniera á poblar el dicho lugar, é llamóle lllio. Tiene para mi esto gran fuerza de verdad, porque todos los antiguos que salían de sus patrias, daban sus nombres á las ciudades que fundaban ó también el propio de los mismos fundadores, como han hecho nuestros españoles en las Indias, u
-62Bicn consta (leste lugar fue este TheneoTroyano, como aquí se da á entender diferente del Teucro Griego, hijo de Telamón (uno de los capitanes que destruyeron á Troya) que refieren Justino lib. 44, de su historia, y otros autores, qué vino á Galicia, y fundó muchas ciudades en ella. Porque si este fundara álria Flavia, ó filia, no le diera el nombre de su enemiga, y destruida Troya para renovarla, sino de su vencedora pa tria, para engrandecerla, según las costumbres de los griegos. Y si acaso fué este (pues son los nombres muy semejantes) puédese pensar que trajo consigo alguna principal dama Troyana, de quien venia muy aficionado (c uno os muy ordinario en las destrucciones de Reynos y ciu dades) á cuya instancia en memoria de Illión de Troya (ó de su nombre si se llamaba filia) in tituló la ciudad: porque el Castillo que fundí), á que llamó illión, no ha perecido del lodo y parecen hoy día rastros y cimientos del á la parte oriental de la iglesia iriense, y se echa de ver haber sido fortisimo para en aquellos tiempos: llamase ahora la Rocha. Estaba en medio de la ciudad cerca de adonde está la misma igle sia. Lo que tengo por más cierto, es que el fun dador de Iria fué el Troyano, diferente'del Teucro Griego, como tiene la dicha historia iriense.
— 63 — Ennobleció á Iría Julio César, con una ga llarda puente, que hizo sobre el rio Ulla (á la parle Meridional de la ciudad) que hoy día per manece conocida por edilicio de aquellos tiem pos en la (raza y asiento de la piedra: y la tra dición tiene que fué su fundador, y es cierto fué esto cuando en el año 59, antes del nacimien to de nuestro Redentor, siendo cónsules (según una computación) Mario Pupio Pisón, el que había triunfado de España, y Marco Valerio Mé sala vino con cargo de Pretor á la España ul terior, y venció los Herminios, habitadores de las montañas de Estrella ¡unto á Evora en Portugal (t|ue se habían revelado á los Roma nos) los cuales retirán lose á las islas Cisas (que son las de Bayona) con la aspereza y for taleza del sitio, le rompieron parte del ejér cito, y fué con el que le quedaba sobre ellos y los venció, y pasando adelante por Galicia, tomó el puerto de la Coruña, como da á en tender en sus comentarios, y Ambrosio de Morales en su historia, lib. 8, c. 23. En tonces pues fundó esta puente de Iria Flavia, llámase hoy la puente de Cesures, corrompido el vocablo, como otros muchos de esta pro vincia, porque de puente de Cesar, le vinie ron á llamar de Cesures. u
— 64 — Después el mismo autor ocupándose de la significación ó nombre de la villa da su pare cer en los siguientes términos: «Es este des embarcadero adonde llegó el santísimo cuerpo de nuestro Patrón, muy celebrado, y visitado de los peregrinos y siempre se llamó el lugar del Pelrón ó Pedrón, como si dijésemos de la piedra, y corrompido el vocablo Padrón por el milagro de haber encajado en sí la piedra al cuerpo Apostólico y asi despoblándo se muchos años después la populosa y antigua Tria quedando solo de ella, la pequeña pobla ción que está junto á él, le quedó siempre el nombre de Padrón, como ahora le tiene, no habiendo perdido el de Iría el que está junto á la iglesia iriense, según consta de un privi legio de donación y exenciones que dá el ca tólico Rey D. Fernando II de este nombre á los canónigos de la iglesia iriense, y vecinos de la villa de Padrón, su data catorce de Febre ro de la era MCCII, diciendo: Fernandus De* Gralia Hispaniarum Reg universis Canonicis Ecclesiae Iriensis, el ómnibus Burgensibus in villa Petroni comoranlibus salutem, et dilectionem, etc. Este es el origen del apellido de este lugar, y no el que le dan otros Autores, diciendo, que por la columna que está en la u
— 65 — iglesia de Santiago de Padrón, á que fué ata da la barca en que venia el Apostólico cuerpo de Santiago, le llamaron Padrón, porque á las tales Columnas, ó Pilares llaman en Galicia y Portugal Padrones: porque repugna el nombre Latino con que le hallamos intitulado. Y por que en algunas escrituras hallamos villa Patroni, puede ser, le hayan puesto este nom bre: lugar y villa del Patrón: por haber des embarcado allí el cuerpo de nuestro Patrón Santiago, y esto quizás será lo más cierto pues siempre en vida le llamaron Patrón, y siem pre después de muerto, según consta de las Escrituras de sus discípulos que se han ha llado en Granada, y de las que alcanzamos después de la destrucción de España que tra tan de él, como se verá en las que aquí se refieren.» El discípulo del Salvador en la gloriosa campaña que emprendió entre las diversas tri bus gentiles, no quiso olvidar á Tria en su propaganda cristiana. Esparcidos por el mundo sus compañeros, y solo asociado de S. Pablo llegó á España, cuando este país era un caos por sus variadas creencias hijas de los mo mentáneos dominadores. Cierto es que si la lucha era empeñada, teniendo en cuenta Iqs
-66elementos que había que combatir, la decisión era suprema no solo por la fortaleza de la fé sino también por el gran auxilio de la Divinidad para una empresa que había de dejar una huella de 19 siglos y una duración hasta la consumación del mundo. Ignórase á ciencia cierta el tiempo que Santiago vivió por estos parajes, créese (pie no debió abandonarlos hasta que generalizó la doctrina del Crucificado. Antes de su marcha fundó el obispado de Iría, creó como primer prelado á San Agaladoro, el cual gentil de nacimiento, recibió de su maestro las aguas del bautismo; realizó varios milagros entre ellos esa riquísima fuente que agrada al sano y sirve de alivio á las dolencias del enfermo, y que, como segundo Moisés que con su peña de Orel) aplacó la sed á miles de personas en medio del desierto, él con estas aguas arrebató del desierto, en que se hallaban sumidos por la impiedad, á muchos séres que hoy gozan de la paz eterna. Si vivo llegó á las orillas del Sar, muerto le trajeron á este puerto de Galicia. No puede negarse que el Santo cuerpo de Santiago, llegó á estas playas conducido por sus discípulos desde Joppe; infinidad de escriu
— 73 — Navis parata mittitur lilis á Deo marium Corpus in ea ducitur Per Maris longum spacium. Post dies septem Iriae Portum intrantes gandió Omnes caelesti curiae Laudes cantant tripudio. En los responsos de las lecciones dice lo mismo, lo cual tenía el de la Orden de San Benito, y otros muchos de España. Conforme á esto, llegó el santísimo cuerpo de Santiago á España al puerto de Iría en Galicia en el mes de Abril del año del Señor cuarenta y seis y décimo tércio de su Pasión. Y si alguno quisiere sentir que estuvo el cuerpo Apostólico de Santiago en Judea hasta julio, y que en julio vino dentro de siete dias: es dificultoso de creer que estuviese en los muradales de Jerusalen desde los últimos dias de Marzo hasta el diez y ocho ó diez y nueve de julio. Demás de esto es cierto que viniendo mi lagrosamente, como queda referido, no había menester tardar cuatro meses que hay desde el Martirio hasta los 25 de julio: Pués ni la u
— -iK — Epístola de San León lili, ni el Breviario Compostelano, ni el Santísimo Padre Calixto II dicen que hubiese tardado este tiempo, antes afirman lo contrario. Y no es de maravillar viniese en siete dias milagrosamente, pues sabemos otras cosas de cuerpos de Santos de mayor admiración.» Temiendo los discípulos de Santiago que en Iria no estaba lo suficientemente guardado el cuerpo de su Maestro, pensaron en ocultarlo, y á fin de conseguirlo se fueron al castillo de la poderosa señora Lupa, hermana del gobernador de Duyo, que además de inmensas tierras que poseía por todos estos parajes, tenía autori dad sobre sus habitantes. Sabida es la bur la que jugó con Anastasio y Teodoro al pedir la un carro de bueyes que les sirviese para conducir el cuerpo al monte Pinario. Como gentil, les concedió lo que pedían, pero no en dos bueyes, sino en dos feroces toros que en unión de otros muchos pastaban en una hermosa robleda, y como si la befa no fuese bastante les dió un débil hilo de su rueca para que los atasen. No por eso se inmutaron los discípulos de Santiago, á presencia de Lupa se dirigieron á los loros, los ataron al frágil hilo que se les habia dado y como mansos * u
— 75 — corderos les trajeron á Irla. Lupa no pudo menos al ver una cosa tan sobrenatural que pedirles el bautismo y convertirse al cristianis mo. Castellá describe el castillo de la siguien te forma: «Residía Lupa en un castillo y for taleza suya rodeado de gruesa muralla, que aún tiene doce pies de ancho en algunas par tes, dentro de la cual hay tanta capacidad, que cabe un Escuadrón de cuatro mil hombres, y más: aún hay hoy dia grandes pedazos de ella, en partes tiene altor de una pica (que quiere Dios conservar estas memorias por honor de su Apóstol). Tenia el castillo en medio de es ta plaza, cuyos cimientos se ven ahora, y des de la entrada de la primera muralla se iba á él por una calle estrecha de ocho piés de an cho, hecha de uno y otro lado con gruesa mu ralla. Estaba esta fuerza, y están estos vesti gios, en un sitio fuerte que ocupa la corona de un alto cerro, á dos leguas de Iría, junto á Francos, á mano izquierda del camino qué viene á Compostela, de la cual dista otras dos, llamándole ahora Castro Lupario, como se le llamaba antiguamente, y este nombre ha con servado siempre, como se halla en la Historia Compostelana, y en muchas escrituras de la Casa Apostólica. Ha tenido, y tiene este nomu
— 76 — bre porque fué de la Sra. Lupa. De poco tiem po acá por una ermita que fundaron en él los comarcanos de la vocación de San Antonino, le llamaban también Castro de San Antonino. Es este sitio, y las tierras que están en su contorno hacia la parte septentrional del Conde de Altamira D. Lope de Moscoso, caba llerizo mayor de la Magostad de la Reyna, nuestra señora, bien conocido así por su va lor como por la gran antigüedad de su casa, á la cual no menos adorna el titulo que tiene de Confelionel y defensor de la Apostólica igle sia de Santiago, uno de los mas honrosos, y le tengo por de los mayores que hay en nues tra España.» Estamos conformes en lo enunciado en las anteriores lineas, la casa de los Sres. condes de Altamira es una de las más antiguas de España, conocida por su gran nobleza, distin guida por sus armas, y esclarecida en las bellas letras. El tercer conde de Altamira D. Rodrigo de Moscoso, que floreció en últimos del si glo XV, está considerado como uno de los poetas más escogidos de aquel tiempo. Mo desto en sus costumbres, aunque podía de sarrollar el fausto, pués contaba con más de u
_-ncinco mil vasallos; ajeno á privilegios, por más que gozaba de prerrogativas que á na die se conceden, pués le era permitido, co mo á sus antecesores, entrar cubierto y á caballo en la Basílica de Santiago y oir misa de esta manera entre el presbiterio y el coro; valiente cual ninguno, pues sin necesitar au xilio se lanzaba á des facer cualquier entuer to; vemos por estas razones en D. Rodrigo de Moscoso, más bién que al orgulloso noble, al más cumplido caballero. He aquí algunas de sus composiciones que se encuentran en el Cancionero de Hernando del Castillo. Diálogo entre el sentimiento y el cono cimiento (*). La vida cuanto es más larga, Tanto la muerte es más dura, Que en este mar de tristura Cuanto se carga, descarga Al puerto de sepultura. A donde cuanto es ganado, Que sea por más conzierto, (•) Es una obra incompleta de este autor, y nosotros aun cercenaremos algunos versos'por no extralimitarnos del obje to que nos proponemos con este libro. u
-78Queda por descaminado, Porque el patrimonio cierto En la otra vida es dado. ¿Para qué os matais, mortales, Pues teneis conocimiento Que estos bienes temporales, Como no tengan cimiento, No pueden ser eternales? Sino que aquí lo ganais, Y luego allí lo perdéis, Y acullá los pagareis, Porque fiado tomáis, Lo que pagar nos podéis. Estos bienes de fortuna Con trabajo son habidos, Y por ellos son perdidos No solo persona una, Más los más de los nascidos. Los sin ellos por ganallos; Los con ellos, por tenellos; Los unos, por no perdellos, Los otros, por alcanzallos; Son perdidos ellos y ellos.
— 79 — Copla religiosa dedicada al nombre de Ma ría, ó sean las cinco letras de Nuestra Señora: La m madre te muestra, La a te manda adorar, La r por reyna nuestra Que nos tiene de salvar La i porque de IHS Ser su madre mereciste, Y la a la angustia triste Cuando le viste en la cruz. (*) Para concluir, no citaremos más que la siguiente pregunta del vate gallego: Pues este mundo travieso Es terrero do tiramos, Y el blanco el bien que esperamos. ¿Por qué echamos tan avieso, Pués tanto precio jugamos? Gran aparejo tenemos Para que el precio ganemos De la gloria prometida Pues la ballesta es la vida, Tiros las obras que hacemos Do ganamos ó perdemos. (•) Al penúltimo verso dice Salva, que debe aumentarse la .primera Y pués así debía constar en el original.
— 80 — Causaríanos una digresión algún tanto lar ga si fuéramos, aunque de pasada, á reseñar los gloriosos timbres que posee la casa de Altamira, quizá sea objeto de otro estudio nuestro, bastándonos por ahora expresar que son en la actualidad sus descendientes direc tos la Excma. Sra. Duquesa de Medina de las Torres y su Sr. hijo, el ilustre personaje á quien se dedica este humilde trabajo, los que continúan elevando su esclarecida casa, ya no solo por su nobleza, ni por los envidiables puestos que ocupan en la córte, sino por su virtud (*). Alanasio y Teodoro luego que llegaron á Iría desde el palacio de Lupa, trataron de po ner en práctica su pensamiento, esto es, de ocultar el cuerpo de Santiago, á fin de que los impíos no pudiesen destruir las venerandas ce nizas que con tanto trabajo habían traído desde Jerusalen. Al efecto buscaron un carro, y un cidos que fueron los toros, metieron dentro el cadáver apostólico, retirándose de estos con tornos en dirección al Pin ario, hoy Compostela. A la ventura, sin saber el punto fijo en que (1) Nuestro buen padre (q. s. g. h.) ha dado á conocer por medio de la prensa, las relevantes dotes que adornaban al último Sr. Duque de Medina de las Torres.
— 81 — habían de sepultarle, continuaron su camino hasta el monte Libredón y á un paraje que creyeron era el elegido por el Apóstol, puesto que los animales, á pesar de ser hostigados no quisieron pasar más adelante. Allí le deposita ron, y el velo del misterio cerró esta tumba. Sin embargo, según se lee en el Libro de la Her mandad de los Caballeros Cambeadores, el Señor había de hacer un milagro nueve siglos después; milagro que en nuestros tiempos ha bía de reproducirse al descubrirse en ambas épocas un cuerpo que se tenia por perdido, pues que ni en los archivos, ni por tradición se sabia fijamente el lugar que ocupaba; más ó ménos sospechas, conjeturas que pudiesen tener algún viso de certeza eran los datos que se poseían para llevar á cabo unas investiga ciones que han coronado el mejor resultado que se podía apetecer. «En el obispado de Teodomiro, (siglo IX) que á la sazón regia la diócesis de Iría ocu rrió un memorable suceso. Un Santo eremita llamado Pulagio, se presentó un día al prelado manifestándole que en el monte llamado Li bredón, se oian por la noche cánticos celestia les, viéndose luces y estrellas, la mayor de las cuales se colocaba siempre sobre el roble más 6 ■ f aMWi n* u
— 82 — alto situado en el centro de aquél monte, co mo este suceso le llamase la atención á Teodomiro, se propuso inspeccionar personalmen te este acontecimiento, y en efecto el «24 de junio llegó á Solobio y se metió con los suyos dentro del castillo, que era alto y de propie dad de un caballero llamado España del cual descendía Teodomiro. Y á media noche viéronse las santas luces y estrellas, la grande encima del roble. Por la mañana cantó misa el santo obispo en Solobio, y se fue á aquel lugar en que se alzaba el alto roble, deshacien do y cortando la espesura de los demás hasta que llegaron á donde estaba la Santa cueva. Entraron dentro, y vieron que estaba labrada y con dos arcos, y que debajo de un altar pequeño habia un Sepulcro cubierto con una piedra, y á los lados, otros dos, no tan altos. Pusiéronse en oración y ayunó todo el pue blo;. y abierto el sepulcro del medio por inspi ración de Dios, hallaron que contenia el santo cuerpo del Apóstol, con la cabeza separada de él, el bordón y un letrero que decía: Aquí yace Santiago, hijo del Zebedeo y de Salomé, hermano de S. Juan, á quien mató Herodés en Jerusalen: vino por mar con sus Discípulos hasta Iría Flavia de Galicia; y llegó aquí en un iimv -: hsi
--89 — más adecuado y de auspicios mejores, de Composlela. Numerosos milagros, además de aquel signo celeste, dieron brillo á la tumba del Apóstol, de forma que, no solo de los pueblos vecinos, sino de los más apartados lugares, acudieron las muchedumbres á orar cerca de los sagrados restos. Por lo cual el rey Al fonso III, siguiendo el ejemplo de su pre decesor; emprendió la edificación de una igle sia más vasta, que, sin embargo, dejaba in tacto el antiguo sepulcro, y después de que rápidamente la hubo llevado á buén término, adornóla con lodo el lujo de la realeza. A fines del siglo X las salvajes hordas de los árabes invadieron de nuevo á España, destruyeron numerosas ciudades, y después de una horrible matanza en los habitantes, llevaron á todas partes el esterminio por el hierro y el fuego. El emir Almanzor, de in fausta memoria, que sabia cuan grande era el culto en el sepulcro de Santiago, concibió el proyecto de concluir con él, figurándose que, si lo lograba, quedaría por tierra el fortísimo baluarte de España, aquel en que España tenia puestas todas sus esperanzasOrdenó, por lanío, á los jefes de sus hordas
— 90 — que marcharan directamente sobre Compostela, que atacaran la ciudad y entregaran á las llamas el templo y todo lo que pertenecía al culto; pero Dios contuvo el incendio devorador en los mismos umbrales del presbi terio é hirió á Almanzor y á sus tropas con amargas calamidades, que les obligaron á ale jarse de Composlela, pereciendo casi todos, incluso Almanzor, de muerte inesperada. Quedaron, pues, al rededor del hipogeo las cenizas esparcidas, recuerdo de la ferocidad del enemigo, testimonio de la protección del cielo; y cuando España se vio libre de esos males, el obispo de Composlela Diego Pelaez, hizo surgir de tierra, sobre las mismas ruinas del antiguo templo, otro aún mayor, cuyo es plendor y majestad acrecentó el sucesor de Die go Pelaez, Diego Gelmirez, recibiendo el título y honores de basílica. Pero el cuidado princi pal de aquel Prelado fué el reconocer la auten ticidad de las reliquias que le habían sido trasmitidas y hacer inaccesible el sepulcro, le vantando un nuevo muro. En aquella ocasión el obispo Gelmirez envió una partícula de los restos sagrados, acompañada de una carta, á San Aitón, obispo de Pisloya; partícula arran cada de la cabeza, como se ha probado en una
— 91 — información reciente, que la titula apópkisis masloídea, y aún lleva huellas de sangre, por- (|ue fué herida por la espada al separarse la cabeza del cuerpo. Y esa reliquia venerable y que han hecho célebre los milagros obrados por ella y el culto tradicional que la han con sagrado los de Pistoya, es hoy todavía objeto de especialisima veneración en aquella iglesia. Entre tanto, la fama del santuario español se había difundido por do quiera é innume rables muchedumbres de peregrinos acudían á él de todas las partes del mundo, siendo tal la afluencia, que era comparada en justicia á la que atraían los santos Lugares de Palestina y las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo. Por lo cual los Pontífices Romanos Nuestros predecesores reservaron á la Santa Sede la dispensa del voto de peregrinación á Compostela. Más no había aun trascurrido el siglo XVI cuando se suscitó una borrasca terrible y es pantosa, que, si bien se dejó sentir sobre toda España, amenazó aún más gravemente la sagra da tundía del Apóstol. Declarada la guerra en tre españoles ó ingleses, estos últimos, que ha bían abandonado la fe católica para abrazar la herejía, formaron el plan de saquear y demoler u
las iglesias católicas, profanando y destruyendo cuanto pertenecía al culto. Desembarcaron un ejército en la provincia de Galicia, cercana al mar, derribaron las igle sias, entregaron alas llamas, con el furor de la herejía, las imágenes de los santos, las reliquias y los objetos más venerandos, dirigiéndose en seguida sobre Compostela para concluir con lo que llamaban perniciosa superstición. Hallábase en aquella sazón al frente de la iglesia de Compostela el piadoso Arzobispo Juan de Sanclemente, quién consultó con los canónigos los medios de poner en seguro las reliquias de los Santos, encargándose él mismo de aquel cuidado por lo (¡ue concernía á los restos de Santiago. Mas como el enemigo se hallaba ya á las puertas de la ciudad, enterró opere tumultuario y secretamente, los tres cuerpos, tomando, sin embargo, la precaución de construir la nueva tumba con los materia les de las antiguas, que se habían hecho con forme á la usanza romana, á fin de que que daran á la posteridad algunos testimonios de la autenticidad de las reliquias. Depuestas las armas, terminados los peli gros de la guerra, los habitantes de Compostela y los peregrinos que con frecuencia
— 93 — acudían á aquellos lugares tuvieron la per suasión de que las santas reliquias se encon traban todavía en el mismo lugar en que pri mitivamente fueron depositadas, opinión acre ditada desde aquella época; de suerte que en nuestros dias los líeles creían que las santas reliquias se conservaban en el ábside de la capilla principal, y se acercaban á aquel pun to para venerarlas, mientras el clero de la ba sílica cantaba en él una antífona en las claus trales dominicales. Tal era el estado de cosas, cuando Nuestro Venerable Hermano el Cardenal de la S. I. Ro mana Paya y Rico, Arzobispo actual de Compostela, emprendió, algunos años ha, la restau ración de la basílica, y decidió lo que desde tiempos atrás se había propuesto, buscar el punto en que se encontraban las reliquias de Santiago y de sus discípulos Atanasio y Teo doro. Para la cual importante empresa escogió á hombres constituidos en dignidad eclesiástica y de consumada competencia, á quienes encar gó la dirección de las obras. Mas el éxito trajo un desengaño á la esperanza de todos, porque se exploraron todo el hipogeo y los subterrá neos, que existen aún próximos al altar ma yor, sin encontrar nada, hasta que por fin en u se
— 94 — el punto en que el clero y el pueblo acostum braban á orar con mas fervor, es decir, en el centro del ábside, detrás del altar mayor y de lante de otro altar los trabajadores levantaron las losas y después de ahondar dos codos, deseubrieron una tumba, cuya cubierta estaba adornada con una cruz, notándose que la tumba se había construido con piedras y ladrillos cogi dos de la cripta y de los antiguos sepulcros. Levantada entonces lacubierla.cn presen cia de testigos, se encontraron tres esqueletos ■del sexo masculino. Nuestro Venerable Hermano el Cardenal Arzobispo de Compostela, siguien do las prescripciones del Concilio de Trento, después de haber oido la opinión de hombres doctos y piadosos y de peritísimos arqueólogos, empezó la formación de un expediente para decidir si debia tenerse por seguro que las reliquias que se habían hallado eran los cuer pos de Santiago el Mayor y de sus discípulos Atanasio y Teodoro, resolviendo afirmativamen te la cuestión, después de haberlo examinado todo con grande sagacidad y según las reglas de la disciplina eclesiástica. Por fin el mismo Arzobispo Nos envió lodos los documentos del expediente y la sentencia que había dictado y Nos pidió con instancia que confirmáramos u
— 95 — aquella sentencia con la suprema de Nuestra autoridad Apostólica. Nos acogimos la súplica con benevolencia; y bien persuadidos de que la tumba venera ble de Santiago el Mayor puede muy justamen te ser colocada en el número de los santuarios y puntos de peregrinación más célebres del mundo entero; que ha sido enriquecida con te soros} 7 privilegios por Constituciones emanadas de Nuestros predecesores Pascual II, Calixto II, Eugenio III, Anastasio IV, y Alejandro III, Nos hemos querido que asunto de tal magnitud se examinara con el cuidado que la Santa Sede po ne en ocasiones análogas. Para lo cual, Nos de signamos á algunos Cardenales de la Santa Iglesia Romana pertenecientes á la Sagrada Con gregación de Ritos á saber: Domingo Bertolini, Prefecto de la misma Congregación, Rafael Mo naco de La Valletta, Miecislao Ledochowski, Luis Serafini, Lucido María Parocchi, Angel Blanchi y Tomás Zigliara, uniéndoles algunos Prelados con sultores de la misma Sagrada Congregación, Nuestros queridos hijos Vicente Nussi, Prolonotario Apostólico, Lorenzo Salvati, secretario, Agustín Capeara, Cuestor de honoribus coelestium, y Luis Lauri, Asesor, encargándoles el examen del asunto. UMV-HSIIMDt DFKAMriAMI l'KC nMI'IÍS'l H.
— 96 — Esta comisión, después de haberse reunido el 20 de mayo último en Nuestro Palacio del Vaticano, sometiendo todos los hechos á severísimo examen, respondió: dilata et ad mentem, con el intento de someter á discusión más detenida y madura algunas consideraciones de grande importancia. Más con objeto de obtener una solución rápida, Nos ordenamos á nuestro querido Hijo Agustín Caprara, Promotor de la Santa Fé, que pasase á Compostela, y examinándolo lodo allí minuciosamente, hiciera las investigaciones ne cesarias y redactara su dictamen. Oyó á teó logos, prévio juramento; esclareció algunas con tradicciones que parecían encontrarse en sus testimonios; pidió la opinión de expertos ar queólogos, historiadores y anatomistas de Ma drid y Compostela; registró los restos del antiguo sepulcro y los comparó con los mate riales que forman el que contiene las reliquias; estudió también el punto situado bajo el áb side en que las reliquias se encontraron, y por fin, después de haber consultado á médicos de experiencia respecto de todas las partos de las sagradas osamentas, volvió á Roma y completó la obra emprendida, redactan do un dictamen detallado y exactísimo. u
— 97 — Así, desvanecidas las dudas que habían exis tido, y como apareciera la luz de la verdad más claramente, reunióse de nuevo la co misión en el Vaticano el 17 de julio de este año para resolver la cuestión propuesta, á. saber: «La sentencia dictada por el Cardenal Arzobispo de Composlela sobre la identidad de las reliquias encontradas en el centro del ábside de la capilla principal de su basílica metropolitana, y que se han atribuido al Após tol Santiago el .Mayor y á sus dos discípulos Atanasio y Teodoro ¿debe ser confirmada en el caso y para los efectos de que se trata? Y nuestros queridos Hijos los Cardenales y los demás miembros de la comisión, considerando «pie todos los hechos que se les habían pre sentado eran tan exactos y estaban tan bién demostrados que nadie podía ponerlos en duda, y que por tanto, existía sobre este asunto la certidumbre plena que los sagrados Cánones y las Constituciones de los Soberanos Pontífices Nuestros Predecesores exigen en asuntos de osla índole, formularon la siguiente respuesta: .Afirmalire, seu sentenliam esse confrmandam. Cuando, pues, ese resultado fuá puesto en Nuestro conocimiento por Nuestro querido Hijo el Cardenal Domingo Bartolini, Prefecto de la u se
— 98 — Sagrada Congregación de Ritos, Nos sentimos grande alegría y dimos gracias de lo intimo del corazón á Dios Todopoderoso y Suma Sabiduría, por haberse dignado en medio de la grande ini quidad de los tiempos, enriquecer á su Iglesia con este nuevo tesoro. Por lo cual muy gusto so Nos hemos ratificado en todo y confirmado la sentencia pronunciada por la comisión especial de la Sagrada Congregación de Ritos. Además, Nos hemos ordenado que el 25 de Julio, fiesta del Apóstol Santiago, Nuestro decreto confir mando la sentencia fuese publicado desde lo alto después de la lectura del Evangelio en la iglesia nacional de los Españoles en Roma, de dicada á Nuestra Señora de Montserrat, en pre sencia de nuestro querido hijo el Cardenal Do mingo Bartolini, Prefecto de la Sagrada Congre gación de Ritos, y de nuestros queridos Hijos Lorenzo Salvali, Secretario, Agustín Capí ai a, cuestor de honoribus coelestiwn, y de Luis Cauri, Asesor, y Juan Ponzi para la lé del acta. Y hoy queriendo confirmar por un documen to solemne de la Autoridad Apostólica y un nue vo acto de ratificación todo lo que quedó esta blecido por el precitado decreto, siguiendo el ejemplo de nuestros predecesores Benedic to XIII, Pió Vil, y Pío IX, que dictaron juicio so-
-105 — víspera de San Juan para unirla con plantas aro máticas y lavarse con ella el día en que la iglesia conmemora la festividad de San Juan Bautista. Castellá Ferrer, en su lib. I, cap. XVIII, le atribuye otras virtudes «es su manantial siem pre en una misma quanlidad, asien invierno como en verano: nace en frente del oriente: hízose después el altar de la ermita sobre su nacimiento: tienen con ella gran devoción los comarcanos, y de todo el contorno la van á bus car para sus enfermedades, y los sana deltas, particularmente de calenturas: lo que puedo de cir della es que en el año pasado de IGOí-, llegando á visitar este lugar víspera de Navidad á las once del día, me cargó un grande y extraor dinario dolor de estómago, y apretado del y en ayunas, acordándome de la devoción que con esta fuente se tiene, con una gran confianza, (como la tengo siempre en nuestro Apóstol), bebí en ella un golpe de agua, y al instante se me quitó el dolor. Y si dijere alguno que pudo cansarse de calor, y que con el agua se quitó, digo que más crédito debemos á las maravillas que Dios hace por sus santos que á las razo nes y argumentos filosóficos.» A Santiago píntale siempre con el bordón y no con la espada, por el milagro que hizo con u l)F •: f>MISIKtH A
r . — 106 — aquel al crear la fuente en el primitivo monte del Burgo. La capilla es bastante reducida, tiene tres imágenes, en el centro el Apóstol en actitud de estar sentado, á los lados San Sebastian y San Gregorio, pero en el sitio de San Sebastian es taba Santiago el menor, hoy colocado en un escaparate de la sacristía parroquial y traslada do por D. Policarpo Nuñez Muñoz, cura párro co que fue de esta villa (*). Encuéntrase en la parte superior un cuadro que representa la Vir gen Santísima en el acto de aparecerse al pa trón de España. La efigie del Apóstol es muy parecida á la que se ve en el altar mayor de la catedral Compostelana, si bien es más peque ña; ha sido restaurada hace pocos dias. Casi al centro de la ermita está colocada la lápida de su fundador, en el que descansan sus res tos y á quien se debe la erección de este peque ño templo. El día 25 de julio se celebra una gran rome ría al rededor de la capilla cón motivo de la festividad de Santiago, por más que en Padrón á pesar de tener este nombre su parroquia, (•) Fue él último párroco de Iria y Padrón, cuando ambas pa rroquias estaban unidas. Está enterrado delante de la puerta de la colegiata, y se tiene de él muy buena memoria. u
— 107 — no se verifica esta solemnidad hasta el 30 de diciembre, día de su traslación, la que dicho sea en honor de la verdad pasa como desaper cibida, pues fué innovación de poco tiempo á esta parte, no acostumbrándose el pueblo á in troducir este cambio en una costumbre que cuenta algunos siglos de existencia. Dejando la capilla y en dirección al sur, hallamos unos peñascos en forma de grada ó escalera, desde cuya cima difundía la luz evangélica Santiago, ante un concurso numero so que no se cansaba de oir la doctrina de nuestro Redentor. Restos de una cruz, pues le fallan ambos brazos, y unos grandes agu jeros que, según tradición, abrió el Apóstol para libertarse de sus perseguidores, es lo que observamos en aquel recinto. Ambrosio de Morales, dicede él: «este lugar visitan los peregrinos, como muy principal de su romería, subiendo de rodillas las gradas que están cavadas en la peña, y rezando en cada una, y pasando tendidos por aquellos dos agu jeros deque comunmente el vulgo, con una sim plicidad devota, dice que se ha de pasar en vida ó en muerte.» Como decíamos en el prólo go, no hace mucho que una magna y bién or ganizada peregrinación proveniente de la ciudad se IIMv-HSIOADh í 'IMPOS'I H j 6 u
— 108 — de Tay, pasó por esta villa, y por debajo de las referidas piedras, exactamente como dice Ambrosio de Morales. Raros son los que con fin piadoso se dirigen á la ciudad del Hijo del Trueno, que antes ó después no rindan tribu to á estos parajes tan antiguos como nuestra sacrosanta doctrina. Un poco más arriba de estas moles de gra nito, se vé una gran piedra con una cruz en la que dicen celebraba nuestro patrono. Como la fama de Santiago filé tan univer sal, los peregrinos se multiplicaban por todas partes; de diversas naciones llegaban á esta villa pertenecientes á varias clases de la socie dad, no solo por mera curiosidad sino con la viva fé del cristiano. En la imposibilidad de poder mencionar las muchas escursiones que con tal objeto se llevaron aqui á cabo, cita remos parle del viaje de dos escritores pru sianos. En 1484 vino á Padn?n Nicolás Popielovo (Nicolaos von Popplan) el cual nació en Breslau á mediados del siglo XV. Llegó á Santia go desde Inglaterra; dice en su diario: «Luego próximo á un domingo, me fui unas cuatro mi llas alemanas á El Padrón, donde he visto la si lla en que se sentaba Santiago, y otra también
— 109 — sobre una alta montaña dónde predicó y dónde se edificó una pequeña iglesia. Abajo nace un manantial que Santiago hizo brotar con su bordón.» En la descripción del viaje de Erich Lassota de Steblwo (24 de Enero de 1581) leemos: Des de Caldas luimos hasta un largo puente de pie dra llamado Puente Cesares, que atraviesa el rio Ulla, dos millas y media. De allí hasta Padrón (villa murada) media milla, antiguamente Iría. Piaría, llamada. Aquí en Padrón por arriba del rio que corre primera mente á la villa llamada Rió de Padrón, se.vé en una elevación, una roca que se abrió algunas veces para recibir á Santiago perseguido pol los paganos, dónde encerrado, evitaba sus per secuciones. La piedra en que acostumbraba a dormir se llama la canta de San Yago. Existe también otra piedra que le servía para pre dicar y otra tercera de altar. Una se llama Escudo dé San Yago, porque perseguido pol los infieles so escondía detrás de ella, se vé todavía como la piedra cedió, para dar lugar á su cabeza y su brazo derecho y poderse es conder dentro. En esta altura se puede observar un pozo de Santiago que hizo con su cayado, cerca de u se l.'JVI HSlüADI
una capilla, con este milagro convirtió á una reina pagana al cristianismo. Además, en la parte superior del rio, cer ca de la villa, existe en el agua un barco de piedra, que sirvió algunas veces á Santiago para pasar el rio, cuando los paganos le per seguían; por eso se llama Barca de San Xago.» Después refiere de Padrón, otras cosas res pecto al Apóstol que han desaparecido (*). La vista que se disfruta desde esta eleva ción es admirable, vése todo Padrón, Iría, Cesures, el Sar, grandes vegas á derecha é izquier da, y extensos pinares cuyo ambiente mitiga la penosa ascensión del viajero. Indudablemen te que el Apóstol no pudo elegir paraje más encantador que ni fuera de las esferas de la poe tisa, agradase más al alma y al cuerpo. Con témplase Padrón á vista de pájaro y con una rápida mirada podemos hacernos cargo de una de las más bellas obras del supremo creador. Ya hemos dicho anteriormente que Iría era una sola parroquia y que su último párroco fué D. Policarpio Nuñez;$pues bién su Emma. el Cardenal Payá, dispuso en 2o de Octubre de (•) Viajes de Extranjeros por España y Portugal en los si glos XV, XVI, y XVII por Liske, rector de la Universidad de Lemberg, publicados en el tomo XIV de la Revista Europea.
— ni — 1877 que fuera dividida en dos, denominando á Ja primitiva Sania María la Mayor de Iría, y á la nueva Sanlia^o Apóstol. " He aquí el oficio del Sr. Arzobispo que se leyó, en la Misa parroquial el dia l.° de no viembre del referido año, por el Dr. D. Genaro Nuñez Bouzas: «Estando ya muy cercano el dia en que tomen posesión de sus curatos respectivos los nuevos párrocos de Santa María la Mayor de la evcatedral de Iría Flavia, y de Santiago de Padrón, que antiguamente se hallaban bajo la jurisdicción parroquial del cabildo de la misma santa iglesia que últimamente fué cole giala; es llegada la hora de marcar de una manera clara y definitiva la linea divisoria de una y otra parroquia. Para el acierto, Nos hemos procurado todos los antecedentes ne cesarios, hemos oido el parecer de personas muy competentes, y personalmente hemos ins peccionado el territorio más de una vez. En consecuencia, después de bien meditado todo, usando de las facultades ordinarias que al efec to Nos competen, hemos venido en marcar la expresada línea divisoria en la forma siguiente. I .° La parroquia de Santa María la Mayor de Iría Flavia, comprenderá desde esta fecha u
— 112 — todo el territorio, antes indiviso, con todos los habitantes en él, colocado á la izquierda del rio Sar que de Norte á Sur atraviesa el que antes era de las dos parroquias unidas, y el comprendido entre los dos brazos del rio que se dividen antes de desaguar en la ría cerca del puente de Cesures, menos el casco de la población de Padrón comprendido entre el rio y la carreteril de Santiago á Pontevedra que pasa junto á las casas del mismo casco, y el cementerio colocado junto á la otra que arranca de Padrón y sigue en dirección á Herbón. 2 .° La parroquia de Santiago de Padrón comprenderá todo el territorio y vecindario co locado á la derecha del mismo rio Sar, más el templo mismo de Santiago y casco de población aglomerada comprendidos entre el rio y antes mencionada carretera, con el cementerio en el número precedente mencionado. 3 .o La parroquia de Santa María la Mayor tiene espedito el paso por esta carretera junto al casco de Padrón,para los actos de su instituto que lo reclamen, sin (pie jamás pueda ponérse le óbice por parte déla parroquia de Santiago que esta á su vez hará uso de la misma carre tera para asistir á los vecinos del casco de Pa drón situados entre la misma y el rio. u
— 113 — 4 .° La parroquia de Santiago tiene espedilo el derecho de cruzar el territorio de Santa Ma ría la Mayor para ir y volver al cementerio que se le designa con el fin de practicar los actos re ligiosos correspondientes. 5 .° La parroquia de Santa María la Mayor usará para enterramiento de sus cadáveres, el cementerio constituido en el atrio de su templo. 6 .° Esta misma parroquia de Santa María la Mayor tendrá también espedilo el tránsito por la mencionada carretera de Padrón á Herbon para la asistencia á sus parroquianos y demás actos de su instituto. Creemos en el Señor que esta demarcación • leja casi igualado el vecindario de ambas pa rroquias y satisface todas las necesidades de entrambas. Sin embargo, deseando el mejor acierto, ordenamos: que cada uno <le los seño res curas párrocos observen este decreto des de el momento de su recepción, lo lean en su respectiva parroquia sin comentario alguno al ofertorio de la misa conventual del primer día festivo subsiguiente á su recepción, y pasado un mes, Nos presenten las observaciones que la experiencia les haya sugerido para que en su vista, después de muy maduro examen aña damos las aclaraciones que creamos necesarias, 8 nFíaMPosi ha u
— in animados como estamos del espíritu de paz, con cordia, caridad y justicia. Lo que trasladamos á Vd. para su inteligencia y cumplimiento. Dios guarde áVd. muchos años.» Al fallecimiento del Sr. Nuñez Muñoz fué nombrado económo de Iría y Padrón D. José Colmeiro Louzao (*); pero con motivo de la creación de la nueva parroquia obtuvo dicho cargo en propiedad como primer párroco de Santiago Apóstol, (perteneciente á esta villa), el Dr. D. Genaro Núñez Bouzas, que ya habia desempeñado el ministerio parroquial en otros puntos. Desgraciadamente poco tiempo rigió esta cura de almas, pués una enfermedad pe nosa, privó á los habitantes de esta villa de un sacerdote que mejoró notablemente el tem plo, como fácil es saber, por los datos que posee su señor hermano el distinguido abogado I). Felipe Benicio Núñez; no siendo aventurado el asegurar que pasan de 20.000 reales los gastos y suplementos que hizo en beneficio de esta iglesia y de cuya cantidad está en des cubierto su referido señor hermano como úni co heredero testamentario. Párrocos como el (•) En la actualidad es párroco de Santa María de Cruces, en cuya demarcación está situado el Santuario de la Esclavitud, de que es capellán D. Ramón Ribeiro. u
— 121 — la visitan los peregrinos á la ribera del rio Sal en el Padrón» De la misma piedra habia can tado á mediados del siglo XVI el licenciado Fran cisco de Molina, canónigo de Mondoñedo y au tor de una Descripción de Galicia: También notaremos por admiración Aquel buen sepulcro ó rico palacio Dónde, pasadas mil leguas de espacio, Vino el Apóstol á dar al Padrón. Dónde acabada su navegación, Poniendo su cuerpo allí en una peña, Luego la piedra se abre, y enseña Ser un sepulcro de gran devoción. Los peregrinos arrancaban pedamos de ella, y temiendo los vecinos del Padrón que de esta suerte acabaría por desaparecer, arrojáronla al rio, cuyas arenas la cubren en la actualidad. «Estamos seguros, dicen los Sres. Fita y Fernan dez Guerra, de que la piedad no tardará en des cubrir y adornar, como se merece, tan valioso monumento para regocijo de los líeles. Cuando se renueven las antiguas y ardorosas peregrina ciones que asombraban á los mismos agarenos. querrá la devoción con harta justicia contemplar los lugares y objetos que la enardecían en los pasados siglos.» u
— 122 — Como cosa notable, hemos dejado para tra tar aparte del pedrón, monumento religioso que se custodia en esta iglesia. Algunas personas, para nosotros respetables, creen que el verda dero pedrón fué una pilastra que enclavada á la orilla del rio ha desaparecido hará unos cua renta años; parece ser que estaba colocada fren te á la casa del Sr. Garaban, y dónde comun mente se amarraban las embarcaciones. Sin em bargo, en obsequio al pedrón de la iglesia nos preguntamos ¿cómo si era el verdadero oslaba tan abandonado á merced de perderse?, por eso congeláramos que el conservado en la cripta sea el primitivo ya no solo por su custodia, sino también porque sus inscripciones convienen con las de los escritores antiguos y modernos. Acer ca de él nos dice Caslellá Ferrer: «Tiénese por tradición, que sallando en tierra los Discípulos de Santiago, la ataron (se refiere á la barca) á un grueso pilar de piedra que estaba en el desembarcadero, el cual es tá ahora en la iglesia de Santiago, que está doscientos pasos deste desembarcadero, deba jo del altar mayor adonde es visitado, y re verenciado por este respelo de lodos los Pe regrinos. Ambrosio de Morales dice tiene letras que conlienencl nombre de Grises, yo he visto u
-123 — Lis que tiene y no está como las refiere: El pilar con ellas están como este: I H $ N O O R ESES D S P Puede sospecharse si habla este letrero con Santiago, diciendo: lesus nostris oris (vel nostro Orbi) eses disposuit sanclissimae Patrono: Esto es: ordenó Jesús, que estuvieses en nues tra España, Santísimo Patrón. Bien entiendo que puso este letrero algún Católico, porque sino lo fuera, no pusiera la cruz en un principio, ni el nombre de Jesús, como se vé en la primera letra: y en los ho yos de la segunda y tercera que están gasta das, porque los peregrinos para llevar por su devoción arenas de este pilar las han desecho: las otras letras como son singulares reciben diferentes sentidos, y no me atrevo á darles interpretación, por no poder ser cierta. u se
— 124 — Desembarcado pues el S. cuerpo de San tiago. sus Discípulos le pusieron sobre una gran piedra á la orilla del rio, la cual al punto que se le asentaron encima se abrió, y milagrosamente le encajó en si, como si sobre cera pusieran un cuerpo de bronce caliente, reconociendo aquel vasallage que á su Patrón debía. Esto refiere la historia de Santiago, Juan Beltli, Juan Vasco y otros Autores: Desta piedra hace también mención, y afirma haber la visto el Santísimo Padre Calixto segundo.?) El P. Fidel Fita, y D. Aureliano Fernandez Guerra dicen del pedrón: «En la contigua igle sia de Santiago del Padrón hállase debajo del ara del altar mayor un monumento gentílico romano, parecido al que sirvió de ara sobre el sepulcro del Apóstol en Compostela. Lo pro pio se puede ver actualmente en el altar de San ta Helena de la catedral de Gerona; y ejemplos semejantes son numerosísimos en varias iglesias del orbe cristiano, sin exceptuará la misma Ro ma. Difícil sería probar en buena critica que el pedestal romano del Padrón, alto más que un hombre y con letras del siglo Augustéo, fué la piedra misma á que se amarró la barca que traía el cuerpo de Santiago. Más verosímil nos parece que este mármol hallado en las cercanías u
<lel sitio que hoy ocupa, ó desgajado de su propio lugar, se aplicase al culto cristiano en época re motísima. Desgraciadamente no la hemos po dido ver ni siquiera lograr un calco; más tene mos copia exacta por favor de nuestro ilustra do amigo el Sr. López Ferreiro. Dice así: * I H S N O O R I E S E S D S P La piedad, alterando y raspando las dos primeras líneas, las ha convertido en 1HS. Am brosio de Morales leyó mal el epígrafe, dis tribuyó mal los renglones y supone que la pie dra fue base de una estatua erigida por cierta persona llamada Grises. Nosotros, en vista de la citada copia, creemos que debe leerse y entenderse de esta manera. (Neptu?) no Orieses d (e) s (no) p (osuerunt). A (Neptuno?) los Orieses pusieron á sus expensas este monumento. Supone Orieses un positivo Oria. El puerto de Iría, que era el Padrón, pudo haber tenido aquel nombre.»
— 126 — Encuéntrase el pcdrón debajo del altar ma yor, para verle es preciso correr una tarima que esta colocada á los pies del altar y bajar unas cuantas escaleras. Según Huertas en sus Anales de Galicia, tuvo rejas hasta el afio 1600 que embarazaban se tocase, porque no le consumiese la denoción de los peregrinos. Lastima que en dias señalados cual son el 25 de julio, el día de su traslación y otros en el ano, que no esté á la pública devoción . sino ipie se halle como un criminal metido en estrecha mazmorra sin que el forastero pueda darse idea de él. Tiene de alto dos metros, cincuenta y un centímetros; de ancho sesenta y tres cen tímetros, y de grueso treinta y cinco. La iglesia moderna es un magnífico edificio de piedra de sillería. Ocupa un lugar inverso á la anterior, pues dónde hoy es coro antes era altar mayor y viceversa tanto es así que la sa cristía actual ocupa gran parle de las derruidas paredes de la Torre .Moncha (ó torre mocha) palacio de los primeros siglos perteneciente á los obispos el cual comunicaba por el coro de la iglesia. No hace mucho tiempo, cuando vino el Emmo. Sr. Arzobispo Garcia Cuesta par.i poner la primera piedra del templo se encon u
— 127 — traron con los cimientos de este palacio, y mu chas personas recuerdan perfectamente sus ruinas. La fachada está embellecida con cuatro pi lastras de orden jónico que sostienen el frontón y con una gran ventana semicircular encima de la puerta. Dos torres laterales, cada una con cuatro ventanas de medio punto, adornadas con pilastras, estriadas y jónicas también, comple tan esta parle del monumento. Sobre el frontispicio de la puerta principal se lee: Hic fuit corpus beali Jacobi. Fué su arquitecto el Sr. Prado, y el contra tista que llevó á cabo la obraD. Santiago Perez Bobadilla. Al acto solemne de poner la primera piedra concurrieron las personas más notables de esta villa, entre ellas su párroco el Dr. D. Antonio Nuñez Varóla, habiéndose firmado un acta por todos los asistentes, documento que en una cajita con varias monedas yace debajo del primer cimiento y no muy lejos de la orilla del Sar. Bendijo el templo D. Policarpo Nuñez Muñoz, el dia veintisiete de noviembre de mil ocho cientos sesenta y siete, habiéndose celebrado por primera vez el dia de San Andrés del refe rido año. u
— 128 — Tiene tres puertas, una principal que da ac ceso á la plaza del pan y dos laterales, una al paseo del Espolón y otra al norte, ó antiguo cementerio. A su entrada se ven dos lienzos que ponen Cacildo de iría, y representan al Santo Apóstol en el acto de aparecérsele la Santísima Virgen, y la llegada de su cadáver á estas pla yas conducido por sus dos discípulos y un án gel, en la frágil barca que se amarró al pedrón. A la derecha está el altar de San Mauro, cu ya efigie es trabajo de Rodeiro, vecino de San tiago; más adelante se encuentra el de Nuestra Señora del Rosario; Nuestra Señora del Carmen, <pic está al lado, se sabe positivamente que llegó procedente de Italia. El retablo mayor parece que quiere asemejarse al de la iglesia de Salomé, de Santiago. Al lateral izquierdo se encuentra el de Nues tra Señora de los Dolores. Es muy devota esta imágen que se venera en el altar del fondo de la nave del evangelio. Todos los años se ce lebra en su obsequio, con gran concurso <le fieles, un solemne septenario en el que to man parte diferentes oradores sagrados, ter minando el día de la Señora con solemne procesión. Al toque de oraciones se reza el rosario todas las lardes delante de dicha imáu
— 1 29 — gen. Esta, como también un Nazareno que se custodia en un camarín al lado, es obra del escultor gallego Sr. Sanmartín. Síguele por último el altar de las Animas. En la anterior iglesia parroquial existía en la parte alta una capilla conocida con el nombre de Cristo, y de que era capellán el Sr. D. Juan Antonio de Lema, párroco que fué de la ciudad de Santiago, pues bien, el crucifijo que se venera hoy en este altar, es el mismo que estaba en aquella capilla. A pesar de los pocos fondos con que cuen ta el templo no dejan de. celebrarse solemnes cultos en diferentes épocas del año con bastan te concurrencia de fieles. Dentro de poco se colocará en la puerta principal un pórtico, único que le faltaba, el cual regala una persona devota. Si fuéramos á contar la fecha desde que es villa Padrón, podía ser ya ciudad. Debe esta merced á D. Enrique 11, por este mo tivo creemos sea una de las más antiguas de nuestra España. No es el Padrón de hoy el que existió an teriormente; su trazado ha sufrido una trans formación considerable debida no solo á la aglomeración de sus habitantes, sino también 9 u
— 130 — á las nuevas obras de ensanche llevadas no muy recientemente á cabo. El actual paseo del Espolón, era el lecho del rio, que paulatinamente se le fué retiran do al lugar que hoy ocupa. Fácil nos seria comprobar esta verdad, con solo observar una de las casas del citado paseo, que aún conserva su polea para cojer agua del rio y surtirse sus moradores. La mayor parte de las calles revelan su antigüedad por lo tortuosas y estrechas, á excepción de la conocida por Dolores (antigua del Bordel), la calle Real, y la Rúa Nueva que participan de más comodidad para el tránsito y ostentan modernas construcciones. Lastima grande que no desaparezcan esos al pendres ó cubiertos de la plaza del pan y del pescado que dan idea al viajero de un pueblo de principios de nuestro siglo. El 16 de agosto de 1881, pasó por esta villa S. M. el Rey D. Alfonso XII, y con este motivo el alcalde pronunció el siguiente discurso: . , . «Pisáis, Señor, el solar de la antiquísima ciudad de Iría Flavia, universalmente célebre en la época romana. Los Lastros, muí alio nes y colosales ruinas que cubren estos cerros,
— 137 — • laderas que, enlazadas unas con otras, cubren las paredes exhalando un delicioso aroma sus delicadas fiores. Un poco más abajo, á la iz quierda, hállase la magnífica posesión del señor Pérez Bargés, conocida con el nombre de Fábri ca, que es un soberbio edificio cuadrangular, rodeado de una gruesa muralla dentro de la que hay una huerta deliciosa. En la Reten, nombre que conserva de la antigua ciudad, por ser el reten de sus guar dias, vése el palacio de las Señoritas de CastroApénas se abre la puerta principal, se observa un gran balcón de piedra, (lo mismo que todo el edificio), que está sostenido por nueve arca das, y desde el que se contempla uno de los mejores panoramas, la vía férrea, la anchurosa ria, los verdes valles, la gigantesca montaña y los poblados montes. Su construcción pasa de dos siglos, tiene espaciosos salones, capilla in dependiente que se comunica con el interior á la vez, desvastada por las huestes del César moderno cuando asolaron nuestra España. Este edificio ofrece la particularidad de que sus ci mientos arrancan de la peña viva sobre que está construido. En la carretera que conduce á Cesures se halla á la izquierda la bonita casa de campo u
— 138 — del Sr. Fariña; en la de la Ulla, la granja de las señoritas de Torrado, en la que se celebra una concurrida romería el tres de Mayo, festividad de la Santa Cruz; en la que comunica con Rianjo, próxima al pueblecito de Lestrove, está el palacio de los obispos, circundado por un gran bosque y buenas tierras de labradío; hoy es dueño de esta linca el Sr. D. Manuel Lorenzo del Rio, residente en Vigo. Teniendo en cuen ta las dimensiones de esta obra, no pasamos á detallar una de las mejores fincas que rodean á Padrón y de la que debe estar orgulloso su pro pietario por ser fructífera, amena y de gran so laz para el verano. Por último en la carretera de Estramundi (nombre que conserva por sel va los estramuros de Iría) están, la posesión llamada la Torre, magnifica como todas las de aquí, y de que es celoso administrador con mu chos bienes que tiene su dueño, nuestro ami go el conocido abogado D. Pablo Perez Balles teros, y la de los Sres. Condes de San Juan, en Antequeira, lugar pintoresco, y cuyo pala cio á pesar de no haberle visitado, nos consta que no deja nada que desear, pues los señores Condes, pasan bastantes temporadas en él. si guiendo la costumbre de sus antepasados. Para ir á la villa de San Luis, (puede deciru
-139 — se que es centro del comercio de aquí) hay que pasar el puente de Cesures. Magnífica obra de piedra de sillería, que según algunos autores de historia, entre ellos Caslellá hacen ascen der su origen á Julio César. Es un trabajo romano de los más admirables que nos han le gado los Césares cuando imperaban sobre noso tros considerados como provincia, romana, pues á pesar de las continuas luchas que está sufrien do tanto del próximo mar como de los rios Sar y lilla, siempre está lo mismo sin que se haya ob servado desnivel. Fué restaurado en el siglo XII por el maestro Mateo, y tiene trece arcos á cual mejores por su solidez y gusto artístico. La villa de San Luis ha prosperado mucho de poco tiempo acá, pues cada año vemos construcciones nuevas y muy restauradas las antiguas, débese esto al movimiento comercial que se ejerce en grande escala en aquella pintoresca villa. Próximo al convento de Herbón, entre las aldeas de San Miguel de Barcala y Cofurco se encuentra una eminencia célebre en la histo ria, Castro Valente. En su falda se observan unas derruidas paredes pertenecientes á una ermita dedicada á San Juan Bautista. Vése en su cima los restos do una antiquísima fortau
— uo — loza, cuyos muros de piedra tienen más de dos metros y medio de espesor que se tardan en recorrer tres cuartos de hora. Entre las varias curiosidades allí encontradas que re cuerdan según unos la dominación romana, y según otros otra época anterior, hállase un ara gentílica, con una extraña cavidad, según dicen para recibir la sangre de las victimas sacrificadas. Excusado es manifestar el pano rama que se disfruta desde aquella altura, no es solo el turista, ni el amante de antigüedades el que recorre este ameno paraje, son muchas las familias que le visitan para pasar un deli cioso día de campo. Padrón es juzgado de ascenso, centro de zona militar, su población puede calcularse en ocho mil habitantes, siendo esta cifra la más aproximada de lodos los censos que se han llevado á cabo hasta el día. Su clima es benigno en invierno y agradable en el estío. Se ejercen muchas industrias, sobresaliendo las de lencería y platería. Son muchas las casas en que se oyen funcionar los telares, y varias en donde se trabaja en plata y en delicados dibujos de filigrana. Todos los domingos hay un concurrido mer cado, los comerciantes exponen sus mejores u
— Ul — géneros, y los ambulantes se sitúan en el pa seo del Espolón, donde se ven variados ar tículos de comercio. Parecíanos incompleta nuestra reseña res pecto á Padrón, sino diéramos á conocer dos glorias literarias de esta villa, hijos esclare cidos de ella que para desdicha de la poesía no se les puede elevar sobre sus restos, por haberse perdido los de uno, y quizá los deJ otro, un monumento á su memoria, nos re ferimos á MATIAS CASCALLAR Y GUISANDE. (M a g ia s el en a mo r a d o ). Algunos conocen á Maclas por Fernán Cas cáis ó Cascacio, no se sabe si tomado de su apellido ó del lugar de su nacimiento; pero al referirse al poeta ó á sus versos emplean este diverso nombre, sea de ello lo que quiera es innegable el papel distinguido que ocupó con los vates de su tiempo. Natural de la inmediata parroquia de Garcacía, en este término municipal, de escasa for tuna, pero de honrado linage, vemos florecer á Maclas en la primera mitad del siglo XV. u se
— 142 — Según tradición, de niño (pues que luego • ebió de ausentarse del hogar paterno) venía á inspirarse á la lóente de los Azores, situada en los campos de Padrón, cerca de la Barca, á las márgenes del Sar. ’ Su vida en los primeros años fué azarosa, de apuesta figura, poeta y con buena suerte, ue un doncel dichoso que contaba sus victorias amatorias como personas á quien se dirigía. Empero, estaba,escrito, como dicen los árabes, '[lie había de sufrir un gran revés en su Destino. .Nuestro trovador entró al servicio del Mar qués D. Enrique de Villena, Maestre de Calatraxa, en calidad de escudero. Su señor poseia pin gües rentas y terrenos en Andalucía, sobre todo en la provincia de Jaén. ,, Entre la servidumbre del Marqués había una joven que llamaba la atención por su rara be lleza; verla Macias y enamorarse de ella fué obra de un momento. Se sabe que era corres pondido en esta pasión, que no habían manifes tado á nadie, incluso á su señor. Un día se le ordenó á Macias desempeñar una comisión lejos del castillo, encargo que había de durarle algún tiempo. Macias se des pidió de su amada con harto dolor en su colazón, pero con la halagüeña esperanza de ' u S'
— líaunirse á elia en breve. En este intervalo un hidalgo de Porcuna (Hernán Perez de Vadillo) que ya conocía á la joven, se dirigió al señor de Villena y se la pidió en casamiento, peti ción á que este asintió. A pesar de las protestas de la que hacían tan infortunada la llevaron al altar y cuando regresó Maclas, se encontró que la dueña de sus pensamientos pertenecía á otro. Lleno de celos, y aumentados estos al sa ber que la nueva desposada había jurado no pertenecer á su marido, se dirigía con cartas, coplas y canciones á la que tanto amaba. Tan público era este amor y tanto daba que decir que el hidalgo de Porcuna, recurrió en queja cerca del Marqués, logrando que amonestase severamente al desgraciado doncel. Pero éste, lejos de enmendarse, amaba más, hasta tal punto que tuvieron que adoptar con él una medida severa. Un historiador la refiere del siguiente mo do: «Viendo el Maestre que no había enmien da, y que seria peligroso tener á Macias tan á la vista de los ya casados, le mandó llevar pre so á Arjonilla, lugar de su jurisdicción y cinco leguas de la ciudad de Jaén. Ni aun con esto se aquietó el amor de Macias. En la misma cárcel u
— 1H — se lamentaba á voces de su desdicha; y en ella componía varias coplas amorosas y procuraba que se le entregasen á su dama. El marido, sabidor de todo, y no pudiendo sufrir más, montó en un caballo, y armado de una lanza, y adarga, se fué á Arjonilla; y lle gándose á la. cárcel en donde estaba Maclas, y viéndole, y oyéndole que estaba en una ventana lamentándose de sus desdichados amores, le arrojó la lanza, y pasándole con ella de parte á parte, le dejó allí muerto; y él se pasó al reino de Granada que aun entonces era de moros. El comentador de Juan de Mena, varia algo, pues dice, que habiendo el caballero sobornado al carcelero, para que hiciese un agujero en el te cho de la cárcel que por él arrojó la lanza contra Maclas. Después de todo lo cual, fué llevado el cuer po de Maclas, en hombros de los caballeros y escuderos más notables de la comarca, á la iglesia de Santa Catalina de Arjonilla, y allí le dieron honrada sepultura, y se le puso un epi tafio que leyó Argote ser del enamorado Maclas colocando allí la misma lanza sobre la cual se compuso la copla siguiente: u
— 145 — Aquesta lanza sin falla Ay coi lado! Non me la dieron del muro, Nin la priseyoen batalla, Mal pecado. Más viniendo á ti seguro, Amor falso, y perjuro, Me íirió, é sin tardanza; Et fue tal la miña andanza Sin ventura. Habiendo muerto Henriquede Villena el año de 1434, es preciso que la tragedia de Macias sucediese algunos años antes. Y así por haber sido un caso tan raro, y ruidoso, como por que Juan de Mena que alcanzó vivo á Maclas, hizo memoria de él en sus octavas de las trescien tas de su Laberyntho, se extendió hasta nues tros tiempos, como por tradición, aquella tra gedia del enamorado Macias, tanto que han quedado él y sus tiernos amores por pro verbio en nuestra España, como dice el P. Vic toria.» (*) Macias compuso muchos versos tanto en ga llego como en castellano, pero se han perdido (*) Memorias para la historia de la poesía, y poetas españo les por el P. Sarmiento. 1 10 u
— 1 46 — la mayor parte de ellos. Ha sucedido como las producciones de Juan Rodríguez, que por las circunstancias del tiempo, quizá porque reti rado del mundo y de los desengaños que en él sufrió, hiciese el mismo que no llegasen hasta nosotros, pues si bién se observa, los escrito res que de él se ocupan no nos dan una exac ta biografía, y hasta incurren en errores al dal la semblanza de este vate. A pesar de todo, como no queremos privar á nuestros lectores de algunas composiciones de Maclas, transcribimos á continuación la que recitaba el mismo cuando tan alevosamente le arrebataron la vida: Cativo de miña trystura, Ya todos prenden espanto E preguntan ¿que ventura Foy que me atormenta tanto? Mays non sey no mundo, amigo, Que mays de meu quebranto Diga desto que vos digo. Que eu ben sée nunca devía Al pensar, que fas folya. Cuydé sobyr en altesa u
Dedicatoria .................................................. Prólogo .................................................. La Catedral de Iria Fiavia ................... limo. Sr. D. Alonso de la Peña y Monte negro ............................... • • Cronología de los obispos de Iria. . . Santiago Apóstol Matías Cascallar y Guisande. . • ■ Juan Rodríguez de la Cámara. . . ■ Santuario déla Esclavitud ................... El Convento de Herbón ........................ El convento de San .losé ................... Apéndice ................................................ Pág. 5 7 13 ¿1 20 V/i lil 161 189 202 223 23.") 5
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Erratas más notables. Lineo. Dice Debe deeir. 23 cresconio Cresconio 21 la al 22 cansarse causarse 5 de del 13 latera lateral U
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