Carlos de Sigüenza y Góngora - el paraíso terrenal en la Nueva España
Abstract
This paper deals with different possible ways to approach the idea of the “Earthly Paradise” in a religious chronicle, written by Carlos de Sigüenza y Góngora. His work connects the mythological and utopian understanding of the “Paradise”, placed in the West, with its religious and allegorical dimension. His possible aim is to display the patriotic pride through the hagiographical depiction of virtuous nuns.
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Carlos de Sigüenza yGóngora — el paraíso terrenal en la Nueva España katarína Zatlkajová Universidad Carolina, Praga Carlos de Sigüenza yGóngora fue junto con sor Juana Inés una de las personalidades más destacadas en el siglo XVII. Su labor de erudito reúne un amplio espectro de áreas. Fue geógrafo, astrólogo, matemático, poeta e historiador.1 Sigüenza yGóngora trató en sus obras temas como la concepción de la mujer, el guadalupanismo, la situación del indio ydel mestizo, la Conquista. De su amplia dedicación literaria ycientífica se conservaron aproximadamente veinte obras impresas. La mayoría de los manuscritos se perdió.2 Entre sus obras más famosas hallamos los Infortunios de Alonso Ramírez, un curioso relato con rasgos biográficos yelementos provenientes de la picaresca.3 No menos interesante es la crónica escrita sobre las vírgenes admiradas del Convento Real de Jesús María: Paraíso occidental. La redacción fue promovida por la abadesa María Antonia de Santo Domingo ypor Petronila de San José, quien la sustituyó en su cargo. Su intención fue perpetuar la memoria del convento, por eso habían pedido al historiador que emprendiera la labor de eternizarla en su escrito. María Antonia de Santo Domingo le proporcionó documentos que fueron importantes para la redacción como las cartas, testamentos, reales cédulas, las relaciones originales de las primeras monjas, yuna crónica original con las biografías de las monjas destacadas, como habían sido Marina de la Cruz e Inés de la Cruz.4 Sigüenza yGóngora concibe su escrito como crónica conventual en la que se entrelazan hechos históricos, documentados, ylos sobrenaturales, de inspiración hagiográfica yprovenientes de las biografías yautobiografías de las religiosas. Ya su nombre indica que la intencionalidad de su relato tendrá dos dimensiones. La primera apunta en el eje vertical hacia la idea de un nuevo paraíso. Margo Glantz observa una dimensión simbólica en el nombre del convento. “Jesús” nuevo Adán y“María” nueva Eva. De esa manera en el territorio americano se erigió un paraíso resurgido, en el que habrían de educarse “flores” de la virtud.5 1 Muriel 2000, p. 67. 2 Ibidem, p. 67. 3 Arrom 1987, p. 24. 4 Muriel 2000, pp. 69–70. 5 Glantz 2006, p. 160.
kATARÍNA ZATLkAJOVÁ 43 De hecho, es por eso que Felipe II, “Salomón de España”, funda el convento real en las tierras americanas. Así surge un nuevo paraíso, restaurado, el contrario del que se ha perdido por culpa de Eva. Éste, construido en la Nueva España dará acogida a nuevas Evas, fortificadas en la virtud yla penitencia.6 El claustro “proyectaba hacia el exterior normas de convivencia ycivilidad que formaron parte de un modelo de comportamiento individual ycolectivo que debía ser aceptado, yen cierta medida imitado como una configuración válida de comportamiento público yprivado.”7 El convento creaba un modelo ideal de comportamiento social. Asimismo tuvo una gran importancia en la formación de la esfera individual yen la inculcación de las virtudes. Las mujeres religiosas funcionaban como figuras modélicas para la sociedad. Además, la monja enclaustrada, dedicada a la oración, intercedía por el pueblo necesitado.8 Así se creaba el vínculo entre la tierra yel cielo, entre lo sobrenatural ylo terrestre. En este sentido, Sigüenza yGóngora vuelve a la idea del paraíso como el huerto cerrado, el locus amoenus, en el que alegóricamente florecen las virtudes. Es la materialización de lo oculto yla renovación del Edén perdido por el pecado de Eva. Asimismo, hay que tener en cuenta que el paraíso había recibido una ubicación geográfica, debía ser lugar de abundancia ybondad. Desde Cristóbal Colón, América fue relacionada con la idea del Paraíso.9 Antonio de León Pinelo, por ejemplo, asociaba la maracuyá con el fruto edénico del que había comido Eva yAdán. El fruto habría podido provocar el pecado por su aroma yexquisitez.10 Sigüenza yGóngora desarrolla la idea del huerto edénico restaurado ysituado en el Occidente. En la dimensión del discurso barroco no es tan solo el lugar de la asombrosa abundancia, sino que también extraña al lector por la abundancia espiritual. Las religiosas, azucenas alegóricas, símbolos de castidad, llaman la atención por “el aroma” de la virtud. Al hablar de Marina de la Cruz, el cronista describe el huerto cerrado como la unificación del tópico del lugar ameno, bello ysereno, yla alegoría de la vida virtuosa: Competía con ésta casi igual maravilla, que nadie ignoraba en el convento por tan notoria: venían unas tras otras innumerables tropas de pajarillos, yformando entre las flores de las macetas una breve idea del terrenal Paraíso, la entretenían continuamente con su no aprendida yarmoniosísima música; ayudábales la V.M. con los cánticos de alabanza que, al mismo tiempo, le entonaba su espíritu al autor de todo…11 Las monjas del Convento de Jesús María se convierten en cierta materialización de las virtudes. Para ello es necesario purificar el espíritu. La religiosa debe despojarse del cuerpo yde todos los bienes terrenales. Hay que destruir los sentidos corporales, 6 Muriel 2000, pp. 70–71. 7 López Loreto 2000, p. 86. 8 Ramos Medina 1990, p. 120. 9 Rey Pereira 2004, p. 142. 10 Popeanga 2002, p. 74. 11 Sigüenza yGóngora 1995, p. 160.
44 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA para poder dejar paso a los espirituales. Así describe las continuas mortificaciones de Marina de la Cruz: “Esta tan repetida obediencia yla contradicción que al ejercitarla se le hacía obligó a la V. M. duplicar el tiempo de la oración, añadir cilicios a los cilicios, continuar los ayunos meses enteros ya desbaratar muchísimas disciplinas en su extenuado cuerpo.”12 Desde la dualidad barroca, el espíritu necesita lo corporal. El primero para ser elevado, tiene que estar presente el otro, el humillado. La monja se entrega a Cristo en el “holocausto de amor”13, como dice el cronista. Podríamos mencionar el sentido del gusto que debía ser mortificado por la falta de comida, para ser luego santificado yelevado: “Íbase desde aquí a su torrecilla, de donde no salía sino algunas veces al refectorio, no para comer en él, sino para mortificarse en aquel lugar público con extraordinarias penitencias…”14 Cuando el cuerpo se queda purificado, se abre el paso al sentido espiritual en las visiones del cielo yotros fenómenos sobrenaturales: Iban a trechos armoniosísimos coros de ángeles entonándole a la divina majestad cánticos y, como al mismo tiempo percibiese el olfato unos olores yfragancias como del cielo, yse suspendiese la vista con la variedad admirable de divisas yvestiduras con que cada una de aquellas bienaventuradas almas yespíritus se adornaba…15 La enclaustrada es el lazo entre la tierra yel cielo, cuyo aroma percibía el lector gracias a los fenómenos sobrenaturales, trazados en el discurso hagiográfico. El convento es, gracias a los espíritus purificados, la unificación entre el paraíso terrenal, el lugar ameno del huerto cerrado, yel Edén celestial, percibido a través de las visiones de las monjas. Por otra parte, en el eje horizontal cumple con la idea utópica del lugar edénico situado en el Occidente. Además, identificación del paraíso con la Nueva España es, en cierto sentido, la expresión del orgullo criollo. Según el historiador Antonio Rubial García, la santidad como tal es un elemento gracias al cual los habitantes de la Nueva España podían tener un sentimiento de pertenencia a una cierta realidad política ycultural frente a la monarquía española: “la santidad constituyó para los novohispanos barrocos un medio para aglutinar tendencias sociales ysentimientos patrios, para desarrollar prácticas ycreencias.”16 La búsqueda de santidad criolla está relacionada con cierta etapa de la historia espiritual del pueblo novohispano: “Para el siglo XVII, la Iglesia novohispana se veía a sí misma como una cristiandad elegida, como un pueblo que demostraba el designio divino por medio de los prodigios yde las reliquias que sacralizaban su territorio.”17 Parece que Sigüenza yGóngora con su obra histórico-hagiográfica se sitúa dentro de este panorama. Las monjas descritas son una muestra de las numerosas vírgenes vir12 Ibidem, p. 153. 13 Ibidem, p. 147. 14 Ibidem, p. 158. 15 Ibidem, p. 182. 16 Rubial 2004, p. 122. 17 Rubial 1999, p. 61.
kATARÍNA ZATLkAJOVÁ 45 tuosas que nacían en la Nueva España. Entre ellas, podríamos mencionar a María de San Nicolás, cuya patria fue México “y sus padres Alonso de Losa yCatalina Gallegas, personas poderosas en el caudal, limpias en la sangre ycalificadísimas en la virtud”.18 Otras son Isabel de S. Joseph yMaría de la Concepción nacidas “en el opulentísimo Reino de Michoacán”.19 En la dimensión horizontal, Sigüenza yGóngora muestra cierto orgullo patrio frente a la Península. Sin embargo, al mismo tiempo reflexiona sobre el pasado de la Nueva España e incluye en la gloria espiritual las raíces prehispánicas. Según Octavio Paz, se trata del sincretismo jesuita que trata de reconciliar los cultos precristianos con el catolicismo romano.20 Algunos teólogos creían que la fe de la población indígena presentaba destellos de la verdadera fe bien por la operación de la gracia, o bien porque el Evangelio se había predicado en sus tierras antes de la llegada de los españoles.21 Así, como explica Octavio Paz, se crea un puente entre lo indígena, lo autóctono ylo cristiano. No obstante, esa conexión sigue siendo más bien sobrenatural que natural.22 Sigüenza yGóngora en la primera parte de la obra narra los antiguos rituales mexicanos que consistían en: destinar las vírgenes puras, para que cuidasen de la perpetuidad del fuego y, como a unos yotros los gobernaba un impulso, con desechable diferencia, eran en una yen otra parte las ceremonias las mismas. Debióle México este nuevo estado de vírgenes sacerdotisas, al cuarto de sus reyes, el valerosos Itzcoatzin, que sin que se lo estorbasen los estruendos marciales, se ocupó diligente en lo que miraba al servicio de los mentidos dioses…23 El cronista entiende los rituales como idolatría. Sin embargo, al mismo tiempo expresa admiración hacia las mujeres que servían a los “mentidos dioses”: “Muchas eran las doncellas que, por impulso de su devoción, se dedicaban a la estrechez de esta vida…”24 Sigue una descripción detallada de la vida de las mujeres. Después de la ceremonia para que la mujer quedase como sacerdotisa (Cihuatlamacazque), dice el cronista que “comenzaba la rigurosa vida que allí se hacía, reducida a un perpetuo ayuno, supuesto que no se comía en aquellos encerramientos sino una vez al día, a que se añadían otras penitencias no menos sensibles yrigurosas, acompañadas todas de una rara modestia ysingular compostura”.25 Según el autor, esta narración debe servir como “estímulo eficacísimo de avivar el espíritu”.26 Las sacerdotisas prehispánicas fueron precursoras de la monjas cristianas ypresagio de su futura gloria: “si entre gentiles […] se servía a los dioses mentidos con tan austeros rigores, cómo 18 Sigüenza yGóngora 1995, p. 269. 19 Ibidem, p. 277. 20 Paz 2015, p. 70. 21 Sigüenza yGóngora 1995, p. 69. 22 Ibidem, p. 65. 23 Ibidem, p. 52. 24 Ibidem, p. 52. 25 Ibidem, p. 55. 26 Ibidem, p. 56.
46 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA puede ser intolerable en la ley de gracia cuanto hicieren las religiosas vírgenes para obsequiar a su esposo…”27 Así, el cronista une el pasado prehispánico, en el que florecían las virtudes de sus sacerdotisas, con el presente novohispano. Lo acepta como propio, en tanto que en sus rituales, por más que fueran bárbaros, yacía un destello de la fe verdadera. Esta imagen potencia aún más el orgullo criollo ya que incluye en el paraíso occidental, terrenal ysobrenatural, de alguna manera, la fe yvirtud de las vírgenes prehispánicas. Paraíso occidental presenta una dimensión unificadora en la que Sigüenza yGóngora entrelaza diversas ideas. Es la restauración del Edén perdido en el que viven las monjas venerables, que son las nuevas Evas. Es también el lugar donde se entrecruza el eje vertical con el horizontal, el paraíso celestial se manifiesta alegóricamente a través de la virtud ylas visiones de las religiosas en el espacio de la Nueva España. La obra está escrita desde la perspectiva contrarreformista ybarroca como el triunfo de las virtudes y, al mismo tiempo, Sigüenza yGóngora expresa en ella el orgullo criollo ydefiende el pasado prehispánico como una tradición que siente como propia. 27 Ibidem, p. 56. BIBLIOGRAFÍA Sigüenza yGóngora, Carlos. Paraíso occidental. México : Consejo Nacional para la Cultura ylas Artes, 1995. Arrom, José Juan. Carlos de Sigüenza yGóngora. “Relectura criolla. De los Infortunios de Alonso Ramírez”. Thesaurus, 1987, no 1, pp. 23–46. Glantz, Margo. Obras reunidas I. Ensayos sobre literatura colonial. México : Fondo de Cultura Económica, 2006. López Loreto, Rosalva. Los conventos femeninos yel mundo urbano de la Puebla de los Ángeles del siglo XVIII. México : El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, 2000. Muriel, Josefina. “La mexicanidad de don Carlos de Sigüenza yGóngora manifiesta en su Paraíso occidental”. En Alicia Mayer. Carlos de Sigüenza yGóngora. Homenaje 1700–2000. México : UNAM, 2000, pp. 67–78. Paz, Octavio. Sor Juana Inés de la Cruz aneb nástrahy víry. Trad. Anna Tkáčová. Praha : Dapuphin, 2015. Popeanga, Eugenia. “Viajeros en busca del paraíso terrenal”. En Rafael Beltrán. Maravillas, peregrinaciones yutopías: literatura de viajes en el mundo románico. Valencia : Universidad de Valencia, 2002, pp. 63–80. Ramos Medina, Manuel. Imagen de santidad en un mundo profano. México : Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia, 1990. Rey Pereira, Carlos. “El paraíso en el Nuevo Mundo. Entre el ejemplo yla excepción”. Cuadernos para la investigación de la literatura hispánica, 2004, no 29, pp. 141–160. Rubial, Antonio. “Santos para pensar. Enfoques ymateriales para el estudio de la hagiografía novohispana”. Prolija Memoria, 2004, no1, pp. 121–146. Rubial, Antonio. La santidad controvertida. México : Fondo de Cultura Económica, 1999.
kATARÍNA ZATLkAJOVÁ 47 CARLOS DE SIGÜENZA YGÓNGORA — THE IDEA OF THE EARTHLY PARADISE IN NEW SPAIN This paper deals with different possible ways to approach the idea of the “Earthly Paradise” in a religious chronicle, written by Carlos de Sigüenza yGóngora. His work connects the mythological and utopian understanding of the “Paradise”, placed in the West, with its religious and allegorical dimension. His possible aim is to display the patriotic pride through the hagiographical depiction of virtuous nuns. PALABRAS CLAVE: Sigüenza yGóngora — sentidos — misticismo — Paraíso occidental Sigüenza yGóngora — senses — mysticism — the allegorical paradise Katarína Zatlkajová estudió Filología hispánica en la Universidad Carolina de Praga, sigue en el estudio de posgrado. Se dedica a la literatura colonial, especialmente época del barroco. Su mayor interés es el tema del misticismo español e hispanomericano, sobre los que publicó artículos, entre otras, en la revista mexicana Destiempos.