El misterio de las puertas y las puertas del misterio en Kafka
Abstract
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Full text
El misterio de las puertas ylas puertas del misterio en Kafka Elisa Martínez Salazar Universidad de zaragoza [email protected] THE MYSTERY OF DOORS AND THE DOORS OF MYSTERY IN KAFKA The striking recurrence of the door image in Kafka’s works was highlighted in an article published in Buenos Aires in 1944 by Carlos Sandelín. This text was plagiarized years later by the Salvadorean writer Mario Hernández Aguirre. The present essay proves this misappropriation, analyses the characteristics and relevance of Sandelín’s thesis and concludes with acontribution of its own: the recognition of the concept of threshold as the center of Kafkaesque aesthetics. PALABRAS CLAVE: Franz Kafka— puertas— estética del umbral— Carlos Sandelín— Correo Literario— Mario Hernández Aguirre— Atenea— plagio Franz Kafka— doors— aesthetics of threshold— Carlos Sandelín— Correo Literario— Mario Hernández Aguirre— Atenea— plagiarism DOI https://doi.org/10.14712/23366729.2023.3.5 Buenos Aires, 1944: el periódico quincenal Correo Literario incluye entre sus páginas un breve texto titulado “Kafka yel misterio de las puertas”, firmado por Carlos Sandelín. Universidad de Concepción, Chile, 1957: la revista universitaria Atenea recoge un artículo atribuido al escritor Mario Hernández Aguirre con un título sorprendentemente similar al anterior, “El misterio de las puertas en la literatura de Franz Kafka”. Al enigma de este misterio duplicado, alos avatares de su doble publicación, asu autoría yasu contenido van dedicadas las páginas que siguen. La puerta se está abriendo. Entremos. “KAFKA YEL MISTERIO DE LAS PUERTAS” (CARLOS SANDELÍN, 1944) El primero de los textos que nos ocupan apareció en el Correo Literario, revista del exilio español en Buenos Aires de existencia efímera (1943–1945). Sus directores, todos ellos de raíces gallegas, eran Lorenzo Varela, Arturo Cuadrado yel dibujante Luis Seoane. Aeste se debían las ilustraciones que adornaban la cubierta ysobrecubierta de El proceso en la edición de Losada que dio aconocer la novela en el mundo hispánico OPEN ACCESS
46 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA en 1939. Pasadas las décadas, en los años sesenta, Seoane ilustraría los relatos de Kafka Una confusión cotidiana yEl buitre para sendas ediciones de la editorial Esquema xx (Buenos Aires, 1968), además de dedicar retratos al autor. Por su parte, Lorenzo Varela había estado vinculado en México aotras revistas que prestaron cierta atención aKafka: Taller —que había acogido en abril de 1939 un texto del poeta Alberto Quintero Álvarez titulado “La fatalidad en Kafka”— yRomance: Revista Popular Hispanoamericana, fundada por el propio Varela junto aAntonio Sánchez Barbudo, donde aparecieron en 1940 dos artículos relacionados con Kafka: “Ternura inhumana”, del exiliado español José Herrera Petere, y“El proceso en el espíritu proteico de Franz Kafka”, del poeta mexicano Rafael Vega Albela. Una vez en Buenos Aires, Varela reseñó en el primer número del Correo Literario, de noviembre de 1943, el libro Historias einvenciones de Félix Muriel, obra del escritor gallego Rafael Dieste. Allí deslizaba una crítica alos imitadores burdos de Kafka, obstinados en “hacer referencias, siempre nebulosas, auna madeja obsesiva que fuera del telar de Kafka se esfuma como por arte de birlibirloque haciendo que el kafkista corriente pierda la vida yla cordura dando puntadas sin hilo”.1 Ya en 1944, el Correo Literario dedicó nada menos que tres artículos íntegramente aKafka. El primero de ellos es el que aquí nos interesa: “Kafka yel misterio de las puertas”, que apareció en el número 6, del 1 de febrero, firmado por Carlos Sandelín. Tres meses después fue el turno de la reseña de Ezequiel Martínez Estrada al ensayo de Carmen Gándara Kafka oEl pájaro yla jaula (Buenos Aires: El Ateneo, 1943), uno de los primeros libros sobre Kafka publicados en lengua española, al que también dedicaría una reseña Francisco Ayala en Sur.2 Yel tercer artículo sobre Kafka se debió ala pluma del entonces joven argentino Enrique Luis Revol, en el número del 15 de junio del mismo año 1944. Bajo el título “Introducción al mundo de Kafka”, Revol ofrecía una lectura existencial, perspectiva que mantendría en sus libros de ensayos Al pie de las letras (Buenos Aires: Reunión, 1949) yLa tradición imaginaria: de Joyce aBorges (Taller Editor de la Universidad Nacional de Córdoba, 1971). Centrándonos ya en “Kafka yel misterio de las puertas”, ¿quién era su autor, Carlos Sandelín? Este nombre aparecería en el prólogo ala novela Ferdydurke de Witold Gombrowicz, entre los múltiples colaboradores de su peculiar traducción grupal al castellano. El escritor polaco afincado en Buenos Aires describía allí aAlejandro Rússovich, Carlos Sandelín yJuan Seddon como “obstinados buscadores del giro adecuado”.3 Sin un dominio suficiente de la lengua española ymotivado por sus dificultades económicas, Gombrowicz impulsó apartir de finales de 1945 esta traducción colectiva, que acabó publicando la editorial Argos en 1947. El proyecto estuvo coordinado por un comité presidido por el intelectual cubano Virgilio Piñera, quien, por cierto, había publicado en Cuba uno de los textos más perspicaces de la recepción kafkiana de aquella época: “El secreto de Kafka” (1945). De ese comité de traducción formó parte asimismo Adolfo de Obieta, director, junto con su hermano Jorge, de la efímera revista Papeles de Buenos Aires, que apenas 1 Varela 1943, p.6. 2 Ayala 1944. 3 Gombrowicz 1947, p.14. OPEN ACCESS
ELISA MARTíNEz SALAzAR 47 alcanzó los cinco números entre 1943 y1945. Carlos Sandelín colaboró con esa publicación como autor de un texto literario titulado “La lluvia cae sobre un desconocido”, en el que, curiosamente, también toma relevancia la idea de la puerta ydel umbral. La voz narradora dice: “Me gustaría tocar el timbre de esta puerta, pedir por el dueño de casa”, para preguntarle acontinuación: “Por favor, señor ¿usted cree que Dios existe?” obien “¿Por qué no clausura su oficina yse hace tambor mayor del Ejército de Salvación?”. Más adelante, el protagonista traspasa distintos umbrales: el del edificio donde vive, el de su piso yel de la habitación donde están sus amigos. “Ya estoy ante la puerta de mi casa, ya cruzo el umbral”; “Subo la escalera como si fuera muy anciano. Abro la puerta del departamento”; “Abro la puerta yse vuelven hacia mí alegres rostros sorprendidos que rodean la mesa”.4 Si bien esta es la única aparición del nombre de Carlos Sandelín en los Papeles de Buenos Aires, su pluma está asimismo presente por medio de la publicación de un fragmento de Ferdydurke que tradujo en colaboración con el propio Gombrowicz. Se trata del relato “Filidor forrado de niño”,5 que en la edición de la novela pasaría allamarse “Filifor forrado de niño”. Pese aque en la revista no hay mención ala autoría de la traducción, sí la hay en el aparato crítico de Kronos,6 obra póstuma diarística de Gombrowicz, más íntima que su Diario. Fue preparada para su publicación por su viuda Rita Gombrowicz, quien para lo referente al período argentino contó con la ayuda de Alejandro Rússovich,7 amigo íntimo del autor y, precisamente, otro de los mencionados “obstinados buscadores del giro adecuado” que aparecen junto aSandelín entre los colaboradores de la traducción de Ferdydurke. Cabe señalar que Gombrowicz anotó el apellido “Sandelín” en las entradas de Kronos correspondientes aseptiembre de 1942 ydiciembre de 1943; yen la de julio de 1945, escribió: “Con Sandelín planeo organizar un programa en la Radio.”8 Volviendo alos Papeles de Buenos Aires, con los que Sandelín colaboró, sus escasas páginas no desatendieron aKafka. El primer número incluía su relato “El buitre” en traducción de Jorge Luis Borges.9 Además, en septiembre ynoviembre de 1943 se publicó en dos partes el texto sin firma “Sobre el arte de Franz Kafka”, con los subtítulos respectivos “Pescas en borradores de un literato” y“Respuesta en borrador, por el mismo literato”. 4 Sandelín 1945, p.14. 5 Gombrowicz 1944. 6 W.Gombrowicz 2020, pp.83 (n.11) y87 (n.12). 7 Rita Gombrowicz 2020, pp.8 y16. 8 En nota al pie se sugiere que se trataría de la Radio El Mundo, en la que Piñera entrevistaría aGombrowicz en 1947. W.Gombrowicz 2020, pp.83, 87 y94. 9 Aunque no aparecía el nombre del traductor, la versión coincide con la contenida en el volumen La metamorfosis de la editorial Losada, publicado por vez primera en 1938 con atribución de la traducción del libro al autor argentino. Hoy sabemos que Borges no tradujo las narraciones aparecidas previamente en la Revista de Occidente (la que daba título al conjunto, “Un artista del hambre” y“Un artista del trapecio”), pero nada impide afirmar su autoría de las versiones del resto de relatos. OPEN ACCESS
48 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA “EL MISTERIO DE LAS PUERTAS EN LA LITERATURA DEFRANZ KAFKA” (MARIO HERNÁNDEZ AGUIRRE, 1957) Trece años habían pasado desde la publicación en 1944 del artículo de Carlos Sandelín cuando apareció, esta vez en Chile, un ensayo de título casi idéntico: “El misterio de las puertas en la literatura de Franz Kafka”. En esta ocasión lo acogía una publicación universitaria, Atenea: Revista Trimestral de Letras, Ciencias yArtes, de la Universidad de Concepción, yla autoría se atribuía aMario Hernández Aguirre (1928–1986), escritor, crítico ydiplomático salvadoreño que vivió en distintos países americanos yeuropeos. El análisis comparado de ambos textos permite sacar conclusiones sobre su posible parentesco. Veamos el primer párrafo amodo de ejemplo, lo cual nos permitirá asimismo tomar el pulso al estilo yal contenido del ensayo. Reproduzco en primer lugar el artículo más antiguo, de Carlos Sandelín, yacontinuación el segundo, firmado por Hernández Aguirre, marcando en negrita los pasajes relevantes: En el mundo hay que llamar ainnumerables puertas, trepar insondables escaleras, soportar muchas ventanas con gente que nos mira, recorrer infinitos pasillos. Se ha calculado el tiempo de nuestra vida transcurrido en comer, dormir oamar. ¿Se ha calculado el que gastamos ante las puertas, sobre las escaleras, tras las ventanas yalo largo de los corredores?10 En el mundo es necesario estar continuamente llamando ainnumerables puertas, subir por insondables escaleras, soportar muchas ventanas con gente que nos mira, recorrer infinitos pasillos. Se ha calculado el tiempo de nuestra vida transcurrido en comer, dormir oamar. Pero jamás se ha hecho un cálculo del que gastamos ante las puertas, sobre las escaleras, tras las ventanas yalo largo de los corredores.11 Estas breves líneas bastan para reparar en algo que la continuación del examen comparado confirma de inmediato: el hecho de que se trata del mismo texto, apenas retocado con ligeras modificaciones en la versión chilena. Ni más ni menos. Ya en este arranque del ensayo duplicado pueden apreciarse algunas de las características de los cambios operados alo largo de toda la segunda versión. La naturaleza más académica de la revista Atenea —unida, tal vez, adiferencias de personalidad de los autores— parece haber llevado asuavizar tanto las interpelaciones al lector como la expresión de la subjetividad del artículo de 1944, así como abuscar un tono más neutro ymenos coloquial. Se evitan las interrogaciones retóricas, ya sea transformándolas en oraciones enunciativas (véase, amodo de ejemplo, el caso incluido en el párrafo citado) osuprimiendo frases eincluso pasajes completos.12 También se 10 Sandelín 1944, p.3. 11 Hernández 1957, p.83. 12 Es el caso del siguiente fragmento, que no figura en la versión firmada por Hernández Aguirre: “¿Hay fobias, hay filias de puertas ysus derivados? ¿Cómo se comporta usted frente alas puertas ylas ventanas? ¿Qué influencia ejercen en su vida las salas de espeOPEN ACCESS
ELISA MARTíNEz SALAzAR 49 eliminan las exclamaciones, sin ninguna otra alteración obien con ligeras modificaciones. Así, “¡Qué torpes parecen asu lado otros novelistas!”13 se convierte en la versión de 1957 en “Al lado del solitario de Praga otros novelistas nos parecen torpes”.14 Se prescinde además de los imperativos del texto original, así como de algún diminutivo: “las puertitas disimuladas del pintor Titorelli” pasan aser, sencillamente, “puertas”,15 con lo que desaparece una connotación relevante para ese episodio de El proceso. Por último, se sustituyen ciertas expresiones por otras de perfil más estándar; valga, como ilustración de esta práctica, la transformación en el primer párrafo de “hay que” por “es necesario” ode “trepar” por “subir”. Ytambién se rebaja —como comprobaremos más adelante— el sentido del humor. Por lo demás, se actualiza la ortotipografía, pero no se muestra empacho en mantener párrafos enteros sin cambiarles ni una sola coma. Desconocía la existencia del artículo publicado en Buenos Aires en 1944 cuando elaboré, junto con la investigadora argentina Julieta Yelin, la antología Kafka en las dos orillas.16 Reuníamos en ella ensayos de distintas procedencias dedicados aKafka, escritos originalmente en lengua española alo largo de toda la historia de su recepción hispánica hasta el momento, por personalidades intelectuales de la talla de Borges, Eduardo Mallea, María Zambrano, Martínez Estrada, Virgilio Piñera, Gómez de la Serna, Margo Glantz oAugusto Monterroso, por citar algunos nombres. Entre ellos se coló el de Mario Hernández Aguirre, que firmaba en 1957 un texto breve, pero de gran frescura, que se destacaba por poner el foco en un motivo muy concreto del universo narrativo kafkiano, en una época en la que las aproximaciones en clave literaria resultaban insólitas frente alas lecturas biográficas einterpretativas. Por aquel entonces no sospechábamos que el artículo había sido publicado años antes en otro país ycon otra atribución autorial. Fueron las investigaciones conducentes ala elaboración de mi tesis doctoral —dedicada ala recepción española de Kafka, pero atenta asimismo asu divulgación hispanoamericana— las que me permitieron localizar el texto de 1944. De entre las posibles explicaciones de la duplicación del ensayo, la más verosímil era la de la copia, como señalé entonces: “todo parece indicar que se trata de una apropiación indebida de la versión previa de Carlos Sandelín”; “la versión de Hernández Aguirre […] se revela ahora como un probable plagio.”17 Pero no me atreví aafirmarlo con rotundidad, teniendo en cuenta la gravedad de la acusación yel hecho de que, por otra parte, la figura de Sandelín se nos muestra escurridiza. Su nombre es difícil de localizar fuera de los contextos mencionados, es decir, en relación ra, los pasadizos?” (Sandelín 1944, p.3). Hacia el final, se omite asu vez todo el siguiente pasaje, incluidas sus interrogaciones retóricas: “Y¿qué es un laberinto sino un monstruoso cáncer de pasillos? Allí cada puerta puede abrirse después de sacrificios sin cuento para descubrir la siguiente, que acrecienta el capital de humillación del hombre. ¿Se podrá llegar alguna vez ala última puerta? Las últimas puertas, misteriosas Puertas de la Ley” (p.4). 13 Sandelín 1944, p.3. 14 Hernández 1957, p.84. 15 Sandelín 1944, p.3; Hernández 1957, p.85. 16 Martínez yYelin 2013. 17 Martínez 2019, p.324. OPEN ACCESS
50 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA aGombrowicz, la traducción de Ferdydurke ylos Papeles de Buenos Aires, publicación esta en la que, por cierto, aparecían numerosos autores “entreverados en una práctica lúcida ygozosa del seudónimo”.18 Pero la tesis del plagio cobra fuerza cuando descubrimos que no se trata del único caso de estas características en el que se vio involucrado Hernández Aguirre, quien —ironías del destino— acabó representando aEl Salvador ante la UNESCO. Si reconstruimos los hechos —un tanto confusos ycontradictorios en las fuentes alas que he tenido acceso—,19 puede afirmarse que Hernández Aguirre ganó los Juegos Florales de San Salvador en 1955 con un poema, “El hombre de la aurora” que hay quien cita como “El hombre del alba”—, el cual resultó ser una copia de una composición anterior del poeta argentino José Portogalo: “Un hombre aquien la aurora señalaba”, recogido en el libro Luz Liberada en 1947 (Montevideo, Pueblos Unidos). El plagio salió ala luz en 1957, mismo año de la publicación de “El misterio de las puertas” en Chile. El entonces joven literato salvadoreño Manlio Argueta denunció el caso en Opinión Estudiantil: Órgano de los Estudiantes Universitarios Salvadoreños, alertado por otro joven escritor, el poeta exiliado guatemalteco Otto René Castillo.20 La portada del 28 de septiembre de 1957 no podía ser más explícita: “Escandaloso robo literario”. Yel título del interior insistía sin paños calientes: “Robo literario: la verdad no se puede esconder”. El artículo, firmado por el Círculo Literario Universitario, del que Argueta yCastillo formaban parte, publicaba ambos poemas, que hablaban por sí solos. Su comparación permite apreciar que el método aplicado por Hernández Aguirre para apropiarse del poema de Portogalo fue muy similar al perpetrado a“Kafka yel misterio de las puertas” en fechas cercanas: eliminó algunas exclamaciones que Portogalo había situado entre estrofa yestrofa —del tipo “¡Alabad, alabemos al hijo de la Patria!”— ytrasladó otras, ligeramente retocadas, al final del poema; realizó cambios de puntuación yen la disposición de los versos, ytambién sustituyó algunos vocablos: “trigal” por “maizal”, “mariposa” por “arado”, “bronce” por “metal”, “espiga” por “mazorca”, etc. Además, si Portogalo compuso el poema en memoria del peruano José Carlos Mariátegui, Hernández Aguirre reemplazó aeste por su compatriota Alberto Masferrer, lo cual trajo consigo nuevos cambios: sustituyó “amigo” por “maestro” al aludir ala figura homenajeada yprescindió de las referencias aLenin, aPerú yaescritores peruanos (concretamente, Vallejo yEguren), además de eliminar varios versos de la parte final. Andado el tiempo, el periódico Voz Popular recordaría el suceso ironizando sobre el plagiador: “Ojalá que en Francia no se le haya ocurrido decir que él escribió Los Miserables.”21 El asunto fue aún más bochornoso ygeneró mayores resistencias tratándose de alguien que para el momento en el que se destapó el escándalo ostentaba un cargo nada menos que en la Casa Presidencial de José María Lemus, según relata Manlio 18 “Papeles de Buenos Aires” 1981, p.128. 19 Círculo Literario Universitario 1957; Quiteño yGallegos 1957; “Asteriscos” 1958; Gallegos 1958, p.585; “Alfiletero” 1980; Argueta 2011. 20 Agradezco aManlio Argueta el haberme hecho llegar copias de los artículos citados de esta publicación. Véanse sus recuerdos de este episodio en Argueta 2011. 21 “Alfiletero” 1980, p.3. OPEN ACCESS
ELISA MARTíNEz SALAzAR 51 Argueta.22 Pero los jóvenes literatos no se arredraron ycontinuaron denunciando el caso yofreciendo pruebas tan irrefutables como la publicación previa por parte de Portogalo, hasta el punto de que los miembros del jurado se vieron obligados ajustificarse desde las páginas del mismo periódico estudiantil.23 Con todo, uno de ellos, Luis Gallegos Valdés, no rectificó atiempo su “Panorama de la literatura salvadoreña” aparecido en Angola en 1958, donde Hernández Aguirre figuraba como merecedor de la Flor Natural de San Salvador en 1955 por “El hombre de la aurora”.24 El día 5 de octubre de 1957, el Opinión Estudiantil lanzaba un titular sin firma de enorme vehemencia: “Alos farsantes se les debe ‘matar’ chiquitos antes que lleguen agrandes”, en un alegato por la tolerancia cero frente aun tipo de “estafa cultural” demasiado frecuente. Pues este caso concreto “se repite yse ha dado en nuestro medio por decenas” y“es uno de tantos que en estos momentos están en vigencia, pero que no se había denunciado públicamente”. Ycon respecto aHernández Aguirre se advertía de que “se están descubriendo nuevos plagios, por lo menos en los títulos de algunas de ‘sus’ obras”.25 Tal vez se aludía al siguiente caso, que aestas alturas no nos sorprende: el nombre de un artículo publicado por Hernández Aguirre en la salvadoreña Cultura: Revista Bimestral del Ministerio de Cultura por las mismas fechas que la concesión de su premio, en el número de marzo—abril de 1955, es calcado al de un artículo argentino quince años anterior. Me refiero a“Las ideas ylos seres en la obra de Thomas Mann”, de León Dujovne, publicado en el suplemento cultural de La Nación en 1940. Es más, Dujovne dedicó al mismo tema un libro completo: Thomas Mann: las ideas ylos seres en su obra (Buenos Aires, El Ateneo, 1946). La comparación de ambos artículos confirma, una vez más, que el texto firmado por Hernández es otro plagio descarado. Y, probablemente, no será el último en salir ala luz si alguien se toma la molestia de continuar investigando el resto de su bibliografía. LA RELEVANCIA DE “KAFKA YEL MISTERIO DE LAS PUERTAS” Si en su día nos pareció sorprendentemente llamativo einnovador un ensayo de 1957 dedicado ala imagen de las puertas en la literatura kafkiana, todavía lo es más ahora que sabemos que vio la luz en plena Segunda Guerra Mundial, una época obsesionada por adjudicar aKafka interpretaciones en clave extraliteraria. Por aquel entonces —eincluso mucho después— las aproximaciones formales resultaban insólitas frente alas lecturas biográficas yexegéticas. Ysi en el ámbito hispánico hay una excepción fundamental aesta tendencia dominante, la de Jorge Luis Borges, el autor de este pequeño artículo aspiraba —no sin ironía— atrascenderla: “Los apologistas de Franz Kafka se complacen en su filosofía de la desorientación, minucioso postergar ysubordinación infinita. Pero hay algo más importante: El Proceso, La Metamorfosis, 22 Argueta 2011. 23 Quiteño yGallegos 1957. 24 Gallegos 1958, p.585. 25 “Alos farsantes” 1957, p.3. OPEN ACCESS
52 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA América, El Castillo, están colmados de puertas, ventanas, escaleras ycorredores”.26 Recordemos que la postergación ysubordinación infinitas son elementos fundamentales del prólogo de Borges ala edición de La metamorfosis de Losada, donde condensaba del siguiente modo la medula de la literatura kafkiana: Dos ideas —mejor dicho, dos obsesiones— rigen la obra de Franz Kafka. La subordinación es la primera de las dos; el infinito, la segunda. En casi todas sus ficciones hay jerarquías yesas jerarquías son infinitas. […] El motivo de la infinita postergación rige también sus cuentos.27 Tal vez sea también una referencia irónica aBorges la mención de otra de las imágenes centrales de la literatura borgiana, el laberinto: “Que el mundo es un laberinto, eso lo sabían muchos. Pero Kafka descubrió que era un laberinto hecho de puertas”.28 Aunque el tema de las puertas puede parecer intrascendente, presenta una larga tradición simbólica ysu recurrencia en la obra de Kafka es llamativa. El artículo analizado recoge un recuento del uso de este elemento yotros adyacentes —ventanas, vestíbulos, pasillos, escaleras— en dos narraciones de Kafka: La metamorfosis contendría 130 menciones en 90 páginas yEl proceso, 400 en 253 páginas, cifras que se triplicarían incluyendo alusiones menos directas. Sandelín reta al lector arealizar un cálculo similar con las otras novelas yadvierte: “escalofría”.29 El tono jocoso del ensayo se aprecia, ante todo, en el contraste con lo elevado de un elemento aparentemente bajo de la vida cotidiana como son las puertas. Así, por ejemplo, se afirma que Kafka inicia “una psicología de la ventana, una religión de la escalera, una historia de los pasillos, una filosofía de la puerta”.30 Cierto aire lúdico yhumorístico presenta asimismo el método de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna —quien también colaboró, por cierto, en Papeles de Buenos Aires—, utilizado para explicar la afinidad de las puertas con otras imágenes anejas frecuentes en Kafka: Ventanas, vestíbulos, pasillos, escaleras, todos derivan de la puerta. Una ventana es una puerta para mirar. Un corredor es una puerta de tres dimensiones. Una escalera es una puerta que se despliega ysube como un fuelle, una multiplicación de umbrales de puerta, ascendentes. Una antecámara es una antepuerta sin intemperie ydisfrazada de habitación para hacer más resignada la espera. Si usted soplase una puerta con la magia precisa la transformaría en escalera como esos veloces juguetes de cotillón que desenrollamos soplando para asustar narices distraídas.31 26 Sandelín 1944, p.3. 27 Borges 1965, p.10. 28 Sandelín 1944, p.4. 29 Ibid., p.3. 30 Ibid. 31 Ibid. OPEN ACCESS
ELISA MARTíNEz SALAzAR 53 Esto último debió de parecerle demasiado atrevido aHernández Aguirre, pues eliminó el sintagma “narices distraídas” para limitarse adecir —con bastante menos gracia— “para asustar amigos”.32 Sandelín ubicaba aKafka en la tradición literaria al situar estas imágenes entre otras, de otros autores, que igualmente ejercen una función dentro de la mecánica narrativa ala vez que ofrecen un sentido alegórico. Forman parte de esta serie el muro de La Celestina, las chimeneas de Dickens, los divanes de Goncharov, las buhardillas de Murger, el subsuelo de Dostoievski, las escaleras de Julien Green yde Chatterton de Vigny, la bomba de incendios de Dos Passos ylos automóviles de Erskine Caldwell, alos que Hernández Aguirre añade de su cosecha “las calles, los caminos, las mesas de café en Sartre” y“las salas de recibo de Graham Greene”.33 Situado por aquel entonces en un plano generalmente ajeno alo literario, entre lo religioso, lo filosófico-existencial ylo profético, Kafka es tratado aquí, sencillamente, como un escritor. Es algo que Virgilio Piñera reivindicaría con lucidez unos meses después desde la cubana revista Orígenes. Frente ala opinión dominante, sentenciaba: “El secreto de Kafka —el de su arte— consiste exclusivamente en que él no es otra cosa que un literato”.34 Pero Sandelín afirmaba ya antes, con igual rotundidad yprobable ironía: “El secreto de Kafka está en las puertas”. Yse mostraba consciente de que este tema no había merecido la atención crítica: “Muchedumbre de frases inadvertidas contienen el secreto de Kafka ynos hacen señales desesperadas para que nos fijemos en ellas yno en las que merecen la pena eterna de los comentarios”.35 Pese asu consideración literaria de Kafka, Sandelín no excluye cuestiones filosóficas yexistenciales. Afirma que el autor se construyó “una concepción del mundo hecha de puertas” yencuentra la encarnación de su filosofía en la parábola de las Puertas de la Ley. Veamos qué sucede si, dejando ya la mano de Sandelín, tratamos de atravesar esos umbrales, que no son otros que los umbrales de lo kafkiano. LAS PUERTAS DEL MISTERIO EN KAFKA: UNA ESTÉTICA DEL UMBRAL Ciertamente, la parábola “Ante la ley” —incluida en El proceso ypublicada por Kafka como texto autónomo dentro del libro Un médico rural— ofrece la síntesis del imaginario kafkiano. Recordemos su breve argumento tal ycomo lo resumió Borges: Es la historia del hombre que pide ser admitido ala ley. El guardián de la primera puerta le dice que adentro hay muchas otras yque no hay sala que no esté custodiada por un guardián, cada uno más fuerte que el anterior. El hombre se sienta aesperar. Pasan los días ylos años, yel hombre muere. En la agonía pregunta: “¿Será posible que en los años que espero nadie haya querido entrar 32 Hernández Aguirre 1957, p.84. 33 Ibid., p.85. 34 Piñera 1945, p.42. 35 Sandelín 1944, p.3. OPEN ACCESS