Operaciones intertextuales en torno a Kafka y al judaísmo: dos novelas de Moacyr Scliar
Abstract
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Full text
Operaciones intertextuales en torno aKafka yal judaísmo: dos novelas de Moacyr Scliar Flavio Fiorani Università di Modena eReggio Emilia flavioangelo.fior[email protected] INTERTEXTUAL OPERATIONS AROUND KAFKA AND JUDAISM: TWO NOVELS BY MOACYR SCLIAR Os Leopardos de Kafka (2000) and OCentauro no Jardim (1980) by Moacyr Scliar are fictions which compel us to think about the processes of hybridization nesting in every border crossing (linguistic and corporal) when diasporic subjects abandon consolidated values and put into play the notion of belonging. This essay investigates the intertextual relations between the two authors and highlights how the deterritorialized condition of Kafka’s writing and the metamorphosis which informs all translation-interpretation constitute afertile perspective from which to approach Scliar’s novels. PALABRAS CLAVE: Kafka— Scliar— traducción— judaísmo— humano/animal Kafka— Scliar— translation— Judaism— human/animal DOI https://doi.org/10.14712/23366729.2023.3.9 En este trabajo abordaré dos novelas del autor brasileño Moacyr Scliar: Os Leopardos de Kafka (2000) yOCentauro no Jardim (1980). Son ficciones que obligan apensar en los procesos de hibridación que anidan en todo cruce de fronteras (lingüísticas ycorporales) cuando sujetos diaspóricos abandonan valores consolidados yponen en juego la noción de pertenencia. Me interesa investigar la relación entre Scliar yFranz Kafka, en tanto el escritor gaúcho escenifica la condición judía como un lugar de tránsitos que cuestiona la noción de límite yremite aun afuera constitutivo, epistemológico, cultural, donde figuras nomádicas impugnan tradición yascendencia familiar. Es una propuesta de lectura que rescata aKafka como escritor en traducción entre alemán ycheco, que no aprende ídish ni hebreo, judío sin lengua propia ysin identidad nacional, en el cruce de identidades culturales. El aspecto que finalmente quiero subrayar es como la condición desterritorializada que define su escritura yel tránsito cultural hacia “otro lugar” —motor ysupuesto de su obra— pueden leerse desde la metamorfosis consecuente atoda traducción-interpretación: lo que vertebra una fértil perspectiva desde la cual reconfigurar la alteridad ylas relaciones entre experiencia ylengua. OPEN ACCESS
FLAVIO FIORANI 97 DESARRAIGOS YENIGMAS Os Leopardos de Kafka es la paródica narración de los dislocamientos culturales ylingüísticos suscitados por Leoparden im Tempel, el fulminante apólogo que Kafka escribe en 1918 en la casa de su hermana Ottla en la campiña bohemia. Publicadas en los Aforismos de Zürau, las enigmáticas palabras figuran como paratexto de la novela de Scliar: “Leopardos irrumpen en el templo ybeben hasta el final los vasos sacrificiales; eso siempre se repite; finalmente, se vuelve previsible yes incorporado al ritual”.1 El apólogo es un texto recobrado, un mensaje adescifrar que lleva consigo el protagonista de la novela, el joven judío de un shtetl de Besarabia desde su viaje aPraga en los años de la primera guerra mundial hasta su muerte en el Brasil de la dictadura militar. La historia de los leopardos se conoce apartir del momento en que se abren los archivos de los servicios de seguridad que operan en el país con el golpe de 1964. La novela dialoga con la obra del escritor praguense yparodia aun Kafka consciente de la oscuridad de sus textos. El fil rouge de la narración es el carácter enigmático de su literatura yla fatal desorientación del joven Jaime Kantarovitch que quiere desvincularse del judaísmo de sus padres abrazando la causa de la revolución proletaria. La intertextualidad motoriza un relato que se lleva acabo en amplios confines espaciales ytemporales yescenifica la fatal incomprensión que se produce cuando el joven busca situar el apólogo en su propia cultura. Si el paratexto remite ala condición humana como permanente interpretación de la palabra perdida, la diégesis hace más de un guiño ala condición intersticial de Kafka, escritor entre idiomas, que desde un radical extrañamiento trabaja la escritura como des-pertenencia ylugar de un experimentalismo que interroga el destino de la herencia judía. La novela escenifica los problemas que surgen ala hora de situar dicha tradición en otro contexto, con una actitud que mantiene declaradas afinidades con la percepción kafkiana del judaísmo yla gran cuestión de la redención de la milenaria alienación de la vida diaspórica yla regeneración física ymoral del judío occidental. La novela perfila aKafka como símbolo del judío occidental yasu identidad literaria en relación al westjüdische Zeit que define la condición humana ymoral de los judíos de habla alemana de Praga. Tal interdependencia entre judaísmo yliteratura es ala vez escenario del quiebre de la literatura respecto de la modernidad, yhace que el escritor praguense se perciba así mismo desde una condición de aislamiento, angustia, culpabilidad. Lo que determina su visión del judaísmo como parábola de la condición del hombre moderno.2 Los leopardos de Kafka establece una relación simétrica entre el sueño revolucionario del joven yel experimentalismo literario de Kafka y, ala vez, opera un desplazamiento de este juego reflexivo porque la imposibilidad de traducir el apólogo patentiza la irreductible diferencia entre las lenguas. Un texto en alemán resultará incomprensible para quien habla sólo ídish yel sueño de redimir con la revolución la milenaria alienación del pueblo judío fracasa ante la incapacidad de interpretar una verdad enigmática, porque choca con la irredimible alteridad que anida en el apólogo 1 Scliar 2017, p.9. 2 Baioni 2008, pp.4–7. OPEN ACCESS
98 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA de los leopardos sedientos. Scliar implementa una operación intertextual valiéndose de una idea de traducción que va más allá del tránsito de fronteras idiomáticas: el paratexto de los leopardos mantiene su verdad inaprehensible debido ala inestabilidad desde la cual la palabra trata de significar la realidad con el lenguaje. Con afectuosa irreverencia, la novela se burla de todos los intentos de descifrar con disparatadas conjeturas la compleja escritura del autor praguense. Kafka es irónicamente retratado como el intelectual solitario que personifica una doble des-pertenencia: ala minoría alemana de Praga y, dentro de ésa, ala minoría judía. Vive en forma radical su experimentalismo literario yentiende la fragilidad de su cuerpo como una culpa hacia la gran familia del pueblo judío: ¿Por qué no me dejan en paz? Por qué no puedo quedarme aquí escribiendo mis historias —sobre leopardos que invaden templos, sobre hombres que se transforman en insectos— que pueden ser absurdas pero son mis historias, las historias que cambio por mi vida, lo que también es absurdo, pero es lo que quiero hacer, ¿qué puedo hacer? ¿No es suficiente un padre tirano, un empleo de burócrata, una prometida con la que no congenio?, ¿todavía tengo que aguantar intrusos?3 El núcleo de Los leopardos de Kafka son las peripecias del joven Jaime Kantarovitch que en vísperas de la revolución rusa de 1917 viaja aPraga para llevar acabo una misión secreta por encargo del movimiento liderado por Lev Davidovic Trotski. Ahí encuentra al mismo Kafka que lo confunde con el redactor de un periódico ídish donde el escritor quiere publicar el contundente apólogo que Jaime cree ser el mensaje cifrado de su misión. Con humor Scliar enumera malentendidos yengaños en los que cae el joven toda vez que intenta descifrar los enigmáticos leopardos, yproduce una Babel de dislocamientos lingüísticos, culturales, semánticos, políticos. Tras el fracaso de su viaje, Jaime emigra aBrasil llevando Leoparden im Tempel en un papel cuidadosamente doblado ymecanografeado en alemán, arrastrando la culpa por haber fracasado como militante revolucionario. En 1965, en una de las calles centrales de Porto Alegre, el sastre Jaime Kantarovitch (que en Brasil recibe el apodo de Ratoncito) es detenido einterrogado por la policía que, al encontrar el papel amarillento con el texto de los leopardos, sospecha se trate de un mensaje codificado de contenido subversivo. Muchos años después Ratoncito muere en una cama de hospital rememorando al escritor muerto de tuberculosis laríngea en 1924. En su mesa de noche mantiene un fragmento del apólogo. Un final onírico representa al alucinado sastre aguardando alos leopardos: Ahí vienen, por el sendero, los leopardos. […] Al distinguir aRatoncito, los felinos se detienen. El hombrecito ylas fieras se encaran. Es el momento de la verdad. Ratoncito debería huir; es lo que esperan los leopardos, que huya corriendo, que tome un tren, que desaparezca rumbo auna pequeña aldea judía del sur de Rusia. Pero eso no es lo que hace Ratoncito. Él simplemente permanece inmóvil, con los puños cerrados. No pasarán, murmura entre dientes. No 3 Scliar 2017, p.75. OPEN ACCESS
FLAVIO FIORANI 99 pasarán. […] Los leopardos dan media vuelta ylentamente desaparecen en las sombras de donde emergieron. Casi sin querer, Ratoncito deja escapar un suspiro audible. Los leopardos se fueron. ¿Dónde están los leopardos ahora? No en el templo. En el templo, no. Ratoncito por fin puede descansar. Cierra las puertas del templo yse va.4 El extrañamiento alegórico que anida en la fantasía del protagonista es un guiño más al significado indescifrable del aforismo. Es más, el carácter alusivo de la imagen de los leopardos suscita una interrogación sin respuestas, porque se trata de un significante que remite aun significado ausente oatal punto oscuro que resulta inaccesible. Si el eje temático de la novela es la imposibilidad de interpretar y/otraducir el apólogo, la forma paródica ypicaresca con que se narran las peripecias del joven es la estrategia retórica con que establecer una relación dialógica con las ficciones kafkianas como materia metafórica impermeable atoda interpretación. La alteridad radical del apólogo tiene una doble función: está presente como objeto de reescritura ycomo paradigma de una escritura enigmática. Su oscuridad patentiza la imposibilidad de descifrar el “más allá” de las palabras, confirma el carácter tautológico de las metáforas kafkianas, patentiza el desencuentro entre Kafka yel joven ruso. Valga como botón de muestra el diálogo entre Kafka yJaime: —¿No sirve? ¿Qué quiere decir con eso? —Quiero decir que no entendí su texto. No capté el mensaje. No tengo la menor idea al respecto. —Pero espere un poco —Kafka, ahora conciliador—. Acabamos de decir que el texto es oscuro. Usted no está obligado acaptar el mensaje. Eso depende de las afinidades, ytal vez esas afinidades no existan. —Pero yo tengo que captar el mensaje! —Ratonicto, desesperado—. ¿No entiende? Para eso vine aquí, para entender, para cumplir la misión… —¿Misión? —Kafka, intrigado—. ¿De qué está hablando? […] Kafka lo miraba sin decir nada. —¿Quién es usted? —preguntó al fin. —Quién soy yo? ¿Pero usted no lo sabe? No. Kafka no sabía. Eso estaba muy claro en su expresión: —Pensé que usted trabajaba para alguna revista ídish de aquí de Praga, una revista ala que prometí un texto. Pero no es eso, ya vi. Súbitamente, se hizo la luz: Ratoncito se percató de qué había sucedido. AKafka lo engañó su acento, el acento de un judío ruso. Lo confundió con alguien de una revista ídish, una de esas revistas con las que él, Kafka, admirador del judaísmo de Europa oriental, colaboraba. La petición del texto no le sonó, por lo tanto, extraña; al contrario, reaccionó con presteza. Ycon eso se consumió el equívoco.5 4 Scliar 2017, pp.104–105. 5 Scliar 2017, pp.80–81. OPEN ACCESS
100 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA La incomprensión del apólogo obliga al joven aerrar por las calles de Praga, en un estado de desorientación, de constante despertenencia, viviendo entre lenguas (ídish yalemán), entre mundos (el shtetl yla Europa en guerra), entre su condición de joven inmaduro yel sueño de la revolución proletaria, entre el microcosmo familiar ylo universal de la política, entre lo propio (la condición judía) ylo ajeno (la enigmática literatura de Kafka). Involucrado en una historia que lo excede, Jaime es incapaz de interpretar signos ycódigos de una ciudad desconocida ylaberíntica, no logra emanciparse del judaísmo de sus padres con una acción revolucionaria que lo transforme en protagonista de la Historia. Sus peripecias son un reflejo mimético del fracaso del acto traductivo como mera transposición de palabras en otro idioma, cambio de código lingüístico que conduce aotra cultura yque, en su caso, patentiza el quiebre del poder constructor de la lengua en la conceptualización del mundo yla imposibilidad de descifrar el mensaje revolucionario que abriría una nueva etapa de la historia de la humanidad. Inevitable su identificación con el escritor praguense en un espejo deformante: multiplicidad de las lenguas, dislocación ysensación de ajenidad en el idioma, malentendidos que impiden el intercambio dialógico, necesidad/imposibilidad de la traducción con su correlato existencial de la diáspora. Jaime Kantarovitch, igual que Kafka, es uno de los hijos de Babel, relato bíblico de la pluralidad de idiomas yde gentes que el escritor praguense yel discurso crítico del Novecientos consideraron emblema de nuestro tiempo ycon el que se ha fundamentado la teoría de la traducción.6 En primer plano están el tema de la pluralidad de las lenguas yel tiempo histórico fuera del Mito con la necesidad de la traducción. El tiempo de Jaime es el de Kafka: el tiempo de la migración de los pueblos yla confusión de las lenguas, marcado por el extrañamiento yla paradoja de la traducción que lleva ala diferencia lingüística yla dispersión existencial. En una forma implícita de intertextualidad, la novela alude no solamente ala relación que Kafka mantiene con el ídish, idioma diaspórico que el escritor escucha con el corazón reconociendo la ajenidad como parte del sí mismo, sino especialmente ala opacidad del lenguaje kafkiano, ala experiencia atomizada del judío en la diáspora escenificada en relatos memorables como Un mensaje imperial (1918) yEl escudo de la ciudad (1920).7 Dislocamientos lingüísticos, culturales, semánticos informan los intentos del joven de descifrar el mensaje político del apólogo. Tampoco el encuentro con Kafka en su casita de la calle de los Alquimistas ofrece la clave para la interpretación de unas breves líneas que encierran dos historias: el relato “visible” (el apólogo adescifrar) que contiene asu vez un fondo secreto (las instrucciones para la misión política). Un diálogo fragmentado por silencios embarazosos escenifica tanto la distancia que separa aun judío oriental de la escritura de un intelectual asimilado, como el radical extrañamiento que cimienta la escritura kafkiana, el posible significado de un apólogo que metaforiza la cultura del judaísmo de habla alemana en las formas de lo absurdo. El encuentro finalmente transparenta la diferencia irreductible de las lenguas, la distancia insalvable desde la cual un escritor que personifica la necesi6 Steiner 2019, pp.96–97. 7 Kafka 2013, pp.210–211 ypp. 477–478. OPEN ACCESS
FLAVIO FIORANI 101 dad de desligarse del judaísmo de sus padres, interpela al judío del shtetl incapaz de operar una imprescindible mediación que trabaje la diversidad de los códigos lingüísticos. Es más, patentiza la “desterritorilización absoluta”de Kafka, “la posibilidad de hacer un uso menor de su propia lengua, suponiendo que sea única, suponiendo que sea una lengua mayor oque lo haya sido. Estar en su propia lengua como un extranjero”.8 Por consiguiente, la idea de literatura como espacio de negociación desde el cual accedemos alo otro de nosotros mismos, la tormentosa relación con el judaísmo ycon toda idea mesiánica, la posición vacilante respecto del binomio asimilación/marginalidad, el lenguaje alusivo eimpenetrable de quien vive en total aislamiento. En su lectura acontrapelo de la obra de Kafka, Günther Anders pone especial énfasis en la paradójica sed de redención de Kafka yla interpreta como la otra cara de su no saber aqué mundo pertenece, al mundo de la vida popular judía oal movimiento sionista, lo que determina que su deseo de transformación sea una condición psicológica que involucra solamente así mismo.9 Si la novela trabaja con ironía la alusión metaliteraria yel carácter desestabilizador de todo intento de reescritura, la desorientación del joven remite ala topografía del límite (adentro vs. afuera, inclusión vs. exclusión) que informa El castillo (el agrimensor K. pretende una ciudadanía que lo inscriba en el “adentro” del castillo). De esta forma la narración enfatiza las tensiones interculturales vinculadas ala función identitaria del ídish, lengua diaspórica compuesta por “robos” lexicales de otras lenguas mayores yque socava el orden de la lengua alemana de los judíos asimilados. En Praga Ratoncito vive en carne propia el conflicto entre el ídish ysu alteridad de extranjero, yel (des)encuentro con Kafka no aclara por qué éste revalora la fuerza vital de un idioma nómada que escapa atoda categorización conceptual. La serie de sucesos protagonizados por el joven materializa un orden espacial cuyas fronteras lingüísticas enfatizan su extranjeridad, su incapacidad de fijar en otro idioma el signifcado del apólogo en una ciudad cruce de culturas (eslava, judía, alemana). Las fronteras lingüísticas marcan también aKafka, que sufre su propia extranjería yvive en forma radical su identidad de escritor en lengua alemana en el cruce de idiomas (está entre el alemán yel checo, el hebreo yel ídish), como un obligado lugar de des-pertenencia yúnica patria posible de su experimentalismo literario. Kafka yJaime no se entienden porque, además de manejar distintos códigos lingüísticos, no encuentran un terreno común, el “tercer espacio” donde la alteridad cultural surge de transferencias de significado, esto es de una traducción. Donde las lenguas expresan pertenenencias yexclusiones, la “interpretación” es fundamental, porque todo se lee (yse entiende) en traducción. El lector disfruta de la deformación paródica que Jaime realiza con su lectura del apólogo. Pero lo que la narración enfatiza es que la lectura/traducción es una mediación que puede ono aclarar lo que las palabras tienen de ambiguo eimplícito, la causalidad críptica que surge del ritual de los leopardos, las expectativas de lectura yla fuerza imaginativa del texto kafkiano: 8 Deleuze yGuattari 1978, p.43. 9 Anders 2006, pp.131–132. OPEN ACCESS
102 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA En suma, los mentados leopardos eran, como mínimo, animales controvertidos. ¿Cómo llegar ala conclusión de su significado? Ratoncito recurrió aun ejercicio de imaginación, llevándolos al juicio en el Tribunal del Pueblo; juicio en el que él era, al mismo tiempo, abogado promovente, abogado defensor ymagistrado. […] hasta que de repente la verdad surgió, yél, como magistrado, emitió la sentencia: el texto de Kafka señalaba que los leopardos eran un grupo de depredadores particularmente agresivos, capaces de destruir incluso los valores tradicionales. ¿Qué depredadores? Depredadores burgueses. En ese sentido, El Manifiesto… era muy claro…10 El desvío paródico es un modo de escenificar el propósito metanarrativo de la diégesis porque el decepcionante resultado de la interpretación de Ratoncito no debe entenderse sólo como un guiño irónico ala oscuridad kafkiana. Scliar no apunta adesacralizar un modelo; su intento es enfatizar lo inútil que es la “fidelidad” en la traducción, la necesidad de ir más allá de la mera correspondencia lingüística ypracticar una estrategia intertextual ytranscultural que, incluyendo diseminación ytransposición, multiplica yrecontextualiza las potencialidades expresivas del apólogo. Kafka personifica ala modernidad judía crítica que, desde su alteridad lingüística, sostiene que la tradición requiere su traducción aotro lugar (la revista ídish), su tra(ns)ducción aun idioma extranjero ydiaspórico. Scliar escenifica aKafka en tanto “otro”, exiliado que con su apólogo interpela aRatoncito y, ala vez, manifiesta su deseo de relación con la traducción al ídish de sus leopardos, su condición de extraterritorialidad respecto de otra cultura que es acogida por medio de la hospitalidad lingüística.11 Imposibilitado allevar acabo el acto traductivo, el joven opta por “contextualizar” las palabras de Kafka. Desprovisto del código que, superpuesto aLeoparden im Tempel, proveería el mensaje revolucionario, Ratoncito selecciona palabras clave “que hicieran sentido en la descripción de una tarea revolucionaria” para encontrar lo que hace el discurso de los leopardos: Después de pensar mucho, subrayó “leopardos”, “templo”, “vasos sacrificiales” y“ritual”. Primero, pues, “leopardos”. Ratoncito jamás había visto un leopardo; ni tigre, león opantera, ninguno de esos animales feroces. […] Lo primordial era descubrir de qué manera los leopardos podían configurar un objetivo de acción revolucionaria. Ratoncito no tenía una respuesta para eso. ¿Acaso el tema era atacar leopardos? ¿Dónde? ¿En el zoológico, si es que había uno en Praga? ¿Ypor qué? ¿Qué tenía Trotski contra los leopardos? […] Matar un leopardo en el zoológico podía ser una forma de demostrar alos capitalistas de Praga que estaban condenados. […] Quizás no se trate de leopardos verdaderos. “Leopardos en el templo” podía muy bien ser el alias […] de un grupo trotskista de Praga, el grupo que lo ayudaría en su acción. Finalmente, decía Kafka, estaban invadiendo un templo, 10 Scliar 2017, p.54. 11 Arduini 2020, p.63 ypp. 70–74. OPEN ACCESS
FLAVIO FIORANI 103 algo que ciertamente haría la revolución; yen este sentido estaban en línea con el inexorable curso de la historia.12 Hilarante puesta en abismo de las posibilidades de lectura yde la capacidad de las palabras de significar cuando son tra-ducidas aotro contexto histórico-cultural, la ficción trabaja la relación intertextual que mancomuna ados figuras opuestas de judíos, yescenifica el acto hermenéutico como un espacio de tránsito de códigos que requiere una necesaria metamorfosis: tanto en lo que se refiere al valor enigmático del paratexto kafkiano yasu alteridad irreductible, como ala obligación de situarse en una posición otra (temporal, espacial, cultural) para incorporar la extranjería de un texto aotro idioma. Surplus de estratificaciones ysignificados, materia metafórica impermeable, los leopardos disparan una interrogación radical porque su opacidad autoriza infinitos modos de lectura, convocan la dispersión (espacial, lingüística, textual yexistencial) de la escritura exiliada yenigmática de Kafka que requiere la traducción de un símbolo en otro símbolo. En tanto símbolo, el ritual de los leopardos— siguiendo las reflexión crítica de Franco Fortini— dice que toda cosa opalabra es signo, síntoma de otra cosa, donde todo se transforma irremediablemente y, siendo una glosa infinita, demanda un comentario que asu vez activa una serie infinita de traducciones.13 El apólogo coloca lo inaprehensible en el centro de la escritura kafkiana, da cuenta de su capacidad subversiva de romper fronteras cronológicas ygeográficas yabre ala idea de la traducción donde la literatura lleva ala decontextualización yala diferencia. El joven del shtetl vive confundido por textos, idiomas, tiempos, espacios que siempre remiten a“otra parte”, donde es necesaria la mediación porque todo se lee yse entiende en traducción yel lenguaje encierra una extrañeza irreductible. La novela escenifica la idea de que judíos como Ratinho están obligados avivir la des-pertenencia como morada posible ydeben encarar el desafío de la traducción apropiándose de un lenguaje propio que no se mera copia-pega del Manifiesto comunista de Marx. Similar condición intersticial ydislocada caracteriza aKafka: escritor que trabaja las tensiones interculturales desde la insularidad de la Praga alemana (culturalmente identificada con la minoría judía), yfundamenta su propia experiencia literaria con la categoría histórica del westjüdische Zeit, perspectiva desde la que se considera el más occidental de los judíos occidentales, el hombre sin raíces, sin memoria ni tradiciones. Scliar escenifica el carácter desterritorializado de la escritura kafkiana ylleva acabo una operación metaliteraria sobre la experiencia de la lectura entendida como pérdida, ruptura, incomprensión. Desde la dispersión yla traducción, el apólogo metaforiza la atormentada relación de Kafka con el judaísmo (ysu encuentro con el ídish), su experimentalismo literario, su posición en vilo respecto el westjüdische Zeit y, finalmente, una idea de la condición judía (yla traducción) como negociación entre alteridad eidentidad. Enfatiza el desplazamiento como condición necesaria para la comprensión, yafirma que la cuestión de la alteridad 12 Scliar 2017, pp.51–53. 13 Fortini 2017, pp.48–53. OPEN ACCESS
104 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA no surge de la diferencia entre las lenguas sino que es producida por el sujeto en relación con el texto.14 LO ANIMAL YLO HUMANO: UNA FRONTERA MÓVIL Con el mismo tono picaresco, El centauro en el jardín (1980) relata las aventuras del hombre-caballo Guedali Tartakovsky que desde su condición de humano cuadrúpedo desestabiliza la oposición —que se quiere ontológica— entre humano yanimal. Escenificando la condición fluctuante, móvil, reversible, extraterritorial del protagonista, Scliar pone en cuestión el homologante estereotipo del Brasil tropical, exótico, carnavalesco. Hijo de colonos huidos de los pogromos rusos, hombre de cintura para arriba ycon patas, pelo ycola de caballo de cintura para abajo, Guedali abandona el jardín familiar para ponerse aprueba en el mundo goy. Su relato autobiográfico abarca una historia que comienza en el espacio protector de la hacienda en Rio Grande do Sul en 1935 ytermina amediados de los 70 en la megalópolis São Paulo. El jardín del título es la zona de inflexión que une ysepara lo “propio” de lo ajeno, lo salvaje de lo civilizado, yopera como un significante que, ala par del judaísmo, informa la vida de un personaje con rasgos de una criatura mitológica que trae en el cuerpo la marca del ser judío. Autoexiliado del espacio familiar, el centauro emprende una vida diaspórica ybusca invisibilizar su singular condición aparentando ser un humano. La fábula de Scliar problematiza la noción de lo humano porque en el humano cuadrúpede no anida una oposición ontológica entre lo otro ylo propio. Guedali desmiente toda noción de identidad cifrada en lo singular: su cuerpo siempre tiene que negociar con su otro propio, es un campo de conflictos. Desde una perspectiva más amplia, estar del “otro lado” del jardín, galopando en la zona fronteriza de la identidad, hace que la inestabilidad inherente ala oposición humano/animal ponga en cuestión los mecanismos ordenadores del proyecto civilizatorio brasileño.15 Eje de la novela es la densidad semántica de un cuerpo hiperbólico, su capacidad de metaforizar el dilema de optar por la tradición judía opor la cultura hegemónica del país. El cuerpo como zona de cruces, de sentidos ydeseos, desafía el paradigma identitario que se apoya en la oposición entre naturaleza ycultura, civilización ybarbarie, yes, además, una alusión ala extranjeridad que aúna alas comunidades inmigrantes del sur brasileño. La rebelión de Guedali se concretiza kafkianamente en el conflicto con un padre que quiere aprisionar al hijo en el mandato de la asimilación. En palabras del padre: El barón Hirsch confía en nosotros… El barón no no has traído de Europa para nada. Quiere que nos quedemos aquí, que trabajemos la tierra, que plantemos yhagamos la cosecha, para enseñar alos goim que los judíos son iguales atodos los pueblos. […] 14 Arduini 2020, p.39. 15 Giorgi 2014, pp.29–30. OPEN ACCESS