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Enemigo a las puertas... la pugna entre Ricardo Corazón de León y Saladino por el Reino de los Cielos (1187-1192)

Casillas Blanco, Francisco

Abstract

Trabajo de fin de Grado. Grado en Historia. Curso académico 2023

Full text

ENEMIGO A LAS PUERTAS…LA PUGNA ENTRE RICARDO CORAZÓN DE LEÓN Y SALADINO POR EL REINO DE LOS CIELOS (1187-1192) ESTUDIANTE: Francisco Casillas Blanco DNI: 08898174A TUTOR: José María Monsalvo Antón Salamanca, 2023 Facultad de Geografía e Historia Grado en Historia 2 Índice 1. Introducción ............................................................................................................. 4 2. Richardus et Salah ad-Din ....................................................................................... 6 2.1. Ricardo: “El rey caballero” ........................................................................................... 6 2.2. Saladino: “La espada del islam” .................................................................................... 8 3. El rugir del León: de Hattin a Acre ..................................................................... 10 3.1. Del desastre de Hattin al viaje de Ricardo I a Tierra Santa ......................................... 10 3.2. Acre, un asedio interminable ....................................................................................... 12 4. ¡Auxílianos Santo Sepulcro! El sempiterno deseo cruzado por alcanzar el Reino de los Cielos ........................................................................................................ 14 5. Bellatores: la guerra en la época de Saladino y Ricardo I ................................. 16 5.1. Caballería pesada vs caballería ligera ......................................................................... 16 5.2. Hospitalarios, templarios y mercenarios ..................................................................... 17 5.3. El ethos caballeresco durante la Tercera Cruzada ....................................................... 18 5.4. La guerra en el mar: navíos y logística ........................................................................ 18 6. Conclusión y consideraciones finales ................................................................... 20 7. Bibliografía ............................................................................................................ 23 8. Anexos ..................................................................................................................... 26 3 Resumen Durante los años 1187-1192 tuvo lugar la llamada Tercera Cruzada, un episodio que enfrentaría a dos grandes líderes y mentes militares de la Edad Media, Ricardo Corazón de León y Saladino. En el desarrollo de la empresa cruzada se desarrollaron diversos acontecimientos que influyeron en el equilibrio político de la época, como, por ejemplo, el asedio de Acre, la batalla de Arsuf o el Tratado de Jaffa. Sin embargo, la peculiaridad de estudiar las Cruzadas desde su tercer episodio, entre otros, nos permite indagar sobre cuestiones complejas como la trascendencia de las Cruzadas a lo largo del tiempo, el tratamiento del término “cruzada” o los avances técnicos y estratégicos que el tercer conflicto cruzado desarrolló. Palabras clave: Ricardo Corazón de León, Saladino, Tercera Cruzada, Acre, Arsuf, Jaffa. Abstract The years 1189-1192 saw the Third Crusade, an episode that pitted two great military leaders and minds of the Middle Ages, Richard the Lionheart and Saladin, against each other. In the course of the Crusader enterprise, various events took place that influenced the political balance of the time, such as the siege of Acre, the Battle of Arsuf and the Treaty of Jaffa. However, the peculiarity of studying the Crusades, from the study of its third episode, among others, allows us to investigate complex issues such as the transcendence of the Crusades over time, the treatment of the term "crusade" or the technical and strategic advances that the third crusader conflict developed. Keywords: Richard the Lionheart, Saladin, Third Crusade, Acre, Arsuf, Jaffa. 4 1. Introducción En el presente trabajo el lector se embarcará en un viaje hacia finales del siglo XII para conocer la trascendencia, efectos, repercusiones y desarrollo de la Tercera Cruzada, que enfrentó a dos grandes mentes de la estrategia e ingenio militar de la historia: Ricardo Corazón de León y Saladino. Por un lado, el término cruzada es complejo y el uso del mismo ha sido difuso a lo largo de la historia, puesto que muchos han empleado este término para definir procesos, hechos o acontecimientos modernos y contemporáneos que distan de la realidad histórica en la que se desarrolló dicho concepto. Por otro lado, a lo largo de los años sesenta del siglo pasado se configuraron tres posturas historiográficas sobre el término “cruzada” que hoy admite consideraciones. En primer lugar, los apodados “tradicionalistas” o “singularistas” sólo admiten como cruzadas aquellas que tuvieron lugar en Tierra Santa. En segundo lugar, los “pluralistas”, afirman que, si los propios contemporáneos consideraban como cruzadas a otras campañas con objetivos distintos a Tierra Santa. No es ahora el momento para delimitar el término cruzada y, en consecuencia, es totalmente válido para las campañas de Reconquista o la expansión por el Báltico. En tercer lugar, están los que se encuentran en un término medio, que abogan por un estudio concreto para cada caso 1 . Por tanto, el objeto de este estudio es conocer las repercusiones y el tratamiento de las cruzadas a través de un caso particular, la Tercera Cruzada. Para acercarnos más al objeto de estudio, exponemos las acciones de los dos protagonistas de dicha cruzada, Ricardo I y Saladino. La elección de este tema responde a demostrar que el fenómeno cruzado encierra una dimensión que va más allá de los tópicos plenomedievales que se han extendido a lo largo de la historia y en los que las cruzadas componían uno de esos episodios sombríos del paisaje medieval. Nadie niega que las empresas cruzadas ocasionaron una gran cantidad de muertes, destrucciones o atrocidades, pero muchos obvian que el espíritu y lenguaje cruzado permeabilizó diversos círculos políticos, culturales y socioeconómicos, generando, en consecuencia, una gran red de comunicación humana, material e ideológica entre diferentes partes del mundo conocido. Así, el objetivo principal de este trabajo es analizar la Tercera Cruzada con el fin de obtener unos resultados concretos sobre la misma y sus repercusiones, así como la 1 RODRÍGUEZ GARCÍA, J.M. “Historiografía de las Cruzadas”, pp. 349-350. 5 necesidad de extraer ideas y argumentos consistentes que nos ayuden a entender el tratamiento del fenómeno cruzado a lo largo del tiempo. Además, hemos establecido una serie de objetivos específicos que se desglosan del tema principal: por un lado, mostrar la singularidad de la Tercera Cruzada con respecto a sus sucesoras, y, por otro lado, exponer el alto grado estratégico y técnico que esta empresa cruzada desarrolló. En consecuencia, hemos formulado cuatro cuestiones con varios interrogantes colaterales a las que pretendemos responder con este estudio. En primer lugar, ¿realmente fue Ricardo I un rey nefasto para Inglaterra?; y ¿qué hubiese sucedido si se hubiera negado a participar en la campaña cruzada? En segundo lugar, ¿fue la Tercera Cruzada un campo de experimentación técnica y estratégica relevante? En tercer lugar, ¿fueron las Cruzadas-exponiendo como caso de estudio la Terceraun fenómeno singular? Por último, ¿es posible establecer paralelismos entre las guerras de religión actual y las cruzadas? En cuanto a la metodología empleada, la naturaleza de los datos empleados para este trabajo denota un carácter cualitativo, puesto que se trata de un estudio basado en la revisión de diversas fuentes históricas y en la investigación de un tema concreto con el fin de extraer soluciones a las preguntas que nos hemos planteado. Asimismo, entre las fuentes utilizadas para investigación y elaboración de este trabajo hay que distinguir entre fuentes primarias y secundarias. Por un lado, la mayoría denotan una naturaleza secundaria, partiendo desde el Catálogo de la Biblioteca de la Universidad de Salamanca, artículos publicados en plataformas como Dialnet, Academia.edu, obras de especialistas en las cruzadas (Christopher Tyerman, Thomas Asbrigde, José Manuel Rodríguez García, etc), así como revistas científicas especializadas en Historia Medieval como Desperta Ferro (también Edad Antigua y Moderna) o Espacio, tiempo y forma. Serie III, Historia Medieval de la UNED. Por otro lado, de las fuentes primarias la obra clave para este trabajo ha sido el Itinerarium Peregrinorum et Gesta Ricardi, adaptado por Helen Nicholson, así como las iluminaciones y miniaturas empleadas en los anexos. 6 2. Richardus et Salah ad-Din 2.1. Ricardo: “El rey caballero” Único entre los reyes de Inglaterra y líder de uno de los grandes acontecimientos de la historia mundial. Ricardo fue único porque al contrario que gran parte de sus antecesores en el trono, que se habían centrado en el flanco noroccidental europeo, aceptó el desafío oriental y el enfrentamiento contra un adversario formidable, Saladino 2 . Por un lado, en su obra, el cronista Ranulfo Higden, muestra que al mismo tiempo que los bretones se jactaban de Arturo o los griegos de Alejandro, los ingleses lo hacían de Ricardo. Pero, por otro lado, en los últimos 200-300 años, las opiniones y posiciones ortodoxas han sido más duras con Ricardo. Sobresalen algunos casos como la crítica que el filósofo David Hume lanzó sobre Ricardo I en su obra History of England (1781), pues dice “ciertamente fue uno de los peores gobernantes que jamás tuvo Inglaterra”. Asimismo, para Hume Ricardo era una persona caracterizada por la negligencia, insensatez y violencia. Sin embargo, no sólo fue criticado por Hume, sino por otros autores como el erudito decimonónico William Strubbs, quién en su obra The Constitutional History of England, vol. 1 (1875), dice que “su amor por la guerra lo inhabilitaba para ser pacífico”. Asimismo, para muchos de los ingleses Ricardo era un desconocido. Esto se observa en las crónicas inglesas, puesto que sólo se detecta su presencia en las grandes reuniones que la familia celebraba anualmente, en las querellas contra su padre o en las guerras que heredó de su progenitor 3 . Por tanto, ¿fue Ricardo el mejor rey? O ¿fue el peor rey? La respuesta a ambas posiciones se encuentra en la Cruzada. Los historiadores ingleses que lo han juzgado lo acusan de desatender su reino para fijarse en Oriente, mientras que los historiadores franceses resaltan su brutalidad en el conflicto cruzado. Sin embargo, hay que advertir que fue la Tercera Cruzada la que le hizo famoso por toda la cristiandad latina y el mundo islámico. Además, la propaganda tanto a favor como en contra sobre Ricardo no sólo se gestó en los siglos posteriores al conflicto, sino durante el mismo, puesto que tras anular 2 GILLINGHAM, J. Ricardo Corazón de León, p. 39. 3 BROSSARD-DANDRÉ, M y BESSON, G. Ricardo Corazón de León. Historia y Leyenda, p. 12. 7 Ricardo su matrimonio con Alicia, hermana del rey de Francia, Felipe II Augusto, el monarca francés se sintió tan humillado y enfurecido que desde París creó una fábrica de propaganda negra con el fin de generar una imagen despectiva de Ricardo. Pero es curiosa la hipocresía que participa en este proceso, ya que Joinville, en la Historie de Saint Louis, fijó que Ricardo era el modelo a seguir para el futuro rey Luis IX. 4 En contraste a la visión de Felipe Augusto, en Italia o España, Ricardo siguió siendo una figura legendaria, un campeón de guerra. A esta visión se sumó Mateo de París, que empleó superlativos como “victoriosissimus” o “sapientissimus” para definir a Ricardo. Ambas posturas han evolucionado a lo largo de la historia e incluso se le ha llegado a asociar con la figura de Robin Hood, aunque esta comparativa guarda una puñalada sangrante, ya que se muestra a Ricardo como el rey ausente y a Robin como el rey del pueblo. Sin embargo, siempre se han tenido en cuenta estas líneas de pensamiento occidental. Pero ¿cómo veían los árabes a Ricardo, es decir, a su principal enemigo? Los musulmanes siempre se mostraron imparciales a la hora de tratar la figura de Ricardo. Historiadores árabes como Ibn Shaddad defendían su carácter formidable, es decir, lo trataron como un homólogo de Saladino. Como puede observarse, el problema de su figura es complejo, y, a cualquier interesado en su persona pueden surgirle preguntas al respecto: ¿por qué no tomó Jerusalén? ¿Era un final brillante para él? ¿Por qué no atendió más a su reino? Su repugnancia a aceptar el proyecto de Saladino responde a estas preguntas, a menos que sus actos fueran fruto de un orgullo guerrero que ansiaba una victoria total. Aunque más bien, en todas estas preguntas u otras podrían responder implícitamente sus encontronazos con el rey de Francia, la deslealtad de los sarracenos o la malicia y villanía del emperador de Chipre. 5 Ahora bien, ¿fue un rey caballero? Por supuesto, de hecho ¿qué hay más natural para un futuro rey que nacer en Oxford? El niño que nació en 1157 muy pronto será conocido en la historia como Ricardo Corazón de León, un nombre que expresaba su carácter indomable y un temperamento caracterizado por el coraje, la valentía, el heroísmo y su generosidad en la guerra. Estos valores lo asimilaban con otros caballeros 4 GILLINGHAM, J. Ricardo Corazón de León, p.46. 5 BROSSARD-DANDRÉ, M y BESSON, G. Ricardo Corazón de León. Historia y Leyenda, p. 46. 8 de su época como Guillermo el Mariscal, aunque la diferencia entre ambos era que Guillermo era un caballero “por entero”, pues vivía de su lanza y espada, mientras que Ricardo era rey de Inglaterra y poseía cualidades y valores propias del ethos caballeresco, es decir, era el modelo perfecto de rey caballero. 6 Por otro lado, en aquella época, se esperaba que los reyes y príncipes se comportaran como tales, es decir, como gobernantes y no como jefes de ejércitos o soldados. Sin embargo, Ricardo rompió este esquema y se puso al mando de sus tropas a pesar de las críticas que recibió de parte de la Iglesia. Ahora bien, ¿por qué lo hizo, si su vida estaba resuelta? Esta pregunta encierra dos respuestas. En primer lugar, por avivar su amor hacia la guerra y entusiasmar a sus tropas, y, en segundo lugar, por querer equiparase a esos caballeros que aparecían triunfantes en las epopeyas y cantares de gesta. En fin, ¿quién fue realmente Ricardo Corazón de León? Podría decirse que Ricardo heredó de su parte materna sus modales, su gusto por la poesía y el exacerbado gusto por la aventura. Es obvio que de su padre heredó un apasionado egoísmo y temperamento cálido, aunque no poseía ni las habilidades administrativas ni la astucia política de su progenitor. Amado por su madre, y criado en un ambiente de disputas y de traiciones, odiaba a su padre y a sus hermanos, menos a Juana. Avaricioso, inflexible y amante de la guerra, poseía una brillante mente de estratega e intuición con la que mandar a hombres y soldados. 7 2.2. Saladino: “La espada del islam” Si algo caracterizó a Saladino fue su habilidad para unir al islam en un momento donde el sistema califal se tambaleaba por las luchas internas que actuaban como parásitos dentro del aparto sociopolítico abbasi. En otras palabras, Saladino surgió como una esperanza para todos los musulmanes, y su figura alcanzó unas cotas de alta celebridad tanto en Oriente como en Occidente 8 . A través de la Tercera Cruzada se convirtió para sus contemporáneos europeos en un caballero perfecto y, para otros muchos, en un cristiano encubierto. De hecho, la 6 FLORI, J., Ricardo Corazón de León. El Rey Cruzado, p .12. 7 RUNCIMAN, S. Historias de las Cruzadas, p. 47. 8 CRESPO BORRALLO, A. “La mitificación occidental de Saladino”, pp. 8-16. 9 imagen europea de Saladino como un “noble pagano” proviene de la toma de la ciudad santa por el sultán, ya que realizó dicha toma sin derramar ni una gota de sangre. Además, él mismo contribuyó a forjar esta imagen de “noble pagano”, pues con su actitud y valores eclipsó a gran parte de los soberanos cristianos de la Edad Media, bien por su manera de tratar a los cristianos, bien por su demostrada fidelidad comprobada en los pactos. 9 Asimismo, su generosidad fue subrayada tanto por cristianos como por musulmanes. Esta cualidad era parte de un cálculo político-estratégico, pero también respondía a su educación y naturaleza. Otra de las cualidades de Saladino que sobresalió fue su tolerancia. En este ámbito, se le consideraba como un fenómeno que escapaba de la regla. Sin embargo, Saladino no era un libre pensador, sino un musulmán devoto que respetaba la tolerancia exigida por el islam. Algunos cristianos trabajaron bajo el gobierno del sultán, pero tras su mandato no quedaron muchos cristianos en territorio musulmán. Destacó aún más su tolerancia durante la Tercera Cruzada, ya que no se produjeron persecuciones sobre los cristianos bajo el gobierno de Saladino. Esto no quiere decir que no llevara a cabo ataques contra los cristianos (que sí los hubo), sino que todo apuntaba a que Saladino no pretendía forzar a los cristianos a que abrazaran el islam. Dicho esto, Saladino fue (es) para muchos un referente de liderazgo, es decir, un líder cauto, pensador y empático. 10 A pesar de esta imagen optimista de Saladino, tampoco escapó de opiniones adversas y críticas. Sobre Saladino existen muchas posiciones y opiniones, pero si se tuviera que resaltar alguna la de Dante sería la más trascendental. Dante, en su Inferno, sitúa a Saladino dentro del primer círculo, es decir, en el espacio donde habitan los no bautizados y paganos cuyo castigo será no conocer nunca a Dios. “E solo in parte vidi il Saladino” Dante, Inferno, IV, 129 9 MöHRING, H., Saladino. El sultan y su época, 1183-1193, p. 109. 10 Ibíd., p. 113. 16 sus lanzas en el suelo para contener a los jinetes árabes, los cruzados consiguieron la victoria 27 . A pesar de esta victoria, era evidente que ambos bandos estaban agotados, por lo que se llegó a una tregua de tres años y ocho meses el 2 de septiembre de 1192 en Jaffa. Este tratado establecía que los peregrinos podían visitar Jerusalén y la libertad de movimientos tanto para cristianos como musulmanes en ambos territorios. Cierto es que Ricardo I consiguió varios objetivos: Chipre, salvar a Jerusalén de la destrucción total o que el Santo Sepulcro volviera a manos de los religiosos latinos. El rey inglés partió de Acre el 9 de octubre de 1192 hacia Inglaterra con el propósito de llegar algún día a Tierra Santa, y, de no ser por su cautiverio en Alemania o sus desavenencias con Felipe II de Francia, seguro que habría logrado explotar las divisiones entre los musulmanes tras la muerte de Saladino, extender lo ganado en 1192 y, quién sabe, podría haber tomado Jerusalén, aunque todo esto son suposiciones, no certezas 28 . 5. Bellatores: la guerra en la época de Saladino y Ricardo I Desde los últimos años del siglo XI, la conquista y posterior defensa de aquella franja territorial de la costa mediterránea oriental se convirtió en una guerra santísima 29 contra el infiel. Por su parte, no es de extrañar que los musulmanes fueran partidarios de expulsar a unos occidentales que veían como intrusos en el Dar al-Islam 30 . Cobijados en esta idea, el yihad ponía a los musulmanes en la necesidad de defenderse de los infieles que venían del otro lado del Mediterráneo. 5.1. Caballería pesada vs caballería ligera Por un lado, las huestes cristianas, en época de Ricardo, basaban su poderío militar en una caballería pesadamente armada. Sus integrantes estaban provistos de unas lorigas de cota de malla que cubrían su cuerpo hasta la rodilla. Además, protegían sus cabezas 27 Ibíd., p. 27. 28 Ibíd., p. 27. 29 GARCÍA FITZ, F. La Edad Media: guerra e ideología, justificaciones religiosas y jurídicas, p. 165. 30 EDBURY, P. “La guerra en los pueblos latinos del este”, p. 123-124. 17 con yelmos, pero ya no en forma cónica y con protector nasal, sino de forma cilíndrica y más cerrado. Por otro lado, los turcos basaban su fuerza en una caballería ligeramente armada y provistos de arcos livianos. Aun así, estos arqueros a caballo podían portar lanzas arrojadizas, un pequeño escudo redondo, una espada o una maza. Pero lo que realmente caracterizaba a la caballería turca era la velocidad y la agilidad de sus caballos y jinetes, que suponían una auténtica pesadilla para las tropas cruzadas 31 . Por lo tanto, los cruzados, ante la precisión de esta caballería turca, debían ser protegidos por una infantería equipada con escudos, lanzas y arcos e instruida en los valores de la cohesión, la disciplina y la firmeza. 5.2. Hospitalarios, templarios y mercenarios Gran parte de los ejércitos cristianos medievales lo constituían huestes particulares de nobles vasallos o aliados coyunturales. Esas tropas estaban compuestas por la infantería y la caballería. Asimismo, los reyes Capeto y Plantagenet se apoyaron en compañías de mercenarios procedentes del norte y del centro de Europa, denominados routiers 32 . En otras palabras, bretones, galeses, brabanzones o escoceses confluían en las campañas dirigidas por un líder cruzado. Además, hay que destacar la élite guerrera, a los que mejor instrucción recibían, es decir, los miembros de las órdenes militares como los hospitalarios y los templarios. Muchos de estos, habían nacido y se habían criado combatiendo a los musulmanes del Próximo Oriente y por esta razón eran los que mejor conocían las tácticas del enemigo 33 . Además del enemigo turco, estos combatientes cruzados, acostumbrados a climas templados y fríos, soportaron con dificultad el calor de Tierra Santa, que tuvo que ser un infierno para ellos. Como si de un “Vietnam medieval” se tratase, los lugares de la cruzada eran defendidos por unos guerreros autóctonos y aclimatados a veranos abrasadores 34 . 31 PORRINAS GONZÁLEZ, D. "<<Bellatores>>. La guerra en tiempos de Ricardo I Corazón de León", p. 42. 32 Ibíd., p. 43. 33 Ibid., pp. 43-44. 34 Ibíd., p. 42. 18 5.3. El ethos caballeresco durante la Tercera Cruzada La caballería medieval, con sus gustos, castillos o costumbres, ha dejado huellas profundas en el paisaje medieval europeo. Pero hay que advertir que la caballería no sólo muestra un carácter militar y guerrero. Es más que eso. La caballería y el caballero forman un híbrido complejo en el que confluyen componentes sociales, religiosos, culturales, literarios, económicos o políticos. Dicho esto, en la guerra no todas las armas son físicas, sino que hay otras más sutiles e inmateriales. Hablamos de la articulación funcional e ideológica de la caballería con sus característicos valores del honor, la valentía, etcétera. Pero, para este estudio, el ideal que destaca es el del miles christianus, un concepto que no fue creado por la propia caballería, sino por la Iglesia. Bajo este ideal, la antigua milicia obtuvo un nuevo espíritu que la elevaba por encima de la actividad guerrera 35 . Con este ideal en marcha, había que animar a los caballeros a que se sumaran a la empresa cruzada para frenar el salvajismo sarraceno y devolver así a los cristianos su perdida libertad. Para ello se emplearon todo tipo de eslóganes como: “Toma tu cruz y sígueme” (Mateo, 16, 24) 36 . Una empresa por tanto religiosa, pero ¿estaría permitido el uso de las armas? Por supuesto, la empresa cruzada se asoció a una profesión respaldada por la religión hasta constituir una verdadera ordo pugnatorum. Los caballeros cruzados lucharon por su salvación y por el bien común, enfrentándose a los enemigos de la Iglesia con la vocación de defender a los desamparados, huérfanos, pobres y viudas. Combatían, como dijo Bernardo de Claraval “en una causa en la que podéis combatir sin peligro alguno para vuestras almas; una causa en la que la conquista es gloria y en la que morir es triunfar” 37 . 5.4. La guerra en el mar: navíos y logística La Tercera Cruzada fue la primera en la que las fuerzas cristianas hicieron un uso masivo del transporte naval para desplazar gran parte de sus tropas hacia el terreno levantino. El transporte naval de esta época era el medio de transporte más efectivo para 35 FLECKENSTEIN, J. La caballería y el mundo caballeresco, pp. 9-10. 36 TYERMAN, C. Cómo organizar una cruzada, p. 71. 37 Ibíd.,p. 28. 19 transportar a personas y mercancías en el menor tiempo posible. Pero, hay que advertir que las naves no solo se usaron para transportar material y soldados desde Occidente hasta Tierra Santa, sino también para el apoyo de las fuerzas terrestres, carga de víveres, armamento o personal. De hecho, se puede afirmar que el sitio de Acre presenció las primeras acciones navales en las que los cruzados emplearon su armada para asaltar una plaza. 38 La navegación de la época era la de cabotaje, aunque eso no implicaba que las embarcaciones tuvieran que seguir siempre el litoral ni que tuvieran que pernoctar en él obligatoriamente. Además, la Tercera Cruzada entrañaba unas peculiaridades orográficas, climáticas y ambientales que hizo que las flotas contrataran a pilotos locales a los que se les denominó nocheros 39 . Además, hay que tener en cuenta que los puertos medievales no eran iguales que los actuales en cuanto a la existencia de muelles de atraque o de descarga fijos. Salvo los casos de Tiro o Acre, el resto de naves tuvieron que contentarse con arribar en cualquier plaza artificial o punto geográfico que no supusieran un peligro para los navíos y su tripulación. En cuanto a los navíos, en la época aun existía una flota permanente, aunque se le atribuya a Ricardo el papel de creador de la armada real inglesa. En la empresa cruzada, Ricardo I disponía de un puñado de navíos propios, teniendo que requisar, pedir servicio, alquilar o comprar naves. Según las fuentes la flota de Ricardo rondaría entre los 170-200 cascos. Ahora bien, ¿cuál era la tipología de estas naves? La tipología parece que fue variada, puesto que los ingleses confiaron en nekkars, que eran una evolución de las naves de transporte comercial vikingo, el sknorr, y de los buques de guerra nórdicos, los snekkar. Pero también se emplearon taridas y ussiers. Por su parte, los genoveses aportaron galeras y naos. Asimismo, los cronistas también hablan de dromones y buses, siendo los primeros unas galeras birremes de tipo bizantino y, los segundos, taridas, ussiers o naos 40 . 38 RODRÍGUEZ GARCÍA, J.M. “La cruzada en el mar Naves, logística y transporte marítimo”, pp. 46-47. 39 Ibíd., p. 48. 40 Íbid., p.50. 20 6. Conclusión y consideraciones finales “El rey Ricardo dijo al conde Enrique de Champaña, consolándolo, que por abatir Ascalón-Escalone (una fortificación) no se preocupara: pues me conviene ir. Mas si Dios me da vida, volveré y traeré tanta gente que os recuperaré Escalone y todo vuestro reino, y, serás coronado en Jerusalén 41 ” Guillermo de Tiro, Chronicon Lo cierto es que Dios no le dio más vida, puesto que el 9 de octubre de 1192 Ricardo Corazón de León decía adiós a su sueño eterno, recuperar el Reino de los Cielos. El monarca inglés se marchó con la idea de volver algún día, pero en su viaje de vuelta fue apresado por el duque Leopoldo V de Austria en Dürnstein, donde permaneció hasta el 4 de febrero de 1194. Tras su cautiverio, Ricardo entró en conflicto con Felipe II de Francia, ya que el monarca francés atacó la fortaleza de Chateau-Gaillard, la más preciada por Ricardo. Desde este momento, la Inglaterra de los Plantagenet entraba en guerra con la Francia de Felipe II y se desarrollaron numerosos episodios bélicos relevantes, pero destacaremos uno. Tras la victoria anglo-normanda en Gisors (1198), durante una lucha contra Felipe Augusto de Francia en el castillo de Chalus-Chabrol Ricardo recibió un flechazo que se le complicó hasta provocarle la muerte el 6 de abril de 1199. Tampoco corrió con mucha suerte Saladino, puesto que su muerte en marzo de 1193 provocó una gran cantidad de luchas internas por la cuestión sucesoria, que se resolvió con el resquebrajamiento del imperio ayyubí 42 . Como se ha podido comprobar en el trabajo, ambos personajes se involucraron en cuerpo y alma en la Tercera Cruzada. Desde el principio ambos líderes contaron con diversas dificultades para llevar a cabo su proyecto, bien por la falta de recursos, las peculiaridades del terreno para los cruzados, los incesantes ataques entre ambos contendientes o bien por el desarrollo de unas estrategias y recursos técnicos que distaban de lo ya conocido. Ambos personajes han pasado a la historia como grandes líderes y gobernantes, pero en el caso de Ricardo, desde su época, el rey inglés recibió halagos, triunfos o 41 GARCÍA OSUNA RODRÍGUEZ, J. M. M. “Ricardo I Plantagenêt <<Corazón de León>>, rey de Inglaterra. Su prisión y muerte”, p.137. 42 Ibíd., pp. 141–158. 21 admiración, aunque también una lluvia de críticas. Si bien puede considerarse al monarca francés, Felipe II, como pionero en la creación de un relato ensombrecido de Ricardo I, lo cierto es que a lo largo de la historia otros personajes como Hume o Strubbs se han posicionado en la línea “filipina”. Sin embargo, si fue tan mal rey, ¿por qué la monarquía británica sigue usando su escudo real en el actual? ¿Por qué Joinville lo citó como modelo para el futuro Luis IX? La respuesta a la figura de Ricardo es compleja, pero como se ha expuesto aquí se encuentra en la Cruzada. Ahora bien, ¿qué hubiera pasado si Ricardo no hubiera participado en la Tercera Cruzada? La respuesta que damos no es un hecho, sino una suposición acorde a los acontecimientos conocidos. Entonces, con Federico I muerto, ¿Felipe II Augusto habría abandonado también el proyecto cruzado para centrarse en los territorios de los Plantagenet y, en consecuencia, Saladino hubiera tenido vía libre? Nunca lo llegaremos a saber. Lo que sí sabemos es que a Felipe II de Francia le interesaban mucho más las tierras de los Plantagenet que Tierra Santa. Lo que está claro es que la lucha entre ambos genios militares hizo del conflicto cruzado un campo de experimentación, y prueba de ello son las diversas estrategias que adoptaron ambos contendientes (tácticas de envenenamiento de aguas, de tierra quemada, el engaño envoltorio cruzado en la batalla de Arsuf, la disposición de las tropas o empleo del clima como arma). Asimismo, también se dio un enorme avance armamentístico y técnico, destacando el uso de unas torres móviles en Acre, el empleo de nafta para destruir estas torres, la utilización de barcos tipo nórdico para enfrentarse a las limitaciones orográficas o la construcción de puertos artificiales. Dicho esto, ¿fueron las cruzadas un fenómeno singular? O ¿podrían las guerras de religión actuales ser una prolongación de estas? Respondiendo a la primera pregunta, afirmamos que sí. Hoy, el concepto de Guerra Santa puede resultar contradictorio, puesto que uno puede pensar que la noción de “guerra” y la de “santo” resultan antagónicas. En ese sentido, pocos sectores sociales acudirían a argumentos de índole religiosa para justificar una guerra, casi nadie admitiría que una masacre pueda ser el resultado de la voluntad de Dios, Deus lo vult, o que la violencia ejercida en nombre de una divinidad es el camino de la salvación espiritual. De hecho, Occidente parece haber descartado la 22 religión de su propia panoplia de justificaciones para los conflictos armados por términos como la “nación”, la “libertad” o los “derechos humanos” 43 . En respuesta a la segunda cuestión, que enlaza con la primera, la visión que adoptamos en este trabajo, es que las guerras de religión actual distan bastante de la realidad medieval. Por un lado, las guerras de religión actual se enmarcan en una geografía conocida al completo, pero las empresas cruzadas medievales se dirigían hacía una tierra en la que la rareza fantaseaba la realidad, una tierra en la que el clima abrasaba a las huestes cristianas. Por otro lado, los recursos técnicos, armamentísticos y logísticos de la época distan bastante con los actuales. Aun así, uno puede observar el uso del término cruzada en conflictos modernos y contemporáneos, pero ¿esos conflictos se hacen por voluntad de Dios? O ¿hay motivos económicos y políticos que se esconden detrás del concepto de cruzada? Hay conflictos de religión (o los ha habido no hace mucho) como los que se producen entre Israel y Palestina o en la región de los Balcanes 44 , pero distan bastante de aquel mundo medieval. Los cruzados vieron las cruzadas como guerras religiosas en defensa de la cristiandad, pero el hecho de que Gadafi o Bin Laden emplearan el término cruzados para referirse a las fuerzas de la OTAN durante el conflicto libio, el primero, o lo usara el segundo para referirse a los estadounidenses en la guerra de Afganistán, denota que muchos de los conflictos de religión actuales se han adueñado del término cruzada, pero desde un recuerdo artificial de las mismas y edulcorado por los poderes coloniales modernos y por un espíritu nacionalista interesado 45 . 43 GARCÍA FITZ, F. La Edad Media: guerra e ideología, justificaciones religiosas y jurídicas. p. 87. 44 PETSCHEN, S. “Religión, conflictos bélicos y migraciones”, p. 201. 45 MADDEN, T. “Las Cruzadas y la actualidad”, p. 114. 23 7. Bibliografía - AMBROSIO. The history of holy war. Bristol: Boydell Press, 2011. - ALBARRÁN, J. "El asedio de Acre". Desperta Ferro: Antigua y Medieval, n.º 68. (2021): pp. 12–19. - ASBRIDGE, T. 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Plano de Jerusalén hacia 1100-1150. Fuente: Chartes, F. Gresta Francorum Iherusalem expugnantium, c.1106. https://recortesdeorientemedio.com/2013/04/06/jerusalen-siglo-xii/ 34 https://search.scalarchives.com/?16141816133845785070 FIGURA 9. El rey Ricardo I Corazón de León se embarca en la Tercera Cruzada en 1190. Fuente: Aubert, D. Chronic Abregee. Siglo XV. https://search.scalarchives.com/?16141816133845785070 35 FIGURA 10. Mapa de la Tercera Cruzada. Fuente: Dulos, G. Mapa de la Tercera Cruzada. https://arrecaballo.es/edad-media/lascruzadas/tercera-cruzada/ 36 FIGURA 11. Acre en la actualidad. Fuente: Google Earth. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/investigan-barco-cruzados-que-se-hundio-juntopuerto-acre_1 37 FIGURA 11. Reconstrucción digital del sitio de Acre hacia finales del siglo XII. Fuente: Espín, R. Ilustración del Sitio de Acre (1189-1191), 2021. Medieval Warfare. https://www.worldhistory.org/image/13638/siege-of-acre-1189-91-ce/#google_vignette 38 FIGURA 11. Sitio de Acre. Despliegue de fuerzas. Fuente: Asedio de Acre, octubre de 1189. Disposición de las fuerzas. https://arrecaballo.es/edadmedia/las-cruzadas/tercera-cruzada/ FIGURA 12. Sitio de Acre. Ilustración. Fuente: La guarnición de élite de los ejércitos de Saladino durante el asedio de Acre. https://www.lavanguardia.com/historiayvida/edad-media/20200127/473099049403/ricardo-icorazon-leon-saladino-cruzadas-jerusalen.html 39 FIGURA 13. Batalla de Arsuf, desarrollo. Fuente: Nicole, D. Batalla de Arsuf, septiembre de 1991. Movimientos antes de la batalla. https://arrecaballo.es/edad-media/las-cruzadas/tercera-cruzada/ 40 FIGURA 14. Tropas de Saladino sobre los cruzados, 1191. Fuente: Aubert, D. Chronique abegree. Siglo XV. https://search.scalarchives.com/?16141816133845785070&16141816133845785070=&LCID= 1 41 FIGURA 15. Caballero templario hacia finales del siglo XIII. Fuente: Equipo caballero templario finales del siglo XIII. https://arrecaballo.es/edadmedia/las-cruzadas/los-ejercitos-cruzados/ 48 FIGURA 22. Cronograma cruzado de la Tercera Cruzada. Fuente: Elaboración propia del alumno con los datos de: Ricardo Corazón de León. La Tercera Cruzada. Desperta Ferro: Antigua y Medieval, n.º 68, (2021): 1-65 49 FIGURA 23. Ejemplo del uso edulcorado del término cruzada (I). Fuente: Goméz y Patiño, María. “Las Cruzadas del siglo XXI”. El periódico de Aragón, 31 de mayo de 2019. https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2021/05/31/cruzadassiglo-xxi-52421337.html FIGURA 24. Ejemplo del uso edulcorado del término cruzada (II). Fuente: COLPISA/AFP. “Los cruzados del siglo XXI luchan contra el Estado islámico” Hoy, 18 de febrero de 2015. https://www.hoy.es/internacional/201502/18/cruzados-siglo-luchancontra-20150218143920rc.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F 50 FIGURA 25. Ejemplo del uso edulcorado del término cruzada (III). Fuente: Cicardi, Francesca. “Gadafi reta a la OTAN: <<No podéis alcanzarme ni matarme>>” La Razón, 14 de mayo de 2011. https://www.larazon.es/historico/6989-gadafi-reta-a-la-otan-no-podeisalcanzarme-ni-matarme-MLLA_RAZON_375669/ FIGURA 26. Ejemplo del uso edulcorado del término cruzada (IV). Fuente: AGENCIAS EL CAIRO-DUBAI, “Bin Laden llama a Pakistán y Afganistán a luchar contra “la gran cruzada” de EE UU. El país, 24 de septiembre de 2001. https://elpais.com/internacional/2001/09/24/actualidad/1001282412_850 215.html 51 FIGURA 27. Consideración del historiador Thomas Asbridge sobre el término cruzada. Fuente: Rodríguez Vicente, José. “Thomas Asbridge: otra visión de las Cruzadas”. La opinión de Málaga, 19 de enero de 2020. https://www.laopiniondemalaga.es/libros/2020/01/19/thomas-asbridgevision-cruzadas-27647108.html 52