La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la Barbaria
Abstract
[Es] Vida académica de Nebrija en la Universidad de Salamanca desde sus inicios como estudiante a los 14 años hasta llegar a ocupar cargos de responsabilidad.
Full text
LA UNIVERSIDAD EN TIEMPOS DE NEBRIJA Y SU CRUZADA CONTRA LA BARBARIA Ana María Carabias Torres1 Miembro del GIR «Historia de los derechos humanos», de la Universidad de Salamanca La vida de Antonio Martínez de Cala y Jarana, conocido como Antonio de Nebrija o Lebrixa (1444-1522) estuvo jalonada de vivencias universitarias. Cumplidos los catorce años, en 1458 ingresó en la Universidad de Salamanca donde se graduó de bachiller en Artes (1463). Fue después colegial en el Colegio de San Clemente de los Españoles en la Universidad de Bolonia (de 1465 a 1470), y profesor en la salmantina (entre 1475-1486, 1505-1508 y 1509-1513) y en la de Alcalá de Henares (de 1513 a 1522). Así, una de las facetas más destacadas de su biografía fue la condición de universitario y la cruzada frente a los bárbaros (Rico: 1978); utilizando sus palabras vino a «desarraigar la barbaria de los ombres de nuestra nación» (Vocabulario español-latino, 1495, a2): el esfuerzo por erradicar el lamentable uso del latín que –según él– se practicaba en ellas, comenzando por la Universidad de Salamanca. La historiografía sobre Nebrija es fértil; inabarcable para resumirla aquí. Por eso me limito a citar a Pedro Martín Baños (La pasión de saber. Vida de Antonio de Nebrija, 2019), título que refleja tanto la actitud de Nebrija como la del ensayista: es la más completa biografía del personaje; su autor mantiene un extraordinario Corpusnebrissense (http://corpusnebrissense.com/index.html) que engloba la «Nueva caracola nebrisense» (los textos de Nebrija), estudios y ediciones en línea de obras del gramático. De la misma manera que será imposible olvidar a Nebrija, será imposible olvidar este recurso sobre Nebrija. Partiendo de la historiografía y de algunos documentos de las universidades, presento un balance de los cambios que Nebrija contribuyó a materializar en el ámbito universitario y de la nueva función que adquieren estas instituciones en aquellos momentos. 1 Miembro del GIR «Historia de los derechos humanos», de la Universidad de Salamanca. Abreviaturas utilizadas: AUSA: Archivo Histórico de la Universidad de Salamanca. BGH: Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca. «mrv.»: maravedí/íes. f/ff: folio/folios. «r»: recto (folio). «v»: verso (folio, vuelto). Formato de las fechas: Día.Mes.Año. Todos los recursos URL citados han sido recuperados el día 11.04.2022.
16 │ Ana María Carabias Torres 1. El entorno académico Más de trescientos años de historia tenían ya las universidades en tiempos de Nebrija. Llamadas también Estudio general, Escuelas, Gimnasio o Alma mater, habían cambiado poco. Eran reuniones corporativas (gremios) de maestros y estudiantes para la adquisición, transmisión y ampliación de estudios. La mayoría fueron fundadas por el rey, que las dotó de rentas para su mantenimiento, y de fuero propio; es decir, de privilegios fiscales y judiciales, aparte del derecho exclusivo y oficialmente sancionado de impartir enseñanza superior y de expedir títulos académicos. Algunas universidades de la Corona de Aragón fueron promovidas por las autoridades municipales, aunque recibieron similares ratificaciones. Los reyes solicitaron su confirmación pontificia, que llegó acompañada de ampliación de dispensas y rentas procedentes del diezmo eclesiástico (que será la base de su sustento) y, en algunos casos, de la validez universal de los grados –la licentia ubique docendi–, lo que contribuyó a la universalidad de las que lo recibieron (inicialmente París, Bolonia, Oxford, Salamanca y Montpellier). En toda Europa seguían disfrutando de jurisdicción particular, tenían programas académicos similares, otorgaban el mismo tipo de grados y títulos, utilizaban el latín como medio de comunicación, fomentaban gran movilidad de sus miembros y promovían una tendencia niveladora de sus miembros. En tiempos de Nebrija ya habían mudado de seculares en eclesiásticos a partir de confirmaciones y privilegios apostólicos, rentas de la Iglesia, la introducción de la Teología como facultad, y la imposición papal de constituciones para su gobierno, que después formaron cuerpos legislativos junto a posteriores estatutos, bulas y provisiones ratificados por papas, reyes o elaborados por las autoridades universitarias. De ser simples formadoras de clérigos, las universidades evolucionaron bajo la pugna entre el papado y las monarquías por su supremacía, porque estos percibían el conocimiento como elemento de control y consolidación de su preeminencia. Ofrecían la formación en Derecho necesaria para las tareas administrativas y judiciales de los reinos, brindaban asesoramiento científico y político en problemas circunstanciales y contra los opuestos al orden establecido, e identificaban y condenaban las herejías (Carañana, 2012: 34 y ss.). Tras de la Reforma de Lutero (1517), propagaron la fe del mandatario y promovieron el proselitismo religioso. Satisfacían, en suma, necesidades profesionales, económicas (préstamos a la monarquía), políticas y legales, contribuían al prestigio de los reinos y adquirieron gran repercusión en la cultura occidental. Su éxito institucional fue creciente. Antes de Nebrija, la oferta peninsular se extendía a Salamanca (1218), Valladolid (1241), Coimbra-Lisboa (1290…), Lérida (1300), Huesca (1354), Gerona (1446) y Barcelona (1450). Durante su vida se fundaron Santiago de Compostela (1495), Valencia (1501) y Toledo (1520), y nacieron dos nuevos modelos universitarios: el «colegio-universidad» (donde un colegio regía a la universidad, caso de San Antonio de Porta Coeli de Sigüenza, el Colegio de San Ildefonso de Alcalá de Henares y el Colegio de Santa María de Jesús de Sevilla; bulas respectivas de 1489, 1499 y 1505); y el «convento-universidad» (donde el estudio estaba regido por una orden religiosa, como el de Santo Tomás de Ávila, con real provisión de 1504). A las universidades se incorporaron los colegios; fundaciones de caridad para estudiantes pobres, regulares o seculares, que adquirieron gran relevancia en el caso de los
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 17 llamados colegios mayores españoles, por convertirse desde mediados del siglo xv en centros privilegiados de formación de oficiales civiles y eclesiásticos. Fueron inicialmente el de San Clemente de Bolonia (en el que Nebrija fue becario), cuatro en Salamanca (San Bartolomé, y los llamados de Cuenca, Oviedo y el Arzobispo), Santa Cruz en Valladolid, y el citado de San Ildefonso de Alcalá. La organización de las universidades no era uniforme. Generalmente siguieron los modelos de París (primacía de profesores) o de Bolonia (primacía de estudiantes). En Salamanca, Bolonia y Alcalá –ligadas a la vida de Nebrija–, los estudiantes elegían anualmente a rector, consiliarios e incluso a veces a los catedráticos. Solo en Salamanca se añadió el maestrescuela como único cargo perpetuo, que era el juez del Estudio y otorgaba los grados. Una retahíla de oficios académicos y administrativos, unipersonales y pluripersonales (claustros), completaban sus estructuras gubernativas. No todas disfrutaban de la oferta académica en cinco facultades: Derecho (Civil y Canónico), Teología, Medicina y Filosofía o Artes; nombre este referido a las antiguas Artes Liberales, al Trivium –Gramática2, Retórica y Dialéctica– y al Quadrivium –Aritmética, Geometría, Música y Astronomía–. En tiempos de Nebrija, las Artes tenían una valoración inferior –en prestigio y salario– al resto de las especialidades; él fue testigo directo del enorme desinterés por el latín de la mayoría de los profesores, de sus estériles debates escolásticos y de las deficiencias en la selección del profesorado. Desde el punto de vista político, Nebrija vivió en su infancia el final del reinado de JuanII (1406-1454), seguido del de Enrique IV (1454-1474), Isabel la Católica (14741504) y Juana como reina nominal –desde 1506 junto aFelipe Ien1506,ycon Carlos Idesde1516–; mediando la regencia de Fernando el Católico (1507 y 1516) y del cardenal Cisneros (1516-1517), hasta la llegada de Carlos I (1516…). Vivió, pues, circunstancias políticas muy diversas, entre las que destacan la ofensiva contra los árabes; las ligas nobiliarias; las rivalidades entre Enrique IV y Juan II de Aragón; la autoproclamación de Isabel la Católica como reina; las revueltas nobiliarias y la guerra civil; la conquista final del reino nazarí de Granada; la difusión de la imprenta y el Renacimiento; instauración de la Inquisición y problemas de judíos y moriscos; las exploraciones geográficas, viajes de Colón y otros… hasta el de Magallanes-El Cano; la conquista de Navarra, la unión de los reinos de España y el Imperio en la figura de Carlos V, la Reforma protestante, las Comunidades de Catilla… No fueron menos significativas otras circunstancias económicas, sociales y culturales. Un panorama muy cambiante en lo político y en lo cultural, cuyos aspectos más relevantes solo podremos apuntar a propósito de la vida universitaria de Nebrija. 2. Formación. El bachillerato en artes en Salamanca (1458-1463) Gregorio Hinojo analizó en 1999 la historia del «desencuentro» entre Nebrija y Salamanca. Tras los años de su niñez bajo «bachilleres y maestros de Gramática y Lógica» (cfr. Hinojo, 1999: 58), Nebrija ingresó en la Universidad de Salamanca a los 14 años, en 1458, con la intención de estudiar el bachillerato en Artes, grado que alcanzó en 1463. La universidad había superado la precariedad económica previa y podía presumir de la intervención 2 Siempre que se hable de Gramática de este tiempo, ha de entenderse como Gramática latina.
18 │ Ana María Carabias Torres de maestros salmantinos en los concilios de Constanza (1414-1418) y Basilea-FerraraFlorencia (1431-1445), pero seguía siendo una institución medieval; los juristas, los más poderosos, se sentían a gusto dentro del sistema de Derecho común romano-canónico medieval (García y García, 2002: 51). Importante cuadro de profesores avalaban los cincuenta años previos a la llegada de Nebrija: Alonso de Madrigal –el Tostado–, Alfonso de Cartagena, Lope de Barrientos, Juan de Torquemada, Juan de Segovia, Rodrigo Sánchez de Arévalo, Díaz de Montalvo, Juan de Mena, Alfonso de Oropesa, fray Martín de Córdoba, fray Alonso de Espina…–, pero también el escaso uso del latín, que denunciaba la Oratio pronunciada en la apertura de curso (posterior a 1455), que se conserva en la Biblioteca Colombina (cfr. Martín Baños, 2019: 79). Era la universidad más prestigiosa de la Península Ibérica. Empezaba a ser la cantera de la selecta oficialidad de la Iglesia y el Estado. Un lugar y ambiente idóneos para una joven mente ambiciosa. Empezó cursando dos años la Gramática. Esta formación representaba un segundo ciclo de esta enseñanza primaria castellana del momento y partía de cero, porque la formación primaria se cursaba en castellano desde finales del siglo xv (Cátedra, 1996). Se requería superar una prueba de conocimiento básico de Gramática latina si se quería ingresar como estudiante en una universidad3, y, al mismo tiempo, su aprendizaje, podía continuarse en las universidades. La consideración de su importancia derivó en la creación de los colegios de Gramática de la Universidad salmantina (Rodríguez Cruz y Alejo Montes, 2004: 570). Nebrija invirtió dos cursos en este estudio; así lo establecían los Estatutos de Gramática de 14404; estudio en dos niveles, minores y maiores, que poco después se ampliaron a tres. Era preciso superar dos aspectos de conocimiento distintos: los preceptos y los textos de los autores clásicos (César, Tito Livio, Cicerón, Virgilio, Horacio…, en prosa y en verso). Según recoge Martín Baños, el programa académico oficial para aprender los preceptos incluía el Doctrinale (1199) de Alejandro de Villadieu y el Gracismus (1212) de Eberard de Bethune, aunque probablemente también se usaran coyunturalmente las artes minor y maior de Donato, las Institutiones Grammaticae de Prisciano, el Thesaurus pauperum de Juan de Pastrana (al que mencionan como lectura de Gramática en el libro de claustros de 1467) y otros. Por lo que se refiere al aprendizaje de los autores, los minores (o principiantes) estudiaban los Libri minores y la Aurora de Pedro Riga; y los maiores el Alexandreis de Gautier de Châtillon y los poemas de Ovidio (Metamorfosis, Heroidas, Epistulae ex Ponto o los Remedia amoris). Esta base curricular fue más amplia en Nebrija porque el manuscrito 98-27 de la Biblioteca de la Catedral de Toledo, que le perteneció siendo estudiante, incluye versos de la Eneida, del Ars poetica de Horacio, de la Rhetorica ad Herennium: «un índice ordenado de lecturas, una especie de ‘biblioteca ideal’ relacionada con el currículo del bachillerato en Artes» y, desde luego, más amplia que lo prescrito en los estatutos: Epistulae ex Ponto, Claudianus cum Lactancio, Phoenix, De ave Ponice, un tratado de Retórica… La Retórica siempre estuvo asociada a la Gramática y constituía un curso avanzado de composición latina en el que Nebrija estudió a Cicerón (Martín Baños, 2019: 82-86). 3 Las Constituciones de Martín V, de 1422, obligaban a demostrar su conocimiento, a ser «competenter instructus» en esta disciplina, antes de comenzar cualquier otro estudio. 4 Editados por González Olmedo (1944: 191-194).
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 19 Terminada esta formación inicial en latín, Nebrija mismo dijo cómo fueron sus tres cursos en la Facultad de Artes, aunque él habla de cinco, obviando los dos previos de Gramática: «… aquellos cinco años que en Salamanca oí en Matemáticas a Apolonio, en la Filosofía Natural a Pascual de Aranda, en la Moral a Pedro de Osma, maestros cada uno en su arte muy señalado» (Vocabulario español-latino, f. a2v) –Nebrija tendió a agrandar sus méritos–. El plan de estudios de la Universidad de Salamanca, basado en las Constituciones de Martín V, establecía que, para bachillerarse en Artes, era preciso haber cursado un primer curso de Lógica, un segundo de Lógica y Filosofía Natural, y un tercero de Filosofía Moral y Natural. Nicolás Polonio, catedrático que Nebrija llama «de Matemáticas», en realidad lo fue de Astrología entre 1460-1464 (las Matemáticas formaban conjunto científico imprescindible a los estudios astronómicos). En clase explicó los textos tradicionales, como la Arithmetica de Boecio y la de Bradwardine, la Geometría de Euclides (que tuvo una gran difusión en su época), textos de Cremona (De astrolabio, y la Theorica planetarum), el Liber de aggegationibus scientiae stellarum de Alfagrano, Ad magisterium iudiciorum astrorum isagoge de Alcabitius, y De iudiciis astrorum de Abenragel (Martín Baños: 2019: 101). Polonio era uno de los expertos en Astronomía de su época –Astrología se llamaba entonces–. Las explicaciones que pudo ofrecer en clase representaban un conocimiento muy preciso del cosmos, y así lo plasmó en las Tabulae ad meridianum Salmantinum (Bodleain Library, Oxford, ms. Can. Misc. 27). Nebrija, sin duda, aprendió con uno de los mejores. Volveremos sobre el tema a propósito de «El cielo de Salamanca». Un curso dedicó también a estudiar la Filosofía Moral con el catedrático Pedro de Osma. El programa docente incluía obras de Aristóteles, principalmente la Ética a Nicómaco, la Política y los apócrifos Económicos, con las glosas de Alberto Magno, Tomás de Aquino, Walter Burley, Jean Buridan, etc. Osma estaba a favor de la reforma de la Iglesia y explicaba los textos de la Biblia a partir de las traducciones directas y depuradas del griego realizadas por Leonardo Bruni Aretino; ahí es donde Nebrija conoció la corriente humanista que protestaba de las bárbaras traducciones5. Publicó un Tractatus de confessione (1476) en el que defendía que no todos los sacramentos poseían raíz natural, ni todos fueron instituidos por Cristo; recordaba que, entre los cristianos ortodoxos griegos, no se realizaban confesiones auriculares, y que la Iglesia no tiene potestad real y efectiva para la remisión de las penas de los pecados. Por estas afirmaciones, el libro fue condenado en las Juntas de Zaragoza y Alcalá, en este caso por el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo; sentencia confirmada por el papa el 09.08.1479 (Beltrán de Heredia, 1971: III, 164-166). Sus obras fueron quemadas en la puerta de la Universidad el 15 de junio de ese año. En las clases de Osma Nebrija «comenzó a respirar humanismo» (Martín Baños, 2019:91). Las mismas Constituciones prescribían que los artistas cursaran dos años de Lógica. El primero de Logica vetus (Isagoge de Porfirio; Categoriae y De interpretatione de Aristóteles, con los comentarios de Boecio) y el segundo la Logica nova (el resto del Organon: Analytica priora y posteriora, Topica y De sophisticis elenchis). Estos contenidos solían seguirse a partir de la síntesis aristotélica hecha por Pedro Hispano en las Summulae, extracto muy 5 Las traducciones de Aretino fueron muy utilizadas en la Universidad de Salamanca, en cuyos fondos bibliotecarios se encuentran manuscritas caligrafiadas por Nebrija: traducción de Bruni de la Ética, Política y Económicos, del año 1461, y versiones latinas de Bruni de los diálogos Fedro, Fedón y Gorgias de Platón. BGH, ms. 2603 y 2265 (cfr. Martín Baños, 2019: 95).
20 │ Ana María Carabias Torres criticado ahora por los humanistas y de forma burlona por Nebrija (Apología, 1507). Por el programa de lecturas escolares ligado al bachilleramiento de Nebrija (Ms. 98-27 de la Catedral de Toledo), sabemos que tuvo a su alcance, además la Lógica nova de Raimundo Lulio, la Perutilis logica de Alberto de Sajonia y las Formalitates de Pedro Tomás. El tercer año asistió a las clases de Pascual Ruiz de Aranda, catedrático de Filosofía Natural de 1456 a 1476. La base de sus explicaciones la representaban antiguos contenidos del Quadrivium: otras partes de Aristóteles –Física, De anima, De coelo–, textos que solían compatibilizarse con los Meteora, los Parva naturalia, la Historia animalium y la Metafísica, junto a sus comentaristas –Santo Tomás, Alberto Magno, Jean Buridan, además de Speculum maius de Beauvais y De propietatibus rerum de Ánglico– (cfr. Martín Baños, 2019: 95-99). 3. Formación colegial en el colegio de San Clemente de los españoles, Universidad de Bolonia (1465-1470) Cuando tenía 19 años, solicitó beca de colegial mayor de Bolonia, siendo presentado por el cabildo de Córdoba para estudiar Teología. En diciembre de 1464 se la concedieron y fue recibido en 02.03.1465, a los 21 años6. La solicitud de esta beca sugiere que su familia respondía a la consideración de pobre que las Constituciones boloñesas requerían; no pobres de solemnidad, pero que la familia del candidato no disfrutara de una renta superior a 50 florines anuales (18.750 mrv.). Curiosamente, esta cifra representa el rango económico más alto de cuantos se establecieron para el ingreso de un estudiante en un colegio mayor coetáneo (véase la tabla 1). Nebrija juró en el acta de admisión no tener más de 50 ducados de renta («non habere ultra quiquaginta ducatos» –Martín Baños, 2019: 110, nota–) Los 50 florines equivalían a 13.250 mrv., en tanto que 50 ducados se cambiaban por 18.750 mrv. ¿Una argucia que esconde engaño? Engaño que también se aprecia en los años que Nebrija dijo que había estudiado Artes en Salamanca, o en los años que afirmó haber permanecido en Italia: en el prefacio de su Vocabulario español-latino se lee que había estado en Italia diez años («allí gasté diez años», f. a2v), aunque Martín Baños (2019: 121) advirtió que solo se constatan cinco. Aunque los contenidos didácticos básicos en la Universidad de Bolonia no resultaban de gran novedad para él (las Sentencias de Pedro Lombardo y la Biblia), acudió a las clases de Galeotto Marzio de Narni que leía Retórica y Poesía, y que solo permanecería en Bolonia dos o tres meses más. Tras la pronta marcha de Narni, se encargaron de esta docencia Ludovico Carbone y Francesco dal Pozzo. Nebrija tenía cursada y aprobada la Retórica en Salamanca, de modo que su asistencia a esa enseñanza indica un sincero interés por aprender todo lo relacionado con los studia humanitatis. 6 Entre 1468 y 1469 ejerció el oficio de consiliario teólogo, estando algunas veces ausente por la peste (Pérez Martín, 1979: 332-333).
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 21 Tabla 1. Nivel máximo de renta familiar establecido en las constituciones colegiales para los aspirantes a una beca en tiempos de Nebrija7 Institución Fecha Máximo nivel de renta familiar permitido para ocupar una beca en el colegio Equivalencia en maravedíes Colegio de San Clemente. Bolonia 1375-1377 1465 50 florines de oro de Bolonia 50 florines = ¿50 ducados? ¿? 13.250 /18.750 mrv. Colegio de San Bartolomé. Salamanca 1469 1534 1.500 mrv. 12.000 mrv. 1.500 mrv. 12.000 mrv. Colegio de Santa Cruz. Valladolid 1494 25 florines de oro de Aragón 6.625 mrv. Colegio de San Ildefonso. Alcalá de Henares 1510 25 florines de oro de Aragón 6.625 mrv. Colegio de Oviedo. Salamanca 1524 6.000 mrv. 6.000 mrv. Colegio de Cuenca. Salamanca 1535 20 ducados 7.500 mrv. Colegio del Arzobispo. Salamanca 1539 11.220 mrv. 11.220 mrv. Aun así, la formación determinante la recibió de las Elegantiae de Lorenzo Valla que circulaban ampliamente por las universidades italianas; en Bolonia Nebrija tuvo acceso al riquísimo canon de autores y textos clásicos. En lugar de los Libri minores estudiados en Salamanca, Battista Guarini, como regente de Retórica y Poesía, explicaba a Virgilio, Lucano, Estacio, Ovidio, Horacio, Juvenal, Persio, Cicerón, Quintiliano, Séneca, Terencio, Plauto… Nebrija se sintió deslumbrado por el hebreo, más aún por el griego, y tuvo la oportunidad de ver los primeros libros impresos (Martín Baños, 2019: 140-144). En ese tiempo vendió y compró varios libros8; quizá estaba haciéndose con una biblioteca personal de su interés. Este fue para él un viaje iniciático, lleno de simbolismo (Jiménez Calvente, 1994: 56; Rodrigo Mora, 2019), pero sorprendentemente en Bolonia no adquirió 7 Fuente de los datos: Carabias, 1989: 343-344 y Lario, 1995: 159. Hubo leves fluctuaciones en el valor de las monedas como consecuencia de las reformas monetarias llevadas a cabo por los Reyes Católicos en el último cuarto del siglo xv. Es difícil saber la equivalencia del florín de oro en Bolonia. En el año de 1487, la equivalencia de estas monedas en Castilla, según el «Libro del limosnero de Isabel la Católica», sería: 1 florín = 265 maravedís. 1 ducado = 375 maravedís (crf. Benito Ruano, 1989: 18). 8 Los apuros económicos le obligaron a dejar en prenda cuatro códices (…epístolas Tulii, Oracium, Marcialem et Claudianum, el 25.10.1468) y a vender a la biblioteca del centro un volumen que contiene un comentario de santo Tomás a la Ética de Aristóteles (14.051469) (cfr. Martín Baños: 2019: 135). Más información en Rodrigo Mora, 2019.
22 │ Ana María Carabias Torres ningún grado y volvió a Catilla tan bachiller como había ido. Extraña que no aprovechara la oportunidad que le ofrecía la beca de conseguir cualquier grado pagándolo el colegio. Los becarios podían solicitar dos permisos de seis meses a lo largo de los ocho cursos de la beca (Beltrán de Heredia, 1958). Nebrija aprovechó el primero de ellos, el 01.05.1470 y no volvió, presentando su renuncia el 06.12.1470 (Gil, 1965: 347-349; Martín Baños, 2019: 125-146). Prefirió aceptar el ofrecimiento del arzobispo de Sevilla. 4. Preceptor de Juan Rodríguez Fonseca (1470-1473) El arzobispo de Sevilla y consejero real de Enrique IV, don Alonso de Fonseca, buscaba un preceptor para su sobrino Juan, y Nebrija recibió la oferta «por letras» (por carta). Probablemente era el resultado de los contactos y la fama de buen latinista que había adquirido en Salamanca y Bolonia. Vino de Italia aprovechando el permisos y no regresó (año 1470). Como «ayo» de don Juan, vivió estos tres años en una corte itinerante entre Coca, Medina del Campo, Olmedo, Segovia y Madrid, y rodeado de libros, pues el mentor era un gran bibliófilo (Martín Baños, 2019: 151). Esta experiencia representaba para Nebrija el conocimiento y trato con personas influyentes: la primera proyección social de los aprendizajes universitarios y su primer trabajo, muy bien remunerado. Según explica en la narración de su vida, le pagaban 150 florines, además de «muy copiosa ración cada día» (Vocabulario español-latino, f. a2v); es decir, 39.750 mrv. y mantenido: más de lo que ganará después como catedrático en Salamanca. Su cometido era el de preparar a Juan para su carrera universitaria (enseñarle Gramática latina), que efectivamente cursó en Salamanca. No sabemos si fue por la formación recibida o por las relaciones familiares, pero el alumno tuvo una brillante carrera eclesiástica (mayoritariamente absentista) y aún más brillante carrera política9. 5. Profesor de poesía, oratoria y gramática en la Universidad de Salamanca (1475-1486) A la Universidad de Salamanca llegaron ayo y alumno. Era un Estudio mediatizado por los regidores y nobles que intervenían con amenazas, sobornos y reyertas en los nombramientos de catedráticos y otros cargos (Rodríguez-San Pedro, 2014: 42-45); por su parte, algunos estudiantes y profesores se implicaban en las banderías y partidos de la ciudad. Se daba aviso de ello a las Cortes de Castilla. Los Reyes Católicos, tras confirmar todos los privilegios universitarios, ordenaron el fin de las intromisiones de los vecinos en la vida 9 Fue sucesivamente obispo de Badajoz, Córdoba, Palencia y Burgos. Como miembro del Consejo Real, participó en negociaciones políticas de la reintegración de Rosellón y Cerdeña, acompañó a la princesa Margarita –viuda del infante don Juan– a Flandes, y a la princesa Catalina a su matrimonio en Inglaterra; gestionó trámites militares de varias campañas; fue determinante en la creación de la Casa de Contratación y en todos los asuntos relacionados con las Indias –leyes de Burgos, expedición de Magallanes…–. La creación posterior del Consejo de Indias asumió las tareas que antes desempeñaba él solo (Aznar Vallejo, s. a.).
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 23 universitaria y de los universitarios en el devenir ciudadano10, pero no se logró atajar el problema (Monsalvo Antón, 1997: II, 389-478). La ciudad estaba políticamente dividida por la Guerra Civil y por los bandos nobiliarios: el de santo Tomé a favor de la Beltraneja y el de san Benito a favor de Isabel la Católica. En esta contienda, la Universidad se puso de lado de la reina: había jurado obediencia y fidelidad a los reyes el 11.03.1475, aceptando incluso la solicitud de préstamo sin avales de 100.000 mrv. que le hizo la Monarquía (Marcos Rodríguez, 1964: 209), y costeando el envío de soldados para el asedio de Cantalapiedra, en 1476. El 24.05.1475 el rey se persona en la ciudad y es recibido con alborozo por el duque de Alba y los del bando de san Benito (Villar y Macías, 1887: II, 21). Nebrija llega a Salamanca el 4 de junio buscando quizá la posibilidad de ocupar alguna plaza de sustitución: tras ocho meses de lectura, el catedrático titular tenía derecho a vacaciones y a «leer por sustituto», elegido por voto de los oyentes. Tuvo tino en sus expectativas, pues el 04.07 1475 el claustro aprobaba su lectura de dos lecciones diarias de Poesía y Oratoria, al voto de los oyentes, trayendo todos sus libros, durante cinco años, por un salario de 70 florines (AUSA, Libro de claustros 2, f. 55v; cfr. Martín Baños, 2019: 166; Beltrán de Heredia, 1971: III, 264-270) ¿Qué representaba este contrato? Tabla 2. Salario de las cátedras de la Universidad de Salamanca c. 1460-160011 Facultad Cátedra Salario en florines Equivalencia en maravedís Derecho Canónico Prima de Cánones 272 72.080 Prima de Cánones 272 72.080 Decreto 204 54.060 Vísperas de Cánones 150 39.750 Víspera de Cánones 150 39.750 Sexto y Clementinas 150 39.750 10 Una provisión real de 1462 ordenaba que los del gremio universitario no tomasen partido en banderías urbanas. Si la persona fuera asalariada, la primera vez se suspenda el sueldo un año, la segunda tres años y la tercera perpetuamente privada de salario. Que rector, maestrescuela y consiliarios, al asumir anualmente cargo, juren que no van a participar en banderías (cfr. Villar y Macías, 1887: II, 45-46). 11 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Esperabé, 1914: II: 243-249 y Rodríguez-San Pedro, 2014: 49-50. Este salario es el mismo que se pagaba a los titulares de estas plazas por lo menos hasta el año 1600 (tabla salarial c. 1570-1600 en Rubio, 2020: 78). La única diferencia fue que, con los años, varió el número de cátedras de alguna especialidad o, en pocos casos, la materia de algunas de ellas.
30 │ Ana María Carabias Torres Alrededor de 1478, llegó la imprenta a Salamanca con Alonso de Porras y Diego Sánchez de Cantalapiedra. Muchos fueron los textos que imprimió Nebrija en la llamada «Imprenta de las Introductiones latinae» de Alonso de Porras, empresa continuada por su hijo Juan (López Varea, 2017: 277). Dice Codoñer que: de los 157 libros impresos en Salamanca en el siglo xv, menos de la tercera parte pueden considerarse destinados a la enseñanza de la Gramática, la Retórica o materia relacionada. Durante el siglo xv hubo presencia abrumadora de textos de Nebrija: de las Introductiones Grammaticae tenemos ocho ediciones, tres del Diccionario, tres de Diógenes Laercio en versión de Nebrija, Vafre dicta philosophorum, tres de la Repetitio secunda, una del Introductorium a la Cosmographia de Pomponio Mela y una Gramática Castellana (Codoñer, 2002: 746). El éxito comercial (no solo didáctico) de las Introductiones latinae se comprueba en que los mil ejemplares de la primera edición se agotaron inmediatamente; fueron editadas más de cien veces en la vida de Nebrija y se cuentan doscientas ediciones distintas en el siglo xvi: en Salamanca, Burgos, Alcalá, Barcelona, Sevilla, Logroño, Granada, Antequera, Zaragoza, Pamplona, Valencia, Madrid, Toledo, Venecia, Amberes, París, Deventer, Venecia Lyon, Toulouse, Limoges, Colonia… (https://tinyurl.com/y85h32bg); fue el manual de latín más utilizado en Europa y América en el siglo xvi y sirvió como tal hasta el siglo xix. En ese tiempo, fray Hernando de Talavera animó a Nebrija a redactar algún poema laudatorio sobre los reyes, recién llegados a Salamanca (1486), que regresaban de una peregrinación a Santiago de Compostela. Nebrija no sólo escribió la Peregrinatio Regis et Reginae ad Sanctum Iacobum, sino también otras dos felicitaciones navideñas dirigidas a los monarcas, en dísticos elegiacos. Es el momento en que fray Hernando presentó a la reina las primeras páginas impresas de lo que después sería la Gramática sobre la lengua castellana y cuando la monarca, escéptica, preguntó que para qué valía una gramática de un idioma vernáculo, el obispo respondió: […] me arrebato la respuesta, y respondiendo por mí dijo que, después que Vuestra Alteza metiese debajo de su yugo muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas […] entonces por esta mi Arte podrían venir en conocimiento de ella […] y cierto así es que no solamente los enemigos de nuestra fe, que tienen ya necesidad de saber el lenguaje castellano, más los vizcaínos, navarros, franceses, italianos y todos los otros que tienen algún trato y conversación en España y necesidad de nuestra lengua, si no vienen desde niños a la deprender por uso, podrán la más aína saber por esta mi obra (Prólogo: 10-11). De esta primera etapa en Salamanca Nebrija se mostró arrogantemente satisfecho21 y retador22. 21 En las Introductiones latinae dijo: «Donde teniendo io dos cathedras publicamente salariadas, lo cual antes de mi aun ninguno alcançó quanto provecho hize doze años leiendo, otros lo juzgaran mejor y más sin pasión, a lo menos sentir lo an los venideros. En el qual tiempo, arrebatadamente publiqué o más verdaderamente se me caieron de las manos, dos obras de gramática. Las cuales como fuesen por un maravilloso consentimiento de toda España recibidas, conocí que para el edificio que tenía pensado harto grandes y firme cimientos avía echado» (trad. de Hinojo, 1999: 65). 22 En la Repetitio secunda, De corruptis hispanorum ignorantia quarundam litterarum vocibus (1586) usó un tono incluso violento. Su prólogo «es una enérgica profesión de fe en la Gramática y su epílogo un insulto retador a sus oyentes, los estudiantes y el claustro salmantino» (Gil Fernández, 1983: 53).
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 31 6. Al servicio de don Juan De Zúñiga (1487-1504) Nebrija conoció al maestre de la Orden de Alcántara en el verano de 1485. Finalizado el curso académico en 1487, abandonó Salamanca para acompañarle como preceptor (maestro de latinidad), empleo que le proporcionó una gran estabilidad vital e investigadora, hasta la muerte del mecenas. En estos años Nebrija acompañó a don Juan en sus viajes y estancias en Béjar, Salamanca, Alcántara, Gata, Villanueva, Plasencia, Portezuelo, Sevilla, Badajoz, Barco de Ávila, Piedrahita, Barcelona, Alcántara, Esparragosa de Lares, Guadalupe y Zalamea. El itinerario completo del maestre ha sido expresado por López de Zuazo y Martín Nieto (2019: 274-276). Es evidente que su larga andadura con el maestre fue mucho más allá de lo que podía ser la enseñanza de la Gramática. Otros intelectuales de prestigio pasaron por la Corte de Zúñiga, como el jurista Gutiérrez de Trejo, fray Domingo, el doctor de la Parra, Abraham Zacut y el maestro de capilla Solórzano (Martín Nieto, 2007: capítulos II y III). Se formó una especie de colegio invisible alrededor del mecenas en Gata (Chaparro, 2008:20) que ha recibido gran atención historiográfica, porque fue importante. Una imagen plástica de la enseñanza practicada en este ámbito se refleja en el ejemplar de las Introductiones latinae que se conserva en la Biblioteca Nacional de España, en el que se ve a Nebrija impartiendo clase a don Juan en presencia de otras personas23, en lo que se ha venido en llamar «la academia literaria» (Rodríguez Moñino, 1949; López de Zuazo y Algar, y Martín Nieto, 2019: 180). Allí pasó Nebrija diecisiete años, aunque él –que tendió a magnificar los aspectos que quiso de su vida– escribió que fueron diecinueve; una gran oportunidad para enseñar y escribir con tranquilidad. En aquel lugar materializó el encargo que le hiciera la reina para redactar una versión bilingüe de las Introductiones latinae, para que las religiosas pudieran conocer esa lengua sin intermediación de profesores varones. El resultado fue las Introduciones latinas contrapuesto el romance al latín (Salamanca, ca. 1488), cuya dedicatoria fue, a juicio de Francisco Rico, un «prólogo al Renacimiento español», por contener el programa humanista de Nebrija: «una apelación a la Corona para que respaldase el latín y los estudios de humanidad, sustento de los saberes y de la enseñanza universitaria –Artes, Derecho, Medicina, Teología– en su conjunto» (cfr. Martín Baños, 2019: 260). Nuestro gramático tuvo sosiego para escribir allí otras muchas obras (véase Codoñer, 2002: 736-740 y Corpusnebrisense), entre ellas, la Gramática sobre la lengua castellana, la primera dedicada al estudio de esta lengua y de sus reglas, y la primera impresa de una lengua vernácula. En Zalamea de la Serena tuvo lugar el comienzo del proceso inquisitorial que incoó fray Diego de Deza, Inquisidor General, contra los estudios bíblicos que Nebrija manifestó estar realizando y tener intención de no abandonar. La Vulgata de san Jerónimo (sigloiv) era la traducción de la Biblia más consolidada, pero, como traducción del original en hebreo, Nebrija creía que era susceptible de revisión y se afanó en realizarla. Del 15 al 30 de marzo de 1502, los Reyes se hospedaron en el palacio de Zalamea; en su Corte venían Deza, Cisneros y otros. Deza, al enterarse de los trabajos de Nebrija, requisó el material 23 Biblioteca Nacional, ms. VITR/17/1, f. 8 ¿1486?, recuperado de en la Biblioteca Digital Hispánica, http:// bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000049004&page=1.
32 │ Ana María Carabias Torres que contenía ya múltiples observaciones al texto. La mediación de Cisneros frenó de momento la acción inquisitorial, que se reavivó años después, según veremos. En 1502 los reyes ofrecieron el arzobispado de Sevilla a Zúñiga (efectivo el 05.05.1503), y el nombramiento como cardenal el siguiente 29 de noviembre. En ese tiempo (1502) Nebrija acudió a la convocatoria de Cisneros en Alalá para el proyecto de la Biblia políglota, a la que probablemente asistieron también López de Zúñiga, el comendador Griego y los hebraístas Pablo Coronel y Alfonso de Alcalá. Después viajó por la Rioja buscando manuscritos góticos. A finales de 1503 Nebrija recibió carta del claustro salmantino ofreciéndole la cátedra de Gramática vaca por muerte de Pedro Gomiel. Llegó a oponerse a ella el 19 de mayo, y el 23 tomó posesión de la misma. Impartió sus clases hasta el 20 de junio, pero renunció a ella el 20 de noviembre, porque Zúñiga le reclamó a su lado. Con su ausencia desde comienzos del siguiente curso, Nebrija había contravenido la obligación constitucional y el juramento de lectura, y la Universidad determinó emprender proceso contra él (11.12.1503). El 13.03.1504 un hijo suyo entregó al claustro carta del Arzobispo de Sevilla, ya cardenal, Zúñiga, rogándoles que no procedieran contra el maestro, ocupado en su servicio; que regresaría. La Universidad le dio de plazo hasta san Juan de junio, pero Nebrija no regresó hasta abril de 1505. Esa cátedra la ocupó Pedro de Espinosa hasta su fallecimiento (28.02.1505) (Martín Baños, 2019: 303-314). 7. Profesor de gramática de la Universidad de Salamanca (1505-1508) La inesperada muerte del cardenal, el 25.07.1504, dejó al gramático sin protector, en medio de la crisis de subsistencia que se dilataría hasta 1506; por eso volvió a Salamanca y reclamó su derecho a la regencia de Gramática abandonada en 1503. El 10.04.1505 se celebró la oposición (a la que se presentó su amigo Barbosa para ayudarle, retirándose después) y tomó posesión de ella el 02.05.1505 (AUSA, Libro de claustros, 4, ff. 129r-v). Es la época en la que adquiere una nueva casa en la calle Serranos. Ejerció la docencia y leyó las repeticiones anuales durante los siguientes tres cursos, mientras siguió manteniendo encuentros intermitentes con Cisneros por la cuestión de la traducción de la Biblia, desde el verano de 1502 hasta marzo de 1506. Comenzó aquí para Nebrija una época de gran actividad literaria. Publica De dictionum peregrinarum et quarundam aliarum accentu opus utilissimum. El claustro le encarga junto a Barbosa redactar un estatuto para regular las vacantes de las lecturas (03.06.1506). Lee la Repetitio tertia de peregrinarum dictionum accentu (30.06.1506). La Corte real se establece en Salamanca en 1506, en el momento que preparaba la edición de sus Annotationes quinquaginta in Sacras Litteras, el texto confiscado tiempo atrás por Deza, aparte de otros. El gramático no tuvo en cuenta que, en Córdoba, Valladolid, Granada, etc., se habían producido procesos inquisitoriales. Las reclamaciones y protestas contra estos procedimientos obligaron a Deza a suspender las causas inquisitoriales (31.05.1506), pero eso no le impedía incoar otras nuevas, como así ocurrió con Nebrija. Las Annotationes… ya estaban en proceso de composición en la imprenta, junto al Iuris civilis lexicón (15.10.1506). Deza estaba indignado por la altanería del gramático que se atrevía a dar lecciones a juristas, médicos y teólogos; por eso le dirigió una carta ordenándole que detuviera la impresión
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 33 y solicitando la entrega de la obra y de todas sus copias manuscritas (20.09.1506). «La bofetada inquisitorial a Nebrija pudo querer haber sido una bofetada en la misma cara de Cisneros, cuya elevada posición lo hacía intocable» (Martín Baños, 2019: 340). Nebrija no fue reputado por hereje o sospechoso de herejía, pero sí de temerario, escandaloso, impío, sacrílego y falsario (Martín Baños, 2019: 345). El proceso se instruyó con rapidez y se impusieron a Nebrija penas arbitrarias: se mantuvo el parón de la impresión de las Annotationes… y el Iuris civilis lexicon no se distribuyó. En el prólogo de este lexicon y en el de la Apologia (1507), sus críticas habían subido de tono, declarando la guerra a los profesores de todas las disciplinas24. En el momento que comenzaba en Salamanca un nuevo brote de peste, Cisneros fue nombrado Cardenal de España (17.05.1507), título acompañado, al poco, del de Inquisidor General. Las cosas cambiaron entonces radicalmente para Nebrija: ahora es el propio Inquisidor General el que promueve la traducción de la Biblia. Leyó su Repetitio quarta de etymologia (11.06.1507); después viajó de nuevo buscando manuscritos y libros; regresó a Salamanca a finales de noviembre de 1507, leyó la Repetitio quinta de analogia (11.06.1508), pero el 07.09.1508 ya no está en la ciudad: había marchado a Alcalá con Cisneros; no regresó a su cátedra. El claustro salmantino dictaminó que los profesores titulares no pudieran estar ausentes más de cuatro meses de su docencia (07.09.1508) y, cumplido el tiempo, sus compañeros claustrales, los «barbaros», la declararon vacante (19.02.1509): era la tercera vez que perdía la cátedra por ausentare de ella más tiempo del permitido. Entonces fue ocupada por Arias Barbosa, abandonando la que tenía de Retórica –el 22 de marzo–, que sería a su vez atendida por Lucio Flaminio Sículo hasta su muerte en 1509 (Beltrán de Heredia, 1971: III, 270). En ese tiempo y por influencia del cardenal, fue contratado como cronista real con 80.000 maravedís de salario (12.03.1509). Había competido en esta aspiración con su antagonista Marineo Sículo (Jiménez Calvente, 1998: 187-206). Su misión era traducir al latín la Crónica de los Reyes Católicos de Hernando del Pulgar; trabajo que cumplió y que no terminó siendo una simple traducción. También en ese momento la Universidad de Salamanca envió legados a Alcalá para negociar con la fundación cisneriana su traslado a Salamanca; era la única forma de evitar el pugilato entre ambas. No se atendieron las condiciones pedidas por Cisneros y la propuesta no fructificó. 8. Profesor de retórica en Salamanca (1509-1513) Como Nebrija no consiguiera un contrato en Alcalá, enterado en agosto del fallecimiento de Lucio Flaminio, volvió a solicitar al claustro salmantino en este caso la cátedra de Retórica, a la que se presentaron también los aspirantes locales (bachiller García del Castillo, maestro Juan de Santiesteban y bachiller Antonio de Aguilar). Los claustrales acordaron 24 En el prólogo de este lexicon se mostraba beligerante acusando a los juristas de confundir las interpretaciones e los términos y de las leyes, y extendiendo estas acusaciones contra teólogos y otros: anunciaba también «el de medicina… [el] de ambos Testamentos [y]… cinco libros de antigüedades hispánicas, atacando la opinión de todos aquellos que con bajo este título y profesión han escrito algo sobre estas materias». En el de la Apologia dice: «sin apartarme de la batalla que declaré de una vez a todos los profesores de todas las disciplinas…» (trad. Hinojo, 1999: 67-68).
34 │ Ana María Carabias Torres adjudicársela a Nebrija, aunque exigiendo garantías: debía aceptar una lectura de Plinio hasta el curso siguiente, en el que podría hacerse cargo de la de Retórica en propiedad (31.08.1509). En este desempeño pasó cuatro cursos, hasta 151325. El asunto académico más relevante que se vivió en ese momento fue otra inspección enviada por la monarquía: el obispo de Málaga, don Diego Ramírez de Villaescusa, se presentó al claustro como visitador de la Universidad (13.09.1512). Había sido quizá alumno de Nebrija y sus dictámenes supusieron cambios institucionales sustanciales en la marcha del Estudio, tendentes a poner a la Universidad bajo el patronato regio: Propuso Villaescusa que las cátedras fueran temporales, como e Italia –no vitalicias–, que rector, consiliario y maestrescuela fueran cargos elegidos trianualmente por un visitador –lo cual suponía un claro sometimiento de la Universidad a la Corona–, reguló los pupilajes, los requisitos del bachilleramiento, recortó el número de doctores asistentes en los exámenes, reorganizó la enseñanza de Cánones y Teología, pidió que se hiciera un inventario de libros de la biblioteca, que todos los universitarios estuvieran en el futuro adscritos a un colegio, retrasar la jubilación de los profesores –por parecerle que el retiro tras veinte años de docencia, privaba a los docentes del mejor momento intelectual del maestro–, exigió rigurosidad en la obligación de hablar latín, en el examen obligatorio de gramática antes de pasar a facultad superior, y «dio forma asimesmo cómo se leyese la Gramática e qué libros en ella, e la Lógica, e la Oratoria e Poesía e otras ciencias» (Fernández Álvarez, 1984: 33; Millán Martínez, 2009): es decir, que atendió a la reivindicación de Nebrija sobre la importancia de la Gramática. Así ordenó «que ninguno pase de Gramática a otra ciencia, so pena descomunión, sin que primero sea examinado por los maestros diputados». El gramático se lo agradeció en el prólogo de los comentarios de Prudencio, diciendo: «otros te deberán otros favores, yo reconozco que te debo toda tu atención con la Gramática, y no puede existir consideración hacia ella sin que sea también hacia mí» (trad. Hinojo, 1999: 69). Las órdenes del visitador no se mantuvieron a largo plazo, entrando el contenido de esta auditoría en la figura jurídica «obedézcase, pero no se cumpla». Fallecido el maestro Alonso Tizón en julio de 1513, Nebrija opositó a la cátedra vacante de Prima de Gramática, mejor retribuida que la de Retórica, y en la que obligatoriamente se enseñaban sus Introductiones latinae –aquella cátedra que él había ocupado intermitentemente desde 1476–. Daba por seguro que nadie se la podía disputar, pero también se presentaron otros candidatos: Hernando Alonso de Herrera y el licenciado García del Castillo. Las arbitrariedades nebrisenses pasadas debieron de pesar en la opinión de los alumnos y del claustro, pues los votos de los estudiantes favorecieron al «rapaz» (en palabras de Pedro de Torres) e inexperto Castillo «Fue día 18 vel 19 de julio A. D. 1513» según Torres (cfr. Ladero, 2016: 352). Nebrija no pudo soportar tal humillación y, profundamente desairado, decidió despedirse de Salamanca para siempre, buscando amparo en Cisneros. 25 En este tiempo leyó la Repetitio sexta de mensuris (11.06.1510), Repetitio séptima de ponderibus (13.06.1511); redactó junto con Barbosa nuevos estatutos sobre las repeticiones de Gramática (25.06.1511): publicó con Brocar –con correcciones– los Libri minores, la Aurea expoitio himnorum y las Orationes ad plenum collectae; leyó la Repetitio octava de numeris (11.06.1512); dio luz a su comentario de Prudencio, y, en Burgos, una edición ampliada de su Diccionario latino-español (29.11.1512) y los Carmina in calendario rationem collecta.
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 35 9. Catedrático de retórica de la Universidad de Alcalá de Henares (1513-1522) Tras abandonar Salamanca, y después de una breve regencia de otra en San Miguel de Sevilla (octubre y noviembre), Cisneros le concedió la cátedra de Retórica de Alcalá (1514) con la advertencia al rector sobre Nebrija: «que lo tratase muy bien […], y que leyese lo que él quisiese, y si no quisiese leer que no leyese; y que esto no lo mandaba dar por que trabajase, sino por pagarle lo que le debía España» (cfr. Martín Baños, 2019: 447). Se comprende la advertencia porque Nebrija tenía 70 años, pero su presencia proporcionaba al centro un gran prestigio. La Universidad de Alcalá fue el gran sueño de Cisneros. Desde una perspectiva histórica, era un modelo diferente, un colegio-universidad, convertida en espejo para otras fundaciones universitarias posteriores (Casado Arboniés et al., 2013: 44). Nació sobre las débiles raíces del Estudio General fundado por Sancho IV en 1293, siguió el arquetipo del Colegio de San Clemente de Bolonia y pretendía cimentar la Teología como medio de fortalecer la formación y reforma del clero castellano, y de contribuir al ideario religioso de los Reyes Católicos, clave del proyecto de una monarquía nacional fuerte (Gómez Moreno: 2008; García Oro, 2014: 125) Estaba en pleno proceso constructivo. Las Constituciones se habían publicado en 1510 (González Navarro, 1984), y casi todo estaba por hacer (Alvar Ezquerra, 2010: 140). Nebrija se convertirá en un elemento muy importante en esta construcción: primero, porque sus conocimientos y opiniones influyeron notablemente en el impulso de la Gramática: la creación sucesiva de tres colegios de Gramática para enseñar este idioma a quienes pretendían cursar después estudios universitarios fue en parte fruto de esta influencia (Ruiz Rodríguez, 2010: 122; González Navarro, 2012). Y, segundo, porque Nebrija se engasta en el novedoso proyecto educativo y de reforma espiritual materializado en esta universidad y en la nueva línea de investigación sobre las Sagradas Escrituras: la edición de la que sería la Biblia Políglota Complutense. Su presencia fue determinante. Era la primera vez que el humanismo y los gramáticos se codeaban con la ciencia revelada; un no teólogo podía leer y exponer la Biblia. Pero él no se resignaba a ser simple corrector del texto de la traducción latina, quería poder interpretar el contenido; Cisneros no se lo permitió y Nebrija salió del proyecto, sin resultar dañada la amistad entre ambos. Su hijo Fabián murió en el colegio en 1514, como otros, a causa de la insalubridad de la ciudad. Fallecieron también su esposa, el rey Fernando y Cisneros: desaparecía el amigo, el protector y el sostén de la universidad. Nebrija mismo dejó este mundo el 02.07.1522 y fue enterrado en la capilla del colegio. 10. Reflexiones finales Cuando se estudia a un intelectual extraordinario, a veces se tiende a olvidar el entorno en el que vivió. El optimismo ante sus logros no debe hacernos olvidar la ruralidad, la despoblación, el analfabetismo generalizado y las dificultades económicas y de movilidad social y física de mercancías y personas. Viajar era en general infrecuente, peligroso y lento
36 │ Ana María Carabias Torres y, sin embargo, nunca antes se había producido en el mundo un trasiego tan importante de personas (alumnos, profesores, oficiales de la administración, impresores, comediantes o artistas) y productos. La propia existencia de Nebrija, de 78 años, estuvo marcada por la movilidad física e intelectual y, sin duda, por su relación con las universidades de Salamanca y Alcalá. Nebrija vivió tiempos cambiantes. Juan II promovió de forma notable la cultura y el humanismo autóctonos, procurando por primera vez nombrar letrados (universitarios) para los oficios de alta administración (Monsalvo Antón, 2011: 15). Enrique IV, en cambio, se despreocupó de estos aspectos. La continuidad de la política cultural de Juan II la encarnarán los Reyes Católicos, que hicieron política universitaria: se sirvieron de las universidades para dinamizar el conocimiento en bien de la nación y en el suyo propio. Como consecuencia, los Estudios Generales se revalorizaron socialmente. «Hubo por este tiempo en España un entusiasmo casi divino difundido entre muchos por fundar universidades» (Gómez de Castro, 1984: 35). Observo una doble dirección en la relacione entre los monarcas y las universidades: En primer lugar, se produjo el intento de controlarlas para adaptarlas a sus necesidades; en este sentido fue clave la Concordia de Santa Fe otorgada por los Reyes a la Universidad de Salamanca en 1492, que se extenderá a otras y que se encauzaba hacia la implantación del patronato regio sobre unas instituciones eclesiásticas, a través del control del maestrescuela y del nombramiento de visitadores regios. La progresiva imposición de este patronato real llegará a hacer necesaria la autorización del rey para que una universidad pudiera dar cumplimiento a cualquier orden del papa. En segundo lugar, estuvo el interés de las propias autoridades académicas por acercarse al poder, iniciándose una provechosa relación por ambas partes: «la formación al servicio del ideal monárquico» (Hernández Gassó, 2009: 119 y 130). La política cultural alcanzó a los estudios superiores y al universo del libro. Los reyes suprimieron los gravámenes de los libros importados en 1477 y, en 1480, liberalizaron el comercio de libros en general (Ruiz 2004: 220-224). En ese momento se recordó que seguía activa la disposición recogida en el Cuaderno de las alcabalas de Enrique II (1377), con arreglo a la cual quedaban exentos de pechar «armas y cavallos y potros y mulas y mulos de sylla, y de pan cozido y de libros» (cfr. Gómez Moreno, 2008: 74). Desde las Cortes de Toledo de 1480, los reyes reanudaron la profesionalización de la administración, abundando en la costumbre de sustituir a los nobles por graduados universitarios para los altos cargos administrativos, judiciales y religiosos (Lario, 2019). Las universidades castellanas –y especialmente la de Salamanca– constituyeron el eje central de esta política cultural. Exigieron tener al menos 26 años de edad y diez de estudios universitarios para poder ocupar puestos de alta administración de justicia, mediante provisión real de 06.07.1493, renovada en las Cortes de Madrid (1528) y de Valladolid (1548). Decía Suárez Fernández que la reforma de la Chancillería de Valladolid y del Consejo Real puede considerarse como una victoria de los universitarios, que pronto coparon estos organismos (Suárez Fernández, 1985: 284). Cuando Nebrija ingresó como estudiante en la Facultad de Artes de Salamanca, en 1458, despuntaba el Humanismo: el estudio de las letras y sus nuevos matices históricos, filológicos, éticos y pedagógicos; el retorno intelectual a la Antigüedad grecolatina y a su ideal de formación armónica y global. La importancia de la Universidad de Salamanca
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 37 explica que Nebrija la eligiese para formarse: en 1458 era el centro de enseñanza superior de referencia de la Península Ibérica. Alrededor de cincuenta años después, la grandeza científica y económica con la que Cisneros impulsó su nuevo colegio-universidad de Alcalá, y el ímpetu que insufló a la nueva línea de investigación sobre las Sagradas Escrituras (en orden a contribuir a la reforma del clero), elevó temporalmente el pulso que esta nueva institución mantendrá con la Universidad de Salamanca, singularizándose, con la impresión de la Biblia políglota. En la vida de Nebrija, Salamanca y Alcalá se erigieron –aunque no por mucho tiempo– en locomotoras científicas de la nación; y Alcalá, con la Biblia, y por muchos siglos, en líder escriturario de toda la Cristiandad. Se asistió a una revolución cultural (Jiménez Calvente, 2010: 541) por él fomentada a partir de nuevos saberes importados de Italia. Los manuscritos e impresos viajaron más aún que quienes los escribían, leían, imprimían o enseñaban. Salamanca y Alcalá cumplían ahora mejor que nunca su cometido como instrumento de transmisión y ampliación de los estudios superiores. Nebrija fue el principal (si no único –según Gil-) humanista de la Corte de los Reyes Católicos. Por primera vez la espada hizo hueco a las letras en el epicentro del poder y de la consideración social. La influencia intelectual de Nebrija se materializó al menos en tres aspectos: 1. La entronización de la antes denostada Gramática latina dentro de las especialidades En un ambiente académico que despertaba de la decadencia, las universidades peninsulares procuraron traer a las eminencias con las que todos soñaban elevar su nivel cultural. Llegó a toda Castilla, a Salamanca y al propio Nebrija, siendo estudiante, la honda influencia de intelectuales italianos (como Lorenzo Valla, Poliziano –y su Panapistemon–, Marineo Sículo, Flaminio Sículo o Pedro Mártir), y, después, de otros hispánicos formados en Italia (Arias Barbosa, Fernández de Santaella…). Nebrija mismo fue becario en Bolonia, y vivió y transmitió apasionadamente la moda de los studia humanitatis: los conocimientos necesarios para comprender los textos clásicos, principalmente la Gramática, la Retórica y otras Artes (Poesía, Historia, Filosofía Moral). Barbosa –con el Comentario a Arator–, Santaella –con el Vocabularium ecclesiasticum…–, Nebrija (con sus Introductiones latinae) y otros, traerán la defensa vehementemente de la Gramática. Nebrija abrió la puerta a una nueva manera de entender y de enseñar el latín, luchando con palabra y pluma para desarraigar la barbaria, comenzando por la Universidad de Salamanca y expandiendo su cruzada mediante sus clases y escritos. Cuando asumió la cátedra de Gramática de Salamanca y vio que no existía un manual adecuado, redactó las Introductiones latinae, y se constituyó en uno de los más enconados impulsores del cambio de valoración de las ciencias. En Salamanca consiguió sustituir el orden tradicional de las especialidades (Derecho, Teología, Medicina y Artes), para colocar a la Gramática por delante de todas ellas: la materia básica, en el sentido de imprescindible, para el conocimiento de todas las demás, a excepción del Derecho patrio, la Música y las Matemáticas que se estudiaban en castellano. Esta Gramática, a pesar de su baja retribución y estima, instruía tanto en las normas (methodice) como en la explicación de los textos (historice). El dominio de estas dos facetas permitía la definición de nuevos campos del conocimiento,
38 │ Ana María Carabias Torres útiles y meritorios, que necesitaban del gramático para corregir las burdas traducciones previas de Aristóteles y de otros. El éxito fue rotundo: Las Introductiones latinae se convirtieron en uno de los primeros bestseller; ya dijimos que fueron editadas más de cien veces a lo largo de su vida y alrededor de 200 veces durante el siglo xvi: fue el manual de latín más utilizado en las escuelas y colegios de Gramática, colegios trilingües, cátedras de latinidad y en las facultades de Artes de las universidades, en Europa y en América, desde 1481 hasta el siglo xix. Además, fue el primero que elaboró léxicos en latín y en castellano de Derecho, de Medicina…, afianzando el latín como lengua de la ciencia, y esclareció cincuenta textos de la Vulgata. Aunque, en Alcalá Nebrija tuvo que aceptar que la Gramática cediera su trono a la Teología. 2. Su anticipación en apreciar el valor y la utilidad de la gramática castellana Nebrija dio el salto de la gramática latina –idioma de un imperio agotado– hacia la gramática de una lengua vulgar; doble proyecto filológico26. La propuesta de la lengua como compañera del futuro imperio, le alineó en torno a un sentimiento de comunidad política y a la conciencia proto-nacional del escritor que sirve a su patria. Él inauguró así la equiparación entre las lenguas latina y castellana, asociada esta a la ambiciosa iniciativa política y cultural de los Reyes Católicos que se aviene y encarrila con la de otros intelectuales, seglares y eclesiásticos (como Cisneros). A medida que las lenguas vernáculas se difundían, se advertía más necesaria la normalización, que hace referencia al proceso de «uniformidad», como decía Nebrija, pero también al cumplimiento de algunas normas: normalizar el español para facilitar la comunicación entre regiones y para transmitir a este idioma la dignidad que tradicionalmente se atribuía al latín (Burke, 2006: 103). Su capacidad de anticipación hizo que los coetáneos no entendieran ni la necesidad ni la enorme importancia que tenía su Gramática castellana. Paradójicamente el éxito económico y cultural de la obra fue nulo en su época; se publicó sólo una vez en vida de su autor y una segunda vez a mediados del siglo xviii. Esparza Torres (1966:52) lo calificó de «enigma». Esta obra sólo comenzó a ser rentable económicamente cuando se impuso la reconstrucción y corrección gramatical del castellano. Representó un hito en la dignificación de la lengua castellana en España, Europa y América. Había que escribir como se habla y hablar como se escribe; por eso propuso veintiséis letras del alfabeto en relación con los veintiséis sonidos del castellano, sentando las bases de nuestra ortografía. 3. Nebrija representa el surgimiento de un nuevo modelo de intelectual Nebrija fue a la vez catedrático, escritor, gramático (latino y castellano), lexicógrafo y lingüista, traductor, exégeta bíblico, pedagogo historiador, cronista real, poeta, redactor 26 A lo largo del Renacimiento algunos humanistas y escritores se debatían entre su admiración por el latín y las esperanzas en dignificar sus propias lenguas vernáculas, y empezaron a publicar gramáticas vernáculas tomando como modelo las reglas del latín o del griego. El primer ejemplo de este fenómeno fue esta Gramática sobre la lengua castellana, la primera gramática impresa en una lengua vernácula (en la década de 1430 el humanista León Battista Alberti ya había escrito una gramática italiana, pero no se publicó hasta 1495) (Burke, 2006: 106).
La universidad en tiempos de Nebrija y su cruzada contra la barbaria │ 39 de textos de Matemáticas, Cosmografía, Derecho, Medicina (Mancho Duque, 2004), al tiempo que editor, quizá impresor y, sin duda, vendedor de ciencia y pensamientos, propios y ajenos. Se preocupaba personalmente de preparar los manuscritos, de la revisión de formas y pliegos, de la distribución y venta de libros27 y de reclamar los derechos de autor (contratando por tiempo determinado los derechos de impresión con algunos editores). No fue esta práctica reconocida hasta el Estatuto de la Reina Ana de Inglaterra, de 10.05.1710, antecedente del copyright. Nebrija aportó la imbricación de la ciencia teórica con el mundo empresarial; es decir, que preconizó hace quinientos años lo que hoy se denomina «un parque científico» universitario: unión de universidad y revolución científica y tecnológica28. Las dos aportaciones más sobresalientes de Nebrija, sus Introductiones latinae y su Gramática sobre la lengua castellana, vieron la luz en la ciudad de Salamanca. Como promotor de impresos, Nebrija fue un importante agente de cambio, de comunicación y de transformaciones. Formó parte de esta impresionante «revolución inadvertida» (Eisenstein, 2010: 3 y ss.): utilizó un medio técnico y un oficio «vil y mecánico» –que descalificaba socialmente a quien lo practicaba–, como vía de difusión de la más novedosa y exclusiva cultura. Ahora el impresor y el científico podían sentirse satisfechos de servir a la humanidad en general mientras incrementaban sus reputaciones, uno como productor, otro como profesor universitario: unión de capitalismo y ciencia. Los talleres de los impresores no se parecían a los de otros manufactureros contemporáneos, porque servían «como puntos de reunión a académicos, artistas y miembros de la élite letrada; como instituciones de enseñanza avanzada y como focos para todo tipo de intercambio cultural e intelectual» (Eisenstein, 2010: 22-30). Nebrija y otros humanistas se convirtieron en iconos de seducción intelectual; tocaban el cielo: «creyéndose semidioses bajados del Olimpo, despreciaban y se burlaban en forma injusta y sangrienta de los maestros que no pensaban como ellos»29. Antonio de Nebrija lo sabía y se engreía con esa sobreestimación. Otros, en cambio, reconocen su mérito y le mantienen en el plantel de los mejores. Nicolás Antonio decía que «se levantaron en su contra cuantos en España eran puestos en tela de juicio por sus escritos» (Antonio, 1999: I, 142). 27 El 1 de marzo de 1508 solicitó licencia y facultad del cabildo catedralicio de Salamanca «para facer cierta tienda de libros» en la casa que tenía arrendadas desde 1479 (cfr. Martín baños, 2019: 365). Este saber enciclopédico de Nebrija quedó reflejado en Codoñer Merino y González Iglesias, 1994. 28 Se ha repetido con insistencia a lo largo de la historia en el divorcio entre la universidad y la revolución científica y tecnológica. Uno de los mil ejemplos que podría presentar para corregir este error es Nebrija, que presagió hace quinientos años lo que hoy en día, dentro de las universidades, se denomina «un parque científico: el organismo universitario gestionado por profesores expertos, cuyo fin es incrementar la riqueza de su comunidad por la promoción de laculturay lainnovación,así como lacompetitividadde sus empresas e instituciones fundadas en el saber que se le asocia o se crea en su entorno (Asociación Internacional de Parques Tecnológicos, IASP). 29 Beltrán de Heredia, 1971: III, 214. Nebrija denunció la falta de conocimiento de latín en la «Epístola de Lebrija al Cardenal [Cisneros]», editada en la Revista de Archivos Bibliotecas y Museos, 8 (1903), 493-496 (Codoñer, 2002: 727). Ese desconocimiento lo manifestaban tres predicadores dominicos, catedráticos del Estudio, y Beltrán de Heredia interpretó ese hecho como un ataque, una venganza de Nebrija hacia ellos, suscitada por motivos académicos (Beltrán de Heredia, 1941).
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