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El Acoso Escolar. Un Nuevo Perfil Victimológico: Los Niños Prematuros Memoria presentada por María Nieto Sobrino para optar al Título de Doctora Directores: Prof. Dr. D. David Díaz López Prof. Dra. D. Mª Montfragüe García Mateos
Nota inicial aclaratoria El documento que a continuación se presenta se trata de un resumen de la Tesis Doctoral titulada “El Acoso Escolar. Un Nuevo Perfil Victimológico: Los Niños Prematuros”. Derivado de la susceptibilidad de plagio y conflictos de intereses, solo constará en el Repositorio de la Universidad de Salamanca el presente resumen de la investigación. Cabe destacar que, a lo largo del presente documento se ha intentado en todo momento utilizar un lenguaje inclusivo, en virtud de la legislación actual del 1 de marzo, sobre medidas urgentes para la garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación (Ley Orgánica 6/2019) y tal y como se recoge en el Boletín Oficial del Estado. Así como, se estipula también en la Unidad de Igualdad de la Universidad de Salamanca en el plan de igualdad entre mujeres y hombres amparada por reglamentos anteriores, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres aprobada el 22 de marzo (Ley Orgánica 3/2007). No obstante, la autora hace constar que, en casos aislados, es posible que se haya utilizado el género gramatical masculino como género neutro, a la hora de generalizar colectivos de ambos sexos. Esta decisión siempre se ha tomado por motivos de estilo para evitar la repetición de un mismo término de forma excesiva, y sin ninguna intención de menoscabo del género femenino o motivo sexista.
1 Introducción de la Investigación Para tomar conciencia de esta situación, es importante destacar que la práctica del acoso escolar se incrementa durante los años de inicio a la adolescencia, entre los 11 y 13 años (Díaz-Aguado et al., 2013). Centrándose la presente investigación en un rango de edad en el que se incluye el mencionado, pues supone el perfil mayoritario de victimización. El fin es explorar el comportamiento y las relaciones sociales estudiantiles para evidenciar la naturaleza y características del acoso escolar. Es por ello que la presente Tesis, pretende ir más allá y analizar no solo los peligros del acoso escolar ya descritos, si no evidenciar la presencia de un posible nuevo perfil victimológico, los niños prematuros. Para ello, se considera la importancia de ampliar el perfil de víctimas de acoso escolar (que se abordará más adelante), a partir de la información recabada durante el proceso de trabajo de campo. El incremento continuo del acoso cada vez más presente en el entorno escolar es una temida realidad, que se refleja en estudios como el de Calmaestra et al., (2016), cuyos resultados revelan que, el número de estudiantes españoles víctimas del acoso escolar en centros públicos se eleva a 111.000 y 82.000 niños y niñas respectivamente, estas cifras, demuestran que las víctimas de acoso y ciberacoso son fundamentalmente niños, siendo el insulto la forma más común de acoso. Seis de cada diez estudiantes reconocen que alguien les ha insultado y más de dos de cada diez lo sufre frecuentemente. Además de sufrir insultos directos o indirectos, un acosado puede ser víctima de rumores, robo de sus pertenencias, amenazas, golpes o exclusión (Calmaestra et al., 2016, p 11).
2 Estos datos sobre la prevalencia y frecuencia del acoso y ciberacoso en España pretenden conseguir darle la conciencia social y escolar que se merece esta práctica, puesto que, no porque se trate de menores hay que restarle importancia. Al contrario, se trata de una forma de violencia intencionada y periódica, con el fin de dejar a la víctima indefensa ante un acosador con superioridad física, psicológica o social (Calmaestra et al., 2016; Diaz-Aguado,2005). En este sentido, Calmaestra et al., (2016) añade otro factor a tener en consideración, conocido como la “ley de silencio” que respalda, agrava y hace más difícil la identificación del acoso y ciberacoso al que están sometidos estos alumnos. El informe sobre el acoso escolar realizado en el año 2019 por la UNESCO - United Nations Educational, Scientific and Cultural Organizationrefleja que en la población infanto-juvenil comprendida entre 9 y 15 años de los 144 países donde se llevó a cabo el estudio, manifiesta que un tercio de los participantes habían sufrido al menos una vez en el último mes un episodio de acoso físico, convirtiéndose este tipo de violencia, junto con el acoso de tipo sexual (11,2%) en las tipologías de bullying más frecuente en todo el mundo. Siendo estos datos muy elevados, a pesar de haberse reducido la prevalencia del bullying mundial (UNESCO, 2019). Estos datos coinciden con la investigación realizada por Gutiérrez et al., En el 2008 donde se refleja que la forma de victimización más frecuente entre los jóvenes españoles se refiere al maltrato múltiple, es decir, la víctima recibe agresiones de más de una de las categorías de acoso (exclusión social, acoso verbal, psicológico, físico y sexual). En cuanto a la tipología del acosado no se puede concretar un perfil de victimología determinado, pero según Olweus (2014) destaca dos perfiles de víctimas de acoso, las pasivas o sometidas, las cuales presentan algunas características que posiblemente han contribuido a ser víctimas de acoso:
3 - Son prudentes, sensibles, callados apartados y tímidos. - Son inquietos, inseguros, tristes y tienen baja autoestima. - Son depresivos y se embarcan en ideas suicidad mucho más a menudo que sus compañeros. - A menudo no tienen ni un solo buen amigo y se relacionan mejor con los adultos que con sus compañeros. - En el caso de los chicos, a menudo, son más débiles que sus compañeros (p.8). Y el grupo minoritario de víctimas llamadas provocadoras o acosador-víctima, los cuales presentan dificultades para la concentración y en lectoescritura. Presentan un comportamiento inquieto y reacciones negativas, que originan nerviosismo a su alrededor (Olweus, 2014). Asimismo, autores como García et al., (2013) y Olweus (2014) presentan una aproximación al perfil de los sujetos agresores: - Tienen la necesidad de dominar y someter al resto de sus compañeros. - Presentan un carácter impulsivo, agresivo e irritable. - Carecen de autocontrol y del sentimiento de solidaridad con sus víctimas. - Muestran un carácter provocador y desafiante hacia los adultos. - No presentan problemas de autoestima. - Es usual que el propósito de este acoso hacia sus víctimas sea la de conseguir algo de valor, dinero, tabaco y alcohol.
4 - Generalmente suelen ser estudiantes varones con una mayor fuerza. - Suelen presentar problemas en el ámbito social como una mala integración escolar. No obstante, a pesar de que el perfil del alumnado propenso al acoso se caracteriza por mostrar inferioridad física, psicológica o social, cualquier individuo puede llegar a ser víctima de tal forma que, según Loredo-Abdalá et al., (2008) el 9% de los escolares son víctimas de dicho hostigamiento. En general, los estudios sobre el perfil del acosado (Del Barrio y Van der Meulen, 2015; Platero, 2008; McKenney et al., 2006) observan la existencia de ciertos grupos de estudiantes que son más propensos a sufrir acoso y que se presentan a continuación: - Alumnado con Necesidades Educativas Especiales (NEE): según Del Barrio et al., (2015), la incidencia de víctimas con NEE es alta en comparación con los alumnos sin discapacidad. La vulnerabilidad de este grupo de personas, puede ser el indicio de un posible acoso. Por ejemplo, los datos aportados en el año 2018 por la Conferencia Estatal sobre Acoso Escolar y Trastorno del Espectro del Autismo evidencia que, casi la mitad de los niños con autismo sufren acoso, convirtiéndose en víctimas mayoritarias (46,3%), frente a aquellos estudiantes que no presentan ningún tipo de trastorno (10,6%; CAE, 2018). - Alumnado homosexual: tal y como expone Platero (2008) la homofobia y el sexismo constituyen una forma de acoso e intimidación, a partir de la cual se persiguen todas las rupturas de género y sexualidad, independientemente de la orientación sexual y el género de la víctima. En esta línea, la mayoría de los estudiantes cuya orientación sexual e identidad de género son
5 relativas a las iniciales LGTB, los cuales divergen del binarismo tradicional (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Donde, además, se incluyen colectivos como Intersexuales -LGBTBI-, Queer -LGTBQy Asexuales - LGTBA) presentan riesgo de ser objeto de esta violencia en las aulas, debido a la falta de tolerancia de los socialmente aceptados, constituyendo un grupo de víctimas de acoso homofóbico (Garaigordobil y Larrain, 2020). Incluso, en la actualidad estas vejaciones van más allá de la orientación sexual, centrándose meramente en el aspecto o de la idiosincrasia de los estudiantes, surgiendo una nueva variante de amenaza, conocida como plumofobia (Ariza, 2018). - Alumnado perteneciente a minorías étnicas o inmigrantes: McKenney et al., (2006), constataron la existencia de una forma de intimidación racista, la cual toma como objeto de desprecio cualquier diferencia cultural, costumbrista, alimenticia y/o rasgos físicos distintitos. Este perfil victimológico de alumnos presenta un gran porcentaje de casos de acoso escolar. El estudio de las relaciones sociales entre estudiantes ha causado gran interés a lo largo de los años, por ello se hacen necesarias las investigaciones que informen a los docentes y las familias sobre los peligros relacionados con el lugar y las particularidades victimológicas. En este sentido, Nagihan Tanik et al., (2020) advierten sobre el escenario actual donde se producen estas conductas disruptivas, las cuales se extrapolan a otros ámbitos fuera del entorno escolar como son las redes sociales, donde se hace necesario advertir sobre los peligros de su uso. Así como el perfil de víctimas propensas a sufrir acoso, donde se puede incluir a las anteriormente mencionadas, el alumnado con
6 sobrepeso, los cuales autores como Monaghan (2014) afirman que son víctimas potenciales de burlas e intimidaciones. En esta línea, existen estudios muy recientes como el de Oksendal et al., (2021) que asocia las dificultades del habla y el lenguaje con el acoso escolar, siendo estos alumnos un perfil victimológico propenso al acoso escolar. Otros estudios presuponen una posible ampliación de los perfiles potenciales de víctimas de acoso escolar, como el de Van Lieshout et al., (2015), hipotetizan la existencia de un nuevo posible perfil propenso a ser víctima de bullying, los niños prematuros. Los cuales, dichos investigadores afirman que los sujetos nacidos pretérmino con un peso extremadamente bajo presentan menos probabilidades de un trastorno por consumo de alcohol y/o drogas, así como mayor probabilidad de desarrollar problemas psiquiátricos en la infancia y adolescencia, no relacionados con el consumo de sustancias; concretamente los déficit de atención o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastornos de ansiedad y dificultades para sociabilizarse (Van Lieshout et al., 2015). Siendo todas estas condiciones características, que según autores anteriormente mencionados como del Barrio et al., (2015) y Loredo-Abdalá et al., (2008) están ligadas a los perfiles del alumnado más propenso a ser víctima de acoso escolar. Es por todo lo citado, que la razón para abordar esta investigación fue la lectura de artículos como el de Preidt (2016) o el de Van Lieshout et al., (2015), los cuales plantean que, derivado de la naturaleza de un nacimiento pretérmino, los alumnos prematuros pueden ser víctimas potenciales de acoso escolar, suponiendo estos un nuevo perfil de estudio sin clasificar. Los estudios que documentan este tipo de prácticas intimidatorias que se han realizado hasta la fecha, se centran en su mayoría en las relaciones sociales entre iguales,
7 las características y las secuelas de los agentes implicados en el bullying (Takizawa et al., 2014, Olweus, 2014; Díaz-Aguado, 2005). Por otro lado, los estudios que advierten a los docentes y familias sobre la presencia de acoso escolar en las aulas se centran en su mayoría en el alumnado adolescente (Skoog y Kapetanovic, 2022; Verdejo, 2015; DíazAguado et al., 2013), siendo esta etapa crucial, para definir el papel que los alumnos presentan en el grupo. En esta misma línea Skoog y Kapetanovic (2022) advierten de que “a mediada que los adolescentes crecían y entraban en la adolescencia media, eran menos victimizados que sus compañeros y ellos mismos ofendían menos a sus compañeros” (p 20). Por lo que se destaca que las conductas de acoso escolar son mayoritarias en las primeras etapas de la adolescencia y disminuyen a medida avanza la pubertad. Aunando las dos últimas ideas, la presente investigación pretende sensibilizar sobre la presencia de acoso escolar en las etapas de educación primaria y secundaria, centrando como objeto de estudio la posible ampliación de los perfiles de víctimas de acoso ya descritos, hacia el alumnado prematuro. Para llevar a cabo la presente Tesis Doctoral, se ha delimitado una línea de investigación, cuyo fin es sumar un posible nuevo perfil de acoso escolar a los ya descritos, el alumnado nacido pretérmino. La inquietud científica motor de la presente investigación, se ve promovida por estudios como el informe de la UNESCO del 2019, el cual evidencia que bullying se trata de uno de los problemas educativos comunes a nivel mundial, revelando datos tan impactantes, como que el 32% de los sujetos participantes afirmaba haber sido víctima de acoso escolar en el último mes. Información como la anteriormente mencionada, empodera la realidad de las aulas, las cuales son el reflejo de que esta problemática sigue estando presente en ellas
14 4. Tras la validación de la hipótesis general se concluye que sería conveniente informar a las unidades de neonatología del riesgo potencial que presenta esta población. 5. El índice de acoso refleja una diferencia de comportamiento entre sexos. Por una parte, el acoso aparece en edades más tempranas en mujeres que en hombres. Por otra, se visibiliza una clara importancia del factor físico por parte de los hombres, los cuales pueden utilizar las diferencias de aspecto o rasgos de debilidad de sus compañeros prematuros como foco de hostigamiento. 6. Existe una mayor presencia de acoso en los cursos de 4º y 5º de Educación Primaria, además de manera sexualmente dimórfica (ver conclusión anterior). Sin embargo, nuestros resultados no demuestran un aumento del acoso en la ESO, sino la posibilidad de un inicio aún más precoz ya en los primeros cursos de Educación Primaria o incluso Infantil. 7. A nivel educativo institucional, se concluye la poca cooperación por parte de los centros educativos en el estudio del bullying. Ello probablemente se deba a una concienciación aún insuficiente al respecto y/o a los tabús asociados a la problemática del acoso escolar. Esto ya observó en un análisis DAFO realizado investigaciones anteriores, las cuales evidencian que los centros de Educación Primaria son reticentes a participar en el estudio cuando se indica que la temática de estudio es el acoso escolar (NietoSobrino, 2018). Es por ello que se tomó la decisión de sustituir la palabra “acoso escolar” por “relaciones sociales” (siempre bajo la aprobación del Comité de Bioética de la Universidad de Salamanca), con el fin de mejorar la participación de los centros educativos en la investigación.
15 Afortunadamente, esta medida resultó eficaz, observándose un claro aumento de la predisposición en la participación de la investigación con respecto a dicho estudio preliminar (Nieto-Sobrino, 2018). La medida se mantuvo para la elaboración de la presente Tesis Doctoral. 8. Como conclusión final, se observa un desconocimiento generalizado a nivel social sobre la gravedad de la problemática del acoso escolar. Ello ya quedó demostrado en un estudio anterior (Nieto-Sobrino, 2018), en el que de una muestra total de 54 alumnos (estudiantes de centros exclusivamente salmantinos) se observó casi un 15% de incidencia de acoso (es decir, 8 casos; Gráfica 7). Este dato resultó chocante comparado con los resultados de la Consejería de Educación del curso 2017/2018, donde se afirmaba que solo se habían detectado 6 casos de acoso en toda la Comunidad Autónoma. Gráfica 7: Análisis de la muestra de estudio de la investigación de Nieto-Sobrino (2018). En los gráficos de frecuencias se muestran los números absolutos de cada grupo de estudio, así como el porcentaje de la muestra que representan. Nótese el elevado número de alumnos acosados (8) para un tamaño de muestra tan reducido.
16 Basándose en las definiciones de acoso escolar, se incluye la naturaleza de sus secuelas, detectables en el entorno educativo. Para ello se distingue acoso entre iguales, donde acosador y víctima son menores de edad similar, y acoso “desigual”, donde el acosador es una persona adulta y la víctima es un menor de edad (ver Tabla 11). Esta nueva clasificación de los peligros existentes en la etapa educativa no es aleatoria, sino que se basa, por una parte, en la información recabada en congresos y cursos sobre violencia en la infancia. Por otra, la clasificación propuesta se fundamenta en estudios donde se exponen otras categorizaciones, como los de Orodóñez et al., (2016), sobre las diferentes formas de bullying que pueden observarse dentro del entorno escolar, o la de Cava et al., (2010) que a su vez divide el acoso escolar en acoso de tipo directo (físico y verbal) y de tipo indirecto (agresión social o violencia relacional).
TIPOS DE VIOLENCIA EN LA INFANCIA ACOSO ESCOLAR OTROS PELIGROS DE LA INFANCIA HUELLA VISIBLE HUELLA PSICOLÓGICA HUELLA MIXTA HUELLA MIXTA AE. Físico AE. Psicológico AE. Exclusión social AE. Verbal Ciberbullying Grooming Violencia de género con conflicto de intereses AE. Sexual Sexting Sextorsión Stalking * Tabla 11 : Clasificación resumen de los tipos de acoso escolar. En color oscuro se observan los tipos de acoso en los que el agresor es un adulto y la víctima es un menor de edad, y en color claro los tipos de acoso entre iguales, donde víctima y agresor son menores de edad similar; se exceptúa el acoso sexual de tipo Stalking, en el que también puede producirse que el agresor sea mayor de edad. AE., acoso escolar.
18 Nuevas Perspectivas de Investigación En primer lugar, cabe destacar la consecución de los objetivos propuestos en la presente Tesis Doctoral, así como la validación, al menos de forma parcial, de sus hipótesis principales. Sin embargo, durante el desarrollo de la investigación, se ha detectado la necesidad de seguir profundizando en esta problemática. Aunque no se haya encontrado una relación directa, puede haber varios factores como etnia, sexualidad, comorbilidad y/o prematuridad, que podrían dar lugar a la presencia de acoso escolar en el alumnado que los presenta. En primer lugar, como futura línea de investigación y sobre todo de intervención, se destaca la primordial necesidad de elaborar un protocolo de prevención y detección del acoso escolar en las aulas, en el cual deberían incluirse los perfiles de niños que presentan una mayor predisposición, incluyendo a los niños prematuros como perfiles en potencial riesgo. También se subraya la necesidad de una formación en materia de acoso a nivel socioeducativo y la presentación de este nuevo perfil de acoso a los centros de salud, en concreto a las áreas de Pediatría y Neonatología. Esta medida posibilitaría una actuación conjunta con los centros educativos en el abordaje de esta problemática, siempre en coordinación con las familias y los responsables escolares. Todo ello tiene el fin de subsanar y detectar las conductas de acoso más allá del ámbito escolar. Finalmente, otro ámbito de estudio necesario es el de las secuelas y el posible seguimiento psicológico tanto de las víctimas como de los agresores, con el fin de estudiar su evolución emocional y comportamental. Para este fin sería muy recomendable el uso de técnicas neurobiológicas como la del reflejo de sobresalto, de la que ya se ha hablado en la primera parte de este trabajo.
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