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Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-59 43 Identidad y compensación en el nacionalismo cultural alemán en la época de la Republica de Weimar Héctor del Estal Sánchez1 Recibido: 10 de enero de 2018 / Aceptado: 09 de octubre de 2018 Resumen. Bajo el signo de 1918 se produjo en Alemania una revitalización compensatoria del nacionalismo cultural heredero del fenómeno de la recepción de Schopenhauer a mediados del siglo xix que, mediante la identificación de un enemigo interno (el judaísmo), trató de dar respuesta a una crisis de identidad. En este trabajo estudiamos esta hipótesis a través del análisis de una polémica que se dio en torno a la Schopenhauer-Gesellschaft a raíz del panfleto de Maria Groener Schopenhauer und die Juden (1920). Palabras clave: Schopenhauer; nacionalismo cultural; pesimismo; compensación; antisemitismo; República de Weimar. [en] Identity and Compensation in German Cultural Nationalism in the era of the Weimar Republic Abstract. In 1918, Germany was experiencing a counterbalancing revitalisation of cultural nationalism, successor of Schopenhauer’s reception phenomenom from the mid-nineteenth century that tried to respond to an identity crisis through the identification of an internal enemy (Judaism). In this paper, we test this hypothesis through the analysis of the controversy around Schopenhauer-Gesellschaft resulting from Maria Groener’s pamphlet Schopenhauer und die Juden (1920). Keywords: Schopenhauer; cultural nationalism; pessimism; compensation; antisemitism; Weimar Republic. Sumario: 1. Una polémica en el seno de la Schopenhauer-Gesellschaft en torno al significado de Schopenhauer para la cultura alemana de los años 20; 2. El nacionalismo cultural como movimiento compensatorio: El pesimismo de Schopenhauer y las sombras de 1848; 3. La construcción de la identidad y la dinámica amigo-enemigo: Eduard von Hartmann bajo la luz de 1871; 4. Nacionalismo cultural en clave antisemita: Maria Groener y la lectura racista de Schopenhauer después de la Primera Guerra Mundial; 5. Conclusión; 6. Referencias bibliográficas. Cómo citar: Estal Sánchez, H. del (2019): “Identidad y compensación en el nacionalismo cultural alemán en la época de la Republica de Weimar”, en Revista de Filosofía 44 (1), 43-59. 1 Universidad de Salamanca [email protected] Revista de Filosofía ISSN: 0034-8244 http://dx.doi.org/10.5209/RESF.64270 ARTÍCULOS
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-5944 1. Una polémica en el seno de la Schopenhauer-Gesellschaft en torno al significado de Schopenhauer para la cultura alemana de los años 20 La Schopenhauer-Gesellschaft [Sociedad-Schopenhauer]2 fue fundada en 1911 por Paul Deussen, archiconocido intérprete de la filosofía schopenhaueriana e indólogo. El objetivo fundamental de la sociedad fijado por él y sus colaboradores, Josef Kohler3 y Arthur von Gwinner4, era fomentar mediante la divulgación y propagación del pensamiento de Schopenhauer un «estudio científico de la metafísica» que alejase la «superstición y el materialismo vulgar» del «espíritu del país»5. Sin embargo, si se quería cumplir este cometido –afirmaba Deussen en Wie ich zu Schopenhauer kam [Cómo llegué a Schopenhauer] (1911)– la SG no debía ser un órgano «que sirv[iese] para [realizar] una propaganda unilateral [de la filosofía de Schopenhauer], sino […] para buscar mediante el intercambio general de ideas un entendimiento sobre los problemas que la doctrina de Schopenhauer ha planteado al espíritu humano» (Deussen 1911, p. 18). Esto debía hacerse, además, respetando la pluralidad de las opiniones que sus colaboradores pudiesen aportar: «La libertad espiritual ante todas las tradiciones que el genio de Schopenhauer ha difundido en círculos cada vez más y más amplios de nuestra patria debe darse a conocer también en las contribuciones a nuestros anuarios» (Deussen 1911, p. 19). Con ello se pone de manifiesto que la SG estuvo atravesada en sus primeros años por el espíritu liberal de Deussen respecto a las cuestiones científicas: por una parte, en lo referente al contenido del Schopenhauer-Jahrbuch [Anuario-Schopenhauer]6, se estableció que éste no estaría restringido únicamente a trabajos de índole científica, sino que también abriría sus puertas a contribuciones artístico-literarias; y por otra parte, en lo que respecta a la dirección filosófica del mismo, Deussen alentaba a una continuación de la senda de Schopenhauer yendo más allá de él. En este último sentido, afirmaba: Kant y Schopenhauer son y siguen siendo nuestros maestros, pero no en el sentido de que juremos lealtad a sus palabras, sino en la medida en que a ambos les reconocemos, en un sentido amplio, lo que Schopenhauer dijera de Kant: que la niebla que estaba ante nosotros antes de ellos se ha disipado [y], por lo tanto, ahora nosotros consideramos a la naturaleza misma, tanto la interior como la exterior, como nuestra maestra; y no somos ya propensos a tomar más sus revelaciones con los prejuicios de un espíritu turbado [que es incapaz de ver con claridad] (Deussen 1911, p. 19). Este espíritu liberal en lo científico permeó en la actitud que bajo su dirección mantuvo la SG ante los problemas político-sociales de su tiempo; y también salió a relucir en los años de la Primera Guerra Mundial, durante los cuales la SG mantuvo una actitud internacionalista y pacifista alejada tanto de los sentimientos anti2 A partir de ahora, SG. 3 Josef Kohler (1849-1919) fue un jurista y profesor en las Universidades de Wurzburg y Berlín que participó muy activamente en la fundación de la SG. 4 El banquero Arthur von Gwinner (1856-1931), hijo de Wilhelm von Gwinner (el famoso biógrafo y amigo de Arthur Schopenhauer) fue también uno de los colaboradores de Deussen en la fundación de la SG. 5 Cfr. Hansert (2010), pp. 31 y s 6 A partir de ahora, SJb.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-59 45 franceses o anti-ingleses como de las expresiones de exaltación ultranacionalista7. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Deussen, las consecuencias derivadas del final de la Gran Guerra también tuvieron su eco dentro de la SG y desembocaron en la década de los 20 en lo que terminó por denominarse «el caso Groener»8. La controversia que este «caso» generó entonces había encontrado ya en los años anteriores el germen que daría lugar a su expresión: en 1914 y en 1918 un grupo de miembros de la SG exigió una mayor rigurosidad científica para las contribuciones al SJb reclamando así una «profesionalización» de la actividad editorial de la SG. Maria Groener9 aprovechó este ambiente para atacar por escrito a la SG y en 1916, en una reseña del cuarto número del SJb publicada en Archiv für die Geschichte der Philosophie [Archivo para la historia de la filosofía], se rebelaba contra el espíritu fundacional de Deussen proponiendo un nuevo motto para guiar a los miembros de la sociedad schopenhaueriana: «No [ir] más allá de él [de Schopenhauer], sino [profundizar] más en él» (Groener 1916, p. 143). Lo que se escondía realmente bajo esta llamada de atención a los miembros de la SG no se dejaría ver con algo más de claridad hasta 1918, cuando Groener sacó a la luz un panfleto titulado An die Mitglieder der Schopenhauer-Gesellschaft [A los miembros de la Sociedad-Schopenhauer]. En él Groener insistía en la necesidad de elevar los estándares científicos del SJb, criticaba la abundancia de contribuciones «diletantes» en él, atacaba a sus autores –los cuales eran en su mayoría o bien judíos o bien demócratas convencidos– y proponía restringir el número de contribuciones al anuario de la sociedad. Hacia el final del texto volvía a enfrentarse al espíritu de Deussen afirmando: Sí, soy ortodoxa, pero ortodoxa en legítima defensa, no por principio. […] ¡Soy ortodoxa en legítima defensa porque en nuestra sociedad [la SG], en las raíces de nuestro árbol frutal, ha aparecido algo de podredumbre! Una podredumbre radical que descompone la fuerza vital e impide la posibilidad de toda efectividad [en la sociedad] (citado según Ciracì 2011a, p. 177). El árbol cuyos frutos tendrían que ser la «fuerza vital [Lebenskraft]» y la «posibilidad de efectividad [Wirkungsmöglichkeit]» de los que habla Groener no es otro aquí que el nacionalismo alemán; y sus raíces, el pensamiento de Schopenhauer, el cual estaba siendo tergiversado –según su opinión– por los intentos de ir más allá de él. La propuesta final de Groener, en la que se prefiguraría la idea que está detrás del texto detonante de la polémica, era expresada con estas palabras: «Schopenhauer en su extensión –como esperanza para los que sufren; Schopenhauer en su altitud –como filosofía rectora de la universidad del porvenir» (citado según Ciracì 2011b, p. 44). Aquella exigencia de una mayor profundidad en el estudio de la filosofía schopenhaueriana ocultaba detrás de sí, como se demostraría más tarde, una lectura racista de la teoría schopenhaueriana del genio en la que las consideraciones raciales 7 Cfr. Cirarcì (2011b), p. 32. 8 Cfr. Ibid., p. 59. 9 La cofundadora de la Neue Deutsche Schopenhauer-Gesellschaft, Maria Freyburger (Groener) (1882-1937), fue una discípula del schopenhaueriano Gustav Wagner y una de las primeras colaboradoras de la SchopenhauerGesellschaft fundada por Deussen. Maria Freyburger nació en una familia acomodada de Innsbruck y contrajo matrimonio con Alfred Groener, jefe del Banco Ruso-Chino en San Francisco. Tras la muerte de éste, se convirtió en profesora de enseñanza superior en Karlsruhe.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-5946 y antisemitas se entremezclaban con una visión jerárquica de la actividad intelectual tanto dentro como fuera de la SG10. Enarbolando estas ideas, Groener y Johann Emil Weber11 consiguieron reunir un grupo de miembros afines que se denominó a sí mismo el «partido reformador [Reformpartei]» de la SG. Esta división interna de la sociedad terminó por materializarse en 1920, un año después de la muerte de Deussen, con la aparición en la editorial Deutscher Volksverlag12 de otro panfleto de Maria Groener titulado Schopenhauer und die Juden [Schopenhauer y los judíos]. El contenido del texto, claramente racista y ultranacionalista, ponía en claro lo que en los anteriores escritos solo se insinuaba: lo que estaba detrás de las críticas a la falta de rigor científico del SJb era en realidad el antisemitismo. Éste se manifestaba ahora sin ningún tapujo en la idea fundamental del panfleto: Groener sostenía que la SG se había «judaizado» poniendo en peligro no solo la filosofía de Schopenhauer, sino también la «germanidad». La editorial envió propaganda del libro a todos los miembros de la SG y la reacción de ésta no tardó en producirse: en mayo de 1920 una circular interna de la sociedad se posicionaba oficialmente en disconformidad con el texto de Groener y recordaba a sus miembros que la SG tenía un perfil estrictamente científico alejado, en todo caso, de las posiciones políticas de partido. La preocupación en el seno de la sociedad por la publicación de Groener se puede apreciar en una carta de Hans Zint13 dirigida a Franz Mockrauer14 en la que expresaba lo siguiente: «Respecto al libro, ahora veo que las cosas son más graves de lo que se evidenciaba en la propaganda. […] Schopenhauer es interpretado […] como un racista de la peor calaña y, más de una vez, de un modo totalmente distorsionado» (citado según Ciracì 2011b, pp. 54 y s.). La paciencia de la SG respecto al «caso Groener» se vio colmada finalmente ese mismo año, cuando Johann Emil Weber publicó otro panfleto titulado Wie Lange noch? (Quousque tandem?) Eine Programmschrift zur Neuordnung der Schopenhauer-Gesellschaft [¿Hasta cuándo? (Quosque tandem?) Un escrito programático para la reorganización de la Sociedad-Schopenhauer] en el que, reproduciendo las opiniones de Groener, se quejaba de que la dirección de la SG no se mostrase favorable a la interpretación racista de Schopenhauer y de que aceptase entre sus miembros a no-alemanes15. La SG decidió entonces expulsar tanto a Maria Groener como a Emil Weber. El resultado inmediato de esta polémica fue la fundación en 1920, por parte de los dos miembros expulsados, de la Neue Deutsche Schopenhauer-Gesellschaft [Nueva 10 Cfr. Ciracì (2011b), p. 44. Las últimas consecuencias de esta interpretación de Groener se pondrían de manifiesto precisamente en el cuarto apartado del panfleto Schopenhauer y los judíos (1920), titulado Los judíos en su producción intelectual, en el que a través de un pseudoanálisis de los escritos de Frauenstädt los prejuicios antisemitas y raciales son el hilo argumentativo para una supuesta demostración filosófica y científica de la inferioridad intelectual de los judíos (cfr. Groener 1920, pp. 27-38). 11 El periodista Johann Emil Weber (¿-?), primo de Maria Groener, fue uno de los primeros miembros de la Schopenhauer-Gesellschaft y cofundador, con aquella, de la Neue Deutsche Schopenhauer-Gesellschaft. 12 Deutscher Volksverlag fue fundada 1919 en München con una línea estrictamente antisemita. Esta editorial sería la responsable de sacar a la luz, entre otros textos de la misma índole, el semanario antisemita de Alfred Rosenberg Der Weltkampf y distintas ediciones de los discursos de Adolf Hitler. 13 Hans Zint (1882-1945), jurista de formación, fue editor del SJb en 1926 y presidente de la SG entre 1924 y 1936. 14 Franz Mockrauer (1889-1962) fue un pedagogo y periodista que estuvo al cargo de la dirección de la SG entre 1920 y 1924. 15 Cfr. Ciracì (2011b), pp. 56-59.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-59 47 Sociedad-Schopenhauer Alemana]16. El objetivo y sentido de la misma era claro: llevar a cabo un estudio de Schopenhauer desde el punto de vista de la völkische Bewegung 17. Dentro de este movimiento la NDSG encontró respaldo en periódicos como el Neues Leben, el Mücke-Bundes o los Deutschvölkische Monatshefte, los cuales publicaron números especiales en los que la NDSG desarrolló su actividad; aunque el caso más significativo fue, sin duda, el de Deutsche Freiheit. Este semanario, editado bajo el auspicio del NSDAP –fundado también en 1920– sacó a la luz un número monográfico dedicado a la nueva sociedad schopenhaueriana con el título Schopenhauer-Heft [Cuaderno-Schopenhauer] (1920). En él, Groener y Weber volvían a cargar contra la antigua SG, a la que acusaban de haber «desschopenhauerianizado a Schopenhauer», y manifestaban que la tarea de la NDSG era devolver a este filósofo su papel como verdadero educador de los alemanes. La empresa ideológica proyectada por la NDSG culminó con la publicación de Gründungsbuch der Neuen Deutschen Schopenhauer-Gesellschaft [Libro fundacional de la Nueva Sociedad-Schopenhauer Alemana] (1921) y de Werktstattbuch der Neuen Deutschen Schopenhauer-Gesellschaft [Actas de trabajo de la Nueva SociedadSchopenhauer Alemana] (1923), en los que se intentó sin éxito relegar a un segundo plano a la SG. Finalmente, en 1937 –un año después de la muerte de Groener– Emil Weber se vio obligado a disolver la sociedad debido a problemas de índole financiera. El final de la NDSG puso de manifiesto que esta sociedad –la cual apenas alcanzó el número de 50 afiliados18– no tuvo éxito en su proyecto de convertir a Schopenhauer en el padre ideológico oficial del movimiento nazi19 ni siquiera en los años del auge del mismo y a pesar de intentos tan claros como el del Schopenhauer-Heft de 1920. Aclarado el contexto de esta polémica, a continuación someteremos a análisis el panfleto que la desató: Schopenhauer und die Juden (1920). Tratar este texto es sin duda problemático, pero lo que aquí nos atañe es determinar si la expresión que en él encuentran el antisemitismo y el nacionalismo cultural alemán son únicamente un caso de manipulación ideológica o si, por el contrario, son también la herencia de un movimiento compensatorio identitario cuyas raíces puedan rastrearse, precisamente, hasta el éxito de la filosofía de Schopenhauer a mediados del siglo xix. Para probar esta hipótesis mostraremos cómo el éxito de Schopenhauer supuso, tras la revolución frustrada de 1848, un movimiento compensatorio realizado por la burguesía alemana, del cual Eduard von Hartmann fue su continuador directo; y que finalmente, después de 1918, cristaliza de nuevo en los planteamientos antisemitas de Groener. 2. El nacionalismo cultural como movimiento compensatorio: El pesimismo de Schopenhauer y las sombras de 1848 El nacionalismo cultural del que la concepción racista y antisemita de Maria Groener es en parte heredero hunde sus raíces y tiene su origen en el éxito de la propia filosofía de Arthur Schopenhauer a mediados del siglo xix: el fracaso de la revolución liberal 16 A partir de ahora, NDSG. 17 Optamos aquí por mantener el término alemán, pues la expresión castellana movimiento popular no expresa adecuadamente el significado de esta rama de la llamada revolución conservadora, cuya dirección política siempre orbita en torno a los conceptos de raza y pueblo. (Cfr. Mohler 1989, pp. 131-138). 18 Cfr. Ciracì (2011a), p. 183. 19 Cfr. Ciracì (2011b), pp. 65 y s; Hansert (2010), p. 116.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-5948 de 1848 y la consiguiente “renuncia” a la filosofía hegeliana transformaron a Arthur Schopenhauer en el filósofo “oficial” de la burguesía alemana. Esta adopción del pesimismo schopenhaueriano como nueva forma de identidad burguesa resultó ser en última instancia un movimiento compensatorio de la Bildungsbürgertum20 ante la frustración política21. La filosofía hegeliana había fallado en su predicción de la progresiva realización de la Razón en la historia y también había incumplido su promesa de una “revolución sin revolución”: en vez de la realización paulatina de la libertad a través del Estado, el resultado con el que se saldó el año 1848 fue el afianzamiento de la Restauración. El nacionalismo alemán liberal y constitucionalista, el cual había sido el espíritu vivificador de las aspiraciones políticas burguesas desde las guerras de liberación contra los franceses a principios del siglo xix, vio todas sus expectativas defraudadas por el desarrollo de los acontecimientos históricos22. El alivio para la frustración derivada de las aspiraciones políticas insatisfechas y para la resultante “crisis de identidad” de aquel nacionalismo lo encontró la Bildungsbürgertum en el espíritu pesimista de la filosofía de Schopenhauer: la burguesía alemana vio en él una explicación metafísica para el fracaso de la Revolución de Marzo y, al mismo tiempo, una justificación para abandonar cualquier empresa similar. En definitiva, el pesimismo fue una descarga y una compensación. Las palabras de John Oxenford en Iconoclasm of German Philosophy [La iconoclasia de la filosofía alemana] (1853) –sin duda, uno de los textos fundamentales que propiciaron el éxito popular de Schopenhauer– resultan especialmente esclarecedoras a este respecto: Todo lo que una mente liberal aguarda con esperanza, si no con confianza –la extensión de los derechos políticos, la promoción de la educación, el hermanamiento de las naciones, el descubrimiento de nuevos métodos para controlar la testaruda naturaleza– debe ser abandonado como un sueño banal si alguna vez se acepta la doctrina de Schopenhauer. En una palabra: es un “pesimista” confeso. Lo es en su resultado sumario: que este es el peor de todos los mundos posibles, así que tampoco es susceptible de mejora; que lo mejor que podemos hacer es deshacernos de él totalmente […]. (Oxenford 1853, p. 394). Esto fue precisamente lo que la burguesía alemana abandonó. Una buena parte de la Bildungsbürgertum aceptó el siguiente reproche de Schopenhauer: «[…] el Miguel alemán se ha dejado convencer […] de que tiene que vestir un frac inglés […] y ahora tiene un aspecto bastante ridículo con sus torpes maneras y su desmañado ser» (Schopenhauer (2009b), p. 274). ¿Cuál era este frac con el que los alemanes habían tratado, sin éxito, vestirse? Las formas de monarquía constitucional. Respecto a éstas, el filósofo del pesimismo advierte de lo siguiente a aquella burguesía decepcionada: Estas formas, que han nacido del carácter y las circunstancias ingleses y suponen ambos, son acordes y naturales al pueblo inglés: pero también es natural al pueblo alemán estar dividido en muchos linajes sometidos a otros tantos príncipes […], con un emperador por 20 La Bildungsbürgertum, entendida en términos sociológicos, estaría constituida por la burguesía alemana más o menos ilustrada del siglo xix. 21 Cfr. Löwith (2008), pp. 239 y s.; Lukács (1959), pp. 167-169; Eder (2003), p. 135; Lauxtermann (2000), pp. 231-234. 22 Cfr. Schulze (2011), pp. 101-104.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-59 49 encima de todos que mantiene la paz y representa la unidad del Imperio ante el exterior; porque eso ha nacido de su carácter y sus circunstancias. (Schopenhauer 2009b, p. 273). El nacionalismo alemán no podía seguir los derroteros del constitucionalismo ni los de las aspiraciones políticas liberales. El éxito de la filosofía de Schopenhauer supuso el abandono de la confianza en la historia heredera de la Ilustración y la asunción resignada, en su lugar, de un destino trágico con el cual la burguesía alemana aceptaba los resultados prácticos del pesimismo. Así, el fracaso del nacionalismo liberal y constitucionalista, basado en una identidad burguesa de naturaleza política, fue compensado con un nacionalismo cultural caracterizado por un pesimismo en el que la Bildungsbürgertum encontraba una nueva forma de identidad alejada de los ideales políticos23. 3. La construcción de la identidad y la dinámica amigo-enemigo: Eduard von Hartmann bajo la luz de 1871 La cristalización de la identidad trágica burguesa como carácter nacional alemán, así como también la de sus consecuencias prácticas y políticas (la aceptación incondicional de un destino igualmente trágico), se llevó a cabo gracias a un heredero de Schopenhauer: Eduard von Hartmann. Este autor –casi olvidado por completo en la actualidad– fue sin duda el filósofo más exitoso del último tercio del siglo xix en Alemania24; y en su obra capital, Philosophie des Ubewußten [Filosofía del inconsciente] (1869), pero sobre todo en Phänomenologie des sittlichen Bewusstsein [Fenomenología de la conciencia moral] (1878) fue donde se construyó de un modo sistemático el nacionalismo cultural alemán heredero directo de la recepción de Schopenhauer y su pesimismo. Lo que el éxito de Schopenhauer significó para la burguesía alemana, ésta lo encontró justificado científicamente en los trabajos del filósofo del inconsciente. La filosofía de von Hartmann puede entenderse, a grandes rasgos, como una ampliación, sistematización y perfeccionamiento científicos de las intuiciones fundamentales de la filosofía schopenhaueriana: para él, en el fondo de la realidad no descansaba una voluntad irracional, sino un todopoderoso inconsciente nacido de un impulso volitivo ciego y originario del cual aquel debía liberarse mediante la adquisición de una mayor consciencia a lo largo de la historia. En esta suerte de panteísmo del inconsciente se aunaban, como dos caras de una misma moneda, un pesimismo eudemonológico y un optimismo evolucionista: la felicidad resultaba imposible por principio25, mas la progresiva adquisición de la conciencia de esta imposibilidad era, precisamente, el medio de la salvación universal y el fin último de la existencia fijado por el inconsciente26. Bajo esta concepción, la filosofía hartmanniana construyó el nacionalismo cultural alemán como la triple identidad entre cultura-pesimismo-Reich e introdujo en su seno la dinámica amigo-enemigo. 23 Cfr. Eder (2003), p. 136. 24 Cfr. Beiser (2016), p. 122-126; Heymons (1882), pp. 60 y s. 25 Cfr. von Hartmann (1873), pp. 665-669, 712 y 794. 26 Cfr. Ibid. pp. 749, 755 y s., y 763.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-5950 El optimismo evolucionista de von Hartmann exigía necesariamente aquel pesimismo eudemonológico: el darwinismo, según von Hartmann, había mostrado que la evolución sólo era posible mediante la lucha por la existencia, es decir, había confirmado científicamente que el camino hacia el fin último de la naturaleza, fijado por el inconsciente, estaba marcado por el sufrimiento y era imposible sin él. Aquel fin último de toda la existencia, para el cual –según von Hartmann– el darwinismo también daba suficientes pruebas científicas, no era otro que el desarrollo de la cultura humana, la elevación de la conciencia27: la evolución de la especie, en el caso del ser humano, es entendida por Eduard von Hartmann como desarrollo y progreso de la cultura, el fruto más elevado de sus capacidades biológicas. Esta evolución, aunque cultural, se regía para el filósofo del inconsciente por las mismas leyes y mecanismos que la evolución de las especies animales: una lucha por la existencia en la que la muerte de millones por la guerra, la miseria, el crimen o la injusticia, es para la providencia del inconsciente únicamente «la almajara, el abono de la cultura» (von Hartmann s.f., p. 526). Así, von Hartmann entiende que la primera condición necesaria para el desarrollo cultural es la desigualdad social, ya que «desde un punto de vista evolucionista la desigualdad o diferenciación creciente de la organización social es la condición sin la cual la cultura es impensable» (von Hartmann s.f., p. 540 y s.). Junto a esta condición necesaria para la existencia de una aristocracia espiritual que, liberada de la carga de la preocupación por la existencia, desarrolle la cultura, von Hartmann establece los medios por los que ésta debe desarrollarse: por una parte, guerra y colonización, pues son «el medio principal de la lucha de razas [Racenkampfes], es decir, de la selección reproductiva de la humanidad» (von Hartmann s.f., p. 534); y por otra, la competencia económica entre individuos, grupos mercantiles y pueblos, ya que ésta, a pesar de la miseria que conlleva, es «el móvil más poderoso para el esfuerzo más potenciado de la dedicación y de la inteligencia» (von Hartmann s.f., p. 538). El optimismo evolucionista de Eduard von Hartmann resultaba ser, en el fondo, un pesimismo potenciado: la aceptación del darwinismo social y del destino trágico. Y, en última instancia, suponía la identificación entre cultura y pesimismo. Ahora bien, ¿cómo se llega a identificar estos dos elementos con el Segundo Reich? La dinámica amigo-enemigo que Eduard von Hartmann introduce en su concepción de la cultura es la que hizo de su filosofía un espejo legitimador del Reich bismarckiano: si el ser humano se ve siempre obligado a elegir entre «la promoción de la felicidad a costa del desarrollo cultural o la promoción del desarrollo cultural a costa de la felicidad humana» (von Hartmann s.f., p. 521), entonces quien se decante por la primera alternativa será para von Hartmann un enemigo de la cultura. Bajo esta óptica, von Hartmann rescata a finales de los años 70 del siglo xix el término Kulturkampf y lo erige como deber moral del ser humano: «En última instancia, la moralidad es la lucha cultural [Culturkampf], es decir, significa luchar y combatir por el sostenimiento y elevación de la cultura. […] Todos estamos llamados a tomar partido en esta lucha» (von Hartmann s.f., p. 533). Entre estos enemigos de la cultura, von Hartmann sitúa el liberalismo utilitarista, el jesuitismo y la socialdemocracia; los cuales buscan aumentar la felicidad general luchando contra el orden social y estatal establecido (el Reich de Bismarck)28. Para von Hartmann, con ello solo se 27 Cfr. von Hartmann (1873), p. 642.; von Hartmann (s.f.), pp. 522-526. 28 Cfr. von Hartmann (s.f.), pp. 516-518; Beiser (2016), p. 161.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-59 51 conseguiría una animalización y estupidización del ser humano que trae nefastas consecuencias para el desarrollo de la cultura: para el filósofo del inconsciente, las exigencias de igualdad demandadas por estos “enemigos” de la cultura no son más que una justificación de la mediocridad. Teniendo en cuenta los supuestos teóricos de la filosofía de Eduard von Hartmann y el asombroso éxito editorial del que disfrutó este autor a finales del xix, no resulta difícil comprender cómo la burguesía alemana abrazó esta triple identificación constitutiva del nacionalismo cultural alemán: descargados de historia pero colmados de destino trágico, los burgueses alemanes más o menos conservadores pudieron verse a sí mismos como los Kulturkämpfer [luchadores de la cultura] hartmannianos que debían proteger, fomentar y desarrollar esa cultura, aun a costa del sufrimiento –también del propio. Por ello no consideramos desatinado afirmar que la filosofía de von Hartmann fue el “humus cultural” en el que afloró el entusiasmo con el que se aplaudió el comienzo de la Primera Guerra Mundial como un suceso histórico necesario y casi escatológico: el pesimismo, transformado en destino trágico, hizo de la certeza y de la necesidad moral del sufrimiento una suerte de pulsión colectiva de muerte; y de la Gran Guerra, un acontecimiento que venía a purgar y depurar la cultura. 4. Nacionalismo cultural en clave antisemita: Maria Groener y la lectura racista de Schopenhauer después de la Primera Guerra Mundial La derrota alemana en la Gran Guerra, así como la fragilidad y el estado volátil de la República de Weimar fueron, sin duda, la ocasión de reeditar o revivificar el motivo compensatorio que tras la decepción postrevolucionaria de 1848 había llevado a la burguesía alemana a abrazar el pesimismo de Schopenhauer como su “filosofía oficial”. El modelo de von Hartmann y sus estándares no eran ya en modo alguno apropiados para el resultado final de 1918: ¿cómo mantener ese nacionalismo cultural, la Kultur en un sentido estrictamente hartmanniano, después del desastre? El retorno a la filosofía de Schopenhauer por parte de ultranacionalistas como Groener no parece casual, ya que el sabio de Frankfurt aparece en los primeros años de la República de Weimar del mismo modo que lo hizo en 1848: en una situación de crisis de identidad alemana. Entonces aquella crisis era la basada en un nacionalismo liberal constitucional; ahora, la apoyada en un nacionalismo cultural en clave imperialista. Con la lectura racista del filósofo del pesimismo realizada en Schopenhauer und die Juden (1920), Groener trataba de acreditar de nuevo, a pesar del desastre de la derrota en la Primera Guerra Mundial, la viabilidad un nacionalismo basado en la idea de Kultur y su identidad con el pesimismo. El movimiento compensatorio realizado por Groener consistía en desplazar del exterior al interior aquello que ponía en cuestión el nacionalismo cultural alemán: no la derrota ante las potencias extranjeras, sino un enemigo interno, el judaísmo, era lo que amenazaba la identidad alemana; y lo hacía –en palabras de la autora– envenenando la «germanidad», su carácter trágico y pesimista. En este juego de compensación, identificación del enemigo y construcción de la propia identidad es donde se dan cita, por una parte, la herencia de ese nacionalismo cultural que tiene su origen en la recepción de Schopenhauer y, por otra, la manipulación ideológica racista y antisemita.
Estal Sánchez, H. del. Revista de Filosofía. 44 (1) 2019: 43-5958 judaísmo, Schopenhauer nunca se expresó en los términos «psicofisiognómicos» en los que lo hizo Groener, propios –en palabras de Poliakov– de una «filosofía veterinaria»52 que se presenta en el panfleto de la autora antisemita como un oscuro presagio, ya en los años veinte, de la barbarie del nazismo. 6. Referencias bibliográficas Beiser, F. C. (2016): Weltschmerz. Pessimism in German Philosophy, Oxford, Oxford University Press. Ciracì, F. (2011a): «Die Neue Deutsche Schopenhauer-Gesellschaft in der Zwanzigerund Dreißigerjahren», en Schopenhauer-Jahrbuch, 92, 2011, pp. 170-191. Ciracì, F. (2011b): In lota per Schopenhauer. La Schopenhauer-Gesellschaft tra ricerca filosófica e manipolacione ideologica 1911-1948, Pisa, Pensa Multimedia. Deussen, P. (1911): «Wie ich zu Schopenhauer kam», en Schopenhauer-Jahrbuch, 1, pp. 13-18. Eder, J. (2003): «Schopenhauer-Rezeption nach 1848», en Bunyan, A. y Koopmann, H. (Eds.): Kulturkritik, Erinnerungskunst und Utopie nach 1848. Deutsche Literatur und Kultur von Nachmärz bis zur Gründerzeit in europäischer Perspektive II, Bielefeld, Aisthesis Verlag, pp. 133-148. Groener, M. (1916): «Die vierte Jahrbuch der Schopenhauer Gesellschaft», en: Archiv für Geschichte der Philosophie, 29/2, pp. 133-143. Groener, M. (1920): Schopenhauer und die Juden, München, Deutsche Volksverlag. Hansert, A. (2010): Schopenhauer im 20. Jahrhundert, Böhlau Verlag, Wien-Köln-Weimar. von Hartmann, E. (s.f.): «Das sittliche Bewusstsein. Eine Entwickelung seiner mannigfaltigen Gestalten in ihrem inneren Zusamenhange mit besonderer Rücksicht auf brennende sociale und kirchliche Fragen der Gegenwart. Zweite, durchgesehene Auflage», en von Hartmann, E.: Eduard von Hartmann’s Ausgewälte Werke. Bd. 2, Leipzig, Wilhelm Friedrich. von Hartmann, E. (1873): Philosophie des Ubewußten, Berlín, Carl Duncker’s Verlag. Heymons, C. (1880): Eduad von Hartmann. Erinnerungen aus den Jahren 1868-1881, Berlín, Carl Duncker’s Verlag. Horkheimer, M. (1989): «Schopenhauer y la sociedad», en Adorno, T. y Horkheimer, M.: Sociológica, Madrid, Taurus, pp. 119-129. Lauxtermann, P. F. H. (2000): Schopenhauer’s Broken World View. Colours and Ethics between Kant and Goethe, Dordrecht, Springer Science+Business Media. Löwith, K. (2008): De Hegel a Nietzsche. La quiebra revolucionaria del pensamiento en el siglo xix, Buenos Aires, Katz Editores. Lukács, G. (1959): El asalto a la Razón. La trayectoria del irracionalismo desde Schelling hasta Hitler, México-Buenos Aires, F.C.E. Mohler, A. (1989): Die Konservative Revolution in Deutschland. 1918-1932. Ein Handbuch, Dramstadt, Wissenschaftliche Buchgesellshaft. Oxenford, J. (1853): «Iconoclasm in German Philosophy», en The Westminster Review, 3, pp. 388-407. Philonlenko, A. (1989): Schopenhauer: una filosofía de la tragedia, Madrid, Anthropos. Poliakov, L. (1981): Historia del antisemitismo. La Europa suicida: 1870-1933, trad. Josep Elias, Barcelona, Muchnik Editores. 52 Cfr. Poliakov (1981), p. 28.
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