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Recensiones y crónicas científicas

Arrizabalaga, Álvaro,Saladié Ballesté, Palmira,Guilaine, Jean,Bueno Ramírez, Primitiva,Lillios, Katina T.,Perea, Alicia,Jover Maestre, Francisco Javier,Mayoral Herrera, Victorino,Armada, Xosé-Lois,Valenzuela-Lamas, Silvia,Corpas, Nekbet,Castillo-Mena, Al

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Mario Menéndez. Prehistoria de la península ibérica. El progreso de la cognición, el mestizaje y las desigualdades durante más de un millón de años. Alianza Editorial. Madrid, 2019, 304 pp. ISBN: 978-84-9181-602-7. El autor, catedrático de Prehistoria por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), tiene una larga experiencia como investigador y docente. Su actividad arqueológica más reciente se centra en los grupos paleolíticos de la región cantábrica. En el breve apartado crítico anotaremos que el espacio reservado a la Prehistoria portuguesa (el arte parietal exterior, los concheros mesolíticos, el Calcolítico) resulta quizás algo inferior al que debería. El primer contacto con un texto se establece a través del título, aunando en este caso una etiqueta primaria clásica, con un subtítulo que anuncia una mirada actualizada de la materia. El diseño del índice vuelve a parecer convencional, pero el contenido del texto dista mucho de ello. El reto de escribir un manual sobre una materia tan extensa, en menos de 300 páginas, resulta colosal. Por motivos de extensión, no es posible un trabajo enciclopédico que acumule los datos actualizados de los diferentes periodos de la Prehistoria. Las señas de identidad de nuestra disciplina, con su tecnificación creciente y la insoslayable contribución de la Genética, la Geocronología, los análisis paleoambientales o la Arqueometría, dificultan el disponer de una visión a la vez global y actualizada. La producción ingente de artículos y monografías, de lectura inalcanzable, obliga a un gran esfuerzo por filtrar las referencias más pertinentes. Entre los éxitos reseñables de este trabajo mencionaremos su carácter comprometido con los valores que hoy trasmite la Prehistoria: la conexión con otros primates complejos, el carácter cíclico del cambio climático, los mecanismos adaptativos a esta naturaleza mutante, el progreso de la cultura en su acepción más extendida, el papel de las migraciones en la Prehistoria, el mestizaje y la hibridación como constante evolutiva, la construcción de la complejidad social a través del cambio económico y del engrandecimiento de las desigualdades, de género y de clase. En definitiva, se trata de una obra sintética y a la vez completa, actualizada, interdisciplinar y comprometida, mucho más que un manual para universitarios. Este texto está articulado muy pedagógicamente, en un formato similar al que dispondría un programa de una asignatura universitaria homónima. El capítulo introductorio agrupa unos contenidos generales (Historiografía, medioambiente y cronología), en los que resulta especialmente meritoria la capacidad de síntesis del autor. Sin pretender apabullar al lector con yacimientos, fechas y datos innumerables, se seleccionan deliberadamente los hitos que merecen un desarrollo algo más extenso, aunque siempre asumible, incluso en términos literarios. En efecto, este libro puede ser leído sin dificultad por cualquier persona, con independencia de sus conocimientos previos de Prehistoria. El autor no rehúsa el cuerpo a cuerpo cuando hay que hacer referencia a alguna controversia, como la validación del Antropoceno. El ánimo desmitificador con que se aborda la reconstrucción de la Prehistoria proporciona citas memorables, como cuando se indica el carácter de constructo artificial de las divisiones de la Prehistoria: “Es una forma de falsificación histórica útil y consentida que nos permite saber de qué estamos hablando en cada momento”. El capítulo 2 se dedica al poblamiento humano de la península ibérica durante el Paleolítico inferior. Este periodo ocupa prácticamente toda la Prehistoria, pero evidencia el registro más irregular y con mayores hiatos. Además, dos áreas de relevancia continental (Guadix-Baza y Atapuerca) desequilibran el discurso de este periodo. A pesar de las dificultades para resolver de modo sintético este capítulo, en poco más de veinte páginas se precisan los principales depósitos, su cronología y secuencia, el desarrollo filético de nuestro género e incluso, lo poco apuntado sobre el mundo simbólico de las especies humanas anteriores a los neandertales. El capítulo 3 está dedicado a esta especie que nos precedió en la península. La investigación peninsular, reactivada en torno al debate de la transición del Paleolítico medio y superior, ha contribuido con vigor al pensamiento europeo durante las tres pasadas décadas (capítulo 3 y el inicio del referido al Paleolítico superior). En ambos capítulos, para los que la información disponible es copiosa, el autor se ha empleado a fondo en la selección de los contenidos más pertinentes. Es posible discrepar sobre algunas de estas elecciones, pero el resultado de estos capítulos es una síntesis excelente y actualizada. Como en anteriores apartados, a las habituales indicaciones de sistemática, cronología, cultura material y secuencias más relevantes se unen consideraciones sobre el comportamiento económico y cultural de estas bandas de cazadores-recolectores. Quizás hubiera sido preferible disponer a continuación el capítulo referido al simbolismo y el arte durante el Paleolítico, a fin de no interrumpir el relato. Sin embargo, en el capítulo 5 se han intercalado los contenidos referidos a los últimos cazadores-recolectores del Mesolítico peninsular. A lo largo del Mesolítico, el discurso cobra un carácter TRABAJOS DE PREHISTORIA 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 RECENSIONES Y CRÓNICAS CIENTÍFICAS 176 Recensiones y crónicas científicas Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 equilibrado en su rango geográfico, atendiendo diferentes regiones con un carácter diferenciado entre sí. Las sociedades productoras de la Prehistoria peninsular se desarrollan en una extensión equivalente a las de cazadores-recolectores. Probablemente, junto con el Paleolítico más antiguo, el Neolítico representa la fase en la que más se ha intensificado la investigación en las décadas recientes y en las que este esfuerzo ha redundado en cambios más notorios. Décadas atrás, para muchas regiones peninsulares, la narrativa del Neolítico era indisociable del fenómeno dolménico y se conocía con mayor precisión el mundo funerario que la esfera de los vivos. En un proceso bien sintetizado en este libro, las investigaciones más recientes han reequilibrado esta narrativa, aportando información sobre los nuevos modos sociales, la implantación de agricultura y ganadería y el mejor conocido horizonte de los primeros poblados. Aspectos con atención creciente en los nuevos estudios, como los análisis genéticos o la lectura en clave simbólica y social de los objetos suntuarios, encuentran su espacio en el apartado específicamente reservado al Neolítico. Mientras tanto, el principal foco sobre el megalitismo se desplaza al capítulo elocuentemente titulado “De tribus a jefaturas. El comienzo de la desigualdad social”. El relato que hilaba cronologías y secuencias para una ordenación del registro peninsular se ve complementado por indicaciones relativas al origen de la metalurgia y las consiguientes novedades económicas que comporta, como mecanismo acelerador de la jerarquización social. El capítulo “De jefaturas a estados. La larga transición de la Edad del Bronce” resulta, en mi opinión, el concebido desde una visión más tradicional. Si bien se desarrollan algunos temas (como la Cultura de las Motillas) relativamente actuales (y la Motilla del Azuer se distingue con la imagen de la portada). La existencia de algunos espacios peninsulares peor conocidos para esta cronología ocasiona un texto más irregular, algo no imputable al autor, sino al estado de la investigación y al carácter transicional atribuido a la Edad del Bronce. Nuevamente, la ubicación del simbolismo postpaleolítico, entre la Edad del Bronce y la del Hierro, da lugar a alguna desubicación conceptual, aunque se trate de una solución adecuada, habida cuenta de las complicadas circunstancias que afectan a la datación de algunas de las manifestaciones descritas. Sin embargo, considero un acierto notable el dedicar un capítulo específico a la Prehistoria insular, insertando el hábitat de las islas Baleares y Canarias, desde sus inicios, en un contexto peninsular. En torno a esta cuestión, se plantean las controversias existentes, a partir de una síntesis actualizada. Finalmente, el esfuerzo por fundir los últimos grupos prehistóricos con los que ya han establecido un contacto cultural con los históricos procedentes de distintos enclaves mediterráneos proporciona una visión de la Edad del Hierro muy sintética, aunque razonablemente parcelada y sin cesuras respecto a lo que podría ser, eventualmente, el siguiente capítulo de la Historia peninsular. Como resulta obligado para concluir esta reseña, mi opinión sobre este texto resulta muy positiva, por su nivel de síntesis, actualización y compromiso del autor hacia esos valores que nos trasmite la Prehistoria, recogidos en el Epílogo: como género, nos caracterizamos por el mestizaje, la emigración, la capacidad de adaptación al entorno y, desgraciadamente, por la desigualdad creciente intraespecie. Álvaro Arrizabalaga. Catedrático de Prehistoria. Universidad del País Vasco, Facultad de Letras. Paseo de la Universidad 5. 01006 Vitoria. Álava. Correo e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0001-6127-2972 Cristina Real. La subsistencia en el Magdaleniense Mediterráneo ibérico: una visión desde el estudio arqueozoológico y tafonómico de la Cova de les Cendres. British Archaeological Reports International Series 3053, BAR Publishing. Oxford, 2021, 233 pp. http://doi.org/10.30861/9781407358864. ISBN: 978 1 4073 5886 4 (papel), 978-1-4073-5887-1 (formato electrónico). Los estudios zooarqueológicos apoyados en los métodos propios de la tafonomía tienen hoy en día un largo recorrido, y se han fusionado en lo que podemos denominar la tafonomía arqueológica. En ellos, conocer los procesos de formación de los conjuntos de huesos es indispensable para establecer las correctas inferencias sobre los estilos de vida del pasado. Sin embargo, destaca que este tipo de análisis es aún escaso cuando topamos con los relativos a los conjuntos del Paleolítico superior de la península ibérica. El libro titulado, La subsistencia en el Magdaleniense Mediterráneo ibérico. Una visión desde el estudio arqueozoológico y tafonómico de la Cova de les Cendres, cuya autoría recae en Cristina del Real, es una fractura respecto a esta tendencia, ya que implementa todos los métodos tafonómicos a su alcance para examinar los restos de fauna procedentes de los niveles magdalenienses (nivel XIIA, XI y IX) de la Cova de les Cendres (TeuladaMoraira, Alicante). La Cova de les Cendres es un yacimiento emblemático de la Cuenca Mediterránea situado en el levante peninsular. Tiene una secuencia paleolítica y neolítica amplia, conocida desde principios del siglo XX. La primera comprende 13 niveles que abarcan desde el Auriñaciense hasta el Magdaleniense. La obra que tenemos entre las manos es el resultado de una investigación en profundidad de los restos de fauna procedentes de tres de los niveles magdalenienses. Arranca de la Tesis Doctoral de la autora cuya publicación en formato libro pone a nuestro alcance los resultados de su investigación. Su capítulo 2, bien estructurado y fácil de leer, describe en detalle el contexto regional, cultural y paleoecológico del Magdaleniense. Se Recensiones y crónicas científicas 177 Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 trata de una síntesis de la contextualización del marco de estudio que tanto para los especialistas en la materia como para neófitos puede ser de gran utilidad. El estudio cuenta con dos objetivos claros y bien definidos por la autora desde el inicio del texto. El primero que nombra es el objetivo metodológico, que le permitirá según su propuesta mejorar los métodos de estudio de las faunas paleolíticas mediante una perspectiva objetiva y estándar. En segundo lugar, pretende que la aplicación de estos métodos mejore el conocimiento de los grupos de cazadores-recolectores del Tardiglaciar. Este segundo aspecto, desde mi punto de vista, es el más relevante del texto, ya que la construcción del modelo económico mediante la implementación tafonómica le ha permitido defender sobre bases empíricas las teorías económicas preestablecidas en referencia al periodo de estudio. Lo expuesto no pretende desmerecer el primero de los objetivos. El apartado metodológico de hecho tiene gran relevancia porque detalla cómo se ha construido la base de datos no solo en lo referente al contenido sino también al continente. Cristina Real describe minuciosamente la organización de las diferentes interfaces, columnas y casillas. El objetivo de esta base de datos es el registro de una amplia variedad de información de un modo flexible y que facilite la extracción de datos de modo versátil. Ésta admite la descripción detallada de todos los aspectos posibles en el análisis de un espécimen en relación con su determinación taxonómica y descripción tafonómica. En esta sección también se abordan específicamente todos los criterios que han permitido a la autora describir los patrones de fragmentación del conjunto tanto de los macromamíferos como de los lagomorfos. Estos métodos construidos por la Dra. Real y otros miembros del equipo de la Universidad de Valencia, se pueden definir como novedosos y, desde mi punto de vista, son indudablemente útiles. Se asientan en el uso de un código numérico, pero quedan al margen de los estándares establecidos previamente. Mi opinión a este respecto es que aumentar el número de métodos de estudio puede dificultar grosso modo las comparaciones entre resultados de conjuntos analizados bajo perspectivas demasiado diversas. En este caso, sin embargo, esas comparaciones, además de posibles, pueden resultar cómodas en su ejecución, ya que nos permiten establecer paralelos con los métodos propuestos por autores como Lluís Lloveras (p. ej. Lloveras et al. 2009) para el estudio de lagomorfos, o algunos de los clásicos, como los de Villa y Mahieu (1991) para el de los macromamíferos. Cabe señalar que todos estos estudios están perfectamente referenciados. Los resultados denominados arqueozoológicos y tafonómicos están expuestos en el capítulo 5. En total se han analizado más de 20.000 restos Se abordan por separado los datos procedentes del nivel XIIA (Magdaleniense medio), el nivel XI (Magdaleniense superior) y el nivel IX (Magdaleniense superior final). En los tres conjuntos destaca la presencia de ungulados pertenecientes principalmente a cuatro familias taxonómicas (Cervidae, Bovidae, Suidae y Equidae) junto a los lagomorfos, acompañados de algunos restos de gato montés, lince y zorro. Ello sugiere que los grupos humanos del Tardiglaciar en la Cova de les Cendres accedían a un amplio espectro específico. El origen de las acumulaciones, según sugiere la presencia de modificaciones (marcas de corte, fracturación y mordeduras), es antrópico también en los tres casos de estudio. Los animales se obtendrían en los diversos biotopos que rodean esta localización (montaña, prados, bosques), con un traslado de las carcasas mayoritariamente completo. De este capítulo es encomiable la cantidad de tablas cuyos datos no solo permiten tomarlos para establecer comparaciones, si no también replicarlos por otros autores. Todos los resultados del análisis están perfectamente reflejados a lo largo de las páginas del capítulo. Este además finaliza con un anexo fotográfico que refleja todas las modificaciones observadas en el conjunto de huesos estudiados. De acuerdo con lo expuesto en las últimas secciones del libro, las tres muestras estudiadas comparten características, aunque existen también singularidades que las diferencian. Son tres conjuntos bien conservados y sin pérdidas significativas relacionadas con los procesos tafonómicos postdeposicionales que, como hemos expuesto, comparten el origen antropogénico de las acumulaciones. El espectro taxonómico está centrado en la obtención de ciervos adultos y jóvenes, complementado por otros ungulados minoritarios (la cabra, el jabalí, el uro y el caballo) y algunos carnívoros. Todos los animales se aprovechan de modo intensivo y se preparan para su consumo mediante el asado. Cristina Real observa algunas singularidades en los lepóridos, en este caso conejos, que forman el grupo de especímenes más elevado en las tres muestras. Su importancia aumenta desde el nivel XII al IX. El procesamiento y consumo de los conejos marca la diferencia más importante entre las tres. En los niveles XII y IX no se encuentran indicios de fileteado, lo que sugiere que los conejos se comían asados o crudos. Sin embargo, las evidencias de un procesado más intensivo de los conejos del nivel XI, permiten a la autora proponer que su carne se preparara para su secado o ahumado y, por lo tanto, para un consumo diferido. Es decir, las diferencias encontradas están en relación con las pautas de movilidad residencial de los grupos de cazadores-recolectores del Magdalenienses. Según las conclusiones extraídas de esta investigación las ocupaciones humanas identificadas son estacionales y de diferente duración. La comparación realizada con los datos procedentes de los yacimientos de El Molí del Salt (Tarragona) y Coves de Santa Maira (Alicante) indican que el modelo construido mediante los datos de La Cova de les Cendres son consistentes con aquellos obtenidos en otros conjuntos del área mediterránea de la península ibérica. La investigación de Cristina del Real, publicada en BAR International Series, actualiza el conocimiento de las faunas del Paleolítico superior de la Cova de les Cendres, analizando las estrategias de caza, los tipos de presa, el transporte, el procesado y el consumo de los animales 178 Recensiones y crónicas científicas Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 durante el Magdaleniense medio, superior, y superior final. Es una obra recomendable para todos los especialistas en zooarqueología y un llamamiento a la inclusión de los métodos tafonómicos en los estudios de las faunas de todas las cronologías. Lloveras, L.; Moreno-García, M. y Nadal, J. 2009: “The eagle owl (Bubo bubo) as a leporid remains accumulator: taphonomic analysis of modern rabbit remains recovered from nests of this predator”. International journal of osteoarchaeology 19 (5): 573-592. https://doi.org/10.1002/oa.995 Villa, P. y Mahieu, E. 1991: “Breakage patterns of human long bones”. Journal of human evolution 21,1: 27-48. https://doi.org/10.1016/0047-2484(91)90034-S Palmira Saladié Ballesté. Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA), Zona Educacional 4. Campus Sescelades URV (Edifici W3). 43007 Tarragona. Spain - Universitat Rovira i Virgili, Departament d’Història i Història de l’Art. Avinguda de Catalunya 35. 43002 Tarragona. Spain. - Unit associated to CSIC. Departamento de Paleobiología. Museo Nacional de Ciencias Naturales. C/ José Gutierrez Abazcal 2. 28006 Madrid. Spain. Correo e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0002-1730-8461 Primitiva Bueno Ramírez et Jorge A. Soler Díaz (coords.): Ídolos. Miradas milenarias. MARQ - Museo Arqueológico de Alicante, Museo Arqueológico Regional de Madrid, 2020 (réédité par le Museu Nacional de Arqueologia, Imprensa nacional, Lisboa, 2021, avec un catalogue d’exposition). Version anglaise: Mobile images of ancestral bodies: a millenium long perspective from Iberia to Europe. Comunidad de Madrid, Alcalá de Henares, 2021, 2 volumes. A l’occasion d’une exposition tenue à Alicante, ensuite à Alcalá de Henares en 2020, puis à Lisbonne en 2021, a été publié un superbe ouvrage consacré aux représentations matérielles du corps humain au cours de la Préhistoire. L’essentiel de la documentation présentée est issu de recherches effectuées dans la péninsule Ibérique mais, soucieux d’élargir leur cadre de réflexion et de donner à leur publication une dimension plus générale, les éditeurs ont fait appel, outre aux spécialistes espagnols et portugais du sujet, à quelques auteurs européens ayant dans leurs travaux abordé la question des figurations humaines dans la longue durée préhistorique. Reconnaissons qu’en fait au-delà des bien connues «vénus» paléolithiques, c’est le monde des premiers agriculteurs du Néolithique qui a produit une très grande variété de figurines aux canons les plus divers. Comme il s’agit là des seules «photographies» dont nous disposons de ces populations (à l’exception des premières reconstitutions de visages que proposent aujourd’hui les analyses génomiques), l’intérêt des préhistoriens pour ces documents n’a jamais cessé et a donné lieu à une littérature particulièrement abondante dont portent témoignage dans ce livre même les bibliographies données à la fin de chaque contribution. L’ouvrage comporte 26 chapitres que l’on peut résumer comme suit: trois premiers textes de considération générale à visées explicatives et historiographiques, treize contributions portant sur la péninsule Ibérique, dix chapitres sur des aires «extra-ibériques» qui concernent à peu près exclusivement le domaine européen et méditerranéen. C’est ce découpage que je suivrai dans ce compte rendu même s’il ne correspond pas à l’ordre adopté dans l’ouvrage dont la richesse me contraindra à n’évoquer que les points les plus importants. On doit considérer d’emblée qu’au-delà des multiples morphologies et des «écoles» qui, tout au long du Néolithique, ont donné une traduction matérielle au corps humain, les interprétations de ces productions ont fluctué entre explications profanes ou «religieuses». Et que ce sont le plus souvent ces dernières qui, depuis plus d’un siècle, ont été majoritaires en considérant que c’est plutôt au domaine du «sacré» qu’il fallait rapporter la fabrication et l’usage des figurines. Cette référence inspire d’ailleurs les titres mêmes de deux contributions du livre portant sur l’Andalousie (García Perez et al. p 245) et la Sardaigne (Paglietti, p. 343). L’intitulé même de l’ouvrage –Idolosdemeure lui-même connoté: il n’est pas neutre et fait plutôt référence à la notion de culte. Les éditeurs en sont bien conscients et se dédouanent en expliquant qu’ils ne l’ont conservé qu’en raison de son long usage historiographique (Soler Diaz, p. 40). La notion de divinité féminine, longtemps associée à une émergence proche-orientale, en liaison avec l’économie agricole et à sa diffusion à travers le vieux continent, a longtemps imprégné les milieux des préhistoriens. Ce n’est que progressivement qu’est apparue une plus large «laïcisation» de l’interprétation des figurines, associée à la notion de représentations plus probablement humaines que divines. Reconnaissons que la péninsule Ibérique a été un prodigieux foyer d’expressions anthropomorphes (art rupestre et mobilier) avec des productions extrêmement variées, depuis le schématisme le plus poussé jusqu’au naturalisme le plus abouti. De cette floraison, l’ouvrage rend parfaitement compte par la diversité des thèmes abordés comme par celle de l’illustration, riche et soignée. De plus l’Espagne et le Portugal constituent une sorte de sphère particulière en Europe, situation qu’ils partagent avec d’autres aires méditerranéennes (les Cyclades, Malte). En effet dans la plus grande partie du continent, les figurines notamment sont plutôt des productions du Néolithique ancien à récent et leur fabrication a tendance à cesser vers la fin du IVe millénaire lorsque se développent les écoles de stèles anthropomorphes et de statues-menhirs, ces dernières éliminant toutes ces figurations «miniatures»: un peu comme si les représentations humaines changeaient alors d’échelle, la statuaire de pierre s’imposant au détriment des statuettes d’argile. Or la péninsule Ibérique Recensiones y crónicas científicas 179 Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 résiste à ce modèle du remplacement et c’est précisément dans les phases finales du Néolithique (ou Chalcolithique) que les figurines connaissent une sorte d’acmé. Mais il n’y a pas que les figurines. L’art rupestre des périodes récentes de la Préhistoire s’est également donné libre cours dans la péninsule à travers diverses variétés d’expressions. Pour nous en tenir au seul art dit «schématique», illustré par les travaux pionniers de Breuil et de Pilar Acosta, un bilan est ici donné de toutes les représentations d’«idoles»: «sabliers», anthropomorphes, anchoriformes, motifs «oculés» (Barciela González, p. 54 et suiv.). Par comparaison, cet art schématique est peu représenté dans les îles méditerranéennes sauf rares cas (Grotta Scritta di Olmeta en Corse, abri des Luzzanas en Sardaigne) où il s’exprime selon des styles propres. Il pourrait trouver un écho dans certaines représentations de la grotte de Porto Badisco dans les Pouilles. S’agissant des figurines et autres expressions mobilières, il me semble que l’intense production ibérique, qu’on a parfois eu tendance à regrouper chronologiquement dans un même ensemble, s’étire manifestement sur une certaine durée chronologique que l’on peut schématiquement classer en deux phases bien distinctes, l’une néolithique, l’autre chalcolithique. La première phase, nettement néolithique, semble liée aux formes anciennes du dolménisme: idoles sur galets du Nord-Ouest, idoles-spatules de type San Martin-Miradero, idoles-plaques portugaises, idoles almériennes d’os ou de pierre. Résumons l’intérêt de ces diverses éclosions régionales spécifiques. Les «idoles sur galets» mis au jour dans les dolmens de Galice, sont de simples silhouettes humaines dégagées par des incisions ou des gorges. Ces pièces, à la fois sobres et originales, sont associées au fonctionnement des chambres mégalithiques (Dombate, Cova da Moura, Parxubeira). Bien que les auteurs qui en traitent (Fabregas et al. p. 177) demeurent prudents sur leur datation, un ancrage dans le IVe millénaire semble certain. Quelques convergences sont à noter avec les galets incisés, bien plus anciens, du Yarmoukien levantin. Autre variété régionale: les idoles-spatules, type San Martin-Miradero, sur os d’ovicaprins des bassins supérieurs de l’Ebre, du Douro et du Tage, figures schématiques d’un être féminin et dont l’interprétation fluctue entre celle d’une divinité féminine, peu probable, d’un marqueur de prestige (comme semble l’indiquer le lot attribué à un adulte du dolmen de Miradero), ou d’un matériel à usage liturgique. Egalement singulières sont les idoles-plaques, majoritairement en ardoise, du Sud-Ouest. Elles n’ont pas de parallèles méditerranéens sinon quelques convergences avec les «plank-idols» de Chypre, plus naturalistes mais aussi plus récentes (Bronze ancien). Le décor gravé géométrique des exemplaires lusitaniens peut paraitre en apparence monotone mais une analyse poussée en montre en fait la grande variété thématique. K. Lillios met en relation cette diversité avec des marqueurs identitaires de lignages (des sortes de blasons) et leur évolution généalogique selon le temps et l’expansion géographique (p. 192 et suiv.). P. Bueno propose que les plus anciennes de ces plaques puissent remonter aux origines mêmes du dolménisme ibérique (fin Ve - première moitié du IVe millénaire) mais que leur usage a pu s’étirer sur le temps long (pp. 211-212). Leur présence parmi les mobiliers des dolmens à couloir anciens de l’Alentejo semble bien confirmer cette opinion. Les idoles bi-triangulaires anthropomorphisées (en «sablier» avec tête), parfois dites «cruciformes», sont aussi appelées «almériennes» en raison de leur découverte dans les tombes du Sud-Est explorées par les frères Siret. On notera que ce modèle est assez bien signalé dans l’art schématique (alors que celui-ci est souvent considéré comme le plus tardif des arts rupestres ibériques) et que donc certaines de ses expressions pourraient être vieillies. A la suite de cette première phase, nettement néolithique, une seconde étape dans la fabrication des figurines s’inscrit dans le IIIe millénaire au sein de cultures chalcolithiques. Dans cette production se manifestent également des modèles très variés: idoles tolvas, idoles cylindriques ou plates à yeux à décor radial et visage à «tatouages» (dont on retrouve diverses versions dans l’art rupestre), figurines d’ivoire naturalistes à bras plaqués contre le torse, os peints ou sculptés à motifs «oculés», bétyles. Ces diverses productions sont associés à des habitats ceinturés ou non, à certains hypogées ou aux monuments de type tholos répartis du Sud-Est (Los Millares) jusqu’au Portugal moyen. On doit probablement attribuer à cette phase l’idole d’Almargen, pièce unique sculptée dans le marbre (hauteur: 48 cm) avec son bloc sourcils-nez, ses yeuxpastilles, son ventre rebondi et sa base phallique (García Perez et al. p. 253). C’est sans doute le site portugais de Perdigões, à chronologie étirée (3400 - 2000 BC), qui permet de donner des repères dans le temps à diverses variétés d’idoles évoquées. Il oppose clairement les figurines almériennes du IVe millénaire, trouvées en contexte funéraire, à un ensemble de pièces anthropomorphes, naturalistes (en ivoire le plus souvent), bétyles à motifs oculés, plaques anthropomorphes schématiques, phalanges décorées et un curieux «orant» en ivoire, mis au jour dans des milieux domestiques ou dans des tombes centrées essentiellement sur la première moitié du IIIe millénaire, confirmant ainsi l’opposition entre productions néolithiques et chalcolithiques (Valera, p. 236). S’agissant de l’aspect comparatif avec les données ibériques, l’ouvrage a séparé le domaine de l’Europe tempérée et la sphère méditerranéenne. Concernant l’Est de l’Europe et l’Asie mitoyenne, il est certain que lors des débuts du Néolithique les régions anatoliennes et grecques ont été prolixes en figurines dont beaucoup nues et aux formes adipeuses. Sur un plus large espace se distinguent ainsi les vénus égéennes «mains aux seins», les figurines à long cou du Karanovo et du Hamangia, les dames à fessier proéminent du Starčevo. Sur le Danube des Portes de Fer, un cas particulier est constitué par le problème des 180 Recensiones y crónicas científicas Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 blocs sculptés de Lepenski Vir à combinaison thématique humain/poisson. Des précisions sont ici apportées sur la stratigraphie, longtemps débattue, de cet étonnant site (Borìc, p. 158-160). Occupé dès le Mésolithique ancien et moyen, déserté au Mésolithique récent, il semble bien que ses constructions trapézoidales soient à attribuer à la transition VIIe-VIe millénaire c’est-à-dire à un moment correspondant à la stabilisation des populations Starčevo dans la région. C’est donc dans un contexte de métissage entre groupes locaux de chasseurs-pêcheurs et premiers agriculteurs qu’il faut rapporter les blocs sculptés si originaux de cet établissement, productions uniques à l’échelle du continent. La prolifération des figurines notée dès les premières phases du Néolithique en Europe du Sud-Est se poursuit lors des phases plus récentes des Ve et IVe millénaires. De nombreux styles régionaux se développent alors, expressions des civilisations balkaniques: statuettes à tête ronde et perforations périphériques du Gumelnitsa, idoles à nez retroussé, yeux ovales et corps parés de chevrons imbriqués du Vinça, figurines à corps emmaillotés de bandelettes du Cucuteni-Tripolyé. Originales sont, dans le Pré-Cucuteni, les «assemblées» de personnages de type Poduri-Isaiia (Roumanie, Palaguta, p. 101-102). De même les Balkans ont-ils largement créé des vases anthropomorphes, sortes de «femmes-pots», interprétés comme des réservoirs, des silos, des ventres. A l’inverse, le Néolithique danubien à céramique rubanée et le courant cardial ouest-méditerranéen ont peu généré de figurines. En France, le seul ensemble caractéristique se rattache au Chasséen, autour de 4000 BC. Même rareté dans les iles britanniques, longtemps rebelles à toute découverte en dehors de la statuette (discutée) de craie de Grimes Graves, mais où, depuis, quelques exemplaires sont à noter (Scarre, p. 170). Pour ce qui concerne l’Europe méditerranéenne où, contrairement aux régions moyenne et atlantique du continent, la production de statuettes n’a pas cessé au IIIe millénaire mais s’est même accentuée, l’ouvrage fait appel aux exemples cycladiques, sardes et maltais. Aucune de ces aires n’est comparable, chacune assumant des productions originales. Par ailleurs l’évolution entre modèles schématiques et pièces naturalistes demeure propre à chaque île. Ainsi une évolution typo-chronologique des figurines des Cyclades montre, lors du Cycladique ancien I (entre 3200 et 2700 BC), une cohabitation de modèles très schématiques avec des formes plus réalistes. Le type canonique deviendra presqu’exclusif lors du Cycladique ancien II (2700-2300 BC). Puis les modèles très schématisés referont surface lors du Cycladique ancien III, à la fin du IIIe millénaire (Sotirakopoulou, p. 327). La Sardaigne néolithique connait une sensible évolution entre les «déesses» (sic) volumétriques du Bonu Ighinu et du San Ciriaco du Ve millénaire et les productions du IVe millénaire de l’Ozieri, tantôt cruciformes (Senorbi), tantôt stylisées avec tête ronde, torse en trapèze aux bras dégagés et bassin circulaire ou conique. De Malte, on retiendra surtout les dames bien en chair de la phase Saflieni-Tarxien dont la «Dame Endormie» et la «Vénus de Malte» sont les expressions les plus emblématiques. Une cartographie des diverses «écoles» ibériques clôt l’ouvrage. En raison du bilan très complet qu’il propose, celui-ci sera longtemps une référence pour quiconque voudra se pencher sur les figurations humaines préhistoriques de la péninsule dans leur contexte européen. Jean Guilaine. Collège de France, Paris. Correo e.: [email protected] Ana Catarina Sousa, Filipa Bragança, Fernanda Torquato e Michael Kunst. Georg e Vera Leisner e o estudo do Megalitismo no Ocidente da Península Ibérica. Contributos para a história da investigação luso-alemã através do Arquivo Leisner (1909-1972). Georg und Vera Leisner und die Megalithgräberforschung im Westen der Iberischen Halbinsel. Beiträge zur portugiesisch-deutschen Forschungsgeschichte der Archäologie im Spiegel des Leinser-Archivs (1909-1972). Colecção Estudos Memórias 14 (UNIARQ), Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa, Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa, Instituto Arqueológico Alemão, Direçao-Geral do Património Cultural. Lisboa, 2020, 703 pp. http://hdl.handle.net/10451/47806. ISBN: 978-989-99146-9-8. El volumen que revisamos es, en todos los sentidos, un volumen histórico. Pese a los años transcurridos el compendio realizado por Georg y Vera Leisner nunca se ha superado, siendo hoy una referencia fundamental para el estudio del megalitismo ibérico. Las maneras de ver y de entender las construcciones de grandes piedras en Europa han pasado por profundos cambios de enfoque, especialmente en los últimos veinte años. Pero la base empírica protagonizada por la cuantificación de los sitios, su ubicación exacta, la información sobre sus plantas y alzados, la descripción de materiales y su lugar de depósito, sigue resultando imprescindible para un balance mínimo de áreas megalíticas, tipologías arquitectónicas y materiales. Un balance que, aunque resulte increíble, sigue sin disponer de un inventario actualizado y exhaustivo de carácter peninsular. Los libros exitosos, en ocasiones, son tratados injustamente en la historiografía, asumiéndose como parte intrínseca de una investigación que, sin ellos, probablemente habría tardado aún más en alcanzar cotas de información razonables. Es inaudito que no exista ningún homenaje a la labor de estos investigadores. Resulta además extraño que el enorme trabajo desarrollado por Vera en solitario no la haya destacado como una de las pioneras de las arqueólogas ibéricas, pese a que se le han dedicado algunos trabajos (Schubart 1990; Boaventura 2017, entre otros). Recensiones y crónicas científicas 181 Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 Por eso este volumen y, sobre todo, el enorme esfuerzo en reunir, catalogar y poner a disposición pública el Archivo que realizaron los Leisner, se constituye en una excelente estrategia para revalorizar su papel en la arqueología ibérica, proporcionando acceso a datos de calidad obtenidos durante una buena parte del siglo XX. Enfocado como un proyecto de investigación a gran escala, reúne la experiencia de una nueva generación de colegas portugueses y la trayectoria del Instituto Arqueológico Alemán, indisociable del proyecto de Georg y Vera Leisner: pasado, presente y futuro unidos. El fuerte vínculo entre la documentación del catálogo de los Leisner y el Instituto Arqueológico Alemán en Lisboa volcó la balanza de la intensificación de los estudios sobre el megalitismo hacia Portugal entre los años 1960 y 1990. En cambio, el mayor auge del estudio científico del megalitismo en España se relaciona con el arranque de la gestión autonómica, a partir de los años 1980, aunque esta generalización no está exenta de matices (Laporte y Bueno Ramírez 2016). El posicionamiento de las arqueólogas portuguesas en la Prehistoria reciente sobrepasa los números y representatividad más comunes en la historiografía del megalitismo en la zona española, lo que constituye otro valor a destacar de esta edición. Con ellas y M. Kunst, nuestro querido y compartido colega, se conjunta un magnífico equipo para llevar a cabo un objetivo de tales dimensiones. La primera parte del volumen compendia biografía y testimonios personales de quienes colaboraron con los investigadores alemanes, sobresaliendo la aportación de Philine Kalb. Su contribución en primera persona sobre el desarrollo de las investigaciones del Instituto Arqueológico Alemán en el megalitismo portugués apunta hacia las evidencias que más tardías (cistas) o más antiguas (menhires), ampliaron las hipótesis interpretativas sobre la diacronía del megalitismo. Estas propuestas vuelven a ocupar un lugar destacado en los estudios ibéricos. Se desglosan aspectos de la información acumulada en el Archivo de referencia, cuyos testimonios escritos en alemán, y en portugués junto con la pulcra documentación gráfica de excelentes fotografías y dibujos, darán lugar a nuevas lecturas de esta ingente, ordenada y bien preservada documentación (Cardoso, Kunst, Sousa et al.). Las aportaciones sobre los distintos núcleos portugueses en los que intervinieron los Leisner comienzan, como es de justicia, con el conjunto megalítico de Reguengos de Monsaraz. Se trata de uno de los más antiguamente documentados en Europa con métodos científicos, por lo que resulta injusto que no haya sido elevado a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. El trabajo en Reguengos es una evidencia contundente de la rigurosidad de G. y V. Leisner que, convencidos partidarios del origen oriental de las arquitecturas ibéricas (Leisner y Leisner 1943), argumentaron la situación contraria (Leisner y Leisner 1951, 1956), al verificar arqueológicamente las superposiciones de monumentos de falsa cúpula sobre arquitecturas ortostáticas. Este cambio les supuso duras críticas de quienes lo entendieron como una traición a las maneras clásicas de comprender la cultura, representadas por el difusionismo oriental (Almagro Basch 1958: 196) La implicación de la Universidad de Lisboa en la actualización del conocimiento arqueológico del sector es muy destacada (Gonçalves et al. en este volumen). Siguiendo las pautas del análisis arquitectónico y material de los insignes colegas alemanes, sumaron un ámbito inédito hasta entonces, como es el de los recintos de foso. La rica documentación de Perdigôes (Valera 2020) añade componentes novedosos y complejidades destacadas, que abundan en el valor patrimonial que G. y V. Leisner supieron ver desde sus primeros trabajos en este territorio megalítico. El evocador título “Una colaboración de afectos” concita la realidad de que las redes establecidas por los distintos equipos colaboran en abrir vías nuevas a la investigación (Cardoso, Linares y Mora). En el caso de los investigadores alemanes supusieron completar y publicar las actuaciones arqueológicas en otros ámbitos peninsulares, como es el caso de Huelva. Destaca el interior por el peso de la documentación obtenida en las excavaciones de Obermaier del dolmen de Guadalperal, en Cáceres (Leisner y Leisner 1960). La excelente radiografía sobre los archivos conservados en Portugal para el estudio del megalitismo (Bugalhâo et al., Carvalho et al., Sousa et al.), permite argumentar el valor de la documentación alojada en el Arquivo Leisner, reforzar su interés patrimonial y de estudio futuro, y reivindicar su excelencia. Establecer las fortalezas del continuado trabajo de campo de los Leisner, es todavía hoy una tarea con recorrido, como demuestra este volumen. Su impacto en los temas en discusión para el megalitismo europeo alcanzó desde la evolución de las arquitecturas a los inventarios materiales y las agrupaciones con significado cronológico o de fósil guía. Concretaron la idea de necrópolis, determinaron protocolos de documentación arqueológica y gráfica, y fijaron el sur de Portugal como un ámbito clave para el estudio del megalitismo europeo. Además, hay que señalar el impacto que tuvieron sus propuestas tipológicas sobre los diversos objetos de los ajuares, incluyendo los simbólicos. Son muy destacables las de los “ídolos”, el estudio de las pinturas en megalitos de Galicia (Leisner 1934), publicando el primer trabajo de este tipo en el que se incluye una analítica de pintura, o el inventario de dólmenes decorados en Viseu detallado en el último volumen del gran compendio de megalitismo ibérico, publicado por Vera en los años 60 (Leisner 1965). En suma, inauguraron una manera de trabajar en los megalitos que priorizó la contextualización arqueológica, como el método científico de acercarse a su conocimiento. El recorrido investigador del megalitismo ibérico ha sumado dataciones C14, estudios territoriales, caracterizaciones geológicas y de materias primas, concretando conectividades, sumando lecturas sociales, definiendo identidades, caracterizando largas diacronías en arquitecturas en constante cambio, estudiando ADN..., líneas 182 Recensiones y crónicas científicas Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 todas ellas que enriquecen y añaden importantes matices a los pioneros trabajos de Georg y Vera Leisner. Partidarios o no de sus interpretaciones, los protocolos y documentaciones generadas por los investigadores alemanes son la base indiscutible de nuestro conocimiento actual. La riqueza y calidad de los datos reunidos en el Arquivo Leisner ‒a partir de ahora a disposición de la investigación‒, aportan nuevas posibilidades al análisis de estos registros. Este volumen pone sobre la mesa la historia viva del concepto y de la metodología del estudio del megalitismo ibérico, a través del ingente trabajo de G. y V. Leisner en estrecha colaboración con diversas generaciones de colegas alemanes y portugueses, desde las que compartieron su trabajo hasta las que han continuado con su legado. Premiado por la Academia portuguesa de la Historia (2021), esfuerzos como el que nos ocupa son un ejemplo a seguir. Conocer el peso de las aportaciones de quienes nos precedieron y recuperar sus memorias y documentaciones, no significa anclarnos en el pasado, sino afrontar un futuro que no olvida los caminos de nuestro aprendizaje. Almagro Basch, M. 1958: “Las investigaciones de los Leisner sobre la cultura megalítica hispana”. Acta Prehistórica (Buenos Aires) II: 193-201. Boaventura, R. 2017: “Vera Leisner@ Portugal. Pt”. Ophiussa 1: 131142. Laporte, L. y Bueno Ramírez, P. 2016: “A southern viewpoint”. En L. Laporte y C. Scarre (eds.): The megalithic architectures of Europe. Oxbow. Oxford: 227-234. Leisner, G. 1934: “Die Malereien des Dolmen Pedra Coberta”. Jahrbuch für prähistorische und ethnographische Kunst IX: 23-44. Leisner, V. 1965: Die Megalithgräber der Iberischen Halbinsel. Der Westen. Madrider Forschungen 1/3. Walter de Gruyter & Co. Berlín. Leisner, G. y Leisner, V. 1943: Die Megalithgräber der Iberischen Halbinsel. Der Suden. Römisch_Germanische Forschungen 17, Walter de Gruyter & Co. Berlín. Leisner, G. y Leisner, V. 1951: Antas do Concelho de Reguengos de Monsaraz. Instituto para a Alta Cultura. Lisboa (reeditado por Uniarq/ INIC, 1985). Leisner, G. y Leisner, V. 1956: Die Megalithgräber der Iberischen Halbinsel. Der Westen. Madrider Forschungen 1, Walter de Gruyter & Co. Berlín. Leisner, G. y Leisner, V. 1959: Die Megalithgräber der Iberischen Halbinsel. Der Westen. Madrider Forschungen 1/2, Walter de Gruyter & Co. Berlín. Leisner, G. y Leisner, V. 1960: “El Guadalperal”. Madrider Mitteilungen 1: 20-73. Schubart, H. 1990: “Em Homenagem à Dra. H. C. Vera Leisner”. En Probleme der Megalithgräberforschung: Vorträge zum 100. Geburtstag von Vera Leisner. Madrider Forschungen 16, De Gruyter. Berlín-Nueva York: 1-3. Valera, A. C. 2020: “Ephemeral and chronological monumentality: the ‘srange’ ditched enclosures of Chalcolithic South Portugal.” En A. B. Gebaue, L. Sorensen, A. Teatherand y A. C. Valera (eds.): Monumentalizing life in the Neolithic: Narratives of continuity and change. Oxbow Books. Oxford: 237-250. Primitiva Bueno Ramírez. Área de Prehistoria, Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Alcalá de Henares. C/ Colegios 2. 28801 Alcalá de Henares. Madrid. Correo e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0001-8958-8928 Recent research on Beaker people and life in 3rd millennium BC Europe Últimas investigaciones sobre la gente campaniforme y la vida en el III milenio AC en Europa Alex M. Gibson (ed.). Bell Beaker settlement of Europe: The Bell Beaker phenomenon from a domestic perspective. Prehistoric Society Research Paper 9, The Prehistoric Society y Oxbow Books. Oxford, 2019, 392 pp., 184 figs. b/n, col., 14 tabs. ISBN 978-1-78925-124-1. Mike Parker Pearson, Alison Sheridan, Mandy Jay, Andrew Chamberlain, Mike Richards and Jane Evans. The Beaker People: Isotopes, mobility and diet in Prehistoric Britain. Prehistoric Society Research Papers 7, The Prehistoric Society y Oxbow Books. Oxford 2019, 616 pp., figs. b/n, col. ISBN: 978-1-78925-064-0. The Bell Beaker ceramic - and its associated phenomenon, package, culture, and people - continues to stimulate archaeological research into the 21st century. New analytical techniques have been brought to bear, most notably archaeogenetics and isotopic studies, and development archaeology has revealed new sites, particularly Beaker settlements. What do they tell us that is new? Do they support the archaeogenetic evidence suggesting population replacement by steppic people in Britain, Iberia, and other regions of Europe (Olalde et al. 2018, 2019; Sjögren et al. 2020)? Two new edited volumes, published in the Prehistoric Society Research Papers series, both in 2019, give us some insights into these questions. One provides a sweeping overview of the latest understandings of Bell Beakers in domestic contexts throughout Europe (Gibson 2019). The second presents the results of the Beaker People Project, an effort to discern whether there is isotopic evidence in Britain for a distinctive ‘Beaker people’ (Parker Pearson et al. 2019). Given that most of the aDNA studies related to Beaker contexts date to after the publication of these two volumes, these works need to be primarily evaluated on their own merits. However, I will also make mention of their articulation with the archaeogenetic studies, given the significant impact these have had on Beaker studies in Europe. Bell Beaker Settlement of Europe, edited by Alex M. Gibson, is comprised of 19 chapters covering the regions where Beakers have been found, from the far southwest – the Iberian Peninsula – to the far northeast – Scandinavia, Poland, and Germany. The authors are members of the organization Archéologie et Gobelets, a pan-European network of archaeologists devoted to the study of Beakers. Given the traditional focus of Beakers found in burial contexts, where they tend to be found, this volume emphasizes current research and thinking about Beakers from a settlement perspective. Beaker settlements (or settlements with Beakers) are generally less visible archaeologically, although development archaeology in recent years has helped to shed some light into this aspect of 3rd millen- Recensiones y crónicas científicas 183 Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 nium BC social life. Each chapter provides a summary of the evidence for domestic settlement, material culture, and economic practices prior to and during the Beaker period in order to assess the nature and degree of change and continuity experienced in these regions with the introduction of Beakers. Major changes to settlement patterns or house forms might, for example, support the model of a migration or demographic shift. Many chapters include detailed summaries of newly discovered settlement sites, radiocarbon dates, or images that illustrate the variability in house forms and their changes over time. The volume, therefore, presents the state of the field for settlement archaeology in the regions of Europe where Beakers have been found. It is an ambitious work that continues a research trajectory Gibson began with his 1982 dissertation on Beaker domestic sites in Britain. Major comparative efforts such as this, which cover the archaeological record over vast regions, with different national traditions in archaeology, must address the vexing issues of comparability and ultimately definitional matters, and some of the authors engage with these challenges. For example, what counts as a settlement, or a house, or a domestic structure? Not surprisingly, there is a great deal of variability in how the authors define the scope of their study. Some view settlements as anything non-funerary (Ch. 1: Valera et al.). Kleine and Drenth (Ch. 16) note that, for the Netherlands, some archaeologists deem a site a settlement if associated with structured elements and regularity, while others are satisfied with the identification of internal structures, hearths, and/or a certain distribution of finds. It is interesting to note the choice of language regularly used throughout the book to refer to Beaker houses - “flimsy”, “elusive”, “ephemeral” - suggest a non-normative way of building (with stone as normative?), or at least some unspoken cultural assumptions about the people who built their structures in this way. Strahm (Ch. 9, p. 173), however, makes explicit the assumption: “It is … hard to imagine that the people responsible for the well documented Bell Beaker Culture, which developed a differentiated social network and which attached great importance to prestigious burial sites and in which semiotic expressions play a major role, could have lived only in flimsy huts.” Garrido-Pena (Ch. 3) points to the problems in distinguishing between domestic and ritual spaces, as settlements can also be sources of information about ritual (as per Bradley). Another foundational question addressed in each chapter is how does one demonstrate change and continuity between pre-Beaker and Beaker cultures? As Turek astutely asserts (Ch. 11), we find what we are looking for. In the case of Moravia and Bohemia, for example, if we are looking for change, we can find it in new settlement patterns; if we are looking for continuity, we can find it in the EneolithicBronze Age Pottery Complex. A conundrum some authors address is - how to interpret a late 3rd millennium BC settlement without Beakers? Is it a place where Beakers were resisted, as Valera et al. (Ch. 1) suggest for southern Portugal, or where indigenous peoples were ‘unreceptive’, as Nicolas et al. posit in Atlantic France (Ch. 18)? Or should it be designated with a different cultural moniker, such as Bronze Age, as Prieto-Martínez et al. (Ch. 2) report for NW Iberia, and if so, what does this designation imply for future comparative studies? In contrast, in Central Germany, the settlement of Rothenschirmbach was identified as Bell Beaker not because of Bell Beaker finds at the site but because there is a Bell Beaker cemetery nearby (120 m away) (Spatzier and Schunke, Ch. 13). In a major volume such as this, which would seem to promise insights into overarching patterns among Beaker communities in Europe, these patterns are, unfortunately, hard to discern. One reason is related to the definitional issues raised above. Gibson’s final chapter 19 provides an eloquent summary of the regional studies presented in the book, although it would have been useful to include a chart showing, by region and over time, where changes in settlement pattern or house form are or are not being observed to more easily visualize patterns. Chapter abstracts would have helped the reader glean each chapter’s key conclusions. The bottom line is that the picture is extremely hazy. Some regions point to changes in domestic architecture or settlement pattern with the arrival of Beaker culture, or spatially restricted finds of Beaker materials within sites, while others point to little change. For example, in Andalucía, Spain, when Bell Beakers are found in settlement contexts, they seem to be spatially distinct, found in central areas, or in structures associated with valuables (Lazarich, Ch. 4). In Mediterranean France (Lemercier et al. Ch. 5), Beaker settlements show general continuity in architectural traditions (size, materials of buildings) from pre-Beaker settlements, although in some regions, oval or apsidal buildings make their first appearance. In Sardinia, the arrival of Beakers was not associated with significant cultural change, while in Sicily, it was associated profound transformation (Melis, Ch. 6). Regional differences of continuity and change are recorded for Britain and Ireland (Gibson, Ch. 17) and northern and central Italy (Baioni et al., Ch. 7). In centraleastern France and western Switzerland (Besse et al., Ch. 8), there was a change from pile-dwelling houses to terrestrial sites. In E. Austria (Kern et al., Ch. 10), there was a change from smaller post construction and partly sunken houses to boat-shaped longhouses with the arrival of Beakers. Other regions where change in settlement type or house form seems apparent are the Carpathians (Reményi et al., Ch. 12) and Poland (Czebreszuk and Szmyt, Ch. 14). Continuity in material culture, pottery and flint, as well as house types and locations were noted in Denmark between Single Grave and Bell Beaker settlements (Sarauw, Ch. 15). In Mediterranean France, Beakers are found on earlier Neolithic sites (Lemercier et al., Ch. 5). Despite the huge challenges of synthesizing a vast body of data in a consistent and legible way, this volume will be an essential resource for archaeologists interested in the Bell Beaker culture for years to come. 190 Recensiones y crónicas científicas Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 potencialmente indicadores de la presencia de estas élites, referidos tanto a las estructuras como a los materiales identificados. Se sigue así una estrategia similar a la empleada por autores como Smith (2016) para reconocer los atributos que caracterizarían el fenómeno urbano de los oppida. Como resultado, se definen tres grandes categorías, desde el carácter más común de las granjas emparentadas con la fase 1 de Paule, hasta la singularidad mayor de la residencia fortificada de las fases 2-5. Ésta última estaría vinculada a los miembros más destacados de la nobleza y contaría con un reducido número de casos análogos. En definitiva, este análisis pone de relieve la diversidad y la complejidad social de las formas de ocupación de la Edad del Hierro en la Europa templada, y hace frente al cliché de una civilización identificada por los grandes núcleos fortificados, pero en la que el 90 % de la población habitaría en pequeños núcleos rurales. Recapitulando, estamos ante una obra que va mucho más allá de la “literatura gris” de las memorias de excavación. Engarza con éxito las múltiples instancias del proceso de investigación, desde la excavación preventiva hasta la lectura social y antropológica de los resultados. Igualmente sólida y coherente es la integración de escalas de análisis, desde el microespacio hasta la circulación de productos a escala regional. Es así como se logra crear algo relevante más allá de la problemática local. El aspecto formal de la edición destaca por su extremo cuidado. El aparato gráfico es de gran calidad, bien estructurado y de fácil comprensión y manejo. Su uso moderado de las reconstrucciones virtuales resulta sumamente eficaz para comunicar la visión derivada de los datos de excavación. Podemos encontrar la misma calidad en las salidas cartográficas para el análisis del entorno local y regional del asentamiento. No obstante, el precio que pagamos por esta riqueza visual es la adopción de un formato apaisado de 30 x 30 cm, que con una encuadernación en rústica no resulta especialmente cómodo de manejar. Fernández-Götz, M.; Wendling, H. y Winder, K. 2014: Paths to complexity. Oxbow Books. Oxford. Menez, Y.; Giot, P.-R.; Laubenheimer, F.; Le Goff, E. y Vendries, Ch. 1999: “Les sculptures de Paule (Côtes-d’Armor)”. Gallia 56: 357414. Smith, M. E. 2016: “How can archaeologists identify early cities? Definitions, types, and attributes”. En M. Fernández-Götz y D. Krausse (eds.): Eurasia at the daw of history: Urbanization and social change. Cambridge University Press. Nueva York: 156-168. Wolf, G. 1993: “Rethinking the oppida”. Oxford Journal of Archaeology 12 (2): 223-224. Victorino Mayoral Herrera. Instituto de Arqueología - Mérida (Consejo Superior de Investigaciones Científicas - Junta de Extremadura). Plaza de España 5. 06800 Mérida. Badajoz. Correo e.: [email protected] https://orcid.org//0000-0002-1120-299X Crónica. Conexión-Arqueología, una red de Arqueología en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas Chronicle. ArchaeologyHub, a network for Archaeology in the Spanish National Research Council (CSIC) A mediados de 2021 el CSIC puso en marcha un programa piloto de creación de cinco Redes de Colaboración Científico-Técnica en temáticas consideradas prioritarias por este organismo: Cáncer; Inteligencia Artificial; Nanomedicina; Origen, (co)evolución, diversidad y síntesis de la vida y Arqueología. Este programa, denominado Conexiones CSIC (CSIC-Hubs), pretende “establecer un nexo de unión, sostenible a medio y largo plazo, entre personal de investigación de diferentes centros en torno a temáticas prioritarias, de forma que compartan información y conocimiento, además de realizar actividades conjuntas que incluyen el intercambio de personal investigador”1. La iniciativa, apoyada por el Comité Científico Asesor y por el Consejo Rector del CSIC e incluida en el Plan de Acción Anual de este organismo para 2021, está vinculada a un intenso trabajo de prospectiva y reflexión que ha implicado a más de 1.100 personas pertenecientes a 112 centros de investigación del CSIC, dando lugar a 14 Libros Blancos en temáticas estratégicas que están actualmente disponibles en acceso abierto (Marco de Lucas y Moreno-Arribas 2021)2. La norma reguladora de los institutos de investigación y otras estructuras organizativas del CSIC aprobada a finales de 2021 incluye las Redes científicas entre sus estructuras de investigación (junto a Institutos, Centros nacionales y Plataformas temáticas interdisciplinares), lo que indica que se trata de un modelo llamado a consolidarse3. Aun siendo conscientes de que existen otros ámbitos temáticos y disciplinares que podrían haber dado lugar a una red, la elección de la Arqueología como una de las cinco redes de este programa piloto supone un reconocimiento de su relevancia social y de su acreditada trayectoria en el CSIC. En ello influyen, en nuestra opinión, varios factores. En primer lugar, la Arqueología es un saber de carácter fuertemente interdisciplinar, condición que ya está presente en sus orígenes pero que no ha dejado de acentuarse en los últimos años, incorporando aportaciones de –entre otros campos de conocimiento– la física, la química, la biología, las ciencias de la tierra, las ciencias de la computación o, por supuesto, el resto de ciencias humanas y sociales. Este componente interdisciplinar le proporciona una capacidad creciente para intervenir en los grandes debates del presente, ofreciendo lecturas más complejas y matizadas de la experiencia humana, así como argumentos 1 https://www.csic.es/es/investigacion/conexiones-csic-y-li bros-blancos-desafios-2030/conexiones-csic (consulta 23-04-2022). 2 http://libros.csic.es/index.php?cPath=164 (consulta 23-04-2022). 3 Resolución de 29 de noviembre de 2021 del Consejo Rector del Consejo Superior de Investigaciones Científicas por la que se aprueba la norma reguladora de los institutos de investigación y demás estructuras organizativas de la Agencia Estatal CSIC. Recensiones y crónicas científicas 191 Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 relevantes en problemáticas como el cambio climático, la explotación sostenible de los recursos naturales, la desigualdad social o la participación en iniciativas orientadas a frenar la despoblación del ámbito rural, por poner algunos ejemplos. Es igualmente destacable su interacción cotidiana con múltiples agentes, que van desde la investigación al público en general, incluyendo administraciones públicas, empresas, museos o comunidades locales. Esta cualidad está vinculada, en buena medida, a la centralidad de la Arqueología en la investigación, gestión y socialización del Patrimonio Cultural, un elemento de importancia creciente en nuestras sociedades. Volviendo al caso específico del CSIC, uno de los rasgos significativos de la investigación arqueológica que se realiza en nuestro organismo es su indiscutible calidad científica, de la cual son buenos exponentes la presencia habitual en publicaciones y foros internacionales, la captación de recursos en convocatorias competitivas europeas y estatales o el prestigio de sus revistas y colecciones de monografías4. En las líneas que siguen ofrecemos una breve panorámica sobre los antecedentes de la red, sus objetivos, planteamientos generales y la actividad desarrollada en sus primeros meses de existencia. En la Arqueología del CSIC hay algunos precedentes de trabajo colaborativo que, de un modo u otro, han contribuido a forjar los cimientos de la red actual. Sin pretensión de exhaustividad, cabe mencionar el proyecto “Programa de Investigación en Tecnologías para la conservación y revalorización del Patrimonio Cultural” (CSD-TCP), financiado por el programa Consolider-Ingenio 2010 del entonces Ministerio de Ciencia e Innovación y en el que participaron una decena de grupos de investigación de nuestro organismo, junto a otras seis entidades5. Otro aspecto a destacar es la notable participación de arqueólogos del CSIC en la elaboración de los mencionados Libros Blancos en temáticas estratégicas, con contribuciones en al menos ocho de los catorce volúmenes (Tab. 1). Más recientemente, el ciclo de conferencias virtuales La Arqueología en el CSIC, promovido por la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR), ha acogido un buen elenco de presentaciones divulgativas sobre los proyectos y líneas de investigación en este campo, facilitando una mayor interacción entre el personal de diferentes institutos6. 4 Entre las primeras destacan Trabajos de Prehistoria, Archivo Español de Arqueología, Arqueología de la Arquitectura o Gladius. Entre las colecciones cabe citar Bibliotheca Praehistorica Hispana o Anejos de Archivo Español de Arqueología. 5 Aunque el proyecto finalizó hace años, su página web todavía es accesible: http://www.proyectos.cchs.csic.es/csd-tcp/ (consulta 23-042022). 6 El ciclo ha dado lugar a un libro que será publicado próximamente por Editorial CSIC. Las conferencias están disponibles en el canal de Youtube de la EEHAR (https://www.youtube.com/c/EEHARCSIC) (consulta 23-04-2022). Volumen Título Temas / Retos 1New foundations for a sustainable global society Human sciences in transition scenarios Territorial development in new scenarios of rural-urban interaction What remains of the future: sustainability through heritage 2Origins, (co) evolution, diversity & synthesis of life Social and human evolution 5Brain, mind & behaviour Cognition, collective behaviors & consciousness 6Sustainable primary production Agroecology and circular bioeconomy 7Global change impacts Past global changes: a context to the anthropocene 10 Digital & complex information Digital humanities 11 Artificial intelligence, robotics & data science Multiagent systems 13 Ocean science challenges for 2030 Towards an ocean-engaged society Tab. 1. Libros blancos en temáticas estratégicas que han contado con la participación del personal de Arqueología del CSIC. Las cinco redes del programa Conexiones comparten unos objetivos y principios de funcionamiento que han sido perfilados desde la Vicepresidencia de Investigación Científica y Técnica, contando para su implementación con el apoyo de la Vicepresidencia Adjunta de Áreas Científico-Técnicas. Así, las redes cuentan con una coordinación y una coordinación adjunta, que en este caso recaen en los autores de este texto (XLA y SVL respectivamente), definidas para un período inicial de tres años, transcurridos los cuales la propia red presentará una nueva propuesta de coordinación. Su modelo de gobernanza incluye también una Ejecutiva de 5-7 personas y un gestor contratado, preferentemente con grado de doctor. Las redes se implementan a través de un Proyecto Intramural Especial (PIE) gestionado desde el instituto al que pertenece el coordinador (en este caso el Instituto de Ciencias del Patrimonio) y cuentan con cinco líneas de actuación: 1) gestión y coordinación global; 2) prospectiva, planificación y posicionamiento; 3) atracción del talento joven; 4) movilidad, intercambios y reuniones; y 5) formación y comunicación. 192 Recensiones y crónicas científicas Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 Los primeros pasos de nuestra red (Fig. 1) consistieron en la conformación de la Ejecutiva7, la elaboración de un primer elenco de personas y grupos que trabajan en Arqueología en el CSIC y la definición de una serie de acciones a desarrollar en su primer año y medio, entre verano de 2021 y diciembre de 2022. Para ello mantuvimos una serie de reuniones con direcciones, coordinaciones de grupo y/o jefaturas de departamento de los centros en los que la Arqueología constituye un ámbito de investigación principal. En un momento inmediatamente posterior, por medio de un cuestionario dirigido a todos los institutos del organismo, se incorporaron a la red personas y grupos que, no teniendo la Arqueología como ámbito de trabajo principal o exclusivo, contribuyen con asiduidad a la disciplina. En la actualidad integran la red 212 personas pertenecientes a 41 grupos de investigación o servicios científico-técnicos radicados en 20 centros o institutos que se ubican en 11 ciudades diferentes (Fig. 1). Otras iniciativas relacionadas con la puesta en marcha de la red han sido la creación de la página web8, de 7 En este caso integran la Ejecutiva de la red, además de los coordinadores (adscritos al Incipit y la IMF respectivamente), cinco investigadores de plantilla del CSIC: Elías López-Romero (IAM), Leonor Peña Chocarro (IH), Inés Sastre Prats (IH), Ignacio de la Torre Sáinz (IH) y María Ángeles Utrero Agudo (EEA-EEHAR). El gestor contratado es Jaime Almansa Sánchez, que, al igual que ocurre en las otras redes, tiene su sede de trabajo principal en el instituto al que pertenece el coordinador, aunque se desplaza a los otros institutos cuando su actividad lo requiere. 8 https://archaeologyhub.csic.es/ (consulta 23-04-2022). perfiles en redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram) y de un logotipo (Fig. 2)9. Para favorecer su visibilidad e internacionalización, la red ha gestionado su ingreso como miembro corporativo en la European Association of Archaeologists (EAA) y tendrá presencia regular en su congreso anual, uno de los eventos más importantes en la disciplina a nivel europeo. Desde un primer momento, y por acuerdo de la Ejecutiva, nuestra actividad ha estado orientada a promover iniciativas que impliquen la colaboración y el fortalecimiento de sinergias entre grupos de investigación de institutos diferentes. Buena parte de ellas tienen un enfoque bottomup, en la medida que su diseño e implementación recae en los propios miembros de la red. Para hacer viable esta forma de trabajar se ha lanzado una convocatoria de ayudas internas que cuenta con seis modalidades diferentes (ayudas de investigación para personal predoctoral y posdoctoral junior, preparación de proyectos en colaboración, estancias cortas en otros centros de la red, organización de congresos, actividades de divulgación y otras iniciativas). En el primer plazo de presentación de propuestas se han financiado 19 actuaciones con un presupuesto total que 9 La red cuenta con un nombre en castellano (Conexión-Arqueología) y otro en inglés (ArchaeologyHub) que a menudo utilizamos de forma conjunta. Para el logotipo fue necesario optar por uno de ellos y nos decantamos por el inglés para favorecer su presencia internacional y su armonización con el logo creado por el CSIC para el programa de redes piloto, que utiliza las palabras CSIC Hub. Fig. 1. Mapa de los institutos y centros que cuentan con grupos de investigación y unidades integrados en la red. Los centros en los que la Arqueología constituye un campo de investigación principal son: IH e ILC radicados en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) (Madrid), IMF (Barcelona), IAM (Mérida), Incipit (Santiago de Compostela), EEA (Granada) y EEHAR (Roma). Recensiones y crónicas científicas 193 Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 supera ligeramente los 53.000 €. Aunque no es posible enumerarlas aquí, las actividades en ejecución son muy diversas e incluyen el apoyo o la financiación íntegra de congresos internacionales y otros eventos científicos en Barcelona, Valencia, Alcalá de Henares, Granada o Roma. Se han configurado, además, distintos grupos de trabajo –cuya participación en los mismos es voluntaria– que se encargan de planificar y ejecutar algunas acciones de mayor envergadura. Así, buena parte del trabajo de prospectiva, planificación y posicionamiento se está encauzando mediante tres Encuentros de Reflexión Estratégica que, a lo largo de 2022, tendrán lugar en Madrid, Barcelona y Santiago de Compostela. Concebidos como eventos abiertos a todos los miembros de la red, pero que cuentan también con la participación de personal externo, su objetivo es pensar colectivamente aspectos estratégicos en la Arqueología del CSIC. El primero de estos encuentros (INFRASTRUCTURE, Madrid) se centra en equipamiento, laboratorios, servicios científico-técnicos, colecciones de referencia y conjuntos de datos (datasets); el segundo (INFUTURO, Barcelona) está dedicado a desafíos científicos e interdisciplinariedad: pensando la Arqueología del futuro; el tercero (INTERNATIONAL, Santiago de Compostela) versará sobre internacionalización y Arqueología en el exterior. De este esfuerzo conjunto surgirán propuestas de actuación concretas a desarrollar en cada uno de estos ámbitos. Sin ánimo de revisar exhaustivamente el trabajo realizado en la red, no queremos concluir sin dedicar unas líneas a las iniciativas relacionadas con la formación y la atracción del talento joven. A finales de 2021 se han convocado 12 becas JAE-Intro ICU de introducción a la investigación que, a diferencia de las becas convencionales de este programa, implican una estancia y co-tutorización en un centro distinto al que acoge la beca. Entre los centros implicados en este programa se encuentran los que desarrollan investigación arqueológica como actividad principal, pero también otros integrados en la red como el Instituto de Geociencias (Madrid), el Instituto Geológico y Minero (Madrid), el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (Valencia) o el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (Granada). En septiembre de este mismo año tendrá lugar la primera edición de la Escuela de Verano, que se celebrará en Zalamea de la Serena (Badajoz) y girará en torno a la Arquitectura en Tierra. Por otra parte, y como ya hemos señalado, una de las modalidades en la convocatoria de ayudas internas de la red está orientada a apoyar la investigación de personal predoctoral y posdoctoral junior, que habitualmente tiene pocas posibilidades de obtener recursos propios. Contar con una red de Arqueología en el CSIC supone ciertamente un privilegio, pero también una importante responsabilidad colectiva ya que, en un plazo relativamente corto de tiempo, habrá que demostrar que la inversión y el esfuerzo han valido la pena: que las sinergias que estamos construyendo aportan un valor superior a la suma de las partes y que la Arqueología del CSIC ha incrementado su relevancia social, su internacionalización, su capacidad para desarrollar proyectos complejos y su atractivo entre las nuevas generaciones que buscan una institución idónea en la que desarrollar su carrera profesional. El excelente capital humano con el que cuenta la red y la implicación que muestra diariamente en este proyecto invitan al optimismo. Marco de Lucas, J. E. y Moreno-Arribas, M. V. (coords.) 2021: CSIC Scientific Challenges: Towards 2030. 14 vols. Editorial CSIC. Madrid. Xosé-Lois Armada. Instituto de Ciencias del Patrimonio, CSIC. Edificio Fontán (Bloque 4). Monte Gaiás s/n. 15707 Santiago de Compostela. Correo e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0002-0110-0201 Silvia Valenzuela Lamas. Institución Milá y Fontanals de Investigación en Humanidades, CSIC. C/ Egipcíaques 15. 08001 Barcelona. Correo e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0001-9886-0372 Crónica del Congreso Internacional sobre Gestión del Patrimonio Arqueológico: Homenaje a M.ª Ángeles Querol. Madrid, 22-25 septiembre 2021. Lo importante del pasado es el futuro La convocatoria del “Congreso Internacional sobre Gestión del Patrimonio Arqueológico: Homenaje a M.ª Ángeles Querol” es una iniciativa de sus colegas y alumnado, destinada a celebrar la trayectoria académica de la homenajeada en este ámbito por la que fue galardonada en 2019 con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. La sede escogida fue la Facultad de Geografía e Historia (Universidad Complutense Madrid), donde la dra. Querol se formó y ejerció toda su tarea docente e investigadora, desde 1987 como catedrática de Prehistoria (Fig. 1). Otros congresos de referencia en Arqueología (World Archaeological Congress, Landscape Archaeology Conference, European Association of Archaeologists) adoptaron un formato online pero el madrileño optó por uno híbrido presencial y virtual. En palabras de la propia homenajeada fue una verdadera alegría compartir un evento de esas características Fig. 2. Logotipo de la red de Arqueología. 194 Recensiones y crónicas científicas Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 con tanta gente querida que la ha acompañado a lo largo de su carrera. “Lo importante del pasado es el futuro”, el leitmotiv de la profesora Querol, que subtitulaba el congreso, era una declaración de intenciones. Vinculaba la mejora de la gestión del patrimonio arqueológico y la superación de los retos que esta implica con una mirada hacia adelante. El congreso se estructuró en cinco sesiones vinculadas en la trayectoria científica de la homenajeada: 1) La profesión arqueológica; 2) Arqueología Preventiva y planeamiento: campos y ciudades; 3) Patrimonio arqueológico y arqueología feminista; 4) Museos y sitios: interpretación/ presentación del patrimonio arqueológico y 5) Desafíos actuales en la gestión del patrimonio arqueológico. La recepción del evento superó las circunstancias sanitarias. Se recibieron más de 60 propuestas de las que se seleccionaron 46 para su defensa pública y publicación. Todas las sesiones estuvieron conformadas por una primera parte de presentación de los trabajos y una segunda de mesa redonda para debatir. Nos hubiera gustado desarrollar actividades más dinámicas, como acostumbramos en eventos organizados por el grupo de investigación Gestión del Patrimonio Cultural (p. ej. Castillo y Almansa 2021), pero los controles sanitarios del momento limitaron este intercambio más interactivo. Una línea de pensamiento común a las cinco sesiones del congreso fue la defensa de perspectivas holísticas y complejas para la comprensión del patrimonio arqueológico. Esos enfoques lo insertan en su contexto socio-económico y consideran sus varias interrelaciones. Esta línea se apreció en particular en la primera sesión sobre la profesión arqueológica. La literatura relativa a los problemas profesionales es muy extensa, pero la percepción general era que la situación no había cambiado de manera notable en los últimos 30 años. La falta de reconocimiento social y la precariedad del sector forman parte de esa realidad. Frente a ellos, algunas respuestas recientes, también presentadas en el congreso, han destacado la necesidad de sinergias, comunicación y organización de todo el colectivo de la arqueología, con independencia del ámbito en el que desarrollan su trabajo (academia, empresa, personal autónomo, administración, etc.). La sesión relativa a la arqueología preventiva puso de manifiesto que este tema sigue siendo objeto de debate (p. ej. Querol 2020: Capítulo 11). Se identificaron dos posturas principales. Una buscaba perfeccionar el sistema para llegar a una “verdadera” Arqueología Preventiva. La otra pretendía cambiar a fondo la gestión del Patrimonio Arqueológico. Lejos de ofrecer soluciones fáciles, se coincidía en que este debate continuará siendo necesario para poder mejorar con el tiempo el tratamiento de los bienes arqueológicos. Conceptos como los de paisaje o territorio que apuntan claramente a esas miradas complejas y polisémicas que requiere el patrimonio arqueológico fueron muy repetidos en la sesión del congreso destinada a tratar los desafíos en la gestión. Una parte de los retos, en especial para la gestión de los paisajes, se encuentra en la normativa autonómica española. Muchas veces esta figura falta o su tratamiento no se desarrolla a pesar de las leyes internacionales sobre Patrimonio Cultural y el propio Plan Nacional de Paisaje Cultural (Carrión Gútiez 2015) que ya hace tiempo lo han reconocido como fundamental. Durante el debate se atribuyó esta situación a la amplitud del concepto que hacía difícil su codificación en la legislación regional. Esto ya se había defendido en publicaciones donde se afirmaba que la categoría de paisaje implica demasiados temas como para que su gestión patrimonial fuera efectiva (Azkárate y Azpeitia 2016). A pesar de ello, las comunicaciones presentadas en el congreso reflejan que el futuro de la gestión pasa por el concepto de paisaje y por implicar las dimensiones materiales, inmateriales y emocionales de un lugar. La complejidad de perspectivas se hizo presente también en la sesión sobre museos y sitios donde la interpretación se identificó como una actividad principal. En su desarrollo se destacó la necesidad de mejorar la interacción entre quienes nos dedicamos a la arqueología y los públicos y audiencias a los que nos dirigimos, incidiendo en los procesos participativos. Prueba de ello es que buena parte de las comunicaciones se centraron en la interpretación de yacimientos arqueológicos en contextos rurales y en la creación de la infraestructura para ello. En este sentido, la referencia a la sociedad contemporánea y a su rol en la gestión patrimonial fue constante durante todo el congreso, con una especial sensibilidad hacia los espacios de vulnerabilidad y exclusión (luchas vecinales, comunidades indígenas, defensa ante las desigualdades, género, etc.). Uno de los temas centrales en la carrera de María Ángeles Querol fue la arqueología feminista. A ella se dedicó una sesión moderada por la propia homenajeada. La inclusión de esta sesión fue objeto de un debate previo a la celebración del congreso. La arqueología feminista ¿debía tratarse como un tema transversal en todas las sesiones Fig. 1. María Ángeles Querol en el Congreso Internacional sobre Gestión del Patrimonio Arqueológico (Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense - UCM, Madrid septiembre 2021). Autora Ana Pastor. Recensiones y crónicas científicas 195 Trab. Prehist., 79, N.º 1, enero-junio 2022, pp. 175-195, ISSN: 0082-5638 o debía ser objeto de una específica? La perspectiva adoptada por la organización fue la segunda para evitar que esa transversalidad difuminase esta dimensión, ya de por sí aún escasa en esas otras (tradicionales) sesiones de los congresos sobre arqueología. Es, de nuevo, un contraste entre la sociedad a la que aspiramos y las limitaciones prácticas a las que debemos enfrentarnos. Muchas comunicaciones de esta sesión se centraron en la representación de las mujeres en los museos, siguiendo los propios trabajos de la profesora Querol. Hubo ejemplos de España (Cádiz, Málaga) y del extranjero (Museo Nacional de Antropología de México) y se relacionaron las mujeres con categorías específicas de museos como los comunitarios. Un grupo de investigadoras de la Sección de Arqueología del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid proporcionaron datos particularmente significativos sobre la disparidad entre el gran volumen de mujeres egresadas del Grado de Arqueología en la UCM (la mayoría) y el número de mujeres que dirigían excavaciones arqueológicas en la Comunidad de Madrid (la minoría). Este tema requiere una investigación en profundidad, aunque las cualidades tradicionalmente ensalzadas en los trabajos de campo como la fuerza física o la resistencia pueden estar jugando un papel en esta situación al atribuirse generalmente a los hombres (Díaz de Liaño et al. 2020; Zarzuela et al. 2019). En un congreso organizado para celebrar la carrera de la profesora María Ángeles Querol, no faltaron las muestras de cariño a la homenajeada. La última sesión fue la más emotiva, con un sentido recorrido a su carrera con imágenes, anécdotas y experiencias en el campo. Este viaje, desde sus inicios en la arqueología hasta hoy, estuvo a cargo de quienes han compartido con ella esta trayectoria y al que magistralmente dio voz su amiga y también compañera Teresa Chapa. La trayectoria que María Ángeles comenzó dedicada a la Prehistoria, aprendiendo directamente de algunas de las grandes figuras en la materia como François Bordes, mostró ya sus habilidades para organizar e iniciar proyectos de investigación arqueológica. Después se fue orientando hacia la investigación sobre gestión del patrimonio arqueológico, tras su experiencia en la Subdirección General de Arqueología del Ministerio de Cultura. Aquel periodo le sirvió para comprender que lo realmente importante de los bienes del pasado era el papel que cumplen en el presente, algo para lo que la gestión es fundamental. Desde entonces ha marcado todo su trabajo, dejando una impronta excepcional en la arqueología española. Desde la implementación de los grados (incluyendo la gestión del patrimonio cultural), a la defensa de la profesión y la arqueología preventiva, su aportación ha sido y seguirá siendo fundamental para nuestra disciplina. Esperamos que los trabajos publicados y asociados con este congreso-homenaje (véase Complutum 32(2) [2021] y Geparquerol [2022]) contribuyan a esta tarea iniciada por María Ángeles Querol de la que sentimos especial orgullo quienes hemos aprendido y trabajado con ella. Azkárate, A. y Azpeitia, A. 2016: “Paisajes urbanos históricos: ¿paradigma o subterfugio?”. En M. Jurkovič y A. Chavarria Arnau (eds.): Alla recerca di un passato complesso. Contributi in onore di Gian Pietro Brogiolo per il suo settentesimo compleanno. International Research Centre for Late Antiquity and Middle Ages – IRCLAMA, University of Zagreb. Zagreb: 307-326. Carrión Gútiez, A. (ed.) 2015: Plan Nacional de Paisaje Cultural. Secretaría General Técnica, Subdirección General de Documentación y Publicaciones, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte https://www.culturaydeporte.gob.es/planes-nacionales/dam/ jcr:55b779f7-037f-45a0-baa0-17f27bc2587a/05-maquetado-paisajecultural.pdf (consulta 23-03-2022) Castillo Mena, A. y Almansa Sánchez, J. 2021: “Applied research through Community Building during International Conferences. The case of the International Conference on Best Practices in World Heritage. Minorca, Spain”. Journal of Community Archaeology & Heritage 8(3): 192-209. https://doi.org/10.1080/20518196.2021.1894784 Díaz de Liaño, G.; Corpas, N. y Moral, E. 2020: “Epílogo. (No) Todo son risas y diversión: el sufrimiento durante el trabajo de campo arqueológico”. En J. I. García (ed.): Amor Estratigráfico. El Libro. JAS Arqueología Editorial. Madrid: 255-267. Querol, M. A. 2020: Manual de Gestión del Patrimonio Cultural. Akal Universidad. Madrid, 2ª ed. Zarzuela, P.; Martín, J. y Donat, M. 2019: “Una radiografía necesaria del sector desde una mirada de género”. Arqueoweb 19: 34-49. Nekbet Corpas y Alicia Castillo Mena. Dpto. de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología. Universidad Complutense de Madrid. C/ Profesor Aranguren s/n. 28040. Madrid. Correos e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0001-5696-2151; [email protected] https://orcid.org/0000-0002-9168-1803 Jaime Almansa Sánchez. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto de Ciencias del Patrimonio, Edificio Fontán, Bloque 4. Monte Gaias s/n. 15707 Santiago de Compostela. Correo e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0002-8690-200X