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Padroado Real nas Filipinas no século XIX: um balanço de luzes e sombras

Blanco Andrés, Roberto

Abstract

Este artículo está sujeto a una licencia CC BY 3.0

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155 doi: https://doi.org/10.34632/lusitaniasacra.2021.10387 Lusitania Sacra . 43 (janeiro-junho 2021) 155-167 ROBERTO BLANCO ANDRÉS Instituto de Historia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Espanha https://orcid .org/0000-0002-5692-7740 rbaweiss@hotmail .com Real patronato decimonónico en Filipinas: claroscuros de un balance Resumen: El desarrollo y aplicación del patronato en Filipinas adquirió con el tiempo un carácter peculiar y diferenciado al desarrollado por la monarquía española en América . La personalidad del patronato filipino estuvo muy condicionado por las singulares características del dominio del territorio . Durante el siglo XIX el patronato instrumentalizó al clero regular, integrado por españoles, para reforzar el rol que tradicionalmente ejercía en la conservación del dominio hispánico . Los intentos de reforma eclesiástica de mediados de la centuria (concordato de 1851) y las protestas del clero secular filipino contra esta situación originaron fuertes tensiones en el seno de la Iglesia de Filipinas y en el modelo de gobernanza de España en el archipiélago . Palabras clave: Patronato, Filipinas española, Órdenes religiosas, Clero filipino, Secularización . Padroado Real nas Filipinas no século XIX: um balanço de luzes e sombras Resumo: O desenvolvimento e aplicação do padroado nas Filipinas adquiriu ao longo do tempo um carácter peculiar e diferenciado em relação ao desenvolvido pela monarquia espanhola nas Américas . A especificidade do padroado filipino foi fortemente condicionado pelas características únicas do domínio do território . Durante o século XIX, o padroado instrumentalizou o clero regular, composto por espanhóis, para reforçar o papel que tradicionalmente desempenhava na preservação do domínio hispânico . As tentativas de reforma eclesiástica em meados do século (Concordata de 1851) e os protestos do clero secular filipino contra esta situação causaram fortes tensões no seio da Igreja nas Filipinas e no modelo de governação de Espanha no arquipélago . Palavras-chave: Padroado, Filipinas espanholas, Ordens religiosas, Clero filipino, Secularização . Royal patronage in 19th Century Philippines: an assessment of lights and shadows Abstract: The development and application of the patronage in the Philippines acquired over time a peculiar and differentiated character from that developed by the Spanish monarchy in America . The personality of the Philippine Patronage was highly conditioned by the peculiar characteristics of the domain of the territory . During the 19th century, the Patronage instrumentalized the regular clergy, made up of Spaniards, to reinforce the role it traditionally played in preserving Hispanic dominion . The attempts at ecclesiastical reform in the mid-century (1851 Concordat) and the protests of the Philippine secular clergy against this situation created strong tensions within the Philippine Church and in the model of governance of Spain in the archipelago . Keywords: Patronage, Spanish Philippines, Religious Orders, Filipino Clergy, Secularization . 156 ROBERTO BLANCO ANDRÉS Introducción En las siguientes líneas se trata de aportar una reflexión sobre el papel que desempeñó el regio patronato en la Filipinas decimonónica. Un rol muy particular e inherente, no sólo sobre la acusada personalidad de la iglesia filipina sino también por su notoria incidencia en la conformación del dominio político del territorio. En Filipinas el patronato desbordó de una manera inimaginable su inicial vocación de control y dirección de la iglesia. El objetivo de este breve ensayo es ofrecer desde una perspectiva global, sintética y actualizada, aquellas áreas más singulares que conceden a Filipinas un desarrollo más o menos diferenciado de otros ámbitos hispánicos en que se ejerció y aplicó el patronato. Buena parte de ellas están relacionadas, desde el ámbito estrictamente eclesiástico, con la administración espiritual, la significación de las Órdenes religiosas, el papel del clero nativo o la estructura de la jerarquía insular, y desde el ámbito exclusivo del dominio, con el rol asignado al clero regular en el ejercicio del dominio y, amodo de consecuencia, con la generación de la primera conciencia nacional entre los sacerdotes indígenas. De la misma manera, también se valorarán los intentos de reforma o cambio del sistema en su conjunto, acontecidos fundamentalmente a mediados de la centuria (Concordato de 1851), junto con la reacción a esas transformaciones. 1. Establecimiento del patronato en Filipinas El asentamiento español en Filipinas comenzó en 1565 con la expedición del adelantado Miguel López de Legazpi y del agustino cosmógrafo fray Andrés de Urdaneta. Habían pasado cuarenta y cuatro años desde que Magallanes recalase ‑y muriese‑ en las islas de Poniente, así como de otras tantas expediciones que fracasaron en el intento de establecer un tornaviaje, oviaje de vuelta desde Filipinas (Loaysa‑Elcano‑Urdaneta; Saavedra; Grijalva; Villalobos)1. Desde su incorporación a la monarquía hispánica Filipinas pasó a depender de México, del virreinato de Nueva España: a nivel gubernativo y a nivel judicial de la audiencia de México (hasta que en 1584 se creó la de Manila, suprimida en 1590 y restablecida en 1595) y, por supuesto a nivel eclesiástico. El establecimiento de la Iglesia comenzó con la erección del obispado de Manila (1578), al frente del cual se puso al fraile dominico Domingo de Salazar2. Inicialmente la sede dependía 1 CABRERO, Leoncio – Nuevas tierras y nuevas islas: el descubrimiento del Pacífico . In CABRERO, L ., (dir), – Historia general de Filipinas . Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, Agencia Española de Cooperación Internacional, 2000, p . 121-167; RODRÍGUEZ, Isacio, ÁLVAREZ, Jesús – Andrés Urdaneta, agustino. En carreta sobre el Pacífico. Valladolid: Estudio Agustiniano, 1992 . 2 GUTIÉRREZ, Lucio – Domingo de Salazar, OP, primer obispo de Filipinas (1579-1594) . Philippiniana Sacra. 11 (1976) 449-496; DE LA COSTA, Horacio – Church and State in the Philippines during the administration of bishop Salazar, 1581-1594 . The Hispanic American Historical Review. Durham . 30 (1950) 314-335 . 157 Real patronato decimonónico en Filipinas: claroscuros de un balance de México, pero el propio Salazar viajó a España y consiguió la transformación de la sede de Manila en arzobispado (1595), con tres diócesis sufragáneas: Nueva Cáceres, Nueva Segovia y Cebú, la más extensa de las tres. Amediados del siglo XIX se dividió esta última para crearse la diócesis de Jaro3. Las principales bases del dominio español durante los dos primeros siglos fueron: en primer lugar, el desarrollo de un sistema político encabezado por un gobernador general con inmensos poderes, junto con una administración colonial mínima formada esencialmente por militares, funcionarios y Órdenes religiosas, en donde no había necesidad de tantos efectivos al delegarse parte de sus funciones en encomenderos, frailes y autoridades indígenas. Esta es una de las razones más poderosas por las que hubo siempre escasa presencia de peninsulares en el territorio y, adiferencia de América, muy poco mestizaje. En segundo lugar, un peso considerable de las corporaciones regulares en la organización y vida de las islas: el fraile se convirtió en el interlocutor entre la administración española y la población filipina (la mayoría de los funcionarios y militares se concentraban en Manila, mientras que los religiosos se distribuían por el resto del archipiélago). Tercero, una colaboración concertada con los grupos dirigentes para el gobierno de las islas: se respetó a los mandatarios tradicionales (llamados gobernadorcillos) y a los notables de las localidades (principalía). Y cuarto, una economía basada en el cultivo de la tierra mediante encomiendas, una fiscalidad asentada en el tributo, un sistema de trabajo personal obligatorio (polos y servicios), y una agricultura de subsistencia (cultivo de arroz por irrigación) que en virtud del conocido galeón de Manila, pasó a ser de intermediación entre Asia, América y Europa4. Las Órdenes religiosas fueron las responsables de la evangelización de Filipinas y desempeñaron un rol crucial en el dominio español. Alos agustinos, que habían llegado con fray Andrés de Urdaneta en 1565, les siguieron franciscanos (1578), que también se extendieron por China y Japón, jesuitas (1581), dominicos (1587), y agustinos recoletos (1606). Todas ellas establecieron sus casas centrales en Manila mientras que sus respectivos campos de misión en el archipiélago quedaron recogidos en la real orden de 15945. 3 FERNÁNDEZ, Pablo – History of the Church in the Philippines (1521-1898). Manila: National Book Store, 1979, p . 98-107 . GUTÍERREZ, Lucio – Historia de la Iglesia en Filipinas. Madrid: Colecciones Mapfre, 1992, p . 67-78; RODRÍGUEZ, Isacio – Filipinas: la organización de la Iglesia en Filipinas . In BORGES, Pedro, dir . – Historia de la Iglesia en Hispanoamérica y Filipinas. Vol . II . Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, Estudio Teológico de San Ildefonso de Toledo, 1992, p . 702-720 . 4 ELIZALDE PÉREZ-GRUESO, María Dolores – Sentido y rentabilidad . Filipinas en el marco del Imperio español . In ELIZALDE PÉREZ-GRUESO, María Dolores, dir . – Repensar Filipinas. Política, identidad y religión en la construcción de la nación filipina . Barcelona: CSIC-Casa Asia . Ediciones Bellaterra, 2009, p . 45-117; DÍAZ TRECHUELO, María Lourdes – La empresa española en Filipinas . Estudios Americanos. Sevilla . 12 (1956) 27-30 . 5 Una síntesis sobre la acción misional global de las corporaciones en: ABAD, Antolín – Filipinas: labor misional y pastoral . In BORGES, Pedro, dir . – Historia de la Iglesia en Hispanoamérica y Filipinas. Vol . II . Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, Estudio Teológico de San Ildefonso de Toledo, 1992, p . 721-736; SÁNCHEZ, Cayetano – Filipinas: labor socio-cultural de la 158 ROBERTO BLANCO ANDRÉS La Iglesia de Filipinas, como la de América, quedó bajo el sistema de patronato regio, mediante el cual la corona, gracias a los privilegios y facultades concedidos por los Papas, adquirió un amplio elenco de prerrogativas. La escasez del clero secular y la preponderancia del clero regular en Filipinas recortaron la jurisdicción diocesana de los obispos, lo que se tradujo en no pocos conflictos. Una de las manifestaciones iniciales más interesantes de la iglesia metropolitana insular fue la convocatoria del Sínodo de Manila de 1582, en el que se discutió la legitimidad del dominio español, los problemas de la acción pastoral y la adopción de las lenguas nativas para la evangelización6. Además el encuentro dejó una extraordinaria afirmación sobre la igualdad de las razas al expresar que «los indios son tan libres en su tierra como los españoles en la suya»7. 2. Secularización y clero regular El patronato, como se ha dicho, fue la herramienta encargada de la instauración de la iglesia en Filipinas. Tenía por tanto, asu cargo el nombramiento de obispos, la convocatoria de concilios, la composición de cabildos eclesiásticos, la creación de conventos o parroquias, el flete de las misiones al territorio etc. El patronato, como en América, derivó en Filipinas hacia el vicariato regio. Por consiguiente el gobernador, además de ejercer las funciones propias de gobierno, actuaba como vicerreal patrono en las cuestiones concernientes al patronato eclesiástico. El sistema de patronato funcionó con cierta normalidad durante aproximadamente dos siglos, con la excepción de algunas interferencias o abusos. Una vez que fracasó el intento español de crear un imperio en Asia, aimagen del que tenía en América, debido a multitud de imponderables y peligros (amenazas piráticas, como el ataque de Limahong a Manila, el pirata Tay Fusa, los wacos japoneses, la amenaza de Japón, las guerras con los holandeses, etc.) Filipinas fue definitivamente concebida como frontera del imperio español en Asia y como Iglesia . In BORGES, Pedro, dir . – Historia de la Iglesia en Hispanoamérica y Filipinas. Vol . II: Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, Estudio Teológico de San Ildefonso de Toledo, 1992, p . 737-752 . BERNAD, Miguel A . – The Christianization of the Philippines : Problems and Perspectives. Manila: Philippiniana Book Guild, 1972, p . 20 . Referimos, a continuación, otras relativas a cada una de las corporaciones: RODRÍGUEZ, Isacio, ÁLVAREZ, Jesús – Al servicio del Evangelio Provincia agustiniana del Smo Nombre de Jesús de Filipinas. Valladolid: Editorial Estudio Agustiniano, 1996; FERNÁNDEZ, Pablo – Dominicos donde nace el sol. (Historia de la provincia del Smo. Rosario de la sagrada Orden de predicadores). Barcelona: 1958; MARTÍNEZ CUESTA, Ángel – Historia de los agustinos recoletos. Desde los orígenes hasta el siglo XIX. Madrid: Editorial Augustinus, 1995, I; MARTÍNEZ CUESTA, Ángel – Historia de los agustinos recoletos. El Siglo XIX. Madrid: Editorial Augustinus, Madrid 2015, II; DE LA COSTA, Horacio – The jesuits in the Philippines. 1581-1768. Massachussets, Cambridge: Harvard University Press, 1961; ABAD, Antolín – Los franciscanos en Filipinas . Revista de Indias . 95-98 (1964) 411-444 . 6 Porras Camuñez, José Luis – Sínodo de Manila de 1582. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, Colección Tierra Nueva e Cielo Nuevo, V Centenario del descubrimiento de América, Sínodos Americanos, 8, 1988 . 7 SCHUMACHER, John N . – Growth and decline. Essays on Philippine church history. Quezon City: Ateneo de Manila University Press 2009, p . 10 . 159 Real patronato decimonónico en Filipinas: claroscuros de un balance retaguardia de América8. Este concepto precisamente concedió al patronato ejercido por la corona española en el archipiélago magallánico un tono peculiar y periférico. La circunstancia referida, el rol de dominio otorgado al fraile ‑como representante oficioso e interlocutor de la administración (la unión de la espada y la cruz)‑, y el peso que desempeñó siempre en la evangelización y en la vida parroquial dotó a los institutos regulares de una gran autonomía a todos los niveles9. Las corporaciones quedaron exentas en gran medida de la visita diocesana y del regio patronato. La llegada de los Borbones trajo consigo una serie de mutaciones exponenciales, especialmente desde el reinado de Carlos III. Concretamente la iglesia de Filipinas fue objeto de fuertes modificaciones. La entronización de la nueva dinastía supuso la transformación de la Iglesia misionera de los Austrias en una Iglesia de cuño estatal. El nuevo concepto utilitarista, que intentó desplegar un mayor control sobre los territorios imperiales al eliminar las amplias delegaciones que existían a modo de gobierno indirecto, así como la invasión inglesa de Manila (1762) en el contexto de la Guerra de los Siete Años, transformaron radicalmente el concepto de gobernanza imperial. En Filipinas se aplicaron numerosas reformas. Algunas especialmente significativas fueron: el intento de abrir la vía de comunicación entre España y el archipiélago por el Cabo de Buena Esperanza y el Océano Índico, en vez de la utilizada secularmente a través de México; la centralización de la administración; y, por no extendernos, todo el conjunto de proyectos y reformas diseñados por el inteligente gobernador José de Basco y Vargas (1778‑1787), entre ellas, las relativas a la intendencia de la Hacienda, la implantación de la alcabala, el estanco del tabaco y los licores nativos de nipa y coco ‑ principales soportes de la administración hasta finales del siglo XIX ‑, la mejora de la red de fortificaciones y defensas, la extensión del tributo indígena, y la creación de la Real Compañía de Filipinas10. A nivel eclesiástico, como se ha advertido, las transformaciones supusieron una profunda alteración, de modo especialmente notorio por iniciativa de la jerarquía eclesiástica y el gobernador del archipiélago, esto es, el arzobispo de Manila Basilio Sancho de Santa Justa y Rufina (1762‑1787) y el gobernador Simón de Anda 8 ALONSO ÁLVAREZ, Luis – El costo del imperio asiático. La formación colonial de las islas Filipinas bajo dominio español, 18651800. México: Historia Económica, 2009, p . 29-45 . 9 BLANCO ANDRÉS, Roberto – Entre frailes y clérigos. Las claves de la cuestión clerical en Filipinas (1776-1872). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2012, p . 35-95 . 10 Una perspectiva global en: DÍAZ TRECHUELO, María Lourdes – Filipinas en el siglo de la Ilustración . In CABRERO, Leoncio, dir . – Historia general de Filipinas . Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, Agencia Española de Cooperación Internacional, 2000, p . 251-292; DÍAZ TRECHUELO, María Lourdes – Filipinas bajo los últimos Borbones . In Historia general de España y América en el siglo XVIII. La Ilustración en América. Tomo XI-2 . Madrid: Ediciones Rialp, 1989, p . 569-587 . Sobre la cuestión de los estancos: FRADERA, Josep – Colonias para después de un imperio. Barcelona: Bellaterra, 2005; DE JESÚS, Edilberto – The Tobacco Monopoly in the Philippines. Bureaucratic Enterprise and Social Change, 1766-1880. Quezon City: Ateneo de Manila University Press, 1980 . 160 ROBERTO BLANCO ANDRÉS y Salazar (1770‑1776), en relación al conjunto de los institutos monásticos del país. La confronta ción entre las tesis reforzadas del regalismo borbónico y la tradicional autonomía del clero regular supusieron en el archipiélago la salida de la Compañía de Jesús (1768) ‑ como en otros dominios de la monarquía ‑, y el sometimiento de las Órdenes religiosas a las, hasta entonces soslayadas, visita diocesana (jurisdicción obispal) y regio patronato (control de nombramientos eclesiásticos por la autoridad civil)11. El conflicto dejó, entre otros, episodios tan agrios como la sonada remoción de los agustinos de la provincia de la Pampanga (1771)12. La aplicación de la visita diocesana y el sometimiento definitivo al patronato supuso en Filipinas el inicio del proceso de secularización de las parroquias de los frailes (recordemos que las reales órdenes de 1753 y 1757, de aplicación en el ámbito universal de la monarquía, no llegaron a publicarse en Filipinas). Para tratar de cubrir las vacantes dejadas por los frailes en las parroquias el arzobispo, opor los jesuitas tras su expulsión, Sancho puso en marcha una acelerado programa de formación de sacerdotes nativos. El modo en que se efectuó esta secularización, con muchos curas incapacitados moral e intelectualmente, con desconocimiento de los rudimentos básicos de la doctrina cristiana, y algunos incursos en sonados escándalos, planteó pronto numerosos problemas. En el final de su pontificado hasta el propio arzobispo Sancho intentó revertir de algún modo la secularización. Algunos autores, como los historiadores jesuitas Horacio de la Costa o John N. Schumacher afirmaron que esta medida, tutelada por el patronato, condicionó el desarrollo del clero secular filipino: sacerdotes con una formación defectuosa instruyeron nuevas generaciones de presbíteros con idénticos sino peores resultados13. Sancho y Anda habían utilizado al clero secular como mero instrumento de oposición en su política de sometimiento al clero regular. Ala luz de los resultados a medio plazo el balance fue contraproducente: la secularización, aunque últimamente indeseada por la administración, se tornó en inevitable por la disminución de las misiones a Filipinas, y el clero regular a pesar de haber aceptado el patronato en su totalidad, alcanzó un imprevisto marco autónomo. Entre 1776 y 1820 aproximadamente el clero secular filipino dominó en la cura de almas. En todo ese tiempo a pesar de las cédulas reales que obstaculizaban 11 Una explicación de los cambios que acarreó la imposición de la visita diocesana y el patronato en: MANCHADO LÓPEZ, Marta María – Conflictos Iglesia-Estado en el extremo oriente ibérico. Filipinas (1767-1787). Murcia: Universidad, secretariado de Publicaciones, 1994; MANCHADO LÓPEZ, Marta María – Tiempos de turbación y mudanza: La Iglesia en Filipinas tras la expulsión de los jesuitas. Córdoba: Muñoz Moya Editores, 2002 . 12 RODRÍGUEZ, Isacio – Expulsión de los agustinos de la provincia de la Pampanga (1771) . Archivo Agustiniano. 73 (1989) 277328; MANCHADO LÓPEZ, Marta María – Las doctrinas agustinianas de la Pampanga (1771-1774) . Archivo Agustiniano . 74 (1990) 323-388; 75 (1991) 285-358; 76 (1992) 73-102 . 13 DE LA COSTA, Horacio – The development of the native Clergy in the Philippine . Theological Studies. 8 (1947) . Véase también: MARTÍNEZ CUESTA, Ángel – El clero filipino . Estudios históricos y perspectivas futuras . Missionalia Hispánica. 40 (1983) 331-362 . 161 Real patronato decimonónico en Filipinas: claroscuros de un balance el proceso de secularización (1776 o 1788) lo cierto es que la falta de operarios religiosos permitió el trasvase de parroquias a los curas nativos14. En 1820 los clérigos diocesanos servían 1.279.557 almas de un total de 2.597.287 habitantes en todas las islas, lo que suponía la mitad, el 49.2%. La otra parte, exactamente 1.317.730 (50.7%) personas estaban a cargo de las Órdenes religiosas en desigual proporción (agustinos 21.7%; franciscanos 10.7%; dominicos 6.4%; y recoletos 6.3%)15. No suele tenerse en cuenta, porque este período es muy poco conocido para lo concerniente al clero secular del país, que gracias a la clerecía nativa se mantuvo la administración espiritual de múltiples feligresías a lo largo y ancho de Filipinas. Y es un dato que debe ponerse en valor. Efectivamente hubo sacerdotes con una formación más baja, siguiendo ese «círculo vicioso» apuntado en tiempos de Sancho, y con serias denuncias de algunos prelados, por ejemplo de Visayas, pero también hubo curas nativos que levantaron rendidos elogios de sus obispos, especialmente en la archidiócesis y en la diócesis de Nueva Segovia. En cualquier caso los presbíteros filipinos (indígenas, criollos o mestizos) adquirieron un ascendiente enorme entre sus feligreses16. Después del conflicto verificado durante el pontificado de Sancho las Órdenes religiosas, contra lo que se había pretendido, fueron adquiriendo aún una mayor autonomía de acción y una acusada peculiaridad imprimida por el patronato decimonónico: – 1º. Se garantizó la propiedad de los curatos o parroquias que regentaban en Filipinas, que constituían la base espiritual y económica de su presencia en el territorio. En un primer momento, como se ha indicado, fue muy complicado por la escasez de personal. Pero desde que se dispuso de operarios, sino antes, se aprobaron una serie de reales órdenes que garantizaban el retorno a los ministerios 14 BLANCO ANDRÉS, Roberto – La administración parroquial de los agustinos en Filipinas: Escasez de religiosos y secularización de curatos (1776-1820) . Archivo Agustiniano. 87 (2003) 169-212; BLANCO ANDRÉS, Roberto – A la sombra del patronato . Estado de la provincia de Dominicos de Filipinas (1768-1841) . Revista Española del Pacífico. 23 (2010) 77-110; BLANCO ANDRÉS, Roberto – Los Recoletos de Filipinas al borde del colapso: carestía misional y secularización de curatos (17761820) . Recollectio. 25-26 (2002-2003) 25-54; BLANCO ANDRÉS, Roberto – Tiempos difíciles para los franciscanos en Filipinas: Escasez de frailes y abandono de pueblos (1776-1823) . Archivo Ibero-Americano . 64: 249 (2004) 703-737 . 15 BLANCO ANDRÉS – Entre frailes y clérigos, p . 97-136 . 16 Véase: SALGADO, Pedro – Contribution of the Secular Clergy . Boletín Eclesiástico de Filipinas. 39 (1965) 254-259; CORONEL, Hernando M . – Boatmen for Christ. A chronicle of the history of the Filipino diocesan priesthood and the role of the seminary in forming the first Filipino clergy. Manila: Reyes Publishing INC, 1998; CAVANNA, Jesús – The Filipino Clergy during the Spanish Regime . Boletín Eclesiástico de Filipinas. 38 (1964) 283-300, 465-476, 768-788; 40 (1966) 355-364; 439-448; 510-515, 580-586; 42 (1969) 153-161; BLANCO ANDRÉS, Roberto – Clero secular en Filipinas . In Diccionario histórico, geográfico y cultural de Filipinas y el Pacífico . Vol . I . S . l .: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas . Fundación Carolina, 2008, p . 269-270; BLANCO ANDRÉS, Roberto – Forjando la identidad: la cuestión clerical en el nacimiento del nacionalismo filipino . In LUQUE TALAVÁN, Miguel; MANCHADO LÓPEZ, Marta María, dir . – Fronteras del mundo hispánico: Filipinas en el contexto de las regiones liminares novohispanas. Córdoba: Universidad de Córdoba, Servicio de Publicaciones, 2011, p . 288-289 . 162 ROBERTO BLANCO ANDRÉS secularizados desde los tiempos del arzobispo Sancho, respetaban su propiedad alargando los interinatos de los curas seculares el tiempo que fuese necesario, y estipulaban incluso la entrega de curatos tradicionalmente administrados por presbíteros nativos. Atal fin se aprobaron las cédulas reales de 1803, 1826, 1848, 1849 y 1861. La de 1826 y sobre todo la de 1861 supusieron fuertes conflictos de trascendencias impredecibles17. – 2º. Quedó reforzada su autonomía corporativa mediante disposiciones tendentes a incrementar el poder de los superiores religiosos con respecto a sus frailes, y en detrimento de las autoridades diocesanas (caso de la real orden de 1807, lo que acarreó fuertes desavenencias con los obispos a lo largo del siglo XIX). Del mismo modo, se incrementó su independencia respecto a Roma ‑ o lo que es lo mismo refuerzo del patronato ‑ con la creación de la figura de los vicarios generales (bula Inter graviores, 1804) por la que el Gobierno Español conseguía un superior jerárquico en España de las distintas Órdenes a la vez del que existía en la ciudad italiana. Con ello Madrid lograba un mayor control pero a la vez laminaba la articulación unitaria e internacional de las congregaciones al servicio de la Santa Sede. Todas las Órdenes se unirían a Roma desde la segunda mitad del siglo XIX. El caso más conflictivo del proceso de uniones fue el de la Orden de San Agustín en 1893, que dio lugar a una inesperada y postrera crisis, de algún modo anacrónica, originada por el celo del patronato del Estado español y su inherente desconfianza a que el cambio jurídico aflojase el carácter hispánico de la provincia agustiniana de Filipinas18. – 3º. Para cumplir las reales órdenes de acceso a los curatos la administración facilitó el envío de frailes desde España al archipiélago, la exceptuación de las medidas desamortizadoras (ha ciendas, propiedades y conventos) y del servicio militar y, el permiso, por el contrario, para expandir sus seminarios en la Península (Valladolid/ El Escorial/La Vid, para los agustinos; Monteagudo/Alfaro/Marcilla/San Millán para los agustinos recoletos; Aranjuez/Pastrana para los franciscanos; Ocaña/ Santo Tomás en Ávila para los dominicos). También en la segunda mitad del siglo llegaron nuevas corporaciones a Filipinas: los jesuitas, que fueron restaurados (1859) 19, los capuchinos (1886)20 y los benedictinos (1895). Del mismo modo hubo otras tantas congregaciones femeninas: clarisas, tercera orden de agustinas recoletas, hijas de la caridad, que realizaron un trabajo importante a nivel asistencial y educativo. 17 BLANCO ANDRÉS – Entre frailes y clérigos, p . 137-257 . 18 El mejor estudio sobre el conflicto que generó la unión en: ORCASITAS, Miguel Ángel – Unión de los agustinos españoles (1893). Conflicto Iglesia-Estado en la Restauración . Valladolid: Editorial Estudio Agustiniano, 1981 . 19 Para la restauración jesuítica véase: AGUILERA, María – La reimplantación de la Compañía de Jesús en Filipinas: de la Restauración a la Revolución Filipina (1815-1898), Tesis dirigida por el Dr . José Luis Beltrán Moya, Universidad Autónoma de Barcelona, 2018 . 20 Remitimos a: ARBEIZA, Bienvenido – Reseña histórica de los Capuchinos en Filipinas. Pamplona: 1969 . 163 Real patronato decimonónico en Filipinas: claroscuros de un balance El patronato concedía por tanto al clero regular exención de la legislación ordinaria, autonomía y crecimiento pero a cambio de remachar el rol de dominio español el en territorio. Su concepto utilitarista y pragmático llegaba en ocasiones a exageraciones y extralimitaciones, como dejaron constancia las bases misionales de los años 1848 y 185221. La instrumentalización ‑ o «funcionarización» ‑ de la figura del fraile párroco, tuvo serios inconvenientes en relación con los derechos del presbiterado secular, mayormente nativo en su composición, alas mismas parroquias, lo que con el tiempo terminó generando lo que podemos llamar la cuestión clerical. En su desarrollo se aprecian a la altura de la década de los sesenta evidentes indicios del despertar de una primera concien cia nacional propiamente filipina22. Forjada en la lucha por la igualdad fue encabezada por figuras de la talla de los sacerdotes criollos Pedro Peláez o José Burgos23. En realidad el fortalecimiento de las Órdenes religiosas representó un aspecto más de la potenciación del elemento español en los diversos peldaños de la vida en las islas, pues algo similar ocurrió en el ámbito militar, judicial, educativo, etc. Todo ello, afin de cuentas, constituía un reflejo de la propia situación legal del archipiélago con respecto a España, reba jada a ser gobernada con unas denominadas leyes especiales desde que fuese eliminada su representación en las Cortes en la Constitución de 183724. 3. Reformismo y reacción La revisión más importante del sistema de patronato, al menos en lo que concierne a su aplicación práctica, aconteció en los años sesenta del siglo XIX. Fue protagonizada por tres prelados: Gregorio Melitón Martínez y Santa Cruz, clérigo secular, arzobispo de Manila; Romualdo Jimeno, obispo de Cebú; y Francisco Gainza, obispo de Nueva Cáceres. El impulso y alma fundamental de los tres era el profesor de la Universidad de Santo Tomás y excelente canonista Gainza, quien 21 BLANCO ANDRÉS – Entre frailes y clérigos, p . 85-90 . 22 BLANCO ANDRÉS – Forjando la identidad, p . 300-316; BLANCO ANDRÉS – El conflicto clerical y el nacimiento del primer nacionalismo filipino . Philippiniana Sacra. 46: 137 (2011) 347-380 . 23 Para José Burgos remito a: VILLARROEL, Fidel – Father José Burgos, University student. Manila: University of Santo Tomás, 1971; SCHUMACHER, John N . – Father José Burgos. A documentary history. With spanish documents and their translation . Quezon City: Ateneo de Manila University Press, 1999; Para Peláez: BLANCO ANDRÉS, Roberto – Pedro Peláez, leader of the Filipino Clergy . Philippine Studies. 58: 1-2 (2010 3-43; FLORES, Albert C . – Pedro Peláez “Brebes apuntes sobre la cuestión de los curatos de Filipinas . A transcription . Landas. 21:1 (2007) 1-39 . 24 Sobre este aspecto véase: CELDRÁN RUANO, Julia – Instituciones hispano-filipinas del siglo XIX. Madrid: Mapfre, 1994; ALVARADO PLANAS, Javier – La administración colonial española en el siglo XIX. Madrid: Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2013; ELIZALDE Pérez Grueso, María Dolores – Filipinas en las Cortes de Cádiz . Historia Política, procesos y movimientos sociales. 30 (2013) 177-203 .