HALEVI, Leor, Muhammad’s Grave. Death rites and the making of Islamic Society, 2007 [RESEÑA]
Abstract
Muhammad’s Grave. Death rites and the making of Islamic Society de Leor halevi, publicado en Columbia University Press, del año 2007.
Full text
Riguardo alla origine delle specie, l’idea di eternità delle specie vegetali, pure evocata problematicamente da Hämeen-Anttila, non mi sembra trovare nel testo una fondazione chiara, mentre il concetto di creazione, che non deve necessariamente riferirsi alla divinità, andrebbe, forse, rivalutato. La dottrina dell’anima, che compare brevemente nella sezione dedicata al vino, viene esaminata approfonditamente nei temi del rapporto anima individuale-anima universale, anima-corpo, differenti facoltà, origine e migrazione, differenza fra le anime. Interessante è la considerazione dell’anima come sostanza sottile (awhar la÷êf) e la sua identificazione con il calore, elementi, anche questi, che sembrerebbero rimandare alla tradizione stoica. Tra gli argomenti filosofici Hämeen-Anttila esamina, infine, i nomi delle divinità, soprattutto astrali, soffermandosi anche sul mito di Tammuz. Nozioni geografiche presenti nell’Agricoltura nabatea sono pure riprese dall’autore. Il quarto capitolo è dedicato alle credenze religiose. Hämeen-Anttila ritiene che l’Agricoltura Nabatea prospetti l’idea di un sapere rivelato dagli dèi attraverso profeti e saggi, e passa in rassegna tutte le figure tratte dalla tradizione biblica e dalla storia dei nabatei. Decisamente minoritario è, nella sua opinione, il sapere tratto dalla sperimentazione. Gli idoli, anche quando rappresentati da enti naturali, vengono considerati come intermediari tra le divinità e gli uomini. I talismani, anch’essi inseriti nella trattazione delle credenze religiose, vengono interpretati nel loro aspetto liturgico-rituale, lasciando in secondo piano l’uso delle proprietà peculiari che pure conferiscono loro efficacia. Molto interessante è il percorso tra il materiale folklorico, storico e letterario definito nell’ultimo capitolo, dove si mostra che molte delle storie riferite circa piante e animali parlanti o esseri soprannaturali, appartengono a un patrimonio comune alla tradizione tardo-antica, semitica e cristiana. E si evidenziano gli incroci tra questo materiale e gli aspetti magici del testo. A conclusione del libro troviamo, oltre un’amplia bibliografia, gli indici dei nomi propri, dei luoghi geografici, dei nomi delle divinità, dei termini botanici e di altri termini tecnici. PINELLA TRAVAGLIA HALEVI, Leor, Muhammad’s Grave. Death rites and the making of Islamic Society, Nueva York, Columbia University Press, 2007, 400 pp. ¿Puede un musulmán participar en los funerales de un pariente suyo no musulmán? ¿Puede uno de los cónyuges encargarse de amortajar al que ha fallecido? ¿De qué color y de cuántas piezas de tela debe ser la mortaja de un musulmán? ¿Están permitidas las lamentaciones en los entierros? ¿Y los cortejos fúnebres? ¿Debe haber segregación de sexos en las ceremonias que Al-Qan÷ara (AQ) XXIX 2, julio-diciembre 2008, pp. 505-536 ISSN 0211-3589 RESEÑAS 507
tienen que ver con la muerte? ¿Dónde y cómo es lícito enterrar los cadáveres de los musulmanes? ¿Están permitidos los epitafios? ¿Y los mausoleos? ¿Qué le ocurre al alma y al cuerpo del fallecido durante su estancia en la tumba? ¿Hay días en los que es mejor morirse? La respuesta a esta última pregunta es, naturalmente, el viernes, pues fallecer en ese día libra del sufrimiento durante la estancia en la tumba: a los que trabajamos sobre el material recogido en los diccionarios biográficos de ulemas no nos sorprende, por tanto, que de tantos especialistas en el saber religioso se diga que murieron precisamente en ese día. Las respuestas a las demás preguntas nos introducen en el ámbito de las diferencias de opinión entre los miembros de las escuelas jurídicas cuando éstas todavía se definían más por su procedencia geográfica que por su adscripción a un supuesto fundador. En efecto, este apasionante libro de Leor Halevi se circunscribe cronológicamente a los primeros siglos de la historia de la comunidad islámica. Tal y como se argumenta en la introducción y en las conclusiones, el interés del autor reside no tanto en las prácticas en sí mismas cuanto en su dimensión social, ya que lo que se busca es trazar el proceso de formación de sociedades islámicas a través de los ritos relacionados con la muerte. Y nadie puede dudar de la centralidad de dichos ritos en la construcción de identidades religiosas, políticas, sociales e incluso económicas. En los siete densos capítulos que constituyen el libro se analizan las discusiones en torno a la licitud de las lápidas funerarias contrastándolas con los restos arqueológicos; la preparación de los cadáveres para el entierro, prestándose especial atención a la participación o no de familiares del sexo contrario al fallecido; las lamentaciones por los muertos y su fuerte componente de género; los cortejos fúnebres y las oraciones por los muertos, vistos sobre todo como oportunidades aprovechadas por algunos para distinguirse desde el punto de vista social, económico y religioso; las dimensiones políticas y sociales de la construcción de tumbas; la tortura a la que están sometidos espíritu y cuerpo en la tumba y hasta qué punto los vivos pueden aliviar a los muertos en su sufrimiento. Las discusiones jurídico-religiosas sobre todas estas prácticas son contrastadas (siempre que ello sea posible) con el registro material y con las prácticas de judíos, cristianos y zoroastras. De esta manera, Leor Halevi va haciendo emerger ante los lectores el complejo proceso de construcción de una identidad islámica (al menos desde el punto de vista normativo) frente a las demás religiones en una época en que la mayoría de la población no era todavía musulmana y en la que, por tanto, apremiaba de manera especial la urgencia que sentían determinados sectores de las élites dirigentes (políticas y religiosas) a la hora de establecer la forma «islámica» de hacer las cosas y de entender lo divino y lo humano. En este sentido, su libro puede leerse en sintonía con otros dedicados también a analizar las distintas vías a través de las cuales fueron emergiendo las prácticas y las creencias de los musulmanes, libros dedicados bien a una cuestión en particular como el que Uri RuAl-Qan÷ara (AQ) XXIX 2, julio-diciembre 2008, pp. 505-536 ISSN 0211-3589 508 RESEÑAS
bin dedicó a la construcción de la figura del Profeta Muçammad (The eye of the beholder. The life of Muçammad as viewed by the early Muslims. A textual analysis, Princeton, N. J., The Darwin Press, 1995, reseñado en Al-Qan÷ara, 18 (1997), 517-20), bien a una zona geográfica concreta, como el que Ana Fernández Félix ha escrito sobre al-Andalus (Cuestiones jurídicas del islam temprano. La ‘Utbiyya y el proceso de formación de la sociedad islámica andalusí, Madrid, CSIC, 2003). Puede ser también útil contrastar la obra de Leor Halevi con la dedicada a estudiar otro momento crucial en el devenir de la historia de las sociedades islámicas, el momento en que una comunidad de musulmanes, en vez de constituirse como tal, sufrió el proceso contrario y dejó de serlo. Me refiero a la de Amalia García Pedraza, Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI.Los moriscos que quisieron salvarse [2 vols., Granada, 2002, reseñado en Al-Qan÷ara, 25 (2004), 271-4 por A. Zomeño]. Entre los muchos méritos de este libro está la habilidad del autor para dar vida a tantos aspectos relacionados con cadáveres, para recrear la forma en la que los vivos interaccionaban con los muertos, para transmitirnos el cúmulo de emociones y sentimientos —pero también intereses sociales y económicos— canalizados a través de los usos, costumbres y creencias que tienen que ver con el ámbito de la muerte, así como las tensiones entre distintos sectores dentro de la comunidad islámica (por ejemplo, entre las tendencias igualitarias y jerárquicas, entre los partidarios del ascetismo y los que no veían nada malo en dejar constancia de la riqueza —¿no se trataba acaso de una sociedad de conquistadores?). Leor Halevi ha leído además mucho y bien, por lo que constantemente sabe establecer conexiones entre el material sobre el que trabaja y cuestiones relacionadas de largo alcance. ¿Es el islam una religión ritualista o no? ¿Cómo se imbrican las ideologías con las transformaciones de las prácticas sociales? ¿Cómo dar sentido a la cuestión de las influencias entre las distintas religiones? ¿Cuál es la relación entre la uniformidad legal y los usos locales o sectoriales? ¿Cómo se integran el discurso normativo, el alternativo y el popular con sus correspondientes prácticas y cómo puede el historiador diferenciar entre ellos sin desvirtuar su compleja interrelación? Para todos los interesados en estas cuestiones, además de en los ritos de la muerte, el libro de Halevi es una lectura altamente recomendable. MARIBEL FIERRO Al-Qan÷ara (AQ) XXIX 2, julio-diciembre 2008, pp. 505-536 ISSN 0211-3589 RESEÑAS 509