La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas
Abstract
Este trabajo es resultado del Proyecto RE-INTERINDI “Los reversos del indigenismo: socio-historia de las categorías étnico-raciales y sus usos en las sociedades latinoamericanas” (MINECO, España, HAR2013-41596-P, 2013-2017) y del Proyecto “Identidades sociales y multiculturalidad en Latinoamérica: la re-significación de ʻindio/indígenaʼ en la contemporaneidad” (CSIC, España, PIE 201810I044, 2018-2019). Agradezco a Juan Martín-Sánchez, Mirian Galante y Nuria Sala la lectura y discusión de versiones preliminares de este texto y, a quienes realizaron la evaluación, sus oportunas sugerencias
Full text
71 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas ❧ Laura Giraudo Escuela de Estudios Hispano-Americanos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, España https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 Recepción: 5 de abril de 2019 / Aceptación: 2 de noviembre de 2019 / Modificación: 12 de noviembre de 2019 Cómo citar: Giraudo, Laura. “La Colonia en la contemporaneidad: el ‘indio americano’ de los indigenistas”. Historia Crítica n.° 75 (2020): 71-92, https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 Resumen. Objetivo/Contexto: El artículo estudia el concepto continental de indio difundido por los indigenistas que a mediados del siglo XX participan en la configuración del campo indigenista americano. Originalidad: Contra la idea común de que indio es una categoría colonial, plantea la hipótesis de que el concepto que se consolida en el siglo XX sería el resultado de una configuración típicamente contemporánea. Metodología: Se fundamenta en un análisis de fuentes primarias impresas inexploradas, según un enfoque transnacional que destaca la participación de indigenistas de distinta procedencia y origen en la búsqueda de una noción continental de indio. Conclusiones: El análisis muestra cómo el aporte indigenista refuerza un proceso de singularización y abstracción de este concepto, enfatizando además la adscripción temporal del indio y una historia de dominación y explotación con efectos hasta el presente. A pesar de que el indio americano se conforma gracias a elementos típicamente contemporáneos, los indigenistas defienden la idea de que es una “categoría colonial”, determinada por una herencia colonial (con efecto en el “carácter”) y por la persistencia de una situación/relación colonial. Esta resignificación indigenista representaría un importante legado para desarrollos posteriores, al establecer la experiencia de colonización como elemento imprescindible para definir al indio. Palabras clave: Colonia, contemporaneidad, indigenismo, indigenistas, Indio (americano), siglo XX. A Modern Coloniality: The Indigenistas’ “Indian of the Americas” Abstract. Objective/Context: The article studies the continental concept of Indian disseminated by the indigenistas who, in the mid-twentieth century, were shaping a Pan-American indigenista field. Originality: Against the common idea that Indian is a colonial category, it suggests that the twentieth century characterization of the Indian was a typically modern creation. Methodology: It is based on an analysis of unexplored printed primary sources, from a transnational approach that highlights the participation of indigenistas of different backgrounds and origins in the search for a continental notion of Indian. Conclusions: The analysis shows how the indigenista contribution reinforces an ongoing process of singularization and abstraction of this concept, also emphasizing the temporary ascription of the Indian and a history of domination and exploitation with effects up to the present day. Although this “Indian of the Americas” is shaped by typically modern elements, indigenistas defend the idea that it is a “colonial category”, determined ❧ Este trabajo es resultado del Proyecto RE-INTERINDI “Los reversos del indigenismo: socio-historia de las categorías étnico-raciales y sus usos en las sociedades latinoamericanas” (MINECO, España, HAR2013-41596-P, 2013-2017) y del Proyecto “Identidades sociales y multiculturalidad en Latinoamérica: la re-significación de ʻindio/indígenaʼ en la contemporaneidad” (CSIC, España, PIE 201810I044, 2018-2019). Agradezco a Juan Martín-Sánchez, Mirian Galante y Nuria Sala la lectura y discusión de versiones preliminares de este texto y, a quienes realizaron la evaluación, sus oportunas sugerencias.
72 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo by a colonial heritage (with effects on “character”) and by the persistence of a colonial situation/relationship. This indigenista resignification would represent an important legacy for later developments, by establishing the experience of colonization as an essential element in the definition of the Indian. Keywords: coloniality, Indian (of the Americas), indigenismo, indigenistas, modernity, twentieth century. A Colônia na contemporaneidade: o “índio americano” dos indigenistas Resumo. Objetivo/Contexto: Este artigo estuda o conceito continental de índio difundido pelos indigenistas que, a meados do século XX, participaram da configuração do campo indigenista americano. Originalidade: Contra a ideia comum de que índio é uma categoria colonial, levanta-se a hipótese de que o conceito consolidado no século XX seja o resultado de uma configuração tipicamente contemporânea. Metodologia: O texto está fundamentado na análise de fontes primárias impressas não exploradas, segundo uma abordagem transnacional que destaca a participação de indigenistas de diferentes procedências e origens na busca de uma noção continental do índio. Conclusões: A análise mostra como a contribuição indigenista reforça um processo de singularização e abstração desse conceito, enfatizando, além disso, a vinculação temporal do índio e uma história de dominação e exploração com consequências até a atualidade. Embora o índio americano seja formado graças a elementos contemporâneos, os indigenistas defendem a ideia de ser uma “categoria colonial”, determinada por uma herança colonial (com efeito no “caráter”) e pela persistência de uma situação/ relação colonial. Essa ressignificação indigenista representaria um importante legado para desenvolvimentos posteriores, ao estabelecer a experiência de colonização como elemento imprescindível para definir o índio. Palavras-chave: colonialidade, contemporaneidade, indigenismo, indigenistas, Índio (americano), século XX. “Al comprender el indio como colonizado, lo aprehendemos como un fenómeno histórico, cuyo origen y persistencia están determinados por la emergencia y continuidad de un orden colonial”1. La idea de que indio es una categoría colonial constituye un lugar común, bastante extendido también en la literatura académica. En este trabajo, sin embargo, defendemos que, a pesar del uso continuado de un mismo término, el concepto de indio que se usa ya en el siglo XIX, y que se consolida en el siglo XX, no derivaría de una continuidad con la época colonial, sino que, por el contrario, sería el resultado de un proceso típico de la contemporaneidad (de la época contemporánea y de la modernidad política)2: un proceso de singularización y de abstracción —de indios específicos a indio genérico— acompañado de una fijación geográfico-espacial, una adscripción temporal y un relato histórico. 1 Guillermo Bonfil Batalla, “El concepto de indio en América: una categoría de la situación colonial”. Anales de Antropología 9 (1972): 122. 2 Para la definición de la modernidad/contemporaneidad, seguimos la propuesta de Reinhart Koselleck, de la que destaco tres elementos: 1) la aceleración del tiempo histórico, 2) la quiebra en los modos de figuración y narración de la historia y 3) la inédita ubicación de la diversidad cultural. Para una síntesis, véase Reinhart Koselleck, Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos (Barcelona: Ediciones Paidós, 1993).
73 Hist. Crit. No. 75 · Enero-marzo · Pp. 71-92 · ISSN 0121-1617 · e-ISSN 1900-6152 https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 A pesar de lo señalado explícitamente por algunos autores3 y de los indicios que se encuentran en otros4, se trata de un campo todavía en buena medida inexplorado, que no podemos desarrollar aquí en su amplitud y complejidad. Lo que proponemos, con esta hipótesis general como trasfondo y punto de partida, es estudiar la contribución del indigenismo interamericano del siglo XX a la configuración de una determinada representación social colectiva de los indígenas, en la que el concepto de indio se define y defiende como “una categoría colonial”, a pesar de que se habría, por el contrario, formado en la época contemporánea. El indigenismo contribuiría, así, a reforzar un proceso de larga duración de singularización y abstracción del concepto de indio, parte de una configuración continental de la indianidad que se habría desarrollado en la contemporaneidad y que no sería el resultado de una continuidad colonial, sino que habría sido posible sólo con la quiebra del Antiguo Régimen y, más en general, con el surgimiento, desde finales del siglo XVIII, de una forma inédita de percibir la historia y la temporalidad, en la que la diversidad cultural se define mediante la noción de progreso, lo que hace posible su ubicación en un orden secuencial, situando diacrónicamente lo que aparece sincrónicamente, pudiendo coexistir fases temporales y evolutivas diferentes. Entre los elementos de larga duración en la conceptualización contemporánea, los indigenistas insistirían, especialmente, en la adscripción temporal y el relato histórico, asumiendo una fijación geográfico-espacial que define el “lugar del indio”. Este sería el elemento distintivo de su contribución y el más relevante para entender su éxito y su legado, junto con el hecho de que todos estos elementos se asumen a escala continental, incluso cuando su referencia es nacional y local. Si bien estos indigenistas construyen su caracterización del indio desde un entorno determinado y desde sus propias experiencias con grupos indígenas específicos, lo relevante aquí es el esfuerzo para identificar cualidades compartidas que permitan sustentar la naturaleza continental del concepto y la legitimidad de un proyecto igualmente continental. Para desarrollar esta interpretación, analizaremos cómo indigenistas de variada procedencia nacional e ideológica, que participaron en la configuración del campo indigenista americano en el siglo XX, fueron construyendo un concepto de indio válido a nivel continental, cuyo legado es reconocible hasta la actualidad. Coherentemente con este enfoque y objetivo, no estudiaremos los diferentes indigenismos nacionales, sino sólo la participación de estos actores, que en su mayoría protagonizaron la institucionalización del indigenismo en sus propios países, en esta conceptualización continental5. Mostraremos cómo esta noción continental del indio se va 3 Sobre el caso peruano: Benjamin Orlove, “Putting Race in Its Place: Order in Colonial and Postcolonial Peruvian Geography”. Social Research 60, n.° 2 (1993): 301-336; Cecilia Méndez, “De indio a serrano: nociones de raza y geografía en el Perú (siglos XVIII-XXI)”. Histórica 35, n.° 1 (2011): 53-102. Para el caso mexicano y el cambio de paradigma historiográfico: Guy Rozat, Los orígenes de la nación. Pasado indígena e historia nacional (México: Universidad Iberoamericana, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2001). Un sugerente análisis de la relación indigenismo-modernidad en Jorge Coronado, The Andes Imagined. Indigenismo, Society, and Modernity (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 2009). 4 Por ejemplo, en: Brooke Larson, Trials of Nation Making. Liberalism, Race, and Ethnicity in the Andes. 1810-1910 (Cambridge: Cambridge University Press, 2004); Eva Sanz Jara, Los indios de la nación. Los indígenas en los escritos intelectuales y políticos del México independiente (Madrid: Iberoamericana-Vervuert, Bonilla Artigas, Universidad de Alcalá, 2011), y en el número especial dedicado a “Race and Geography in Latin American History”. Bulletin of Latin American Research, 38, n.° 2 (2019). 5 Proponemos un análisis de fuentes primarias impresas, en buena medida inexploradas: las referencias bibliográficas sólo se limitan a las que nos ayudan a definir la metodología y la perspectiva del estudio.
74 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo formando gracias a elementos típicamente contemporáneos, y, al mismo tiempo, su definición y defensa como una categoría colonial. Finalmente, subrayaremos los aspectos principales del legado de esta resignificación indigenista. 1. “Noción continental del indio” Así titulaba el colombiano Antonio García Nossa el primer capítulo de su Pasado y presente del indio (1939). Escrito al regreso de un viaje al Ecuador, este libro resultaba del análisis de sus experiencias y observaciones en zonas indígenas de Ecuador y Colombia. Estos dos países se utilizaban como “un término de referencia y orientación”6 para evitar la generalización, pero el objetivo del libro era alcanzar un esbozo general de la situación “del indio” en el continente americano. Unos años más tarde, insistiría en esta idea: “Cuando se contempla el cuadro del problema indígena de América, lo primero que salta a la vista es la heterogeneidad de los problemas concernientes a esa población, si bien existe un común denominador que es la ausencia nacional del indio, su aislamiento económico y demográfico y el reducido mestizaje cultural […] Lo homogéneo del problema indígena americano reside en que el indio es un desadaptado social y un exiliado político”7. Lo que se buscaba, entonces, no era ofrecer descripciones detalladas, que evidenciaran la gran variedad de las situaciones concretas de los indígenas americanos del continente, sino, más bien al contrario, identificar los elementos comunes que permitieran “objetivar al indio”8, para usar las palabras del gran promotor de un indigenismo interamericano, el mexicano Moisés Sáenz, en un libro fruto de su viaje a Perú. El propio Sáenz es el mejor ejemplo de esta búsqueda. Entre 1931 y 1932, como delegado de la Comisión de Investigaciones Indias de la Secretaría de Educación Pública de México, emprendió una serie de viajes en Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia con este objetivo: “Ni soy un turista que anota lo pintoresco y superficial, ni un sabio alemán que diseca hasta la miopía; fui por tierras indoamericanas para sentir con el indio, para ver por el indio, para hablar por el indio”9. Esas experiencias lo ayudaron “a ver mejor los fenómenos relativos en los países indoamericanos”, reconocer “sus sorprendentes semejanzas” y considerar los “factores 6 Antonio García, Pasado y presente del indio (Bogotá: Editorial Centro, 1939), 20. 7 Antonio García, “El problema indígena en Colombia”. Colombia 1, n.os 3 y 4 (1944): 63. García y Gregorio Hernández de Alba dirigieron el Instituto Indigenista de Colombia, fundado en 1943. Su elaboración indigenista, derivada de la experiencia en el Cauca, influyó significativamente en la redefinición nacional, dejando importantes legados: François Correa Rubio, “La modernidad del pensamiento indigenista y el Instituto Nacional Indigenista de Colombia”. Maguaré 21 (2007): 19-63; Brett Troyan, “Gregorio Hernández de Alba (1904-1973). The Legitimization of Indigenous Ethnic Politics in Colombia”. European Review of Latin American and Caribbean Studies 82 (2007): 89-106, doi: https://doi.org/10.18352/erlacs.9641; Brett Troyan, “Re-Imagining the ‘Indian’ and the State: Indigenismo in Colombia, 1926-1947”. Canadian Journal of Latin American and Caribbean Studies 33, n.° 65 (2008): 81-106, doi: https://doi.org/10.1080/08263663.2008.10816 941. Es un excelente ejemplo de esta operación de abstracción que, desde la experiencia particular, defiende la legitimidad de un concepto continental. 8 Moisés Sáenz, Sobre el indio peruano y su incorporación al medio nacional (México: Secretaría de Educación Pública, 1933), 298. 9 Moisés Sáenz, Sobre el indio ecuatoriano y su incorporación al medio nacional (México: Secretaría de Educación Pública, 1933), xiv.
75 Hist. Crit. No. 75 · Enero-marzo · Pp. 71-92 · ISSN 0121-1617 · e-ISSN 1900-6152 https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 del problema del indio, comunes a todos estos países”. Presenta sus libros como “una aportación modesta a la bibliografía sociológica indoamericana”10. Nos parece que este es el horizonte de estos indigenistas: la posibilidad de una sociología indoamericana, que debía fundarse en un análisis derivado de las experiencias vividas en otros países y del aprendizaje recíproco. Después de sus viajes, Sáenz invitaba a que, desde el Sur, fueran “a ver en México un intento de resolución lleno de enseñanza, tanto en sus aciertos, cuanto en sus errores y en sus deficiencias”11. Casi en respuesta a este llamamiento, García escribía que, gracias a la revolución, “México es el primer país americano en el que la noción biológica del indio, tan general y vaga, es reemplazada substancialmente por una clara noción social”12. Al hablar de la “noción, o definición del indio”, el chileno Alejandro Lipschutz aclaraba que no era “un problema de biología, desvinculado de los grandes y tan inquietantes problemas sociales de las Américas del momento actual, sino más bien y justamente un problema de sociología”13. El propio indigenismo podía considerarse una sociología, como señalaba Antonio Goubaud Carrera, primer director del Instituto Indigenista Nacional de Guatemala: “la palabra ‘indigenismo’ no tiene más significado real que el de ‘sociología’ de los países cuya población indígena no ha ido asimilando los aspectos generales de la civilización occidental tan efectivamente como parece que debería suceder […] El indigenismo, no cabe duda, es la manifestación, el síntoma, de un determinado malestar social. Donde no hay indígenas, no hay indigenismo”14. En esta misma línea, el peruano Carlos Enrique Paz Soldán, en su extensa introducción al libro de Máxime Kuczynski-Godard titulado Disección del indigenismo, afirmaba que en América se conocía como indigenismo lo que en Europa se llamaría sociología rural15. Otro indigenista, el ecuatoriano Pío Jaramillo Alvarado, publicó su obra sobre Ecuador añadiendo el subtítulo Contribución al estudio de la Sociología Indoamericana, delatando así una ambición continental que se puede comprobar, por ejemplo, en el acápite “Visión sintética sobre el indio”, donde afirmaba su objetivo de “exponer la síntesis historial de las vicisitudes de una raza”, cuya situación de “servidumbre” seguía discutiéndose, en pleno siglo XX, “no solamente en el Ecuador, sino en el Perú, Bolivia, Chile, México y en casi todos los países indoespañoles de 10 Sáenz, Sobre el indio peruano, xiv y xv. No se han podido localizar sus “reportajes” sobre Guatemala y Bolivia. 11 Sáenz, Sobre el indio ecuatoriano, xvi. 12 García, Pasado y presente, 34. 13 Alejandro Lipschutz, “La noción o definición del indio en la reciente legislación protectora en los Américas”. Journal de la Société des Américanistes 41, n.° 1 (1952): 63. Cursiva en el original. Lipschutz fue una figura relevante del indigenismo interamericano y tuvo un papel central en la fundación del Instituto Indigenista Chileno en 1949. 14 Antonio Goubaud Carrera, “Discurso del Sr. A. Goubaud en la inauguración [26 de septiembre de 1945]”. Boletín Indigenista V, n.° 4 (1945): 374. 15 Véase el análisis de Juan Martín-Sánchez, “Indigenismo bifronte en el gobierno peruano de Velasco Alvarado: continuidad y alternativa, sierra y selva”, en La ambivalente historia del indigenismo: campo interamericano y trayectorias nacionales, 1940-1970, editado por Laura Giraudo y Juan Martín-Sánchez (Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2011), 202.
76 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo este Continente”16. El también ecuatoriano Víctor Gabriel Garcés, en su trabajo sobre “los indios de Imbabura”, reconocía que se diferenciaban en muchos aspectos, pero que eran “análogos en sus modalidades generales, en sus rasgos comunes de raza autóctona”17. Si la obra de J. Fernando Juárez Muñoz estaba dedicada a El indio guatemalteco y su subtítulo remitía a una “sociología nacionalista”, el prólogo de Flavio Guillén la situaba claramente en el marco continental: “En su libro se retrata de alma entera […] la causa del indio americano que ha sobrevivido al indiferentismo de cuatro siglos”18. Y si la conocida obra del peruano Uriel García, El nuevo indio, surgía desde una visión de la sierra cuzqueña, su autor hablaba de indio “como designación de una raza americana que produjo una historia fecunda” y de “nuevos indios” como “guías de nuestros pueblos, pensadores, artistas, héroes que dan modalidad al Continente”19. Los que promueven el movimiento indigenismo interamericano, y crean sus instituciones transnacionales y nacionales, adoptan, así, una postura continental en un doble sentido. Es continental porque resulta de la discusión de indigenistas de todas las latitudes del continente y de variada procedencia, que legitiman sus propuestas con las experiencias en otros países, más allá del propio. También es continental porque aspira a llegar a una definición americana del sujeto indígena (el indio) —fundada en rasgos compartidos, aplicable a todo el continente, más allá de las peculiaridades nacionales, regionales y locales— sobre la que legitimar una acción coordinada como respuesta a un problema común. Este es el planteamiento del Primer Congreso Indigenista Interamericano, realizado en Pátzcuaro (México) en abril de 1940, y lo que sustenta la creación de instituciones continentales (el Instituto Indigenista Interamericano, o Instituto) y nacionales20. Pues, como diría Gregorio Hernández de Alba, “es el indio en su común ideología, en sus sistemas económicos tan semejantes, en sus mismos rasgos religiosos, de técnica, arte y morfología; son los pueblos indígenas la verdadera expresión continental de América. Al decir lo indio, expresamos lo Americano”21. Al reivindicar y difundir esta “noción continental del indio”, los indigenistas adoptaron, en la forma que analizaremos a continuación, todos los elementos de la conceptualización contemporánea. 16 Pío Jaramillo Alvarado, El indio ecuatoriano. Contribución al estudio de la sociología indoamericana (Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1954), 144. Las diferencias de contenido en las ediciones posteriores a la primera (1922) responden a diversas coyunturas nacionales, como señala Mercedes Prieto, Liberalismo y temor: imaginando los sujetos indígenas en el Ecuador postcolonial, 1895-1950 (Quito: Ediciones Abya-Yala, 2004), 186-189. Aquí usamos la cuarta edición: nos interesa la posición del autor cuando ya se había institucionalizado el movimiento indigenista interamericano, del que el mismo Jaramillo fue parte. 17 Víctor Gabriel Garcés, “Condiciones psico-sociales del indio en la provincia de Imbabura. El indio factor de nuestra nacionalidad”. Anales de la Universidad Central, n.° 279 (1932): 133. Figura destacada del indigenismo ecuatoriano e interamericano, fue también el autor del marco indigenista que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) asumiría como propio en sus conferencias de Montreal y México (1946), y que retomará en Montevideo (1949). 18 J. Fernando Juárez Muñoz, El indio guatemalteco. Ensayo de sociología nacionalista (Guatemala: Tip. Latina, 1931), 6. 19 José Uriel García, El nuevo indio (Lima: Universidad Inca Garcilaso de la Vega, 2011 [1929]), 25-26. 20 Laura Giraudo, “Un campo indigenista transnacional y casi profesional: la apertura en Pátzcuaro (1940) de un espacio por y para los indigenistas”, en La ambivalente historia del indigenismo: campo interamericano y trayectorias nacionales, 1940-1970, editado por Laura Giraudo y Juan Martín Sánchez (Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2011), 21-98. 21 Gregorio Hernández de Alba, “Lo indígena como expresión americana”. América Indígena 3, n.° 4 (1944): 224.
77 Hist. Crit. No. 75 · Enero-marzo · Pp. 71-92 · ISSN 0121-1617 · e-ISSN 1900-6152 https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 1.1. Singular y abstracto: el indio americano En las obras mencionadas —y en muchos otros textos escritos y divulgados entre los años 1930 y los años 1950—, los indigenistas que participan en esta discusión hablan del indio (singular y abstracto)22. Sus trabajos hablan del indio de un determinado país (el indio peruano, el indio ecuatoriano, el indio guatemalteco, etc.), pero su ámbito geográfico y social de referencia es América, y su indio, una representación singular y abstracta de todos los indios del continente, en la que aparecen una serie de elementos característicos que no se deben a su “pertenencia racial”, sino a la continuidad histórica de su situación. El punto de partida de este indigenismo es la constatación de las condiciones contemporáneas de los indígenas. Para Jaramillo, se trata de “un dato desconcertante: el indio está sumido en la más abyecta servidumbre”23. Por su parte, el mexicano Manuel Gamio, desde su relevante posición como director del Instituto (1942-1960), considera que “en el Continente Americano el Indio es el hombre todavía irredento”24. La convicción de la generalidad de esta situación y de la existencia de una historia compartida —donde hay que buscar las causas de la situación actual— es la que permite a los indigenistas defender una postura que, desde la observación particular, deduce los rasgos generales de un grupo humano que, según lo afirmado en 1940 en Pátzcuaro, alcanzaría los treinta millones de integrantes o, incluso, los cuarenta o cincuenta millones. Tanto el Acta Final como la Convención Internacional aprobadas en Pátzcuaro postulan la unidad de este conjunto humano continental: “Que la política integral que realicen [los gobiernos] para el mejoramiento económico, social y cultural de los grupos indígenas incluya entre sus bases el concepto del indio, como un individuo económica y socialmente débil”. “el problema de los grupos indígenas de América es de interés público, de carácter continental y relacionado con los propósitos afirmados de solidaridad entre todos los pueblos y Gobiernos del Nuevo Mundo”25. “el problema indígena atañe a toda América […] presenta en muchos de los países americanos modalidades semejantes y comparables”26. Esta idea americana de la indianidad podría, incluso, considerarse una anticipación del sujeto que identificará, pocos años más tarde, la Carta de las Naciones Unidas. John Collier, figura relevante del indigenismo interamericano, en uno de sus discursos como presidente del Consejo Directivo del Instituto, afirmó que si la Carta de la ONU se ocupaba de “las gentes desvalidas del mundo entero, las clases desposeídas y no privilegiadas y las masas y grupos étnicos”, el Congreso 22 Para evitar un uso excesivo de cursivas, cuando empleamos a continuación la expresión (el indio) nos estamos refiriendo a esta singularización y abstracción. 23 Jaramillo Alvarado, El indio ecuatoriano, 3. 24 Manuel Gamio, “Editorial. Congresos indigenistas, investigación, financiación”. Boletín Indigenista 9, n.° 2 (1949), 114. Alocución radiofónica para el “Día del Indio”, celebración instituida en Pátzcuaro. 25 Resolución LII. Situación social de los grupos indígenas, y Resolución LXII. Declaración solemne de principios fundamentales, “Acta Final del Primer Congreso Indigenista Interamericano”, Primer Congreso Indigenista Interamericano (México, 1940) I, 29 y 33. 26 Preámbulo de la “Convención Internacional relativa a los Congresos Indigenistas Interamericanos y al Instituto Indigenista Interamericano” (diciembre, 1940). América Indígena 2, n.° 1, 1941: 9. En la Convención, se usan las expresiones: “grupos indígenas”, “núcleos indígenas”, “población indígena”.
78 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo de Pátzcuaro representó el inicio de “de uno de los mayores programas de autoayuda y autoredención de todo el Hemisferio”27. 1.2. Tierra y paisaje: el lugar natural Por otra parte, podemos identificar tres niveles en los que se plantea en este discurso indigenista la relación entre el indio y el lugar donde vive. En un primer nivel, se establece una asociación entre el indio y la tierra, atribuyéndola a la tradición y a un instinto natural. Sáenz habla de un “paisaje rural, eminentemente indígena” en Perú, algo extensible a otros lugares: “Según la característica del indio en todas partes, su dedicación tradicional a la agricultura y su amor ancestral a la tierra, han hecho de él un devoto y perfecto trabajador, casi un artista”, y “el agrarismo del indio es una especie de religión, siendo ancestral en él el concepto de la maternidad terrestre […] La tierra es la vida misma del indio”28. En su obra sobre Ecuador, reitera que “La cuestión de la tierra está estrechamente vinculada con el indio; es una fase del problema del indio”, y que “El amor del indio a la tierra es tradicional”29. Garcés afirma, en su trabajo de 1932, que “Instintiva, tradicionalmente el indio es pegado al suelo, a la tierra [...] Un pedazo de terreno es su riqueza, su sustento, su anhelo mejor: por él pelea, por él lucha, por él puede matar o dejarse matar”30, y que “El indio no se aparta jamás de donde nació, de la tierra que es tan suya”31. Posteriormente, el mismo Garcés, en una de sus conferencias radiofónicas —que iban dirigidas a “destruir prejuicios”, si bien no parecen lograrlo—, reitera que “Los indios son campesinos, cierto. Lo son por la natural adhesión del ser aborigen hacia la tierra”32. Por su parte, García iba algo más allá con su idea de que “la tierra [es] el elemento acondicionador y plasmador del indio, atado a él a pesar de una laguna de cuatro siglos de violencia”33. Esta asociación más o menos estrecha entre el indio y la tierra se declina, según los casos, en una geografía determinada. Así, al hablar de Ecuador, García afirma que “El asiento del indio es la sierra”34 y que “Aunque en el Ecuador no es tan profundo como en el Perú el dualismo geográfico, sin embargo, la sierra hace vida para adentro”35. Y desde Perú, Uriel García afirmaba: “la sierra es una palpitación perenne de indianidad”36. Sáenz, por su parte, identifica “regiones naturales”, a las que se asocia un tipo de población. Tanto para Ecuador como para Perú, las tres regiones naturales —la Costa, la Sierra y el Oriente, en el primer caso, y la Costa, la Sierra y la Montaña, en el segundo— dan origen a un dualismo. Esto, porque, en ambos casos, hay una región (el Oriente o la Montaña) cuyo “significado social 27 John Collier, “Discurso del Sr. John Collier”. Boletín Indigenista 6, n.° 2 (1946): 100-102. Alocución radiofónica para el Día del Indio. 28 Sáenz, Sobre el indio peruano, 117 y 121-122. 29 Sáenz, Sobre el indio ecuatoriano, 101 y 116. 30 Garcés, “Condiciones psico-sociales”, 150. 31 Garcés, “Condiciones psico-sociales”, 546. 32 Víctor Gabriel Garcés, Indigenismo (Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1957), 57-58. 33 García, Pasado y presente, 28. 34 García, Pasado y presente, 136. 35 García, Pasado y presente, 165. 36 José Uriel García, El nuevo indio, 29.
79 Hist. Crit. No. 75 · Enero-marzo · Pp. 71-92 · ISSN 0121-1617 · e-ISSN 1900-6152 https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 es todavía muy débil”37, o en la que no ha penetrado la “conciencia nacional”38. Se establece, así, una relación entre repartición geográfica y tipos poblacionales, cuyo resultado es la idea de que el lugar “natural” del indio es la sierra: “El indio llena el paisaje, la sierra es del indio y él es de la sierra; el vínculo es tan viejo como la raza”39. Sáenz sigue explícitamente el pensamiento de Mariátegui, al asumir la dualidad peruana y la exclusión de la selva de las representaciones: “El Perú según la geografía física, se divide en tres regiones: la costa, la sierra y la montaña (en el Perú lo único que se halla bien definido es la naturaleza). Esta división no es solo física, trasciende a toda nuestra realidad social y económica. La montaña, sociológica y económicamente, carece aún de significación”40. El sesgo serrano del indigenismo peruano tenía raíces profundas (si bien relativamente recientes) y se mantendría, a pesar de que en el mismo ámbito indigenista hubo quien lo denunciara41. En un segundo nivel, se consideran la influencia y el poder del ambiente o del paisaje en la definición del carácter o del comportamiento. Según Jaramillo Alvarado, existe “una limitación en el ambiente de estos pueblos cordilleranos, una limitación nutritiva, por la pobreza del suelo, que parece en verdad limitar la función orgánica para el pensamiento y para la acción”42. Por su parte, Garcés identifica distintos caracteres del indio, según su hábitat: “El indio que vive en los páramos es frío, impasible, como contagiado de la agresiva soledad de aquel ambiente. El que vive en la montaña es listo, vivaz, atento a las palpitaciones de la maraña, del bosque, descifrador del significado de todo rumor, de todo ruido”43. García establece, incluso, una relación simbiótica entre el indio y el paisaje: “Este indio ha absorbido del paisaje serrano la impresión del ensimismamiento, del mismo modo natural que la raíz succiona las sustancias vegetales del suelo”44. Esto llega a su extremo en la idea del peruano Carlos Monge de que en los andinos se habrían dado “cambios biológicos permanentes, producidos por una aclimatación ancestral a la anoxia crónica”, que habrían originado “una variedad climato-fisiológica de raza humana”. Ello determinaría su comportamiento y sus actitudes: “La conducta sociológica de tales hombres y el ambiente telúrico aparecen como un todo, como un sistema biológico indivisible”45. Finalmente, en un tercer nivel, esta asociación puede llegar a implicar una temporalización de los distintos grupos humanos, que coexisten, pero que, al mismo tiempo, pertenecen a fases 37 Sáenz, Sobre el indio ecuatoriano, 18. 38 Sáenz, Sobre el indio peruano, 19. 39 Sáenz, Sobre el indio peruano, 24. Si bien aclara: “Yo no creo en el determinismo geográfico hasta el grado de suponerlo más fuerte que el genio de un pueblo”, 26. 40 José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (Caracas: Biblioteca Ayacucho, 2007 [1928]), 169-170. 41 Méndez, “De indio a serrano”, muestra la construcción contemporánea de la equivalencia indio-serrano. En los años 1940, Kuczynski-Godard había mostrado el carácter bifronte de la composición indígena de Perú; véase Martín-Sánchez, “Indigenismo bifronte”, 203-205. 42 Jaramillo Alvarado, El indio ecuatoriano, 10 (“II. La tierra y el hombre”). 43 Garcés, “Condiciones psico-sociales”, 170-171. 44 García, Pasado y presente, 137. 45 Carlos Monge, “La vida en los Andes y el Mal de Montaña Crónico”. Anales de la Facultad de Medicina 25, n.° 1 (1942): 1 y 8.
86 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo Puede sorprender la inclusión de Bonfil Batalla en este recorrido entre indigenistas; sin embargo, este autor, a pesar de que escribe desde la llamada “crítica al indigenismo”, es parte de un mismo campo indigenista83, y su postura representa, de hecho, en este caso, la culminación de la contribución indigenista a lo que se ha considerado, y en buena medida se sigue considerando, como obvio: el indio es una categoría colonial. Coherentemente con la línea argumental del indigenismo que hemos ido trazando, además, insiste en la naturaleza social del concepto de indio. En su obra más conocida, podemos reencontrar todos los elementos que hemos identificado como parte del discurso indigenista que define al indio a través de su visión de la Colonia y de lo colonial. La “violencia fundadora” de la Conquista es el punto de arranque del enfrentamiento entre civilización occidental y civilización mesoamericana, y momento de creación del indio, “producto de la instauración del régimen colonial”. Bonfil Batalla asume también la permanencia de la Colonia después de la independencia, debido a que “no trajo consigo una transformación de fondo de la flamante sociedad mexicana”, y, al contrario, tuvo “efectos desastrosos en el México profundo”, a los que siguió la negación de la civilización mesoamericana y el objetivo de “desindianización” del proyecto de la Revolución mexicana. Una vez más, la situación actual se considera el resultado de un largo proceso histórico, cuyo origen se encuentra en la instauración del régimen colonial y en su extensión hasta hoy, algo que se resume en los “cinco siglos de dominación colonial”84. A mediados de siglo, este concepto singular y abstracto había sido útil para superar las fronteras nacionales, resaltar la peculiaridad americana y afianzar el proyecto continental. Ese indigenismo había entonces representado el enfoque crítico imprescindible para identificar la continuidad colonial en la contemporaneidad. Treinta años más tarde, ese mismo indigenismo aparece como oficialista, colonialista y clasista: la perdurabilidad de la condición de dominación justifica su inclusión en una todavía más larga colonialidad. La generación de los críticos deslegitima así a la anterior, presentándose como los legítimos defensores de un renovado modelo que sigue siendo indigenista —porque es justamente en esa noción de indio que se sigue fundando su posibilidad de actuación concreta en cada ámbito, internacional o nacional—, a pesar de su explícita negación de una etiqueta que ya había adquirido una connotación profundamente negativa. Conclusiones abiertas: reversos y legados de la resignificación indigenista Según nuestro análisis, la resignificación del concepto de indio difundida por el indigenismo tendría, entonces, dos vertientes. Por un lado, se apoyaría en la idea de que la explicación de la marginación actual del indígena estaría en una historia de dominación y explotación. Por el otro, en la existencia de un carácter especial de los indígenas, en buena medida como efecto de esa herencia histórica perpetuada hasta el presente. Consideramos que esta contribución indigenista habría dejado una profunda huella en desarrollos posteriores, incluso en algunos supuestamente antagónicos. 83 Para una comparación con Gamio, véase Alejandro Araujo, “Mestizos, indios y extranjeros: lo propio y lo ajeno en la definición antropológica de la nación. Manuel Gamio y Guillermo Bonfil Batalla”, en Nación y alteridad. Mestizos, indígenas y extranjeros en el proceso de formación nacional, coordinado por Daniela Gleizer y Paula López Caballero (México: Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Cuajimalpa, Ediciones EyC, 2015), 197-242. 84 Guillermo Bonfil Batalla, México profundo. Una civilización negada (México: Grijalbo, 1990), 126, 121, 148, 153, 187.
87 Hist. Crit. No. 75 · Enero-marzo · Pp. 71-92 · ISSN 0121-1617 · e-ISSN 1900-6152 https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 Con relación a la primera vertiente —que podríamos llamar de “la historia como explicación”—, la referencia al pasado representa un punto de partida imprescindible del indigenismo: “el indio de ayer es antecedente indispensable para entender al de hoy”, diría Sáenz85. La propia estructura de sus obras sobre Perú y Ecuador sigue un esquema que va desde las “generalidades” —que incluyen la geografía física y humana y los “antecedentes históricos”— hasta “el indio en la actualidad” o la “caracterización del indio actual” y “el problema del indio”. Este esquema representaría la práctica habitual, no sólo en las instituciones indigenistas (la interamericana y las nacionales) y en las actividades realizadas en colaboración con otros organismos, sino también en las instituciones internacionales que consiguieron una legitimidad en el amplio campo indigenista que se fue configurando en el siglo XX, como en el caso, muy significativo, de la OIT. Por lo que se refiere al Instituto, más allá de la presencia del relato histórico en escritos, alocuciones y discursos, es ilustrativo el recurso a la historia en los proyectos que se pusieron en marcha en los años inmediatamente posteriores a Pátzcuaro y que abordaban los aspectos más variados (enfermedades, alimentación, arte, música, personalidad del indígena, etc.): según un enfoque “integral”, cada proyecto enfocaba un problema específico, pero se realizaban estudios preliminares que abarcaban desde los “antecedentes históricos” hasta las condiciones geográficas, biológicas y socioeconómicas86. Por lo que se refiere a la OIT, los documentos relacionados con indígenas suelen dedicar cierta atención a este preámbulo histórico. Tal vez el caso en el que esta referencia histórica está mejor imbricada en la argumentación general del texto es el informe de Moisés Poblete Troncoso de 1938, cuya estructura indica la importancia del “bosquejo histórico” (como el mismo autor lo llama) para la definición del “sujeto de la encuesta” y de la “naturaleza del problema”87. Otro buen ejemplo es el documento ya citado de Garcés, que se incluyó como apéndice al informe del director de la OIT en 1949 para la conferencia de Montevideo88. Por otra parte, este énfasis en la historia responde a un reiterado esfuerzo para no caer en el esencialismo de los atributos asociados a los indígenas, y, especialmente, la voluntad de alejarse de las definiciones raciales. En esto, hubo indigenistas con un papel muy destacado, entre ellos, sobre todo, Juan Comas, colaborador del Instituto desde 1942, y su secretario entre 1949 y 1955. Pero, en general, era parte de esa consideración compartida de la situación de los indígenas como un “problema social”. Comentando la visita de Lipschutz al Ecuador, Garcés afirmó: “Y nos dijo, especialmente, algo que no era nuevo en realidad para quienes hemos hurgado un poco en campos de indigenismo: que las condiciones de retraso en que el indio vive no se deben a posiciones de raza, ni a fatalismos de imposibles biologías, sino sencillamente a la absurda situación social, injusticia social, olvido social en que el indio ha permanecido durante largos siglos americanos. Y esto es de una exactitud no solamente histórica sino además científica general”89. 85 Sáenz, Sobre el indio ecuatoriano, xiv. 86 Un buen ejemplo, que incluye estudios sobre el medio “biogeográfico” y los antecedentes prehispánicos y coloniales, es Manuel Gamio, Exploración económico-cultural en la Región Oncocercosa de Chiapas, México (México: Instituto Indigenista Interamericano, 1946). 87 Moisés Poblete Troncoso, Condiciones de vida y de trabajo de la población indígena del Perú (Ginebra-Santiago de Chile: OIT, 1938), 7 y 14. 88 Garcés, “Antecedentes históricos”. 89 “El tabú de la raza”, Garcés, Indigenismo, 189. Cursiva nuestra.
88 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo La historia (en su relación con una específica y peculiar geografía) ofrecía, así, una explicación científica y alternativa a la “raza”. La condición permanente de dominación —y no la distinción “racial”— se convierte en el atributo calificador sobre el que construir el concepto de indígena. Esto se mantiene en los “críticos” del indigenismo, y, paradójicamente, termina construyendo una narración a-histórica y a-temporal que redunda en la propia categoría, reforzada por los efectos de este legado, visibles no sólo en las condiciones socioeconómicas, sino también en un carácter especial (mental y corporal, individual y colectivo) que es producto y resultado de esa historia. Es en esta segunda vertiente de la resignificación indigenista que la biología y la naturaleza vuelven al protagonismo. El pasado de dominación termina siendo parte de la naturaleza indígena y causa de aspectos del carácter considerados típicos, como timidez, fatalismo, pesimismo, pero también resistencia pasiva o potencial rebeldía. Se critica la idea de inferioridad fundada sobre estos “defectos” y sus consecuentes “vicios”, pero no se pone en duda su existencia; al contrario, se asumen como un dato común a lo largo del continente. Al mismo tiempo, se incluye también, en este carácter especial, como factor positivo, la pertenencia ineludible a una cultura determinada, una serie de elementos culturales diferenciadores que habrían sobrevivido a la dominación y que son susceptibles de reconocimiento, revitalización o recuperación. Sin embargo, el efecto de naturalización y atemporalidad (junto con el esencialismo culturalista) que resultó de la resignificación del concepto de indio no era necesariamente el objetivo de estos indigenistas, cuyos planteamientos fundacionales y programáticos se dirigían, más bien, a una redención histórica de los indígenas y a una afirmación cultural de lo indígena como elemento continental fundamental. Representó, en cambio, un efecto no deseado, un reverso, de ese esfuerzo y de ese posicionamiento que, por otra parte, insistía en el carácter social del problema. Este desarrollo conceptual se convirtió en instrumento de acción y de legitimidad de prácticas en el campo indigenista continental que estaba entonces en desarrollo, estableciendo un vínculo entre la experiencia histórica de dominación y sus efectos (la situación actual de marginación y el carácter especial de los indígenas) y la legítima participación e intervención en este campo. Algo que tuvo una destacada influencia en establecer la experiencia de dominación y colonización como elemento imprescindible para definir la categoría, y que alcanzaría consenso internacional. En una coyuntura propicia para los proyectos interamericanos, como fue la de mediados del siglo XX, el enfoque indigenista continental se vinculó de distintas maneras con las políticas estatales de los países americanos, según sus propios recorridos históricos y circunstancias contemporáneas, a veces profundamente disímiles y más o menos favorables a su promoción90. En esas articulaciones nacionales, todos los actores indigenistas mencionados aquí desempeñaron un papel relevante, y, a pesar de las numerosas diferencias en los planteamientos de políticas concretas y en sus posibilidades de aplicación, compartían una misma orientación en la definición del sujeto: el indio americano. Su propia participación en el campo indigenista (interamericano y nacional) se fue legitimando gracias al descubrimiento del carácter colonial del sujeto indígena continental. Sin embargo, queda todavía por aclarar mejor por qué y cómo fue justamente en ese momento del siglo XX en el que se volvió imprescindible el recurso a la historia y a la fijación 90 Giraudo, “Un campo indigenista transnacional”, 52-78, para el contraste entre Perú y Guatemala.
89 Hist. Crit. No. 75 · Enero-marzo · Pp. 71-92 · ISSN 0121-1617 · e-ISSN 1900-6152 https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 geográfico-espacial para entender la situación contemporánea de los indígenas y, al mismo tiempo, para definir el propio sujeto indígena91. Por otra parte, sí podemos afirmar que la aportación indigenista, a pesar de todo su énfasis en lo colonial y su defensa del “indio como categoría colonial”, se inserta plenamente en una configuración contemporánea, caracterizada por procesos de singularización, abstracción y fijación geográfico-espacial, enfatizando en especial la adscripción temporal del concepto de indio (su condición colonial) en un relato histórico sin solución de continuidad. En esto consistiría otro, y mayor, reverso del indigenismo: el haber dado una contribución fundamental a una representación social colectiva del indio americano típicamente contemporánea, pero definiéndola, y defendiéndola, como una categoría colonial. Bibliografía Fuentes primarias Documentación primaria impresa 1. “Acta Final del Primer Congreso Indigenista Interamericano”. Patzcuaro, Mich., México. En Primer Congreso Indigenista Interamericano. México, 1940, I, 1-42. 2. “Convención Internacional relativa a los Congresos Indigenistas Interamericanos y al Instituto Indigenista Interamericano” (diciembre, 1940). América Indígena 2, n.° 1 (1941): 9-20. 3. Bonfil Batalla Guillermo. “El concepto de indio en América: una categoría de la situación colonial”. Anales de Antropología 9 (1972): 105-124. 4. Bonfil Batalla Guillermo. México profundo. Una civilización negada. México: Grijalbo, 1990 [1987]. 5. Collier, John. “Discurso del Sr. John Collier”, en “Noticias del Instituto. Día del Indio”. Boletín Indigenista 6, n.° 2 (1946): 98-109. 6. Gamio, Manuel. “Conceptos expresados por el nuevo director”. América Indígena 2, n.° 2 (1942): 7-9. 7. Gamio, Manuel. “Prejuicios raciales y complejos de inferioridad”. Boletín Indigenista 5, n.° 2 (1945): 98-100. 8. Gamio, Manuel. Exploración económico-cultural en la Región Oncocercosa de Chiapas, México. México: Instituto Indigenista Interamericano, 1946. 9. Gamio, Manuel. “Editorial. Congresos indigenistas, investigación, financiación”. Boletín Indigenista 9, n.° 2 (1949), 114-117. 10. Garcés, Víctor Gabriel. “Condiciones psico-sociales del indio en la provincia de Imbabura. El indio factor de nuestra nacionalidad”. Anales de la Universidad Central, n.° 279 (1933): 125-184 (1ª. parte); n.° 280 (1932): 515-556 (2ª. parte). 11. Garcés, Víctor Gabriel. “Antecedentes históricos del problema indígena”. En Condiciones de vida y de trabajo de las poblaciones indígenas de América Latina. Cuarta Conferencia de los Estados 91 Entendemos que es el horizonte futuro de esta línea de investigación, fundada, como indicamos al principio, en la hipótesis general de la existencia de un proceso de singularización y abstracción del concepto de indio que empezaría a finales del siglo XVIII. Agradecemos a quienes realizaron los informes de evaluación el haber identificado claramente que esta es la pregunta por resolver. Constituye, de hecho, el núcleo fundamental de la investigación de mayor alcance que desarrollamos; aquí sólo podemos apuntar a algunos elementos que parecen consolidarse precisamente en el siglo XX.
90 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo de América miembros de la Organización Internacional del Trabajo. Ginebra: Organización Internacional del Trabajo, 1949, 120-148. 12. Garcés, Víctor Gabriel. Indigenismo. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1957. 13. García, José Uriel. El nuevo indio. Lima: Universidad Inca Garcilaso de la Vega, 2011 [1929]. 14. García, Antonio. Pasado y presente del indio. Bogotá: Editorial Centro, 1939. 15. García, Antonio. “El problema indígena en Colombia”. Colombia 1, n.os 3 y 4 (1944): 63-69. 16. Goubaud Carrera, Antonio. “Discurso del Sr. A. Goubaud en la inauguración [26 de septiembre de 1945]”. Boletín Indigenista V, n.° 4 (1945): 372-387. 17. Hernández de Alba, Gregorio. “Lo indígena como expresión americana”. América Indígena 3, n.° 4 (1944): 223-225. 18. Jaramillo Alvarado, Pío. “Discurso sobre la personalidad histórica de Atahualpa pronunciado en la sesión solemne del Instituto Indigenista del Ecuador, el 29 de agosto de 1944”. Atahualpa. Boletín del Instituto Indigenista del Ecuador I, n.° 1 (1944): 2-11. 19. Jaramillo Alvarado, Pío. El indio ecuatoriano. Contribución al estudio de la sociología indoamericana. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1954 [1922]. 20. Juárez Muñoz, J. Fernando. El indio guatemalteco. Ensayo de sociología nacionalista. Guatemala: Tip. Latina, 1931. 21. Juárez Muñoz, J. Fernando. El indio guatemalteco. Ensayo de sociología nacionalista, Segunda parte. Guatemala, Tip. San Antonio, 1946. 22. Lipschutz, Alejandro. Indoamericanismo y raza india. Santiago de Chile: Editorial Nascimento, 1937. 23. Lipschutz, Alejandro. “La noción o definición del indio en la reciente legislación protectora en los Américas”. Journal de la Société des Américanistes 41, n.° 1 (1952): 63-80. 24. Mariátegui, José Carlos. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 2007 [1928]. 25. Monge Medrano, Carlos. “La vida en los Andes y el Mal de Montaña Crónico”. Anales de la Facultad de Medicina 25, n.° 1 (1942): 1-18. [“Life in the Andes and Chronic Mountain Sickness”, Science. (New Series) 95, n.° 2456 (1942): 79-84]. 26. Poblete Troncoso, Moisés. Condiciones de vida y de trabajo de la población indígena del Perú. Ginebra-Santiago de Chile: OIT, Imprenta Universitaria, 1938. 27. Sáenz, Moisés. Sobre el indio peruano y su incorporación al medio nacional. México: Secretaría de Educación Pública, 1933a. 28. Sáenz, Moisés. Sobre el indio ecuatoriano y su incorporación al medio nacional. México: Secretaría de Educación Pública, 1933b. Fuentes secundarias 29. Araujo, Alejandro. “Mestizos, indios y extranjeros: lo propio y lo ajeno en la definición antropológica de la nación. Manuel Gamio y Guillermo Bonfil Batalla”. En Nación y alteridad. Mestizos, indígenas y extranjeros en el proceso de formación nacional, coordinado por Daniela Gleizer y Paula López Caballero. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Cuajimalpa, Ediciones EyC, 2015, 197-242. 30. Cadelo, Andrea y Michela Coletta. “Introduction: Race and Geography in Latin American History”. Special Issue: Race and Geography in Latin American History. Bulletin of Latin American Research 38, n.° 2 (2019): 119-120, doi: https://doi.org/10.1111/blar.12835
91 Hist. Crit. No. 75 · Enero-marzo · Pp. 71-92 · ISSN 0121-1617 · e-ISSN 1900-6152 https://doi.org/10.7440/histcrit75.2020.04 31. Casaús Arzú, Marta E. “El gran debate historiográfico de 1937 en Guatemala: ‘los indios fuera de la historia y de la civilización’. Dos formas de hacer historia”. Revista Complutense de Historia de América 34 (2008): 209-231. 32. Coronado, Jorge. The Andes Imagined. Indigenismo, Society, and Modernity. Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 2009. 33. Correa Rubio, François. “La modernidad del pensamiento indigenista y el Instituto Nacional Indigenista de Colombia”. Maguaré 21 (2007): 19-63. 34. Giraudo, Laura. “Un campo indigenista transnacional y casi profesional: la apertura en Pátzcuaro (1940) de un espacio por y para los indigenistas”. En La ambivalente historia del indigenismo: campo interamericano y trayectorias nacionales, 1940-1970, editado por Laura Giraudo y Juan Martín Sánchez. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2011, 21-98. 35. Giraudo, Laura. “Celebrar a los indígenas, defender al indigenismo: el ‘Día del Indio’ y el Instituto Indigenista Interamericano”, Estudos Ibero-Americanos 43, n.° 1 (2017): 81-96, doi: http://dx.doi. org/10.15448/1980-864X.2017.1.24069 36. Koselleck, Reinhart. Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos. Barcelona: Ediciones Paidós, 1993 [1979]. 37. Larson, Brooke. Trials of Nation Making. Liberalism, Race, and Ethnicity in the Andes. 1810-1910. Cambridge: Cambridge University Press, 2004. 38. Martín-Sánchez, Juan. “Indigenismo bifronte en el gobierno peruano de Velasco Alvarado: continuidad y alternativa, sierra y selva”. En La ambivalente historia del indigenismo: campo interamericano y trayectorias nacionales, 1940-1970, editado por Laura Giraudo y Juan Martín Sánchez. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2011, 191-250. 39. Méndez, Cecilia. “De indio a serrano: nociones de raza y geografía en el Perú (siglos XVIII-XXI)”. Histórica 35, n.° 1 (2011): 53-102. 40. Orlove, Benjamin. “Putting Race in Its Place: Order in Colonial and Postcolonial Peruvian Geography”. Social Research 60, n.° 2 (1993): 301-336. 41. Prieto, Mercedes. Liberalismo y temor: imaginando los sujetos indígenas en el Ecuador postcolonial, 1895-1950. Quito: Ediciones Abya-Yala, 2004. 42. Rozat, Guy. Los orígenes de la nación. Pasado indígena e historia nacional. México: Universidad Iberoamericana, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2001. 43. Troyan, Brett. “Gregorio Hernández de Alba (1904-1973). The Legitimization of Indigenous Ethnic Politics in Colombia”. European Review of Latin American and Caribbean Studies 82 (2007): 89-106, doi: https://doi.org/10.18352/erlacs.9641 44. Troyan, Brett. “Re-Imagining the ‘Indian’ and the State: Indigenismo in Colombia, 1926-1947”. Canadian Journal of Latin American and Caribbean Studies 33, n.° 65 (2008): 81-106, doi: https:// doi.org/10.1080/08263663.2008.10816941 45. Sanz Jara, Eva. Los indios de la nación. Los indígenas en los escritos intelectuales y políticos del México independiente. Madrid: Iberoamericana-Vervuert, Bonilla Artigas, Universidad de Alcalá, 2011.
92 La Colonia en la contemporaneidad: el “indio americano” de los indigenistas Laura Giraudo ❧ Laura Giraudo Doctora en Historia de las Américas, Universidad de Génova (Italia). Actualmente es científica titular en la Escuela de Estudios Hispano-Americanos del CSIC, Sevilla (España). Sus líneas de investigación se han enfocado en la historia contemporánea de América, pero siempre en diálogo con la historia moderna, en las siguientes temáticas: discurso político y rituales públicos; México posrevolucionario y proyectos de integración nacional; educación rural e indígena; ciudadanía, cuestión indígena e indigenismo; estatus, categorías y clasificaciones de la población indígena; indigenismo interamericano; redes, proyectos e instituciones interamericanas. Ha fundado y coordina, desde 2009, la Red INTERINDI (www.interindi.net). Entre sus publicaciones están (con Juan Martín-Sánchez) La ambivalente historia del indigenismo (Instituto de Estudios Peruanos, 2011) y la coedición (con Stephen E. Lewis) del número especial de Latin American Perspectives dedicado al indigenismo (39, n.° 5, 2012). Además: “Entre ‘política indigenista española’ e ‘indigenismo desorbitado’: el Anuario de Estudios Americanos y la ‘otra revista’ de Sevilla”. Anuario de Estudios Americanos 75, n.° 2 (2018): 509-542, doi: https:// doi.org/10.3989/aeamer.2018.2.05; “Casta(s), ‘sociedad de castas’ e indigenismo: la interpretación del pasado colonial en el siglo XX”, dossier: Categorías de identificación étnica en América Latina: historia y acción política (coordinado por Mirian Galante y Laura Giraudo). Nuevo Mundo Mundos Nuevos (2018), http://journals.openedition.org/nuevomundo/72080; “Celebrar a los indígenas, defender al indigenismo: el ‘Día del Indio’ y el Instituto Indigenista Interamericano”, dossier: Atores e trajetórias do campo indigenista na Américas. Estudos Ibero-Americanos 43, n.° 1 (2017): 81-96, doi: http://dx.doi. org/10.15448/1980-864X.2017.1.24069. [email protected]