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Oración inaugural que en la apertura del curso de 1845 en 1846

Fillol, José Vicente

Abstract

Tít en cub.: "Apertura de la Universidad Literaria de Valencia en 1º. de Noviembre de 1845"

Full text

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JOSÉ ’VICEWTE EttEOE, Doctor en Medicina y Cirugía, Catedrático de Mitología é Historia en esta Universidad, Presidente del Instituto Médico Valenciano, Socio de varias Corporaciones y de la de Amigos del país de esta capital. /^ÍBU O Tf^ universitaria' de v& aasstw s& , 3mpríntfl írr 2¡). 0cnito iltonfort. I B IB L IO T E C A H O SP IT A L R E A L . G R A M A' D A • __ S ala:^ Estante:, OOl jnumeiO: f l L ( ( . ' l i s 11* QUE EN LA APERTURA DEL CURSO DE 1845 EN 1846 PRONUNCIÓ ®. TICENTE EIEEOE, Doctor en Mediana y Cirugía, Catedrático de Mitología 6 Historia en esta Universidad, Presidente del Instituto Médico Valenciano, Socio de varias Corporaciones y de la de Amigos del pais de esta capital. WMMBSNB8&* 3mpt‘fnta irc D. íBínito iflonfort. . . I . , ia gránele es este , Ilüstrísimo Se ñ o r , en el que á la satisfac ción de hallarnos reunidos en este sitio para continuar con | nuestro acostumbrado afan las interrumpidas tareas de la en gasas»!Ir señaliza, debemos añadir el inesplicable placer de maugurar un nuevo plan de estudios, por el que tantos años hace suspirábamos sin cesar, y el cual ha sobrepujado tan prodigio samente todas nuestras esperanzas. Dia de júbilo y ventura para tanto alumno que ansiando ilustra ción y un pronto término á sus costosos sacrificios, va a añadir un eslabón mas á Ja cadena de sus largos estudios, con la particular ventaja de una nueva perspectiva para lo sucesivo, llena de brillo y por venir. El sapientísimo Gobierno de nuestra idola trada So b e r a n a , venciendo obstáculos insuperables basta aquí con un tino y perfección que ha llenado de asombro á sus mismos adversarios, acaba de dictar una página de eterna prosperidad para nues tro pais, y por doquiera solo se nota á la laboriosa juventud acudir presurosa á disfrutar los incalcu lables beneficios de tan ansiada reforma adminis trativa , y desechando el letargo del ocio y diver siones, esperar con impaciencia el deseado instante en que sus nuevos Mecenas derramen sobre ellos la instrucción que tanto necesitan. El Ilustre Claus tro de este acreditado estudio celebra hoy con la posible pompa tan memorable acontecimiento, y a mi escasa suficiencia se halla fiado el encargo de ser fiel intérprete de su regocijo, de sus esperan zas y de sus votos; de sus votos, sí, los mismos que en todos tiempos, y hasta ahora desde la mas remota antigüedad han sido formados por nuestros ínclitos predecesores, y siempre correspondidos con usuras. Al contemplarme, pues, desempeñan do tan delicado cometido en un punto tantas veces esclarecido por nuestros ilustres antepasados, al (4) considerar que mi voz resuena en un local lleno todavía de los acentos elocuentísimos de los De cios , de los Semperes, de los Navarros, y de tan tos otros oradores distinguidos, hijos todos de esta escuela, cuyos nombres han sido acatados con en tusiasmo por la Europa entera , desfallezco ante la nulidad de mi espíritu , y no me es dado vencer aquella timidez que, según nuestro Quintiliano, es escollo cierto del orador ¿ pero que á mi escaso entender es prueba segura de humildad y de tem planza. Sin embargo, mi justa agitación se dis minuye algún tanto al verme constituido en este lugar, no por arrogancia ni deseo de gloria, si solo por obedecer á mis amados superiores; motivo po deroso que debe pesar mucho en la consideración de mi auditorio para inclinarle á la indulgencia, y á que oiga benévolo un discurso pobre en mérito, pero grande por su objeto; indigno de su pericia, mas apreciable por mis deseos, que no ceden á otro alguno en grandeza y sublimidad. Acogedlo, pues, con vuestra acostumbrada benignidad, ó ilustre Claustro, y si en mi persona no bailáis re producidos ni Graus, ni Perpiñás, ni Palmiranos, un dia honor y lustre de este recinto, al menos estad seguro que no les quedo atrás en el afan que mostraron por engrandecer un establecimiento al que debí toda mi carrera literaria , donde en el dia la bondad de mi adorada Re i n a me lia confiado una enseñanza superior en mucho á mis mereci mientos, y cuya justa fama que le colocó al frente (5) hombres, se quiere detenerles en la.pendiente de su perdición, bastará por ventura el que con pa labras hipócritas y enervadas por falta de convic ciones y de creencias, se les amoneste y se les predique lo que estando dañado el corazón lia de morir por fuerza en los oidos? Ciertamente que no, Ilustrísimo Señor, la curación para tanto mal debe ser mas evidente, mas eficaz, y penetran do hasta las mas profundas y pequeñas raicillas, debe arrancarlas por completo; es preciso tomar la de mas atrás, y derribando por entero el ídolo del escepticismo, debe reproducir la sana moral evangélica con todo su brillo y esplendor. Ni el despotismo de la razón que tanto se cita por los incrédulos con referencia á un pueblo célebre por su remota singularidad, ni el espíritu de bien estar nacional que en la emprendedora , y por escelencia activa Inglaterra , llenándolo todo, y sirviendo de único centro á todas sus acciones, parece reemplazar el vacío de una filosofía mas certera, mas positiva y mas digna de su carác ter , pueden tener cabida en nuestra España, emi nentemente católica, y la cual debió á la severa virtud de nuestros padres, que llegó á hacerse proverbial, á su religiosidad, y á la pureza de sus costumbres, sus mejores dias, aquellos dias de gloria que tanto la engrandecieron y eleva ron, é hicieron digna de la admiración de to do el mundo, como con tanta maestría Jo lia demostrado en sus escritos un joven é ilustre (i2) contemporáneo, discípulo de esta Universidad (1). Y después de haber dejado arraigar tanto y tanto las perversas costumbres que ahora deplora mos, un cambio moral é intelectual tan completo y radical como se requiere si hemos de salir del dédalo en que nos hallamos enredados ¿quién pue de intentarlo, y aun realizarlo de un modo lento, sise quiere, pero sólido y seguro? Solo vosotros, Señores, solo vosotros, los que puestos al frente de la enseñanza, teneis el encargo de aleccionar la juventud, desde la edad mas idónea y á propósito para sellar el carácter de la vida entera, sois los que ausiliados, como lo acabais de ser por el Go bierno, podéis dar cima á esta importante regene ración, prestando á la causa de la humanidad tan interesante y necesario servicio. Solo vosotros, re pito, modernos Sócrates en el siglo X IX , arma dos de un valor y de una constancia no menos heroica que la de aquel modesto y retirado ciuda dano de Atenas, podéis, como lo hizo él, oponeros con fruto al torrente de la presente corrupción, y demostrando la ignorancia y la maldad de nuestros innumerables ateistas, y esponiendo á la vista de vuestros discípulos , j acercando á su tierno co razón lo bueno y lo bello , todo lo que hay de mas noble y mas perfecto , la justicia y la virtud que (1) Reseña política de España, é historia de la civiliza ción de la misma, por D. Fermin Gonzalo Moron. 3 conducen á Diosj y emanan de él, según las mis mas palabras del erudito aleman Federico Schlegel(1), podéis como aquel grande fdósoío hacer tomar distinto rumbo al idealismo dominante, de teniendo con ello la deshecha tempestad que truena sobre nuestras cabezas. Este es el fin y termino de todo mi discurso, pero por él no creáis, eminen tísimos profesores, que yo os bago el disfavor de pensar que no os hayais fijado en asunto de tan gran cuantía. Reconozco la superioridad de vues tros talentos, partícipe de vuestro celo, me consta el anhelo que siempre habéis empleado por la mas selecta y esmerada educación, empero juzgo no llevareis á mal este recuerdo, disculpable por ra zón de su laudable intento. Gomo queda dicho, hay estudios que por una fatalidad lian llegado á mirarse con desden, y aun puede decirse con aver sión entre nosotros, y que á todo-coste es urgente fomentar y generalizar, tales son en primer lugar los litorales y psicológicos, que purificando el es píritu, y dulcificando el corazón, son los únicos que pueden dirigirnos por buen sendero y apartar nos del error. Cuanto mas contempla el hombre la perfección y grandeza de su alma, y la compara con la pequenez y miseria de la máquina perece dera donde aquella se aloja, tanto mas desprecia los mezquinos y superficiales sistemas que tanto (14) (1) Historia de la literatura antigua y moderna, por Federico Schlegel, tom. l .° , pág. 79. daño nos lian causado. En segundo lugar los estu dios de imaginación, tan lastimeramente olvidados en nuestro suelo, y que tan justa atención han debido en el nuevo arreglo á la penetración de S. M., deben tener también un rápido incremento, pues acostumbrando el ánimo á los honestos re creos, elevándole insensiblemente á solo gozar en el verdadero, bello y sublime de las cosas, lo cual es inseparable de la bondad, nos hacen, sin sen tirlo, buenos y virtuosos, demostrándonos la esperiencia que pocos criminales aparecen ante los jueces de la clase de los poetas, de los oradores y demás amantes de las bellas letras. Por último, todo lo que entre nosotros se comprende con el nombre de filosofía merece un lugar preferente, pues todo tiene entre sí sus puntos de contacto, se ausilia, robustece, y forma el conjunto capáz de dar la perfección moral é intelectual que ahora nos ocupa , y hé aquí porque la enseñanza secun daria debe ser mirada con tanta predilección pol los gobiernos sabios y previsores, pues como dijo Mr. Thiers en su elocuente informe ante las cá maras francesas, de ella han de recibir su fisono mía particular las naciones civilizadas. No ha des conocido el nuestro lo saludable de estos princi pios, por lo que en el nuevo plan de estudios ha desarrollado con admirable acierto este semillero inagotable de prosperidad publica, elevándole a la altura que tanto reclamaba la dignidad de nuestra patria y lo crítico de sus circunstancias. (15) (16) Mas si para secundar tan loables miras los ca tedráticos de filosofía figuran en primer término, debiendo ser por lo mismo sus fatigas y desvelos tanto mas asiduas y redobladas, tampoco os halláis exentos de estas los que consagráis vuestras tareas á la enseñanza de las facultades mayores. El estado presente es escepcional, y si basta aquí un profesor lia cumplido con su deber limitándose tan solo á la medicina ó leyes que le estaban asignadas, cuan do se trata de salvar á la humanidad del abismo en que se ha hundido, es empresa que á todos com prende, y á la que todos por igual estamos obli gados. Prescindiendo de los teólogos, misioneros naturales, para este asunto que de derecho les per tenece, y en el que ahora cual nunca deben lucir los dotes mas acrisolados de su sacrosanto ministe rio, ni el médico ni el abogado al tratar de sus respectivos ramos tendrán que violentarse mucho, ni hacer muy forzadas deducciones para inculcar diariamente y con especialidad la virtud y la mo ral , que siendo inseparables compañeras de las carreras todas, nadie puede ser en estas buen le gista ni buen médico , si no es hombre de bien al propio tiempo. Cuando defendiendo después el uno al mísero desvalido de los tiros de la injusticia ó de la adversidad, y llevando el consuelo el otro al seno de las atribuladas familias, recojan ambos el fruto de nuestras lecciones, la mas indeleble gratitud se grabará en su alma, la imagen de sus ca ros maestros tendrá un altar en cada uno de sus pechos que adorará en ella el talismán que le salvó del peor de los naufragios, y apóstoles incansables de vuestras sanas doctrinas, serán el mas firme apoyo para la morigeración social. Guardaos con todo de dar á estas mis indicaciones mayor latitud de la que yo mismo pretendo, en términos de que un desmedido ardor os lleve con violencia á un estremo contrario, pues como dice el sábio autor anteriormente citado, la misma virtud cuando quiere derribar al error , se arroja con sobrada fuerza y abandono en el punto de vista opues to 0 ), y no es esto ciertamente lo que de vosotros solicito. Pero acaso me hago molesto á mi auditorio con la aridez del asunto, acaso me hace importuno un esceso de celo y de humanidad, en tal caso, dis culpádmelo , Señores, disculpádmelo os ruego en gracia á que no hallo otro camino para salir del atolladero de inmoralidad y depravación en que nos hallamos metidos. Tal vez á algunos el peligro parecerá exagerado, tal vez á otros insuficiente la medicina, no faltará quien critique el empeño que me he propuesto, no importa, yo cumplo con mi deber llamando vuestra atención desde este lugar sobre lo que creo en el dia mas urgente y opor tuno. Si estoy equivocado, si mi buena intención no ha correspondido á mis deseos, dispensadme (17) (1) Schlegel, tom. 2.°, pág. 226. vuestra indulgencia y ojalá otro sea mas feliz en hallar el remedio que salve á mi patria de los ma les que la afligen. Y vosotros, jóvenes, que formáis su mejor de licia y porvenir, y que teneis libre todavía el co razón de toda maldad, prestad oido á mis palabras, y apartaos de ese materialismo filosófico, si tal nombre merece, que como habéis visto solo puede crear vuestro infortunio. Sin creencias, sin el lazo que nos une al Ser Supremo, y nos hace obi ar bien en esta vida para alcanzar una eterna recompensa en la otra, sin una severa moral cristiana que re glando todas vuestras acciones os haga vivir para el prógnno prefiriéndole a vosotros mismos, cieedme, lo entendéis, no hay felicidad posible en lo humano. Fijad de continuo la vista en la historia, en esa lección siempre perene y siempre elocuen tísima, ella mejor que yo os probará la verdad de cuanto queda espuesto, os dirá cuán desgraciados hemos sido vuestros padres, y lo que debeis hacer para evitar el serlo también vosotros. ¡Tiene la virtud tanto encanto y derrama tanto consuelo so bre el corazón!.... Solo en ella debeis fundar vues tros timbres y vuestra vanidad. Ilustre Claustro, Profesores de esta enseñanza, mi misión queda cumplida: no sé si habré acertado á espresar bien vuestros sentimientos, pero mi diéndolos por los luios he debido ser ingénuo, ve raz y justo, cual lo ofrecí en un principio. Con cluyo, pues, este discurso, mas al hacerlo me (18) (19) permitiréis os repita que la patria os mira con ojo penetrante, que de vosotros espera hijos instrui dos y sabios, pero al propio tiempo ciudadanos virtuosos, capaces de labrar su felicidad, y si de jais de cumplir cualquiera de estos dos deberes, mayormente ahora que nuestro celoso Gobierno ha puesto en vuestras manos los medios de reali zarlo , su anatema terrible caerá sobre vuestras cabezas, vuestro nombre será escarnecido, y no formareis jamás parte del catálogo honroso donde inscribe esta Universidad sus varones insignes. = He dicho. _ _