Ocupado en las sagradas funciones del ministerio parroquial que tengo á mi cargo ha llegado por acaso á mi poder el número 5 del periódico titulado La Redención que se publica en Granada y en él he leido un artículo publicado en el dia de ayer que ofende á la distinguida clase á que me honro de pertenecer... / [Antonio Sánchez Arce y Peñuela]
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: íes del minis e io pa oquial que engo á mí ca go ha llegado
i del pe iódico i ulado La Redención que se publica en G anada
: ido en el dia de aye que o ende á la dis inguida clase á que
: ,ue ha dic ado la igno ancia y la mala é, a ículo sedicioso y
: la Religión del Es ado, dep esi o del ca ác e ene ando de
: ue omi a on los enciclopedis as del siglo úl imo pa a man-
. ion que ha pasado iun an e po los cadalsos, las hogue as y
¡mayo pa e de los pueblos de ambos mundos, que ha me ecí-
a espí i u se halla inoculado digámoslo así, en el co azon de
: ia; po que p o esa la e dad y la i ud, po que la huma-
: ene icios en el desa ollo-de su ci ilización, po que ha neu-
; ugado odas las lág imas, po que ha emanado del cielo y Dios
; y sancionado en la ie a, como un p incipio de sal ación y
: nanos.
celes ial, di ina, ep esen ada en nues o pais po dignos sa
bia en el e e ido pe iódico y pa a ilus a al pueblo se hacen
= ;on el ca ác e desuna asa es ólida, igno an e, es úpida, ma e-
=i- -E ni p ac ica el e angelio.
EE uinniosos denuesí;os c eíamos es a oyendo á Lu e o, Cal ino
_ E i Re o ma, comba iendo el p incipio de au o idad con a el
^ EE si aquel ana ema de Jesuc is o, nues o Sal ado , cuando di-
~E ellos á odos los sace do es: el que. á oso os desp ecia á mi
53—EE íc ni . Mas no e a así. Es o se ha esc i o á mediados del siglo
EE jad, y se ha is o á los sace do es ieles á su ocacion, ins u-
5= uaciones de la ida al pueblo, á ese pueblo que es su g ey
EE asan emen e y que el Espí i u San o ha pues o á su cuidado
—E á su sal ación e e na; se ha esc i o en una época en que has-
_ EE ya gas adas in ec i as de la escuela p o e¿ux^w~W { .^ d ga-
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— "lio . 'según oso os. Luego que íús' hayaic Luu sin pa-
_ E s caudaloso peso del p esupues o des inado al cul o de Dios
05 e lá- ^ ‘os segui á siendo ado ado po su pueblo en sec e o
EE nis os demanda emos una limosna de la ca idad que nunca
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E 'u gaio io que con an a impiedad llamáis inca , y es o no
E segui emos in e cediendo po nues os he manos di un os,
E sas limosnas que en ues a cóle a llamais cosecha.
55—5E inco dia, s-e compadece á de ues os des a ios, y pe do-
S — an injus amen e á sus minis os y á su doc ina. Asi se lo
X — E nayo es cas igos que los que pesan sob e nues a abaja-
° E íamos de odo co azon y ogamos po que ues o es a-
|C¡2 ~ E *os ibunales , como calumniado es de una clase espe-
3 g- -= bien del leblo, y que el gobie no de S. M. espe a.
E alumnia1 único obje o de es e esc i o , y cumpliendo coa
s Eicem os ;.si al pueblo, no oyendo en adelan e ues os i a-
° - "EE 'e o no debíamos enmudece ampoco, aun siendo el úl i-
* _EE Ca ólica , cuando en cumplimien o de nues o debe es-
E )¡o c is iano, pa a no ene que deci po nues o silencio
E ju a . «¡Ay de mi po qué he callado! V.s mihi quia am i.
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Ocupado en las sag adas unciones del minis e io pa oquial que engo á mi ca go ha llegado
po acaso á mi pode el núme o o del pe iódico i ulado La Redención ({ue se publica en G anada
y en el he leido un a ículo publicado en el dia de aye que o ende á la dis inguida clase á que
me hon o de pe enece , a ículo que ha dic ado la igno ancia y la mala é, a ículo sedicioso y
calumniado , al amen e inju ioso á la Religión del Es ado, dep esi o del ca ác e ene ando de
sus minis os y esc i o con la hiel que omi a on los enciclopedis as del siglo úl imo pa a man
cilla , si posible ue a, una ins i ución que ha pasado iun n i e po los cadalsos, las hogue as y
los an i ea os, que han aca ado la mayo pa e de los pueblos de ambos mundos, que ha me eci
do la sanción de los siglos y que su espí i u se halla inoculado digámoslo así, en el co azon de
los hijos dichosos de la ca ólica Ibe ia; po que p o esa la e dad y la i ud, po que la huma
nidad le es deudo a de inmensos bene icios en el desa ollo-de su ci ilización, po que ha neu
alizado odas las desg acias ha enjugado odas las lág imas, po que ha emanado del cielo y Dios
mismo humanado la ha es ablecido y sancionado en la ie a, como un p incipio de sal ación y
en u a á, a es de los deli ios humanos.
Pues es a ins i ución sag ada, celes ial, di ina, ep esen ada en nues o pais po dignos sa
ce do es se a aca con du a ac imonia en el e e ido pe iódico y pa a ilus a al pueblo se hacen
e sus minis os en dicho a iculo con el ca ác e deuna ala es ólida, igno an e, es úpida, ma e
ialis a, egoís a, que no comp ende ni p ac ica el e angelio.
Al lee an inme ecidos como calumniosos denues os c eíamos es a oyendo á Lu e o, Cal ino
Rousseau, Vol ai e, pa ia cas déla Re o ma, comba iendo el p incipio de au o idad con a el
que se ebela on y.a ayendo sob e sí aquel ana ema de Jesuc is o, nues o Sal ado , cuando di
jo á sus inmedia os discípulos y en ellos á odos los sace do es: el que. á oso os desp ecia á mi
me desp ecia; qui os spe ni , me spe ni . Mas no e a así. F.s' o se ha esc i o á mediados del siglo
19, cuando se ha depu ado la e dad, y se ha is o á los sace do es ieles á su ocacion, ins u
yendo y consolando en odas las si uaciones de la ida al pueblo, á ese pueblo que es su g ey
que ida, po quien sa..des ela incesan emen e y que el Espí i u San o ha pues o á su cuidado
pa a egi lo y gobe na lo en o den á su sal ación e e na; se ha esc i o en una época en que has
a es de mal géne o ep oduci las ya gas adas in ec i as d éla escuela p o es onW.-ha (n ¿«pa-
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comp enden ni p ac ican el E án jelió,, según oso os, ijuego que ios iaya " sin pa
sión sup im id, si os place, ese escandaloso peso del p esupues o des inado al cui o de Dios
y enue alimen o de sus minis os. Dios segui á siendo ado ado po su pueblo en sec e o
cual en las ca acumbas ; y sus minis os demanda emos una limosna de la ca idad que nunca
mue e. Des e a el dogma del Pu ga o io que con an a impiedad lla nais inca , y es o no
obs an e hab á su agios, po que segui emos in e cediendo po nues os he manos di un os,
sin ene en cuen a pa a nada esas limosnas que en ues a cóle a llamais cosecha.
Dios empe o, en su g an mise ico dia, se compadece á de ues os des a ios, y pe do
na á ues os insul os , di igidos an injus amen e á sus minis os y á su doc ina. Asi se lo
pedimos pa a que no engamos mayo es cas igos que los que pesan sob e nues a abaja
da nación. Noso os os los pe donamos de odo co azon y ogamos po que ues o es a-
io cese en ez de denuncia os á los ibunales , como calumniado es de una clase espe
able que ha me ecido y me ece bien del ieblo , y que el gobie no de S. M. espe a.
Solo p o es amos de ues as calumnia único obje o de es e esc i o , y cumpliendo coa
nues o debe de sace do e lo hacemos ;.si al pueblo, no oyendo en adelan e ues os im
p ope ios , sino pa a deplo a los. Pe o no debiamos enmudece ampoco, aun siendo el úl i
mo de los minis os de la Iglesia Ca ólica , cuando en cumplimien o de nues o debe es
amos obligados á habla al pueblo c is iano, pa a no ene que deci po nues o silencio
lo que un p o e a de la ley an igua. «¡Ay de mi po qué he callado! V.s mihi quia aeui.
Cogollos Vega 27 de Agos o de 1834.
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cí aiaasííí: d e E3. M aia u e l ¡§ a*az.
azón en la edadadúl a, po que lo ha sal ado del abismo, adonde las pasiones lo a as an,
y k quien bendice en la ejez po que sos iene su debilidad y con san a cons ancia le acompaña has
a el a io de la umba, y le señala los camii le la ida e e na, desconocidos á esos iloso is as
ma e iales y siemp e descon en os.
lie aquí po qué el pueblo iel no é en esos emolumen os con que con ibuye á la cong ua
sus en ación de los minis os de su eligión y al cul o de Dios ¿i quien ene a el escandaloso peso
que esla clase hace hoy sob e el p esupues o y ¡os exho bi an es de echos de es ola que saca al
pueblo ¡i deci del iluso a iculis a y cuyos emolumen os ecibe despues en g an pa e en limos
na y ob as de bene icencia. Y sin es a o enda que la piedad y la g a i ud dic a en los de echos
de es ola y pié de al a hay bau ismos y ma imonios y en ie os, y misas y dispensas. El pueblo
lo sabe; p egun adle y lo sab éis oso os ambién, Y sabe que esos b azos pa ados, miemb os inú
iles (le la Sociedad son hoy lo que e an en los siglos p ime os del c is ianismo; son los e da
de os pad es del pueblo, en quienes e! des alido encuen a un consuelo en su in o unio á cuyas
pue as llega el hué ano y la iuda, jsin el ubo que cub e su os o al ecibi una limosna en
medio de las plazas donde se oca la bocina pa ase is os; son los que en e el es íbulo y el al a
in e ceden po el pueblo en esas sun uosas basílicas que e elan la piedad de nues os abuelos y
donde se concibe el cul o ca ólico en g ande escala; son los que an á busca al pob e en su caba
ña pa a consola lo en el ol ido desdeñoso del mundo y lle a le un pedazo de pan, que es de lo
que pueden dispone en la penu ia ó donde los ha conducido el iloso ismo; son los que sin emo
del ió, ni de los ayos ab asado es del sol ga chan 4 soco e al en e mo en su lecho de mue e
sin a ed a les la mise ia, la hediondez, el e? o ágio, ni la mue e, como se e i ica con inuamen
e, sin ecibi o a e ibución que las bendieís/nes de ese pueblo po el que es án p on os á da
su ida. ' ,< ,
Es os hechos no son u opias que jamas se ealizan ; las hab éis is o p ac ica po odos
los sace do es , si hubie ais asis ido á esas excenas de dolo . Pe o homb es como los que es
c iben en el pe iódico á que aludimos jam as los hemos encon ado en el camino que con
duce á los hospi ales, á la oscu idad de los calabozos , á la is e mo ada donde el pob e
padece y llo a a e ido de ió, y donde mo i ía es enuado de hamb e , si no u ie a los au
xilios del sace do e c is iano , ejecu o de los designios de la di ina P o idencia , y que p e
dicando la ca idad san a, nomb e que no puede sus i ui se po cualquie a o o, in i a á los
pode osos á eje ci a los o icios sac osan os de esa i ud celes ial.
Roga íamos á los seño es Redac o es de La Redención que an es de suble a al pueblo
eo!. n,.^ 1'■ "“coi- lo os , p egun asen al mismo po las inju ias que han ecibido de ellos, y
-le i.-.? ‘ - ~ ^ m ioles del si « io ií). do esos. 8 ice cln£«8j|u ío
quia. Es o se ha esc i o en medio cíe un pueblo Ilus ado, á ido de sabe!"y que a T T a ^ ^ ^ s a
ee ei ecencia que acompaña á odo alzamien o polí ico se ha conducido conmesu a con dignidad
ha espe ado á sus sace do es, no ha p o e ido una palab a i e e en e con a los mismos, po
que los ama, los espe a po su minis e io augus o y po suconduc a mo í o e ada Es ose ha es
c i o po homb es que, haciendo ala de de elogia la Religión de Jesuc is o, llaman á es e nues
o ado able y di ino Maes o, con el simple epí e o del a esano Jesús; sin ene en cuen a que
es el au o de la ida y de la g acia, el consumado de nues a e, po que es Hijo de Dios i o Se
lia esc i o po homb es que ci an como doc o es de es a Religión y pad es é in é p e es de ella
á Rouseau y Luis Blanc, ana ema izados po esa misma Religión, como as o nado es del o den
público y enmasca ados enemigos del pob e pueblo, á quien adulaban pa a lanza lo á la mue e
y con es a sa is ace sus ambiciones y pe pe ua sus icios.
e dade amen e an o deli io exci a la compasion y pone en nues os labios las palab as de
nues o di ino Reden o : Pad e mió, pe dónalos que no saben lo que se hacen: no saben ampo
co lo que dicen. “
¿Y me ece án acaso los hono es de una sé ia e u ación los in ini os absu dos de que es á pla
gado el a ículo en cues ión? No; po que á mas de se ilógico en sus pensamien os, i e lexi o
en sus concepciones, el pueblo po o una é, piensa y sabe dis ingui en e los homb es que
ienen a conmo e sus conciencias y conci a los con a sus sace do es, en odos sen idos espe a
bles, y en e los mismos sace do es que sen los dispensado es de los mis e ios de Dios, deposi a
ios de sus san as c eencias. Ese homb e á quien se p e ende ilus a y edimi , desp es igiando
a os discípulos del que dijo «Yo soy la e dad y la ida.» conoce á los sace do es en quienes é
los ungidos del Seño y po ello los ene a, haciendo abs acción de algunas impe ecciones inhe
en es al homb e deg adado po el pecado de o igen. Conoce á los sace do es cuyos labios gua
dan la «encía y a donde a á busca la egla de sus acciones, cumpliendo po lo mandado po
Jilos en los lib os san os; a los sace do es que, eje ciendo un minis e io de paz, oye de sus amo
nes aciones palab as de dulzu a, de a e nal conco dia, de amo á los enemigos, de ca idad y
bene olencia aun pa a los mismos que lo calumnian, esca necen y pe siguen: á los sace do es
< e quienes ecibe su educación y su ida mo al, y cuya mano besa en la niñez, po que le han dado
con sus lecciones el conocimien o de la Religión que le hace eliz, á quien es echa con a su co-