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Versiones unificadas de la Biblia

Gonzalo Maeso, David

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VERSIONES UNIFICADAS DE LA BIBLIA PERMÍTASE a quien, apa e de habe aducido unas ein e ob as de seis idiomas, en e ellas la más di ícil quizá de aduci (Gue a del Pel'oponeso, de Tucídides, ín eg a), di ige un Ins i u- o de T aduc o es Heb aís as, aunque incipien e y de modes as po- sibilidades, y mues a cons an e p eocupación po esa ac~i idad in elec ual an impo an e, hoy más que nunca, de las aduccio- nes, sob e odo bíblicas, opina anca y azonadamen e sob e el hechQ y alcance de una no ísima modalidad en és as úl imas: las e siones uni icadas, Ilamémoslas así, hechas po y pa a los ie- les de di e en es con esiones eligiosas, sin mengua de la o o- doxia de cada una en sus espec i os dogmas y c eencias. An e odo, con iene asen a , 'º simplemen e :eco da , unas cuan as e dades undamen ales : ela i as al a e y écnica de lá aducción 1. Una buena aducción de un buen lib o es un eso o, pe o muy di ícil de encon a . Más aún: aducdón absolu amen- e pe ec a, no hay ninguna, ni puede habe la: el molde lingüÍs- ico en que se ha wquelado una concepción in elec ual cualquie- a, al as asada a o o idioma, necesa iamen e ha de se dis in- o, y como ondo y elocución, ma e ia y o ma de una ob a, cons- 1 El au o del ¡p esen e es udio expuso en el III Cong eso espaiiol de esi;¡¡d¿os c/ásico$ (Mad id, ma zo de 1966) una comunicación i ulada: "La egla de o o de oda aducción)), que ie ¡publica á en las Ac as de dicho Cong e:;;o. DAVID GONZALO MAESO i uyen una unión subs ancial an Ín ima como la de alma y cue - po en el homb e, esul a que, po la índole misma de las cosas hay que admi i en pu idad de e dad que la aducción pe ec a en oda líneji es una me a inasequible. Es como si se quisie a as- pasa el alma de un cue po a o o: se encon a ía en él muy in- cómoda e inadap ada, con muchos impedimen os pa a eje ce sus unciones a eno de las cualidades posj i as y nega i as de su nue- o ecep éiculo. Admi ido es e p incipio, econozcamos asimismo que una a- ducción acep able como buena y has a ela i amen e pe ec a es po- sible en sí, aun cuando en la p ác ica esul e a dua a ea su eali- zación y equie a una se ie de ci cuns ancias y equisi os nada á- ciles de consegui . Consecuencia lógica se á ambién el hecho de que aducción buena y au én ica en cada caso solamen e pod á exis i una, la que exp ese ec amen e el sen ido del o iginal, con odos sus ma ices y p imo es; odas las demás que se hicie en o se hayan hechQ se án ecusables, po de ec uosas e impe ec as. Rei e adas eces hemos a ado en unji e is a el ema de las aducciones bíblicas y exégesis esc i u a ia" po es :ima lo de ca- pi al impo ancia pa a la ec a comp ensión del ex o o iginal, en es e caso de especial g a edad y eno me ascendencia, dado que se a a nada menos que de in e p e a ace adamen e y sin enga- ño la Palab a de Dios, con enida en los sag ados lib os. La impo - ancia se ac ecien a has a lími es insospechados en una época como la p esen e, que c eemos bien puede Hama se, en la his o ia de la Esc i u Ís ica, ccde las e siones bíblicasil, po las innume ables que an apa eciendo en los pos e os decenios y las que se anuncian en p epa ación o p óxima edición en ias naciones c is ianas, en e ellas, y en pues o de hono , España. A esas a ias y pode osas azones de índole gene al que an~ e io men e nos mo ie on a expone isos in e esan es de lo que es y debe se la aducción de los ex os bíblicos, iene a suma se in- espe adamen e o a de singula es ca ac e ís icas basada en no icias del ex anje o, o almen e idedignas, publicadas en la p ensa dia- ia, que a con inuación ansc ibimos y comen amos. VllRSIONES UNIFICADAS DE LA BIBL!i 25 La p ime a es de inales del pasado año, p oceden e de New Yo k y dice lo siguien e: {(El Consejo aseso de la A m.e ica.n Bib~e Soci.e y ha aco dado coope a en la p oducción de una aducción de la B'ib1ia común a ca ólicos y p o es an es.- Unos 175 delegados que asis ie on al ISO ani e sa io de la Sociedad o a on po unanimidad la medL da de coope ación en la aducción y dis ibución de Biblias e - náculas, de acue do con la p opues a o mulada po el Va icano la pasada, semana)) (E e). La segunda in o mación es de echa J 5 de eb e o del año en cu so, más amplia y compleja, y se e ie e a abajos que casi cum- plen ya un deceni.Q, algunos de los cuales, al pa ece , es án ya a pUlI1J o de e mina se. Dice así: «MILAN. El p óximo año se publica á una e SlOn común de la Biblia, según han aco dado las Je a quías eligiosas ca ólica i aliana, p o es an e, o odoxa y judía. Así 10 ha anunciado una g an casa edi o ial mi1anesa.- Sob e el ex o bíblico han es ado abajando, desde 1959, ein a y seis pe sonalidades de las cua- o eligiones. La e sión lle a á ·e1 «lmp ima ul"ll de la Je a - quía ca ólica y documen os del Consejo de las Je a quías p o- es an e, o odoxa y judía i alianas. El ex o sólo es a á en i a- liano, pe o más adelan e se es udia á la o ma de aduci lo a o os idiomas.- !Po o a pa e, an o el Va ieano como las So- ciedades bíblicas unidas es án a pun o de publica 11na Biblia co- mún pa a ca ólicos y p o es an es, a eno de 10 es ablecido en el Concilio Va icano n. Asimismo, .el Va icano abaja en la e- isión de la Vulga a, el ex o la ino o icial que se u iliza en la Iglesia ca ólica.- La e sión en cues ión pa a los cua o c e_ dos, que se publica á en Milán, es a á basada en ((las p incipales y más cuali icadas ,ediciones c í icas de los o iginales heb eos, a ameos y g ;egos)), según el po a oz de la ci ada edi o ialn (E e.) O a no icia simila , p oceden e de Lond es, encuen o asimis- mo en mis Analec as pe iodís icas, concebida en es os é minos: ((LONDRES. La Biblia de Je usalén, acep able pa a odas las denominaciones c is ianas, incluyendo la ca ólica apos ó1iüa oma- na, ha sido pnblicada hoy en Lond es.- En su aducción han DAVID GONZALO MAESO colabo ado 28 humanis as y aduc o es ca ólicos y en ella se e i- a· oda in e p e ación dogmá ica que pudie a o ende a miemb os. de la Iglesia p o es an e, así como el uso de é minos a caicos.- La Biblia, que ha sido bien acogida po miemb os de las di e en- es Iglesias p o es an es, ha sido cali icada po el ca denal Hee- nan, p elado de la Iglesia ca ólica en G an B e aña, como « as_. cenden aln. Su p ecio de en a es de cua o guineas (unas 800 pe- se as).)) (E' e). Finalmen e, y con es o ce amQ-s la se ie de e e encias ecogl~ das, que amos a comen a , en o o suel o se in o ma ace ca de {(La nue a Biblia en la ín)) en es os é minos: ((La p epa acÍón de la nue a Biblia en la ín, la Neo-J:: llgala, encomendada a una comisión que p eside el ca denal Bea ¡ e a ci ada ambién po Pablo VI como una impo an e cues ión, ac-· ualmen e en ase p epa a o ia. «Se piensa en un ex o -a i ma-· ba el IPapa- en el qu·e la Vulga a de San Je ónimo se á espe a_ da a la le a allí donde ep oduce ielmen e el ex o o iginal, como esul a po las p esen es ediciones cien í icas. Se á p uden- emen e co egida donde se desyía o no 10 in e p e a ec amen e, ,empleando a al in la lengua de la lalíni as bíblica c is iana de modo que sean enidos en cuen a el espe o a la adición y las sanas exigencias c is ianas de lln·es o iempo.)) La simple lec u a, aun supe icial, de es as escue as in o macio~ nes pe iodís icas sugie e una se ie de conside aciones y plan ea un conjun o de p oblemas, de o den exegé ico p incipalmen e, que no pueden queda lo ando ni da luga , po lo mismo, a inespe adas consecuencias o almen e con a ias a las in enciones y ines, del odo plausibles, que indudablemen e han guiado a los p omo o es de esas e siones uni icadas. El me o hecho de que nQ se a e de una sola -eso se ía e dade a uni icación- sino de a ias in en a- das ya, casi simul áneamen e, in alida en cie o modo el loable in- en o. No conocemos los ex os de esas aducciones po la senúHísi- oa azón de que, en el momen o de edac a es as obse aáones, oda ía no se ha dado a luz ninguna de las anunciadas. En Te'i:lli- dad aiylpoco los p ecisamos pa a nues o p opósi o, que es única- men e pone de mani ies o las di icul ades in ínsecas que c eemos. [5] VERSIONES UNIFICADAS DE LA BIBLIA 27 i memen e obs aculizan en su Q igen mismo y desde odos los pun- os de is a con esionales mencionados, an a dua ,y po lo demás - epe imos- bien in encionada emp esa. IncluSQ espec o a la i ulada «Biblia de Je usalén», igno amos si se a a de alguna nue a ecensión de La Sain e Bible> conocida en e noso os con. ese apela i o, que lle a CO i9 sub í ulo (d ad'ui e en an ;ais sous la d'i ec ion de l' Eco le biblique de ] é usalem», como pa ece des- p ende se de los é minos un an o ambiguos en que se anuncia, o es alguna o a. En ealidad, aunque ue a aquélla, ya no se ía ampoco la misma, po la cole illa que se añade: «en ella se e i a oda in e p e acjón dogmá ica que pudie a o ende a miemb os de la Iglesia p o es an e, e c.». Con el máximo espe o a las je a quías de odas las con esio- nes eligiosas que de una u o a o ma han in e enido en esas e - siones, c eemos un debe de p obidad cien í ica mani es a y de- ende paladinamen e nues a opinión en asun o de an asceñdeñ- ales consecuencias. Y an e odo, ni que deci iene e íamos con el máximo ag ado una esencial ,coincidencia de pa ece es e in e - p e aciones en odos esos sec o es; pe o ue za es si ua se en la ea- lidad: al unanimidad hoy no exis e. Pa amos, pues, de lo que hay, no de 10 que desea íamos que hubie a. Si alguien pone en duda nues a since idad, lea el es udio «Exégesis abínica y exége- sis ca ólica» hace años publicado en Cul u a bíblica (n.o 184, 1962, pp. 150-161), aplicable igualmen e, y aun di íamos a o lio-- i, a la exégesis p o es an e y g eco-o odoxa. Dos son los c i e ios que nos pa ecen ancamen e impugnables. en una emp esa de la ca ego ía indicada. El p ime Q es la implíci- a suposición de que un ex o, po añad~du a eligioso, inconmo i- ble, pueda modela se en su exégesis de con o midad con dos, es, cua o o más pun os de is a, a menudo no o ia o diame almen e, opues Qs, com9 esul ado de amis osa a enencia o componenda. El segundo es la p e ensión de que pueda ealiza se de p on o -aun- que sea con una p epa ación de dos lus os- una nue a: e sión del ex o bíblico, p o undamen e dis in a de las an e io es, al me- nQs en muchos de sus pasajes. Po que el dilema es e iden e: o esa aducción es ealmen e nue a y, como al, di e en e en ma¡yo o- meno g ado de las an e io es, yeso no es admisible en buena ló- gica, al menos con las mi as indicadas, o es análoga y en al caso DA.VID GONZALO MAESO ~ esu1 a inneces ia, O, a lo sumo, se á una más en el COpIOSO con- jun o de las ya exis en es. Con a esos dos en oques, a nues o juicio, equi ocados, se al- .zan dos 'P ~ncipios básicos, ineludibles en el campo de las aduc- ciones bíblicas y aun de oda clase de e siones. El p ime o, po 10 que a la écnÍca se e ie e, es el hecho de que, sea cual ue e el ex o en cues ión, solamen e hay una aducción posible que sea la .buena y e dJade a, .y a ella hay que ende inexo ablemen e, aun- que sea po e apas; las demás se án ap oximaciones .0 des iacio- nes. El segundo p incipio, de o o o den y oda ía más g a e que el p ime o, es la ealidad insoslayable de las p o undas di e en- ocias que en la exégesis bíblica nos sepa an a los ca ólicos, p o es- an es, o odoxos y judíos, e lejo u o igen de hondas di e gen- cias dogmá icas y has a mo ales. Po is e y dolo oso que ello sea, hay que econoce lo noblemen e, ¡y de hecho odos lo eco- nocen. Bas e un es imoni.o, omado al aza , de una lección o con- e encia dada en un cu sillo de es udios bíblicos, desa ollado en G anada. Dice el P. Jesús Ca da T apieHo, O. P.: «Las di e en- cias -en e ca ólicos y p o es an es- siguen siendo p ,o undas, y la isión p o es an e es insos enible pa a un ca ólico». En p ime luga , hay una abismal di e encia en e judíos y -c is ianos en cuan o al canon esc i u a io. Los judíos, como es ob- io desde su posición, no admi en como inspi ado y canónico nin- .guno de los 27 lib os que in eg an el Nue o Tes amen o, es deci , p ác icamen e ,y sin cálculos numé icos o cuan i a i os, la mi ad de la Biblia c is iana. ¿ Qué hace , pues, an e esa p ime a dispa- idad i educ ible? ¿ Se incluye el Nue o Tes amen o en la Biblia .uni icada? La simple p egun a es ociosa y has a absu da desde el pun o de is a de ca ólico, pe o la espues a ampoco o ece duda pa a un judío. y, si se sup ime, ¿ qué esul a? En una Biblia he- b aÍca de bolsillo, que con enía el Nue o T es amen e y e a p o- piedad de un judío, obse ainos en cie a ocasión se había a an- cado oda la pa e co espondien e a dicho Tes amen o; y aunque cie amen e muchísimos co eligiona ios suyos, de más abie o c i- e io, nQ ob a ían de la misma mane a, no dejan de se sin omá i- cos al ac i ud y p ocede . Pasemos aho a a los o os dos sec o es, ca ólico y p o es an e. En p ime luga , ampoco hay acue do espec o al canon esc i u- [7 ] VERSIONES UNIFICADAS DE LA BIBLII> a io: los p o es an es no incluyen en sus biblias los sie e lib os ~T{)bías, Judi , Sabidu ía, Eclesiás ico, Ba uc, 1 y II Macabeos) y los agmen os de Daniel y Es e llamados deu e ocanónicos. Más aún: algunas sec as p o es an es excluyen, po lo que al Nue o Tes amen o se e ie e, la Epís ola a los Heb eos, la de San iago, la de San Judas y el Apocalipsis. ¿ Cómo esol e esas an ino- mias a gus o de odos? Sabido es asimismo que los p o es an es no ponen en sus edi- ciones bíblicas ninguna cIase de no as explica i as, que en cam- bio son obliga o ias en las biblias ca ólicas publicadas en lengua ulga . Todas es as di e encias ;y o as que pudié amos ci a plan ean g a es desacue; dos que no sabemos cómo hab án podido sosIa- ya se en esas comisiones i- o cuad ipa i as. Po o a pa e, ¿ a quiénes ep esen an esos esc i u is as? ¿ T en- eI á un alo :ohcial, canónico y has a coac i o su labm? ¿ Todos los judíos, p o es an es, g eco-o odoxos y ca ólicos han de admi- i obliga o iamen e esa especie de Vulga a in e nacidn'al, o, po lo menos, in e con esional? Además, hemos is o que no es una sola, sino a ias las planeadas has a I a echa. ¿ Quién pod á obli- ga a los ieles de esas con esiones, ni siquie a en los coloquios, cong esos u o as euniones públicas -no digamos ya con o e - sias o discusiones, que son palab as que o enden- a usa esa e - sión uni icada como base de in e cambio? No es a á de más eco - da que la e¡:sión je onimiana que conocemos con el nomb e de Vulga a la ina, a pesa de las ci cuns ancias excepcionalmen !! a- o ables que la odeaban, a dó en impone se a Jas demás e sio- nes, pues no alcanzó su hegemonía y dominio exclusi o en la Igle- sia occiden al has a mediados del siglo VII. Cla o es á que u o al p incipio (<acé imos impugnado es)), po lo demás bjen in encio~ nadas, como San Agus ín; ¿pe o no los end án ambién, y con mayo azón sob e odo, esas e siones que p e enden se uni i- cadas o uni icado as? Esos g a es escollos de o den ex e no ;y p imo dial pa a una mu ua a enencia se inc emen an con o):1"os in ini os eñ la exégesis ex ual. ¿ Cómo in e p e a y aduci odos. esos pasajes, que son ~uchísimos, an con o e idos desde cada uno de dichos sec o es ~n espec o a los demás? Nadie admi i á que la solución pueda .3 0 DAVID GONZALO MAESO [8] habe sido la aguedadQ imp ecisión e bal; ello equi ald Ía a deja sin aduci esos pasajes y no con en a a nadie; algo así <como sali se po la angen e. Resul a ía una Biblia anodina, an de- ec uosacomo se ía esa «Biblia asexual» - eco dando a un me- i Ísimo esc i u a io (D. EloÍno Náca ), que así cali icaba (en eali- dad empleaba un adje i o más exp esi o y ené gico), con iolen- a eacción, a la Biblia que esul a ía de sup imi cie os ela os. digamos, demasiado ealis as o escab osos, según alguno p oponía, con equi ocado pu i anismo. Los p oblemas implicados en esa a dua a ea ya se e son de g an alcance y nada ácil -digamos mejo , imposible- solución, al menos, a nues o modes o en ende . Ojalá nos equi ocá amos; pe o las azones aducidas son, po su plena obje i idad, de las que no admi en éplica. Has a el obse ado más supe icial echa á de e o a azón, de máxima e idencia, que sus ae odo alo au én icamen e ecuménico a esas e siones uni icadas. En los suel- . os pe iodís icos an e io men e ansc i os se habla de dos, o más bien de es, i aducciones de ese ipo: una pa a los «cua o c edos» que se mencionan, y o a, u o as dos, pa a ca ólicos y p o es an- es. Si la exp esión no ue a i espe uosa, di Íaí:p.os que eso equi a- le a juga con a ias ... Biblias, según con enga en cada caso. Toda ía más. Se habla ambién -hace años que lo suponía- mos y lo espe ábamos-o - de una «Neo-Vulga a», e isión o pues a al día de la genial ob a je onimiana, pa a uso de la Iglesia ca ó- lica, en la cual la Vulga a ha enido gozando de la p e oga i a de .se o icial a odos los e ec os. ¿ Cómo es posible admi i donde se p oclama solemnemen e una ides, esa duplicidad, iplicidad o cuad u plicidad, sin que se o igine desconcie o y has a escándalo en el pueblo ca ólico ;y en los de las o as con esiones conce adas? Insis imos una ez más en nues o dilema an es plan eado. Con iene eco da asimismo las p ohibiciones axa i as, ela- ,cÍonadas con los ex os sag ados, es a uidas en el canon 1.399 del igen e Código eclesiás ico: «Es án p ohibidas iPso i21Te las ediciones del ex o o iginal o de las .an iguas e siones ca ólicas de la Sda. Esc i u a, incluso las ele la Iglesia o ien al, publicadas po cualesquie a aca ólicos; e igualmen e las aducciones de la misma a cuaLquie lengua he- chas o edi adas po los mismos.» VERSlONES UNIFICADAS DE LA BI!3LíA 3I Solamen e se exime de al p ohibición (a . 1. 400) ia quienes se dedican' de cUiCllquie modo a los es udios eológicos o bíblicos> siemp e que dichos lib os es én iel e Ín eg amen e edi ados y en sus p olegómenos o en sus ano aciones no se impugnen los dog- mas de la e ca ólica». En la edición del Código de De echo Canó- nico y legislacion' complemen a ia de la BAC se incluye la siguien- e no a al a o J 0400: la Sda. Cong egación dellndice el 2 J de Ju- nio de 1898 dispuSQ que ((sin especial acul ad de la San a Sede el Obispo pueda pe mi i que los alumnos, bajo la di ección del p o e- sa , lean y aduzcan en las clases los ex os heb eos y g iegos edi ados. po los aca ólicos, aun cuando no se impugnen en los p¡'olegómenos o en las ano aciones de ales lib os los dogmas de la e ca ólica, a no se que dichos alumnQs al mismo iempo es- udien Teología o Sda. Esc i u a.)) No se nos a guya diciendo que la e Q ma del susodicho Có- digo es inminen e y con oda p obabilidad es as disposiciones se- án modi icadas. Has a hoy han enido y ienen plena igencia, IV se p es an a muchas y a iadas e lexiones. Bas e la siguien e: las azones in ínsecas y ci cuns ancias que pe suadie on ales dis- posiciones canónicas no pa ece hayan p esc i o desde en onces has- a aho a; po consiguien e, si se adop a una ac i ud diame almen- e opues a a es e espec o, esul a á una de dos: o ales disposicio- nes no e an necesa ias, o bien, si lo e an y siguen siéndolo, el nue o égimen de pue a abie a pod ía p es a se a se ias obje- CIones. La Palab a de Dios es pu a e inmaculada, no admi e palia i os: ni ci cuns anciales acomodQs. Sus excelencias las can a ma a i- llosamen e ese poema singula de la Ley di ina -el mayo , con mu- cho, de odo el Sal e io-, que es el SalmQ Bea i immacula i in ia (TH J 19). Admi i simplemen e que una aducción o ÍIJ. e p e- ación. aco de con las co ec as no mas de la He menéu ica, de un ex o bíblico cualquie a pueda ((o ende a miemb os de la Igle- sia p o es an e)) -como se dice- o de cualquie o a con esión, es ancamen e o ensi o pa a la Sda. Esc iu a, en p ime é mi- no, pa a el aduc o leal ,y compe en e, y has a pa a los mismQs p esun os o endidos, que, na u almen e, a ue de since os aman- es de la Palab a de Dios, sin a i icios ni a equi es, an sólo se sen i án moles os y has a indignados cuando se pe ca en de la