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Poesías y pensamientos del Álbum de la Alhambra

Universidad de Granada

Abstract

Rúst.

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mm y PENSÍIEIIOS DEL u \ COLECCIONADOS POR GRANADA. IMP. Y LIB. DE F. REYES Y HERMA.NO Plaza del Ayuntamiento, 15 1878 POESIiS! PEiSlIEiTOS DEL ü COLECCIONADOS POR LUIS SECO DE LÜCEM GRANADA IMPRENTA DE D. FRANCISCO REYES Alta del Campillo, 24 y 25 1878 POESIUS! PENSAMIENTOS DEL I Bl Li ILIÜBt COLECCIONAÜOS POR LUIS SECO DE LUCEM GRANADA IMPRENTA DE D. FRANCISCO REYES Alta del Campillo, 24 y 25 1878 ¡LA ALH-ÍMBRA! Mágico nombre que encierra todo un mundo de recuerdos de gloria y poesía. ¡LA ALHAMBRA! La Sultana de los Nazar, la cantada por los poetas, el Sueño de los artistas! La Hurí con traje recamado de nácar y de oro! La que se reclina sobre un lecho de esmeraldas y se aduerme á los cantares que el viento entona en las quiebras de sus muros y entre las frondas del bosque! La Sierva, hoy, de un pueblo cristiano que la condena á la soledad y el recogimiento! Á ella...! que es la imágen del placer y del voluptuoso desenfreno! Á ella...! la de las zambras y los festines...! la Mora do ojos ardientes como las arenas del desierto...! la de los lúbricos amores...! ¡ Pobre ALHAMBRA! TU tristeza hace brotar el llanto en mis ojos. Huyeron yá las horas de alegría y los frescos colores de la juventud. El tiempo posó su destructora mano sobre tu frente y marchitóse tu hermosura. No se puede visitar este monumento de una civilización yá pasada sin sentirse sobrecogido de profunda melancolía que Juntamente con ese placer indefinible que produce la contemplación de la belleza, suspende el espíritu, convidándolo á la meditación y al recogimiento. La ALHAMBRA es el gigantesco sepulcro que encierra toda la gloria de ese pueblo que hoy yace en parte enervado bajo el yugo europeo, en parte vuelto á su primitiva vida de pastor ó de bandido en el Gran Desierto de África, en los arenales del Haudramaut y del Nedjed y en los ásperos peñascales de la Kabilia. Desde allí suspira por su edem granadino y se embebece escuchando de boca de sus narradores la descripción de los deliciosos jardines donde « hay maravillas y riquezas tales que Dios «no ha hecho otras que las igualen ni aun en los »dos santuarios», las fuentes cristalinas, «cuyo «brillo resplandece con la luz continuamente agiotada entre la lluvia de blanco aljófar, formando un »círculo plateado y pareciendo que se derrite en las »claras y albísimas piedras de mármol que, con su »lustre y blancura, á líquidos cristales asemejan... «agrupándose unas á otras, las corrientes, á ma- »ñera de un amante apasionado quo se deshace en «lágrimas y, por miedo de su rival, las esconde, y «disimula su afecto para que no se manifieste...» y los suntuosos alcázares donde «los mismos astros «tendrían fijo su asiento, si no tuviesen que recor- «rer su hemisferio.« Hoy por todas partes se ve desolación y ruina. La yedra y las enredaderas silvestres brotan en los quebrados (orreones, y la amarilla flor del jara- mago, la flor de los cementerios, se enseñorea sobre los vacilantes muros de la fortaleza. De allende las azules ondas del mar, de las playas del Nuevo Mundo, délos desiertos australianos, los viajeros y los artistas han acudido ansiosos de admirar esta maravilla, de oir el último susyñro de la civilización árabe, antes que sus postreras vibraciones se pierdan para siempre apagadas por el mugir de la audáz locomotora ó la explosión de la dinamita. Y en presencia de la ALHAMBRA el poeta ha sentido bajar sobre su frente el divino fuego de la inspiración y ha cantado su asombro ante estas nobles ruinas. Un generoso principe extranjero, el Príncipe Dolgorouki, ofreció á la ALHAMBRA un libro en cuyas páginas, inmaculadas entonces, brillan hoy mil recuerdos, mil ráfagas de arrebatador entusiasmo y miles de ilustres nombres: es el ALBUM DE LA ALHAMBRA. Reunir en un pequeño volúmen sus más hermosas composiciones poéticas y sus más profundos pensamientos, para que sean fácilmente conocidos y saboreados de todos, tal es la idea que nos ÍD> pulsa á formar este librito. EL COLECTOR. Granada 1 " de Agosto de 1878. 12 Blanco y García. y tus bosques de esmeralda do anidan aves canoras, y tus fuentes bullidoras que brotan en profusión, de tus gracias los hechizos muestran á la fantasía, y estremecen de alegría las fibras del corazón. En tí busca el arte galas y galas al arte o frece s,, tú á cien reyes engrandeces con tu lustre sin igual, y el vate que, en tu recinto, va á cantar tu galanura, hallaj al mirar tu hermosura, la inspiración inmortal. Tal vez en tí mora el génio de Alhamar el venturoso, y te anima el misterioso aliento de eterna hurí: tal vez en tus camarines, que el pasado resucitan, celestes magas habitan que velan solo por tí. Si al ver rota tu diadema el Árabe llanto vierte; si al ver trocada tu suerte gime el fiero Musulmán; alza la cerviz altiva que España entera te canta y en su pecho te levanta un trono con dulce afán. Blanco y García. 13 No yá la guzla sonora vibra al pié de tus castillos, ni de tus bravos caudillos se oye el guerrero clamor; pero en cambio suena el arpa por tus mágicos jardines,, y á tus bravos paladines sustituye el trovador. Que el ángel de paz te envia su sonrisa de bonanza, cual aurora de esperanza que hace en tu frente lucir. Por eso no puede el labio callar tu glorioso nombre á cuyo recuerdo el hombre siente el corazón latir. ¡Oh Alhambra! La Flor bendita,, la Perla de tu Granada, la Joya más codiciada que jamás el Mundo vió. Salve! Del viento en las ondas llegue á tí mi humilde acento tan puro como el aliento del génio que te formó., André» Blanco y Careta. Abril de 1875. 11 Bueno. AYES DE UN ÁRABE EN LA ALHAMBRA. Secas están tus fuentes, rotos tus arcos, que no son tus primores para cristianos; tu mihráb misterioso han profanado. ¡Malhayan los autores de tal estrago! ¡Ay Alhambra querida, mi dulce encanto, á mis solas dejadme soltar el llanto! ¿Qué se hicieron las zambras? ¿Qué tus amores y los claros arroyos de tus salones? Nido de los deleites, de mármol Bosque, ¿dónde están tus sultanas pasmo del Orbe? ¡Ay Alhambra querida, mi dulce encanto, ú mis solas dejadme soltar el llanto! Rica Perla de Oriente, mansión de oro, Bueno. de esquisita fragancia Nardo precioso. Del Cristiano cautiva, para mi oprobio, levantaron sus reyes en tí su solio. ¡AyAlhambra etc. Palacio de la lumbre, Taza de nácar, las ráfagas del iris ya no te esmaltan; del pavón los matices brillo te daban, y á tus cimbras dibujos sidonia grana. ¡Ay Alhambra etc. Pensil de Babilonia, cándido Cisne que con suaves alas las ondas mide; te pueblan golondrinas en vez de huríes ¡Cuánta lástima cuanta! ¿Quién no se aflige? ¡Ay Alhambra etc. Tus verdes arrayanes mueven las auras; lamentan con suspiros ¡ay! tu desgracia. En selvas que te ciñen como guirnaldas, los pardos ruiseñores 16 Bueno. lloran, no cantan. ¡Ay Alhambra etc. En vano tus riquezas Rey ostentoso, á impulsos de la envidia, tornó en escombros: del palacio del César los muros rotos realzan tus encajes en negro fondo. jAy Alhambra eto Pebetero do ardian gomas de Arabia, tu tapa de alabastro no espira ámbar. Sultana en su sepulcro, Rosa temprana, que tronchó la tormenta desenfrenada. ¡Ay Alhambra etc. Lámparas, alcatifas, schales de Persia, tus ricos alhamíes ¡ay! yá no ostentan; ni en tus cúpulas altas de ópalo y perlas racimos, la tiorba lánguida suena. ¡Ay Alhambra etc Sol que en sombras eclipsan opacas nubes, Bueno. 17 la niebla de los siglos tu frente cubre. Rasgada está tu toca de leves tules, tu flabello sin plumas, tu oro sin lumbre. ¡AyAlhambra etc. De ilusiones Tesoro, Jarra de flores, ¿ojos habrá que al verte llanto no broten?... Cobardes te perdieron de ánimo pobre: el Profeta las puertas de Edén cerróles. ¡Ay Alhambra etc. Pintada Mariposa ¿qué mano aleve de tus alas el polvo ténue desprende? Alláh tus muros ¡ ay! Alláh'conserve: quédate adiós, Alhambra, adiós por siempre!! Juan J. isueno. 20 de Junio de 18.V 1^ Fernandez-Guerra Orbe. ¡Cuántos recuerdos encierra de un tiempo de gloria y triunfo esta Alhambra encantadora prez del Musulmán y orgullo! Hoy desiertos sus salones están, sus jardines mudos, y en las termas de alabastrohabita el medroso buho. Esos mágicos vergeles, esos pilones de búcaro, cantos de amor no murmuran del áura al sentido arrullo. Esos laureles que brotan al pié del anciano muro, cubren de árabe poeta el yá olvidado sepulcro. Allí, gigantes del bosque, esos cipreses oscuros, de los reyes de Granada, tristes recuerdan los túmulos. Esas palmas que cimbrean del viento al suave impulso, sobre los restos se alzan de vencedores injustos. Aureliano Fernamlez-íiuerra orbe Marzo 2 de 1840, Fernandez Guerra, UJ AL GENERALIFE. Casa de placer llamó ia lúbrica gente^raora á esta mansión, que atesora cuantos el Cielo crió; pero, si pudiese yo introducir novedad en la grave autoridad que el tiempo á las cosas diera, desde hoy esa mansión fuera del Amor y la Amistad. -5o»í rcrnaiideK ««tierra. 20 Florian. Régia mansión del Árabe enemigo, raro prodigio por su mano puesto; al escuchar su nombre lo detesto, al mirar tu grandeza lo bendigo. Juan riorian. Julián. 21 Sultana del Rey Nazar, prisionera entre alhelíes con cadenas de azahar, el menor de tus rawíes viene á decirte un cantar. ¿Por qué vuelves la mirada que alegra el Sol en el Cielo? ¿Por qué al mirar á Granada suspiras acongojada con tan triste desconsuelo? . . y das, en lágrimas mil, de tus pupilas ardientes dos cristalinas corrientes que forman Dauro y Genil. ¡Ay mi Alhambra soberana! ¿Quién no siente, quién no llora ser sierva, quien fué sultana? ¡Nunca te hicieras cristiana! Tú solo puedes ser mora. Malhaya amen la fortuna contraria al pueblo andaluz, que, enojosa é importuna, te arrancó la Media Luna para ceñirte una Cruz. Malhaya! De tus pensiles falta la vida, el aliento. ¡No hay Zorayas niBoabdiles! 28 Milán y Navarrete. i LA TORRE DE LA VELA. Salve, antigua fortaleza que levantas orgullosa tu altiva frente hasta el Cielo llena de antiguas memorias. Carcomido torreón desde donde mil de moras vieron lidiar en la Vega, al son de añafil y trompa, de Zegries y Abencerrajes las cuadrillas valerosas. Salve otra vez, te repito, tu imagen viendo en la sombra; gigantesca tú levantas la dura frente marmórea sembrada de cien recuerdos cuyas páginas hermosas entre las pardas almenas mil victorias atesoran. Desde esa cumbre brillar viste en época remota,, del Sol al herir los rayos en sus diamantinas cotas, el nunca vencido esfuerzo de las armas españolas. Viste el número sin fin de sus huestes valerosas desplomarse en las murallas Milán y Navarrete. 29 de ciudad tan victoriosa, cual la rauda catarata que en su carrera orgullosa delante de sí se lleva flores y arbustos que troncha. ¡Ay del desgraciado Moro que en el Desierto te llora! Yá no verá tus jardines, ni tus fuentes bullidoras que se pierden entre el césped murmurando presurosas. No verá ese cielo azul con estrellas brilladoras, ni verá desde ese Alcázar, cercado de bellas moras, del mes de Mayo y Abril la siempre apacible aurora. Adiós Granada la bella, adiós ciudad ostentosa, con arabescos labrados, entre aromáticas rosas: yo llevo al abandonarte un recuerdo de tu Historia. Rafael ¡Hilan y ivavarrete. ID de Abril de 1845. 30 Moreno. ¿Dónde están los Zegríes y Alhamares?... ¿Dónde Mahomad Emir y Hassen-Muley?. ¿Dónde su esclava y humillada grey?.... Solo nombres sin nombre se ven entrelazados en los muros calados de este régio palacio, que descuella como en vergel florido la imágen seductora de una bella. Yá no resuena de la zambra el ruido: melancólicos ora cual la tumba se miran gus salones; y, cediendo á la edad los torreones, una piedra tras otra se derrumba. y, moreno y Berneda. 2 de Marzo de 1840. Paso. 31 Venid á este vergel de la poesía que á vuestra gloria rinde su homenaje, Maga de la florida Andalucía donde hay palacios de labrado encaje; donde el ave con plácida armonía, oculta de la Alhambra en el ramaje, vela entre flores, con murmullo blando, el sueño del católico Fernando. Venid á esta mansión de los amores donde bullen las fuentes cristalinas, y vuestras sienes ornará de flores el purísimo amor de sus ondinas; oiréis cantar sus pardos ruiseñores y veréis sus azules golondrinas; llegad, bendecirá vuestra bandera la augusta sombra de Isabel Primera. {Fragmento de una poesía á los héroes del Callao.) Manuel de paso. 23 de Junio de Í872. 32 Paz López. Á LA ALHAMBRA. En tus maros de encaje y filigrana tus poetas grabaron sus cantares, y, prodigio del arte musulmana, aún alientan en tí los Alhamares: no llores, nó, porque la Cruz cristiana corone tus almenas seculares, que el vencedor, al desgarrar tu manto^ reveló los tesoros de tu encanto. Tus mujeres, tus fiestas y tus ñores, que á través de los siglos se reñejan: tus perfumes, tus cantos y rumores que en ondulantes ráfagas se alejan; tus crónicas de lides y de amores que lánguido placer al alma dejan, en confuso tropel á la memoria surgen, Alhambra, al recordar tu historia; Todo pasó: tus zambras encomiadas la fortuna falaz cambió en tristeza, y las auras del bosque perfumadas que vuelan pregonando tu belleza: pasaron tus valientes algaradas y pasó tu esplendor y gentileza: ¡Sólo recuerdo de la raza mora queda este Alcázar donde el alma llora! Miguel de Paz López. 9 de Abril de 1872. Ramírez. 33 A GRANADA. ¿Por qué mi ardiente corazón palpita? ¿Por qué se eleva el pensamiento mió cual águila altanera que se lanza en la región inmensa del vacio? Entusiasmado la mirada tiendo por esta vasta y deliciosa vega que la corriente del Genil fecunda y el turbio Dauro con sus ondas riega. Diversas en colores, con profusión las flores al aire dan su regalado aroma; allá á lo lejos la nevada Sierra oculta con orgullo entre las nubes la gigante loma. Rodeada de cedros, miraveles, de robustas palmeras y laureles, levántase del monte la colina en donde aún con majestad se asientan los muros de la Alhambra granadina. Altivos torreones la coronan que guardan un recuerdo en cada piedra, cuyas anchas paredes carcomidas trepando ciñe la silvestre yedra. Rica de majestad, en su recinto al Mundo muestra su pasada historia; miradla cual oculta sus escombros con el manto sublime de su gloria. 34 Ramírez. Vedla con sus calados miradores ceñidos de arabescos de colores, en sus bellos jardines, donde brotan rojos claveles y moradas lilas, con sus estancias llenas de frescura donde, saltando de las blancas pilas, el agua entre los mármoles murmura. ¡Ay! que al mirar los ojos tus míseros despojos el alma llena de posar la siento! ¿Qué fué de tu grandeza y poderío? ¿Qué fué de aquellas horas de contento que en tu recinto mágico sonaron? ¡Los que llenos de orgullo te miraban á su pesar también te abandonaron! Cuando en la noche tus estancias miro siento brotar del pecho en lo profundo,, á la par de una lágrima, un suspiro, y oigo una voz tristísima que dice: «Desde la sala de Gomare un dia partió Colon á conquistar un mundo! Javier namircir, 7 de Abril de 1855. R. de Arellano. 35 Alhambra prodigiosa, al contemplarte, transido de dolor el pecho siento, tn ruina infeliz el pensamiento no quiere comprender, sino admirarte. Alcázar bello del morisco arte, eres creación de sin igual portento, y en tus salas repite siempre el viento plegaria de dolor que el alma parte. ¡Qué destruida estás, mansión hadada! ¿Dónde fué tu esplendor? ¿Dónde tu gloria? ¡Toda yace en el polvo sepultada! Y allí do se cantaba á la victoria, forma la lagartija vil morada para baldón de la africana historia. n. R. de Arellano. de Abril de 1878. 36 Rodríguez—Romain Dillon. así como el Señor vino á este mundo, para hacernos creer que Dios habia; p,sí, para mostrarnos que hay un Cielo, ha criado un Granada en nuestro suelo. inaxiinlno ütjodrignez. * sin embargo, ¡oh!, antes todo era una roca repoblada por nosotros, todo era una playa solitaria.» (1) Romain Dillon, de los Estados-Unidos de América.. (1) Véase la nota C. Romea. 37 Quizá la sombra de Alhamar errante por ese Alcázar asombrada vuela, al ver la enseña de la Cruz flotante sobre la antigua Torre de la Vela. ¿Qué es del danzar entre el alegre ruidos del canto y los metálicos lelies al pié del arrayan entretejido con guirnaldas de rosas y alelíes? |Qué se hicieron los sabios del Oriente? ¿Qué se hicieron las huestes granadinas? ¿Era vencible tan guerrera gente? ¿Qué lanza atravesó sus jacerinas? Y ni un sonido su tormento templa; solo el viento en los ámbitos suspira; donde las Lunas vió, la Cruz contempla; donde antes el Koran, la Biblia mira. Y corre y gime y á sus hijos llama, y cuanto escucha y vé su mente ofusca, y sus miradas ávidas derrama sin encontrar lo que anhelante busca. Y los lugares con horror dejando que conquistó su triunfadora espada, vuelve á la tumba con dolor gritando: ¡Ay mi Cielo español! ¡ Ay mi Granada!! Julián «ornea. 2 de Marzo de 1840. 44 Zanardi. ¡Oh muros de Granada, majestuosos sepulcros^ yo canto una apoteosis en vuestras ruinas! La luz del Sol brilla eternamente sobre este monumento, y ondean al aire, como antorchas fúnebres, las violetas y las rosas y los retoños de olivo, que son símbolos de llanto., ¡Oh qué hermoso cementerio, da envidia verle! Carlos zanardi. Julio 1858. Zorrilla. 45 Dejadme que pmbebido y estático respire |as auras de este ameno y expléndido pensil; dejadme que perdido bajo sus sombras gire; dejadme entre los brazos del Dauro y del Genil. Dejadme en esta alfombra mullida de verdura, cercado de este ambiente de aromas y frescura, al borde de estas fuentes de tazas de marfil. Dejadme en este alcázar, labrado con encajes, debajo de este cielo de límpidos celajes, encima de estas torres gafadas á Boabdil. Dejadme de Granada enmedio el paraíso, do el alma siento henchida de poesía yá; dejadme hasta que llegue mi término preciso y un canto digno de ella le entonaré quizá. Sí: quiero en esta tierra mi lápida mortu;oria. ¡Granada!... Tú el santuario de la española gloria: tu Sierra es blanca tienda que pabellón te dá: tup muros son el cerco de un ^ran jarrón de flores: tu vega un schall morisco bordado de colores: tus torres son palmeras donde prendido está. Salve, oh Ciudad en donde el alba nace y en donde el Sol poniente se reclina, 46 Zorrilla. donde la niebla enlperlas se deshace, y las perlas en agua cristalina: donde la Gloria entre laureles yace! y cuya inmensa antorcha te ilumina. Santuario del honor, de la Fe Escudo, sacrosanta Ciudad, yo te saludo! José xerrllla. 12 de Abril de 1855. A de Tejada.—A. deÁvalos.—El C. Parlante. 47 SEGUNDA PARTE: Prosa. Antes de ver la Alhambra, soñaba de continuo con ella; después de haberla visto, soñaré siempre con su recuerdo. ¡Bendito sea el arquitecto que la levantó! y el Rey que la dió nombre y los artífices que adornaron sus muros, y los poetas que la cantaron! ¡Bendito sea el Dios de los cristianos, que me permitió verla y admirarla! Patricio Aguirre de Tejada. Adiós Alhambra! Ádios! Desde las orillas del Yesmury, con las suaves brisas del Océano, te enviaré un suspiro. P. O. Arla» de Avalo». El que sepa sentir este sitio qtie no busque inspiración ajena. El Curioso Parlante. 48 Gaztambide.—Gómez Sancho.—Illescas. Alhambra: tú que respiraste en tu infancia una gloria y un explendor cuyo solo recuerdo hoy nos admira, ¿serás testigo aún de algo en nuestros tiempos que pueda interesar á la posteridad? Diego T< eaitamblde. 8 de Agosto de 1843. Yo te venero, Alhambra encantadora: bajo tus esmaltados techos y ante tus trasparentes arcadas se siente uno sobrecogido de aquel respeto religiosa que inspira el santuario de las Artes: entre tus afiligranadas parédes se aspira todavía, con el aroma de tus naranjos y arrayanes, aquellas dulces áuras de tus tiempos de gloria y de lujo OrientaL Duradero monumento de nuestros pasados siglos,- yo te saludo. Sirva tu delicioso recinto, en eí qué se nutre nuestro orgullo nacional, de noble ejémplo de emulación para los poderosos que deben ser los protectores del saber humano. Pedro comez Éancíio. Agosto 1843. Después de admirar tanta belleza, ¿qué más se puede ambicionar? Juan Martínez Illescas. Orfila.-Padró.-Mencheta.-Reina-Vergara. 49 Estoy maravillado de lo que he visto. Orilla. No tengo palabras para expresar lo que siento. Ramón Padró. La mayor recompensa que podia esperar de las fatigas del viaje es la visita á la Alhambra. Perl» Menctaeta. ¡Oh Alhambra! Muchas tienen tus grandezas; pero ninguna tus encantos. Kduardo Reina. 13 de Marzo de 1871. José María Vergara y Vergara, natural de Santa Fé de Bogotá, capital del que fué Nuevo Reino de Granada, (hoy República de Colombia), estuvo á visitar el prodigio árabe y en él recordó á su querida patria. Mucha razón tuvo el ilustre Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Santa Fé, cuando dió á mi patria los nombres de la suya. Desde el Tocador de La Reina se vé á Santa Fé en el mismo lugar y á la 50 Vergara - Zevi. misma distancia que el pueblo de Fontibon se vé desde Bogotá! La ciudad queda al pié de dos collados, como Granada al pié de los suyos. Crúzanla dos rios que se unen al salir de la ciudad, como el Dauro y el Genil en Granada. Á la derecha se vé la serresuela de Suba, como aquí la Sierra Elvira, y tiene á la izquierda las colinas de Loacha, semejante al Suspiro del Moro aquí. Pero Santa Fé de Bogotá no tiene una Alhambra! Mas Granada no tiene un Salto de Tequendamal Esas dos maravillas se merecen la una á la otra. Adiós Alhambra! Adiós Granada! Adiós Santafé! Aqui he recordado á mi carísima patria: en ella, si vuelvo á verla, os recordaré á vosotras. Adiós! Salve, oh España! Un país que posee la Alhambra, posee tal tesoro, que puede mostrarse dignamente orgulloso ante todas las naciones. Alessandro xevl. NOTAS. Como se lia visto, ofreció este ÁLBUM Á LA ALHAMBRA el príncipe Dolgorouki, inaugurándolo, en compañía de Washington Irving y demás compañeros de viaje, el día 9 de Mayo de 1829. Tiene 351 folios, y es la última firma que en él se ba escrito la de George Bosolins, en 20 de Mayo de 1872. El día l.o de Abril del mismo año, D. Miguel Cort 's y Bonillo, Conserje del Palacio de la Alhambra, inauguró con su firma el segundo volumen que, en la fecha que formamos este libro, está lleno hasta el folio 177 inclusive, quedando aún en blanco una gran parte de sus hojas. En ambos volúmenes se cuentan por miles las firmas de personajes ilustres que han estampado allí el recuerdo de su visita. En el folio 140 del segundo están las de S. M. el Rjy D. Alfonso y su augusta hermana S. A. R. la Princesa de Asturias. B Esta bellísima poesía se encuentra en el folio 131 del segundo volumen. Está escrita en correctos caracteres nesjí y en prosa rimada. La hermosa traducción que damos á conocer se debe á nuestro buen amigo el joven y yá notable arabista señor Almagro. El original dice así: « tho all were ó ere tor us repeopled were the solitary shore.» El poeta se refiere á su patria, y esta exclamación nace en su espíritu al ver el contraste que el hombre y la Naturaleza presentan en el suelo árido é ingrato de su país y en el fértilísimo de Granada, que está contemplando con admiración al par que con tristeza. INDICE PÁGINAS. Cuatro palabras del Colector á los lectores. : . . 3 Dedicatoria 7 PRIMERA PARTE.-KIIIAS. Alarcon (Pedro Antonio de) . . . Amador de los Rios (Rodrigo). . . Blanco García (Andrés) Bueno (Juan J.). , Fernandez-Guerra Orbe (Aureliano) Fernandez Guerra (José) .... Florian (Juan) ........ Julián (José) • • • López Muñoz (Antonio), , . , . Llórente (Teodoro) Meleh Salara , Mesa(J.) , . . . Milán y Navarrete (Rafael) . . , Moreno y Bernedo (V.). .... Paso (Manuel de) . Paz López (Miguel de) .... . Rarairez (Javier) ....... R. de Arellano (R.) ....... Rodríguez (Maximino) Romain Dillon. Romea (Julián) R. de B. (C.) Salido (Agustín) Salvador de Salvador (José). . . Sos y Padrós (José) 9 10 11 14 18 19 20 21 23 24 25 27 28 30 31 32 33 35 36 » 37 38 39 40 41