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A las Nobles Artes : oda leída el 27 de marzo de 1832 en la distribución de premios de la Real Academia de San Fernando / por el Duque de Frias

Frías, Bernardino Fernández de Velasco y Pimentel, Duque de

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“b ib l io t ec a h o s p ÍTÁu r e a l g r an ad a I Sala: Están k I m a n ic io . Á LAS MOBLES ARTES leída el 37 ele marzo ele i 83a en la distribución de premios ele la Real Academia de San Fernando. SI BltWS 11 MADRID: POR D. EUSEBIO AGUADO, IMPRESOR DE CÁMARA DE S. M. Y DE SU REAL CASA. /¿Vl2, ODA. \ D o s veces estos áureos artesones La fama de Batílo resonaron Cuando los ecos de su blanda lira El triunfo de las artes celebraron. ¡Vate inmortal á quien mi pecho admira! Yo en la feliz ribera Donde la ninfa del Heraldo mora Quise elevar á tu renom bre el canto; Pero deshecho en abundoso llanto Mi voz enmudeció .......¡ Por que las flores Que el Tormes baña con corriente fria, O fértil brota el apacible Otea, Sobre tu humilde losa Verter no pude en tan amargo dia! Asi grato á tu sombra generosa Mi tierno afan y mi dolor sería (1). Mas ora á tu recuerdo enardecido Mi num en, y al m irar en los salones A quien la lanza polonesa ruda Sanguinaria destroza, Recuerda á Zaragoza (7). Y á esos que en santo juramento unidos (8) Sobre el canon se ostentan apoyados Los vio España nacer; con claro nombre Viólos también morir ; víctimas fueron Que con su sangre al invasor impío De eterna mengua y maldición cubrieron. Del Tiber en la margen espumosa Y al pie del opulento Capitolio Dióles el arte vida por la mano De un célebre español ; alli debían Con fama renacer; que alli la planta Humana cuando á caminar se atreve, De dioses y héroes por do quier levanta Yertas reliquias entre polvo leve. ¡Álvarez inmorial! también tu genio En la ciudad de Rómulo famosa Supo un tiempo brillar; la tumba um bría Hoy te cubre á mis ojos, Mas no á la gloria de la patria mia. En tanto tú que con cincel brillante De Yelarde y Daoiz la imagen noble Ofreces hoy á la inmortal España, Trasládanos al Séptimo FebíNAínDO (10) Sobre el carro triunfal de la victoria Las raudas aguas del Fluviá cruzando. Asi las artes cumplirán el voto De la nación hispana, Que á su cautivo Rey vengado y libre Al pie de las murallas de Gerona Corre á rendirle de la guerra el rayo Vibrado por las víctimas de mayo, Y laureada le ciñe la corona. Mas aun queda á mi canto el ardua empresa De celebrar la noble arquitectura, Que en sus medidas moles ponderosas Las obras de las artes generosas Del tiempo guardan en la edad futura. Corintia, egipcia, dórica, romana, Sus formas diferentes Maravillas del genio siempre fueron, Y en sus recintos el valor, la gloria, Las deidades y amor culto tuvieron. Alzáronse los templos sacrosantos De cristiano fervor; vióse su planta No dividida en circulares formas, Ni sostener la inmensa pesadumbre De cien columnas que en el alta frente Apoyaban la esfe'rica techumbre. Con recios muros sobre asiento firme (11) Artesón prolongado soportando, Y al pie del sacro aliar puesto al oriente El espacio sime'trico ensanchando, Recuerdo de la cruz signo glorioso De redención y am or, la forma dieron A los templos que alzaron Los que al divino Mártir adoraron (9). No entre cimas fragosas se levanta Con otra dimensión la mole austera De esa magna Basílica famosa, Padrón de San Quintin, gloria de H errera (10). La prodigiosa mano De Sancio, de Jordán y de Ticiano Su fama dilató, y alli Felipe Desde el monte vecino A la fábrica inmensa impulso daba, Y al Támesis y al Sena amenazaba. Sus columnas, sus pórticos, sus m uros, Sus vastas galerías anchurosas, El sonante cim borrio, y el tesoro De pintura inmortal que el cielo cubre Del ancha escala y ponderoso coro, El soberbio panteón, el regio alcázar, Todo anuncia poder : mas no sus campos De frescas flores se verán vestidos, Ni raudales sonoros con sus linfas (12) El suelo fecundar : m armórea nieve Sobre las agrias sierras, los silvidos Del hórrido huracan que el cierzo ensaña Y el címbalo zumbando en la montaña Acompañan la pompa de los Reyes Y el cortesano fausto ; parda sombra Con regio cetro y púrpura adornada Por los claustros monásticos discurre, Y en la lonja espaciosa un eco en tanto Con ronca voz resuena, Al descogerse de la noche el manto Hasta que ya despuntan Los matices del alba, repitiendo: E l sepulcro y el trono aquí se juntan. Basta ¡oh musa! no m as, cese mi canto Pero esta humilde lira No volverá á sonar ; suspensa quede En estos ricos m uros colocada, Pues en honra del triunfo de las artes Fue por mi mano tímida pulsada. Dadme una rama del laurel glorioso Que vuestra sien ¡oh jóvenes! decora, Que yo con ella adornaré mi frente Por noble premio á mi afanar honroso. Si con regia bondad Carlos Prim ero Quiso alzar los pinceles á Ticiano, (13) (U) Y en el lienzo que al mundo maravilla A Velazquez también augusta mano Pintar la roja espada de Castilla (11); Hoy con pompa mayor desde su solio Os recompensa nuestro gran Monarca Como Roma en el alto Capitolio Coronaba las sienes de Petrarca. (¡yJootcLó. (■) E n los años de 1781 y 1787 1 ). Juan Melendez Valdés ( conocido poéticamente por el nombre de Batilo) recitó dos Odas en la Real Academia de San Fernando con el mismo motivo que la presente. Sabido es que las cenizas de tan célebre poeta descansan en el cementerio de Montpeller, capital del departamento del Heraldo. (2) E l cuadro de Santa Isabel Reina de H ungría} pin— tado por Murillo, perteneciente al hospital de la ciudad de Sevilla, y que hoy se halla en la Real Academia de San Fernando. O) ^ cuadro de la toma de Rreda pintado por Don Diego V dazquez, existente en el Real Museo. ( 4 ) E l cuadro del célebre Rafael de Urbino, titulado el Pasmo de Sicilia: hoy se halla en el mismo Real Museo. (5) Vasco Balboa descubriendo el m ar del Sur ha sido el asunto dado por la Academia para el primer premio de pintura. (6) Los caballos de la Iglesia de San Marcos de Fene cía se hallaban arrastrando el carro de la victoria sobre el arco de Tullerias en tiempo del Emperador Napoleon. Estos caballos son de escultura griega. (7) E l grupo de escultura del malogrado D. José Alvarez, que se halla en el referido Museo. (8) E l grupo de escultura de D. Antonio Sola, represen tando á Daoiz y / el arde, que también existe en dicho Museo. (9) Descripción de la arquitectura de 1 os templos del cristianismo. (■o) El monasterio del E sconal. E n sus inmediaciones se halla un cerro algo elevado donde existe, un asiento de piedra, al que se llama la Silla de Felipe I I , desde donde veia y apresuraba por si mismo los progresos de la obra del convento. E l verso Y al Támesis y al Sena amenazaba se halla puesto para recordar la Invencible armada y la Liga. (11) Hallándose Ticiano pintando delante de Carlos V (primero de España) se le cayeron los pinceles, y el Cesar los levantó y se los puso en la mano. E n el cuadro de fam ilia de Felipe I V , que existe en el Real Museo, el Rey mismo pintó la cruz de Santiago en el retrato de D. Diego Velazquez, que se halla en él, para recompensar su mérito tan justamente celebrado.