Clarín que llama a los liberales a juicio : discurso inserto en el Procurador general de la nacion y del rey el dia 20 de marzo de 1814
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c : Qve Llam a á I n s e r t o e n e i DE LA N EE DIA 20 Liberales, seáis liabla el Procurador Rey. Devorado de llegado á ser una pa siera ahorrarla de iní contribuyendo á la c extinción de dos parí pedazarse sino curam dio, y de cortar la la división, ¡qué h< desgracia! Unidos bu tencia del bárbaro Na fuego eléctrico se co: los españoles, alzamo tamos contra los sol: enemigos, y nuestros e tros hermanos é ínti interesados como no: lud, han hecho que lo, recobrando nuest) dencia. ¡Quien, dixera trechado como herma .pía madre, en las de; ¥ / «¡ CJZ IB \ c 17 Ju ic io . : ion y del : ia, que ha • :nesí, quiF amenazan, : os, y á la : rán á des- - rito reme- ; ífernal de ; lelo! ¡qué E i omnipoE que como E de todos E ios levanÉ nuestros E por nuesrleses, tan Eaestra sa-^ ¡ estro sueE indepen dí lido y esE una mise nes, nos m - ,£" ItiUVFPciti ro o
S /6 ;¿s C J L A M I M Q u e L la m a á L o s L ib e r a le s k Ju ic io . D ISC UR SO I n s e r t o e n e l P r o c u r a d o r G e n e r a l D E LA NACION Y DEL REY , | b& EL DIA 2 0 DE MARZO DE 1814. Liberales, seáis o no periodistas: con todos, habla el Procurador General de la nación y del Rey. Devorado de un amor á la patria, que ha llegado á ser una pasión voraz, y un frenesí, qui siera ahorrarla de infinitos males, que la amenazan, contribuyendo á la conciliación de sus hijos, y á la extinción de dos partidos que al fin llegarán á des pedazarse sino curamos de poner un pronto reme dio, y de cortar la cabeza á la idra infernal de la división, ¡qué horror! ¡qué desconsuelo! ¡qué desgracia! Unidos burlamos la fementida omnipo tencia del bárbaro Napoieon: á una voz, que como fuego eléctrico se comunico al corazon de todos los españoles, alzamos nuestras cabezas, nos levan tamos contra los soberbios exércitos de nuestros enemigos, y nuestros esfuerzos secundados por nues tros hermanos é íntimos aliados los ingleses, tan interesados como nosotros mismos en nuestra sa lud , han hecho que desaparezcan de nuestro sue lo, recobrando nuestra antigua libertad é indepen dencia. ¡Quien dixera que habiéndonos unido y es trechado como hermanos, como hijos de una misnía madre, en las desgracias y tribulaciones, nos
habíamos de desunir en. la prosperidad, y en nues tra mayor gloria! ¡ Quien dixera, que nosotros mis mos habíamos de empeñarnos en labrar nuestras mismas cadenas! ¡y en abrir con nuestras mismas manos la fuesa para sepultarnos unos á otros, y sepultar con nosotros a. nuestra madre patria! SI, liberales; á erte extremo hemos llevado las cosas y al paso que caminamos, pronto dai emos con ella én tierra. ¿Quien ha conducido a la patiia a pa sos tan precipitados á las margenes del abismo que va á tragarla irremisiblemente? Seamos francos: ó Vds. losb liberales, ó nosotros Jos serviles; sí los serviles (tomad exemplo de m í}; yo solo seié ^ el criminal, porque yo fui el primero que declare la guerra á vuestras doctrinas, y el que levanté el es tandarte del servilismo en 19 de octubre de ib 10. Si fue un crimen, yo fui el que le peipetrd, y si fue una gloria, nadie puede disputármela ¿ Pero soy yo? ¿Somos los serviles los autores de Lis d^sgLctcías que llora la nación, y de los males que ía aquejan? ¿O sois vosotros los que olvidados ae lo que debeis a nuestra madre común, la nabeis clavado inhumanos el puñal que la tiene en la ulti ma agonía ? Fácil es la resolución de esta questionp y quiero que vosotros seáis los jueces que la deci dan, á pesar de los motivos poderosos que tengo f perdonadme si os insulto, poique 110 es tai mi ani mo) de desconfiar de vuestra buena fe. Aquel se guramente será el homicida de la patiia que^ tra ta de sufocar sus sentimientos, y de contrariar su voluntad general, expresada de un modo tan po sitivo como lo hizo !a España en el principio de su’ alzamiento. Ahora bien: ¿qué grito enton ces, y qué grita ahora la patria? que m-vala reliatón, ’vi’va la patria, -viva Fernando. Vívala religión: esto es, queremos conservar ia lejgion.
que heredamos de nuestros padres, y no queremos admitir las ideas y máximas que vienen _ á predicarnos nuestros enemigos. V ’wa la patria: esto es, decididos estamos á morir, y á derramar hasta la última gota ¿e nuestra sangre por no dexar de ser lo que somos, por no dexar de ser españoles. Viva Fernan do'• e to es, no qucremts reconocer ni sujetarnos a otro R ey que a nuestro F e r n a n d o , y antes nos arrojaremos á las_ llamas, y traspasaremos el pecho con vuestras mismas ba yonetas, ó nos arrancaremos unos á otros las en trañas antes de reconocer otra dominación que la de nuestro F e r n a n d o . Creo que no hay un so lo español que pueda negar que fuese este el gri to de la nación, ni este el sentido con que le lanzo. Veamos, pues, si nosotros d vosotros hemos contrariado estos sentimientos. Viva la religión. ¿ Quien la ha defendido? Nosotros : ahí están nues tros papeles: juzgadlo vosotros mismos, y decid si decimos la verdad. ¿Quien ia ha ultrajado? ¿Quien, se ha empeñado en arrancárnosla de nuestros co razones? Vosotros, liberales, vosotros, y solos vo sotros. Ahí están en manos de todos vuestros es critos impíos y sacrilegos: obra vuestia es el Dic cionario crítico-burlesco, anatematizado por todos los Obispos, y cuya publicación conmovió al Con greso aunque después con escancíalo universal en contró su autor D. Bartolomé Gallardo abrigo y protección en algunos de los que le componían ; conmovió á la Regencia , al clero y pueblo de Cá diz: obra vuestra es la Iripie Alianza, en que de una plumada se negó la inmortalidad del alma, y la existencia del cielo y del infierno: obias vues tras son otros infinitos escritos en que se mofa de lo mas sagrado de la religión del Crucificado, que es la que profesamos. Viva la patria. ¿Quien se 3
ha empeñado en que degeneremos de lo que hemos sido? Vosotros, liberales, y no nosotros: tampo co necesita esto de prueba. ¿ Qué máximas nos ha béis predicado? Las máximas que predicaron los fran ceses en los años de 92 y 93. Egalite gritaron ellos, igualdad habéis gritado vosotros: proclamaron la libertad, esto es, la licencia, el desenfreno; y vo sotros habéis repetido sus, ecos: es necesario re generar la nación, dixeron los franceses, y es necesario regenerar la. España repetísteis vosotros: franceses, gritaron sus filósofos, la felicidad os pre sentamos: nosotros os haremos felices, á nos de cís vosotros; y á pesar de que aquella felicidad inundo de sangre la Francia, y á pesar de haber respondido nosotros denodadamente á Napoleon, que no queríamos su. felicidad ni su regeneración, vosotros persistís en alucinarnos con que nos ha béis de hacer felices á vuestro modo contra nues tra voluntad. Nos vemos libres de enemigos, gra cias a los esfuerzos de los ingleses, gracias al in mortal Wellington: la nación no sabe como agra decerles sus servicios; ¡y vosotros! vosotros los es táis desacreditando, y haciendo fuerza de remo por disgustarlos para qué cansados se separen de nues tra alianza por complacer al parecer á Napoleon „ que quiere lo mismo que vosotros; como si es tuvierais pesarosos de que nos hayan librado del yugo optesor de nuestros enemigos, arrojándolos de nuestro, suelo, y penetrado en el sagrado del grande imperio. ¿Podréis negar estos hechos?, w-. <va F e r n a n d o . ¿Quien, le ha defendido? ¿Quien ha conservado su memoria entre los españo les? Nosotros. ¿Quien le ha. tratado de tirano baxo el nombre genérico de Reyes? Vosotros. ¿Quien ha querido borrar de nuestros corazones su memo ria? Vosotros : sí, liberal es el que dixo en cier-
la ocasion, que era ya tiempo de hacer olvidar á la nación ei nombre de Fernando : liberal es el que dixo, que si era necesario para la salvación de la patria sacrificar la inocente víctima de Fer nando, era necesario sacrificarle: yo sé^quienes son yo ios conozco, y yo los denunciare á la nación algún dia: liberales son los que dicen que Fer nando es el primer ciudadano, y nada mas; al pa so que por una contradicion inconcebible, que so lo cabe en vuestras cabezas, le juran soberano los diputados de Cortes al tomar asiento en el Con greso: liberales son. . . .pero basta porque me alar go demasiado. ¿Hay duda en esto? no: toda la .España lo sabe. Ea, pues, liberales: venid a cuen tas, y tratemos de salvarnos, destruyendo los par tidos que nos devoran. Supuestos estos principios que no podéis negars sin exponeros á que os den en ios hocicos con vues tros mismos escritos, decidme ahora: ¿quien debe ceder, vosotros ó nosotros los serviles? Claro es que vosotros, porque de diez partes de las que componen la nación, las nueve se componen de serviles, esto es, de españoles que se sacrificaran por su religión, por su patria y por su R ey Fernan do. La oposicion que encuentran vuestras opinio nes y máximas en la nación, de que teneis tantos tes timonios, es una prueba de esta v erdad. Los _ pro - sélitos que mi papel ha hecho y esta haciendo en la nación, son otra prueba: vosotros veis el despacho furioso que tiene, ¿y qué prueba esto sino que yo hablo al gusto del pueblo? E l pue blo, pues, es tan servil como soy yo, que es quanto hay que decir. ¿Y como veticereis este obstáculo? Tan difícil os es, según el rumbo que lleváis, como fue á Massena vencer las líneas de Torres Vedras; y es de esperar que á la manera que Massena perdió 5
todo su ejército á su vista, asi vosotros os habéis de estrellar en el Procurador. Nadie me ha dado mas subscritores que vuestros papeles, porque des engañado el pueblo de que á nada me respondéis ha inferido justamente que la razón está por mi parte. Hemos dexado de tomar, dicen á una voz, el Redactor, el Universal, la Abeja, el Conciso, y nos hemos subscrito al Procurador, porque éste nos habla la verdad, y aquellos á nada le contes tan: esto sucede en todas las provincias, sin em bargo del empeño que hacen los gefes políticos en desacreditarlo. ¿V. lee, dicen á sus amigos, ese in fame Procurador? No lo creyera de un hombre de gusto como V .: le leemos, les responden, porque solo en él encontramos la verdad; y los gefes políticos tienen que contener el resuello, contentán dose condecir: ¡qué desgracia de hombre! no está en el sistema, que es vuestra frase favorita. Pero mas desgracia es la de la nación, añaden, que metiéndoseles por casa la felicidad, no saben apre ciarla: lo mismo, les contestan, nos decían los franceses: bárbaros nos llamaban como vosotros, pero estamos bien hallados con nuestra barbárie. ¿ Quando, pues, pensáis conquistar la nación ? ¿ No. habéis dicho que la nación que quiera ser libre, lo será, y logrará burlarse de quantos intenten so juzgarla? Pues esta nación, la España, quiere ser lo, quiere su religión, quiere su R ey, y saldrá con su empeño: no lo dudéis. Pero vamos mas ade lante : yo quiero concederos por un momento, que logréis vuestra intentona; que acabando con el Procurador, consigáis que todos los pueblos lean vuestros papeles; que abrazen vuestras máximas; que plantifiquéis vuestros grandes proyectos; que lieveis á cabo vuestros magníficos planes; que la na ción consienta en dexarse regenerar; que vues 6
tro sistema sea abrazado sin oposicíon por todos £os pueblos, en una palabra, que todos, todos los españoles llegasen á ser, á pensar, á querer á me dida de vuestro paladar. ¿ Quereis mas ? pues todo os lo quiero conceder. ¡Pero insensatos! ¿Qué con seguís con todos estos triunfos? ¿Qué lograreis con cantar victoria sobre el Procurador? ¿Quanto tiem po os parece que os durará esta gloria? No soy profeta, ni me precio de ver el porvenir; pero os anuncio sin detenerme un momento, que vues tro fin está muy próximo, y que vuestras máxi mas y sistema durarán menos de lo que han du rado: al tiempo doy por testigo. Vuestros planes vienen abaxo con Napoleon, no tienen otro apo yo; ¿y no estáis ya viendo la ruina de este mons truo ? Os parece posible, o á lo ménos fácil, que en el estado á que se ve reducido, pueda arrollar á los exércitos que por todas partes le tienen cer cado? Y derrotado que sea, ¿ las potencias extrangeras consentirán que en España se propaguen las máximas que sembráis en vuestros papeles? No os hago tan insensatos que creáis tales delirios. Los Reyes del Norte vienen con los exércitos, ¿y no traerán ya formados sus planes? ¡A h! ya están descubiertos; en todas partes restablecen á sus an tiguos Reyes, no es de presumir que dexen de arrancar de quajo las semillas del filosofismo, que es el mayor enemigo de los tronos. Los Reyes tra tan de consolidarse, y esto no es posible habien do filosofos. S í: los Reyes por muchos años senta dos en sus tronos velarán sobre vosotros, misera bles filosofos, expiarán vuestros pasos, y hasta vues tras palabras: no hay que temer que se echen á dormir mientras exista un filosofo sobre la tierra: no creáis que este zelo, por conservar sus tronos, pruebe en ellos deseos de tiranizarnos: no filosofos* \
el bien de la humanidad lo exige,.la felicidad-de los pueblos consiste en que se acabe esta raza tan ominosa y destructora del orden. Veinte y cinco años ha reinado el filosofismo, ¿y qué bienes nos ha traído? ¿Donde estala felicidad que nos han pre dicado? ¿Donde esas mejoras tan decantadas; esos frutos de esos planes tan beneficiosos y útiles á la felicidad de los pueblos? Arroyos de sangre han inundado la Francia, y quantas potencias se han dexado gobernar por los filósofos. En cien siglos no han sufrido las naciones los desastres, las desgracias, las crueldades, las muertes , los horro res, las miserias, y el despotismo que en estos vein te y cinco años en que los filósofos han querido gobernarnos, á pretexto de regenerar al mundo, de desterrar el despotismo, y de destruir preocupacio nes. Que sea este el plan de los Reyes del Norte, para mí es tan fixo como si lo viera. He oido decir, aunque no lo he visto, que se ha impreso en Lon dres un folleto con el título de ” Quadro político de la Europa, después de la batalla de Leypsic; ” y no dudo que esté montado sobre estos principios, á no creer que los Reyes no conocen sus intereses, y los de los pueblos que gobiernan. Ahora bien, liberales, si tal es el empeño de los Reyes; si Fer nando viene con ciento ó doscientos mil alemanes y rusos que le acompañen hasta sentarlo en el tro no de las Españas, ¿ qué intentáis hacer ? ¿ Os se guirán los exércitos? ¿Os seguirá la nación? ¿Quereis empeñarnos en una guerra con todo el Nor te? ¿Quereis inundarnos en sangre? N o, liberales: las piedras se convertirían contra vosotros; la exe cración de todas las provincias caería sobre vues tras cabezas: los exércitos se unirían á su R ey; los pueblos le recibirián entre vivas y aclamaciones, y nadie se acordaría de vosotros sino para malde8