«Con medios humanos y divinos»: la lucha contra la enfermedad y la muerte en Alicante en el siglo XVIII
Abstract
El amplio abanico de posibilidades que la población alicantina del siglo XVIII tuvo para afrontar el problema de la enfermedad es el núcleo central de este trabajo. Junto a profesionales sanitarios con formación regular como médicos, cirujanos, barberos o parteras, se encontraban otros sanadores de muy variado tipo y también recursos religiosos. El estudio contempla de forma global y articulada toda la gama de posibilidades asistenciales y terapéuticas, reconstruyendo las características de las diferentes alternativas sanadoras. La interpretación de los resultados se realiza en el marco de los esquemas historiográficos desarrollados en los últimos años sobre el mercado médico en su doble vertiente económica y cultural.
Full text
DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 2002, 22, 121-150.
«Con medios humanos y di inos»: la lucha
con a la en e medad y la mue e en
Alican e en el siglo XVIII
ENRIQUE PERDIGUERO GIL (*)
BIBLID [0211-9536(2002) 22; 121-150]
Fecha de acep ación: ene o de 2002
SUMARIO
1.—In oducción. 1.1.—El p oblema de las uen es. 2.—Los medios humanos.
2.1.—Las ins i uciones asis enciales. 2.2.—Los sani a ios i ulados con eje cicio en la
ciudad. 2.3.—La acción pública en e a la en e medad. 2.4.—Los sani a ios asala iados
po la ciudad. 2.4.—El esgua do de la salud. 3.—Los medios di inos. 4.—Conclusión.
RESUMEN
El amplio abanico de posibilidades que la población alican ina del siglo XVIII u o
pa a a on a el p oblema de la en e medad es el núcleo cen al de es e abajo. Jun o
a p o esionales sani a ios con o mación egula como médicos, ci ujanos, ba be os o
pa e as, se encon aban o os sanado es de muy a iado ipo y ambién ecu sos
eligiosos. El es udio con empla de o ma global y a iculada oda la gama de posibili-
dades asis enciales y e apéu icas, econs uyendo las ca ac e ís icas de las di e en es
al e na i as sanado as. La in e p e ación de los esul ados se ealiza en el ma co de los
esquemas his o iog á icos desa ollados en los úl imos años sob e el me cado médico
en su doble e ien e económica y cul u al.
Palab as cla e: Plu alismo asis encial, siglo XVIII, España.
Keywo ds: Medical plu alism, 18 h cen u y, Spain.
(*) Di isión de His o ia de la Ciencia. Uni e sidad Miguel He nández. E-mail:
[email p o ec ed]
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“...siendo como es no o io la copia de en e mos que se expe imen an
en es e Común, y mue es que se siguen: debe la Ciudad a ende po
los medios que pueda al ali io de la dolencia, ya con los humanos que
sean p opios de su cuidado, como de los di inos, implo ando la
Mise ico dia de la Omnipo encia...” (1).
1. INTRODUCCIÓN
La ase del munícipe alican ino mues a que los habi an es de la
ciudad de Alican e en el siglo XVIII ecu ie on a di e en es posibilida-
des a la ho a de en en a la siemp e ubicua en e medad y a a de
hui de la mue e. El obje i o de es e abajo, en consonancia con el
que Ma ia Luz López Te ada p esen a en es e mismo olumen pa a la
Valencia de los siglos XVI y XVII, es ealiza una ap oximación a las
ins ancias que u iliza on los alican inos du an e el siglo XVIII pa a
en en a se a los episodios de en e medad que les aquejaban y pa a
p eca e se de su apa ición (2). Se a a pues de ace ca nos al plu alis-
mo médico. La imposibilidad de con a con uen es adecuadas ha he-
cho que es e obje i o se haya is o limi ado a algunos medios humanos,
undamen almen e los p o esionales sani a ios, y al ecu so a la media-
ción di ina que se solici ó en a iadas ocasiones.
A pesa de es as limi aciones es e abajo iene la ocación, en el
con ex o del p esen e monog á ico, de enma ca se den o de la in es-
igación que en los úl imos años es á a ando de cla i ica las cues io-
nes undamen ales del compo amien o de las poblaciones del pasado
a la ho a de en en a la en e medad. Si úo, pues, mi abajo en el
(1) Con es a palab as se exp esaba Juan Ca u la, egido alican ino, en el cabildo
celeb ado el 15 de ene o de 1768 an e una si uación comp ome ida desde el
pun o de is a de la mo bimo alidad: A chi o Municipal de Alican e (en adelan-
e A.M.A), A ma io 9, Lib o 61, . 8 .
(2) Un p ime ace camien o cen ado an solo en la igu a de los médicos asala ia-
dos ue lle ado a cabo en colabo ación con el P o eso Be nabeu: PERDIGUE-
RO, En ique; BERNABEU, Josep. La asis encia médica pública en el Alican e del
siglo XVIII: los médicos de la ciudad. Canelob e, 1995, 29-30, 165-176.
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con ex o his o iog á ico al que Al ons Za zoso se e i ió el pasado año
en es as mismas páginas (3).
Los di e sos au o es que se han ocupado del plu alismo asis encial
en los úl imos años han o mulado de mane a di e sa lo que se p e en-
de conoce . Así en la in oducción a un olumen colec i o que se
dedicó al es udio de la en e medad y las al e na i as e apéu icas en la
Eu opa de los úl imos cua o siglos los edi o es hacen hincapié en que
lo que se p ecisa indaga son las causas y los modos en los que han sido
cons uidos y se han ep oducido los « epe o ios cul u ales» sob e la
en e medad y su a on amien o, en endiendo po epe o ios cul u ales
los modos compa idos de en ende es as ealidades que esul an signi-
ica i os pa a los miemb os de una sociedad dada en un espacio empo-
al de e minado (4). Es o, en ealidad, supone sabe , al y como a i ma
Gen ilco e (5), cómo eaccionaba la gen e en e a la en e medad y que
ac o es de e mina on a qué ipo de al e na i a asis encial o e apéu ica
se ecu ía pa a soluciona los p oblemas de salud. Implica, así mismo,
ene en cuen a ideas sob e las causas de las en e medades, sob e los
a amien os más adecuados y sob e el cos e de los mismos que se
manejan en una sociedad dada. Pa a a a de en oca es e p oblema,
du an e las dos úl imas décadas, se han manejado a ios esquemas que
ienen como inalidad si ua las di e en es al e na i as asis enciales o
e apéu icas y e como se elacionaba con ellas la población y, am-
bién, como se elacionaban en e si. De ellos ya dio azón Za zoso,
exponiendo los modelos al e na i os que han ido su giendo al domi-
nan e del me cado médico (6). Compa o, a p io i, la p e e encia de
(3) ZARZOSO, Al ons. El plu alismo asis encial en Ca aluña. Dynamis, 2001, 21, 409-
433. Una e isión his o iog á ica an e io puede consul a se en mi a ículo PER-
DIGUERO, En ique. P o omedica o y cu ande ismo. Dynamis, 1996, 16, 91-108.
(4) GIJSWIJT-HOFSTRAT, Ma ijke; MARLAND, Hila y; DE WAARDT, Hans. In oduc ion.
In: Ma ijke Gijswij -Ho s a , Hila y Ma land, Hans de Waa d (eds.), Illness and
Healing Al e na i es in Wes e n Eu ope, London and New Yo k, Rou ledge, 1997, pp.
1 y 7.
(5) GENTILCORE, Da id. Heale s and Healing in Ea ly Mode n I aly, Manches e ,
Manches e Uni e si y P ess, 1998, p. 2.
(6) Tal y como ue de inido en COOK, Ha old J. The decline o he old medical egime
in S ua London, I haca, Co nell Uni e si y P ess, 1986, pp. 28-69. Es e mismo
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Za zoso po los modelos p opues os en los úl imos años, en e a la
capacidad heu ís ica del me cado médico, si bien, las o mulaciones
más ecien es de és e úl imo hacen que se pueda pensa en una con-
luencia de modelos. En es e sen ido además de los ac o es económicos
la epu ación de un de e minado sanado , las expec a i as c eadas, la
acomodación a las mismas, las expe iencias de encuen os an e io es
son ambién enidas en cuen a a la ho a de conside a el «me cado
médico» como una he amien a in e p e a i a ú il (7). Desde es e pun-
o de is a las dimensiones cul u ales cob an igual impo ancia que las
económicas mos ando las in luencias que en la his o iog a ía médica
es án eniendo concep os p o enien es de la An opología de la Medi-
cina (8), al y como ha ocu ido en mi p opio abajo (9). Así, po
modelo ue u ilizado pa a F ancia po RAMSEY, Ma hew. P o essional and popula
medicine in F ance, 1770-1830, Camb idge, Camb idge Uni e si y P ess, 1988, po
lo que ha sido c i icado ecien emen e: BROCKLISS, Lau ence; JONES, Colin.
The Medical Wo ld o Ea ly Mode n F ance, Camb idge, Cla endon P ess, 1997, pp.
15-16. LINDEMANN, Ma y. Heal h & Healing in Eigh een h Cen u y Ge many, Bal imo e
and London, The Johns Hopkins Uni e si y P ess, 1996, p. 11. B ockliss y Jones
p oponen es udia el «mundo médico», es o es, odas las posibles ins ancias
sani a ias o ganizadas en dos g upos, uno cen al, o mado po los sani a ios con
o mación egula y o ganizados en co po aciones, y o o pe i é ico al que
denominan «penumb a médica» en el que si úan a odos los sanado es sin
o mación, ni alineamien o co po a i o. Gen ilco e, po su pa e, ha ealizado
o a p opues a inspi ada po la An opología, en la que si úa odas las al e na-
i as asis enciales —y ambién las ideas sob e la e iología de las en e medades—
en es conjun os que in e seccionan en e si: uno médico, o o eclesiás ico y
o o popula , de modo que pueda p es a se a ención an o a las ac i udes y
acciones de los sanado es como de los en e mos. GENTILCORE, no a 5, pp. 2-3.
ZARZOSO, no a 3, pp. 418-419.
(7) GIJSWIJT-HOFSTRAT, no a 4, pp. 10-11. GIJSWIJT-HOFSTRAT, Ma ijke. A Sense
o Gende : Di e en His o ies o Illness and Healing Al e na i es. In: Robe
Jü e; Mo zi Eklö ; Ma ie C. Nelson (eds.), His o ical Aspec s o Uncon en ional
Medicine. App oaches, Concep s, Case S udies, She ield, EAHMH Publica ions, 2001,
pp. 40 y 46.
(8) HUISMAN, F ank. Shaping he Medical Ma ke : On he Cons uc ion o Quacke y
and Folk Medicine in Du ch His o iog aphy. Medical His o y, 1999, 43, 359-375
(pp. 359-361). La inclusión de ac o es sociales y cul u ales en el esquema eco-
nómico del me cado médico hace pensa en concep os como el de la «búsqueda
de la salud» pues os a pun o po an opólogos médicos. Ve , po ejemplo,
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ejemplo a la ho a de plan ea como han ido a iando los epe o ios
cul u ales sob e la en e medad y sob e su asis encia el me cado médico
es conside ado un ma co concep ual a ene en cuen a jun o con o os
en el que la gene ación de con ianza po pa e de las di e en es al e -
na i as asis enciales, o el uso de un de e minado ipo de lenguaje como
es a egia pa a con ence sob e la bondad o la maldad de de e minadas
ins ancias cob an igual impo ancia. No obs an e, el ámbi o de la com-
pe encia, —el del me cado—, se ía el que acaba ía decidiendo has a
que pun o se ha ganado epu ación o se ha u ilizado de mane a e ec i a
el lenguaje como a ma de pe suasión pa a inclina a la población a
oma una u o a decisión asis encial (10).
En es e sen ido mi p e ensión al ace ca me al Alican e dieciochesco
ha sido, en pa e, e como las ins ancias asis enciales y e apéu icas a
las que ecu ían los alican inos podían en ende se mejo con uno u
o o de los esquemas in e p e a i os ci ados. Las uen es a las que
hemos podido ecu i y en las que hemos encon ado in o mación,
hacen de es e un ace camien o oda ía muy explo a o io. Sin emba go
lo encon ado, que queda bien esumido en la ase de Ca u la con la
que inicio es a páginas, pa ece indica que el modelo de es es e as
p opues o po Gen ilco e iene bien pa a esquema iza las ins ancias
usadas y lo que hemos podido halla de elación en e ellas. Pa a
o ganiza nues a exposición segui emos, no obs an e, la p opia
ca ego ización del consis o io de la ciudad: lo humano y lo di ino.
1.1. El p oblema de las uen es
El p ime ace camien o al mundo asis encial de la ciudad de Alican-
e ealizado hace años ya nos indicó que, si bien sob e la ac i idad de
CHRISMAN, Noel J. The heal h seeking p ocess: an app oach o he na u al
his o y o illness. Cul . Med. Psychia ., 1977, 1, 351-377
(9) PERDIGUERO, En ique. His o ia de la Medicina y An opología de la Medicina.
In: O iol Romaní i Al onso; Josep Ma ía Comelles i Es eban (eds.), An opología
de la Medicina y de la Salud; San a C uz de Tene i e, Asociación Cana ia de
An opología. Fede ación de Asociaciones de An opología del Es ado Español,
1993, 35-55.
(10) GIJSWIJT-HOFSTRAT, no a 4, pp. 8-12.
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los médicos asala iados po la ciudad el A chi o Municipal de Alican e
nos podía se i de adecuada guía (11), o as es e as asis enciales, espe-
cialmen e la popula , quedaban ue a de la documen ación municipal.
Po ello en es a ocasión, aun p o undizando el manejo de la documen-
ación gene ada po el municipio alican ino (12) y ex endiendo el es u-
dio a odos los asala iados elacionados con la asis encia sani a ia,
hemos a ado de di igi nos a o as colecciones documen ales que pu-
die an ace ca nos al mundo de los que sin o mación ni i ulación
ambién se o ecie on como ins ancias asis enciales du an e el Se ecien-
os a los habi an es de la ciudad de Alican e. An e la inexis encia de
documen ación de con enido judicial en el A chi o Municipal de Ali-
can e hemos a ado de encon a in o mación sob e los posibles con-
lic os con sanado es popula es en el A chi o del Reino de Valencia y
en el His ó ico Nacional, y nos hemos in e esado po la p esencia de la
misma en los a chi os de la Inquisición mu ciana bajo cuya ju isdicción
es aba Alican e. Has a aho a los esul ados han sido in uc uosos si bien
la complejidad de los dos p ime os a chi os hacen que sea p eciso
con inua las pesquisas y abunda en la idea de p o isionalidad del p e-
sen e ace camien o.
Sob e el ecu so a lo di ino la p opia documen ación municipal y
es udios lle ados a cabo po o os in es igado es si me han pe mi ido
ace ca me a la es e a eligiosa que se solapó con ecuencia con la
médica y con la popula . Pe o en lo undamen al nues a in o mación
es mucho más nume osa sob e los sani a ios o mados y i ulados, que-
dando odo lo demás muy en la penumb a, pa a aseando el modelo de
B ockliss y Jones. Además mucha de la in o mación ecogida pa e de
las si uaciones con lic i as que sal a on a las páginas de la documen a-
(11) PERDIGUERO; BERNABEU, no a 2.
(12) A pa i de BERNABEU MESTRE, Ca los; OLIVER JAÉN, An onio; VILLACORTA
ORTIZ, Luisa. Fondos His ó ico-Médicos del A chi o Municipal de Alican e, Alican e,
Uni e sidad de Alican e, Ins i u o «Juan Gil-Albe », 1991 y FERNÁNDEZ DE
ARRILLAGA, Inmaculada; SIGÜENZA TARÍ, Felipe. Ca álogo de la co espondencia del
einado de Fe nando VI conse ada en el A chi o Municipal de Alican e, Alican e, Uni e -
sidad de Alican e, 1998. Ninguna de ellas ca aloga oda la in o mación que puede
se de in e és y po lo an o un epaso exhaus i o de la muy abundan e in o mación
municipal du an e oda la cen u ia ha quedado ue a de mis posibilidades.
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ción consul ada. La co idianeidad no con lic i a en la oma de decisio-
nes elacionada con la solución de los p oblemas de salud —si es que
al cosa es posible— queda lejos de aquello a lo que he enido acceso.
Solo cuando la mo bilidad o la mo alidad supe aban los lími es que la
ciudad conside aba ole ables, o cuando su gían p oblemas elaciona-
dos con la asis encia sani a ia o con la salub idad apa ecen no icias en
la documen ación. A pesa de ello las páginas que siguen a an de
ace ca a esos « epe o ios cul u ales» manejados po los alican inos de
hace un pa de siglos pa a da azón y en en a el p oblema de la
en e medad y la mue e.
2. LOS MEDIOS HUMANOS
Den o de los e ec i os humanos y disposi i os que el egido Ca u la,
como co esponsable de los asun os ciudadanos conside aba «... p o-
pios de su cuidado...» se encon aban an o las ins i uciones asis enciales
como los sani a ios i ulados que o ecían sus se icios a los habi an es
de la ciudad de Alican e. Es as ins i uciones e indi iduos asis ían a la
población jun o con aquellos o os que lo hacían sin i ulación y solapándose
con el cuidado que dispensaban ó denes eligiosas y con el ecu so a la
mediación di ina. Y odo ello se supe ponía, po supues o, con la
au oa ención, de la cual no enemos casi in o mación pe o que cons i-
uía, a buen segu o, lo que los habi an es de Alican e hacían con mayo
ecuencia pa a en en a se a la en e medad.
2.1.Las ins i uciones asis enciales
El disposi i o ins i ucional alican ino es aba cons i uido undamen-
almen e po dos hospi ales, uno ci il y o o mili a . Ambas ins i ucio-
nes es án p ecisadas de es udios más po meno izados que los has a
aho a ealizados (13), po lo que poco es lo que podemos deci de ellas
(13) MARTÍNEZ SAN PEDRO, Ra ael. His o ia del Hospi al Mili a de Alican e, Alican e,
Suceso es de Such, Se a y Compañía, 1974. MARTÍNEZ SAN PEDRO, Ra ael.
His o ia de los hospi ales de Alican e, Alican e, Ins i u o de Es udios Alican inos, 1974.
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aquí. No obs an e, ninguno de ellas debió de se una ins ancia demasia-
do ele an e en e las al e na i as asis enciales a las que ecu ie on los
alican inos.
El Hospi al de San Juan de Dios u o su o igen en el siglo XIV,
g acias al legado es amen a io del come cian e ca alán Be na do Gomis,
y a mediados del siglo XVI ue en egado a los eligiosos de San Juan
de Dios pa a su ges ión, quedando bajo la igilancia del municipio y las
dos pa oquias de la ciudad. Du an e el XVIII i ió cons an es penu-
ias (14). A mi ad de siglo el hospi al man enía dos salas con doce
camas cada una de ellas, una pa a homb es y o a pa a muje es, y se
conside aba que la media de en e mos a endidos dia iamen e, si no
había ci cuns ancia especial, podía se de unos doce. Pe o las si uacio-
nes de desbo damien o asis encial ue on ecuen es, sob e odo en
elación con las di e sas epidemias de ieb es —no malmen e e cia-
nas— que aqueja on a la ciudad. A inicios de siglo XIX el In e oga o-
io... (15) ealizado in o ma que a inales de ene o de 1803 solo es aban
ing esados en el hospi al 3 en e mos y 5 en e mas.
El o o cen o hospi ala io con el que con ó la ciudad ue el Hos-
pi al Mili a , ambién llamado del Rey. En p incipio ue p oyec ado a
inales del siglo XVII pa a eemplaza al Hospi al de San Juan de Dios.
Di icul ades de odo ipo hicie on que su cons ucción su ie a di e sas
pa alizaciones y nunca llega á a se i el come ido pa a el que ue
planeado. Fue alquilado pa a a ende a soldados en e mos, dada la
impo ancia de Alican e como plaza de a mas, y a inicios del siglo XIX
ue inalmen e adqui ido pa a se i como hospi al mili a (16). Su
uncionamien o ue discon inuo y solo pa a las opas acan onadas en
(14) MÁS GALVÁN, Caye ano. La sociedad. In: En ique Giménez López; Emilio La
Pa a López (eds.), His o ia de la ciudad de Alican e. Tomo III. Edad Mode na.
Alican e, Pa ona o Municipal pa a la Conmemo ación del Quin o Cen ena io de
la Ciudad de Alican e, 119-148 (p. 137).
(15) A.M.A, In e oga o ios Polí icos mandados con es a po el Minis e io de Hacienda, A -
ma io 5, Lib o 99. Sob e es a uen e e GIMÉNEZ LÓPEZ, En ique. Alican e en
el siglo XVIII. Economía de una ciudad po ua ia en el an iguo égimen, Valencia,
Ins i ució «Al ons el Magnánim», 1981, pp. 53-55.
(16) MARTÍNEZ SAN PEDRO, no a 15, pp. 40-44.
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la ciudad, po lo que su papel como ins ancia asis encial no ue dema-
siado ele an e pa a el conjun o de la población.
Además la ciudad con ó con o os es ablecimien os asis enciales no
es ic amen e dedicados a los en e mos como la Casa de Mise ico -
dia (17), un hospicio, una casa de co ección, una casa de hué anos y
la casa de expósi os, que pa ió de la Casa de Mise ico dia. Es as ins i-
uciones juga on el papel habi ual de acogimien o de aquellos que no
podían ale se po si mismos y ienen menos ele ancia pa a nues o
es udio.
En odo el en amado ins i ucional que he e lejado aquí b e emen-
e hubo pa icipación an o de la es e a médica como de la eligiosa,
como ue ca ac e ís ico de es e ipo de o ganizaciones ca i a i as, si
bien la esponsabilidad de su ges ión ecaía en manos eclesiás icas. Los
sani a ios, excep o en el caso del nosocomio mili a , nunca ue on
pe sonal exclusi o de es os es ablecimien os.
2.2.Los sani a ios i ulados con eje cicio en la ciudad
Un ace camien o a los sani a ios ap obados pa a eje ce su a e en
la ciudad es posible a a és de los di e sos ecinda ios y censos que se
ealiza on a lo la go del siglo XVIII (18). La Tabla 1 mues a los da os
que a ojan las ci adas uen es cuando apo aban in o mación sob e el
pa icula , e e ida únicamen e a la ciudad de Alican e (19):
(17) MARTÍNEZ SAN PEDRO, Ma ía de los Desampa ados; MARTÍNEZ SAN PEDRO,
Ra ael. La Casa de Mise ico dia de Alican e, Alican e, G á icas Díaz.
(18) Pa a su alo ación e GIMÉNEZ, no a 15, pp. 35-73.
(19) Como es sabido el más impo an e de los censos dieciochescos, el de Flo idablanca,
no apo a el núme o de pe sonas dedicadas a de e minadas ocupaciones como
las sani a ias: Censo de 1787 «Flo idablanca». 1 Comunidades Au ónomas Me idionales,
Mad id, Ins i u o Nacional de Es adís ica, 1987, pp. x -x i; a no se que los
enca gados de cumplimen a lo quisiesen hace la sal edad, lo que ue el caso en
a ios pueblos de la ac ual p o incia de Alican e pe o no ocu ió en el caso de
la ciudad de Alican e: Censo de 1787 «Flo idablanca». Cen o Medi e áneo. Resúme-
nes, Nomencla o es y Es udios, Mad id, Ins i u o Nacional de Es adís ica, 1991, pp.
5577-5580.
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y de las diligencias pa a igila la p esencia de los no ap obados ins a-
das desde la supe io idad solo enemos no icia de la ac uación de
saludado es y saludado as —especialis as en cu a la abia— que eci-
bie on sueldos del municipio a inicios de siglo (40).
2.3. La acción pública en e a la en e medad
Dada la na u aleza de la documen ación consul ada si enemos más
no icias de las acciones que pa a lucha con a la en e medad ue on
pues as en ma cha po los pode es públicos. La mayo pa e de las eces
las si uaciones de c isis inie on de la mano de la p esencia de epide-
mias palúdicas que han sido bien es udiadas po el p o eso Albe ola (41).
La p esencia de las mismas se hizo pa en e en la ciudad en epe idas
ocasiones a lo la go del siglo con una asiduidad p óxima al endemismo.
Es á documen ada su p esencia en 1716, 1721, de mane a muy impo -
an e en 1746, en 1753, a lo la go de la década de los sesen a en a ias
ocasiones —con g an impo ancia en 1760 y 1767-1768, en 1784-1786,
y nue amen e a mediados de la década de los no en a. Cuando las
e cianas aquejaban a los habi an es de Alican e de mane a especial-
men e c í ica los medios pues os en ma cha po las au o idades ue on
siemp e los mismos. Además de pedi opinión a los médicos asala iados
de la ciudad se implicaba en la asis encia al cle o secula de las pa o-
quias pa a que in o mase y ambién pa a que colabo ase en la dis ibu-
ción de limosnas, pan, ca ne (42) y nie e (43). Pa a ello se ecu ía a
(40) Así cons a en 1703. A.M.A, A ma io 4, Lib o 12, . 49 y 65; y sob e odo en 1705,
año en el que se pagó 7 lib as a Raimunda Cuad ado: A ma io 2, Lib o 29, . 308.
(41) ALBEROLA ROMÁ, A mando. Una en e medad de ca ác e endémico en el
Alican e del XVIII. Re is a de His o ia Mode na. Anales de la Uni e sidad de Alican e,
1985, 5, 127-140. Una o mulación más ecien e en ALBEROLA ROMÁ, A man-
do. Ca ás o e, economía y polí ica en la Valencia del siglo XVIII, Valencia, Ins i ució
«Al ons el Magnànim», 1999, pp. 236-273.
(42) En ocasiones c í icas se a ó de asegu a la dis ibución de la ca ne obligando
a que una de las ablas de ca ne o es u iese de gua dia po la noche. A.M.A, 26
de sep iemb e de 1777, A ma io 9, Lib o 72, . 278-281 .
(43) En a ención a los en e mos de e cianas que solían esidi en los a abales
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ondos municipales. Es e ue el caso po ejemplo de la acción desplega-
da po la ciudad en sep iemb e de 1746 an e «...las muchas y epe idas
ins ancias que se le hacen po los cu as de las iglesias y médicos de la
Ciudad pa a que se p o idenciase el emedio dándoseles algún soco o
po ía de Limosna...» (44).
Pocos años después, o a c isis de ieb es en e los habi an es de la
zona su de la ciudad, el a abal de San F ancisco, e ique adas en un
memo ial conjun o de los médicos con eje cicio en la ciudad como
«...calen u as anómalas, con usas, ambiguas, o espú eas...» p o ocó que
los clé igos de la Iglesia Colegial, los p opios habi an es de la zona y los
médicos emi iesen in o mes a la ciudad sob e las malas condiciones
del ci ado ba io, en el que se jun aban los exc emen os de un cua el,
los olo es de los almacenes de pescado de los come cian es, los des-
agües de áb icas de agua dien es y la p esencia de a ias colecciones
líquidas en el pe íme o de la ciudad. Si bien se p ome ió soluciona los
p oblemas de in aes uc u as la acción inmedia a consis ió nue amen-
e en la dis ibución de soco os (45), al y como ocu ió ambién an e
o os emba es de las e cianas. En 1760 «...Se aco dó epa i cien lib as
de los caudales más e ec i os y p on os de la ciudad en e los es
médicos, en p opo ción del núme o de en e mos, pa a que las epa ie-
sen en e los necesi ados...» (46); y en 1767 la ciudad solici ó al Consejo
de Cas illa au o ización pa a pode dedica pa e de sus ondos al
soco o de los pob es (47). En es a ocasión el Hospi al de San Juan de
Dios quedó desbo dado. Tenía más de 30 ing esados y el p io asegu ó
solo ene obligación de man ene 10 camas (48), po lo que ambién
se pidió ayuda pa a la ins i ución pues «...pa a los que han en ado se
ha salido públicamen e a pedi sábanas po que es a comunidad no
ex amu os se aco dó que una de las ne e e ías se si ua a en la pa e de ue a de
la pue a de la ciudad pa a que pudiesen adqui i nie e du an e la noche. A.M.A,
22 de ab il de 1768, A ma io 9, Lib o 61, . 78-78 .
(44) A.M.A, 2 y 5 de sep iemb e de 1746, A ma io 9, Lib o 36, . 145 y 146 .147 .
(45) A.M.A, 3 de sep iemb e de 1753, A ma io 9, Lib o 43, . 123 -131.
(46) A.M.A, l 6 de sep iemb e de 1760, A ma io 9, Lib o 50, . 116 -117.
(47) A.M.A, A ma io 12, Lib o 21, . 213 -232 y 249 -250
(48) A.M.A, A ma io 12, Lib o 21, . 114-114 .
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iene ondos, ni caudales pa a epues o alguno...». Es e ipo de espues-
a de la ciudad, que ue la que se dio a lo la go de odo el siglo, es u o
siemp e ca ac e izado po la u gencia an e la p esencia de la en e me-
dad y po la ca encia de medios. En muchas ocasiones los soco os solo
llegaban a algunos como ocu ió en 1767 en «...que po no se su icien-
e la can idad lib ada pa a soco e a odos los pob es en e mos po se
muchísimos los necesi ados habían a endido únicamen e a los de mayo
u gencia...» (49). Pa a la dis ibución de es as ayudas se implicaba an o
a los médicos como a los cu as pá ocos y ambién a los p opios egi-
do es, undamen almen e en unciones de igilancia pa a que no se
malgas asen los co os ecu sos con los que se con aba. La es e a p o-
esional debía abaja con la eligiosa, como ocu ía en las ins i ucio-
nes asis enciales, y en epe idas ocasiones los in o mes que la ciudad
demandaba pa a inicia acciones asis enciales e an emi idos an o po
los médicos como po los cu as, como ocu ió a inicios de 1768 (50).
2.4. Los sani a ios asala iados po la ciudad
Los sani a ios con a ados po la ciudad, especialmen e los médi-
cos, e an pues los enca gados de ges iona las si uaciones de c isis.
Sob e su con a ación, que hemos es udiado, como o as aspec os de su
labo , con mayo de alle en un abajo p e io (51), señala que du an e
la mayo pa e del siglo XVIII la ciudad con ó con es médicos, que
pe cibie on sala ios que no supe a on en ningún caso las 200 lib as
anuales, si bien la mayo ía de las eces es u ie on en e las 100 y las 133
lib as (52). También con iene señala que los pues os de médicos asa-
(49) A.M.A, 3 de agos o de 1767, A ma io 9, Lib o 58, .245-247. Se soco ió a 82
en e mos «...dando a cada uno media lib a de ca ne o, una lib a de pan, y ocho
dine os pa a nie e, leña, ga banzos y especia que ascendía a diez y seis pesos
ocho sueldos mudos dia iamen e...».
(50) A.M.A, 10 de eb e o de 1768, A ma io 9, Lib o 61, . 31-31.
(51) PERDIGUERO; BERNABEU, no a 2.
(52) Los cambios en los sala ios se p oduje on al compás de las e o mas hacendís icas
que su ió la ciudad de Alican e. Sob e la de 1747 e ALBEROLA ROMÁ,
A mando. Cen alismo bo bónico y pe i encias o ales. La e o ma del gobie no
municipal de la ciudad de Alican e (1747). Es udis. Re is a de His ò ia Mode na,
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la iados ue on ape ecidos pues cada ez que se p odujo una acan e
ue on a ios los memo iales p esen ados pa a log a la plaza.
Además de los médicos la ciudad ambién enía o os sani a ios
asala iados: ci ujanos y la comad e de pa i . En el caso de los p ime os
ue on más nume osos en el siglo XVII (53), pe o a inicios del siglo
XVIII la ciudad pa ece que solo abonaba egula men e emolumen os —
8 lib as— a dos de ellos (54). A pa i de 1714 solo hubo un ci ujano
con a ado con un sueldo de 10 lib as, econociéndose que e a el único
que pasaba a es a asala iado a pesa de con a se an e io men e con los
cua o que ijaban los es a u os (55). En agos o de 1774 se decidió pedi
au o ización pa a aumen a el sala io a 25 lib as y con a a a un
segundo «...po no se su icien e pa a la asis encia de odos los en e -
mos pob es de ella un solo ci ujano, ni el sala io de diez lib as que
gozaba sob e el ondo de los P opios...». La au o ización ue concedida
y la ciudad pasó a con a con dos ci ujanos «...con la obligación de
asis i de balde a los pob es y al Hospi al de San Juan de Dios...» (56).
Es as dos plazas de ci ujanos pe sis ie on has a inal de la cen u ia, si
bien en 1788 se aumen ó su sala io a 30 lib as anuales y 40 a pa i del
siguien e año (57). Pa a su p o isión se seguía un p ocedimien o simi-
la al de los médicos: p esen ación de memo iales y elección po o a-
ción de los capi ula es.
En cuan o a las comad es de pa i la ciudad con ó a lo la go de los
dos p ime os e cios de siglo con una asala iada a la que se pagaba 14
lib as al año, la misma si uación que había quedado p e is a en los
Es a u os de 1669. A pa i de la e o ma municipal de 1768 la ciudad
1992, 18, 147-171. Sob e la de 1768 e IRLES VICENTE, Ma ía del Ca men. El
égimen municipal alenciano en el siglo XVIII. Es udio ins i ucional, Alican e, Ins i u-
o de Cul u a «Juan Gil Albe », 1996, pp. 306-308.
(53) En los Es a u os de la ciudad de 1669 se ijaba que debía paga se al ci ujano más
an iguo del Hospi al ein e lib as y epa i o as 24 en e los o os es ci ujanos
de la ins i ución. A.M.A, Es a u os pa a el Gobie no de la ciudad de Alican e...18 de
diciemb e 1669, A ma io 6, Lib o 68, . 57-59.
(54) Ve , po ejemplo, los pagos ealizados en A.M.A, A ma io 10, Lib o 8, . 24 y 56.
(55) A.M.A, 23 de no iemb e de 1714, A.M.A, A ma io 9, Lib o 4, .213 -214.
(56) A.M.A, A ma io 19, Legajo 98, Expedien e de 1774.
(57) A.M.A, A ma io 10, Lib o 22, . 2-2 .
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u o la posibilidad de con a a a dos comad es «...con la obligación de
asis i de balde en su o icio a los pob es de la Ciudad...» pagando a cada
una de ellas 10 lib as (58). Tal po es ad se eje ci ó en 1769 eligiendo la
ciudad 2 comad es de pa i pa a que si ie an es e o icio, Te esa Espino
y Jose a Ma ía P a s (59). Las comad es de pa i , además de asis i a los
pa os de las pob es de la ciudad es u ie on enca gadas de los expósi-
os (60). Su nomb amien o ambién se p oducía as la p esen ación de
memo iales en cabildo, en ocasiones as se some idas a p uebas po
pa e de los médicos de la ciudad y comp obada su idoneidad espi i ual
po pa e de los pá ocos (61).
Sob e la ac i idad de es os sani a ios asala iados po la ciudad,
especialmen e de los médicos, si enemos más no icias, especialmen e
cuando su gie on con lic os sob e el cumplimien o de sus obligaciones.
Las que compo aba el ca go de médico de la ciudad de Alican e en el
siglo XVIII se encon aban eguladas po las sucesi as o denaciones y
eglamen os que se dic a on pa a el gobie no de la ciudad de Alican e,
y pueden esumi se en cua o g andes capí ulos: la asis encia a los
pob es en e mos, la asis encia a los con en os masculinos y emeninos
que había en la ciudad, incluyendo al Monas e io de la San a Faz,
diligencias di e sas y las isi as a los en e mos del Hospi al de San Juan
de Dios. Como comen a é mas adelan e ambién el esgua do de la
salud o mó pa e de su ac i idad.
Las obligaciones señaladas se man u ie on a lo la go de odo el
Se ecien os. La documen ación consul ada nos in o ma de que es as
obligaciones ue on desa endidas con ecuencia po pa e de aquellos
que os en aban las plazas de médicos i ula es. A lo la go de la cen u ia
en muy nume osas ocasiones se p esen a on quejas en las que se in o -
(58) A.M.A, Reglamen o de las Ca gas y Gas os que se debe án sa is ace del Caudal de
P opios, y A bi ios de la Ciudad de Alican e..., A ma io 6, Lib o 114, .1-33.
(59) A.M.A, A ma io 13, Lib o 3, . 291.
(60) Así cons a, po ejemplo, en la esolución capi ula en la que se nomb ó comad e
a Jose a Ma ía A ellano,«...dándosele los expósi os como a su an eceso a...»:
A.M.A, 13 de oc ub e de 1714, A ma io 9, Lib o 4, . 96 -97.
(61) Es e es el caso, po ejemplo, de Te esa Espino. A.M.A, 5 de ma zo de 1763,
A ma io 9, Lib o 53, . 65 -66.
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maba de la al a de asis encia a los pob es. Cada uno de los es médicos
enía asignada una zona de la ciudad pa a a ende a los pob es de la
misma y con asiduidad los habi an es de los a abales oes e y su de la
ciudad se queja on de la poca a ención que ecibie on. Es as quejas se
asocia on a los momen os c í icos de p esencia de e cianas. La espues-
a de las au o idades municipales se adujo, habi ualmen e, en el con-
ol de las ac i idades de sus médicos asala iados. La u ela y igilancia
se enca gó a los di e en es egido es siguiendo la dis ibución de la
ciudad que seguían los p opios médicos. Así, po ejemplo, en 1723 se
aco dó que los capi ula es igila an po ba ios si los médicos cumplían
o no con sus obligaciones (62), esolución que se omó en epe idas
ocasiones (63). En o o caso se señaló que la inhibición asis encial de
los médicos obligaba a ecu i a los ci ujanos «...aun en en e medades
g a es...», po lo que o denó a los médicos que si no podían a ende sus
obligaciones nomb asen sus i u os (64). Así se hizo al año siguien e,
pues odos los médicos de la ciudad enían p oblemas de salud (65).
En algunos casos las quejas sob e la ac uación médica gene a on
g an ensión. El caso más pa adigmá ico ue el que se p odujo a media-
dos de los años 60. Como en o as muchas ocasiones llega on no icias
al consis o io sob e la al a de asis encia po pa e de los médicos. En
es e caso las medidas adop adas o o ga on las unciones de con ol de
los médicos a los cu as pá ocos. Se supedi aba el cob o de los sala ios
de los médicos i ula es a la p esen ación de un in o me po pa e de
aquellos donde cons a a que habían cumplido con la asis encia a los
pob es en e mos de cada una de las pa oquias (66). Se p oducía así un
con ol de la es e a p o esional po pa e de la eligiosa que p o ocó no
pocas ensiones. Al año siguien e se conside ó que no e a el mé odo
más idóneo de con ol «...a causa de que los cu as no pueden ene
en e o conocimien o de es e pa icula ...», e o nándose al mé odo
habi ual (67).
(62) A.M.A, 17 de sep iemb e de 1723, A ma io 9, Lib o 12, . 224 -225.
(63) Po ejemplo, A.M.A , A ma io 9, Lib o 20, . 179-180.
(64) A.M.A, 30 de no iemb e de 1734, A ma io 9, Lib o 24, .182-183.
(65) A.M.A, 22 de ab il de 1735, A ma io 9, Lib o 25, . 43 -45.
(66) A.M.A, 29 de ab il de 1763, A ma io 9, Lib o 53, . 116 -117
(67) A.M.A, 8 de junio de 1764, A ma io 9, Lib o 54, . 140 -141.
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No obs an e la si uación no se esol ió pues solo dos años después
el con lic o ol ía a es alla al denuncia se la mue e de un en e mo sin
que hubiese ecibido la asis encia del médico i ula que debía hace lo.
Un p ime ape cibimien o ue aca ado po los médicos de la ciudad
que, sin emba go, ap o echa on pa a mani es a «...el deso den de que
los ci ujanos y sang ado es eje cían el o icio de médicos, y no eniendo
la ciencia necesa ia...» (68). No con o mes los capi ula es con la es-
pues a de los médicos en días sucesi os se lle a on a cabo epe idos
p egones pa a que los pob es que no u iesen la asis encia compe en e
die an queja al Ayun amien o pa a que se omasen las medidas opo u-
nas. La eacción de los médicos no se hizo espe a y en ia on un
comple o memo ial donde además de mos a se dolidos y so p endidos
po la conduc a de las au o idades municipales, mani es aban el g a e
pe juicio que aquellas medidas les había ocasionado. Además, el memo-
ial supuso un in en o de eplan eamien o de las obligaciones que
enían que cumpli y que en su opinión e an mucho más limi adas que
las que les asignaban. Según los médicos solo debían asis i al Hospi al
po u no de meses y en casos g a es de en e medad, pa a sus en a lo
cual menciona on las no mas del siglo XVII y XVIII (69). An e es as
p e ensiones el Ayun amien o a i icó la obligación de asis encia a los
en e mos pob es que se con emplaba en las o denanzas más an iguas y
se esc ibió al Consejo de Cas illa exponiendo la si uación. En es a ca a
queda e lejada la si uación que ca ac e izó la lucha con a la en e me-
dad en el Alican e del XVIII:
«...que es e pueblo es bas an e nume oso, que son el ecuen es las
en e medades de e cianas y calen u as a dien es, las que egula men-
e con aen los más pob es po al a les el p eciso alimen o y ecu i
a u as que le son noci as, y si en es os iempo les al a la asis encia
de médicos que iene la ciudad asala iados con es e in se á abando-
na les en su abajo y expone les a pe de sus idas sin el meno
ali io. Son las en as de es e Hospi al sumamen e co as y po conse-
cuencia es imposible man ene más camas que las diez a que se obligó
en su undación al Con en o de San Juan de Dios, y son po es a
(68) A.M.A, 19 de sep iemb e de 1766, A ma io 9, Lib o 56, . 227-230.
(69) A.M.A, 26 de sep iemb e de 1766, A ma io 9, Lib o 56, . 239 y ss.
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azón muchísimos los en e mos pob es que su en en sus casas sus
en e medades y si a es os no u iesen de isi a los médicos de ciudad
asala iados se e i ica ía log a un pingüe sala io sin abajo alguno,
pues los pob es del Hospi al son isi ados g aciosamen e y sin paga
alguna po Don José Sáez, médico que asis e a 18 años en el...» (70).
La espues a del Consejo dio la azón a la ciudad, si bien se le
o denaba no publica bandos que exho asen a los ecinos a denuncia
los incumplimien os de los médicos, y que la condición de pob e «asis ible»
g a ui amen e po los médicos asala iados se ce i icase po los cu as
pá ocos y los egido es (71). El cumplimien o de es a úl ima disposi-
ción se hizo e ec i o al año siguien e (72). No obs an e los p oblemas
con inua on dándose pues el p io del hospi al pidió de nue o en 1767
que los médicos de la ciudad a endiesen a los en e mos del mismo
cuando se les llamase pa a ello (73) y al año siguien e se denunció de
nue o la dejación de unciones de los médicos (74).
Jun o a las muy nume osas quejas de los habi an es de la ciudad en
elación con el p ocede médico ambién debemos ano a que menu-
dea on las c í icas de los médicos sob e la población en elación con el
compo amien o poco dócil y e ac a io al a amien o o denado. Los
sani a ios exigían una ac i ud de some imien o po pa e de los pacien-
es que es os no es aba dispues a a asumi (75). El deseo de asis encia
sani a ia con i ía, po an o, con pa ece es di e sos sob e el modo de
a on a los episodios de en e medad, que obedecían a p io idades y
lógicas di e en es de los sani a ios y de la población.
El empleo de i ula de la ciudad e a ape ecido al y como demues-
a el hecho de que an e cualquie acan e concu iesen a ios i ulados
(70) A.M.A, A ma io 12, Lib o 21, . 107-109 .
(71) A.M.A, A ma io 1, Lib o 41, . 243-254 y A ma io 9, Lib o 56, . 298 -299 .
(72) A.M.A, 10 de ma zo de 1767, A ma io 9, Lib o 58, . 112-114.
(73) A.M.A, 16 de ma zo de 1767, A ma io 9, Lib o 58, . 204-207.
(74) A.M.A, 22 de ene o de 1768, A ma io 9, Lib o 61, . 9 .
(75) Así lo decla a on, po ejemplo, en 3 de sep iemb e de 1753: «...necesi ando en
los en e mos una obediencia suma, encon amos una o al epugnancia a los
emedios que mandamos, ejecu ando no ables dispa a es en u as y aguas...».
A.M.A, A ma io 9, Lib o 43, . 123 .131.
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con el in de ob ene la plaza. Pe o p obablemen e lo que se que ía
consegui e a un luga de p eeminencia en e los médicos con eje cicio
en la ciudad, que les diese a conoce y les anquease el acceso a una
clien ela más saneada. Los debe es pa a con los pob es, que cons i uían
el núcleo de su unción, a a on, como se ha is o, de se educidos al
máximo. Los médicos conside aban que lo que se les asignaba e a
mucho y que «... el sala io an iguo e an doscien as lib as a cada Médico,
...cuyo es ipendio se edujo a cien o en el años de cua en a y sie e...».
Pe o lo cie o es que a lo la go de buena pa e del siglo los médicos,
como o os empleados de la ciudad y pa e de sus au o idades, ambién
u ie on la posibilidad de eng osa sus ganancias a a és de las ac i i-
dades de con ol sani a io de las nume osas emba caciones que a iba-
ban a la bahía como el pue o más ac i o del Reino de Valencia y uno
de los más ac i os del Medi e áneo.
2.4.El esgua do de la salud
El con ol sani a io de las emba caciones enía la ga adición en la
ciudad de Alican e. Los «ju a s» del municipio o al enían en e sus
obligaciones el igila que los ba cos que llegasen a la ciudad no impo -
asen el mo bo pa a lo cual debían nomb a a cua o «mo be os»
enca gados de ejecu a las acciones de con ol. En los Es a u os y O de-
nanzas de 1625 la igu a del mo be o ya apa eció como una de las
adicionales en la ciudad, se eglamen aba la can idad que podían
cob a po su labo y se o denaba que no se p odujesen abusos en es os
cob os, además de especi ica que los «ju a s» no pe cibiesen ninguna
can idad po es a ac i idad (76). Es a eglamen ación ue la enida
como e e encia en buena pa e de los con lic os que en o no a es a
ma e ia se p oduje on en el siglo XVIII, pues las O denanzas de 1669
no hicie on sino con i ma las disposiciones an e io es en cuan o al
o icio de mo be os y a la necesidad de que los ju ados desempeñasen
con sumo cuidado la cus odia del mo bo sin ecibi ningún ipo de
compensación al espec o (77).
(76) A.M.A., A ma io 1, Lib o 25, . 89 -91.
(77) A.M.A., A ma io 5, Lib o 68, . 20.
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La lucha con a la en e medad y la mue e en Alican e en el siglo XVIII
DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 2002, 22, 121-150.
A inicios de siglo XVIII, ya en le ma co del municipio bo bónico,
las p ác icas o ales en lo que espec a al con ol de buques no se
al e a on. La ciudad nomb aba, al so ea los ca gos que los egido es
debían desempeña a lo la go del año, a dos Comisa ios del Mo bo que
además de ocupa se del hospi al y de la igilancia de la labo de los
asala iados sani a ios de la ciudad debían ocupa se ambién del con ol
sani a io de las emba caciones y del nomb amien o de los mo be os (78).
Po es a labo los egido es, a pesa de lo o denado, ecibían pagos del
municipio al y como cons a en nume osos documen os (79). Los médi-
cos ambién ecibían dine o po las labo es de inspección de los buques
que lle aban a cabo cuando las pa en es de sanidad o ecían dudas o
cuando los ba cos debían se some idos a cua en enas. También el
ci ujano i ula cob aba po es e concep o. Es a si uación pasó a enma ca se
en las ac i idades de esgua do de la salud que a pa i de la pes e de
Ma sella ue on u eladas po la Sup ema Jun a de Sanidad (80). En el
nue o con ex o la ciudad a ó de man ene sus p i ilegios ligándolos
además al in e és de los egido es alican inos po ecupe a los «de e-
chos ma í imos» que pe cibía con an e io idad a la Nue a Plan a y de
los que había sido desposeída al es ablece se una a ancel aduane o
común pa a odos los pue os (81). Todo es e asun o me ece un es udio
monog á ico del que aquí no puedo ocupa me. Pe o si ale la pena
esal a que los bene icios que a odos los implicados en el esgua do de
la salud epo aba lo pe cibido po las inspecciones (mo be os, médi-
cos, ci ujanos, co egido , egido es, esc ibano) mo i a on nume osos
memo iales en los que la ciudad a ó de segui man eniendo sus cos-
(78) Ve , po ejemplo, A.M.A, 21 de ene o de 1711, A ma io 9, Lib o 2, . 9.
(79) Po ejemplo, A.M.A, A ma io 4, Lib o 17 (sin nume a ), en el que cons a que a
los Comisa ios del Mo bo se le pagaban 25 lib as al año po su abajo.
(80) RODRÍGUEZ OCAÑA, Es eban. El esgua do de la salud. O ganización sani a ia
española en el siglo XVIII. Dynamis, 1987-88, 7-8, 145-170. VARELA PERIS, Fe -
nando. El papel de la Jun a Sup ema de Sanidad en la polí ica sani a ia española
del siglo XVIII. Dynamis, 1998, 18, 315-340. Ambos abajos ponen al día los
es udios p e ios sob e el pa icula .
(81) GIMÉNEZ LÓPEZ, En ique. «La Pa ia sana y es ablecida en su p ís ino es ado».
La acción polí ica del humanis a Felipe Boli ón. In: Gobe na con una misma ley.
Sob e la Nue a Plan a Bo bónica en Valencia, Alican e, Publicaciones de la Uni e -
sidad de Alican e, 1999, 197-214.