Referencias bíblicas en la obra de M. Unamuno, «Vida de Don Quijote y Sancho»
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REFERENCIAS BIBLICAS EN LA OBRA DE M. UNAMUNO, "VIDA DE DON QUIJOTE Y SANCHO" EL motivo de haber cogido una obra de Unamuno -Vida de ; Don Quijote y Sanchopara un posible trabajo del cur sillo monográfico: "Influencia bíblica en la Literatura Españo la del siglo XX", ha sido por parecerme que en este autor la influencia de la Biblia es extraordinaria; esta opinión que he deducido de la lectura de algunas de sus obras, se me ha con firmado con la obra de Charles Moeller: Literatura del si glo XX y Cristianismo. Tomo IV, La esperanza en Dios nues tro Padre. Entre los autores que Moeller incluye en este tomo se ha lla Unamuno y de su lectura he tomado esta introducción. He encontrado siempre en Unamuno un espíritu honda mente religioso al par que muy atormentado; espíritu de gran sinceridad que a veces resulta un poco pedante -él mismo lo dice en la citada obra-. Desde que era un adolescente se manifiesta en él su pro funda preocupación religiosa. También él sintió en su juven tud la "llamada divina", ese altruismo de darse a los demás; cosa .que, si bien en otros es pasajera, en él dejó -dada su sensibilidad-profunda huella.
!8 M.a JOSEFA GONZÁLEZ PULIDO Una prueba de esto podemos v.erla en Moeller que reprodu ce un trozo de una carta de Unamuno de 25 de marzo de 1898 a su amigo Jiménez Illundain: "Hace muchos años ya, siendo yo casi un niño, en la épo ca en que más imbuido estaba de espíritu religioso, se me ocu rrió un día, al volver de comulgar, abrir al azar un Evangelio y poner el dedo sobre algún pasaje. Y me salió éste: "Id y pre dicad el Evangelio por todas las naciones". Me produjo . una impresión muy honda; lo interpreté como un mandato de que me hiciese sacerdote. Mas como ya por entonces, a mis quince o dieciséis años, estaba en relaciones con la que hoy es mi mujer, decidí ten tar de nuevo y pedir aclaración. Cuando comulgué de nuevo fui a casa, abrí otra vez, y me salió este versillo, el 27 del ca pitulo IX de San Juan: "Respondióles: Ya os lo he dicho y no habéis atendido, ¿por qué lo queréis oir otra vez?". No puedo explicarle la impresión que esto me produjo ... Vemos pues, como desde su juventud el uso de la Biblia, y sobre todo del Nuevo Testamento, le era frecuente. No es éste el sitio de exponer su proceso religioso, sus du das, sus rebeldías contra Dios, sus escrúpulos, la evolución de sus crisis hasta llegar al plano teológico, su desesperanza. En toda su época de desequilibrio no olvida la lectura del Evangelio. En su Diario pueden rastrearse multitud de frases bíblicas, frases que frecuentemente aluden al Padre Nu�stro -el tema de la Paternidad de Dios le preocupó mucho-; -al Cuerpo Místico: "¡cuán pocos saben amarse en Cristo!", y tanta como señala Moeller sobt�e todo ·en el apartado que ti tula "Desesperación esperanzada y esperanza bíblica (obra ci tada, p. 150 ss). La obra que utilizo para el comentario es de la colección Austral; y la Biblia es la de Nácar Colunga. Hay multitud de referencias bíblicas; sin pretender hacer un análisis exhaustivo, he escogido las que él cita directa mente y algunas que me han parecido que reflejan más clara mente su fuente de inspiración, recalcando sobre todo las que se basan en el Nuevo Testamento, por serme la parte de la Bi blia más conocida.
[3] REFERENCIAS BÍBLICAS EN LA OBRA DE UNAMUNO "DON QUijOTE Y SANCHO'' 19 La disposición a columnas paralelas permite ver fácilmen te la correspondencia. En un principio empecé agrupando las citas por capítulos; sin embargo, luego, me pareció mejor dejar esta disposición -por resultar apartados muy pequeños-. PRIMERA PARTE "El sepulcro de Don Quijote" Aunque no lo dice expre.samente, ·en todo el capítulo aletea aquella sentencia apocalíptica: "Conozco tus obras y que no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, mas porque eres tibio y no eres caliente ni frío, estoy para vomitarte de mi boca" (Ap. 315-17). Una m uno El verdadero porvenir es hoy. ¿Qué será de nosotros mañana?... N o hay mañana! ¿Qué es de nosotros hoy, aho ra? esta es la única cuestión. (p. 12). Una m uno Queda para los muertos el cuidado de enterrar a sus muertos. p. 16). . . .lanza tu palabra y sigue adelante, camino del sepul ;cro ... (p. 18). Biblia No os inquietéis, pues, por el mañana; porque el día de ma ñana tendrá sus propias in quietudes; bástale a cada día su afán. (Mt. 6·34). Biblia ... pero Jesús le respondió: Sígueme y deja a los muer tos sepultar a sus muertós . (Mt. 822). Jesús le dijo: Nadie que, después de haber puesto la mano sobre el arado, mire atrás es apto para el reino de Dios. (Le. 962).
20 M."' JOSEFA GONZÁLEZ PULIDO CAPÍTULO I Una m uno Le llamo P., es decir Padre, por acomodarme al uso, o sea abuso en casos tales, y aunque sé que Cristo Jesús dijo: "No os llalméis Padre en la tierra. pues uno solo es vuestro Pa dre, que está en los cielos". (Mt. 239). [P. 21, nota] . . . . pues no sólo de pan vive el hombre. (p. 24). ... si no únicamente por lo de buscar el reino de Dios Y su justicia (p. 24). y si El nos tira a Sí con in finito tirón, también nosotros tiramos de El. Su cielo pade ce fuerza. (p. 24). Quien pierde su alma la ga nará. (p. 24). Biblia ... Escrito está: "No solo de pan vive .el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mt. 44) • Buscad, pues, primero, el reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura. (Mt. 633). Desde los días de Juan has ta ahora, el reino de los cie los sufre violencia y los esfor zados lo arrebatan. (Mt. 1112). Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pier da su vida por mí, la hallará. (Mt. 1625). * * *
[5] REFERENCIAS BÍBLICAS EN LA OBRA DE UNAMUNO "DON QUIJOTE Y SANCHO" 21 CAPÍTULO II Una m uno El divino Maestro, yendo a despertar de su mortal sueño a la hija de Jairo, se detuvo con la mujer de la hemorra gia. (p. 26). Recordar a María de Mag dala lavando y ungiendo los pies del Señor, y enjuagándo selos con su cabellera... (p. 29). Biblia ... se llegó a El una mujer con un frasco de alabastro lle no de costoso ungüento y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba r,ecostado a la mesa. (Mt. 266-8). * * * CAPÍTULO IV Quería hacer confesar a aquellos hombres cuyos cora zones anonadados sólo veían el reino material de las rique zas, que hay un reino espiri tual y redimirlos así, a pesar de ellos mismos (p. 35). Mas ellos, retusos en la fe, insistieron, y como los contu maces judíos, que pedían al Señor señales, pidieron al ca ballero les mostrase algún re trato de aquella señora... (p. 35). No alleguéis tesoros en la tierra donde la polilla y el orin los corroen y donde los ladro nes horadan y roban. Atesorád tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen ... (Mt. 619-21). Se le acer:caron fariseos y saduceos para tentarle, y le rogaron que les mostrara una señal del cielo. (Mt. 161). * * *
M." JOSEFA GONZÁLEZ PULIDO [6} CAPÍTULO V Una m uno No recordáis al héroe de la fe, a Abraham, en el monte Maria (p. 38). porque Adán quiso ser como un dios, sabedor del bien y del mal, y para negar a serlo co mió del prohibido fruto del ár bol de la ciencia y se le abrie ron los ojos y se vio sujeto al trabajo y al progreso. (p. 39). Biblia (Gen. 3). * * * CAPÍTULO VII Una m uno ... que dejando mujer e hijos, que pedía Cristo a los que qui siera seguirle ... (p. 41). Ama a tu prójimo como a ti mismo ... (p. 41). . . .la fe que por el camino de creer sin haber visto ... (p. 41). Biblia porque he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre... El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. (Mt. 1034-39). El segundo, seme]ante a és te, es: amarás al prójimo co mo a tí mismo. (Mt. 2239-40) • Jesús le dijo: porque me has visto, has creído; dichosos los que sin ver creyeron. (Jn. 20 29-30).
[7 J REFERENCIAS BÍBLICAS EN LA OBRA DE UNAMUNO "DON QUijOTE Y SANCHO" 23 . . . rompiendo así las amarras de la carne pecadora ... (p. 42). Lo aprendiste en lo de "há gase tu voluntad así en la tie rra como .en el cielo". (p. 43). (Mt. 1035-39) • . .. venga a nos el tu reino, hágase tu voluntad asi en el cielo como en la tierra. (Mt. 610-11 ). * * * CAPÍTULO XI Una m uno ... y ese pasado siglo de oro, apagado relumbre del futuro siglo en que morará el lobo ·Con el cordero y el león come rá, como el buey, paja, según nos cuenta el profeta Isaías. (p. 50). Robusta fe en el espíritu hace falta para hablar a los de torpes entendederas, segu ros de que sin entendernos nos entienden ... (p. 51). Porque la obra música, la exterior, la que les recrea los oídos carnales, esa no dejan de entenderla y apreciarla, y hasta es el único regalo que se permiten. Si se les habla, o ha de ser para acariciarles los oídos con párrafos acom pasados a compás tamborile ro ... (p. 53). Biblia Habitará el lobo con el cor dero, y el leopardo se acosta rá con el cabrito, y comerán juntos el becerro y el león, y un niño pequeño los llevará. La vaca pacerá con la osa, y sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, co merá paja. (Is. 1P·8). Por esto les hablo en pará bolas, porque vi.endo no ven, y oyendo no oyen ni entien den. (Mt. 1313-14). No déis las cosas santas a los perros ni arrojéis vuestras perlas a los puercos, no sea que las pisoteen con sus pies y revolviéndose os destrocen. (Mt. 76).
M.a JOSEFA GONZÁLEZ PULIDO [8] CAPÍTULOS XII Y XIII Una m uno ¿No somos, acaso, todos mi nistros de Dios en la tierra y brazos por quien se ejecuta en ella la justicia? ... (p. 53). Me diréis que no cabe sen tir el bien sin obrar bien ... Pero yo os contestaré con Pa blo de Tarso, que no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero hago .... (p. 56). No le embarazó nunca cui dado de mujer que ata las alas a otros héroes, porque como dice el Apóstol (ICor., VII 33), "el. casado se cuida de lo del mundo, de cómo ha de agra dar a la mujer, y queda di vidido". (p. 57). Como Simón Pedro, que aun deseando plantar tiendas en lo alto del Tabor ... , y aun negando al Maestro ... (p. 62). Ella amó mucho si bien a su manera, como todos, y por eso le serán perdonados ... (p. 66) . . . . y considerando que no es tá bien que el hombre esté so lo ... (p. 71). Biblia ... sino que en todo mostré monos como ministros de Dios en mucha paciencia ... (II Cor. 64). En efecto, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. (Rom. 79). El casado ha de cuidarse de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, y así es tá dividido. (I. Cor., 733-34). (Lec. 928 SS.). (Mt. 2671-72). Por lo cual te digo que le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho. (Le. 747). Y se dijo Y ave Dios: "No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayu da... (Gen. 218).
{9] REFERENCIAS BÍBLICAS EN LA OBRA DE UNAMUNO "DON QUijOTE Y SANCHO" 25 Lo cual debe enseñarnos a libertar galeotes... Debe ha cerse el bien no sólo a pesar de que no nos han de corres ponder en el mundo, sino pre cisamente porque no han de correspondérnoslo. (p. 77) . . . . y si no hallaba remedio a su dolor, ayudarle a llorar su desventura... (p. 79). Cuenta Marcos el Evange lista ... que cuando Jesús ha bía elegido a sus apóstoles ... He aquí mi madre y mis her manos... {p. 84) . ... busca ante todo el reino de Dios... (p. 86). "He aquí ·el hombre" dijeron burlándooe de nuestro Se ñor;... (p. 88). Por sus frutos conoceréis a los hombres y a las cosas. (p. 92). Y olvidan que el Cristo dijo ,que El no venía a traer paz, sino guerra, y que por El es tarían divididos los de cada casa ... (p. 105). De ellos dijo el Maestro que "'ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos" (Mt. 235) (p. 105). Si los argumentos que él en derezaba ... se los hubiesen re botado enderezados contra la locura de la cruz?. (p. 111). ... ,haced bien y prestad sin esperanza de rumuneración, y será grande vuestra recom pensa, ... (Le. 635). Y viéndola el Señor se com padeció de ella y le dijo: No llores... (Lec. 713-14). (Me. 3). Buscad pues, primero, el reino y su justicia._. (M t. 633). ... y Pilato les dijo: Ahí te néis al hombre. (lo. 195). Por sus frutos los conoce réis ¿Por ventura se cogen ... (Mt. 716). ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Os digo que no sino la disensión. Por que en adelante ... (Le. 12 51-54). Ensanchan sus filacterias y alargan los flecos. (l. c.).
