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La organización del territorio en el Alto Guadalquivir entre el IV y el III milenios (3300-2800 a.c.)

Lizcano Prestel, Rafael,Pérez Bareas, Cristóbal,Nocete Calvo, Francisco,Cámara Serrano, Juan Antonio,Contreras Cortés, Francisco,Casado Millán, Pablo Jesús,Moya García, Sebastián

Abstract

Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

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Actes / / 1 CONGRES DEL NEOLITIC ·A / , LA PENINStlLA IBERICA FO"'lla('ió i implanla('iú .11 ' Il's ('omunilals ag. · í('oll·s Gava - Be ll aterr a, 27, 28 i 29 de ro an ;: de 1995 Vol. 1 I CONGRÉS DEL NEOLÍTIC A LA PENfNSULA IBERICA. GAVÁ-BELLATERRA, 1995 LA ORGANIZACION DEL TERRITORIO EN EL ALTO GUADALQUIVIR ENTRE EL IV Y EL III MILENIOS (3300 -2800 a.c.) Rafoel LIZCANO PRESTEL, Cristóbal PÉREZ BAREAS, Francisco NOCETE G4.LVO, Juan Antonio oíMARA SERRANO, Francisco CONTRERAS CORTES, Pablo Jesús G4.SADO MILLÁN, Sebastián MOYA GARCÍA Resumen El estudio del patrón de asentamiento a partir de la elección de diversas variabl es cuantitativas y su combinación a través del Análisis de Compo nent es Principales ha mostrado la vinculación de l os yacimientos de la Depresión Linares-Bailén (Alto Guada lquivir) a zonas fronterizas entre tierras altas y bajas ya en el Neo lítico final, y desde el Cobre Antiguo un cierto grad o de dependencia e ntr e ellos. Abstract The study ofsetrlemmt patrern from the selection ofseveral quantitative variables and their combination through the Principal Components Analysis have showed the joining ofthe sites discovered in the Linares-Badén Depression (High Guadalquivir Valley) to border zones between high and low places since the Late Neolithic, and a certain degree of subordination among them during the next chronological phase, the Early Chalcolithic. L La desigual documentación en el Alto Guadalquivir. El catálogo de yacimientos Como resultado de la diversa procedencia de los datos la documentación sobre la ocupación de! Neolítico Final y e! Calcolíti co Ant i guo en e! Alto Guadalq uivir (fig. 1) muestra importantes l agu n as que inciden naturalmente en las hipótesis qu e pod e mo s ofrecer sobre el carácter de la exploración del terrirori o que define a cada una de las áreas de esta unid ad históri ca . La zona en que vamos a cencrarnos es la Depresi ón LinaresBailén y sus zonas aledañas ( PÉREZ et al., 1990), debido a que en e ll a hemos recogido los dato s sobre el patrón de asentamiento susceptibl es de ser comparados con los de La Camp iña (NOCETE, 1988, 1989a) y donde , como se aprecia en la cuenca del Guadiel y sobre·todo en la del Guadalimar, los yacimientos de! Neolítico Final se sitúan en las cercanías de las gra nd es loma s, cuyo probable aprovechamiento ganadero deb em os resaltar, pero sin perder de vista las po sibilidades que ofrecían las riberas de los pe qu eños arroyos que desembocaban en los ríos principales de la zona OB4 p. ej.), hasta e! punto de que en e! Gua rrizas con yacimiento s relativamente alejados de! curso principal el pobl amiento permanece in alterable entre e! Neo lítico Final y e! Cobre Antiguo (L6~Ll5), aunque aparecen nuevos yacimientos (Ll6) . Durante el Cobre Antiguo ap reciamos una importante preocupación por el control de las ruta s de acceso a estos terrenos, sobre todo en La Lom a de Jabalquinto en la que el yacimiento JB7 que domina un collado tal número 1 RUBRICAT UM O 305 vez pudiera remontarse al período anterior. También en estos momentos del Cobre Antiguo la cercanía a amplias vegas (L21-Cástulo) puede señalar un creciente interés por la agricultura. En el valle del Guadalquivir en torno a Andújar los poblados al sur parecen seguir la tónica de ocupación de zonas cercanas a lugares altos, fenómeno también presente en el Jimite oeste, hacia la provincia de Córdoba, especialmente durante el Cobre Antiguo, pero en la zona más nororiental, de grandes meandros, los poblados ocupan las amp lias túrazas fluviales mostrando un especial interés por los pasos y una mayor entidad si rechazamos los punros aislados como exponentes del sistema swiden (NOCETE, 1988, 1989a) y los consideramos como diferentes puntos de afloramiento de material procedentes de grandes poblados (LIZCANO et al., 1991 -92), en los que sí se darían desplazamientos del hábitat en su interior. Lo que sí podemos mantener aún hoyes la importancia de los fértiles suelos de estas terrazas fluviales como uno de los condicionantes de la ocupación (NOCETE, 1988, 1989a). En el caso de La Loma de Ubeda y su reborde meridional apreciamos la consolidaci ón del poblamiento en zonas donde se documentaban asentamientos estacionales desde el Neolítico Medio como Los Horneros en Baeza (ZAFRA y PÉREZ, 1991). Un proceso que tiene lugar primero en zonas bajas pero cercanas a los accesos a La Loma, caso de Pedro Marín y Cerro del Tosco en la zona sur y Vega Chica al norte, sobre el Guadalimar ya referido; para después ocuparse la Loma en sí, especialmente los rebordes, donde la consolidación del poblamiento conducirá a una continu idad hasta el día de hoy en algunos casos, y que viene ejemplificada por yacimientos como Las Montalvas (Baeza), El Pedregal y El Encinarejo (Úbeda). En Las Campiñas Occidentales los vacíos de prospección son evidentes especialmente en el extremo suroeste, en los términos municipales de Santiago e Higuera de Calatrava pero, sin e mbar go se pueden señalar algunos hechos rel evantes como serían la importancia de las concentraciones en Martos (LIZCANO et al ., 1991, 1991-92) Y Porcuna (ARTEAGA etal., 1993) vincu ladas a importantes vías de comunicación hacia el sur y el oeste, pero también el caso de Higuera de Arjona (HORNOS etal., 1986; NOCETE, 198 8) que en el pasado habíamos rel acionado con el tipo de tierras, tal como hicimos en relación a La Loma de JabalquintO (PEREZ et al., 1990), pero que se podría relacionar 306 <> RUBRICATUM númeco 1 con la extensión de las tierras altas que desde esros yacimientOs se alzan y que se extienden por los límites entre la Campiña Alta y la Baja. En el caso de Marros las tierras altas quedan constituidas por las Sierras Béticas (LIZCANO etal., 1991-92) pero tamb i én hay que reseñar el hecho de que en el entorno de esta ciudad actual nazcan los dos arroyos principales de la Campiña Occidental de Jaén, el Salado de Los Villares y el Salado de Porcuna. La escasez de datos impide generalizar para toda el área cuando parece observarse una tendencia a la dispersión de los asentamientos en el período siguiente afirmando las rutas este-oeste tanto hacia el Guadalbullón como sobre todo hacia el Salado de Porcuna. En cualquier caso la preocupación por el conrrol de los pasos es más patente a partir de los recientes hallazgos del Castillo de Torredonjimeno (LIZCANO, 1990) que a su vez muestra las dificultades del análisis a través de la prospección selectiva. El cubrimiento del eje lineal del Guadalbullón es, sin embargo, mucho más pormenorizado (NOCETE, 1 988, 1989a) contando incluso con los resultados de las excavaciones que tuvieron lugar en Puente Tablas (NOCETE, 1988) cuya secuencia se inicia en un momento avanzado del Neolítico Final, aunque lo más interesante es que los yacimientos de este período, que se sitúan a lo largo de todo el curso lIuvial principal, tienen continuidad hasta el Cobre Antiguo. En cualquier caso si en general se puede señalar siempre esa cercanía a las tierras altas que hemos referido y que se acentúa en el Bajo Guadalbullón, cerca de los olistosrromas, pero que también está presente en el Guadalbullón Medio donde las tierras alomadas, hoy subdesérticas, de la Campiña Oriental, son ricas en salinas, tan importantes para los rebaños. En las zonas altas además es evidente la importancia de l as sie rra s en cuanto a la hipótesis de control de nichos ecológicos var i ados que se maneja aquí, yen ellas se han localizado posibles campamentos estacional es en l os alrededores de Jabalcuz, cuyos rigores climáticos aún hoy son evidentes, que se pueden relacionar con los asentamientos de las zonas más bajas (Río Frío). Se puede sugerir entonces a partir de la dispersión del poblam i ento en el Alto Guadalquivir en estas fases un interés c re cien te por el control de los territorios de explotación que en casi rodos los casos incluirían zonas altas y bajas, destinadas a la obtención de una amp lia gama de recursos. 2. Hacia la contrastación del modelo. Variables y análisis multivariante. La Depresión Linares - Bailén Introducción Los análisis sobre patrones de asentamiento prehistóricos desarrollados en el marco de las investigaciones del Grupo de Estudios de la PrehistOria Reciente de Andalucía (Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada) se han cemrado en la articulación a través de diversos análisis multivariantes (CONTRERAS, 1984) de diferentes variables que ponen en conexión el yacimiento con el entorno concreto en que se ubica (lo que se ha denominado Unidad GeomorfológicadeA<entamiento, UGA,-NOCETE, 1988, 1989a- ) y con el área en que se sitúa ésta (Area Geomorfológica, definida hasta hoy por lünires métricos convencionales de 1. 3 Ó 5 kms. en torno al asentamiento). Como exigía el Análisis de Componentes Principales las variables recogidas han sido todas cuantitativas e integradas en diversos Índices utilizadas en los trabajos anteriormente referidos (NOCETE, 1988, 1989a; MORENO, 1993, ete.), y que se pueden agrupar en tres conjuntos: 1) Conjunto de índices referidos a la articulación del asentamiento con el área que lo circunda y en la que sus habitantes teóricamente desarrollaron la mayor parte de sus actividades: a) YCAIP (In dice de pendiente del área geomorfológica). Busca relacionar el yacimiento con un determinado tipo de condicionante natural en cuanto a recursos subsistenciales, obstáculos para el control y capacidades estratégicas. b) YCAIl (Indice de dominio visual 1). Relaciona la situación del yacimiento con la máxima altura del área buscando desentrañar hasta qué punto la elección estuvo motivada por objetivos estratégicos, lo que viene complementado por el siguiente Índice. c) YCAI2 (Indice de dominio visual 2). Pone en relación la situación del yacimiento en cuestión con la mínima altura del Area Geomorfológica, lo que puede tener especial interés en la determinación de yacimientos dependientes. 2) Indices referidos a la Unidad Geomorfológica de Asentamiento, el elemento concreto del paisaje, más o menos individualizado, donde se sitúa éste. d) YCUIC (Indice de compacidad de la Unidad Geomorfológica). De particular trascedencia para mostrar las capacidades defensivas del asentamiento y su aislamiento relativo del entorno. e) YCUIT (Indice de pendiente teórica de la Unidad Geomorfológica). Se trata de la primera aproximación a las características internas del lugar concreto en que se ubica el asentamiento y que condicionan tanto el hábitat, que en algunos casos conducen al aterrazamiento, como la accesibilidad general. f) YCUIR (In dice de pendiente real de la Unidad Geomorfológica). Ayuda a discernir la posibilidad de la existencia de áreas concretas de alta pendiente en la UGA, sea ésta llana o no. g) YCUIS (Indice de compacidad de la sección de la UGA). Busca la individualización de los rasgos propios de la zona del asentamiento en la VCA, intentando mostrar si existió un reforzamienro de sus potencialidades. h) YCUIA (Indice de amesetamiento). Distingue p. ej. los grandes poblados fortificados en unidades amesetadas de los espolones o aquellos aislados por barranqueras. 3.f) Por último, y en relación tanto con la problemática anterior como con los condicionantes del Area geomorfológica, interesa estudiar el Indice de pendiente teórica del asentamiento en sí (YCYIT), que es otro modo de discernir la elección de una dificultad de acceso aún en zonas relativamente llanas. Las experiencias previas incluso en el marco del mismo proyecto Andlisis histórico de las comunidades de la Edad del Bronce de la Depresión Linares-Badén y estribaciones meridionales de Sierra Morena nos hicieron desistir de los índices de Compacidad de la Sección (YCUIS) y de Amesetamiento (YCUIA) en el estudio concreto de los yacimientos neolíticos y calcolíticos de los que se ocupa este trabajo, dado que pocos de ellos contaban con tales Índices >0.01. En cualquier caso) como veremos) la articulación de los índices «A}) e <(1)> (YCAIP e YCYIT) ha mostrado un fenómeno similar al que quedaría teflejado) aunque a una escala mucho mayor por tales Índices. La muestra de yacimientos del Alto Guadalquivir elegida para este análisis exige también una justificación. En primer lugar ya nos hemos referido a la disponibilidad de los datos de primera mano de la Depresión Linares-Bailén en cuan to a tales variables) en segundo lugar existía la posibilidad de contrastación con los trabajos previos de Nocete (1988 y 1989a) en el área aledaña del Valle del Guadalquivir por lo que también la hemos incluido en el análisis. Por último, hemos presnúmew 1 RUBRlCATUM O 307 cindido de momento de los datos de La Loma de Úbeda, aún provisionales, aunque esperamos poderlos coo- [[astar pronto con los que aquí ofrecemos. 3. Los grupos del Análisis de Componentes Principales y sus divisiones (fig. 2) Grupo I. Se define por yacimientos con pendienre relativamente alta y alto control visual situados en áreas geomorfológicas de fuerte pendiente. Hemos procedido a diferenciar dentro de él diferentes tipos. Ella se caracteriza por yacimientos con un índice de compacidad mayor de 3 mienrras el tipo lb se diferencia del anrerior en que el Índice de compacidad se sitúa entre 2 y 3. Grupo II. Incluye yacimientos de alta pendiente, gran compacidad y un cootrol visual bastante elevado en áreas geomorfo lógicas de pendiente relativamente alta. Se han distinguido dos tipos en función de que el Índice de pendiente del área geomorfológica sea menor o mayor de 0.20 (Tipos TIa y !lb respectivamente), peto la homogeneidad es escasa en el primero de ellos por lo que ha sido subdividido y el subtipo IIa2 se halla muy cerca del tipo IIb por su índice de compacidad y las pendientes de la UGA. Grupo III. Consta de yacimientos de pendiente media en áreas ll anas. Se han distinguido tres tipos básicamente en función del índice de compacidad al to (I1Ia) o bajo (I1Ib y IIIc). Estos últimos se han diferenciado en base a la pendiente del yacimiento y, el último de ellos se ha subdividido en función de la articulación entre el contro l visual y la pendiente de manera que el subtipo IlIc2 incluye yacimientos de pendiente moderada y un control visual amplio. Grupo IV. En él hemos incluido yacimientos relativamente llanos en áreas pendientes. Se ha hecho fundamentalmente una división según el índice de compacidad pero también se ha tenido en cuenta el control visual destacando en este sentido la alta compacidad del tipo 1Vd y su bajo contro l visual (yacimi ento V5). Grupo V Incluye yacimientos llanos en áreas llanas y junto con el grupo siguiente consta de la mayoría de los asentamientos englobab les en el Cobre Antiguo. Se han distinguido tres tipos en base fundamentalmente a la relación del asentamiento con los puntos más altoS y bajos del Area Geomorfológica (YCAIl e YCA I2 ), pero teniendo en cuenta también la compacidad. Así 308 <> RUBRlCATUM númem 1 en los tipos Va, Vb y Vc (fig. 2), todos ellos de baja compacidad, el dominio visual va reduciéndose en el orden citado (alcanzando el mínimo en el sub tipo Vc2, que incluye el yacimi ento V IO ). Los tipos Vd y Ve tienen compacidad media y dominio visual relativamente alto, sobre todo el Ve que incluye el yacimie nto E2, mientras el Vd incluye el L21 (Cás tula ). Grupo VI. El Análisis de Co m pone nt es Principales ha incluido en es ta zona del gráfico yacimientos llanos situados en áreas algo pendientes (>0. 10 ). No se han cons i derado s udi visiones dada su homogeneidad. Todos ellos tienen un domi nio visual relativamente elevado y baja co mpa cidad. Grupo VII. Se trata de un único yacimiento (BE-49, El Tambor) de muy alta pendiente en área ll ana, con alta compacidad y control visual, y que en nuestros anteriores trabajos habíamos destacado en rel ación a la actividad metalúrgica que en él se documenta (PÉREZ etal., 1990). Grupo VIII. Se trata de yacimientos llanos en áreas de pendiente media-baja y con un alto control visual. El índice de compacidad separa el tipo VIlla (bajo) del VllIb (alto). Grupo IX. Incluye yacimientos muy pendientes en áreas de pendiente med ia-baja, co n co ntr ol visual bastante elevado y alta compacidad, sobre todo en el tipo IXa. Grupo X. Se trata del peor definido por el Análisis de Componentes Principales. Consta de un lInico yacimiento (A46) de pendiente mode rada en área mu y llana y con contro l visual medio. 4. Sobre los patrones de asentamiento Se puede considerar que la mayoría de los yaci mien tos situados en zonas de alta pendiente (Grupos I y I1) corresponden bien a momentos neolíticos OB4 e 16) o bien a otros del Cobre Pleno o Final cuyo carácter estacional puede señalarse como hipótesis, sin ol vi dar la posibilidad, dada su perduración, de que su situación respondiera a un contro l estricto del territorio se rrano , precedente de la gran dispersión que tendría lugar durante la Edad del Bronce (PÉREZ et al., 1988). Además en la rona de confluencia de los ríos Guarrizas, Guadiel y Guadalimar los yacimientos presentes eligen ya desde el Neolítico Final, y durante tOda la secuencia calco lírica, áreas relativamente escarpadas mostrando además a veces índices de compacidad altOs (tipos IVc y IVd); aunque en eSte último caso y frente a los tipos IVa, IVb y IVc el tamano del yacimientO, con las dificultades que comporta su definición en base a una prospección superficial, es muy reducido y el dominio visual muy bajo. Incluso en las áreas más llanas de las vegas del Glladalimar, Guadiel y Guadalquivir la elección del empla zamiento eStá condicionada por la búsqueda de lugar es elevados (Grupos III, VI Y VII), destacando la mayor compacidad de lo s poblados que pervivirán (L21 y tal vez L16, tipos Vd y Ve respectivamente), y algunos que pueden estar relacionados con el conrrol de la Loma de JabalquintO QB5 y JB7, Tipo VIlJb), y que mu estran un tamaño muy reducido, del mismo modo que el tipo VIlla incluye un yacimie ntO del Cobte Final que debió facilitar el control de determinadas áreas del valle del Guadalquivir antes de la Edad del Bronce. A nivel crono ló g ico , al menos en el Guadalimar puede plantearse que hacia el Cobre Antiguo la concentración de población en yacimientos amplios (L9, L21) viene acompanada de la proliferación de pequenos yacimientos com amplio control visual y b aja co mpacidad, mientras que tantO en el Neolítico Fin al (V3) como en el Cobre Final (11) el control pare ce ejercerse desde centros de medianas dimensiones compactos y de gran control visual (tipo lIJa). De igual forma debemos destacar el mayor énfasis en la pendiente de 0[[0 yacimiento relacionado desde un momento calcolírico de su ocupación con la explot ación metalúrgica y que pervivirá hasta la Edad del Bronce (BE49, Grupo VII). Incluso en las zonas más llanas (Grupo V del Análisis de Componentes Principales) lo s yacimient os tienden a enfatizar su dominio visual, que só lo es mu y bajo en el tipo Vc donde tOdos lo s yacimientos son del Cobre Antiguo y de dimension es medias (de 1.00 a 1.50 Has.), aunque aquí en el llano los problemas de delimitación son más acusados. De eSte análisis se desprende por un lado la proliferación de yacimientos de control desde el Cobre Antiguo, a unque manteniendo una tendencia iniciada ya por los primeros poblados del área, en las zonas llanas o relativamente elevadas del área prospectada, la continuidad en el hábitat en los poblados que eligen l as Unidades Geomorfo lógic as deAsentarniento de mayor compacidad y el abandono de algunas áreas serranas del non e e ntr e el Neolítico Final yel Cobte Antiguo, en conexión con los fenómenos de nuclearización que durante el desarrollo del primero de lo s períodos tuvieron lugar y co n la diáspora que marca la proliferación de yacimientos posteriormente. Por otro lado la multiplicación de yacimientos del Co bre Antiguo en otras zonas elevadas como la Loma de Jabalquinto y el va lle del Guadalimar sugieren una explotación más intensiva de estas área y un mayor énfasis en el control del territorio y de los hombres, que se reflejará en el crecimiento de algunos núcleos como Cástula a lo largo del Calcolítico y los períodos posteriores (PÉREZ et al., 1990). 5. Conclusiones. Comunidad y territorio en el Alto Guadalquivir entre el Neolítico Final y el Cobre Antiguo Al rastrear la ubicación de los asentamientos en el Alto Guadalquivir podemos ver que siguen intereses dif erentes de estrategia política, y de explotación económica en sentido restringido, ocupando los diferentes escalones topográficos de cada territorio, si bien concentrándose los grandes asentamientos. que además son los más antiguos y permanentes, en las zo nas llanas, en l as cercanías de los ríos remontables; debiendo efectuarse la extracción del excedente sobre todos los aspectos de la producción soc ial. En todas las zonas de nuestro análisis los yacimientos se vinc ulan a rutas en diversas direcciones y especialmente en los accesos desde tierras bajas (terrazas) a altas (lomas y montañas). Este fenómeno es particularmente evidente en los bordes de la sierra al n Orte de la provincia dados lo s constreñimientos que impone el relieve a los desplazamientos de las personas y lo s animales. También aquí, y en La Loma de Úbeda, es donde mejor se aprecia corno son los cursos de agua, los valles en qu e se sitúan, las vías que se aprovechan para la com unicación y donde se sitúan lo s asentamientos, tanto en los puntOS de llegada y salida como, y esto es altamente significativo, en lo s co llados. El sistema del Neolítico Final y Co bre Antiguo del Alto Guadalquivir para el co ntrol del territorio es así sustannúmero 1 RUBRlCATUM <> 309 cialmente diferente p. ej. al del pasillo de Tabernas (CÁMARA, 1994; CÁMARA etal., 1993) donde éste y sus rutas se reafirman simbólicamente a través de la dispersión de las necrópolis megalíticas y donde el poblamiento permanente se circunscribe a la rona de valle principal en torno a Tabernas y al pie de la vertiente norte de Sierra Alhamilla. La concentración del poblamiento sólo tendrá lugar en nuestra zona de estudio en el Cobte Pleno (LIZCANO etal., 1988; PÉREZ etal., 1990) y llevaráaparejada nuevas formas de explotación en base al levan- (amiento de murallas y la posición en el sistema de jetarquización clánico (NOCETE, 1988, 1989a). Posteriormente hacia hnes del Ca1colítico en Las Campiñas el proceso se invierte y la especialización de los poblados y el control territorial garantizan la exacción sin necesidad de reforzar la explotación al interior del propio poblado (NOCETE, 1988, 1989a, 1989b), fenómeno que se reproducirá en las formaciones sociales del Bronce que, algo después. ocuparán la Depresión Linares-Bailén y La Loma de Ubeda, pero mameniendo una igualdad ilusoria en las zonas fronterizas y conflictivas. El panorama que nos ofrece tan(O la periodización como el análisis de los patrones de asentamiento revela en primer lugar la concentración poblacional que tiene lugar durante la fase 1 (Neolítico Final) en la que los poblados permanentes se suceden extendiéndose por zonas amplias que, en muchos casos, permanecerán ocupadas enla fase II (Cobre Antiguo), al mismo tiempo que tenemos constancia, por vez primera, de ocupaciones puntuales especializadas, tanto en las ronas abiertas, donde cabe pensar en la producción agraria, como en las zonas altas en las que algunos poblados, con escaso material, pueden corresponder a ocupaciones estacionales relacionadas con el desplazamiento de los rebaños. En cualquier caso son asentamientos dependientes que reflejan una nueva estrategia tanto de delimitación del espacio, como de control de la fuerza de trabajo, y cuyos beneficios se dirigen hacia determinados poblados centrales como mostr~rá su crecimiento y su continuidad durante gran parte de la Prehistoria Reciente e incluso de la Historia. En conclusión la organización del territorio, y de los hábitats que incluye, en estas fases preludia el desarrollo de las sociedades estatales del III milenio a.c. en Las Campiñas del Alto Guadalquivir , y aunque los inicios 310 <> RUBRICATUM número I del proceso sean mucho más ricos en variantes se confirma en 10 esencial la interpretación histórica que ya se había propue sto (N OCETE, 1988, 1989a). Bibliografía • ARTEAGA. o .. NOCETE, E. RAMOS, l .• ROOS, A.-M. (1993), Pmyecto: Reconstrucción del proce-'io histórico en la ciudad iberorromana de Obulco. El Pro ye cto Porcuna Uaén), Investigaciones arqueológicas en Andalucía 1985-1992. 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