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Newton y el ideal de un lenguaje universal

Pérez Sedeño, Eulalia

Abstract

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hbor Newton y el ideal de lenguaje universal * Eulalia Pérez Sedeño un La eclosión en el siglo XVII del movimiento en favor de la elaboración de un lenguaje universal tomó dos aspectos. Por un lado, existía la posibilidad de crear una escritura general completamente artificial semejante a la de las matemáticas o la música. Por otro, cabía plantearse la creación de un lenguaje filosófico, esto es, que se basara en la «auténtica naturaleza de las cosas». A esta empresa se dedicaron ilustres pensadores de la revolución científica, dejando su huella en disciplinas tan diferentes como la lingüística, la biología o la química. Isaac Newton también se vio tentado por la posibi lidad de crear un lenguaje universal que sirviera de comunicación entre todos los seres humanos. En este trabajo se comentan dos de sus escritos en los que esbozó las líneas generales de un lenguaje semejante. En el siglo XVII eclosionó un movimiento intelectual cuyo objetivo fundamental era la creación de un lenguaje univer sal. Aunque ese ideal venía de antiguo, en este siglo aparecen obras como The Universal Character By which ali the na tions in the world may understand one another's Concep tions, reading out of one Common Writing their own Mother Tonges de Cave Beck (1657), Character pro notitia linguarum universa/is de J. J. Becher (editada en Frankfurt en 1661), • Este texto es una versión modificada de la conferencia leída en el Simposio de Barcelona sobre Newton, en febrero de 1987. 9 10 Eulalia Pérez Sedeño Polygraphia Nova et Universa/is de Athanasius Kirchner (Roma 1663), A Common Writing, whereby two, although not understanding one the other's language yet by the help thereof may communicate their minds one to another y The Groundwork, or foundation laid (or so intended) for the framing of a new perf ect language and an universal or common writing de F. Lodwick publicadas en 1647 y 1652 respectivamente, Ars signorum, vulgo Character Universa/is et lingua Philosophica de G. Dalgarno o el famoso Essay towards a Real Character and a Philosophical La.nguage de John Wilkins, publicado en 1668. Los historiadores han aventurado diversas razones acerca de este suceso. Una de ellas es que el latín estaba cediendo paso a las lenguas vernaculares como forma de expresión en las comunidades intelectuales. A ello iba unida la explo sión informativa de los siglos XVI y XVII acarreada por el descubrimiento de América y la apertura de rutas comer ciales que sacaron a la luz montones de nuevas especies, hechos y fenómenos que debían ser nombrados y clasifica dos (lo cual, dicho sea de paso, puso de relieve la necesidad de elaborar una nomenclatura y taxonomía científicas, cuyo surgimiento también está vinculado, de cierta manera, al ideal de un lenguaje universal). Los comerciantes, y también los misioneros, se enfrentaban asimismo con un gran pro blema lingüístico. Los factores religiosos tampoco eran ajenos a este movi miento. Como señalan Clauss y Rossi, entre otros 1, las cues tiones planteadas por los reformadores protestantes habían minado la fe en el latín como clavis universalis. La idea de elaborar un lenguaje universal, que sustituyera al latín, tenía connotaciones nostálgicas y hasta podría tener como fin evitar el cisma religioso y la guerra: si, como decía Wilkins, los hombres pudieran entender las lenguas de los demás, se darían cuenta de que sus ideas no eran tan distintas. La especialización de la ciencia y el desarrollo de una cultura «letrada» también fueron factores que influyeron notablemente en este movimiento. La creación de un len guaje universal está vinculada a la ciencia empírica y, muy especialmente, a la Royal Society y a su filosofía de la ciencia. En efecto, esta sociedad científica encargó a algunos de sus miembros (Dryden, Evelyn, Sprat, Waller, entre otros) Newton y el ideal de un lenguaje ... que desarrollaran un lenguaje que mejorara el inglés y, en especial, su ortografía. También apoyó el proyecto de John Wilkins y nombró un comité que evaluara sus resultados -entre cuyos miembros se encontraban ilustres pensadores como Robert Boyle, Christopher Wren, John Wallis y Robert Hookeaunque dicho comité dejara correr el tiempo sin presentar sus conclusiones. Por lo general, muchos implica dos en la revolución científica, en su mayoria miembros, además, de la Royal Society, se emplearon en elaborar es quemas de lenguajes universales, en alguna de sus vertientes. Además de los ya mencionados, John Ray (o Wray), a quien debemos el primer sistema taxonómico no esencialista y una traducción al latín de la obra de Wilkins; por supuesto, Leibniz, y el propio Newton, objeto de este comentario 2• Los proyectos de elaboración de un lenguaje universal tomaron dos aspectos. Por un lado, existía la posibilidad de idear una escritura artificial, un simbolismo semejante al de las matemáticas o al de la música, universal, sí, pero que cada cual leyera en su propia lengua. Como escribió Robert Boyle a Samuel Hartlib, en marzo de 1647, «realmente, puesto que todas las naciones de Europa entienden nuestra escritura matemática, aunque cada pueblo exprese esa com prensión mediante su lengua particular, del mismo modo, no concibo que sea imposible hacer con las palabras lo que ya se hace con los números» 3• Así, el reciente descubri miento de que en el lejano oriente se usaba el chino para que personas de diferentes lenguas se comunicaran entre sí, se vio como algo a tener muy en cuenta a la hora de establecer un lenguaje universal, y a ello se referían cons tantemente la mayoria de los autores empeñados en esa tarea. Pero también existía la posibilidad de crear un lenguaje artificial, sí, pero basado en la naturaleza de las cosas, en «la verdadera filosofía». Se trataba de elaborar un sistema universal de escritura, unos caracteres ideográficos que se refirieran a conceptos, no a palabras, del mismo modo que el signo «2» se refiere a la cantidad no a «dos», «two» o «deux». Desde luego, para llevar a cabo ese proyecto era necesario disponer previamente de un conjunto de conceptos a representar. Es decir, había que determinar, de antemano, qué nociones o conceptos se querían representar; además, 11 12 Eulalia Pérez Sedeño esos conceptos debían ser precisos si habían de ser repre sentados por signos lingüísticos (fueren éstos lo que fueren). Uno de los promotores de este ideal, Francis Bacon, decía, por ejemplo, que muchas palabras del lenguaje común eran imprecisas y no representaban claramente los fenómenos reales y verdaderos. Por consiguiente, para poder idear un lenguaje preciso era necesario disponer de una descripción oexplicación adecuada a la naturaleza. Esto era, justamente, lo que diferenciaba un lenguaje filosófico de una escritura olenguaje universal: en el lenguaje filosófico se distinguía entre las palabras por un lado, y las cosas o conceptos por ellas representados, y entre ambas partes debía haber una relación isomórfica. 4 Dicho de otro modo, para poder re presentar la naturaleza mediante un sistema de símbolos hay que tener bien claro qué es esa naturaleza, hay que descubrir o averiguar cuáles son los elementos simples en que se basan los fenómenos o a partir de los cuáles se analizan. Ese análisis de los elementos simples constituía un prerrequisito para la elaboración del lenguaje filosófico 5• Francis Bacon formuló las líneas maestras del proyecto de elaboración de un lenguaje universal en The Advance ment of Learning (1605) y volverían a salir más tarde en De Augmentis Scientiarum (1623). El otro impulsor, aunque profundamente crítico con respecto a la elaboración de un lenguaje tal, fue Descartes. En una célebre carta a M. Mer senne, fechada el 20 de noviembre de 1629, criticaba un proyecto de lenguaje universal debido a Mr. Hardy y del que le había mandado noticia Mersenne. Aunque las críticas se refieren en su mayoría a ese intento concreto, en ese documento Descartes pone de relieve los principales proble mas a los que se habrían de enfrentar quienes se empeñaran en la elaboración de un lenguaje universal: la complejidad e irregularidad de la gramática, la «corrupción de l'usage» de las lenguas naturales, etc. Además, manifestaba: «existe un orden en la naturaleza según el cual se pueden colocar, como ha hecho el Creador, primero las sutancias espirituales, luego las corporales... Resta por encontrar igualmente un orden en las palabras, que se corresponda con el de las cosas: la primera con la primera, la segunda con la segunda». Esa correspondencia no es arbitraria, sino que expresa una relación natural entre lenguaje y realidad, por lo que «de- Newton y el ideal de un lenguaje ... pende de la filosofía verdadera, porque de otro modo es imposible enumerar todos los pensamientos de los hombres y ponerlos en orden, ni siquiera distinguirlos de forma que sean claros y simples». Y añadía con cierto escepticismo: «si alguien hubiera explicado cuáles son las ideas simples que se encuentran en la imaginación de los hombres, de las cuales se compone todo lo que piensan y fuera esto admitido por todo el mundo, me atreveria a tener confianza en una lengua universal muy fácil de aprender, pronunciar y escribir y, lo que es más importante, ayudar al juicio, representán dole tan claramente todas las cosas que le seria práctica mente imposible equivocarse» 6• En la citada carta a Mersenne, Desca1tes ponía clara mente de manifiesto las tres importantes funciones que, a su juicio, tenía que desempeñar un lenguaje filosófico, uni versal. En primer lugar, debía permitir la comunicación entre los hombres; después, tal lenguaje debía ser un sistema que sirviera para expresar de manera exacta todo el conoci miento real y posible; y, por último, habria de servir como instrumento de descubrimiento científico y de investigación filosófica. Pero, además de desempeñar estas funciones, el lenguaje universal habría de poseer ciertas cualidades, tales como brevedad en las sílabas (según Wilkins, dos o tres sílabas seria lo adecuado en el caso de nombres y verbos, una en el de las partículas), sencillez y facilidad para ser enseñado y aprendido, que las palabras fueran suficiente mente distinguibles entre sí, eufónicas y metódicas ( es decir, que se construyeran de manera que las que tuvieran un sentido concordable tuvieran algo en común, las de sentido opuesto algo que las distinguiera como tal), etc. Fueron muchos los intentos que se hicieron para elaborar ese lenguaje universal. Cave Beck dejaba constancia de ello en su obra publicada en 1657: «En este último siglo ha habido grandes disertaciones y expectación por parte de los hombres ilustrados acerca del descubrimiento de una escri tura universal, que si se ideara felizmente, de modo que se evitaran todos los términos equívocos, variaciones anómalas y sinónimos superfluos ... la humanidad adelantaría enorme mente en su comercio civil, y sería una manera singular de propagar todo tipo de enseñanza y la auténtica religión en el mundo: esa escritura se aprendería en pocas semanas, 13 14 Eulalia. Pérez Sedeño mientras que el latín requiere varios años de aprendizaje para saberlo con perfección». Muchos de esos autores (como el propio Beck, Kircher o Becher) utilizaban una notación numérica y ofrecían diccionarios que «presuponían una co rrespondencia biunívoca de significado entre los vocabularios de todas las lenguas comunes» 7• Pero aunque afirmaban que sus sistemas eran de escritura universal, en realidad eran sistemas que cifraban «un número limitado de lenguas sobre las bases de un patrón común» 8• En cambio, los sistemas de Lodwick, Dalgarno o Wilkins, entre otros, eran distintos, pues intentaban ajustarse a la idea de un lenguaje universal filosófico, de las caracteristicas mencionadas ante riormente. Newton no fue ajeno a estos problemas. Disponemos de dos escritos suyos en los que su preocupación fundamental por la lengua tiene el sentido de la creación de un lenguaje universal. Uno de ellos está constituido por un conjunto de entradas efectuadas en un cuaderno que en la actualidad se encuentra en la Pi.erpont Morgan Library de Nueva York. El otro es un manuscrito, hoy depositado en la University of Chicago Library, que consta de 35 páginas, algunas de las cuales se hallan en blanco, otras son absolutamente ilegibles. El cuaderno fue comprado por Newton en 1659 9, el último año que pasó en la Grammar School de Grantham, pero el total de sus anotaciones pertenece a un periodo mucho más amplio. No se sabe con seguridad cuáles eran las materias estudiadas por Newton en la Grammar School. No obstante, en el siglo XVII, era corriente que uno de los principales objetivos de la escuela fuera aprender a hablar, leer y escri bir bien el latín 10• Por lo que se refiere a sus estudios en Cambridge, tenernos testimonios 11 de que sus lecturas in cluían a Descartes y Boyle, y seguramente a Dalgarno, por citar algunos de los autores implicados en el movimiento en favor de un lenguaje universal 12• En los escritos de los que nos ocupamos podemos apreciar influjos de varios autores comprometidos con la elaboración de un lenguaje universal. En el cuaderno de Newton aparecen, en primer lugar, diversas anotaciones de la obra de John Bate, The Mysteries of Nature and Art, libro en el que, al parecer, Newton se inspiró a la hora de idear algunos de los artefactos que le gustaba construir durante su estancia en esa ciudad. Además Newton y el ideal de un lenguaje ... aparece una lista en inglés de unas dos mil cuatrocientas palabras dispuestas bajo ciertos encabezamientos ordenados alfabéticamente 13, que son los siguientes: Artes comercio y ciencias. Capítulo 1. Pájaros. Cap. 2. Bestias. Cap. 3. Ropas. Cap. 4. De la Iglesia. Cap. 5. De las enfermedades. Cap. 6. De los elementos. Cap. 7. De los peces. Cap. 8. De las hierbas, árboles y flores. Cap. 9. De la casa y sus elementos. Cap. 1 O. De la agricultura. Cap. 11. Instrumentos y cosas que pertenecen a las artes. Cap. 12. Del parentesco y títulos. Cap. 13. Del hombre, sus afecciones y esencias. Cap. 14. De la carne y la bebida. Cap. 15. De los minerales. Cap. 16. Estos encabezamientos se asemejan enormemente a las categorías utilizadas por Urquhart en su Logopandecteison ( 1653 ): «artes, ciencias, comercio, facultades conceptuales y cualquier cosa concebible por el hombre» 14• Pero desde el punto de vista de la creación de un lenguaje universal resultan más interesantes seis páginas dedicadas a la elabo ración de un nuevo sistema de escritura. Dichas notas se encuentran incardinadas en la tradición inglesa de las refor mas ortográficas y están relacionadas con una de las posibles formas, ya mencionadas, de entender el ideal de un lenguaje universal, a saber, como una escritura artificial, un único simbolismo que· permitiera leer cada una de las distintas lenguas. En las páginas dedicadas a fonética en el cuaderno de Grantham-Woolsthorpe, Newton bosqueja un sistema de representación fonémica, atribuyendo un signo a cada fone ma 15• Distingue entre vocales y consonantes: las primeras, a su vez, pueden ser largas y breves. En la segunda de estas páginas, Newton anota la forma de escritura para cada tipo de vocal y algunos ejemplos. Entre las largas, «.» «ii.», tal y como aparece en «sea», «meere» o «ease»; la correspondiente «i» breve sería « . .i:», tal y como se pronuncia en «is», «this» o 15 16 Eulalia Pérez Sedeño «hit», etc. Las vocales quedan organizadas, en estas páginas, según la apertura de la boca y se representan mediante vocales simples, las breves, y mediante vocales dobles, las largas, lo cual parece ser una aportación original del propio Newton 16• También en esta página aparecen los distintos tipos de consonantes que divide Newton, según el punto de articula ción, en labiales, dentales, palatales y guturales, y que parece seguir la tradición fonética. Ofrece ejemplos en algunos casos, pero no siempre, y por lo general van encaminados a poner de manifiesto diferencias tales como la existente entre «dh», tal y como se pronuncia en «the» y «th», como se dice en «think». Además, presenta una lista de sonidos combina dos y un sistema de escritura abreviada mediante una suerte de transcripciones fonéticas. Finalmente, en la sexta y última página Newton anotó una carta a un amigo escrita en inglés y transcrita a su sistema de escritura. Algunos de los ejem plos presentados por Newton son inconsistentes entre sí. Por ejemplo, en la clasificación de vocales aparece el término «too» como ejemplo de la vocal larga «.uu» «.», aunque más adelante, en la citada carta, dicha palabra aparece transcrita a su escritura como «tu». Otros, parecen mostrar la absoluta originalidad de algunos de sus símbolos fonéticos. Algunos en fin, particularidades de pronunciación de su región de origen. El segundo escrito de que disponemos, más amplio que el anterior, está vinculado a la otra vertiente que tomó el proyecto de elaboración de un lenguaje universal qua lenguaje filosófico. Su pretensión queda patente en la página tres del manuscrito: «Los dialectos de cada lengua son tan diversos y arbitrarios que no se puede deducir de ellos un lenguaje general tan adecuadamente como de la naturaleza de las propias cosas, la cual es la misma para todas las naciones y de las cuales se compone en primer lugar toda lengua» 17• En realidad, en este manuscrito aparecen dos escritos bajo el mismo título: «On Universal Language». El primero abarca de la página tres a la séptima (un total de cinco páginas); el segundo va de la página novena a la trigésimoquinta, pero hay varias entremedias que aparecen en blanco. Aunque existen pocas diferencias sustanciales entre ambas versiones, hay que señalar que la primera es Newton y el ideal de un lenguaje ... más breve y menos elaborada: hay secciones (por ejemplo, la 1, «De las letras» y la 4, «Otras conjugaciones») que no aparecen en la primera versión y otras (la 2, 5, y 6) que son filosóficamente más refinadas 18• Ya hemos mencionado que la pretensión de Newton en ese escrito es elaborar un lenguaje a partir de «la naturaleza de las cosas mismas», no partiendo de otras lenguas, como habían procedido diversos autores. Y las cosas están forma das de cuerpo y espíritu «estando cada una de ellas en este oese estado o condición» 19• Por consiguiente, añade Newton, «usar el lenguaje es que un hombre pueda decir a otro en qué estado está una sustancia, o ha estado, o estará, pueda estar, debe estar, se desea que esté, se le ordena que esté» 20• A continuación Newton presenta las reglas que permitirán hacer lo anterior. En primer lugar, habrá que formar los «nombres de las cosas» en su lenguaje. Para ello considera que hay que organizar «en cada lenguaje una tabla alfabética de todas las sustancias ( como cosa gloriosa, cosa bella .... mi cosa)» 21• También habrá que hacer lo mismo en el lenguaje universal, pero de tal modo que <<los nombres del mismo tipo de cosas comiencen por la misma letra: por ejemplo, los de instrumentos por "S", las bestias por "T", las pasiones del alma por "B", etc.» 22• Después, estos nombres se forma rán de acuerdo con ciertas reglas que podemos resumir de la siguiente manera: -los nombres de sustancias acabarán en '-o' y los de naturalezas o formas abstractas en '-aso'. -cuando el nombre de una cosa se refiera a la acción que la produce, su final cambiará de '-o' a '-ito' -si el nombre de una cosa significa su acción más eminente y adecuada, la terminación '-o' cambiará en '-azo', etc. 23• Por ejemplo, en la página 1 O del manuscrito indica que prefijando a una cierta palabra determinados diptongos o vocales se le dotará de cierto significado <<gradual»: el prefijo «uw» indicará que «excede mucho», «i», que «excede poco». El sufijo «v» significará «los agentes o causas eficientes re motos», mientras que el sufijo «f», «la causa o instrumento mediato» 24• Ciertas vocales o diptongos «anexionadas a cual quier nombre» indican que las cantidades de las cosas refe17