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Segunda campaña de prospecciones arqueológicas sistemáticas en la Depresión Linares-Bailen. Zonas Meridional y Oriental 1990

Pérez Bareas, Cristóbal,Lizcano Prestel, Rafael,Moya García, Sebastián,Casado Millán, Pablo Jesús,Gómez del Toro, Encarnación,Cámara Serrano, Juan Antonio,Martínez Ocaña, José Luis

Abstract

Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

Full text

FI U' CAMPAÑA DE PROSPECCIONES ARQUEOLOGICAS SISTEMATICAS . EN LA DEPRESION LINARES/BAILEN. ZONAS MERIDIONAL Y ORIENTAL, 1990 CRlSTOBAL PEREZ BAREAS RAFAEL UZCANO PRESTEL SEBASTlAN MOYA GARCIA PABLO CASADO MILLAN ENCARNACION GOMEZ I?E TORO JUAN A. CAMARA SERRANO JOSE 1. MARTlNEZ OCAÑA El informe que remitimos recoge los resultados de 13s dos actuaciones arqueológicas realizadas en 1.990, incluidas ambas dentro del proyecto Análisis Histórico de las Comunidades de la Edad del Bronce de las Estribaciones Meridionales de Sie"Q MonmCl y de Presión LinuT(!s-Bailt?1l : 1.- Prospecciones arqui.!ológicns sistt:málic~s en la depresión linares-8;Jilí:n. Zona Merklion~tl. dirigidas por Rafael LizcanoPrestel. 2 .- Prospecciones arqueológicas sistemátic.1s en la depresión Linares-Bailt':n. Zona Oriental, dirigid.ts por Cristóbal Pérez Bureas. La presental'ión de arnb~ts ac[Uadon~s en un solo informe obedece ~t la necesidad de valorar el proceso histórico de una amplia unidad geogr-.1fica , cuya división en zonas Oriental y Meridional respondían a criterios puramente metodológicos. Pensamos que la presenl4tción de los rL'"Sultudos en dos informes ofrecería un análisis sesgado de la evolución del poblamiento en esta zona. A mediados del 11 milenio se produce en Sierra Morena una rápida e importante ocupadón de la cuenca del Rumblar, que a nivel macroespacial evidencia una rígida y compleja ordenación del territorio (Lizcano, Nocetc, Contreras y Sánchez, 1987. Nocete, 1988), cuyo origen hay que situarlo en la explotación de los filones cupríferos de la zona. El análisis del proceso histórico a partir del cual las formaciones sociales que ocupan esta área van a desarrollar un proceso de jerarquización en su seno y una división del trabajo, ejercida desde la propia dinámica política y económica de estas comunidades de la Edad del Bronce, forman el eje central de nuestra investigación. Las prospecciones arqueológicas que, con carácter sistemático, venimos llevando a cabo desde 1986, representan un primer nivel de conocimiento y una primera valoración histórica de estas comunidades mecalúrgicas del Alto Guadalquivir. Sería dificil presentar, aunque sea de forma descriptiva, los resultados y conclusiones de la campaña de 1990, sin conocer de manera global los trabajos de prospección realizados por nuestro proyecto hasta la actualidad y el espacio donde se han desarrollado (Fig. 1). Campañas 1986 Y 1987. Durante estos dos años iniciamos las prospecciones superficiales sistemáticas en la cuenca baja y media-alta del Rumblar, do nde se concentran los trabajos de excavación desde 1986 en el asentamiento de la Edad del Bronce de Peñalosa. Estas campanas permitieron co nocer , como señalamoS con anterioridad, un a importante ocupación bajo una compleja ordenación del espado, articulada en base a ·grandes poblados, y cuyo origen fue debido a la explot·ación de filones cupríferos·. campañas de 1988. Duran¡e este año llevamos a cabo dos nuevas prospecciones cuyoS. objetivos se centraban en obtener nuevas áreas para realizar contrastacíones con respecto a la cuenca del Rumblar: 86 A) Cuenca del jándula. Que presentaba unas características ecológicas y un potencial económico similar al Rumblar, al tratarse de un medio eminentemenre serrano, con posibilidades para el desarrollo de actividades pastoriles y cinegéticas, y como foco minero (Pérez et alii, 1990). B) Areas occidental y central de la Depresión linares-Bailén. Con un paisaje de dehesa y un predominio litológico del granito y la cuarcita, que marca un aprovechamiento económico básicamente minero, ya que en ambas zonas se concentran el mayor número de filones de cobre y plomo (Lizcano et alii, 1988). En 1985 realizamos una prospección superficial en colaboración con el proyecto que dirige la Ora. Mercedes Roca, centrada en la Vega del Guadalquivir, entre los términos municipales de Andújar, VilIanueva de la Reina y Espeluy. Ello nos permitía acercamos al proceso histórico de las comunidades agrarias que se desarrollan durante el III y II milenio a.c., y que alcanzan su concretización en la denominada Cultura de la Campiña (Arteaga, O., 1985. Nocete, 1988), pudiendo contrastar entre sociedades agrarias y mineras (Roca, Nocete, Lizcano, Zafra y Pérez, 1987). Campañas de 1990. La segunda campaña de prospecciones llevadas a cabo en la Depresión Linares-Bailén, nos permitió completar los resultados de 1988, al centramos en las zonas meridional y oriental; ambas presentan unas caracteósticas ecológicas similares y totalmente opuestas a las zonas centro y occidental. A) La zona meridional de la Depresión presenta una geomorCología de suaves lomas, que oscilan enrre los 250 m. de altitud, en la Vega del río Guadiel, a los 450 m. de altitud media de la loma de Jabalquinlo. Presenta un alto potencial edafol6gico que permite desarrollar los cultivos de cereal. B) La zona oriental, con una altitud similar, queda definida en base a las amplias y fértiles vegas y terrazas de los ríos Guarrizas, Guadalén y Guadalimar. Este último, el Río Rojo, en su curso bajo delimita en dirección Noreste-Suroeste ambas zonas. OBJETIVOS Y METODOLOGIA El objetivo fundamental consistía en cumplimentar los resultados obtenidos durante la campaña de 1988 y que podemos concretar en los siguientes: A) Definición de los patrones de asentamiento y captación de recursos de las comunidades que ocuparon ambas zonas. B) Como han incidido en las estrategias de ocupación los afloramientos minerales, durante aquellos periodos en los que existe una mayor demanda de metal. C) DefInir que tipo de relaciones se desarrollan entre las diferentes formaciones sociales a través de los circuitos que imprime y desarroUa la me ta lurgia del cobre. La metodología seguida en la campaña de 1990 ha partido de un sondeo previo basado en la documentación fotográfica aérea de la s zonas oriental y meridional, realizada por nuestro proyec- to en 1989 mediante ultraligeros. La prospección de campo se hizo en base a un peinado sistemático de las zonas selecdonadas con una frecuencia de SO metros, según modelos empleados en anteriores prospecciones. El registro documental queda basado en el modelo de fichas elaborado por el Proyecto Millares, del Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada. CATALOGO DE ASENTAMIENTOS Al inicio de la campaña de 1988 se collocían en la Depresión ünares-Bailén un total de seis asentamientos publicados: Las Mancebas (Gu. 5), Cástulo (L.2)), Giribaile (V.)), Cerro del Salto 01.2), U Atalayuela (V.6) y Castro de la Magdalena (U) . Tras l. campaña de 1990 se han constatado un total de 96 nuev os asentamientos, pertenecientes a diversos horizontes desde el Neolótico Final hasta época Medieval (Fig. 3). Término Municipal de Bailen B. 13. Epoca romana. B. 14 . Epoca romana. B.15. Epoca romana. B. 16. Cobre Antiguo. B.l7 . Neolítico Final. B.18. Cerro de la Plata. Bronce Pleno. 8.19. Epoca romana. B.20. Edad del Bronce. Epoca romana. 8.21. Epoca romana. B.22. Epoca romana. Fl G. l . Prospecciones Si:llemáticas. 8 .2 3. Epoca romana. B. 24 . Epoca romana. Termino Municipal de Guanvmal/ Gu.l. Bronce Pleno. Epoca romana. GU.2. Epoca romana. Gu.3. Epoca romana. GuA. Epoc;a. romana. Gu.5. Cerro de las Mancebas. Epoca romana. Gu.8. Cobre Antiguo. Trmnino Municipal de lbros 1.1 . Cerro del Pino . Cobre Final. 1.2 . Cobre Antiguo. Ibérico Tardío. 1.3 . Epoca romana. 1.5 . Epoca romana. 1.6 . Neolítico Final. Epoca romana. Epoca Medieval. 1.7. Edad del Cobre. Epoca romana. 1.8. Epoca romana. 1.9. Epoca romana. 1.10 . Epoca romana. 1.11. Epoca romana. 1.12 . Cobre Antiguo. Epoca romana. 1.13. Neolílico Final. 1.14. Cobre Final. 1.15 . Epoca romana. 1.16 . Neolítico Final. :UENCA DEL RUM aLAR :,987 OE?RESICN UN AAES/3AILEN l S88 y 1990 ~~~ªI CUENCA DEL GUADALOJJIVIR E ! 1.985 ~ CUENCA Dn ,ANDULA ~t 988 87 HG. J. Mapa Hir:;l . lIn~ril:o 1..1 ... la t:u ... m:a ud Kit) (iu;!t.laliLnar; Ar~·.t~ Término Muni.cipal de Jabalquinto ]b.l. Cobre Antiguo. Epoea romana. ]b.2. Cobre Antiguo. Epoca romana. ]b . 3. Epoca romana. ]hA. Neolítico Final. ]b.5. Neolítico Fi nal. ]b.6. Epoea romana. ]b.7. Cobre Antiguo. ]b.IO. Cobre Antiguo. Epoca romana. ]b.ll. Cobre Antiguo. ]b.l2 . Cobre Antiguo. ]b.l3. Cobre Antiguo, jb.l4. Epoca romana. Término Municipal de Linares 1.1. Cenu Pelao. Bronce Pleno. L.2. Epoca Medieval. L.3. Tobaruela. Epoca romana. L.4. Castro de la Magdalena. Cobre Final. Bronce Pleno. 1.5. El Piélago. Bronce Pleno. 1.6. Al to de los Yesares 1. Cobre Antiguo: 1.7. Epoea romana. 1.8. Majada Rasa. Epoca romana. L.9. Edad del Cobre. Epoca romana, Epoca Medieval. L.I0. Epoca romana. L.ll. Epoca romana. 88 L.12. Epoca romana. L.13. Epoca romana. 1.14. Cobre Antiguo. Epoca romana. , L.15. Alto de los Yesares n. Cobre Antiguo. L.16. Cobre Antiguo. L.17. Edad del Cobre. Epoca Medieval. 1.18. Edad del Cobre. Epoca romana. 1.19. Edad del Cobre. Epoca romana. 1.20. Epoca romana. D - 400 mts. 400 -600 mis. 600 -800 mts . • + 800 mts. 1.21. Cástula. Desde Neolítico Final a Epoca Moderna. 1.22. Cortijo de Naque,-. Epoca romana. 1.23. Cobre Antiguo. Epoca romana. 1.24. Cobre Antiguo. 1.25. Epoca romana. L. 26. Cobre Antiguo. L.27. Edad del Bronce. Epoca romana . 1.28. Epoca Ibérica. L.29. Cenu Balenzuela. Edad del Bronce. Epoca romana. L.30. Epoca romana. Término Municipal de Rus Rl. Cobre Antiguo. R.2. Epoca romana. R.3 . Epoca romana. R. 4. Cobre Antiguo. R.S. Cobre Antiguo. R.6. Ibérico Tardío. T.l. Cobre Antiguo. Epoca romana . T.Z. Epoca romana. Ep()('~ M~dit'\':ll. Término MUlIicipal de Vilchf!$ V. l. Giribaile. Bronce Pleno y Final. Epoca Inericll. Epoca romana. V.Z. Cerro del Sallo. Bronce Pleno y Final. V.3. Neolítico Final. V.4 . Epoca romana. V.5. Cobre Antiguo. v.6. LaAtalayuela. Edad del Cohre. Edad del Bronce. V. 7. Cobre Antiguo. V. a. Cobre Antiguo. Epoc;.¡ romana. V.9. Epoca romana. V.IO. Cobre Antiguo. Epoc:l rom;.¡n ;.\. V.l) . Epoca romana. V.1Z. Epoca romana. V.l3, Ibérico Tardío. V.H. Ibérico Tardío. V. 1S . Ibérico Tardío. V.16. Cerro de las Casas l. Bron<:e Pleno. V.17. Cerro dI! las Casas II Bronce Ph:no . V. IS . Bronce Pleno. RESULTADOS Y CONCLUSIONES A partir del primer cuano del 1lI milenio la~ lonas meriuion:J1 y oriental de la Depresión Linan.·s-B:.lilén serán ocupadas por unas comunidades que inician 1.:'1 desarrollo de un proyecto agrario. El pro(:eso que a lo largo del 111 Y 11 milenio desemhoGI en la concreLización del modelo agrícola. como prim:ipal base económica entorno a gr.mdes núcleos de ocupadón, que <.'ontrolan los suelos más féniles para el desarrollo de una agricultura cera(¡st3, va a constituir la presentación de los re ... ultados obtenidos durante 1990. Aunque de fomla descriptiva ofn'::t'c - mas una primera reconstrucción de la historia de la s fonnaciones SOCiales que ocuparon la Depresión linares-Bailén a partir dellII milenio, hay que anadir que a mediados del 11 milenio l::a asimilación de las nuevas tendencias que llegan dcsde el Sudeste, por parte de estas comunidade s, quedan matizadas dependiendo de la realidad económica y política de estas comunidades. Fasel A inicios del 1II milenio las zonas meridional y oriental de la .depresión comienzan a ser ocupadas por una serie de comunidades campesinas, cuya dinámica espacial queda definida por la elección de los suelos potencialmente más fértiles, aptos para llevar a cabo una agricultura de base hortícola y cerealista en vías de consolidación. Este modelo agrario ha sido definido para otras áreas, como las vegas del Guadalquivir y Guadalbu1l6n, como Modelo Swidden (Nocete, 1988), caracterizado por una a}[a movilidad de las comunidades, que desarrollan asentamientos de pequeña extensión, no superiores a 1 ha., y sin continuidad secuencial. Podemos observar, aunque la muestra de asentamientos se reduce a sólo siete, una doble estrategia ocupacional, atendiendo a las unidades geomorfológicas que son elegidas: JI. Asentamientos en amplias terrazas. próximas a los ríos, con escasa vi~ibilidad y sin valor estratégico, en cuanto a defensibilidad. .. . 2a Asentamientos en l~mas amesecadas, situadas a mayor altura (450 ms.), donde prima la visibilidad, pero sigue siendonulo su valor defensivo. Este segundo grupo, localizado s obre la loma de ]abalquinto, = \':1 ~ I m~r C lr el inido dl ' lo que c:n b fa sl' 11 hl. ·mos denominado 1" iHlellsijicació'l dfd modelo, al Q<. ·upar . o.¡uclos de menor pott'ndal ;:lgr.lnO, dehido a ne<.'t;:sidad(,.'s dl.'rivadas del propio modt..'lo agrkob, que ohliga a un:\ constante relación l'ntrl.: moviliuadipr<xlut'tiv ic. J3d. Rcspec'1o al registro material asociadu a l.'stos asentamientos, hl'mo:-; de señalar (.'omo c!emt.'nto ('omün y car.ll'tcríst;<.'o 1a:-; grande:-; fuentes carenadas, :-;i bien la línea de t'arcnal'ión S I! hace má:-; elevada que en 10:-; tipos más arcaicos. UI. indllstri~ ¡¡Iit'a se redun~ a pequeñas láminas y algunas azuelas en . piedra pulimentada: Fa:;t! 11 . la imensiji .. : aci ú 1I dd Modelo . ~ran·( J La intensifk';.¡dón del m(xlelo Swiddcn dur . l.Ote el segundo y el tercer cuarto del III mil enio provot'a un aumcnlo del número de asentamientos de nueva planta, alcanzando un total de treinta y cinco. Los dos gnlpos que senalamos en la fase 1, atendiendo a la unidad g(,.'omorfológic:a elegida para el asentamiento, continú- :m estando presentes, con un mayor número dI:! poblados situados sobre 450 m., y marcan una expansión desde la Vega del GuadaliOlar, <.'lm una progre:-;iva pérdida del potencialedafol6gico de las lOn:lS más alejadas de las vegas. Las l'OIusas del aumento dd número dt: ~scntamicntos vienen explicadas pur la reproducción del modelo agrkola en si, ma:-o que por un aumento pohl~donal, al implicar una aha capacidad de movilidad dI.:' los pohlados par.! obtener un nivd de producti\'id:'l<.l óptimo. A trav!!s del registro matcrial ret'ogido en esto:-; ;l.scntamicmos, se constata un aumento de los útiles de gran tamaño en piedra pulimentada (hachas y azuelas), así como hojas uentÍ<."l.Ibdas en sílex, In que paret 'c dccamar a estas <.'()munidad(.:s por un modelo agr.uio de tipo cerea1i:-;ta extensivo. El proceso de sedentarización comienza a hacerse patente en ¡lst:nt~micntos que eligen unidades geomorfológicas dotad:ls de mayor valor defensivo. En el c~so dd poblado de esta fase situado en el :írca de Cástulo, el emplalamicnto elegido es el extremo de un espolón; la zona de más fácil acceso queda prott.:'gida por ttn~l fortifit. ' at. 'ión, de la t'tlal sólo son apredablcs sus re.sto.s. Fase 111 . la Concretizaci6n del Modelo Agrario Durante el proceso transicional entre el 1Il y el 11 milenio a. c., se produce una reducción del número de poblados y una concemración de estas comunidades agrarias, que van a ocupar los nuevos centros que aparecen. Esta concentración parece responder , dentro del proceso histórico, a una concretización del modelo agrícola cerealista, al nuclearizarse los nuevos asentamientos sobre los suelos de optimun agrícola, en torno al área que ocupa Cástula; lo que permite a estos grupos mantener un control efectivo sobre la amplia Vega del Guadalimar. los asentamientos aumentan su tamaño y el carácter estratégico del sitio, como queda patente en la elección de nuevas unidades geomorfológicas mucho más compactas, como son los cerros y espolones, dotados de mayor defensibilidad en sí mismos, o a través de la generalización de sistemas de fortificación (Castro de la Magdalena L.4 , Cerro de la Atalayuela v.6, Cástula 1.21, 1.14 , etc); contribuyendo de esta forma a una definitiva sedentarización de los poblados. La existencia de asentamientos como Cerro del Pino (1.1), que recoge en su base económica el proceso de transformación del mineral de cobre, como atestigua la recogida de muestras de crisoles, mineral en bruto, escorias y martillos de forja, alejados de las zonas de extracción de mineral, evidencian la puesta en marcha de circuitos de distribución o intercamio, a través de los cuales las élites de estas comunidades agrarias acceden al mineral. la demanda de mineral o de productos elaborados, parecen responder a un fenómeno generalizado a partir de este perío do en todo el Alto Guadalquivir. Poblados como las Aragonesas y 89 ¡''/ú". J . Mapa <k Dislri"ución Gtmotr"dl dt: Ast:nlamlt:mus. Las Tiesas, situados en la Vega del Guadalquivir y próximos a las estribaciones meridionales de Sierra Morena, c3talizan durante el primer cuano del II milenio las funciones de distribución e intercambio del mineral de cobre entre los asentamientos de Sierra Morena y los centros agrarios de las Campiñas Occidentales, receptores del mineral en bruto (Nocere, 1989), Algo similar está sucediendo en este periodo en la Campiña Oriental en asentamientos como Puente de la Reina (Pérez, 1989), donde quedan documentadas las actividades relacionadas con la metalurgia del cobre. Por lo que respecta a los focos mineros de Sierra Morena, la existencia de centros relacionados con la extracción y fundición del cobre, queda documentada en poblados situados sobre los filones cupríferos de la zona (casos de Siete Piedras o el Tambor en la cuenca del Rumblar y el AJO en la cuenca del ]ándula) , demostrando un grado de especialización hacia la metalurgia. Al menos desde la segunda mitad del 111 milenio. Fase N Hacia mediado s del 11 milenio, tanlO en la cuenca del Río Rumblar en Sierra Morena como en la Depresión linares-Bailén, asistimos a la fonnación de un nuevo modelo de poblamiento con una gran complejidad en la ordenación del territorio c on respecto a las fases de ocupación anteriores. En la Depresión Linares-~ailén, la diferenciación de distintos modelos de poblamiento parece estar en fun ci ón de una doble estrategia eco~ómica; , : A) Un primer modelo se define por los asentamientos localizados en la s tierras de mayores poSibilidades agrícola s. Su ubicaT • --- • -o _1~t o D - 400 mts. 400 - 600 mi •. 600 - 800 mi •. + 800 mts. ción sobre unidades geomorfológicas amesetadas evidencia la perduración de determinadas tradiciones ocupacionales del IU milenio, ampliamente contrastadas en el Alto Guadalquivir, y la existencia de criterios distintivos en la elección del emplazamiento de los poblados con respecto al modelo ocupacional del mundo argárico (Nocete et alii, 1986). En estos asentamientos se puede constatar la continuidad del proceso ocupacional desde la Edad del Cobre (Cá stulo, Castro de la Magdalena, etc.), traducido en la reducción del número de asentamientos y en la concentración del poblamiento como cosecuencia de un proceso de intensificación agraria iniciado hacia mediados del 111 milenio (Fase II) . Sin embargo, se observa un cambio importante en la elección del lugar de asentamiento, que presenta unas mayores posibiliM dades defensivas. Si bien se continúan ocupando las zonas geomorfológicas amesetadas, ahora parecen primar criterios de defendiqilidad, tanto en sentido estricto, mediante su ubicación sobre mesetas de mayor altura relativa, pendientes más pronunciadas y por lo tanto mayor grado de compacidad, junto con la presencia de fortificaciones (Cerro del Salto [V.2], V.1B), como en la dispOSición de asentamientos de menor tamaño que parecen cubrir determinadas necesidades estratégicas. Una dinámica similar en la ordenación del territorio, mediante asentamientos c on funciones diferenciadas, ha sido documentada en div ersos ámbitos geográficos, en la cuenca del Río )ándula (Pérez Barcas el alii, 1990), en la vega del Guadalquivir (Roca et aHí , 1985), en los Montes de Toledo (Prospecciones Arqueológicas de la Universidad de Granada, 1984) y en las Campiilas (Nocete, 1989). B) Un segundo modelo de poblamiento viene definido por la expansión territorial de los asentamientos en dirección a los El 3FT -- r - afloramientos cupríft:ros, dondl' op<.'r~n bs c,:olllunidadt.:s metalúrgicas, Los pohlados aparen:'n alejados de las tierras m~is aptas para el cultivo y en un paisaje actual de dehesa (Las Casas, Cerro Pelao, etc.), En la elección del lugar de asentamiento no pareú ' primar la intervención agrari;l, sino una estrategia vincubua hada los núcleos rnctalúrgit'os de La Carolina y la zona norte ch.' la depresión, Este cambio en el modelo de pohlamiento, definido por la aparición de asentamientos de nlle\'¡¡ planta y por I;¡ o<:upación de nuevas áreas, estaría en función de las nue\'~ls h.'ndencias provocadas por el desarro:llo de la m~t:llurgi;1. En ambos modelos sc aprecia una complej:J. ordenación territorial, mediante asentamientos dt., pequeño tamaño' que parecen cubrir diversas funciones de índole estratégico con respecto a poblados de mayor entidad , reflejando una divisi6n terriwrial del trabajo: - Un contro l visual, como el ('aso del asent~lmit:nto dl.' bs A.t~h;lyuelas con r especto al Cerro del S:dto (NoCl.'te et :dii, 19$6). - fl control de vados , como es el caso del asenlUmiento V.17 ~gn respecto al Cerro de las Casas. Gomo ejemplo se puede COOlt'ntar el GIS() de Cerro Pebo qUt: artícúla ambas funciones; a lr.wés dd asentamiento Gu,l conttoI;i u'n vado y parte de la cuenca norte del Río Guadil'l y at$:l~ 'c::l B.18, controla visualmentt: otra. amplia zona UL' I~I t1)enq¡ sur. Desde este mismo asentamiento st: visualil.:1 un filón Pe mineral dispuesto longituuinahnt:ntc siguiendo (, :1 cauce <Icll'ío. '. AIgunbs de los asentamientos de mayor tamaño, cuya e:<tt:o- ~ se deflOe por las evidcnci::ls cstnu.'wralcs a ni"d superfida\' !lfL'sL'nt:1O una estratt:gia Im::Kional que parece orientada hacia el control dirt'clo de un vado y de las zonas de cultivo, Cerro dl'i S:.lho sólo presenta el control efe<:t i .... o de una zona de vega del Río Guadali m::lf , que se constituye en el único territorio teórico dC' produCCi61l a,t¿n'co/a, dada la escasa potencialidad edafológit'a del entorno (Nncete el alii, 198')), FR'ntc :1 la estnlCll1r.l c:oOL'entrada de asentamientos que presenta el núcleo mim'ro dd Río Rumhlar, con una <:omplej<l ordenación del territorio y una base económica orient3da fundamentalmente hacia la exp1.otación y la distrihución del mineral de cohre (;lnte b demanda de ese prouucto por parte de otras comunidades alt:jadas de los filones), en la depresión parece generarse una nudearil.:Kión del poblamienlO en un Modelo Modular. como parecen apuntar los asentamientos en !'iUS disposidones longimdina!t:s, jalonando bs vías de paso natur.des y uhicados en las zon~ls franqueahles de los ríos, roincidientes con lo!'> (·!'>trechamicntos dc los ('auces. Los poblados del Cerro de I;\s C;.¡sas y di.'1 Piél~lg() sohn.' el Río Guarrizas y de Cerro Pt:lao sohre el Guadicl, son daros exponentes de este modelo que tamhién se constata en otras áreas de las estribaciones meridionales de Sierra Morena, como en la cuenca del no Jándula (Pércz Bareas et alii, 1(90) . la oClIpaciún durante la Edad del Bronce de las zonas mineras dl' la cuen(.':\ del rin Rumhlar en Sierra Morena y de la Depresión Lin:lrt:s-Bailén, mediante asentamientos de nueva pl:mta. no put:de ser explicada, como ha ol'Urrido tradicionalmente, como la prolongación de la dinámica argárica del Sudeste a tr-J.\'t'S de nUl'vas fundaciones, El grado de asimilación dt: las nuevas ¡d(',IS del Sudt:s{l', por parte de las comunidades dL' estas zonas, l.'starí!.l en función de sus propios desarro ll os políticos y sociales (Noccte l't alii, 19A';l, ('n los que la tradición -J:. NEOUTICO (INAL " NEOllllCO FINAL COBRE ANTIC UO t;. PLEN O Y FINAL D - .. 00 mts. 400 - 6 00 rnfs. 600 - 800 mis. la + 800 mis. 91 tendría un mayor PL ' SO espedfil:o que las OlH:,vas tcndent'ias. El conodmiento dd proceso de tr¡¡nsform:tdon dd mint'ra! se constata a partir de mediad os dd 111 milenio ~n al gunas zonas de las c.ts trih adonl 's de Sierr:\ Murt:n;I, nmlO ~\"idcnd an los registr os materiales de cri su les en Siete Piedras y mokks de h~ tl' ha en el Tambo r; lo que Ill:mifiesta que hacia mediados dI:! II milenio ya I.!xi stia una importantt..' tradición metalúrgica. La dinámil':'¡ de inrensificación de las t:omunidad es ~ lgr:lria s, que ha Ilt'vado a la concentr.ldón de pobl a miento en b s vega!'> de 105 ríos, po dr ía explicar la inl'xist cnda de as entami entos de la Edad dd Bronce en otr as áreas g com orfológil.:as, como la Loma de Jaba lquinto, [unnada por s uclus mucho menos f"(,rtill:'s que los te rren os de vega, uc spo hl ami L'nlO que también podria ser explk'ado por la ausent.:ia y sus dislllnda miento con re spec - to a los filones de cohre. Fase y' A finales de la Ed:ld del Bro nn', en las zo nas tr:. tdicionalmente mineras, se produ ce un abandono g~ner:llizado de los asentamientos. La alta es p ed~li7.adón de c.';tos asemamiemus orie nt ados hacia la exp lo ta ción dd mineral, qu e controlan el intcrl:ambio de produ ctos metali cos d:\horJdos , ya SI.' Ir.H e de objetos o de li ngotes, se pue<.le ("unstatar tam bién en su propi:¡ nisis generada posiblemente pur la consolidadún de nu~vos ci rcuitus de inler<.'ambio y nuevas rutas comroladas desde Tarte!'os, que oferta nuevos mel:.llcs <l los lideraz gos sociales de las t:omunidad es agrarias del Alto Guadalquivir, áv ido s de nuevos productos que acre cientan la jerarquiz:lción s(K.'ia l <.k' estas comunida d es (Nacele. 19H9l. = ' . : : . ' En i:ls zo nas tradicion:llnlL'nle ork-ntadas h ada la exp hHa d ón agrienl :\ se produce I:i eont i nuid~¡d de 1 :\ úl·up:Ki ón \ :o n una oimímka de nlKk':¡rizadón dd poblamient o en IOrno a grandes I. :enlros, \·onsoli dada en 1.: 1 prinwr ":lLa no ue..-I I miiL'nio a.C. y I . .'o ntrastada t.'n disti ntos :imbilos gc..' ogrúfil' I.)S, C:istult> (lllazt.¡ lI t'z et aHi, 19~1) y (jirihail c..' en d V:t!le del Gu:\dalimar, C err u Alcalá tCa rr .lSl'O el alii. 19 84) en I~l Campiña OriL'ntal, Los YilIan:s ue Andújar (SolOmayor c..'t alii, 1984) en el YOllll' dd Gu adal qu ivir y Aleares tArteag3, 1985) en la Campiña O(x idcnla!. J~nto a los gr.mucs l 'c ntros se constatan pe q ueños asentamientos, como Cerro del S~lto , q ue viene :1 manifestar las diferencias cn tn: unidades gcognífkas próximas en el gr.l.(jo de asimilación de las nuevas idC"".ts y t:'n el ritlllO del prtK t.' so de anm1llladón de excedente e conó mi co y pobladonal por parte tic determinados grupos, ("uyos IiderJzgus :lCl'eden :l pro ductos dt! prestigio que rcproou l' cn la dcsiguOlldad, que sera lino de los fal:IUfeS determi, nantes de b s slx:ieu:ldl's :.lristocr.ltiC:ls dd mundo ihCril'o. F,ISf! \ 'J. l:J>uca Ihf!ricu Tardía y Ht'PuhliclUUl (Filia l es ,fi~ / (J J11-1 1ti mu Itm:iu ::t"IHlo 1 a. c.)\ El inido de esta t'tapa parn 'e vi:nir m~IrI. :~l du p or una modificadó n sustancial dc los patrones de :\scntamicnto l'on respt!t:to a la etapa anterior, produciéndose una reestnlcturadón de la o rgan ización del territorio, aparL'dendo asentamientos de med ia no tamaño (entre 1,5 y 3 has.J, que se.. ' uhican en c erros o mesetas prindpalmentt.' tI-6, E-l, B-ll, B-22 )' L-28J, au nque cncontr:llnos :l lgunos pequ,-'ñ()s «1 h;l.) l'n terrazas, jUnto .\ los grande s uppida, que perduran t:n c St :l fasL' (Cas[Ulo (L -21]) y otrOS qu e dcsaparccen, e..·OIllO Giribaile (Yl) . , : @ toSUrr_InOSf"""ur .. ~ <,. - . 111 Uttf1 _InIl"ll 111 .. uu .. ~~)_ . nU1AltClncn '" et_ COK fI:Itf .... , .. AnlltlAZ.Lllllllf"I .. ) ) .... • t . ' -- ~~--~ ,~~~~' ~. " :'~;P¡ " , ,Ú~ tl ""111'_"'0"1 ) '" rOlfTll"U80) . • , ~ r,~.9~' , ",~:'<: j =='~"E2~=~==~·'~'=S~d.·~'· ,".!.;~~: - ; , " ~ --""",,,{ ' ~f . 1 . _~~ . ~:¡~~t.;'= ' ='=~?,~, ~"~ -=' i~~=~~r . , ~ CUOd'I.'l'::::~ª::=::=' ª~:~ _ _::::::;;-- " .===?-~~:='",,",. :==""~===~= '- '\- ",-- D { , - 400 mts . 400 - 600 mts, ,'. C"'~I~i . , {~r-_~ ~='=#' _. ~ ~ ~~ ~j~ ~: ~,2S== =3 , ..... § . •• S=;'ju_ . ' . -;::;-:..Jt:.(~ a Cl ; ~;; __ . (. ... ,., _ _ __ o . _ ;.., ;. <- ---;~ .... .:=c=":. . ¡- ~ ~~--~~ ~I. Guod.n,.,., 600 - 800 mts . - _ i~:-·:::::::'==.=' + 800 mts, = - = Esta n .. 't,.'stnKlur .. lI.:ión n:sponde :.t un:¡:-- org:,.II1izadonl's l.'l'i l :.t t a h. :~ dc costos territ orios. enfO<. ' a( . bs. si tcnemos en l'llt. "nt a l'ls fUt'O l es lPlini o Nat. Hisl XXX Ill . 96, 9"7; t- : ... rranón m, ,2-H-ll ; Polihio X. .:\7,7; Tito Livio XX1 ; Oiodoro XXV. ctc, ), hada una l'xplotarión mel:llúfRit'a co n abundantt..'s rendim ientos y que t.'nf.iomhrc..<'c a un wmhién imp ortante aprov c.:chmn k·nlo :lgríco la (Uzcano 1..'1 :.llii , 1 9M7) , Un pro ceso fUL · nc. :m entc influido por lo s eh :men tos c.lrt3gincnses y rom: tno s t:n su apli cación de un;1 polítit:a de cxplotat.:ión d ,,: recursos. muy tlt:mand:.tdos dadas las fases críti- (:as que sufren dü . .- ho s imp ... · rin s (2 it GUL'rra púnil':.t, ct<.:.) . y que qued ara muy lejos de la po¡íticl dL' colonización. propiamente dic ha, que se aplkarJ. ('n "' \ s i~\ o 1 d.C. F ~ -;IO queda bien n.'flt..'ja · uo en los c. :unlextos mah.'rialcs, oondL' l ~ l S (.:c r.1m ica~ foráneas () de impol'tac.:ión. camp~lnit.. ' nses por ej emplo. so n esC ~lsaS en rcla· ci6n al rl'Sln del complejo dd O1merial indígena. A unque su signi fil':H.lo licne má.s valor clIalilati\'o qUl' (,ll:lntit:Hivo, como afluenc ia de ohjclOs de prestigio, qu e son un~1 dI..' la s múltiples h:lses o sopo nes de la icrarquiz3.ci ón social y que hará de ellos un produl ·to dem and ado, qu e pronto vcr.1 surgir pa.rJlclamente la adaptadón a la s pos ihilid:ldl"s y ~uSIOS indígenas ('on \:.¡ :lpa· rid 6n de:: las imitaciooc-s de c-stas ccrJ.mkas en l'e dmi ca gris iberka (L ,12). Aunque cs daro el marcado car:lctt:r indígena dc.:' las ex plotadones t:lnto agrarias l'omo miner:.ls. so hre ellas se pruyccta Rom :.! en su reladón con eswdos como Cástulo: una rcl adó n ur ient:.lda a la fuerte explol~ l ción dL ' los (l'l ' Ur sos y eSlruclUr:.lda sobre l os sopon es i ndí~cn a!'i. donde h1 minerí:.l jugar:.í un papel m:'!! , importante (seclor norle dt.., C:.íslUlol. según las fUt:'ntcs (Bl:.íz qu<:'z , 19'"'0; Dom erguc y Tam:.l in, 1 97 1), frC!n!e a la a~r ind ~ tura, en 1:1 que: moml.:nt:lnea mcnte par el'e menos intercs :! da Roma )' qu e por l :'ln to iría m;Is h ada el abast L'cim i ento de mer· .. ':.Idos locaiL's o rq~i o n al c s, Si hien no podemos hacer esdusi\'is~ (a s bs fllL'otes <.':lracteriz;ldas por su p:lrcialid:.ld y donde 1; 1 importa n( ' ia mincr:.I, que de slumhmb:1 a l os ;lutoreS romanos, oscurec~ cualquier otra producdón , Pues en territorios simi!;.lres y pr óximos <.'n cierto modo, como las Cam piñas , se produce t'Sl:.I d emanda de pre XIUt 'l OS agrop<:'cua ri os por Roma. Hay que nmsidemr qUt' el p roct.. 's o dc...' la romOlni7.3Ción, aparte de las fisonomí :l s m:.ucrhiles qu<:' se adopt:ltxm, :Ifcna a las diversas formaciones ec onómico ·socialc,"i y :1 los dislintos Ir.l· sunto s ideológicos de estas pob hlCion es (Artcaga y Blech, 1986). Fase ~7/ , Al/o Imperi o: Al/MUS lo y LJi nuslit l ju l io-(.'lwulio (U lti mo t ercio siglo I Q.C .· 2' lercio s iRI o I d. c.) CFig. 6) En la s áreas ohjeto de estudio, el proceso anlerior se alarga ha sta época Flavia, donde observamos un verdadero cambio. Este pr oceso se apoyará en una situación de estabilidad a partir de la p ac ifica ción general que supone la Pax Augusta. Esto qued a reflejado, por ejemplo , en la revitalización de las explota· dones mineras de Si erra Morena qu e observamos en la s fuentes y qu e tiene también repercus iones , aunque de menor ent idad, en las explotacio nes ag rí co l as (Lizcano et alii, 1987). Por otra parte la estructuración del territorio queda definida con un a co ntinuidad de asentamiento s como el E-2 , B-21, 8-22 , L-19 Y ot r os que surg en ahora, pred om ina ndo tamañ os me nore s a los anteriores, entorno a 1 ha. (B-19,-)b-19, L-9, L-30 , [-3 y]b2) Y manteniéndose también algunos · oppida (Cástulo {L ·21]), en tod os e ll os aparecen materiales ibéricos tardíos y cerámicas de pared es finas, ~s í como 1'$.1 en el yacimiento L-9. T ambién se pueden vincular, a pe sa r de l as reticencias opo rtunas tomadas a la hora de h ace r hipótesis b asad as en la inf or maci ón p.arcial qu e aporta la prosp~cci ón super ficial, algunos recintos fortificados situados en puntos esenciales de control so bre las vías y el rerri· torio de la Vega. del Guada limar (V-4 y V-U). En l os as entamient os t<lmbién aparecen l as cerámicas ' de importación 'posteriores, entorno a los años 40-60, com o la TSS, qu e da do la falta de comp lejos más amplios y el estado muy f~gm e nt a rio del mat erial, propio generalmente de las pro s pec· r l'Íonl 's s oh n .: ' ; ír t':ls intl'nSan1l'nL'tl' l' llh i\'adas, es impo si hle prt"d· S:.lr más, ~ro cs una (.k 1 :'ls muestras m{ ls c\'itlentc...·s dl ' la i ndu · sión de e:stt' terrilorio c... ·n lo~ circuit os l'om l.'r t'i~ll l· S interprovinciales. Junto a clb s apaR'cen !:ls primcr.ls prnd lln:ionl's dl' TSH dt.., tallere:-; l'Omll Andl1j:'\f y tambií'n TSH de los talk-rl's riojanos (dl.:ntro de es tas ultimas apareceun fondo de la fonn:.l lV 17 firmada p<.lr SEMPRON IV S en d }' adm icnto V·H>, todas d~ buena ( ' ~\ lid ad , ro mo Sl' d( KU ml'nl:m en Y:lcimientos ('omu d Jb·lO , 11.2, G u·2 y .1h-2 , d~ los cuales los tr es prinleros so n dL' nuev:.! pl an ta, ~icndo de r~queñ() .Iamaño a mediano (entrl.' 1 y 2. has.) y S~ lIbil'an prindpa lmente en terrazas. E."iIOS son lm ante-l'edente del pro f' I' SO c()lcmiz "dur de tierra qUL' se pro dlll'ir:'l en ép oca Fla\'ia. Fas!! VI/J . Alto ImJ)( ' ri o; J)jUllS/jO !-1'l/'ÜI b{ls f(/ la cn:~i.1' ,/t>I Hajo In/pen ' !} (/ '/Iimo lerdo lid Si ¡¿ lo J (I/irlaJes del S iRi o J/ d,C.) La l'onl'esión de la Cillc.b.danía a los hispano s por Vespasiano (Plinio Nat. Hi st. 1II , 30) en el ;Iño 70 d .e. y la l'rcaci ón de municipios en esta época Flavi :.l, su puso par~1 las du d adcs y ciur.bd:l nos l'nconlr:1fSl.' l'OO un territorio 4ue h:.lsta cntonl 'es había sido A~er Publicus. Esto \':.1 a prodllt'ir un:.l inten si fiGKi ón de: la explot:.lt'ión del lc...·rritnrío , con la nc ación de infiniu ¡¡d de asen· tamienlos rurales que ex pl otan lo s rCl'ursos de b D epresión Lin ~lf(.!s · Bailén , produdéndose un~1 a mp lia estnlCluraci ón del terrilOrio qUL' ha sido analizad:! en o tr..l s :.íre:.ts ccrC:.lnas, como la SlIhhí .' tka Cordohesa t Vaquerizo, 1991) Y la C:' lmpiña Oriental de .I~t~·n {Chod:'ln y Castro, 19M; Guerrero. 19HHl, donde se ha ddinido hl vilbl.: l'o mo un edifido en el c~lmpo co nstruido sc...·gú n un modelo mquiteclónÍl'o romano , integrado (!n un con - tc.:XIO h is lÓri ('o a jt..· no al mundo indígena y de 2 h a..'i . t'omo m;íxi· mo . L os asentamienlOs, principalment~ de pequeño tamaño «1 ha.>, que se adaptan a 1:.1 definición ;lOlerior son el E-2, E· 4, E·5, E7. E-8, )h-6, )b - ~. )h -9, .lb-lO, )h -17. ]h-1M, )h - 19, )h - 20, )1>-22 , .Ih·13. B-19. B-2 0. B-21. B-22 , 8-14. L -9, L-1O, L-l1. L-1 2, L-13 , l1 4, L-18 . l-19, L-10, 1. -23. l -2 ., L -1 5, L27, L-29, l-30, 1 -2, 1-3, H l. 1-12,1-15, T -l, T-2, L-3 , l -8, .I1 r2, GlI - Z. V6. V-H , V-9. R-l , R-3, B12, 8· 14, B ~ l':; , Y predominantemente en terrJZ~ () veg-J.; mante · ni éndosc los ;l sc ntarnientos grand es () ciudades como Cástula y llega ndo los ascnlamicntas rurales a casos extr emos de tamañ o peq ueño (mcnorc. C¡ a 0,5 has,), como el J\)"16, B23 e 1·15. La wan pro fusi6n de asentamientos so bre el espado da idea de la fuerte complcjidad del terrilorio y su intensiva ex plotación, que durar.í po co ti empo, pue:-; a mediados del siglo 11 ya se ha producido una importante des aparición de ésto s y una concen· tración de poblaci ón ~n algunos que aumentan su ta maño . Dentro de la an.i culación de este territorio aparecen t am bién lo s recintos fortifi ca dos (V-4 , V·9, Vll ), jalonan do el Valle del Gu ada lim ar y áreas de amplio dominio hacia el valle, que por su alineación par ece n ir flanq uea ndo una vía, au n que también pueden respond er a una distribución racion al para cubrir el co ntrol de lodo el territorio del valle (Lizcano el a lii , 1987). La funcionalidad de es tos recintos no se puede e nf oca r en esta época hacia co nflictos bélicos ge n era lizados, pu es és(Os no se producen en Hispania después de la Pax Romana y hasta é poca Bajo Imperial; así sólo se puede exp li car, de cara al co ntrol de las vías, ante un posible bandolerismo, que pre se nta dificultades de d oc umentación, o también podría mos atribuir su presencia al fuerte co mpon e nt e de esclavos que requiere un apa rato de coe rc ión y control (Lizcano et alii, 1987), Estos recint os parecen de cae r de s de fines del siglo 1, s alvo al gunos que perduran co mo asentamientos rurales, una reorien· ración que les hará perder con el tiempo su funcionalidad coerc iti va. En es te per íodo a parece un nuevo co ncept o de propiedad y rel aciones de propiedad , que se opo ne al modelo de p obla - miento conce ntr ado que veíamos en las fases anteriores, No pode m os identificar la s villae de esta época con asentami ent os rústicos, pues la apa ri ción con profusión de teTra sigiUata hispá93 .'---:=;'--~-- ri¡f" "'''' .. --L ~S~~:=~~\J ~, o t9 ¡;;:;:.:..; o - 400 mts. + - oiea y sudgálica y en ocasiones revestimientos de estuco poncn de manifiesto la existencia de una fase urbana (Choclán y Castro, 1988). Hay que manifestar la dificultad a la hora de interpretar caut~l mente la base económica de estas villae, pues hay en superficie pocas evidencias y cerámicas que podrían aducir más información, por ejemplo ánforas, que no aparecen sino en pequeñas cantidades. Es interesante el yadmiento L-9, por la aparición en él de escoria de cerámica y grandes manchas de ceniza, que son evidencia de una actividad de fabricación de cerámica, pero la amplitud de cronología del material que aparece en él (R,omano republicanolIbérico Tardío hasta época musulmana), nos impide precisar el momento de esa fabricación, así como también la ausencia de material cerámico quemado, que podía ser indicativo para poder fechar la actividad. Aparece en ~te yacimiento mucho material de construcción y, aunque no descartamos la hipótesis de que puede ser un horno de estos productos, también el hallazgo de estos materiales puede responder al mismo derrumbe de las edificaciones, dado el tamaño mediano del yacimiento. En la cultura material hay que señalar la gran. importancia que juega la TSH, dado que nos pennite precisar cronologías, y dentro de ella. laS producci. ones de Andújar, que ya en antiguas prospecciones se habían señalado para algunos ya.cimientos, como Canijo !,!"áquer (L-22) (Domergue, 1967). Aunque lene94 400 - 600 mts. 600 - 80 0 mI,. + 800 mts. mas que indicar que dentro de la TSH hay un conjunto que puede pl:rIeneccr a los alfares riojanos y otros de difícil enCU3· dmmicnto en la pmducción de ulf:.ues conocidos. Fase IX: Hajo Impen·o (Finales del siglo IVCumienzos siglo lIJ a principios siNlo V d.C.) (Fig. 6) La crisis comienza a hacersc manifiesta en el siglo II, cuando dcsaparecen muchos de los asentamientos de la fase anterior, en los que no aparecen las primeras producciones de TSC que llegan a la Península y se recogen las producciones de Andújar de muy mala calidad. Parece producirse un proceso de concentración en algunos asentamientos, con continuidad de materiales desde la época anterior, que aumentan ligeramente de tamaño. Son yadmientos alejados de los núcleos principales como Cástula. Du·rante el siglo m aparecen abundantes TSC "A" y ·C II y en el siglo IV TSC " D" , junto a una gran cantidad de producciones locales de buena calidad, que tiene una difidl ubicación crono~ lógica. Este tipo de materiales aparecen en villae como ]b-6, ]b16, Jb-22, B-19, B-20, B-22, L·13, 1-7, JI>-2 , R-3 Y B-12. La explotación del territorio se articularía entre los centros urbanos que sobreviven a la crisis y las villae que se distribuyen principalmente en áreas lejanas o marginales, aunque hay presenda de villae cercanas a los núcleos urbanos, pero de menor entidad.