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Un proyecto malogrado de gran Biblia Políglota en el pasado siglo

Gonzalo Maeso, David

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UN PROYECTO MALOGRADO DE GRAN BIBLIA POLIGLOTA EN ;EL PASADO SIGLO E N el inmenso campo de la Escriturística quizá los mayores esfuerzos realizados hayan sido los que representan las grandes Biblias Políglotas. Precedente glorioso de éstas fueron las Hexaplas -que en ciertos libros o pasajes llegaron a veces a Eneaplasdel genial Orígenes (s. III d. C., primer tercio), si bien importa recordar que el concepto de Biblia políglota suele restringirse a las ediciones bíblicas que comprenden al menos tres textos: el original y dos versiones en lenguas difer!entes, lo cual excluye automáticamente aquella magna obra de la consideración de Biblia políglota. Hay que llegar a principios del Siglo XVI para encontrar el primer intento, felizmente conseguido gracias a lID cúmulo de circunstancias propicias, en la Políglota Complutense. Conocidas son las cuatro grandes Poliglotas, a .las cuales hay que añadir numerosas otras parciales o bien de menor envergadura -una docena larga-, efectuadas durante los siglos XVI al XVIII, y las cinco de formato manual publicadas en el siglo XIX y primeros años del XIX, desde 1841 (la de Bagster) a la de Vigouroux (1909, octavo y último tomo). Conviene recordar asimismo otros proyectos de Biblias Poliglotas que no llegaron a convertirse en realidad, como el de Richard Simon .. psbozado en su Bistoire critique du Vieux Testament (Rotterdam, 1685) o la Biblia Tetraglotta de Lagarde. A pesar del colosal esfuerzo que representan esas creaciones bíblico-tipográficas de las grandes Poliglotas, séanos lícito expresar de pasada nuestro escepticismo respecto a la utilidad real 122 DAViD GONZALO MAESO [2J que han reportado, fuera del sector limitado de unos pocos biblistas o eruditos capaces de extraer de ellas positivo fruto, aún en los tiempo; en que aparecieron, cuánto más en nuestros días. No pretendemos analizar aqlú las causas, fácilmente comprensibles por lo demás; solamente mencionaremos una, fundamental a nuestro juicio, aunque de índole práctica, y es _'u desmesurado tamaño y grosor, que las hace difícilmente mm,ejables. En cuanto al trabajo de cotejo y compulsa entre los diferentes textos o versiones, palabra por palabra o versículo por versículo, ya se adivina las limitaciones y cautelas que impiican. Ya el men~;onado erudito y gran escriturista Richard Simon señalaba ese grave inconveniente que dejamos apuntado, refiriéndose a la mejor y más completa de esas Poliglotas, la de Walton o londinense, «aunque diste, sin embargo, de ser perfecta». Nuestro propósito en esta breve disquisión es recordar un proyecto de gran Biblia Poliglota, que murió en flor, de hace un siglo y cuarto. a pesar de las relevantes personalidades que lo patrocinaban: ello puede tal vez aportar al glma comprobación a las precedentes manifestaciones y hasta servir de orientación para el futuro respecto o la viabilidad y utilidad de tales empresas. En nuestras visitas a las bibliotecas de Roma, principalmente la Vaticana, durante el caluroso estío de 1959, gracias a la ayuda pre~tada por Protección Escolar del Ministerio de Educación Nacional, organismo al quc reiteramos nuestra gratitud, llegó a nuestras manos el volumen VIII (1839) de Annuali deUe Scienze ¡,eligiose compilati dall'abbate Antonio De-Luca (Roma). En las páginas 222-236 aparece un trabajo con el siguiente título: De novis Polyglottis Bibliis parandis lit/erae didacticae, carta abierta que se dirige al «Clarissimo viro Ambrosio Firmino Didot» por Iosephus Bruna/ius. A modo de lema se inserta el siguiente párrafo de San Agustín (De Doctrina Christiana, lib. II, c. XIV, n.O 21): «Plurimum iuvat interpretum numerositas collatis codicibus inspecta atque discussa; tantum absit falsitas, nam codicibus emendandis primitus debet invigilare so1ertia eorum qui Scripturas divinas nosse d<,:siderant, ut emendatis non emendati cedant, ex uno dumtaxat interprr:- tationis genere venientes.» Empieza el autor recordando al gran editor de los clásicos griegos y latillo~_. cnyas obras tanto han contribuído al conocimiento de [o) UN PROYECTO MALOGRADO DE GRAN BÍBLIA POLÍGLOTA EN EL PAS<\DO SIGLO éstos, la gran satisfacción que bintió al saber que planeaba una nu·"- va Poliglota, y manifestándole su deseo ferviente de que esos planes, Deo iuvante, se conviertan en venturosa realidad. De ese modo será digno imitador de su ilustre conciudadano Miguel LE JAY, reg/ü plane animo vir, que a sus expensas logró no solamente igualar la edición Polyglottorum Bibliorum splendidissimam llevada a cabo bajo los auspicios de Felipe II, rey de las Españas, sino supemria aúadiendo el Pentateuco Samaritano y las versiones siríaca y griega. Si logra reunir -se añadepara tal empresa, a los doctos filólogos de toda Europa, que no faltarán, capaces de secundarle en su proyecto, es de esperar pueda incluso sobrepujar quam maxime a la Poliglota waltoniana, publicada después de la parisiense. Transcribe una carta de Bern. De Rossi (Parma, 1775) en la cnal se afirma podrían añadirse a las incluí das en dicha magna Poliglota muchas antiguas versiones orientales, así con10 también enmendar los textos y sus traducciones latinas, rectificar no pocos conceptos formulados por los prolegómenos de la misma y consignar numerosas variantes de mss. no consultados o descubiertos con post(;rioridad. Y añadía el sabio investigador De Rossi -a los 120 años escasos de publicada la Poliglota londinenseque, en conciusión, podía pensarse en la publicación de una nueva Biblia Poliglota multo perfeetior, aeeuratior, y también voluminum forma cOlnlnoe/ior, que la waltoniana. Sin embarge, las únicas Poliglotas publicadas después, Len bastante posterioridad, fueron: la de S. Bagster (Londres, 1831, 2 vols., 2." ed. 1874), la de Stier y Theile (Bielefeld, 1847-55, 4 vols.; 5: ed. 19W'j, la de Ed. de L !vaüte (Londres, 18'10), todas tres protestantes, y a fines del siglo XIX y comienzos de éste (1898-1909) la católica de Vigouroux, en ocho tomos, con el texto hebreo, griego de los LXX, latín de la Vulgata y francés, introducciones y notas crÍlicas y exegéticas. Todas ellas son, repetimos, del tipo de las llamadas Políglotas menc,res, de innegable utilidad práctica, pero 110 de la envergadura y amplias proyecciones de las cuatro grandes citadas. Por lo tanto, al cabo de 300 años de la publicación de la waltoniana y 120 del proyecto susodicho, tema del presente estudio, las perspectivas enunciadas en la carta que comentamos, no solamente siguen en pie, sino que han sido largamente superadas. Ya el autor de la misma, refiriéndose a la cita aducida de Bern. De 124 nA vtD GONZALO MAE$Ó 14] Rossi, formulaba semejante observación respecto a su tiempo y a los trabajos de investiación' realizados en diversos campos (el ju· dáico y el eclesiástico se citan concretamente). En consecuencia, en el preámbnlo de la carta anima al destinatario para que «cord¿ magno et animo volenti, opporluno tempore collatis virorllm studiis», lleve a cabo la realización de su magno proyecto. Siguen a continuacÍón cinco Anin1adversiones generales, que, a su juicio, han de tenerse en cuenta en la realización de esa nueva Biblia Políglota, y se añaden algunas observaciones finales. 1. A ejemplo de lo que hizo Walton, deberá reunirse a los más doctos filósofos (católicos), especialistas, sua suis distribuens. II. Se podrá tomar prudentemente y sometiéndo previamente ad trutinam todo lo aprovechable de la Biblia de Walton y otras obras efectuadas por no católicos, así como también de las antiguas versiones ejecutadas por cristianos, judíos, samaritanos, etc., pero procediendo siempre con la máxima diligencia a la oportuna re· visión de códices y procurando que las versiones latinas sean todo lo más fieles posible. nI. Hácese referencia al cuadro (Prospectus) del Pentateuco que se acompaña, de los textos y versiones propuestas, en una lar_ ga lámina adjunta de no menos de 57 X 22 cm., con 44 casilla. -en dos series iguales de 22 cada unacorrespondientes a dichos textos y traducciones. Todas éstas son versiones antiguas, y tanto los textos (Hebreo, Samaritano), como las versiones van cada cual con su traducción latina al lado; las más modernas son la eslava y la anglo-sajona, que también la ilevan. Figuran, por lo tanto, 22 traducciones latinas, incluida la Vulgata. Naturalmente no se pretende que esa lámina sea el espécimen de lo que seria una página de la proyectada y non·nata Poliglota, ni siquiera del Pentateuco, que, habida cuenta de que cada casilla alcanza no más de 2"/2 cm., habría de ser al menos el doble, es decir, bastante más de un metro de ancha en su totalidad. En esta Animadversio III se hace notar que, como es obvio, todas esas casillas no habrán de figurar en todos los libros de la Biblia, ni siquiera siempre en todo el Pentateuco, sino conforme lo requiera cada libro; más, por otra parte, también se añade que en Ester, por ejemplo, alii Targumin imprimendi aderunt. En cuanto a la colocación material tipográfica de esos textos y versiones, nada se dice; pero es evidente que resulta del todo im- [51 UN PROYECTO MALOGRADO DE GRAN BÍBLJA POLiGLOTA EN EL PASADO SIGLO 125 posible proyectar un tomo con la inclusión sinóptica de todos ellos. IV. Los Prolegómenos a los textos originales y antiguas versiones, samaritanas, judáicas o cristianas, variantes de las misnlas, tales como las de las traducciones de Aquila, Símaco y Teodoción, la 5.' y la 6.a Hexapla, etc. y léxicos de las lenguaS" ;-,rientales comprendidas en la obra, se pondrán al final de la Poliglota. V. Hace referencia al ejemplar de la Poliglota de Walton co· n'egido por Richard Simon, que podría consultarse. En un Apartado 2.", con numeración de 1 a 44, se formulan diversas observaciones relativas al texto de cada una de las casillas antes mencionadas, como, por ejemplo, ediciones que han de preferirse para cada una, las anteriores que pueden aprovecharse, revisadas con todo esmero, y los textos nuevos que deberán incluirse. Termina diciendo que algo debería agregar también respecto a las susodichas disertaciones y léxicos, pero todo eso irá al final; lo importante es preparar y editar la Políglota misma. Asegura que no faltarán tanto operí sabios católicos "de Italia, Francia, Alemania e Inglaterra», que presten su valiosa colaboración (adiutrices manus), y proclama su ferviente deseo de que surjan maecenates amplissimi, con cuyo favare, nomine, auctaritate, subsidiO' se realice la obra. La datación es en Roma, diciembre de 1839. David Gonzalo Maesu