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Aida : opera en cuatro actos

Ghislanzoni, Antonio

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P>. 3 ir. et<f GrERA EN CUATRO ACTOS LETRA DE A. GHISLANZONI MÙSICA DEL MAESTRO VERDI. Representada por primera vez en el Teatro Nacional de la Opera en Diciembre de 1874. MADRID. ADMINISTRACION : GORGUERA , & 1875. NJ - ñ. rae. o- • AMN1 '«• • • UJ AMO! di AIDA RAD1 RAMI <~n DN SI Sact OT dos -O La oo Padovani. “ i. Wanda-Miller. : Boccolini. r :a. Fossa. -=. Tamherlik. _£ David. E Santes. E Capitanes, Sóida - i y Pueblo egipcio. — as en tiempo de _E aones. LQ-E Q ~ v ^ EDITOR. NJ E ACTO PRIMERO. S«la del palacio real, rodeado de una galería con arbustos y estatuas. En el fondo una gran puer ta desde la que se ven los palacios v templos de Menfís, y mas lejos las pirámides. Radames y Ramfls.—Ramfls ha oido decir, quo *s etiopes quieren cruzar el Kilo y conquistar & lebas. Ha mandado un mensaje para averiguar le verdad. Radames le pregunta con afan si lia con sultado á la sagrada sibila Isida. Ramfls la hv consultado ya en-efecto , y ha nombrado al capitai; que debe mandar la falange egipcia, cuyo nombfá va presuroso á decir al rey. Radames desea que el capitan nombrado por la sibila sea él. Ansia al canzar lauros y honores para depositarlos á los pies de su adorada Aida. Celeste Aida, forma divina Mistico serto di luce e fior. Del mio pensiero tu sei regina Tu di mia vita sei lo splendor, Il tuo bel cielo vorrei ridarte Le dolci trezze del patrio suol Un regai serto sul crin posarti Ergerti un trono vicino al sol. ESCENA PRIMERA- «k : PERSONAJES. C O o 1 J ffi REY DE EGIPTO ..................... AMNERIS, su hija .................... AMON VSRO , rey de Etiopia , pa dre de................................. AIDA, esclava etiope ................ RADAMES, capitan de la guardia. RAMFIS, jefe de los sacerdotes. . m MENSAJERO .......................... Sr. Padovani. Sra. Wanda-Miller. Sr. Boccolini. Srta. Fossa. Sr. Tamberlik. Sr. David. Sr. Santes. Sacerdotes, Sacerdotisas, Ministros, Capitanes, Solda dos, Esclavos , Prisioneros etiopes y Pueblo egipcio. La acción pasa en Menfis y Tebas en tiempo de la dominación de los Faraones. ES PROPIEDAD DEL EDITOR. JíE L M T E C A J! N íY ER olTA f - • — 0 R ^ e i * - ! \ i — .7T N ú m ero . i ACTO PRIMERO. Sala del palacio real, rodeado de una galería con arbustos y estatuas. En el fondo una gran puer ta desde la que se ven los palacios v templos dr Menñs, y mas lejos las pirámides. Radames y Ramfis.— Ramfis ha oido decir, que *s etiopes quieren cruzar el Nilo y conquistar & lebas. Ha mandado un mensaje para averiguar le verdad. Radames le pregunta con afan si ha con sultado á la sagrada sibila Isida. Ramfis la hv consultado ya en efecto, y ha nombrado al capita» que debe mandar la falange egipcia, cuyo nombfá va presuroso á decir al rey. Radames desea que el capitan nombrado por là sibila sea él. Ansia al canzar lauros y honores para depositarlos á los pies de su adorada Aída. Celeste Aída, forma divina Mistico serto di luce e fior. Del mio pensiero tu sei regina Tu di mia vita seilo splendor. Il tuo bel cielo vorrei ridarte Le dolci trezze del patrio suol Un regai serto sul crin posarti Ergerti un trono vicino al sol. ESCENA PRIMERA- — 4 — ESCENA IIEntra Amneris y se sorprende al ver tan anima do el rostro de Radames. Digna de envidia, excla ma, es la mujer que te inspira tanto entusiasmo. Radames le dice que recordaba en aquel momento un sueño que habia tenido; mandar el ejercito egipcio que va á combatir contra los etiopes. Am neris no se convence, y le pregunta si el sueño que ha tenido no ha sido sueño de amor, porque él de be tener en Mentís sus ilusiones y sus esperanzas. Radames se turba. Temo que el amor que siente por Aida haya sido descubierto. (Forse Torcano amore Scopri che m’arde in core. Della sua schiava il nomo Mi lesse nel pensier)... Amneris, que ama k Radames, al ver su turba ción, teme ser engañada y exclama furiosa: Oh!., guai se un altro amore Ardesse a lui nel core!... Guai se il mio sguardo penetra Questo fatai mister! ESCENA III. Entra de repente Aida. Radames no puede ocultar su turbación; las sospechas de Amneris se aumentan y quiere, fingiendo bondad, aclarar sus dudas. Dice á. Aida que se adelante sin temor, que nof la mira como esclava, ni como sierva, sino como amada hermana, y le pregunta con iníertí’ por qué sus bellos ojos eátán cubiertosde lágrimas. Lloro, dice Aida, porque la guerra va á desolar mi patria. Amneris no la cree pero domina sus celos y su furor proponiéndose expiar á Aida y & Ra — 5 — ESCEKV IV. El Rey, acompañado de toda^su córte', espera con ànsia uu mensajero que le trae noticias de los etiopes. El Mensajero anuncia que el ejército etio pe marcha presuroso hacia Tebas talando campos y destruyendo ciudades, mandados por el feroz guerrero Amona sro, rey de Etiopia. Aida se con mueve al oir el nombre de su padre á quien desea ver. Los egipcios quieren vengarse de los invaso res y desean volar á la pelea. El Rey les dice que la diosa Isida ha nombrado ya el capitan que ha de guiarles á la victoria, que es liadames. Pero antes deben orar en el templo de Yulcauo y ben decir las armas. Todos se dirigen hácia el templo entonando el himno de guerra. ESCENA V. Aida queda sola, inquieta, agitada por contra rios afectos. Desea que su amado R,adames torne victorioso; pero los ven-idos serán su padre, sus hermanos, sus amigos que pelean por librarla de la esclavitud en que gime y devolverle el esplen dor del trono y su patria querida, L’insana parola O Numi spe.rdete Al seno d’un padre La figlia rendete. , Struggete lo squadre Dei nostri oppressor. Pero se acuerda de su amado Radames que venciendo Us etiopes debe de ser vencido y siente destrozarse su corazón. No sabe por quien deci diese. 6 — Y sacri ¿orni di padre... di amanti Ne profferir poss’io... ne ricordar... 'Per l’un... per l’altro... confusa tremare,. Io piangere vorrei... vorrei pregar... Ma lamia prece in bestimia si muta... Delitto è il pianto in me... colpa il sospir... In notte cupa la mente e perduta... ■ E nell’ansia crudel vorrei morir. MUTACION. El templo de Vulcano en Menfls.—Una luz misteriosa desciende de la cúpula. Una larga hile ra de columnas estrechamente unidas las uuas á las otras desaparecen en las tinieblas. Por todas partes estatuas de divinidades paganas. En medio un gran altar cubierto con ricos tapices, sobre el que se venios emblemas sagrados. En trípodes de oro se ouema incienso y esencias aromáticas. ESCENA VI. Sacerdotes y sacerdotisas oran á Vulcano. Radames entra siu armas y cubierto con un velo de plata ora también, mientras las sacerdotisas bailan la danza sagrada. Rainfis entrega las armas á Radames y lo manda en nombre de los dioses á sal var la patria. — 7 — ACTO IL Habitación de Amneris. ESCENA PRIMERALas esclavas visten á Amneris para la fiesta triunfal. Otras jóvenes esclavas moras bailan para distraerla. Amneris desea ver á su amado Radames que vuelve vencedor á recibir el premio de su va lor. Ye llegar á Aida y despide á sus esclavas. ESCENA II. Amneris con fingida bondad dice á Aida que la SUferte de las armas ha sido funesta para los suyos, que llora con ella sus desgracias, pero que es su amiga querida y jamás la abandonará. Aida la ase gura que nunca sus penas tendrán consuelo. ¿Ha muerto quizá tu amante en la pelea? le dice Am neris. No tenia amores en mi patria, responde Ai- %i. Quizá tu amado sea de los guerreros egipcios que han combatido á los tuyos, insiste Amneris. Si es Radames puedes llorar porque ha muerto. Aida prorrumpe en amargo llanto. Amneris se enfurece al ver Incerteza de sus sospechas y para asegurar se más le dice que la ha engañado, que Radames vive. Aida se arrodilla gozosa y da gracias al Númen. El furor de Amoens se aumenta y exclama, Trema o vil schiava, spezza el tuo cuore... Segnar tua morte può questo amore Del tuo destino arbitra io sono D’ odio e vendetta le furie ho in cor. - 14 — tSCEN V V Amonasro que ha oido la respuesta de Radames se presenta de repente. Radames se sorprende. Soy Amonasro, el Rey de Etiopia, le dice, que te con cede la mano de Aida y te elevará al trono. Radames no puede dominar su agitación; los remordi mientos de haber vendido á su patria asaltan su mente; se cree deshonrado por haber revelado un secreto de guerra; Amonasro procura tranquili zarle. ESCENA. VI. Salen del templo Amneris, Ramfis y los sacer dotes seguidos de numerosa guardia.—Eres un traidor, dice Amneris á Radames. Amonasro saca un puñal y quiere matarla porque teme que haga arrepentirse á Radames de sus propósitos. Radames al ver á Amneris amenazada se interpone entre ella y Amonasro para defenderla. Los guardias per siguen á Aida que quiere huir con su padre acon sejada por Radames. Radames se entrega á los sa cerdotes y queda prisionero. ACTO IV. Sala del palacio real'que conduce á la cámara subteránea de las Sentencias. A la derecha la prisión de Radames. ESCENA PRIMERA. Amneris, triste y afligida delante de la puerta del subterráneo piensa cómo podrá salvar á Radames de la terrible acusación de traidor que pesa sobre él. Le ama siempre y no le cree traidor á su patria. Manda á los guardias que le conduzcan á Radames. — 15 — ESCEN.V IIAmneris suplica á Radames que se defienda de lante de los sacerdotes; que niegue haber revelado el secreto ael paso del ejército egipcio, que ella le ama y será su esposa. Radames le dice que sin ser traidor á su patria es cierto que reveló el se creto y que no lo negará jamás. No quiere escuchar los ruegos de Amneris. .....La vita Abborro; d’ ogni gaudio La fonte inaridita, Svanita ogni speranza Sol bramo di morir. Radames cree que Amneris ha hecho matar á Aida y quiere morir. Vive Aida, le dice Amneris; los guardias que la perseguían solo pudieron apo derarse de Amonasro. Aida huyó y nadie sabe de ella. Amneris le dice que si jura renunciar á Aida para siempre le salvará la vida. Radames se niega á prestar tal juramento; está pronto á morir. Am neris se desespera Amner. Chi ti salva o sciagurato. Dalla sortè che ti aspetta?., Infurore hai tu cangiato Un amor che ugual non ha. De’ miei pianti la vendeta Ora il cielo compirà. Radam. E la morte un ben supremo Se per lei morir m’ è dato; Nel subir 1’ estremo fato Gaudii inmenso il core avrà. L’ira umana io più non temo, Temo sol la tua pietà. Los guardias se apoderan de Radames y lo con ducen al subterráneo. Los sacerdotes entran tam bién en la cámara de las Sentencias y evocan la gracia de los dioses: — 16 - Spirto del Nume sovra noi discendi, Ñe avviva al raggio dell’ eterna luce, * Pel labbro nostro tua giustizia apprendi. " Acusan á Radames de haber vendido á su patria, de haber revelado secretos de guerra y haber abam donado el mando del ejército. Radames no se dis culpa ni se defiende y los jueces le declaran traído y le sentencian á ser enterrado vivo, bajo el ara del Nume que ha ultrajado. Amneris furiosa llena de improperios á los jueces y jura vengarse, lla mando sobre ellos la maldición del cielo. M U T A C I O N . El templo de Vulcano resplandeciente de oro y luz; y debajo el subteráneo donde enterraban á los traidores. ESCENA ULTIMA. > Radames está bajando las gradas del subterrá neo, mientras dos sacerdotes cierran la entrada. Radames se acuerda de su adorada Aida.—¿Dónde estará? exclama aíiigido.—A tu lado, responde una voz; vengo á morir contigo. Aida ha logrado in troducirse furtiva en el subterráueo y estaba espe rando á Radames. Mientras Aida espira dulcemente: en brazos de Radames, las sacerdotisas danzan en 4 el templo. Amneris vestida de luto viene á orar so bre la tumba de Radames. Aida y Radames. O terra, addio; addio valle di pianti... Sogno di gaudio che in dolor svani... A noi si schiude il cielo e 1’ alme erranti, M Volano al raggio dell’ eterno di. ■ Amaeris (arrodillada.) Pace t’implora, salma adorata... Isi placala ti schiuda il ciel.