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Mefistófeles : ópera en cuatro actos, prólogo y epilogo

Boito, Arrigo, 1842-1918

Abstract

Rúst.

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ñ . 34. ñ* H ÓPERA EN C U A T R O A C T O S , PRO LOGO \ EPILO GO LETRA Y MÚSICA DEL M AESTRO 10 IT O. ADMINISTRACION: Calle de San M illán, 5 , 4.° derecha. 1886. c (voi 1 !{\) ME FA MA MA W. EL PA NE O NJ — UJ — [ u ih ; Pe: tUi. Coi Gu He bu Pri Es: — m; tX) —E ACTORES. tico , Querubines, )s , Cazadores, Esirgueses, Soldados, 5, Corifeos griegos, ¡tus aéreos, Pajes, amas, Faunos, un ero, [Iaimuurst, el isticia, un verdugo. se supone en AleEDAD DEL EDITOR. liro, Bordadores, 10. PROLOGO II gl CIRIO.. ¡Sabulosa. El sonido.de las Afiele trómpelas.—Los siele truenos.—Las falanges celestiales detrás de la nebulosa e invisibles.—Coro místico.—Los Querubi nes.—Los penitentes.—Después ilefistúfcles solo en la sombra. La primera falange saluda al Señor de ios án geles y santos, de las movibles esferas y de los vola dores y rubios querubines, que, sumergido en el azul espacio, hace brotar el cántico de las esferas. Un eco misterioso repite la mística salutación: Ave. La se gunda falange celestial entona el Aleluya, dirigién dose á la Naturaleza y al hombre, incapaz de pene trar la infinidad del Creador, y la tercera ora por la extraviada humanidad, que pasa como ligera nube sobre las vanas pompas de la vicia. Mefistófeles, que ha estado en la sombra, envuelto en su capa, saluda al Señor, pidiéndole perdón por su torpe lenguaje y su inferior condición, que le expo nen á una silba merecida. Noticíale que el hom bre, mezquino dios del mezquino suelo, sigue tan extraviado como siempre, comparándole á un grillo que, cavando su morada bajo tierra, quisiera meter su nariz en el cielo, infatuado con la ilusión á que llama su inteligencia, cuando se deja arrastrar al tango de las pasiones, tanto, que le dá lástima indu cirle a pecado. ACTORES. OK M PER SO N AJE S. MEFISTÓFELES, FAUSTO ............ MARGARITA. . MARTA ............ WAGNER. . . . ELENA ............. PANTALIS. . . NEREO. Falanges celestes, Coro místico, Querubines, Penitentes, Paseantes, Ballesteros, Cazadores, Es tudiantes, Campesinos, Pueblo, Burgueses, Soldados, Corélidas griegas, Sirenas, Dorilos, Corifeos griegos, Guerreros, Brujos y brujas, Espíritus aéreos, Pajes, Heraldos, Nobles,'Dignatarios, Damas, Faunos, un bufón, un pregonero, un carretero, Hanswurst, el Príncipe elecloì-, un ministro de Justicia, un verdugo. Esbirros, un mendigo, Muchachos. La acción, aunque fantástica, se supone en Ale mania, y en el siglo XV. ES PROPIEDAD DEL EDITOR. lmp. de-la Viuda é Hija de Fuenteneliro , Bordadores, ÍO. ¡Sabulosa. El sonido, de las*siete trompetas.—Los siete truenos.—Las falanges celestiales detrás de la nebulosa e invisibles.—Coro místico.—Los Querubi nes.—Los penitentes.—Después ilefislófetes solo cil la sombra. La primera falange saluda al Señor de los án geles y santos, de las movibles esferas y de los vola dores y rubios querubines, que, sumergido en el azul espacio, hace brotar el cántico de las esferas. Un eco misterioso repite la mística salutación: Are. La se gunda falange celestial entona el Aleluya, dirigién dose á la Naturaleza y al hombre, incapaz de pene trar la infinidad del Creador, y la tercera ora por la extraviada humanidad, que pasa como ligera nube sobre las vanas pompas de la vicia. Mefistóf'eles, que ha estado en la sombra, envuelto en su capa, saludaalSeñor, pidiéndole perdón por su torpe ^lenguaje y su inferior condición, que le expo nen á una silba merecida. Noticíale que el hom bre, mezquino dios del mezquino suelo, sigue 1an extraviado como siempre, comparándole á un grillo que, cavando su morada bajo tierra, quisiera meter su nariz en el cielo, infatuado con la ilusión á que llama su inteligencia, cuando se deja arrastrar al tango de las pasiones, tanto, que le dá lástima indu cirle á pecado. El coro místico, que. oculto en la nebulosa, re presenta á la divinidad, que no cae bajo el dominio de los sentidos , dice á Mefistófeles : ¿ Conoces á Fausto? Mefistófeles contesta que si; que es un ser raro, que sirve á Dios de extraña manera, ansioso de saber, siempre ajeno al mundo, que no le satisface; pero propone al Señor una apuesta en que se promete atraerle á su camino, y que la Divinidad acepta por medio del místico coro, anadiendo Mefistóleles: ■ ¡Sea' Viejo Padre, á rudo juego te aventuraste. Morderá el dulce pomo del vicio, y venceré al mismo Rey del cielo. ■ Resuenan arpas, cítaras y trompetas; la íalange celestial entona : ¡ Savctus ! y Mefistófeles halla gustoso peder, de cuando en cuando, ver al viejo Señor y tratarle con tal confianza. ] Eos querubines en la nebulosa, acercándose cual igero torbellino, cantan : .Somos ligeras nubes voVdoras en el limbo, délos santos vagarosos esplen dores, sonoro coro de niños, de amores.- Mefistóleles se aleja, diciendo que nada es el zumbido de las abejas comparado con la gritería de los angelitos, y los querubines cantan su vuelo que anima al Lniverso, y si un día perdieron sus alas en el fango mortal, rogando y cantando vuelven entre los ánge les, sin parar su vuelo, hasta llegar á los piés del Eterno. Los penitentes, desde la tierra, entonan el ¡Salve JRegina! rogando á María los libre del mundo v de la carne, y entonto que las falanges celestes oran por las perezosas y esclavas almas de los que mue ren, el coro responde Are, y terminan todas las fa langes celestiales con la estrofa que comienza el pró logo : Ave, Signor degli angeli e dei santi, E delle sfere erranti, E dei volanti-cherubini d’òr. Dall’eterna armonia dell’Universo Nel glauco spazio immerso Emana un verso-di supremo amor. 4 5 PRIMERA PARTE, ACTO PRIMERO. E l dom ingo de pascua. Escena: Francfort sobre el Mein. Puerta y muralla de la ciudad. Paseantes de todas clases qne salen de ella en grupos. Chachara, risas, gritos, murmullos ele la muchedumbre que se entrechoca. A intérnalos campanas de fiesta. Después Fausto y Mefistófeles. Estudiantes, burgueses y cazadores se dirigen en diverso sentido ; odio niños atraviesan la escena, cantando alegremente; los estudiantes proponen ir á Burgdof á beber cerveza; un pregonero á són de trom peta, llama la atención de la multitud, mientras por la parte opuesta aparece un carretero, seguido de Hanswurst, el gracioso alemán. La animación crece; un grupo de ballesteros y hombres del pueblo se acerca á un vendedor de cerveza, y brindan por los fáciles amores; un monje gris, con la capucha cala da, atraviesa laescena, saludado por unos y esquivado por otros, cuando la multitud se estrecha” á un lado de la escena para abrir paso á una brillante cabal gata, á cuya cabeza va el Príncipe Elector, seguido de damas, dignatarios, pajes, el bufón, el halcone ro, etc., llevándose tras sí á muchos que estaban en escena. Aparecen Fausto y Wagner descendiendo de una eminencia. Fausto admira la primavera, que reani mando la Naturaleza, comunica al pueblo su alegría, invade la escena ruidosamente una turba de aldea nos de ambos sexos, y Wagner propone á Fausto alejarse de allí, pues le enoja la gritería del vulgo. Se retiran por el fondo, y comienzan los aldeanos su canto y baile. Ai.d. 11 bel giovinetto-sen viene alla festa, Coi nastri al farsello-coi flor sulla testa, Già sotto ad un pioppo Fanciulle e compar Si danno á danzar Un matto galoppo. (Comienzan á bailar el Obertas.) Juhé! Jahé! Juheisa! lieisa! hé! (Exclamaciones alemanas de alegría.) Tutti vanno alla rinfusa Sulla musica confusa Ileisa ! hé! Così fa la cornamusa. E1 canto y el baile continúan durante otra segun da estrofa, que descríbelas sonrisas y giros de los que bailan, y su alegre y acompasado pisoteo, cor tado por estrepitosas interjecciones. El día comienza á oscurecer, la danza cesa, y Ja escena se desocupa lentamente. Fausto y Wagner vuelven á aparecer: el primero propone sentarse sobre una piedra, y admíralos últi mos resplandores del sol, que, á lo lejos, ilumina la campiña, y Wagner, que siente la atmósfera impreg nada de niebla, propone volver á casa, cuando ve á Fausto que observa atentamente.—¿Qué miráis?— ¿Yes aquel'monje gris que vaga por los campos?— Hace rato le vi, y nada me extraña.— Obsérvale bien. —Es un mendicante que va á su cuestación.—Te en gañas : en tortuosa espiral se acerca á nosotros, y si no me engaño, deja tras sí una estela de fuego.— Ilusión vuestra; sóio veo un monje gris. —Lazos má gicos despliega en torno nuestro.—Sigue tranquila mente su camino.— La espiral se estrecha ; ya está cerca.—Ved, es un monje gris, no un espectro; mur mura oraciones, pasando su rosario. Vamos, maes tro. Vánse, y el monje les sigue. Canto lejano. Mu tación. 6 7 E l pacto. Escena: Laboratorio de Fausto. Alcoba. Es de noche. Cantos muy lejanos. Fausto entra; el monje le sigue y se esconde en la alcoba. Fausto dice : «Vuelvo de los campos, que inunda la noche, llena de sagrado misterio; callan las pasiones, y ardo en amor de Dios y de la huma nidad: anhelo el bien; me siento atraído hacia el Evangelio...- Abre un Evangelio puesto sobre alto atril, y mientras se pone á meditar, se oyen en la alcoba los alaridos del monje gris, que le hacen le vantarse y decir : ¿ Qué es eso? ¿ Quién dá alaridos? ¡ El monje ! ¡qué veo!... Te consiento en mi morada; pero no mujeres. ¡ Qué horrible fantasma ! ¡Sus ojos arrojan llamas ! ¡ Furia, demonio ó espectro, serás mio! Tengo sobre tu raza el omnipotente signo de Salonión: Beliul! Incubéis! hit librisi El monje se trasforma, y aparece Meíistófeles en traje de caballe ro, con capa negra en el brazo, diciendo : ¡ Qué es trépito ! ¿Qué mandáis, Señor?—¿Esto era lo que ocultaba el monje? ¿Cómo te llamas?—La pregunta es indigna del que no se paga de nombres, sino de séres. —Entre vosotros el nombre revela la esencia. ¿Quién eres?—Una parte de esa fuerza, que piensa tan pronto el mal como hace el bien.—¿ Qué jerigonza es esa? Mefis. Son lo Spirito che nega Sempre, tutto; Lastro, il fior, Il mio ghigno e la mia bega Turban gli ozi al Creator. Voglio il Nulla e del Creato La ruina universal. E atmosfera mia vital Ciò che chiamasi peccato, Morte e Mal ! Rido e avvento-questa sillaba: -No.- Struggo, tento, Ruggo, sibilo. 14 SEGUNDA PARTE, ACTO IV . La noche del Sabbat clásico. Escena: El río Penéjos, agua límpida, césped mullido, árboles y flores, la luna inmóvil en el zenit esparce sobre la escena encantadora luz. Un templo con dos esfinges, a la izquierda. En el fondo Elena y Pantalis en una barca de madrepei las y de plata. Un grupo de Sirenas en torno de la barca. Fausto yace adormecido sobre el florido césped. Elena, Pantalis y las Sirenas celebran la bella Na turaleza que les rodea. Fausto sueña con Elena. La barca se aleja y desaparece, llevada por las Sirenas. Entra Meílstófeles, y Fausto despierta. Mefislófeles le dice que está en terreno desconocido para él y deben seguir cada cual diverso sendero. Fausto da rienda á su entusiasmo al verse en el suelo de Grecia, y se siente henchido deamor. Mefistófeles leliace notar que sabía hacerse servir por las brujas del Norte, pero que allí no es lo mismo. Entran las bailarinas griegas y danzan en círcu lo la danza Chorea; Meílstófeles anonadado y con iuso desaparece. Entra Elena. Las corétidas cantan, con varias posturas, en tono dórico, alabanzas de la bella que, absorta ante fatal visión, recuerda el terri ble incendio de Troya y las víctimas de aquella con tienda promovida por su fatal belleza. El coro la de sea paz y olvido de sus horribles ensueños, formando, en torno suyo, doliente y armonioso grupo, cuando se presenta Fausto espléndidamente vestido con traje de caballero del siglo XV, seguido de Meílstófeles, Ne reo, Pantalis, pequeños Faunos y Sirenas. El coro se extraña y admira á vista de Fausto creyéndole un héroe glorioso, y lee en su tristísimo rostro «amor», diciendo á Elena: «Reina, vuélvete y mira.» Fausto inclinado ante Elena, exclama: Forma ideal, purissima Della Bellezza eterna! Un uom ti si prosterna Innamorato al suol. Volgi vèr me la cruna Di tua pupilla bruna Vaga come la luna, Ardente come il sol. Elena se siente feliz al verse amada por Fausto, que la asegura que su vista borra en él el recuerdo de Margarita. Mefistófeles admira la belleza de Elena, é impone silencio al coro, que se le impone á su vez, en nombre del amor, y Nereo y Pantalis comparan á Fausto y Elena con Endimion y la Luna, alejándose con el coro. Elena pide á Fausto que hable, pues no sabe qué de encantador halla en sus enamoradas fra ses, y añade ¿Cómo haré para hablar tan suave idio ma? Fausto contesta: «Sondo mi corazón y te respon do: ¡Ave!,’ y ella: «Sondo mi corazón y te respondo: ¡Te amo! « Cantan ambos al amor, alma de la poesía, y el coro celebra en ellos las místicas bodas del Arle antiguo y el moderno, invitando Elena á Fausto á vi vir con ella en la risueña Arcadia, donde tendrán por nido las grutas de las ninfas y por lecho las flores del prado; y se alejan en amante coloquio. EPILOGO* L a m uerte de Fausto. Escena: Laboratorio de Fausto, como en el acto prim e ro, pero destrozado acá y allá por el tiempo. Voces mágicas esparcidas por el aire. Fausto, sentado en un sillón y conturbado, medita. Mefistófeles está de trás de él como un íncubo. Es do noche. Una lámpa ra arde lánguidamente; la escena casi á oscuras. El Evangelio abierto, sobre el atril. Mefistófeles mira á Fausto y con acento siniestro predice la proximidad de su muerte. Fausto se alza 15 absorto en extática visión, y Mefistófeles se burla de sus palabras y quejas y arrepentimientos de errores que no le han dado el momento de ansiado reposo, porque hubiera vendido su alma, á pesar de haber conocido lodo misterio mortal; lo real, lo ideal, el amor de la virgen y el amor de la diosa, pues lo real fué un dolor y lo ideal un sueño. Su insaciable espí ritu sueña ahora con dar vida en un espacio infinito á un pueblo fecundo regido por sabias leyes, que es la santa poesía, la última aspiración de suexistencia. En el fondo de la escena aparece confusamente una visión del pueblo celestial, que hace exclamar á Fausto: 'lié aqui la nueva gente que desvela mis ojos!» Mefistófeles se estremece y dice:—« ¡El bien se revela; alerta,tentador! ■ y desplegando su capa invita á Fausto á viajar por los espacios. La visión celestial se hace más esplendorosa. Las falanges celestes can tan; -Ave, Señor de ángeles y santos.»—Como en el prólogo, Mefistófeles va exorcizando hacia la alcoba, donde aparecen las Sirenas en medio de ardiente luz. Las falanges celestiales continúan su canto; la vi sión de las Sirenas se oscurece; la del fondo se hace cada vez más esplendorosa. Mefistófeles se adelanta á Fausto mandándole apartar de ella su vista, pero él con resolución se aferra al Evangelio y cae de hino jos diciendo á Mefistófeles que huya, pues le abre ai fin sus puertas la soñada ciudad; y arrebatado en el éxtasis de la visión, cae. muerto. El cielo ha triunfado, él sólo le muestra la satis facción de sus infinitas y sublimes aspiraciones. Los querubines arrojan una lluvia de rosas sobre el alma de Fausto, y otra de flores y rayos de luz sobre Mefistófeles, que se ríe impíamente, pues no sabe qué es amor, y se derrumba bajo la escena, terminando el epílogo con el místico motivo del prólogo, según se verifica en el poema de Goethe. 16 FIN. CATALOGO LE LOS LIBRETOS IMPRESOS. Africana. Aida. Amleto. Ana Bolena. Aroldo. Barbero de Sevilla. Beatriz de Tenda. Capnletos y Mónteseos. Cenerèntola. Crispín y la Comadre. Dinorali. D. Carlos. D. Juan. D. Pascual. D. Sebastián. El Conde Ory. El Duque de Alba. Elíxir de Amor. El Guáran j\ El Matrimonio secreto. El Rey de Labore. Fausto. Favorita. Freyscbütz. Era-Diablo. Fuerza del Destino. Gemma de Vergy. Gioconda. Guillermo Teli. Hebrea. Iíernani. Hugonotes. Jone. Judit. Juramento.* La Estrella del Norte. La Italiana en Argel. La Precaución. ... La Vestal ; Las Damas curiosas. ; Linda de Chamonnix. Loengrin. • í Los Lombardos. : i Los Dos Fóscaris. ; Lucia de Lammermoor. Lucrecia Borgia. Luisa Miller. Macbeth. : : María de Roban, í í Marta. Matilde de Shabran. í í Mefistófeles. ' \ Mignón. ; ■ Muda de Pòrtici. í¡ Nabucodonosor. !> Norma. ¡ ; Nuevo Moisés. Otelo. ! ; Poliuto ó los Mártires. : í Profeta. ¡ Puritanos y Caballeros. • ; Rienzi. : i Rigoleto. ; Roberto el Diablo. Romeo y Julieta; i \ Ruy-Blas. Safo. \ \ Saltimbanco, í i Semiramis. j i Simón Bocanegra. )\ Sonámbula. - Traviata. : í Trovador. Un Baile de Máscaras. Vísperas Sicilianas. La docena de libretos', 2,50 peset.as. Para provincias, remítase al Administrador Manuel Gómez Vera un sello de 25 céntimos de peseta por cada'ejemplar, y se envía el pedido franco de porte