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En vista de la alarma producida en los ánimos de todas las clases de la sociedad de esta culta capital, con motivo de los artículos insertos en el periódico La Redención, ... nos ha parecido oportuna la publicacion del articulo del periodico de Barcelona La Revista Católica ... en la firme persuacion que contribuirá á calmar los ánimos agitados por las disolventes doctrinas de dichos artículos/ Nicolás José Morales y Herrera

Morales Herrera, Nicolás José

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ciedat La Re líe u lo tual, i agitad' «El damos un acó •Jes, qi siones, men le la que sacadosado n ( Ja band tiene qu se. Libe ligioil c bres salí hpeer «i cias, en dos los ¡ í-.n ,! ' una veix do siemp sociedad, clamado ¿ mas que ella se ha la iniqüid; 1 si a será i a injurias q que todos está en el ninguna c desconoce necerla; y el de la m ven de su La ígles dispensa si rado que al da la prefer guaje, á to diga los m, pertenece a cristiana m, interesante 5 7: ZJZ ■roducida en los ánimos de todas las clases de 3a soI, con motivo de los artículos insertos en el periódico?, y 5 nos ha parecido oportuna la publicación del arV celona La Revista Católica, perteneciente al mes ac- ' ne persuaden qué contribuirá á calmar los ánimos doctrmas de dichos artículos. I Estante, esc u rrir I,a sido « c « . en hechos y sucesos que poN t a » . ’raedialamemo re hg.oso; pero en él ha lenido lugar “ -líos que sacuden hasta los cimientos de las sociedaintereses, que ponen en conmocion todas las rñ : ,de* consecuencias, á veces beneficiosas, frecuenteenderemos descorrer el velo del porvenir acerca de _ en nuestra patria: otras se han hecho y no se ha E elIa® se ha!;,a esperado. Si la experiencia de lo pa- ^c n fiarnos de las palabras, las que se han escrito en ^ i a rían esperar; y desde luego diriamos que nada = del nuevo orden c!e cosas que acaba de inaueurar- = ’nc! v ’ Palahras muy hermosas, palabras que Ya rej r a en proclamar cuando por medio de doce homi ' Iniimas del pueblo vino á emancipar al mundo v -= venturosa y de resultados duraderos, en las creéngum bres, en Jas ciencias, en todas las clases, en to- — hnisps 7 países. ro & N) . en ro o = los prsnieros en proclamarlas.: las hemos predicaE ímos de repetir que son las únicas salvadoras de la = 3VffC1^ ba querido siempre la Iglesia, la ha re^ = , 7 S demas; y en el siglo en que vivimos nadie -= os . Amentarse de la opresion y tiranía que con upcion en las costumbres públicas y privadas de _j| tima asi en sus cosas como en sus personas. Laíole_ = i velo sobre lo pasado, y borrar la memoria de las _=¡ Ja han prodigado, y en hacer y trabajar para = racen mutuamente como hermanos. La Iglesia es el pueblo mismo, y no excluye ninguna clase -glividuo. Solamente rechaza el error: solamente -=> sentimiento suyo, á los que no quieren pertepor ehos, y en cualquier momento, aunque sea entrañas de caridad, si ellos reconocidos vuel u d o s políticos: abre los tesoros de su caridad, y _ = imo a! absolutista que al republicano, al mode’- _= mP'° l0dos se confunden; en el confesonario no = ot.ro5 en el pulpito á todos habla un mismo Ien- -^m sma severidad; en los hospitales á todos pro v e í tiempo de peste no pregunta á qué partido -=¡0 se ,e llama. ¡Oh! ¡Qué hermosa es Ja Iglesia _H de turbulencias, calamidades y desastres! ¡Qué _ = i no se Je juzgase con prevención y con rencor! ro cc ro iO 73 L n vista de Ja alarma producida en los ánimos de todas las clases de h so T n f í l capital, con motivo de Jos artículos insertos en el periódico a Redención, mi meros j y 5, nos lúa parecido oportuna Ja publicación del ir ' „ /m P U 6 ? „ f ? arce'°”a L<‘ i,W “ C a,M ca’ ahnes ac ? ’ lum14t)>en la íirrne persuaden qué contribuirá á nlnv»,. l, ■ ' • aguados por las disolventes doctrinas de dichos aNículos an,m0S i '08 9ue «caua de transcurrir ha sido escaso en hechos y sucesos aue no damos llamar de ínteres inmediatamente religioso; pero en él ln tenirlnV u^icontecinueiuo de aquellos que sacuden hasta ios cimientos de las socieda- • , ] c afectan todos los intereses, que ponen en conmoción ínfimo ). siones, y llevan tras sí grandes consecuencias, á veces beneficiosas Vrn ^ mente deplorables. No pretenderemos descorrer el velo deí porvenir acerca la que acaba de verificarse en nuestra patria: otras se han hecho v ™ f ! sacado todo el bien que de ellas se habia esperado. Si Ja experiencia de lo na h^s&ss& sssész cH™‘c“'h s' r í ,C'0]l r * ’ ’ T " * * y de resultados Oracle,'os, en las c reé/ dos los p u eb li, « " J L T Í S C¡enC¡" ’ “ todaS *“ Clases> « >* ■hn o.l o a p u c t o <¡«c J=o r„ U reo ............... . - _ , , ............... una verdad, nosotros somos los primeros en proclamarlas : las hornos predica do siempre, y no nos cansaremos de repetir que son las únicas salvadora, de h sociedad. Libehtau , mohalida», justicia, ha querido siempre la lelesia la ln re clamado para s ,, y la ha hecho ó ios demas; y en el siglo en nj vivimos n X mas que e.Ia ha tenido motivos de lamentarse de la opresion y tiranía que con ella se ha ejercido de la corrupción en las costumbres públicas y privadas de a iniquidad de que ha sido victima asi en sus cosas como en sus personas La Lie a sera la primera en echar un velo sobre lo pasado, y borrar Ja memoriad e ts ínjuiias que en todos tiempos la han prodigado, y en hacer v ii-alnÍTr que todos las olviden, y se abracen mutuamente como hermanos LPesií esta en el pueblo, ó mas bien es el pueblo mismo, y no e x c l u y e l a £ se ninguna categoría, ningún individuo. Solamente rechaza el error• bolamente desconoce, y aunque con harto sentimiento suyo, á los que no quieren nerte nece'la, y aun entonces ruega por ellos, y en cualquier momento, aunque sea ven d c T ^ v I r “ COn Cnlra'“aS d0 M ridíd’ Si ell0S « “ ”00¡doS vuelLa Iglesia no reconoce partidos políticos: abre los tesoros de su caridad v d spensa sus Sacramentos lo mismo al absolutista que al republicano al mode rado que al progresista. En el templo lodos se confunden; en el confesonario ro ? pt nCia al Un,° SObre,el 0t.r0; en Cl PÚ,PÍt0 á lod°s h^ la 2 Z Z C E W reprende con la misma severidad; en los hospitales á todos proga los mismos consuelos; en el tiempo de peste no pregunta á qué naríido pertenece aquel, en cuyo socorro se le llama. ¡Oh! ¡Qué hermosa es la Iglesia cristiana mayormente en épocas de turbulencias, calamidades y desastres' &-f)ué interesante es el clero católico, si no sele juzgase con prevención y con r e S No, el clero católico no es enemigo del pueblo ni de las instituciones popu lares. Es enemigo de los falsos amigos del pueblo, de los que le extravian, de los que le arrastran á desmanes, cuyas terribles y funestas consecuencias nadie siente después mas que el pueblo. El clero no puede ser enemigo del pueblo; porque ha salido del pueblo, porque en el pueblo están sus padres, sus herma nos, sus compañeros de infancia; porque el pueblo, y especialmente el pueblo pobre y que sufre, ba sido siempre el objeto especialísimo de las predileccio nes del clero católico, asi como lo fué de las de su divino Maestro Jesucristo. El clero católico no es como el clero protestante, retraído de las masas, ale jándose de participar, ni aun como testigo presencial, de sus miserias ó infor tunios. ¿Quién participa mas de las calamidades públicas que el clero católico? ¿Quién con mas celo y abnegación que este clero corre á hacerse el consuelo y ol socorro del pueblo? No pretendáis, pues, indisponer al clero con este pueblo: con esto quitaríais á este pueblo su paño de lágrimas, su generoso mentor, su principal fuerza, y la fuerza de las naciones. Si, la fuerza de las naciones; porque un pueblo mo rigerado estrechamente unido con el clero y dirigido por este, es invencible. Con esta ocasion no podemos menos de recordar lo que pocos días ha decía la Iberia, periódico poco sospechoso de fanático. Recordando el consejo que un rey daba á otro rey de que su uniera á su pueblo, queriendo ser antes amado que temido, y asegurando que abrazando a! clero y al pueblo unidos no tendría que tem er, anadia: «¡Verdad incontrovertible! Una vez unidos el pueblo y el «clero con el Evangelio , marchando delante de la civilización, y no volviendo «jamás la vista atrás; teniendo el clero presente que ha nacido de él y es para el «pueblo, verá como ese pueblo recibe con respeto sus bendiciones, y oye sus «consejos, y con reverente labio besa su mano bienhechora, porque un pue- «blo libre es cristiano, y no puede menos de serlo.» Mas nos cansemos en discutir; aguardemos los actos y resultados, que son la mas elocuente prueba de la bondad ó malicia de los acontecimientos que de vez en cuando conmueven á las naciones. Ni aun los hombres juzgamos por los antecocJoiítcs-, pro>-<jao~bctiTOs~vlsto tinnas iTTeEatnúrfüst5'"tjTH3 ya"ero nos atrevemos á esperar hoy de un hombre lo que venia predicando y sustentando ayer. El clero deseará no ver renovarse los dias de prueba, porque ciertamente no son muy dulces el extrañamiento y el destierro; pero el clero tiene doctri nas que sustentar, tiene deberes que cumplir, y sobre todo una conciencia á la que nunca hace traición por los intereses terrenos ni por todo lo de este mundo. Esperamos que el nuevo ministerio tenderá una mano amiga al cle ro : y el clero trabajará en secundar las miras rectas y benéficas del nuevo orden de ccsas; y que trabajando de consuno ambas potestades, en hacer que las palabras l i b e r t a d , m o r a l i d a d , j u s t i c i a , no sean ahora una mentira como lo han sido tantas veces, podrán borrar las terribles huellas de lo pasado, y con solidar una era de prosperidad y ventura para la Religión y el Estado. ¿Sal drán fallidas nuestras esperanzas? Rogamos al cielo que no lo sean. Granada 27 de Agosto de 1854. (ad c/cJc Pífeiieta. «*a5íí» x : is íro ü t í ¡vs síns: