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Nos don Blas Joaquin Alvarez de Palma, ... Al venerable Dean y Cabildo de esta Sta. Iglesia Metropolitana, á los Vicarios ... de esta nuestra diócesis de cualquiera clase, condicion ó dignidad que sean, Salud en nuestro Señor Jesucristo...

Granada (Archidiócesis). Arzobispo (1814-1837 : Blas Joaquín Álvarez de Palma)

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/?. lío TV NOS D. BLAS JOAQUIN A LV A R E Z DE PALMA, POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA ARZOBISPO DE GRANADA, &C* M Íl Venerable Dean y Cabildo de esta Sta. Iglesia Metropolitana, á los Vicarios, Cu ras párrocos, Ecónomos, Sacerdotes y de más fieles de esta nuestra diócesis de cual quiera clase, condición ó dignidad que sean, Salud en nuestro Señor Jesucristo. Sabed: que por el correo ordinario de este dia nos hacomunicado elExmo. S r. Se cretario deEstadoy del Despacho de Gra cia y Justicia la Real orden siguiente: xilino. Sr.: El Rey ha visto con el mas profundo sentimiento que en algu nas diócesis varios eclesiásticos olvidados del espíritu de mansedumbre que debe '// . . . . 24 SETL91 fi. no pv NOS D. BLAS JOAQUIN A LV A R EZ DE PALMA, POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA ARZOBISPO DE GRANADA, &C* y í l Venerable Dean y Cabildo de esta Sta. Iglesia Metropolitana, á los Vicarios, Cu ras párrocos, Ecónomos, Sacerdotes y de más fieles de esta nuestra diócesis de cual quiera clase, condición ó dignidad que sean, Salud en nuestro Señor Jesucristo. Sabed: que por el correo ordinario de este dia nos ha comunicado el Exmo. Sr. Se cretario deEstadoy del Despacho de Gra cia y Justicia la Real orden siguiente: »limo. Sr.: El Rey ha visto con el mas profundo sentimiento que en algu nas diócesis varios eclesiásticos olvidados del espíritu de mansedumbre que debe ■ S/. „ 24SET191 (2) caracterizarles, y de la obligación que su ministerio les impone de cooperar á la conservación de la paz y tranquilidad pú blica , no solo atizan el fuego de la in surrección y de la discordia, seducien do á los fieles sencillos con la falsa su posición de que el régimen constitucional no guarda consonancia con nuestra sagra da religión , sino que aparentando con falso y criminal zelo defenderla, levan tan partidas armadas de facciosos que acaudillan, ó cuando ménos se unen á ellas ó las auxilian provocando y fomentando de este modo la guerra civil. Deseando S. M. cortar estos males y evitar su pro pagación se ha servido mandar de con formidad con lo resuelto por las Cortes en su decreto de 29 de Junio ultimo que V. I. publique inmediatamente en su dio- ( 3) cesi una pastoral, en que clara y termi nantemente manifieste la conformidad de la Constitución política de la Monarquía con la religión C. A. R , remitiendo á la Secretaría de mi cargo copia exacta de la que espidiere sin pérdida de tiempo. Igualmente ha resuelto S. M. que recuer de á V. I. y le recomiende como Jo egecuto, la necesidad de que recoja las li cencias de aquellos eclesiásticos de esa Diócesis que con su conducta política ins piren desafección al actual sistema de go bierno é influyan siniestramente en la opinión pública, sin conceder el uso de su ministerio sino á aquellos eclesiásticos de cuya conducta pueda responder. Que V. I. los Curas párrocos, Vicarios y Prelados locales de los conventos de su territorio no permitan en sus iglesias respecti- vas se predique sermón alguno sin su espresa licencia y conocimiento de sus doc trinas, quedando responsables del abuso que se cometa en el desempeño de este ministerio, entendiéndose lo mismo to cante á las misiones que se verifiquen en los sitios públicos. Finalmente es la voluntad de S. M. que V. I. en el caso que algún eclesiástico secular ó regular de esa diócesis sea individuo de alguna partida de facciosos, me diga documen talmente y á vuelta de correo que me didas ha tomado contra él, á fin de re solver lo conveniente. Todo lo que par ticipo á V. I. de orden de S. M. para su inteligencia, exacto y pronto cumpli miento. Dios guarde á V . I. muchos años. Madrid 20 de Julio de 1822 = Nicolás Garelli/jz Sr. Arzobispo de Granada. (4) (5) Para cumplir con el primer artículo de la Real orden precedente , bastaria re producir en parte la exortacion pastoral que en 9 de Mayo de 1821 dirigimos á los párrocos, sacerdotes y demas eclesiás ticos asi seculares como regulares de es ta Diócesi, demostrando con diferentes reflexiones que la Constitución política de la Monarquía está conforme con la Religión católica, apostólica ¡ romana $ y que debe ser observada fielmente, por to dos los españoles. Bastaría también un solo raciocinio general, apoyado en el (12) cuanto es posible, alejar de entre nosotros los pleitos, los cuales apenas pue den realizarse sin muchos pecados. Líci to es pleitear, pero ha de ser , dice San to Tomas, de acuerdo con los Padres de la Iglesia, puramente por amor á la jus ticia animada de la caridad. ¿ Y cuantos son los pleitos que tienen por móvil esta nobilísima virtud? Por lo común, añade el Santo doctor, se peca en ellos porque se entablan á impulsos de la codicia y avaricia reprobadas en el Evangélio: por que se prosiguen con ardiente emú]ación, con detrimento de la. paz, y con todo género de malas obras según 1a. senten cia del aposto! Santiago: porque inter vienen en ellos con bastante frecuencia fraudes, dolos, é injusticias: y finalmen te porque rara vez dejan de seguirse es- C l 3Í cándalos. Y asi Jesucristo dice eñ. su Evangelio, si alguno quiere litigar con tigo en un juicio y quitarte la túnica, dale también la capa, y San:Pablo re prendía á los Corintios, y los declaraba delincuentes, porque había pleitos entre ellos. tol T v 'Oíd Ved de cuantos pecados os libra este -artículo de la Constitución por el hechq mismo de apartaros de los pleitos. Ved cuantos bienes os procurareis para .Vues tras conciencias , si os portáis con desin terés, moderación y caridad en loa jui cios de conciliación. : ' : : § Y será necesario acumular mas artí culos de la Constitución, para convencer al que lo ignore, de que ella es con forme á la Religión católica que profe samos? Á la verdad, si hubiéramos ad- $ 14 ) vertido en ella un solo artículo contra rio á esta divina Religión, hubiéramos a dado la vida antes que jurar su - obser vancia y cumplimiento. Siendo pues la Constitución conforme á la palabra de Diosrevelada á los hom bres por los Apóstoles y Profetas, y por el mismo Hijo de Dios N. S. Jesucristo, grandesdeben ser. las ventajas que re portará de su fiel observancia el pueblo -español. Inútil sería que entrásemos en prolijas enumeraciones individuales ae estas Ventajas'. Para vuestro Pastor que os habla el idioma de los Apóstoles, cuyo lugar ocupa aunque sin méritos propios, y para vosotros que debeis oir nuestra voz no como políticos y filósofos, sino como cristianos, bajo cuyo carácter sois nuestros discípulos y ovejas, basta saber , í '5 ) que una Constitución que se conforma con la doctrina del cristianismo, debe ser observada fielmente por los que se glorían con el título augusto de cristia nos : y que si el Evangelio ha traido al mundo ventajas aun para la prosperidad temporal, estas mismas ventajas deben producirse por una Constitución, en la que sobre todas las cosas se manda creer y observar el Evangélio, ya por punto general, y ya por varios puntos parti culares, de los que hemos indicado al gunos, omitiend'o otros para evitar di fusión. Persuadidos de esta verdad, os hemos exortado repetidas veces á la fiel observan cia de la Constitución, asi en nuestras pláticas privadas y discursos pronunci ados desde el pulpito, como en nuestros ( i6) . escritos impresos, especialmente en la ci tada pastoral de 9 de Mayo de 1821. Por fortuna habéis prestado oidos aten tos y dóciles á nuestras . exortaciones, y han sido poco duraderos y poco trans cendentales los esfuerzos acalorados, del zelo mal entendido de algunos a favor, se gún ellos decían, del sistema constitu cional., Gracias á Dios que os ha inspi rado la prudencia y cordura convenientes .gracias á las autoridades publicas, que han interpuesto oportuna y eficazmente •sus respetos y su fuerza, para soste ner con la debida sabiduría y dignidad el sistema , evitando en esta capital los males que desgraciadamente han afligi do á otras de la monarquía.. . Amados hijos en Jesucristo , continuad siendo el honor y el modelo de los l-'-r h \ / pueblos de España con vuestra sumisión ! • • á las leyes, con vuestra obediencia á las autoridades, con vuestra p az, unión y concordia recíprocas. Proponeos por ejemplar de vuestra con ducta á nuestro Señor Jesucristo, supues to que os gloriáis de profesar su santa, Religión. Este Señor vivió siempre sugeto á las potestades de la tierra, y las obe deció hasta la muerte y muerte de cruz. Jamas las insultó, ni permitió que fue sen censuradas ni menospreciadas ¿ Y cuanta no fue su afabilidad, su dulzura, su caridad, su misericordia, su benefi cencia con los sujetos particulares? Con descendiente con todos por caridad,,y no por adulación, comia con los pecadores, discurría con los ignorantes, solemniza ba con su presencia las bodas, aumen- f i 8 ) taba el gozo inocente de ellas multipli cando milagrosamente el vino, y con to do su porte persuadía el documento que enseñaba de palabra, á saber: lo que queréis hagan con vosotros los hombres, eso mismo habéis de hacer vosotros con ellos. ¡ Cuan felices seriamos todos, si ca minásemos por estas sendas que nos tra zo el Hijo de Dios! Pero ¿ que fru tos se pueden esperar de una conducta contraria? Lejos de vosotros los odios, los resentimientos, los desprecios, los proyectos ambiciosos de dominar y ser Cada uno mayor que sus superiores, las Opresionespicantes, fas sátiras morda ces, las detracciones injuriosas contra las Autoridades , contra los Ministros sagra dos del Sfenor, contra las clases cuales- •ir* \ C 1 p í quiera, contra las personas particulares de todo estado y condición. Todos ado ramos á un mismo Dios , profesamos una misma fe, somos hijos de una. misma iglesia , miembros de una misma nación, obligados a la observancia de una misma Constitución. No hay uno pues que no tenga derecho a ser honrado, amado, y favorecido de los demas. El que se pre ciare de mas adicto á la Constitución, obsérvela mejor, distingase por su ma yor justicia y beneficencia para con sus hermanos, y será el mas amado de to dos. Si cada uno de vosotros se penetra de estas ideas, ved aqui las semillas fe cundas que harán florecer y fructificar en todos los pueblos la alegria y la tran quilidad pública, que dan alma á la so ciedad y salud a la patria. w En vano se emplearán por los partí- . . 'cülá'res las amenazas y terrores violentos para precaver los atentados que puedan rt , • f temerse contrá la Constitución. En ella está prevenido el remedio que ha de ale jar estos males, y pretender obviarlos con medidas ilegítimas, es acrecentarlos, tina triste esperiencia acredita esta ver dad : los pueblos que al principio se dejaron inflamar de este fuego reprobado por la le y , son los que sufren en el dia mas funestas convulsión es; entre tanto que Granada y jos pueblos de su provincia presentan un semblante cada vez mas sereno y pacifico. Sacerdotes del Señor, dignos coope radores de nuestro sagrado ministerio, bien conocéis que esta doctrina tan ven tajosa para cada uno de los fieles, y para la prosperidad pública, es tomada de los libros santos que debeis leer y meditar dia y noche. Inculcadla pues á todos en el pulpito, en el confesonario y en vues tras conversaciones privadas. Esforzad vuestro zelo prudente, para que el prógimo no se levante contra su prógimo, ni el súbdito contra su superior. No se os caigan de la boca aquellas dulces pa labras que predicaba de continuo el Após tol S. Juan, cuando en su ancianidad no podia pronunciar largos discursos: Miji tos míos, amaos unos á otros. Y si fas tidiados los fieles de oiros una misma cosa, os preguntaren, porque no variáis de asun to; respondedles con el mismo Apóstol: por que este es el precepto del Señor., y si lo cumpliis, con esto solo os basta. Repetid al pueblo aquellas palabras