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Oración que, en acción de gracias por la Toma de Granada, pronunció en la santa metropolitana iglesia de esta heroica y celebérima ciudad el día 2 de enero de 1845 / el Presbítero D. Antonio Sanchez Arce y Peñuela

Sánchez Arce y Peñuela, Antonio

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¡ C f } 3 Z ORACION ij u c j j c y a ccio y c)e gtciciaA |3 W \m Í U w w ^ PRONUNCIÓ E.\! L A S A N T A Y M E T R O P O L ITA N A IG L E S IA de e st a a g ^ ^ c f(5 ítrtw fl ¿& u í> a b , el dia 2 de Enero de 1 8 4 3 , Eli PRESBÍTERO J fZ K i S ^ n / e 'H ■((/¿ fc M tc A & r ‘S ^ Á c c y c ^ c n u e / c f. Imprenta de Moreno y Iluiz. ,10'VSCA HÜoPÍFA: ¿AtG K A NADA d 3 3 l ORACION c jiie j y o j a c c io y <)c cjtciciaA |3 W l a PRONUNCIO m L A S A N T A Y M E T R O P O L IT A N A IG L E SIA de esta g ^ ^cC cC íftm fl l^ iu ^ a b , el día 2 de Enero de 1 8 4 o , Eli r^ESBÍTEP.O <&■'. < S $ n á i4 ic o ‘ * S f c M ic Á c ^ - S ^ Á c e y ¿^ c - n a c / c r. Imprenta de Moreno y Rui*. Mementote diei hujus in quo egressiestis.... dedomo scrvüuUs. Acordaos de este dia en que sacudisteis el yugo de la esclavitud. desaparecieron las negras sombras de una noche de horror. Ya no se oye el ronco sonido de pesadas cadenas. Se ha hundido el trono del bárbaro agareno. Granada ha sacudido para siempre el yugo de la esclavitud: está libre de los tiranos. Ah! rué ideas tan halagüeñas! qué perspectiva tan brillante! No; no es ilusión , Sres. ^ el triunfo ha sido cierto. El mágico sonido de esa campana } que desde los soberbios torreones de esa antigua fortalezades pierta en nuestros pechos sentimientos los mas no bles de amor patrio; ese respetable pendón que E x o d o cap. 1 3 v. ">. = 4 — acaba de tremolarse so b re la s frías tumbas de nues tros conquistadores; un pueblo inmenso que á la sombra de tan gloriosa enseña muestra su júbilo ha ciendo resonar en el anchuroso ámbito de este san tuario los alegres cánticos de Sion ; esa nube de aromáticos perfumes, que en su sagrado velo, lle va envueltos nuestros votos, en los que tributamos al Dios de las batallas el honor, la bendición y la gloria; ¡qué bellas imágenes para despertar el en tusiasmo mas noble y sagrado! El retro poderoso de España, terror del cartagi nés altivo y del orgulloso romano, hoy estiende su imperio sobre la nación infiel. Cual sol luciente ral le quien los astros ocultan su fulgor, hoy las medias lunas se han eclipsado ante el escudo español. La odiosa dominación de los ocho siglos ha terminado desde este dia de ventura. Los hijos de Ismael han huido á ocultar su vergüenza en los abrasados cli mas del Africa, espantados al oir e! rugido ateirador del león de Castilla. Las armas victoriosas de Fernando V de Aragón y de la í Isabela ha librado á Iliberis de una calamidad abominable; han aba tido el orgullo mahometano. Su glorioso estandarte se ha desplegado sobre los fuertes muros que cus todiaban el alcázar régio de los invasores; y mil y mil trofeos se han añadido á los que engrandecían el brillante solio de los reyes de la Hesperia. lía resonado el clarin guerrero y se han conmo vido y lian caido por tierra ios muros de la soberbia Jericó. Dagón ha humillado su cerviz ante el arca santa; de nada ha servido un poder colosal para sos tener la ciudad que Dios no sostenía;, y en vano ha velado el agareno sobre Granada^ cuando Dios ha renunciado su custodia y su defensa. Sacrificios los mas costosos se han visto ofrecer en las aras de la patria para alcanzar su salvación, y con heroico valor han derramado su sangre los valientes hijos del Cid, para lograr su emancipa ción, y admirar al mundo con sus proezas, en la lid que contra los mulsumanes han sostenido, cual Josué, Otoniel, Aod, Sangárd y Devora para des truir el imperio de los Cananeos, Jebusros, Eteos y Gabaonilas, haciendo visible el poder de Dios que vela por la prosperidad de la nación española. Sí: el dia 2 de Enero de 1492 ha quedado consignado en las páginas de nuestra historia como uno de los mas felices que ha visto España. El no podrá recordarse en las edades futuras, sin escitar las lágrimas de la cratitud hacia nuestros monarcas, y del verdadero patriotismo que anima los pechos leales. El será el mayor encomio de esta nación poderosa y magná nima ; y los pueblos estraños habrán entendido, que la patria de D. Pelayo, cuando olvida sus rencillas intestinas, se sobrepone á todos los males que pue de lamentar un pueblo; se nivela con los grandes imperios ; saba añadir blasones gloriosos á sus ar- I o = 1 ' =>=* nado el anatema que os estermina. Habéis quebran tado la tregua pactada con los reves de Castilla, y una voz aterradora presagia vuestra desdicha. « Ay! ay! de Granada, se oye en la ciudad, la hora de tu desolación so acerca, las ruinas de Zahora caerán sobre nuestras cabezas, y nuestro imperio en Es paña se acabará para siempre. La desolación reinará en tus palacios, tus fuertes defensores se humilla rán, y Zallara no será masque el tipo de Granada.” Si: lllmo. y Escmo. Sres. , el cielo se ha indig nado contra los déspotas, contra los monstruos que dominan desde esa Alhambra, enemigos de la Igle sia y del Estado. Las desgracias de Zahara y la Ajarquía en los montes de Málaga, compensadas se hallan va con la toma de Alhama por el marqués de Cádiz, y la victoria con que ha hermoseado sus hechos de armas el esclarecido conde de Cabra en ia batalla de Lucena, arrebatando á los infieles veinte y dos estandartes. Aquí ha sucumbido, á manos del invicto D. Alonso de Aguilar, el temi ble Aliatar, aquel viejo alcaide de Loja, y Boabdil, rey de Granada, es ya prisionero del monarca de Aragón. Las márgenes del Lopera se ven teñidas con la sangre de los sectarios de Mahomet, y en Coin y Cártama, tíonda, Loja, 11lora y Moclin on dea ya el estandarte victorioso de Fernando V é Isa bel I. Nada detiene el rápido curso de nuestras victorias, y las armas leales se ven triunfantes en = 1 5 = Velez y Málaga, y nuevos laureles, y escefsos tim bres, y gloria inmortal se prodiga á nuestros bravos en el obstinado y memorable sitio de Baza. Antee! poder de Castilla y de Aragón se intimidan Guadix y Almería, y franquean sus puertas á aquellos augus tos reyes, cuya sola presencia en sus reales bas taba á desconcertar los mas bien combinados pla nes de sus enemigos y alentar á los suyos en la pelea, esgrimiendo su espada con heroísmo ; porque ellos fueron la gloria de España, la alegria de lliberis y el honor de nuestro pueblo. Este nuevo Sansón debe arrancar las puertas de Gaza, y ayu dado de los esfuerzos de esta heroica Devora, des truir para siempre en España el poderío de los agarenos. En efecto; amaneció un día el mas bello para Granada. Isrrael sale del cautiverio de los egipcios Y al punto se turban los pabellones de Madian; se aprocsiman á Canaam y ya tiemblan y les son en tregadas en sus manos las naciones incircuncisas. Si : Fernando V doblegó la cerviz del africano al tivo y sobre la torre de la campana se desplega ya ese mismo estandarte que hoy con noble entusiasmo respetamos. Pasarou los dias aciagos de una perse cución sangrienta., y David se ve pacifico poseedor de Siquem y del valle de ¡os Tabernáculos. Ni el motin de Absalon, ni la traición de Achitofel le han primado la posesioo de Galaad, Manases y Efra'ita, «=14= - sufridas las mayores contradicciones el Señor ie ha colocado en el solio de Judá, y los que ¡e habian se guido fieles en las grutas de OJolam se ven enri quecidos con los despojos de Moab. S i: Sres., Gra nada por los Ínclitos reyes de Castilla D. Fernnando y Doña Isabel. Menospreciadores, mirad y admiraos. Ese Dios árbitro de la vida y de la muerte, que cambia la suerte de los imperios, con mas fácilidud que el torbellino disipa la ligera nubecilla, ha preparado la caida del poder que soberbio se ostentara entre nosotros. Esas numerosas legiones se ven subyuga das por nuestros conquistadores, cual las formida bles huestes Amonitas, Cananeos y Amalecitas por Josué, Gedeon y Jepté, y Fernando V cual otro Josias rey de Judá talando los bosques de Siquem y Tecna en Samaría, hace pedazos los Ídolos de Astarot y de Camos que la idolatría y la superstición del sarraceno habian levantado en nuestro pueblo. En esta conquista su valor y sus virtudes han dado ttft dia glorioso para España y no menos admirable para el mundo j que jamás debemos olvidar. MemmtQle etc. Semejantes á esas montañas culminantes cuya forma gigantesca las distingue de las pequeñas pro minencias de un dilatado pais, que señalan los lí mites de los estados y escitan la admiración del via jero, asi en la historia de los siglos se ven sobresa lir esos sucesos memorables que determinan la épo ca de los pueblos, y la duración de su poder ó de su decadencia. Ellos hacen cambiar los gobiernos, va riar las instituciones, hunden los mas poderosos im perios en la abyección y en la miseria, ó los elevan al apogeo de la grandeza, y presentan nuevas esce nas en el teatro del mundo, que causan la admira ción del mundo mismo. La conquista de Granada es uno de esos aconte cimientos célebres á quien la historia de los pue blos ha consagrado una página brillante en sus fas tos: y este dia el mas hermoso para Iliberis cuya bella aurora ha henchido de gozo los pechos espa ñoles, ha llenado de asombro también á las nacio nes todas. El Señor Dios ha tenido misericordia de Jacob, y lo ha hecho reposar sobre su tierra. Le ha agregado al estrongero para consolidar la casa, de Isrrael. Los príncipes de las naciones se levantaron de sus tronos, y han venido contra esta orgullosa Tiro que desafiaba al mundo en el csceso de sus ri quezas, de su poderío y de su frenesí. El Dios de Sabaot ha humillado su altivez y de sus inespugnables fortalezas ha sacado los desgraciados cauti ves á quienes atligia y tiranizaba Pueblos estraños, émulos de la magnánima Es paña, acercaos á sus fronteras, llegad ante los mu ros de Granada, y admirad ahora su gloria y su he roísmo. Vosotros la visteis abatida por la traición junto á las aguas del Guadalete en los años de 714; la visteis invadida de numerosas turbas de árabegj cual el imperio romano de los bárbaros del norte; ocupadas sus plazas; destruidas sus fortalezas, es clavizados sus lujos y profanada la heredad y el San tuario del Eterno. Visteis á 1). Pelayo, con un pu ñado de valientes, esforzarse á resistir multitud de infieles. Vosotros, en el siglo nono, contempla bais á D. Alfonso II , D. Ordoño I y D. Alfonso el grande reuniendo sus cortas fuerzas para derrocar este coloso prepotente. En el décimo siglo visteis haciendo ¡guales esfuerzos á D. Ramiro I I , D. San cho I y D. Bermudo II. En el undécimo, décimo segundo y tercero á D. Alonso el bravo, D. A l fonso I de Navarra y D. Fernando III de Castilla y de León , no menos que en el décimo cuarto á los Alonsos y Pedros undécimo de Castilla y IV de Aragón. Visteis entonces á los principes cristianos, por desgracia divididos entre si, trabajar en debili tarse mutuamente, olvidados tal vez de que escrito está que todo pueblo desunido será desolado y lle ga á ser presa de sus enemigos. Generaciones em peñadas en aniquilar un poder opresor pasaban de lante de vosotros á confundirse en la grande era de