Exploraciones arqueológicas en la Alhambra
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EXPLORACIONES ARQUEOLOGICAS EN LA ALHAMBRA LA Alhambra fué para los Reyes Católicos una joya apreciadísima del botín de la Conquista, joya que quisieron conservar intacta como valioso testimonio de victoria y como bella y regalada manera de vivk. Por eso la reina doña Juana en 1515 dispuso que " .. .la casa real, que es tan suntuoso y excelente edificio, es la voluntad de los dhos. re yes (don Fernando y doña Isabel} mis señores, e mia siempre l:iéll sido e es, que la dha. Alhambra e casa esté muy bien ·repairada e se sostenga, porque quede para siempre perpetua memoria ... e no se consuma e pier da tan excelente memoria e suntuoso edificio como es ... " Esto pudo hacerse en aquellos palacios que se reservó la Corona, al menos en su parte más noble, más representativa y que más admira ban y también con el conjunto de torres y murallas. Mas de otros edificios y de la urbanización de la é¡xx:.a musulmana, apenas se sabía nada con certeza a mediados del siglo pasado, porque razones tácticas primero y luego el cambio de fos tiempos, habían arrui nado poco a poco muchas cosas y desfigurado ofras, enmascarándolas con aditamentos, o con 'reformas que deshacían la vieja organización de palacios y jardines. Sin duda la oonstrucción de casas para ciento cincuenta familias que propuso Hernando de Zafra a los Reyes Católicos, o 1la de los grandes aljibes levantados por el Conde de Tendilla antes del siglo XVI, debie .ron alf ectar al aspecto interior de Ja: Alhambra, mticho más que afectaron -49-
al exterior, los reparos encomendados al capitán de a'rtillería maestre Ramiro. Entre las reformas de edificios importantes, una de las más anti guas debió ser, la que hubo de efectuarse para establecer comunicación entre los dos grandes palacios levantados en torno al Patio de los Arra yanes y al Patio de los Leones, con objeto de forma·r al unirlos, un solo palacio mayor y aún se Jes añadieron para ampliarlos, otras dependen cias construídas a lo castellano, de la misma manera que por aquellos dfas en la ciudad, muehos palacios de la nobleza cristiana y especial mente 1os conventos, se formaban por la unión de dos o más palacios y casas musulmanas, que luego se transformaron, a veces ra:dicalmente, p'ara adaptarse a los gustos y exigencias de }a, nueva vida. El Palacio de los Arrayanes y el de los Leones reunidos y amplia dos, dieron lugar al núcleo de lo que como acabamos de ver, llamaba doña Juana "la Casa ReaF'. De todos modos, aquellas residencias de los señores de un reino medieval, tan pequeño como el islámico grana dino, quedarían bien estrechas para alojar a la corte de Castilla y Aragón, unida y renaciente. . Nuevas construcciones agregadas después al Jardín de Lindaraja fueron también insufidentes pa·ra acoger la opulenta corte del Empe rador. Mas, como la estrechez no impidió la admiración, acometie'ron la mayor y la última de las ampliaciones', aún sin concluir, y que hoy denominamos Palacio de Carlos V. Con e1lo se desarticuló por completo la antigua disposición de los palacios musulmanes y de las calles que los rodeaban. El de .Jos Leones perdió la primitiva entrada, y la del de los Arrayanes se abandonó nor otra más directa que, a la manera cristiana, ponía el patio principal del palacio en comunicación casi inmediata con el exterior. Entrelazadas asÍ: las construcciories islámicas medievales y la mo derna italianizante de Carlos V, vinieron ambas a constituir en arquitec tura, algo tan confuso y característico como en el idioma la algarabía, . algo que resulta tan incomprensible para musulmanes y :para castellanos de hoy,· como constituyó motivo de admiración para .románticos, a· los que sólo molestaba de este embrollo pintoresco, ,que ,1a obra cristiana pudiera predominar, con vasallaje y desprecia de la musulmana. Todavía des<le el Alhaicín o el Sacromonte, sobre la muralla gene ral, se impone la gran Torre de Comares y entre aditamentos cristianos, aún se percibe la graciosa y esbelta silueta de las menudas torres de l\faeh�a y del Peinador. En tambio, .desde el interior de la Alhambra
Íos paÍaCÍos musulmanes quedan m<is ocultos, o se·:dcita<!an rort -tnenog gallardía, y de haberse terminado el de Carlos V, éste fos hubiera en vuelto· como única fachada y el Palacio de los Arrayanes ·y el de los Leones, embebidos en él como dependencias e�óti�as y· bellísimas, se habrían transformado en tneros agregados carentes de' individualidad. Nada extraño resulta que, pasado el tiempo, se perdiéra fa ideai de cómo eran los antigu0s palados de la Alhambra, y ·que desde el- -siglo XVIII, se fantaseara acerca de ellos y de la urbanización circundante, imaginando grandiosas fachadas imposibles. Fué don Manuel Góme.z Moreno quien llamó la atención sobre tales supuestos y propuso razonables hipótesis, que luego. se confirmaron al hallarse unos planos antiguos del Palacio de Carlos V, en los que figu .. raban casi intactas las entradas, primitivas de los Pafacios .de Arrayanes y de los Leones. Esta última desapareció con la obra. del Palacio ·de Carlos V, pero los. restos de la entrada del de los Atrayanes, se conser.. varon bajo escombros. Unas exploraciones primero y la ·excavación total de lo que fueron jardines de Machuca, así lo confirmó y a partir de entonces fué preciso pensar en restablecer la entrada al palacio por su propia puerta, no por mera restitución arqueológica, sino como algo natural y necesario, que tiene por añadidura posibilidades de bellezá y .pintoresquismo, atinque carezca del efecto sorprendente de aquella zambullida inesperada en el corazón del palacio, que ·ciÍre\:Ía la puerta ·en uso hasta hace algunos años. Esta reforma presentaba dificultades. y tal vez era la m'.ayor, comu nicar la f>laza de los Aljibes con la plaza desescombrada ante la fachada primitiva del Palacio árabe, a seis metros y medio· de profundidad. Para salvar aquella diferencia y estable\:er comunicación entre Ías dos plazas contiguas, a nive'.es tan distintos, se podía recurrir a varias so luciones, una de ellas, la de intentar restablecer las calles que hasta. la Conquista comunicaron las Puertas del Vino y la de las Armas con la Plaza del Palacio árabe. · Estas calles eran ya conocidas en parte, no sólo .por excavaciones que inició don Leopoldo T arres Balbás, sino también ópr exploracio nes parciales complementarias, pero no se había llegado al reconoci miento completo de las mismas. Por esto, la Junta del Patronato de la Alhambra presidida por don Antonio Marín Ocete acordó que, bajo la dirección del arqtlitecto don Francisco Prieto-Moreno, se hiciera una excavación en la Plaza de los - c5l -
Aljihes, con 1a amplítud necesaria pará conocer ért su fotalídací estas vías y lo que en relación con ellas pudiera encontrarse. Tal_ acuerdo_ revivía antiguas aspiraciones y daba actualidad de nue vo a incógnitas acuciantes: ¿Se encontrarían los restos de la Puerta Real? ¿Se llegaría a conocer la antigua topografía del barranco que separaba la Alcazaba de la medina o ciudad real de la Alhambra y el límite occidental de ésta? ¿Se resolvería el enigma del aislamiento de la Puerta del Vino y el de su función? ¿Podríamos saber algo de cómo fueron exteriormente Jos aljibes antes de que el escomb'ro los cubriera por completo? 1 Sin embar,go, ,poco después de iniciados los trabajos, se vió que no interesaba por el momento otra cosa que obtener, con la mayor rapidez, los datos imprescindibles para desechar o no la idea de poner en ser vicio la calle que, antes de formarse la Plaza de los Aljibes, unía la Puerta del Vino con la plaza del Palacio árabe, y diferir para más ade lante, la exiploración total de lo 1que pueda ser el enlace de esta plaza con la Puerta de la deposición de las armas. Por eso sin duda, los, trabajos no han tenido las características pr pias de una excavación moder�a, de método científico, y se ha pres cindido de muchos recursos habituales en ellas, incluso de los obreros especializados en los trabajos del monumento: Pero la cantidad de es combro movido y las exploraciones efectuadas, aunque incompletas, han permitido .conocer muchas cosas a cuantos presenciaron con interés estos trabajos. : No obs.tante y hasta que se emprenda una excavación sistemática de toda la Plaza de los Aljibes, los resultados deben tenerse como pro visionales, pero esto no Jes resta interés y merece la pena informar a nuestros lectores de la labor realizada. Durante el invierno de 195'2-53 las exploraciones han afectado a tres sectores correspondientes a los frentes Norte, Este y Sur del enor me edificio rectangular, hoy enterrado, que envuelve los Aljibes. En el sector Norte se continuó la exploración de la galería ante riormente abierta bajo la Pla7;a de los Aljibes, al nivel de la plaza, del Palacio árabe y que a partir del centro de ésta, se dirige en curva hacia el encuentro de la muralla general con el muro cilíndrico de el cubo, que en este punto ha sido perforado, con lo cual es, ya posible afrave sarlo y pasar a la calle que sube desde la Puerta de las Armas. Lo qua esta galería ha permitido observar, hace suponer que la plaza del Palacio árabe continuaba hasta la Alcazaba, entre ·el edificio de los -52-
Alj1bes y urtas casítas adosadas a fa muraHa genera.1. Los quínce prí meros metros del pavimento a partir de la .fachada del Palacio, ápare cen con piso de guijarros. Luego, el pavimento forma un amplio baden, después del cual no se han encontrado restos de empedrado. El sector Este fué explorado continuando en ;parte galerías subte rráneas anteriore.s, y en pa:rte, con otras nuevas, o a cielo abierto. Se han coi:nprobado plenamente que desde la plaza del Palacio árabe a la Puerta del Vino, asciende una calle recta de setenta metros de eiten sión, con pendiente .regular que salva un desnivel de siete metros. Su ancho medio es de cinco metros. El lado derecho lo forma la enorme fachada de 44,70 m. de longitud del edificio que . envuelve los. Aljibes:, y una placeta que habría ante la fachada Sur de éstos. El lado izquierdo lo forman : al comienzo, . los restos de • construc ción árabe que albergan el pilar abrevadero de la pláza del Palacio y la embocadura de una calle que sube a lo largo del muro Sur del Palacio árabe, todo lo cual había sido ex.cavado y conocido anteriormente. Más arriba, entre esta calle y. otra paralela a ella de cuatro metros de ancho, apareció el frente, muy descompuesto, de una manzana de casas con facha da de veintiocho metros. A continuación, los restos de otra manzana que está en línea con la fachada de la Puerta del Vino, con cuya obra 11º llega a enlazar, ya sea porque hubo entre ellas una calleja de metro y medio de ancho, o porque se descompuso la <::onstrucción medianera de la Puerta para dar paso a varias cañerías relativamente modernas. Las fachadas de las casas .de lai izquierda, están construidas al pa recer con materiales aprovechados, mampuesto y ladrillos de diferentes tamaños y también bordes de sepulturas árabes, de piedra arenisca, y tapial. No a.pareció ningún resto. de revoco de estas fachadas. La del edificio de los aljibes en cambio, conserva su enlucido, oon líneas hendidas que fingen una sillería convencional y pilares de ladri llo, todo con tendeles muy gruesos En torno a una. ¡puerta, que es el únioo vano que se ha reconocido, la decoración figura una portadita de ladrillo, de la que pudo haber. formado parte la inscripción del aljibe que se conserva en el interior de la Puerta de la Justieia. El muro es de hormigón pobre con pedruscos, trozos de .fuste, etc y las jambas y umbral, de piedras de sepulturas árabes. De los. trozos explorados no se ha podido precisar cual foé el pavi mento de la ea.lle. Por los desagües de las casas hay que suponerlo más alto q� el terreno virgen, de lastra, el cual pairece que fué desmontado, al menos en parte, para nivelar. Hendida en él, a lo largo de la calle, -M-
éófre un� buena .a1cantarÍ11á. empecÍrácÍa oon hombros de mampúesfo y ladrlllo y cobijas, casi todas ellas hechas con trozos. recortad6s en hor migón duro de murallas caídas. Cerca de la Puerta del Vino esta. alcan tarilla se pierde y un .poco más abajo, se h�p recon0cido las acometidas de dos atarjeas qüe, con g,ran pendiente, salfan de las casas bajo el umbral de la puetta de entrada. El ancho de la talle.no queda regular pc>rque, si bien la fachada del edifiicio de los Aljibes es recta, frente a ella, las primeras construcci ríes a· ta izquierda y las dos manzanas siguientes, no le son :paralelas, y' se retraen o avanzan una respecto de la otra. Además, en la parte alta, poco más arriba del ángulo del edificio de los Aljibes, la calle seguiría subiendo regularmente, Pt:.ro con menor anchura pára dejar entrada a la plaza que suponemos había al Sur de los Ailjibes. Un muro <le contención separaría esta plaza de ese último tramo de la calle, y del patio o plaza· que pensamo¡ pudo haber ante la Puerta del Vino. De dicho muro sólo se ha conservado el tramo que separaba las dos plazas, eonteniendo la que habría ante la Puerta del Vino, que debía estar unos tres metros más alta que la supuesta a Sur de los Aljibes. En dicho tramo hay dos desagües de lluvias, uno de ellos de la p!aza alta. El .;>tro no se exploró. Por ahora no ha sido posible rastrear la urbanización musulmana, la cual debió deshacerse totalmente para construir los Aljibes y las ca sas del otro lado de la calle. De éstas sólo se han reconocido· ahnra las iathadas, pero antes se reconocieron restos del interior de las próximas a la. Puerta del Vino y bajo la nave occidental del Palacio de Carlos V, así como en algunos puntos ante la fachada de esta nave, lo que per mite suponer en esta zona un bar.río morisco. Bajo este barrio morisco, tal vez algún día se puedan encontrar datas que completen los que poseemos y pueden atribuirse a un posible baño árabe, del que se supuso eran restos los encontrados a siete me tros de profundidad, junto al pequeño aljibe árabe de antiguo conocido y sin uso hoy y quien sabe si a este nivel será posible que aparezcan restos de otras construcciones y de calles árabes. El sector Sur es sin duda lo más importante de lo explorado. En tre la Puerta del Vino y la Alcazaba, a.parece la divisoria de dos de presiones violentas del terreno. Ante la fachada de la Puerta del Vino se ha reconocido la cuerda de esta· divisoria formada por un pez de suelo na�ral, o ·espigón de lastra dura, sobre el que apenas hay una ligera capa. de escombro. Avanza veintitrés metros hacia la Akazaba, entre
una depresión profunda a la izquie'rdai: hoy visible a Sur de la, mµ�lla general de la Alhambra y otra. depresion profunda a No rte. hpy total mente ocupada por esc�mbros y garr.ufo o cascajo de.lo que se d�smon-. tara del terreno del barranco, flara alojar en él los Aljibes. El espigón de lastra va ascendiendo en rampa ant.ela Puerta del Vino hast.a 1,71 .m. sobre el nivel del umbral, y queda 'ais·la,d,o de la Alcazaba, por una depresión de 3,90 m. que se salvó en época �risti�a con un puente que subsiste. Antes de construirse éste, en época·musuJ mana, el aislamiento de la . Alcazaba se reforzó, con un mu'ro de hor migón de 1,3:; m. de grueso, que atajaha el espigón en su extremo pr ximo a la Alcazaba, desde la muralla general, hada Norte, con una extensión de 13 m. Vuelve en ángulo recto hacia el Este,· para enlazar a seis metros con otro mu'ro de 1, ro de grueso, paralelo al anterior, que ataja igualmente el terreno, hasta la muralla general. Otro tercer muro arranca de la muralla general y ·ataja taip.bién ha� cia Norte ea.si paralelo a los anteriores, hasta un resto de edificación sólida, ábovedada, het1.dida en el terreno natural, del que apenas emerge por faltarte toda la parte superior, si es que la tuvo. Por su solidez puede ser la base de una torre. Está situada a doce metros ante la Puerta del Vino. Mide, en planta 3,10 x 4,05 m. y <le altura 4,30 m. Ha cia Norte, dando frente a la fachada Sur del edificio dé los Alji�, tiene una puerta de arco ligeramente ·apuntado, de 1 ,3•2 m. de ancho y 3 ,6 5 m. de altura. Entre este edificio y la Puerta del Vino, a 6,50 m. de ella, queda un ·resto de muro de 1,10 m. de grueso, en cúyo intérior aJherga. un bloque de piedra gris, con recipiente cilíndrico, de 0,42 m. de diáme tro y tres acometidas, que debió servir de partidor de a¡gua, y tal vez sea resto de lo que describió Echevarría como próximo a .ta ·Puerta Real. en ángulo con ella. Esto nos sugiere la posibilidad de que ante la Puerta d'el Vino hu biera 'lin patio o pla.za ya citado, que estaría formado por una cerca, semejante al patio que había tras la Puerta de Elvira, en la muralla de Granada, y que la Puerta Real se limitara a un sencillo arco en el lado N. del Patio, como acceso a la calle que baja desde aquí a la plaza del Palacio árabe. El poquísimo escombro que en esta parte cubre el terreno virgen, no ha porlido proteg·er ningún resto de construcci011es musulmanas. El partidor de ag·ua, por exigencia sin duda de niveles, está hendido en la lastra, o terreno virgen, y por eso se ha conservado. -.56-
Queda por decir alg� a,�erca de la supuesta plazai a Sur dé los Alji be&, que podría hallarse · enfre éstos, el tramo de muro de éontención del .patio o plaza que hemos supuesto ante dicha Puerta y la fachada del_ edificio, tal vez torre, hendido en el terreno y que limitaría este patfo por el lado Oeste. La puerta de este edificio-tor.re, los desagües de Uuvia (las alcanta riHas en Ja Alhambra y en toda la Granada islámica, eran subterráneas) y unos huecos en la fachada Sur del edificio de los Aljibes, así como el corte artificial del terreno de lastra al borde de fa calle que limitaría esta plaza en su lado Este, es lo que nos induce a suponer su exis tencia. No apareció pavimento y efectuado un pozo de sondeo a 12 m. ante el muro de los Aljibes, dió a más de siete metros de profundidad, cerá mica del siglo XVI. Al llegar a los nueve metros fué suspendida la; per foracióri, sin haber alcanzado terreno virgen. Entre este pozo y el edifido de los Aljibes, paralela aJ: muro de és tos, de Este a Oeste, se cavó una .zanja cuya profundidad máxima de seis· metros, tampoco alcanzó terreno virgen. Fué imposible hacer un estudio estratigráfico de esta zanja. La exploración ·sobre los Aljibes y en torno a ellos se suspendio poco después de iniciada, así como la del terreno. virgen, que es base para poder comprender Ja forma primitiva y las transformaciones posterio res, del espacio comprendido entre la Alcazaba y las medina real de la AJhmbra, que hoy ocupa la moderna Plaza de los Aljibes. Las plantas· de la Alcazaba de Almería y de la ciudad de Segovia con su Alcázar, por ejempló, pueden dar· alguna luz sobre ello, .por sus grandes semejanzas cori lo actualmente conocido y lo que se vislumbra en este punto. · -56-