Excavaciones arqueológicas en el yacimiento de la Edad del Bronce Cerro Bilanero (Alhambra, Ciudad Real)
Abstract
Tesis Univ. Granada.
Full text
Excavaciones arque ológicas e n
el yacimi ento de la E dad del
Bronce Cerr o Bilanero
(Alhambra , Ciu d ad R eal)
Alfon so Monsal ve Rom era
Programa de doc torado en Hi storia y Artes
(B0 1.56.1)
Excavaciones arque ológica s e n el
yacimie nt o de la Edad del Bronce
Cerro Bila nero
(Alhambra , Ciud ad R eal)
Alfonso Mon salve Romera
Director de la tesis do ctoral:
Prof. Doctor . Gonzalo Arand a Jim énez
Tuto ra:
Prof. Doctor . Marg a rita Sánchez Romero
Editor: Uni versidad de Granada. Tesis Doctorales
Autor: Al fonso M onsalve Romera
ISBN: 978- 84 - 1306 -2 65 -5
URI: http:/ /hdl.handle.ne t/10481/5 65 33
Fina nciació n de esta te s is doc toral :
Est a tesis doctoral ha sido fi nancia da grac ias a la ap ortación soli d aria d e
dec enas de personas que, a t rav és de mic r omecenazgo, hicieron posi ble las
excava c iones realizadas e n el Cerro Bilanero. Igualmente, a la Fun d ación Soliss
por la ayud a a t rav és d el premio obte nido p or el Proye cto Arqueológico Ce rro
Bil anero.
Agra d ecimie ntos :
En p rimer lugar, me gustaría agra decer a mi madre tod o el ap oyo y cariño para
la realización d e esta tesis do ct oral. Sin ella n o hub iera sid o posib le. Igua lmente,
a Rubén p or la ay ud a que he recibi do de él. A mis hermanos que son tre s pil ares
fundamental es en mi vi da. A Celi a por su pa ciencia, cariño y ayu da , en
definitiva , por estar siemp re ahí. A mis tíos Jos é e Isabel. A Fumi e Sugiyama.
Al grupo municip al socia lista de Alha mbra por el ap oyo in discutib le y,
especialm ente, a Fra ncis c o Góme z por creer en es te pro yecto. A la Asoc iación
Alham bra T ierra Roja por s er determina nt e en la s excava ciones rea lizadas y a
todos sus miembros. A la ciu d adanía de Al hamb r a q ue me hiciero n forma r pa rte
de es te puebl o como uno más, en espe cial, a Vi ví , Ramón, Joel, Luis Ángel,
Domi, Peli lla s, José, Euseb io, Laura , Pep e, Álv aro, Ma ri y to d a su fam ilia , Marisa
Parra , E n definitiv a, a tod os los hab itantes de Alhamb r a que siemp re nos
ayudaron, especialmen t e a los m ás peq ueñ os, si empre preg untones y curiosos
por nuestra s actividad es a los que d ed i c o es te traba jo.
Tambi én quiero agrad e c er a todo s los miemb r os d el tribunal de esta tesis
doct o r al su pa rticipación por el esfue rz o rea lizado. A mis tutores , Marga y
Gonzalo, que siempre han estado ayu dándom e, pero, y lo má s importante,
enseñarme a ser mejor investigado r. Por su paciencia infinita y por t oda l a
ayuda: gracias. A Águeda Lozano agra dec er le el es fuer z o con las d atacione s
del y acimi en to.
Quiero tambi én agrade cer el esf uerzo a l os traba ja dores de la Junta de
Comuni dades de Ca s tilla – La Ma ncha y al p ersonal d el Mus eo Provincia l de
Ciudad Real y a los componente s d el Cent ro de Estudios d el Ca mpo de Montiel .
Tambi én a Miguel Tor res por ab rirnos las puer tas de la Mo tilla de El Azuer.
No quiero olv idarme de t o d as las p erson as que ha n pa rticipado en las
excava ciones e investigacione s del Cerro Bi l anero es pecia lmente de Gonzalo,
Alexia , Ed u, Marisa, Ma ría, Raq uel, Juan Ca rlos, Ana, Anita, Belén, Migu el, Sofía ,
Quique, Ma ría M olina , Oro, Miriam , Lyd ia , Jua n, Pedro , Cla ra B artolomé, Antonio
Ca sal, Benja mín y a t odos los voluntari os y estudi antes que particip aron de las
excava ciones.
Muchas de las fotograf ía s y re construccion es vi rtuales son obra de Migu el
Fernández Día z , Pa blo Aparicio, Belén B lázquez y Quique Ma cía s. Gracia s por
toda la ayu da en la documentación del y acimi ento y a qu e ha sid o
determinante en la cons ec ución de es ta inv estigación.
Unas línea s espe cia les de agrad ec imiento a Ped ro Reyes – Moya Ma leno, Jesús
Bermejo, Da ni y a to dos los integrantes del Proyec to Arqueológi co Age r
Lam initanus y E ntorno Jamila . A to dos los profesores , tutores y directores de
excava ción que me han enseña d o ya que sin ellos no hubiera si d o posible
realizar esta tesis do ctoral.
A muchos ot r os amigos como Iren e, Natalia, Al icia, Marisilla , Ana Díaz, Alejandra,
Mano lo, Octavio, La ura, Esthe r Día z d e Mera , Óscar Blázque z , Me rce des, Nuria,
Víctor M anuel, Sara Nouioua t e, Soco, Tom ás Herreros , Maca rena, Arantxa
Ca macho, y muchos otr os por la ayuda prestada y por soportarme e n
momentos de fl aq ueza y por todos vuest ros c onsejos.
A los hermanos Romera Ca la bria .
Índice.
Introducción………… ……………… …………………………………… …………… .
10
Ca pítulo I: Ma rco t eóri co e his t oriograf ía ………………………… …………. ....
14
1.1 . Introd u c ción al cap ít ulo…… ……………… …………………… ……….......
15
1.2 . Historia de la investigación………… …………………………… ………. .....
23
1.2 . 1. El inicio de la arq ueolo gía d e la Eda d del Bro n ce en Ca sti ll a – La Mancha… ……… ……… ….
23
1.2 . 2. El d escubrimi e nto d e las Motil la s a final es del siglo X IX … …………… ………… …… ……… ………
31
1.2 . 3 . La Eda d del Bronc e en La Manc ha desd e comi enzos d el s iglo XX h asta los años 6 0…… ……
35
1.2 . 4. D e los año s 6 0 del siglo X X al si glo XXI: El (r e)de s cubri mie n to de la Ed ad del Bron ce en La
Mancha ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… …… ………… ……… ……………… ……….
38
1.2 . 5 . El Bron c e de l a Man cha en el sigl o XXI……… ……… ……… ………… ……… ……………… ……….
98
1.2 . 6 . O tros est udio s y trab ajo s reali zad os………………… …… …… ………… ……… ……………… ………
124
1.3 . Teorías realizadas a p artir d e la ex cava ción e i nves t igación d e los
yacimientos y sistema tizaciones propuestas p ara la Edad del B ronce en
La Ma ncha…………………………… …………… …………………………………
123
1.4 . Críticas expu est as por algunos autore s a las sistemati zaciones
prop uestas………………………… ……………… ………………………………… .
179
Ca pítulo I I: Elecc ión de la zona de estudio y del y acimi ento…………………
185
2.1 . Introd u c ción al cap ít ulo…… ……………… …………………… ……………
187
2.2 . E lección d el ter r itorio……… ……………… … ……………………………….
189
2.3 . M etod ología empl eada en la elección d el yacimiento……… ……….
191
2.4 . Res ulta dos………………………… …………… …………………… …......... ...
203
2.5 . Valora ción fina l…………………………………………………… …………. ..
231
Ca pítulo II I. E l Cerro Bil anero: su entorno ge og ráfico y ambi ental………….
235
3.1 .Introducción al cap ít ulo………… …………… …………………… ………….
237
3.2 . E l Cerro Bil anero y su med io físico………… …………………… ……..... ....
239
3.2 . 1. G eología y oro grafía : El relie ve ……… ……… ……… ……… … ………… ……… ……… …………….
239
3.2 . 2. Hidro grafía ……… ……… ………… ……… ……… ……………… ………… ……… ……………… ………
247
3.2 . 3. El clima ………… ……… ……… ……… ……… ……… ……… …… ………… ……… ……… ……… ……..
251
3.2 . 4. Flo ra y Fa una …… ……… ………… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ………
254
3.3 . El entorno d el C er ro B ila nero a trav és de la s pri ncipa les f uent es
escritas………………… …………………………… …………………… . .. ... ....... ... ..
257
Ca pítulo IV: Análi sis s uperfi cial del yacimient o, ele cción de las zonas a
i ntervenir y meto d ología de ex cava ción………………………… ………….
261
4.1 . Introd u c ción al cap ít ulo…… ……………… …………………… ……… ……
263
4.2 . Méto d os e mpleados en las in tervencio nes arqueológi cas en el
Cerro Bil anero………………… ……………… …… ………………………………..
265
4.2 . 1. Me todo lo gía pa ra e l anál isis de la superficie d el Cerro
Bil anero………… ……… ……… ……… ……… ……… ……… …… … … ………… ……… ……… ……… ……..
265
4.2 . 2. Elec ción d e la s zonas d e
excava ción…… ……… ……… …… … ……… ……… ………… ……… ………… ……… ……… ……… ……….
296
4.3 . Metodología pa ra la document ación estratigráfica y espacial
durante el proc eso de exca va c ión…………… …………………… ... ...... ....... .
305
4.4 . Rec ogi d a d e elem entos ma t eriales y m ue s tras ……… ……………… ….
324
4.5 . Organización equip o ………… ……………… ……………………………….
326
Ca pítulo V: Excava c iones en el Cerro Bil anero…………………… ……… ……
329
5.1 . Introducción al capí tulo………… ……………………………… ……… …… .
331
5.2 . Grupo estratigráf ico d e uni d ade s c on st ru ctivas superficia les …………
332
5.2 . 1. S ecuencia estrati grá fica del grupo de d epósi tos y unid ad es cons tructivas super ficial es …..
354
5.3 . Grupo estratigráf ico pertenecien t e a depósitos de colapso y
destrucción del yacimien to …………… ……………………………… ………….
355
5.3 . 1. Unida des d e cola pso y destrucció n del sond eo O este … ………… ……… ……… ……… ……….
361
5.3 . 2. Se cuencia e s t ratigrá fica del grupo de unid ad es rel acio nad as con el col ap so y
destru cc ió n d el ya cimien to del Sondeo O est e …… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ………
365
5.3 . 3 Unid ad es de col ap so y d estruc ción d el Área II … ……… …… ………… ……… ……… ……… …….. .
366
5.3 . 4. S e cuencia est ra tigráfica del grupo d e uni da des re la ciona das con el cola ps o y
destru cc ió n d el yacimi ento del Áre a I I ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……..
382
5.3 . 5 Unida des d e c ol ap so y d estruc ción d el Área I… ……… …… ………… ……… ……… ……… …….
38 4
5.3 . 6. Secue ncia estratigráfi ca del grupo d e unid ad es a ds crit as al c ola ps o y destrucción del
yacimi ento e n e l Área I ……… ………… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ………
427
5.4 . Excav ación del grupo estratigráf ico adscrito a las unidades de
ocupación documenta das en el C er ro Bila nero………………… ………….
428
5.4 . 1. Comp lejo c o nstru ctivo I ………… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ………
431
5.4 . 2. S e cu encia estratigráfi ca d el grupo de unida des d e o cu pa ción y unid ad es constru ctivas
ad scritas a l Co mpl ejo Estructural I y Esp acio Abierto 1 … ……… ………… ……… ……… ……… ……….
488
5.4 . 3. Compl ejo Es tructural II …… ……… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……..
489
5.4 . 4. S e cu encia estratigráfi ca d el grupo de unida des d e o cu pa ción y unid ad es constru ctivas
ad scrit as al Co mpl ejo Estructural I I………… ……… ……… ……… … ………… ……… ……… ……… ……..
532
5.4 . 5. Unida des constr ucti vas del so nd eo nort e …… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……..
533
5.4 . 6. Esp acio s ha bi taciona les d el sondeo oest e … ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……….
534
5.4 . 7. S e cu encia estratigráfi ca d el grupo de unida des d e o cu pa ción y unid ad es constru ctivas
ad scritas a l Sondeo O este ……… ……… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… …….
542
Ca pítulo VI. Las dataciones…… ………………… …………………… ……………
543
6.1 Las datacione s…………………………… …… ……………………………..
545
Ca pítulo VII . Est udio de ma teriales pro cedent es del Cerro Bi lanero……… .
553
7.1 . Introducción al capí t ulo …………………… …………………… …………….
555
7.2 . Indust ria líti ca ……………………………… … …………………… ……………
556
7.3 . La fa una ………………………………………… …………………… ………….
653
7.4 . La cerámica ……………… ……………… …… ……………………………….
684
7.5 . Los met al es…… …………………………… … …………………………………
777
7.6 . La industria ósea …………… ……………… ……………………… …………. .
780
7.7 . Restos humanos ……………………………… …………………… ……………
784
7.8 . Los restos ant racológicos ……… ………………………………… …………..
786
Ca pítulo VII I: Conclusiones………… ………………………………… ……………..
787
7.1 . Conclusiones………… ……………………… …………………… ……………
789
Bib liogra f ía.
823
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
10
Introducción a la tesis doctoral.
Esta tesis doctoral tiene la intenci ón de dar a conocer los trabajos
realizados hasta la fecha en el yacimi ento arqueológico Cerro Bilanero
(Alhambra, Ci udad Real). Como indica el título, el Cerro Bilanero, pertenece a
lo que hoy en día se denomina como Cultura de las Motillas o Edad del Bronce
de La M ancha. E sta cultu ra, o al menos este co njunto de formas de vida
comunes, ha si do objeto de investigaci ón desde el siglo XIX hast a la actualidad .
Sin embargo, esta larga vi da de la investigaci ón no parece transcende r y
corresponderse con los conoci mientos que tenemos de est e entorno cultural.
Todo parece i ndicar que los conoci mient os generados sobre el Bronce en La
Mancha se basan en unos pocos yacimi entos, pero la cantidad de estos
documentados en esta cronología su giere que hay algo mucho más grande
por descubrir. Algo, si se permite, gigantesco en térmi nos cuantitativos y
cualitativ os que llev aría décadas de est udio. Muchas v eces, el autor, oriundo
de las tierras de La Mancha se preguntó cuál era su origen y desarrollo de es ta
cultura y qui zás por este motiv o se haya concebido esta tesis doct oral. La
presente tesis no pretende ser un nuev o punto de partida o una especie de
iluminación divina para responder a todos los int errogantes de est a cultura
prehistórica , pero si una bocanada de aire con la cual complement ar lo que
hoy en día sabemos sobre la Edad del Bronce en este territor io, es decir, sumar
una pieza a este gran puzle. Sería de otra manera pretenci oso asumir que el
Cerro Bilanero y esta investi gación cambiará la perspectiva que hoy en día
tenemos sobre la Edad del Bronce en La Mancha. Por este motiv o es justo admitir
y loar a todos los investigadores e inv estigadoras que dur ante años aportaron su
esfuerzo para que hoy en día, el auto r, sepa interpretar ( se espera que de
manera acertada) los descubrimient os realizados en el Cerro Bilanero .
El Cerro Bilanero, un yacimient o tipo morra, ofrece cierto s resultados que
se esperan interesant es para el ev entual lector y para el público especiali zado.
Se ha pretendido hacer una i ntroducci ón a todos los descubrimi entos y
hallazgos y un estudio a nivel descriptivo de la exca vación y de los materiales
que se han extraído de este lugar. Se pretende con ello dar el pi stoletazo de
salida a posibles y nuev as investigaciones futuras sobr e esta cultura , con nuevas
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
11
perspectivas y tecnología que permitan conocer , sin sesgos per sonales y con
una ad ecuada metod ología, esta cultur a prehistór ica. La tesis d octoral s e
estruc tura por ta nto en una amplia i ntrodu cción d e las inves tigac iones
realizadas hasta la fecha en la Eda d del Bronce en La Mancha como marc o
teórico, un segundo apartado que v ersan sobre la elección del Cerro Bilanero y
su entorno ambiental , un tercer capítulo dedicado a los mét odos de
excavación , a lo que se ha de sumar otro con la descripción de contextos
excavados, y un penúltimo centrado en el estudio de materiales extraídos. Por
último, se han añadido las conclusiones derivadas de todos los datos aportados .
Las motivaciones personales para la reali zación de esta t esis doctoral no
han sido otras que aprender y conocer m ejor el pasado que me rodea. Si n
embargo, dado que como persona no conozco mi futuro , sí había una intención
firme de dar a conocer a otros su pasado más remoto, es decir, actuar en el
presente. Personalmente creo, que si esta investigación no hubiera trascendido
a la ciudadanía de Alhambra a trav és de las actividades de div ulgación
realizadas durante los últi mos 3 años de esta tesis doctoral hubiera fracas ado
com o in ves tiga do r. El pr imer y ú lt imo o bj eti vo de un in ves tiga do r, en mi op inió n,
es mejorar las condi ciones de vida de la s ociedad. Por est e motivo, durante
todas las campañas arqueológicas , conferencias, charlas u otras actividades ,
he intentado acerca r la arqueología, y en concret o el Cerro Bilanero, a los
ciudadanos que se han interesado . A los que no se i nteresaron, qui zás
inoportunamente, intenté hablar y explic arles la importancia de su pasado . Con
que tan solo uno de ellos hubiera aprendi do algo esta tesis doct oral ya tiene
sentido en sí misma.
E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o
( A l ha m br a, C i uda d R ea l )
13
CAPÍTULO I
Marco teórico e his torio grafía
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
14
En la ante rior página , arrib a, detall e del plano de la Encomienda de Torro ba del año 17 46. E n este ma p a hac e
referencia a l ya cimi ent o de la Motill a d e L os P alacios . Abajo di b ujo de la Motil la del Espino d e Pier Maria Baldi
en el siglo XV II en la lo cali da d de M embril la . (Extraí do s de Piña Abellá n, 201 5)
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
15
1.1 I ntroducción al capítulo.
El inicio de la esta tesis doctoral ha traí do consigo problema s
fundamental es que se ha n d e ab ordar e n p rimera i nstancia debido a su
importanci a. La ma gnitud de es tos tres p rob lemas deriva de la posterior
vertebración del pres ente traba jo doct oral y la interpret ación de los d ato s
ap ort ados con el e st u d io del yacim ient o Ce rr o Bi lanero. C on ello, se e spera que
se ent ien d a, que en prime r lugar se trate esta prob lemática al inicio de est a tesis
pa r a continuar posteriormen te con la estru c tura es pera d a en un estu d io de
estas característi cas. Los prob lemas surgid os han sido en r eferencia a la
sistematiza c ión, la t erri t oriali z ación y denomin ación d e la Edad del Bronce d e La
Mancha .
Quizás, lo senc illo, hubi era sido obv iarlos dad o que, ant es d e este trabaj o,
han sido mucho s los exper t os que trataron y es tud iaron con muy buenos traba jos
la Ed ad del Bronc e de La Ma ncha. Por mi edo a no aporta r na d a nuev o a la
inv estigación se inten t a verter una opini ón que se espera meto dológicamen te
acertada. Como es natural, desde el comi enzo de las investigaciones de la
Ed ad del Bronce d e La Mancha han existi do d iferen tes corrientes d e op inión
ba s adas en los r es ult ados de las pertine nt es ac t uaciones arqueol ógi cas
realizadas y de las diferentes teorías defen d i d as. No obs tante, estas corrientes
han sido en mu c has ocasiones diverge ntes cr eando, un puzzle d e i d eas que
suponen un ver dader o re t o de ab st rac c ión para ser enten d i d as 1 . Cua lqui er
inv estigador tien e la obliga ción de, al me nos, i nt en t ar entender las teorías
expuestas sobre un t ema concr et o ante s de c omen zar un trab aj o de
inv estigación e intentar dar respuesta a un a hipótesis d e parti da, poni en d o
sobre la mesa r esult ados cien tíficos y poste riorment e c omp ara r los resul t ados
prop ios con los obt enid os por el resto de com pañeros/a s de profesión .
El primer prob lema aborda d o es conocer cuáles han sido las va r ia bles
pa r a poder sistema t izar est a cultura desarrol lada dur ant e l a E d ad del B r on ce.
1 Espe ci al ment e a los n ove les en la m a teria como el autor esta tesis doct oral .
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
16
Un debate abierto durante los años 8 0 d el siglo pa sado y que, aún hoy en d ía ,
no pa rece ha ber sido solu cionado. Siste matizar una cul t ura, supone , en
resumidas cuen tas, a d sc r ib ir o excluir una s er ie de elemento s mate riales a la
cultura e s tudia da. Varia bles tan imp ortantes como el pobla miento, las
dataciones, los res tos mueb les o las teorías sobre su origen o el fi nal d e esta
cultura sirven en prime ra instancia pa ra conocer en prof un d idad dicha cul tur a ,
pero t amb ién para saber de mo do prá ct ico si un halla z go casual o
intencionado pu ed e s er incluid o en esta c ultura.
El segundo re t o ha si do en t ender c uál era el ter rito rio en el que s e debía
circunscrib ir la cultur a desarrolla d a en parte d e La Ma ncha en el II milenio a.C.
Ha s ta la fecha ha sido imposi ble enc ontrar un marco geográfico definido y
delimitado con pr ecisión pa ra la E d ad del B ronce de La M ancha. Este prob lema
ha supuest o realizar una reflexión sobre la d eriva hist ó rica de a que
denominamos La Mancha y si esto ha s upuesto un con d icionant e pa ra su
posterior denomina ción.
Las fronteras en arq ueología son importante s ya q ue, d e alguna ma ner a ,
al menos de f orma did ác tica y prác tica, s e deb e de acotar una zona d e estu d io
y es t ab lecer un lími te a los a ctos sociales (cultur a) qu e un grupo h um ano
desarrolla en una cronología con creta. De est a manera se puede d e ter mina r, o
al menos ap r oxi marse, a la r elación que, p or ejemplo, una socie d ad pue de
tener con sus vecinos , las activi d a des de int er camb io, la posible organización
polí t ica o, simpl ement e, marcar un área d e estudio para cualqui er trab ajo
científico. También es impor tante en s u vertiente divulga tiva ya que cualquier
persona debe saber, qué oc ur ría en un terri torio concreto y enten d er cuál es
eran sus límites t erri t orial es . En otras pa labras, ubicarlo en un tiempo y espa cio
concreto.
El tercer facto r que ha supues to un debate personal ha sido la prop ia
denominación d e es t a cultu ra. Las pa labra s llev an asocia d o un signifi c ado y
éste es inte r preta do por las pe rsonas más al lá de su acep ción ling üística. Un
ejempl o d e es t e tipo d e interpretacione s pu ed en ser los t op ónimos o nomb res
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
17
prop ios (desde una denominación cultu ra l a un simpl e mote p ersonal). A veces
los no mbres o denomi naciones p ueden sig nifi c ar mucho más dado que el
receptor o emiso r d e u n mensaj e pue d e interpretar el leng uaje d e forma
personal . Por este motiv o se abre u n debate , actualm ent e intro spectivo, que se
espera que en a d elante s ea cole ct iv o, sobre la denominación de e sta c ul tura.
La Mancha es un te r ritorio pa rt icular y dentr o de e s ta cir cunscripción exis t en
diferentes forma s de i d en tid ad y de lo que se puede entender como
manchego. Por o tro lado, La Mancha física e s un t er rito rio de una gran ex t ensión
y surgie ron dudas serias sob r e si to d os los ya cimientos en contra dos y sus restos
material es pued en ser adscritos a la Cultura d e las Motillas o Ed ad del Bronce
de La Mancha por el mero h echo de encon t r arse en un medio físi c o con c re t o.
Parece ser tra dición en a d scrib ir a cualquier ya cimiento aparecido d e la
cronología tratada en Castill a – La Mancha, incluso en Madri d, la Edad del
Bronce en La Ma nc ha, Cul t ura de las Motill as o la Ed ad d el Bronce d e La
Mancha 2 . Es to conlleva dos prob lemas: El pri mero es que no sabemo s si es t a
acepción (“La Mancha ” o “manchego”) se ref iere al marco geográ f ico físico,
polí t ico, s ocial o c ul tur al , y en el c aso del últim o, qué territorio o cupa. E l segundo
de ellos es que tampoco se han de t erminad o los pa t rones me t odológico s del
estudio d e res tos arqueológi cos que marq uen o no la pe rt ene ncia a esta
cultura, es decir , la ya d enomina d a sistema t iza ción.
Si la sistematización de la Edad d el Bron c e d e La Mancha tuvo un deba t e
ab iert o d urante los años 80 (Martínez Nav arrete, 198 8; Nieto y Meseguer, 19 88 y
otros) no ha corrido la misma sue rt e su territo rialización y su d enomina c ión. La
sistematiza ción, la t erritoria lización y la denomi nación d e una cultura son de
suma importancia . En es t e capí t ulo se repa sarán, en pri mer lugar, las teorías
anteriores con un c omentario crí t ico f inal. Por último, se preten d e ab rir un
debate con una nueva propues ta d e si st ematización , t er r itorial iz ación y
denominación de e st a c ult ura.
2 S o lo ha y que r evis ar lo s trab aj os escritos desde lo s año s 80 hast a la actualid ad o trab aj o s pro ducid os po r
ob ras d e urgenc i a.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
18
Cua lqui er traba jo en arqueol ogía d ebe de tener en cuenta que una
cultura no es u n elemen t o ai slado y que debe de p onerse en rela ción con o tr as
realidades contemporá neas. En Eu r opa la Edad del Bronc e supuso una
verdadera eclosión cultural de diferen tes g r u pos huma nos q ue, duran te siglos ,
desarrollaron su vida c oti d iana , ge stiona ron y optimizaron recursos , se
organizaron so cialmente y, en resumidas cue nt as, p r odujeron cultura. La Ed a d
del Bron ce en Europa está caract er iza d a (Kri st iansen, 20 11 ; Harding, 20 03), de
forma breve, por:
- Una economí a ba sad a en la agricul t ura y en l a gana d ería.
- La explotación d e diversos metales .
- Explotación de la sa l.
- Explotación del me dio a través d e la r ecolec ción, ca z a, pes c a y tala.
- Incremento generaliza do de los sistemas d efe nsivos.
- Com ienzo de uso de pla nt as rectangul ares e n s us construccione s.
- Apa rición de la escritu ra.
- Uso en a lgunos ambi entes de los pithoi y comien z o en de la
fa bricación de fondos pl anos.
- Construc ción de t empl os
- Enterrami entos in dividuales o d obles.
- Apa rición de a rmas o útiles d e m et al co mo puñales, espadas,
ala bardas, hachas o cuchil los.
- Migra ciones, intercamb ios y come rcio.
- Estr atif icación social.
- Intensifi cación de la revolución de los pro duc t os secun darios.
Est a breve caract erización no e s está t ica ya q ue ha y q ue tener en
cuenta l as partic ularidades de cada á mbito territorial . E n la E dad d el Bron ce en
Europa es conoci d a la d ispa rida d en cuanto al uso de la e s c rit ur a, de mane r a
simila r q ue ocurre con el uso del cobr e o del bronce. La s cara cterísticas de la
Ed ad d el Bron ce no son por t an to con tempor áneas y gene rali zadas en tod o s los
contextos t erritoria l es durante es te perio d o.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
19
Se ha d e te ner e n cu enta tambi én la sing ularidad de Europa dura nt e la
Ed ad del Bronc e ya que, desde los años 30 (Chi lde, 20 11), parece haber una
cierta r esistencia en Eu ropa a adaptar las fórmul as orga niz ativ as p olíticas q ue, sí
se produc en en el Próximo Oriente y , sin emb argo, se a ceptan las novedades
tecnológicas provenien tes d e Asia . T amb ién Coli n Re nfrew (19 73) d efiende esta
pa r ticularidad de Europ a. Un cont in ente d o nd e es posible rastrear des de las
tradiciones prehis tóricas que llegan a conf ormar, en cierto mo d o, nues t ras
prop ias iden tid a des nacion ales en la ac t ual ida d .
Si atendemos a un t er rito rio mu cho más inme diato, como es el caso d e la
Península Ibérica , Sá nc he z M es eg uer y Galán Saulni er (200 4) ofrecieron una serie
de marca dores caracte rísticos de la Edad d el Bronce en el Egeo, qu e deben ser
relaciona d os con el t erritorio p eninsular:
- Proli feración de la s forma s carenadas, apa r ición de los pithos , tazas y
copa s d e pie alto.
- Fa bricación de eleme ntos material es d eriva dos de la orfeb rer ía.
- Nov ed ades en las prá cticas funeraria s
- Incorp oración de los t emplos y recin tos de cu lto.
- Apa rición d e puñales d e remaches, ala bard as y espadas .
Est as innova ciones ll eg aría n a la península ya que según los auto res (Ib íd em) en
el bronce peninsula r es posibl e encontrar sum ad as a la s anteriore s:
- Cop as d e pie alto.
- Forma s carenadas
- Produccion es c er ámi cas bruñidas y lisas que son semeja ntes o
pa r ecidas a las en cont ra das en las fases Lerna IV o con Lefkandi I.
- Apa rición d e fondo s pla nos.
- Uso de grand es pithoi .
Sin embargo, este t ipo d e carac t erizacione s ta n p recisas, no pare cen
no haber si d o real iz adas para la Edad del Br once de La Manc ha. ¿En tonces?
¿Qué caract eriza a la Edad d el Bron ce de La Mancha ? Pues a pesar d e las idea s
expuestas por Sánc hez Mese guer y Ca t ali na Galá n Saulnier (20 04, 20 16) d onde
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
20
ap untan ciertas ca racte rísticas de es ta cultura ningún otro a utor ha cen trado
sus e sfuerzo s en trabaj os ext ensos para inten tar respon d er a esta pr egunta. Para
solv ent ar es t a cuestión s e ha realiza do una l ec tura pormenori z ada d e muc hos
traba jos y obra s pa r a intentar re sumir la s ist ema t ización de la Edad del Bron ce
de La Ma nc ha.
Pero es t a sis tematiz a ción conllev a una últi ma pregunta ¿ Tenemo s
datos pa ra asevera r que la Edad d el Bronc e de La Mancha es una cultura
común? La E da d del B ronce de La Ma nc ha ha sid o objeto d e estud io a tra vés
de la excav ación de yacimien tos c on mé t o dos cien tíficos a desde los año s 70
del p asado siglo c on la inter ven ción de la M ot illa del Azuer o El Cerro d e la
Encantada por part e de equip os procede nt e s de la Univer sidad d e G ranada y
la Univ er sidad Au t ónoma de Madrid . Los yacimientos , ante r iorment e
nombra d os, han sido los más e studiados y sob re ellos se han establ ec ido muchas
teorías re spect o a es t a c ultura. No o bstante, hay o t ros importantes
empla z ami ent os de esta época como la Mot illa de Sant a María , de La s Ca ñas,
Los Palacios o El Acequión, Ca s tillejo del Bonete y Morra d el Quintana r que
tambi én han a portado teorías pa ra el c onocimi ent o de e st a cultura. A pesar d e
ello, el au tor de esta tesis do c toral ha teni d o algunas dudas s obr e la va lidez d e
las t eorías expue st as por los autores anterior es, no por la fa lta de solidez de
algunos est ud ios s ino p or la re duc i da muestra de yacimien tos excav ados. En La
Mancha s e han contabi liz ado decenas de yacim ient os de la E da d del Bron ce,
y en la actualidad, t an solo 2 yacimi ent os s e han exca vado en p r of und idad,
otros están en pro ces o d e estu d io y en o tr os m uc hos los traba jos no han
continuado. Estadísti camente, hay q ue se r ca utos a la hora d e exponer, val orar
y aplica r viej as o nuev as t eorías sobre esta cultur a y a que, si algo es claro solo
conocemos la punta d e un gran iceberg . Tan sólo se ha po did o excava r y
estudiar d e forma p aciente y exhaustiva una minúscula pa rt e d e aquell o que
podemos consi der ar est a dísticamen t e s ignif icativo (Fig. 1.1 y 1.2 ). ¿Po demos
estar seguros por t anto de la s clasif icaciones y sistema t izaciones d e la E d ad del
Bronce de La Ma nc ha? Aún más ¿Sabemo s q ue es el Bronce d e La Mancha ?
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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Figura 1. 1 : Yacimi entos conocid os po r diversas publ icacion es 3 que versa n sobre la Eda d del Bronc e d e La
Mancha e in terv enc ion es r eali zada s dura nte los últi mos 1 20 a ñ os .
3 Entre la s má s i mpo rtante s s e ha n de d estacar l as pub licacio nes de Tri nida d Nájera C oli no (1 982), Ros ario
García Huerta y Jorg e Onr ubi a ( 19 94) Arturo Tab oa da ( 19 98), María Do lo res Fernánd ez -P osse , An to nio Gilma n,
Concep ción Martín, Mar cella Brod sky ( 20 0 8), A nd r és O caña Ca rretón ( 2 00 0, 20 02), P edro R eyes Moya Male no
(2011), Migu e l Me jí as More no, Luis B enít ez de Lu go Enric h, José Anto nio Lóp ez Sáez, C ésar E st eban Ló pe z
(2015), Jos é Ja vier Pi ña Abellá n (20 14 ) con lo s cuales s e han p odi do localizar centenas d e yacimi entos .
0
50
100
150
200
250
300
350
400
Po blados en
altura
Mot i l la s Po blados en
llano
N
Núme ro total de ya cimient o s exc a vados
po r tipo
Excav ados No excavad os
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Po blados en
altura
Mot i l la s Po blados en
llano
%
Porcentaje acumulad o de y acimientos
excavados p or tip o
Excav ados No e xc avad os
0
50
100
150
200
250
300
350
400
Mot i l la s Po blad os en alt ura Po blados en llano
N
Poblad os con intervencion es arq ueológicas respecto al tot al
Excav ados t otalme nte o casi totalme nte
Excav a d os pa rcialmen te
Con algu na interve nció n de cará cter leve ( no excav aci o n es ni prospe cci o n es)
Sin interveni r
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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)
Figura 1. 2: Ma pa con los y acimi entos excavados de la E d ad del Bro nce d e La Man cha (Car tografía del autor
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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1.2 H istoria de la inv estig aci ón.
1.2.1. E l inici o de la arque ología de la E dad del Bronc e en
Castilla – L a M anch a .
El inicio de la arq ueología cast ell ano- ma nchega de dicada al es tud io de la
Ed ad del Bronce comen z ó en la última déca da del siglo XIX. E s t a d é cada fue
test igo de l a eclosión de un g rupo de investigadores ded i cados a la
arqueol ogía. A nombres t an cono cid os com o pueden s er los he rmanos Siret o
Jorge Bon sor se les puede n unir o t ros , quizás menos cono cidos, nacido s o que
realizaron s us trabaj os en la actual Castilla – La Mancha. Una región, en t onces
lla mada C astilla – La N ueva, que no fue ajena a los descubrimi ent os prod ucid o s
en lugares como el sureste peninsula r sit io e n el cual se pu do comproba r la
existencia de cul t uras nunca an tes conoci d a s como la argá r ica. Por suerte, en
esta región, a lgunos pioneros com en z aron a i nt eresar se por e sta rama científ ica
al igua l que ocur ría en el resto d el c ontinen t e eur opeo.
En la úl t ima déc a da d el si glo XIX, U clés (Cu enca), cons tituía un centro
muy im porta nte para la e d ucación en Castil la – La Ma nc ha. Al lí un g rupo de
fra iles jesuitas, algunos d e ellos franceses exil iados por las leyes impues t as por
Nap oleón III (Roehner, 19 97), p ud ieron desarrollar su carrera ed u cativa y
religiosa pero tambi én, y en el caso que nos ocupa, iniciar los es t u d ios en
referencia a la E da d d el Bron ce en Cas tilla – La Ma ncha. Uno de estos jesui t as
era Ed uar d Capell e comenzó a excava r una cueva lla mada del Fra ile (Saelices,
Cuenca). El inicio de las excava c iones y la fe cha tan temprana da lugar a q ue
Ca pelle asuma su ignora ncia desde el prim er momento ya que, y textualment e
“ Ha st a ahora nos hallá bamos en la ignorancia por lo tocante á los t iemp os
primi t ivos de España, pero en la ac t ualidad, parece que ese paí s ha de ser el
destinado á d ar luz sobre las gran d es cues tiones de la Ed ad de Bronce en
Europa ” (C ap elle, 18 93; 241 ).
Junto a Ed uar d Cap elle es t uvo Pelayo Qui ntero A tauri, al umno suy o ,
siendo a pa r tir de julio de 18 92 (Ca pell e , 18 97) cuando comenz aron a
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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documentar los primero s vestigios de la Edad d el Bron ce dentro del marco
geográf ico d e Ca s tilla - La Mancha (Bernárd ez Góme z et al., 20 04). A pesar de
que fue descubierta por Gregorio Alon so y Grimaldi fueron Eduard Ca pelle y
Quintero A tauri, l os pro tagonistas de su estu dio a rqueológico. A dif eren c ia d e
muchos es tud iosos contemporáneo s, Cap elle, supo aprov echar tod o el
conocimiento cien t ífi c o del mome nto posiblemente inf luenciado p or cono ci dos
como Carthail ac (F ig. 1 . 3 y 1 .4) (I bídem) y por las labores d e Enrique y Lui s Siret
a los que hac e r eferenc ia e n reiteradas ocasion es (Cap elle, 18 93 ) o el
mantenimiento d e corresponden cia (Maica s Ramos, 20 14).
Figura 1. 3: Tradu cción d e una carta pro c ed ente d e la corr espond encia en tr e el pa dre Cap elle y Emi le
Cartha ila c (Carta trad ucida de los fondos d igital iza do s de la U niversida d de Tol ousse 4 ).
4 Consultad o 20 / 2 / 2 019:
2 abril 189 3,
Seño r,
Hace tiempo que le que r ía escr ibir. Después d e tres mes es hemos hecho nu evos
halla zgos en nuestras inves tigacio nes en la cu eva/g r uta p rehistór i ca de la qu e os
había hab lado . Le prepa r o una peq ueña nota qu e apa r ecerá en el Boletín de la
Academ i a R eal de H istoria de M adr i d. Lo hab ía p rometido, desde que comenza r on
nuestras invest ig ac i ones. Us ted recibirá los detalles sufi ci ent es pa ra ju z gar la
cueva/g r uta aun que veo inúti l trans cr i bi rlo aqu í . Cuando us ted los l ea, me tend r á a
su dispos i ción pa ra reen contra r nos y reto m a r las instru c c iones de car a a vu estras
interpreta ciones . Yo nunca o l vid o de que es gra ci as a us ted que yo trabajo en
Prehisto r ia en este país . Es en efec to, en el labo ratorio de M adame Bonhen r y dond e
nos he m os e ncont rado en m u chas ocas i ones y donde usted me invitar ía a dir i gir mi
atención jun to a usted, a los XX X de España . Las exca vaciones será n inte r esantes
pero por desgracia, las tend remos que c errar mañana y poste rgar al mes de
vacaciones de agosto. D e aqu í a entonces hab r á que pro teger la cue va co ntra los
buscadores de teso ros con el f i n de salva guarda r la integri dad de los restos ; cosa que
no es tan sen cilla en este país . E sto s r estos pa recen te ner un a g ran si m ilitud a los del
Sr. Lui s Siret en e l sur de E spaña . Ya he conseg uido su obra sobre e l sur de E spaña
prehistó ri ca. La cual me ha sido de gran ut i lidad. Crea seño r qu e le m ando mis
sentim ientos m ás r espet uosos , S. Cape lle
P.S. El pequeño trabajo del que le hablo creo que ap arecerá l os prim eros días del mes de
mayo.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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Ca pell e formó uno de los primeros eq uipos mul t idisciplina res e
internacional es d e la historia d e la inv est igaci ón arq ueológica en nuestro paí s y
junto a Quintero Atauri contaron con la cola bora c ión de inv es tigadores como
Francisco de Paul a M artínez y Sá ez o el es t udi osos Igna c io Bolívar, profesores en
la Univ er sidad Cen tral 5 , exper tos en huesos de ver t ebrados , como Federico
Botella y Fran cisco Quiroga y Rod ríg uez ade más d e la ayu d a de Alb er t Gau d ry
y Phil ipp e van Beneden como geólogos (Berná rd ez Góm ez et al., 200 4). Ca pelle
y sus colab oradores describ ieron minu ciosamente 6 sus descubrimi entos
ap ort ando inte r esantes da tos s ob r e la v ida cotidiana y lo s ritos f uner arios
desarrollados en la Cuev a de S egóbriga aña d iendo d ibuj os d e los materiales
excava d os (Cap elle, 189 3) realizados por Quintero Atauri y el p adre Be rnebuch
junto con algunos de autoría de Luis Sire t (B e rnárdez Góme z et al., 200 4). E ste
traba jo puede se r consulta d o en una breve pub licación titulada
“ La Cueva Prehist órica de Segóbriga ” pub licada en Madri d en 18 94 en la revista
de la Real So cieda d Españo la d e Ciencia Na tural.
http://doc um ents.u niv- toulo use.fr/num erisa tion/fonds /cartai lh ac/lettres /92Z -1 33_ 1.pdf
5 A n tigua uni ve rs ida d afincad a en Mad rid .
6 Parec en a d ela ntarse d e nu ev o a s u tie mpo . No so lo realiza n un trab aj o general y d es criptivo sob re el hal lazgo
escrito en 18 93 tamb ién escribe n o tros dedicad os exclusiva men te a ma terial es o r estos al ime nticios en el
Bol et í n de l a Soci edad Esp añol a de Excursio ne s en sus tomo s III, IV y V.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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Figura 1. 4: Extra cto d e una d e la s cartas d el p adre Cap elle a E mi le Carthail ac 7 .
Ed uar d Cap elle y Pela y o Qui nt e ro Atauri r ealizaron una buena labor pa r a
la época y supieron datar el y acim ient o en la Ed ad del Bronce posiblemente
debido a las compa raciones de sus mat er i ales con las c ol eccione s de Siret
7 Consultad o 20 / 2 / 201 9:
http://doc um ent s. univ- toul ouse. fr/num erisatio n/f o nds /cartail h ac/lettres/9 2Z -1 33 _ 1.p df
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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(Ca pell e, 189 3 ). Poco más s e sabe de las in ter v enciones o las cara c terística s de
los hall azgos realizadas por Cap elle y a que s egún s e deduc e de las siguientes
pa lab ras los t raba jos no concluy eron :
[… “¡ojalá me sea p osible continuar co n feliz éxit o una s explora ciones
que, no sólo no están concluí d as, sino que apena s princip ian, y contribuir por mi
pa rte á dar á conoce r esas primera s civilizacion es espa ñolas que han d e
esparcir tanta luz sobre las e dades pr ehistóri c as del lina je humano ! ” (C apelle,
18 9 3). 8 …]
Est a d educción ext raída d e sus escritos parec e tot almen te c ie rt a ya que
en el año 19 0 4 se reanudaron las tareas de e xc av ación en est e y acimien to por
pa rte de Pela yo Quintero A t auri (Uclés, 18 67 – T e t uán, 194 6). Este investigador
pa só d ilatados periodos d e su vida en el Pro t ectorado Español d e Ma r ru ec os
dond e se dedicó profesiona lmente c on la Arqueología , sin embargo, nunca
perdió su relación con Uclés y su int e r és p or las excava c iones realizadas en
Segóbriga a p esar de la d istancia (G on zalbes Crav ioto y Paro d i Álvarez, 201 4).
Era de una fa milia interes a da en la historia y tuv o g randes inf luencias de s u tío y
arqueól ogo Román Gar cía Soria. Quinter o evolucionó técnica mente d el
anticuarismo a la adopción de técnicas mode r nas d e excavación , e
ideológicamente , d e las idea s liberales hasta cont ac t os con el republica nismo
de los años 30 ya en la madurez de su vida (I bídem). Es de s opesa r, por t anto,
que Quintero, un hombr e que parec e evoluc iona r a lo largo d e su vida, nunca
olv id ó las activi dad e s rea lizadas en Uclés qu e, quizás, junto c on s us infl uencias
fa mili ares parecieron determinar su voca c ió n arqueológica . E sta vocación le
llev aría a particip ar en la s excava ciones de C ap elle c on 26 años de e dad en s u
locali d ad natal fru to, se supone , de la labor did áctica e inves t igadora del jesui ta
fra ncés. (Gá lv ez Bermej o, 201 4). Por este moti vo, dada su educación , a mbiente
y forma ción, no s orpren d e que Pelayo Quin tero Atauri se pud ie ra c ompa rar con
8 No hay r efer encia s sob re la po si bl e continua ció n d e l os trab a jos po r Ca p elle u otro s inv estigado res en épo ca s
po steriores de la Cueva de S egóbri ga.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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el resto de e st u d iosos eur opeo s y españoles como Luis S ire t (Q uinter o Atauri,
18 9 3) o Jorge Bonsor (Ma ier, 19 99).
La imp ort ancia de s us trab ajos sobre la Edad del Bron ce en Castill a – La
Macha está en su obra es cr ita en 19 13 “Excav aciones efect uadas en distintas
épocas y no ticia de algunas a ntigüe d ades. Segun d a parte” don d e rev isa la
actuación de C apelle a f inales del XIX.
E xc avaciones de Edua rd Capell e y Pelay o Qui ntero Ata uri.
C ueva d e Segóbriga o del Fraile:
La cueva del Fra ile, tamb ién cono cida com o cueva d e S egóbriga , es t á sit ua da
en Sa elices (Cuen ca), m uy cerca del yacimie nto del q ue toma s u nomb re. En la
actualidad pare ce t otalment e expl orada p or diversos grupos d e espeleologí a y
según div er sos auto r es se t r ata d e una cu eva de carácter funerari o ( Nav arrete,
19 8 8; Día z And re u, 199 0) tal y como apuntó C ap elle (1893) con anteriori dad.
Su cronología es discutibl e y a q ue no se han reali z ado d ataciones
precisas en este yacimiento y las únicas va loraciones que se pueden ext rae r
pa r a intent ar datar e sta c ueva es a p artir de l os ma ter iales y contextos d es c ritos
por sus inves tigadores.
Est a cueva pa rec e presentar diferent es esp acios, suman d o un to t al de
cuatro y difer enc iados según el rit ual de enterrami ent o de los individuos
hall ados. E n el prime ro d e ellos, s e d istrib uían los indiv id uos en la s uperfi c ie c on
aj uares como conchas, obj et os de me t al, in dustrias de sílex y diferen tes va sos
cerámicos. En el se gund o , se halla n en pit hoi con ajuares c ompues tos por
conchas, marf il o punzones d e hueso . En el t er cer esp acio se hall an rest os d e
trigo, c iervo, corzo, molino d e mano, buey y caba llo sin llegar a determinar si
fuera un es pa c io de us o funera r io (Fig. 1.5 ). Por último, el cuarto espacio, s e
hall an d os sep ulturas, comp uestos por un i ndivi d uo a d ulto f emenino y un niño,
teniend o como a juar restos ó seos de ciervo y una capa d e t rigo de vari os metros
cuadrado s y 3cm d e gro sor. (Díaz Andreu, 1 990 ).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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Figura 1. 5: Plani metría y lá mina real izad a p or el pa dre Capell e de la Cueva del Fra ile (Día z Andr eu,
1990)
Entre los ma teriales arq ueológicos regi strad os se cataloga n un g ran
conjunto d e hu esos humanos , ú tiles y cerá mica s que por su a pa riencia y
tipologí a pa recen pert en ecer a la E dad del Bronce (Fig. 1 .5, y 1 .6). Es tos
material es se en cuen tran d esap arecidos y p or tanto s u examen solo se pue de
hacer a trav és de sus d escrip c iones e ilus t r aciones. Entre ellos, d es tacan los
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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punzones, aguja s, espátula s, cereales e incl uso puntas de flechas de c obre.
Desgracia damente, por la fa lta de r ecursos tecnológicos y meto dologías
modernas, este d e scubrimiento se produj o en una épo ca t empran a para la
importa ncia de los mat er iales y contex tos en contr ado s en este lugar . Aun así,
estos tra bajos siguen susc itan d o el int er é s d e los inv es tigado res y estas
excava ciones han sido revisadas p or trab ajos como l os llevados a cab o por
Marga rit a Día z – An dreu (19 90).
Figura 1. 6: Lá mina repr esentativa d e algunos materia les y crán eo hu mano de la Cu e va del Fra il e (Ca pell e,
1893).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
31
1.2.2. E l descubr im ien to de l as M otill as a finales del siglo XIX.
Si el ámb ito conquense no depara nueva s noticias ha sta déc ad as
posteriores no o curr e lo mismo en la prov incia de C iudad Real . Inoc ente Hervá s
y Buen d ía f ue ot ro de los pioneros en inte resarse por la arqueol ogía
castellanom anchega . De biogra fí a menos con ocida 9 que sus pre decesores no
sería objeto d e estudio si no h ubiera realizad o una d e s us inte rvencion es en la
Motilla de T orralb a a fi nal es del siglo XI X (Herv ás, 18 9 8). F ue V icepresid ente de la
Comi sión Provi ncial de Monumentos en Ciuda d Real y al igual que personajes
como Quint ero A tauri dedicó pa rte de su vid a a estu diar difer entes cronología s
de la historia de l a prov incia siendo su úni ca interven ción de la cronología
tratada en la Motill a de Torralb a (Port uondo, 1 917).
No era c onoce dor de la cronología d el y aci miento ni d e su ad scripción
cultural pero sí d et all ó sus descubrimien t os en un pequeño escrito t itula d o “ La
Motilla de Torralba ” impreso en 189 8 en Ciudad Real. Posib lemen t e,
desc ono c iera s u cron ología por no t ener c ontac to con o tr os es tud ioso s
contemporáneos o care cer de suf icient e forma ción arqueol ógica como,
tampoco se han encontra do documento s (de su autoría) que demuestre n que
era conoce dor de los av ances en la inv estigación. Sin embargo, hay un
pequeño det alle escrito por Hervás (191 4 ) en el que insiste en la exis tencia de
otras motillas simila res a la d e Torralba de Cal atrav a por lo que debemos cr eer
que al menos sí conocía el territo rio, sus carac t erísticas y lugar es d e
asentamientos de est a cultu ra.
9 Se ha consul tado el Ob i sp ad o d e C iuda d Real e n b usca d e documentos pa ra cono ce r más d a tos so b re l a
vi d a de Ino c ente Hervás. E n este lu ga r no ha bí a d ocu me nt os relevant es p ara el es tudi o e n su v ertie nte
arq ueoló gica. Tamb ién en la p arro q uia de la Asunció n de Nu est ra Señ ora dond e, aparte d e algún do cum ento
ad mini strativo , no s e ha e ncontra do nin gún tipo de d ocume nto sobre la Motilla de Torral ba . Her vás p asó vario s
años siendo sa c erdot e en es ta i glesia d e Manzana r es (Ciuda d Real). Es p osi b le qu e en otra s p arro q uia s de la
pro vincia p ueda existir a lgú n tip o d e do cum enta ció n.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
32
E xcavac ione s de Inoc ente Hervás y Buendía.
L a Motilla de Torralba:
La Motilla d e T o rral ba es un y acimiento lo c al izado en la locali dad de
Torralba de Ca la trava (Ciudad Real) (Fig. 1.7 y 1 .8). Est á datada en la E dad del
Bronce por su morf ologí a, pero no se dispon en d e datacion es d e Carb ono 14
que demues tren el arco t emporal de ocupaci ón. H er vá s (189 8) d etalló qu e est a
motilla tenía unos dos metro s de a ltura por unos 2 5 metros de diámet ro.
Figura 1. 7: Vis ta satéli te de la Moti lla de Torral ba (Cartogra fía del a utor. F uent e datos N ASA )
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
33
Figura 1. 8 : Vista sa télite de la Moti lla de Torral ba (Cartografía del autor. F ue nte dato s NA SA
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
34
Del text o es crito en 18 9 8 por H ervá s se deduc en alguna s pistas de
importa ncia pa ra saber en qué contexto se produjeron los diferente s
descubrimi entos. Hervá s realizó una z anja o cata de unos 4 o 5 me t ros de
longitud p or d os m etros d e prof und i d ad en la vertient e su r de la mo tilla o lo que
él denomina t úmulo (Fig. 1.9).
Figura 1. 9: Moti ll a d e Torralb a ab aj o a p rinc i p io s del si glo XX. Pa rroq uia de la Asun ción d e Nu estra Se ñora de
Manzanares Arrib a . Lugar d ond e Hervás d esarro ll ó su la b or sa cerdotal (Portuond o, 1 917).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
35
Hervás descri bió la cerámi ca encontrada en este lugar como de gruesa s
paredes, a mano y con i ncisiones, incluso esmalt ados, siendo estas de color
negro. ( Hervás, 1898). El estudioso ta mb ién refleja el hallazgo de hachas
pulimentadas y de cobre junto a rest os momificados quizás interpretables com o
posibles enterrami entos o sepult uras 10 . Si bi en su hipótesis fue errónea al
interpretar que había niveles de ocupaciones romanos, no erró cuándo aso ció
otros niveles a la Prehi storia. Hervás era hi jo de su tiempo y aunque con
conclusiones erróneas, como por ejemplo denominar túmulo a esta motilla, no
deja de ser un pionero dent ro de la arqueología manchega a finales del XIX
1.2.3. L a Edad del Bronce en La Mancha desde comienzos
del siglo XX hasta los años 60.
Esta es quizás la etapa menos p rolífica en la historia de la investigación
d e l a E d a d d e l B r o n c e e n L a M a n c h a . Recientes estudios (Piña A bellán, 2015)
han desvelado ciert os detalles sobre halla zgos producidos en la provincia de
Ciudad Real en la transición del siglo XIX al siglo XX. Esta época parece est ar
marcada por desapari ción de materiales y las tenues descripci ones de las
intervenciones arqueológicas llev adas a cabo. Se sabe, por ejemplo, de la
existencia de la llegada a la provincia de Córdoba de hachas de excepcional
factura ( si hacemos caso a las referenci as de los antiguos autores) que los
investigadores no tardan en relaci onar con los descubrimient os en el sureste de
los hermanos Siret ( Ibídem). Es tos materiales, qui zás, fueran recogi dos por
Ant on io Coz ar 11 , un personaje casi anónimo , en las inmediaciones de la Si erra
del Moral (Moral de Calatrav a, Ciudad Real ). Quizás esta época est uviera
caracteri zada por el coleccioni smo (Ibídem ) por lo que se deduce que cierta
par te d e la po bla ció n tom ó c on cie ncia de la ex iste nc ia d e es tos ya cim iento s y
de los objetos que pudi era haber en ellos.
La llegada del siglo XX continuó con la labor de Julián Zuazos y Palacios
el q ue in ici ar ía l os tra baj os de in vestig ac ió n pr op iame nte dic ho s a co mien zo s
10 S e h a p r eg un t a d o e n e l O bi sp a d o d e C i ud ad R e a l, Seminari o de Ciudad Real, Parroquia de Manza nares y
Museo de Ciudad Real por es tos materiales y no se han podido encontrar. Tampoco se cono ce si estos
materiales fueron guardados en l a casa particul ar de Hervás situada en l a actual call e General Rey en Ciu dad
Real quedando allí hasta su demolición.
11 Se tien e muy p oca informa ción s obre es ta persona. P robablem ente fuera un vecino d e Moral de Cal atrava
(Ciudad Real) del que se des conoce su biografía.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
36
del siglo XX en la Motilla de la Peñuela ( Fig. 1.10). Zuazos y Palacios intervino en
la Motilla de la Peñuela dentro del contexto territorial de La Mancha Oriental
(A lbacete): un lugar alejado d e los yac imientos excavad os con anter iorida d.
Figura 1.10: Motilla de la Peñuela en 1929 (Be nítez de Lugo et al. , 2015)
Julián Zuazos y Palacios mantuvo contacto con personajes notables de
la época como Rodr igo Amador de los R íos, a la post re, director del Museo
Arqueológico Nacional , en sus visitas al Ce rro de los Santos. No fueron sus únicas
amistades, ya que también mantu vo vínc ulos con personas como Henri Breui l
(Bellot et al ., 2008). La experiencia de Herv ás, como los contactos con
investigadores europeos y los descubri mientos previos no evit aron que Zuazos
interpretara a est as construcciones como megalitos de carácter funerari o
(Benítez de Lugo, 201 0)
A partir del año 1917 no se tiene constancia de nuevas intervenciones en
ningún yacimiento pertenec iente a la Edad del Bronce en las provi ncias de
Ciudad o Albacete . Puede que la influencia de los descubrimi entos ligados a
otras cronologías como la ibérica o roma na pudo atraer la curi osidad de los
investigadores en pro de realizar otro tipo de i ntervenciones fechadas en la
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
37
Edad del Bronce. Aun así , no es descartable que personajes del perfil de Antonio
Cózar pudieran seguir acum ulando materiales de los q ue no ha llegado noticia.
El mazazo de la Guerra Civil fue demoledor para la arqueología
española. Un lapso de tiempo d e varios años dónde el interés sobre este territorio
y sus culturas pretéritas se vio abocado al olvido debi do a la falta de recursos a
la falta de investigadores y a lo que se ha de sumar una reducida inv ersión en
ciencia, que hizo que los estudios se derrum baran y que no fue ran retomados
los estudios hasta bi en entrados los años 40 del siglo XX.
En este periodo de posguerra la figura con mayor impact o en las
investigaciones fue Joaquín Sánchez Jiménez, director del Museo de Albacete
a partir de 1943. Entre sus trabajo s se pueden nombrar La cult ura del Algar en la
provincia de Albacete (1947) o La Cultura Argárica en la provincia de Albacete:
notas para su est udio ( 1948). Su aportación al desarrol lo cient ífico de la Edad
del Bronce fue la excav ación en la Peñuela II con Silv erio Torres en 1929
encontrando en este yacimiento una es tructu ra o “cu eva” ( García, 198 6; 28).
Aparte de esta excavación también hizo una recopi lación de mat eriales
expoliados de La Peñuela I (Ibídem) excavados por Julián Zuazos dos décad as
antes.
Sin embargo el primer hito histórico tras las intervenciones de Zuazos y
Palacios es la celebración en Albacete, en el año de 1946, el II
Congreso A rqueológico del Sudeste Español con la intenc ión de delimitar a la
cultura argárica 12 . Como apunta José Javier Piña A bellán (2015) los asis tentes a
dicho congreso , tras vis itar varios yacimientos como la Motilla del Acequión ,
disponen que la cultura desarrollada en el sureste es diferent e a la acontecida
en la Edad del Bronce en la prov incia de Alba cete, y como no, a los
descubrimientos produci dos en Ciudad Real o Cuenca .
A pesar de no realizar tareas de índole arqueológica sensu stricto fue
Miquel Tarradel i Mateu otro de los grandes personajes que influenciaron los
trabajos de inv estigación para varias generaci ones de arqueólogos posteriores .
Tarradel i Mateu fue uno de los asisten tes del II Congreso Arqueológico del
Sudeste Español . El autor propuso diferentes niv eles de argarización . A p e s ar d e
ello, y estando superada esta teoría, sus trabajos, han influenciado muchos
12 Hasta el momento la cultura argárica no tenía una delimitación formal y la Edad del Bronce en la Mancha estaba asociada o
ligada al bronce del sureste.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
38
trabajos hasta el día de hoy. (Tarradell, 1946; Fernández Miranda et al. , 1988) .
Aún no se tiene claro qué es una motilla co mo tampoco se tiene en cuenta , en
este momento tan temprano, los posibles cambios produci dos en el paisaje
desde el II mileni o a.C.
Contemporáneo a Tarradell y Sánchez Jiménez es Julio Martínez Santa-
Olalla que en el año de 1951 publicó un artículo sobre la Motilla del Acequión
cerca na a la ciud ad de Al bacete (Ma rtínez Santa - Olalla, 1951) . En esta
publicación Martínez Sant a – Olalla especifica el carácter palafíti co de esta
motilla al encontrarse en una laguna que recibe el mismo nombre que el
yacimi ento citado defi niéndolo como un crannog 13 (Martínez Santa - Olalla,
1951; Fernández Mi randa et al. , 1988). Un avance significativo ya que lo define
como un poblado y no como un túmulo funerario.
Otro estudioso en este territorio fue Manuel Pellicer que llev o a cabo unas
prospecciones en el térmi no de Alcázar de San Juan 14 . En este lugar se
estableció que la Motilla de Pedro Alonso fue adscri ta cronológicamente al
Bronce Medio o Final e interpretada como un monumento megalítico de índole
funera ria. Como se pu ede intuir el peso de la tradic ión l iterar ia en esta épo ca
pudo conducir a Manuel Pellicer , acompañado de W. Schülle, a esta
interpret ación. (Schülle y Pellicer, 1965). Si bien en est os últimos años se puede
ver un incremento de estudios y de un cr eciente núm ero de inv est iga dor es no
ocurre lo mismo con las ideas aportadas y ancladas a finales del siglo XIX.
1.2.4. D e los años 60 del siglo XX al siglo XXI: El
(re)descubrimiento de la Edad del Bronce en La Mancha.
Esta época se caract eriza por la llegada de una nueva concepción de
la arqueología y la apli cación de mét o dos cient íficos modernos. Quizás uno de
los avances más i mportantes fue la posi bilidad de da tar de for ma precisa los
13 Se desconoce si sus escarceos con su teoría de organización de España y sus tendencias difusionistas
pueden infl uir en in terpretar a es ta motill a con un cranno g. Para ma yor informació n puede co nsultars e “Jul io
Martínez Santa-Olalla y la interpretación aria de la prehistoria de España (1939-1945)” (Mederos, 2003) o “La
distorsión totalitaria: Las ' raíces prehistóricas' de la España franquista” en Ciencia y Fascismo (Ruiz Zapatero,
1998).
14 No confundir el título de la publicación “Prospecciones e n Manzanares” del año 1963, con la localización
de la Motilla de Pedro A lonso en el término mu nicipal de Alcázar de San Jua n.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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contextos arqueológicos a t ravés de métodos radi ocarbónicos. Esto posibilit ó la
ubicación t emporal de los yacimi entos que , sumado a las excav acione s,
prospecciones y otros tipos de estudi o posibilitó definir al Bronce en La Mancha
como un ámbito c ultur al difere nciado.
En otra vertient e a partir de finales de los años 60 y, especialment e a
finales de los 70 y década de los 80, comienza una e closión de las publi caciones
referentes a esta cultura. En esta época era ya posible encontrar bastantes
trabajos científicos, generalmente a rtí culos , tesis y memorias de excav ación ,
que hablaban sobre las diferentes intervenciones arqueológicas, pero tambi én,
y quizás más importante, de aspectos teór icos que hasta la fecha no se habían
tenido en c uenta. Estos aspec tos teóricos eran, por ejemplo, la estructur ación
social, la religiosidad , origen y desarrollo de la Edad del Bronce en este territori o
etc. Esta nueva visión terminaría cristalizando en la creación de equipos
interdisci plinares a finales del si glo XX y comienzos del XXI dado que la
complejidad que alcanzaron estos estudios requería de personal especializado
como pueden ser expert os en geología , antropología, química o teledetección
entre otros.
En esta época parti cipan un gran número de investigadores, pero se
pueden dividir fundamentalmente en cuatro equipos de investigación:
‐ Los capitaneados por profesor Almagro en la excavación de la Motilla
de Los Romeros.
‐ La Universidad de G ranada di rigidos por Trini dad Nájera Colino y
Fernando Molina González con intervenciones en la Motilla de El
Azuer, Motilla de Los Palacios, Motilla de Las Cañas y prospecciones
en la provincia de Ciudad Real.
‐ La Universidad Autónoma de Madri d dirigidos en un pri mer momento
por el profesor Gratiniano Nieto Gallo y posteriormente por José
Lorenzo Sánchez Meseguer y Catalina Galán Sauln ier. Este equipo ha
intervenido en la Motilla de Santa María y Cerro de La Encantada.
‐ El equipo formado por María Dolores Fernández – Posse , Concepción
Martín Morales y Manuel Fernández Miranda con la posterior
incorporación de Ant onio Gilman Gui llem. Este grupo realizó
excavaci ones en la Morra del Quintanar y en La Motilla de El Acequión
y poco tiempo después documentó a través de una gran prospección
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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casi la totalidad del poblami ento de la Edad del Bronce e n la
provincia de Albacete.
L as excavacion es del profesor Almagro.
M otilla de los Romeros (Alcázar de San Juan).
Comenzó a excavarse en año 1969 desarrollándose 3 campañas que
finali zaron al año siguient e bajo la direcci ón de facto de Ca tali na Enseñat
Enseñat 15 y Martín A lmagro Gorbea. Está localizada en el términ o municipal de
Alcázar de San Ju an (Ciudad Re al), muy ce rcana a la locali dad de Llanos del
Caudillo y del término municipal de Manz anares (García Pérez, 1987) (Fig. 1.11).
Figura 1.11: Vista por satélite de la Motilla de los Romeros ( Cartografía del autor).
Este ya cimient o está fechado en tre el 1650 a.C. y el 1 340 a.C . (Fig. 1.12 y
1.13) teniendo tres fases de o cupación bi en diferenciados y hasta nuev e
unidades est ratigráficas (I bídem).
15 Comunicación oral de Catalina Enseñat.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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FASES DOCUMENTADAS EN LA MOTILLA DE LOS ROMEROS
Fase Nivel Descripción Cronología
FASE I
9 1º de habitación Bronce Medio – Antiguo
8 1º de destrucción Bronce Medio – Antiguo.
FASE II
7 1º de reconstrucción Bronce Medio – Medio
6 2º de destrucción Bronce Medio – Medio
FASE III
5 2º de reconstrucción Bronce Medio – Tardío.
4 De habitación Bronce Medio – Tardío.
3 De abandono Bronce Medio – Tardío.
Figura 1.12: Tabla resumen con las fases de la Mot illa de Los Romeros.
DATACIONES DE LA MOTILLA DE LOS ROMEROS
LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68%
CSIC - 77 3600 ±120 IX Carbones 2296 - 1638 2135 -1869
CSIC – 78 3580 ±120 VII Cereal 2286 - 1627 2045 – 1756
CSIC - 76 3920 ±120 VI Madera 2705 - 2119 2573 – 2271
Figura 1.13: Tabla resumen de las dataciones realizadas en la Mot illa de Los Romeros (García Pérez, 1984).
Arquitectóni camente parece guardar un gran pareci do con otras
motillas, teniendo una t orre central y escaleras 16 . La Motilla de los Romeros
conserva también en su interior grandes vi gas de madera que realizarían
diferentes funci ones estruct urales, además de un empedrado con cantos de ri o.
La economía de esta motilla parece guardar relación con la ganadería
debido al hallazgo de especi es como la vaca , caballo , oveja o cabra, cerdo y
perro siendo esta faun a, de nuev o, similar a otras motillas como los Palaci os y el
Azu er (Ibí d em ).
16 Esta información fue ofrecida por Catalina Enseñat Enseñat responsable de las excavaciones en la Motilla
de los Romeros a través de una conv ersación telefónica el 24 de mayo de 2016.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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E studios de la Universidad de Granada.
A partir de 1973 los investigadores pert enecientes Universidad de
Granada del Departament o de Prehistoria y Arqueología Tri nidad Nájera C olino
y Fernando Molina comenzaron sus t rabajos de inv estigación en La Mancha con
la búsqueda y localización de asentamientos de la Edad del Bronce dentro del
proyecto “ Las Comunidades de la Edad del Bronce en La Mancha Oc cidental ”
(Ná j er a et al., 1977). Las fuent es en las que se basaron (Hervás, Pellicer, Almagro,
Schülle, etc.) les llevaron a localizar varias moti llas en la cuenca del Guadiana y
sus respectiv os afluentes. Nájera y Moli na, pudieron contrastar las informaci ones
de Hervás sobre la Moti lla de Torralba, así como la localizaci ón de las motillas
del Retamar, de los Palacios o la Motilla de El Azuer entre otras (Nájera y Moli na,
1977). Rápidament e comenzaron los trabajos de ex cavaci ón en dos de ellas. La
prim era, la Mo till a d el Azu er, en D aimie l ( Ciudad R eal) en 19 74. Amb os
investigadores pusieron al descubi erto unos 73 metros cuadrados del yaci miento
consta tand o la apar ición de una torr e centra l y ad scrib iendo es te yac imiento
al Bronce Pleno. La segunda intervención arqueológica se produjo en la Motilla
de los Palacios en Almagro (Ciudad Re al). Nájera y M olina la descri ben como
cónica y con una ci ma amesetada si endo su diámet ro de alrededor de 100
metros (Ibídem). Una v ez abiertas las diferent es catas o sondeos los
investigadores advirtieron ocupacio nes posteriores de época ibérica pero no
erraron en sus suposiciones al pensar que era un gran yacimient o de la Edad del
Bronce.
Algo poco conocido en la actualidad es que la Motilla del Azuer y la
Motilla de los Palacios tuvieron pequeñas intervenciones por parte de vecinos
de la localidad de Dai miel. Estos vecinos como Jesualdo Sánc hez, Antoni o
Romero o Miguel Herreros, personas cultiv adas de la localidad, y dentro de los
círculos del Instituto Laboral de Daimiel programaron para sus alumnos
actividades arqueológi cas para ampliar su formación 17 abri endo catas sin una
metodología arqueológica det erminada.
En las parcelas pertenecientes a Sofía Utrilla Lozano 18 , lugar donde se
emplaza la Motilla del Azuer, se realizó al menos un hoyo excavado con
17 Entrevista con Jesualdo Gómez Bustos.
18 Comunicación personal con Sofía Moreno Lozano, sobrina – nieta de la ya fallecida Sofía Utrilla Lozano.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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máquina entre 1971 y 1973 de los que se sacaron algunos restos como
cerámicas o un enterramiento que fueron llevados al Instituto Laboral de Daimiel
para su estudio . Pocos meses después fueron los investigadores de la Univ ersidad
de Granada, que frut o de un rumor o de la s noticias llegadas a sus oídos , los que
visitaron la Motilla de El Azuer y Los Palacios para su posterior inter vención
arqueológica.
Figura 1.14: Motilla del Azuer e n sus primeras fases de excava ción. Imagen cedida por Jesualdo Sán chez.
La Motilla de Las Cañas fue otra de las intervenciones realizadas por la
Universidad de Gran ada en este territor io. Con una extensión excavada un
poco mayor que la de Los Palacios esta moti lla solo se excavó en el año 1984 .
S i l a M o t i l l a d e l o s P a l a c i o s y d e L a s C a ñ a s n o t u v i e r o n u n r e c o r r i d o c i e n t í f i c o
extenso no sucedió lo mismo con la Motilla del Azuer dónde se prolongarían los
trabajos hasta el siglo XXI.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Figura 1.15: Noticia de l 20 de agosto de 1981 sobre los hallazgos en la Motilla del Azuer (L anza)
E xcavaciones en la Motilla del Azuer (Daimiel, Ciudad Real):
Loca lizada en D aimie l ( Ciud ad Real) (F ig. 1.1 6 y 1. 17) ha sido e xcavad a
desde el año 19 74 hasta medi ados de la primera dé cada del si glo XXI por par te
del equipo granadin o. Las campañas se realizaron en dos periodos 1974 – 1986
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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(con algunos años sin realizarlas) y entr e los años 2000 – 2010. En estas campañ as
se puso al descubierto un yacimiento de estructura circular, con anillos
concéntricos, una gran t orre central y un pozo en el i nterior del yacimiento.
Alrededor de la estructura fortificada existe un poblado donde se ubicaban las
casas de sus habit antes.
Figura 1.16: Vista por satél ite de la Motilla del Azuer (Cartografía del autor).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Fig ur a 1. 17: Vist a p or s até lit e de la M ot illa de El Azue r ( E labo raci ón pro pia) .
La cronología de este yacimiento oscila entre el 2200 a.C. y el y el 1350
a.C . (F i g. 1 .18 ) (N áj er a et al. 2010) correspond iente a cuatro fases de ocupaci ón
diferentes:
- F a s e I ( 2 2 0 0 – 2 0 0 0 a . C . ) : E n e s t a f a s e s e i n i c i a l a o c u p a c i ó n d e l
yacimient o con la construcci ón de las pr imeras estructuras, entre ellas el pozo y
la torre central , silos y parte de la muralla oriental.
- Fase II ( 2000 – 1800 a.C.) : Correspon diente al Bronce A ntiguo y Pleno. En
esta fase se reconstruye la torre y las est ructuras del patio ori ental y la
co n s tr uc c ió n d e l a mu r a ll a ex te r i or . E n e s ta f a s e h ay u na g r an c an t id ad d e si l os
y hornos documentados. También se excav an algunas sepulturas.
- Fase III ( 1800 – 1600 a.C.): Correspondi ente al Bronce Pleno. Hay nuevas
e importantes remodelaciones arquitectóni cas y cult urales, co mo la sustitución
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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de los silos por cerámicas de almacenamiento y un fuerte aumento
demográfico en este poblado.
- Fase IV (1600 – 13 50 a.C.) : Se producen fuertes cambios sociales y
posiblemente ambi entales. Los enterramient os son similares.
Arquitectóni camente hay fuertes remodelaciones incluyendo un aparejo
ciclópeo en las nuevas murallas del yacimiento.
DATACIONES M OTILLA DE EL AZUER
LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC
95% CAL BC 68%
GrN 10142 3690 ±35 Fase 1b Carbón 2149-1971 2135-2032
GrN 10141 3645 ±35 Fase 1c Carbón 2135-1922 2116-1952
UGRA 21 3500±140 Fase 2/3 (z=-3,20) Carbón 2267 – 1498 2020 - 1645
GrN 10140 3620 ±35 Inicio fase II Cereal 2125-1890 2028-1938
UGRA 19 3260 ±140 Fase 5 (z = 1,25) Carbón 1911 – 1209 1740 - 1396
UGRA 132 4030 ±130 (z= -3,40) Carbón 2895 – 2206 2864 - 2351
UGRA 115 3770 ±160 (z= -1,05) Carbón 2831 – 1747 2458 - 1984
UGRA 118 3730 ±150 (z= -1,80) Carbón 2397 – 1937 2570 - 1744
UGRA 129 3680 ±100 (z= -1,90) Cereal 2432 – 1772 2203 - 1928
UGRA 127 3620 ±100 (z= -2,15) Cereal 2234-1737 2139-1878
UGRA 114 3440 ±130 (z= -1,25) Cereal 1972 – 1306 2862 - 1458
UGRA 109 3400 ±130 (z= -1,10) Carbón 2035 – 1416 1880 - 1535
UGRA 140 4000 ±140 (z= -5,20) Carbón 2894 – 2142 2852 - 2308
UGRA 145 3930 ±130 (z= -2,40) Carbón 2868 – 2042 2617 - 2204
UGRA 144 3840 ±120 (z= -5,70) Carbón 2621 – 1946 2469 - 2140
LY 2655 3540 ±130 (z= -1,10) Cereal 2276 – 1532 2111 - 1692
LY 2654 3530 ±130 (z= -0,85) Cereal 2267 – 1529 2031 - 1691
UGRA 97 3490 ±180 (z= -4,05) Carbón 2342 – 1413 2117 - 1565
UGRA 20 3480 ±140 (z= -0,85) Carbón 2198 – 1460 2008 - 1626
MA 01 3170 ±40 Sepultura nº 26, área P,
fase 4.
Hueso humano de infans
II 1526-1383 1496-1414
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
48
MA 02 3330 ±40 Sepultura nº 38, área P,
fase 4.
Hueso humano de infans
I 1692-1510 1663-1543
MA 03 3580 ±40 Sepultura nº 39, área P,
fase 3.
Hueso humano de infans
II 2034-1776 2010-1886
MA 04 3400 ± 40 Sepultura nº 42, área M,
fase 3.
Hueso humano de infans
II 1779-1612 1753-1644
MA 05 3498 ±38 Sepultura nº 55, área P,
fase 3
Hueso humano de infans
I 1922-1738 1882-1771
MA 06 3541 ±30 Sepul tura nº 56, área P?,
fase 3
Hueso humano de infans
I 1954-1768 1933-1781
Ua-38416 3591 ±37 Sepultura nº 60, área M,
fase 2a
Hueso humano de
adulto 2036-1877 2011-1896
Figura 1.18: Tabla resumen con las dataciones real izadas en la Motilla de El Azuer ( Modificado de Moreno Gil
2015).
Arquitectóni camente se pudieron do cumentar diferentes estructuras
construidas en di ferentes fases q ue divi dían a la motilla divi dida en sectore s.
Entre ellos destacan la torre central , la muralla interior y la exterior. En el interior
de estas últimas se han docum entado almacenes, hornos y un gran pozo, sin
embargo, no hay viviendas. (Peña et al., 2009). L as casas se di stribuyen
alrededor de la motilla cerca de sus murallas (Nájera et al., 1977).
En el caso de las murallas se pueden distinguir diferentes fases y facturas
constructivas . Estas murallas son de gran potencia y rodean toda s las zonas de
producción y de almacenami ento de es te yaci miento conform ando una planta
casi c ircular ( Fig. 1. 19) ( Nájera, 198 4)
Al exterior se emplazan las casas o v iviendas. Estas son de planta
rectangular o t endente al óvalo . Sus paredes son de tapi al teniendo en su
interior posibles estructuras de ma dera que sustent arían el peso de parte de la
estruc tura ( Ibíd em).
Los hallazgos producidos son vari ados y entre ellos destaca el gran
número de tumbas (Fig. 1.19) ya que conforma una de las colecciones más
extensas de esta épo ca en la provincia de Ci udad Real . En el año 1981 ya eran
quince las tumbas que habían visto la luz, hasta las 63 en el año 2010 (Nájera et
al., 1981, 2012) .
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
49
Figura 1.19: Planimetría de la Motilla del Azuer y sus enterramientos (Nájera et al. , 2012).
Las tumbas excavada s correspo nden tant o a indivi duos infanti les como
a individuos adultos. En el caso de los primeros se han podi do constatar la
presencia de 43 i ndividuos y un total de 25 sepulturas que son por normal general
de fosa simple. Los ajuares usuales son colgantes de piedra, cerámi ca o
conchas. La esperanza de vida al nacer era de 26–27 años de edad (Nájera et
al., 2 0 1 0 ) . L a v a r i e d a d t i p o l ó g i c a e n t u m b a s d e i n d i v i d u o s a d u l t o s e s m a y o r
respecto a los indivi duos infantiles siendo en este caso de sei s tipos (fosa simple,
revestida de lajas, estela, revestida de piedras de gran tamaño, pithos y
mampostería) (Nájera et al., 2012). En tota l se han recuper ado un to tal de 116
individuos (Laffranchi , 2010) y un total de 42 tumbas excavadas (Nájera et al. ,
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
50
2012). Todas las tumbas son i ndividuales excepto la 42 donde se h an recuperado
varios individuos. Los ajuares están comprendi dos por cerámicas, puñales ,
punzones, cerámicas o adornos y tan solo 21 tumbas de tumbas adul tos
disponían de objetos de ajuar (Fig. 1.20).
Los datos proporcionados por los rest os osteológicos, de forma resumida ,
corroboran la gran tasa de mortali dad infantil , pero difiere de ot ras poblaciones
contemporáneas por el hallazgo de indivi duos con más de 40 años, llegando
algunos, hasta los 60 años de edad. Esto ha propiciado que en algunos
individuos se pudieran const atar fenómenos de artrosis y patologías en la
articulación t emporo – mandibular. En cuanto a su alimentación tambi én es
posible documentar una i ngesta alta de carbohi dratos y falta de limpi eza
bucodental que di eron lugar a una alta t asa de pérdida de pi ezas dentales. No
obstante, la estatu ra es relativa mente al ta lo que sugiere una buena nutrición.
En cuanto a los marcadores de actividad se pue de destacar que los hombres
parecen haber realizado a ctividades más duras q ue las efectuadas por las
mujeres estando estas centradas en los trabajos domésti cos (Jiménez – Brobeil
et al. , 2008; Laffranc hi, 2010; Martín – Florez, 2010) .
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
51
Figura 1.20: Algunas tumbas documentadas en la Mo tilla del Azuer (Jiménez – Brobeil et al. , 2008)
El estudio de los materi ales arqueológicos ha sido tambi én uno de los
pilares del en la investigación de esta motilla. En cuanto a la industria lí tica los
soportes utilizados son fundamentalment e de dos materiales: cuarzo y sílex. Entre
estos hay útiles como hachas y azuelas pulimentadas, dientes de hoz o núcl eos.
También se han documentado los rest os de talla procedentes de la fabri cación
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
52
de útiles de sílex. Otros elementos lo comprenden mazas o martillos, brazales de
arquero o restos de molinos (Fig. 1.21) Estos materiales parecen indi car que el
yacimient o gozó de una economía relacionada con l a agricultura debi do a la
utilización de estas he rramientas en est e tipo de labores (Ibídem). La mayoría de
objetos, y la mater ia pr ima con l a que está n realiza dos, proced en de entor nos
c e r c a n o s a l y a c i m i e n t o s i e n d o e n u n 7 5 % t a l l a d o s ( M a r t í n e z F e r n á n d e z y A l f o n s o
Marrero, 2012).
Figura 1.21: Ejemplos de industria lítica y tallada de la Motilla del Azuer (Nájera Colino, 1984) (sin e scala en su
origen).
La industria ósea comprende un ampli o abanico de útil es. Los más
comunes son los pun zones procedentes de huesos de perros , cerdos, vacas,
ciervos, cabras y ovejas. Las puntas de flecha no solo son de metal ya que se
han documentado de hueso por lo que am plía la variedad de materiales con
los que fabricar este tipo de elementos (Fig. 1.22). Los huesos también han si do
utilizados para la fabri cación adornos como colgantes (Nájera Colino, 1984;
Altamirano García, 2010)
Figura 1.22: Útiles y adornos fabricados en hueso de la Motilla de l Azuer (Nájera Colino, 1984) (sin escala en
su origen).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
53
Las cerámicas (Fig. 1.23) constitu yen el grueso de l a colecci ón de
materiales de la Motilla del Azuer. Éstas han servido para realizar extensos
trabajos sobre su mo rfología y cara cterísticas técni cas, como el escrit o por
Sergio Fernández Martín (2010). Las cerámica s de la Motil la de El Azuer no suelen
presentar decoraci ón, aunque sus formas son muy v ariadas. Aparte de la
producción de cerá micas típi cas de la Edad del Bronce también se halló algún
fragmento de copas de esti lo argárico que, a día de hoy, no se sabe si son de
producción local o foránea y otras, formas de uso cotidi ano como pueden ser
las cucharas, ya do cumentada s en otros yacimi entos, o pequeños cri soles con
restos de metal (I bídem ). Estas últi mas cerámicas ponen de reliev e una
economía diversificada en este yacimi ento.
Figura 1.23 : Algunos ejempl os de cerámicas encontrados en la Motilla del Azuer (Dibujos del autor a partir de
los realizados por Fernández Mart ín, 2010).
Los habitantes de la Motilla del Azuer también supi eron aprovechar la
arcilla para realizar pesas de t elar con las cuales fabricar tejidos ( Fig. 1.24).
Figura 1.24: Pesas de telar procedentes de la Mot illa del Azuer (Nájera Colino, 1984).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
54
En la Motilla de El Azuer se han encontrado algunos restos de met al como
hachas (poco frecuentes), puntas de flecha, aretes, punzones o puñales
(Ibíd em ) (Fig.1 .25) .
Figura 1.25: Objetos de metal de la Motilla del Azuer ( Nájera Colino, 1984).
Los restos orgánicos como la fauna o las semillas cuentan con un gran
protagonismo en este poblado. La fauna, denota una economía r ica y
diversificada, a tenor de la gran cantidad de espe cies i dentificadas. Entre las
especies domésticas destacan el caballo, bóvido, perro, suido, oveja y cabra.
En el caso de los perros se consta ta el consumo de esta especie para la
alimentación de los habitantes del yacimiento. Otra peculiari dad es el consumo
de cerdos menores de un año de edad. Este grupo humano t ambién
aprovecha las especies que o frece el medio para co mpletar su di eta con otros
animales como el jabalí, ciervo, tejón, lince, zorro, aves o conejo (Ibídem).
El estudio de otro ti po de restos orgánicos como las semi llas y restos de
polen también son de gran i mportancia. Estas semi llas comprenden especies
como el Tri ticum diccoc um, monococcum y aestivium , Hordeum vulgar e, Pisum
sativum, La thyru s sas tivus entre otros ( Nájera Colino y Molina González, 2004;
Driesch y Bo essneck, 1980 ; Nájera Colino, 1984 ; Buxó, 1990). La M otilla del Azuer
se convierte de esta manera en un yacimient o donde la recolección y la
agricultura serían act ividades usuales , al igual que ocurre con el cuidado de
animales domésticos y la caza, act ividades de los que obti enen recursos como
la leche o la lana.
El c lim a ta mb ién ha sid o o bje to de inve s tig ac ione s ( Lóp ez S áe z et al. ,
2014) llegando a la conclusión de que en est a época el clima árido se acen tuó
y c o m o c o n s e c u e n c i a d e e l l o l a a p a r i c i ó n d e l a s m o t i l l a s s e r í a n l a s o l u c i ó n
técnica para la captación de recursos , esencialmente , el agua. Finalmente , otro
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
55
cambio climático, esta vez a un periodo más lluvi oso y húmedo daría lugar a la
f i n a l i z a c i ó n c o m o e l e m e n t o ú t i l d e l a s m o t i l l a s y s u d e s a p a r i c i ó n c o m o
yacim ientos ocu pados ( Ibídem) .
M otilla de los Pala cios (Almagro, Ciudad Real):
La Motilla de los Palacios está a unos 14 km de la Motilla del Azuer (Fig.
1.26 y 1.27) en el término municipal de A lmagro (Ciudad Real). Esta motilla es de
forma cónica y si milar a otras motillas fue p arcialmente excav ada a finales de
los años 70 por Trinidad Nájera y Fernan do Molina. Tiene un diámetro de unos
100 metros y 11 metros de altura. (Nájera Colino , 1984). Es, hasta la fecha, una
de las motillas con mayor tamaño.
Figura 1 . 26 : V i s t a aérea de l a Mo t ill a de Los Pal a cios ( C a r t o grafí a rea l izada por el aut or ).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
56
Figura 1.27: Contexto territorial de la Motill a de Los Palacios (Cartografía realizada por el autor).
La ocupación de esta motilla según el C 14 osciló entre el 2139 y el 1562
Cal Bc (Fig.1.28). Sin embargo , las reducidas áreas excav adas en esta motilla,
hacen que estas fechas sean aún provisio nales y que el arco cronológico pueda
aumentar o mejorar en precisión.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
57
DATACIONES DE LA MOTILLA DE LOS PALACIOS
LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68%
GrN 10144 3605±35 Momento int ermedio de la
fase I
Madera 203 9-1883 2020-1919
GrN 10143 3340±35 Fin de la 1a part e de la fase
III
Carbón 1694-1528 1685-1562
UGRA 11 3580±15 0 Indeterminad o Carbón 2429 - 1534 2139 - 1701
Figura 1.28: Tabla resumen de las dataciones en la Motilla de Los Palacios (Moreno Gil, 2015).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
58
Figura 1.29: Dibujo de las secciones de los sondeos re alizados en la Motilla de Los Palacios por
Trinidad Nájera ( 1984).
En sus estratos superi ores se pudieron encontrar ocupaciones posteriore s
de época ibérica y romana siendo los estratos inferiores de la Edad del Bronce
(Fig.1.29). A pesar de su buena preserv ación esta motilla sufri ó ciert as
alteraciones con la e xtracción de ti erra en época moderna (Ibídem) pero una
vez iniciadas las excav aciones en diferentes sondeos de pequeño t amaño los
investigadores constataron la presencia de materi ales de la Edad del Bronce
(Fig. 1.30). Los materiales encontrados en esta motilla son pareci dos a los
hallados en la Motilla de El Azuer. Las cerámi cas son bruñidas o espatuladas , de
gran calidad y fa ctur a.
En esta motilla también se registraron restos humanos sin un contexto claro
ni un estudio antropológico en profundidad (Ibídem).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
59
Figura 1.30: Materiales arqueológicos hallados en la Motill a de Los Palacios (Nájera Colino, 1984).
La fauna documentada es pa recida a la de la v ecina Motilla del Azuer
con ovejas, cabras, cerdos, perros, caballos y bóvidos . Estos dos últimos con
mayor presencia que la moti lla daimieleña.
Los metales son poco frecuentes, pero sí se encontraron una hoja de
puñal y puntas de flecha. Como curiosid ad en este poblado se han encontrado
posibles carretes de hilo de fabri cación cerámi ca (Ibídem).
E xcavaciones en la Motilla de La s Cañas (Daimiel, Ciudad Real):
E n e l a ñ o d e 1 9 8 3 c o m i e n z a l a i n t e r v e n c i ó n e n l a M o t i l l a d e l a s C a ñ a s
(Daimiel, Ciudad Real) ( Fig. 1.31 y 1. 32) Lo s directores de esta intervención fueron
investigadores como Fernando Molina , Francisco Contreras, Inocente Blanco ,
José López y Francisco Carrión que di eron a conocer todos los resultados en la
publicación “ La Mot illa de Las Cañas (Daimiel, Ciudad Real ). Campaña de
1983 ”.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
60
F i g u ra 1 . 31 : Ma pa e image n sa té l i t e de l a Mot illa de L as Caña s ( C artog r afí a de l aut or).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
61
Figura 1.32: Visión de detalle desde satélite de la Motilla de Las Cañas (Elaboración propia)
Esta motilla está emplazada en la “Isla de las Cañas” (Molina et al. , 19 83:
301) en las Tablas de Daimi el, muy cerca del curso natural del rio Guadi ana que
hace prácticament e imposible su excav ación por las continuas filtraciones d e
agua en el yaci miento.
Tiene una altura similar a la Motilla del Azuer estimada en unos 6 metros
desde su base. Los investigadores reali zaron una excavaci ón de unos 233,76m 2 .
Los datos s obre la c ronología de este yacim iento, aunqu e sus autor es
estiman que debería de tener un arco cronológico comprendido entre el 1 600
y el 1400 a.C. correspondientes con la fase I y II de la Motilla de los Palacios y II y
III de la Motilla del Azuer . Tampoco se di eron a conocer posibles fases de
construcción u ocupaci ón en este yaci mient o.
Arquitectóni camente, según sus autores, guarda relaci ón con el
resto de motillas con el levantamiento de v arios anillos concéntricos de murallas
y un poblado al exterior, con una torre central y diversos refuerzos que actuarían
como contrafuertes (Molina et al . , 1983) (F ig. 1. 33). Las oc upaciones posteriores
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
62
y la intervención tan limitada en los años 80 impidieron poder di ferenciar
espacios, aunque sí se sabe que, en el inter ior de la motilla, hubo recursos
económicos como cereales y un posible horno.
Figura 1.33: Planta y sección gen eral de la Motill a de Las Cañas (Molina et al. , 1983)
Los materiales hallados son diversos. En cuanto a los materi ales cerámico s
destacan los cuen cos semi esféricos y carenados que parecen ser similares a los
de la fase II y III de la Motilla del Azuer. La industria lítica es esca sa habiendo
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
63
entre ellas piedra pulimentada en forma de brazal de arquero, azuelas, martillos,
pulseras e industria lítica en cuarcit a y sílex ( este último en menor proporci ón).
Los objetos fabricados en hueso corren la misma suerte, son similares a otros
yacimientos, entre ellos se han docume ntado punzones fabricados en huesos
de ovicápridos. Los objetos de metal son poco numerosos, apareci endo solo
punzones y un escoplo ( ibí dem).
E studios de la Universidad Autónoma de Madrid.
Poco tiempo desp ués y casi de forma paralela ot ros investigadores, esta v ez de
la Universidad Autónoma de Madrid, también prestó atención a la Edad del
Bronce de La Mancha. Desde el año 1977 y dirigidos por Gratini ano Nieto en un
primer momento, y posteriormente por José Lorenzo Sánchez Meseguer y
Catalina Galán Saulnier han volcado sus esfuerzos en la excav ación del
yacimient o del Cerro de la Encantada (G ranátula d e Calatr ava, Ciudad Real)
y de la Motilla de Santa María del Retamar (Argamasilla de Alba, Ciudad Real ).
Su s inve st iga cio nes, al ig ua l qu e oc urre co n los inves ti ga dor es g rana dino s, se
han desarrollado hasta la actualidad.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
64
Figura 1.34 Noticia del 20 de diciembre de 1985 sobre el Cerro de la Encantada (Lanza).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
65
E l Cerro de la Encantada (Granátula de Calatrava, Ciudad Real):
El Cerro de La Encantada , localizado en las cercanías de Granátula de
Calatrav a (Fig. 1.35 y 1.3 6), fue excav ado entre 1900 y 1920 aunque se ti enen
pocas referencias de est as int erven ci ones. No fue hasta 1977 cuando
comenzaron las excavaciones sistemáticas de este yacimiento por parte de la
Universida d Autónoma d e Madrid (Nie to Gallo y Sánchez Meseguer, 1980).
Figura 1 . 35 : Co ntex to t e r ritorial del Cerro d e La Encan t ada ( C ar t o grafí a del autor ).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
66
Figura 1.36: Vista aérea del Cerro de La Encantada (Montaje del autor).
El yacimiento se encuentra dividi do en dos sectores (A y B) (Fig. 1.37 y
1.38), donde se abrieron varias catas poniendo al descubi erto un importante
poblado de la Edad del Bronce. Los auto res pusieron en relación este
yacimi ento con la cultura argári ca (ibídem), aun que no descartaron su
conexión con otros ya cimi entos como la Moti lla de Los Romeros, siendo estos
datos reinterpret ados posteriorment e (Ibídem).
Figura 1.37: Vista general del Cerro d e La Enc antada en 2014 desde su v ertien te norte (Fotografí a del autor ).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
67
Figura 1.38: Planimetría del Cerro de La Encantada (Realizada por el autor a partir de Ni eto Gallo y Sánchez
Meseguer, 1980)
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
68
Cronológicamente el Cerro La Encantada ti ene un arco de ocupación
comprendido entre el 2000 a .C. al 1500 a .C. (Fig. 1.39 ) (Monsalve Romera et al. ,
2014) Este peri odo ha sido divi dido, a través de do cument ación estrati gráfica ,
en cuatro est ratos, de los cuales , hay datados con se guridad dos: El estrat o II y
el estrato III. Dentro de estos dos estra tos se han enc ontrado la may oría de
hallazgos ma teriales y constru ctivos.
DATACIONES D EL CERRO DE LA ENCANTAD A
LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA
CAL BC
95%
CAL BC
68%
CSIC-401 3290 ±50
Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 1” Carbón 1730 - 1438 1632 - 1501
CSIC-929 3890 ±25
Estrato I N ivel de habitac ión cortado por f osa
tumba 28 Carbón 2465 – 2297 2457 - 2346
CSIC-930 3470 ±25
Nivel III. Derrumbe estructuras Carbón 1882 – 1697 1876 - 1745
CSIC-425 3260 ±50
Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 7” Carbón 1642 – 1431 1612 - 1497
CSIC-427 3330 ±50
Nivel III. Edific io ritua l
“Complejo M”
Carbón 1742 – 1502 1681 - 1533
CSIC-928 3500 ±20
- Carbón 1886 – 1756 1880 - 1775
CSIC-426 3250 ±50
Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 7” Carbón 1634 – 1426 16099 - 1457
CSIC-924 3330 ±25
Nivel III. Edific io ritua l
“Complejo B”
Carbón 1685 – 1531 1660 - 1560
CSIC-925 3390 ±25
Nivel III. Edific io ritua l
“Complejo L”
Carbón 1745 – 1627 1736 – 1645
CSIC-402 3280 ±50
Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 1” Carbón 1681 – 1445 1615 - 1505
CSIC-926 3550 ±25
Nivel III/est rato II.
Facies hábitat previa a “Complejo B”
Carbón 1692 – 1775 1941 – 1831
CSIC-931 3480 ±30
Ni ve l II I. Ti er ra s g ris e s. N ive l de
habitaci ón Carbón 1888 – 1697 1877 – 1752
CSIC-927 3660 ±20
Estrato II. Estruct ura circular de pied ra Carbón 2134 – 1957 2121 - 1979
Figura 1.39: Tabla resumen de las dataciones realizadas en el Cerro de La Encantada ( Moreno Gil , 2015).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
69
Estruc turalmente e l ya cimiento ha sido dividido en los denomi nados
“complejos” ( Ibídem, 2004: 117) donde destacan el c omplejo B, M y 7. Entre las
construcciones se registran casas, almacenes o silos, murallas y habitaciones
dedicadas al culto.
Las casas documentadas ofrecen di ferencias según el periodo del que
se trate. En los inicios de la ocupa ción de este yacimi ento las casas serían si mples
chozos de materiales perece deros. En los siguient es 19 niveles de ocupa ción las
casas son de mejor factura , teniendo un zócalo de piedra y revo cos en su
interior. Los pavimentos de est as casas parecen ser reutilizados v arias veces, con
distintos aplanami entos, lo que demostraría sucesivos arreglos y actividades de
mantenimiento. Estas casas aprov echarían la roca madre para asentar sus
muros y suelen ser de líneas rectas, aunque sus habit antes no renunci an a formas
curvilíneas o serpentiformes en su construc ción (Ibídem ), es decir, exi sten plantas
cuadrangulares en convivencia co n plantas circulares o sinuosas.
Mención especial merecen los almacenes o silos encontrados en el Cerro
de La Encantada (Fig. 1.40). Estos almacenes, de estructura peculi ar, son
circulares y pue den estar ai slados o concatenados formando estruct uras de
almacenamient o. Estos silos estarían estucados y en su fondo se han encontrado
empedrados por lo que su construcción es cuidada y meticulosa (Ibídem). En su
interior se hallaron cerámicas de grandes dimensiones.
Figura 1.40: Estado de las construcciones siliformes en 2014 (Fotografía del autor).
19 Se supone que en el estrato II y III ya que nunca se ha especificado o el autor no lo ha encontrado.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Las defensas del poblado eran fuertes y bien estructuradas (Fig. 1.50, 1.51 y 1.52).
Estas líneas de fortificación aprov echan el nivel geológico del yacimiento
estando constr uidas en pizarras y trabad as con barro. Dependiendo de la fase
su factura const ructiva cambia , pasando de piedras ordenadas hasta llegar a
piedras talladas en forma de sillares. Según sus investigad ores esta muralla
estaría enlucida con cal y almagre ( Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004)
por lo que la estructura debería de ser visible a much a distancia destacan do
sobre el resto del paisaje. Estas muralla s tenían diferentes puertas que fueron
cambiando de lugar según las necesidades de los pobladores de este
yacimiento sufri endo ampliaciones y modifi caciones a lo largo del tiempo
(Ib íd em ).
Figura 1.50: Lien zo de muralla del Cerro de La Encant ada sustentado sobre los niveles geológicos. (Fotografía
del autor).
Figura 1.51: Lienzos de muralla del Cerro de la Encantada (Sánchez Meseguer Y Galán Saulnier, 2004).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Figura 1.52: Infografía a vista de pájaro de las puertas construidas en las murallas del Cerro de L a Encantada
(Sánchez Meseg uer Y Galán Saulnier, 2004).
Este ya cimiento contaría en su inter i or con recintos rituales o religiosos.
Este espacio, llamado por sus investi gadores Complejo 7, es una habitación de
mediano tamaño y en su interior se halló un posible altar de cuernos (Fig. 1.53)
(Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004). Este altar de cuernos ha sido objeto
en una publicación reci ente (Galán Saulnier y Sánchez Meseguer, 2014)
haciendo una exhaustiva revisión desde una óptica difusionista. Según sus
investigadores estos cuernos de la consagra ción pudieron ser usuales o
frecuentes en la Península Ibérica, sin embargo, sólo se han hallado algunos
ejemplos de este tipo de manifestaciones constructivas en excavaciones
antiguas como las reali zadas por Luis Siret en El Oficio (Cuevas de Almanzora,
Alm er í a) (I bí de m ).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Figura 1.53: Fotografí a del altar de cuern os del Cerro de la Encantada (Galán Saul nier y Sánchez Meseguer,
2014).
Los materiales arqueológicos son abundantes en este yacimiento.
Destacan aquellos aparecidos en su horizont e funerario, donde se han hallado
objetos de adorno , puñales, cerámicas en perfe cto estado de preservaci ón y
brazales de arquero entre otros materiales.
Aparte de las cerámicas tradicionales de la Edad del Bronce como las
cerámicas carena das tambi én aparece una copa que ha servido, entre ot ros
factores, a vincular est e yacimient o a la cultura argári ca (Nieto Gallo y Sánchez
Meseguer, 1980). Tam bién se ha constatado el uso del pithos como cerámica
de almacén y como contenedor de enterramiento . Estos hallazgos se
completan con un amplio abani co de fo rmas y funcionali dades siendo una de
las intervenciones arqueológicas con ma yor número de este tipo de restos
documentados ( Fig. 1.54) .
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Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Figura 1.56: Brazalete d e plata del Cerro d e La Encantada. Dibujo del autor a partir de Nieto y
Meseguer (1980).
Es precisamente la metalurgia uno de los factores que sin duda hace de
La Encantada uno de los yacimient os más importantes excavados hasta la
fecha para conocer la Edad del Bronce en La Mancha. En este yaci mient o
localizaron en la campaña de 2002 3 hornos para la fusi ón y fundición del metal
localizados en el Sector B. Dos de ellos, los de fusión , se han documentado fuera
de las murallas del yacimi ento. Aparte de est os hornos, en pasadas campañas,
esta vez en el Sector A, también se pu do encontrar otro horno de fusi ón (Fig.
1.57) (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004).
Figura 1.57: Contex to del Cerro de La Encantada donde s e encon traron alguno de l os hornos y útiles
re lacio na dos con la met alu rg ia. 1) Posi ble h or no de fu sión 2) Hacha sin afilar 3) Crisol (Modificado de
Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004).
1 2
3
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
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Los investigadores hacen especial mención a uno de ellos, se sitúa al aire
libre junto a él se encontraron objet os relacionados con la metalurgi a como
moldes, machacadores, un crisol , una espátula y un hacha tipo “cabrales”
(Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 20 04: 8).
La industria ósea (Fig. 1.58) ha de jado también huella en este yacimi ento
siendo numerosos los punzones de huesos, así como punt as de flecha
trabajadas en hueso. Tambi én aparecen objetos de adorno fabricados en
restos óseos como botones de perforaci ón en uve o colgantes (Nieto y
Meseguer, 1980).
Figura 1.58 : Obje tos producido s en hues o proced entes del Cerro de La Encan tada. Dibu jos del
autor a partir de Nieto y Meseguer (1980).
Si al go ha ce a e st e ya ci m i ent o fa mo so en la hi st or i og raf ía de la Ed a d de l
B r o n c e d e L a M a n c h a e s s u r i c o h o rizonte funerario por el número de
publicaciones (González Martín et al. , 1994; Sánchez Meseguer, 2004; Lapuente
Martín, 2008; 2011; Lanseros Caballero, 2012; Monsalve Romera, 2013; Monsalve
Romera et al. , 2014; Molina Moreno 2014). En este yacimiento se han
documentado más de 70 sepult uras convirti éndolo en una de las mejores
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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colecciones para entender como vivía una población de la Edad del Bronce a
través de los estudi os bioarqueológi cos (Monsalve Romera et al. , 20 14).
Los ajuares son parecidos a los hallados e n de otros yacimi entos de la
Edad del Bronce sin embargo corroboran la exi stencia de un patrón común de
enterramient o donde las mujeres son enterradas con punzón y los hombres con
puñales o cuchillos (en el caso que los tuvieran) aunque estos análisis son aún
recientes y necesit an de más muestra con sexo determinado (Ibídem).
Figura 1.59: Una de l as tumbas del Cerro de La Encantada (Monsalve Romera et al., 2014).
Galán Saulnier documentó varias formas de enterramiento en el Cerro de
la Encantada con diferentes rit os tanto para in dividuos infantiles y para
individuos adultos . En el caso de los enterrami entos infantiles (incluso
posiblemente juveniles ) parecen tener un patrón más defini do enterrando en
muchas ocasiones en pith os acompañados ( Fig. 1.59), dependiendo del caso ,
de su ajuar. (Monsalve Romera et al. , 2014).
Las actividades econ ómicas son ricas y vari adas. En este poblado se
documentan las activi dades tradici onales de un tipo de est ablecimie nto
humano sedentario como es la agricultura y la ganadería, a tenor de los dato s
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
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aportados por sus investigadore s (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier , 2004) a
los que se unen otros más espe ciali zados como pueden ser la met alurgia. El
análisis de la fauna así parece co rroborarlo ya que destaca la pres encia de las
cabras y ovejas con más de un t ercio respecto al total de las especies
documentadas. Si n embargo, no son las únicas especies document adas ya que
también han aparecido anim ales como el cerdo, el conejo , el buey, el perro o
el caballo (Ibídem).
E xcavaciones en La Motilla de Santa María del Retamar (Argamasilla de
Alba, Ciudad Real):
El equipo formado por los i nvestigadores de la Universidad Autónoma de Madrid
también inter vino de f orma ac tiva en el ya cimiento de la M otill a del R etamar
dirigidas por Catali na Galán Saulnier , Rosario Colmenajero Hernández y José
Lorenzo Sánchez Meseguer en el año 1984 (Colmenarejo et al., 1987).
El yacimiento de la Motilla del Retamar se encuentra en las cercanías del
Guadiana (F ig. 1. 60, 1.61 y 1.62) que fluy e a pocos metros del p oblado, en el
términ o municipi o en Argamasilla de Alba (Ciudad Real ) y fue excav ada ent re
los años 1984 y 199 1 (Colmenajero et al. , 1987 ; Hernando y Galán, 1989;
Lenguazco González, 2008).
Figura 1.60. Vista aérea de l a Motilla del Retamar.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
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F i g u r a 1. 6 1: C o n t e x t o t e rr i t o r i a l d e la M o t i lla d e E l R e t a m a r ( C a r t o g r a f ía d e l a u t o r. D a t o s N A S A )
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Figur a 1 .62 : Im agen s atél i te de la Motil la de El Reta mar (Ca rto graf ía del Auto r).
Las dos dataciones de este y acimiento, tan s olo dos, determin a que
estuvo poblada entre el 3600 y el 3500 antes del presente (Fig. 1.63). Las
investigadoras encargadas de la excavación de esta motilla establecieron tres
fases.
‐ Fase “más antigua” o pri mera fase: C orresponde los restos de
habitaciones incendiadas cuyos escombros ca yeron sobre una serie
de vasos cerámi cos y otros materiales hallados “ in sit u ” ( Galán Saulnier
y Sánchez Meseguer, 1994 , 95)
‐ Segunda fase: Pertenecen los rest os incendiados y post eriormente
aplanados y acondici onados para la reutilización de ese mismo
espacio, de habitaciones construi das sobre los restos de las anteriores,
también previamente acondicionados (Ibídem).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
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‐ Una posible tercera fase de o cupación: Corresponden a rest os
localizados datados a lrededor de l 1635 a.C. correspon dient es a una
estructura de made ra (Ibídem).
DATACIONES DE LA MOTILLA DE EL RETA MAR
LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68%
CSIC 796 3585 ±55 Fase 3 , es tru ctu ra
car bon izad a Carbón 2131 – 1766 2027 – 1882
CSIC 797 3520±55 Indeterminado Indeterminado 2016 - 1693 1919 - 1768
Figura 1.63: Dataciones realizadas en la Motilla de E l Retamar (Moreno Gil 2017).
Estructuralmente es parecida al resto de moti llas documentadas en este
territorio salvo que no se han hallado viviendas como las encont radas en la
Motilla de El Azuer o la Motilla de Las Cañas. Aun así, al igual que la motilla
da imie leñ a, se exc ava ron lín eas d e f ort ific ac ión y e n e l in ter ior d e el las d iver so s
espacios ocupados. En un pr imer momento se sondeó la posibilidad de que est a
motilla tuviera una torre central pero las últimas investigaciones realizadas
ponen de manifiesto que una ocupación ibérica posterior pudo estar asentada
sobre el derrumbe de est a torre por lo que aún es pronto para con firmar o no la
existencia de esta estructura (Galán Saulnier y Sánchez Meseguer, 1994).
Arquitectónicamente la moti lla se puede dividir en varios reci ntos. El
espacio interior est á conformado por un gran muro de plant a circular (recinto
interi or) del que se ha conservado más de 3 met ros de alzado en el cuadrante
sureste. Es concéntri co a la posible torre de la motilla y en el qu e se observan
posibles reconstruc ciones y la colocación de contrafuert es (Ibídem) El recinto
exterior de la motilla está real izado con mampostería, menos cuidado que los
que conforman los muros del recinto inter ior. A l igual que el recinto interior se
observan di ferentes reconstrucciones como contrafuert es y refuerzos de piedra s
de mayor tamaño.
Entre ambos recint os se construyeron estructuras relacionadas con el
almacenaje, la elaboración de alimento s y la actividad textil. Estas estructuras
mencionadas son de tapi al, adosadas a la cara int erna del recinto exteri or
creando habitaci ones
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
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En cuanto a los materiales , aparece un im portante conjunto de útiles de
metal (Fig. 1.64) que corresp onden a los modelos típi cos del Bronce de la
Mancha y que aparecen en otros yacimientos como la Motilla de los Palaci os,
Cerro de la Encantada, Motilla del Azuer o Cerro del Cuco (Hernando Grande
y Galán Saulnier, 1989) comprendidos por normal general por puntas de flech a
y pu ñal es .
Fig ur a 1. 64: O bjet os de me tal de la Mot il la de l Ret ama r a partir de los dibujos de Hernando Grande y Galán
(1989).
La cerámica de este yacimiento es abundante y diversa en formas y
tamaños. Entre ellas hay vasos coladores , pesas de telar o cucha ras. Como no,
también son usuale s las cerámicas carenadas t ípicas de est a época
(Co l me na j er o et al., 1988) (Fig. 1.65).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Figura 1.65: Ejemplos de cerámica de la Motilla del Retamar a partir de los aport ados por Colmenajero y
otros (1988)
La industria lítica está representada por cantos tallados, afiladeras,
brazales de arquero o molinos. La materia prima es muy variada incluyendo sílex ,
de colores rojos y blancos, piedras volcáni cas, cuarcitas o areniscas (Fig. 1.66).
La materia prima para realizar pi ezas talladas llegaría en forma de nódulos dado
que en esta motilla se ha encontrado la cadena operativa de este tipo de
industria (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 1994).
Figura 1.66: Ejemplos de industria lítica de la Motilla del Retamar a part ir de los aportados por Colmenajero y
otros (1988).
En referencia a la industri a pulimentada se ha encontrado un buen
número de ejemplos de hachas con distintas fact uras y acabados (I bíde m)
(1.67).
Figura 1.67: Indust ria lítica pulimentada de la Mot illa del Retamar a part ir de los aportados por Colmenajero y
otros (1988).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Como en otros yacimientos de esta época también se manufacturaban
distintos útiles en hueso siendo los más representativos los punzones fabricados
en huesos de cérvido, aunque se encuentran agujas o espátulas sobre esta
materia pr ima ( Ibídem) ( Fig. 1.68) .
Figura 1.68: Indust ria lítica pulimentada de la Mot illa del Retamar a part ir de los aportados por Colmenajero y
otros (1988).
En cuanto a sus actividades se ha registrado la reali zación de trabajos
agrícolas ya que además de hachas puli mentadas, molederas activ as y pasivas
también se encuentran elementos de ce stería que pueden estar relaci onada
con esta actividad. Es reseñable la gran cantidad de restos de cereales en el
interior de contenedores lo que hace suponer la importancia de este tipo de
actividad económica en esta motilla (Sánchez Meseguer y Galán Saulni er,
1994).
La ganadería ha sido constatada a través de los restos óseos de
ovicápri dos , bóvidos y sui dos y a trav és de materiales como las llamadas
queseras o coladores que los autores relaci onan con la transformación de
productos secundari os como los lácteos. Estos ani males no son los únicos ya qu e
se constante la presencia de animales salvajes relacionados con de la caza
(Co l me na r ej o et al. , 1988) .
Otras activi dades que se han document ado son la cordelería o la
fab rica ción de el eme ntos d e a dor no ( Fig. 1.69) típic os d e e ste tipo de
sociedades . En cuanto a la cordelería, un posible incendio , provocó el hallazgo
de materiales que no son comunes en las excav aciones de los yacimi entos del
Bronce de la Mancha, como collares en muy buen o excelente estado de
preservación ( Lenguazco, 2008) .
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Figura 1.69: Adornos localizados en la Mot illa de Santa Marí a del Retamar (Colmenarej o et al. , 1988).
L as investigaciones de Concepción Martín Morales, Ma ría Dolores
Fernández – Posse y de Arnaiz, Ma nuel Fernández Miranda y Antonio
Gilman.
Las investigadoras Concepción Martín y María Dolores Fernández – Posse junto
a Manuel Fernández Mi randa llevaron a cabo i ntensos estudios sobre la Edad
del Bronce en La Mancha oriental (Alb acete). Este grupo de investigadores
aportó una nov edad fundament al para conocer la Edad del Bronce en este
territorio: Comenzar las excavaciones en la provincia de Albacete con
metodología moderna y localizar decenas de yacimientos en esta provincia.
Estas excavaciones se efectuaron en el Campo de Montiel albaceteño
con la Morra del Quintanar (Munera, Albacete) y la ya conocida Motilla del El
Acequión (ciudad de Albacete ) retomando de alguna manera los trabajos
realizados por Juli o Martínez Santaolalla años atrás. Si la Motilla del Acequión
amplió el conocimiento de las motillas, la Morra del Quintanar inauguró el
conocimiento de los ti pos de poblados denominados morras , ya que nunca
había sido excavado un yaci miento de este tipo.
La pr od uc ci ó n ci e nt ífi ca de es t e gr up o d e i nv e st i gad or es ha si do am pl i a,
presentando varios trabajos cent rados en los resultados arqueológi cos (Martín
Morales, 1984; Fernández Miranda et al. , 1988, 199 5; Gilman Gu illem e t al. , 199 7;)
y otros sobre sus impresi ones teóricas acerca de la cultura de la Ed ad del Bronce
de La Mancha (Martin Morales et al ., 1993; Fernández Miranda et al ., 199 0 ;
Brosdky et al. , 2013). Todas estas investi gaciones se realizaron de forma paralela
a las realizadas en la Motilla del Azuer o el Cerro de La Encantada por lo que
contribuyó a la div ersificación de los estudi os, pero tambi én a ampliar el
espectro te rritor ial de esta cultura.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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N o h a y q u e o l v i d a r q u e a e s t e g r u p o d e i n v e s t i g a d o r e s s e l e u n i ó An t o n i o
Gilman Guillem. Junto al investigador estadounidense se realizaron unas amplias
prospecciones en casi toda la provincia de Albacete. Fruto de estas
prospecciones se locali zaron cientos de yaci mientos de la Edad del Bron ce y,
con sus resultados, expusi eron diferentes teorías sobre esta cultura ( Fernández –
Posse et al. , 2008; Gilman Guillem e t al. , 1997, 200 0)
L a Morra del Quintanar (Munera, Albacete):
Este yacimi ento se encuentra localizado en el término muni cipal de
Munera (A lbacete), en e l Campo de Mont iel ( Figura 1.70 y 1.71). (Martín Morales,
1984). En la Morra del Qui ntanar se han podi do atestiguar t res fases de
ocupación que comenzarían en el Bronce Antiguo o Inicial hasta el ocaso de
este yacimient o alrededor del siglo XI V a.C. (Ibídem).
Figura 1.70: Vista por satél ite de la Morra del Quintanar (Cartografía del autor).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
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Figura 1 . 71 : V i s t a del t e rritorio c i rcundan t e a l a Morra d e l Quint a n ar .
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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Las fases en las que está dividido según Mart ín Morales (Ibídem) son:
‐ Fase I: En esta fase se documenta los muros y puerta del reci nto del
corte 6. Los niveles de abandono estarían fechados en el 1660 a.C. en
el sector A y p ara el sector B , donde se locali zan unas cabañas, con
una fecha de 1680 – 1600 a.C.
‐ Fase II: En esta fase se reconst ruye el recinto interior del yaci miento y
comienza a construir la muralla. Están dat ados a finales del si glo XVI
a.C. y comienzo del siglo XV (UGRA 103: 3470 +/-130 BO y CSIC 493
3360 +/-50 BP).
‐ F a s e I I I : F e c h a d a s e n e l s i g l o X I V m o m e n t o e n e l c u a l s e c o n s t r u y e n
muros de refuerzo en la muralla y se abandona el yacimient o.
La Morra del Quint anar es uno de los yacimi entos con mayor núm ero de
dataciones de la Edad del Bronce en La Mancha . Sus fechas confirman una
ocupación humana ent re el 1900 a.C. y el 120 0 a.C. (Fig. 1.72), aunque sus
autores señalan en sus fases que esta ocupaci ón fue efectiva entre el Bronce
Antiguo y el si glo XIV a.C.
DATACIONES D E LA MORRA DE L QUINTANAR
LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95 % CAL BC 68%
UGRA 104 3770±55 Fase 1 corte 14/18 (-0,60)
Madera 2449 – 2027 2288 – 2061
UGRA 166 3780±110 (-050) Carbón 2551 – 1910 2401 – 2036
UGRA 165 3720±110 (-050) Carbón 2498 – 1785 2287 – 1962
CSIC 663 3630±50 Corte 16 (-087) Madera 2141 – 1882 2119 – 1822
UGRA 79 3630±130 (-0,66) Madera 2488 – 1665 2199 – 1779
CSIC666 3610±50 Corte 36 (-0,54) Carbón 2136 – 1782 2030 – 1901
UGRA 78 3670±120 Corte 6 (-2,35) Carbón 2456 – 1748 2272 – 1888
UGRA 101 3610±130 Fase 2 corte 6 (-2,00) Carbón y ceniza
2390 – 1631 2189 – 1773
CSIC 753 3570±50 Corte 10/10A (-7,72) Madera 2110 – 1755 2016 - 1785
CSIC 751 3560±50 (-7,44) Carbón 2030 – 1753 2008 – 1781
UGRA 315 3770±90 (-7,23) Carbón y
espar to 2465 – 1962 2336 – 2036
CSIC 752 3580±50 (-7,05) Madera 2120 – 1769 2022 – 1882
UGRA 312 3830±100 (-6,60) Carbón 2569 – 1981 2458 – 2147
CSIC 750 3550±50 (-6,44) Carbón 2024 – 1751 1956 – 1776
CSIC 665 3550±50 Fase 3 corte 6 (-1,47) Madera 2024 – 1751 1956 – 1776
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
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UGRA 102 3500±130 corte 3 (-1,95) Madera 2196 – 1509 2016 – 1661
UGRA 100 3490±150 Corte 4 (-3,90-4,00) Carbón Disperso
2270 – 1451 2020 - 1628
CSIC 664 3410±50 Corte 4 (-3,90-4,00) Carbón Disperso
1882 – 1612 1765 – 1636
UGRA 103 3470±120 (-2,36) Madera 2133 – 1504 1938 – 1639
CSIC 493 3360±50 (-1,86) Madera 1762 – 1511 1738 – 1565
UGRA 310 3920±80 Corte 10/10A ( -4,75) Madera 2622 – 2145 2559 – 2291
CSIC 494 3430±50 Corte 7 (-0,60) Carbón 1882 – 1628 1871 – 1662
UGRA 47 3610±140 Corte 2 (-0,70) Madera 2436 – 1625 2193 – 1771
CSIC 492 3330±50 Corte 2 (-0,70) Madera 1742 – 1502 1681 – 1533
UGRA 167 3350±150 (-0,55) Madera 2033 – 1285 1876 – 1457
CSIC 491 3290±50 (-0,47) Madera 1687 – 1451 1620 - 1510
Figura 1.72: Tabla resumen de las dataciones realizadas en la Morra de l Quintanar (Moreno, Gil 2015.
Arquitectó nicamente la Morra del Quin tanar tiene diferentes estructuras
que están situadas sobre una elevación de piedra cali za en la que se abrieron
dos sectores de excav ación denominados A y B. En el corte A, se pudo
documentar una cabaña con rest os de enlucido , madera y esparto que
formarían parte de los materiales construct ivos. En este sector, pudieron
constatarse div ersos momentos de ocupación o fases del yacimient o (Ibídem)
(F ig. 1. 73).
Figura 1.73: Planimetría del Sector A de l a Morra del Quintanar (Martín Mora les, 1984).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
89
El sector B del yaci miento se encontraron grandes li enzos de muro construi dos
con piedras poco cuidadas y desbastadas, posiblemente relacionados con
fortificaciones de este poblado (Fig. y 1.74 1.75). Esta muralla contaría con
puertas de acceso (Ibídem).
Figura 1.74: Muralla y puert a del corte 6, Fase I (M uñoz Morales, 1984).
Figura 1.75: Muralla exterior, corte 8 (Muñoz Morales, 1984).
Los materiales son variados, desde cerámica campani forme, queseras,
pesas de telar, punzones, espátulas, boton es a evidencias de fundición de metal
con el hallazgo d e crisoles ( Ibídem) ( Fig. 1. 76).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
90
Figura 1.76: Ejempl os de cerámicas de la fase II de la Morra del Quintanar. Dibujos del autor a par tir de los
publicados por Concepción Martín Morales ( 1984)
E xcavaciones en la Motilla del Acequión (Albacete, Albacete):
Las excavaciones en la Moti lla del Acequión (Albacete, Albacete) se
desarrollaron entre los años 1985 Y 1989. La Motilla del Acequión es la más
oriental de las que se han excavado en la actuali dad y está localizada a poco s
kilómetros de la ciudad de Albacet e (Fig. 1.77 y 1.78), anexa a una laguna
homónima contando con una extensión de unos 8.000 metros cuadra dos. La
Motilla del Acequi ón ha sido objeto de diferentes int ervenciones de
arqueológicas que han aport ado datos para conocer la cult ura del Bronce de
la Mancha en la provincia de Albacete.
Fi gur a 1. 77: Vi sta p or sat élit e de la Mo ti lla d el Ace qui ón ( E labo ra ció n p rop ia).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
91
Figura 1.78: Contex to territorial de la Motill a de El Acequión (Cartografía del autor).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
92
Las fases de ocupación de est a motilla (Fig. 1.79) que dan divididas en:
‐ Fase I: Es la etapa más anti gua de ocupaci ón. Se trata de gran
acumulació n de escombros, se supo ne que con la intención de crear
una estru ctura s obre la que asentar las poster iores estructu ras de la
Motilla (Fernández – Miranda, 1990).
Figura 1.79: Tabla resumen con las dataciones de la Motilla del Acequión (( Moreno Gil. 2015).
DATACIONES M OTILLA DE EL ACEQUIÓ N
Fase y contex to Número Fecha (Bp) Material CAL BC 95% CAL BC 68%
Fase I
Corte 2 (-5.12m) Beta 90883 3760 ± 70 Carbón disperso 2456 – 1978 2288 – 2042
Fase II
Corte
2 ( -2.58m)
UGRA 304 3790 ±120 Madera 2568 – 1902 2453 – 2040
CSIC 832 3695 ±50 Madera 2271 – 1942 2193 – 1985
Corte 5 (-5.25m) CSIC 829 3690 ± 55 Carbón 2275 – 1923 2192 – 1981
Fase III
Corte 2 (-1.97m) CSIC 831 3610 ±65 Madera 2191 – 1772 2118 – 1886
Corte 7 (-
1.75/1.90m)
ICE N 50 3850 ±35 Madera 2459 – 2206 2435 – 2210
UGRA 265 3770 ±80 Madera 2462 – 1979 2332 – 2038
UGRA 271 3770 ±80 Madera 2462 – 1979 2332 – 2038
UGRA 266 3680 ±80 Madera 2335 – 1783 2196 – 1951
UBAR 50 3640 ±50 Madera 2189 – 1888 2125 – 1939
CSIC 736 3600 ± 50 Madera 2134 – 1777 2023 – 1896
Corte 7 (-1.50m)
CSIC 828 3590 ±95 Carbón 2202 – 1692 2124 – 1776
UGRA 309 2990 ±90 Carbón 1433 – 976 1386 – 1088
Corte 2 (-1.50m)
CSIC 830 3565 ±55 Madera 2115 – 1748 2014 – 1781
UGRA 302 5010 ±150 Madera 4230 – 3385 3957 – 3660
Corte 2 (-0.30m) UGRA 307 3020 ±90 Carbón 1493 – 1007 1396 – 1128
Corte 1 (-1.00m) CSIC 827 3530 ±50 Madera 2016 – 1699 1932 - 1972
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
93
‐ F a s e I I : E n e s t a f a s e e l p o b l a d o d e j a d e c r e c e r . T a m b i é n s e
documentan las murallas del poblado.
‐ Fase III: Es la fase más conocida de esta moti lla y la más moderna. Se
documentan dos niveles constructiv os. El primero de ellos está
constituido por rest os de adobe y barro procedentes de cabañas
junto a un numeroso abani co de restos arqueológicos. El segundo esté
caracteri zado por el hallazgo de tapi al y vigas carbonizadas y div ersos
útiles arqueológi cos.
Arquitectónicamente la Motilla del Acequión guarda relación con
aquellas motillas encontradas en la provincia de Ci udad Real. Aunque no se ha
excavado el centro del poblado , los hallazgos producidos informan de una
estructura con varios anillos de muros y pequeños muretes dispuestos de forma
radial para conformar pequeñas estanci as en el interior de la motilla (Fernández
– Miranda, 1990). Las exc avaciones tambié n reve laron qu e con anterior idad a
la construcción de es tas estructuras los m oradores de la moti lla crearon una
base elevada compuest a por tierra ocre para pode r asentarse en este ent orno
palustre (I bídem). El acceso a la construcción se reali zaría por un istmo que uni ría
la motilla con el terreno circundante (Ibídem).
En esta motilla se encuent ran cerámicas de buena factura , cobrando
gran import ancia aquellas desti nadas al almacenamient o de alimento s y
materias pri mas. Tambi én se ha docu mentado un importa nte espectro de
objetos de metal como hachas , puñales o cuchi llos, escoplos, puntas de flecha
y sierras. A partir de los hallazgos produci dos, especialmente los met ales (Fig.
1.80 y 1.81) y el marfil, los investigadores de esta motilla admiten el intercambio
de productos a larga distancia en esta época (Fernández–Miranda et al. , 1988) .
Estos objetos gozan de gran importancia , ya que, a diferencia de ot ros
poblados, su hallazgo se pr oduce fund amentalmente f uera de es tructur as de
carácter funerari o.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
94
Figura 1.80: Puñal de metal de la Motilla del Acequión . Dibujo del autor a partir de Fernánd ez – Miranda y
otros (1988)
Figura 1.81: Diversos objetos de metal de la Mot illa del A cequión. Dibujo del autor a partir de Fernández –
Miranda y otros (1988)
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
95
Otr o gr an pil ar d e l a in ves t igac ió n so bre es te yac im ien to ha sid o e l a nál is is
de los restos carpológi cos encontrados en el sedimento excav ado. Se ha
documentado la presencia del cultiv o de cereales y leguminosas entre ot ros, un
dato que concuerda con el hallazgo de herramientas y utillaje relacionado con
el trabajo agrícola encontrado en este yacimiento (Fernández - Miranda et al. ,
1988, 1990; Mariscal, 1993) . En este ca mpo hubo una publicación
pormenorizada exponiendo los datos en referenci a a los restos de vegetales en
este yacimiento (Llorach et al. , 2000). Los resultados (F ig. 1.82, 1.83, 1.84, 1.85 y
1.86) arrojaron una heterogénea colección de restos veget ales dependiendo
de la fase de ocupación del yaci miento. Dest acan los descubrimientos de rest os
d e s e m i l l a s d e u v a s i l v e s t r e , p i s t a c h o y u n a g r a n c a n t i d a d d e t r i g o e n l a f a s e 3
(Ib íd e m ).
Fi gur a 1. 82: Re sto s veg et ale s de la F ase I d e la Mot illa de l Ac eq uió n ( Llo ra ch et al. , 2000).
1
5
1
7
3
54
1
9
30
2
16
66
2 1
76
0
10
20
30
40
50
60
70
80
Fase I
Fase I
Asperula cf. Aristata (scabra) Pistacia terenbinthus Silene sp
Bromus sp Bromuscf. Sacalin us Bromus secalinu s
Hordeum vulgare Hordeums coeleste Stipa Tenacissima
Triticum Sp Triticum Aestivum Trititucum dicocum
Cf Salix Rosaceae Ficus Carica
Graminae
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
96
Fi gur a 1. 83: Re st os ve get ale s de la F ase I – II de la M ot illa de l Ac eq uió n ( Llo rac h et al. , 2000).
Fig ur a 1. 84: Rest o s veg et ales de la F as e II d e l a Mo ti lla d el Ac e quió n ( Llo rac h et al. , 2000).
21
1
66 5
2
10
0
5
10
15
20
25
Fase I
Fase I - II
Pistacia terenbinthus Hordeums coeleste Stipa Tenacissima Triticum Sp
Triticum Aestivum Cf. Vitis Graminae
11 3 1
58
3
9
2
17
7
1
24
0
10
20
30
40
50
60
70
Fase I
Fase II
Cf. Cyperus Pyrus cf. Coss oni Quercus rotundifolia Lens sp
Hordeum vulgare Hordeum coeleste Stipa Tenacissima Triticum Sp
Triticum Aestivum Trititucum dicocum Hordeum sp Graminae
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
97
Fig ur a 1. 85: Rest o s veg eta les de la F as e II – II I d e la M ot illa del Ace qu ión (L lora ch et al. ,
2000).
Fase III
Especie Entero Fragmento
Pistacia terebinthus 9 0
Amaranthacae 2 0
Arnebia sp. 2 0
Chenopodiaceae 1 0
Chenopodium sp. 10 0
Cf. Helianthemum 1 1
Centaurea Castellanoides 1 0
Quercus rontundifolia 1 17
Salvia cf. Lavandulifolia 1 0
Leguminosa e 4 0
Trifolium sp. 2 0
Vicia faba 0 1
Asphodelus sp. 4 5
Linum usitatisimun 5 0
Papaver sp. 7 0
11
2
5
2
0
1
2
3
4
5
6
Fase I
Fas e II - III
Aegilops sp Hordeum vulgare Stipa Tenacissima Triticum Aestivum Graminae
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
98
Reseda luteola 1 0
Rubus sp. 1 0
Urtica dioica 17 0
Vitis viní fera subs. silvestris 1 18
Gramineae 5 75
Aegilops sp. 1 0
Aegilops geniculata 1 0
Aegilops triuncialis 1 0
Cf. Agrostis 1 0
Hordeum sp 7 0
Hordeum vulgare subs. vulgare 177 2
Hordeum coeleste 41 3
Stipa tenacissima 1 107 (+110ml)
Triticum sp. 1 2
Tritucum aestivum 6374 96
Triticum compactum 18 0
Triticum dicoccum 106 6
Triticum monococcum 1 0
Panicum sp. 1 0
Fig ura 1. 86: Rest os veg eta les de la Fase III de la M otilla del Ace quión (L lorac h et al. , 2000).
1.2.5. E l Bronce de la Mancha en el siglo XXI.
Este siglo comienza con la apar ición de nuevos arqueólogos procedentes
tanto de instituciones públicas como de la empresa privada. El más prolífico ,
t e n i e n d o e n c u e n t a e l n ú m e r o d e p u b l i c a c i o n e s , e s L u i s B e n í t e z d e L u g o . E s t e
arqueólogo ha desarrollado un gran núme ro de trabajos rela cionados con el
Bronce de La Manch a, aunque dedicando sus esfuerzos en la excav ación del
yacimiento de la Villeta en Poblete ( Ciudad Real) ( Benít ez de Lugo et a l., 2005)
y el Castillejo del Bonete en Terrinches (Ciudad Real) (Benítez de Lugo et a l. ,
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
99
2007, 2009, 2013, 2014a, 20 14b) en la localid ad de A lhambra (Ciudad Real)
(Benítez de Lugo, 2000; Benítez de Lugo et al. , 2011) y Noria Olaya (Benítez de
Lugo y Menchén Herreros, 2007). Ha dado una nueva dimensión al origen y
ocaso de esta cultura con la aplicaci ón de nuevas teorías basadas , por
ejemplo, en los datos extraídos de los sondeos en di ferentes Motillas (Mejías
Moreno et al. , 2015). Ha aportado otras teorías sobre el modus vivendi del ser
humano durante la Edad del Bronce, la alimentación o sobre el análisis de
materiales proceden del Castillejo del Bonete ( Benítez de Lugo et al ., 2005;
Benítez de Lugo et al. , 2011; Benítez de Lugo, 2009, 2011, 2013).
B e n í te z d e Lu g o h a c o l a bo r a d o e n u n a g r a n ca n t i d ad d e pu b l ic a ci o ne s
científicas junt o a otros compañeros como Gabriel Menchén Herreros (Benítez
de Lugo y Menchén Herreros 2007) en el yaci mient o del Noria Olaya 20 en Santa
Cruz de Mudela (Ciudad Real ), Luis Mejías Moreno (Benítez de Lugo y Mejías
Moreno, 2014), Norberto Palomares Zumajo ( Benítez de Lugo Enrich et al. , 2014 y
otros ), Ignacio Montero Ruiz y Mercedes Muri llo Barroso (M ontero Rui z, 2014) o
Sergio Fernández Martín ( F ernández Mart ín , 2015) entre otros. El arqueólogo
ciudadrealeño , en definitiva, ha consegui do uni r a un equipo transdisciplinar
para el estudio e interpretación de los yacimi entos que ha dirigido.
Otras interv enciones de importancia son las llevadas a cabo por el
equipo de la Univ ersidad de Castilla – La Mancha di rigido por Rosari o García
Huerta y Franci sco Javier Morales Hervás en el yacimi ento de Las Saladillas
(García Huerta y Morales Hervás, 2004) (A l cázar de San Juan, Ciudad Real).
También los realizados desde la esfera privada , por Miriam Alhambra Moreno-
Arrones y Alicia Prada Gallardo en Los Silos (La Solana, Ciudad Real), (Moreno
Arrones y Prada Gallardo, 2004) los del yaci miento de la V i leta (Poblete, Ciudad
Real) ( Benítez d e Lugo Enrich et al. , 2004) y los di rigidos por la empresa Global
Arqueología en el yacimiento de Casa del Montón (Herencia, Ciudad Real )
(G óm ez La g un a et al., 2007). La importancia de estas excav aciones es que por
primera vez se excavan los denomi nados fondos de cabaña nunca antes
documentados a través de una excavaci ón.
20 Yacimient o de la Edad del Bronce aún poco cono cido tanto arqueol ógicamente como por parte de la bibliografía publ icada ya que
solo se realizó una cata de 13 metros cuadrados y según los aut ores de poca potencia estr atigr áfica y muy arrasada por agente s
antrópicos.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
100
En resumidas cuentas , el siglo XXI se caracteri za por la presencia de varios
equipos de excavaci ón, unos consolidados por realizar actuaci ones
sistemáti cas y duraderas a lo largo del tiempo desde los años 70 y 80 y otros que
ejecutan obras de urgenci a debido a las const rucciones de in fraestructuras .
T rabajos realizados por Luis Bení tez de Lugo y colaboradores:
E xcavaciones del Castillejo del Bonete (Terrinches, Ciudad Real):
El Castillejo del Bonete es un yacimi ento tumular con una cueva en su
interior que ha sido excavado desde el año 2012 hasta la actualidad en la
localidad de Terri nches (Ciudad Real) (Fig. 1 .87 y 1.88). El Castillejo del Bonete
guarda una estructura peculiar, parece ser que poco frecuente e n el Bronce de
la Mancha, y que recuerda a las teorías de Zuazos y Palacios, ya que se trata
de una gran const rucción de ca rácter funerari o megalítico. (Benítez de Lugo et
al. , 2 007, 20 09, 20 13, 20 14a, 2014b).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
101
Figura 1.87: Contexto territorial del Cast illejo del Bonete (Cartografí a del autor).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
102
Fig ur a 1. 88: Vist a po r sa té lit e de l Cas ti llej o d el Bone te (Ca rtog raf ía de l au to r).
Cronológicamente el Castillejo del Bonete tiene un arco de ocupación
comprendido entre el 2340 y el 1565 a.C . (Fi g. 1.89), es decir , en un periodo
“transición entre el Calcolítico y la Edad del Bronce en el interior de la Peníns ula
Ibérica” (Benítez de Lugo et al., 2014 ; 91).
DATACIONES DEL CASTILLEJO DEL BONETE
LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC
68%
ROME - 1687 3720 ±70 Tumba 4 Fémur (colágeno) 2340-1920 2271-1984
Beta-350768 3870 ± 30 Interior cueva Falange 2466-2211 2456-2293
Poz-67167 3385 ± 35 Interior cueva Quercus ilex 1769-1565 1736-1636
Poz-67168 3695 ± 35 Interior cueva Rhammus 2199-1977 2136-2034
Figura 1.89: Tabla resumen de las dataciones realizadas en e l Castillejo del Bonete (Modificado de Moreno
Gil, 2017).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
103
Estructuralmente el yacimiento arqueológico del Castillejo del Bonete se
compone de vari os corredores, una cámara o cuev a en el centro del
yacimiento y varios túmulos. En total se con tabilizan 5 c orredores (Fig. 1.90, 1.91
y 1.92), siendo el número uno , al parecer, el más importante por su entidad y
f a c t u r a c on st r u c t i va . En e s t e c a s o m i d e u n os 8m d e l o n g i tu d y es t á t ap ad o p o r
grandes lajas de pi edra comuni cando con la cueva o cámara de este
yacimi ento. El resto de corre dores era de menor entidad y en el caso de estar
cubiertos necesi tarían postes o sujeciones de madera. En algunos de estos
corredores se ha encontrado abundant e material arqueológico, sin embargo ,
e n o tr os , n o ha oc u r r id o l o m is mo ( B e ní te z d e L u g o et al. , 201 4). En el in terior d e
la cueva o cámara se han encontrado materiales arqueológicos y expresi ones
artísticas en forma de pint uras y grabados. Es ta cámara , además, est á reforzada
por muros artificiales en su interior.
En el caso de los túmulos desta ca uno de gran tamaño que t apa a los
corredores o pasillos de este y acimiento en los que se ha encontrado mater ial
arqueológico. Este t úmulo conforma una estructura peculi ar formando una
especie de estruct ura megalítica de varios corredores y una cámara central
nunca vista hasta ahora en yacimi entos de la Submes eta Sur.
Figura 1.90: Planimetría del Castillejo del Bonete (Fernández Martín et al., 2015).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
104
Figura 1.91: Vista ge neral del yacimiento Castill ejo del Bonete (Benítez de Lu go et al ., 2015).
Figura 1.92: Vista ge neral del yacimiento Castill ejo del Bonete (Benítez de Lu go et al ., 2015).
Los materiales arqueológicos también han sido objeto de estudio por
parte de los int egrantes y colaboradores del equi po dirigi do por Benítez de Lugo .
E n e l c a s o d e l a c e r á m i c a s e h a r e c u p e r a d o u n a m p l i o r e p e r t o r i o t a n t o e n s u s
tumbas como “empotradas” sobre los muros (Benítez et al ., 2015: 115) Se
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
105
encuentran existen ollas ov oides, glob ulares , ovoides y globular es de bordes
abiertos , cerámicas de almacenamient o, cerámicas carenadas , cuencos ,
queseras y cerámicas i ncisas (Ibídem) (Fig. 1.93). El tratamient o de superficie de
las cerámicas en el Castillejo del Bonete es variado comprendiendo varias
técnicas como el espatulado, el bruñido o el si mple alisado (Ibídem). Sergio
Fernandez Martín tambié n realizó un estu di o semejante al que años antes aplicó
a la Motilla del A zuer (Fernandez Martín, 2010: Fernández Martín et al. , 2015). De
este trab ajo se deduc e que, en el Cas tillejo de l Bonete, a un teniendo esta
peculiar estructura , se comía y se bebía de forma cotidiana por lo que se puede
interpretar que est e lugar era habitado de forma constant e.
Figura 1.93: Ejemplo de dos de los materiales cerámicos del Castillejo de l Bonete. Dibujos del autor a
partir de los aportados por los investig adores del Castillejo del Bonete (Benítez de Lugo et al. , 2015;
Fe rnández Ma rtín et al., 2015).
En este yacimiento también se han documentado un gran número de
útiles fabricados en metal (Fig.1.94) Los punzones son el elemento más
numeroso, pero también existen puntas de flecha tipo palmela, puñales o
cuchillos y agujas. Estas piezas tendrían un alto contenido de arsénicos
sugiriendo los inv estigadores (Ibídem) que algunos de estos metales pueden
proceder de Li nares (Jaén) y no de la prov incia de Ciuda d Real u otros lugares
como Murcia o Almería.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
106
Figura 1.94: Ejemplos de puñales procedentes del Castillejo del Bonete. Dibujos del autor procedentes de
Montero y otros ( 2014).
El material lítico tiene diferentes expresi ones ya que las manufacturas
comprenden desde objetos de a dorno a út i l e s c o m o p u n t a s d e f l e c h a , m o l i n o s ,
o piezas denticuladas (Fig. 1.95). Estos materiales parecen provenir de
yacimientos si líceos de la “meseta central” (Benítez et al. , 2015: 122) aunque no
se descarta otra procedenci a como pueden ser las cordilleras béticas ( ibídem).
Figura 1.95: Objet os de sílex procedent es del Castillejo del Bonete. Dibujos de l autor a partir de Benítez de
Lugo y colaboradores (2015).
Otros hallazgos de i ndustria líti ca son las denominadas mazas de minero
( F i g . 1 . 9 6 ) . E n e l c a s o d e l C a s t i l l e j o d e l B o n e t e s e h a r e c o g i d o u n e j e m p l a r q u e
parece prov enir de la Sierra Morena andaluza y que si bien no parece haber
intervenido en labores de mi nería si ha podido ser utiliz ada en trabajos de
cantería.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
107
Figura 1.96: Maza proc edente del Castillejo del Bonete. Dibujo del autor a partir de Bení tez de Lugo y
colaboradores (2015).
Los objetos de adorno completan esta colecci ón. Entre estos objetos se
han localizado 35 muestras de piedras verdes de vari scita que quizás sean
procedentes de Zamo ra (Ibídem). Estos colgantes se complement an con otros
producidos en marfil y conchas de hu eso. Otros objetos de adorno son los
brazales de arquero (Fi g. 1.97).
Figura 1.97: Brazal de arquero del Castillejo del Bone te. Dibujo del autor a partir de Bení tez de Lugo y
colaboradores (2015).
No hay que perder de vista el us o de la madera como materia prima para
fabricar objetos de adorno en forma de cuenta de collar ( Ibídem ). Haber
encontrado este tipo de mater iales abre por consiguiente una nueva di mensión
so b r e l a a p a r i e n c i a f í s i c a d e l o s h a b i t a n t e s d e l a E da d d e l B r o n c e p ue s s u e l e s e r
un material no preservado.
Este yacimiento no solo es conocido por los mater iales encontrados en su
interior sino tamb ién por el horizonte funerario que alberga. En el Castillejo del
Bonete se han encontrado 4 tumbas con varios individuos que han aportado
informaci ón sobre los r itos funerarios del Bronce de La Mancha. Es la tumba
cuatro la que destaca sobre las demás debido a su est ado de preservaci ón
como también por los individuos y ajua r que contenía (Fig. 1.98). Esta tumba
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
108
cuenta con un rit o de inhumación doble. E l pr imer ind ivid uo te nd ría un a juar
compuesto por una cerámica que contenía en su interior un punzón y un
cuchillo acompañados de dos botones de marfi l. El segundo individuo tendría
una cerámica carenada , un cuchillo y un brazal de arquero. Según sus
investigadores esta tumba tendría una cubierta sobre la que se hizo una
hoguera donde apareció una punt a de flecha tipo palmela (Benít ez de Lugo et
al. , 2 014).
Si estos enterramient os ofrecían datos más que interesantes no ha sido
menos los análisis antropológicos reali z ados sobre los huesos humanos. Estos
estudios han demostrado el consumo de pr oteínas de origen marino de uno de
los individuos de la ya menci onada tumba cuat ro. Este dato , dotado de un
signi ficado important e, demuestra las redes de intercambi o a larga distancia de
esta población, o, por el contrario, el desplazamiento de ind ividuos desde zonas
costeras al interior peninsular ( Ibídem ). Evaluando cualquier tipo de opción
ambas gozan de especi al tratamiento ya que ponen de manifiesto que no era
en ninguno de los casos una población aislada económicamente o socialmente
en su territorio.
Figura 1.98: Tumba 4 hallada en el Castillejo del Bonete (Bení tez de Lugo et al., 2015)
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
109
El Castillejo del Bonete también es un claro ejemplo, y por ahora el único ,
d e a r t e p a r i e t a l e n e l i n t e r i o r d e u n y a c i m i e n t o d e l a E d a d d e l B r o n c e d e L a
Mancha compuesto por pinturas y grabad os (Fig. 1.99). Estas manif estacio nes
comprenden grabados en ziz–zag, ba rras, puntos o posibles antropomorfos
(Polo Martín et al., 20 15).
Figura 1.99: Arte rupes tre del Castillejo del Bonete (Polo Martín et al., 2015).
N oria Olaya (Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real):
Este yacimient o está ubicado en la localidad de Santa Cruz de Mudela
(Ciudad Real) (Fig. 1.100) . Se han excavado 13 metros cuadrados, sin llegar a
niveles con ausencia de ocupación antrópica (Benítez de Lugo y Menchén
Herreros, 2010).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
110
Fig ur a 1. 100: Vist a p or sa té lit e del ya cim ien t o de la No ria Olay a. Al e ste la lo ca lid ad d e La s Vir tu des (Ci udad
Real).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
111
E n e s t e y a c i m i e n t o s e h a n e x t r a í d o p i e z a s d e m e t a l c o m o p u n t a s d e
flecha (Fig. 1.101) que puede ser quizás da tada en el Bronce Pleno en un posi ble
contexto doméstico. Otros materiales son restos de cest ería que han dejado su
impronta en materiales cerámi cos. Estas cerámicas parecen ser p oco
elaborados generalmente bruñidas , espatuladas o alisadas (Fig. 102). (Benítez
de Lugo y Menchén Herreros, 2010).
Figura 1.101: Punta de flecha de No ria Olaya. Dibujo del autor a partir de la docum entación de Benítez de
Lugo y Menchén Herreros (2007)
Figura 102: Ejemplos de cerá micas de Noria Olaya. Dibu jo del autor a partir de la documentación d e Benítez
de Lugo y Menchén Herreros (2007).
Cabe añadir que este yacimiento no cuenta con planimetría ni
dataciones publicadas de la que se tenga constancia qui zás por la reducida
interv ención realizada.
L a Villeta I y II (Poblete, Ciudad Real):
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
112
Los restos fueron locali zados por las obras del aeropue rto de Ciudad Re al
en la localidad de Poblete (Fig. 1.103). Estructuralmente estaba divid ido en
v a r i o s h o y o s o f o n d o s d e c a b a ñ a ( F i g . 1 . 1 0 4 ) d e l o s q u e s e p u d i e r o n e x t r a e r
algunos materiales arqueológicos (Benítez de Lugo et al. , 2 004).
Figura 1.103: Contexto territorial del yacimiento de La Vileta (Cartografí a del autor).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
113
Figura 1.104: Plantas de los fondos de cabaña documentados en Vileta Dibujos del autor a partir de
la plani metría de (Benítez de Lugo et al., 2004).
Los materiales arqueológicos recogi dos en esta excavación evidencian
la orientación económica del grupo humano que se asentó en este lugar hacia
la agricultura. Entre los materi ales destacan los molinos e industri a como las
piezas metálicas, entre ellos, un puñal d e cobre ( Fig. 1.105). Tal y como ocurre
en Las Saladillas (García Huert a y Morales Herv ás, 2004) este poblado está
rodeado de otros yacimient os en altura con los que parece guardar una
relación cronológica y de de pendenci a (Benítez de Lugo et al., 2004).
Figura 105 : Puñ al hal lado en La Vileta . (Bení tez de Lugo et al ., 2004).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
114
E xcavaciones realizadas por la Universidad de Castilla- La Mancha.
L as Saladillas (Alcázar de San Juan, Ciudad Real):
Fue excavado en los años 1993 y 1994 por Rosari o García Huerta y
Francisco Javier Morales Herv ás, profesores de la Universidad de Casti lla – La
Mancha. Se ubica en las cercan ías de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) (Fig .
1.106 y 1.107) y se local izó debido a la real ización d e obras públicas.
Fig ur a 1. 106: V ist a por sat éli te de la loc aliz ac ión de l yac imi en to d e la s S alad il la s ( Cart ogr afía d el au t or).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
115
Figura 1.107: Contexto territorial de Las Saladillas (Cartografía del autor).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
116
Al igual que el yaci miento anteriormente descrito , Las Saladillas,
c o r r es p o nd e a l t ip o d e y ac im i e nt o d en o m in a do c om o f o nd o s de c a ba ñ a ( F i g.
1. 108). Estructuralmen te está compuesto por v arios hoyos excavados en la tierra
de con forma ci rcular u oval.
Fig ura 1. 108: Algu nos de lo s fondo s de caba ña docu ment a dos en Las Saladillas (Dibujo del autor a part ir de
la planimetría de García Huerta y Morales Hervás, 2004).
Según los investi gadores al cargo de esta intervención, el yacimiento de
Las Saladillas, sería un conjunto de estructuras pere cederas de los que solo
quedan los fondos de cabaña. Estos fondos son solo la huella d e estruc turas má s
grandes const ruidas en mat eriales perecederos . Los autores no especi fican un a
función económica concreta salvo la pos ible explot ación de la sal (García
Huerta y Morales Hervás, 2004).
Los materiales hallados son de factura y característi cas similares a los de
otros yacimient os (Ibídem,) por lo que queda clara su adscripci ón cronológica
a la Edad del Bronce. Este poblado, habría que ponerlo en relaci ón a otros
yacimient os de mayor entidad con los que guardaría una relación de
dependencia (Ibídem).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
117
E xcavaciones en el yacimiento de Piédrola (Alcázar de San Juan, Ciudad
Real):
Este yacimiento lleva en proceso de excavac ión desde el año 2014 21 aunque
fue ya document ado por Trini dad Nájera Coli no (1884) en las en las cercanías
de la local idad de Al cázar de Sa n Juan (Fig. 1 . 109). El yacimi ento se encuen tra
localizado en un afloramiento de sílex, siendo uno de los pocos lugares de la
provincia de Ciudad Real donde se puede encontrar este recurso lítico. Tiene
un contexto territ orial parecido al yaci miento de Las Sal adillas, que se encuen tra
a pocos kilómetros. No parece ser un yaci miento de “fondos de cabaña” sensu
es tr ic to , pero tampoco un yacimi ento en altura, por lo que, se espera, que en
las próximas campañas de excavaci ón se pueda esclarecer como es el
yacimi ento de Piédrola.
Fig ur a 1. 109: Vist a s até lit e de deta lle del y aci mie nt o de Piédr ola ( C art ogr afía del aut or) .
21 La informació n de este y acimien to es tá proporciona da por uno d e sus di rectores (Víctor Manu el Lóp ez –
Menc hero Bendic ho).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
118
Este lugar tiene una continuidad poblacional desde el Calcolíti co hasta
época mediev al. Entre ellos existe una ocupación de la Edad del Bronce Inicial
y Medio con abundante material arqueol ógico. Su peculi aridad es el hallazgo
de cerámica estilo Ciempozuelos y dornajos en el mismo lugar mezclado con
material de la Edad del Bronce . Su cronología aún no está clara, aunque el
poblamiento de este lugar en la Edad del Bronce es seguro . Las estructuras
documentadas son escasas dest acando fondos de cabaña y hoyos de poste.
(Hervás Herrera et al. , 2015).
El informe antropológico realizado por el autor de esta tesi s doctoral sobre
restos humanos encontrados da como result ado el sexado de un individuo
correspondient e a un varón de eda d adulta. Este hallazgo no supone un
avance si gnificativo en los conocimi entos sobre esta cul tura, pero es dest acable
la aparición de este tipo de restos en los poblados en llano.
E xcavaciones realizadas en el yaci miento de Los Silos (La Solana,
Ciudad Real):
Al igual que el resto de yacimientos de este tipo fue localizado en un
llano, en las inmediaciones de la localid a d de La Solana (Ciudad Real) (Fig. 110),
debido a la construcci ón de infraestructuras públi cas. Sus investi gadoras,
apuntan a que no existen construcciones y que posi blemente este yacimi ento
corresponda a la facies de fondos de cabaña (Moreno – A rrones y Prada
Gallardo, 2004).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
119
Figura 1.110: Contexto territorial del yacimiento de Los Silos (Cartografía del Autor)
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
120
Las arqueólogas encargadas del estudio destaca n la presencia de
abundante material c erámico y lítico ( Fig. 1.1 11).
Figura 1.111 : Algunos d e los materi ales enco ntrados en Los Silos (Dibujo del aut o r a part ir de More no
– Arrones y Prada Gallardo, 2004)
No se tiene constancia de ni nguna datación. Actualmente se encuentra
tapado por el trazado urbano.
E xcavaciones en Casa del Mont ón (Herencia, Ciudad Real).
E s t e y a c i m i e n t o , c o m o o t r o s , s e l o c a l i z ó a r a í z d e u n a o b r a p ú b l i c a , e n l a s
inmediaciones de la locali dad de Herenci a. La construcción de la Autovía de
los Viñedos a su paso por Herencia desveló la exist encia de otro poblamiento
en llano (Fig. 1.112). En este yacimiento, denominad o Casa del Montón se
hallaron varias “hoyas” (Gómez Laguna et al. , 2007: 21), algunas de ellas con
enterramient os asociados a diverso mat erial faunístico de i nterés
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
121
Figura 1.112: Contexto territorial del yacimiento Casa del Montón (Cartograf ía del autor).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
122
El yacimient o se encuentra cerca de una a ntigua laguna, en un terreno
elevado, pero siendo este morfológicamente llano. Los materiales encontrados
s o n p r o p i o s d e l a E d a d d e l B r o n c e r e c o g i e n d o e n s u e x c a v a c i ó n m á s d e 4 0 0 0
elementos, principalmente cerámica. En tre sus formas destacan alguna s de
pequeño tamaño ( Ibí dem) ( Fig. 1. 113).
Figura 1.113: Ejemplos de cerámicas halladas en el ya cimiento de Casa del Mon tón. Dibujos del autor a partir
de Gómez Laguna y ot ros ( 2007).
Entre los hallazgos más destacables se encuentra un enterramiento con
un individu o (Fig. 1.114) y una ofrend a de 13 extremidades de ovic ápridos única
en el Bronce de La Mancha.
Fig ura 1.1 14: Tumb a loc ali zad a e n Ca sa de l Mo ntó n (izquierda) y la ofrenda realizada (derecha) (Gómez
Laguna et al., 2007).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
123
1.2.6. O tros estudios y trabajos realizados.
L a E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a n o s o l o f u e o b j e t o d e e s t u d i o p o r p a r t e d e
los directores o investigadores principales de las excavaciones anteriormente
descritas. Desde los años ochenta, y especialmente en las últi mas dos décadas,
se han realizado muchos trabajos anexos, generalmente de carácter
transdisciplinar , que han de ser coment ados. Uno de los pri meros trabajos est á
firmado por Rosario Fonseca F errandis (1984) sobre utillaje de adorno en el
Bronce de La Mancha. Elena Sanz del Cerro (1988, 1993, 1994) añade otra obra
que estudia los enterramientos de la Edad del Bronce en la Península Ibérica o
Helena Romero Salas, José Martínez Peñarro ya y C. Cantero Desmartines
aportan un ens ayo sobre estru cturas de habitación de es te entorno cu ltural y
estructuras funerari as (Romero Salas, 1984; Romero Salas et al. , 1986). No se
puede olvidar otras figuras como Amparo Hernando Grande con estudi o sobre
armas y puntas de flecha (Hernando Grande, 1988, 1990; Galán Saulnier et al .,
1989 , 1992).
En cuanto al análisis del t erritorio han destacado desde los años o chenta
otra serie de autores como son Luis A lañón Flox ( 1982) estudiando el área del
Aldea del Rey (Ciudad Real), Andrés Ocaña Carret ón (2002) en el Campo de
Montiel junto a Pedro Moy a Maleno (2009) en el mismo ámbito territor ial o de la
localidad San Carlos del Valle por To más Torres González (2013). En estos mismos
años, el área de las lagunas de Ruidera también fue investigada de forma
concienzuda con el estudi o del patrón de di stribuci ón espacial y las
características de los poblados (Fernández López, 1994; Ocaña Carretón, 2000).
O c u r r e l o m i s m o e n l a p r o v i n c i a d e T o l e d o , e l e n c a r g a d o d e e s t u d i a r l a E d a d
del Bronce en este lugar es Arturo Ruiz Taboada con interesantes dat os sobre
poblamiento entre las provin cias de Ciudad Real y Toledo en la Prehistoria
Reciente en est as provincias (Ruiz Taboada, 1993 , 1994a , 1994b, 19 96, 1998 ,
2005).
La evolución de los trabajos cientí ficos no solo ha afectado a los nuevos
proy ec tos de in ves tig a ción Com o el Cas til lej o de l B one te. La y a co nocida
Motilla del Azuer supo sumarse a la ola de trabajos multidi sciplinares con div ersos
estudios antropológicos de mano de autores como Si lvia Alejandra Jiménez
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
124
Brobeil, Hihab Al Oumaui , Zita Lafranchi , Juan Sebastián Martín – Florez , Elías
Sánchez Cañadillas. (Laffranchi , 2010; Martín – Florez, 2010) de fabri cación de
utensilios óseos con la obra “La industria de hu eso de un yacimie nto
arqueológico de la Edad del Bronce: la Mot illa del Azuer (Daimiel, Ciudad Real)”
producida por Manuel Altamirano (2010) o los de Sergi o Fernández Martín ( 2010)
centrados en la producci ón cerámica.
El Cerro de la Encantada no fue una excepción, ya que investigadores
asociados t anto a la Facult ad de Letras de la Univ ersidad Autónoma de Madri d
como a la de Facultad de Cienci as de la misma instit ución ha sido germen de
una gran cantidad de publi caciones de carácter antropológico . Uno de los
primeros con carácter antropológico fue realizado por Armando González
Martín ( González Martín et al. , 1994) junt o con otros más actua les como los
realizados por Marta Lapuente (2008, 2011), Marta Lanseros (2012), María Molina
Moreno (2014) o Alfonso Monsalve ( 2013, 201 4). Los investigad ores con una
trayectoria dilatada en el tiempo tampoco han parado de investigar pues en
estos últimos años han revitalizado el co nocimient o sobre el Cerro de La
Encantada (Galán Saulnier y Sánche z Meseguer, 2014), pero también en
aquellos yacimi entos que ha impulsado la Universidad Autónoma de Madrid
como Los Dornajos (Galán Saulni er, 2016) o La Motilla del Retamar (Lenguazco
González, 2012).
1.3. T eorías realizadas a partir de la excavación
e investigación de los yacimientos y
sistematizaciones propuestas para la Edad del
Bronce en La Mancha.
L a Ed a d d e l B ro n c e d e L a Ma n c h a e s o b je t o d e e s t u di o d e s d e h a c e m á s
de 100 años, sin embargo, hasta la fecha, nadie parece haber se preocupado
de realizar una sist ematización (u ordenación ) de las teorías y estudios que nos
han lleva do a conoce r esta c ultura. Esta tarea, en opinión del au tor, es
important e ya que si realizar excavaci ones con los posteriores estudi os es
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
125
fundamental también lo es ordenar las teorías postuladas. A este orden lo
podemos denominar como sistematización.
La defini ción o propuesta de sistemati zación, fue realizada por Gratini ano
Nieto y José Lorenzo Sánchez Meseguer ( 1988), pero estos autores sólo
expusieron sus ideas re lativas al tipo de poblamient o y no otras tan importantes
como su origen , finalizaci ón, arco cronológico , tipos de materiales o cuál es
eran, en definitiva, las características generales de la Edad de l Bronce de La
Mancha. Era aún una fecha muy temprana en cuan to a los descubrimi entos
sobre la Edad del Bronce de la Mancha. No obstant e, no fueron los únicos ya
que, por ejemplo, otros autores t ambién incorporaron ci ertos aspectos relativos
a la sistematización (Nájera Colino, 1984; Fernández Miranda et al ., 1988). El
debate abierto con éstas y otras publicaci ones dura hasta la actualidad ya que
recientes obras (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2016) han vuelto a reabrir
este tema. Como cualquier debat e, la sistematización de la Edad del Bronce en
La Mancha también ha susci tado ciertas críticas, como la expuesta por Marí a
Isabel Martínez Nav arrete (1988). poco tiempo despué s de las publi caciones de
Nieto Gallo, Sánchez Meseguer o T rinidad Nájera.
Si atendemos a la defi nici ón aportada por la Real Academia de la
Lengua, sistematizar , es:
Del lat . Tardío syst ē ma, - ă tis 'sistema ' e -izar.
1. tr. Or ganizar al go según un si stema.
Sist ema
Del lat. tardío syst ē ma, y este del gr . σ ύ στη μα sýst ē ma.
1. m. Conju nto de reglas o princi pios sobre una materi a racionalmente
enlazado se entre sí .
2. m. Conjunto de cosas que relacionadas entr e sí ord enadamente
contribuyen a dete rmi nado objeto .
3.m. Biol. Conjunto de órganos que interv ienen en alguna de l as
principales fun ciones vegetativ as. Sist ema nervioso.
4. m. Ling. Conju nto estructurad o de unidades relac ionadas entre sí
que se definen p or oposici ón; p.ej., la lengua o los distintos
compone ntes de la de scrip ción lingüísti ca.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
126
Cuando el auto r se refiere a la sistema tización de la Edad del Bro nce de La
M a n c h a n o b u s c a o t r a c o s a q u e u n a o r g a n i z a c i ó n d e l a s i d e a s e x t r a í d a s d e e s t a
cultura a lo largo de todo su r ecorrido h istoriográf ico. Una cultura arqueológ ica no
deja de s er un si stem a hum ano con una s erie de ca ract eríst icas com unes que a
nivel mate rial son p ercibi das (o no) por un conjunt o de inv esti gadores . Se sup one
que si realmen te la Edad del Bro nce de La Mancha c onfigura una cul tura común
también tendría un conjunto común de datos, reflejados e n la cul tura mater ial.
¿Cuál es son esa s caracte rística s comune s? La búsqueda de al guna publi cació n
que reflejara o explicara esta sistema tización, es dec ir, es tas caracter ísticas
comunes, aunque fu era de forma general y poco precisa fue infructuosa, a
excepción de las anteriormente c omentadas (N ieto Gallo y Sánchez Meseguer,
1988; Fernández Mi randa et al., 1 9 8 8 ) por tres motivos:
a) Los eq uipo s de inve stigac ión han cent rado sus esfue rzos en el estudi o de
uno o vari os de yacimientos de los cua les se han re alizado teoría s
generalizadas a to da la Edad del Bronce en La Mancha.
b) Los e quipos de inves tigación han t rabajado d e forma independ iente, es
decir, no ha sido norma genera l el cruce de datos entre los diferentes
proyectos de investigac ión. Cada eq uipo de i nvestigac ión ha
interpretado la Edad del Bronce a tra vés de sus propios datos.
c) El cruce de datos comentado en el punto anterior nunca se ha llevado
a cabo por la falta de aplicación de una/s metodolo gía/s común/es y
ello ha impedido una falta de estudios sobre esta s istematización.
Estos factores han llevado al autor de la presente tesis doctora l a intentar
organizar, de forma resumida, qué sabemos y cuáles son las más teorías
importante s que se han expues to sobre la E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a . P a r a
ello se han relac ionado los d iferentes trabaj os sobre est a cultura subdivid iéndolos
en temas d e estud io.
T eorías relativas al origen de esta cultura.
En cuanto al origen d e esta cultura se han expuesto diversas ideas (Fig.
1.115) que caminan entre el autoctonismo, el difusionismo o un modelo mixto
que pudiera explicar la génesi s de la Edad del Bronce en La Mancha. No
obstante, las ideas difusi onistas han pareci do tener mucho más éxit o, a tenor del
número de publicaciones, qu e las teorías au toctonis tas
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
127
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DE L A EDAD DEL BR ONCE EN L A MANCH A
Autor Teoría resumida
Denominación
de esta
cultura
Año Área nuclear Tipo de
teoría
Miquel
Tarradell i
Mateu
No explica su orige n,
supone que el Bronce
en La Mancha tiene un
grado de argarización
no establ ecido ni
concretado.
Arg ar
1950 Arg ar Difusionista
Bosch
Gimpera
No explica su orige n,
supone que el Bronce
en La Mancha es par te
de la cul tura argárica.
Arg ar 1954 Arga r Difusionist a
Delibes de
Castro
Su teoría argumen ta
que la influencia
argárica llegarí a hasta
el Sistema C entral .
No denomina 1971 Arg ar Difusionista
Jorge Juan
Eiroa
No explica su orige n.
Explica que la Edad del
Bronce de La Mancha
tiene influencias
argáricas.
No denomina. 1979
Arg ar o
influencias
argáricas
Difusionista
Trinidad Nájera
La génesis de la Edad
del Bronc e en La
Mancha se produce por
influencias de
Alb ace te , C ast elló n y la
cultura argárica. En este
caso los poblados en
altura estarían
fuer teme nte
influenciados por la
cultura argárica. Las
Motillas estarían
influenciadas por
ambientes culturales de
Castellón y Albace te.
Cultura de Las
Motillas y
complejo de
los p ob lad os
en altura . Dos
tip os d e
horizontes
culturales en
un mismo
territorio.
1984
Albacete,
Castellón
para las
motillas y e l
Argar para los
poblados en
altura
Difusionista
Concepción
Martín Morales
Origen con influencias
argáricas pero tendrí an
una fuerte vincul ación
con la E dad del C obr e
local (se supone local
ya que no l o especifica )
No denomina 1984 Arg ar
Au toc toni s ta
con
influencia
argáricas
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
128
Esteban
Escribano
Chauvigne,
Andrés Ocaña
Carretón y
Antonio. J.
Gómez Laguna
El origen de las mot illas
estaría prov ocado por
el traslado de
habitantes de poblados
en ll ano, en ép oca de
transición entre el
Calcolitico y el Bronce,
a lugares de fendidos
como la Motilla el Azuer
Bronce de La
Mancha 1996 Calc o lít ic o
loca l ( mot il las) Au toc toni s ta.
Martin
Almagro
Gorbea
No termina de aclarar
su teoría pero
específica la fuerte
vinculación o infl uencia
que el A rgar, Bronce
Bétic o de l Le vante y
bro nce de la M eset a
producen e n esta
cultura.
Cultura de las
Motillas 1997 No especifica. Posib lemente
difusionista
Luis Benítez de
Lugo
Su orig en ser ía la
adaptación calcolítica
loc al a un c am bio
climático que
produciría una aridez
extr ema que
co nlle var ía la
construcción de motillas
y cambios en las
estr uctu ras soc ia les
Cultura de Las
Motillas, Edad
del Bronce d e
La Mancha
2015
Calc o lít ic o
loc al e in flu jos
exteri ores.
Mixta
José Lorenzo
Sánchez
Meseguer (y
equipo
asociado)
La Cultura de Las
Motillas o de La Edad
del Bronce de La
Mancha come nzaría a
partir del Bronce Pleno.
Edad del
Bronce de La
Mancha
2016 ( y
años
anteriores)
Local con
influencias
mediterráneas
a partir del
Bronce Pleno
Mixta
Figura 1.115: Tabla resumen sobre el origen de la cultur a de la E dad de l Br once de La M ancha y los posib les
influjos culturales que pudieron influir o producir su géne sis.
De forma tradi cional, los autores y auto ras han expuesto que el Bronce
de La Mancha tenía un origen ex ógeno o, cuan to men os, inf lu encia s d el ex ter ior
como la cultura argári ca o el denominado como Bronce Valenciano. Es lógico
pensar que autores como Mi quel Tarradel i Mateu, Bosch Gimpera o Delibes de
Castro razonaran, que, en el caso de existir una cultura de la Edad del Bronce
en La Mancha, esta debería de ser argárica (o con grados de argarización) ya
que aún no se tenía constancia acerca de la Cultura de las Motillas. Es a partir
de los años 80 cuan do se comenzó a di ferenciar est a cultura como una enti dad
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
129
particular teniendo incluso una denominaci ón propia , aunque aún
heterogénea (Cultura de las Motillas, E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a , e t c . )
debido en gran medida al inicio de las excavaciones en la Motilla de El Azuer,
La Motilla de Los Palacios y el Cerro de la Encantada.
Por el contrari o, el origen local de esta cultura parece no tener t anta
aceptación por la ma yoría de autores que se han encarga do del estudi o de
esta cultura. No es hasta las ideas como las expuest as por Concepción Martín
Morales en 1984 (Martin Morales , 1984) y Lui s Benítez de Lugo (Moreno Mejías et
al. , 2015), casi 30 años después, cuando comenzó a valorarse un posi ble origen
endógeno, o al menos, unas fuertes influencias del sustrato local en la formación
de esta cultura. Otros autores como Sá nchez Meseguer y Galán Saulnier (2016),
aunque con influenci as exteriores, acep tan también la influencia que pudo
tener el sustrato local de población.
Las tesis difusi onistas son más antiguas que las i deas autoct onistas.
Comenzando por la primera , y ya enmarcado dentro de la existenci a de la
Edad del Bronce de L a Mancha como entidad parti cular, destaca la creada
por Trinidad Nájer a (1984). Trini dad Nájera , por ejemplo, se basa en los patrones
arquitect ónicos y en la ubicación de los di ferentes poblados para i nterpretar
que las motillas tienen fuertes influencias albaceteñas y levantinas y los poblados
e n a l t u r a s e m e j a n z a s c o n e l A r g a r . L a E d a d d e l B r o n c e p r o d u c i r í a u n a r u p t u r a
con el mundo Calcolítico anterior debido, entre otras cuesti ones, a lo novedoso
del material arqueológi co y a la nueva fundaci ón de poblados que crearían
dos grupos culturales (motillas y poblados en altura).
Otros investigadores fueron incluso más allá de las fronteras de la
Península Ibérica como Gratiniano Nieto, José Lorenzo Sánchez Meseguer,
Catalina Galán Saulnier y colaboradores, que frut o de sus hallazgos i nsisten en
una vinculación medit erránea para esta cultura (Meseguer et al. , 1983; Sánchez
Meseguer y Galán Saulnier, 2004, 2016 y otros). Según los investigadores de la
Universi dad Autónoma de Madri d durante la Edad del Bronce, en sus fechas
más tempranas, hubo un cambi o climático inclinado hacía un peri odo seco que
propició la construcción de motillas en lugares llanos ( antes inundables). En estos
momentos también habría nuevas ideas que cambiarían el panorama cultural
existente en Bronce Antiguo dando lugar al Bro nc e P len o, mo me nto en el cu al,
se desarrollaría la denominado Edad del Br once de La Mancha.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
130
La teoría de Sánchez Meseguer y Galán Saulnier es la que más desarrollo,
al m enos a ni vel b ibl iog rá fic o, ha ten ido d es de e l in icio la s in vest iga cio nes sob re
l a E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a . E n u n p r i m e r m o m e n t o ( N i e t o G a l l o y
Sánchez Meseguer, 1980) propusieron d ifere ntes áreas en las que subdividir las
culturas desarrolladas durante la Edad del Bronce: Bronce Valenciano , A rgar ,
Bronce del Suroeste y el Complejo cultural de las Motillas entre o tros. Según estos
autores los elementos de la Cultura de las Moti llas podían verse en los est ratos IV
y V del Cerro de la Encantada y con algunas reservas en el nivel III. No obstante,
argumentaban la personali dad propia del Cerro de la Encantada debi do, entre
otras cosas, a la di ferencia a nivel materi al con las motillas en los estrat os I y II y
la posible semejanza de las tumbas encont radas con las de la cultura argárica .
Posteriormente (Meseguer et al. , 1983) se propuso que el Cerro de La Encantada
pudo tener influenci as exteriores motivadas por la pres ión de Hititas y Hiksos que
daría lugar a la llegada de influjos culturales o poblacionales a la Penínsu la
Ibérica con un reparto del territ orio y una posterior estabilización políti ca que se
expresa, por ejemplo, con la construcción de templos.
En un artículo mucho más reci ente (Sánchez Meseguer y Galán Saulni er,
2016) exponen ideas más desarrolladas sob re la génesis de la Edad del Bron ce
de La Mancha. Según estos investigadores hay evidencias arqueológicas claras
para definir diferent es poblaciones en el Levante peninsular, Andalucía Oriental
y Occidental y el valle del Guadalquivir. Esta idea deja patente que el Bronce
de L a M a n c h a pa r a e s t o s in v es t i g a do r e s es un complejo cultural independiente
al resto, pero con influencias de otras poblaci ones coetáneas.
Par tiendo de la idea a nter ior y d e es tas conexiones culturales, el Bronce
de La Mancha no se desarrollaría a parti r del Bronce Antiguo si no en el Bronce
Pleno. En el Bronce Pleno en La Mancha 22 se produce una ruptura cultural
respecto a la inmediata etapa anterior caracterizada por la pervivencia de
tradiciones (como la cerámi ca tipo Dornajos) y los lugares de asentamient o. Los
investi gadores de la Universidad Autónoma de Madri d asocian estas nov edades
con ciertos cambios culturales en el Egeo cerca del año 2250 a.C. ( Sánchez
Meseguer y Galán Saulnier, 2004), que llegaría a la Península Ibéri ca poco
tiempo después (Fig. 1.116).
22 Lo que se i dentif ica por ejem plo com o Bronce Manch ego, Cultura de la s Motil las etc .
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
131
Edad Bronce Egeo (2250 a.C.)
Ítem Cerámica Metal Arquitectura Orfebrería Practicas funerarias Religiosidad
Novedades culturales
Copas de
pie alto
Puñales de
remaches
Plantas
rectangul ares
Escasez d e
oro
(dia de mas )
Reutilización de las
zonas altas de los
yacimientos como
necrópolis
Construcción de
templos
Pithos Alabardas Trabajo de
la plata
(dia de mas ,
anillos y
brazaletes )
Inhumación
indivi dual con
rituales es pecíficos
Construcción de
recintos de culto
Tazas Espadas Fabricación de
sepulturas en cista,
lajas o mampostería.
Cuernos de la
consagración
Variedad y
abundancia
de vasos
carenados
Utilización de los
pithoi como forma
de enterramiento
Vasos con
cazoleta
interior
Figura 1.116: Influencias que ll egarían a la Península Ibérica según los autore s citados (Sánchez Meseguer y
Galán Saulnier, 2004).
Todas esta s novedades llegarían a La Mancha (Fig. 1.117), se supone que, por
contacto con otras áreas cult urales, transformado el panorama cultural ent re el
Bronce Antiguo y en Bronce Pleno . Periodo este último donde se origin aría lo que
conocemos como Bronce de La Mancha (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier ,
2004).
Bronce Anti guo Bronce Pleno
Características Características
Perviv encia material campaniforme
(do rna jo s)
Ocupación de nuev os yacimientos
con otras características (motillas).
Se produciría fundació n de
asen tam ien tos o v ivi rían en
yacimientos fundados con
anterioridad.
Nuev as técn ica s co ns truc tiv as como
plantas rectangul ares.
Comienzo de las inhumaciones
indivi duales
Enterramientos indi vi duales o dobles.
Algunos de ellos en pithos y laj as
Figura 1.117: Cambios cul turales de la Edad del Bronce A ntiguo y Pleno en La Manch a.
Novedades
culturales
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
132
Según Galán Saulnier y Sánchez Meseguer (2016), sumado a estos
cambios culturales , la progresiva aridez desde mediados del III mileni o antes de
Cristo provocó el abandono de determi nados yacimiento s instalados en altura
buscando otros lugares, esta v ez en llano (que ya estarían secos respect o a
etapas climáticas anteriores) donde se fundarían o se darían las condiciones
para la construcci ón de motillas. Esta cultura perviviría hasta mediados del II
milenio y daría lugar al sustrat o sobre el cual comenzaría el Bronce Final.
Otro punto de vista, quizás a medio camino entre el di fusionismo y el
autoctonismo, sobre el origen de esta cultura es la aportada por Concepción
Martín Morales ( 1984). Según esta autora los poblados en alt ura guardarían una
vinculación con los hallazgos del Cerro de La Encantada. Argumenta Martín
Morales (Ibídem) que el hallazgo de copas, puñales de remaches y los sistemas
de enterramient o del Cerro de La Encantada debe n de ponerse en relación
con la cultura argári ca, pero a su vez con el sustrato Edad del C obre debido a
la documentaci ón de cerámicas inci sas campaniformes y los sistemas
constructivos de los yaci mient os. Apoya todas estas ideas por las dataci ones
radiocarbóni cas de la Morra del Quintanar , anteriores a las motillas, para la
fecha en la que fueron publi cadas (Martín Morales , 1983, 1984; Fernández Posse
et al. , 1 986).
La primera teoría propiamente autoctonista ha sido propuesta por
Esteban Escribano Chauvi gne, Andrés Ocaña Carretón y Antonio. J. Gómez
Laguna (1996). Estas investigadoras a raíz de sus estudi os de ciertos poblados en
llano datados aproximadamente entre el final del Calcolítico e inicios de la
Edad del Bronce proponen que, al menos las motillas, pudieron tener un
com pon ente lo cal de for mac ión. P ara esto s a utor es, quiz ás, un in ic io de la
conflictividad propició que algunos lugares por su buena defen sa en el llano
fueran elegidos para el emplazamiento de las motillas. Esta teoría estaría
refutada por las dataci ones de las motillas de El Azuer y de El Acequión
(Fernández Posse et al. , 1986; Moreno Gil, 2015).
Mucho más actuales son las i deas expuestas por Benítez de Lugo (Sáez et
al. , 2015) que por primera vez incluye factor es no culturales para explicar el
origen de esta soci edad de la Edad del B ronce. Benítez de Lugo sostiene un
cambio climático como posi ble causa que diera origen a la Cultura de Las
Motillas y el posterior desarrollo de sus estructuras sociales. Esta teoría también
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
133
fue expuesta con anterioridad por los investigadores de la Motilla de El Azuer
(L ó p e z S áe z et al. , 2014) co mo ta mbién por lo s in vest iga do res d el Ce rro de L a
Encantada llegando a conclusiones parecidas (Galán Saulnier y Sánchez
Meseguer, 2016).
P eriodizaciones y dataciones de la Edad del Bronce en La Mancha.
La periodizac ión de la Edad del Bronce de La Mancha ( Fig. 1. 118) es la
última característica que se ha pretendido investi gar en esta tesis doctoral. La
bibliografía ofrece un a serie de dat aciones que han de ser teni das en cuenta
para entender el marco cronológico de la Edad del Bronce en La Mancha.
PERIODOS O FASES DE LA EDAD DEL BRONCE EN LA MA NCHA
Equipo
Autor Periodos Fechas
Fases /
Niveles/
Estratos
Periodo
cultural Yacimiento Nº
Datac.
Arco de
ocupación
temporal
UNIVE RSIDA D DE GRANADA
Trinidad Nájera
Calco lític o 3000 – 2800
Fase 0 Calco lític o
Motilla de l Azuer
31 3000 – 1350
Bronce
Antigu o 2200 – 2000
Fase 1 Cultura de
las M otillas.
Horizonte
cultural de
los po blado s
en altura
Bronce Pleno
A 2000 – 1800
Fase 2
Bronce Pleno
B 1800 – 1600
Fase 3
Bronce
Tardío 1600 – 1350
Fase 4
ANTHRO POS SL,
UAM
Luis Benítez de
Lugo No per iodiza No presenta fases
Cultura de
las Mot illas o
Edad del
Bronce de La
Mancha.
Cast ille
j
o del
Bonete 4 1764 - 1369
UNIVERSID AD AUTÓNOMA DE MADR ID
Gratinianp Nieto
Gallo, José
Lorenzo
Messe
g
uer y
Catalina Galán
Saulnier
No
periodizan
¿? -2300 Estrat o I
Bronce
Antigu o
Cerro de la
Encantada 13
Poco antes del
2300 a.C. hasta
el 1500 d.C. o
fechas
in med i at am en t e
posteriores.
Edad del
Bronce de La
Mancha
2300- 2810 Estrat o II
1813 – 1810
– 15 00 Estrat o III
1500 - ¿? Estrat o IV
No
periodizan
¿? Fase I
Ídem
Motilla de S anta
María de l
Retamar
2
2500 – Mediad os
del se
g
undo
milen io.
¿? Fase II
1635 Fase III
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
134
UNIVERSIDAD COMPLUTE NSE MARDID
Tomás García
Pérez
No per iodiza
¿?- 1650 Fase I Cultura de
Las Motillas
Motilla de los
Romeros 3 1650 – 1340 a. C.
1630 – 1340
Fase II
1340 - ¿? Fase III
Concepción
Martín Morales
María Dolores
Fernández –
Posee,
Concepción
Martín Morales y
Manuel
Fernández
Miranda
No per iodiza
¿? – 1600 Fase I
Brince
Mancheg o
Morra de l
Quintanar 26
Antes del 1600
a.C. finales del
siglo XI V a.C.
1600 – 1452
Fase II
1452 –
Final es del
siglo XIV
Fase II
No per iodiza
1760 Fase I
Bronce
Mancheg o
Motilla de l
Acequ ión 17 1760 - 1020
1790 - 1690
Fase II
1770 - 1020
Fase III
Figura 1.118: Tabla resumen sobre los periodos o fases de la Edad del Bronce de La Mancha, número de
dataciones, yacimientos y arco temporal sumado a los investigadore s e instituciones participante s.
Las fechas basadas en mét odos del C 14 obtenidas hast a la actualidad
indican que la Edad del Bronce de La Mancha se prol ongó aproximadamente
entre el 2200 a .C. hasta el 1400 – 1350 a.C . (Fig. 1.119 y 1.120) . Estas fech as
indican un arco cron ológico de unos 800 años aproxi madamente donde la
Edad del Bronce de La Mancha desarrolló su cultura. En algunos yacimientos
como la Motilla del Azuer y la del Ac equión tienen ocupaciones anteriores a la
Edad del Bronce , corroborando que algun os de los yacimi entos de esta época
ya estaban habitados en el Calcolítico. Otro dato obtenido es que la mayoría
de yac imientos exca vados has ta la fec ha tenían una ocupac ión alrede dor del
1500 a.C. o lo que Trinidad Nájera denom ina como Br once Tardío (Nájera et al.,
2010).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
135
Figura 1.119: Histograma de da taciones por tipo de yacimiento en l a Edad del Bronce de La Mancha.
Figura 1.120: Gráfico de bigotes sobre las dataciones realizadas en la Edad d el Bronce en La Manch a.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
136
A un nivel territor ial más amplio también es observable que algunos
yacimient os argáricos y valencianos también tienen ocupaci ones anteriores a
Edad del Bronce. Al igual que ocurre co n estas dos culturas las dat aciones
demuestran que entre el 1400 a.C. y el 1600 a.C. en todos los ambientes
culturales parece existi r la ocupación de la mayoría de yaci miento s excavados
y datados correspondi entes con la fase Arg ar B o Argar III (Fig. 1.1 21).
Figura 121: Histograma de da taciones radiocarbóni cas del Argar, Bronce d e La Mancha y Bron ce
Valenciano.
T eorías sobre el ocaso de la Edad del Bronce de La Mancha.
Las teorías expuestas hasta la fecha en relación a la finalización de la Edad del
Bronce de La Mancha están constituidas sobre hipótesis cli máticas (Fig. 1.122).
A diferencia de las teorías expuestas sobre el ori gen de esta cultura para su
finalización parece ha ber un mayor consen so. Hasta la fecha t odas ellas ( Sáez
et al. , 2014, Mejías Moreno et al. , 2015; Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2016)
se han basado en factores climáticos. Es tas teorías se basan en un cambio de
un periodo árido a otro húmedo donde las motillas dejarían de t ener la
orie nta c ión fu ncio nal po r la s c uale s f uer on ed ific ad as.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
137
TEORIAS SO BRE LA FI NALIZAC IÓN D E LA EDAD DEL BRO NCE EN L A MANC HA
Autor Teoría Resumida Año Causa de su
ocaso
Fecha de finalización
de esta cultura a.C.
Sáez y
compañeros
Aumento de las precipit aciones. La
humedad y las sucesivas crecidas de
los ríos impidieron la habitabilidad en
las motillas y su ut ilidad como pozos.
2014 Climática 1400
Luis Benítez
de Lugo
Aumento de las precipit aciones y
cambio climático desde un periodo
árido extremo a otro húm edo donde
las motillas pierden su utilidad inicial.
2015 Climática 1400
Sánchez
Meseguer y
Galán
Saulnier
Cambio climático con explicación
idéntica a las anteriores 2016 Climática 1500
Figura 1.122: Tabla resumen sobre las teorías est ablecidas referentes a la finalización de esta cultura.
E l poblamiento, localización, dedicación económica y
organización social.
El poblamiento y las técnicas construct ivas aplicadas en el pasado en los
diferentes yaci mient os sirvió a investi gadores (Nájera Colino , 1984) para intentar
dilucidar el ori gen de esta cultura. La localización de los yacimientos y sus
características const ructivas ha sido uno de los pilares básicos para la
sistematización de la Edad del Bronce de La Mancha. Diferentes autores han
expuesto sus teorías al respecto divi diendo los yacimientos en tipos (Nájera
Colino 1984; Mejías Moreno et a l ., 2015, entre otros) o facies poblacionales
(Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2016) basados en vari ables como su
aparienci a superficial o en los datos ext raídos de las excavaci ones realizadas
(Fig. 1. 123).
Las teorías expuestas en refer encia a los tipos de poblados son
heterogéneas, aunque los autores suele n coincidir fundament almente en la
exis ten cia d e mo till as, mor ra s 23 y castellones 24 como yacimi entos característi cos
23 También llamadas motillas o mot as popularmente no haciendo necesariamen te referencia a es te tipo
concreto de poblado.
24 También llamados castillejos popularmente.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
138
de esta cult ura o bien una subdi visión más amplia basada en su altitud relativ a
o restos constructiv os visibles en superficie.
Las prospecciones realiz adas o trabajos de ámbito espacial comenzaron
en 1984 con la tesi s doctoral de Tri nidad Ná jera Colino, localizando decenas de
y a c i m i e n t o s d e l a E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a e n l a p r o v i n c i a d e C i u d a d
Real. Posteriorment e otros, para la provincia de Albacete (Gilman Guillen et al .,
2000; Fernández – Posse et a l ., 2002), las Lagunas de Ruidera (Ocaña Carretón,
2002), los Montes de Tole do (Mont ero Ruiz et al ., 1999; Ruiz Taboad a 1993) o las
proximidades de Aldea del Rey (Alañón Flox , 1982 25 ) han seguido su ejemplo.
Desde entonces los estudios realiz ados se han basado en los modelos
poblacionales establecidos en los años 80 como por ejemplo los dedi cados al
Campo de Montiel (Moy a Maleno, 2011; Monsalve Romera y Durán Moreno,
2015) o el valle del Jabalón (P iña Abellán 2015) sin aportar nuevos tipos o faci es
poblacionales 26 .
25 Este trabajo se centra en l a documentación de res t os arqueológicos de cual quier época y no solamente en
la Ed ad del Br onc e. C abe de sta car tam bién que su dat aci ón es aproximada y no del todo fiabl e debido a las
escasas descripciones del autor.
26 Dependiendo del autor cons ultado pueden ser es tabl ecidos en “facies ” (Sánche z Mesegue r y Catali na
Galán Saulnier, 2016) o en tipos (Benítez de Lugo, 2015).
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
139
Autor Nº
Tipos Denominación de los tipos/ facies de poblados Utilidad Ubicación
Trini dad Náj era 2 Poblados en altura Poblados Altu ra
Mot illa s Llanura
Manuel Fernández
Miranda, María
Dolores Fernández –
Posse y Concepci ón
Mart ín Mo ra les,
Antoni o Gim an
Guil lem.
4
Morras
Poblados
Altu ra
Cerros en altura Altu ra
Mot illa s Llanura
Instal acio nes Ocupaciones de la Edad del Bronce no definidas Llanura o al tura.
Gr a tin ian o N iet o,
Lorenzo Sánc hez
Meseguer, Catali na
Gal á n Sa ul ni er y
colaboradores
5
Cueva Ocupación con tinua o tem poral, estaci onal o no . No especifican
Mot illas Por dilu cidar. Quizás señal en lugare s de acceso (vados) para pers onas
y ganado. Llanura
Castellones Poblados estaci onales Altu ra
Morras
Fondos de Cabaña Poblados estaci onales Llanura
Abr igos Estableci mientos tempor ales Aquellos l ugares propi cios
Luis Benítez de Lugo
4
Yaci mientos en al tura (Mo rras o Castell ones) Poblados, control de pasos naturales . Altu ra
Yaci mientos en l lano (fondos de cabaña o campos de sil os y
motillas) Poblados, sistem as extracti vos de agua s , marcadores territori ales, ritual. Llanura
Túmulos ¿Ritual? No especifica
Abri gos con arte esquem ático No especifica No especifica
Ruiz Taboada 2 Altu ra Poblados Altura y ll anura respectiv amente
Llanura
Andrés Ocaña
Carretón 4
Poblados fortifi cados de planta ci rcular localizado en zonas
llanas
Poblados
Llanura
Poblados
fortifi cados de
planta ci rcular
localizados sobre
lugares elev ados
A) Presentan el núcleo forti ficado
Altu ra
B) Núcleo fortificado y otros li enzos de
muralla conformando uno o v arios
espaci os.
Poblados lo calizados en zonas el evadas si n ningún patrón
arquitectó nica hom ogéneo Altu ra
Poblados en llano si n estructuras obs ervables en superf ici e Llanura
Posibl es ocupaci ones de cuevas y abri gos No especifica
Figura 1.123: Tabla resumen sobre la clasificació n de los poblados, su utilidad y localización.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
141
La cl asif ic ació n más c ompl eta y probablemente más argumentada
sobre los tipos o facies poblaciones qu izás hay a sid o imp uls ad a p or Gal án
Saulnier y Sánchez Meseguer ( 2016) en un trabajo de reci ente publicación ,
aunque ya conocido desde los 8 0 (Nieto G allo y Sánchez Meseguer, 1988). De
un modo u otro su clasificaci ón es la más extendida ya que, aunque con
variaciones, el resto de autores ha usado esta propuesta o la ha utilizado con
diferentes modifi caciones (Ocaña Carretón, 2000, 2002; Fernández Posse et al. ,
2008; Moy a Maleno, 2011; Benítez de Lugo , 2015, Monsalve Romera y Du rán
Moreno, 2015 y otros)
Del establecimiento de los diferentes modelos poblaci onales vinieron
derivadas algunas propuest as sobre la jerarquizaci ón del poblamiento y la
sociedad o de la dedicación económi ca de los poblados de la Edad del Bro nce
de La Mancha basados en la ubicación y ta maño de los yacimientos o el control
de las vías de comunicación (Nájera Colino, 1984; Fernández – Posse, 2008; Ruiz
Taboada, Sánchez Meseguer y Galán Saul nier, 2016; Ocaña Carretón, 2002) (Fig.
1.124).
JERARQUIZACIÓ N, DEDICACIÓ N Y TIPOS DE POBLADO S
Autor Teoría resumida Poblados dominantes Poblados dominados
Características Dedicación Tipo/s Dedicación
Trinidad Nájera
Colino
Los poblados en lla nura y los de
altu ra co nform aría n do s
horizo ntes culturales
Altura (Morras
y castell ones)
Explotació n
de l me t al y
sus vías de
dis trib uci ón
Llanura
(Motil las y
fondos de
cabaña)
Agropecuar ia
Sánchez
Meseguer,
Catalina Galán,
Gratiniano Nieto
No hay indi cios sufi cie ntes para
plantear la hipótesis de una
jerarquización del territorio.
No se pued e conf irmar la su perior idad polít ica ent re poblad os.
Andrés Ocaña
Carretón.
Los poblados con mayor
tamaño control an a lo s más
pequeños habiendo una
espec ializa ción d e cada
pobl ado mo tivad o por la
capacidad de extracción e
materias primas o su
productividad ag ropecuaria.
Poblados de
mayor tamaño
en referencia
a su ubicación
y control visu al
No
especi fica
Poblados de
menor
tamaño
No e specifi ca
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
142
Arturo Rui z
Taboada
Hay ci erta j erarq uizaci ón en lo s
tamaño s de los a sentami entos
y en la documentaci ón de
restos de muralla pero no debe
de se r i ndi ca dor d e un a ten si ón
polít ica.
No se aprecia la existencia de dependenc ia a pesar de una leve
jerarquización.
María Dolores
Fernández –
Posse,
Concepción
Martín Morales y
compañeros
Puede existir quizás una
preponderancia de los
poblados en altura respecto a
los pob lados e n llanura. La
introducci ón de nuevas
técn icas de cultivo prop iciaría
una competencia que dar ía
lugar a con flict os
El tamaño o ub icación de los ya cimient os no se ría mot ivo para
definir una sociedad jerarqui z ada. Según esto s autores l a
sociedad tendería a la hor izontalidad, aunque es posible que en
alguno s centros hubi era cierto grado de jerarquización.
Figura 1.124: Tabla resumen sobre la jerarquización de los poblados y su posible dedicación
económica .
Actualmente hay tres posturas predominantes en lo relativo a la
jerarquización del territorio y sus implicaciones soci ales. Para unos el modelo era
jerarquizado mient ras que para otros primaba la horizont alidad social. Otro
grupo, no adscrito a los anteri ores, propone que aún es pronto para este tipo de
hipótesi s debido a la escasa i nformación de la que hoy en día se dispone.
Los primeros, los que proponen una sociedad jerarq uizada son auto res
como Andrés Ocaña Carretón ( 2000, 2002 ) o T rinidad Nájera Colino ( 1984).
Según Andrés Ocaña (Ocaña Carret ón, 2000, 2002) el t erritorio es jerarquizado
debido a la di ferencia de tama ño de los poblados y el solap ami ento de las
áreas de explotación. También que los lugares elegidos para la creaci ón de un
asentamiento están motivados por la capacidad de su cuenca vi sual y la
funcionalidad económica del yaci miento. Es interesante también que para el
área de estudio (Lagunas de Ruidera, Ciudad Real y Albacete) el autor (Ibídem)
resalta la importancia de la trashumancia como generadora de conflictividad,
ya que en un área tan seca como La Mancha, el acce so a los pastos , podría
ser también una de las causas de ci ertos desequili brios políticos en la Edad del
Bronce en La Mancha.
Trinidad Nájera argum enta (1984) que, al existir dos grupos cultural es, los
poblados en altura y las motillas tendrían dedicaci ones diferentes. Los primeros
controlarían las explotaciones de met al y las rutas de comercio mient ras que los
segundos tendrían una dedicaci ón agríco la. En teoría los poblados dominantes
serían los de altura ya que son capaces de cont rolar los valles y, por supuesto,
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
143
las rutas comerciales. Aun así , Nájera no especifica la dominación de unos
yacimient os sobre otro de manera taxativa (Nájera Colino, 1984).
Otros (Martín Morales et al. , 1993; Fernánde z Posse et al. , 2008), en este
caso para Albacete, llegan a conclusiones di ferentes, a un modelo social
escasamente jerarquizado. Para estos autores el hallazgo en poblados en altura
(Morra del Quin tanar y Cerro de La Encantada) de restos de plat a en
enterramient os, la instalación de murallas y la presencia de marfil son motivos
para sospechar la posible preponderancia de los poblados en altura respecto
al resto de yacimientos. Incluso, sugieren que el Bronce de La Mancha tuvo una
(y única) clase incipiente. Un argumento esgrimi do es que en la Motilla del
Acequión , las casas, no presentan cara cterísticas que puedan indicar la
existencia de élites sociales. La incipiente jerarquizaci ón según Concepción
Martín Morales y compañeros (Ibídem) seria motivada por la introducción de
nuevas técni cas agrícolas que darían lugar a una competencia por el acceso
a la explotación de la ganadería y de las tierras de cultivo por lo q ue provocaría
la existencia de líneas de fortificación. Según parece ( ibídem), en la Mancha
habría un sistema organizativo de la producción y control por manos de una
jerarquía, pero no por ello un grado de jerarqui zación social por ti po de
yacimi ento.
Arturo Ruiz Taboada (1998) seguiría la línea anterior basada en un territorio
poco jerarquizado, aunque con ci ertas diferencias. Para el autor no se
apreciarían rasgos de i ndependencia a pesar de una lev e jerarquización
debido a l tamaño del y acimiento. Quizás esta jerarquizac ión, se gún el autor
(Ibídem), esté motivada más bien por una dedicación económica o militar. Así
mismo documenta yacimientos con murallas, pero argumenta que no deben
de ser tomados como indicadores fiables de t ensión política ya que se debe de
tener en cuenta factores como la contemporaneidad de los yacimi entos, su
funcionalidad y los grados de erosi ón a los que pueden estar sometidos la
muestra de estudio. Ruiz Taboada expresa la idea de que los pobla dos parecen
constituir unidades independi entes unas de otras, aunque relacionadas entre sí
por intereses sociales o económicos donde los poblados en alt ura y en llanura
realizarían intercambios de bienes . La economía estaría basada en la ganadería
para los poblados en altura debido a la baja productividad de la tierra
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
144
circundante . Sin embargo, revaloriza e incide en el papel de una economía
mixta (agricultura y ganadería) ya que reduce el riesgo de desabasteci miento
de estas poblaci ones llegando a tener un excedente que sería i ntercambiado
por bienes de prestigio (Ibídem).
El último grupo está conformado por aquell os autores que piensan que
aún faltan pruebas en la act ualidad para corrobora r una jerarquizaci ón en la
E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a c o m o e s e l c a s o d e J o s é L o r e n z o S á n c h e z
Meseguer, Catalina Galán Saulnier y colaboradores ( Sánchez Meseguer y Galán
Saulnier, 2016). Estos autores afirman qu e la elección de los emplazami entos
indica una ocupaci ón orquestada por una estrategia en la que se debe n
valorar diferentes elementos. Entre ellos, por ejemplo, que en esta cultura se
priorizó la ocupación de zonas llanas pero que también otras que, y debido a la
orografía, no podían estar ub icados en este marco físi co. Otra argumentación
es que tampoco se puede atribui r una jerarquizaci ón de estos poblados ya que
no todos los poblados están amurallados y, que, por ejemplo, en el Cerro de La
Encantada, bienes estratégicos como el agua eran almacenados extramuros.
No obstante, no abandonan la idea de que en ciertos momentos hubiera
conflictividad como parecen haber dem ostrado en la Motilla de Santa María
con el hallazgo de puntas de flecha que sugieren tipos de co mportamientos
violentos y/o conflictivos. Estos momentos de conflicto se producirían en el
Bronce Antiguo 27 momento en el cual parecen haber existi do ciertas
desavenencias de índole política. Sin embargo , el papel de las murallas parece
tener otro si gnificado para est os autores: La disuasi ón. Advierten en otra
vertiente que habría que analizar muy bien los sistemas defensivos ya que
pueden responder a varios tipos de respuest a en momentos diferentes.
C on motivo de la estratifica ción social: los enterramientos y ajuares.
Los tipos de tumbas, y a raíz de ellas los estudios de Ant ropología Física,
tamb ién han par tic ipa do e n la sist emat iza ció n de la Eda d del Bro nce de La
Mancha. Al igual que ocurre con la distribución del poblamiento y sus
27 Recordemos al lector que para estos autores la Edad del Bronc e de La Mancha como entorno cultural comenzaría en el Bronce
Pleno.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
145
características fo rmales las sepulturas han servido para i ntentar sistematizar y
comprender la sociedad del Bronce en La Mancha Las tumbas han sido
encontradas en algunos yacimient os exca vados mi entras que los rest os óseos
humanos son frecuentes en todos los yacimientos ( Fig. 1.12 5 y 1.126).
PRESENCIA D E TUMBAS Y RESTOS HUMA NOS EN YACIMI ENTOS DE LA ED AD DEL BRONCE EN L A MANCA
Yacimiento Restos Humanos Tumbas
Cerro de La Encantada Si Si
Motilla de El Azuer Si Si
Cerro Bilanero Si No
Castillejo del Bonete Si Si
Motilla de Los Palacios Si No
Motilla de Santa María No Si
Motilla de Las Cañas No No
Casa del Montón Si Si
Motilla de El Acequión Si No
Las Saladillas No No
Morra del Quintanar Si No
Los Silos No No
La Vileta No No
Figura 1.125: Tabla resumen de l os yacimientos con restos humanos y tumbas en yacimientos de l a Edad del
Bronce en La Mancha.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
146
Figura 1.126: Gráficos de barras apiladas con la pr es encia de res tos humanos y tumb as en yaci mientos
excavados de la Edad del Bro nce en La Mancha.
Las tumbas excavada s se han utilizado para reali zar un modelo de los
tipos de sepult uras existentes. Los más completos son los reali zados por Catalina
Galán Saulnier y Sánchez Meseguer (2004 , 201 4 y otros) (F ig. 1. 127) y T rinid ad
Nájera Colino (Nájera Colino et al ., 2012). Esta ci rcunstanci a posiblemente se
d e b e a q u e e n e l C e r r o d e L a E n c a n t a d a y e n l a M o t i l l a d e E l A z u e r h a n
aparecido la mayoría de las tumbas excavadas hast a la fecha.
13121
2
2
0%
20%
40%
60%
80%
100%
Poblados altura Motillas Túmulos Morras Poblados en llano
(Hoyos, fondos de
cabaña)
Presencia de restos humanos
Si No
12111
3 1
2
0%
20%
40%
60%
80%
100%
Poblados altura Motillas Túmulos Morras Poblados en llano
(Hoyos, fondos de
cabaña)
Presencia tumbas
Si No
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
147
Figura 1.127: Clasificación de los tipos de tumbas (Galán Saulnier, 2014)
Aparte de esta clasifi cación hay otras como la realizada por Trini dad
Nájera (Nájera Colino et al., 2012) donde establece seis tipos de sepulturas: fosa
simple, fosa con estela, fosa rev estida de lajas peq ueñas, fosa rev estida con
lajas medianas y grandes, enterramientos en vasijas cerámicas y fosa rev estida
de pequeños muretes de mampostería.
Estas son las únicas clasi ficaciones de tumbas para la Edad del Bronce de
La Mancha. En resumen, podr ían quedar c lasif icad as en:
‐ Grieta natural.
‐ Enterramient os en recipient es cerámicos con cuat ro subtipos:
o En g rieta na tura l.
o En fosa.
o Sobre el suelo con dos variantes:
Al aire libre.
De ntro de ed ific ios .
o En construcción exent a.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
148
‐ Fosa simple.
‐ Fosa con estela.
‐ Enterramient o en fosa recubierta de lajas con dos subti pos.
o Lajas pequeñas
o Lajas medianas y grandes
‐ Mampostería:
o En fosa (cuidadas o descui dadas)
o En construcción exent a.
La Antropología Física, a la vez, también ha real izado estu dios en
referencia a las sepulturas y restos humanos encont radas en los yacimi entos de
la Edad del Bronce en La Mancha (Fig. 1.128 y 1.219) . Los dos yacimientos que
más informaci ón han aportado han sido los del Cerro de La En cantada y la
Motilla de El A zuer.
Figura 1.128: Número de indi viduos por sexo del Cerro de La Encant ada (González Martín et al ., 1994)
Figura 1.129: Número de individuos de la Motilla de E l A zuer (Nájera et al., 2010, 2012)
0
2
4
6
8
10
12
14
16
0 y 4 5 y 9 10 y 14 15 y 19 20 y 24 25 y 29 30 y 34 35 y 39 40 y 44 45 y 49 Más de
50
Número de i ndividuos Cerro de La Encantada
Alofiso / Indeterminable Masculino Femenino
0
5
10
15
20
25
30
0 y 67 y 12 13 y 20 21 y 40 41 y 60 60 y 80
Distribución por e dades de los restos óse os humanos en la Motilla del Azuer
Individuos
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
149
Los estudios más relevant es se han realizado sobre la esperanza de vi da
y la probabilidad de muerte de estas poblaciones. En ambos caso s los resultados
son parecidos, aunque las metodologías empleadas son diferentes. Parecen
existir repuntes de mort alidad a parti r de los 30 – 40 años llegando, alguno s
indivi duos, a edades muy av anzadas y siendo la esper anza de vida , a visu , m u y
parecida (Fig. 1.130 y 1.13 1) (González Martín et al. , 1994; Sánchez Meseguer y
Galán Saulnier, 2004; Nájera et al., 2012 ).
Figura 1.130: Probabilidad de muerte en los yacimientos de l Cerro de la Encantada y la Motilla de El Azuer.
0
0,1
0,2
0,3
0,4
0,5
0,6
0,7
0,8
0,9
1
0 y 4 5 y 9 10 y
14
15 y
19
20 y
24
25 y
29
30 y
34
35 y
39
40 y
44
45 y
49
Más
de
50
Probabilidad de muerte - Cerro de La
Encantada
0
0,1
0,2
0,3
0,4
0,5
0,6
0,7
0,8
0,9
1
0 y 6 7 y 12 13 y 20 21 y 40 41 y 60 60 y 80
Probabilidad de muerte - Motilla de El
Azu er
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
150
Figura 1.131: Esperan za de vida en l a Motilla de El A zuer y del Cerro de La Encan tada
Otras apreciaci ones a nivel bi ológico que se pueden comparar es la
estimación de la estatura de am bas poblaciones siendo mayor en la Moti lla de
El Azuer que en el Cerro de La Encantada (Fig. 1.132) (González Martin et al. ,
1994; Nájera Colino et al. , 2012).
Figura 1.132: Estatura media de los individuos del Cerro de El Azuer y el Cerro de La Encanta da.
0
5
10
15
20
25
30
35
0 y 4
5 y 9
10 y 14
15 y 19
20 y 24
25 y 29
30 y 34
35 y 39
40 y 44
45 y 49
Más de 50
Esperanza de vida- Cerro de La
Encantada
0
5
10
15
20
25
30
35
0 y 6 7 y 12 13 y 20 21 y 40 41 y 60 60 y 80
Esperanza de vi da- Motilla de El
Azuer
145
150
155
160
165
170
175
Maculino Femenino
Cm
Estatura media de los individuos
Azuer Encantada
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
151
Los marcadores de act ividad física tambi én han sido analizados
( Lafranchi, 2009; Monsalve Romera, 2 014, Monsalve Romera et al. , 20 15)
revelando que por norma general los marcad ores de activi dad de la Motilla de
El Azuer son parecidos los del Cerro d e La Encantada (Fig. 1.133) (Monsalve
Romera et al. , 2 014).
Figura 1.133 : Frecu encia de algunos marcad ores de actividad en las poblaciones analizadas (Monsalve
Romera et al. , 2014).
Las patología s han sido estu diadas en ambos yacimientos, pero con
diferente recorri do. Del Cerro de La Encantada no se ti ene o se conoce ningún
estudio dedi cado a estar parti cularidades salvo las not as añadidas por
González Martín (González Martín et al. , 1994). De la Motilla del Azuer tampoco
exis te e ste ti po d e p ub lica cion es, p ero si se añaden datos cuantitativos en
trabajos recient es (Nájera et al., 2012) . Para es te yacimiento los datos más
representativos son aquellos que hacen referenci a a los traumatismos y procesos
degenerativos (Fig. 1.134). En ambas poblaciones se constante la presencia de
pérdidas dentales y de patología oral relacionada con el consumo de cer eales
(Ib íd e m ).
7,14
0
28,5
25
23
30
50
57,58
21,41
21
60
41,6
34,2
71
28,6
21,4
50
84,2
55,6
30
62,9
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200
Línea áspera
Trocánter menor
Trocánter mayor
Supinador
Deltoides
Redondo Mayor
Pecto ral Mayor
Frecuencia de marcadores de acti vi dad en el Cerro de La Encantada
y la Mot illa de El Azuer
Femenino Encantada Masculino Azuer Femenino Azuer
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
152
Figura 1.134: Localización de los traumatismos en la Motilla de El Azuer.
Culturalmente las sepult uras también pueden aport ar datos important es,
aunque la carenci a de informaci ón en el caso de ambos yaci mientos es
importante ya que por ejemplo no sabemo s la c antida d de tu mbas tota les del
Cerro de La Encantada , su NMI o sus ajuares de forma pormenorizada. En El
Azuer tampoco se dispone de un li stado de las tumbas y sus respectivos ajuares
de individuos adultos y subadultos con sufi cientes detalles 28 . No obstant e, si se
ha podido comparar la cant idad de tumba s con ajuar de ambos yaci mientos
teniendo resultados inv ersos (Fig. 1.135) ( Nájera et al., 2012; Monsal ve Rome ra et
al. , 2 014).
Figura 1.135: Ajuares por sexo en el Cerro de La Encan tada y Motilla de El Azuer.
Estudios reci entes (Monsalve Romera et al. , 2014) han señalado el tipo de
ajuar por grupo sexo en el Cerro de La Encantada, y aunque mayoritariament e
28 Si es posible ver algunas pub licaciones de este yacimient o con datos sobre las tumbas. El autor se refiere
t a n t o e n e l c a s o d e E l A z u e r c o m o d e L a E n c a n t a d a d e una información de tallada y no segmentada en v arias
publicaciones que hacen co mplicado entender el orden de excav ación de las tumbas, que se halló en cada
una de ellas, el NMI actualizado, etc.
28
24
9,1
0%
20%
40%
60%
80%
100%
Masculino Femenino
Localizaci ón generalizada de los traum atismos por sexo en la Motilla de
El Azuer
Craneale s Postcraneales
0
5
10
15
Cerro de La Encantada Motilla de El Azuer
N
Sepulturas con ajuar por sexo
Masculino Femenino
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
153
las tumbas no tienen ajuar, predomina en ellas la cerámica, los elementos de
adorno, los punzones y molederas (Fig. 1.136).
Figura 1.136 : Ajuares por sex o en el Cerro de La Encan tada.
U nas notas respecto al estudio de materiales.
La Edad del Bronce de La Man cha, como cualquier ot ra sociedad del
pasado, ha producido infini dad de restos materi ales que han sido estudi ados en
mayor o menor grado por los arqueólogos y arqueól ogas. No obstant e, una
clara dispari dad de met odologías ha dado lugar a un conjunto de est udios que
han centrado sus esfuerzos en el estudio total o parci al de ciertos tipos de
materiales centrados en yacimientos concret os. Otros trabajos han logrado
poder comparar estos materiales entre diferentes yacimientos, pero al igual que
los anteriores, solo han tratado áreas temáticas concret as.
L a cerámica:
Partiendo de la cerá mica, material sin duda más numeroso y estudiado ,
se han realizado varios trabajos que t eorizan en sus variables formale s y
arqueométricas. Los más reseñabl es son los realizados por Trinidad Nájer a Colino
(1984) y Sergio Fernánde z Martín (2010) con la cerámic a de la Motilla de l Azuer
0
2
4
6
8
10
12
14
16
18
Puñal Moledera Punzon Ele mentos
de adorno
Industria
lítica
Cerámica Punta de
flecha
Sin ningun
elemento
Ajuares por sexo en el Cerro de La Encant ada
Masculino Femenino Alofisos (Adultos) Subadultos
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
154
y Catalina Galán Sa ulnier ( 1994) para el c aso de La Encantada y otros
yacimient os. Estos trabajos , dispares metodológicament e, tratan sobre la
c l a s if ic a ci ó n de l a c er á mi ca d e l a E d ad d e l B r on c e d e la M an c ha y e n el c as o
del realizado por Fernández Martín también hace referenci a a su funcionali dad.
La primera clasificación de los materiales cerámi cos fue la realizada por
Trin idad Nájera Colino ( 1984) a través del análisis de materiales de La Motilla de
Los Palacios y la Montilla de El Azuer (Fig. 1.137 y 1.138). Esta autora clasificó a
estas cerámi cas a través de sus formas y po sible utili dad como cuencos , ollas,
ollitas, etc. La autora pudo comparar las colecciones de los dos yaci mientos lo
cual era nov edoso. Esta investigadora establece 11 gr upos tipológicos , 27 tipos
cerámicos y 77 subti pos. Esta clasificación se basa en el estudi o de sus
características y no en estudios estadísticos que posteri ormente se desarrollarían
(Ruiz, 1988, Fernández, 2005, 2008, Fern ández Martín, 2010) en la Motilla del
Azu er .
Figura 1.137: Cerámica de la Mot illa de Los Palacios según Nájera Colino (1984)
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
155
Figura 1.138: Cerámica de la Mot illa de El Azuer según Nájera Colino (1984).
La segunda fue la realizada por Catalina Galán Saulnier a ( 1994) donde
estableció una clasificación formal y arqueométri ca 29 de las cerámicas halladas
en diferen tes yaci mient os de la Eda del Bronce como el Cerro de la Encantad a
o la Motilla del Retamar. Esta clasificación responde a una metodología basada
en la forma, presencia y ausencia de decoraci ones y elementos de aprehensión
(Fig. 1. 139).
29 Basada en categorías por ejemplo de “mayor que”, “menor que” y no en var iables métricas pr ecis as pero muy útiles y funcionales
para la clasificación.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
156
Figura 1.139: Formas cerámicas distinguidas ce rámicas según Galán Saulnier (1994).
Hasta esta época todos los estudios se basaban en las característi cas
formales, quizás, a visu de los restos cerámicos. Con la llegada del nuevo milenio
comenzaron los trabajos est adísticos sobre la cerámica de la Edad del Br once
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
157
d e L a M a n c h a s i e n d o e l m á s n o t o r i o y a m p l i o e l d e S e r g i o F e r n á n d e z M a r t í n
(2010) . Este autor trata a través de méto d os arqueométricos esta blecer grupos
tipológicos, tipos , subtipos y vari antes de las cerámicas est udiadas. Este est udio
tiene interesantes conclusi ones pudiéndose resumi r en:
En cuanto al uso:
‐ En referencia a las formas simples: Los grupos tipológicos que
componen las cerámicas simples (cuencos, escudillas , etc.) parecen
ser “básicas, comunes y extend idas ” ( Fernández Martín, 2 010, 262) y
debieron ser instrumentos “poli funcionales” (Ibídem).
‐ En cuanto a las formas compuestas: Ciert as formas simples (grupos X,
XI, XII, XIII) y compuestas como los vasos troncocónicos (formas 133 y
134), vasos de per fil en S (grupos XXXVIII y XL) y un cue nco carenado
(grupo XXIII) son “exponente de una vajilla de prestigi o” (Ibídem, 163).
‐ Los grupos XVI, XVI y XVIII son formas esféricas o globul ares destinadas
a contener líquidos.
‐ Las ollas ovoides de los grupos XVII, XVIII, XIX, y XX son cerámi cas
destinada a la preparaci ón de aliment os.
‐ Los vasos carenados de pequeño y mediano tamaño parecen estar
destin ados al consumo de aliment os tanto líqui dos como sólidos.
‐ Las cazuelas de los grupos XXXI y XXXII pueden est ar relacionadas con
aquellas preparaciones de comi das que necesi ten un alto grado de
evot ranspi raci ón.
‐ Las orzas carenadas de los grupos XXXIV y XXXV parecen est ar
destinadas al almacenami ento.
‐ Las vasijas con cuello o perfi les en S (grupos XXX VII, XXXIX, XLI y XLII)
posiblemente se usaron para t areas de coci nado donde la cocción
necesita una ev aporación lenta.
‐ Los grandes contenedores (grupos XLVII y XLVIII) parecen estar
destinados al almacenami ento del cereal.
‐ Los grupos XLII y XLIX s on cerámicas cuidad as de vaji lla de mesa.
‐ Los tipos 106 y 1 15 son formas botelli formes destinadas al consum o y
conservación de líquidos.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
158
‐ La forma L (queseras) parecen estar desti nadas al procesado de
lácteos.
Estas formas, y ahora e n referencia a la ev olución cronológica , según Fernández
Martín (Ibídem) evolucionan de forma pausada a lo largo del ti empo
sustituyendo ciertas formas a lo largo del tiempo de ocupación de la Motilla del
Azuer. Según este investigador hay una caída paulat ina de las formas simples
en favor de las formas carenadas que pueden est ar vinculada a cambi os
culturales o funcionales pero que t ambién parece re gistrarse en otro yaci miento
como la Motilla de los Palacios.
En cuanto a su manufactura :
‐ Se afirma que la materi a prima necesaria para la fabricación de est a
cerámica se ubi caba en lugares cercanos al yaci miento .
‐ La ma ter ia pr ima ut iliza da pa ra la fa bric ació n d e r ecip iente s
cerámicos era ta mizada y de cantada .
‐ El desgrasante utilizado era planificado con anteri oridad a la
fabricación de los di ferentes tipos de ce rámicas uti lizando materiales
locales.
‐ El modelado se realizaba de dos maneras. Para los recipi entes
pequeños se utilizaba en ahuecado (formas simples y formas
compuestas en su cuerpo i nferior) y el sistema de churros para los
recipi entes de mayor t amaño. El molde era ut ilizado en poca s
ocasiones.
‐ En cuanto al acabad o primó el bruñido fren te al alisado o al pulido ,
pero estos estaban supedi tados a la funci onalidad del recipi ente
cerámico.
‐ Dadas las condici ones del clima en esta época en la Motilla del Azuer
probablemente estas cerámicas se manufact urarían entre mayo y
septiembre.
‐ La temperatura de cocción de est as cerámicas sería de unos 735
grados cent ígrados.
Por último, cabe añadir que Fernández Mart ín (Ibídem) no hay a ningún tipo de
estandarizació n formal si no a una colección heterogénea. Para terminar con el
trabajo de este autor hay que destacar que fue cap az de distinguir 50 grupos
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
159
tipológicos con 137 tipos de cerámica por lo que su conclusi ón de
heterogeneidad queda más que demostrado (Fig. 1.140).
Figura 1.140: Formas cerámicas establecidas por Sergio Fernández (2010) en la Motilla de El Azuer.
Sergio Fernández Mart ín (Fernández Martín et al. , 20 14) tambié n tuvo l a
oportunidad de est udiar y clasifi car restos cerámi cos de otro yacimi ento: El
Castillejo del Bonete (Fig. 1.141). De este otro emplazamient o se han sacado
otras conclusiones como , por ejemplo, que su colección cerámica es parecida
a las localizadas en las moti llas, aunque encont radas en difere ntes context os.
En cuanto a su fabri cación tambi én parecen coinci dir con los datos ext raídos
de la Motilla del Azuer ya que las materias primas son decantadas y
posteriormente las cerámi cas eran elaboradas a trav és de un ahuecado o a
través del método de churros. Cabe dest acar que si bien son similares la t écnica
de churro es mucho más utilizada en el Castillejo del Bonete que en otros lugares
como el A zuer.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
160
Figura 1.141: Ejemplos de cerámicas encont radas en el Castillejo del Bonete ( extraído de Fernández Martín et
al. , 2014)
L os metales.
Los estudios relativ os a los metales son escasos, desta cando tan solo algun os
como los producidos por Catalina Galán Saulni er y A mparo Hernando Grande
(1988, 1989, 1990, 1992) que versan sobre la s armas de la Ed ad del Bronc e en la
Meseta. En orden cron ológico, y comenzando con las dos autoras cit adas con
anterioridad, de estos estudios se pueden extraer diferentes ideas dependiendo
de los útiles analizados:
‐ En referencia a los puñales o cuchillos, Hernando Grande (1992)
pueden presentar característi cas semejantes en el territor io
manchego y establece una posible relación con el Bronce
Valenciano o la cultura argárica. Estos puñales serían, generalizando,
de remaches, de lengüeta o una combinaci ón de ambas (cómo es
posible encontrar en el Cerro de la Encantada lugar en el cuál se
hallaron la mayoría de metales de este tipo). Estos puñales o cuchillos
se pueden encontrar en todos los tipos de hábitats como los poblados
en altura y las motillas.
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
161
‐ En cuanto a las puntas de flecha, Hernando Grande (1988), llega a la
conclusión de que las punt as Palmela fueron sustituidas en torno a
inicios del II mileni o por otras triangulares o t endentes al triángulo con
diferentes variantes. Su autora reconoce en este trabajo que pueda
existir duda s sobre el origen de estas nov edosas puntas de flecha , ya
que no todas ellas pueden situarse en el mismo contexto cultural
(Ibídem, 320) pero que sí parecen generalizarse en toda la Meset a.
Hernando Grande y Galán Saulnier dedi caron un trabajo exclusivo a las
armas encontradas en la Motilla de Sa nta María del Retamar (Hernando Gran de
y Galán Saulnier, 1989). Estas autoras, pl antean las puntas de flecha pueden
corresponder a un ataque a este poblado debido a los contextos donde se han
encontrado y a un análisis del terreno circundante a esta motilla. Esgrimen
(Ibídem) que en el lugar donde se encontraron las puntas de fle cha coincide
con un punto estratégico que favorecería el at aque a este lugar. Esta sería la
primera teoría expuesta sobre violencia en la Edad del Bronce de La Man cha
junto a un caso encontrado en la t umba 60 de Motilla de El Azuer (Nájera et al. ,
2010).
Otros estudi os sobre metales son los realizados por Manuel Fernandez –
Miranda, María Dolores Fernández – Posse y Concepci ón Martín Morales (1988 )
esta vez centrados en el yacimiento albaceteño de la Motilla del Acequión.
Estos autores dado el debate abierto en el momento sobre la diversi dad de ti pos
de asentamientos y el debate abierto sobre el origen de la Edad del Bronce en
La Mancha proponen que quizás el estudio de los metales y sus actividades
relacionadas puedan arrojar luz sobre esta cultura . El análisis realizado desvela
que los metales del Acequión tienen una relación directa con aquellos
encontrados en otros yaci mientos de La Mancha debido a la si milar
composición química. Estos pobladores realizarían sus objetos sobre cobre,
desconociendo las al eaciones que en otros lugares ya se estaban produci endo
(Ib íd e m ).
Así mismo, los arqueólogos encargados de este t rabajo (Ibídem)
proponen que la Edad del Bronce de La Mancha n o tendría que ser pobre en
objetos de metal ya que en el caso del Argar, por ejemplo, se han excavado
muchas más tumbas (contextos con mayor probabilidad de hallazgo de
metales) que en la cultura manchega. Es to supone un aumento cuantitativo de
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
162
la muestra de metales obteni dos ya que, en las tumbas, se suelen encontrar est e
tipo de materiales. Si se admite que metalurgia y la fabricación de objetos
metálicos no era abundant e quizás sus habitant es si tuvieran la capacidad de
obtener este tipo de materiales apuntando más a un prestigio soci al por su
posesión que a una novedad tecnológica (Ibídem).
Más de 20 años después se publi ca otro trabajo (Montero Rui z et al. , 2014)
dedicado a los met ales encontrados en el Castillejo del Bonet e. Actualmente es
uno de los yacimient os que más restos metáli cos ha aportado al actual estado
de la investigaci ón. En este emplazamiento los resultados han ofrecido datos
muy interesantes, como por ejemplo que todas las puntas de flecha son tipo
Palmela. Esto con trasta c on la teor ía expuesta por He rnand o Grande (1988) que
afirma que, en otros yacimi entos, pres umiblemente contemporáneos, es posible
encontrar otras formas como las puntas de pedún culo y aletas (Montero Ruiz et
al. , 2014). Se ha de sopesar por tant o que las puntas tipo Palmela no t erminaron
por desaparecer en la Edad del Bronce a finales del III mi lenio comi enzos del II
m i l e n i o , q u i z á s h a y a q u e r e t r a s a r l a d e s a p a r i c i ó n d e e s t e t i p o d e o b j e t o . O t r a
de las novedades aport adas es el hallazgo de puñales de remach es en
cronologías correspondi entes con la transici ón entre el Calcolítico y la Edad del
Bronce. En el Casti llejo del Bonete hay dos formas mi xtas de enmangues
basadas en lengüetas y remaches, como ocurre en el Cerro de la Encantada
(Hernando Grande, 1992). En este yacimiento, sin embargo , predomin an los
enmangues de forma curv a o trapezoidal siendo los remaches, según Montero
Ruiz y colabores (2014), la tipología más evolucionada. La última novedad
aportada a raíz del estudio de metales hallados en el Castillejo del Bonete deriva
del estudio de los pu nzones. Estos punz ones, concretamente uno ti po brújula,
sugiere la idea de que este tipo de útiles puede corresponder a una cronología
de transición entre la Edad del Cobre y la Edad del Bronce introduciendo una
novedad , al menos, a nivel formal.
El equipo de Benítez de Lugo (Ibídem) añade otros detalles y perspectivas
a su teoría. Según el equipo de investigación del Castillejo del Bonete la
amortización del metal en ajuares funerarios debe de ser valorada como , una
forma de ostentaci ón de la riqueza de una élite prominente (“diri gentes”,
Ibídem, 131) basándose en las ideas de Gonzalo Aranda Jiménez aplicadas a
la cultura argárica (2011a, et al., 2011b )
Excavaciones arqueológi cas en el yacimien to de la Edad del Bronce Cerro Bilanero
(Alhambra, Ciudad Real)
163
Lamentablemente no se ha encontrado información relevante, es decir,
estudios pormenori zados, sobre los metales encont rados en yacimient os tan
importantes como la Moti lla del Azuer o el Cerro de la Encantada en referenci a
a la co mpos ic ión q uí mica, fabr icació n, etc 30 . T ampoco se tiene constancia de
los datos extraídos de los metales del yacimiento de la V i leta (Benítez de Lugo
et al ., 2004) salvo su mera existencia. A pesar de ello se tiene constancia de
piezas tan importantes como brazalet es de plata en el Cerro de la Encant ada,
lo cual signi ficaría que esta sociedad no reali zaba todos sus objetos met álicos
en cobre o bronce y demostraría la capacidad de ex tracción o adquisi ción de
metales preciosos por parte de esta soci edad (Nieto Gallo y Sánchez Meseguer,
1980).
30 Al menos el autor no lo ha encontrado.
E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o
( A l ha m br a, C i uda d R ea l )
165
Figura 1. 142: Cole cción de obj etos d e metal d e di ve rsos ya cimientos d e la E dad del Bronc e en La Manc ha.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
167
I ndustria lítica.
El es tudio de l a i n dustria lítica no ha gozado ha s ta la fecha de la
represen tativi d ad q ue mer ece por la tasa de este tipo de halla zgo. La s prime ras
publ icacion es q ue concie rnen a este tipo de material se remontan a los años 8 0
y es tán p ubli cados en la s a c tas d el I C ongreso de Historia de Ca stilla – La
Mancha . Es tas publ icacion es, sin embargo, son superflua s y no a bord an el
estudio de mat er ial es lítico s d e una maner a integral y solo apor tan algunos
det alles a niv el des cri ptiv o siendo, a pesar de ello, de gran u t ilidad (Burgaleta
Mezo y Sá nchez M eseguer, 198 8; Ga rcía Arista y Sá nch ez Me segu e r, 1 988 ;
García Arista, 198 8)
Uno de los pri me ros estudios ba sados exclusiv amente en la in dustria lítica
de la Edad d el Bron c e de La Mancha es el re ali zado p or J. Burgal eta Me zo y J.
Sánchez Me s egue r (19 88). E n este trab aj o se ponen de relieve las carac t e rís ticas
pa rticulares d e la fab r icación d e útiles líti cos en la Ed a d d el Bronce de La
Mancha . Los a u t ores no se a treven a r ealizar una clasif icación tipológi ca
definitiva , pero si una descripción d e los mat erial es encontrados en diferen tes
yacimientos de La Ma nc ha corre spondien t es a cronología s del Bron ce.
En el caso que nos ocupa , la Edad d el Bron c e en La Mancha y pa ra el
Cerro d e La Encanta d a (Ibídem) se han podi do d efini r la materia prima sobre la
que se han realizado los útiles d e es te yacimi ento, así como los sop ortes y t ipos
de obj etos encon t rado s 31 (Fig. 1.1 43 , 1.14 4 y 1.145 ).
31 A f echa de 1988 .
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
168
Figura 1. 143: Mate ria les sob r e los que están con fec cionad os los útiles de industria líti ca del C erro de La
Encantada .
Figura 1. 144: Soportes sob re l os que está man ufac turad a la i ndustria lítica d el Cerro d e L a E ncan tad a.
Figura 1. 145: Tipo s de pie zas d e indus tria l ítica d ocum e ntada s en el C e rro de La Enca ntad a.
En la publ icación analizada (Ibí d em) los au tores ponen de manif iest o que
los útiles encontra dos c onf orman un con junt o homogéneo. Otra pub licación
3 3
94
Materias primas del C erro d e La En cantad a
Cuarc ita Fi brolita Síle x
51. 5 45. 5
3
Soportes
Lásc as Láminas D ebris
51. 5
33
15. 5 3 3
Objetos
Denticu lados Láminas Lasc as Pi ezas sobre d o rso Debri s
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
169
pa ralela (Sánchez Arista y Sánche z Me segue r, 198 8 ) continúa con la descripción
de los m aterial es lí ticos encontra dos en el C er ro d e La E n cantada, aunque de
nuevo c on un c ará cter supe rfi cial . Los autore s exponen que en los est ratos I y II
del Sector A del Cerro d e La E n cantada exi sten die ntes de ho z que estarían
fa brica dos a través de ret oqu e bifa cia l y sobre sílex c omo, ma teria prima que
tambi én está pre sente en el Sec tor B, de la excav ación únicamente en su
estrato I I.
De la ind ustria lítica pulimentada (Ibídem) única mente s e t iene n d ato s
sobre su p resen cia y au senc ia en la es tratigraf ía del C erro de La Enc anta d a. L os
autores ap untan a la existencia de “herram ientas c on filo” (Sánchez García y
Sánchez M esegu er; 1 5 2), molederas, al isad ores, ma cha cadore s, afil aderas o
bruñidores . Sin emb a rgo, en el tr ab aj o a n a lizado no hay ningún tipo de
informa ción gr áf ica o c oncept uali zación d e “herr ami en tas con fil o” (Ibídem) ,
ali sadores, bruñi d ores o machaca dores. A demás, destaca la pres encia de
brazal es de arq uero o cuen tas de colla r, aun que se sab e poco de morf ologí a o
ap ariencia ya que no se d escriben en es t e t raba jo. El últ imo traba jo que
contiene informa ción sobre la industria lític a d el Cer ro de la E ncanta da es
contemporáneo a los d os anterior es (Sánchez Arista, 198 8 ) pero solo ha ce una
descripción me todológi ca , qu e no ap orta inf orma ción de cala do a la
interpretación de la industria lítica del ya cimiento.
Los investigadores de la Univ er sidad Aut ó noma d e Ma d rid t amb ién
publ icaron a lguna s notas relativ as a la indus tri a l ítica de la Motil la d e El Retamar
(Colm enarejo et al. , 19 8 8 ). Según sus inv esti gadores los útiles típicos de es ta
motilla son cantos traba ja dos de bor des cor tantes y herramien tas de sílex. La
procedencia de la s ma t erias p rima s s ería, en el caso de los p rimeros , d e la
cercana Rui dera (Ciuda d Rea l) y, en el caso de los se gundo s, d el área de
Ocaña (Toledo). El síl ex sería t ransporta d o p repara do en nó dulos que s erían
traba ja dos en el prop io asentamiento. Ot ros reseñables (Ib ídem) son los
af ila dores r ealizados con arenis ca .
Los tr ab aj os co nt inuaron con la obra r ealiza da por An t onio Ma rqué s
Talav era (19 86) en sobre el yacimiento de La Jara ba (Carrizosa, Ciuda d Real).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
170
Est a publ icación es la prim era que aporta datos técni cos sobr e la fab ricación
de industria lí tica en un yacim ien to en la E dad del Bronce en La Mancha como
puede ser los tipos de retoques , las me didas , etc.
Continua ndo, esta ve z en la Motilla d e El Azu er, el prim er t raba jo que se
ha querido refleja r en la presente t esis doctoral es el r ealizado por Gab riel
Martínez Fernán dez (20 1 2) pa r a los res tos lític os tallados extrayen do diferentes
conclusiones .
En cuanto a los tipos d e út iles que se han encontrado se pue d en d ivi dir
en p er cu tores, núcleos, lasca s, ho ja s, esquirlas e in det e rmina bles d is t ribuidos por
su canti dad en difer ent es porcen tajes (Fig. 1. 146 ).
Figura 1. 146: Tip os d e útil es encontrad os en la Motill a d e El Azu er (Martín ez F ernánd ez y Alfonso
Marrero, 2012 ).
Por el tipo de talón la d is tribución d e los mat er iales está consti t uida por:
puntiformes, lisos , d ie dros, fa ceta d os o en e s pol ón (Fig. 1.14 7).
Tipo s de útil
Percut ores Núc leos La sc as H ojas Esquir las I ndet ermin ables
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
171
Figura 1. 147: Tipo s de talón d e la industria tall ada de la Motil la d e El Azuer (M ar tínez Fernánd ez y Al fonso
Marrero, 2012)
Con este trabaj o se han podido def inir 33 4 artefactos r eali zados sobre
diferentes soport es. Ent re ellos, la scas reto cadas, hojas, hojitas de dorso,
geométrico s , raspa d ores, perf orad ore s y punt as d e flecha entr e otros. También
se ha teorizad o sobr e su proce d encia esta bleciendo tres gran des grupos : Local,
regional y extraregiona l (Fig. 1.14 8)
Figura 1. 148: Áre a s d e proc edencia de l a materia prima pa ra la realiza ción de industri a lí tica de la Motil la de
El Azu er (Martíne z F ernánd ez y Alfonso Marrero, 2012 ).
Tipo s de t alón
Punt iforme s Liso s Diedro s Fac etado s En es polón
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Loc al Regio nal Extrare gio nal Cate goría 4
Área de proceden cia de las m aterias primas
Cal iza Cuarc ita Cua rzo Ge i s eri ta
Óp a l o Síle x opali no Cris tal de roc a Jasp e
Sílex de forami níferos Sílex de radiolario s Sílex ol í tico Indet erminada
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
172
En caso de la industria lítica puliment ada pa ra la Motilla de El A zuer no
hay ningún traba jo publi cado, y solo s e han p odid o extrae r al gunos da t os, de la
tesis doct o ral d e Trinidad Nájera Colino (19 8 4) aunque d e es casa releva nc ia por
el número de r estos y por la fa lt a de infor mación que la autora aporta al
centrarse es t e traba jo en otr o s aspec tos.
El Ca stillejo del B onet e también es tá presente en es tud ios sobr e
tecnología lítica, aunque de n uevo se redu cen a anál isis des criptivos y no a un
estudio pormenoriza d o sobre est o s obj etos a rqueológ icos. E n el Castill ejo del
Bonete se han re c uperado diversos ar t efactos de indus t ria lítica localizados
generalmente en fosa s y en lo s relleno s de lo s túmulos . Los tipos más repe t idos
son: hacha s, lasca s y núcleos de cuarcita además de molinos de mano.
También ap arecen d en tados de sílex y puntas de flecha. Tambi én ha aparecido
una buena colecc ión de ado rnos fa brica dos en piedra (Benítez de Lugo et al . ,
20 1 5). Los autores proponen que la materia prima sería posiblemente ext raída
de la mes et a c ent ral.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
173
Figura 1. 149: Algunos ej empl os de indus tria lí tica de ya cimi entos de la Eda d del Bro nce en La Ma nch a.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
174
I ndustria ósea.
La ind ustria ósea es o tro de los tipos de objet os que s e pueden encon trar de la
Ed ad del Bronc e en la Mancha. En la act ualidad no ha y es tu dios
pormenorizados sobre este tipo de útiles. No obstante, hay excepcion es , c omo
la de Manuel Alt amira no para la industria d e la Motilla de El Azuer (Altamira no
García , 2 01 0, 2011, 2 0 12, 2013 ) y alguna s nota s en d iferen t es traba jos sobre otros
yacimientos (Fonse ca Ferrandis, 19 88; Ga rcía – Aristas y Sánchez Me seg uer,
19 8 8; Colm enarejo et al., 19 88 , Beníte z de Lug o et al. , 2 015 ).
En la Motilla de El A zuer se ha n docume ntado 28 3 elementos elab orados
sobre hueso o asta ani mal que han sido estudiados de forma detallado.
Altamira no García, inv est igador de e st e tipo d e materia s, pudo comp roba r
(Altamira no Ga rc ía, 201 1) que la f a bricación d e es tos ú tiles e staba realizada de
forma predominante sobre huesos d e e spe cies domésticas, aunque t amb ién
sobre alguna s sa lvaj es c omo el cierv o (Fig. 1.15 0). E s t as esp ec ies anima les
doc umen t adas a t rav és de la indu st ria ósea c oin ciden c on aquell as
encontra d as en la Motilla del A z uer. También demostró la existencia de una alta
prop orc ión d e herramien t as p untia gud as, c omo, por ejempl o, las pun t as d e
flecha , Haciendo hincapi é en la posib ili dad de que exis t ieran unos patrones
establecidos pa r a la reali z ación de algunos a r tefactos a través de una serie de
huesos pre d efinidos
Figura 1. 150: Material (h ueso o as ta) sob re los que está n fabri c ad os l os utensili os d e industria ósea en la
Motill a d e El Azu er.
9
1 1 3
19
1
19
1
43
2 1
Tipos de hueso
As ta/cue rna A strágal o Costi lla Dient e Fíb ula Hume r o
Met ápod o Rad io Tib ia Ul na Vérte b ra
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
175
Figura 1. 151: Algunos r est os a rqu eoló gicos de ind ustri a ósea d o cum en tado s de la Ed ad del Bronc e en La
Mancha
L a territorialización de la Edad del Bronce en La Mancha y denominación:
La única hipótesis de terri toriali zación d e la Edad del Bronce en La Ma ncha ha
sido la expues ta por José L oren zo Sánche z M eseguer y Ca talina Gal án Saul nier
(20 16) que prop onen que la E dad del Bro nce de La Mancha tendría unas
fronteras que o cupa ría n gran parte de la a ctual comuni d ad de Castill a – La
Mancha y se extendería has ta el no r te tenien do como límite la s sierras de Ma d rid
(Fig. 1.1 52 ).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
176
Figura 1. 152: Prop ues ta de territoria liza ción de Sánc hez M eseg ue r y Gal án Saulni e r (Cartogra fía del au to r,
servicios W MS IG N).
Todos los yacimientos en contra dos en e sta área c orrespond erían, s egún
la cronología est ab lecida por es to s autores (Sánche z Mesegu er y Galán
Saulni er, 201 6), a la cultura de la Edad del Bro nce de La Mancha .
L as denominaciones de esta cultura.
Las d enomina cione s de esta cultura han sido va ria s y co n argum entaciones en
ocasiones ba stante dispares que s e pue den resumir en :
- Edad del B ronce de La Mancha : Ha sido pr op uesto por G ratinia no
Nieto y Sánche z Me segue r (198 3 ) y u tili zado por la mayo ría de
inv estigadores.
- Bronce Ma nchego: Usado mucha s vece s para referirse a la Edad d el
Bronce de La Mancha (Gilma n Guillem et al. , 20 00; Ocaña Carretón,
20 0 0; Benítez de Lu go e t al., 20 10 entre otros )
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
177
- Cultura de las Motilla s: Emplea do tradi ciona lmente por Trini dad Náj era
(19 84) aunq ue posteriormente acab ó utilizan do E dad del Bronce de
La Mancha . Re cientemente Luis Benítez de Lugo ha usado esta
denominación con fre cuen cia (Benítez de Lug o, 20 11; Benítez d e Lu go
et al., 20 15 y otros).
Generalmente se recurr e a estas denomina c iones de forma indistin ta, aunque
no hay consenso cómo se v erá más adelan te .
R eligiosidad en la Edad del Bronce de la Mancha.
Además de la religiosidad inherente a l os contextos fune rarios, se han
documentado ot ra ser ie de hallazgos que han susc i t ado in t erés y han pues to e l
foco sobre es ta ma ter ia. El prime r es t ud io qu e aborda este tema fue el realizado
por Sánche z Mesegu er y Ca t alina Gal án Sau lnier en el Cerro de la Enca ntada
(Sánchez M e s egue r et al ., 198 3, 1 985; Sánchez Meseg uer y Ga lán Saulnier, 2 004 ,
20 1 2; Galán Saulnier, 201 4). Su t eo ría est á b as ada en el ha llazgo d e un altar d e
cuernos o cuernos de la consagra ción, en el int erior de un edificio que podría
represen t ar a nivel material, un ejemplo evidente de rit ualidad en e sta cul tura
(Fig. 1.1 53 ).
Figura 1. 153: Altar d e cu ernos en contrado en el Cerr o de La En ca ntada (Gal án Saulni e r, 2014).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
178
Por otro lado, autores como Cé sa r Esteba n López (20 15 ) tamb ién han
querido impul sar es te estudio a través de l a arqueoastronomí a. Se gú n es t os
inv estigadores la disposi ción de ciertas estr uct uras d el C as tillejo del B onete
pa r ece e st a r orienta d os a cie rt os fenómenos a st ronóm icos y p unt os cla ve de la
orograf ía cercana. Estu d ios simila res han si do realizado s tamb ién por el mismo
autor en la Mo tilla del A z uer o e n la n ecrópoli s cal c ol ít i c a de Cerro Or tega.
Est os traba jos demu est ra n qu e hay orien tacio nes, en el c a so del Castillej o
del Bonet e hacia el or to y el o c a so del sol en el sols t icio de invi er no y
posib lement e tambi én hacia el solsticio de verano t a l y como o curre en
Newgrange (Doner e, Irla nd a ). En la necró poli s calcolítica d e Cer ro Or t ega
(ibí dem) la orientación de las t umb as tie ne disposiciones simila res a las
encontra d a s en el Ca st il lejo del Bone te. De ig ual manera ocurre en la necróp olis
de Bocap ucher os (Almagro, Ciuda d Real) donde s e pue d en establ ec e r
relaciones anál ogas, aunque meno s evid ent e s, co n los resultados del túmulo del
Bonete. En el caso d e la Motilla del Az u er ta mbién se han encon trado ciertas
pa r ticula r i d ades ; y es que podría hab er cierta corresp ond en cia en t re el paisa je
que se divisa desde el yacimien to y ciertos fenóm enos astronómico s
relaciona d os con el solsticio de invi erno y el ort o solar. T odo in d ica que
prob ablemente los habitantes del Bron c e en La M ancha tuviera n una c ier ta
vincul ación con es tos fenómenos y siendo por tanto conoce d o re s de los
diferentes ciclo s del sol a lo la r go del año .
Ambos equi pos p arecen coinci dir que es posi ble que amba s expresione s
tuvieran una c on exión mediterránea, y a que según Catalina Galá n Saulnier y
Sánchez M eseguer (20 14) este tipo de c u ernos d e la cons agra c i ón son la prueba
de l a llega d a de p ersona s o i deas a este luga r procedentes d e á reas c ul t u rales
aj enas a la Península Ibérica. Po r o tra part e, Es teba n Lóp ez (20 15 ) tamb ién
vincul a est e t ip o de fenóme nos a culturas me d i t er ráneas como la s desarrolla d a s
en la isla d e Malta en f echas t emp r a nas (36 00 a.C.) También est e auto r (Ibí d em)
compa ra est o s acon t ecimi entos ast ron ómic os y religiosos con los su cedidos
Stonehenge (data do en el 2 500 a.C.) d on d e se real izaba n, en el sol sti cio de
inv ierno, grandes fest ejos.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
179
1.4. C rít icas expuestas por algunos autores a las
sistem atiz aciones prop uestas.
Las t eorías que in ten taron sis temati zar pa rte o la gran t o ta lidad d e los aspectos
de la Ed a d d el Bronce de La Mancha no fueron aceptadas p or t o dos los
inv estigadores. Una de las mayore s c ríticas a t o das est as teoría s fue expue s ta
por Marí a Isa bel Martínez Nav arret e (198 8) . La crít i ca fundamental estaba
ba sada en d if er en tes factores como la fa lta d e ex c av ación de yacimiento s
calcolí ticos y de p obl ados o yacimientos d e l a E dad del Bronce , fa lta de
estudios sobre la s viv iend as d e la E da d del B ronce en La Mancha, prob lemas
con la rec o nstrucción estra t igráf ica d el Cer ro d e La En cantada, la s fechas
radiocarbón icas d e y a cimien tos como la Mo rr a del Quin tanar e incluso la fa lta
de evid encia cien t ífi c a d e algunos estu dios.
Martínez Na varrete a r gu menta de forma de talla d a que (Ma rt ínez Na varrete ,
19 8 8; 8 4):
1- La fal ta d e ex cav ación de y acimi ent o s c alcol ít icos impli c a que se
carece de cualquier tip o de d ato que demu estre qu e la Edad del Bronce
tiene un cará c t er innov ador respec t o a la et apa p redec esora
2- Hay pocos y acim ien tos d e la E d ad del Bron ce ex cava d os y la mayoría
de ellos son mo t ill as.
3- Los estu d ios d e las motillas s e ha n c e ntra d o en su arq uit e ct u ra y no en
otros t emas c omo los en t erram ientos, los c on text os de las v iviendas o los
aj uares.
4- La excav ación en el Cerro de La E ncanta da debido a los problema s
derivados de la reconstru cc ión estrati gráfi c a, a la fa lt a d e
documentación sobre aspec tos eco nómic os o la parcial id ad d e la
secuencia t ip ológica, llegando a poner en duda la va loración d e los
prop ios datos extraído s de este ya cimiento .
5- Los datos extra íd os d e la Morra del Quinta nar por ser insuf iciente s y
hab er se cen trado en el proc ed imien to d e la cons t ruc c ión de las
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
180
viv iendas sin que es tas se hayan asocia do a ninguna de las fa ses de
ocupación datadas por méto dos ra diocar b ónicos. Ademá s, une su
crítica al del Cerro a la de la Enca ntada y a q ue en es te yacimien to
tampoco hay un estudio suf iciente d e los rest o s materi ales p ara la
reconstruc c ión económi ca de es te yacimient o.
6- La ma yoría de las recon s tr ucc ion es económi cas y de sis t ema t i zación de
la Ed a d del Bronce s e produ c e a través de prospe cciones (y d e la s
excava ciones en el Azuer y en Los Palacios, e xcluy en d o al Quintana r y La
Encantada). Esto daría l ugar a errores , ya que a través de la s
prospecciones no po demos saber si un yacimi ent o tien e una o más fases,
y depen d ien do del momento la dedic ación económica de los
asentamientos pu ede camb iar.
Martínez Nav arrete (Ib íd em) tampoco dej a f uer a d e su crítica a l os
amb ient es cultura les coe t á neos a la Ed a d del B ronce de La Ma nc ha ya que
tampoco son conocid o s con precisión . Esta crítica v iene derivada del intento
de comp aración a nivel g eneral en tre la Eda d el Bronce de La Mancha y o t ra s
culturas como el Bron c e Va lenc i ano o el Arg ar.
Según esta autora los dato s que deter mi nan l a rec onstr ucc ión hi s t órico –
cultural de la Edad d el Bronce de La Ma nc ha es el difusionismo de c a ráct er
determinista y la am bigüed a d de “los as pectos funcional es del proceso”
(Ibí d em; 85 ). Nava r rete af irma que es común a todos los investigado r es que se
ocupan de la Ed a d d el Bronce d e La Mancha las interpretaciones d e corte
difusionista, aunque c on cie r tos matice s. La autora d e esta crítica (Ibí d em )
expone que para que est e d i fusionismo sea ciert o se d ebería n de cumplir t res
condiciones:
- Ma y or antigüe dad de los yacimien tos de proce d encia de es tos
infl ujos cult ura les.
- Discontinuida d r e specto a la ocup ación previ a.
- Existencia de anteceden t es en los focos origina rios para las
mani festaciones p ropias del Bron ce de La Ma nc ha .
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
181
Pero, y según Martíne z Nav arret e, es tas pre m isas parecen no cumplirse
debido a un f actor fundamen tal, el des c ono cimiento que (en 198 8) se t i ene de
estos supues t os focos de d if usión y que, aun aceptando, la mayor an t i güe da d
estos foco s de orige n no s e tienen ev id encias d e in tercam bio o su amp litud.
Est a autora es esp ec ial mente c rítica con la publi cación d e Con cepción
Martin Mora les (19 83) donde expone su teorí a difusionista, que es t á sustentada
en la a nt igü ed a d de la Morra del Qui ntana r pa ra esg rimir que ésta s e rían el
supuesto origen d el Bron ce de La Ma ncha, q ue se r ía fácilm ente rebatib le con
una sola fecha má s antigua en alguna de la s motilla s excava d as.
Si Concepción Martín Moral es fue cri ticada p or la interpretació n dada a
su estudio de la Morra d el Quintanar y la s fe chas radiocarbón icas asociadas,
tambi én se vi erten cier tas du d as sob re de que la s motill as p udie ran es t ar
fundadas antes que los pobla dos en altura deb ido a la fa lta de dataciones en
yacimientos como La En cantada 32 .
Tambi én plantea la fa lta d e rigor ante la ex clusión del s u st rato pob lacion al
local (Ibídem) y a que la Mancha no se pueb la por primera vez en la E dad del
Bronce. Acha ca a los autores s ubj etivismo a la hora de va lora r los ma teriales
arqueol ógico s d ebido a que, y como se ha comentado anteriormen te, fal tan
estudios sobre la Edad del Cob re en La Ma nc ha.
Por últ imo, cri t ica (Martíne z Nava rret e, 198 8; 85) con especial atención las
teorías expues tas por Trinidad Ná jera (1 98 4; 22) sobre la s influencia s a rgáricas de
la Alta An d alucía en los pob lados en altura en La Mancha, y la v incula ción de
las motilla s con grupos cultur al es de Alb acete y Castellón. S egún M artíne z
Nav arret e est as inf luencias que expone Náj era en relación a las motilla s (I bídem)
no están total mente explica d as y no argum enta las cau sas de e st e proceso .
Náj era, y en pala bra s d e Martín ez Nava rre te (19 88; 8 6) no expone ni “marcos
cronológicos” “ni la caracteri z ación míni ma de los grupos oriental es” 33 pa ra su
argumentación. E xpon e que Nájera no ha teni do en c u ent a si la s motillas se
vieron influencia d as por grupos c ultu rales orienta les, l a investigado ra gra nadina
32 Cab e recorda r al lector q ue esta crítica fu e e x pu esta en 19 88.
33 Refiri éndose al á r ea valen ciana y al M editer rán eo.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
182
no ha expl icado la v incula ción de mater ial es calcolíticos manchegos de
caracterís ticas simila res a la s de la Alta Andalucía . Ella no c omp arte que, si en
las motilla s apa recen est o s para lelismos, n o haya una interpretación sobre
infl uencias comunes tanto para motill as com o para poblados en llano que han
de s er puesta s en rela ción con el s ustra to pobl aciona l local.
Est a c rítica con tinúa c on la explica ción por pa rte de Náj era (19 8 4; 6)
sobre la dedicación ec onómica d e los pob lados. Según la investigado ra d e la
Univ ersidad de Grana da los pob la dos en altura estarían dedica dos al pastoreo
(y tra ba jos derivados del mismo) y las m otilla s es taría n centra das en la
producción ag r ícola . Según Na va rrete no tiene por qué ser una hip ótesis
errónea, pero que está ba sada en la intuic ión, es d ecir, por el halla zgo de
algunos material es que han da do lugar de ma ne ra mecanicis t a a esta
interpretación . Para Mart ínez Na va rrete esta teoría debe de se r contr as t ada
con el regis t ro arqueol ógico de f orma cien t í f ica. Siguiendo es te hil o c ritica la
adscripción cultural de los pobla dos en altur a , por s u ubicación , a ot ra cultura
diferente a l as motilla s. Según Nav arret e, Ná je ra solo utiliza el cr i t erio espacia l, lo
cual le pa rece insuf iciente .
En conclusión , M artíne z Na va rrete a punta qu e las sist emati zaciones de l a
Ed ad del Bron ce ap ortadas hasta 198 8 son c u estionab les d ebi d o a su
periodización, fal ta de pob la dos exca va d os y publ icados, la fa lta d e definición
territ o ria l de las área s cultural es coetánea s al Bron ce d e La Mancha , la
infl uencia de la tradición en arqueologí a y la ad opción del normativ ismo como
teoría base pa ra la formul ación de hipótesis.
En r eferen cia a es t a última es especialment e crít ica debida a que los
autores que han investigado la Ed a d del Bron ce de la Ma ncha s olo han u tilizado
va ria bles ba sadas en la compa ración de datos como igual es sin tene r en
cuenta que una c ultura no t ien e por qué ser h omogénea en to d os sus aspec t os.
Rechaza por t anto que el empl azami ento d e l os yacimientos tenga que v er con
una diferenciación cultura l en un mis mo te rritori o.
En cuan to a l origen d e es ta cul t ura Nav a rrete rechaza el origen exógeno
por dos motivos. El primero es que hay ocu pa ciones calcolíticas previ as y el
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
183
segundo es que la semeja nza en tre mate ria les manchegos y otra s zonas
limítrof es no estab lece por sí misma una relaci ón entre unos y otros .
Martínez Nav arrete no fue la única autora q ue criticó t raba jos o expuso
al menos argumentos sobre la difi cultad de la sistematización de la E dad del
Bronce en La Ma nc ha a fina les de los años 80 . Ot ro s problema s d eriva dos de la
sistematiza c ión, en cuanto a las f acies p oblaciona les, de l a Edad del B ron ce d e
La Mancha f ueron exp ue stos por otros autores (Nieto Ga llo y Sánchez Mesegu er,
19 8 8; 2 25). Est os s e pla ntearon la d ificulta d de sistema t izar la Eda d d el Bron ce
de La Ma nc ha l o cual se pued e d e d ucir de su s pa labra s: “¿ Cóm o afrontar en el
futuro el est u d io de un compl ejo cultural, que en ap enas sus d iez primero s años
de inv estigación ha p roporcionado ya por lo menos seis facies diferencia das y
cada una de ella s con una ac usada pe r s onalidad …?” (Ibí dem; 22 5). Los
autores expone n una serie d e facto res que deben de ser teni d os en cuen ta:
“1. - Los que s e der iv an d el hecho de que en el segun do milenio
confluyen en la Submeseta Sur una seri e de elementos proc edentes d e
las áreas culturales c oli ndante s y que s e m ezclan en mayor o menor
grado con la pob lación autóc t ona, sin duda exist ent e, y que tambi én
está por definir y conf igurar de mane ra precisa y con creta.
2. - Los que s e deriva n d el hecho de c on sidera r c omo seguro el que
ese sus t rato indígena, aún sin conoc er lo con mucha precisión, es el orig en
del Bronce d e La Mancha .
3. - Los probl emas d eriva d os d el hecho de que, d e cualqui er
manera , lo por hoy conoci do de ese sustrat o en tod a la región ofrece
como característica primor dial unas gr an des diferen cias, p or lo q ue
hab rá que pregun t arse si esas d if er en cias son a su vez la clave que
expli que las diferent es fa cies del Bron ce de L a Mancha.
4. - Los problema s qu e s e der iv an del d es conocimien to del
desarrollo evolutivo de cada una de las facies , y que co nllev a por lo t anto
el desconocimiento del d esarrollo en conjun to de to d o el Bronce d e la
Ma ncha.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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5. - Los p robl emas q ue supone el hecho d e q ue prácticamen t e d e
cada una d e las fa cies carac terís ticas no e s conocido más que un solo
yacimiento, o a lo s umo d o s, y nun ca, por otra pa rte, y para colmo de
mal es, al mismo niv el.
6. - El cúmulo de problemas que supon e el de sconocimiento de la s
caracterís ticas de los ma teriales per tene cien tes a yacimientos sobre los
que sistemá ticament e se publ ican inf orma ciones referi das a s u
arqui tect ura, restos ós eos, sepulturas , e tc., pero nunca, o apenas c asi
nada, sobre tod o s los mat eria les asocia do s a ella s.
7. - Los prob lema s que pla ntean l a presencia d e los materiales o
mejor de l a ma teria p rima de orig en ext ra peninsula r, tales como el ma rfi l,
sobre cu yo exac to lugar d e orig en las teoría s hasta hoy formula das no
pa recen c oincidir con la exact a "reali dad arq ueológi ca", ya que, entre
otras co sas, los lugares seña la dos como origina rios carece n d e los
"específ icos y opor tunos contextos comercia les de rec iproci d ad" la
mayoría de las ve ces .
8. - Los prob lema s que pla ntean las teoría s, y la consiguiente y no
siempre cons tatada ac ep tación, en relación a l mayor o menor "inf luj o" o
"dependencia " de la s facies del Bronce de L a Mancha " o d e alguna s d e
ella s, respec to de o tros complej os c ult urales contemp oráneos, pero
extrasubmese teños.
9. - Los p roblema s que conll eva la explicaci ón y justificación del
fina l, o la des ap arición in cluso en alguna s áre as, de esta Cultura y de las
causas que la motiva ron.
10. - Los prob lema s qu e conlleva el exp lica r y razonar la presen cia
en esta Región del interior de la Penínsul a I bérica d e estru cturas y
elementos, fun d amentalment e arquite ctó nicos, que no pue den
vincul arse a sust rato s anterior es y q ue pu eden , en cam bio, pa rango narse
con otras exist ente s en la cuenca del Me diter rá neo”.
E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o
( A l ha m br a, C i uda d R ea l )
185
CAPÍTULO II
Elección de la zona de e stud io y d el
yacimiento
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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Arriba , en la an terior pá gina, vista del C erro Bila nero d esde su fa ld a sur. A baj o vista de las Lagu nas d e R uidera
(Fotografía de Luis Ángel Góm ez).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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2.1. I ntroducción.
Una v ez conoci da l a historia de la inv estigaci ón sobre la E dad d el Bron ce
en La M ancha , la ele cc ión del yacim ien t o y la z ona d e es tud io fue uno d e los
procesos más im portant es y de las decision es más t rasc endentes para la
realización d e esta tesis doctoral. Esta disp osición no surg e por la f al ta d e
yacimientos con potencial arqueológi co de la zona elegida pa ra el est u d io
arqueol ógico o de la capa cidad d el equi po técnico para doc umentar las
diferentes unidad es estratigráf icas de uno u otro pob lado. Al con tra rio, la zona
de e st u dio, ofr ece una gran cantida d d e yac imientos dignos d e ser es tudiados
por investigadores e inv es tigadoras en arqu eologí a. La elección se ba só en
cuest ione s b ási cas como el exiguo p r esupues to existente y en c ómo aprov echar
al máximo el mismo p ara poder ext raer la mayor cantida d de inf ormación
posib le de una o varia s intervenciones o , c la ro está, el potencial c ien t íf ico del
yacimiento. En términos empr esariales s er ía al go pa reci do a la r ela ción exis t en te
entre pro ductivi dad e inv ersión , es d eci r, c on seguir el máximo de los resul t ados
con una fina nc ia ción reduc i d a. Cues tiones com o el tamaño del yacimien to, su
accesibil idad, la logís t ica necesaria , el número d e prop ietarios, los est a d os de
conservación del luga r a interveni r se convi rti eron, jun to a los cr i t erios científicos,
en importantes fa ctores a t ener en cuenta.
Desde el primer momen t o se s upo que el mejor t errito rio sería el loca lizado
al nort e del Cam po d e Montiel , dado que h asta la fecha no se ha n realizado
excava c iones en es te lugar, aunque sí breves int ervencion es fruto d e
arqueol ogía de urgencia en la locali dad de Alha mbra . Si las motilla s s e
excava r on en La Ma ncha, el Cerro de La Enca ntada en el val le del Jaba lón, el
Ca stillejo d el Bon ete al s ur del Camp o de M on t iel y la Mo r ra de l Quintana r en los
límites orientales de esta comarca, en este lugar, hab ía un va cío de
conocimiento arq ueológi co en c uanto a la Edad d el Bron c e inicia l y me dio se
refiere. Es t e vacío se pro duce por los tipos d e intervenciones prod ucidas . Como
se ha comen t ado, t o d a la inf ormación disponib le prov iene d e excava ciones de
urgencia en el casco urba no de Alha mbra (Ciudad Real) cu yos contextos
pa recen haber si d o alte r ados por milenios de cont in uas ocupaciones de esta
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
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locali dad (Beníte z de Lugo , 2 0 00 ). Esta cir c unst ancia ha impedido c ono cer
datos pre cisos sobre la Edad del Bron c e en este territorio ya qu e estas
intervenciones han sido reduci d as en extensi ón para la cr onol ogía t ratada. Es
precisamente e ste terri t orio, el de la l ocalidad de Alhamb ra, j unto a la local i dad
de San Ca rlos del Va lle (Ciuda d Real) los qu e acap ara n y conforma n en gran
medida el no rte del C ampo de Montiel (Fig. 2.1). Este luga r es un esp acio
transicional entre l a l lanura manche ga y lo s te r ritorios montañosos de Sier ra
Morena.
Figura 2. 1: Ma pa p ol ítico de la zona sometid a a estudio . En ver de los tér minos muni cipa les de San Ca rlos del
Vall e y A l hamb ra con la s actuales delimi tacion es pro puestas p or la Junta de Co munid ades d e Cas tilla – La
Mancha .
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
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Una vez elegido el t er ritorio, la t oma de la d ec isión sobre qué t ipo
yacimiento excava r se ba só en el aná li sis de tres gra ndes g rupos de va riab les:
la informa ción cien tífica que p ueda aport ar un ya cimien to, a trav és de la
cuantifica c ión de diferentes asp ectos; la c apa cidad de me d ios h umanos y
técnicos pa ra af rontar las excavacion es y p osteriores a nálisis de ma t eri ales, y,
por último, ciertos fa c tores logístico s (como l a segur ida d , el t ranspor te, et c .) s
que condi cionan l a intervención .
2.2. E lección del territorio.
El t erritorio ele gid o fue el Ca mpo de Mon t i el (Fig. 2.2) debi d o a do s
fa c tores fundamen tales.
a) E l campo de Mon tiel, c on la única excepci ón del Castillejo d el Bonete
(Terrinches, C iuda d Real ) (Beníte z d e Lugo y Mejía s Moreno, 2016; Benítez
de Lugo y Es teban Lóp ez, 20 18, entre o t ros ) y a lgun as prospeccione s
(Alañó n Flox , 198 8; Ga rc ía Huerta et al . , 19 9 4; Oc aña Carretón, 200 0;
Fernández Ma rot o , 20 06; Moya Maleno, 20 11 ; Torr es Gon z ález, 20 13 ent re
otros) no ha sido estu diado en la cronología q ue compren de la Edad d el
Bronce.
b) Se han realizado excava c iones en casi t o d o s los ámb it os territoria les de
la Mancha , tal y c omo se in dicó en el capítulo anterior, pe ro no en el
Ca mpo de Mon t iel sa lvo los traba jos menc iona dos. En este caso se
preten día buscar un lu gar de tra nsición en t re la Mancha y Sierra More na
que no contara con ninguna interven c ión de la Eda d d el Bronc e. E l
Ca mpo de Montiel, a niv el físico y ar queológico, ofrecía estas
oportunidad es interme d ias ent re el t errit o rio d e mon t aña localizado en
Sierra Morena y la lla nura ma nc hega, junt o a un r i co p atr imoni o en
yacimientos de la Ed a d del Bronc e.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
190
Figura 2. 2: Map a físi co del Camp o de Mon tiel y territo rios adya cent es.
En cuanto a la elección del t ipo de yacimien t o, la cu estión era ba stante
más sencilla, dado que has t a la ac t u a lidad solo se han e xcav ado
mayoritaria mente pob lados en lla no como l as motilla s; tan sólo un ejemp lo d e
castillejo como el C erro de La Encantada y u na m orra como la d el Quintana r. A
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
191
ellos se les debe de sumar el Ca st illej o del Bonete, que , sin s er de los t ipos
anteriores, también está locali z a do en a ltura . E l auto r pensó que ap ortar nuevos
datos sobre los pobla d os en al tura, concr et a mente de los del tipo morra , podría
diversifi c ar nues t ro co nocimiento sobre la e dad del B ronce de La Ma ncha.
Aunque el Ce rro de La En cantada ha ap ort ado informa ción de cisiva
pa r a conocer la Edad del Bron ce en La Ma nc ha es el único que ha serv id o para
definir aq uellos aspectos r eferentes a un tipo de pob lado concreto : los
castillejos. El p anorama en cuanto al c onocim ient o de otr o t ipo de pob lados e n
altura tampoco go z a de un largo recor rid o en la inv estigación, da d o que t an
solo contamos con un ejemp lo, la Morra del Qui nt ana r.
Por ot r o la d o, nunc a se tuv o por obj et o realizar una prospección
arqueol ógica debido a vari os mot iv os: El princip al es que ya se hab ían
elab orado las ca r tas arqueológica s del t er rito rio d on de se quería interveni r , y se
veía poco prov ec hoso volv er a prospec t ar un t e rrit orio de sobras cono cido a
niv el espa c ia l. El s eg undo de los mo t iv os era l a f alta d e financia c ión, a lo q ue se
ha de sumar , la abundancia de tr ab ajos ( Ala ñón Flox, 19 86; García Huerta et al.,
19 9 4; Ocaña Ca rr etón, 20 00; Fernánde z Marot o, 20 06; Moya Maleno, 20 0 4, 2011;
Torres Gonzále z, 20 13 entre o tr os) paralelo s que indi caba n la s caracte ríst icas y
pa r ticularidades de la cole cción de yacimie ntos presen t es en es te territorio . Se
pensó que sería una inf ormación suficient e pa r a reali z ar una buena elección del
yacimiento a escog er y una val oración del p ot encial científico d e la colección
de r est os arqueológicos disponibl e.
2.3. M etodología empleada pa r a la elección del
ya cimient o.
Con la intención d e buscar un lugar de tra nsición entre La Mancha y
Sierra Morena el t erri t orio prop icio pare cía ser la altip lanicie del Ca mpo de
Montiel. Este pa so natu ral ent r e la llanura manchega y la altipl anicie montieleña
ab arca gran parte de los tér minos m unicipal es de la s local id ade s d e Alhamb r a
y San Carl os d el Valle (Ciudad Real), por lo que se eligieron a ambos como
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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territ o rio obj eto de es tudio. E l esp acio ana lizado suma una ext ensión t o tal d e
63 8 .13 K m 2 y es posi bl e encon trar ba stantes ej empl os de ya cimientos de la Eda d
del Bronce como s e v erá a continuación . La metod ología seguida pa r a la
elección del ya cimiento a in tervenir ha segui do v ari os pa sos que se or d enan de
la siguiente manera:
1º) Cons u lta d e info r mes y est udios sobre la Edad del Bron ce en el
territorio o bje to de estudio:
Se consultó en prim er lugar la car t a a rqueoló gica de la localida d
de Al hamb ra 1 y los trab ajos real izados por Luis Alañón Flox (1 98 2, 19 88),
Rosario García Huerta y otr o s (19 94), Luis Domingo Puertas (20 00, 2001 ) ,
Die go F ernánde z M aroto (2 00 6), Tomá s Torres González (2 013 ) y P e d ro
Reyes Mo ya Maleno (200 4, 2 01 1) y Luis Benítez de Lugo (20 00 ), con el
obj eto d e inventaria r todos los yacimien tos del territori o elegido. Es tos
traba jos e informes precisaba n c on gran e xactitud la ubicación y
caracterís ticas de los yacim ientos que po dían ser objeto de estu d io.
Se int ent aba con ello obten er la máxima informa c ión acerca de los
precedente s que la inv es tigación arqueológi c a.
2º) Est u dio de la b iblio grafía de la Edad d el Bronce en el Campo d e
Mo ntiel:
El segun d o pa so segui do fue la ob t en ción d e bibl iograf ía a uxiliar
ded i c ada a la E dad del Bronce en el resto del Cam po de Mon t iel.
Algunos t rab aj os ayudaron a cono cer mejor la z ona demarca d a o
territ o rios anexos como pue den se r los r ea lizados por Manuel
Corchado Soria no (1 97 1), Antonio Marq ués Talav er a (1986), Ca rme n
J. Pére z (19 87), Andr és O caña C arretón (200 0), Pedro Reyes Moya
Mal eno (20 11) o Luis Benítez de Lugo y comp añeros (201 1; 2 014, 20 1 5,
1 Reali zada por Lu is Beníte z de L u go.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
193
20 16, 20 17, 20 1 8 entre otros). Gracia s a ellos se pu do ana li zar su s
puntos de vista e hipótesis sob re esta crono logí a y , espe cialm ent e,
conocer y compara r las impresione s obteni das en la z ona de es t udio
con los del territo rio circundante . E s t os tr aba jos previ os o frecen
perspectiva s que deben de s er t eni d as e n c ue nt a en cua lquier
inv es tigación si se pretende es t ud iar la Ed ad d el Bronce en es t e
territ o rio ya que, a pesar de elegir u n terr ito rio concreto, lo s
yacimientos alb er gados en éste no eran entes aislados, pues se
situaba n un territorio m uch o más ampli o y comp lejo.
3º) Realiza ción de inventarios y base s de d atos:
Una v ez se tuvo defini d a la zona de es tudio se proce d ió a la
creación de una b ase d e d atos con dis tinta s v ariab les b asa d as en:
estado de prese rvación de los y acimientos , s u extensi ón o t ama ño; la
presencia de res tos ma t eriales en s uperfi cie; posib les est r uc t uras
visi bles y su gra d o de v isibilidad resp ec to al entorno; cerca nía a ríos,
cañadas y ot ro s yacimientos a trav és de la inf ormación ap ort ada por
otros au tores (I bídem). Todos estos dat os fueron regis t rados,
ana lizados y com binados para reali z ar así una elección lo más
cómoda y cer ter a posi ble. A pesar d e qu e se intentó la máxi ma
obj et ividad todas la s va riables tomadas goza n de cie rt a subjetivi d ad,
dado que algunos datos a porta d os por difer ent es autor es se basa n
en vari ables de análisis cualitativos (Ibídem). E sto obligó a trasforma r
las va r iab les cuali t ativa s en cuanti tativa s. En p rimer lugar , se v aloraron
de forma p osit iva (+2, +1, +0.5 y +0 . 25 ) todos aq uellos aspectos
considera d os como tales, y de forma nega t iv a o neu tra (0) cuando la
va riable no ayudara o no se est ima r a adecu ada para la elección de
un yacimiento con cret o . De est a ma nera concep t os com o “bien
preserva d o”, “lejanía ”, “cercanía” , etc., m ejoran su gradien t e de
obj et ividad.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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Posteriormen te un suma torio de va lores positivos y nega tivos
permitió conoce r el yacimien to que, a priori , gozaba de las
caracterís t icas i dóneas p ara ser int ervenido d adas las circunstan cias
económicas y presupues tarias d el p roy e ct o. L a puntuación máxima a
la que podía aspi rar un yacimiento er a d e 20 . 5 puntos posi tivos y de
una cifra d e 0 para los negativos. Sin emba rgo, no todas las va riab le s
gozaba n del mismo peso en la ele c ción. Las evidencia s
arqueol ógicas, el gasto estima d o y el tamaño gozaba n de 2 puntos
de con sid era ción (p ositivos o negativos) . El resto de va r ia bles se
puntuaron con +1 o 0 a exc epción de los ac cesos al yacimien to, que
fueron consi der ado s con un t otal de +0.5 o 0. Todas es tas varia bles se
agrupa n en d os t ipos: Los cr i terios e st ric t a mente cie nt ífi c os y los
criterios logístico – técnicos .
Variables o crit erios d e índole cien tífica.
- Informació n disp onible: todas aq uellas pu blica c iones, no t icas o
informes que hagan ref er enc ia de forma d ir ect a o in d irecta a l
yacimiento ana lizad o y qu e ates t igüe d e ma nera veraz la cronologí a
del mismo . S e va loró positiva mente (+1) a aq uellos y acimi entos de lo s
cuales se tenía una i nformación important e y negativ o (0) en aq uellos
yacimientos donde no s e tenía ningún t ip o de r eferenc ia o ésta e ra
escasa a nivel d escrip t iv o. Esta información , por norma general, está
recogida en las c artas arqueológi c as municip ales. E stos docu men tos,
en ocasiones, u san la es tadís t ica o i nd i cios 2 para la locali z ación de
yacimientos, con el obj et ivo d e proteg er al máxi mo el pa t rimonio de
una zona determi nada. Esto hace que en oca siones un yacimiento no
2 P o r ej emplo, cumbres en las q ue qui z ás haya yaci m ientos, c uevas, parajes c on topon i mia l la m at iva,
etc.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
195
exista o que haya sido registrado en otra cronol ogía , en un tipo
diferente, e tc.
- Evidencia s arqueo ló gic as en superficie : restos ma teriales
documentados en superficie fru to de las diferentes prospeccione s o
estudios. Se esta blecieron catego r ía s en fu nc ión de los r est o s más
usuales en es t a cronología como la in dustria lít ica, cerá mica, resto s d e
metal y restos de fa una. Se c onside raba positivo cuando ap arecían
referencias a estos tipos de materiales y n eg ativ os cuando no se
registraba d e es t e tip o de halla zgos. Esta v ariab le se tomó como mu y
positiv a, + 2 , cuando a parecían t odos los t ipos materiales y muy
negativa , 0, cuan do no aparecía n en los ya cimientos es tudia d os , es
dec ir , a ca d a tipo de mat er ial se le asignó un va lor total d e 0.5 puntos.
Su aparición no quier e dec ir que sea posi tivo a niv el d e re gist ro
arqueol ógico dado qu e una presen cia alta d e materia les también
puede es tar rela cionada con una destruc ción d e las d ifer entes
unidades estr a t igráf icas y cons tr uc t iv as. Sólo se tenía en cu ent a la
datación y el posib le uso del yacimien to a través de los restos
material es, y no su estado de preservació n, c on la intención d e
acertar en un yacimien to d e la cronología tra t ada en la present e t esis
doct o ral.
- Visib ilidad de estructur as en superficie : ha ce referencia a la vi si bi lidad
de cualq uier posi ble estru c tu r a en la superfici e. Esta vari able permite
estimar la ma gnitud d el yacimiento o su posib le ut ilidad. T amb ién se
tuvieron en cuen t a l as refer enc ias a acum ulaciones d e piedras o
arrastres ocasionado s por el derr umb e de es tas posibles ed ifica c iones .
Su val oración s e realizó con una eva luación posi tiva (+1) en aq uellos
yacimientos don d e era visible, y nega t iv os en aquell os don d e no e ran
detectables (0). Con ello se asegu raría que, se pu d ieran en c ontr ar
contextos arqueológi c o s en su interior. Post e riormente esta va riable
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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fue combina da con aquell a rela cionada con el hallazgo de material
mueble en superficie, pa ra intentar tener aún una interpretación má s
cert e ra de los d a tos dispon ibl es. Se v alora ro n de forma positiv a (+1)
aq uellos yacimientos don de ap arecen restos constructiv os y
material es en superficie y negativament e (0) cuan do no se
documentaron r estos cons tructiv os ni r estos m ueb les.
- Tip o de po blado : esta varia ble v al ora el t ipo de pob la do q ue se
preten de ex ca va r. D ado que el obj e tivo es la exc av ación d e un
pob la do en altura y pref eren cialm ente uno t ipo morra se va loró en
negativo (0) aquell os pob la dos sit uados en l la no y en (+ 1) aquell os
pob la dos locali zados en altura c omo los cas tillejos. En el c aso d e la s
morras, yacimiento qu e se pret endía ex c a va r, se bonif icó es ta
va lora ción (+2). En a lgunos casos refere ntes a pob la dos en al tura ,
dond e no era posib le conocer d e qué tipo d e pobl ado se t ratab a
(castellón o mo rra 3 ) fue ron valora dos nega tiva mente ( 0) c on la
intención de tomar la decisión má s concr eta posib le.
- Alterac ione s actuale s: est a va riab le regist ra las alteraciones que un
yacimiento ha sufrido en una vis ta act ual por satélite 4 . E nt re est as
alteraciones pue d en es t ar el estab leci miento d e cult i vos, la
construcción recient e de ed ifi caciones , el paso de v ehículos a moto r,
posib les expolios, et c. Cua lqui er tipo de altera c ión en el yacimiento
fue va lorado c omo negativ a (0) y, en el caso d e que no existier an, al
menos en apa riencia, c omo posi tiva s (+ 1).
- Alterac ione s v isib les en ca rtogra fía h istóric a y en los vuelos aéreos
1956 – 1 9 75: al igual que la v aria bl e ante rio r, tiene la intención de
va lora r el est ado de preser va c ión del yacim ient o. Si bien es posibl e
3 Castellón es un tipo de poblado ub i cado en z o nas elevadas y las mo r ras son ya cimientos en alturas d e
reducida alt itud (Sánch ez Mese guer y G alán Sauln ie r, 2016 ) .
4 A través d e se r vi dores WMS d el IGN .
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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ver cier tas alteraciones a c tuales éstas , q ui zás, no sean las únicas a las
que ha podido estar someti d o un ya cimie nto. Por es te motiv o se
ana lizaron los mapa s t opográ ficos de 1 87 5 y las imágen es aér eas
desde 19 56 a la a ctualida d . Es norma l que , con el pa so d e los años,
por ejempl o, muchas tierras cultiv adas haya n des ap areci d o y ot ras
hayan vuelto a la ac tividad, como tamb ién la posib le altera ción en la
edificación de d iferen tes co nstruccione s. Se v al oró como positiv o (+1)
a la ausencia de alte raciones desde 187 5 y nega tivos (0) a todos
aq uellos que si pudier an haber teni d o mo d ificacion es produci das por
el ser huma no desde la f echa indica d a (Fig. 2 .3).
Figura 2. 3: Dif erent es ortofoto g rafía s aér eas y sa télit e (s ervidore s WMS del IGN) a l o l argo d el tiemp o d e un
yacimi ento d e la zona de estudi o.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
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- Tam año: el tamaño es importan te, dado que en yacimi ento s de gran
extensión y con los rec u rsos d isponib les se re ducía la posibil idad de
encontrar contextos arqueol ógicos suficientes como para hacer un
estudio de calado. Se pr ef erían y acimientos menores a los 500 0 m 2 d e
extensión con la in tención d e inc remen tar la s posib ilidades de éxito a
niv el científico 5 . Todos los yacimien t os mayor es de este tamaño fueron
va lora dos como negativa mente (0) y posit iv a mente (+1) cuando
tenían una ex t ensión menor de 50 00 m 2 .
- Otras variab les : es una varia bl e b a sada en los ha lla zgos encon t rados,
fisi onomía d el y acimiento e informa ción aportada por los diferentes
autores sobre la posibl e importancia del es tablecimi ento
arqueol ógico. E s una va ria ble extraí d a a tr a vés de la bib liogra f í a
consultada. Se va loró la posible potencia estr atigráfica , s u ubicación
y visibi lidad con ot ro s yacimien t os o la ce rca ní a a p asos tradicionales
y a p untos de a gua. Se va loró p ositiv ament e ( +3 ) cuando los
yacimientos eran visib les (quizás d eno tando su imp ortancia), cuando
hab ía una potenc ia estratigrá fi ca suficiente como para realizar una
excava ción arqueol ógica de calado y por su cerca nía a p asos
tradicionales (qui zás d an d o cierta a pa riencia de co nt rol d el t erri torio).
Cua ndo esto no se cumplía se interpretab a una escasa potencia
estratigráfica , funcional ida d no des tacada en su ento rno o una
ocupación demasia d o breve y por ello eran p untua dos
negativa mente (0).
Variables de ín dol e logís tico – técni co:
- Acc es os: el tipo de transp orte del que contaba el proyecto
arqueol ógico hacía compl icado el acceso a cier tos yacimientos , en
5 Se e ntiende q ue p ar a co nocer un s e ha de excava r u n porc entaje l o suf icient eme nte a m plio en oc as iones r elativ o al
tamaño tot al d el y ac imient o como para pod er a empez a r a ent ender las for mas d e vi da en e l pasa do.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
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especial aq uellos a los que solo se podía acceder a través de cam inos
en muy mal est a do o degrada dos por el p aso de m aq uina ria agrícola
frecuente en la z ona, lluvia s, falta de m anteni m iento, e t c. Los ac cesos
a los que er a compli c ado o d irectamen t e im posib le acced e r con un
turismo f uer on v alorados como n egativos ( 0) y posi tivos (+0.5 ) en
aq uellos yacimientos dond e fuera posible, con mayor o men o r
dificultad, el a c ceso.
- Pelig rosid ad: el capital humano, sin d ud a el aspecto más importante
con el que c on taba el proye cto d e excav ación, era amp lio y por ello
se preten d ía valora r al máximo la peligrosi dad d e t raba jar en c iertos
lugares. A e ste fa ct or hay que suma rle las v isitas q ue se pod rían
producir (y que fina lmente se pro dujeron). Pe ligros como la c erca nía
a aerogenerador es típicos en este lugar ( d e ti po acústico), el a c ceso
al yacimiento con cargas pesadas (es tación t o tal, trípodes,
herramientas, etc.), zonas priv adas de ca za o la posibi lid ad de s ufrir
acciden tes automov ilísticos (pen dientes d em asia d o a c entuadas y
camino s tortuosos sin au tomóviles espe cializados) ent re ot ros fa c tores
fueron t enidas en cu enta. Se val oraron como positivos (+1) aquell os
yacimientos donde e ra v iable traba ja r c o n un asumi ble y lógico
número de riesgo s y nega t ivos (0) cuando los riesgos, especialm ente
en su acceso, imposib ilitaba n la reali zación de ac t ividades
arqueol ógicas o las d ificultab an sin los m ater ial es de pro tecc ión
necesarios.
- Cerca n ía a vías d e c om unica ción: da d o que el proyecto de
excava ción solo cont aba con turismo s parti culares t amb ién s e tuvo
en cuenta la lejanía o cer canía a una v ía d e comunicación asf altada.
Se val oró como positivo (+0.5 ) aq uellos y acim ie ntos que tenía n en sus
cercanías (meno s de 3 km) una vía de co municación asf altada y
negativo cuando no cumplía dicha con d ició n (0).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
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200
- Dificultad ac ce so pe atonal: esta va ria ble e stá en relación con el
tiempo inv ertid o desde que el personal que participa en la
excava ción arqueol ógica baja de su t ransporte hasta que inicia las
tareas de ex cav ación . Est a va ria ble tiene una rela ción entre la
cantidad de tiempo aprov echab le en cada jornada de traba jo y el
cansancio del personal (qu e re cor dem os l leva consigo la s
herramientas y u tilla je). Se pretendía con ello va lorar la cantidad de
tiempo (des)a prov echado en ca da jornada. Se va loró como posi tivo
(+0.5) aq uellos yacimiento s donde e s posi ble llegar andando en
pocos minutos (en t re 1 5 minutos y media hora ) y negativ o (0 ) cuando
no cumplía esta condición .
- Gastos previo s e stima dos: son todas aquell as pa rtidas nec e sari as pa ra
la consecución de la ex cav ación arqueológica y posterior
tratamiento en lab oratorio del material extr aído. Se va loró como la
dist ancia al luga r de tr ab aj o (gasto en co mb ustible, por ejemplo),
necesida des del p erso na l (carpa s para o cult ar del sol nece sari as, por
ejempl o), orografí a d el y acimiento (t enien do en cuenta que un
yacimiento ac c identa do aumentaría la r elación entre esfue rz o
económico y menores resul t ados), junto a otros factores como
cantidad de herramien t as a emplear, posi bilidad de compra d e
recambi os y /o su stitución, e tc. Se valora ron como positivos (+1)
aq uellos yacimientos que, a priori, conlleva ran gastos reduci dos
respecto a otro s yacimient os y negativos cu a ndo la s uma de estos
fa ctores hacía de la inversión ec onómica alg o inasumib le (0).
- Número de propie tario s: el número d e propietarios er a tambi én otr as
de las va riab les a t ener en cuenta antes de comenzar las tareas d e
excava ción. En Castilla – La Mancha , c omo en otras comuni dades
autónoma s, es im prescin d ible el permiso de lo s propietarios p or e scri to
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
201
antes de com enzar cual quier t ipo d e trabaj o arqueológico. Por est e
motivo, y pensa n do, que cuantos m á s propietarios mayor
prob abilidad d e que estos permisos f uer an o btenidos se va loró como
positiv o (+1) la pre senc ia de a l me nos 3 prop iet ari os o má s y negativo
(0) cuando er an uno o dos propi etarios. También se valoró
negativa mente cuando la propieda d per t en ecía grandes empresas
o a persona s muy acaudaladas, con las que era muy difícil de
contactar .
- Apo y o institucional: el apoyo inst itu c iona l era primordial para l a
consecución del proye cto d e ex cava ción. Se v aloró como positivo la
inv ersión en cul t ura por ha bitante de cada p ueblo (San C arlo s d el
Val le y Alha mbra), su expe riencia en exca va ciones arq ueológicas
previ as, la presencia d e asocia c iones relacio nadas con el p atrimonio
histórico, la pre d isposi ción d e l as entidades lo cales a l a colabora c ión
con el pro yecto, las instalacion es que amb os ayunt am ientos tenían a
su disposi c ión etc. S e va loró como positiv o (+2) aq uella localidad que
presentara las mejores con diciones de trab ajo y nega t iv o (0) a la
locali d ad que no tuviera es t os cond i cionante s.
Para la cuantifi c ación de las v aria b les basa das en aná lisis espacia les (accesos,
peligrosi dad o ce rc aní a a vía s de comu nicación, datos catastrales , por
ejempl o) se usó el prog rama ArcGis 10 . 0 para su estudio y visual iz ación. Pa r a el
estudio de la s varia bles ba sadas en al t eraciones se usa r on v isores fa ci litados por
el IGN, se rvicios WMS de diferen t es minister i os y la bib liografí a existente. En el
caso d e que hubiera d u d as se reali z ó una visit a a l os lugares para recab ar toda
la inf ormación posib le d e primera ma no (Fig. 2 . 4 y 2.5).
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202
Figura 2. 4: Vis ita al Cerro Bi lanero p ara su val ora ción como ya ci miento (P ACB)
Figura 2. 5: Una d e las vis itas a yacimi entos y e ntornos na turales pa ra valo rar su a cc esibi lid ad (P ACB).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
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203
2.4. R esultados.
Comenzando en el orde n prop ues to, l os res ult a dos ob teni dos a trav és d e
la consulta de informes y es tud ios sobre la Edad del Bronce en el territorio
estudiado desvela la localización de un buen número de yacimiento s
susceptibles d e se r e stu diados. E n total se rep a rtieron en 20 p ara la local idad de
Alham bra y en 7 pa ra la locali dad de Sa n Ca rlos del v al le haciendo un total de
27 yacimientos arqueol ógicos .
Los pri meros es tu dios cien tíf icos que ha n h ech o posible la loca lización de
estos yacimientos se remontan a 19 7 1 con de las obras de Manuel Corcha do
Soriano (19 7 1 ), aunque no es has ta 20 0 7 cuando hay una ver dadera eclosión
de trabaj os sobre la Ed ad del Bronce en el Camp o de Montiel (Fig. 2.5). De es to s
traba jos, que p od emos denominar reci entes o actuales , la mayoría
correspon d en a Luis Beníte z d e Lugo y colabora d ores (20 11; 201 4, 2015, 2016 ,
20 1 7, 20 1 8 entre otros). Cab e destacar que p ocos de estos tra bajos sirv ieron d e
forma det erminant e pa ra la local iz ación y entendimiento de la Edad del Bronc e
en los términos municip ales t rata d os, ya que l a mayoría de los estudios tratan de
temas referent es a y acimi en t os concr etos fru to de excav aciones s i stemáti c as.
Tan sólo una pequeña muestra (Alañón Flox , 19 88; García Huerta et al. 199 4;
Fernández Maroto, 200 6; Moya Maleno, 20 0 4; 20 11; T orres Gon z ález, 201 3) ha
tratado la Edad del Bronce a través d e p rosp ecciones o es t udios ba sados en los
sistemas de información geo gráfica , a porta nd o una lo c ali z ación espacial
específi c a y una descripción de los yacimi entos, por lo que fuer o n de gran
utilidad (Fig. 2.5 ). A p es ar de ello todo s los trab ajos pusieron de relieve la
importa nc ia de esta cronología en es t e ter rito rio dada la den sid ad de
yacimientos, s u tamaño o los elemen t os materiales en c ontra dos en ellos.
Tambi én hay que incidir en la d o cument ació n aportada por Pedro R ey es Mo y a
Mal eno que ayu d ó a compren d er de forma determinante la Edad del B r once
en este lugar , da d a la minuciosidad de s us t rab ajos, detall ados bocet os ,
fotograf ías, bases de datos y ubicaciones junto otro tipo de i nforma c ión (Mo y a
Mal eno, 20 04).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
204
Figura 2. 5: Estud ios u obra s realiza da s en ref erencia a la Ed ad del Bronc e o qu e ap orten da tos so bre e sta
cronolo gía en e l Ca mpo d e Mon tiel.
A partir de este momento se pro ce d ió a desgrana r todos los datos
ap ort ados por los autores en una base de d a tos us a ndo programa s informá t icos
usuales pa r a est e tipo d e t area s (Fig. 2.6).
Nª
Yacimi ento
Evidencia s arq ueológi cas en sup erfi cie
Estr ucturas
Tipo
Tamaño
en m 2
Informaci ó
n
dis ponible
Nº Fuent es
Cerámica
Metal
Lítica
Fauna
1
La Torreta
X
X
X
Cas tillejo
1200
2
2
Allozo sa
X
X
X
X
Morra
7000
7
3
Huelma I
X
X
X
X
Cueva
25
2
4
Huelma II
X
X
X
X
Cueva
30
2
5
Se ri jo o
Cas tillejo s
X
X
No det.
5500
5
6
Veg a d e los
Moros
X
X
X
Llano
3000
2
0
1
2
3
4
5
6
7
8
1971
1972
1973
1974
1975
1976
1977
1978
1979
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Publicacio nes sob re la Eda d del Br once en el Ca mpo de Mo ntiel
Publ icaciones que han serv ido pa ra la ub icación y conoc imient o de lo s yac imientos de la zo na e studia da
Publ icaciones
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
205
7
El C asti ll ejo
X
X
Morra
6000
7
8
Lagunill a
X
X
Morra
1000
3
9
El E mbo cadero
X
X
X
X
No det.
X
No det.
1
10
Cerro Bil anero
X
X
Morra
4500
2
11
Zarcil la
X
X
Morra
1000
3
12
La Yuncosa o
Altozano
X
X
X
X
No det.
1500
2
13
Allozo
X
X
X
Llano
No det.
1
14
El Cerraj ón
X
X
X
X
Cas till ejo
550
2
15
Emb al se de
Vall ehe rmoso
X
X
X
Morra
No det.
1
16
Los Ca stellones
X
X
X
Cas till lejo
No det.
5
17
Cas as d el Pa rdo
X
X
X
LLano
1000
4
18
Cas till o d e
Ahambra
X
Morra
No det.
9
19
Alhamb ra
X
Cas till ejo
1000
7
20
Cerro del Pi no
X
X
X
No det.
Llano
No det.
1
21
Aloncill o
X
X
X
No det.
Llano
No det.
1
22
Cerro de la
Ermita
X
X
X
No det.
No det.
4
23
Po zo de la Nava
X
X
X
X
No det.
No det
No det.
1
24
El H ituero
X
X
X
No det.
No det.
No det.
1
25
Los Ca stil lejos
X
X
X
X
No det.
1000
1
26
Los Tori les, El To ril
X
X
X
X
Morra
1000
4
27
Cris to
X
X
X
X
Cas till ejo
No det.
3
Figura 2. 6: Tabl a resu me n de atri butos de ya cimi entos s uc eptib les de s er int er ve nido s.
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
206
Por res tos mate ria les má s usuales que se pued en ha llar en la sup er ficie d e
un yacimien to como cerámi c as, industria líti c a, restos de huesos o m etales, se
puede consi d erar q ue la ma yoría de ellos t ien e rest os en superficie mientras que
ot r o gr upo no go z a de est a pr esenc ia. Este resultado hace pen sar que qui z ás,
algunos de ellos, o no tengan la suficient e en tidad para no dejar r es to s
material es o, en o tr o s ent i do, s u estrati grafí a se haya conserva d o lo
suficientemen te bien como para que no se hayan docu men to restos muebl es
(Fig. 2.6). Da do el tie mpo, la gran cantida d de fenóm enos d e diferente
naturaleza que han soportado est o s yacimi entos y las alteracion es de orig en
antrópico en los últimos 40 00 años el a utor se inclina a pensar que e st os
yacimientos no go zan de una ent i dad imp ortante q ue haya sido cap az d e dejar
este tipo de huella en la superficie.
Muchos d e ellos t amb ién con t aba n con rest os evidentes de e st ructu ras
que af loraba n a la superficie y que po dían ser d ocumenta das a simp le vista,
siendo es t as posibles ed ifica c iones de difer ente naturaleza como: mura llas, silos,
lienzos de mu ro, posibl es t orres, etc . (Fig. 2. 7) Es tas edifi caciones aún visib les
ayudaron a conocer el tipo de y acimien to , y saber si, us ando pa ralelismos
conocidos, eran o no de cronología relacio nabl e con Ed ad del Bronce . Los
hall azgos de estas estru ct uras sup onen signo evidente de o cupación h umana
lo suficientemente prolonga d a en el tiempo como para forma r un yacimiento
de la en tid ad deseada 6 .
6 Cab e d esta car que ha y ya cimie ntos q ue no ti enen r estos ma terial es e n sup er ficie o es tru cturas
visib les (o amb as cosas ). Se int erpre ta en es tos cas os su cron o logí a p or los estudios pre c edentes citad os en
di fe r ent es o casio nes, aunqu e s ería conv eni ente una revisi ón d e estos ya cimie ntos ya q ue no s ería difícil
ad scribi rlo s a crono lo gías anteriores o po steriores.
E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o
( A l ha m br a, C i uda d R ea l )
207
Figura 2.7: Yacimie ntos con res tos mat erial es e n sup e r fici e. 1, La Torre ta; 2, All ozosa ; 3, Hu elma I; 4, H u e l ma II ; 5 , Serijo o Castil lejos; 6, V e ga de lo s Moros; 7, El Castill ejo; 8, L a gunill a; 9 , El E mboc adero; 10, Cerro Bilanero; 1 1, Z arcill a; 1 2, La Y u nc osa o Altoza no ; 13, Allo zo ;
14, E l C errajó n; 1 5, Emb alse de Val lehermoso ; 1 6 , Los Ca st e l lones; 17, Ca sas d el P ardo ; 1 8, Ca stillo de Aha mbra ; 19, Alhamb ra ; 2 0, C erro del P ino; 2 1, Alo ncil lo; 22, C erro d e la Er mita ; 2 3, Po zo de la N ava; 2 4, El H ituero; 25, Los Ca still e j os; 2 6, L o s Tori les o E l Toril ; 27, Cri s to
(Cartogra fía del autor ).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
209
Con el objetiv o de intentar ser aún más p reciso en la elección del
yacimiento, s e unieron la s v aria bl es ba sadas en la local ización de artefa ctos
muebles con las d e estructuras visib les en superf icie, d ando como resul tado que
la muestra d e y acimien t os suceptibl es de ser estudiado s aumen ta respecto al
caso ante rior siendo tan solo do s y acimiento s los q ue ofrecen dud as sobre su
entidad (Fig. 2.9 ).
Los tipos de poblados de tectados se corresp ond en con los usuales en La
Ed ad del Bron ce d e La Mancha (Fig . 2.9 ). L a ma yoría, sin embargo, no se ha
podido clasif icar en los t ipos e stablecido s por ot ros au tores como castillejos,
morras, cuev a s o pobla dos en llano (Nieto G a llo y Sánchez Mesegu er, 19 88 ). En
los que sí s e ha podido ob tene r est a informa ci ón desta ca la preponderancia d e
morras y ca stellones respe cto a otros tipos de pob la dos.
En cuanto a l tam año los resul t ados son d isp a res va ria ndo entre unas
dec enas de m etros c uadrados a o t ros qu e cu entan v aria s he ctáreas de
extensión (Fi g . 2 .8 y 2.10). El cálculo de es tos tamaño s (Moya Maleno, 200 4 ) h a
sido determinant e pa ra poder ofrecer est os d atos. Algu nos de ellos, sin
emba rgo, no cuentan con ningú n tipo de i n di cación . Por n o rma genera l los más
grandes se ub ican en zonas altas aunq ue, otr os, como el M oli no Chico, en llano,
ocupab a n va rios miles de me tros de ext ensió n 7 .
Figura 2. 8: Yacimi e ntos s egú n el tama ño e n m 2 . Los ya c imien tos a usentes son i ndet erminab les.
El resul t ado óp timo, sin emb argo, lo ofreció un úni co yacimiento (el Cerro
Bil anero) dado el obj etivo pla nteado d e la b úsq ueda er a e ncont rar una morra
o pob lado en altura meno r del 50 0 0 m 2 .
7 Quizás sea la dispe rs ión de mat er iales y no e l ta maño real d el yaci miento .
0
0.1
0.2
0.3
0.4
0.5
0.6
0.7
0.8
Ha
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
211
Figura 2.8: Cartografía d e l os yacimi entos con a lg ún tip o (e str uc turas o mat e ria les en s up erf i cie) de evid encia a rqueoló gica y tipos d e po bl ado s d ocum ent ado . 1, La Torr eta; 2, All ozosa ; 3, Huelma I ; 4 , H uelma I I; 5, Serijo o Castil lejos; 6, Ve ga de los Moros ; 7, E l
Cas tillejo ; 8, La g unill a; 9 , El Embocad ero; 1 0, Cerro Bil anero ; 1 1, Za rcill a; 12, La Yun cosa o Alto zano; 13, All ozo; 14 , El C errajó n ; 1 5, E mbal se d e Valleh ermoso; 16 , Lo s Ca stellones ; 1 7, Ca sas del Pard o; 18, Ca stil l o de Ahambra ; 1 9, Alhamb ra; 20, Cerro del Pino; 21 ,
Aloncill o; 22, Ce rro de la Erm ita; 23, Po zo de la Nava; 2 4, El H itu ero; 25, Lo s Castil lejos; 26 , L os Tori les o El Toril; 27, Cri sto (Carto gra fía del a uto
E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o
( A l ha m br a, C i uda d R ea l )
213
Figura 2.1 0: Tamaño d e los ya cimientos en m 2 y su distrib ución p or el territorio ob jeto de estudi o1, La Torr eta; 2 ,
Allozo sa ; 3, Huelma I ; 4, Huelma I I; 5, Serijo o Ca stil lejo s; 6 , Veg a d e l os Moros ; 7, El Ca still ejo; 8, La gunill a; 9 , El
Emb ocad ero; 10, Cerro Bi la nero ; 11, Za rcill a; 12, L a Yun cos a o Altoza no; 1 3, A ll ozo; 1 4, El Cerraj ón; 15, Embal s e
de Vall ehermos o; 16, Los Cast ello nes; 17, Ca sas del P ard o ; 18, Ca stil lo de Ahambra ; 1 9, A lhamb ra ; 20 , C err o
del Pino ; 21, A lon cillo ; 2 2, C erro d e la Ermita; 23, Pozo d e la Nava ; 24 , E l Hi tuero; 25 , Los Ca stil lejo s; 2 6, Los To ril es
o El Tori l; 27, Cristo ( Carto grafía del autor ).
Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro
(Alha mbra, C iudad Rea l)
214
Otro grupo de vari ab les a nal izadas q ue goza n d e gran impor tancia son
las basa das en la alteración y cons erva ción de los yacimientos (F ig. 2.1 1). Hay
dos d e estos tip os de a náli sis que se ha n ba s ado tanto e n la con sult a de fuentes
escritas como en la v isualización de los y acimi entos a trav és d e programa s
ba sados en los Sistemas d e Inf ormación Geo gr áf ica.
ALTERAC IONE S
Ya cimiento
Alte ra cio nes 18 75 - 1 956
1956 – Ac tuali da d
Signos d e expol io
1
La Torreta
No
Si
No
2
Allozo sa
No
No
No
3
Huelma I
No determina ble
No determina ble
Si
4
Huelma II
No determina ble
No determina ble
Si
5
Se rijo o Cas till ejos
No
Si
No
6
Veg a d e lo s Moros
No
No
Sin datos
7
El Ca stil lejo
No
No
No
8
Lagunill a
No
No
No
9
El E mbo cadero
No
No
Sin datos
10
Cerro Bil anero
No
No
No
11
Zarcil la
No
No
No
12
La Yuncosa o Altozano
No
Si
No
13
Allozo
No
No
No
14
El Cerraj ón
No
Si
No
15
Emb als e de Vall ehermoso
No
Si
No
16
Los Ca stellones
No
No
No
17
Cas as del P ard o
No
No
No
18
Cas till o de Alhambra
Si
Si
No
19
Alhamb ra
Si
Si
Si
20
Cerro del Pi no
No
No
Sin datos
21
A lonc illo
No
No
Sin datos
22
Cerro de la E rmita
No
No
Si
23
Po zo de la Nava
No
No
Sin datos
24
El H ituero
No
No
Sin datos
25
Los Ca still ejos
No
No
No
26
Los Tori les
No
No
No
27
Cris to
No
No
No
Figura 2. 11: Tab la resumen d e las p osi bl es alteraciones y expol io s que ha po did o sufrir la cole cc ió n
de yacimi entos .
Se han podido documen tar una ma yoría d e yacimientos s in alteraciones
producidas, por ejempl o, por la c ons t rucción d e estructuras mod e r nas (Fig.
2.1 2), la s tareas agrícolas o el expolio. Sin emb argo, tambi én hay un im portant e
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