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Excavaciones arqueológicas en el yacimiento de la Edad del Bronce Cerro Bilanero (Alhambra, Ciudad Real)

Monsalve Romera, Alfonso

Abstract

Tesis Univ. Granada.

Full text

Excavaciones arque ológicas e n el yacimi ento de la E dad del Bronce Cerr o Bilanero (Alhambra , Ciu d ad R eal) Alfon so Monsal ve Rom era Programa de doc torado en Hi storia y Artes (B0 1.56.1) Excavaciones arque ológica s e n el yacimie nt o de la Edad del Bronce Cerro Bila nero (Alhambra , Ciud ad R eal) Alfonso Mon salve Romera Director de la tesis do ctoral: Prof. Doctor . Gonzalo Arand a Jim énez Tuto ra: Prof. Doctor . Marg a rita Sánchez Romero Editor: Uni versidad de Granada. Tesis Doctorales Autor: Al fonso M onsalve Romera ISBN: 978- 84 - 1306 -2 65 -5 URI: http:/ /hdl.handle.ne t/10481/5 65 33 Fina nciació n de esta te s is doc toral : Est a tesis doctoral ha sido fi nancia da grac ias a la ap ortación soli d aria d e dec enas de personas que, a t rav és de mic r omecenazgo, hicieron posi ble las excava c iones realizadas e n el Cerro Bilanero. Igualmente, a la Fun d ación Soliss por la ayud a a t rav és d el premio obte nido p or el Proye cto Arqueológico Ce rro Bil anero. Agra d ecimie ntos : En p rimer lugar, me gustaría agra decer a mi madre tod o el ap oyo y cariño para la realización d e esta tesis do ct oral. Sin ella n o hub iera sid o posib le. Igua lmente, a Rubén p or la ay ud a que he recibi do de él. A mis hermanos que son tre s pil ares fundamental es en mi vi da. A Celi a por su pa ciencia, cariño y ayu da , en definitiva , por estar siemp re ahí. A mis tíos Jos é e Isabel. A Fumi e Sugiyama. Al grupo municip al socia lista de Alha mbra por el ap oyo in discutib le y, especialm ente, a Fra ncis c o Góme z por creer en es te pro yecto. A la Asoc iación Alham bra T ierra Roja por s er determina nt e en la s excava ciones rea lizadas y a todos sus miembros. A la ciu d adanía de Al hamb r a q ue me hiciero n forma r pa rte de es te puebl o como uno más, en espe cial, a Vi ví , Ramón, Joel, Luis Ángel, Domi, Peli lla s, José, Euseb io, Laura , Pep e, Álv aro, Ma ri y to d a su fam ilia , Marisa Parra , E n definitiv a, a tod os los hab itantes de Alhamb r a que siemp re nos ayudaron, especialmen t e a los m ás peq ueñ os, si empre preg untones y curiosos por nuestra s actividad es a los que d ed i c o es te traba jo. Tambi én quiero agrad e c er a todo s los miemb r os d el tribunal de esta tesis doct o r al su pa rticipación por el esfue rz o rea lizado. A mis tutores , Marga y Gonzalo, que siempre han estado ayu dándom e, pero, y lo má s importante, enseñarme a ser mejor investigado r. Por su paciencia infinita y por t oda l a ayuda: gracias. A Águeda Lozano agra dec er le el es fuer z o con las d atacione s del y acimi en to. Quiero tambi én agrade cer el esf uerzo a l os traba ja dores de la Junta de Comuni dades de Ca s tilla – La Ma ncha y al p ersonal d el Mus eo Provincia l de Ciudad Real y a los componente s d el Cent ro de Estudios d el Ca mpo de Montiel . Tambi én a Miguel Tor res por ab rirnos las puer tas de la Mo tilla de El Azuer. No quiero olv idarme de t o d as las p erson as que ha n pa rticipado en las excava ciones e investigacione s del Cerro Bi l anero es pecia lmente de Gonzalo, Alexia , Ed u, Marisa, Ma ría, Raq uel, Juan Ca rlos, Ana, Anita, Belén, Migu el, Sofía , Quique, Ma ría M olina , Oro, Miriam , Lyd ia , Jua n, Pedro , Cla ra B artolomé, Antonio Ca sal, Benja mín y a t odos los voluntari os y estudi antes que particip aron de las excava ciones. Muchas de las fotograf ía s y re construccion es vi rtuales son obra de Migu el Fernández Día z , Pa blo Aparicio, Belén B lázquez y Quique Ma cía s. Gracia s por toda la ayu da en la documentación del y acimi ento y a qu e ha sid o determinante en la cons ec ución de es ta inv estigación. Unas línea s espe cia les de agrad ec imiento a Ped ro Reyes – Moya Ma leno, Jesús Bermejo, Da ni y a to dos los integrantes del Proyec to Arqueológi co Age r Lam initanus y E ntorno Jamila . A to dos los profesores , tutores y directores de excava ción que me han enseña d o ya que sin ellos no hubiera si d o posible realizar esta tesis do ctoral. A muchos ot r os amigos como Iren e, Natalia, Al icia, Marisilla , Ana Díaz, Alejandra, Mano lo, Octavio, La ura, Esthe r Día z d e Mera , Óscar Blázque z , Me rce des, Nuria, Víctor M anuel, Sara Nouioua t e, Soco, Tom ás Herreros , Maca rena, Arantxa Ca macho, y muchos otr os por la ayuda prestada y por soportarme e n momentos de fl aq ueza y por todos vuest ros c onsejos. A los hermanos Romera Ca la bria . Índice. Introducción………… ……………… …………………………………… …………… . 10 Ca pítulo I: Ma rco t eóri co e his t oriograf ía ………………………… …………. .... 14 1.1 . Introd u c ción al cap ít ulo…… ……………… …………………… ………....... 15 1.2 . Historia de la investigación………… …………………………… ………. ..... 23 1.2 . 1. El inicio de la arq ueolo gía d e la Eda d del Bro n ce en Ca sti ll a – La Mancha… ……… ……… …. 23 1.2 . 2. El d escubrimi e nto d e las Motil la s a final es del siglo X IX … …………… ………… …… ……… ……… 31 1.2 . 3 . La Eda d del Bronc e en La Manc ha desd e comi enzos d el s iglo XX h asta los años 6 0…… …… 35 1.2 . 4. D e los año s 6 0 del siglo X X al si glo XXI: El (r e)de s cubri mie n to de la Ed ad del Bron ce en La Mancha ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… ……… …… ………… ……… ……………… ………. 38 1.2 . 5 . El Bron c e de l a Man cha en el sigl o XXI……… ……… ……… ………… ……… ……………… ………. 98 1.2 . 6 . O tros est udio s y trab ajo s reali zad os………………… …… …… ………… ……… ……………… ……… 124 1.3 . Teorías realizadas a p artir d e la ex cava ción e i nves t igación d e los yacimientos y sistema tizaciones propuestas p ara la Edad del B ronce en La Ma ncha…………………………… …………… ………………………………… 123 1.4 . Críticas expu est as por algunos autore s a las sistemati zaciones prop uestas………………………… ……………… ………………………………… . 179 Ca pítulo I I: Elecc ión de la zona de estudio y del y acimi ento………………… 185 2.1 . Introd u c ción al cap ít ulo…… ……………… …………………… …………… 187 2.2 . E lección d el ter r itorio……… ……………… … ………………………………. 189 2.3 . M etod ología empl eada en la elección d el yacimiento……… ………. 191 2.4 . Res ulta dos………………………… …………… …………………… …......... ... 203 2.5 . Valora ción fina l…………………………………………………… …………. .. 231 Ca pítulo II I. E l Cerro Bil anero: su entorno ge og ráfico y ambi ental…………. 235 3.1 .Introducción al cap ít ulo………… …………… …………………… …………. 237 3.2 . E l Cerro Bil anero y su med io físico………… …………………… ……..... .... 239 3.2 . 1. G eología y oro grafía : El relie ve ……… ……… ……… ……… … ………… ……… ……… ……………. 239 3.2 . 2. Hidro grafía ……… ……… ………… ……… ……… ……………… ………… ……… ……………… ……… 247 3.2 . 3. El clima ………… ……… ……… ……… ……… ……… ……… …… ………… ……… ……… ……… …….. 251 3.2 . 4. Flo ra y Fa una …… ……… ………… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……… 254 3.3 . El entorno d el C er ro B ila nero a trav és de la s pri ncipa les f uent es escritas………………… …………………………… …………………… . .. ... ....... ... .. 257 Ca pítulo IV: Análi sis s uperfi cial del yacimient o, ele cción de las zonas a i ntervenir y meto d ología de ex cava ción………………………… …………. 261 4.1 . Introd u c ción al cap ít ulo…… ……………… …………………… ……… …… 263 4.2 . Méto d os e mpleados en las in tervencio nes arqueológi cas en el Cerro Bil anero………………… ……………… …… ……………………………….. 265 4.2 . 1. Me todo lo gía pa ra e l anál isis de la superficie d el Cerro Bil anero………… ……… ……… ……… ……… ……… ……… …… … … ………… ……… ……… ……… …….. 265 4.2 . 2. Elec ción d e la s zonas d e excava ción…… ……… ……… …… … ……… ……… ………… ……… ………… ……… ……… ……… ………. 296 4.3 . Metodología pa ra la document ación estratigráfica y espacial durante el proc eso de exca va c ión…………… …………………… ... ...... ....... . 305 4.4 . Rec ogi d a d e elem entos ma t eriales y m ue s tras ……… ……………… …. 324 4.5 . Organización equip o ………… ……………… ………………………………. 326 Ca pítulo V: Excava c iones en el Cerro Bil anero…………………… ……… …… 329 5.1 . Introducción al capí tulo………… ……………………………… ……… …… . 331 5.2 . Grupo estratigráf ico d e uni d ade s c on st ru ctivas superficia les ………… 332 5.2 . 1. S ecuencia estrati grá fica del grupo de d epósi tos y unid ad es cons tructivas super ficial es ….. 354 5.3 . Grupo estratigráf ico pertenecien t e a depósitos de colapso y destrucción del yacimien to …………… ……………………………… …………. 355 5.3 . 1. Unida des d e cola pso y destrucció n del sond eo O este … ………… ……… ……… ……… ………. 361 5.3 . 2. Se cuencia e s t ratigrá fica del grupo de unid ad es rel acio nad as con el col ap so y destru cc ió n d el ya cimien to del Sondeo O est e …… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……… 365 5.3 . 3 Unid ad es de col ap so y d estruc ción d el Área II … ……… …… ………… ……… ……… ……… …….. . 366 5.3 . 4. S e cuencia est ra tigráfica del grupo d e uni da des re la ciona das con el cola ps o y destru cc ió n d el yacimi ento del Áre a I I ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… …….. 382 5.3 . 5 Unida des d e c ol ap so y d estruc ción d el Área I… ……… …… ………… ……… ……… ……… ……. 38 4 5.3 . 6. Secue ncia estratigráfi ca del grupo d e unid ad es a ds crit as al c ola ps o y destrucción del yacimi ento e n e l Área I ……… ………… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……… 427 5.4 . Excav ación del grupo estratigráf ico adscrito a las unidades de ocupación documenta das en el C er ro Bila nero………………… …………. 428 5.4 . 1. Comp lejo c o nstru ctivo I ………… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……… 431 5.4 . 2. S e cu encia estratigráfi ca d el grupo de unida des d e o cu pa ción y unid ad es constru ctivas ad scritas a l Co mpl ejo Estructural I y Esp acio Abierto 1 … ……… ………… ……… ……… ……… ………. 488 5.4 . 3. Compl ejo Es tructural II …… ……… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… …….. 489 5.4 . 4. S e cu encia estratigráfi ca d el grupo de unida des d e o cu pa ción y unid ad es constru ctivas ad scrit as al Co mpl ejo Estructural I I………… ……… ……… ……… … ………… ……… ……… ……… …….. 532 5.4 . 5. Unida des constr ucti vas del so nd eo nort e …… ……… ……… ………… ……… ……… ……… …….. 533 5.4 . 6. Esp acio s ha bi taciona les d el sondeo oest e … ……… ……… ………… ……… ……… ……… ………. 534 5.4 . 7. S e cu encia estratigráfi ca d el grupo de unida des d e o cu pa ción y unid ad es constru ctivas ad scritas a l Sondeo O este ……… ……… ……… ……… ……… ……… ………… ……… ……… ……… ……. 542 Ca pítulo VI. Las dataciones…… ………………… …………………… …………… 543 6.1 Las datacione s…………………………… …… …………………………….. 545 Ca pítulo VII . Est udio de ma teriales pro cedent es del Cerro Bi lanero……… . 553 7.1 . Introducción al capí t ulo …………………… …………………… ……………. 555 7.2 . Indust ria líti ca ……………………………… … …………………… …………… 556 7.3 . La fa una ………………………………………… …………………… …………. 653 7.4 . La cerámica ……………… ……………… …… ………………………………. 684 7.5 . Los met al es…… …………………………… … ………………………………… 777 7.6 . La industria ósea …………… ……………… ……………………… …………. . 780 7.7 . Restos humanos ……………………………… …………………… …………… 784 7.8 . Los restos ant racológicos ……… ………………………………… ………….. 786 Ca pítulo VII I: Conclusiones………… ………………………………… …………….. 787 7.1 . Conclusiones………… ……………………… …………………… …………… 789 Bib liogra f ía. 823 Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   10   Introducción a la tesis doctoral. Esta tesis doctoral tiene la intenci ón de dar a conocer los trabajos realizados hasta la fecha en el yacimi ento arqueológico Cerro Bilanero (Alhambra, Ci udad Real). Como indica el título, el Cerro Bilanero, pertenece a lo que hoy en día se denomina como Cultura de las Motillas o Edad del Bronce de La M ancha. E sta cultu ra, o al menos este co njunto de formas de vida comunes, ha si do objeto de investigaci ón desde el siglo XIX hast a la actualidad . Sin embargo, esta larga vi da de la investigaci ón no parece transcende r y corresponderse con los conoci mientos que tenemos de est e entorno cultural. Todo parece i ndicar que los conoci mient os generados sobre el Bronce en La Mancha se basan en unos pocos yacimi entos, pero la cantidad de estos documentados en esta cronología su giere que hay algo mucho más grande por descubrir. Algo, si se permite, gigantesco en térmi nos cuantitativos y cualitativ os que llev aría décadas de est udio. Muchas v eces, el autor, oriundo de las tierras de La Mancha se preguntó cuál era su origen y desarrollo de es ta cultura y qui zás por este motiv o se haya concebido esta tesis doct oral. La presente tesis no pretende ser un nuev o punto de partida o una especie de iluminación divina para responder a todos los int errogantes de est a cultura prehistórica , pero si una bocanada de aire con la cual complement ar lo que hoy en día sabemos sobre la Edad del Bronce en este territor io, es decir, sumar una pieza a este gran puzle. Sería de otra manera pretenci oso asumir que el Cerro Bilanero y esta investi gación cambiará la perspectiva que hoy en día tenemos sobre la Edad del Bronce en La Mancha. Por este motiv o es justo admitir y loar a todos los investigadores e inv estigadoras que dur ante años aportaron su esfuerzo para que hoy en día, el auto r, sepa interpretar ( se espera que de manera acertada) los descubrimient os realizados en el Cerro Bilanero . El Cerro Bilanero, un yacimient o tipo morra, ofrece cierto s resultados que se esperan interesant es para el ev entual lector y para el público especiali zado. Se ha pretendido hacer una i ntroducci ón a todos los descubrimi entos y hallazgos y un estudio a nivel descriptivo de la exca vación y de los materiales que se han extraído de este lugar. Se pretende con ello dar el pi stoletazo de salida a posibles y nuev as investigaciones futuras sobr e esta cultura , con nuevas Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   11   perspectivas y tecnología que permitan conocer , sin sesgos per sonales y con una ad ecuada metod ología, esta cultur a prehistór ica. La tesis d octoral s e estruc tura por ta nto en una amplia i ntrodu cción d e las inves tigac iones realizadas hasta la fecha en la Eda d del Bronce en La Mancha como marc o teórico, un segundo apartado que v ersan sobre la elección del Cerro Bilanero y su entorno ambiental , un tercer capítulo dedicado a los mét odos de excavación , a lo que se ha de sumar otro con la descripción de contextos excavados, y un penúltimo centrado en el estudio de materiales extraídos. Por último, se han añadido las conclusiones derivadas de todos los datos aportados . Las motivaciones personales para la reali zación de esta t esis doctoral no han sido otras que aprender y conocer m ejor el pasado que me rodea. Si n embargo, dado que como persona no conozco mi futuro , sí había una intención firme de dar a conocer a otros su pasado más remoto, es decir, actuar en el presente. Personalmente creo, que si esta investigación no hubiera trascendido a la ciudadanía de Alhambra a trav és de las actividades de div ulgación realizadas durante los últi mos 3 años de esta tesis doctoral hubiera fracas ado com o in ves tiga do r. El pr imer y ú lt imo o bj eti vo de un in ves tiga do r, en mi op inió n, es mejorar las condi ciones de vida de la s ociedad. Por est e motivo, durante todas las campañas arqueológicas , conferencias, charlas u otras actividades , he intentado acerca r la arqueología, y en concret o el Cerro Bilanero, a los ciudadanos que se han interesado . A los que no se i nteresaron, qui zás inoportunamente, intenté hablar y explic arles la importancia de su pasado . Con que tan solo uno de ellos hubiera aprendi do algo esta tesis doct oral ya tiene sentido en sí misma.  E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o ( A l ha m br a, C i uda d R ea l ) 13 CAPÍTULO I Marco teórico e his torio grafía Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 14 En la ante rior página , arrib a, detall e del plano de la Encomienda de Torro ba del año 17 46. E n este ma p a hac e referencia a l ya cimi ent o de la Motill a d e L os P alacios . Abajo di b ujo de la Motil la del Espino d e Pier Maria Baldi en el siglo XV II en la lo cali da d de M embril la . (Extraí do s de Piña Abellá n, 201 5) Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 15 1.1 I ntroducción al capítulo. El inicio de la esta tesis doctoral ha traí do consigo problema s fundamental es que se ha n d e ab ordar e n p rimera i nstancia debido a su importanci a. La ma gnitud de es tos tres p rob lemas deriva de la posterior vertebración del pres ente traba jo doct oral y la interpret ación de los d ato s ap ort ados con el e st u d io del yacim ient o Ce rr o Bi lanero. C on ello, se e spera que se ent ien d a, que en prime r lugar se trate esta prob lemática al inicio de est a tesis pa r a continuar posteriormen te con la estru c tura es pera d a en un estu d io de estas característi cas. Los prob lemas surgid os han sido en r eferencia a la sistematiza c ión, la t erri t oriali z ación y denomin ación d e la Edad del Bronce d e La Mancha . Quizás, lo senc illo, hubi era sido obv iarlos dad o que, ant es d e este trabaj o, han sido mucho s los exper t os que trataron y es tud iaron con muy buenos traba jos la Ed ad del Bronc e de La Ma ncha. Por mi edo a no aporta r na d a nuev o a la inv estigación se inten t a verter una opini ón que se espera meto dológicamen te acertada. Como es natural, desde el comi enzo de las investigaciones de la Ed ad del Bronce d e La Mancha han existi do d iferen tes corrientes d e op inión ba s adas en los r es ult ados de las pertine nt es ac t uaciones arqueol ógi cas realizadas y de las diferentes teorías defen d i d as. No obs tante, estas corrientes han sido en mu c has ocasiones diverge ntes cr eando, un puzzle d e i d eas que suponen un ver dader o re t o de ab st rac c ión para ser enten d i d as 1 . Cua lqui er inv estigador tien e la obliga ción de, al me nos, i nt en t ar entender las teorías expuestas sobre un t ema concr et o ante s de c omen zar un trab aj o de inv estigación e intentar dar respuesta a un a hipótesis d e parti da, poni en d o sobre la mesa r esult ados cien tíficos y poste riorment e c omp ara r los resul t ados prop ios con los obt enid os por el resto de com pañeros/a s de profesión . El primer prob lema aborda d o es conocer cuáles han sido las va r ia bles pa r a poder sistema t izar est a cultura desarrol lada dur ant e l a E d ad del B r on ce. 1 Espe ci al ment e a los n ove les en la m a teria como el autor esta tesis doct oral . Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 16 Un debate abierto durante los años 8 0 d el siglo pa sado y que, aún hoy en d ía , no pa rece ha ber sido solu cionado. Siste matizar una cul t ura, supone , en resumidas cuen tas, a d sc r ib ir o excluir una s er ie de elemento s mate riales a la cultura e s tudia da. Varia bles tan imp ortantes como el pobla miento, las dataciones, los res tos mueb les o las teorías sobre su origen o el fi nal d e esta cultura sirven en prime ra instancia pa ra conocer en prof un d idad dicha cul tur a , pero t amb ién para saber de mo do prá ct ico si un halla z go casual o intencionado pu ed e s er incluid o en esta c ultura. El segundo re t o ha si do en t ender c uál era el ter rito rio en el que s e debía circunscrib ir la cultur a desarrolla d a en parte d e La Ma ncha en el II milenio a.C. Ha s ta la fecha ha sido imposi ble enc ontrar un marco geográfico definido y delimitado con pr ecisión pa ra la E d ad del B ronce de La M ancha. Este prob lema ha supuest o realizar una reflexión sobre la d eriva hist ó rica de a que denominamos La Mancha y si esto ha s upuesto un con d icionant e pa ra su posterior denomina ción. Las fronteras en arq ueología son importante s ya q ue, d e alguna ma ner a , al menos de f orma did ác tica y prác tica, s e deb e de acotar una zona d e estu d io y es t ab lecer un lími te a los a ctos sociales (cultur a) qu e un grupo h um ano desarrolla en una cronología con creta. De est a manera se puede d e ter mina r, o al menos ap r oxi marse, a la r elación que, p or ejemplo, una socie d ad pue de tener con sus vecinos , las activi d a des de int er camb io, la posible organización polí t ica o, simpl ement e, marcar un área d e estudio para cualqui er trab ajo científico. También es impor tante en s u vertiente divulga tiva ya que cualquier persona debe saber, qué oc ur ría en un terri torio concreto y enten d er cuál es eran sus límites t erri t orial es . En otras pa labras, ubicarlo en un tiempo y espa cio concreto. El tercer facto r que ha supues to un debate personal ha sido la prop ia denominación d e es t a cultu ra. Las pa labra s llev an asocia d o un signifi c ado y éste es inte r preta do por las pe rsonas más al lá de su acep ción ling üística. Un ejempl o d e es t e tipo d e interpretacione s pu ed en ser los t op ónimos o nomb res Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 17 prop ios (desde una denominación cultu ra l a un simpl e mote p ersonal). A veces los no mbres o denomi naciones p ueden sig nifi c ar mucho más dado que el receptor o emiso r d e u n mensaj e pue d e interpretar el leng uaje d e forma personal . Por este motiv o se abre u n debate , actualm ent e intro spectivo, que se espera que en a d elante s ea cole ct iv o, sobre la denominación de e sta c ul tura. La Mancha es un te r ritorio pa rt icular y dentr o de e s ta cir cunscripción exis t en diferentes forma s de i d en tid ad y de lo que se puede entender como manchego. Por o tro lado, La Mancha física e s un t er rito rio de una gran ex t ensión y surgie ron dudas serias sob r e si to d os los ya cimientos en contra dos y sus restos material es pued en ser adscritos a la Cultura d e las Motillas o Ed ad del Bronce de La Mancha por el mero h echo de encon t r arse en un medio físi c o con c re t o. Parece ser tra dición en a d scrib ir a cualquier ya cimiento aparecido d e la cronología tratada en Castill a – La Mancha, incluso en Madri d, la Edad del Bronce en La Ma nc ha, Cul t ura de las Motill as o la Ed ad d el Bronce d e La Mancha 2 . Es to conlleva dos prob lemas: El pri mero es que no sabemo s si es t a acepción (“La Mancha ” o “manchego”) se ref iere al marco geográ f ico físico, polí t ico, s ocial o c ul tur al , y en el c aso del últim o, qué territorio o cupa. E l segundo de ellos es que tampoco se han de t erminad o los pa t rones me t odológico s del estudio d e res tos arqueológi cos que marq uen o no la pe rt ene ncia a esta cultura, es decir , la ya d enomina d a sistema t iza ción. Si la sistematización de la Edad d el Bron c e d e La Mancha tuvo un deba t e ab iert o d urante los años 80 (Martínez Nav arrete, 198 8; Nieto y Meseguer, 19 88 y otros) no ha corrido la misma sue rt e su territo rialización y su d enomina c ión. La sistematiza ción, la t erritoria lización y la denomi nación d e una cultura son de suma importancia . En es t e capí t ulo se repa sarán, en pri mer lugar, las teorías anteriores con un c omentario crí t ico f inal. Por último, se preten d e ab rir un debate con una nueva propues ta d e si st ematización , t er r itorial iz ación y denominación de e st a c ult ura. 2 S o lo ha y que r evis ar lo s trab aj os escritos desde lo s año s 80 hast a la actualid ad o trab aj o s pro ducid os po r ob ras d e urgenc i a. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 18 Cua lqui er traba jo en arqueol ogía d ebe de tener en cuenta que una cultura no es u n elemen t o ai slado y que debe de p onerse en rela ción con o tr as realidades contemporá neas. En Eu r opa la Edad del Bronc e supuso una verdadera eclosión cultural de diferen tes g r u pos huma nos q ue, duran te siglos , desarrollaron su vida c oti d iana , ge stiona ron y optimizaron recursos , se organizaron so cialmente y, en resumidas cue nt as, p r odujeron cultura. La Ed a d del Bron ce en Europa está caract er iza d a (Kri st iansen, 20 11 ; Harding, 20 03), de forma breve, por: - Una economí a ba sad a en la agricul t ura y en l a gana d ería. - La explotación d e diversos metales . - Explotación de la sa l. - Explotación del me dio a través d e la r ecolec ción, ca z a, pes c a y tala. - Incremento generaliza do de los sistemas d efe nsivos. - Com ienzo de uso de pla nt as rectangul ares e n s us construccione s. - Apa rición de la escritu ra. - Uso en a lgunos ambi entes de los pithoi y comien z o en de la fa bricación de fondos pl anos. - Construc ción de t empl os - Enterrami entos in dividuales o d obles. - Apa rición de a rmas o útiles d e m et al co mo puñales, espadas, ala bardas, hachas o cuchil los. - Migra ciones, intercamb ios y come rcio. - Estr atif icación social. - Intensifi cación de la revolución de los pro duc t os secun darios. Est a breve caract erización no e s está t ica ya q ue ha y q ue tener en cuenta l as partic ularidades de cada á mbito territorial . E n la E dad d el Bron ce en Europa es conoci d a la d ispa rida d en cuanto al uso de la e s c rit ur a, de mane r a simila r q ue ocurre con el uso del cobr e o del bronce. La s cara cterísticas de la Ed ad d el Bron ce no son por t an to con tempor áneas y gene rali zadas en tod o s los contextos t erritoria l es durante es te perio d o. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 19 Se ha d e te ner e n cu enta tambi én la sing ularidad de Europa dura nt e la Ed ad del Bronc e ya que, desde los años 30 (Chi lde, 20 11), parece haber una cierta r esistencia en Eu ropa a adaptar las fórmul as orga niz ativ as p olíticas q ue, sí se produc en en el Próximo Oriente y , sin emb argo, se a ceptan las novedades tecnológicas provenien tes d e Asia . T amb ién Coli n Re nfrew (19 73) d efiende esta pa r ticularidad de Europ a. Un cont in ente d o nd e es posible rastrear des de las tradiciones prehis tóricas que llegan a conf ormar, en cierto mo d o, nues t ras prop ias iden tid a des nacion ales en la ac t ual ida d . Si atendemos a un t er rito rio mu cho más inme diato, como es el caso d e la Península Ibérica , Sá nc he z M es eg uer y Galán Saulni er (200 4) ofrecieron una serie de marca dores caracte rísticos de la Edad d el Bronce en el Egeo, qu e deben ser relaciona d os con el t erritorio p eninsular: - Proli feración de la s forma s carenadas, apa r ición de los pithos , tazas y copa s d e pie alto. - Fa bricación de eleme ntos material es d eriva dos de la orfeb rer ía. - Nov ed ades en las prá cticas funeraria s - Incorp oración de los t emplos y recin tos de cu lto. - Apa rición d e puñales d e remaches, ala bard as y espadas . Est as innova ciones ll eg aría n a la península ya que según los auto res (Ib íd em) en el bronce peninsula r es posibl e encontrar sum ad as a la s anteriore s: - Cop as d e pie alto. - Forma s carenadas - Produccion es c er ámi cas bruñidas y lisas que son semeja ntes o pa r ecidas a las en cont ra das en las fases Lerna IV o con Lefkandi I. - Apa rición d e fondo s pla nos. - Uso de grand es pithoi . Sin embargo, este t ipo d e carac t erizacione s ta n p recisas, no pare cen no haber si d o real iz adas para la Edad del Br once de La Manc ha. ¿En tonces? ¿Qué caract eriza a la Edad d el Bron ce de La Mancha ? Pues a pesar d e las idea s expuestas por Sánc hez Mese guer y Ca t ali na Galá n Saulnier (20 04, 20 16) d onde Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 20 ap untan ciertas ca racte rísticas de es ta cultura ningún otro a utor ha cen trado sus e sfuerzo s en trabaj os ext ensos para inten tar respon d er a esta pr egunta. Para solv ent ar es t a cuestión s e ha realiza do una l ec tura pormenori z ada d e muc hos traba jos y obra s pa r a intentar re sumir la s ist ema t ización de la Edad del Bron ce de La Ma nc ha. Pero es t a sis tematiz a ción conllev a una últi ma pregunta ¿ Tenemo s datos pa ra asevera r que la Edad d el Bronc e de La Mancha es una cultura común? La E da d del B ronce de La Ma nc ha ha sid o objeto d e estud io a tra vés de la excav ación de yacimien tos c on mé t o dos cien tíficos a desde los año s 70 del p asado siglo c on la inter ven ción de la M ot illa del Azuer o El Cerro d e la Encantada por part e de equip os procede nt e s de la Univer sidad d e G ranada y la Univ er sidad Au t ónoma de Madrid . Los yacimientos , ante r iorment e nombra d os, han sido los más e studiados y sob re ellos se han establ ec ido muchas teorías re spect o a es t a c ultura. No o bstante, hay o t ros importantes empla z ami ent os de esta época como la Mot illa de Sant a María , de La s Ca ñas, Los Palacios o El Acequión, Ca s tillejo del Bonete y Morra d el Quintana r que tambi én han a portado teorías pa ra el c onocimi ent o de e st a cultura. A pesar d e ello, el au tor de esta tesis do c toral ha teni d o algunas dudas s obr e la va lidez d e las t eorías expue st as por los autores anterior es, no por la fa lta de solidez de algunos est ud ios s ino p or la re duc i da muestra de yacimien tos excav ados. En La Mancha s e han contabi liz ado decenas de yacim ient os de la E da d del Bron ce, y en la actualidad, t an solo 2 yacimi ent os s e han exca vado en p r of und idad, otros están en pro ces o d e estu d io y en o tr os m uc hos los traba jos no han continuado. Estadísti camente, hay q ue se r ca utos a la hora d e exponer, val orar y aplica r viej as o nuev as t eorías sobre esta cultur a y a que, si algo es claro solo conocemos la punta d e un gran iceberg . Tan sólo se ha po did o excava r y estudiar d e forma p aciente y exhaustiva una minúscula pa rt e d e aquell o que podemos consi der ar est a dísticamen t e s ignif icativo (Fig. 1.1 y 1.2 ). ¿Po demos estar seguros por t anto de la s clasif icaciones y sistema t izaciones d e la E d ad del Bronce de La Ma nc ha? Aún más ¿Sabemo s q ue es el Bronce d e La Mancha ? Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 21 Figura 1. 1 : Yacimi entos conocid os po r diversas publ icacion es 3 que versa n sobre la Eda d del Bronc e d e La Mancha e in terv enc ion es r eali zada s dura nte los últi mos 1 20 a ñ os . 3 Entre la s má s i mpo rtante s s e ha n de d estacar l as pub licacio nes de Tri nida d Nájera C oli no (1 982), Ros ario García Huerta y Jorg e Onr ubi a ( 19 94) Arturo Tab oa da ( 19 98), María Do lo res Fernánd ez -P osse , An to nio Gilma n, Concep ción Martín, Mar cella Brod sky ( 20 0 8), A nd r és O caña Ca rretón ( 2 00 0, 20 02), P edro R eyes Moya Male no (2011), Migu e l Me jí as More no, Luis B enít ez de Lu go Enric h, José Anto nio Lóp ez Sáez, C ésar E st eban Ló pe z (2015), Jos é Ja vier Pi ña Abellá n (20 14 ) con lo s cuales s e han p odi do localizar centenas d e yacimi entos . 0 50 100 150 200 250 300 350 400 Po blados en altura Mot i l la s Po blados en llano N Núme ro total de ya cimient o s exc a vados po r tipo Excav ados No excavad os 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% Po blados en altura Mot i l la s Po blados en llano % Porcentaje acumulad o de y acimientos excavados p or tip o Excav ados No e xc avad os 0 50 100 150 200 250 300 350 400 Mot i l la s Po blad os en alt ura Po blados en llano N Poblad os con intervencion es arq ueológicas respecto al tot al Excav ados t otalme nte o casi totalme nte Excav a d os pa rcialmen te Con algu na interve nció n de cará cter leve ( no excav aci o n es ni prospe cci o n es) Sin interveni r Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 22 ) Figura 1. 2: Ma pa con los y acimi entos excavados de la E d ad del Bro nce d e La Man cha (Car tografía del autor Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 23 1.2 H istoria de la inv estig aci ón. 1.2.1. E l inici o de la arque ología de la E dad del Bronc e en Castilla – L a M anch a . El inicio de la arq ueología cast ell ano- ma nchega de dicada al es tud io de la Ed ad del Bronce comen z ó en la última déca da del siglo XIX. E s t a d é cada fue test igo de l a eclosión de un g rupo de investigadores ded i cados a la arqueol ogía. A nombres t an cono cid os com o pueden s er los he rmanos Siret o Jorge Bon sor se les puede n unir o t ros , quizás menos cono cidos, nacido s o que realizaron s us trabaj os en la actual Castilla – La Mancha. Una región, en t onces lla mada C astilla – La N ueva, que no fue ajena a los descubrimi ent os prod ucid o s en lugares como el sureste peninsula r sit io e n el cual se pu do comproba r la existencia de cul t uras nunca an tes conoci d a s como la argá r ica. Por suerte, en esta región, a lgunos pioneros com en z aron a i nt eresar se por e sta rama científ ica al igua l que ocur ría en el resto d el c ontinen t e eur opeo. En la úl t ima déc a da d el si glo XIX, U clés (Cu enca), cons tituía un centro muy im porta nte para la e d ucación en Castil la – La Ma nc ha. Al lí un g rupo de fra iles jesuitas, algunos d e ellos franceses exil iados por las leyes impues t as por Nap oleón III (Roehner, 19 97), p ud ieron desarrollar su carrera ed u cativa y religiosa pero tambi én, y en el caso que nos ocupa, iniciar los es t u d ios en referencia a la E da d d el Bron ce en Cas tilla – La Ma ncha. Uno de estos jesui t as era Ed uar d Capell e comenzó a excava r una cueva lla mada del Fra ile (Saelices, Cuenca). El inicio de las excava c iones y la fe cha tan temprana da lugar a q ue Ca pelle asuma su ignora ncia desde el prim er momento ya que, y textualment e “ Ha st a ahora nos hallá bamos en la ignorancia por lo tocante á los t iemp os primi t ivos de España, pero en la ac t ualidad, parece que ese paí s ha de ser el destinado á d ar luz sobre las gran d es cues tiones de la Ed ad de Bronce en Europa ” (C ap elle, 18 93; 241 ). Junto a Ed uar d Cap elle es t uvo Pelayo Qui ntero A tauri, al umno suy o , siendo a pa r tir de julio de 18 92 (Ca pell e , 18 97) cuando comenz aron a Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 24 documentar los primero s vestigios de la Edad d el Bron ce dentro del marco geográf ico d e Ca s tilla - La Mancha (Bernárd ez Góme z et al., 20 04). A pesar de que fue descubierta por Gregorio Alon so y Grimaldi fueron Eduard Ca pelle y Quintero A tauri, l os pro tagonistas de su estu dio a rqueológico. A dif eren c ia d e muchos es tud iosos contemporáneo s, Cap elle, supo aprov echar tod o el conocimiento cien t ífi c o del mome nto posiblemente inf luenciado p or cono ci dos como Carthail ac (F ig. 1 . 3 y 1 .4) (I bídem) y por las labores d e Enrique y Lui s Siret a los que hac e r eferenc ia e n reiteradas ocasion es (Cap elle, 18 93 ) o el mantenimiento d e corresponden cia (Maica s Ramos, 20 14). Figura 1. 3: Tradu cción d e una carta pro c ed ente d e la corr espond encia en tr e el pa dre Cap elle y Emi le Cartha ila c (Carta trad ucida de los fondos d igital iza do s de la U niversida d de Tol ousse 4 ). 4 Consultad o 20 / 2 / 2 019: 2 abril 189 3, Seño r, Hace tiempo que le que r ía escr ibir. Después d e tres mes es hemos hecho nu evos halla zgos en nuestras inves tigacio nes en la cu eva/g r uta p rehistór i ca de la qu e os había hab lado . Le prepa r o una peq ueña nota qu e apa r ecerá en el Boletín de la Academ i a R eal de H istoria de M adr i d. Lo hab ía p rometido, desde que comenza r on nuestras invest ig ac i ones. Us ted recibirá los detalles sufi ci ent es pa ra ju z gar la cueva/g r uta aun que veo inúti l trans cr i bi rlo aqu í . Cuando us ted los l ea, me tend r á a su dispos i ción pa ra reen contra r nos y reto m a r las instru c c iones de car a a vu estras interpreta ciones . Yo nunca o l vid o de que es gra ci as a us ted que yo trabajo en Prehisto r ia en este país . Es en efec to, en el labo ratorio de M adame Bonhen r y dond e nos he m os e ncont rado en m u chas ocas i ones y donde usted me invitar ía a dir i gir mi atención jun to a usted, a los XX X de España . Las exca vaciones será n inte r esantes pero por desgracia, las tend remos que c errar mañana y poste rgar al mes de vacaciones de agosto. D e aqu í a entonces hab r á que pro teger la cue va co ntra los buscadores de teso ros con el f i n de salva guarda r la integri dad de los restos ; cosa que no es tan sen cilla en este país . E sto s r estos pa recen te ner un a g ran si m ilitud a los del Sr. Lui s Siret en e l sur de E spaña . Ya he conseg uido su obra sobre e l sur de E spaña prehistó ri ca. La cual me ha sido de gran ut i lidad. Crea seño r qu e le m ando mis sentim ientos m ás r espet uosos , S. Cape lle P.S. El pequeño trabajo del que le hablo creo que ap arecerá l os prim eros días del mes de mayo. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 25 Ca pell e formó uno de los primeros eq uipos mul t idisciplina res e internacional es d e la historia d e la inv est igaci ón arq ueológica en nuestro paí s y junto a Quintero Atauri contaron con la cola bora c ión de inv es tigadores como Francisco de Paul a M artínez y Sá ez o el es t udi osos Igna c io Bolívar, profesores en la Univ er sidad Cen tral 5 , exper tos en huesos de ver t ebrados , como Federico Botella y Fran cisco Quiroga y Rod ríg uez ade más d e la ayu d a de Alb er t Gau d ry y Phil ipp e van Beneden como geólogos (Berná rd ez Góm ez et al., 200 4). Ca pelle y sus colab oradores describ ieron minu ciosamente 6 sus descubrimi entos ap ort ando inte r esantes da tos s ob r e la v ida cotidiana y lo s ritos f uner arios desarrollados en la Cuev a de S egóbriga aña d iendo d ibuj os d e los materiales excava d os (Cap elle, 189 3) realizados por Quintero Atauri y el p adre Be rnebuch junto con algunos de autoría de Luis Sire t (B e rnárdez Góme z et al., 200 4). E ste traba jo puede se r consulta d o en una breve pub licación titulada “ La Cueva Prehist órica de Segóbriga ” pub licada en Madri d en 18 94 en la revista de la Real So cieda d Españo la d e Ciencia Na tural. http://doc um ents.u niv- toulo use.fr/num erisa tion/fonds /cartai lh ac/lettres /92Z -1 33_ 1.pdf 5 A n tigua uni ve rs ida d afincad a en Mad rid . 6 Parec en a d ela ntarse d e nu ev o a s u tie mpo . No so lo realiza n un trab aj o general y d es criptivo sob re el hal lazgo escrito en 18 93 tamb ién escribe n o tros dedicad os exclusiva men te a ma terial es o r estos al ime nticios en el Bol et í n de l a Soci edad Esp añol a de Excursio ne s en sus tomo s III, IV y V. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 26 Figura 1. 4: Extra cto d e una d e la s cartas d el p adre Cap elle a E mi le Carthail ac 7 . Ed uar d Cap elle y Pela y o Qui nt e ro Atauri r ealizaron una buena labor pa r a la época y supieron datar el y acim ient o en la Ed ad del Bronce posiblemente debido a las compa raciones de sus mat er i ales con las c ol eccione s de Siret 7 Consultad o 20 / 2 / 201 9: http://doc um ent s. univ- toul ouse. fr/num erisatio n/f o nds /cartail h ac/lettres/9 2Z -1 33 _ 1.p df Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 27 (Ca pell e, 189 3 ). Poco más s e sabe de las in ter v enciones o las cara c terística s de los hall azgos realizadas por Cap elle y a que s egún s e deduc e de las siguientes pa lab ras los t raba jos no concluy eron : [… “¡ojalá me sea p osible continuar co n feliz éxit o una s explora ciones que, no sólo no están concluí d as, sino que apena s princip ian, y contribuir por mi pa rte á dar á conoce r esas primera s civilizacion es espa ñolas que han d e esparcir tanta luz sobre las e dades pr ehistóri c as del lina je humano ! ” (C apelle, 18 9 3). 8 …] Est a d educción ext raída d e sus escritos parec e tot almen te c ie rt a ya que en el año 19 0 4 se reanudaron las tareas de e xc av ación en est e y acimien to por pa rte de Pela yo Quintero A t auri (Uclés, 18 67 – T e t uán, 194 6). Este investigador pa só d ilatados periodos d e su vida en el Pro t ectorado Español d e Ma r ru ec os dond e se dedicó profesiona lmente c on la Arqueología , sin embargo, nunca perdió su relación con Uclés y su int e r és p or las excava c iones realizadas en Segóbriga a p esar de la d istancia (G on zalbes Crav ioto y Paro d i Álvarez, 201 4). Era de una fa milia interes a da en la historia y tuv o g randes inf luencias de s u tío y arqueól ogo Román Gar cía Soria. Quinter o evolucionó técnica mente d el anticuarismo a la adopción de técnicas mode r nas d e excavación , e ideológicamente , d e las idea s liberales hasta cont ac t os con el republica nismo de los años 30 ya en la madurez de su vida (I bídem). Es de s opesa r, por t anto, que Quintero, un hombr e que parec e evoluc iona r a lo largo d e su vida, nunca olv id ó las activi dad e s rea lizadas en Uclés qu e, quizás, junto c on s us infl uencias fa mili ares parecieron determinar su voca c ió n arqueológica . E sta vocación le llev aría a particip ar en la s excava ciones de C ap elle c on 26 años de e dad en s u locali d ad natal fru to, se supone , de la labor did áctica e inves t igadora del jesui ta fra ncés. (Gá lv ez Bermej o, 201 4). Por este moti vo, dada su educación , a mbiente y forma ción, no s orpren d e que Pelayo Quin tero Atauri se pud ie ra c ompa rar con 8 No hay r efer encia s sob re la po si bl e continua ció n d e l os trab a jos po r Ca p elle u otro s inv estigado res en épo ca s po steriores de la Cueva de S egóbri ga. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 28 el resto de e st u d iosos eur opeo s y españoles como Luis S ire t (Q uinter o Atauri, 18 9 3) o Jorge Bonsor (Ma ier, 19 99). La imp ort ancia de s us trab ajos sobre la Edad del Bron ce en Castill a – La Macha está en su obra es cr ita en 19 13 “Excav aciones efect uadas en distintas épocas y no ticia de algunas a ntigüe d ades. Segun d a parte” don d e rev isa la actuación de C apelle a f inales del XIX. E xc avaciones de Edua rd Capell e y Pelay o Qui ntero Ata uri. C ueva d e Segóbriga o del Fraile: La cueva del Fra ile, tamb ién cono cida com o cueva d e S egóbriga , es t á sit ua da en Sa elices (Cuen ca), m uy cerca del yacimie nto del q ue toma s u nomb re. En la actualidad pare ce t otalment e expl orada p or diversos grupos d e espeleologí a y según div er sos auto r es se t r ata d e una cu eva de carácter funerari o ( Nav arrete, 19 8 8; Día z And re u, 199 0) tal y como apuntó C ap elle (1893) con anteriori dad. Su cronología es discutibl e y a q ue no se han reali z ado d ataciones precisas en este yacimiento y las únicas va loraciones que se pueden ext rae r pa r a intent ar datar e sta c ueva es a p artir de l os ma ter iales y contextos d es c ritos por sus inves tigadores. Est a cueva pa rec e presentar diferent es esp acios, suman d o un to t al de cuatro y difer enc iados según el rit ual de enterrami ent o de los individuos hall ados. E n el prime ro d e ellos, s e d istrib uían los indiv id uos en la s uperfi c ie c on aj uares como conchas, obj et os de me t al, in dustrias de sílex y diferen tes va sos cerámicos. En el se gund o , se halla n en pit hoi con ajuares c ompues tos por conchas, marf il o punzones d e hueso . En el t er cer esp acio se hall an rest os d e trigo, c iervo, corzo, molino d e mano, buey y caba llo sin llegar a determinar si fuera un es pa c io de us o funera r io (Fig. 1.5 ). Por último, el cuarto espacio, s e hall an d os sep ulturas, comp uestos por un i ndivi d uo a d ulto f emenino y un niño, teniend o como a juar restos ó seos de ciervo y una capa d e t rigo de vari os metros cuadrado s y 3cm d e gro sor. (Díaz Andreu, 1 990 ). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 29 Figura 1. 5: Plani metría y lá mina real izad a p or el pa dre Capell e de la Cueva del Fra ile (Día z Andr eu, 1990) Entre los ma teriales arq ueológicos regi strad os se cataloga n un g ran conjunto d e hu esos humanos , ú tiles y cerá mica s que por su a pa riencia y tipologí a pa recen pert en ecer a la E dad del Bronce (Fig. 1 .5, y 1 .6). Es tos material es se en cuen tran d esap arecidos y p or tanto s u examen solo se pue de hacer a trav és de sus d escrip c iones e ilus t r aciones. Entre ellos, d es tacan los Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 30 punzones, aguja s, espátula s, cereales e incl uso puntas de flechas de c obre. Desgracia damente, por la fa lta de r ecursos tecnológicos y meto dologías modernas, este d e scubrimiento se produj o en una épo ca t empran a para la importa ncia de los mat er iales y contex tos en contr ado s en este lugar . Aun así, estos tra bajos siguen susc itan d o el int er é s d e los inv es tigado res y estas excava ciones han sido revisadas p or trab ajos como l os llevados a cab o por Marga rit a Día z – An dreu (19 90). Figura 1. 6: Lá mina repr esentativa d e algunos materia les y crán eo hu mano de la Cu e va del Fra il e (Ca pell e, 1893). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 31 1.2.2. E l descubr im ien to de l as M otill as a finales del siglo XIX. Si el ámb ito conquense no depara nueva s noticias ha sta déc ad as posteriores no o curr e lo mismo en la prov incia de C iudad Real . Inoc ente Hervá s y Buen d ía f ue ot ro de los pioneros en inte resarse por la arqueol ogía castellanom anchega . De biogra fí a menos con ocida 9 que sus pre decesores no sería objeto d e estudio si no h ubiera realizad o una d e s us inte rvencion es en la Motilla de T orralb a a fi nal es del siglo XI X (Herv ás, 18 9 8). F ue V icepresid ente de la Comi sión Provi ncial de Monumentos en Ciuda d Real y al igual que personajes como Quint ero A tauri dedicó pa rte de su vid a a estu diar difer entes cronología s de la historia de l a prov incia siendo su úni ca interven ción de la cronología tratada en la Motill a de Torralb a (Port uondo, 1 917). No era c onoce dor de la cronología d el y aci miento ni d e su ad scripción cultural pero sí d et all ó sus descubrimien t os en un pequeño escrito t itula d o “ La Motilla de Torralba ” impreso en 189 8 en Ciudad Real. Posib lemen t e, desc ono c iera s u cron ología por no t ener c ontac to con o tr os es tud ioso s contemporáneos o care cer de suf icient e forma ción arqueol ógica como, tampoco se han encontra do documento s (de su autoría) que demuestre n que era conoce dor de los av ances en la inv estigación. Sin embargo, hay un pequeño det alle escrito por Hervás (191 4 ) en el que insiste en la exis tencia de otras motillas simila res a la d e Torralba de Cal atrav a por lo que debemos cr eer que al menos sí conocía el territo rio, sus carac t erísticas y lugar es d e asentamientos de est a cultu ra. 9 Se ha consul tado el Ob i sp ad o d e C iuda d Real e n b usca d e documentos pa ra cono ce r más d a tos so b re l a vi d a de Ino c ente Hervás. E n este lu ga r no ha bí a d ocu me nt os relevant es p ara el es tudi o e n su v ertie nte arq ueoló gica. Tamb ién en la p arro q uia de la Asunció n de Nu est ra Señ ora dond e, aparte d e algún do cum ento ad mini strativo , no s e ha e ncontra do nin gún tipo de d ocume nto sobre la Motilla de Torral ba . Her vás p asó vario s años siendo sa c erdot e en es ta i glesia d e Manzana r es (Ciuda d Real). Es p osi b le qu e en otra s p arro q uia s de la pro vincia p ueda existir a lgú n tip o d e do cum enta ció n. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 32 E xcavac ione s de Inoc ente Hervás y Buendía. L a Motilla de Torralba: La Motilla d e T o rral ba es un y acimiento lo c al izado en la locali dad de Torralba de Ca la trava (Ciudad Real) (Fig. 1.7 y 1 .8). Est á datada en la E dad del Bronce por su morf ologí a, pero no se dispon en d e datacion es d e Carb ono 14 que demues tren el arco t emporal de ocupaci ón. H er vá s (189 8) d etalló qu e est a motilla tenía unos dos metro s de a ltura por unos 2 5 metros de diámet ro. Figura 1. 7: Vis ta satéli te de la Moti lla de Torral ba (Cartogra fía del a utor. F uent e datos N ASA ) Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 33 Figura 1. 8 : Vista sa télite de la Moti lla de Torral ba (Cartografía del autor. F ue nte dato s NA SA Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 34 Del text o es crito en 18 9 8 por H ervá s se deduc en alguna s pistas de importa ncia pa ra saber en qué contexto se produjeron los diferente s descubrimi entos. Hervá s realizó una z anja o cata de unos 4 o 5 me t ros de longitud p or d os m etros d e prof und i d ad en la vertient e su r de la mo tilla o lo que él denomina t úmulo (Fig. 1.9). Figura 1. 9: Moti ll a d e Torralb a ab aj o a p rinc i p io s del si glo XX. Pa rroq uia de la Asun ción d e Nu estra Se ñora de Manzanares Arrib a . Lugar d ond e Hervás d esarro ll ó su la b or sa cerdotal (Portuond o, 1 917). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   35  Hervás descri bió la cerámi ca encontrada en este lugar como de gruesa s paredes, a mano y con i ncisiones, incluso esmalt ados, siendo estas de color negro. ( Hervás, 1898). El estudioso ta mb ién refleja el hallazgo de hachas pulimentadas y de cobre junto a rest os momificados quizás interpretables com o posibles enterrami entos o sepult uras 10 . Si bi en su hipótesis fue errónea al interpretar que había niveles de ocupaciones romanos, no erró cuándo aso ció otros niveles a la Prehi storia. Hervás era hi jo de su tiempo y aunque con conclusiones erróneas, como por ejemplo denominar túmulo a esta motilla, no deja de ser un pionero dent ro de la arqueología manchega a finales del XIX 1.2.3. L a Edad del Bronce en La Mancha desde comienzos del siglo XX hasta los años 60. Esta es quizás la etapa menos p rolífica en la historia de la investigación d e l a E d a d d e l B r o n c e e n L a M a n c h a . Recientes estudios (Piña A bellán, 2015) han desvelado ciert os detalles sobre halla zgos producidos en la provincia de Ciudad Real en la transición del siglo XIX al siglo XX. Esta época parece est ar marcada por desapari ción de materiales y las tenues descripci ones de las intervenciones arqueológicas llev adas a cabo. Se sabe, por ejemplo, de la existencia de la llegada a la provincia de Córdoba de hachas de excepcional factura ( si hacemos caso a las referenci as de los antiguos autores) que los investigadores no tardan en relaci onar con los descubrimient os en el sureste de los hermanos Siret ( Ibídem). Es tos materiales, qui zás, fueran recogi dos por Ant on io Coz ar 11 , un personaje casi anónimo , en las inmediaciones de la Si erra del Moral (Moral de Calatrav a, Ciudad Real ). Quizás esta época est uviera caracteri zada por el coleccioni smo (Ibídem ) por lo que se deduce que cierta par te d e la po bla ció n tom ó c on cie ncia de la ex iste nc ia d e es tos ya cim iento s y de los objetos que pudi era haber en ellos. La llegada del siglo XX continuó con la labor de Julián Zuazos y Palacios el q ue in ici ar ía l os tra baj os de in vestig ac ió n pr op iame nte dic ho s a co mien zo s    10 S e h a p r eg un t a d o e n e l O bi sp a d o d e C i ud ad R e a l, Seminari o de Ciudad Real, Parroquia de Manza nares y Museo de Ciudad Real por es tos materiales y no se han podido encontrar. Tampoco se cono ce si estos materiales fueron guardados en l a casa particul ar de Hervás situada en l a actual call e General Rey en Ciu dad Real quedando allí hasta su demolición. 11 Se tien e muy p oca informa ción s obre es ta persona. P robablem ente fuera un vecino d e Moral de Cal atrava (Ciudad Real) del que se des conoce su biografía.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   36  del siglo XX en la Motilla de la Peñuela ( Fig. 1.10). Zuazos y Palacios intervino en la Motilla de la Peñuela dentro del contexto territorial de La Mancha Oriental (A lbacete): un lugar alejado d e los yac imientos excavad os con anter iorida d. Figura 1.10: Motilla de la Peñuela en 1929 (Be nítez de Lugo et al. , 2015) Julián Zuazos y Palacios mantuvo contacto con personajes notables de la época como Rodr igo Amador de los R íos, a la post re, director del Museo Arqueológico Nacional , en sus visitas al Ce rro de los Santos. No fueron sus únicas amistades, ya que también mantu vo vínc ulos con personas como Henri Breui l (Bellot et al ., 2008). La experiencia de Herv ás, como los contactos con investigadores europeos y los descubri mientos previos no evit aron que Zuazos interpretara a est as construcciones como megalitos de carácter funerari o (Benítez de Lugo, 201 0) A partir del año 1917 no se tiene constancia de nuevas intervenciones en ningún yacimiento pertenec iente a la Edad del Bronce en las provi ncias de Ciudad o Albacete . Puede que la influencia de los descubrimi entos ligados a otras cronologías como la ibérica o roma na pudo atraer la curi osidad de los investigadores en pro de realizar otro tipo de i ntervenciones fechadas en la Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   37  Edad del Bronce. Aun así , no es descartable que personajes del perfil de Antonio Cózar pudieran seguir acum ulando materiales de los q ue no ha llegado noticia. El mazazo de la Guerra Civil fue demoledor para la arqueología española. Un lapso de tiempo d e varios años dónde el interés sobre este territorio y sus culturas pretéritas se vio abocado al olvido debi do a la falta de recursos a la falta de investigadores y a lo que se ha de sumar una reducida inv ersión en ciencia, que hizo que los estudios se derrum baran y que no fue ran retomados los estudios hasta bi en entrados los años 40 del siglo XX. En este periodo de posguerra la figura con mayor impact o en las investigaciones fue Joaquín Sánchez Jiménez, director del Museo de Albacete a partir de 1943. Entre sus trabajo s se pueden nombrar La cult ura del Algar en la provincia de Albacete (1947) o La Cultura Argárica en la provincia de Albacete: notas para su est udio ( 1948). Su aportación al desarrol lo cient ífico de la Edad del Bronce fue la excav ación en la Peñuela II con Silv erio Torres en 1929 encontrando en este yacimiento una es tructu ra o “cu eva” ( García, 198 6; 28). Aparte de esta excavación también hizo una recopi lación de mat eriales expoliados de La Peñuela I (Ibídem) excavados por Julián Zuazos dos décad as antes. Sin embargo el primer hito histórico tras las intervenciones de Zuazos y Palacios es la celebración en Albacete, en el año de 1946, el II Congreso A rqueológico del Sudeste Español con la intenc ión de delimitar a la cultura argárica 12 . Como apunta José Javier Piña A bellán (2015) los asis tentes a dicho congreso , tras vis itar varios yacimientos como la Motilla del Acequión , disponen que la cultura desarrollada en el sureste es diferent e a la acontecida en la Edad del Bronce en la prov incia de Alba cete, y como no, a los descubrimientos produci dos en Ciudad Real o Cuenca . A pesar de no realizar tareas de índole arqueológica sensu stricto fue Miquel Tarradel i Mateu otro de los grandes personajes que influenciaron los trabajos de inv estigación para varias generaci ones de arqueólogos posteriores . Tarradel i Mateu fue uno de los asisten tes del II Congreso Arqueológico del Sudeste Español . El autor propuso diferentes niv eles de argarización . A p e s ar d e ello, y estando superada esta teoría, sus trabajos, han influenciado muchos    12  Hasta  el  momento  la  cultura  argárica  no  tenía  una  delimitación  formal  y  la  Edad  del  Bronce  en  la  Mancha  estaba  asociada  o  ligada  al  bronce  del  sureste.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   38  trabajos hasta el día de hoy. (Tarradell, 1946; Fernández Miranda et al. , 1988) . Aún no se tiene claro qué es una motilla co mo tampoco se tiene en cuenta , en este momento tan temprano, los posibles cambios produci dos en el paisaje desde el II mileni o a.C. Contemporáneo a Tarradell y Sánchez Jiménez es Julio Martínez Santa- Olalla que en el año de 1951 publicó un artículo sobre la Motilla del Acequión cerca na a la ciud ad de Al bacete (Ma rtínez Santa - Olalla, 1951) . En esta publicación Martínez Sant a – Olalla especifica el carácter palafíti co de esta motilla al encontrarse en una laguna que recibe el mismo nombre que el yacimi ento citado defi niéndolo como un crannog 13 (Martínez Santa - Olalla, 1951; Fernández Mi randa et al. , 1988). Un avance significativo ya que lo define como un poblado y no como un túmulo funerario. Otro estudioso en este territorio fue Manuel Pellicer que llev o a cabo unas prospecciones en el térmi no de Alcázar de San Juan 14 . En este lugar se estableció que la Motilla de Pedro Alonso fue adscri ta cronológicamente al Bronce Medio o Final e interpretada como un monumento megalítico de índole funera ria. Como se pu ede intuir el peso de la tradic ión l iterar ia en esta épo ca pudo conducir a Manuel Pellicer , acompañado de W. Schülle, a esta interpret ación. (Schülle y Pellicer, 1965). Si bien en est os últimos años se puede ver un incremento de estudios y de un cr eciente núm ero de inv est iga dor es no ocurre lo mismo con las ideas aportadas y ancladas a finales del siglo XIX. 1.2.4. D e los años 60 del siglo XX al siglo XXI: El (re)descubrimiento de la Edad del Bronce en La Mancha. Esta época se caract eriza por la llegada de una nueva concepción de la arqueología y la apli cación de mét o dos cient íficos modernos. Quizás uno de los avances más i mportantes fue la posi bilidad de da tar de for ma precisa los    13 Se desconoce si sus escarceos con su teoría de organización de España y sus tendencias difusionistas pueden infl uir en in terpretar a es ta motill a con un cranno g. Para ma yor informació n puede co nsultars e “Jul io Martínez Santa-Olalla y la interpretación aria de la prehistoria de España (1939-1945)” (Mederos, 2003) o “La distorsión totalitaria: Las ' raíces prehistóricas' de la España franquista” en Ciencia y Fascismo (Ruiz Zapatero, 1998). 14 No confundir el título de la publicación “Prospecciones e n Manzanares” del año 1963, con la localización de la Motilla de Pedro A lonso en el término mu nicipal de Alcázar de San Jua n.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   39  contextos arqueológicos a t ravés de métodos radi ocarbónicos. Esto posibilit ó la ubicación t emporal de los yacimi entos que , sumado a las excav acione s, prospecciones y otros tipos de estudi o posibilitó definir al Bronce en La Mancha como un ámbito c ultur al difere nciado. En otra vertient e a partir de finales de los años 60 y, especialment e a finales de los 70 y década de los 80, comienza una e closión de las publi caciones referentes a esta cultura. En esta época era ya posible encontrar bastantes trabajos científicos, generalmente a rtí culos , tesis y memorias de excav ación , que hablaban sobre las diferentes intervenciones arqueológicas, pero tambi én, y quizás más importante, de aspectos teór icos que hasta la fecha no se habían tenido en c uenta. Estos aspec tos teóricos eran, por ejemplo, la estructur ación social, la religiosidad , origen y desarrollo de la Edad del Bronce en este territori o etc. Esta nueva visión terminaría cristalizando en la creación de equipos interdisci plinares a finales del si glo XX y comienzos del XXI dado que la complejidad que alcanzaron estos estudios requería de personal especializado como pueden ser expert os en geología , antropología, química o teledetección entre otros. En esta época parti cipan un gran número de investigadores, pero se pueden dividir fundamentalmente en cuatro equipos de investigación: ‐ Los capitaneados por profesor Almagro en la excavación de la Motilla de Los Romeros. ‐ La Universidad de G ranada di rigidos por Trini dad Nájera Colino y Fernando Molina González con intervenciones en la Motilla de El Azuer, Motilla de Los Palacios, Motilla de Las Cañas y prospecciones en la provincia de Ciudad Real. ‐ La Universidad Autónoma de Madri d dirigidos en un pri mer momento por el profesor Gratiniano Nieto Gallo y posteriormente por José Lorenzo Sánchez Meseguer y Catalina Galán Sauln ier. Este equipo ha intervenido en la Motilla de Santa María y Cerro de La Encantada. ‐ El equipo formado por María Dolores Fernández – Posse , Concepción Martín Morales y Manuel Fernández Miranda con la posterior incorporación de Ant onio Gilman Gui llem. Este grupo realizó excavaci ones en la Morra del Quintanar y en La Motilla de El Acequión y poco tiempo después documentó a través de una gran prospección Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   40  casi la totalidad del poblami ento de la Edad del Bronce e n la provincia de Albacete. L as excavacion es del profesor Almagro. M otilla de los Romeros (Alcázar de San Juan). Comenzó a excavarse en año 1969 desarrollándose 3 campañas que finali zaron al año siguient e bajo la direcci ón de facto de Ca tali na Enseñat Enseñat 15 y Martín A lmagro Gorbea. Está localizada en el términ o municipal de Alcázar de San Ju an (Ciudad Re al), muy ce rcana a la locali dad de Llanos del Caudillo y del término municipal de Manz anares (García Pérez, 1987) (Fig. 1.11). Figura 1.11: Vista por satélite de la Motilla de los Romeros ( Cartografía del autor). Este ya cimient o está fechado en tre el 1650 a.C. y el 1 340 a.C . (Fig. 1.12 y 1.13) teniendo tres fases de o cupación bi en diferenciados y hasta nuev e unidades est ratigráficas (I bídem).    15 Comunicación oral de Catalina Enseñat. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   41  FASES DOCUMENTADAS EN LA MOTILLA DE LOS ROMEROS Fase Nivel Descripción Cronología FASE I 9 1º de habitación Bronce Medio – Antiguo 8 1º de destrucción Bronce Medio – Antiguo. FASE II 7 1º de reconstrucción Bronce Medio – Medio 6 2º de destrucción Bronce Medio – Medio FASE III 5 2º de reconstrucción Bronce Medio – Tardío. 4 De habitación Bronce Medio – Tardío. 3 De abandono Bronce Medio – Tardío. Figura 1.12: Tabla resumen con las fases de la Mot illa de Los Romeros. DATACIONES DE LA MOTILLA DE LOS ROMEROS LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68% CSIC - 77 3600 ±120 IX Carbones 2296 - 1638 2135 -1869 CSIC – 78 3580 ±120 VII Cereal 2286 - 1627 2045 – 1756 CSIC - 76 3920 ±120 VI Madera 2705 - 2119 2573 – 2271 Figura 1.13: Tabla resumen de las dataciones realizadas en la Mot illa de Los Romeros (García Pérez, 1984). Arquitectóni camente parece guardar un gran pareci do con otras motillas, teniendo una t orre central y escaleras 16 . La Motilla de los Romeros conserva también en su interior grandes vi gas de madera que realizarían diferentes funci ones estruct urales, además de un empedrado con cantos de ri o. La economía de esta motilla parece guardar relación con la ganadería debido al hallazgo de especi es como la vaca , caballo , oveja o cabra, cerdo y perro siendo esta faun a, de nuev o, similar a otras motillas como los Palaci os y el Azu er (Ibí d em ).    16 Esta información fue ofrecida por Catalina Enseñat Enseñat responsable de las excavaciones en la Motilla de los Romeros a través de una conv ersación telefónica el 24 de mayo de 2016. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   42  E studios de la Universidad de Granada. A partir de 1973 los investigadores pert enecientes Universidad de Granada del Departament o de Prehistoria y Arqueología Tri nidad Nájera C olino y Fernando Molina comenzaron sus t rabajos de inv estigación en La Mancha con la búsqueda y localización de asentamientos de la Edad del Bronce dentro del proyecto “ Las Comunidades de la Edad del Bronce en La Mancha Oc cidental ” (Ná j er a et al., 1977). Las fuent es en las que se basaron (Hervás, Pellicer, Almagro, Schülle, etc.) les llevaron a localizar varias moti llas en la cuenca del Guadiana y sus respectiv os afluentes. Nájera y Moli na, pudieron contrastar las informaci ones de Hervás sobre la Moti lla de Torralba, así como la localizaci ón de las motillas del Retamar, de los Palacios o la Motilla de El Azuer entre otras (Nájera y Moli na, 1977). Rápidament e comenzaron los trabajos de ex cavaci ón en dos de ellas. La prim era, la Mo till a d el Azu er, en D aimie l ( Ciudad R eal) en 19 74. Amb os investigadores pusieron al descubi erto unos 73 metros cuadrados del yaci miento consta tand o la apar ición de una torr e centra l y ad scrib iendo es te yac imiento al Bronce Pleno. La segunda intervención arqueológica se produjo en la Motilla de los Palacios en Almagro (Ciudad Re al). Nájera y M olina la descri ben como cónica y con una ci ma amesetada si endo su diámet ro de alrededor de 100 metros (Ibídem). Una v ez abiertas las diferent es catas o sondeos los investigadores advirtieron ocupacio nes posteriores de época ibérica pero no erraron en sus suposiciones al pensar que era un gran yacimient o de la Edad del Bronce. Algo poco conocido en la actualidad es que la Motilla del Azuer y la Motilla de los Palacios tuvieron pequeñas intervenciones por parte de vecinos de la localidad de Dai miel. Estos vecinos como Jesualdo Sánc hez, Antoni o Romero o Miguel Herreros, personas cultiv adas de la localidad, y dentro de los círculos del Instituto Laboral de Daimiel programaron para sus alumnos actividades arqueológi cas para ampliar su formación 17 abri endo catas sin una metodología arqueológica det erminada. En las parcelas pertenecientes a Sofía Utrilla Lozano 18 , lugar donde se emplaza la Motilla del Azuer, se realizó al menos un hoyo excavado con    17  Entrevista  con  Jesualdo  Gómez  Bustos.  18  Comunicación  personal  con  Sofía  Moreno  Lozano,  sobrina  –  nieta  de  la  ya  fallecida  Sofía  Utrilla  Lozano.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   43  máquina entre 1971 y 1973 de los que se sacaron algunos restos como cerámicas o un enterramiento que fueron llevados al Instituto Laboral de Daimiel para su estudio . Pocos meses después fueron los investigadores de la Univ ersidad de Granada, que frut o de un rumor o de la s noticias llegadas a sus oídos , los que visitaron la Motilla de El Azuer y Los Palacios para su posterior inter vención arqueológica. Figura 1.14: Motilla del Azuer e n sus primeras fases de excava ción. Imagen cedida por Jesualdo Sán chez. La Motilla de Las Cañas fue otra de las intervenciones realizadas por la Universidad de Gran ada en este territor io. Con una extensión excavada un poco mayor que la de Los Palacios esta moti lla solo se excavó en el año 1984 . S i l a M o t i l l a d e l o s P a l a c i o s y d e L a s C a ñ a s n o t u v i e r o n u n r e c o r r i d o c i e n t í f i c o extenso no sucedió lo mismo con la Motilla del Azuer dónde se prolongarían los trabajos hasta el siglo XXI. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   44  Figura 1.15: Noticia de l 20 de agosto de 1981 sobre los hallazgos en la Motilla del Azuer (L anza) E xcavaciones en la Motilla del Azuer (Daimiel, Ciudad Real): Loca lizada en D aimie l ( Ciud ad Real) (F ig. 1.1 6 y 1. 17) ha sido e xcavad a desde el año 19 74 hasta medi ados de la primera dé cada del si glo XXI por par te del equipo granadin o. Las campañas se realizaron en dos periodos 1974 – 1986 Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   45  (con algunos años sin realizarlas) y entr e los años 2000 – 2010. En estas campañ as se puso al descubierto un yacimiento de estructura circular, con anillos concéntricos, una gran t orre central y un pozo en el i nterior del yacimiento. Alrededor de la estructura fortificada existe un poblado donde se ubicaban las casas de sus habit antes. Figura 1.16: Vista por satél ite de la Motilla del Azuer (Cartografía del autor). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   46  Fig ur a 1. 17: Vist a p or s até lit e de la M ot illa de El Azue r ( E labo raci ón pro pia) . La cronología de este yacimiento oscila entre el 2200 a.C. y el y el 1350 a.C . (F i g. 1 .18 ) (N áj er a et al. 2010) correspond iente a cuatro fases de ocupaci ón diferentes: - F a s e I ( 2 2 0 0 – 2 0 0 0 a . C . ) : E n e s t a f a s e s e i n i c i a l a o c u p a c i ó n d e l yacimient o con la construcci ón de las pr imeras estructuras, entre ellas el pozo y la torre central , silos y parte de la muralla oriental. - Fase II ( 2000 – 1800 a.C.) : Correspon diente al Bronce A ntiguo y Pleno. En esta fase se reconstruye la torre y las est ructuras del patio ori ental y la co n s tr uc c ió n d e l a mu r a ll a ex te r i or . E n e s ta f a s e h ay u na g r an c an t id ad d e si l os y hornos documentados. También se excav an algunas sepulturas. - Fase III ( 1800 – 1600 a.C.): Correspondi ente al Bronce Pleno. Hay nuevas e importantes remodelaciones arquitectóni cas y cult urales, co mo la sustitución Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   47  de los silos por cerámicas de almacenamiento y un fuerte aumento demográfico en este poblado. - Fase IV (1600 – 13 50 a.C.) : Se producen fuertes cambios sociales y posiblemente ambi entales. Los enterramient os son similares. Arquitectóni camente hay fuertes remodelaciones incluyendo un aparejo ciclópeo en las nuevas murallas del yacimiento. DATACIONES M OTILLA DE EL AZUER LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68% GrN 10142 3690 ±35 Fase 1b Carbón 2149-1971 2135-2032 GrN 10141 3645 ±35 Fase 1c Carbón 2135-1922 2116-1952 UGRA 21 3500±140 Fase 2/3 (z=-3,20) Carbón 2267 – 1498 2020 - 1645 GrN 10140 3620 ±35 Inicio fase II Cereal 2125-1890 2028-1938 UGRA 19 3260 ±140 Fase 5 (z = 1,25) Carbón 1911 – 1209 1740 - 1396 UGRA 132 4030 ±130 (z= -3,40) Carbón 2895 – 2206 2864 - 2351 UGRA 115 3770 ±160 (z= -1,05) Carbón 2831 – 1747 2458 - 1984 UGRA 118 3730 ±150 (z= -1,80) Carbón 2397 – 1937 2570 - 1744 UGRA 129 3680 ±100 (z= -1,90) Cereal 2432 – 1772 2203 - 1928 UGRA 127 3620 ±100 (z= -2,15) Cereal 2234-1737 2139-1878 UGRA 114 3440 ±130 (z= -1,25) Cereal 1972 – 1306 2862 - 1458 UGRA 109 3400 ±130 (z= -1,10) Carbón 2035 – 1416 1880 - 1535 UGRA 140 4000 ±140 (z= -5,20) Carbón 2894 – 2142 2852 - 2308 UGRA 145 3930 ±130 (z= -2,40) Carbón 2868 – 2042 2617 - 2204 UGRA 144 3840 ±120 (z= -5,70) Carbón 2621 – 1946 2469 - 2140 LY 2655 3540 ±130 (z= -1,10) Cereal 2276 – 1532 2111 - 1692 LY 2654 3530 ±130 (z= -0,85) Cereal 2267 – 1529 2031 - 1691 UGRA 97 3490 ±180 (z= -4,05) Carbón 2342 – 1413 2117 - 1565 UGRA 20 3480 ±140 (z= -0,85) Carbón 2198 – 1460 2008 - 1626 MA 01 3170 ±40 Sepultura nº 26, área P, fase 4. Hueso humano de infans II 1526-1383 1496-1414 Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   48  MA 02 3330 ±40 Sepultura nº 38, área P, fase 4. Hueso humano de infans I 1692-1510 1663-1543 MA 03 3580 ±40 Sepultura nº 39, área P, fase 3. Hueso humano de infans II 2034-1776 2010-1886 MA 04 3400 ± 40 Sepultura nº 42, área M, fase 3. Hueso humano de infans II 1779-1612 1753-1644 MA 05 3498 ±38 Sepultura nº 55, área P, fase 3 Hueso humano de infans I 1922-1738 1882-1771 MA 06 3541 ±30 Sepul tura nº 56, área P?, fase 3 Hueso humano de infans I 1954-1768 1933-1781 Ua-38416 3591 ±37 Sepultura nº 60, área M, fase 2a Hueso humano de adulto 2036-1877 2011-1896 Figura 1.18: Tabla resumen con las dataciones real izadas en la Motilla de El Azuer ( Modificado de Moreno Gil 2015). Arquitectóni camente se pudieron do cumentar diferentes estructuras construidas en di ferentes fases q ue divi dían a la motilla divi dida en sectore s. Entre ellos destacan la torre central , la muralla interior y la exterior. En el interior de estas últimas se han docum entado almacenes, hornos y un gran pozo, sin embargo, no hay viviendas. (Peña et al., 2009). L as casas se di stribuyen alrededor de la motilla cerca de sus murallas (Nájera et al., 1977). En el caso de las murallas se pueden distinguir diferentes fases y facturas constructivas . Estas murallas son de gran potencia y rodean toda s las zonas de producción y de almacenami ento de es te yaci miento conform ando una planta casi c ircular ( Fig. 1. 19) ( Nájera, 198 4) Al exterior se emplazan las casas o v iviendas. Estas son de planta rectangular o t endente al óvalo . Sus paredes son de tapi al teniendo en su interior posibles estructuras de ma dera que sustent arían el peso de parte de la estruc tura ( Ibíd em). Los hallazgos producidos son vari ados y entre ellos destaca el gran número de tumbas (Fig. 1.19) ya que conforma una de las colecciones más extensas de esta épo ca en la provincia de Ci udad Real . En el año 1981 ya eran quince las tumbas que habían visto la luz, hasta las 63 en el año 2010 (Nájera et al., 1981, 2012) . Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   49  Figura 1.19: Planimetría de la Motilla del Azuer y sus enterramientos (Nájera et al. , 2012). Las tumbas excavada s correspo nden tant o a indivi duos infanti les como a individuos adultos. En el caso de los primeros se han podi do constatar la presencia de 43 i ndividuos y un total de 25 sepulturas que son por normal general de fosa simple. Los ajuares usuales son colgantes de piedra, cerámi ca o conchas. La esperanza de vida al nacer era de 26–27 años de edad (Nájera et al., 2 0 1 0 ) . L a v a r i e d a d t i p o l ó g i c a e n t u m b a s d e i n d i v i d u o s a d u l t o s e s m a y o r respecto a los indivi duos infantiles siendo en este caso de sei s tipos (fosa simple, revestida de lajas, estela, revestida de piedras de gran tamaño, pithos y mampostería) (Nájera et al., 2012). En tota l se han recuper ado un to tal de 116 individuos (Laffranchi , 2010) y un total de 42 tumbas excavadas (Nájera et al. , Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   50  2012). Todas las tumbas son i ndividuales excepto la 42 donde se h an recuperado varios individuos. Los ajuares están comprendi dos por cerámicas, puñales , punzones, cerámicas o adornos y tan solo 21 tumbas de tumbas adul tos disponían de objetos de ajuar (Fig. 1.20). Los datos proporcionados por los rest os osteológicos, de forma resumida , corroboran la gran tasa de mortali dad infantil , pero difiere de ot ras poblaciones contemporáneas por el hallazgo de indivi duos con más de 40 años, llegando algunos, hasta los 60 años de edad. Esto ha propiciado que en algunos individuos se pudieran const atar fenómenos de artrosis y patologías en la articulación t emporo – mandibular. En cuanto a su alimentación tambi én es posible documentar una i ngesta alta de carbohi dratos y falta de limpi eza bucodental que di eron lugar a una alta t asa de pérdida de pi ezas dentales. No obstante, la estatu ra es relativa mente al ta lo que sugiere una buena nutrición. En cuanto a los marcadores de actividad se pue de destacar que los hombres parecen haber realizado a ctividades más duras q ue las efectuadas por las mujeres estando estas centradas en los trabajos domésti cos (Jiménez – Brobeil et al. , 2008; Laffranc hi, 2010; Martín – Florez, 2010) . Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   51  Figura 1.20: Algunas tumbas documentadas en la Mo tilla del Azuer (Jiménez – Brobeil et al. , 2008) El estudio de los materi ales arqueológicos ha sido tambi én uno de los pilares del en la investigación de esta motilla. En cuanto a la industria lí tica los soportes utilizados son fundamentalment e de dos materiales: cuarzo y sílex. Entre estos hay útiles como hachas y azuelas pulimentadas, dientes de hoz o núcl eos. También se han documentado los rest os de talla procedentes de la fabri cación Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   52  de útiles de sílex. Otros elementos lo comprenden mazas o martillos, brazales de arquero o restos de molinos (Fig. 1.21) Estos materiales parecen indi car que el yacimient o gozó de una economía relacionada con l a agricultura debi do a la utilización de estas he rramientas en est e tipo de labores (Ibídem). La mayoría de objetos, y la mater ia pr ima con l a que está n realiza dos, proced en de entor nos c e r c a n o s a l y a c i m i e n t o s i e n d o e n u n 7 5 % t a l l a d o s ( M a r t í n e z F e r n á n d e z y A l f o n s o Marrero, 2012). Figura 1.21: Ejemplos de industria lítica y tallada de la Motilla del Azuer (Nájera Colino, 1984) (sin e scala en su origen). La industria ósea comprende un ampli o abanico de útil es. Los más comunes son los pun zones procedentes de huesos de perros , cerdos, vacas, ciervos, cabras y ovejas. Las puntas de flecha no solo son de metal ya que se han documentado de hueso por lo que am plía la variedad de materiales con los que fabricar este tipo de elementos (Fig. 1.22). Los huesos también han si do utilizados para la fabri cación adornos como colgantes (Nájera Colino, 1984; Altamirano García, 2010) Figura 1.22: Útiles y adornos fabricados en hueso de la Motilla de l Azuer (Nájera Colino, 1984) (sin escala en su origen). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   53  Las cerámicas (Fig. 1.23) constitu yen el grueso de l a colecci ón de materiales de la Motilla del Azuer. Éstas han servido para realizar extensos trabajos sobre su mo rfología y cara cterísticas técni cas, como el escrit o por Sergio Fernández Martín (2010). Las cerámica s de la Motil la de El Azuer no suelen presentar decoraci ón, aunque sus formas son muy v ariadas. Aparte de la producción de cerá micas típi cas de la Edad del Bronce también se halló algún fragmento de copas de esti lo argárico que, a día de hoy, no se sabe si son de producción local o foránea y otras, formas de uso cotidi ano como pueden ser las cucharas, ya do cumentada s en otros yacimi entos, o pequeños cri soles con restos de metal (I bídem ). Estas últi mas cerámicas ponen de reliev e una economía diversificada en este yacimi ento. Figura 1.23 : Algunos ejempl os de cerámicas encontrados en la Motilla del Azuer (Dibujos del autor a partir de los realizados por Fernández Mart ín, 2010). Los habitantes de la Motilla del Azuer también supi eron aprovechar la arcilla para realizar pesas de t elar con las cuales fabricar tejidos ( Fig. 1.24). Figura 1.24: Pesas de telar procedentes de la Mot illa del Azuer (Nájera Colino, 1984). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   54  En la Motilla de El Azuer se han encontrado algunos restos de met al como hachas (poco frecuentes), puntas de flecha, aretes, punzones o puñales (Ibíd em ) (Fig.1 .25) . Figura 1.25: Objetos de metal de la Motilla del Azuer ( Nájera Colino, 1984). Los restos orgánicos como la fauna o las semillas cuentan con un gran protagonismo en este poblado. La fauna, denota una economía r ica y diversificada, a tenor de la gran cantidad de espe cies i dentificadas. Entre las especies domésticas destacan el caballo, bóvido, perro, suido, oveja y cabra. En el caso de los perros se consta ta el consumo de esta especie para la alimentación de los habitantes del yacimiento. Otra peculiari dad es el consumo de cerdos menores de un año de edad. Este grupo humano t ambién aprovecha las especies que o frece el medio para co mpletar su di eta con otros animales como el jabalí, ciervo, tejón, lince, zorro, aves o conejo (Ibídem). El estudio de otro ti po de restos orgánicos como las semi llas y restos de polen también son de gran i mportancia. Estas semi llas comprenden especies como el Tri ticum diccoc um, monococcum y aestivium , Hordeum vulgar e, Pisum sativum, La thyru s sas tivus entre otros ( Nájera Colino y Molina González, 2004; Driesch y Bo essneck, 1980 ; Nájera Colino, 1984 ; Buxó, 1990). La M otilla del Azuer se convierte de esta manera en un yacimient o donde la recolección y la agricultura serían act ividades usuales , al igual que ocurre con el cuidado de animales domésticos y la caza, act ividades de los que obti enen recursos como la leche o la lana. El c lim a ta mb ién ha sid o o bje to de inve s tig ac ione s ( Lóp ez S áe z et al. , 2014) llegando a la conclusión de que en est a época el clima árido se acen tuó y c o m o c o n s e c u e n c i a d e e l l o l a a p a r i c i ó n d e l a s m o t i l l a s s e r í a n l a s o l u c i ó n técnica para la captación de recursos , esencialmente , el agua. Finalmente , otro Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   55  cambio climático, esta vez a un periodo más lluvi oso y húmedo daría lugar a la f i n a l i z a c i ó n c o m o e l e m e n t o ú t i l d e l a s m o t i l l a s y s u d e s a p a r i c i ó n c o m o yacim ientos ocu pados ( Ibídem) . M otilla de los Pala cios (Almagro, Ciudad Real): La Motilla de los Palacios está a unos 14 km de la Motilla del Azuer (Fig. 1.26 y 1.27) en el término municipal de A lmagro (Ciudad Real). Esta motilla es de forma cónica y si milar a otras motillas fue p arcialmente excav ada a finales de los años 70 por Trinidad Nájera y Fernan do Molina. Tiene un diámetro de unos 100 metros y 11 metros de altura. (Nájera Colino , 1984). Es, hasta la fecha, una de las motillas con mayor tamaño. Figura 1 . 26 : V i s t a aérea de l a Mo t ill a de Los Pal a cios ( C a r t o grafí a rea l izada por el aut or ). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   56  Figura 1.27: Contexto territorial de la Motill a de Los Palacios (Cartografía realizada por el autor). La ocupación de esta motilla según el C 14 osciló entre el 2139 y el 1562 Cal Bc (Fig.1.28). Sin embargo , las reducidas áreas excav adas en esta motilla, hacen que estas fechas sean aún provisio nales y que el arco cronológico pueda aumentar o mejorar en precisión. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   57  DATACIONES DE LA MOTILLA DE LOS PALACIOS LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68% GrN 10144 3605±35 Momento int ermedio de la fase I Madera 203 9-1883 2020-1919 GrN 10143 3340±35 Fin de la 1a part e de la fase III Carbón 1694-1528 1685-1562 UGRA 11 3580±15 0 Indeterminad o Carbón 2429 - 1534 2139 - 1701 Figura 1.28: Tabla resumen de las dataciones en la Motilla de Los Palacios (Moreno Gil, 2015). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   58  Figura 1.29: Dibujo de las secciones de los sondeos re alizados en la Motilla de Los Palacios por Trinidad Nájera ( 1984). En sus estratos superi ores se pudieron encontrar ocupaciones posteriore s de época ibérica y romana siendo los estratos inferiores de la Edad del Bronce (Fig.1.29). A pesar de su buena preserv ación esta motilla sufri ó ciert as alteraciones con la e xtracción de ti erra en época moderna (Ibídem) pero una vez iniciadas las excav aciones en diferentes sondeos de pequeño t amaño los investigadores constataron la presencia de materi ales de la Edad del Bronce (Fig. 1.30). Los materiales encontrados en esta motilla son pareci dos a los hallados en la Motilla de El Azuer. Las cerámi cas son bruñidas o espatuladas , de gran calidad y fa ctur a. En esta motilla también se registraron restos humanos sin un contexto claro ni un estudio antropológico en profundidad (Ibídem). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   59  Figura 1.30: Materiales arqueológicos hallados en la Motill a de Los Palacios (Nájera Colino, 1984). La fauna documentada es pa recida a la de la v ecina Motilla del Azuer con ovejas, cabras, cerdos, perros, caballos y bóvidos . Estos dos últimos con mayor presencia que la moti lla daimieleña. Los metales son poco frecuentes, pero sí se encontraron una hoja de puñal y puntas de flecha. Como curiosid ad en este poblado se han encontrado posibles carretes de hilo de fabri cación cerámi ca (Ibídem). E xcavaciones en la Motilla de La s Cañas (Daimiel, Ciudad Real): E n e l a ñ o d e 1 9 8 3 c o m i e n z a l a i n t e r v e n c i ó n e n l a M o t i l l a d e l a s C a ñ a s (Daimiel, Ciudad Real) ( Fig. 1.31 y 1. 32) Lo s directores de esta intervención fueron investigadores como Fernando Molina , Francisco Contreras, Inocente Blanco , José López y Francisco Carrión que di eron a conocer todos los resultados en la publicación “ La Mot illa de Las Cañas (Daimiel, Ciudad Real ). Campaña de 1983 ”. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   60  F i g u ra 1 . 31 : Ma pa e image n sa té l i t e de l a Mot illa de L as Caña s ( C artog r afí a de l aut or). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   61  Figura 1.32: Visión de detalle desde satélite de la Motilla de Las Cañas (Elaboración propia) Esta motilla está emplazada en la “Isla de las Cañas” (Molina et al. , 19 83: 301) en las Tablas de Daimi el, muy cerca del curso natural del rio Guadi ana que hace prácticament e imposible su excav ación por las continuas filtraciones d e agua en el yaci miento. Tiene una altura similar a la Motilla del Azuer estimada en unos 6 metros desde su base. Los investigadores reali zaron una excavaci ón de unos 233,76m 2 . Los datos s obre la c ronología de este yacim iento, aunqu e sus autor es estiman que debería de tener un arco cronológico comprendido entre el 1 600 y el 1400 a.C. correspondientes con la fase I y II de la Motilla de los Palacios y II y III de la Motilla del Azuer . Tampoco se di eron a conocer posibles fases de construcción u ocupaci ón en este yaci mient o. Arquitectóni camente, según sus autores, guarda relaci ón con el resto de motillas con el levantamiento de v arios anillos concéntricos de murallas y un poblado al exterior, con una torre central y diversos refuerzos que actuarían como contrafuertes (Molina et al . , 1983) (F ig. 1. 33). Las oc upaciones posteriores Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   62  y la intervención tan limitada en los años 80 impidieron poder di ferenciar espacios, aunque sí se sabe que, en el inter ior de la motilla, hubo recursos económicos como cereales y un posible horno. Figura 1.33: Planta y sección gen eral de la Motill a de Las Cañas (Molina et al. , 1983) Los materiales hallados son diversos. En cuanto a los materi ales cerámico s destacan los cuen cos semi esféricos y carenados que parecen ser similares a los de la fase II y III de la Motilla del Azuer. La industria lítica es esca sa habiendo Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   63  entre ellas piedra pulimentada en forma de brazal de arquero, azuelas, martillos, pulseras e industria lítica en cuarcit a y sílex ( este último en menor proporci ón). Los objetos fabricados en hueso corren la misma suerte, son similares a otros yacimientos, entre ellos se han docume ntado punzones fabricados en huesos de ovicápridos. Los objetos de metal son poco numerosos, apareci endo solo punzones y un escoplo ( ibí dem). E studios de la Universidad Autónoma de Madrid. Poco tiempo desp ués y casi de forma paralela ot ros investigadores, esta v ez de la Universidad Autónoma de Madrid, también prestó atención a la Edad del Bronce de La Mancha. Desde el año 1977 y dirigidos por Gratini ano Nieto en un primer momento, y posteriormente por José Lorenzo Sánchez Meseguer y Catalina Galán Saulnier han volcado sus esfuerzos en la excav ación del yacimient o del Cerro de la Encantada (G ranátula d e Calatr ava, Ciudad Real) y de la Motilla de Santa María del Retamar (Argamasilla de Alba, Ciudad Real ). Su s inve st iga cio nes, al ig ua l qu e oc urre co n los inves ti ga dor es g rana dino s, se han desarrollado hasta la actualidad. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   64  Figura 1.34 Noticia del 20 de diciembre de 1985 sobre el Cerro de la Encantada (Lanza). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   65  E l Cerro de la Encantada (Granátula de Calatrava, Ciudad Real): El Cerro de La Encantada , localizado en las cercanías de Granátula de Calatrav a (Fig. 1.35 y 1.3 6), fue excav ado entre 1900 y 1920 aunque se ti enen pocas referencias de est as int erven ci ones. No fue hasta 1977 cuando comenzaron las excavaciones sistemáticas de este yacimiento por parte de la Universida d Autónoma d e Madrid (Nie to Gallo y Sánchez Meseguer, 1980). Figura 1 . 35 : Co ntex to t e r ritorial del Cerro d e La Encan t ada ( C ar t o grafí a del autor ). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   66  Figura 1.36: Vista aérea del Cerro de La Encantada (Montaje del autor). El yacimiento se encuentra dividi do en dos sectores (A y B) (Fig. 1.37 y 1.38), donde se abrieron varias catas poniendo al descubi erto un importante poblado de la Edad del Bronce. Los auto res pusieron en relación este yacimi ento con la cultura argári ca (ibídem), aun que no descartaron su conexión con otros ya cimi entos como la Moti lla de Los Romeros, siendo estos datos reinterpret ados posteriorment e (Ibídem). Figura 1.37: Vista general del Cerro d e La Enc antada en 2014 desde su v ertien te norte (Fotografí a del autor ). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   67  Figura 1.38: Planimetría del Cerro de La Encantada (Realizada por el autor a partir de Ni eto Gallo y Sánchez Meseguer, 1980) Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   68  Cronológicamente el Cerro La Encantada ti ene un arco de ocupación comprendido entre el 2000 a .C. al 1500 a .C. (Fig. 1.39 ) (Monsalve Romera et al. , 2014) Este peri odo ha sido divi dido, a través de do cument ación estrati gráfica , en cuatro est ratos, de los cuales , hay datados con se guridad dos: El estrat o II y el estrato III. Dentro de estos dos estra tos se han enc ontrado la may oría de hallazgos ma teriales y constru ctivos. DATACIONES D EL CERRO DE LA ENCANTAD A LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68% CSIC-401 3290 ±50 Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 1” Carbón 1730 - 1438 1632 - 1501 CSIC-929 3890 ±25 Estrato I N ivel de habitac ión cortado por f osa tumba 28 Carbón 2465 – 2297 2457 - 2346 CSIC-930 3470 ±25 Nivel III. Derrumbe estructuras Carbón 1882 – 1697 1876 - 1745 CSIC-425 3260 ±50 Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 7” Carbón 1642 – 1431 1612 - 1497 CSIC-427 3330 ±50 Nivel III. Edific io ritua l “Complejo M” Carbón 1742 – 1502 1681 - 1533 CSIC-928 3500 ±20 - Carbón 1886 – 1756 1880 - 1775 CSIC-426 3250 ±50 Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 7” Carbón 1634 – 1426 16099 - 1457 CSIC-924 3330 ±25 Nivel III. Edific io ritua l “Complejo B” Carbón 1685 – 1531 1660 - 1560 CSIC-925 3390 ±25 Nivel III. Edific io ritua l “Complejo L” Carbón 1745 – 1627 1736 – 1645 CSIC-402 3280 ±50 Nivel III. Ed ificio r itual “Co mplejo 1” Carbón 1681 – 1445 1615 - 1505 CSIC-926 3550 ±25 Nivel III/est rato II. Facies hábitat previa a “Complejo B” Carbón 1692 – 1775 1941 – 1831 CSIC-931 3480 ±30 Ni ve l II I. Ti er ra s g ris e s. N ive l de habitaci ón Carbón 1888 – 1697 1877 – 1752 CSIC-927 3660 ±20 Estrato II. Estruct ura circular de pied ra Carbón 2134 – 1957 2121 - 1979 Figura 1.39: Tabla resumen de las dataciones realizadas en el Cerro de La Encantada ( Moreno Gil , 2015). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   69  Estruc turalmente e l ya cimiento ha sido dividido en los denomi nados “complejos” ( Ibídem, 2004: 117) donde destacan el c omplejo B, M y 7. Entre las construcciones se registran casas, almacenes o silos, murallas y habitaciones dedicadas al culto. Las casas documentadas ofrecen di ferencias según el periodo del que se trate. En los inicios de la ocupa ción de este yacimi ento las casas serían si mples chozos de materiales perece deros. En los siguient es 19 niveles de ocupa ción las casas son de mejor factura , teniendo un zócalo de piedra y revo cos en su interior. Los pavimentos de est as casas parecen ser reutilizados v arias veces, con distintos aplanami entos, lo que demostraría sucesivos arreglos y actividades de mantenimiento. Estas casas aprov echarían la roca madre para asentar sus muros y suelen ser de líneas rectas, aunque sus habit antes no renunci an a formas curvilíneas o serpentiformes en su construc ción (Ibídem ), es decir, exi sten plantas cuadrangulares en convivencia co n plantas circulares o sinuosas. Mención especial merecen los almacenes o silos encontrados en el Cerro de La Encantada (Fig. 1.40). Estos almacenes, de estructura peculi ar, son circulares y pue den estar ai slados o concatenados formando estruct uras de almacenamient o. Estos silos estarían estucados y en su fondo se han encontrado empedrados por lo que su construcción es cuidada y meticulosa (Ibídem). En su interior se hallaron cerámicas de grandes dimensiones. Figura 1.40: Estado de las construcciones siliformes en 2014 (Fotografía del autor).    19  Se  supone  que  en  el  estrato  II  y  III  ya  que  nunca  se  ha  especificado  o  el  autor  no  lo  ha  encontrado.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   70  Las defensas del poblado eran fuertes y bien estructuradas (Fig. 1.50, 1.51 y 1.52). Estas líneas de fortificación aprov echan el nivel geológico del yacimiento estando constr uidas en pizarras y trabad as con barro. Dependiendo de la fase su factura const ructiva cambia , pasando de piedras ordenadas hasta llegar a piedras talladas en forma de sillares. Según sus investigad ores esta muralla estaría enlucida con cal y almagre ( Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004) por lo que la estructura debería de ser visible a much a distancia destacan do sobre el resto del paisaje. Estas muralla s tenían diferentes puertas que fueron cambiando de lugar según las necesidades de los pobladores de este yacimiento sufri endo ampliaciones y modifi caciones a lo largo del tiempo (Ib íd em ). Figura 1.50: Lien zo de muralla del Cerro de La Encant ada sustentado sobre los niveles geológicos. (Fotografía del autor). Figura 1.51: Lienzos de muralla del Cerro de la Encantada (Sánchez Meseguer Y Galán Saulnier, 2004). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   71  Figura 1.52: Infografía a vista de pájaro de las puertas construidas en las murallas del Cerro de L a Encantada (Sánchez Meseg uer Y Galán Saulnier, 2004). Este ya cimiento contaría en su inter i or con recintos rituales o religiosos. Este espacio, llamado por sus investi gadores Complejo 7, es una habitación de mediano tamaño y en su interior se halló un posible altar de cuernos (Fig. 1.53) (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004). Este altar de cuernos ha sido objeto en una publicación reci ente (Galán Saulnier y Sánchez Meseguer, 2014) haciendo una exhaustiva revisión desde una óptica difusionista. Según sus investigadores estos cuernos de la consagra ción pudieron ser usuales o frecuentes en la Península Ibérica, sin embargo, sólo se han hallado algunos ejemplos de este tipo de manifestaciones constructivas en excavaciones antiguas como las reali zadas por Luis Siret en El Oficio (Cuevas de Almanzora, Alm er í a) (I bí de m ).  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   72  Figura 1.53: Fotografí a del altar de cuern os del Cerro de la Encantada (Galán Saul nier y Sánchez Meseguer, 2014). Los materiales arqueológicos son abundantes en este yacimiento. Destacan aquellos aparecidos en su horizont e funerario, donde se han hallado objetos de adorno , puñales, cerámicas en perfe cto estado de preservaci ón y brazales de arquero entre otros materiales. Aparte de las cerámicas tradicionales de la Edad del Bronce como las cerámicas carena das tambi én aparece una copa que ha servido, entre ot ros factores, a vincular est e yacimient o a la cultura argári ca (Nieto Gallo y Sánchez Meseguer, 1980). Tam bién se ha constatado el uso del pithos como cerámica de almacén y como contenedor de enterramiento . Estos hallazgos se completan con un amplio abani co de fo rmas y funcionali dades siendo una de las intervenciones arqueológicas con ma yor número de este tipo de restos documentados ( Fig. 1.54) . Page 74 could not be converted This page was skipped, but the rest of the document is available. 520 Server Error: <none> for url: https://convert.identific.com:2053/api/convert Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   74  Figura 1.56: Brazalete d e plata del Cerro d e La Encantada. Dibujo del autor a partir de Nieto y Meseguer (1980). Es precisamente la metalurgia uno de los factores que sin duda hace de La Encantada uno de los yacimient os más importantes excavados hasta la fecha para conocer la Edad del Bronce en La Mancha. En este yaci mient o localizaron en la campaña de 2002 3 hornos para la fusi ón y fundición del metal localizados en el Sector B. Dos de ellos, los de fusión , se han documentado fuera de las murallas del yacimi ento. Aparte de est os hornos, en pasadas campañas, esta vez en el Sector A, también se pu do encontrar otro horno de fusi ón (Fig. 1.57) (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004). Figura 1.57: Contex to del Cerro de La Encantada donde s e encon traron alguno de l os hornos y útiles re lacio na dos con la met alu rg ia. 1) Posi ble h or no de fu sión 2) Hacha sin afilar 3) Crisol (Modificado de Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004). 1  2 3 Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   75  Los investigadores hacen especial mención a uno de ellos, se sitúa al aire libre junto a él se encontraron objet os relacionados con la metalurgi a como moldes, machacadores, un crisol , una espátula y un hacha tipo “cabrales” (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 20 04: 8). La industria ósea (Fig. 1.58) ha de jado también huella en este yacimi ento siendo numerosos los punzones de huesos, así como punt as de flecha trabajadas en hueso. Tambi én aparecen objetos de adorno fabricados en restos óseos como botones de perforaci ón en uve o colgantes (Nieto y Meseguer, 1980). Figura 1.58 : Obje tos producido s en hues o proced entes del Cerro de La Encan tada. Dibu jos del autor a partir de Nieto y Meseguer (1980). Si al go ha ce a e st e ya ci m i ent o fa mo so en la hi st or i og raf ía de la Ed a d de l B r o n c e d e L a M a n c h a e s s u r i c o h o rizonte funerario por el número de publicaciones (González Martín et al. , 1994; Sánchez Meseguer, 2004; Lapuente Martín, 2008; 2011; Lanseros Caballero, 2012; Monsalve Romera, 2013; Monsalve Romera et al. , 2014; Molina Moreno 2014). En este yacimiento se han documentado más de 70 sepult uras convirti éndolo en una de las mejores Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   76  colecciones para entender como vivía una población de la Edad del Bronce a través de los estudi os bioarqueológi cos (Monsalve Romera et al. , 20 14). Los ajuares son parecidos a los hallados e n de otros yacimi entos de la Edad del Bronce sin embargo corroboran la exi stencia de un patrón común de enterramient o donde las mujeres son enterradas con punzón y los hombres con puñales o cuchillos (en el caso que los tuvieran) aunque estos análisis son aún recientes y necesit an de más muestra con sexo determinado (Ibídem). Figura 1.59: Una de l as tumbas del Cerro de La Encantada (Monsalve Romera et al., 2014). Galán Saulnier documentó varias formas de enterramiento en el Cerro de la Encantada con diferentes rit os tanto para in dividuos infantiles y para individuos adultos . En el caso de los enterrami entos infantiles (incluso posiblemente juveniles ) parecen tener un patrón más defini do enterrando en muchas ocasiones en pith os acompañados ( Fig. 1.59), dependiendo del caso , de su ajuar. (Monsalve Romera et al. , 2014). Las actividades econ ómicas son ricas y vari adas. En este poblado se documentan las activi dades tradici onales de un tipo de est ablecimie nto humano sedentario como es la agricultura y la ganadería, a tenor de los dato s Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   77  aportados por sus investigadore s (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier , 2004) a los que se unen otros más espe ciali zados como pueden ser la met alurgia. El análisis de la fauna así parece co rroborarlo ya que destaca la pres encia de las cabras y ovejas con más de un t ercio respecto al total de las especies documentadas. Si n embargo, no son las únicas especies document adas ya que también han aparecido anim ales como el cerdo, el conejo , el buey, el perro o el caballo (Ibídem). E xcavaciones en La Motilla de Santa María del Retamar (Argamasilla de Alba, Ciudad Real): El equipo formado por los i nvestigadores de la Universidad Autónoma de Madrid también inter vino de f orma ac tiva en el ya cimiento de la M otill a del R etamar dirigidas por Catali na Galán Saulnier , Rosario Colmenajero Hernández y José Lorenzo Sánchez Meseguer en el año 1984 (Colmenarejo et al., 1987). El yacimiento de la Motilla del Retamar se encuentra en las cercanías del Guadiana (F ig. 1. 60, 1.61 y 1.62) que fluy e a pocos metros del p oblado, en el términ o municipi o en Argamasilla de Alba (Ciudad Real ) y fue excav ada ent re los años 1984 y 199 1 (Colmenajero et al. , 1987 ; Hernando y Galán, 1989; Lenguazco González, 2008). Figura 1.60. Vista aérea de l a Motilla del Retamar. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   78  F i g u r a 1. 6 1: C o n t e x t o t e rr i t o r i a l d e la M o t i lla d e E l R e t a m a r ( C a r t o g r a f ía d e l a u t o r. D a t o s N A S A ) Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   79  Figur a 1 .62 : Im agen s atél i te de la Motil la de El Reta mar (Ca rto graf ía del Auto r). Las dos dataciones de este y acimiento, tan s olo dos, determin a que estuvo poblada entre el 3600 y el 3500 antes del presente (Fig. 1.63). Las investigadoras encargadas de la excavación de esta motilla establecieron tres fases. ‐ Fase “más antigua” o pri mera fase: C orresponde los restos de habitaciones incendiadas cuyos escombros ca yeron sobre una serie de vasos cerámi cos y otros materiales hallados “ in sit u ” ( Galán Saulnier y Sánchez Meseguer, 1994 , 95) ‐ Segunda fase: Pertenecen los rest os incendiados y post eriormente aplanados y acondici onados para la reutilización de ese mismo espacio, de habitaciones construi das sobre los restos de las anteriores, también previamente acondicionados (Ibídem). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   80  ‐ Una posible tercera fase de o cupación: Corresponden a rest os localizados datados a lrededor de l 1635 a.C. correspon dient es a una estructura de made ra (Ibídem). DATACIONES DE LA MOTILLA DE EL RETA MAR LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68% CSIC 796 3585 ±55 Fase 3 , es tru ctu ra car bon izad a Carbón 2131 – 1766 2027 – 1882 CSIC 797 3520±55 Indeterminado Indeterminado 2016 - 1693 1919 - 1768 Figura 1.63: Dataciones realizadas en la Motilla de E l Retamar (Moreno Gil 2017). Estructuralmente es parecida al resto de moti llas documentadas en este territorio salvo que no se han hallado viviendas como las encont radas en la Motilla de El Azuer o la Motilla de Las Cañas. Aun así, al igual que la motilla da imie leñ a, se exc ava ron lín eas d e f ort ific ac ión y e n e l in ter ior d e el las d iver so s espacios ocupados. En un pr imer momento se sondeó la posibilidad de que est a motilla tuviera una torre central pero las últimas investigaciones realizadas ponen de manifiesto que una ocupación ibérica posterior pudo estar asentada sobre el derrumbe de est a torre por lo que aún es pronto para con firmar o no la existencia de esta estructura (Galán Saulnier y Sánchez Meseguer, 1994). Arquitectónicamente la moti lla se puede dividir en varios reci ntos. El espacio interior est á conformado por un gran muro de plant a circular (recinto interi or) del que se ha conservado más de 3 met ros de alzado en el cuadrante sureste. Es concéntri co a la posible torre de la motilla y en el qu e se observan posibles reconstruc ciones y la colocación de contrafuert es (Ibídem) El recinto exterior de la motilla está real izado con mampostería, menos cuidado que los que conforman los muros del recinto inter ior. A l igual que el recinto interior se observan di ferentes reconstrucciones como contrafuert es y refuerzos de piedra s de mayor tamaño. Entre ambos recint os se construyeron estructuras relacionadas con el almacenaje, la elaboración de alimento s y la actividad textil. Estas estructuras mencionadas son de tapi al, adosadas a la cara int erna del recinto exteri or creando habitaci ones Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   81  En cuanto a los materiales , aparece un im portante conjunto de útiles de metal (Fig. 1.64) que corresp onden a los modelos típi cos del Bronce de la Mancha y que aparecen en otros yacimientos como la Motilla de los Palaci os, Cerro de la Encantada, Motilla del Azuer o Cerro del Cuco (Hernando Grande y Galán Saulnier, 1989) comprendidos por normal general por puntas de flech a y pu ñal es . Fig ur a 1. 64: O bjet os de me tal de la Mot il la de l Ret ama r a partir de los dibujos de Hernando Grande y Galán (1989). La cerámica de este yacimiento es abundante y diversa en formas y tamaños. Entre ellas hay vasos coladores , pesas de telar o cucha ras. Como no, también son usuale s las cerámicas carenadas t ípicas de est a época (Co l me na j er o et al., 1988) (Fig. 1.65). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   82  Figura 1.65: Ejemplos de cerámica de la Motilla del Retamar a partir de los aport ados por Colmenajero y otros (1988) La industria lítica está representada por cantos tallados, afiladeras, brazales de arquero o molinos. La materia prima es muy variada incluyendo sílex , de colores rojos y blancos, piedras volcáni cas, cuarcitas o areniscas (Fig. 1.66). La materia prima para realizar pi ezas talladas llegaría en forma de nódulos dado que en esta motilla se ha encontrado la cadena operativa de este tipo de industria (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 1994). Figura 1.66: Ejemplos de industria lítica de la Motilla del Retamar a part ir de los aportados por Colmenajero y otros (1988). En referencia a la industri a pulimentada se ha encontrado un buen número de ejemplos de hachas con distintas fact uras y acabados (I bíde m) (1.67). Figura 1.67: Indust ria lítica pulimentada de la Mot illa del Retamar a part ir de los aportados por Colmenajero y otros (1988). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   83  Como en otros yacimientos de esta época también se manufacturaban distintos útiles en hueso siendo los más representativos los punzones fabricados en huesos de cérvido, aunque se encuentran agujas o espátulas sobre esta materia pr ima ( Ibídem) ( Fig. 1.68) . Figura 1.68: Indust ria lítica pulimentada de la Mot illa del Retamar a part ir de los aportados por Colmenajero y otros (1988). En cuanto a sus actividades se ha registrado la reali zación de trabajos agrícolas ya que además de hachas puli mentadas, molederas activ as y pasivas también se encuentran elementos de ce stería que pueden estar relaci onada con esta actividad. Es reseñable la gran cantidad de restos de cereales en el interior de contenedores lo que hace suponer la importancia de este tipo de actividad económica en esta motilla (Sánchez Meseguer y Galán Saulni er, 1994). La ganadería ha sido constatada a través de los restos óseos de ovicápri dos , bóvidos y sui dos y a trav és de materiales como las llamadas queseras o coladores que los autores relaci onan con la transformación de productos secundari os como los lácteos. Estos ani males no son los únicos ya qu e se constante la presencia de animales salvajes relacionados con de la caza (Co l me na r ej o et al. , 1988) . Otras activi dades que se han document ado son la cordelería o la fab rica ción de el eme ntos d e a dor no ( Fig. 1.69) típic os d e e ste tipo de sociedades . En cuanto a la cordelería, un posible incendio , provocó el hallazgo de materiales que no son comunes en las excav aciones de los yacimi entos del Bronce de la Mancha, como collares en muy buen o excelente estado de preservación ( Lenguazco, 2008) . Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   84  Figura 1.69: Adornos localizados en la Mot illa de Santa Marí a del Retamar (Colmenarej o et al. , 1988). L as investigaciones de Concepción Martín Morales, Ma ría Dolores Fernández – Posse y de Arnaiz, Ma nuel Fernández Miranda y Antonio Gilman. Las investigadoras Concepción Martín y María Dolores Fernández – Posse junto a Manuel Fernández Mi randa llevaron a cabo i ntensos estudios sobre la Edad del Bronce en La Mancha oriental (Alb acete). Este grupo de investigadores aportó una nov edad fundament al para conocer la Edad del Bronce en este territorio: Comenzar las excavaciones en la provincia de Albacete con metodología moderna y localizar decenas de yacimientos en esta provincia. Estas excavaciones se efectuaron en el Campo de Montiel albaceteño con la Morra del Quintanar (Munera, Albacete) y la ya conocida Motilla del El Acequión (ciudad de Albacete ) retomando de alguna manera los trabajos realizados por Juli o Martínez Santaolalla años atrás. Si la Motilla del Acequión amplió el conocimiento de las motillas, la Morra del Quintanar inauguró el conocimiento de los ti pos de poblados denominados morras , ya que nunca había sido excavado un yaci miento de este tipo. La pr od uc ci ó n ci e nt ífi ca de es t e gr up o d e i nv e st i gad or es ha si do am pl i a, presentando varios trabajos cent rados en los resultados arqueológi cos (Martín Morales, 1984; Fernández Miranda et al. , 1988, 199 5; Gilman Gu illem e t al. , 199 7;) y otros sobre sus impresi ones teóricas acerca de la cultura de la Ed ad del Bronce de La Mancha (Martin Morales et al ., 1993; Fernández Miranda et al ., 199 0 ; Brosdky et al. , 2013). Todas estas investi gaciones se realizaron de forma paralela a las realizadas en la Motilla del Azuer o el Cerro de La Encantada por lo que contribuyó a la div ersificación de los estudi os, pero tambi én a ampliar el espectro te rritor ial de esta cultura. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   85  N o h a y q u e o l v i d a r q u e a e s t e g r u p o d e i n v e s t i g a d o r e s s e l e u n i ó An t o n i o Gilman Guillem. Junto al investigador estadounidense se realizaron unas amplias prospecciones en casi toda la provincia de Albacete. Fruto de estas prospecciones se locali zaron cientos de yaci mientos de la Edad del Bron ce y, con sus resultados, expusi eron diferentes teorías sobre esta cultura ( Fernández – Posse et al. , 2008; Gilman Guillem e t al. , 1997, 200 0) L a Morra del Quintanar (Munera, Albacete): Este yacimi ento se encuentra localizado en el término muni cipal de Munera (A lbacete), en e l Campo de Mont iel ( Figura 1.70 y 1.71). (Martín Morales, 1984). En la Morra del Qui ntanar se han podi do atestiguar t res fases de ocupación que comenzarían en el Bronce Antiguo o Inicial hasta el ocaso de este yacimient o alrededor del siglo XI V a.C. (Ibídem). Figura 1.70: Vista por satél ite de la Morra del Quintanar (Cartografía del autor). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   86  Figura 1 . 71 : V i s t a del t e rritorio c i rcundan t e a l a Morra d e l Quint a n ar . Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   87  Las fases en las que está dividido según Mart ín Morales (Ibídem) son: ‐ Fase I: En esta fase se documenta los muros y puerta del reci nto del corte 6. Los niveles de abandono estarían fechados en el 1660 a.C. en el sector A y p ara el sector B , donde se locali zan unas cabañas, con una fecha de 1680 – 1600 a.C. ‐ Fase II: En esta fase se reconst ruye el recinto interior del yaci miento y comienza a construir la muralla. Están dat ados a finales del si glo XVI a.C. y comienzo del siglo XV (UGRA 103: 3470 +/-130 BO y CSIC 493 3360 +/-50 BP). ‐ F a s e I I I : F e c h a d a s e n e l s i g l o X I V m o m e n t o e n e l c u a l s e c o n s t r u y e n muros de refuerzo en la muralla y se abandona el yacimient o. La Morra del Quint anar es uno de los yacimi entos con mayor núm ero de dataciones de la Edad del Bronce en La Mancha . Sus fechas confirman una ocupación humana ent re el 1900 a.C. y el 120 0 a.C. (Fig. 1.72), aunque sus autores señalan en sus fases que esta ocupaci ón fue efectiva entre el Bronce Antiguo y el si glo XIV a.C. DATACIONES D E LA MORRA DE L QUINTANAR LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95 % CAL BC 68% UGRA 104 3770±55 Fase 1 corte 14/18 (-0,60) Madera 2449 – 2027 2288 – 2061 UGRA 166 3780±110 (-050) Carbón 2551 – 1910 2401 – 2036 UGRA 165 3720±110 (-050) Carbón 2498 – 1785 2287 – 1962 CSIC 663 3630±50 Corte 16 (-087) Madera 2141 – 1882 2119 – 1822 UGRA 79 3630±130 (-0,66) Madera 2488 – 1665 2199 – 1779 CSIC666 3610±50 Corte 36 (-0,54) Carbón 2136 – 1782 2030 – 1901 UGRA 78 3670±120 Corte 6 (-2,35) Carbón 2456 – 1748 2272 – 1888 UGRA 101 3610±130 Fase 2 corte 6 (-2,00) Carbón y ceniza 2390 – 1631 2189 – 1773 CSIC 753 3570±50 Corte 10/10A (-7,72) Madera 2110 – 1755 2016 - 1785 CSIC 751 3560±50 (-7,44) Carbón 2030 – 1753 2008 – 1781 UGRA 315 3770±90 (-7,23) Carbón y espar to 2465 – 1962 2336 – 2036 CSIC 752 3580±50 (-7,05) Madera 2120 – 1769 2022 – 1882 UGRA 312 3830±100 (-6,60) Carbón 2569 – 1981 2458 – 2147 CSIC 750 3550±50 (-6,44) Carbón 2024 – 1751 1956 – 1776 CSIC 665 3550±50 Fase 3 corte 6 (-1,47) Madera 2024 – 1751 1956 – 1776 Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   88  UGRA 102 3500±130 corte 3 (-1,95) Madera 2196 – 1509 2016 – 1661 UGRA 100 3490±150 Corte 4 (-3,90-4,00) Carbón Disperso 2270 – 1451 2020 - 1628 CSIC 664 3410±50 Corte 4 (-3,90-4,00) Carbón Disperso 1882 – 1612 1765 – 1636 UGRA 103 3470±120 (-2,36) Madera 2133 – 1504 1938 – 1639 CSIC 493 3360±50 (-1,86) Madera 1762 – 1511 1738 – 1565 UGRA 310 3920±80 Corte 10/10A ( -4,75) Madera 2622 – 2145 2559 – 2291 CSIC 494 3430±50 Corte 7 (-0,60) Carbón 1882 – 1628 1871 – 1662 UGRA 47 3610±140 Corte 2 (-0,70) Madera 2436 – 1625 2193 – 1771 CSIC 492 3330±50 Corte 2 (-0,70) Madera 1742 – 1502 1681 – 1533 UGRA 167 3350±150 (-0,55) Madera 2033 – 1285 1876 – 1457 CSIC 491 3290±50 (-0,47) Madera 1687 – 1451 1620 - 1510 Figura 1.72: Tabla resumen de las dataciones realizadas en la Morra de l Quintanar (Moreno, Gil 2015. Arquitectó nicamente la Morra del Quin tanar tiene diferentes estructuras que están situadas sobre una elevación de piedra cali za en la que se abrieron dos sectores de excav ación denominados A y B. En el corte A, se pudo documentar una cabaña con rest os de enlucido , madera y esparto que formarían parte de los materiales construct ivos. En este sector, pudieron constatarse div ersos momentos de ocupación o fases del yacimient o (Ibídem) (F ig. 1. 73). Figura 1.73: Planimetría del Sector A de l a Morra del Quintanar (Martín Mora les, 1984). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   89  El sector B del yaci miento se encontraron grandes li enzos de muro construi dos con piedras poco cuidadas y desbastadas, posiblemente relacionados con fortificaciones de este poblado (Fig. y 1.74 1.75). Esta muralla contaría con puertas de acceso (Ibídem). Figura 1.74: Muralla y puert a del corte 6, Fase I (M uñoz Morales, 1984). Figura 1.75: Muralla exterior, corte 8 (Muñoz Morales, 1984). Los materiales son variados, desde cerámica campani forme, queseras, pesas de telar, punzones, espátulas, boton es a evidencias de fundición de metal con el hallazgo d e crisoles ( Ibídem) ( Fig. 1. 76). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   90  Figura 1.76: Ejempl os de cerámicas de la fase II de la Morra del Quintanar. Dibujos del autor a par tir de los publicados por Concepción Martín Morales ( 1984) E xcavaciones en la Motilla del Acequión (Albacete, Albacete): Las excavaciones en la Moti lla del Acequión (Albacete, Albacete) se desarrollaron entre los años 1985 Y 1989. La Motilla del Acequión es la más oriental de las que se han excavado en la actuali dad y está localizada a poco s kilómetros de la ciudad de Albacet e (Fig. 1.77 y 1.78), anexa a una laguna homónima contando con una extensión de unos 8.000 metros cuadra dos. La Motilla del Acequi ón ha sido objeto de diferentes int ervenciones de arqueológicas que han aport ado datos para conocer la cult ura del Bronce de la Mancha en la provincia de Albacete. Fi gur a 1. 77: Vi sta p or sat élit e de la Mo ti lla d el Ace qui ón ( E labo ra ció n p rop ia). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   91  Figura 1.78: Contex to territorial de la Motill a de El Acequión (Cartografía del autor). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   92  Las fases de ocupación de est a motilla (Fig. 1.79) que dan divididas en: ‐ Fase I: Es la etapa más anti gua de ocupaci ón. Se trata de gran acumulació n de escombros, se supo ne que con la intención de crear una estru ctura s obre la que asentar las poster iores estructu ras de la Motilla (Fernández – Miranda, 1990). Figura 1.79: Tabla resumen con las dataciones de la Motilla del Acequión (( Moreno Gil. 2015). DATACIONES M OTILLA DE EL ACEQUIÓ N Fase y contex to Número Fecha (Bp) Material CAL BC 95% CAL BC 68% Fase I Corte 2 (-5.12m) Beta 90883 3760 ± 70 Carbón disperso 2456 – 1978 2288 – 2042 Fase II Corte 2 ( -2.58m) UGRA 304 3790 ±120 Madera 2568 – 1902 2453 – 2040 CSIC 832 3695 ±50 Madera 2271 – 1942 2193 – 1985 Corte 5 (-5.25m) CSIC 829 3690 ± 55 Carbón 2275 – 1923 2192 – 1981 Fase III Corte 2 (-1.97m) CSIC 831 3610 ±65 Madera 2191 – 1772 2118 – 1886 Corte 7 (- 1.75/1.90m) ICE N 50 3850 ±35 Madera 2459 – 2206 2435 – 2210 UGRA 265 3770 ±80 Madera 2462 – 1979 2332 – 2038 UGRA 271 3770 ±80 Madera 2462 – 1979 2332 – 2038 UGRA 266 3680 ±80 Madera 2335 – 1783 2196 – 1951 UBAR 50 3640 ±50 Madera 2189 – 1888 2125 – 1939 CSIC 736 3600 ± 50 Madera 2134 – 1777 2023 – 1896 Corte 7 (-1.50m) CSIC 828 3590 ±95 Carbón 2202 – 1692 2124 – 1776 UGRA 309 2990 ±90 Carbón 1433 – 976 1386 – 1088 Corte 2 (-1.50m) CSIC 830 3565 ±55 Madera 2115 – 1748 2014 – 1781 UGRA 302 5010 ±150 Madera 4230 – 3385 3957 – 3660 Corte 2 (-0.30m) UGRA 307 3020 ±90 Carbón 1493 – 1007 1396 – 1128 Corte 1 (-1.00m) CSIC 827 3530 ±50 Madera 2016 – 1699 1932 - 1972 Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   93  ‐ F a s e I I : E n e s t a f a s e e l p o b l a d o d e j a d e c r e c e r . T a m b i é n s e documentan las murallas del poblado. ‐ Fase III: Es la fase más conocida de esta moti lla y la más moderna. Se documentan dos niveles constructiv os. El primero de ellos está constituido por rest os de adobe y barro procedentes de cabañas junto a un numeroso abani co de restos arqueológicos. El segundo esté caracteri zado por el hallazgo de tapi al y vigas carbonizadas y div ersos útiles arqueológi cos. Arquitectónicamente la Motilla del Acequión guarda relación con aquellas motillas encontradas en la provincia de Ci udad Real. Aunque no se ha excavado el centro del poblado , los hallazgos producidos informan de una estructura con varios anillos de muros y pequeños muretes dispuestos de forma radial para conformar pequeñas estanci as en el interior de la motilla (Fernández – Miranda, 1990). Las exc avaciones tambié n reve laron qu e con anterior idad a la construcción de es tas estructuras los m oradores de la moti lla crearon una base elevada compuest a por tierra ocre para pode r asentarse en este ent orno palustre (I bídem). El acceso a la construcción se reali zaría por un istmo que uni ría la motilla con el terreno circundante (Ibídem). En esta motilla se encuent ran cerámicas de buena factura , cobrando gran import ancia aquellas desti nadas al almacenamient o de alimento s y materias pri mas. Tambi én se ha docu mentado un importa nte espectro de objetos de metal como hachas , puñales o cuchi llos, escoplos, puntas de flecha y sierras. A partir de los hallazgos produci dos, especialmente los met ales (Fig. 1.80 y 1.81) y el marfil, los investigadores de esta motilla admiten el intercambio de productos a larga distancia en esta época (Fernández–Miranda et al. , 1988) . Estos objetos gozan de gran importancia , ya que, a diferencia de ot ros poblados, su hallazgo se pr oduce fund amentalmente f uera de es tructur as de carácter funerari o. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   94  Figura 1.80: Puñal de metal de la Motilla del Acequión . Dibujo del autor a partir de Fernánd ez – Miranda y otros (1988) Figura 1.81: Diversos objetos de metal de la Mot illa del A cequión. Dibujo del autor a partir de Fernández – Miranda y otros (1988) Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   95  Otr o gr an pil ar d e l a in ves t igac ió n so bre es te yac im ien to ha sid o e l a nál is is de los restos carpológi cos encontrados en el sedimento excav ado. Se ha documentado la presencia del cultiv o de cereales y leguminosas entre ot ros, un dato que concuerda con el hallazgo de herramientas y utillaje relacionado con el trabajo agrícola encontrado en este yacimiento (Fernández - Miranda et al. , 1988, 1990; Mariscal, 1993) . En este ca mpo hubo una publicación pormenorizada exponiendo los datos en referenci a a los restos de vegetales en este yacimiento (Llorach et al. , 2000). Los resultados (F ig. 1.82, 1.83, 1.84, 1.85 y 1.86) arrojaron una heterogénea colección de restos veget ales dependiendo de la fase de ocupación del yaci miento. Dest acan los descubrimientos de rest os d e s e m i l l a s d e u v a s i l v e s t r e , p i s t a c h o y u n a g r a n c a n t i d a d d e t r i g o e n l a f a s e 3 (Ib íd e m ). Fi gur a 1. 82: Re sto s veg et ale s de la F ase I d e la Mot illa de l Ac eq uió n ( Llo ra ch et al. , 2000). 1 5 1 7 3 54 1 9 30 2 16 66 2 1 76 0 10 20 30 40 50 60 70 80 Fase I Fase I Asperula cf. Aristata (scabra) Pistacia terenbinthus Silene sp Bromus sp Bromuscf. Sacalin us Bromus secalinu s Hordeum vulgare Hordeums coeleste Stipa Tenacissima Triticum Sp Triticum Aestivum Trititucum dicocum Cf Salix Rosaceae Ficus Carica Graminae Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   96  Fi gur a 1. 83: Re st os ve get ale s de la F ase I – II de la M ot illa de l Ac eq uió n ( Llo rac h et al. , 2000). Fig ur a 1. 84: Rest o s veg et ales de la F as e II d e l a Mo ti lla d el Ac e quió n ( Llo rac h et al. , 2000). 21 1 66 5 2 10 0 5 10 15 20 25 Fase I Fase I - II Pistacia terenbinthus Hordeums coeleste Stipa Tenacissima Triticum Sp Triticum Aestivum Cf. Vitis Graminae 11 3 1 58 3 9 2 17 7 1 24 0 10 20 30 40 50 60 70 Fase I Fase II Cf. Cyperus Pyrus cf. Coss oni Quercus rotundifolia Lens sp Hordeum vulgare Hordeum coeleste Stipa Tenacissima Triticum Sp Triticum Aestivum Trititucum dicocum Hordeum sp Graminae Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   97  Fig ur a 1. 85: Rest o s veg eta les de la F as e II – II I d e la M ot illa del Ace qu ión (L lora ch et al. , 2000). Fase III Especie Entero Fragmento Pistacia terebinthus 9 0 Amaranthacae 2 0 Arnebia sp. 2 0 Chenopodiaceae 1 0 Chenopodium sp. 10 0 Cf. Helianthemum 1 1 Centaurea Castellanoides 1 0 Quercus rontundifolia 1 17 Salvia cf. Lavandulifolia 1 0 Leguminosa e 4 0 Trifolium sp. 2 0 Vicia faba 0 1 Asphodelus sp. 4 5 Linum usitatisimun 5 0 Papaver sp. 7 0 11 2 5 2 0 1 2 3 4 5 6 Fase I Fas e II - III Aegilops sp Hordeum vulgare Stipa Tenacissima Triticum Aestivum Graminae Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   98  Reseda luteola 1 0 Rubus sp. 1 0 Urtica dioica 17 0 Vitis viní fera subs. silvestris 1 18 Gramineae 5 75 Aegilops sp. 1 0 Aegilops geniculata 1 0 Aegilops triuncialis 1 0 Cf. Agrostis 1 0 Hordeum sp 7 0 Hordeum vulgare subs. vulgare 177 2 Hordeum coeleste 41 3 Stipa tenacissima 1 107 (+110ml) Triticum sp. 1 2 Tritucum aestivum 6374 96 Triticum compactum 18 0 Triticum dicoccum 106 6 Triticum monococcum 1 0 Panicum sp. 1 0 Fig ura 1. 86: Rest os veg eta les de la Fase III de la M otilla del Ace quión (L lorac h et al. , 2000). 1.2.5. E l Bronce de la Mancha en el siglo XXI. Este siglo comienza con la apar ición de nuevos arqueólogos procedentes tanto de instituciones públicas como de la empresa privada. El más prolífico , t e n i e n d o e n c u e n t a e l n ú m e r o d e p u b l i c a c i o n e s , e s L u i s B e n í t e z d e L u g o . E s t e arqueólogo ha desarrollado un gran núme ro de trabajos rela cionados con el Bronce de La Manch a, aunque dedicando sus esfuerzos en la excav ación del yacimiento de la Villeta en Poblete ( Ciudad Real) ( Benít ez de Lugo et a l., 2005) y el Castillejo del Bonete en Terrinches (Ciudad Real) (Benítez de Lugo et a l. , Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   99  2007, 2009, 2013, 2014a, 20 14b) en la localid ad de A lhambra (Ciudad Real) (Benítez de Lugo, 2000; Benítez de Lugo et al. , 2011) y Noria Olaya (Benítez de Lugo y Menchén Herreros, 2007). Ha dado una nueva dimensión al origen y ocaso de esta cultura con la aplicaci ón de nuevas teorías basadas , por ejemplo, en los datos extraídos de los sondeos en di ferentes Motillas (Mejías Moreno et al. , 2015). Ha aportado otras teorías sobre el modus vivendi del ser humano durante la Edad del Bronce, la alimentación o sobre el análisis de materiales proceden del Castillejo del Bonete ( Benítez de Lugo et al ., 2005; Benítez de Lugo et al. , 2011; Benítez de Lugo, 2009, 2011, 2013). B e n í te z d e Lu g o h a c o l a bo r a d o e n u n a g r a n ca n t i d ad d e pu b l ic a ci o ne s científicas junt o a otros compañeros como Gabriel Menchén Herreros (Benítez de Lugo y Menchén Herreros 2007) en el yaci mient o del Noria Olaya 20 en Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real ), Luis Mejías Moreno (Benítez de Lugo y Mejías Moreno, 2014), Norberto Palomares Zumajo ( Benítez de Lugo Enrich et al. , 2014 y otros ), Ignacio Montero Ruiz y Mercedes Muri llo Barroso (M ontero Rui z, 2014) o Sergio Fernández Martín ( F ernández Mart ín , 2015) entre otros. El arqueólogo ciudadrealeño , en definitiva, ha consegui do uni r a un equipo transdisciplinar para el estudio e interpretación de los yacimi entos que ha dirigido. Otras interv enciones de importancia son las llevadas a cabo por el equipo de la Univ ersidad de Castilla – La Mancha di rigido por Rosari o García Huerta y Franci sco Javier Morales Hervás en el yacimi ento de Las Saladillas (García Huerta y Morales Hervás, 2004) (A l cázar de San Juan, Ciudad Real). También los realizados desde la esfera privada , por Miriam Alhambra Moreno- Arrones y Alicia Prada Gallardo en Los Silos (La Solana, Ciudad Real), (Moreno Arrones y Prada Gallardo, 2004) los del yaci miento de la V i leta (Poblete, Ciudad Real) ( Benítez d e Lugo Enrich et al. , 2004) y los di rigidos por la empresa Global Arqueología en el yacimiento de Casa del Montón (Herencia, Ciudad Real ) (G óm ez La g un a et al., 2007). La importancia de estas excav aciones es que por primera vez se excavan los denomi nados fondos de cabaña nunca antes documentados a través de una excavaci ón.    20  Yacimient o  de  la  Edad  del  Bronce  aún  poco  cono cido  tanto  arqueol ógicamente  como  por  parte  de  la  bibliografía  publ icada  ya  que  solo  se  realizó  una  cata  de  13  metros  cuadrados  y  según  los  aut ores  de  poca  potencia  estr atigr áfica  y  muy  arrasada  por  agente s  antrópicos.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   100  En resumidas cuentas , el siglo XXI se caracteri za por la presencia de varios equipos de excavaci ón, unos consolidados por realizar actuaci ones sistemáti cas y duraderas a lo largo del tiempo desde los años 70 y 80 y otros que ejecutan obras de urgenci a debido a las const rucciones de in fraestructuras . T rabajos realizados por Luis Bení tez de Lugo y colaboradores: E xcavaciones del Castillejo del Bonete (Terrinches, Ciudad Real): El Castillejo del Bonete es un yacimi ento tumular con una cueva en su interior que ha sido excavado desde el año 2012 hasta la actualidad en la localidad de Terri nches (Ciudad Real) (Fig. 1 .87 y 1.88). El Castillejo del Bonete guarda una estructura peculiar, parece ser que poco frecuente e n el Bronce de la Mancha, y que recuerda a las teorías de Zuazos y Palacios, ya que se trata de una gran const rucción de ca rácter funerari o megalítico. (Benítez de Lugo et al. , 2 007, 20 09, 20 13, 20 14a, 2014b). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   101  Figura 1.87: Contexto territorial del Cast illejo del Bonete (Cartografí a del autor). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   102  Fig ur a 1. 88: Vist a po r sa té lit e de l Cas ti llej o d el Bone te (Ca rtog raf ía de l au to r). Cronológicamente el Castillejo del Bonete tiene un arco de ocupación comprendido entre el 2340 y el 1565 a.C . (Fi g. 1.89), es decir , en un periodo “transición entre el Calcolítico y la Edad del Bronce en el interior de la Peníns ula Ibérica” (Benítez de Lugo et al., 2014 ; 91). DATACIONES DEL CASTILLEJO DEL BONETE LABORATORIO BP CONJUNTO MUESTRA CAL BC 95% CAL BC 68% ROME - 1687 3720 ±70 Tumba 4 Fémur (colágeno) 2340-1920 2271-1984 Beta-350768 3870 ± 30 Interior cueva Falange 2466-2211 2456-2293 Poz-67167 3385 ± 35 Interior cueva Quercus ilex 1769-1565 1736-1636 Poz-67168 3695 ± 35 Interior cueva Rhammus 2199-1977 2136-2034 Figura 1.89: Tabla resumen de las dataciones realizadas en e l Castillejo del Bonete (Modificado de Moreno Gil, 2017). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   103  Estructuralmente el yacimiento arqueológico del Castillejo del Bonete se compone de vari os corredores, una cámara o cuev a en el centro del yacimiento y varios túmulos. En total se con tabilizan 5 c orredores (Fig. 1.90, 1.91 y 1.92), siendo el número uno , al parecer, el más importante por su entidad y f a c t u r a c on st r u c t i va . En e s t e c a s o m i d e u n os 8m d e l o n g i tu d y es t á t ap ad o p o r grandes lajas de pi edra comuni cando con la cueva o cámara de este yacimi ento. El resto de corre dores era de menor entidad y en el caso de estar cubiertos necesi tarían postes o sujeciones de madera. En algunos de estos corredores se ha encontrado abundant e material arqueológico, sin embargo , e n o tr os , n o ha oc u r r id o l o m is mo ( B e ní te z d e L u g o et al. , 201 4). En el in terior d e la cueva o cámara se han encontrado materiales arqueológicos y expresi ones artísticas en forma de pint uras y grabados. Es ta cámara , además, est á reforzada por muros artificiales en su interior. En el caso de los túmulos desta ca uno de gran tamaño que t apa a los corredores o pasillos de este y acimiento en los que se ha encontrado mater ial arqueológico. Este t úmulo conforma una estructura peculi ar formando una especie de estruct ura megalítica de varios corredores y una cámara central nunca vista hasta ahora en yacimi entos de la Submes eta Sur. Figura 1.90: Planimetría del Castillejo del Bonete (Fernández Martín et al., 2015). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   104  Figura 1.91: Vista ge neral del yacimiento Castill ejo del Bonete (Benítez de Lu go et al ., 2015). Figura 1.92: Vista ge neral del yacimiento Castill ejo del Bonete (Benítez de Lu go et al ., 2015). Los materiales arqueológicos también han sido objeto de estudio por parte de los int egrantes y colaboradores del equi po dirigi do por Benítez de Lugo . E n e l c a s o d e l a c e r á m i c a s e h a r e c u p e r a d o u n a m p l i o r e p e r t o r i o t a n t o e n s u s tumbas como “empotradas” sobre los muros (Benítez et al ., 2015: 115) Se Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   105  encuentran existen ollas ov oides, glob ulares , ovoides y globular es de bordes abiertos , cerámicas de almacenamient o, cerámicas carenadas , cuencos , queseras y cerámicas i ncisas (Ibídem) (Fig. 1.93). El tratamient o de superficie de las cerámicas en el Castillejo del Bonete es variado comprendiendo varias técnicas como el espatulado, el bruñido o el si mple alisado (Ibídem). Sergio Fernandez Martín tambié n realizó un estu di o semejante al que años antes aplicó a la Motilla del A zuer (Fernandez Martín, 2010: Fernández Martín et al. , 2015). De este trab ajo se deduc e que, en el Cas tillejo de l Bonete, a un teniendo esta peculiar estructura , se comía y se bebía de forma cotidiana por lo que se puede interpretar que est e lugar era habitado de forma constant e. Figura 1.93: Ejemplo de dos de los materiales cerámicos del Castillejo de l Bonete. Dibujos del autor a partir de los aportados por los investig adores del Castillejo del Bonete (Benítez de Lugo et al. , 2015; Fe rnández Ma rtín et al., 2015). En este yacimiento también se han documentado un gran número de útiles fabricados en metal (Fig.1.94) Los punzones son el elemento más numeroso, pero también existen puntas de flecha tipo palmela, puñales o cuchillos y agujas. Estas piezas tendrían un alto contenido de arsénicos sugiriendo los inv estigadores (Ibídem) que algunos de estos metales pueden proceder de Li nares (Jaén) y no de la prov incia de Ciuda d Real u otros lugares como Murcia o Almería. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   106  Figura 1.94: Ejemplos de puñales procedentes del Castillejo del Bonete. Dibujos del autor procedentes de Montero y otros ( 2014). El material lítico tiene diferentes expresi ones ya que las manufacturas comprenden desde objetos de a dorno a út i l e s c o m o p u n t a s d e f l e c h a , m o l i n o s , o piezas denticuladas (Fig. 1.95). Estos materiales parecen provenir de yacimientos si líceos de la “meseta central” (Benítez et al. , 2015: 122) aunque no se descarta otra procedenci a como pueden ser las cordilleras béticas ( ibídem). Figura 1.95: Objet os de sílex procedent es del Castillejo del Bonete. Dibujos de l autor a partir de Benítez de Lugo y colaboradores (2015). Otros hallazgos de i ndustria líti ca son las denominadas mazas de minero ( F i g . 1 . 9 6 ) . E n e l c a s o d e l C a s t i l l e j o d e l B o n e t e s e h a r e c o g i d o u n e j e m p l a r q u e parece prov enir de la Sierra Morena andaluza y que si bien no parece haber intervenido en labores de mi nería si ha podido ser utiliz ada en trabajos de cantería. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   107  Figura 1.96: Maza proc edente del Castillejo del Bonete. Dibujo del autor a partir de Bení tez de Lugo y colaboradores (2015). Los objetos de adorno completan esta colecci ón. Entre estos objetos se han localizado 35 muestras de piedras verdes de vari scita que quizás sean procedentes de Zamo ra (Ibídem). Estos colgantes se complement an con otros producidos en marfil y conchas de hu eso. Otros objetos de adorno son los brazales de arquero (Fi g. 1.97). Figura 1.97: Brazal de arquero del Castillejo del Bone te. Dibujo del autor a partir de Bení tez de Lugo y colaboradores (2015). No hay que perder de vista el us o de la madera como materia prima para fabricar objetos de adorno en forma de cuenta de collar ( Ibídem ). Haber encontrado este tipo de mater iales abre por consiguiente una nueva di mensión so b r e l a a p a r i e n c i a f í s i c a d e l o s h a b i t a n t e s d e l a E da d d e l B r o n c e p ue s s u e l e s e r un material no preservado. Este yacimiento no solo es conocido por los mater iales encontrados en su interior sino tamb ién por el horizonte funerario que alberga. En el Castillejo del Bonete se han encontrado 4 tumbas con varios individuos que han aportado informaci ón sobre los r itos funerarios del Bronce de La Mancha. Es la tumba cuatro la que destaca sobre las demás debido a su est ado de preservaci ón como también por los individuos y ajua r que contenía (Fig. 1.98). Esta tumba Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   108  cuenta con un rit o de inhumación doble. E l pr imer ind ivid uo te nd ría un a juar compuesto por una cerámica que contenía en su interior un punzón y un cuchillo acompañados de dos botones de marfi l. El segundo individuo tendría una cerámica carenada , un cuchillo y un brazal de arquero. Según sus investigadores esta tumba tendría una cubierta sobre la que se hizo una hoguera donde apareció una punt a de flecha tipo palmela (Benít ez de Lugo et al. , 2 014). Si estos enterramient os ofrecían datos más que interesantes no ha sido menos los análisis antropológicos reali z ados sobre los huesos humanos. Estos estudios han demostrado el consumo de pr oteínas de origen marino de uno de los individuos de la ya menci onada tumba cuat ro. Este dato , dotado de un signi ficado important e, demuestra las redes de intercambi o a larga distancia de esta población, o, por el contrario, el desplazamiento de ind ividuos desde zonas costeras al interior peninsular ( Ibídem ). Evaluando cualquier tipo de opción ambas gozan de especi al tratamiento ya que ponen de manifiesto que no era en ninguno de los casos una población aislada económicamente o socialmente en su territorio. Figura 1.98: Tumba 4 hallada en el Castillejo del Bonete (Bení tez de Lugo et al., 2015) Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   109  El Castillejo del Bonete también es un claro ejemplo, y por ahora el único , d e a r t e p a r i e t a l e n e l i n t e r i o r d e u n y a c i m i e n t o d e l a E d a d d e l B r o n c e d e L a Mancha compuesto por pinturas y grabad os (Fig. 1.99). Estas manif estacio nes comprenden grabados en ziz–zag, ba rras, puntos o posibles antropomorfos (Polo Martín et al., 20 15). Figura 1.99: Arte rupes tre del Castillejo del Bonete (Polo Martín et al., 2015). N oria Olaya (Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real): Este yacimient o está ubicado en la localidad de Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real) (Fig. 1.100) . Se han excavado 13 metros cuadrados, sin llegar a niveles con ausencia de ocupación antrópica (Benítez de Lugo y Menchén Herreros, 2010). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   110  Fig ur a 1. 100: Vist a p or sa té lit e del ya cim ien t o de la No ria Olay a. Al e ste la lo ca lid ad d e La s Vir tu des (Ci udad Real). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   111  E n e s t e y a c i m i e n t o s e h a n e x t r a í d o p i e z a s d e m e t a l c o m o p u n t a s d e flecha (Fig. 1.101) que puede ser quizás da tada en el Bronce Pleno en un posi ble contexto doméstico. Otros materiales son restos de cest ería que han dejado su impronta en materiales cerámi cos. Estas cerámicas parecen ser p oco elaborados generalmente bruñidas , espatuladas o alisadas (Fig. 102). (Benítez de Lugo y Menchén Herreros, 2010). Figura 1.101: Punta de flecha de No ria Olaya. Dibujo del autor a partir de la docum entación de Benítez de Lugo y Menchén Herreros (2007) Figura 102: Ejemplos de cerá micas de Noria Olaya. Dibu jo del autor a partir de la documentación d e Benítez de Lugo y Menchén Herreros (2007). Cabe añadir que este yacimiento no cuenta con planimetría ni dataciones publicadas de la que se tenga constancia qui zás por la reducida interv ención realizada. L a Villeta I y II (Poblete, Ciudad Real): Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   112  Los restos fueron locali zados por las obras del aeropue rto de Ciudad Re al en la localidad de Poblete (Fig. 1.103). Estructuralmente estaba divid ido en v a r i o s h o y o s o f o n d o s d e c a b a ñ a ( F i g . 1 . 1 0 4 ) d e l o s q u e s e p u d i e r o n e x t r a e r algunos materiales arqueológicos (Benítez de Lugo et al. , 2 004). Figura 1.103: Contexto territorial del yacimiento de La Vileta (Cartografí a del autor). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   113  Figura 1.104: Plantas de los fondos de cabaña documentados en Vileta Dibujos del autor a partir de la plani metría de (Benítez de Lugo et al., 2004). Los materiales arqueológicos recogi dos en esta excavación evidencian la orientación económica del grupo humano que se asentó en este lugar hacia la agricultura. Entre los materi ales destacan los molinos e industri a como las piezas metálicas, entre ellos, un puñal d e cobre ( Fig. 1.105). Tal y como ocurre en Las Saladillas (García Huert a y Morales Herv ás, 2004) este poblado está rodeado de otros yacimient os en altura con los que parece guardar una relación cronológica y de de pendenci a (Benítez de Lugo et al., 2004). Figura 105 : Puñ al hal lado en La Vileta . (Bení tez de Lugo et al ., 2004). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   114  E xcavaciones realizadas por la Universidad de Castilla- La Mancha. L as Saladillas (Alcázar de San Juan, Ciudad Real): Fue excavado en los años 1993 y 1994 por Rosari o García Huerta y Francisco Javier Morales Herv ás, profesores de la Universidad de Casti lla – La Mancha. Se ubica en las cercan ías de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) (Fig . 1.106 y 1.107) y se local izó debido a la real ización d e obras públicas. Fig ur a 1. 106: V ist a por sat éli te de la loc aliz ac ión de l yac imi en to d e la s S alad il la s ( Cart ogr afía d el au t or). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   115  Figura 1.107: Contexto territorial de Las Saladillas (Cartografía del autor). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   116  Al igual que el yaci miento anteriormente descrito , Las Saladillas, c o r r es p o nd e a l t ip o d e y ac im i e nt o d en o m in a do c om o f o nd o s de c a ba ñ a ( F i g. 1. 108). Estructuralmen te está compuesto por v arios hoyos excavados en la tierra de con forma ci rcular u oval. Fig ura 1. 108: Algu nos de lo s fondo s de caba ña docu ment a dos en Las Saladillas (Dibujo del autor a part ir de la planimetría de García Huerta y Morales Hervás, 2004). Según los investi gadores al cargo de esta intervención, el yacimiento de Las Saladillas, sería un conjunto de estructuras pere cederas de los que solo quedan los fondos de cabaña. Estos fondos son solo la huella d e estruc turas má s grandes const ruidas en mat eriales perecederos . Los autores no especi fican un a función económica concreta salvo la pos ible explot ación de la sal (García Huerta y Morales Hervás, 2004). Los materiales hallados son de factura y característi cas similares a los de otros yacimient os (Ibídem,) por lo que queda clara su adscripci ón cronológica a la Edad del Bronce. Este poblado, habría que ponerlo en relaci ón a otros yacimient os de mayor entidad con los que guardaría una relación de dependencia (Ibídem). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   117  E xcavaciones en el yacimiento de Piédrola (Alcázar de San Juan, Ciudad Real): Este yacimiento lleva en proceso de excavac ión desde el año 2014 21 aunque fue ya document ado por Trini dad Nájera Coli no (1884) en las en las cercanías de la local idad de Al cázar de Sa n Juan (Fig. 1 . 109). El yacimi ento se encuen tra localizado en un afloramiento de sílex, siendo uno de los pocos lugares de la provincia de Ciudad Real donde se puede encontrar este recurso lítico. Tiene un contexto territ orial parecido al yaci miento de Las Sal adillas, que se encuen tra a pocos kilómetros. No parece ser un yaci miento de “fondos de cabaña” sensu es tr ic to , pero tampoco un yacimi ento en altura, por lo que, se espera, que en las próximas campañas de excavaci ón se pueda esclarecer como es el yacimi ento de Piédrola. Fig ur a 1. 109: Vist a s até lit e de deta lle del y aci mie nt o de Piédr ola ( C art ogr afía del aut or) .    21 La informació n de este y acimien to es tá proporciona da por uno d e sus di rectores (Víctor Manu el Lóp ez – Menc hero Bendic ho). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   118  Este lugar tiene una continuidad poblacional desde el Calcolíti co hasta época mediev al. Entre ellos existe una ocupación de la Edad del Bronce Inicial y Medio con abundante material arqueol ógico. Su peculi aridad es el hallazgo de cerámica estilo Ciempozuelos y dornajos en el mismo lugar mezclado con material de la Edad del Bronce . Su cronología aún no está clara, aunque el poblamiento de este lugar en la Edad del Bronce es seguro . Las estructuras documentadas son escasas dest acando fondos de cabaña y hoyos de poste. (Hervás Herrera et al. , 2015). El informe antropológico realizado por el autor de esta tesi s doctoral sobre restos humanos encontrados da como result ado el sexado de un individuo correspondient e a un varón de eda d adulta. Este hallazgo no supone un avance si gnificativo en los conocimi entos sobre esta cul tura, pero es dest acable la aparición de este tipo de restos en los poblados en llano. E xcavaciones realizadas en el yaci miento de Los Silos (La Solana, Ciudad Real): Al igual que el resto de yacimientos de este tipo fue localizado en un llano, en las inmediaciones de la localid a d de La Solana (Ciudad Real) (Fig. 110), debido a la construcci ón de infraestructuras públi cas. Sus investi gadoras, apuntan a que no existen construcciones y que posi blemente este yacimi ento corresponda a la facies de fondos de cabaña (Moreno – A rrones y Prada Gallardo, 2004). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   119  Figura 1.110: Contexto territorial del yacimiento de Los Silos (Cartografía del Autor) Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   120  Las arqueólogas encargadas del estudio destaca n la presencia de abundante material c erámico y lítico ( Fig. 1.1 11). Figura 1.111 : Algunos d e los materi ales enco ntrados en Los Silos (Dibujo del aut o r a part ir de More no – Arrones y Prada Gallardo, 2004) No se tiene constancia de ni nguna datación. Actualmente se encuentra tapado por el trazado urbano. E xcavaciones en Casa del Mont ón (Herencia, Ciudad Real). E s t e y a c i m i e n t o , c o m o o t r o s , s e l o c a l i z ó a r a í z d e u n a o b r a p ú b l i c a , e n l a s inmediaciones de la locali dad de Herenci a. La construcción de la Autovía de los Viñedos a su paso por Herencia desveló la exist encia de otro poblamiento en llano (Fig. 1.112). En este yacimiento, denominad o Casa del Montón se hallaron varias “hoyas” (Gómez Laguna et al. , 2007: 21), algunas de ellas con enterramient os asociados a diverso mat erial faunístico de i nterés Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   121  Figura 1.112: Contexto territorial del yacimiento Casa del Montón (Cartograf ía del autor). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   122  El yacimient o se encuentra cerca de una a ntigua laguna, en un terreno elevado, pero siendo este morfológicamente llano. Los materiales encontrados s o n p r o p i o s d e l a E d a d d e l B r o n c e r e c o g i e n d o e n s u e x c a v a c i ó n m á s d e 4 0 0 0 elementos, principalmente cerámica. En tre sus formas destacan alguna s de pequeño tamaño ( Ibí dem) ( Fig. 1. 113). Figura 1.113: Ejemplos de cerámicas halladas en el ya cimiento de Casa del Mon tón. Dibujos del autor a partir de Gómez Laguna y ot ros ( 2007). Entre los hallazgos más destacables se encuentra un enterramiento con un individu o (Fig. 1.114) y una ofrend a de 13 extremidades de ovic ápridos única en el Bronce de La Mancha. Fig ura 1.1 14: Tumb a loc ali zad a e n Ca sa de l Mo ntó n (izquierda) y la ofrenda realizada (derecha) (Gómez Laguna et al., 2007). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   123  1.2.6. O tros estudios y trabajos realizados. L a E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a n o s o l o f u e o b j e t o d e e s t u d i o p o r p a r t e d e los directores o investigadores principales de las excavaciones anteriormente descritas. Desde los años ochenta, y especialmente en las últi mas dos décadas, se han realizado muchos trabajos anexos, generalmente de carácter transdisciplinar , que han de ser coment ados. Uno de los pri meros trabajos est á firmado por Rosario Fonseca F errandis (1984) sobre utillaje de adorno en el Bronce de La Mancha. Elena Sanz del Cerro (1988, 1993, 1994) añade otra obra que estudia los enterramientos de la Edad del Bronce en la Península Ibérica o Helena Romero Salas, José Martínez Peñarro ya y C. Cantero Desmartines aportan un ens ayo sobre estru cturas de habitación de es te entorno cu ltural y estructuras funerari as (Romero Salas, 1984; Romero Salas et al. , 1986). No se puede olvidar otras figuras como Amparo Hernando Grande con estudi o sobre armas y puntas de flecha (Hernando Grande, 1988, 1990; Galán Saulnier et al ., 1989 , 1992). En cuanto al análisis del t erritorio han destacado desde los años o chenta otra serie de autores como son Luis A lañón Flox ( 1982) estudiando el área del Aldea del Rey (Ciudad Real), Andrés Ocaña Carret ón (2002) en el Campo de Montiel junto a Pedro Moy a Maleno (2009) en el mismo ámbito territor ial o de la localidad San Carlos del Valle por To más Torres González (2013). En estos mismos años, el área de las lagunas de Ruidera también fue investigada de forma concienzuda con el estudi o del patrón de di stribuci ón espacial y las características de los poblados (Fernández López, 1994; Ocaña Carretón, 2000). O c u r r e l o m i s m o e n l a p r o v i n c i a d e T o l e d o , e l e n c a r g a d o d e e s t u d i a r l a E d a d del Bronce en este lugar es Arturo Ruiz Taboada con interesantes dat os sobre poblamiento entre las provin cias de Ciudad Real y Toledo en la Prehistoria Reciente en est as provincias (Ruiz Taboada, 1993 , 1994a , 1994b, 19 96, 1998 , 2005). La evolución de los trabajos cientí ficos no solo ha afectado a los nuevos proy ec tos de in ves tig a ción Com o el Cas til lej o de l B one te. La y a co nocida Motilla del Azuer supo sumarse a la ola de trabajos multidi sciplinares con div ersos estudios antropológicos de mano de autores como Si lvia Alejandra Jiménez Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   124  Brobeil, Hihab Al Oumaui , Zita Lafranchi , Juan Sebastián Martín – Florez , Elías Sánchez Cañadillas. (Laffranchi , 2010; Martín – Florez, 2010) de fabri cación de utensilios óseos con la obra “La industria de hu eso de un yacimie nto arqueológico de la Edad del Bronce: la Mot illa del Azuer (Daimiel, Ciudad Real)” producida por Manuel Altamirano (2010) o los de Sergi o Fernández Martín ( 2010) centrados en la producci ón cerámica. El Cerro de la Encantada no fue una excepción, ya que investigadores asociados t anto a la Facult ad de Letras de la Univ ersidad Autónoma de Madri d como a la de Facultad de Cienci as de la misma instit ución ha sido germen de una gran cantidad de publi caciones de carácter antropológico . Uno de los primeros con carácter antropológico fue realizado por Armando González Martín ( González Martín et al. , 1994) junt o con otros más actua les como los realizados por Marta Lapuente (2008, 2011), Marta Lanseros (2012), María Molina Moreno (2014) o Alfonso Monsalve ( 2013, 201 4). Los investigad ores con una trayectoria dilatada en el tiempo tampoco han parado de investigar pues en estos últimos años han revitalizado el co nocimient o sobre el Cerro de La Encantada (Galán Saulnier y Sánche z Meseguer, 2014), pero también en aquellos yacimi entos que ha impulsado la Universidad Autónoma de Madrid como Los Dornajos (Galán Saulni er, 2016) o La Motilla del Retamar (Lenguazco González, 2012).  1.3. T eorías realizadas a partir de la excavación e investigación de los yacimientos y sistematizaciones propuestas para la Edad del Bronce en La Mancha. L a Ed a d d e l B ro n c e d e L a Ma n c h a e s o b je t o d e e s t u di o d e s d e h a c e m á s de 100 años, sin embargo, hasta la fecha, nadie parece haber se preocupado de realizar una sist ematización (u ordenación ) de las teorías y estudios que nos han lleva do a conoce r esta c ultura. Esta tarea, en opinión del au tor, es important e ya que si realizar excavaci ones con los posteriores estudi os es Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   125  fundamental también lo es ordenar las teorías postuladas. A este orden lo podemos denominar como sistematización. La defini ción o propuesta de sistemati zación, fue realizada por Gratini ano Nieto y José Lorenzo Sánchez Meseguer ( 1988), pero estos autores sólo expusieron sus ideas re lativas al tipo de poblamient o y no otras tan importantes como su origen , finalizaci ón, arco cronológico , tipos de materiales o cuál es eran, en definitiva, las características generales de la Edad de l Bronce de La Mancha. Era aún una fecha muy temprana en cuan to a los descubrimi entos sobre la Edad del Bronce de la Mancha. No obstant e, no fueron los únicos ya que, por ejemplo, otros autores t ambién incorporaron ci ertos aspectos relativos a la sistematización (Nájera Colino, 1984; Fernández Miranda et al ., 1988). El debate abierto con éstas y otras publicaci ones dura hasta la actualidad ya que recientes obras (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2016) han vuelto a reabrir este tema. Como cualquier debat e, la sistematización de la Edad del Bronce en La Mancha también ha susci tado ciertas críticas, como la expuesta por Marí a Isabel Martínez Nav arrete (1988). poco tiempo despué s de las publi caciones de Nieto Gallo, Sánchez Meseguer o T rinidad Nájera. Si atendemos a la defi nici ón aportada por la Real Academia de la Lengua, sistematizar , es: Del lat . Tardío syst ē ma, - ă tis 'sistema ' e -izar. 1. tr. Or ganizar al go según un si stema. Sist ema Del lat. tardío syst ē ma, y este del gr . σ ύ στη μα sýst ē ma. 1. m. Conju nto de reglas o princi pios sobre una materi a racionalmente enlazado se entre sí . 2. m. Conjunto de cosas que relacionadas entr e sí ord enadamente contribuyen a dete rmi nado objeto . 3.m. Biol. Conjunto de órganos que interv ienen en alguna de l as principales fun ciones vegetativ as. Sist ema nervioso. 4. m. Ling. Conju nto estructurad o de unidades relac ionadas entre sí que se definen p or oposici ón; p.ej., la lengua o los distintos compone ntes de la de scrip ción lingüísti ca. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   126  Cuando el auto r se refiere a la sistema tización de la Edad del Bro nce de La M a n c h a n o b u s c a o t r a c o s a q u e u n a o r g a n i z a c i ó n d e l a s i d e a s e x t r a í d a s d e e s t a cultura a lo largo de todo su r ecorrido h istoriográf ico. Una cultura arqueológ ica no deja de s er un si stem a hum ano con una s erie de ca ract eríst icas com unes que a nivel mate rial son p ercibi das (o no) por un conjunt o de inv esti gadores . Se sup one que si realmen te la Edad del Bro nce de La Mancha c onfigura una cul tura común también tendría un conjunto común de datos, reflejados e n la cul tura mater ial. ¿Cuál es son esa s caracte rística s comune s? La búsqueda de al guna publi cació n que reflejara o explicara esta sistema tización, es dec ir, es tas caracter ísticas comunes, aunque fu era de forma general y poco precisa fue infructuosa, a excepción de las anteriormente c omentadas (N ieto Gallo y Sánchez Meseguer, 1988; Fernández Mi randa et al., 1 9 8 8 ) por tres motivos: a) Los eq uipo s de inve stigac ión han cent rado sus esfue rzos en el estudi o de uno o vari os de yacimientos de los cua les se han re alizado teoría s generalizadas a to da la Edad del Bronce en La Mancha. b) Los e quipos de inves tigación han t rabajado d e forma independ iente, es decir, no ha sido norma genera l el cruce de datos entre los diferentes proyectos de investigac ión. Cada eq uipo de i nvestigac ión ha interpretado la Edad del Bronce a tra vés de sus propios datos. c) El cruce de datos comentado en el punto anterior nunca se ha llevado a cabo por la falta de aplicación de una/s metodolo gía/s común/es y ello ha impedido una falta de estudios sobre esta s istematización. Estos factores han llevado al autor de la presente tesis doctora l a intentar organizar, de forma resumida, qué sabemos y cuáles son las más teorías importante s que se han expues to sobre la E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a . P a r a ello se han relac ionado los d iferentes trabaj os sobre est a cultura subdivid iéndolos en temas d e estud io. T eorías relativas al origen de esta cultura. En cuanto al origen d e esta cultura se han expuesto diversas ideas (Fig. 1.115) que caminan entre el autoctonismo, el difusionismo o un modelo mixto que pudiera explicar la génesi s de la Edad del Bronce en La Mancha. No obstante, las ideas difusi onistas han pareci do tener mucho más éxit o, a tenor del número de publicaciones, qu e las teorías au toctonis tas Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   127  TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DE L A EDAD DEL BR ONCE EN L A MANCH A Autor Teoría resumida Denominación de esta cultura Año Área nuclear Tipo de teoría Miquel Tarradell i Mateu No explica su orige n, supone que el Bronce en La Mancha tiene un grado de argarización no establ ecido ni concretado. Arg ar 1950 Arg ar Difusionista Bosch Gimpera No explica su orige n, supone que el Bronce en La Mancha es par te de la cul tura argárica. Arg ar 1954 Arga r Difusionist a Delibes de Castro Su teoría argumen ta que la influencia argárica llegarí a hasta el Sistema C entral . No denomina 1971 Arg ar Difusionista Jorge Juan Eiroa No explica su orige n. Explica que la Edad del Bronce de La Mancha tiene influencias argáricas. No denomina. 1979 Arg ar o influencias argáricas Difusionista Trinidad Nájera La génesis de la Edad del Bronc e en La Mancha se produce por influencias de Alb ace te , C ast elló n y la cultura argárica. En este caso los poblados en altura estarían fuer teme nte influenciados por la cultura argárica. Las Motillas estarían influenciadas por ambientes culturales de Castellón y Albace te. Cultura de Las Motillas y complejo de los p ob lad os en altura . Dos tip os d e horizontes culturales en un mismo territorio. 1984 Albacete, Castellón para las motillas y e l Argar para los poblados en altura Difusionista Concepción Martín Morales Origen con influencias argáricas pero tendrí an una fuerte vincul ación con la E dad del C obr e local (se supone local ya que no l o especifica ) No denomina 1984 Arg ar Au toc toni s ta con influencia argáricas Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   128  Esteban Escribano Chauvigne, Andrés Ocaña Carretón y Antonio. J. Gómez Laguna El origen de las mot illas estaría prov ocado por el traslado de habitantes de poblados en ll ano, en ép oca de transición entre el Calcolitico y el Bronce, a lugares de fendidos como la Motilla el Azuer Bronce de La Mancha 1996 Calc o lít ic o loca l ( mot il las) Au toc toni s ta. Martin Almagro Gorbea No termina de aclarar su teoría pero específica la fuerte vinculación o infl uencia que el A rgar, Bronce Bétic o de l Le vante y bro nce de la M eset a producen e n esta cultura. Cultura de las Motillas 1997 No especifica. Posib lemente difusionista Luis Benítez de Lugo Su orig en ser ía la adaptación calcolítica loc al a un c am bio climático que produciría una aridez extr ema que co nlle var ía la construcción de motillas y cambios en las estr uctu ras soc ia les Cultura de Las Motillas, Edad del Bronce d e La Mancha 2015 Calc o lít ic o loc al e in flu jos exteri ores. Mixta José Lorenzo Sánchez Meseguer (y equipo asociado) La Cultura de Las Motillas o de La Edad del Bronce de La Mancha come nzaría a partir del Bronce Pleno. Edad del Bronce de La Mancha 2016 ( y años anteriores) Local con influencias mediterráneas a partir del Bronce Pleno Mixta Figura 1.115: Tabla resumen sobre el origen de la cultur a de la E dad de l Br once de La M ancha y los posib les influjos culturales que pudieron influir o producir su géne sis. De forma tradi cional, los autores y auto ras han expuesto que el Bronce de La Mancha tenía un origen ex ógeno o, cuan to men os, inf lu encia s d el ex ter ior como la cultura argári ca o el denominado como Bronce Valenciano. Es lógico pensar que autores como Mi quel Tarradel i Mateu, Bosch Gimpera o Delibes de Castro razonaran, que, en el caso de existir una cultura de la Edad del Bronce en La Mancha, esta debería de ser argárica (o con grados de argarización) ya que aún no se tenía constancia acerca de la Cultura de las Motillas. Es a partir de los años 80 cuan do se comenzó a di ferenciar est a cultura como una enti dad Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   129  particular teniendo incluso una denominaci ón propia , aunque aún heterogénea (Cultura de las Motillas, E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a , e t c . ) debido en gran medida al inicio de las excavaciones en la Motilla de El Azuer, La Motilla de Los Palacios y el Cerro de la Encantada. Por el contrari o, el origen local de esta cultura parece no tener t anta aceptación por la ma yoría de autores que se han encarga do del estudi o de esta cultura. No es hasta las ideas como las expuest as por Concepción Martín Morales en 1984 (Martin Morales , 1984) y Lui s Benítez de Lugo (Moreno Mejías et al. , 2015), casi 30 años después, cuando comenzó a valorarse un posi ble origen endógeno, o al menos, unas fuertes influencias del sustrato local en la formación de esta cultura. Otros autores como Sá nchez Meseguer y Galán Saulnier (2016), aunque con influenci as exteriores, acep tan también la influencia que pudo tener el sustrato local de población. Las tesis difusi onistas son más antiguas que las i deas autoct onistas. Comenzando por la primera , y ya enmarcado dentro de la existenci a de la Edad del Bronce de L a Mancha como entidad parti cular, destaca la creada por Trinidad Nájer a (1984). Trini dad Nájera , por ejemplo, se basa en los patrones arquitect ónicos y en la ubicación de los di ferentes poblados para i nterpretar que las motillas tienen fuertes influencias albaceteñas y levantinas y los poblados e n a l t u r a s e m e j a n z a s c o n e l A r g a r . L a E d a d d e l B r o n c e p r o d u c i r í a u n a r u p t u r a con el mundo Calcolítico anterior debido, entre otras cuesti ones, a lo novedoso del material arqueológi co y a la nueva fundaci ón de poblados que crearían dos grupos culturales (motillas y poblados en altura). Otros investigadores fueron incluso más allá de las fronteras de la Península Ibérica como Gratiniano Nieto, José Lorenzo Sánchez Meseguer, Catalina Galán Saulnier y colaboradores, que frut o de sus hallazgos i nsisten en una vinculación medit erránea para esta cultura (Meseguer et al. , 1983; Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004, 2016 y otros). Según los investigadores de la Universi dad Autónoma de Madri d durante la Edad del Bronce, en sus fechas más tempranas, hubo un cambi o climático inclinado hacía un peri odo seco que propició la construcción de motillas en lugares llanos ( antes inundables). En estos momentos también habría nuevas ideas que cambiarían el panorama cultural existente en Bronce Antiguo dando lugar al Bro nc e P len o, mo me nto en el cu al, se desarrollaría la denominado Edad del Br once de La Mancha. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   130  La teoría de Sánchez Meseguer y Galán Saulnier es la que más desarrollo, al m enos a ni vel b ibl iog rá fic o, ha ten ido d es de e l in icio la s in vest iga cio nes sob re l a E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a . E n u n p r i m e r m o m e n t o ( N i e t o G a l l o y Sánchez Meseguer, 1980) propusieron d ifere ntes áreas en las que subdividir las culturas desarrolladas durante la Edad del Bronce: Bronce Valenciano , A rgar , Bronce del Suroeste y el Complejo cultural de las Motillas entre o tros. Según estos autores los elementos de la Cultura de las Moti llas podían verse en los est ratos IV y V del Cerro de la Encantada y con algunas reservas en el nivel III. No obstante, argumentaban la personali dad propia del Cerro de la Encantada debi do, entre otras cosas, a la di ferencia a nivel materi al con las motillas en los estrat os I y II y la posible semejanza de las tumbas encont radas con las de la cultura argárica . Posteriormente (Meseguer et al. , 1983) se propuso que el Cerro de La Encantada pudo tener influenci as exteriores motivadas por la pres ión de Hititas y Hiksos que daría lugar a la llegada de influjos culturales o poblacionales a la Penínsu la Ibérica con un reparto del territ orio y una posterior estabilización políti ca que se expresa, por ejemplo, con la construcción de templos. En un artículo mucho más reci ente (Sánchez Meseguer y Galán Saulni er, 2016) exponen ideas más desarrolladas sob re la génesis de la Edad del Bron ce de La Mancha. Según estos investigadores hay evidencias arqueológicas claras para definir diferent es poblaciones en el Levante peninsular, Andalucía Oriental y Occidental y el valle del Guadalquivir. Esta idea deja patente que el Bronce de L a M a n c h a pa r a e s t o s in v es t i g a do r e s es un complejo cultural independiente al resto, pero con influencias de otras poblaci ones coetáneas. Par tiendo de la idea a nter ior y d e es tas conexiones culturales, el Bronce de La Mancha no se desarrollaría a parti r del Bronce Antiguo si no en el Bronce Pleno. En el Bronce Pleno en La Mancha 22 se produce una ruptura cultural respecto a la inmediata etapa anterior caracterizada por la pervivencia de tradiciones (como la cerámi ca tipo Dornajos) y los lugares de asentamient o. Los investi gadores de la Universidad Autónoma de Madri d asocian estas nov edades con ciertos cambios culturales en el Egeo cerca del año 2250 a.C. ( Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004), que llegaría a la Península Ibéri ca poco tiempo después (Fig. 1.116).    22 Lo que se i dentif ica por ejem plo com o Bronce Manch ego, Cultura de la s Motil las etc . Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   131  Edad Bronce Egeo (2250 a.C.) Ítem Cerámica Metal Arquitectura Orfebrería Practicas funerarias Religiosidad Novedades culturales Copas de pie alto Puñales de remaches Plantas rectangul ares Escasez d e oro (dia de mas ) Reutilización de las zonas altas de los yacimientos como necrópolis Construcción de templos Pithos Alabardas Trabajo de la plata (dia de mas , anillos y brazaletes ) Inhumación indivi dual con rituales es pecíficos Construcción de recintos de culto Tazas Espadas Fabricación de sepulturas en cista, lajas o mampostería. Cuernos de la consagración Variedad y abundancia de vasos carenados Utilización de los pithoi como forma de enterramiento Vasos con cazoleta interior Figura 1.116: Influencias que ll egarían a la Península Ibérica según los autore s citados (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004). Todas esta s novedades llegarían a La Mancha (Fig. 1.117), se supone que, por contacto con otras áreas cult urales, transformado el panorama cultural ent re el Bronce Antiguo y en Bronce Pleno . Periodo este último donde se origin aría lo que conocemos como Bronce de La Mancha (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier , 2004). Bronce Anti guo Bronce Pleno Características Características Perviv encia material campaniforme (do rna jo s) Ocupación de nuev os yacimientos con otras características (motillas). Se produciría fundació n de asen tam ien tos o v ivi rían en yacimientos fundados con anterioridad. Nuev as técn ica s co ns truc tiv as como plantas rectangul ares. Comienzo de las inhumaciones indivi duales Enterramientos indi vi duales o dobles. Algunos de ellos en pithos y laj as Figura 1.117: Cambios cul turales de la Edad del Bronce A ntiguo y Pleno en La Manch a. Novedades  culturales  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   132  Según Galán Saulnier y Sánchez Meseguer (2016), sumado a estos cambios culturales , la progresiva aridez desde mediados del III mileni o antes de Cristo provocó el abandono de determi nados yacimiento s instalados en altura buscando otros lugares, esta v ez en llano (que ya estarían secos respect o a etapas climáticas anteriores) donde se fundarían o se darían las condiciones para la construcci ón de motillas. Esta cultura perviviría hasta mediados del II milenio y daría lugar al sustrat o sobre el cual comenzaría el Bronce Final. Otro punto de vista, quizás a medio camino entre el di fusionismo y el autoctonismo, sobre el origen de esta cultura es la aportada por Concepción Martín Morales ( 1984). Según esta autora los poblados en alt ura guardarían una vinculación con los hallazgos del Cerro de La Encantada. Argumenta Martín Morales (Ibídem) que el hallazgo de copas, puñales de remaches y los sistemas de enterramient o del Cerro de La Encantada debe n de ponerse en relación con la cultura argári ca, pero a su vez con el sustrato Edad del C obre debido a la documentaci ón de cerámicas inci sas campaniformes y los sistemas constructivos de los yaci mient os. Apoya todas estas ideas por las dataci ones radiocarbóni cas de la Morra del Quintanar , anteriores a las motillas, para la fecha en la que fueron publi cadas (Martín Morales , 1983, 1984; Fernández Posse et al. , 1 986). La primera teoría propiamente autoctonista ha sido propuesta por Esteban Escribano Chauvi gne, Andrés Ocaña Carretón y Antonio. J. Gómez Laguna (1996). Estas investigadoras a raíz de sus estudi os de ciertos poblados en llano datados aproximadamente entre el final del Calcolítico e inicios de la Edad del Bronce proponen que, al menos las motillas, pudieron tener un com pon ente lo cal de for mac ión. P ara esto s a utor es, quiz ás, un in ic io de la conflictividad propició que algunos lugares por su buena defen sa en el llano fueran elegidos para el emplazamiento de las motillas. Esta teoría estaría refutada por las dataci ones de las motillas de El Azuer y de El Acequión (Fernández Posse et al. , 1986; Moreno Gil, 2015). Mucho más actuales son las i deas expuestas por Benítez de Lugo (Sáez et al. , 2015) que por primera vez incluye factor es no culturales para explicar el origen de esta soci edad de la Edad del B ronce. Benítez de Lugo sostiene un cambio climático como posi ble causa que diera origen a la Cultura de Las Motillas y el posterior desarrollo de sus estructuras sociales. Esta teoría también Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   133  fue expuesta con anterioridad por los investigadores de la Motilla de El Azuer (L ó p e z S áe z et al. , 2014) co mo ta mbién por lo s in vest iga do res d el Ce rro de L a Encantada llegando a conclusiones parecidas (Galán Saulnier y Sánchez Meseguer, 2016). P eriodizaciones y dataciones de la Edad del Bronce en La Mancha. La periodizac ión de la Edad del Bronce de La Mancha ( Fig. 1. 118) es la última característica que se ha pretendido investi gar en esta tesis doctoral. La bibliografía ofrece un a serie de dat aciones que han de ser teni das en cuenta para entender el marco cronológico de la Edad del Bronce en La Mancha. PERIODOS O FASES DE LA EDAD DEL BRONCE EN LA MA NCHA Equipo Autor Periodos Fechas Fases / Niveles/ Estratos Periodo cultural Yacimiento Nº Datac. Arco de ocupación temporal UNIVE RSIDA D DE GRANADA Trinidad Nájera Calco lític o 3000 – 2800 Fase 0 Calco lític o Motilla de l Azuer 31 3000 – 1350 Bronce Antigu o 2200 – 2000 Fase 1 Cultura de las M otillas. Horizonte cultural de los po blado s en altura Bronce Pleno A 2000 – 1800 Fase 2 Bronce Pleno B 1800 – 1600 Fase 3 Bronce Tardío 1600 – 1350 Fase 4 ANTHRO POS SL, UAM Luis Benítez de Lugo No per iodiza No presenta fases Cultura de las Mot illas o Edad del Bronce de La Mancha. Cast ille j o del Bonete 4 1764 - 1369 UNIVERSID AD AUTÓNOMA DE MADR ID Gratinianp Nieto Gallo, José Lorenzo Messe g uer y Catalina Galán Saulnier No periodizan ¿? -2300 Estrat o I Bronce Antigu o Cerro de la Encantada 13 Poco antes del 2300 a.C. hasta el 1500 d.C. o fechas in med i at am en t e posteriores. Edad del Bronce de La Mancha 2300- 2810 Estrat o II 1813 – 1810 – 15 00 Estrat o III 1500 - ¿? Estrat o IV No periodizan ¿? Fase I Ídem Motilla de S anta María de l Retamar 2 2500 – Mediad os del se g undo milen io. ¿? Fase II 1635 Fase III Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   134  UNIVERSIDAD COMPLUTE NSE MARDID Tomás García Pérez No per iodiza ¿?- 1650 Fase I Cultura de Las Motillas Motilla de los Romeros 3 1650 – 1340 a. C. 1630 – 1340 Fase II 1340 - ¿? Fase III Concepción Martín Morales María Dolores Fernández – Posee, Concepción Martín Morales y Manuel Fernández Miranda No per iodiza ¿? – 1600 Fase I Brince Mancheg o Morra de l Quintanar 26 Antes del 1600 a.C. finales del siglo XI V a.C. 1600 – 1452 Fase II 1452 – Final es del siglo XIV Fase II No per iodiza 1760 Fase I Bronce Mancheg o Motilla de l Acequ ión 17 1760 - 1020 1790 - 1690 Fase II 1770 - 1020 Fase III Figura 1.118: Tabla resumen sobre los periodos o fases de la Edad del Bronce de La Mancha, número de dataciones, yacimientos y arco temporal sumado a los investigadore s e instituciones participante s. Las fechas basadas en mét odos del C 14 obtenidas hast a la actualidad indican que la Edad del Bronce de La Mancha se prol ongó aproximadamente entre el 2200 a .C. hasta el 1400 – 1350 a.C . (Fig. 1.119 y 1.120) . Estas fech as indican un arco cron ológico de unos 800 años aproxi madamente donde la Edad del Bronce de La Mancha desarrolló su cultura. En algunos yacimientos como la Motilla del Azuer y la del Ac equión tienen ocupaciones anteriores a la Edad del Bronce , corroborando que algun os de los yacimi entos de esta época ya estaban habitados en el Calcolítico. Otro dato obtenido es que la mayoría de yac imientos exca vados has ta la fec ha tenían una ocupac ión alrede dor del 1500 a.C. o lo que Trinidad Nájera denom ina como Br once Tardío (Nájera et al., 2010). Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   135  Figura 1.119: Histograma de da taciones por tipo de yacimiento en l a Edad del Bronce de La Mancha. Figura 1.120: Gráfico de bigotes sobre las dataciones realizadas en la Edad d el Bronce en La Manch a. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   136  A un nivel territor ial más amplio también es observable que algunos yacimient os argáricos y valencianos también tienen ocupaci ones anteriores a Edad del Bronce. Al igual que ocurre co n estas dos culturas las dat aciones demuestran que entre el 1400 a.C. y el 1600 a.C. en todos los ambientes culturales parece existi r la ocupación de la mayoría de yaci miento s excavados y datados correspondi entes con la fase Arg ar B o Argar III (Fig. 1.1 21). Figura 121: Histograma de da taciones radiocarbóni cas del Argar, Bronce d e La Mancha y Bron ce Valenciano. T eorías sobre el ocaso de la Edad del Bronce de La Mancha. Las teorías expuestas hasta la fecha en relación a la finalización de la Edad del Bronce de La Mancha están constituidas sobre hipótesis cli máticas (Fig. 1.122). A diferencia de las teorías expuestas sobre el ori gen de esta cultura para su finalización parece ha ber un mayor consen so. Hasta la fecha t odas ellas ( Sáez et al. , 2014, Mejías Moreno et al. , 2015; Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2016) se han basado en factores climáticos. Es tas teorías se basan en un cambio de un periodo árido a otro húmedo donde las motillas dejarían de t ener la orie nta c ión fu ncio nal po r la s c uale s f uer on ed ific ad as. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   137  TEORIAS SO BRE LA FI NALIZAC IÓN D E LA EDAD DEL BRO NCE EN L A MANC HA Autor Teoría Resumida Año Causa de su ocaso Fecha de finalización de esta cultura a.C. Sáez y compañeros Aumento de las precipit aciones. La humedad y las sucesivas crecidas de los ríos impidieron la habitabilidad en las motillas y su ut ilidad como pozos. 2014 Climática 1400 Luis Benítez de Lugo Aumento de las precipit aciones y cambio climático desde un periodo árido extremo a otro húm edo donde las motillas pierden su utilidad inicial. 2015 Climática 1400 Sánchez Meseguer y Galán Saulnier Cambio climático con explicación idéntica a las anteriores 2016 Climática 1500 Figura 1.122: Tabla resumen sobre las teorías est ablecidas referentes a la finalización de esta cultura. E l poblamiento, localización, dedicación económica y organización social. El poblamiento y las técnicas construct ivas aplicadas en el pasado en los diferentes yaci mient os sirvió a investi gadores (Nájera Colino , 1984) para intentar dilucidar el ori gen de esta cultura. La localización de los yacimientos y sus características const ructivas ha sido uno de los pilares básicos para la sistematización de la Edad del Bronce de La Mancha. Diferentes autores han expuesto sus teorías al respecto divi diendo los yacimientos en tipos (Nájera Colino 1984; Mejías Moreno et a l ., 2015, entre otros) o facies poblacionales (Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2016) basados en vari ables como su aparienci a superficial o en los datos ext raídos de las excavaci ones realizadas (Fig. 1. 123). Las teorías expuestas en refer encia a los tipos de poblados son heterogéneas, aunque los autores suele n coincidir fundament almente en la exis ten cia d e mo till as, mor ra s 23 y castellones 24 como yacimi entos característi cos    23 También llamadas motillas o mot as popularmente no haciendo necesariamen te referencia a es te tipo concreto de poblado. 24 También llamados castillejos popularmente. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   138  de esta cult ura o bien una subdi visión más amplia basada en su altitud relativ a o restos constructiv os visibles en superficie. Las prospecciones realiz adas o trabajos de ámbito espacial comenzaron en 1984 con la tesi s doctoral de Tri nidad Ná jera Colino, localizando decenas de y a c i m i e n t o s d e l a E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a e n l a p r o v i n c i a d e C i u d a d Real. Posteriorment e otros, para la provincia de Albacete (Gilman Guillen et al ., 2000; Fernández – Posse et a l ., 2002), las Lagunas de Ruidera (Ocaña Carretón, 2002), los Montes de Tole do (Mont ero Ruiz et al ., 1999; Ruiz Taboad a 1993) o las proximidades de Aldea del Rey (Alañón Flox , 1982 25 ) han seguido su ejemplo. Desde entonces los estudios realiz ados se han basado en los modelos poblacionales establecidos en los años 80 como por ejemplo los dedi cados al Campo de Montiel (Moy a Maleno, 2011; Monsalve Romera y Durán Moreno, 2015) o el valle del Jabalón (P iña Abellán 2015) sin aportar nuevos tipos o faci es poblacionales 26 .    25 Este trabajo se centra en l a documentación de res t os arqueológicos de cual quier época y no solamente en la Ed ad del Br onc e. C abe de sta car tam bién que su dat aci ón es aproximada y no del todo fiabl e debido a las escasas descripciones del autor. 26 Dependiendo del autor cons ultado pueden ser es tabl ecidos en “facies ” (Sánche z Mesegue r y Catali na Galán Saulnier, 2016) o en tipos (Benítez de Lugo, 2015).  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   139  Autor Nº Tipos Denominación de los tipos/ facies de poblados Utilidad Ubicación Trini dad Náj era 2 Poblados en altura Poblados Altu ra Mot illa s Llanura Manuel Fernández Miranda, María Dolores Fernández – Posse y Concepci ón Mart ín Mo ra les, Antoni o Gim an Guil lem. 4 Morras Poblados Altu ra Cerros en altura Altu ra Mot illa s Llanura Instal acio nes Ocupaciones de la Edad del Bronce no definidas Llanura o al tura. Gr a tin ian o N iet o, Lorenzo Sánc hez Meseguer, Catali na Gal á n Sa ul ni er y colaboradores 5 Cueva Ocupación con tinua o tem poral, estaci onal o no . No especifican Mot illas Por dilu cidar. Quizás señal en lugare s de acceso (vados) para pers onas y ganado. Llanura Castellones Poblados estaci onales Altu ra Morras Fondos de Cabaña Poblados estaci onales Llanura Abr igos Estableci mientos tempor ales Aquellos l ugares propi cios Luis Benítez de Lugo 4 Yaci mientos en al tura (Mo rras o Castell ones) Poblados, control de pasos naturales . Altu ra Yaci mientos en l lano (fondos de cabaña o campos de sil os y motillas) Poblados, sistem as extracti vos de agua s , marcadores territori ales, ritual. Llanura Túmulos ¿Ritual? No especifica Abri gos con arte esquem ático No especifica No especifica Ruiz Taboada 2 Altu ra Poblados Altura y ll anura respectiv amente Llanura Andrés Ocaña Carretón 4 Poblados fortifi cados de planta ci rcular localizado en zonas llanas Poblados Llanura Poblados fortifi cados de planta ci rcular localizados sobre lugares elev ados A) Presentan el núcleo forti ficado Altu ra B) Núcleo fortificado y otros li enzos de muralla conformando uno o v arios espaci os. Poblados lo calizados en zonas el evadas si n ningún patrón arquitectó nica hom ogéneo Altu ra Poblados en llano si n estructuras obs ervables en superf ici e Llanura Posibl es ocupaci ones de cuevas y abri gos No especifica Figura 1.123: Tabla resumen sobre la clasificació n de los poblados, su utilidad y localización. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   141  La cl asif ic ació n más c ompl eta y probablemente más argumentada sobre los tipos o facies poblaciones qu izás hay a sid o imp uls ad a p or Gal án Saulnier y Sánchez Meseguer ( 2016) en un trabajo de reci ente publicación , aunque ya conocido desde los 8 0 (Nieto G allo y Sánchez Meseguer, 1988). De un modo u otro su clasificaci ón es la más extendida ya que, aunque con variaciones, el resto de autores ha usado esta propuesta o la ha utilizado con diferentes modifi caciones (Ocaña Carretón, 2000, 2002; Fernández Posse et al. , 2008; Moy a Maleno, 2011; Benítez de Lugo , 2015, Monsalve Romera y Du rán Moreno, 2015 y otros) Del establecimiento de los diferentes modelos poblaci onales vinieron derivadas algunas propuest as sobre la jerarquizaci ón del poblamiento y la sociedad o de la dedicación económi ca de los poblados de la Edad del Bro nce de La Mancha basados en la ubicación y ta maño de los yacimientos o el control de las vías de comunicación (Nájera Colino, 1984; Fernández – Posse, 2008; Ruiz Taboada, Sánchez Meseguer y Galán Saul nier, 2016; Ocaña Carretón, 2002) (Fig. 1.124). JERARQUIZACIÓ N, DEDICACIÓ N Y TIPOS DE POBLADO S Autor Teoría resumida Poblados dominantes Poblados dominados Características Dedicación Tipo/s Dedicación Trinidad Nájera Colino Los poblados en lla nura y los de altu ra co nform aría n do s horizo ntes culturales Altura (Morras y castell ones) Explotació n de l me t al y sus vías de dis trib uci ón Llanura (Motil las y fondos de cabaña) Agropecuar ia Sánchez Meseguer, Catalina Galán, Gratiniano Nieto No hay indi cios sufi cie ntes para plantear la hipótesis de una jerarquización del territorio. No se pued e conf irmar la su perior idad polít ica ent re poblad os. Andrés Ocaña Carretón. Los poblados con mayor tamaño control an a lo s más pequeños habiendo una espec ializa ción d e cada pobl ado mo tivad o por la capacidad de extracción e materias primas o su productividad ag ropecuaria. Poblados de mayor tamaño en referencia a su ubicación y control visu al No especi fica Poblados de menor tamaño No e specifi ca Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   142  Arturo Rui z Taboada Hay ci erta j erarq uizaci ón en lo s tamaño s de los a sentami entos y en la documentaci ón de restos de muralla pero no debe de se r i ndi ca dor d e un a ten si ón polít ica. No se aprecia la existencia de dependenc ia a pesar de una leve jerarquización. María Dolores Fernández – Posse, Concepción Martín Morales y compañeros Puede existir quizás una preponderancia de los poblados en altura respecto a los pob lados e n llanura. La introducci ón de nuevas técn icas de cultivo prop iciaría una competencia que dar ía lugar a con flict os El tamaño o ub icación de los ya cimient os no se ría mot ivo para definir una sociedad jerarqui z ada. Según esto s autores l a sociedad tendería a la hor izontalidad, aunque es posible que en alguno s centros hubi era cierto grado de jerarquización. Figura 1.124: Tabla resumen sobre la jerarquización de los poblados y su posible dedicación económica . Actualmente hay tres posturas predominantes en lo relativo a la jerarquización del territorio y sus implicaciones soci ales. Para unos el modelo era jerarquizado mient ras que para otros primaba la horizont alidad social. Otro grupo, no adscrito a los anteri ores, propone que aún es pronto para este tipo de hipótesi s debido a la escasa i nformación de la que hoy en día se dispone. Los primeros, los que proponen una sociedad jerarq uizada son auto res como Andrés Ocaña Carretón ( 2000, 2002 ) o T rinidad Nájera Colino ( 1984). Según Andrés Ocaña (Ocaña Carret ón, 2000, 2002) el t erritorio es jerarquizado debido a la di ferencia de tama ño de los poblados y el solap ami ento de las áreas de explotación. También que los lugares elegidos para la creaci ón de un asentamiento están motivados por la capacidad de su cuenca vi sual y la funcionalidad económica del yaci miento. Es interesante también que para el área de estudio (Lagunas de Ruidera, Ciudad Real y Albacete) el autor (Ibídem) resalta la importancia de la trashumancia como generadora de conflictividad, ya que en un área tan seca como La Mancha, el acce so a los pastos , podría ser también una de las causas de ci ertos desequili brios políticos en la Edad del Bronce en La Mancha. Trinidad Nájera argum enta (1984) que, al existir dos grupos cultural es, los poblados en altura y las motillas tendrían dedicaci ones diferentes. Los primeros controlarían las explotaciones de met al y las rutas de comercio mient ras que los segundos tendrían una dedicaci ón agríco la. En teoría los poblados dominantes serían los de altura ya que son capaces de cont rolar los valles y, por supuesto, Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   143  las rutas comerciales. Aun así , Nájera no especifica la dominación de unos yacimient os sobre otro de manera taxativa (Nájera Colino, 1984). Otros (Martín Morales et al. , 1993; Fernánde z Posse et al. , 2008), en este caso para Albacete, llegan a conclusiones di ferentes, a un modelo social escasamente jerarquizado. Para estos autores el hallazgo en poblados en altura (Morra del Quin tanar y Cerro de La Encantada) de restos de plat a en enterramient os, la instalación de murallas y la presencia de marfil son motivos para sospechar la posible preponderancia de los poblados en altura respecto al resto de yacimientos. Incluso, sugieren que el Bronce de La Mancha tuvo una (y única) clase incipiente. Un argumento esgrimi do es que en la Motilla del Acequión , las casas, no presentan cara cterísticas que puedan indicar la existencia de élites sociales. La incipiente jerarquizaci ón según Concepción Martín Morales y compañeros (Ibídem) seria motivada por la introducción de nuevas técni cas agrícolas que darían lugar a una competencia por el acceso a la explotación de la ganadería y de las tierras de cultivo por lo q ue provocaría la existencia de líneas de fortificación. Según parece ( ibídem), en la Mancha habría un sistema organizativo de la producción y control por manos de una jerarquía, pero no por ello un grado de jerarqui zación social por ti po de yacimi ento. Arturo Ruiz Taboada (1998) seguiría la línea anterior basada en un territorio poco jerarquizado, aunque con ci ertas diferencias. Para el autor no se apreciarían rasgos de i ndependencia a pesar de una lev e jerarquización debido a l tamaño del y acimiento. Quizás esta jerarquizac ión, se gún el autor (Ibídem), esté motivada más bien por una dedicación económica o militar. Así mismo documenta yacimientos con murallas, pero argumenta que no deben de ser tomados como indicadores fiables de t ensión política ya que se debe de tener en cuenta factores como la contemporaneidad de los yacimi entos, su funcionalidad y los grados de erosi ón a los que pueden estar sometidos la muestra de estudio. Ruiz Taboada expresa la idea de que los pobla dos parecen constituir unidades independi entes unas de otras, aunque relacionadas entre sí por intereses sociales o económicos donde los poblados en alt ura y en llanura realizarían intercambios de bienes . La economía estaría basada en la ganadería para los poblados en altura debido a la baja productividad de la tierra Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   144  circundante . Sin embargo, revaloriza e incide en el papel de una economía mixta (agricultura y ganadería) ya que reduce el riesgo de desabasteci miento de estas poblaci ones llegando a tener un excedente que sería i ntercambiado por bienes de prestigio (Ibídem). El último grupo está conformado por aquell os autores que piensan que aún faltan pruebas en la act ualidad para corrobora r una jerarquizaci ón en la E d a d d e l B r o n c e d e L a M a n c h a c o m o e s e l c a s o d e J o s é L o r e n z o S á n c h e z Meseguer, Catalina Galán Saulnier y colaboradores ( Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2016). Estos autores afirman qu e la elección de los emplazami entos indica una ocupaci ón orquestada por una estrategia en la que se debe n valorar diferentes elementos. Entre ellos, por ejemplo, que en esta cultura se priorizó la ocupación de zonas llanas pero que también otras que, y debido a la orografía, no podían estar ub icados en este marco físi co. Otra argumentación es que tampoco se puede atribui r una jerarquizaci ón de estos poblados ya que no todos los poblados están amurallados y, que, por ejemplo, en el Cerro de La Encantada, bienes estratégicos como el agua eran almacenados extramuros. No obstante, no abandonan la idea de que en ciertos momentos hubiera conflictividad como parecen haber dem ostrado en la Motilla de Santa María con el hallazgo de puntas de flecha que sugieren tipos de co mportamientos violentos y/o conflictivos. Estos momentos de conflicto se producirían en el Bronce Antiguo 27 momento en el cual parecen haber existi do ciertas desavenencias de índole política. Sin embargo , el papel de las murallas parece tener otro si gnificado para est os autores: La disuasi ón. Advierten en otra vertiente que habría que analizar muy bien los sistemas defensivos ya que pueden responder a varios tipos de respuest a en momentos diferentes. C on motivo de la estratifica ción social: los enterramientos y ajuares. Los tipos de tumbas, y a raíz de ellas los estudios de Ant ropología Física, tamb ién han par tic ipa do e n la sist emat iza ció n de la Eda d del Bro nce de La Mancha. Al igual que ocurre con la distribución del poblamiento y sus    27  Recordemos  al  lector  que  para  estos  autores  la  Edad  del  Bronc e  de  La  Mancha  como  entorno  cultural  comenzaría  en  el  Bronce  Pleno.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   145  características fo rmales las sepulturas han servido para i ntentar sistematizar y comprender la sociedad del Bronce en La Mancha Las tumbas han sido encontradas en algunos yacimient os exca vados mi entras que los rest os óseos humanos son frecuentes en todos los yacimientos ( Fig. 1.12 5 y 1.126). PRESENCIA D E TUMBAS Y RESTOS HUMA NOS EN YACIMI ENTOS DE LA ED AD DEL BRONCE EN L A MANCA Yacimiento Restos Humanos Tumbas Cerro de La Encantada Si Si Motilla de El Azuer Si Si Cerro Bilanero Si No Castillejo del Bonete Si Si Motilla de Los Palacios Si No Motilla de Santa María No Si Motilla de Las Cañas No No Casa del Montón Si Si Motilla de El Acequión Si No Las Saladillas No No Morra del Quintanar Si No Los Silos No No La Vileta No No Figura 1.125: Tabla resumen de l os yacimientos con restos humanos y tumbas en yacimientos de l a Edad del Bronce en La Mancha. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   146  Figura 1.126: Gráficos de barras apiladas con la pr es encia de res tos humanos y tumb as en yaci mientos excavados de la Edad del Bro nce en La Mancha. Las tumbas excavada s se han utilizado para reali zar un modelo de los tipos de sepult uras existentes. Los más completos son los reali zados por Catalina Galán Saulnier y Sánchez Meseguer (2004 , 201 4 y otros) (F ig. 1. 127) y T rinid ad Nájera Colino (Nájera Colino et al ., 2012). Esta ci rcunstanci a posiblemente se d e b e a q u e e n e l C e r r o d e L a E n c a n t a d a y e n l a M o t i l l a d e E l A z u e r h a n aparecido la mayoría de las tumbas excavadas hast a la fecha. 13121 2 2 0% 20% 40% 60% 80% 100% Poblados  altura Motillas Túmulos Morras Poblados  en  llano (Hoyos,  fondos  de cabaña) Presencia  de  restos  humanos Si No 12111 3 1 2 0% 20% 40% 60% 80% 100% Poblados  altura Motillas Túmulos Morras Poblados  en  llano (Hoyos,  fondos  de cabaña) Presencia  tumbas Si No Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   147  Figura 1.127: Clasificación de los tipos de tumbas (Galán Saulnier, 2014) Aparte de esta clasifi cación hay otras como la realizada por Trini dad Nájera (Nájera Colino et al., 2012) donde establece seis tipos de sepulturas: fosa simple, fosa con estela, fosa rev estida de lajas peq ueñas, fosa rev estida con lajas medianas y grandes, enterramientos en vasijas cerámicas y fosa rev estida de pequeños muretes de mampostería. Estas son las únicas clasi ficaciones de tumbas para la Edad del Bronce de La Mancha. En resumen, podr ían quedar c lasif icad as en: ‐ Grieta natural. ‐ Enterramient os en recipient es cerámicos con cuat ro subtipos: o En g rieta na tura l. o En fosa. o Sobre el suelo con dos variantes:  Al aire libre.  De ntro de ed ific ios . o En construcción exent a. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   148  ‐ Fosa simple. ‐ Fosa con estela. ‐ Enterramient o en fosa recubierta de lajas con dos subti pos. o Lajas pequeñas o Lajas medianas y grandes ‐ Mampostería: o En fosa (cuidadas o descui dadas) o En construcción exent a. La Antropología Física, a la vez, también ha real izado estu dios en referencia a las sepulturas y restos humanos encont radas en los yacimi entos de la Edad del Bronce en La Mancha (Fig. 1.128 y 1.219) . Los dos yacimientos que más informaci ón han aportado han sido los del Cerro de La En cantada y la Motilla de El A zuer. Figura 1.128: Número de indi viduos por sexo del Cerro de La Encant ada (González Martín et al ., 1994) Figura 1.129: Número de individuos de la Motilla de E l A zuer (Nájera et al., 2010, 2012) 0 2 4 6 8 10 12 14 16 0 y 4 5 y 9 10 y 14 15 y 19 20 y 24 25 y 29 30 y 34 35 y 39 40 y 44 45 y 49 Más de 50 Número de i ndividuos Cerro de La Encantada Alofiso / Indeterminable Masculino Femenino 0 5 10 15 20 25 30 0  y  67  y  12 13  y  20 21  y  40 41  y  60 60  y  80 Distribución por e dades de los restos óse os humanos en la Motilla del Azuer Individuos Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   149  Los estudios más relevant es se han realizado sobre la esperanza de vi da y la probabilidad de muerte de estas poblaciones. En ambos caso s los resultados son parecidos, aunque las metodologías empleadas son diferentes. Parecen existir repuntes de mort alidad a parti r de los 30 – 40 años llegando, alguno s indivi duos, a edades muy av anzadas y siendo la esper anza de vida , a visu , m u y parecida (Fig. 1.130 y 1.13 1) (González Martín et al. , 1994; Sánchez Meseguer y Galán Saulnier, 2004; Nájera et al., 2012 ). Figura 1.130: Probabilidad de muerte en los yacimientos de l Cerro de la Encantada y la Motilla de El Azuer. 0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9 1 0 y 4 5 y 9 10 y 14 15 y 19 20 y 24 25 y 29 30 y 34 35 y 39 40 y 44 45 y 49 Más de 50 Probabilidad de muerte - Cerro de La Encantada 0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9 1 0 y 6 7 y 12 13 y 20 21 y 40 41 y 60 60 y 80 Probabilidad de muerte - Motilla de El Azu er Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   150  Figura 1.131: Esperan za de vida en l a Motilla de El A zuer y del Cerro de La Encan tada Otras apreciaci ones a nivel bi ológico que se pueden comparar es la estimación de la estatura de am bas poblaciones siendo mayor en la Moti lla de El Azuer que en el Cerro de La Encantada (Fig. 1.132) (González Martin et al. , 1994; Nájera Colino et al. , 2012). Figura 1.132: Estatura media de los individuos del Cerro de El Azuer y el Cerro de La Encanta da. 0 5 10 15 20 25 30 35 0 y 4 5 y 9 10 y 14 15 y 19 20 y 24 25 y 29 30 y 34 35 y 39 40 y 44 45 y 49 Más de 50 Esperanza de vida- Cerro de La Encantada 0 5 10 15 20 25 30 35 0 y 6 7 y 12 13 y 20 21 y 40 41 y 60 60 y 80 Esperanza de vi da- Motilla de El Azuer 145 150 155 160 165 170 175 Maculino Femenino Cm Estatura media de los individuos Azuer Encantada Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   151  Los marcadores de act ividad física tambi én han sido analizados ( Lafranchi, 2009; Monsalve Romera, 2 014, Monsalve Romera et al. , 20 15) revelando que por norma general los marcad ores de activi dad de la Motilla de El Azuer son parecidos los del Cerro d e La Encantada (Fig. 1.133) (Monsalve Romera et al. , 2 014). Figura 1.133 : Frecu encia de algunos marcad ores de actividad en las poblaciones analizadas (Monsalve Romera et al. , 2014). Las patología s han sido estu diadas en ambos yacimientos, pero con diferente recorri do. Del Cerro de La Encantada no se ti ene o se conoce ningún estudio dedi cado a estar parti cularidades salvo las not as añadidas por González Martín (González Martín et al. , 1994). De la Motilla del Azuer tampoco exis te e ste ti po d e p ub lica cion es, p ero si se añaden datos cuantitativos en trabajos recient es (Nájera et al., 2012) . Para es te yacimiento los datos más representativos son aquellos que hacen referenci a a los traumatismos y procesos degenerativos (Fig. 1.134). En ambas poblaciones se constante la presencia de pérdidas dentales y de patología oral relacionada con el consumo de cer eales (Ib íd e m ). 7,14 0 28,5 25 23 30 50 57,58 21,41 21 60 41,6 34,2 71 28,6 21,4 50 84,2 55,6 30 62,9 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200 Línea áspera Trocánter menor Trocánter mayor Supinador Deltoides Redondo Mayor Pecto ral Mayor Frecuencia de marcadores de acti vi dad en el Cerro de La Encantada y la Mot illa de El Azuer Femenino Encantada Masculino Azuer Femenino Azuer Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   152  Figura 1.134: Localización de los traumatismos en la Motilla de El Azuer. Culturalmente las sepult uras también pueden aport ar datos important es, aunque la carenci a de informaci ón en el caso de ambos yaci mientos es importante ya que por ejemplo no sabemo s la c antida d de tu mbas tota les del Cerro de La Encantada , su NMI o sus ajuares de forma pormenorizada. En El Azuer tampoco se dispone de un li stado de las tumbas y sus respectivos ajuares de individuos adultos y subadultos con sufi cientes detalles 28 . No obstant e, si se ha podido comparar la cant idad de tumba s con ajuar de ambos yaci mientos teniendo resultados inv ersos (Fig. 1.135) ( Nájera et al., 2012; Monsal ve Rome ra et al. , 2 014). Figura 1.135: Ajuares por sexo en el Cerro de La Encan tada y Motilla de El Azuer. Estudios reci entes (Monsalve Romera et al. , 2014) han señalado el tipo de ajuar por grupo sexo en el Cerro de La Encantada, y aunque mayoritariament e    28 Si es posible ver algunas pub licaciones de este yacimient o con datos sobre las tumbas. El autor se refiere t a n t o e n e l c a s o d e E l A z u e r c o m o d e L a E n c a n t a d a d e una información de tallada y no segmentada en v arias publicaciones que hacen co mplicado entender el orden de excav ación de las tumbas, que se halló en cada una de ellas, el NMI actualizado, etc. 28 24 9,1 0% 20% 40% 60% 80% 100% Masculino Femenino Localizaci ón generalizada de los traum atismos por sexo en la Motilla de El Azuer Craneale s Postcraneales 0 5 10 15 Cerro de La Encantada Motilla de El Azuer N Sepulturas con ajuar por sexo Masculino Femenino Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   153  las tumbas no tienen ajuar, predomina en ellas la cerámica, los elementos de adorno, los punzones y molederas (Fig. 1.136). Figura 1.136 : Ajuares por sex o en el Cerro de La Encan tada. U nas notas respecto al estudio de materiales. La Edad del Bronce de La Man cha, como cualquier ot ra sociedad del pasado, ha producido infini dad de restos materi ales que han sido estudi ados en mayor o menor grado por los arqueólogos y arqueól ogas. No obstant e, una clara dispari dad de met odologías ha dado lugar a un conjunto de est udios que han centrado sus esfuerzos en el estudio total o parci al de ciertos tipos de materiales centrados en yacimientos concret os. Otros trabajos han logrado poder comparar estos materiales entre diferentes yacimientos, pero al igual que los anteriores, solo han tratado áreas temáticas concret as. L a cerámica: Partiendo de la cerá mica, material sin duda más numeroso y estudiado , se han realizado varios trabajos que t eorizan en sus variables formale s y arqueométricas. Los más reseñabl es son los realizados por Trinidad Nájer a Colino (1984) y Sergio Fernánde z Martín (2010) con la cerámic a de la Motilla de l Azuer 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 Puñal Moledera Punzon Ele mentos de adorno Industria lítica Cerámica Punta de flecha Sin ningun elemento Ajuares por sexo en el Cerro de La Encant ada Masculino Femenino Alofisos (Adultos) Subadultos Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   154  y Catalina Galán Sa ulnier ( 1994) para el c aso de La Encantada y otros yacimient os. Estos trabajos , dispares metodológicament e, tratan sobre la c l a s if ic a ci ó n de l a c er á mi ca d e l a E d ad d e l B r on c e d e la M an c ha y e n el c as o del realizado por Fernández Martín también hace referenci a a su funcionali dad. La primera clasificación de los materiales cerámi cos fue la realizada por Trin idad Nájera Colino ( 1984) a través del análisis de materiales de La Motilla de Los Palacios y la Montilla de El Azuer (Fig. 1.137 y 1.138). Esta autora clasificó a estas cerámi cas a través de sus formas y po sible utili dad como cuencos , ollas, ollitas, etc. La autora pudo comparar las colecciones de los dos yaci mientos lo cual era nov edoso. Esta investigadora establece 11 gr upos tipológicos , 27 tipos cerámicos y 77 subti pos. Esta clasificación se basa en el estudi o de sus características y no en estudios estadísticos que posteri ormente se desarrollarían (Ruiz, 1988, Fernández, 2005, 2008, Fern ández Martín, 2010) en la Motilla del Azu er . Figura 1.137: Cerámica de la Mot illa de Los Palacios según Nájera Colino (1984) Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   155  Figura 1.138: Cerámica de la Mot illa de El Azuer según Nájera Colino (1984). La segunda fue la realizada por Catalina Galán Saulnier a ( 1994) donde estableció una clasificación formal y arqueométri ca 29 de las cerámicas halladas en diferen tes yaci mient os de la Eda del Bronce como el Cerro de la Encantad a o la Motilla del Retamar. Esta clasificación responde a una metodología basada en la forma, presencia y ausencia de decoraci ones y elementos de aprehensión (Fig. 1. 139).    29  Basada  en  categorías  por  ejemplo  de  “mayor  que”,  “menor  que”  y  no  en  var iables  métricas  pr ecis as  pero  muy  útiles  y  funcionales  para  la  clasificación.  Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   156  Figura 1.139: Formas cerámicas distinguidas ce rámicas según Galán Saulnier (1994). Hasta esta época todos los estudios se basaban en las característi cas formales, quizás, a visu de los restos cerámicos. Con la llegada del nuevo milenio comenzaron los trabajos est adísticos sobre la cerámica de la Edad del Br once Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   157  d e L a M a n c h a s i e n d o e l m á s n o t o r i o y a m p l i o e l d e S e r g i o F e r n á n d e z M a r t í n (2010) . Este autor trata a través de méto d os arqueométricos esta blecer grupos tipológicos, tipos , subtipos y vari antes de las cerámicas est udiadas. Este est udio tiene interesantes conclusi ones pudiéndose resumi r en: En cuanto al uso: ‐ En referencia a las formas simples: Los grupos tipológicos que componen las cerámicas simples (cuencos, escudillas , etc.) parecen ser “básicas, comunes y extend idas ” ( Fernández Martín, 2 010, 262) y debieron ser instrumentos “poli funcionales” (Ibídem). ‐ En cuanto a las formas compuestas: Ciert as formas simples (grupos X, XI, XII, XIII) y compuestas como los vasos troncocónicos (formas 133 y 134), vasos de per fil en S (grupos XXXVIII y XL) y un cue nco carenado (grupo XXIII) son “exponente de una vajilla de prestigi o” (Ibídem, 163). ‐ Los grupos XVI, XVI y XVIII son formas esféricas o globul ares destinadas a contener líquidos. ‐ Las ollas ovoides de los grupos XVII, XVIII, XIX, y XX son cerámi cas destinada a la preparaci ón de aliment os. ‐ Los vasos carenados de pequeño y mediano tamaño parecen estar destin ados al consumo de aliment os tanto líqui dos como sólidos. ‐ Las cazuelas de los grupos XXXI y XXXII pueden est ar relacionadas con aquellas preparaciones de comi das que necesi ten un alto grado de evot ranspi raci ón. ‐ Las orzas carenadas de los grupos XXXIV y XXXV parecen est ar destinadas al almacenami ento. ‐ Las vasijas con cuello o perfi les en S (grupos XXX VII, XXXIX, XLI y XLII) posiblemente se usaron para t areas de coci nado donde la cocción necesita una ev aporación lenta. ‐ Los grandes contenedores (grupos XLVII y XLVIII) parecen estar destinados al almacenami ento del cereal. ‐ Los grupos XLII y XLIX s on cerámicas cuidad as de vaji lla de mesa. ‐ Los tipos 106 y 1 15 son formas botelli formes destinadas al consum o y conservación de líquidos. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   158  ‐ La forma L (queseras) parecen estar desti nadas al procesado de lácteos. Estas formas, y ahora e n referencia a la ev olución cronológica , según Fernández Martín (Ibídem) evolucionan de forma pausada a lo largo del ti empo sustituyendo ciertas formas a lo largo del tiempo de ocupación de la Motilla del Azuer. Según este investigador hay una caída paulat ina de las formas simples en favor de las formas carenadas que pueden est ar vinculada a cambi os culturales o funcionales pero que t ambién parece re gistrarse en otro yaci miento como la Motilla de los Palacios. En cuanto a su manufactura : ‐ Se afirma que la materi a prima necesaria para la fabricación de est a cerámica se ubi caba en lugares cercanos al yaci miento . ‐ La ma ter ia pr ima ut iliza da pa ra la fa bric ació n d e r ecip iente s cerámicos era ta mizada y de cantada . ‐ El desgrasante utilizado era planificado con anteri oridad a la fabricación de los di ferentes tipos de ce rámicas uti lizando materiales locales. ‐ El modelado se realizaba de dos maneras. Para los recipi entes pequeños se utilizaba en ahuecado (formas simples y formas compuestas en su cuerpo i nferior) y el sistema de churros para los recipi entes de mayor t amaño. El molde era ut ilizado en poca s ocasiones. ‐ En cuanto al acabad o primó el bruñido fren te al alisado o al pulido , pero estos estaban supedi tados a la funci onalidad del recipi ente cerámico. ‐ Dadas las condici ones del clima en esta época en la Motilla del Azuer probablemente estas cerámicas se manufact urarían entre mayo y septiembre. ‐ La temperatura de cocción de est as cerámicas sería de unos 735 grados cent ígrados. Por último, cabe añadir que Fernández Mart ín (Ibídem) no hay a ningún tipo de estandarizació n formal si no a una colección heterogénea. Para terminar con el trabajo de este autor hay que destacar que fue cap az de distinguir 50 grupos Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   159  tipológicos con 137 tipos de cerámica por lo que su conclusi ón de heterogeneidad queda más que demostrado (Fig. 1.140). Figura 1.140: Formas cerámicas establecidas por Sergio Fernández (2010) en la Motilla de El Azuer. Sergio Fernández Mart ín (Fernández Martín et al. , 20 14) tambié n tuvo l a oportunidad de est udiar y clasifi car restos cerámi cos de otro yacimi ento: El Castillejo del Bonete (Fig. 1.141). De este otro emplazamient o se han sacado otras conclusiones como , por ejemplo, que su colección cerámica es parecida a las localizadas en las moti llas, aunque encont radas en difere ntes context os. En cuanto a su fabri cación tambi én parecen coinci dir con los datos ext raídos de la Motilla del Azuer ya que las materias primas son decantadas y posteriormente las cerámi cas eran elaboradas a trav és de un ahuecado o a través del método de churros. Cabe dest acar que si bien son similares la t écnica de churro es mucho más utilizada en el Castillejo del Bonete que en otros lugares como el A zuer. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   160  Figura 1.141: Ejemplos de cerámicas encont radas en el Castillejo del Bonete ( extraído de Fernández Martín et al. , 2014) L os metales. Los estudios relativ os a los metales son escasos, desta cando tan solo algun os como los producidos por Catalina Galán Saulni er y A mparo Hernando Grande (1988, 1989, 1990, 1992) que versan sobre la s armas de la Ed ad del Bronc e en la Meseta. En orden cron ológico, y comenzando con las dos autoras cit adas con anterioridad, de estos estudios se pueden extraer diferentes ideas dependiendo de los útiles analizados: ‐ En referencia a los puñales o cuchillos, Hernando Grande (1992) pueden presentar característi cas semejantes en el territor io manchego y establece una posible relación con el Bronce Valenciano o la cultura argárica. Estos puñales serían, generalizando, de remaches, de lengüeta o una combinaci ón de ambas (cómo es posible encontrar en el Cerro de la Encantada lugar en el cuál se hallaron la mayoría de metales de este tipo). Estos puñales o cuchillos se pueden encontrar en todos los tipos de hábitats como los poblados en altura y las motillas. Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   161  ‐ En cuanto a las puntas de flecha, Hernando Grande (1988), llega a la conclusión de que las punt as Palmela fueron sustituidas en torno a inicios del II mileni o por otras triangulares o t endentes al triángulo con diferentes variantes. Su autora reconoce en este trabajo que pueda existir duda s sobre el origen de estas nov edosas puntas de flecha , ya que no todas ellas pueden situarse en el mismo contexto cultural (Ibídem, 320) pero que sí parecen generalizarse en toda la Meset a. Hernando Grande y Galán Saulnier dedi caron un trabajo exclusivo a las armas encontradas en la Motilla de Sa nta María del Retamar (Hernando Gran de y Galán Saulnier, 1989). Estas autoras, pl antean las puntas de flecha pueden corresponder a un ataque a este poblado debido a los contextos donde se han encontrado y a un análisis del terreno circundante a esta motilla. Esgrimen (Ibídem) que en el lugar donde se encontraron las puntas de fle cha coincide con un punto estratégico que favorecería el at aque a este lugar. Esta sería la primera teoría expuesta sobre violencia en la Edad del Bronce de La Man cha junto a un caso encontrado en la t umba 60 de Motilla de El Azuer (Nájera et al. , 2010). Otros estudi os sobre metales son los realizados por Manuel Fernandez – Miranda, María Dolores Fernández – Posse y Concepci ón Martín Morales (1988 ) esta vez centrados en el yacimiento albaceteño de la Motilla del Acequión. Estos autores dado el debate abierto en el momento sobre la diversi dad de ti pos de asentamientos y el debate abierto sobre el origen de la Edad del Bronce en La Mancha proponen que quizás el estudio de los metales y sus actividades relacionadas puedan arrojar luz sobre esta cultura . El análisis realizado desvela que los metales del Acequión tienen una relación directa con aquellos encontrados en otros yaci mientos de La Mancha debido a la si milar composición química. Estos pobladores realizarían sus objetos sobre cobre, desconociendo las al eaciones que en otros lugares ya se estaban produci endo (Ib íd e m ). Así mismo, los arqueólogos encargados de este t rabajo (Ibídem) proponen que la Edad del Bronce de La Mancha n o tendría que ser pobre en objetos de metal ya que en el caso del Argar, por ejemplo, se han excavado muchas más tumbas (contextos con mayor probabilidad de hallazgo de metales) que en la cultura manchega. Es to supone un aumento cuantitativo de Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   162  la muestra de metales obteni dos ya que, en las tumbas, se suelen encontrar est e tipo de materiales. Si se admite que metalurgia y la fabricación de objetos metálicos no era abundant e quizás sus habitant es si tuvieran la capacidad de obtener este tipo de materiales apuntando más a un prestigio soci al por su posesión que a una novedad tecnológica (Ibídem). Más de 20 años después se publi ca otro trabajo (Montero Rui z et al. , 2014) dedicado a los met ales encontrados en el Castillejo del Bonet e. Actualmente es uno de los yacimient os que más restos metáli cos ha aportado al actual estado de la investigaci ón. En este emplazamiento los resultados han ofrecido datos muy interesantes, como por ejemplo que todas las puntas de flecha son tipo Palmela. Esto con trasta c on la teor ía expuesta por He rnand o Grande (1988) que afirma que, en otros yacimi entos, pres umiblemente contemporáneos, es posible encontrar otras formas como las puntas de pedún culo y aletas (Montero Ruiz et al. , 2014). Se ha de sopesar por tant o que las puntas tipo Palmela no t erminaron por desaparecer en la Edad del Bronce a finales del III mi lenio comi enzos del II m i l e n i o , q u i z á s h a y a q u e r e t r a s a r l a d e s a p a r i c i ó n d e e s t e t i p o d e o b j e t o . O t r a de las novedades aport adas es el hallazgo de puñales de remach es en cronologías correspondi entes con la transici ón entre el Calcolítico y la Edad del Bronce. En el Casti llejo del Bonete hay dos formas mi xtas de enmangues basadas en lengüetas y remaches, como ocurre en el Cerro de la Encantada (Hernando Grande, 1992). En este yacimiento, sin embargo , predomin an los enmangues de forma curv a o trapezoidal siendo los remaches, según Montero Ruiz y colabores (2014), la tipología más evolucionada. La última novedad aportada a raíz del estudio de metales hallados en el Castillejo del Bonete deriva del estudio de los pu nzones. Estos punz ones, concretamente uno ti po brújula, sugiere la idea de que este tipo de útiles puede corresponder a una cronología de transición entre la Edad del Cobre y la Edad del Bronce introduciendo una novedad , al menos, a nivel formal. El equipo de Benítez de Lugo (Ibídem) añade otros detalles y perspectivas a su teoría. Según el equipo de investigación del Castillejo del Bonete la amortización del metal en ajuares funerarios debe de ser valorada como , una forma de ostentaci ón de la riqueza de una élite prominente (“diri gentes”, Ibídem, 131) basándose en las ideas de Gonzalo Aranda Jiménez aplicadas a la cultura argárica (2011a, et al., 2011b ) Excavaciones  arqueológi cas  en  el  yacimien to  de  la  Edad  del  Bronce  Cerro  Bilanero  (Alhambra,  Ciudad  Real)   163  Lamentablemente no se ha encontrado información relevante, es decir, estudios pormenori zados, sobre los metales encont rados en yacimient os tan importantes como la Moti lla del Azuer o el Cerro de la Encantada en referenci a a la co mpos ic ión q uí mica, fabr icació n, etc 30 . T ampoco se tiene constancia de los datos extraídos de los metales del yacimiento de la V i leta (Benítez de Lugo et al ., 2004) salvo su mera existencia. A pesar de ello se tiene constancia de piezas tan importantes como brazalet es de plata en el Cerro de la Encant ada, lo cual signi ficaría que esta sociedad no reali zaba todos sus objetos met álicos en cobre o bronce y demostraría la capacidad de ex tracción o adquisi ción de metales preciosos por parte de esta soci edad (Nieto Gallo y Sánchez Meseguer, 1980).    30  Al  menos  el  autor  no  lo  ha  encontrado.  E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o ( A l ha m br a, C i uda d R ea l ) 165 Figura 1. 142: Cole cción de obj etos d e metal d e di ve rsos ya cimientos d e la E dad del Bronc e en La Manc ha. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 167 I ndustria lítica. El es tudio de l a i n dustria lítica no ha gozado ha s ta la fecha de la represen tativi d ad q ue mer ece por la tasa de este tipo de halla zgo. La s prime ras publ icacion es q ue concie rnen a este tipo de material se remontan a los años 8 0 y es tán p ubli cados en la s a c tas d el I C ongreso de Historia de Ca stilla – La Mancha . Es tas publ icacion es, sin embargo, son superflua s y no a bord an el estudio de mat er ial es lítico s d e una maner a integral y solo apor tan algunos det alles a niv el des cri ptiv o siendo, a pesar de ello, de gran u t ilidad (Burgaleta Mezo y Sá nchez M eseguer, 198 8; Ga rcía Arista y Sá nch ez Me segu e r, 1 988 ; García Arista, 198 8) Uno de los pri me ros estudios ba sados exclusiv amente en la in dustria lítica de la Edad d el Bron c e de La Mancha es el re ali zado p or J. Burgal eta Me zo y J. Sánchez Me s egue r (19 88). E n este trab aj o se ponen de relieve las carac t e rís ticas pa rticulares d e la fab r icación d e útiles líti cos en la Ed a d d el Bronce de La Mancha . Los a u t ores no se a treven a r ealizar una clasif icación tipológi ca definitiva , pero si una descripción d e los mat erial es encontrados en diferen tes yacimientos de La Ma nc ha corre spondien t es a cronología s del Bron ce. En el caso que nos ocupa , la Edad d el Bron c e en La Mancha y pa ra el Cerro d e La Encanta d a (Ibídem) se han podi do d efini r la materia prima sobre la que se han realizado los útiles d e es te yacimi ento, así como los sop ortes y t ipos de obj etos encon t rado s 31 (Fig. 1.1 43 , 1.14 4 y 1.145 ). 31 A f echa de 1988 . Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 168 Figura 1. 143: Mate ria les sob r e los que están con fec cionad os los útiles de industria líti ca del C erro de La Encantada . Figura 1. 144: Soportes sob re l os que está man ufac turad a la i ndustria lítica d el Cerro d e L a E ncan tad a. Figura 1. 145: Tipo s de pie zas d e indus tria l ítica d ocum e ntada s en el C e rro de La Enca ntad a. En la publ icación analizada (Ibí d em) los au tores ponen de manif iest o que los útiles encontra dos c onf orman un con junt o homogéneo. Otra pub licación 3 3 94 Materias primas del C erro d e La En cantad a Cuarc ita Fi brolita Síle x 51. 5 45. 5 3 Soportes Lásc as Láminas D ebris 51. 5 33 15. 5 3 3 Objetos Denticu lados Láminas Lasc as Pi ezas sobre d o rso Debri s Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 169 pa ralela (Sánchez Arista y Sánche z Me segue r, 198 8 ) continúa con la descripción de los m aterial es lí ticos encontra dos en el C er ro d e La E n cantada, aunque de nuevo c on un c ará cter supe rfi cial . Los autore s exponen que en los est ratos I y II del Sector A del Cerro d e La E n cantada exi sten die ntes de ho z que estarían fa brica dos a través de ret oqu e bifa cia l y sobre sílex c omo, ma teria prima que tambi én está pre sente en el Sec tor B, de la excav ación únicamente en su estrato I I. De la ind ustria lítica pulimentada (Ibídem) única mente s e t iene n d ato s sobre su p resen cia y au senc ia en la es tratigraf ía del C erro de La Enc anta d a. L os autores ap untan a la existencia de “herram ientas c on filo” (Sánchez García y Sánchez M esegu er; 1 5 2), molederas, al isad ores, ma cha cadore s, afil aderas o bruñidores . Sin emb a rgo, en el tr ab aj o a n a lizado no hay ningún tipo de informa ción gr áf ica o c oncept uali zación d e “herr ami en tas con fil o” (Ibídem) , ali sadores, bruñi d ores o machaca dores. A demás, destaca la pres encia de brazal es de arq uero o cuen tas de colla r, aun que se sab e poco de morf ologí a o ap ariencia ya que no se d escriben en es t e t raba jo. El últ imo traba jo que contiene informa ción sobre la industria lític a d el Cer ro de la E ncanta da es contemporáneo a los d os anterior es (Sánchez Arista, 198 8 ) pero solo ha ce una descripción me todológi ca , qu e no ap orta inf orma ción de cala do a la interpretación de la industria lítica del ya cimiento. Los investigadores de la Univ er sidad Aut ó noma d e Ma d rid t amb ién publ icaron a lguna s notas relativ as a la indus tri a l ítica de la Motil la d e El Retamar (Colm enarejo et al. , 19 8 8 ). Según sus inv esti gadores los útiles típicos de es ta motilla son cantos traba ja dos de bor des cor tantes y herramien tas de sílex. La procedencia de la s ma t erias p rima s s ería, en el caso de los p rimeros , d e la cercana Rui dera (Ciuda d Rea l) y, en el caso de los se gundo s, d el área de Ocaña (Toledo). El síl ex sería t ransporta d o p repara do en nó dulos que s erían traba ja dos en el prop io asentamiento. Ot ros reseñables (Ib ídem) son los af ila dores r ealizados con arenis ca . Los tr ab aj os co nt inuaron con la obra r ealiza da por An t onio Ma rqué s Talav era (19 86) en sobre el yacimiento de La Jara ba (Carrizosa, Ciuda d Real). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 170 Est a publ icación es la prim era que aporta datos técni cos sobr e la fab ricación de industria lí tica en un yacim ien to en la E dad del Bronce en La Mancha como puede ser los tipos de retoques , las me didas , etc. Continua ndo, esta ve z en la Motilla d e El Azu er, el prim er t raba jo que se ha querido refleja r en la presente t esis doctoral es el r ealizado por Gab riel Martínez Fernán dez (20 1 2) pa r a los res tos lític os tallados extrayen do diferentes conclusiones . En cuanto a los tipos d e út iles que se han encontrado se pue d en d ivi dir en p er cu tores, núcleos, lasca s, ho ja s, esquirlas e in det e rmina bles d is t ribuidos por su canti dad en difer ent es porcen tajes (Fig. 1. 146 ). Figura 1. 146: Tip os d e útil es encontrad os en la Motill a d e El Azu er (Martín ez F ernánd ez y Alfonso Marrero, 2012 ). Por el tipo de talón la d is tribución d e los mat er iales está consti t uida por: puntiformes, lisos , d ie dros, fa ceta d os o en e s pol ón (Fig. 1.14 7). Tipo s de útil Percut ores Núc leos La sc as H ojas Esquir las I ndet ermin ables Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 171 Figura 1. 147: Tipo s de talón d e la industria tall ada de la Motil la d e El Azuer (M ar tínez Fernánd ez y Al fonso Marrero, 2012) Con este trabaj o se han podido def inir 33 4 artefactos r eali zados sobre diferentes soport es. Ent re ellos, la scas reto cadas, hojas, hojitas de dorso, geométrico s , raspa d ores, perf orad ore s y punt as d e flecha entr e otros. También se ha teorizad o sobr e su proce d encia esta bleciendo tres gran des grupos : Local, regional y extraregiona l (Fig. 1.14 8) Figura 1. 148: Áre a s d e proc edencia de l a materia prima pa ra la realiza ción de industri a lí tica de la Motil la de El Azu er (Martíne z F ernánd ez y Alfonso Marrero, 2012 ). Tipo s de t alón Punt iforme s Liso s Diedro s Fac etado s En es polón 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% Loc al Regio nal Extrare gio nal Cate goría 4 Área de proceden cia de las m aterias primas Cal iza Cuarc ita Cua rzo Ge i s eri ta Óp a l o Síle x opali no Cris tal de roc a Jasp e Sílex de forami níferos Sílex de radiolario s Sílex ol í tico Indet erminada Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 172 En caso de la industria lítica puliment ada pa ra la Motilla de El A zuer no hay ningún traba jo publi cado, y solo s e han p odid o extrae r al gunos da t os, de la tesis doct o ral d e Trinidad Nájera Colino (19 8 4) aunque d e es casa releva nc ia por el número de r estos y por la fa lt a de infor mación que la autora aporta al centrarse es t e traba jo en otr o s aspec tos. El Ca stillejo del B onet e también es tá presente en es tud ios sobr e tecnología lítica, aunque de n uevo se redu cen a anál isis des criptivos y no a un estudio pormenoriza d o sobre est o s obj etos a rqueológ icos. E n el Castill ejo del Bonete se han re c uperado diversos ar t efactos de indus t ria lítica localizados generalmente en fosa s y en lo s relleno s de lo s túmulos . Los tipos más repe t idos son: hacha s, lasca s y núcleos de cuarcita además de molinos de mano. También ap arecen d en tados de sílex y puntas de flecha. Tambi én ha aparecido una buena colecc ión de ado rnos fa brica dos en piedra (Benítez de Lugo et al . , 20 1 5). Los autores proponen que la materia prima sería posiblemente ext raída de la mes et a c ent ral. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 173 Figura 1. 149: Algunos ej empl os de indus tria lí tica de ya cimi entos de la Eda d del Bro nce en La Ma nch a. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 174 I ndustria ósea. La ind ustria ósea es o tro de los tipos de objet os que s e pueden encon trar de la Ed ad del Bronc e en la Mancha. En la act ualidad no ha y es tu dios pormenorizados sobre este tipo de útiles. No obstante, hay excepcion es , c omo la de Manuel Alt amira no para la industria d e la Motilla de El Azuer (Altamira no García , 2 01 0, 2011, 2 0 12, 2013 ) y alguna s nota s en d iferen t es traba jos sobre otros yacimientos (Fonse ca Ferrandis, 19 88; Ga rcía – Aristas y Sánchez Me seg uer, 19 8 8; Colm enarejo et al., 19 88 , Beníte z de Lug o et al. , 2 015 ). En la Motilla de El A zuer se ha n docume ntado 28 3 elementos elab orados sobre hueso o asta ani mal que han sido estudiados de forma detallado. Altamira no García, inv est igador de e st e tipo d e materia s, pudo comp roba r (Altamira no Ga rc ía, 201 1) que la f a bricación d e es tos ú tiles e staba realizada de forma predominante sobre huesos d e e spe cies domésticas, aunque t amb ién sobre alguna s sa lvaj es c omo el cierv o (Fig. 1.15 0). E s t as esp ec ies anima les doc umen t adas a t rav és de la indu st ria ósea c oin ciden c on aquell as encontra d as en la Motilla del A z uer. También demostró la existencia de una alta prop orc ión d e herramien t as p untia gud as, c omo, por ejempl o, las pun t as d e flecha , Haciendo hincapi é en la posib ili dad de que exis t ieran unos patrones establecidos pa r a la reali z ación de algunos a r tefactos a través de una serie de huesos pre d efinidos Figura 1. 150: Material (h ueso o as ta) sob re los que está n fabri c ad os l os utensili os d e industria ósea en la Motill a d e El Azu er. 9 1 1 3 19 1 19 1 43 2 1 Tipos de hueso As ta/cue rna A strágal o Costi lla Dient e Fíb ula Hume r o Met ápod o Rad io Tib ia Ul na Vérte b ra Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 175 Figura 1. 151: Algunos r est os a rqu eoló gicos de ind ustri a ósea d o cum en tado s de la Ed ad del Bronc e en La Mancha L a territorialización de la Edad del Bronce en La Mancha y denominación: La única hipótesis de terri toriali zación d e la Edad del Bronce en La Ma ncha ha sido la expues ta por José L oren zo Sánche z M eseguer y Ca talina Gal án Saul nier (20 16) que prop onen que la E dad del Bro nce de La Mancha tendría unas fronteras que o cupa ría n gran parte de la a ctual comuni d ad de Castill a – La Mancha y se extendería has ta el no r te tenien do como límite la s sierras de Ma d rid (Fig. 1.1 52 ). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 176 Figura 1. 152: Prop ues ta de territoria liza ción de Sánc hez M eseg ue r y Gal án Saulni e r (Cartogra fía del au to r, servicios W MS IG N). Todos los yacimientos en contra dos en e sta área c orrespond erían, s egún la cronología est ab lecida por es to s autores (Sánche z Mesegu er y Galán Saulni er, 201 6), a la cultura de la Edad del Bro nce de La Mancha . L as denominaciones de esta cultura. Las d enomina cione s de esta cultura han sido va ria s y co n argum entaciones en ocasiones ba stante dispares que s e pue den resumir en : - Edad del B ronce de La Mancha : Ha sido pr op uesto por G ratinia no Nieto y Sánche z Me segue r (198 3 ) y u tili zado por la mayo ría de inv estigadores. - Bronce Ma nchego: Usado mucha s vece s para referirse a la Edad d el Bronce de La Mancha (Gilma n Guillem et al. , 20 00; Ocaña Carretón, 20 0 0; Benítez de Lu go e t al., 20 10 entre otros ) Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 177 - Cultura de las Motilla s: Emplea do tradi ciona lmente por Trini dad Náj era (19 84) aunq ue posteriormente acab ó utilizan do E dad del Bronce de La Mancha . Re cientemente Luis Benítez de Lugo ha usado esta denominación con fre cuen cia (Benítez de Lug o, 20 11; Benítez d e Lu go et al., 20 15 y otros). Generalmente se recurr e a estas denomina c iones de forma indistin ta, aunque no hay consenso cómo se v erá más adelan te . R eligiosidad en la Edad del Bronce de la Mancha. Además de la religiosidad inherente a l os contextos fune rarios, se han documentado ot ra ser ie de hallazgos que han susc i t ado in t erés y han pues to e l foco sobre es ta ma ter ia. El prime r es t ud io qu e aborda este tema fue el realizado por Sánche z Mesegu er y Ca t alina Gal án Sau lnier en el Cerro de la Enca ntada (Sánchez M e s egue r et al ., 198 3, 1 985; Sánchez Meseg uer y Ga lán Saulnier, 2 004 , 20 1 2; Galán Saulnier, 201 4). Su t eo ría est á b as ada en el ha llazgo d e un altar d e cuernos o cuernos de la consagra ción, en el int erior de un edificio que podría represen t ar a nivel material, un ejemplo evidente de rit ualidad en e sta cul tura (Fig. 1.1 53 ). Figura 1. 153: Altar d e cu ernos en contrado en el Cerr o de La En ca ntada (Gal án Saulni e r, 2014). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 178 Por otro lado, autores como Cé sa r Esteba n López (20 15 ) tamb ién han querido impul sar es te estudio a través de l a arqueoastronomí a. Se gú n es t os inv estigadores la disposi ción de ciertas estr uct uras d el C as tillejo del B onete pa r ece e st a r orienta d os a cie rt os fenómenos a st ronóm icos y p unt os cla ve de la orograf ía cercana. Estu d ios simila res han si do realizado s tamb ién por el mismo autor en la Mo tilla del A z uer o e n la n ecrópoli s cal c ol ít i c a de Cerro Or tega. Est os traba jos demu est ra n qu e hay orien tacio nes, en el c a so del Castillej o del Bonet e hacia el or to y el o c a so del sol en el sols t icio de invi er no y posib lement e tambi én hacia el solsticio de verano t a l y como o curre en Newgrange (Doner e, Irla nd a ). En la necró poli s calcolítica d e Cer ro Or t ega (ibí dem) la orientación de las t umb as tie ne disposiciones simila res a las encontra d a s en el Ca st il lejo del Bone te. De ig ual manera ocurre en la necróp olis de Bocap ucher os (Almagro, Ciuda d Real) donde s e pue d en establ ec e r relaciones anál ogas, aunque meno s evid ent e s, co n los resultados del túmulo del Bonete. En el caso d e la Motilla del Az u er ta mbién se han encon trado ciertas pa r ticula r i d ades ; y es que podría hab er cierta corresp ond en cia en t re el paisa je que se divisa desde el yacimien to y ciertos fenóm enos astronómico s relaciona d os con el solsticio de invi erno y el ort o solar. T odo in d ica que prob ablemente los habitantes del Bron c e en La M ancha tuviera n una c ier ta vincul ación con es tos fenómenos y siendo por tanto conoce d o re s de los diferentes ciclo s del sol a lo la r go del año . Ambos equi pos p arecen coinci dir que es posi ble que amba s expresione s tuvieran una c on exión mediterránea, y a que según Catalina Galá n Saulnier y Sánchez M eseguer (20 14) este tipo de c u ernos d e la cons agra c i ón son la prueba de l a llega d a de p ersona s o i deas a este luga r procedentes d e á reas c ul t u rales aj enas a la Península Ibérica. Po r o tra part e, Es teba n Lóp ez (20 15 ) tamb ién vincul a est e t ip o de fenóme nos a culturas me d i t er ráneas como la s desarrolla d a s en la isla d e Malta en f echas t emp r a nas (36 00 a.C.) También est e auto r (Ibí d em) compa ra est o s acon t ecimi entos ast ron ómic os y religiosos con los su cedidos Stonehenge (data do en el 2 500 a.C.) d on d e se real izaba n, en el sol sti cio de inv ierno, grandes fest ejos. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 179 1.4. C rít icas expuestas por algunos autores a las sistem atiz aciones prop uestas. Las t eorías que in ten taron sis temati zar pa rte o la gran t o ta lidad d e los aspectos de la Ed a d d el Bronce de La Mancha no fueron aceptadas p or t o dos los inv estigadores. Una de las mayore s c ríticas a t o das est as teoría s fue expue s ta por Marí a Isa bel Martínez Nav arret e (198 8) . La crít i ca fundamental estaba ba sada en d if er en tes factores como la fa lta d e ex c av ación de yacimiento s calcolí ticos y de p obl ados o yacimientos d e l a E dad del Bronce , fa lta de estudios sobre la s viv iend as d e la E da d del B ronce en La Mancha, prob lemas con la rec o nstrucción estra t igráf ica d el Cer ro d e La En cantada, la s fechas radiocarbón icas d e y a cimien tos como la Mo rr a del Quin tanar e incluso la fa lta de evid encia cien t ífi c a d e algunos estu dios. Martínez Na varrete a r gu menta de forma de talla d a que (Ma rt ínez Na varrete , 19 8 8; 8 4): 1- La fal ta d e ex cav ación de y acimi ent o s c alcol ít icos impli c a que se carece de cualquier tip o de d ato que demu estre qu e la Edad del Bronce tiene un cará c t er innov ador respec t o a la et apa p redec esora 2- Hay pocos y acim ien tos d e la E d ad del Bron ce ex cava d os y la mayoría de ellos son mo t ill as. 3- Los estu d ios d e las motillas s e ha n c e ntra d o en su arq uit e ct u ra y no en otros t emas c omo los en t erram ientos, los c on text os de las v iviendas o los aj uares. 4- La excav ación en el Cerro de La E ncanta da debido a los problema s derivados de la reconstru cc ión estrati gráfi c a, a la fa lt a d e documentación sobre aspec tos eco nómic os o la parcial id ad d e la secuencia t ip ológica, llegando a poner en duda la va loración d e los prop ios datos extraído s de este ya cimiento . 5- Los datos extra íd os d e la Morra del Quinta nar por ser insuf iciente s y hab er se cen trado en el proc ed imien to d e la cons t ruc c ión de las Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 180 viv iendas sin que es tas se hayan asocia do a ninguna de las fa ses de ocupación datadas por méto dos ra diocar b ónicos. Ademá s, une su crítica al del Cerro a la de la Enca ntada y a q ue en es te yacimien to tampoco hay un estudio suf iciente d e los rest o s materi ales p ara la reconstruc c ión económi ca de es te yacimient o. 6- La ma yoría de las recon s tr ucc ion es económi cas y de sis t ema t i zación de la Ed a d del Bronce s e produ c e a través de prospe cciones (y d e la s excava ciones en el Azuer y en Los Palacios, e xcluy en d o al Quintana r y La Encantada). Esto daría l ugar a errores , ya que a través de la s prospecciones no po demos saber si un yacimi ent o tien e una o más fases, y depen d ien do del momento la dedic ación económica de los asentamientos pu ede camb iar. Martínez Nav arrete (Ib íd em) tampoco dej a f uer a d e su crítica a l os amb ient es cultura les coe t á neos a la Ed a d del B ronce de La Ma nc ha ya que tampoco son conocid o s con precisión . Esta crítica v iene derivada del intento de comp aración a nivel g eneral en tre la Eda d el Bronce de La Mancha y o t ra s culturas como el Bron c e Va lenc i ano o el Arg ar. Según esta autora los dato s que deter mi nan l a rec onstr ucc ión hi s t órico – cultural de la Edad d el Bronce de La Ma nc ha es el difusionismo de c a ráct er determinista y la am bigüed a d de “los as pectos funcional es del proceso” (Ibí d em; 85 ). Nava r rete af irma que es común a todos los investigado r es que se ocupan de la Ed a d d el Bronce d e La Mancha las interpretaciones d e corte difusionista, aunque c on cie r tos matice s. La autora d e esta crítica (Ibí d em ) expone que para que est e d i fusionismo sea ciert o se d ebería n de cumplir t res condiciones: - Ma y or antigüe dad de los yacimien tos de proce d encia de es tos infl ujos cult ura les. - Discontinuida d r e specto a la ocup ación previ a. - Existencia de anteceden t es en los focos origina rios para las mani festaciones p ropias del Bron ce de La Ma nc ha . Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 181 Pero, y según Martíne z Nav arret e, es tas pre m isas parecen no cumplirse debido a un f actor fundamen tal, el des c ono cimiento que (en 198 8) se t i ene de estos supues t os focos de d if usión y que, aun aceptando, la mayor an t i güe da d estos foco s de orige n no s e tienen ev id encias d e in tercam bio o su amp litud. Est a autora es esp ec ial mente c rítica con la publi cación d e Con cepción Martin Mora les (19 83) donde expone su teorí a difusionista, que es t á sustentada en la a nt igü ed a d de la Morra del Qui ntana r pa ra esg rimir que ésta s e rían el supuesto origen d el Bron ce de La Ma ncha, q ue se r ía fácilm ente rebatib le con una sola fecha má s antigua en alguna de la s motilla s excava d as. Si Concepción Martín Moral es fue cri ticada p or la interpretació n dada a su estudio de la Morra d el Quintanar y la s fe chas radiocarbón icas asociadas, tambi én se vi erten cier tas du d as sob re de que la s motill as p udie ran es t ar fundadas antes que los pobla dos en altura deb ido a la fa lta de dataciones en yacimientos como La En cantada 32 . Tambi én plantea la fa lta d e rigor ante la ex clusión del s u st rato pob lacion al local (Ibídem) y a que la Mancha no se pueb la por primera vez en la E dad del Bronce. Acha ca a los autores s ubj etivismo a la hora de va lora r los ma teriales arqueol ógico s d ebido a que, y como se ha comentado anteriormen te, fal tan estudios sobre la Edad del Cob re en La Ma nc ha. Por últ imo, cri t ica (Martíne z Nava rret e, 198 8; 85) con especial atención las teorías expues tas por Trinidad Ná jera (1 98 4; 22) sobre la s influencia s a rgáricas de la Alta An d alucía en los pob lados en altura en La Mancha, y la v incula ción de las motilla s con grupos cultur al es de Alb acete y Castellón. S egún M artíne z Nav arret e est as inf luencias que expone Náj era en relación a las motilla s (I bídem) no están total mente explica d as y no argum enta las cau sas de e st e proceso . Náj era, y en pala bra s d e Martín ez Nava rre te (19 88; 8 6) no expone ni “marcos cronológicos” “ni la caracteri z ación míni ma de los grupos oriental es” 33 pa ra su argumentación. E xpon e que Nájera no ha teni do en c u ent a si la s motillas se vieron influencia d as por grupos c ultu rales orienta les, l a investigado ra gra nadina 32 Cab e recorda r al lector q ue esta crítica fu e e x pu esta en 19 88. 33 Refiri éndose al á r ea valen ciana y al M editer rán eo. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 182 no ha expl icado la v incula ción de mater ial es calcolíticos manchegos de caracterís ticas simila res a la s de la Alta Andalucía . Ella no c omp arte que, si en las motilla s apa recen est o s para lelismos, n o haya una interpretación sobre infl uencias comunes tanto para motill as com o para poblados en llano que han de s er puesta s en rela ción con el s ustra to pobl aciona l local. Est a c rítica con tinúa c on la explica ción por pa rte de Náj era (19 8 4; 6) sobre la dedicación ec onómica d e los pob lados. Según la investigado ra d e la Univ ersidad de Grana da los pob la dos en altura estarían dedica dos al pastoreo (y tra ba jos derivados del mismo) y las m otilla s es taría n centra das en la producción ag r ícola . Según Na va rrete no tiene por qué ser una hip ótesis errónea, pero que está ba sada en la intuic ión, es d ecir, por el halla zgo de algunos material es que han da do lugar de ma ne ra mecanicis t a a esta interpretación . Para Mart ínez Na va rrete esta teoría debe de se r contr as t ada con el regis t ro arqueol ógico de f orma cien t í f ica. Siguiendo es te hil o c ritica la adscripción cultural de los pobla dos en altur a , por s u ubicación , a ot ra cultura diferente a l as motilla s. Según Nav arret e, Ná je ra solo utiliza el cr i t erio espacia l, lo cual le pa rece insuf iciente . En conclusión , M artíne z Na va rrete a punta qu e las sist emati zaciones de l a Ed ad del Bron ce ap ortadas hasta 198 8 son c u estionab les d ebi d o a su periodización, fal ta de pob la dos exca va d os y publ icados, la fa lta d e definición territ o ria l de las área s cultural es coetánea s al Bron ce d e La Mancha , la infl uencia de la tradición en arqueologí a y la ad opción del normativ ismo como teoría base pa ra la formul ación de hipótesis. En r eferen cia a es t a última es especialment e crít ica debida a que los autores que han investigado la Ed a d del Bron ce de la Ma ncha s olo han u tilizado va ria bles ba sadas en la compa ración de datos como igual es sin tene r en cuenta que una c ultura no t ien e por qué ser h omogénea en to d os sus aspec t os. Rechaza por t anto que el empl azami ento d e l os yacimientos tenga que v er con una diferenciación cultura l en un mis mo te rritori o. En cuan to a l origen d e es ta cul t ura Nav a rrete rechaza el origen exógeno por dos motivos. El primero es que hay ocu pa ciones calcolíticas previ as y el Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 183 segundo es que la semeja nza en tre mate ria les manchegos y otra s zonas limítrof es no estab lece por sí misma una relaci ón entre unos y otros . Martínez Nav arrete no fue la única autora q ue criticó t raba jos o expuso al menos argumentos sobre la difi cultad de la sistematización de la E dad del Bronce en La Ma nc ha a fina les de los años 80 . Ot ro s problema s d eriva dos de la sistematiza c ión, en cuanto a las f acies p oblaciona les, de l a Edad del B ron ce d e La Mancha f ueron exp ue stos por otros autores (Nieto Ga llo y Sánchez Mesegu er, 19 8 8; 2 25). Est os s e pla ntearon la d ificulta d de sistema t izar la Eda d d el Bron ce de La Ma nc ha l o cual se pued e d e d ucir de su s pa labra s: “¿ Cóm o afrontar en el futuro el est u d io de un compl ejo cultural, que en ap enas sus d iez primero s años de inv estigación ha p roporcionado ya por lo menos seis facies diferencia das y cada una de ella s con una ac usada pe r s onalidad …?” (Ibí dem; 22 5). Los autores expone n una serie d e facto res que deben de ser teni d os en cuen ta: “1. - Los que s e der iv an d el hecho de que en el segun do milenio confluyen en la Submeseta Sur una seri e de elementos proc edentes d e las áreas culturales c oli ndante s y que s e m ezclan en mayor o menor grado con la pob lación autóc t ona, sin duda exist ent e, y que tambi én está por definir y conf igurar de mane ra precisa y con creta. 2. - Los que s e deriva n d el hecho de c on sidera r c omo seguro el que ese sus t rato indígena, aún sin conoc er lo con mucha precisión, es el orig en del Bronce d e La Mancha . 3. - Los probl emas d eriva d os d el hecho de que, d e cualqui er manera , lo por hoy conoci do de ese sustrat o en tod a la región ofrece como característica primor dial unas gr an des diferen cias, p or lo q ue hab rá que pregun t arse si esas d if er en cias son a su vez la clave que expli que las diferent es fa cies del Bron ce de L a Mancha. 4. - Los problema s qu e s e der iv an del d es conocimien to del desarrollo evolutivo de cada una de las facies , y que co nllev a por lo t anto el desconocimiento del d esarrollo en conjun to de to d o el Bronce d e la Ma ncha. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 184 5. - Los p robl emas q ue supone el hecho d e q ue prácticamen t e d e cada una d e las fa cies carac terís ticas no e s conocido más que un solo yacimiento, o a lo s umo d o s, y nun ca, por otra pa rte, y para colmo de mal es, al mismo niv el. 6. - El cúmulo de problemas que supon e el de sconocimiento de la s caracterís ticas de los ma teriales per tene cien tes a yacimientos sobre los que sistemá ticament e se publ ican inf orma ciones referi das a s u arqui tect ura, restos ós eos, sepulturas , e tc., pero nunca, o apenas c asi nada, sobre tod o s los mat eria les asocia do s a ella s. 7. - Los prob lema s que pla ntean l a presencia d e los materiales o mejor de l a ma teria p rima de orig en ext ra peninsula r, tales como el ma rfi l, sobre cu yo exac to lugar d e orig en las teoría s hasta hoy formula das no pa recen c oincidir con la exact a "reali dad arq ueológi ca", ya que, entre otras co sas, los lugares seña la dos como origina rios carece n d e los "específ icos y opor tunos contextos comercia les de rec iproci d ad" la mayoría de las ve ces . 8. - Los prob lema s que pla ntean las teoría s, y la consiguiente y no siempre cons tatada ac ep tación, en relación a l mayor o menor "inf luj o" o "dependencia " de la s facies del Bronce de L a Mancha " o d e alguna s d e ella s, respec to de o tros complej os c ult urales contemp oráneos, pero extrasubmese teños. 9. - Los p roblema s que conll eva la explicaci ón y justificación del fina l, o la des ap arición in cluso en alguna s áre as, de esta Cultura y de las causas que la motiva ron. 10. - Los prob lema s qu e conlleva el exp lica r y razonar la presen cia en esta Región del interior de la Penínsul a I bérica d e estru cturas y elementos, fun d amentalment e arquite ctó nicos, que no pue den vincul arse a sust rato s anterior es y q ue pu eden , en cam bio, pa rango narse con otras exist ente s en la cuenca del Me diter rá neo”. E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o ( A l ha m br a, C i uda d R ea l ) 185 CAPÍTULO II Elección de la zona de e stud io y d el yacimiento Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 186 Arriba , en la an terior pá gina, vista del C erro Bila nero d esde su fa ld a sur. A baj o vista de las Lagu nas d e R uidera (Fotografía de Luis Ángel Góm ez). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 187 2.1. I ntroducción. Una v ez conoci da l a historia de la inv estigaci ón sobre la E dad d el Bron ce en La M ancha , la ele cc ión del yacim ien t o y la z ona d e es tud io fue uno d e los procesos más im portant es y de las decision es más t rasc endentes para la realización d e esta tesis doctoral. Esta disp osición no surg e por la f al ta d e yacimientos con potencial arqueológi co de la zona elegida pa ra el est u d io arqueol ógico o de la capa cidad d el equi po técnico para doc umentar las diferentes unidad es estratigráf icas de uno u otro pob lado. Al con tra rio, la zona de e st u dio, ofr ece una gran cantida d d e yac imientos dignos d e ser es tudiados por investigadores e inv es tigadoras en arqu eologí a. La elección se ba só en cuest ione s b ási cas como el exiguo p r esupues to existente y en c ómo aprov echar al máximo el mismo p ara poder ext raer la mayor cantida d de inf ormación posib le de una o varia s intervenciones o , c la ro está, el potencial c ien t íf ico del yacimiento. En términos empr esariales s er ía al go pa reci do a la r ela ción exis t en te entre pro ductivi dad e inv ersión , es d eci r, c on seguir el máximo de los resul t ados con una fina nc ia ción reduc i d a. Cues tiones com o el tamaño del yacimien to, su accesibil idad, la logís t ica necesaria , el número d e prop ietarios, los est a d os de conservación del luga r a interveni r se convi rti eron, jun to a los cr i t erios científicos, en importantes fa ctores a t ener en cuenta. Desde el primer momen t o se s upo que el mejor t errito rio sería el loca lizado al nort e del Cam po d e Montiel , dado que h asta la fecha no se ha n realizado excava c iones en es te lugar, aunque sí breves int ervencion es fruto d e arqueol ogía de urgencia en la locali dad de Alha mbra . Si las motilla s s e excava r on en La Ma ncha, el Cerro de La Enca ntada en el val le del Jaba lón, el Ca stillejo d el Bon ete al s ur del Camp o de M on t iel y la Mo r ra de l Quintana r en los límites orientales de esta comarca, en este lugar, hab ía un va cío de conocimiento arq ueológi co en c uanto a la Edad d el Bron c e inicia l y me dio se refiere. Es t e vacío se pro duce por los tipos d e intervenciones prod ucidas . Como se ha comen t ado, t o d a la inf ormación disponib le prov iene d e excava ciones de urgencia en el casco urba no de Alha mbra (Ciudad Real) cu yos contextos pa recen haber si d o alte r ados por milenios de cont in uas ocupaciones de esta Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 188 locali dad (Beníte z de Lugo , 2 0 00 ). Esta cir c unst ancia ha impedido c ono cer datos pre cisos sobre la Edad del Bron c e en este territorio ya qu e estas intervenciones han sido reduci d as en extensi ón para la cr onol ogía t ratada. Es precisamente e ste terri t orio, el de la l ocalidad de Alhamb ra, j unto a la local i dad de San Ca rlos del Va lle (Ciuda d Real) los qu e acap ara n y conforma n en gran medida el no rte del C ampo de Montiel (Fig. 2.1). Este luga r es un esp acio transicional entre l a l lanura manche ga y lo s te r ritorios montañosos de Sier ra Morena. Figura 2. 1: Ma pa p ol ítico de la zona sometid a a estudio . En ver de los tér minos muni cipa les de San Ca rlos del Vall e y A l hamb ra con la s actuales delimi tacion es pro puestas p or la Junta de Co munid ades d e Cas tilla – La Mancha . Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 189 Una vez elegido el t er ritorio, la t oma de la d ec isión sobre qué t ipo yacimiento excava r se ba só en el aná li sis de tres gra ndes g rupos de va riab les: la informa ción cien tífica que p ueda aport ar un ya cimien to, a trav és de la cuantifica c ión de diferentes asp ectos; la c apa cidad de me d ios h umanos y técnicos pa ra af rontar las excavacion es y p osteriores a nálisis de ma t eri ales, y, por último, ciertos fa c tores logístico s (como l a segur ida d , el t ranspor te, et c .) s que condi cionan l a intervención . 2.2. E lección del territorio. El t erritorio ele gid o fue el Ca mpo de Mon t i el (Fig. 2.2) debi d o a do s fa c tores fundamen tales. a) E l campo de Mon tiel, c on la única excepci ón del Castillejo d el Bonete (Terrinches, C iuda d Real ) (Beníte z d e Lugo y Mejía s Moreno, 2016; Benítez de Lugo y Es teban Lóp ez, 20 18, entre o t ros ) y a lgun as prospeccione s (Alañó n Flox , 198 8; Ga rc ía Huerta et al . , 19 9 4; Oc aña Carretón, 200 0; Fernández Ma rot o , 20 06; Moya Maleno, 20 11 ; Torr es Gon z ález, 20 13 ent re otros) no ha sido estu diado en la cronología q ue compren de la Edad d el Bronce. b) Se han realizado excava c iones en casi t o d o s los ámb it os territoria les de la Mancha , tal y c omo se in dicó en el capítulo anterior, pe ro no en el Ca mpo de Mon t iel sa lvo los traba jos menc iona dos. En este caso se preten día buscar un lu gar de tra nsición en t re la Mancha y Sierra More na que no contara con ninguna interven c ión de la Eda d d el Bronc e. E l Ca mpo de Montiel, a niv el físico y ar queológico, ofrecía estas oportunidad es interme d ias ent re el t errit o rio d e mon t aña localizado en Sierra Morena y la lla nura ma nc hega, junt o a un r i co p atr imoni o en yacimientos de la Ed a d del Bronc e. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 190 Figura 2. 2: Map a físi co del Camp o de Mon tiel y territo rios adya cent es. En cuanto a la elección del t ipo de yacimien t o, la cu estión era ba stante más sencilla, dado que has t a la ac t u a lidad solo se han e xcav ado mayoritaria mente pob lados en lla no como l as motilla s; tan sólo un ejemp lo d e castillejo como el C erro de La Encantada y u na m orra como la d el Quintana r. A Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 191 ellos se les debe de sumar el Ca st illej o del Bonete, que , sin s er de los t ipos anteriores, también está locali z a do en a ltura . E l auto r pensó que ap ortar nuevos datos sobre los pobla d os en al tura, concr et a mente de los del tipo morra , podría diversifi c ar nues t ro co nocimiento sobre la e dad del B ronce de La Ma ncha. Aunque el Ce rro de La En cantada ha ap ort ado informa ción de cisiva pa r a conocer la Edad del Bron ce en La Ma nc ha es el único que ha serv id o para definir aq uellos aspectos r eferentes a un tipo de pob lado concreto : los castillejos. El p anorama en cuanto al c onocim ient o de otr o t ipo de pob lados e n altura tampoco go z a de un largo recor rid o en la inv estigación, da d o que t an solo contamos con un ejemp lo, la Morra del Qui nt ana r. Por ot r o la d o, nunc a se tuv o por obj et o realizar una prospección arqueol ógica debido a vari os mot iv os: El princip al es que ya se hab ían elab orado las ca r tas arqueológica s del t er rito rio d on de se quería interveni r , y se veía poco prov ec hoso volv er a prospec t ar un t e rrit orio de sobras cono cido a niv el espa c ia l. El s eg undo de los mo t iv os era l a f alta d e financia c ión, a lo q ue se ha de sumar , la abundancia de tr ab ajos ( Ala ñón Flox, 19 86; García Huerta et al., 19 9 4; Ocaña Ca rr etón, 20 00; Fernánde z Marot o, 20 06; Moya Maleno, 20 0 4, 2011; Torres Gonzále z, 20 13 entre o tr os) paralelo s que indi caba n la s caracte ríst icas y pa r ticularidades de la cole cción de yacimie ntos presen t es en es te territorio . Se pensó que sería una inf ormación suficient e pa r a reali z ar una buena elección del yacimiento a escog er y una val oración del p ot encial científico d e la colección de r est os arqueológicos disponibl e. 2.3. M etodología empleada pa r a la elección del ya cimient o. Con la intención d e buscar un lugar de tra nsición entre La Mancha y Sierra Morena el t erri t orio prop icio pare cía ser la altip lanicie del Ca mpo de Montiel. Este pa so natu ral ent r e la llanura manchega y la altipl anicie montieleña ab arca gran parte de los tér minos m unicipal es de la s local id ade s d e Alhamb r a y San Carl os d el Valle (Ciudad Real), por lo que se eligieron a ambos como Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 192 territ o rio obj eto de es tudio. E l esp acio ana lizado suma una ext ensión t o tal d e 63 8 .13 K m 2 y es posi bl e encon trar ba stantes ej empl os de ya cimientos de la Eda d del Bronce como s e v erá a continuación . La metod ología seguida pa r a la elección del ya cimiento a in tervenir ha segui do v ari os pa sos que se or d enan de la siguiente manera: 1º) Cons u lta d e info r mes y est udios sobre la Edad del Bron ce en el territorio o bje to de estudio: Se consultó en prim er lugar la car t a a rqueoló gica de la localida d de Al hamb ra 1 y los trab ajos real izados por Luis Alañón Flox (1 98 2, 19 88), Rosario García Huerta y otr o s (19 94), Luis Domingo Puertas (20 00, 2001 ) , Die go F ernánde z M aroto (2 00 6), Tomá s Torres González (2 013 ) y P e d ro Reyes Mo ya Maleno (200 4, 2 01 1) y Luis Benítez de Lugo (20 00 ), con el obj eto d e inventaria r todos los yacimien tos del territori o elegido. Es tos traba jos e informes precisaba n c on gran e xactitud la ubicación y caracterís ticas de los yacim ientos que po dían ser objeto de estu d io. Se int ent aba con ello obten er la máxima informa c ión acerca de los precedente s que la inv es tigación arqueológi c a. 2º) Est u dio de la b iblio grafía de la Edad d el Bronce en el Campo d e Mo ntiel: El segun d o pa so segui do fue la ob t en ción d e bibl iograf ía a uxiliar ded i c ada a la E dad del Bronce en el resto del Cam po de Mon t iel. Algunos t rab aj os ayudaron a cono cer mejor la z ona demarca d a o territ o rios anexos como pue den se r los r ea lizados por Manuel Corchado Soria no (1 97 1), Antonio Marq ués Talav er a (1986), Ca rme n J. Pére z (19 87), Andr és O caña C arretón (200 0), Pedro Reyes Moya Mal eno (20 11) o Luis Benítez de Lugo y comp añeros (201 1; 2 014, 20 1 5, 1 Reali zada por Lu is Beníte z de L u go. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 193 20 16, 20 17, 20 1 8 entre otros). Gracia s a ellos se pu do ana li zar su s puntos de vista e hipótesis sob re esta crono logí a y , espe cialm ent e, conocer y compara r las impresione s obteni das en la z ona de es t udio con los del territo rio circundante . E s t os tr aba jos previ os o frecen perspectiva s que deben de s er t eni d as e n c ue nt a en cua lquier inv es tigación si se pretende es t ud iar la Ed ad d el Bronce en es t e territ o rio ya que, a pesar de elegir u n terr ito rio concreto, lo s yacimientos alb er gados en éste no eran entes aislados, pues se situaba n un territorio m uch o más ampli o y comp lejo. 3º) Realiza ción de inventarios y base s de d atos: Una v ez se tuvo defini d a la zona de es tudio se proce d ió a la creación de una b ase d e d atos con dis tinta s v ariab les b asa d as en: estado de prese rvación de los y acimientos , s u extensi ón o t ama ño; la presencia de res tos ma t eriales en s uperfi cie; posib les est r uc t uras visi bles y su gra d o de v isibilidad resp ec to al entorno; cerca nía a ríos, cañadas y ot ro s yacimientos a trav és de la inf ormación ap ort ada por otros au tores (I bídem). Todos estos dat os fueron regis t rados, ana lizados y com binados para reali z ar así una elección lo más cómoda y cer ter a posi ble. A pesar d e qu e se intentó la máxi ma obj et ividad todas la s va riables tomadas goza n de cie rt a subjetivi d ad, dado que algunos datos a porta d os por difer ent es autor es se basa n en vari ables de análisis cualitativos (Ibídem). E sto obligó a trasforma r las va r iab les cuali t ativa s en cuanti tativa s. En p rimer lugar , se v aloraron de forma p osit iva (+2, +1, +0.5 y +0 . 25 ) todos aq uellos aspectos considera d os como tales, y de forma nega t iv a o neu tra (0) cuando la va riable no ayudara o no se est ima r a adecu ada para la elección de un yacimiento con cret o . De est a ma nera concep t os com o “bien preserva d o”, “lejanía ”, “cercanía” , etc., m ejoran su gradien t e de obj et ividad. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 194 Posteriormen te un suma torio de va lores positivos y nega tivos permitió conoce r el yacimien to que, a priori , gozaba de las caracterís t icas i dóneas p ara ser int ervenido d adas las circunstan cias económicas y presupues tarias d el p roy e ct o. L a puntuación máxima a la que podía aspi rar un yacimiento er a d e 20 . 5 puntos posi tivos y de una cifra d e 0 para los negativos. Sin emba rgo, no todas las va riab le s gozaba n del mismo peso en la ele c ción. Las evidencia s arqueol ógicas, el gasto estima d o y el tamaño gozaba n de 2 puntos de con sid era ción (p ositivos o negativos) . El resto de va r ia bles se puntuaron con +1 o 0 a exc epción de los ac cesos al yacimien to, que fueron consi der ado s con un t otal de +0.5 o 0. Todas es tas varia bles se agrupa n en d os t ipos: Los cr i terios e st ric t a mente cie nt ífi c os y los criterios logístico – técnicos . Variables o crit erios d e índole cien tífica. - Informació n disp onible: todas aq uellas pu blica c iones, no t icas o informes que hagan ref er enc ia de forma d ir ect a o in d irecta a l yacimiento ana lizad o y qu e ates t igüe d e ma nera veraz la cronologí a del mismo . S e va loró positiva mente (+1) a aq uellos y acimi entos de lo s cuales se tenía una i nformación important e y negativ o (0) en aq uellos yacimientos donde no s e tenía ningún t ip o de r eferenc ia o ésta e ra escasa a nivel d escrip t iv o. Esta información , por norma general, está recogida en las c artas arqueológi c as municip ales. E stos docu men tos, en ocasiones, u san la es tadís t ica o i nd i cios 2 para la locali z ación de yacimientos, con el obj et ivo d e proteg er al máxi mo el pa t rimonio de una zona determi nada. Esto hace que en oca siones un yacimiento no 2 P o r ej emplo, cumbres en las q ue qui z ás haya yaci m ientos, c uevas, parajes c on topon i mia l la m at iva, etc. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 195 exista o que haya sido registrado en otra cronol ogía , en un tipo diferente, e tc. - Evidencia s arqueo ló gic as en superficie : restos ma teriales documentados en superficie fru to de las diferentes prospeccione s o estudios. Se esta blecieron catego r ía s en fu nc ión de los r est o s más usuales en es t a cronología como la in dustria lít ica, cerá mica, resto s d e metal y restos de fa una. Se c onside raba positivo cuando ap arecían referencias a estos tipos de materiales y n eg ativ os cuando no se registraba d e es t e tip o de halla zgos. Esta v ariab le se tomó como mu y positiv a, + 2 , cuando a parecían t odos los t ipos materiales y muy negativa , 0, cuan do no aparecía n en los ya cimientos es tudia d os , es dec ir , a ca d a tipo de mat er ial se le asignó un va lor total d e 0.5 puntos. Su aparición no quier e dec ir que sea posi tivo a niv el d e re gist ro arqueol ógico dado qu e una presen cia alta d e materia les también puede es tar rela cionada con una destruc ción d e las d ifer entes unidades estr a t igráf icas y cons tr uc t iv as. Sólo se tenía en cu ent a la datación y el posib le uso del yacimien to a través de los restos material es, y no su estado de preservació n, c on la intención d e acertar en un yacimien to d e la cronología tra t ada en la present e t esis doct o ral. - Visib ilidad de estructur as en superficie : ha ce referencia a la vi si bi lidad de cualq uier posi ble estru c tu r a en la superfici e. Esta vari able permite estimar la ma gnitud d el yacimiento o su posib le ut ilidad. T amb ién se tuvieron en cuen t a l as refer enc ias a acum ulaciones d e piedras o arrastres ocasionado s por el derr umb e de es tas posibles ed ifica c iones . Su val oración s e realizó con una eva luación posi tiva (+1) en aq uellos yacimientos don d e era visible, y nega t iv os en aquell os don d e no e ran detectables (0). Con ello se asegu raría que, se pu d ieran en c ontr ar contextos arqueológi c o s en su interior. Post e riormente esta va riable Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 196 fue combina da con aquell a rela cionada con el hallazgo de material mueble en superficie, pa ra intentar tener aún una interpretación má s cert e ra de los d a tos dispon ibl es. Se v alora ro n de forma positiv a (+1) aq uellos yacimientos don de ap arecen restos constructiv os y material es en superficie y negativament e (0) cuan do no se documentaron r estos cons tructiv os ni r estos m ueb les. - Tip o de po blado : esta varia ble v al ora el t ipo de pob la do q ue se preten de ex ca va r. D ado que el obj e tivo es la exc av ación d e un pob la do en altura y pref eren cialm ente uno t ipo morra se va loró en negativo (0) aquell os pob la dos sit uados en l la no y en (+ 1) aquell os pob la dos locali zados en altura c omo los cas tillejos. En el c aso d e la s morras, yacimiento qu e se pret endía ex c a va r, se bonif icó es ta va lora ción (+2). En a lgunos casos refere ntes a pob la dos en al tura , dond e no era posib le conocer d e qué tipo d e pobl ado se t ratab a (castellón o mo rra 3 ) fue ron valora dos nega tiva mente ( 0) c on la intención de tomar la decisión má s concr eta posib le. - Alterac ione s actuale s: est a va riab le regist ra las alteraciones que un yacimiento ha sufrido en una vis ta act ual por satélite 4 . E nt re est as alteraciones pue d en es t ar el estab leci miento d e cult i vos, la construcción recient e de ed ifi caciones , el paso de v ehículos a moto r, posib les expolios, et c. Cua lqui er tipo de altera c ión en el yacimiento fue va lorado c omo negativ a (0) y, en el caso d e que no existier an, al menos en apa riencia, c omo posi tiva s (+ 1). - Alterac ione s v isib les en ca rtogra fía h istóric a y en los vuelos aéreos 1956 – 1 9 75: al igual que la v aria bl e ante rio r, tiene la intención de va lora r el est ado de preser va c ión del yacim ient o. Si bien es posibl e 3 Castellón es un tipo de poblado ub i cado en z o nas elevadas y las mo r ras son ya cimientos en alturas d e reducida alt itud (Sánch ez Mese guer y G alán Sauln ie r, 2016 ) . 4 A través d e se r vi dores WMS d el IGN . Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 197 ver cier tas alteraciones a c tuales éstas , q ui zás, no sean las únicas a las que ha podido estar someti d o un ya cimie nto. Por es te motiv o se ana lizaron los mapa s t opográ ficos de 1 87 5 y las imágen es aér eas desde 19 56 a la a ctualida d . Es norma l que , con el pa so d e los años, por ejempl o, muchas tierras cultiv adas haya n des ap areci d o y ot ras hayan vuelto a la ac tividad, como tamb ién la posib le altera ción en la edificación de d iferen tes co nstruccione s. Se v al oró como positiv o (+1) a la ausencia de alte raciones desde 187 5 y nega tivos (0) a todos aq uellos que si pudier an haber teni d o mo d ificacion es produci das por el ser huma no desde la f echa indica d a (Fig. 2 .3). Figura 2. 3: Dif erent es ortofoto g rafía s aér eas y sa télit e (s ervidore s WMS del IGN) a l o l argo d el tiemp o d e un yacimi ento d e la zona de estudi o. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 198 - Tam año: el tamaño es importan te, dado que en yacimi ento s de gran extensión y con los rec u rsos d isponib les se re ducía la posibil idad de encontrar contextos arqueol ógicos suficientes como para hacer un estudio de calado. Se pr ef erían y acimientos menores a los 500 0 m 2 d e extensión con la in tención d e inc remen tar la s posib ilidades de éxito a niv el científico 5 . Todos los yacimien t os mayor es de este tamaño fueron va lora dos como negativa mente (0) y posit iv a mente (+1) cuando tenían una ex t ensión menor de 50 00 m 2 . - Otras variab les : es una varia bl e b a sada en los ha lla zgos encon t rados, fisi onomía d el y acimiento e informa ción aportada por los diferentes autores sobre la posibl e importancia del es tablecimi ento arqueol ógico. E s una va ria ble extraí d a a tr a vés de la bib liogra f í a consultada. Se va loró la posible potencia estr atigráfica , s u ubicación y visibi lidad con ot ro s yacimien t os o la ce rca ní a a p asos tradicionales y a p untos de a gua. Se va loró p ositiv ament e ( +3 ) cuando los yacimientos eran visib les (quizás d eno tando su imp ortancia), cuando hab ía una potenc ia estratigrá fi ca suficiente como para realizar una excava ción arqueol ógica de calado y por su cerca nía a p asos tradicionales (qui zás d an d o cierta a pa riencia de co nt rol d el t erri torio). Cua ndo esto no se cumplía se interpretab a una escasa potencia estratigráfica , funcional ida d no des tacada en su ento rno o una ocupación demasia d o breve y por ello eran p untua dos negativa mente (0). Variables de ín dol e logís tico – técni co: - Acc es os: el tipo de transp orte del que contaba el proyecto arqueol ógico hacía compl icado el acceso a cier tos yacimientos , en 5 Se e ntiende q ue p ar a co nocer un s e ha de excava r u n porc entaje l o suf icient eme nte a m plio en oc as iones r elativ o al tamaño tot al d el y ac imient o como para pod er a empez a r a ent ender las for mas d e vi da en e l pasa do. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 199 especial aq uellos a los que solo se podía acceder a través de cam inos en muy mal est a do o degrada dos por el p aso de m aq uina ria agrícola frecuente en la z ona, lluvia s, falta de m anteni m iento, e t c. Los ac cesos a los que er a compli c ado o d irectamen t e im posib le acced e r con un turismo f uer on v alorados como n egativos ( 0) y posi tivos (+0.5 ) en aq uellos yacimientos dond e fuera posible, con mayor o men o r dificultad, el a c ceso. - Pelig rosid ad: el capital humano, sin d ud a el aspecto más importante con el que c on taba el proye cto d e excav ación, era amp lio y por ello se preten d ía valora r al máximo la peligrosi dad d e t raba jar en c iertos lugares. A e ste fa ct or hay que suma rle las v isitas q ue se pod rían producir (y que fina lmente se pro dujeron). Pe ligros como la c erca nía a aerogenerador es típicos en este lugar ( d e ti po acústico), el a c ceso al yacimiento con cargas pesadas (es tación t o tal, trípodes, herramientas, etc.), zonas priv adas de ca za o la posibi lid ad de s ufrir acciden tes automov ilísticos (pen dientes d em asia d o a c entuadas y camino s tortuosos sin au tomóviles espe cializados) ent re ot ros fa c tores fueron t enidas en cu enta. Se val oraron como positivos (+1) aquell os yacimientos donde e ra v iable traba ja r c o n un asumi ble y lógico número de riesgo s y nega t ivos (0) cuando los riesgos, especialm ente en su acceso, imposib ilitaba n la reali zación de ac t ividades arqueol ógicas o las d ificultab an sin los m ater ial es de pro tecc ión necesarios. - Cerca n ía a vías d e c om unica ción: da d o que el proyecto de excava ción solo cont aba con turismo s parti culares t amb ién s e tuvo en cuenta la lejanía o cer canía a una v ía d e comunicación asf altada. Se val oró como positivo (+0.5 ) aq uellos y acim ie ntos que tenía n en sus cercanías (meno s de 3 km) una vía de co municación asf altada y negativo cuando no cumplía dicha con d ició n (0). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 200 - Dificultad ac ce so pe atonal: esta va ria ble e stá en relación con el tiempo inv ertid o desde que el personal que participa en la excava ción arqueol ógica baja de su t ransporte hasta que inicia las tareas de ex cav ación . Est a va ria ble tiene una rela ción entre la cantidad de tiempo aprov echab le en cada jornada de traba jo y el cansancio del personal (qu e re cor dem os l leva consigo la s herramientas y u tilla je). Se pretendía con ello va lorar la cantidad de tiempo (des)a prov echado en ca da jornada. Se va loró como posi tivo (+0.5) aq uellos yacimiento s donde e s posi ble llegar andando en pocos minutos (en t re 1 5 minutos y media hora ) y negativ o (0 ) cuando no cumplía esta condición . - Gastos previo s e stima dos: son todas aquell as pa rtidas nec e sari as pa ra la consecución de la ex cav ación arqueológica y posterior tratamiento en lab oratorio del material extr aído. Se va loró como la dist ancia al luga r de tr ab aj o (gasto en co mb ustible, por ejemplo), necesida des del p erso na l (carpa s para o cult ar del sol nece sari as, por ejempl o), orografí a d el y acimiento (t enien do en cuenta que un yacimiento ac c identa do aumentaría la r elación entre esfue rz o económico y menores resul t ados), junto a otros factores como cantidad de herramien t as a emplear, posi bilidad de compra d e recambi os y /o su stitución, e tc. Se valora ron como positivos (+1) aq uellos yacimientos que, a priori, conlleva ran gastos reduci dos respecto a otro s yacimient os y negativos cu a ndo la s uma de estos fa ctores hacía de la inversión ec onómica alg o inasumib le (0). - Número de propie tario s: el número d e propietarios er a tambi én otr as de las va riab les a t ener en cuenta antes de comenzar las tareas d e excava ción. En Castilla – La Mancha , c omo en otras comuni dades autónoma s, es im prescin d ible el permiso de lo s propietarios p or e scri to Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 201 antes de com enzar cual quier t ipo d e trabaj o arqueológico. Por est e motivo, y pensa n do, que cuantos m á s propietarios mayor prob abilidad d e que estos permisos f uer an o btenidos se va loró como positiv o (+1) la pre senc ia de a l me nos 3 prop iet ari os o má s y negativo (0) cuando er an uno o dos propi etarios. También se valoró negativa mente cuando la propieda d per t en ecía grandes empresas o a persona s muy acaudaladas, con las que era muy difícil de contactar . - Apo y o institucional: el apoyo inst itu c iona l era primordial para l a consecución del proye cto d e ex cava ción. Se v aloró como positivo la inv ersión en cul t ura por ha bitante de cada p ueblo (San C arlo s d el Val le y Alha mbra), su expe riencia en exca va ciones arq ueológicas previ as, la presencia d e asocia c iones relacio nadas con el p atrimonio histórico, la pre d isposi ción d e l as entidades lo cales a l a colabora c ión con el pro yecto, las instalacion es que amb os ayunt am ientos tenían a su disposi c ión etc. S e va loró como positiv o (+2) aq uella localidad que presentara las mejores con diciones de trab ajo y nega t iv o (0) a la locali d ad que no tuviera es t os cond i cionante s. Para la cuantifi c ación de las v aria b les basa das en aná lisis espacia les (accesos, peligrosi dad o ce rc aní a a vía s de comu nicación, datos catastrales , por ejempl o) se usó el prog rama ArcGis 10 . 0 para su estudio y visual iz ación. Pa r a el estudio de la s varia bles ba sadas en al t eraciones se usa r on v isores fa ci litados por el IGN, se rvicios WMS de diferen t es minister i os y la bib liografí a existente. En el caso d e que hubiera d u d as se reali z ó una visit a a l os lugares para recab ar toda la inf ormación posib le d e primera ma no (Fig. 2 . 4 y 2.5). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 202 Figura 2. 4: Vis ita al Cerro Bi lanero p ara su val ora ción como ya ci miento (P ACB) Figura 2. 5: Una d e las vis itas a yacimi entos y e ntornos na turales pa ra valo rar su a cc esibi lid ad (P ACB). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 203 2.4. R esultados. Comenzando en el orde n prop ues to, l os res ult a dos ob teni dos a trav és d e la consulta de informes y es tud ios sobre la Edad del Bronce en el territorio estudiado desvela la localización de un buen número de yacimiento s susceptibles d e se r e stu diados. E n total se rep a rtieron en 20 p ara la local idad de Alham bra y en 7 pa ra la locali dad de Sa n Ca rlos del v al le haciendo un total de 27 yacimientos arqueol ógicos . Los pri meros es tu dios cien tíf icos que ha n h ech o posible la loca lización de estos yacimientos se remontan a 19 7 1 con de las obras de Manuel Corcha do Soriano (19 7 1 ), aunque no es has ta 20 0 7 cuando hay una ver dadera eclosión de trabaj os sobre la Ed ad del Bronce en el Camp o de Montiel (Fig. 2.5). De es to s traba jos, que p od emos denominar reci entes o actuales , la mayoría correspon d en a Luis Beníte z d e Lugo y colabora d ores (20 11; 201 4, 2015, 2016 , 20 1 7, 20 1 8 entre otros). Cab e destacar que p ocos de estos tra bajos sirv ieron d e forma det erminant e pa ra la local iz ación y entendimiento de la Edad del Bronc e en los términos municip ales t rata d os, ya que l a mayoría de los estudios tratan de temas referent es a y acimi en t os concr etos fru to de excav aciones s i stemáti c as. Tan sólo una pequeña muestra (Alañón Flox , 19 88; García Huerta et al. 199 4; Fernández Maroto, 200 6; Moya Maleno, 20 0 4; 20 11; T orres Gon z ález, 201 3) ha tratado la Edad del Bronce a través d e p rosp ecciones o es t udios ba sados en los sistemas de información geo gráfica , a porta nd o una lo c ali z ación espacial específi c a y una descripción de los yacimi entos, por lo que fuer o n de gran utilidad (Fig. 2.5 ). A p es ar de ello todo s los trab ajos pusieron de relieve la importa nc ia de esta cronología en es t e ter rito rio dada la den sid ad de yacimientos, s u tamaño o los elemen t os materiales en c ontra dos en ellos. Tambi én hay que incidir en la d o cument ació n aportada por Pedro R ey es Mo y a Mal eno que ayu d ó a compren d er de forma determinante la Edad del B r once en este lugar , da d a la minuciosidad de s us t rab ajos, detall ados bocet os , fotograf ías, bases de datos y ubicaciones junto otro tipo de i nforma c ión (Mo y a Mal eno, 20 04). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 204 Figura 2. 5: Estud ios u obra s realiza da s en ref erencia a la Ed ad del Bronc e o qu e ap orten da tos so bre e sta cronolo gía en e l Ca mpo d e Mon tiel. A partir de este momento se pro ce d ió a desgrana r todos los datos ap ort ados por los autores en una base de d a tos us a ndo programa s informá t icos usuales pa r a est e tipo d e t area s (Fig. 2.6). Nª Yacimi ento Evidencia s arq ueológi cas en sup erfi cie Estr ucturas Tipo Tamaño en m 2 Informaci ó n dis ponible Nº Fuent es Cerámica Metal Lítica Fauna 1 La Torreta X X X Cas tillejo 1200 2 2 Allozo sa X X X X Morra 7000 7 3 Huelma I X X X X Cueva 25 2 4 Huelma II X X X X Cueva 30 2 5 Se ri jo o Cas tillejo s X X No det. 5500 5 6 Veg a d e los Moros X X X Llano 3000 2 0 1 2 3 4 5 6 7 8 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 Publicacio nes sob re la Eda d del Br once en el Ca mpo de Mo ntiel Publ icaciones que han serv ido pa ra la ub icación y conoc imient o de lo s yac imientos de la zo na e studia da Publ icaciones Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 205 7 El C asti ll ejo X X Morra 6000 7 8 Lagunill a X X Morra 1000 3 9 El E mbo cadero X X X X No det. X No det. 1 10 Cerro Bil anero X X Morra 4500 2 11 Zarcil la X X Morra 1000 3 12 La Yuncosa o Altozano X X X X No det. 1500 2 13 Allozo X X X Llano No det. 1 14 El Cerraj ón X X X X Cas till ejo 550 2 15 Emb al se de Vall ehe rmoso X X X Morra No det. 1 16 Los Ca stellones X X X Cas till lejo No det. 5 17 Cas as d el Pa rdo X X X LLano 1000 4 18 Cas till o d e Ahambra X Morra No det. 9 19 Alhamb ra X Cas till ejo 1000 7 20 Cerro del Pi no X X X No det. Llano No det. 1 21 Aloncill o X X X No det. Llano No det. 1 22 Cerro de la Ermita X X X No det. No det. 4 23 Po zo de la Nava X X X X No det. No det No det. 1 24 El H ituero X X X No det. No det. No det. 1 25 Los Ca stil lejos X X X X No det. 1000 1 26 Los Tori les, El To ril X X X X Morra 1000 4 27 Cris to X X X X Cas till ejo No det. 3 Figura 2. 6: Tabl a resu me n de atri butos de ya cimi entos s uc eptib les de s er int er ve nido s. Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 206 Por res tos mate ria les má s usuales que se pued en ha llar en la sup er ficie d e un yacimien to como cerámi c as, industria líti c a, restos de huesos o m etales, se puede consi d erar q ue la ma yoría de ellos t ien e rest os en superficie mientras que ot r o gr upo no go z a de est a pr esenc ia. Este resultado hace pen sar que qui z ás, algunos de ellos, o no tengan la suficient e en tidad para no dejar r es to s material es o, en o tr o s ent i do, s u estrati grafí a se haya conserva d o lo suficientemen te bien como para que no se hayan docu men to restos muebl es (Fig. 2.6). Da do el tie mpo, la gran cantida d de fenóm enos d e diferente naturaleza que han soportado est o s yacimi entos y las alteracion es de orig en antrópico en los últimos 40 00 años el a utor se inclina a pensar que e st os yacimientos no go zan de una ent i dad imp ortante q ue haya sido cap az d e dejar este tipo de huella en la superficie. Muchos d e ellos t amb ién con t aba n con rest os evidentes de e st ructu ras que af loraba n a la superficie y que po dían ser d ocumenta das a simp le vista, siendo es t as posibles ed ifica c iones de difer ente naturaleza como: mura llas, silos, lienzos de mu ro, posibl es t orres, etc . (Fig. 2. 7) Es tas edifi caciones aún visib les ayudaron a conocer el tipo de y acimien to , y saber si, us ando pa ralelismos conocidos, eran o no de cronología relacio nabl e con Ed ad del Bronce . Los hall azgos de estas estru ct uras sup onen signo evidente de o cupación h umana lo suficientemente prolonga d a en el tiempo como para forma r un yacimiento de la en tid ad deseada 6 . 6 Cab e d esta car que ha y ya cimie ntos q ue no ti enen r estos ma terial es e n sup er ficie o es tru cturas visib les (o amb as cosas ). Se int erpre ta en es tos cas os su cron o logí a p or los estudios pre c edentes citad os en di fe r ent es o casio nes, aunqu e s ería conv eni ente una revisi ón d e estos ya cimie ntos ya q ue no s ería difícil ad scribi rlo s a crono lo gías anteriores o po steriores. E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o ( A l ha m br a, C i uda d R ea l ) 207 Figura 2.7: Yacimie ntos con res tos mat erial es e n sup e r fici e. 1, La Torre ta; 2, All ozosa ; 3, Hu elma I; 4, H u e l ma II ; 5 , Serijo o Castil lejos; 6, V e ga de lo s Moros; 7, El Castill ejo; 8, L a gunill a; 9 , El E mboc adero; 10, Cerro Bilanero; 1 1, Z arcill a; 1 2, La Y u nc osa o Altoza no ; 13, Allo zo ; 14, E l C errajó n; 1 5, Emb alse de Val lehermoso ; 1 6 , Los Ca st e l lones; 17, Ca sas d el P ardo ; 1 8, Ca stillo de Aha mbra ; 19, Alhamb ra ; 2 0, C erro del P ino; 2 1, Alo ncil lo; 22, C erro d e la Er mita ; 2 3, Po zo de la N ava; 2 4, El H ituero; 25, Los Ca still e j os; 2 6, L o s Tori les o E l Toril ; 27, Cri s to (Cartogra fía del autor ). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 209 Con el objetiv o de intentar ser aún más p reciso en la elección del yacimiento, s e unieron la s v aria bl es ba sadas en la local ización de artefa ctos muebles con las d e estructuras visib les en superf icie, d ando como resul tado que la muestra d e y acimien t os suceptibl es de ser estudiado s aumen ta respecto al caso ante rior siendo tan solo do s y acimiento s los q ue ofrecen dud as sobre su entidad (Fig. 2.9 ). Los tipos de poblados de tectados se corresp ond en con los usuales en La Ed ad del Bron ce d e La Mancha (Fig . 2.9 ). L a ma yoría, sin embargo, no se ha podido clasif icar en los t ipos e stablecido s por ot ros au tores como castillejos, morras, cuev a s o pobla dos en llano (Nieto G a llo y Sánchez Mesegu er, 19 88 ). En los que sí s e ha podido ob tene r est a informa ci ón desta ca la preponderancia d e morras y ca stellones respe cto a otros tipos de pob la dos. En cuanto a l tam año los resul t ados son d isp a res va ria ndo entre unas dec enas de m etros c uadrados a o t ros qu e cu entan v aria s he ctáreas de extensión (Fi g . 2 .8 y 2.10). El cálculo de es tos tamaño s (Moya Maleno, 200 4 ) h a sido determinant e pa ra poder ofrecer est os d atos. Algu nos de ellos, sin emba rgo, no cuentan con ningú n tipo de i n di cación . Por n o rma genera l los más grandes se ub ican en zonas altas aunq ue, otr os, como el M oli no Chico, en llano, ocupab a n va rios miles de me tros de ext ensió n 7 . Figura 2. 8: Yacimi e ntos s egú n el tama ño e n m 2 . Los ya c imien tos a usentes son i ndet erminab les. El resul t ado óp timo, sin emb argo, lo ofreció un úni co yacimiento (el Cerro Bil anero) dado el obj etivo pla nteado d e la b úsq ueda er a e ncont rar una morra o pob lado en altura meno r del 50 0 0 m 2 . 7 Quizás sea la dispe rs ión de mat er iales y no e l ta maño real d el yaci miento . 0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 Ha Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 211 Figura 2.8: Cartografía d e l os yacimi entos con a lg ún tip o (e str uc turas o mat e ria les en s up erf i cie) de evid encia a rqueoló gica y tipos d e po bl ado s d ocum ent ado . 1, La Torr eta; 2, All ozosa ; 3, Huelma I ; 4 , H uelma I I; 5, Serijo o Castil lejos; 6, Ve ga de los Moros ; 7, E l Cas tillejo ; 8, La g unill a; 9 , El Embocad ero; 1 0, Cerro Bil anero ; 1 1, Za rcill a; 12, La Yun cosa o Alto zano; 13, All ozo; 14 , El C errajó n ; 1 5, E mbal se d e Valleh ermoso; 16 , Lo s Ca stellones ; 1 7, Ca sas del Pard o; 18, Ca stil l o de Ahambra ; 1 9, Alhamb ra; 20, Cerro del Pino; 21 , Aloncill o; 22, Ce rro de la Erm ita; 23, Po zo de la Nava; 2 4, El H itu ero; 25, Lo s Castil lejos; 26 , L os Tori les o El Toril; 27, Cri sto (Carto gra fía del a uto E x c ava c i o n es ar q ueol ó g i c as en e l ya c i m i ento d e l a E da d de l B r o nc e C e r r o B i l an e r o ( A l ha m br a, C i uda d R ea l ) 213 Figura 2.1 0: Tamaño d e los ya cimientos en m 2 y su distrib ución p or el territorio ob jeto de estudi o1, La Torr eta; 2 , Allozo sa ; 3, Huelma I ; 4, Huelma I I; 5, Serijo o Ca stil lejo s; 6 , Veg a d e l os Moros ; 7, El Ca still ejo; 8, La gunill a; 9 , El Emb ocad ero; 10, Cerro Bi la nero ; 11, Za rcill a; 12, L a Yun cos a o Altoza no; 1 3, A ll ozo; 1 4, El Cerraj ón; 15, Embal s e de Vall ehermos o; 16, Los Cast ello nes; 17, Ca sas del P ard o ; 18, Ca stil lo de Ahambra ; 1 9, A lhamb ra ; 20 , C err o del Pino ; 21, A lon cillo ; 2 2, C erro d e la Ermita; 23, Pozo d e la Nava ; 24 , E l Hi tuero; 25 , Los Ca stil lejo s; 2 6, Los To ril es o El Tori l; 27, Cristo ( Carto grafía del autor ). Excava ciones arq ueoló gi cas en el ya ci miento d e la Edad de l Bronc e Ce rro Bilane ro (Alha mbra, C iudad Rea l) 214 Otro grupo de vari ab les a nal izadas q ue goza n d e gran impor tancia son las basa das en la alteración y cons erva ción de los yacimientos (F ig. 2.1 1). Hay dos d e estos tip os de a náli sis que se ha n ba s ado tanto e n la con sult a de fuentes escritas como en la v isualización de los y acimi entos a trav és d e programa s ba sados en los Sistemas d e Inf ormación Geo gr áf ica. ALTERAC IONE S Ya cimiento Alte ra cio nes 18 75 - 1 956 1956 – Ac tuali da d Signos d e expol io 1 La Torreta No Si No 2 Allozo sa No No No 3 Huelma I No determina ble No determina ble Si 4 Huelma II No determina ble No determina ble Si 5 Se rijo o Cas till ejos No Si No 6 Veg a d e lo s Moros No No Sin datos 7 El Ca stil lejo No No No 8 Lagunill a No No No 9 El E mbo cadero No No Sin datos 10 Cerro Bil anero No No No 11 Zarcil la No No No 12 La Yuncosa o Altozano No Si No 13 Allozo No No No 14 El Cerraj ón No Si No 15 Emb als e de Vall ehermoso No Si No 16 Los Ca stellones No No No 17 Cas as del P ard o No No No 18 Cas till o de Alhambra Si Si No 19 Alhamb ra Si Si Si 20 Cerro del Pi no No No Sin datos 21 A lonc illo No No Sin datos 22 Cerro de la E rmita No No Si 23 Po zo de la Nava No No Sin datos 24 El H ituero No No Sin datos 25 Los Ca still ejos No No No 26 Los Tori les No No No 27 Cris to No No No Figura 2. 11: Tab la resumen d e las p osi bl es alteraciones y expol io s que ha po did o sufrir la cole cc ió n de yacimi entos . Se han podido documen tar una ma yoría d e yacimientos s in alteraciones producidas, por ejempl o, por la c ons t rucción d e estructuras mod e r nas (Fig. 2.1 2), la s tareas agrícolas o el expolio. Sin emb argo, tambi én hay un im portant e [Document text truncated for crawler view.]