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El bilingüe como doble en las memorias de Ariel Dorfman

Espino Barrera, Tomás

Abstract

This work was supported by the Juan de la Cierva Formación Programme of the Spanish Ministry of Science (JC2018- 037908-I).

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N.º 28, enero de 2022 El bilingüe como doble en las memorias de Ariel Dorfman The Bilingual as a Double in Ariel Dofman’s Memoirs Tomás Espino Barrera Universidade de Santiago de Compostela/ [email protected] ORCID: 0000-0001-8030-4415 RESUMEN Las obras memorísticas de Ariel Dorfman se centran en gran medida en los procesos de adquisición, pérdida y recuperación de lenguas por parte del autor a lo largo de sus varios exilios. De este modo, estos textos se pueden entender como “language memoirs” o “escrituras del yo translingüe”. La figura que preside estas narraciones en y acerca de dos lenguas es la del doble. En efecto, las descripciones de diferentes identidades según el idioma utilizado, así como las distintas estrategias de desdoble lingüístico en la autotraducción y dentro del propio texto, dominan las memorias en varios niveles. El presente trabajo, partiendo de los estudios acerca de la personalidad bilingüe de Grosjean, Klosty Beaujour y Pavlenko, tratará de investigar cómo la figura del doble lingüístico en el exilio vertebra las memorias de Ariel Dorfman. Palabras clave: Ariel Dorfman; multilingüismo literario; doble; exilio. ABSTRACT The memoirs of Ariel Dorfman pay special attention to the author’s processes of language acquisition, language loss and language recovery during his numerous exiles. These texts can therefore be considered as “language memoirs” or “translingual self-writing”. In addition, they are in large part determined by the figure of the language double, which articulates descriptions of multiple, language-dependent personalities, as well as different strategies for staging duplicity through self-translation and textual disposition. The present article, drawing on the studies on the bilingual self by Grosjean, Klosty Beaujour and Pavlenko, will seek to analyze the ways in which the figure of the double structures Ariel Dorfman’s memoirs Keywords: Ariel Dorfman; literary multilingualism; double; exile. Date of reception: 28/05/2021 Date of acceptance: 22/12/2021 Citation: Espino Barrera, Tomás. “El bilingüe como doble en las memorias de Ariel Dorfman”. Revista Letral, n.º 28, 2022, pp. 135151. DOI: http://dx.doi.org/10.30827/ RL.vi28.21375 Funding data: This work was supported by the Juan de la Cierva Formación Programme of the Spanish Ministry of Science (JC2018037908-I). License: This content is under a Creative Commons Attribution-NonCommercial, 4.0 Unported license. El bilingüe como doble en las memorias... Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 136 The anxiety, the richness, the madness of being double Ariel Dorfman 1. Introducción Las obras memorísticas de Ariel Dorfman, integradas hasta la fecha por Heading South, Looking North (1998) —autotraducida en el mismo año al español bajo el título de Rumbo al Sur, deseando el Norte— y Feeding on Dreams: Confessions of an Unrepentant Exile (2011) —autotraducida en 2012 como Entre sueños y traidores: un strip-tease del exilio—, se centran en gran medida en los procesos de adquisición, pérdida y recuperación del español y el inglés por parte del autor a lo largo de sus varios exilios 1 . La experiencia de descubrimiento del mundo a través de diversos idiomas y exilios, así como la configuración de un sujeto cuya personalidad se ve determinada en gran medida por su cambiante relación con las lenguas son percibidas como eventos o características definitorias de toda una vida. De este modo, estos textos se pueden entender como “language memoirs” (Kaplan, Kramsch), “escrituras del yo translingüe” (Ausoni), o, mejor dicho, como un “romance bilingüe”, tal y como reza el subtítulo, aplicable al conjunto de la obra memorística, de la versión española de Rumbo al Sur, deseando el Norte. En efecto, las memorias de Dorfman pueden entenderse como una narración —un “romance”— que no siempre trata de ofrecer una versión realista o fidedigna de una vida que, por otra parte, aparece indisolublemente unida a la compleja historia de amor o “romance” con dos lenguas distintas. Al mismo tiempo, este romance vital bilingüe es narrado de manera propiamente bilingüe: existen dos versiones de cada libro (en inglés y en español) que a su vez contienen numerosas citas y expresiones en el otro idioma. Ambas versiones, que presentan diferencias puntuales, se caracterizan por una notable simetría a nivel temporal, estructural y, por supuesto, idiomático. De este modo, la figura que preside estas narraciones en y acerca de dos lenguas es la del doble o alter ego. En efecto, las descripciones de diferentes identidades según el idioma utilizado, así como las distintas estrategias de desdoble lingüístico en la 1 Siguiendo a McClennen (193-94), preferimos el término “memorias” a “autobiografía” a la hora de hablar de la escritura del yo de Ariel Dorfman. En efecto, Dorfman se refiere a estas obras como “memorias” en el epílogo de la segunda parte (Dorfman, Entre sueños y traidores 365), un término que, como señala McClennen, se ajusta más a estas narraciones situadas ente la reflexión introspectiva acerca de la propia vida, la crónica de hechos históricos y el testimonio que trata de dar voz a colectivos silenciados e incluso a los desaparecidos. Tomás Espino Barrera Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 137 autotraducción y dentro del propio texto, ahondan la brecha interior causada por los exilios de Dorfman al tiempo que tratan de establecer un puente entre sus dos personalidades lingüísticas. En este sentido, el desdoble idiomático se constituye no solo en objeto de reflexión sino en la herramienta fundamental que permite tomar distancia con respecto a los hechos narrados. Al escribir en inglés, por ejemplo, sobre períodos cruciales de su vida que se desarrollaron exclusivamente en español, como el golpe de estado en Chile y la posterior represión, Dorfman consigue distanciarse lo suficiente como para poder verse a sí mismo y crear su propio “alter ego” textual (“Footnotes” 212). La primera parte de las memorias de Dorfman ha sido objeto de numerosos trabajos desde comienzos de siglo, entre los que destacan, por una parte, los estudios de las técnicas de autotraducción de Dorfman (Behiels, García de la Puente) y, por otra parte, una serie de lecturas que ponen el foco en distintos aspectos de la dimensión multilingüe de la obra. Entre estas últimas, Doloughan ubica la conciencia lingüística de Dorfman en un third space bhabiano donde se construye su subjetividad a partir del diálogo entre sus idiomas; Kellman, pionero de los estudios translingües, propone por su parte un completo análisis de la obra que incluye reflexiones acerca de la génesis de Heading South, Looking North, su autotraducción y recepción en distintos mercados, para concluir destacando la dimensión mestiza de la obra; por último, McClennen, en el que sigue siendo el monográfico de referencia sobre Ariel Dorfman, señala la necesidad de evitar una lectura centrada en un conflicto dualista entre norte y sur o entre español e inglés, y propone entender Heading South, Looking North más bien como un texto acerca del “sujeto diaspórico” que oscila entre dualidad y multiplicidad (McClennen 191-201). Sin embargo, a pesar del interés suscitado por la primera parte de las memorias, su continuación no ha recibido suficiente atención hasta la fecha. El presente trabajo, partiendo de los estudios acerca de la autopercepción de la personalidad bilingüe y de las transformaciones lingüísticas de los escritores exiliados, tratará de investigar cómo la figura del doble atraviesa el conjunto de las memorias de Ariel Dorfman, hasta el punto de que ambas partes conforman, en consonancia con la identidad lingüística de Dorfman, una unidad irrevocablemente doble. 2. “Los dobles, allá, en el comienzo de mi vida”: De Vladimiro/Edward a Ariel La vida del niño que en un principio se llamaría Vladimiro y tomaría contacto con el mundo en español, del adolescente obstinadamente anglófono que respondería al nombre de Edward y, por último, del autor que se haría célebre con sus textos publicados en español e inglés bajo el nombre de Ariel aparece marcada El bilingüe como doble en las memorias... Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 138 desde todos los ángulos por la duplicidad de lenguas y exilios. Comenzando por la huida de Rusia de sus antepasados judíos (y su transición lingüística hacia el español) como reverso de sus propios exilios y su paso al inglés, Dorfman destaca a lo largo de sus memorias su militante monolingüismo inglés como doble del monolingüismo español en distintas etapas de su vida, al tiempo que imagina el español y el inglés como dobles de su propio cuerpo o como compañeras de viaje en los momentos de mayor angustia y soledad. En definitiva, los exilios, las lenguas y los dobles acompañan a Dorfman desde el comienzo de su vida. Nacido “en español” de padres de origen ruso en Buenos Aires —“el castellano estuvo ahí donde mi cuerpo comenzaba o tal vez ahí donde finalizaba y comenzaba el mundo, sonsacando a ese cuerpo hacia la existencia como sólo lo puede hacer un amante” (Rumbo al Sur 22-23) 2 —, Vladimiro Dorfman pronto acompañó a su padre a Nueva York después de que este fuese perseguido en la turbulenta Argentina de los años 40 por sus ideas políticas. Allí, tras una traumática experiencia de aislamiento en un hospital durante el tratamiento de una grave neumonía, decide dejar de hablar español —incluso con sus propios padres— y se convierte en “un niño que se había autocondenado a ser monolingüe en inglés, que había repudiado el castellano al que había nacido, ese niño que yo fui y que no podía recurrir a otra lengua aunque la necesitara para salvar su alma” (15) 3 . En 1954, ya convertido por decisión propia en el anglófono y americanizado Edward, Dorfman vuelve a acompañar a su padre tras su expulsión de los Estados Unidos durante la caza de brujas macartista. El destino de este nuevo exilio será Chile. Sin embargo, el regreso a América latina no es vivido “como el retorno al hogar de un latino bilingüe” (70) sino más bien como “un exilio para un seudonorteamericano que no hablaba sino en inglés” (70). En este punto se hace evidente la atrición —entendida como “la disminución no patológica de la fluidez en una lengua que había sido adquirida previamente por un individuo” (Köpke y Schmid 5) 4 — de su español tras un largo 2 Las citas de las memorias de Dorfman se ofrecen en su versión española salvo en aquellas ocasiones en las que la misma difiere sensiblemente de la versión inglesa, en cuyo caso se ofrecen las citas en los dos idiomas. 3 Obsérvese la distancia creada con su pasado yo exclusivamente anglófono mediante el uso autoscópico de la tercera persona a lo largo de este fragmento. Dorfman no recuerda las razones de este cambio de lengua que denomina su “segundo nacimiento” (43). Más tarde se referirá a su rechazo al castellano y al mantenimiento de una capacidad de comprensión pasiva como al “hermano que se oculta en mi mente y que comprende el castellano” (89), es decir, un “Spanish self” (Heading South 63) o “lado castellano” reprimido (Rumbo al sur 91). 4 La traducción es nuestra. La atrición lingüística se hace patente a través de la pérdida de exactitud (mayor número de errores gramaticales, fonológicos o Tomás Espino Barrera Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 139 período de desuso del castellano en los Estados Unidos. La entrevista con la directora de una escuela pública nada más llegar a Chile es reveladora de la erosión —fonética y gramatical— sufrida por el español del joven Vladimiro/Edward: La directora me dirigió ahora, por primera vez, la mirada. Me preguntó algo. Yo comencé a tartamudear algunas palabras en castellano, palabras medio gringas, encabalgadas y fusionadas con un castellano desvencijado, mal pronunciadas, una jerigonza temible, los primeros vocablos que había expresado en mi idioma nativo en diez años. Los extraje en forma tentativa y a regañadientes y a las patadas, y lo primero que le anuncié, imprudente y soberbio y desafiante, era que me llamaba Edward, traté de explicarle con mi lengua trabada que no respondía al nombre que mis padres me habían dado al nacer. Mi primera conversación en castellano con un ciudadano chileno. Y ella me dejó hablar, si es que así se puede denominar lo que hice con mi boca, contempló cómo llenaba el aire de palabras malparidas, errores gramaticales desastrosos, sin concordancia de género ni de conjugación, permitió que yo mismo me diera cuenta del papelón que estaba haciendo y cesara por mi propia voluntad mi asesinato de la lengua de Quevedo (148) 5 . Como era de esperar, la entrevista no tuvo éxito. Consiguientemente, Dorfman fue escolarizado en un colegio británico, el Grange, donde pudo seguir la mayoría de las materias en inglés al tiempo que recuperaba la que había sido su lengua materna no solo en clase de lengua castellana sino también en sus charlas con otros compañeros de su edad. Dados sus esfuerzos por mantener su inglés en Chile (en clase y a través de sus primeras tentativas literarias) y a medida que fue superando el desafío de reaprender el español perdido en Nueva York, Dorfman ve la necesidad de separar ambos idiomas en dos versiones de sí mismo —el español como lengua pública y el inglés como lengua privada de escritura—, escindiéndose de este modo en dos personalidades monolingües: pragmáticos), de complejidad (disminución del léxico) y de fluidez (aumento de titubeos) en el habla. El factor más determinante a la hora de predecir la gravedad de la atrición es la edad a la que se pierde el contacto con la primera lengua: la atrición es más profunda en aquellos hablantes que, como Dorfman, dejaron de utilizar su primera lengua antes de la pubertad (Schmid, Köpke y de Bot 676-77). 5 En Heading South, Looking North, la referencia no es a la lengua de Quevedo sino a la de “Cervantes”, más accesible para el lector anglófono. Nótese como el abandono voluntario del “nombre que mis padres me habían dado al nacer” (15) —es decir, del signo de la identidad por excelencia— corre parejo al abandono de la lengua que había llamado previamente “el castellano al que había nacido” (15). El bilingüe como doble en las memorias... Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 140 Desde el comienzo no autoricé a mi nuevo idioma para que entrara a dialogar con mi inglés, su hermano mayor. […] [E]ra como si ambos residieran en zonas estrictamente segregadas, diferentes, de mi mente, o quizá como si hubiese dos Edwards, uno para cada idioma, cada uno incomunicado, como sucede con alguien con múltiples personalidades, cada uno tratando de desconocer al otro, temiendo la contaminación. […] ¿Quién es el que habla castellano? ¿Es el mismo joven que habla el inglés? ¿Hay un centro de gravitación personal que no se altera con un diccionario o con otro? ¿Y cuál de los dos está mejor equipado para contar determinada historia, esta vida? […] ¿Es otro cuerpo cuando se habla otra lengua? (163-64). El impacto del terremoto de 1960 y la ola de solidaridad popular que lo siguió, así como el contacto con el ambiente progresista de la universidad y el encuentro con la que sería su esposa, Angélica, contribuyeron a afianzar la identificación de Edward Dorfman con su país y su lengua de acogida, hasta el punto de abandonar el nombre de Edward por el de Ariel, su segundo nombre en el pasaporte tras Vladimiro, dando así “el primer paso ejemplar en el arduo camino hacia la alteración más profunda de mi identidad total” (221) 6 . La progresiva hispanización, fruto de la toma de conciencia política, de Dorfman no supone el abandono inmediato del inglés, que, en el marco del movimiento estudiantil chileno de protesta contra el imperialismo yanqui, se mantiene como espacio de escritura y como “lazo con mi pasado”, una “continuidad privada con la persona que yo había sido” (261). Por un tiempo, Dorfman llegó a conjugar el inglés y el español como “dos zonas de mi psique” que coexistían “lado a lado en una armonía relativa” (262). Sin embargo, fue paradójicamente en su viaje de regreso a los Estados Unidos, becado por la Universidad de Berkeley, donde toma la decisión de suprimir definitivamente su “yo” anglófono: 6 El nombre de Ariel había sido elegido por su madre, inspirada por el personaje de La tempestad (1611) de Shakespeare y el influyente ensayo homónimo de José Enrique Rodó (1900), como contrapeso al marcado matiz comunista de Vladimiro, primer nombre de pila escogido por su padre. El nombre de Ariel, de procedencia judía como el propio Dorfman, entronca pues con una línea de pensamiento latinoamericano —que se remonta a Rodó y a Oswald de Andrade— centrada en la reivindicación de independencia con respecto a los modelos culturales procedentes de Europa y Estados Unidos a la vez que ofrece un guiño a la literatura inglesa encarnada en Shakespeare. Dorfman escribe acerca de este nombre que “[p]ara un joven nacido en Buenos Aires y criado en Manhattan y a punto de hacerse chileno, una amalgama de lo latino y lo anglo, Ariel no estaba mal. Yo era Calibán, el Salvaje canibalizando a Ariel, el León de Dios hebreo, acomodándome el nombre con la misma libertad con que me estaba ahora probando el castellano, a ver si me quedaba bien” (223). Tomás Espino Barrera Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 141 Y entonces llegué a una decisión perversamente opuesta a la que había tomado tantos años antes, en la otra costa de los Estados Unidos, la costa Atlántica de Nueva York, pero una decisión de alguna manera simétrica y de igual ferocidad: procedí, en esa pieza no lejos del Océano Pacífico, a renunciar al inglés y a la América del Norte, a su imperio y su cultura, renunciar y denunciar y tratar de suprimir a partir de ahora ese hombre que dentro de mi persona se había pasado la vida identificándose por medio de ese idioma, hablándolo, escribiéndose en ese vocabulario hasta la madurez (143). La “determinación fanática de exiliar al inglés que había sido el amor de mi vida” (298) se convierte en un acto político que escenifica el deseo de fusionarse con lo latinoamericano y de abrazar un nuevo monolingüismo, esta vez castellano, lengua en la que, por cierto, escribiría sus primeras publicaciones en Chile: “en adelante sólo el castellano sería el amor de mi vida. Monolingüe, de nuevo quise ser, hacerme monolingüe” (144). El recurso al monolingüismo, en línea con la política de frentes de la época, parece ser en cierto modo un mecanismo de defensa, un intento de preservar un supuesto yo unitario, monocultural y monolingüe que excluiría la incertidumbre de lo doble. El inglés, si bien no olvidado, permanece de este modo cuidadosamente aislado para impedir que asomara cualquier fisura en un sujeto monolítico que se definía ante todo por sus convicciones antiimperialistas, tratando de ocultar “la forma tenue en que yo era un escritor (e incluso una persona) diferente en inglés que en castellano” (299). Por ello, los dos idiomas aparecen, hacia el final de Rumbo al Sur, deseando el Norte, como “desterrado[s] el uno del otro, habitando compartimentos supuestamente inconexos, como si el mero acto de compararlos me hubiera forzado a aceptar que yo era en efecto irremediablemente dual y doble” (299). ¿De dónde procede esta ansiedad frente a la posibilidad de ser una persona diferente en cada idioma o de poseer otro hombre (o niño) dentro, esa sensación de ser “irremediablemente dual y doble” que caracteriza a tantos bilingües como Dorfman? El motivo del doble reaparece con inusitada frecuencia en conexión con la identidad multilingüe de numerosos escritores a partir del siglo XIX, adquiriendo las más múltiples formas, desde heterónimos hasta personajes dobles, pasando por la constatación recurrente, en el caso de las “language memoirs”, de la escisión de la subjetividad del autor 7 . La abundancia de dobles 7 Además de sus constantes cambios de nombre, Dorfman trató de publicar Viudas (1981) bajo el seudónimo de Eric Lohmann con el objetivo de burlar la censura. Asimismo, los personajes dobles también desempeñan papeles fundamentales en algunas de sus obras más importantes, como Konfidenz (1994) o La última canción de Manuel Sendero (1982). El origen último de esta obsesión por la simetría y el desdoble podría encontrarse, como en el caso de El bilingüe como doble en las memorias... Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 142 resulta aún más llamativa en la obra de los escritores exiliados bilingües, como Adelbert von Chamisso, Vladimir Nabokov, Elsa Triolet, Tzvetan Todorov, Julia Kristeva o Eva Hoffman. En todos ellos, las lenguas y sus dobles expresan a partes iguales el vértigo ante lo que se percibe como síntoma de una personalidad descentrada o la excitación (a veces en el sentido más erótico del término) 8 ante las posibilidades de experimentar varias vidas a la vez; la ansiedad y los remordimientos frente a lo que se percibe como un quebrantamiento de las lealtades nacionales y lingüísticas 9 o la satisfacción de saberse en posesión de varias perspectivas del mundo al mismo tiempo. Desde la lingüística aplicada (Grosjean, Pavlenko) se ha llamado la atención en las últimas décadas acerca de este fenómeno de autopercepción escindida presente en una gran proporción de hablantes bilingües. La sensación de doblez lingüística no sería, por tanto, patrimonio exclusivo de los escritores multilingües, sino que reflejaría una condición compartida por millones de personas que viven y piensan habitualmente en más de un idioma. A través de una encuesta acerca de la autopercepción de los hablantes bilingües, Pavlenko constata que una mayoría de participantes decía sentirse como diversas personas en función de la lengua en que hablaban en cada momento 10 . Entre las causas que ofrecían los propios encuestados se encontraban las diferencias culturales y lingüísticas, los distintos niveles de emotividad ligados a cada otros escritores exiliados, en la experiencia de disociación lingüística ligada al bilingüismo. 8 Las metáforas amorosas dominan el “romance bilingüe” de Dorfman en su relación con las lenguas, desde el instante en que sus padres lo conciben en español (Rumbo al sur 30) hasta el momento en que nos revela que “mi español y mi inglés [estaban] haciendo el amor dentro de mí después de tantos años luchando por mi garganta” (Entre sueños y traidores xvii), pasando por diversos flirteos, desencuentros y relaciones más o menos monógamas con ambas lenguas. El amor y el desamor han sido, no en vano, algunas de las principales metáforas a través de las cuales se han imaginado la convivencia o el enfrentamiento entre el español y el inglés en la literatura hispanoamericana, tal y como demuestra Gustavo Pérez Firmat en Tongue Ties (2003). 9 Para Weinreich “[l]a lealtad lingüística, como el nacionalismo, designa el estado mental en que la lengua (como la nacionalidad), en su calidad de entidad intacta y en contraposición a otras lenguas, ocupa una posición elevada en la escala de valores, posición que necesita ser ‘defendida’” (209). Nótese el énfasis en la voluntad de contraposición a otras lenguas y en la pretensión —en cierto modo utópica— de mantener intacta una lengua frente a las demás. 10 La sensación de escisión identitaria experimentada por Dorfman en el exilio no sería pues tan “inusual” como sugiere McClennen (194). En cualquier caso, los escritores multilingües en general y Dorfman en particular, debido a su particular relación con las lenguas como marcas de identidad, herramientas de trabajo y medios estéticos, sí explotan con especial insistencia la figura del doble en sus escritos. Tomás Espino Barrera Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 143 lengua, el distinto nivel de fluidez o la diferencia en los contextos de aprendizaje. En el caso de Dorfman, resulta interesante comprobar cómo estos factores evolucionan a lo largo del tiempo: cómo las referencias de la cultura popular norteamericana asociadas al inglés durante la niñez se ven desplazadas en cierta medida por las connotaciones imperialistas de la política exterior estadounidense de los años 1960 a medida que, por otra parte, el español se asocia con la lucha política de izquierdas; cómo la emotividad asociada al español fluctúa desde la sensación de abandono en un hospital neoyorquino hasta la identificación con su esposa Angélica; cómo la fluidez en castellano puede ir sufriendo un proceso de atrición y cómo esta misma lengua puede incluso ser adquirida dos veces en distintos contextos (a través de los padres en Argentina y a través de la socialización en el colegio y la universidad en Chile). La compleja relación de Dorfman con sus lenguas sirve, además, para cuestionar las identificaciones nativistas estáticas con una única lengua. Tal y como sostiene Blommaert, las lenguas (o mejor dicho, “repertorios”), tienden a ser percibidas como marcas estables de un origen nacional. Sin embargo, a juicio de este sociolingüista, los repertorios lingüísticos reflejan no solo un nacimiento sino más bien toda una biografía que se desarrolla a través de diversos lugares y entornos sociales, históricos, políticos y culturales (Blommaert 171) 11 . En el caso de Dorfman, su accidentada biografía a través de diversos exilios se ve reflejada, como hemos visto, en su peculiar repertorio lingüístico. 3. Idiomas “en paz” La segunda parte de las memorias de Dorfman, Feeding on Dreams (2011) / Entre sueños y traidores (2012), se desarrolla precisamente en el espacio histórico, político y cultural del exilio posterior al golpe de estado en Chile y en los sucesivos retornos (nunca definitivos) a Santiago a partir de 1983. Las diferentes narraciones que componen Entre sueños y traidores (un relato, mayormente en orden cronológico, que sigue su exilio desde 1973 hasta 2011 y un diario del regreso a Chile en 1990) ponen de relieve un juego de distintos “alter ego” (30) del pasado vistos desde la perspectiva de 2011/12 en el que el romance entre el español y el inglés acaba por resultar clave. De este modo, Dorfman trata de construir un relato de los intentos por recuperar su “país perdido” (Entre sueños 30) y su “lost self” (Feeding on Dreams 11 Recuérdese que Dorfman, subvirtiendo la identificación nativista de lengua única e identidad en sus propios términos, calificaba su paso al inglés durante su infancia como su “segundo nacimiento” (43). El bilingüe como doble en las memorias... Revista Letral, n.º 28, 2022, ISSN 1989-3302 150 Dorfman, Ariel. Rumbo al Sur, deseando el Norte. Barcelona, Planeta, 1998. Dorfman, Ariel. “Footnotes to a Double Life”. 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