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Elogio fúnebre de los señores D. Juan Santiago Pascual y D. Eustaquio de los Reyes García

Amado Salazar, Benito

Abstract

Rúst.

Full text

' V a . i & w t EOS! DE LOS SEÑORES ID. 3itcm Santiago jjascnat i C ja tc m ,. PRONUNCIADO m la Real Sociedad Económica de Amigos del P m por D . B en ito A mado S alazar, (Cltét oau&o d e foó cR eueó tepreuía y librería: de B. José M. Zanaorat. m b ib l io t s c a h o s p it a l r ea l granada Sala:_ Estante:. 0 0 7 - scSSD- fi. 2 o ,y /$ DE LOS SEÑORES 9 . 3xtan Santiago |)ascual i p a t e t a , . PRONUNCIADO m- ¡a Real Sociedad Económica de Amigos del Pm. por D . B en ito A mado S alazae, ©RANADA. Isapreula y librería: de D. José 31. Zaworai.. m 0»k o i i ^ L xjsüto d e ío ¿ o R e^c^ Eterno, é limo. Sr.—Señores. ¿Por qué turbar con fúnebres lamentos el regocijo que hoy vemos pintado aqui en todos los semblan tes? ¿A qué distraer el ánimo de este auditorio nu meroso y respetable, que acude gozoso á presenciar cómo la Sociedad Económica premia al estudiante aventajado, al artista y agricultor laboriosos, á la viu da ó huérfana honrada, y al trabajador y al criado modelos de virtud entre los de su clase? ¿Será que queremos vender á estos ciudadanos beneméritos el honor que en justicia hoy les dispensamos al precio de una lágrima vertida en obsequio de aquellos que eoa nosotros contribuyeron á proporcionarles esta recompensa debida al mérito, al talento, á la honra dez, á la virtud? lío, señores: lo Sociedad'Económico al reunir éh¡. un solo acto la recompensa á los méritos de los que- ■viven y la apoteosis de los que estuvieron entre no sotros, y ya no están, se propone un objeto moral¡ mas alto y de inmensa trascendencia. No evoca aqui sus recuerdos; no hace comparecer á vuestra presen cia las sombras, los espectros de los que un dia mo delo de patriotrislo, descansan hoy en, paz en el si lencio del sepulcro; no se propone levantar sus lo sas funerales para que á su aspecto recordéis que to do en. esta vida es nada, y que al atravesar rápida mente los breves periodos de nuestra existencia, ca minamos presurosos á la muerte, y solo hallaremosdescanso á nuestras fatigas en el vivir perfecto de la. eternidad1. ¿A qué» habíamos de evocar estos recuer dos? ¿Quién, peregrino en este valle de lágrimas, ha bía de considerarse morador perpetuo de una tierra, que los siglos y los años— ¿qué digo años?—-los ins tantes pueblan y despueblan con la rapidez pasmosa con que corre elfatal horario del tiempo-y dél des lino? Pero-el hombre vive mas allá dela tumba; las so ciedades antiguas-con sus vicios y suignorancia del verdadero Dios lo conocieron y confesaron. ¡Y cómo habíade olvidarlo;el Cristianismo, Guando el Hijo dol que no faltará jamás solo viao al mundo para ense ñarnos quedos goces, los-honores-, las riquezas, todo lo que llamamosfortuna* y felicidad', es nada, y debe posponerse al descanso de la eternidad, á las recom pensas de la. vida, imperecedera! Quitad ab hombreesperanza,, y le haréis at.eo:.decidle qae sucue.tr- $6 Vtielve á la lierra, y alli concluye mi misión conio ía de los brutos, y será escóplico: no lio otéis la me- 'moriii 'dé los queda dejaron di,una de honor, y la virláúl huirá ée ¡entre nosotros-, volverá al cielo de don de bajá'para consolarnos, y su reinado en c! mundo será ocupado p'orel egoisnro, da avaricia y el sórdi- :do interés. • Véís aq tí i congregada una Sociedad que: no aspira o! honor ni á hirocompensa de los individuos queda courponeu, y que consagra Lsus recursos y su inteli gencia, que es todavía mas pal íoméato de la provin cia. Ninguno de sus socios espera que por ello habrá de obtener ni auoreiníto en su ‘fortuná, ni mejoras en su posición. Viven consagrados al bien sin mas pre mio que el que de hacerlo se recibe. Y llega el fin de sil carrera y mueren, y los que -antes -gran coo ■nosotros cbs'abandonan por otra, existencia meaos itórflSfc ¿Entregaremos susnombres al olvido? ¿t)es- ‘aparfccerá de la mente su recuerdo tan pronto-como 'dios do msíu vieron á desaparecer de nuestro ludo? SeViaiel colmo de laingraOlud. Pára esto y solo esto venimos hoy aquí á Ínterrumpir. vuestro regocijo: ne á tobarlo arrancando* -'lágrimas ¡pie el dolor .abona, -pero,que nuestros ami bos 'libertos no. os exigen; sitio á presentaros su vi da como, un modelo de lo que debe ser la nuestra; h decir á eáu juventud que nos: escucho, que -toen* parteóse prepara á tomarla en nuestras tareas-, (|ne ellas no son* iíifrueláosas y que1 reciben la mayor dé las recompensas á que: uii hombre 'honrado puede ' %spirár:' á la agir,litad de los tp.se ie sobreviven. Si 3 ■ : ' ' ■ í¡ ' ' . ; J f f ? t , i ? ■ . ■ gres í: 4?. < • < *¡ « *« - as >■ *®í - &• w » y J S 'íll .$&: .... : yg ¿ ‘í ^ ^r( • - y_ ■ **£?• AV r;' *•; .* f; rw n - \ 0. Si Dios pudo hacer la luz, pudo hacerte inmacu lada; si debió ser tu Hijo, debió formarte inmacula da, porque solo asi pudo hacerte digna Madre suya: si Dios pudo y debió, infaliblemente ¡oh María! fuis te concebida en gracia sin mancha de pecado ori ginal. ¡Salve, salve! cantaban, María, que mas pura que tú, ¡solo Dios! Y en el cielo una voz repetía-, mas que tú... ¡solo Dios, solo Dios!!! Con torrentes de luz que te inundan», los arcángeles besan tu pié, las estrellas tu frente circundan, y hasta Dios con orgullo te vé. Pues lia rilándote pura y sin mancha, de rodillas los mundos están, y tu espíritu arroba y ensancha tanta fe, tanto amor, tanto afan. ¡Ay! Bendito el Señor, que en la: tierra', pura’y limpia te pudo formar, como forma el diamante la tierra, como cuaja las perlas el mar! Y al mirarte entre el ser y la nada modelando tu cuerpo, esclamó: «desde el vientre será inmaculada, si del suyo nacer debo yo.» Porque tú, Madre Virgen y pura del.que dije: ¡baya luz! y hubo luz,, y, á tus pechos, bebió tu ternura, y á tus brazos cayó de la cruz; no pudiste llevarle en te seno, si en tu seno triunfó Satanás; ¡tú la Madre de Dios eu el cieno! era Dios y lo quiso...? ¡Jamás!, Que á tus plantas rodó la cabeza de Luzbel, como rueda el alud, y eu tu ser virginal la pureza de ley fué, como en Dios la virtud. Invocándola España en sus glorias dió feliz á dos mundos la ley, y voló de victoria en victorias y de cada español hizo un rey. Por tu nombre en Lepanto vencía, por tu fe dióla un mundo Colon, y en Otumba, Granada y Pavía inmortal fué por tí su pendón. Que al sentir de montaña en montaña las tormentas de noche rugir, se te vé protegiendo tu España, de la luna en el disco salir. ¡Flores, flores...! que al templo ya viene y en su trono de luz y á sus piés, querubines y arcángeles tiene mas que espigas y granos la mies. Flores, flores las nubes derraman de la Virgen sin mancha en honor; y su Reina los cielos la llaman, y los hombres su Madre y su amor. 2 Ella pide virtudes por palmas,, corazones por templo y altar, para luz de sus ojos las almas que pretenden su amor cautivar; y en las iras de Dios las esconde, y le grita, al sonar la esplosion: ¡Son mis hijos, piedad! y El responde-, ¡Son sus hijos! ¡Piedad y perdón! ¡Salve, salve! cantaban, María, que mas pura que lú, ¡solo Dios! Y en el cielo una voz repetíaMas que tú... ¡solo Dios., sqIo DiosIH CANTO BIBLICO. £ a (Eoncepcton S m m u u la íia . Antes que misterio de fe, era misterio del corazón. ¡Quién como Dios! Su asiento es la paz, su< trono lá justicia, su abis mo es el caos, su soplo la creación. ¡Quién como Dios! El da. luz á la luz, fin á los mundos, á los astros órbitas, jugo á. las yerbas, y á la mar arenas. ¡Quién como Dios! El rayo esculpe su nombre, el relámpago lo ilumina, y lo publican los truenos. ¡Honor, honor, honor á Dios! ¡Bendito sea el Señor! el que siembra estrellas, eli que aplana montes:, su asiento es la paz, su trono la justicia*! ¡Bendito sea el Señor! ¡bendito, bendito, bendito*; =81*3 Y las melodías de este cántico se pierdan entre las melodías de la creación, formando eco la eternidad. Y acá en la tierra el mosquito zumba, y el condor grazna, y la ballena muge, y el hombre grita: ¡Ben dito, bendito, bendito!! Y he aqui que el Señor se levanta y grita: ¡Yo soy! Yo el Señor. Yo soy la Inmensidad. Mas la hora de los siglos ha sonado en mi justicia: la hora de la redención del hombre. Yo soy la Inmensidad, y voy á encerrarme en el seno de una Virgen. Esa Virgen será... mi Madre. Y atónitos y de rodillas los mundos enmudecen. Y los querubines cantan sacudiendo su estupor-. ¡Bendito sea el que sembrará de sangre el Gólgota! Su asiento será el Calvario; la Cruz^será su tro no!¡Bendita sea la Inmensidad en el seno di una V ir gen! ¡Bendita sea la Yírgen; bendita la Madre del Se ñor! Y repite Dios: ¡Bendita, bendita, bendita!!! Entences se abismó en su omnipotencia y la for mó. Y dijo-. ¡Inmaculada! porque soy Dios y puedo; porque seré su Hijo y debo. ¡Inmaculada! porque no aborreceré cuando la con ciban, á la que en sus entrañas me dará su quilo •uando me conciba. ¡Inmaculada! porque sus huesos serán médula de los huesos de mi Cristo, y su sangre gérmen de su sangre, y sus ojos pupilas de sus ojos. Yo el Señor . Y envolvió eon su alíenlo aquel espíritu recien creado. Lo vió: lo bailó mas puro que la esencia déla luz. ¡Era el alma de María! Y la infundió el Señor en el cuerpo concebido por Ana. Volvió después á contemplarla: y mostrando aque lla obra de su omnipotencia y de su amor á los mun dos atónitos y de rodillas, sonrió con orgullo y esclamó: ¡Mi Madre!!! Y con torrentes de armonía respondió la creación-. ¡Inmaculada! Inmaculada! Inmaculada!!' Cantando: ¡Bendita sea María! Su pureza sobre la pureza de los siete ángeles, que asisten al trono del Señor.' Su pureza, sobre la pureza de los serafines, que se abrasan en la hoguera de la divinidad. ¡Bendita sea Maria! ¡bendita la Inmaculada! Y sobre montes de serafines levantándose la In mensidad de Dios, hasta perderse en la muchedumbre do los cielos, repetía: ¡bendita! bendita! bendita la Inmaculada!!! Contestando de mundo en mundo los ecos: ¡Inma culada! Y la razón del hombre: ¡Inmaculada! Y el instinto deí reptil: ¡inmaculada! Y los torrentes de la montaña-. ¡Inmaculada! Y ¡asondas del mar: ¡Inmaculada! 5 Y mi lengua y mi corazón; ¡Inmaculadábjínmacu-- lada! Porque asila llaman en Asia, desde la ciudad de lasPagodas que el opio narcotiza.y perfuma el ámbar,, basta los juncales donde el rinoceronte pasta. Porque asi la invocan en Africa, desde los panta nos donde eb caimán, del Mío se revuelca, basta las colonias del Cabo de las Tormentas, que los leonesrondan y el avestruz pisotea. Porque asida bendicen en América, los que des cuartizan las ballenas de Baffin sobre témpanos de hielo; los que beben en la catarata del Niágara, y losque ven en ebChimborozo rodar á sus piés el truenosobre lagos y volcanes. Porque asi la nombran en la Decanía* al son de laplegaria deb misionero, el salvajede los bosques de Tbimor, que duerme entre serpientes, y el buscador de perlas de las Carolinasque sobre el tiburón ca balga.. Porque asi la aclaman en Europa, desde las playas donde Colon arrojó su genio al mar, para, que le ira - ese al antiguo un nuevo mundo, basta las tiendas don de los. tártaros saborean la leche de sus-yeguas. Y cuando estrella el huracán las águilas, el lapon-, jnárc eb humor y, los-, escombros de su choza despavoento grita; ríd¡María Inmaculada! Y cuando al furor de Dios hierven los mares,, el; ufrago en sus abismos agonizando murmura; ¡María Inmaculada! t la madre que escucha, el primer vagido del hijgn = 10= que salé dé sus "entrañas, loca dé amor y gratitud* proru'mpe: ¡María Inmaculada! Y el huérfano que codicia la ración de tos alanos. Y la viuda que recoge para sus hijos sedientos la. lluvia en sus harapos. Y e! que vive y sufre; Y el que goza y muere;: Con Ios-ojos de lágrimas cuajados-.: ¡María Inmacu lada ! Grito que arranca el corazón al alma, en los de lirios de su dolor-, ó en los raptos de su júbilo. Grito que arrancaba nuestro instinto á nuestra fe,, antes queda fe lo lanzase desde la Cruz del Vatica no, para que la oyera el mundo de rodillas.. Grito que los ángelesensalzan para despertar á. los niños en la cuna, y revelarles ah oido la, pureza, de María. Y ved ahí que las almas de los niños bullen y ríen en sus ojuelos, ql concebir por inspiración esa pu reza. Y los^ niños son jóvenes-y la comprenden por ins tinto. Y son hombres y la.sellan con su sangre. ¿Sabéis por qué?* Porque la Pureza de María, antes que misterio de fe, era misterio del corazón, ¿Quién moverá contra el Señor, su Idos, la len gua, para poner en tela da juicio la pureza de su. Miad-re? Sabiduría de la tierra, ¿quién moverá su lengua?; =11=