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Unidades fraseológicas derivadas de פנָיִם/ facĭes en los romanceamientos del Génesis (una aproximación cualitativa)

Porcel Bueno, David

Abstract

El uso de expresiones fijas con elementos somáticos es una de las características que más ha llamado la atención de los estudiosos del latín bíblico. Teniendo en cuenta que muchas de estas locuciones son calcos del hebreo, este trabajo estudia la importancia que tuvieron las traducciones medievales de la Biblia hebrea y de la Vulgata para la creación y el desarrollo de estos esquemas adverbiales, formados por un una preposición inicial (o incluso dos) y un sustantivo que sirve de núcleo. En esta ocasión se analiza pormenorizadamente el libro del Genesis y se presta especial atención a las expresiones fijas y a las combinaciones libres derivadas de los sustantivos פנָיִם / FACĬES. Se analizan sus funciones discursivas y los principales patrones de cambio morfosintáctico, haciendo especial hincapié en las diferencias semánticas que manifiestan en el tránsito del hebreo al español. Para llevar a cabo este trabajo se ha utilizado el corpus Biblia Medieval, un corpus diacrónico que permite consultar en paralelo todas las versiones bíblicas medievales en castellano que se han conservado.

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REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 111 DOI: https://doi.org/10.25145/j.refiull.2023.46.06 Revista de Filología, 46; junio 2023, pp. 111-126; ISSN: e-2530-8548 UNIDADES FRASEOLÓGICAS DERIVADAS DE ם י נ ִ פָ / FACĬES EN LOS ROMANCEAMIENTOS DEL GÉNESIS (UNA APROXIMACIÓN CUALITATIVA) David Porcel Bueno Universidad de Granada Resumen El uso de expresiones fijas con elementos somáticos es una de las características que más ha llamado la atención de los estudiosos del latín bíblico. Teniendo en cuenta que muchas de estas locuciones son calcos del hebreo, este trabajo estudia la importancia que tuvieron las traducciones medievales de la Biblia hebrea y de la Vulgata para la creación y el desarrollo de estos esquemas adverbiales, formados por un una preposición inicial (o incluso dos) y un sustantivo que sirve de núcleo. En esta ocasión se analiza pormenorizadamente el libro del Génesis y se presta especial atención a las expresiones fijas y a las combinaciones libres derivadas de los sustantivos ם י נ ִ פָ / facĭes. Se analizan sus funciones discursivas y los principales patrones de cambio morfosintáctico, haciendo especial hincapié en las diferencias semánticas que manifiestan en el tránsito del hebreo al español. Para llevar a cabo este trabajo se ha utilizado el corpus Biblia Medieval, un corpus diacrónico que permite consultar en paralelo todas las versiones bíblicas medievales en castellano que se han conservado. Palabras clave: fraseología histórica, somatismos, Biblia Hebrea, Vulgata, castellano medieval, traducción. FRASEOLOGICAL UNITS DERIVED FROM ם י נ ִ פָ / FACĬES IN THE GENESIS «ROMANCEAMIENTOS» (A QUALITATIVE APPROACH) Abstract The use of fixed expressions with somatic elements is one of the characteristics that has drawn the most attention of scholars of biblical Latin. Taking into consideration that many of these locutions are copies from the Hebrew, this paper studies the importance that the medieval translations of the Hebrew Bible and the Vulgate had for the creation and development of these adverbial schemes formed by one, or even two, initial prepositions plus a noun that functions as the nucleus. On this occasion, the book of Genesis is analyzed in depth, and special attention is paid to fixed expressions and free combinations derived from the nouns ם י נ ִ פָ / facĭes. Their discursive functions and the main patterns of morphosyntactic change are analyzed, with special emphasis on the semantic differences that they manifest in the transition from Hebrew to Spanish. To carry out this study, the Medieval Bible corpus has been used: a diachronic corpus that allows to consult concurrently all the medieval biblical versions in Spanish that have been preserved to this day. Keywords: historical Phraseology, somatisms, hebrew Bible, Vulgate, medieval Spanish, translation. REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 112 1. INTRODUCCIÓN A la hora de estudiar las influencias lingüísticas que el texto bíblico ejerció en las diferentes lenguas románicas –tanto en la lengua oral, a través de la liturgia y de otras manifestaciones religiosas, como en la lengua escrita, mediante las traducciones de la Biblia– hay que tener en cuenta un aspecto que suele pasar con frecuencia inadvertido: el modelo subyacente hebreo, primer eslabón de una larga cadena de préstamos e influencias, presenta diferentes estadios de lengua, según el género discursivo, la cronología y otras características textuales de las que participan los diferentes libros que lo conforman. Aunque se puede reconocer que existe una gran uniformidad con respecto a la morfología y a la sintaxis del hebreo bíblico –como ya demostrara Young (1993) cuando refutó algunas de las tesis más célebres de Eissfeldt (1965) sobre el lenguaje del Antiguo Testamento1–, esta homogeneidad no es proporcional en los planos léxico y fraseológico. Al margen de las diferencias que produce la propia diacronía de la lengua hebrea, puede haber particularidades de tipo dialectal en una misma sincronía. Incluso dentro de un mismo dialecto y de un mismo género literario, «los autores bíblicos despliegan su gusto por la variedad, incluso en el mismo versículo, en materia de ortografía, morfología, sintaxis o fraseología» (Joüon y Muraoka 2018: 12). Por lo que respecta al libro del Génesis, se han puesto de manifiesto algunas peculiaridades que tienen que ver con el ordo verborum y, más concretamente, con el uso del discurso directo frente a un estilo más narrativo. La escasa frecuencia de uso del wayyiqtol, empleado en el discurso directo, confirma su papel principal como verbo narrativo (Pflug 2004: 14)2. No es esta una cuestión baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que esto supone una aproximación de los esquemas SV y VS en las partes del Génesis redactadas en estilo directo, las cuales estarían más próximas a la oralidad3. Atendiendo a esta especificidad de los distintos libros que conforman la Biblia, la intención de este trabajo es estudiar algunas expresiones fijas documenta1 El autor discrepa de algunos de estos argumentos considerados canónicos. Así lo vemos, por ejemplo, en sus consideraciones sobre el libro de Qohelet (1993: 2) «Absolute scholarly orthodoxy holds the late post-exilic date of the work, based on the linguistic evidence. Qoheleth is Aramaizing, Mishnaizing and also seems to contain Persian loanwords. It does not fit in with the monolithic Standard Biblical corpus so therefore it must be Late Biblical Hebrew. Yet the internal evidence of the book, especially the advice about conduct in the Royal Court, would place Qoheleth self-evidently in the monarchic period. It is obvious in such a case that the orthodox understanding of Biblical Hebrew is inadequate to comprehend the language of Qoheleth. Even more, the interpretation of the linguistic evidence has hampered scholarly study of the book». 2 El wayyiqtol sigue generalmente al perfecto de qatal inicial, conservando su significado temporal y presentando, por tanto, una acción pasada realizada y terminada. 3 Según Holmstedt (2011: 14-15), «a) the wayyiqtol is used 1971x in narrative but only 123x in speech; b) of 2507 main (non-suborninate) narrative clauses, only 107 are SV (4.3%) while 896 (including wayyiqtol) are VS (over 35.8%); c) of 1748 main (non-subordinate) speech clauses, 134 are SV (7.7%) and 200 are VS (11.4%)». REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 113 das en el libro del Génesis, en concreto aquellas que tienen como núcleo el sustantivo םינִָ פָ (‘cara’, ‘rostro’, ‘faz’) y que utilizan las preposiciones לְ , ן מִ o לע para formar locuciones adverbiales según el esquema Prep. + Sust. (o incluso Prep. + Prep. + Sust.). Estos esquemas adverbiales tuvieron su correlato tanto en el latín de la Vulgata como en las traducciones al castellano que se hicieron durante la Edad Media y el Renacimiento. En este sentido, cabe recordar que una de las características que hicieron que el latín bíblico fuera considerado una lengua especial en el continuo de la lengua latina fue precisamente la influencia que sobre el léxico y la gramática ejerció el modelo semítico (Schrijnen 1932; Mohrmann 1961, 1979, 1977). Más allá del carácter «vulgar»4 que caracteriza al latín de las traducciones bíblicas –sobre todo al latín de la Vetus Latina–, los calcos fraseológicos del hebreo (y en menor medida, del griego) son evidentes. Con respecto a la documentación de esquemas adverbiales y prepositivos con elementos somáticos, García de la Fuente (1994: 229) llamó la atención sobre aquellos que se formaron en latín sobre la base de facies, conspectus, manus, tergum, oculus, entre otros, que equivalen a preposiciones complejas en la lengua hebrea, donde a veces el propio sustantivo es un adverbio o una preposición (1990: 230). En muchas ocasiones estas construcciones eran pleonásticas en hebreo, desde donde pasaron al latín y a las lenguas románicas con el mismo carácter redundante. En el caso del griego, Jiménez Zamudio (2000: 129) advirtió que la relación entre los términos latinos y griegos no es unívoca, pues dentro de un mismo versículo, a πρόσωπον le puede corresponder tanto facies como conspectus, en tanto que facies puede ser la contrapartida de πρόσωπον, ἐνώπιον, κατέναντι, ἀπό + genitivo o ἐπάνω + genitivo. Partiendo del texto hebreo y teniendo como tertium comparationis la Vulgata, este trabajo pretende dar un paso más, al estudiar los resultados fraseológicos que nos han transmitido los romanceamientos bíblicos al traducir algunos de estos esquemas. Situando en el centro el modelo subyacente hebreo, también podremos determinar si las equivalencias que se documentan en latín operan siempre del mismo modo o si el grado de fijación formal e idiomática se desenvuelve dentro de una nueva norma lingüística, la del latín tardío, cuya evolución hacia el marco románico acaso estaba dando ya sus primeros vagidos5. 4 La designación ‘latín vulgar’ ha sido (y acaso sigue siendo) controvertida (para una aproximación a la problemática, vid. Lloyd 1979; Van Acker 2007; Emiliano 2008; Coseriu 2008; GarcíaHernández 2017, todos ellos con abundante bibliografía). Si tenemos en cuenta todos los términos que las propias fuentes latinas utilizan para designar a esta variedad menos culta del latín (sermo vulgaris, communis sermo, sermo cotidianus, familiaris sermo, consuetudine familiariore, sermo humilis, idiotismus, plebeius sermo, sermo rusticus, cotidianis communibusque sermonibus, cotidiana uerba, etc.), cabría pensar que la controversia nació condenada a perpetuarse. 5 La frontera que separa el latín tardío de las primeras manifestaciones romances es muy difusa. Según Banniard (2018: 24), el latín tardío hablado podría dividirse en tres etapas: el latín tardío hablado 1, entre los siglos ii y iii; el latín tardío hablado 2, del siglo iv al siglo vii; y el protorromance, entre los siglos viii y ix. No obstante, ambas realidades lingüísticas convivieron en un mismo espacio comunicativo, pasando del continuum lingüístico del siglo ii al vii (los rasgos latinos más REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 114 En un trabajo reciente sobre los adverbios y las preposiciones complejas (Prep. + Adv.) documentadas en la Vulgata (Porcel Bueno 2022), pudimos demostrar que la aparición de estos esquemas estuvo motivada por la necesidad de emular formas griegas y hebreas precedentes. Estas formas llegaron a institucionalizarse en latín tardío y medieval, a pesar de las reticencias de gramáticos como Donato (y de todos sus comentaristas), que las consideraban extremadamente vulgares. Con un alto grado de fijación formal e idiomática, locuciones como de intus y de foris pasarían del latín bíblico al romance en un contexto marcadamente oral. La documentación textual contenida en el Corpus Biblia Medieval será fundamental para analizar las expresiones fijas y las combinaciones libres que sobre la base de םינִָ פָ / facĭes se documentan en el libro del Génesis. Los romanceamientos en cuestión son los siguientes: La fazienda de ultramar (= Fazienda), Biblia prealfonsí I.i.8 e I.i.6 (= E8/E6), General Estoria (= GE), Escorial I.i.3 (= E3), Escorial I.i.4 (= E4), Biblia de la Biblioteca de Ajuda (= Ajuda), Escorial I.i.7 / Escorial I.i.5 (= E7/E5), Escorial I.ii.19 (= E19), Real Academia de la Historia (ms. 87) (= RAH), Pentateuco de E4 + BNE 10288 (= Santillana), Biblia de Arragel (= Arragel), Biblia de Ferrara (= Ferrara), Biblia del oso (= Oso). De todos ellos, solo la Biblia prealfonsí I.i.8 e I.i.6 (E8/E6) y la General Estoria (GE) tienen como modelo subyacente el texto latino de la Vulgata, aunque con respecto a este último todavía hay ciertas dudas. A través de un exhaustivo análisis lingüístico, Pueyo y Enrique-Arias (2013: 220) determinaron que actualmente contamos con seis traducciones del siglo xv realizadas a partir del texto hebreo: la Biblia completa de E3, el Pentateuco de E19, la Biblia completa de E7 y E5, la Biblia completa del Marqués de Santillana (combinación de E4 y del códice completo de BNE), la Biblia de Arragel (en parte trasmitida en RAH) y los Profetas Anteriores contenidos en el códice de Oxford. El análisis contrastivo pondrá igualmente de manifiesto la tensión lingüística que existe entre estas traducciones, incardinadas plenamente en la tradición judía, «y los intentos de los traductores por adaptarse tanto al público cristiano al que se dirigen como al ambiente cultural pre-humanista y de renovación lingüística característico del sigloxv» (Pueyo y Enrique-Arias 2015: 359). El análisis de tipo cualitativo que ahora presentamos tiene su contrapartida en un estudio de tipo cuantitativo realizado recientemente a propósito de los esquemas adverbiales con preposición y base sustantiva que se documentan en el conjunto del texto bíblico, y en el que se ha prestado especial atención a los elementos somáticos que conforman el núcleo de la locución, todos ellos de origen hebreo (Porcel Bueno, en prensa). conservadores y las innovaciones románicas se alternaban, según los distintos registros y variedades) al discontinuum del siglo viii (el romance irrumpe de manera diferenciadora) (Banniard 1992, 2004). REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 115 2. EXPRESIONES FIJAS Y COMBINACIONES LIBRES DERIVADAS DE םינִָ פָ / facĭes La naturaleza histórica de las unidades fraseológicas, su pertenencia a un momento determinado de la evolución diacrónica, no es una denominatio extrinseca, sino la propiedad más sustantiva de este tipo de expresiones fijas, las cuales encuentran en esta trabazón histórica su atributo más constitutivo (Porcel Bueno 2018:55). Es por ello que este trabajo se inscribe en el marco teórico-metodológico de la fraseología histórica, disciplina plenamente consolidada dentro de la lingüística diacrónica que aspira a establecer las cronologías absolutas y relativas de los procesos (generales y particulares) que determinan la formación y el desarrollo de unidades fraseológicas, así como establecer la tipología textual de las tradiciones discursivas que las contienen y los diferentes registros lingüísticos de los que participan (Echenique Elizondo 2021: 77). En relación con las unidades fraseológicas de origen bíblico que nos ocupan, cabe recordar que el sustantivo masculino en estado absoluto, םינִָ פָ (< ה נָ פָ ), significaba primariamente ‘cara’, ‘rostro’, ‘faz’, pero también ‘aspecto’, ‘semblante’, ‘facciones’, y por extensión, ‘frente’, ‘parte delantera’ o ‘fachada’, entre otras acepciones. Forma parte de los llamados plurale tantum, ya que es uno de los escasos nombres completos que solo se usan en plural, a pesar de que su significado sea eminentemente singular. Esta terminación plural justificaría algunas equivalencias romances con faces, caras, etc. (cf. Enrique-Arias 2008; Kawasaki y Enrique-Arias 2022). En la Vulgata םינִָ פָ es traducido con mucha frecuencia por el sustantivo femenino facĭes, que también podía significar ‘cara’, ‘rostro’, ‘faz’, y por extensión ‘aspecto’, ‘forma exterior’, ‘fisionomía’. Aunque ya en latín clásico encontramos algunas combinaciones más o menos fijas formadas sobre la base de este sustantivo6, en latín bíblico es especialmente frecuente el esquema a facie. Por lo que respecta a su uso dentro del libro del Génesis, la forma a facie es el resultado de traducir tres esquemas adverbiales hebreos formados por el esquema Prep. + Sust. El primero de ellos está constituido por la preposición ן מִ más el sustantivo םינִָ פָ en estado constructo. En esta locución es normal que la segunda consonante de la preposición (ן) se asimile a la consonante siguiente, haciendo que esta se reduplique (sobre todo cuando es una consonante no gutural). Así lo vemos en el caso de Gén 3:8: (Elliger y Rudolph 1997: 4). 6 Tal es el caso de prima facie, ‘a primera vista’, que aparece en las Controuersiae de Séneca: «Dicebat quosdam esse colores prima facie duros et asperos; eos non posse nisi actione adprobari» (Håkanson 1989: 45). Los diccionarios también recogen otras estructuras como de facie nosse aliquem, ‘conocer a uno de vista’ (Cicerón) o cubare in faciem, ‘dormir boca abajo’ (Juvenal) (cf. Blánquez 2012: 634). REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 116 et cum audissent vocem Domini Dei deambulantis in paradiso ad auram post meridiem abscondit se Adam et uxor eius a facie Domini Dei in medio ligni paradisi (Weber y Gryson 2007: 7). Todos los romanceamientos castellanos traducen la locución hebrea ן מִ + םינִָ פָ utilizando adverbios simples o complejos: de ante (E3), delante (Santillana y Ferrara), delante de (Arragel y Oso). Así sucede también en Gén 16:8, donde vuelven a traducir el sentido fraseológico de la locución hebrea: de ante (E3), delante (Santillana), por (Arragel), de delante de (Ferrara y Oso). Por lo que respecta a la función sintáctica de la preposición inicial es importante advertir que ן מִ puede expresar separación y distancia, ‘de’, ‘desde’, como en latín de o ex. Pero como parte integrante de la locución habría que traducirla como ‘delante de’. La alternancia que presentan los romanceamientos a la hora de traducirla refleja claramente que estos participan de normas lingüísticas diferentes, todas ellas previas a la codificación lingüística, pero apuntan un hecho importante, los anónimos traductores del texto hebreo conocían el valor idiomático de la construcción ן מִ + םינִָ פָ . Esto no siempre es así, como tendremos ocasión de ver a lo largo de estas páginas. El segundo esquema que la Vulgata traduce por a facie es una locución con doble preposición inicial (Prep. + Prep. + Sust.) muy productiva en los textos hebreos de carácter narrativo. Me refiero al esquema ן מִ + לע + םינִָ פָ , donde la preposición ן מִ es redundante, ya que semánticamente prevalece el sentido de לע, ‘sobre’ (aunque también puede significar ‘contra’ en otros contextos). El siguiente ejemplo está sacado de Gén 6:7: (Elliger y Rudolph 1997: 9). delebo inquit hominem quem creavia facieterrae ab homine usque ad animantia a reptili usque ad volucres caeli paenitet enim me fecisse eos (Weber y Gryson 2007: 11). En el estudio del léxico románico la tensión entre etimología y etiología es perceptible, sobre todo cuando se trata de unidades complejas como estas. La evolución fonética que explica el paso de facĭes a faz es bastante transparente, sin embargo no es tan fácil explicar las causas que determinan la redundancia prepositiva que presentan algunas de estas locuciones en castellano medieval. Solo será posible si se hace un estudio contrastivo que tenga en cuenta no solo la influencia latina (etimología), sino también la influencia del texto hebreo (etiología). En lo que bien podría considerarse un exceso de literalidad, los romanceamientos del texto hebreo traducen esta doble preposición inicial, perpetuando el pleonasmo prepositivo. Solo la General Estoria (GE) traduce con bastante propiedad el esquema latino7: 7 Solo en la Fazienda se traduce con una única preposición: «Destagaré el estado del omne que fiz sobre la tierra, e de las bestias e de las aves». REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 117 Desleiré de la faz de la tierra all omne que crié, e desfer lo é todo por él, del omne fasta las otras animalias, e del animalia que rastra fasta las aves del cielo (GE). desfaré al omne que crié de sobre la faz de la tierra, desde el omne fasta la bestia, fasta la removible, e fasta la ave de los cielos (E3); remataré el omne que crié de sobre fazes de la tierra, assí omne como bestia, como raptilia, e fasta la ave de los cielos (Santillana); Desfaré los omnes que yo crié de sobre fazes de la tierra, e omnes, e bestias, e animalias, e reptillas, e fasta las aves que en los cielos (Arragel); arremataré al hombre que crie de sobre faces de la tierra, de hombre fasta cuatropea, fasta removilla, y fasta ave de los cielos (Ferrara); Raeré los hombres que he criado de sobre la haz de la tierra, desde el hombre hasta la bes tia y hasta el reptil y hasta el ave de los cielos (Oso)8. Otro aspecto importante tiene que ver con la presencia de la palabra ה מָ דָ אֲ ‘tierra’, ‘suelo’ después de la locución, tal y como vemos en el «ה מָ דָ אֲ הָ י נֵ פְּ ל עַ מֵ »/ a facie terrae. Aunque no es este el lugar para analizar pormenorizadamente las peculiaridades de esta expresión fija, baste señalar que la expresión actual «sobre la faz de la tierra» tiene su origen en estos versículos de la Biblia. Su uso se remonta, como no podía ser de otro modo, al romanceamiento bíblico de La Fazienda de Ultra Mar (el más antiguo de todos) y recorre toda la diacronía del español9. Pero el esquema ן מִ + לע + םינִָ פָ tiene en latín otros equivalentes. En Gén 8:8 es traducido por super faciem, que refleja más claramente la conexión semántica entre las preposiciones לע/super (en latín esta preposición podía funcionar como adver8 También lo hallamos en Gén 4:14, donde encontramos el mismo esquema Prep. + Prep. + Su st.: «de sobre la faz de» (E3), «de sobre las fazes de» (Arragel y Ferrara), «de la haz de» (Oso). 9 Así lo refleja una búsqueda simple en el Corpus del Diccionario histórico de la lengua española (CDH) y en el Corpus de referencia del español actual (CREA): «e temerte an todos los dias que ellos bivran sobre la faz de la tierra que dist a nuestros parientes» (Americh, La Fazienda de Ultra Mar, c.1200); «Blanda es & semeia arena ayunta de granos de muchas colores. & fallanla sobre la faz de la tierra» (AlfonsoX, Lapidario, 1250); «La primera, cayendo sobre la faz de la tierra e çerrando sus poros e reflectiendo sus vapores hadentro, escalienta las partes entrañas de la tierra» (Enrique de Villena, Traducción y glosas de la Eneida. Libros i-iii, 1427); «y si me la mandan hágola con toda reverencia y buena voluntad, porque quien no obedece a su padre y madre no puede vivir mucho sobre la faz de la tierra» (Pedro de Luján, Coloquios matrimoniales, 1550); «si no, ya se hobiera despoblado la mayor parte por falta della, y los manantiales y fuentes, unos están sobre la faz de la tierra, otros á un estado y á menos» (Fray Reginaldo Lizárraga, Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile, 1605); «Sobre todos los Vegetales, los mas abundantes son los de la familia de las Orchideas, cuyos bulbos, colocados sobre la faz de la tierra» (Hipólito Ruiz, Relación histórica del viaje a los reinos del Perú y Chile, 1793); «Es tan buena señor, respondió, que además de ser muy ligera, fácil y suave, pura como la luz, delgadísima y la más limpia que corre sobre la faz de la tierra» (Braulio Foz, Vida de Pedro Saputo, 1844); «Y, en definitiva, ¿las amplias perspectivas histórico-mundiales, no ponen de relieve el misterioso eje cristiano que atraviesa la historia europea y que, de una u otra manera, se prolonga con su expansión sobre la faz de la tierra?» (Luis Díez del Corral, El rapto de Europa. Una interpretación histórica de nuestro tiempo, 1953); «La pregunta no es “¿qué hacen los petroleros cruzando los océanos cerca de las costas?” La pregunta es: “¿Hasta cuándo durará el infame negocio de los carburantes fósiles?, ¿hasta que se agoten todas las reservas sobre la faz de la Tierra?”» (Editorial, ABC Cultural, 30/12/2002: La frontera: «Money and prestige», 2002). REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 118 bio o como preposición de acusativo y ablativo). En este caso, los romanceamientos del texto hebreo vuelven a traducir la reduplicación prepositiva: «de sobre fazes de» (E3), «de sobre la faz de» (Santillana), «de sobre faz de» (Arragel), «de sobre faces de» (Ferrara), «de sobre la haz de» Oso. En otros casos, la locución hebrea no encuentra un equivalente fraseológico en el texto latino, sino que se traduce literalmente. Así lo vemos en Gén 7:4, donde es traducida como de superficie terrae, obviando el elemento somático y dejando a un lado el valor idiomático de la unidad fraseológica. Otro esquema hebreo que con frecuencia encontramos detrás de la locución latina a facie es ן מִ + ל + םינִָ פָ , tal y como aparece en Gén 4:16. La preposición proclítica ל ‘a’, ‘para’, tiene vocalización débil y suele tener un sentido impreciso, razón por la cual aparece con frecuencia ligada a otra preposición, asumiendo el significado de esta: (Elliger y Rudolph 1997: 6). egressusque Caina facieDomini habitavit in terra profugus ad orientalem plagam Eden (Weber y Gryson 2007:9). No deja de ser llamativo que en las traducciones castellanas de este versículo prime siempre el valor de la preposición ן מִ . En este sentido, habría que preguntarse si el uso de la locución de delante no estaría motivado por la traducción de este esquema hebreo con doble preposición, al menos en el caso de Arragel, Ferrara y Oso: E salió Caín delante Dios, e estudo en tierra de Not, delante del paraíso (E3); E subió Caím delante el Señor, e moró en la tierra de Noth, a oriente del Deleite (Santillana); E salló Caín de delante del Señor e habitó en la tierra Movedizo, al oriente del Paraíso deleitoso (Arragel); Y salió Caín de delante de Adonay y estuvo en tierra de Nod, a Oriente de Hedén (Ferrara); Y salió Caín de delante de Jehová y habitó en tie rra de Nod, al oriente de Hedén (Oso). El carácter débil de la preposición ל también es perceptible en la locución adverbial ל + םינִָ פָ , otro de los esquemas que la Vulgata traduce por a facie. Como en el caso anterior, los romanceamientos se hacen eco del sentido fraseológico de la locución, y la traducen por «de ante» (E3), «delante» (Santillana y Ferrara), «delante de» (Arragel), «de delante de» (Oso). En Gén 45:7 el texto latino traduce «םִ כֶ י נ פְ ל ם י הִ ל אֱ י נ ִ חֵ לָ שְׁ י ִ » (‘y me envió Dios delante de vosotros’) como «praemisitque me Deus ut reservemini super terram». En este punto es preciso llamar la atención sobre la traducción que hace la General Estoria (GE), totalmente coincidente con las traducciones castellanas del texto hebreo, lo que cuestionaría la primacía del modelo subyacente latino: e por vuestro bien me embió Dios a Egipto adelante de vós (GE). E embióme Dios ante vosotros para vos poner quedamiento en la tierra, e por vos abeviguar con grand escapamiento (E3); E embióme Dios delante de vós para poner a vós remanecimiento en la tierra e por abiviguarvos para escapamiento grande (E19); REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 119 E embióme Dios delante vosotros por vos poner por remaniente en la tierra e por vos dar vida e grant escapamiento (E5/E7); E embióme Dios delante vosotros para vos poner duración en la tierra e para vos abeviguar por grande escapamiento (Santillana); E embióme Dios acolantado ante que a vosotros por que pudiésedes remanecer en el mundo, e por que podades bevir e aver grand escapamiento (Arragel); Y embióme el Dio de delante vos, por poner a vos remanecimiento en la tierra y por abiviguar a vos por escapadura grande (Ferrara); Y Dios me envió delante de vosotros para que vosotros quedásedes en la tierra y para daros vida por grande libertad (Oso). En Gén 50:18 el esquema לְ + םינִָ פָ forma parte de una locución verbal con alto grado de fijación formal e idiomática. Me refiero a la expresión «ו ַֽ י ִ פְּ ל וּ לְ פָ נָ י ו ,», que literalmente significa ‘y cayó ante su rostro’, pero que se utiliza con el sentido de ‘inclinarse’, ‘arrodillarse’. Todas las traducciones del hebreo se hacen eco del sentido fraseológico de la locución: «e echáronse ant’él» (Fazienda, E3., E5/E7), «echáronse delante d’él» (E19, Santillana), «e echáronse delant él» (Arragel), «y echáronse de delante d’él» (Ferrera), «y prostráronse delante de él» (Oso). Este último romanceamiento se aproxima a la traducción latina «et proni in terram» (‘e inclinados a tierra’), ya que ‘postrarse’ en castellano medieval significaba simplemente ‘ponerse a los pies de alguien hincando la rodilla’. La versión que nos ofrece la General Estoria parece conjugar ambas versiones, la hebrea (‘delante’) y la latina (‘hincarse de hinojos’): e vinieron a él estonces, e fincaron los inojos delant él e omilláronsele todos, e dixiéronle cómo sopiesse que eran sus siervos (GE). Sabemos que la primera acepción de ҅hinojo’ tiene su origen en el latín tardío fenŭcŭlum, diminutivo de fenum, ‘heno’. En la segunda acepción, que es la que aquí nos interesa, «hinojo» se deriva del latín vulgar genuculum, diminutivo de genu, ‘rodilla’. No obstante, la motivación originaria de la expresión «hincarse de hinojos», bien podría encontrarse en la traducción de esta locución verbal hebrea, de ahí la importancia de conjugar el estudio etimológico y etiológico en el estudio histórico de las unidades fraseológicas. Otra posibilidad que ofrece la Vulgata para traducir el esquema לְ + םינִָ פָ es utilizar el adverbio simple coram, tal y como se desprende de Gén 6:11 («א לֵ מָּ תִּ ו ַ ם י הִ לֹ אֱ ה ָֽ י נֵ פְ לִ ץ ר ֶ אָ הָ ת חֵ שָּׁ תּ ִ ו ַ ס מָ ֽ חָ ץ רֶ אָ הָ »/ «corrupta est autem terra coram Deo et repleta est iniquitate»). Con respecto a los textos castellanos, la General Estoria traduce el adverbio latino con la preposición «contra»; en relación con la locución hebrea, Santillana y Arragel la traducen como «ante», Ferrara como «delante» y Oso como «delante de». Esta misma tónica se sigue en todos los pasajes que documentan la correspondencia י נֵ פְ לִ /coram (Gén 10:9, 13:9, 17:1, 17:18, 18:8, 18:22, 20:15, 23:12, 24:7, 24:51, 27:7, 40:9, 41:43, 43:33, 47:2, 47:7). Soluciones romances parecidas encontramos en el caso de la correspondencia י נֵ פְ לִ / in cōnspectus. Con independencia del modelo subyacente, los romanceamientos utilizan estos mismos adverbios y locuciones adverbiales («ante», «delante», «delante de», etc.) para dar cuenta del significado de sendas locuciones (cf. Gén 24:33, 41:46, 47:6 y 48:15). Pero, sin duda, el esquema Prep. + Sust. más productivo que se documenta en el libro del Génesis es ל עַ + םינִָ פָ , literalmente, ‘sobre la faz’, ‘sobre el rostro’. El REVISTA DE FILOLOGÍA, 46; 2023, PP. 111-126 126 Joüon, Paul y Takamitsu Muraoka (2018): Gramática del hebreo Bíblico, Madrid: Verbo Divino. Kawasaki, Yoshifumi y Andrés Enrique-Arias (2022): «El calco de los pluralia tantum del hebreo en las traducciones bíblicas castellanas medievales y renacentistas», en Andrés EnriqueArias (ed.), Traducción bíblica e historia de las lenguas iberorrománicas, Berlin/Boston: De Gruyter, 55-84. 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