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La tragedia «Herodes und Mariamne» de Christian Friedrich Hebbel

Saiz Muñoz, Guadalupe

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LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDERICH HEBBEL La Biblia y el teatro en Europa LA Biblia ha ejercido en todo tiempo, desde su difusión por Europa, de la que fue la principal educadora, extraordinario influjo en todas las literaturas y en las mismas lenguas, vocabulario, onomástica, paremiología, etc. Si nos fijamos en las representaciones dramáticas, vemos que casi todas tienen sus orígenes en las funciones religiosas que se hacían en los templos o en sus atrios, como ocurrió en la antigua Grecia y en Roma, por no citar sino las más relacionadas con nuestra cultura. En la Edad Media el teatro, casi exclusivamente religioso, se dividía en dos grandes ciclos: las representaciones en torno al Nacimiento del Salvador y las de su Pasión y Muerte. Más adelante esos dos ciclos se verán incrementados con otros asuntos tomados tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En todas las literaturas europeas se encuentran numerosos autores de primera o segunda fila que han tomado para sus obras temas bíblicos, desarrollándolos con mayor o menor fidelidad con respecto al texto sagrado, como ocurre hoy día con tantos filmes de personajes o asunto bíblico. España, cuyo teatro clásico sólo admite parangón con el de la antigua Hélada, también se lleva la palma en el drama religioso, que es 130 G. SAIZ MUÑOZ [2] tanto como decir bíblico. Los Autos Sacramentales alcanzaron extraordinario auge y casi todos ellos giraban en torno a la vida de Cristo o de personajes bíblicos. Recordemos solamente a nuestro genial dramaturgo Calderón de la Barca, autor también de El mayor monstruo, los celos, del mismo asunto que la tragedia de Hebbel que vamos a estudiar y con la cual cotejaremos la obra calderoniana. También en la literatura francesa encontramos tratado del mismo tema en una tragedia de Voltaire poco conocida y de escaso mérito. No es menester recordar las dos obras cumbres de tema bíblico del insigne J. Racine. En el siglo pasado varios escritores alemanes eligieron tambien temas bíblicos para obras dramáticas. Uno de los más destacados fue Christian Friedrich Hebbel \ cuyas prrimeras tragedias fueron precisamente Judith 2 y Herodes und Mariamne, que influyeron mucho, sobre todo la primera, en su producción posterior. Recordemos, asimismo, a Otto Ludwig (18131865), autor de Die Makkabaeer (1852), y P. Werfel (1890-1945), <líe Paulus unter Juden (1926). F. Hebbel y su obra Friederich Hebbel parece sentir un especial cariño hacia los temas bíblicos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Las primicias de su producción dramática consisten en una obra basada en la Biblia, el drama Judith (1841), por más que su desarrollo se aleje bastante del relato bíblico. Pero tanto en esa su primera obra, como en la que le siguió, Herodes und M ariamne, estrenada en Viena en 1849 y publicada al año siguiente' aunque se basan en asuntos de tipo histórico, no es 1 Este ilustre poeta y dramaturgo alemán nació en Wesselburen de Ditmarche (Holstein) el año 1813 y murió en Viena (1863), donde en 1846 había contraído matrimonio con una bella y rica actriz, intérprete genial de !;ls tragedias de Hebbel, que obtuvieron gran éxito, y donde pasó toda su vida desde la indicada fecha. Compuso más de 20 o,bras dramáticas, que jalonan los años de 1841 a 1862. 2 Puede verse un breve pero interesante estudio sobre EL drama reaLista «Judit», de F. Hebbel, y su cotejo con 'ell relato ,bíblico, por Rudolf Leeb, en el Vol. vm: (1958). fase. 2.°, de E1sta MISCELÁNEA DE EST. AR. y HEBR. LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 131 ése ~l fin principal a que se apunta. La intención de Hebbel es expresar el conflicto de la vida y a esto consagró gran parte de su obra. Cada uno de los temas clásicos que escoge es como el símbolo de un problema humano. Tal es el caso de la obra que vamos a estudiar, en la cual todo gira en torno a unos incontrolables celos, completamente enfermizos, que se rán los causantes del trágico desenlace. En esto se asemeja al OteZo del genial dramaturgo inglés: no son las personas las que mueven los hilos que entretejen la tragedia, sino más bien un algo superior, imposible de controlar, el Destino. Su idea fundamental es que los hombres no viven para sí mismos, sino que colaboran en la vida e historia del mundo, y, por lo tanto, no son libres de actuar en un sentido determinado. El substrato histórico de Herodes y Mariamne está tomado en líneas generales, del episodio narrado por el hilstoriador judío Flavio Josefo en su obra Antigüedades judaicas (Lib. XV). Pero una característica de la obra del dramaturgo alemán es que no se conforma con presentarnos los hechos, sino qUe los acompaña con una serie de motivaciones psicológicas, dando a sus personajes acusada fisonomía espiritual. La obra de Hebbel resulta hondam~nte pesimista, pues sostiene la tesis de que es imposible vencer la soledad de la almas y la incomprensión entre los dos sexos; de ahí que, según él, "vivir es estar íntimament~ solitario". Sin embargo, no se limita a un mero análisis de la pasión de los celos. Asistimos también a una serie de luchas y rivalidades entre los diferentes partidos políticos a la sazón imperantes en Judea, pues no debemos olvidar que los dos perso\- najes principales de esta obra son de razas distintas, absolutamente irreductibles. Y no sólo eso, sino que también se daba la circunstancia de que Herodes era el entronizador de una dinastía extranjera (40 a. de C.) que sucedía a la última judaica, la de los Asmoneos 3 o Macabeos, de los qu~ Mariamne, hija de Alejandro y Alejandra, era la postrer descendien- .3 Aunque en he,breo y arameo se escribe hasmona'i, la generalidad de los autores, incluidos los lexicógr~os, p. e· A. ElimaLeh, omiten la h en su traducción a las lenguas europeas, razón por la cual emplearemos también la forma Asmoneo. 132 G. SAIZ MUÑOZ te, a la muerte de su hermano Aristóbulo. Su madre, la enérgica e intrigante Alejandra, deseosa de intervenir en los asuntos del reino, no deja de instigar a su hija para que se libre de su esposo. Pero Mariamne se eleva sobre todas las bajas intrigas que se fraguan a su alrededor, movida por su profundo s~ntimiento de la dignidad humana. Al final, cuando ya es tarde, se da cuenta de su fracaso. Destacado papel juega asimismo el indomable pueblo judío, celosísimo guardián de sus patrias leyes, defendiéndose con valentía frente a Herodes, que intenta introducir en Jerusalén las costumbres paganas d~ Roma. Historia y literatura 4. Sobre el luctuoso episodio familiar de la muerte de Mariamne a impulso de los celos de Herodes, de especial trascendencia por la categoría del personaje central, Mariamne, la más famosa sin duda de las diez esposas del Tetrarca y también la más querida de él, hasta el extremo, que, como afirma Ricciotti, "el afecto que tuvo a las nueve juntas no valía el que depositó en una sola: Mariamne" (Hist. de Isr., t. U, número 331), pueden verse referencias en las Historias más extensas de Israel, al ocuparse d~ Herodes llamado el Grande. La fuente casi única del suceso que ha inspirado a varios dramaturgos que lo han llevado a la escena es el relato contenido en las Antigüedades judaicas del citado Flavio Josefa. V éase, aparte de las Enciclopedias Judaicas y en menor escala las generales, a las que remitimos el capitulo dedicado a "Herodes el Grande", núms. 324 a 342, de la Historia de Israel, t. U, de donde hemos tomado algunos datos para el presente trabajo del referido G. Ricciotti. 4 Para un estudio general de las tragedias sobre el tema de Herodes y Mariamne, que ha ejercido particular atracción en los dramaturgos europeos, empezando por nuestro teatro dásico, remitimos a -M. J. Valency: The t~agedies Di Herod and Mariamne (1940). Aquí nos limitamos a Ja del poeta alemán que encabeza el presente artículo y su cotejo con el drama calderoniano, citado al principio. Hemos utilizado La traducción de R. M. Tenreiro (Espasa-Calpe, Madrid, 1923). 15] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 133 Como resumen de las relaciones entre Herodes y Mariamne, transcribimos a continuación el siguiente párrafo del mismo ,autor: "Su matrimonio con ella se debió sin duda a un móvil político, pero no fue el único ni el más importante; Herodes sintió un amor desmedido por esta mUjer, bellísima, virtuosa, por la que corría sangre de los heroicos Macabeos. El rudo idumeo debía experimentar ante su persona un sentido de inferioridad y sentirse casi cohibido. Había querido hacerla su mujer para emparentar con la familia de los Asmoneos; pero junto con esta superioridad dinástica Mariamne tenía una superioridad física y espiritual, y su triple nobleza había vencido a Herodes, que con su perspicacia había apreciado siempre a las mujeres en su justo valor. Además, en múltiples ocasiones Herodes halló confirmado su sentimiento íntimo de inferioridad por la actitud de Mariamne: esta mujer, con la dignidad innata de los espíritus dominantes, hizo aparecer más de una vez la distancia moral infinita que existía entre ella y su marido; éste 10 había comprendido y se había callado. Pero era el silencio de la humillación íntima; era el descon- -cierto de quien eS déspota len el terreno político, y que a la vez aparece como humilde esclavo en el humano. y este estado de ánimo, ~n un hombre como Herodes, se resuelve generalmente en tragedia; en un momento determinado el hombre domina al monarca, y Otelo sustituye a Maquiavelo" (n.o 331" p. 326). Como comprobación del gran amor que el Tetrarca siente hacia su predil~cta esposa, véanse los apasionados elogios que .calderón, en la antes citada obra, pone en boca del mismo: 134 G. SAIZ MUÑOZ "Hermosa Marzene, a quien el orbe de zafir previene ya soberano asiento, Como estrella añadida al firmamento no con tanta tristeza turbes el rosicler de tu belleza. ¿Qué deseas? ¿Qué quieres? ¿Qué envidias? ¿Qué te falta? ¿Tú no eres, amada gloria mía, reina en Jerusalén?". (Jornada l, escena l.a) [6} Como hacen notar los diversos editores de esta obra de Calderón, por ejemplo, J. E. Hartzenbusch en el Prólogo General a las comedias de D. Pedro Calderón de la Barca" (B.A.E., t. l, p. XI), son numerosos e importantes los fallos histórico!s y geográfiCOS que en esta obra se registraIl.¡."Los testimonios -diceque levanta a la Historia y a la Geografía, son a veces muy reprensibles. ¿Qué ganaba la comedia, o por mejor decir la tragedia titulada El mayor monstruo, los celos, con hacer a Jerusalén y a Menfis puertos de mar, suponer acaecida en esta última ciudad, y no en Alejandría, la muerte de Marco Antonio y Cleopatra, llevar hasta Menfis a Octavio, mandar éste que desde Jafa trajesen allí a Herodes, como si fuera un viaje de cuatro leguas, y luego, sin mayor motivo que antes, ir él con Herodes a Jerusalén? De esta infidelidad histórica y geográfica seguramente que el futuro matador de Mariramne no resultaba más celoso, ni su infeliz esposa más digna de lástima". Todavía más grave que los indicados errores es de suponer que el Tetrarca, después de consumado el uxoricidio, "Desesperado y confuso -se arrojó al mar", como dice uno de los personaj es en la escena final. Argumento La acción se desarrolla en Jerusalén en el momento· crucial en que el pueblo judío contempla con dolor cómo paulatinamente le están arrebatando la autonomía política y todo su tesoro espiritual está amenazado por la ola avasalladora de LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL J35 costumbres paganizantes que llegan de la imperial Roma. Se trata, pues, de un momento y un lugar histórico de extraordinaria importancia, pues pugnan entre sí dos opuestas concepciones vitales: dos naciones y razas distintas se disputan el poder y la supervivencia, con la ayuda extranjera. En este momento se va a cambiar el rumbo de la Humanidad, al surgir de este caos un mundo, nuevo. Así como el marco en donde se desarrolla la acción no es muy placentero ni precisamente paradisíaco, tampoco lo son los protagonistas de la acción que se desarrolla. Estos son seres de tremendo dramatismo, que se nos presentan casi en desorbitadas contorsiones, a impulso de las más violentas pasiones. Sobre ellos se alza el Hado implacable, que hace sean acometidos por una serie de malentendidos, que cuestan la vida a la infortunada Mariamne y casi hacen perder la razón al mismo uxoricida Herodes. Para que no todo sea desagradable en esta narración, en medio de eSe mundo atormentado aparece una esperanzadora luz que viene de Oriente y guía a tres sabios Magos a Belén, en busca del Rey de reyes, que predicará la buena nueva de la fraternidad entre todos los hombres y la paz universal. Es como un bálsamo que mitiga el horror de tanto crimen y tanta sangre y nos demuestra que no todo es perversidad en este mundo, puesto que también tienen cabida en él el amor y la esperanza. Desde el principio resalta la obsesión de Herodes respecto a la acrisolada fidelidad de su esposa Mariamne, e incluso si ésta buscaría la muerte cuando a él le llegase por inesperada contingencia. Se advierte claramente por la importancia atribuida al hecho de que una mujer se entregara voluntariamente a la muerte en un incendio que se declaró en Jerusalén, por haber muerto momentos antes su esposo, lo cual parece casi incomprensible si pensamos en los grandes prOblemas políticos que absorben al Tetrarca en esos instantes. También en ese eplsodio, apaTlentemente vulgar, se ponen de manifiesto las hondas divergencias existentes entre Herodes y los sacerdotes con respecto a la ley, pues el primero quiere que la suicida sea enterrada con grandes honares como premio a la fidelidad demostrada para con su esposo, en tanto que los sa- G. SAIZ MUÑOZ [8] cerdotes 10 deniegan, basándose en que la Ley prohibe tal tipo de s~pel:Lo ,para aquéllos que voluntariamente se han dado muerte. Pero no se reducen a particularidades de este tipo las divergencias; son también muy importantes las relativas a la dietética judía. Herodes sostiene que tal estado de cosas debe cambiar, pues dan lugar a que los extranjeros se burlen de ellos; Moisés ordenó ciertas prescripciones para proteger a su pueblo; pero éste obra como' -si sólo ése fuera el fin de su religión. Se advierte claramente los tratos de Herodes con las potencias extranjeras, más exactamente con Marco Antonio, aunque en su fuero interno está seguro de que en la lucha entablada el vencedor no será éste sino su rival Octavio. Herodes teme a Antonio, pues sabe que su suegra Alejandra ha tratado de enemistarle con él, acusándole de la muerte de su hijo Aristóbulo; pero su mayor recelo se centra en el hecho de que sabe, o cree 'saber, que Antonio desea conocer a Mariamne, de cuya belleza ha oído grandes alabanzas y, en consecuencia, no puede reprimir sus celos. Interesa recordar las luchas interiores que se agitan en el alma de Mariamne, desde la muerte de su hermano, de la cuál la "vox pópuli" ha acusado a Herodes. Par un lado está el amor a su esposa, y por el otro, su madre constantemente pide venganza. Herodes ·se percata de ello y no sabe cómo atender a su predilecta esposa dándole cada vez mayores pruebas de cariño y más regalos, con lo cual despierta la envidia de Salomé, hermana del Tetrarca. Herodes, a quien ya no dejan vivir 1018 celos infundados, antes de irse a Alejandría quiere asegurarse de que Mariamne no querrá sobrevivirle en el caso de que él muriera, e incluso le pide que se busque la muerte o él mismo le facilitaría los medias conducentes. Ella le dice que le maldeciría por tal acción, aunque, al mismo tiempo, piensa que seguramente se mataría llegado ese momento. Aquí empieza el malentendido. Por más que ella le asegure que no querría seguir viviendo sin él, Herodes piensa que muchos se la disputarían al quedarse viuda, y entonces es cuando se forja el perverso plan que conduciría la acción al trágico desenlace. Para ello necesita encontrar a alguien que ejecute sus órdenes, después de ISU muerte, cuando ya no teman a Herodes sino a Mariamne. Ese hombre ideal LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 137 es José, su cuñado. De este modo' pretende dejar la espada flotando sobre la cabeza de su esposa, y para conseguirlo hace concebir al esposo de Salomé un gran temor a que Mariamne se alce con el poder al morir él y 'se venguen ella y su madre de la muerte de Aristóbulo, en la que José está complicado. Acto seguido le nombra virrey y le encarga que mate a Mariamne, en cuanto sepa que él ha muerto. Le confiesa sus motivos, entre ellos los celas; y, por si no es capaz de guardar el secreto, le entrega un sobre cerrado para el verdugo. De esta forma Herodes se va tranquilo, sin temor a la muerte. Mientras tanto Alejandra sigue intrigando a espaldas de él. Para conseguirlo, se alía con los sacerdotes, y lo primero que hace es convencer al fariseo Sameas de que Herodes quiere introducir en la Ciudad Santa las perniciosas costumbres de Roma, entre ellas las luchas de los gladiadores. Sameas promete impedirlo a todo trance. También Alejandra le manifiesta los motivos por los que Antonio mantiene a Herodes en el Trono, que no Ison otros sino que éste recoge y duplica el censo impuesto por Roma. En realidad a ésta lo que más le interesa es el dinero judío, lo cual explica que a Herodes no le apoye el pueblo, que le hace blanco de sus odios. Los dos conspiradores deciden que la mejor manera de privar a Herodes de la protección del poderoso Antonio es provocar una rebelión y así el romano se dará cuenta de que el Tetrarca no controla a su pueblo. En esta acción se pone de manifiesto por una parte, miedo y fervor religioso, y, por otra, afán de venganza y ambición. Alejandra se da cuenta de que el mayor daño para Herodes solamente podría llegar a través de Mariamne y para convencerla le trae el recuerdo de algunas célebres mujeres de la Biblia, tales como Débora, Judit, Rahab, Ester, que hicieron cuanto pudieron por aniquilar a los enemigos de su pueblo. La madre pide a Mariamne que se cobre de Herodes sus besos; pero ella ama sinceramente a su esposo y responde: "Preferí ser esposa para el hombre al que tú me entregaste y olvidarme de que era macabea, como él olvidaba por mí que era rey". Y añade: "Ten la seguridad de que si sabes herir a Herodes, hieres también a Mariamne". Mientras tanto estalla la rebelión encendida por Alejandra. Mariamne cree que Herodes ha muerto y accidentalmente se 144 G. SAIZ MUÑOZ [161 tumbre. Aceptó el nombramiento, y a partir de entonces, año 40 a.C., es el único "rey" de Judea. Poco después, año 37 aC., casó con Mariamne. Faceta importante de su personalidad es la relativa a su vida privada, que revestía casi tanta importancia como los asuntos de Estado. Tuvo diez mUjeres, como anteriormente dijimos, lo cual no indica precisamente que fuera un hombre sensual, puesto que incluso despreció a Cleopatra, enamorada de él. Fue un príncipe típicamente helenístico, amante de la magnificencia, pero nunca hirió el sentimiento religioso del pueblo cuyos destinos regía, ante.s bien hizo cuanto pudo por granj earse su estimación, hermoseando en grado sumo hasta reconstruir prácticamente el Viejo templo de Zorobabel, lo cual era una manifestación de religiosidad hacia Yahvé, si bien al mismo tiempo erigía templos en honor del emperador. Nunca aspiró al Pontificado; sabía que esto habría herido los sentimientos de un pueblo tan religioso como el judío, y nombró para este cargo a un desconocido, un tal Ananel. No ignoraba que esa dignidad oorrespondía a su cuñado Aristóbulo, pero no quería que este asmoneo ocupase puesto alguno de distinción. Alejandra, su suegra, protestó. Esta ambiciosa mujer quería ocupar un alto rango, e incluso tener en sus manos el control de la corte, y para conseguirlo se unió a los partidarids de Antonio' en vista de lo cual Herodes cedió, lo cual, dado su orgullo era una mala señal. Al ser recibido con desbordante entusiasmo el nuevo Sumo Sacerdote firmó su sentencia de muerte. En efecto, poco después moría ahogado. Herodes lloró desconsoladamente la muerte del joven, que había parecido un accidente, aunque no se le ocultaba que todo el mundo se la imputaba a él. Exasperado por las intrigas de su suegra Alejandra cerca de Antonio, quien no por ello retiró su amistad al Tetrarca, dio orden de encarcelar a Alej andra y asesinó a Hircano, como también a su cuñado José, su regente, a Soemo, gobernador de Galilea, a su mujer Mariamne, tras una trágica lucha de celos y malentendidos, a Alejandra 5 y a muchas persona.s más. 5 De la escasa categoría moral de esta mujer da idea el hecho de que "por mIedo de verse incluida en la condena, cometió la bajeza de reprochar públicamente a su hija h dureza y la ingratitud que demostra,ba hacia Herodes, y la vilipendió arrancán- [ 1 7] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRlEDRICH HEBBEL 145 Sigue una época silenciosa dentro de la casa de Herodes, el cual actúa más como administrador y restaurador helenístico de su reino, que como hombre político de cara al extranjero. Aliado de Roma y exento de tributo, debía insertar su política exterior en la poderosa reina del mundo. En lo que Herodes fue auténticamente grande fue en su fiebre constructora. La ciudad santa experimentó con él una transformación profunda y en la reconstrucción del Templo observó fielmente las tradiciones judías, no colocando representaciones de ,seres vivos de acuerdo con la tradición y la ley mosaica. Pero las luchas intestinas de familia no habían terminado, sino que más bien se recrudecieron a causa de las rivalidades entre los numerosos hijos del Tetrarca, el cual ante la menor sospecha de oonjuración no dudaba en hacer ejecutar a los inculpados, como ocurrió con dos de los cinco hijos de Mariamne, lo cual disgustó en gran manera a Octavio, que les había cobrado gran afecto durante su residencia en la capital del Imperio. A este propósito se refiere la siguiente frase del emperador: "Es mejor ser un puerco de Herodes que un hijo", dando a entender se corría menos riesgo de morir. Tras larga y penosa enfermedad; final de un dilatado reinado, murió este hombre de tan encontradas facetas, mezcla de grandeza y miserias, unos dos años después del comienzo de la Era Cristiana. Mariamne 6, la asmonea, una de las dos esposas de este nombre del Tetrarca, predilecta entre las diez que tuvo, era hija de Alejandro Asmoneo, hijo a .su vez de Aristóbulo, uno dole los cabellos, En cambio, Mariamne se comportó de un nwdo digno de sus antepasados los Macabeos: perma:neció serena y digna, y afrontó la muerte sin la menor turbación». (Ricciotti, ob. cit.) 6 Véanse las siguientes formas y explicaciones de este nombre: U· HOLZMEISTER, Historia Aetatis Novi Testamenti (Roma, I938): emplea la forma "Mariamme». B. M.a UBACH, Enciclopedia de La Biblia (Ed. Garriga), s. v. usa la forma "Mariamme» (griego "Mariamme»). Josefo (FLAVIl IOSEPHI, Opera. Ed. Niese, Berolini I955 2 ): En los índices generales de la edición aparecen v.arios personajes con este nombre. Los tres primeros son: G. SAIZ MUÑOZ [I8] de los dos de aquella Alejandra Salomé que reinó a la muerte de su marido Alejandro Janneo, de 76 a 67 a.C. La madre de Mariamne llamábase también Alejandra y era hija del rey Hircano n. La boda entre los padres de Mariamne fue como un sello para las luchas entre los asmoneos. Herodes perseguía también un fin político en su matrimonio con la nieta de Hircano n. Su gran amor hacia ella fue causa de que viviera torturado por unos celos terribles y del fin trágico de la esposa amada. Era ésta una mujer bellísima, de espíritu muy cultivado, hasta el extremo de que ella misma se consideraba en muchos aspectos superior a su marido. Flavio Josefa pone el siguiente colofón al relato de su muerte, a guisa de semblanza: "Así murió aquella mujer, estimable por su castidad y por su magnanimidad; sin embargo, carecía de docilidad y era de naturaleza demasiado puntillosa" (Ant. XV, 7,6). Los celos fueron la causa principal de ese trágico desenlace, pero también las insidias de Salomé, hermana del tetrarca, que odiaba a la asmonea; sin embargo, nunca pudo olvidarla, y hasta se cuenta que en su delirio la llamaba, creyendo que vivía todavía. De este matrimonio nacieron cinco hijos, entre ellos Alel. Moysis soror: Ant. II 221,226 1II 54,105 IV 78: En el texto aparece normalmente la forma "Mariáme)), pero con variantes en nota "Mariámme)) y "Mariamne». 2· Alexandri filia Herodis uxor: Ant XV 65, 68, 73, 8IS ... Blud 1 241. .. En e:\ texto aparece o bien la forma "Mariámme)), con variante en pie de página «Mariáme)); o bien "Mariáme,', con varo "Mariám)), «Mariámm)), "Mariámme)). 3. Simonis sacerdotis filia Herodis uxor: Ant XVIII 136 Blud 1 562, 573, 588 ... En e! texto "Mariámme)), con varo "Mariáw.1é)) y "Mariámne)). Parece, pues, que "Mariáme)) es una mera adaptación al griego del hebreo "Maryam)). Las tres posibilidades que existían de adaptar esta palabra eran: 1), dejarla como indeclinable "Mariam)); al ~uprimirle la -m final y asimilarla a los nombres griegos en .¡a; 3), añadirle la -e para convertirlaen en un sustantivo de la loa declinación. Las formas con '>mmquizás obedezcan a la creencia de que en la -m del hebreo hubiera un dages implícito. Y las formas con -mntal vez procedan de disimilación de -mm-o E. VOGT, (Enciel. de !a B.a S·V. "Maria, El nombre de))) pone como equivalentes del hebr. maryamlmiryam los gr. Mariám, Mariáme, María. En PAULU-WISSOW, Realencyd. der dassischen AUertumswiss., Suppl. n, s. v. He1 rades, se utiliza la forma MM'iamme. (Debo esta detallada nota a la ama,bilidad del cultísimo profesor de la Facultad de Letras de Granada P. Antonio Torres Fernández, al que reitero las gracias más expresivas.) {I9] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL I47 jandro y Aristóbulo, particularmente queridos por su padre, a causa de su gran parecido con la esposa difunta. El segundo casó con Berenice, hija de Salomé. Graves rencillas enturbiaron las relaciones entre los hijos de la asmonea, que nunca olvidaron ,su gloriosa ascendencia y el final de su madre, y el primogénito Antipatros. En cuanto a la forma y significación etimológica del nombre de Mariamne, del cual encontramos una cantidad asombrosa de leves variantes en su parte final 6 diremos que se trata simplemente de la forma aramea Maryam, correspondiente a la hebraica Miryam, del A.T., que en griego y por influencia de éste en latín, se simplificó en María, forma que prevaleció en las lenguas modernas y cuya significación, a pesar de las numerosísimas acepciones -hasta 67que se han propuesto o precisamente por esto, desde "obstinación, rebeldía", hasta "estrella del mar", sigue siendo incierta. Las traducciones hebreas del N.T. consignan para María, la madre de Jesús, la forma hebraica, es decir, idéntica a la del nombre de la hermana de Moisés. La obra de Calderón de la Barca" El mayor monstruo, los celos" 7 Es éste uno de los cuatro dramas trágicos que inspiró al gran dramaturgo español la pasión de los Celos, tan propicia por su -vehemencia a una acción teatral impresionante y efectista. En 1a Historia de la Literatura Española, de Hurtado-Palencia, se sintetiza y enjuicia acertadamente el argumento de esta obra en los siguientes términos: 7 Debemos advertir que en alguna edición de las que hemos maneJado (Austral), pone como título de esta obra de Calderón El mayor monstruo deL mundo, expl'esión que, intemcionadamente, se repite en varias escenas de la misma; pero e! título corriente, universalmente usado, es El mayor monstruo, los ceLos. Asimismo hacemos constar que en ,alguno de los elencos de las obras de Calderón, (!) P1Ó10gOS a las mismas, hemos visto consignada la obra El Tetrarca de Jerusalén, que suponemos se referirá al mismo Herodes de la obra que estudiamos; pero en ninguna de las colecciones de las o,br,as del gran dramaturgo la hemos podido encontrar, por lo cual ponemos en duda la existencia, o al menos la conservación o puhlicación, de t;¡l ,obra. G. SAIZ MUÑOZ [20} "En El mayor monstruo, los celos, no tiene que resolver problema alguno de honor. Dramatizó Calderón un asunto que tiene algo o bastante de histórico y que sirvió de base a Voltaire para una de sus comedias más meridianas. En aquella comedia no hay agravio alguno contra el honor, sino la pasión exaltada de los celos; estos celos no los siente el Tetrarca por ningún hombre determinado, pues ningún rival le disputa el cariño de Mariamne, sino que se muestran arrolladores ante la idea de qu~, muerto él, su esposa pueda ser de otro hombre; por esto ordena que la maten en el momento en que él muera. Tienen algo de inverosímiles, aunque no sean imposibles, y corresponden más a un bárbaro antiguo que a un hombre moderno bien equilibrado. El asunto principal está complicado con ~nredo excesivo y algo inoportuno (la empresa de Aristóbulo) y además hay un doble fatalismo que distrae la atención innecesariamente: el oráculo que anunció a Mariamne que moriría a manos del monstruo más terrible del mundo (o s~a, las celos), y las circunstancias extrañas e inverosímiles que acompañan a la daga del tetrarca... Los celos de Otel0 son brutales, pero profundamente humanos; los d~l tetrarca tienen algo de idealistas. En la obra de Calderón se leen algunos rasgos trágicos admirables, al lado de algunos culteranos que la deSlucen". Por su parte, A. Valbuena, en su Historia de la Literatura Española (6.a ed., 1960, t. II, p. 539) dice lo siguiente: "En la plena idealización queda El mayor monstruo, lo celos, de concepción elevada y lírica, de aladas figuras y metafísica casuística de los celos y la muerte, pero menos corpórea como creación dramática que A secreto y El médico". y Ludwig Pfandl en su H'ist. Lit. Nac. Esp. en la Edad de Oro (1933, p. 433), entre otras consideraciones generales dice: "Ciertos argumentos, aunque históricos en sí, como El mayor [21] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 149 monstruo, los celos, no hacen más que ponerse al servicio de un pensamiento ético". Cotejo entre la obra de Hebbel y la de Calderón de la Barca Aunque ambas obras toman como punto de partida el mismo hecho histórico e incluso ninguno de los dos dramaturgos se basa en otras fuentes distintas de los relatos del historiador judío Flavio Josefa en su obra Antigüedades judaicas, nos encontramos con dos obras fundamentalmente distintas, en las que hay poco de comun, a pesar de tratar el mismo asunto Y ser idéntico el desenlace. Desde el principio se advierten las diferencias, pues solamente los dos personajes principales coinciden en las dos tragedias; los secundarios son muy diferentes. En la obra de Calderón, además de Herodes y Mariamne aparecen Octavio Augusto, Aristóbulo, Filipo, un capitán, Polidoro, Libia, Sirene, Arminda (tres damas de Mariamne), soldados, músicos y acompañamiento. Pero las divergencias no se reducen a una mera cuestión de nombres, sino que van mucho más lejos y af~ctan al fondo mismo de la obra. En la obra de Hebbel, aunque hay un Destino Supremo, que es causante de todas las desdichas, no se proclama abiertamente, al revés de lo que ocurre en la de Calderón, donde aparece de un modo más patente, puesto que su tragedia empieza con la tristeza de Mariamne por el vaticinio de un adivino: "que Herodes mataría a lo que más quería en el mundo, ella sería trofeo injusto del monstruo más cruel del mundo y él le daría muerte", presagio en que se condensa todo el desarrollo de la obra. Herodes intenta consolar a su esposa diciendo que no se preocupe por nada, pues él está dispuesto a defenderla siempre; aparte de que no se debe sufrir por lo que aún no ha ocurrido, ya que de esa manera se sufre dos veces. Pero en el fondo él también siente temor y ya empieza a vislumbrase el espectro de los celos. Una diferencia importante entre ambas obras es el hecho de que así como en la del dramaturgo alemán Mariamne y aún más su madre Alejandra -que juega un gran papel en esta obra y ni siquiera aparece en la del dramaturgo españolodian a Herodes y desean vengarse de él por considerarle culpable de G. SAIZ MUÑOZ [22] la muerte de su hermano e hijo, respectivamente, que no aparece vivo en la narración.: en la de Calderón, por el contrario, representa un gran papel en la política de su tiempo, a favor de su cuñado Herodes, y, por lo tanto, entra en escena. En ambas obras el Tetrarca tiene miedo de que otro hambre le arrebate a su querida esposa, celebrada en todo el mundo por su belleza; pero la gran diferencia se centra en el causante indirecto de esos terribles celos. En la de Hebbel es Antonio, que se había interesada alguna vez por la macabea al enterarse de su extraordinaria belleza, pero que por el momento vivía con su adorada y no menos bella Cleopatra. En la versión de Calderón e~ su enemigo Octavio Augusto el que preocupa a Herodes. Cierto día llegó por casualidad a manos de César el retrato de una mujer hermosísima. El pregunta por la personalidad de esa mujer, que no era otra sino Mariamne; pero su hermano Aristóbulo no dice la verdad, sino que es el de una mujer muerta hacía tiempo. Octavio sigue interesado por el retrato e incluso manda hacer uno de grandes dimensiones para poder contemplarlo a cada instante y de él se reparten varias copials por la ciudad de Menfis, a donde llevan preso a Herodes después de una sublevación acaecida ·en Palestina. De esta forma ve el retrato de su mujer en todas partes y ya los celos no le dejan vivir. Solamente piensa que su mujer le es infiel y aborrece a su "rival". Una de las veces que éste se vuelve de espaldas, intenta matarlo; pero en ese preciso momento cae el retrato de Mariamne entre los dos y el puñal se clava en él. Octavio ordena que vuelva Herodes a la prisión y solamente piensa en "premiar" al retrato por el ocasional servicio prestado por él. Se da cuenta Herodes de que el romano ignora que la desconocida es su esposa, pero comprende que. por ella morirá y entonces será de Octavio. En ese preciso instante es cuando decide que al morir él maten a Mariamne, antes de que sea del César. Le deja a un criado este recado, para llevarlo a Tolomeo que se encuentra en Jafa. Cuando éste lee que debe matar a Mariamne tan pronto desaparezca Herodes del mundo de los vivientes, decide que no lo hará, pues a un muerto no se le debe obediencia. Pero la fatalidad hace que llegue a manos de Mariamne la carta y la lea, a pesar de las súplicas de Tolomeo. Ella .se desespera al [23] LA TRAGEDIA "HERODES UND MARIAMNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 15 1 ver de tan indigna forma correspondido su amor y piensa que si como reina debe perdonar, como mujer, por el contrario, debe tomar venganza, pues Se considera una esposa ofendida. Mientras tanto llega a Jerusalén en son de conquista Augusto y allí se encuentra con la esposa del Tetrarca, que le pide clemencia para su marido. Primeramente se presenta ante él cubierta con un velo, pero al quitárselo comprueba él que es la mujer del famoso retrato. Ella sólo tiene una idea fija: la muerte de su esposo será la suya también; en consecuencia, suplica por él, aunque éste piensa que prefiere morir bajo el hacha del verdugo a morir de celos viendo que Mariamne será del César. Este convence a Herodes de que no abriga tal propó- .sito y le dice a ella que no puede negarse a su súplica, pues le debe la vida. Herodes siente satisfacción no sólo por no perder la vida y serIe restituidos todos los honores, sino porque cree que Mariamne nada sabe de su resolución; pero muy pronto se percata de lo contrario. Ella, cuando están solos, le dice todo lo que piensa y su determinación de que a partir de ese momento nunca más estarían juntos y ella viviría reclUida en un lugar apartado. Herodes se desespera y sólo piensa en castigar a Tolomeo por haber revelado el secreto a Mariamne. Pero éste logra huir y se refugia ~n la tienda de Octavío, a quien informa de todo lo ocurrido, alterando algún tanto la verdad, para poder salvar su vida. Le dice que Herodes piensa que el romano int~nta apoderarse de su esposa y al verlos juntos ha decidido encerrarla en una habitación oscura y apartada, en espera del momento propicio para matarla. Augusto se irrita al uoir este relato y pide a Tolomeo le lleve a la torre donde está recluida Mariamne. Tras varias peripecias consiguen llegar y allí, efectivamente, encuentran a la infortunada mUjer toda vestida de negro. Acercóse a ella el César y le dice que ha ido a salvarla y que desde el momento que la vio no tiene más pensamiento que ella. Mientras tanto Herodes se arrepiente de su proceder respecto a su esposa y decide también ir a verla para pedirle perdón; pero, al llegar, se da cuenta de que ella está con Octavio. Loco de c~lQs, arremete contra el romano, pero en la lucha es Mariamne la que muere a manos de su esposo, de forma casual. La obra termina cuando Octavio intenta dar muerte a G. SAIZ MUÑOZ Herodes por haber matado éste a su esposa; pero él se defiende alegando que no ha sido él quien la ha matado, sino su propio Destino, ya que al morir por obra de sus celos vino a morir a manos del mayor monstruo del mundo, como le había vaticinado un adivino. Desesperado, se arroja al mar. Octavio, an-- tes de irse decide levantar un monumento en memoria de Mariamne muerta por injustos celos. Como se ha podido comprobar y ya anticipamos, el desarrollo de las dos tragedias es completamente distinto y más aún la forma de su desenlace. El autor español lo deja todo en manos del azar, nadie influye en el final; por el contrario, Hebbel hace que Mariamne muera casi voluntariamente, al no querer convencer a su marido de una verdad evidente, que la hace del todo inocente, a pesar de las súplicas del capitán Tito. Ella piensa que no merece la pena seguir viviendo con la angustio- ,sa duda de cuál será el momento en que caerá de nuevo sobre ella la amenaza de los celos de su esposo. Tito quiere contarle la verdad a Herodes, pero ella se lo impide, prefiere que por sí mismo se dé cuenta, aunque sabe que es casi imposible, cegado como está por los celos, y, además, su hermana Salomé no descansará hasta ver muerta a ,su rival. Al final de la obra hay como un apéndice en que se relata la llegada de tres "Reyes" de Oriente que buscan a un niño de estirpe regia recién nacido. Al manifestarles Herodes que tal natalicio no ha ocurrido en su casa, ellos le contestan que señal es de que hay otro rey en Judea. Salomé recuerda que en Belén todavía se conserva una rama de la familia del rey David, e incluso se hace referencia a María, la Madre de Jesús. En esos momentos es ejecutada Mariamne. Tito le cuenta después a Herodes toda la verdad; que ella había muerto inocente. Nadie podía impedir su muerte, pero era preciso purificar ,su recuerdo. Herodes comprende que Mariamne al final se ha vengado de él; mas a pesar de su desesperación, en esta obra no se suicida el Tetrarca, sino que se levanta orgulloso y decide defenderse contra todo y contra todos. En primer lugar piensa la forma de deshacerse del Niño-Rey, que, según los Magos, ha nacido en Belén, y para conseguirlo da arteramente la orden de que sean degollados todos los niños menores de un año. Alguien le recuerda, muy oportunamente, que Moi- 12 5] LA TRAGEDIA "HERODES UND lVlARIAlVlNE" DE CHRISTIAN FRIEDRICH HEBBEL 153 sés se salvó de las iras del faraón, pero Herodes no le presta atención; sólo piensa en Mariamne. Juicio Es muy probable que Hebbel conociera la obra de Calderón, y hasta verosímil que precisamente qUisiera evitar al máximo el parecido y toda sombra de plagio; en tal caso hay que reconocer que, como hemos expuesto anteriormente, lo consiguió del todo, puesto que personajes -salvo los dos principales-, trama, desarrollo, etc., difieren tato caelo en una y otra tragedia. Hay que reconocer, en todo caso, que el autor alemán ha seguido mucho más de cerca la obra de Flavio Josefo que nuestro dramaturgo. A base del trágico episodio referido por el historiador judío, Hebbel ha elaborado una complicada tragedia, en la que no solamente se intenta un proceso psicológico en los celos del tetrarca Herodes respecto a su más amada esposa, sino que se acumulan episodios para dar mayor viveza a la máquina teatral. Hay grandeza e interés dramático. Al igual que en la obra de Calderón, hay algún anacronismo, como p. e. la llegada de los Magos, al final de la obra, suceso acaecido a raíz del nacimiento de Jesús que nos refiere el evangelista S. Mateo, es decir, unos cinco lustros después. La muerte de Mariamne tuvo lugar el año 29 a.C. La truculenta fiesta final organizada por Mariamne, con todo el tinglado y concomitancias de la misma, de puro fantástica resulta casi grotesca en momentos tan graves, cuando ronda la muerte en torno a la infortunada esposa y otros personaj es de la tragedia. Los caracteres de los dos personaj es principales están bien delineados, con fuertes trazos y de acuerdo con lo que la Historia refiere. Otras particularidades quedan ya anteriormente apuntadas. Mirada en su conjunto, se advierte en la obra del gran poeta y dramaturgo germano, densidad, ímpetu pasional, grandeza humana y fuerte emoción. Es una tragedia que, llevada hoy al teatro o a la pantalla, no dudamos obtendría un éxito se- 'guro.