Las dos rubias : juguete en un acto y en verso
Abstract
Estrenado en el teatro de Cervantes de Málaga, la noche del 2 de mayo de 1875
Full text
~ T d f LAS DOS RUBIAS. JUGUETE EN UN ACTO V EN VERSO. ORIGINAL DE AUGUSTO JEREZ PEROIIÉT. Estrenado en el Teatro de Cervantes de Málaga la noche del ± de Mavo de 1875. M Á L A G A . , Imp. def. Correo de Andalucía. 1876.
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LAS DOS RUBIAS. JUGUETE EN ÜN ACTO Y EN VERSO, ORIGINAL DE AUGUSTO JEREZ PERCHÉT. Estrenado en el Teatro de Cervantes de Málaga la noche del 2 de Mayo de 1875. MÁLAGA. Ímp. del Correo de Andalucía, Casa palma 7.
Es propiedad de su autor.
AI. SEÍ?OR 0. JOSÉ DE RUIZ-BORREGO, ¿e^cct eóle Jaiuiwfoe hccícc^o en tedluuumto De anteó! <xD, \ Augusto Jerez. . > U N W «£ S iT .\ K i,\
—12— Paco. Po s a . Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. (A Paco.) No. Mucho tarda. ( Con rabia.) (¡Y o estallo! con trabajo me contengo.) (A. Paco, disimulando su enojo.) ¿A eso vienes? A eso vengo. (¡Ah! ¿Me callo ó no me callo?) ( Paco se sienta y diosa lo imita.) Estoy rendido. ¡Lo creo! (Mas vale disimular.) Tanto y tanto visitar ..... (¡Las visitas!) ¡Qué mareo! (¡Ay, Dios mió; si no sé qué es lo que más me sofoca! Vamos; yo me vuelvo loca.) (J. Paco disimulando su disgusto.) ¿Visitaste mucho, eli? Si, Rosa. Pues á te mia, (C on ligera ironía.) pasarás ratos muy buenos. Al contrario; todo, menos un instante de alegría. Es triste mi profesión. Según y conforme, Paco. (L e agarra un guante y lo huele.) Dame. Si no huele á tabaco. ( Con impaciencia.) ¿A qué huele?, (Riendo.) ¡Qué aprensión! A nada, Rosita, á nada. ¿De dónde vienes? De ver
—13— á una graciosa mugor. ■Rosa.¿Soltera? ¿Viuda?..... Paco.Casada. Rosa.Y ¿qué le aqueja? ¿Qué mal tiene? Di pronto..... Paco.¡Curiosa! Es muy sencilla la cosa. Un aumento natural de familia. Rosa.Y ¿la asististe en el lance? Paco.¡Claro es! Rosa.( Con ironía.) ¡Paco, Paquito!.... ¿y después? Paco.Después..... Nada ..... Rosa.( Conteniéndose por no llorar.) (No resiste mi paciencia.) Paco.(¿Va á llorar?) Rosa.¿Era asunto serio? Paco.¡Mucho! Rosa.Pero como eres tan ducho .... Paco.Al iin hube de operar.. Rosa.( Con horror.) ¿Empleaste el instrumento? Paco.Si. Rosa.No hay ser mas inhumano que el médico cirujano. Paco.Exageras, y lo siento. Pero hablemos de otra cosa. ¿Te has olvidado de Anita? Ya sabes que su visita debe ser hov. Rosa.Enojosa visita, en verdad. Paco.¿Por qué? Rosa.Por que de la regla pasa
—14— traer á vivir á esta casa una joven. ¡Mire usté que él negocio es singular! (¡Una. mugcr! ¡Ay, qué apuro!) Paco. Rosita, yo te aseguro que te tiene de gustar. Una Virgen de Murillo no es mas linda. Faz de rosa, pelo rubio..... V ¡qué modosa! ¡y qué aire tan sencillo! Rosa. Si te entusiasmas, avisa. (De rabia voy á morir.) Paco. Y aun hay (fluís. ¡Sabe escribir! Rosa. Yo también. p ACOi Es que es poetisa. Rosa. (Con ironía.) ¿Sí? ¡Qué ganga! ¡Qué fortuna! Tendremos todos los dias acrósticos y elegías, y canciones á la luna, á la tormenta, á los cielos, á una flor y ¡basta al demonio! Paco. (Con ral no.) (¡Qué horrible es el matrimonio para quien muere de celos!) Rosita, vamos; ten calma. ¿Dudas acaso de mí? (Debiera decir que sí.) Rosa. Paco. No, Paco. Toda mi alma Rosa. te pertenece.(¡Bribón!) Paco. (Paco .mea el veló y séllevanla.) Y el cartero ¡cómo tarda! Rosa.(¿Otra?) Paco.Y Anita que aguarda. Rosa.(¡Magnífica situación!)
PACO. Rosa, adiós. Coito y prepara todo, que voy por Añila. Rosa, (¡Reniego de la rubita!.... ¡Que pai;a esto me casara!) ( Sale liosa por una de las puertas laterales.) ESCENA IV. PACO. Pues señor, marcha la cosa. ¡Cuán ven tinoso sería, sin la picara manía de, los celos de mi Rosa! Pero tal pasión, implica amor, y Rosa me iima; Por eso de amor la llama en mi mugar se duplica. Que es forzoso un ¡incentivo, para que jamás se hunda de la mai'iial coyunda, el grato ardor primitivo. ¡Pobre Rosa! La presencia de Apita, le causa miedo; y sin embargo, no puedo negarme..... No; mi conciencia dice que este á nuestro lado. Huérfana de tierna edad, cumplí con la voluntad de su padre, y ha pasado en un convento encerrada, largos años. Ya es muger, sin familia á quién volver, sus ojos, y con menguada riqueza.- Pero no importa, pues Dios todo lo conciba; • —15—
—16— aquí tendrá una familia y fortuna larga ó corta. (Se dispone d salir.) Vamos.....¡Damian! ( Llamándolo.) Antes quiero ( Entra Damian.) ESCENA V. DICHO— y— DAMIAN. Paco. ¿Vino el cartero? Damian. Aun no vino. (No comprendo el desatino que tienen por el cartero.) Paco. Pues mira; ponte al acecho en la ventana; y si ves que pasa, dilc.....eso es ...... Damian. (Que usté lo aguarda deshecho.) Paco. Que examine con cuidado los paquetes, no sea cosa..... Damian. Que la carta misteriosa se hubiera trasconejado. Paco. Justo. Damian. Bien; ya comprendí. Paco. Hasta la vista. ( Toma el sombrero y ya enea de la puerta del foro se ruelee.) ¡Ah! Damian; luego mas tarde, traerán cierto cajón para mí. Lo pones con mucho esmero en la mesa, y ten cuidado, que no debe ser tocado. Damian. ( Con temor.) ¿Es pólvora? Paco. ’ ¡Majadero! ( Con misterio.)
—17— ¡Es mi esperanza risueña! ¡Mi mas querida ilusión! Daaiian. (S u esperanza en un cajón. ¡Qué esperanza tan pequeña!) ( Váse Paco por la puerta, del furo.) ESCENA VI. DAMIAN enl'reute de la ventana y mirando con frecuencia Inicia lo que figura ser la calle. Como niña remilgada que centinela de amor dá el quien vive, al rondador, desde el balcón asomada ; ó cual gato diligente (pie con mirada traidora una hora y otra hora acecha al ave inocente, asi yo, por la manía del amo, debo esperar (pie se digne, ó no, pasar el cartero ¡suerte impía! Y francamente, me escamo, por que según yo barrunto, este asunto es un asunto, casi, casi de reclamo. Pero, señores ¿qué cosa es la que sucede aquí? ¿Están locos? Creo que sí. El señorito y su esposa aparentan cierto aquel..... La cuestión debe ser crítica; Si fuera cuestión política, diriamos ¡hay pastel! 3
Rosa. Damián. Rosa. D ajilan. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. Dajitan. Rosa. Damian. Rosa. DAM IAN— y— ROSA. (Llamando.) ¡Damian! ¡Damian! (Sin moverse de su sitio.) (¡Anda! Ahora ella.) (Saliendo ú la escena.) ¡Damian! Mande usté. (Observando que está asomado á la ventana.) ¡Hombre, me gusta! (Aquí fué Troya.) ¿Qué haces? Señora, cumplir con lo que al marchar el señorito ha dispuesto. Que cual cazador en puesto me ponga, para acechar al cartero. ¿Asi te dijo? Si señora..... (¡Qué traición!) Pues aguarda una ilusión y una esperanza. (De fijo, mi marido es un malvado. Acabemos de una vez. Con hombres de este jaez es por demás eseusado el sistema de dulzura. ¡Guerra á muerte! La justicia arrancará á la malicia su torpe máscara impura.) (A Damian.) E S C E jSTA. V I I .
—19— Vete, Damian. Damian. Mas si espero .... Rosa. Ya lo sé: vete, repito. Damian. Es ..... II OSA. Que no te necesito, porque aguardaré al cartero. ( Váse Damian por el foro.) ESCENA. VIII. ROSA enfrente de la ventana y mirando con frecuencia á la calle. Mi marido me engaña ¿quién diría que tiene también Paco su flaco? Mas ¡qué flaco! El, que soltero siempre repetía, — «Abrigo dos pasiones «en el fondo del alma; «tu amor, divina Rosa, «que es de mis ilusiones «la mas pura y hermosa, «y el estudio, que calma «mi sed inteligente.»— Pero ima vez casado, si soy en apariencia su pasión preferente, ese estudio, esa ciencia, me tienen con cuidado. ¡Aquí hay gato encerrado! Mi marido es un falso, un calavera. ( Con animación.) Tantas cartas escribe, tantas cartas espera, tantas cartas recibe, que no acierto á esplicarme el verdadero
-20misterio do su vida. Mas, estoy decidida. Aguardaré ,al cartero; sorprenderé la epístola famosa y todo lo sabré ; que es triste cosa vivir en la ignorancia y engañada. Esa rubia inspirada, esa poetisa que me trae mi Paco, mi confusión aumenta. Si el bellaco (; Con indignación.) de mi quiere burlarse, verá mi amor trocarse en odio furibundo capaz de hacer estremecerse al mundo. (Con sentimiento..) Pedimos con fervor á San Antonio y al protector de novias, San Dámaso, que nos saquen del paso de nuestra soltería y gocemos del dulce matrimonio. Mas ¡ay! tras la alegría del tálamo nupcial, surgen abrojos. que esparcen por doquier rudos enojos. ( Mirando á la calle.) ¡El cartero! (Llamándola.) ¡Eli! ¡Cartero! ¿Hay algo para acá? ¡Cartero! ¿hay algo? ¿Una? ¿Una? Ya salgo. (Se aparta de la ventana.) ¿Qué me pasa, Dios mió? Tengo calor y frió ..... ¡Ah! valor ..... yo me muero. (V a á valle por la puerta del foro á tiempo ipie entra Lamían con una carta en la mano.)
—21— Pauta y. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. Damian. Rosa. ROSA— y— DAMIAN. ¿Señora? ( Distraída ó preocupada.) ¿Quién es? Soy yo. Una carta para el amo. Venga. (Lo dicho; me escamo.) ( .! R om .) Tome usté j pero encargó.... Es verdad; ya me olvidé..... Mira, Damian; es preciso que calles. ( Tomando la caria.) (¡Qué compromiso!) (A Rosa.) ¿Y el señor?.... Le dices, que el cartero no ha venido. ( Con miedo.) ¡Señora, por Dios! ¡Cobarde! Nunca hice de bravo, alarde. Me he respetado y querido y á la verdad, sentiría que descubierto el enredo...., ( Haciendo la demostración de pegar.) Descuida; no tengas miedo. ¿Me salva usted? En mi fia. (.Llaman á la puerta de la calle.) Han llamado. Ya escuché. ¡Señora, por Dios! Damian tranquilízate. E S C E X A . I X .
pero será rubio, si lo baño siempre con té. Veremos si al fin consigo (,Señalando « Paco.) que abandono su desliz. ( Con vanidad.) Si el asunto es un matiz, quizá venza á mi enemigo. (Adelanta algunos pasos en la escena y Paco, a! ruido, vuelve la cara.) Paco.(¡Ella aquí!) Rosa.(¡Hablemos!) Paco.(Hablemos.) Rosa.(¿Qué sistema he de emplear?) Paco.(Conviene disimular.) Rosa.(Empecemos.) Paco.(Empecemos.) (J Rosa, afectando indiferencia.) Y Anita ¿queda instalada? Rosa.( Con indiferencia.) Cambiando de traje está y ahora enseguida vendrá. ( Con dificultad.) És rubia. Paco. Si.Y bien mirada es guapa. Pació. Si. Rosa. Y rubia. Paco. Si. Rosa. Y de color saludable ..... Pelo rubio ..... Y es amable ...... ( Con rabia.) (¿Si no pasaré de ahí?) Paco. (¡Vaya un retrato!) (A Rosa.);,Y qué más? Rosa. Ahora vendrá. Paco. Ya lo sé.
Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Y le dije ..... que tú ..... ¿Qué? El jardín le enseñarás. Le enseñaré lo que quiera. (¡Y lo dice con fruición!) ( Con rabia.) (¡Mi marido es un bribón, un infame, un calavera!) (¡Al ataque! ¡Lucha impía!) (A Paco.) ¿Conque la rubia te agrada v en ella tienes cifrada una ilusión? (¡Lo sabia!) (A Rosa, con semilles.) Es la verdad. {Sorprendida.) (¡Lo confiesa!) (A Paro, procurando afectar indiferencia.) ¿Y es antigua la afición? Siempre tuve inclinación á la rubia. Me interesa, por que tesoros oculta, solo quizá para mí. ¿Eli? ¿Tesoros para t í? ¡Que cinismo! Rosa, abulta tu mente, el crimen que afeas en tu marido, y ya ves; mi pasatiempo no es una falta; no lo creas. (Con trabajo me contengo.) (A Paro.) Tienes la manga, hijo mió, muy ancha; y es desvarío sospechar que yo me avengo á tu conducta. De modo..... —29—
—30— ■Rosa. Paco. Rosa. Paco. Rosa, Paco. Rosa. Paco. Rosa. Paco. Que reclamo como esposa mis derechos. Pero Rosa..... Para mi lo quiero todo. (Nunca he visto á mi muger en actitud semejante.) (¡Calla!.... ¡Silencio alarmante!) (.-I Paco.) ¿No te dignas responder? ( Con intención marcada.) Te comprendí; mas repara que el que una taita Censura debe conservar muy pura su conciencia ; pues pecara de injusto, si al observar la paja en el ojo estraño, olvidase, por su daño, que tiene por qué callar. Y si cuentas ajustamos, salgan á luz las partidas que cada cual escondidas tiene en su pecho, y veamos. (¡Esta es mas negra, señor!) (L o de la carta no ignora. ¿Y qué le respondo ahora? Damian ha sido un traidor. Negaré.) (¡Ya se ha turbado!) (A Rosa.) ¿No respondes? (Fingiré.) (N Paco.) ¿Qué quieres que diga? ¿Qué? ( Con Intención.) ¿No te abruma algún pecado? Si el demonio tentador
—31— Paco. Paco. Anita. Rosa. Anita. Rosa. Anita. osa ú la muger llegar, Sebe la muger buscar mi refugio en el amor. Vive libre de inquietud la que practica este ejemplo: la fe de su esposo, es templo dónele guarda su virtud. Y no es disculpa, mostrar un pretesto por escudo: ¿qué inteligencia no pudo el peligro adivinar? Paco, estás muy regañón. (¡Y todo por un papel! Y sin embargo, el infiel lia roto mi corazón.) (.1 parece Anita en la puerta de la habitación por donde antes huida mirado para mudarse de vestido.) ESCEXA. XVI. DICHOS—y— ANITA. (.1 ./losa.) (Silencio, que. Anita viene.) ¿Fue largo mi tocador? ¡Olí! ¡No tal! Es un primor esta casa, Rosa, y tiene para mí, gran simpatía. ( Mirando d Paco.) (¡Lo adivinaba!) (J Anita.) ¿Si, eli? ( Con afectado romanticismo.) Respiro aquí, no se qué de encantadora poesía. Dilatados horizontes
Rosa. Paco. Rosa. Paco. Anita. Paco. Rosa. Anita. Paco. Rosa. Anita. Rosa. Anita. Paco. Anita. Rosa. se ven desde l¡i ventana y la luz de la mañana baña los lejanos montos. Se escuchan en lontananza confusos, vagos rumores, y el perfume de las flores Haití mi aposento alcanza. ( Con ironía.) (¡Qué rubia tan pizpireta.) (.1 liosa.) (¿Qué te parece?) (A P a r o ! ) . (Maldita la gracia que tiene Anita.) (A Rosa.) (¡Si es un alma de poeta.) ¿Y el jai-din? Verlo yo quiero. Al punto vamos. (¡Taimada!) ¿Tiene el jardín enramada? Y glorieta y .....Gallinero. ¿Hay gallinas? , ¡Bah! A o se cuántas: y otras aves, y..... Me place, pues siempre vi las aves con gusto. A te (pie vivirán muy felices ustedes aquí. Los dos solitos. Gracias á Dios, sucede tal como dices. Conque, al jardin. (,Saludando á Rosa que movimiento de cabeza.) Hasta luego. (¡De cólera me confundo! Es imposible en el mundo padecer más.) \ (Salen por la puerta del foro Anda y Paco.) te contesta con un
RO SA y á poco DAMIAN. Rosa. A1. fin SSf á estar sola. Todavia conocer no lie conseguido el veneno que. escondido encierra la carta impía. Dice ..... (Saca, la carta.) ( Entra Damian por la puerta del foro con un ca jón de pequeñas dimensiones, que coloca so bre la mesa. Rosa vuelve la cara al sentir ; Quién es? ( Ve á Damian.) (Un testigo.) ( Oculta la carta.) (A Damian con mal modo.) ¿Qué quieres? DAMIAS. Es un encargo para el amo. ROSA. ( Con tono imperativo.') ¡Sal! Damias. (Me largo. ¡Qué amables están conmigó!) ( por el foro.) Rosa. (Saca de nuevo la carta ¡j empieza á leerla.) Dice:— «La rubia camina ,iá su perfección constante <¿y embellece á cada instante: «chico, es cosa peregrina. «Fecunda promete ser «y me alegro de verdad; «pues son esa cualidad «mucho te puede ofrecer. «Sus formas son singulares «y de esbeltez tan segura «que de tamaña hermosura E S O E H S T A X V I I . 5
—34— «verás pocos ejemplares. «Cuando esta carta recibas, «la rubia estará en tu casa; «avisa cómo lo pasa; «no lo olvides; que me escribas. «Se halla en plena juventud «y por conclusión, te digo «que deseo, Paco amigo, «la disfrutes con salud.»— (Pausa.— Rosa guarda la curta.) ¡Qué carta, Virgen María! ¡Qué carta tan horrorosa! ¡Burlarse así de una esposa! ¡No cabe mayor falsía..... ( Con amargura.) Tu ingratitud me condena, ¡Oh Paco! á menguada suerte. ¿'Fue mi delito quererte? ¿A qué romper la cadena que nuestra existencia ataba entre sus tranquilas lazos? ¿A qué romper en pedazos la. dicha de quien te amaba? (Pausa.— Transición déla amargura á la có lera.) Do su infame apostaría, me culpo yo, que olvidé que es indispensable á fé, del matrimonio en el dia, leer la cartilla al casado, á. manera de ordenanza. (C on intención.) Por este medio, se alcanza un beneficio probado. Como salga bien, Dios pió, de aqueste lance, prometo que he de escribir un folleto
dedicado al sexo mío 7 cuyo título sea: ( fo n petulancia.) «Recalenta, conyugal para comlatir el mal del marido que flaquea.»— Consejos de la esperiencia sus hojas han de ofrecer, porqué aprenda la rnuger del matrimonio la ciencia. Y dire: (K n tono de consejo.) Poned á tasa siempre, la bolsa del hombre }' guardadla, de él en nombre, dentro y hiera de la casa. Registrad bien sus bolsillos, que son tiunbas funerales, donde se ocultan fatales devaneos y amorcillos. ¿Amigos? Ni por asomo. »Son de casa el enemigo. La esposa es un fiel amigo, y á veces de tomo y lomo. ¿Periódicos? trasto inútil. ¿Tabaco? ¡Cosa mas fea! ¡Transformarse en chimenea! ¿El café? Capricho fútil. ¿Salir solo? No señor; ni dos deditos de luz. Que llevé siempre la cruz á su lado, es lo mejor. (Pensativa.) Y mientras, en el jardín con esa muger aleve..... \ el miserable se atreve..... Mi coraje estalla al fin. ¿Quiere guerra? Pues ya empieza —35—
la guerra y la destrucción. ( Arroja por el suelo los muebles y los pape les que ¡lalmí sobre la mesa, cuidando espe cialmente ipie el eajonoiio colocado en dicha mesa por Damian cait/a y se rompa, de modo que su contenido quede también en el suelo, pero maltratado y roto por el aolpe.) ;Venganza! ¡Devastación! Ni títere con cabeza en la casa ha de quedar. Mi furia todo lo aplasta. Voy á ser iconoclasta en el seno de mi hogar. (Entra Damian.) ESCENA XVIII. ROSA— y— DAMIAN. Damian. (A sombrado.) ¡San Caralampio! ¿Qué pasa? Por Dios, señora ¿qué es eso? ¿Estamos en el Congreso? Rosa. (Sit/uiendo m obra destruidora.) Ha de.arder toda la casa; (A Damian.) y ¡i tí alcanzará el castigo y mi furiosa poderosa, Damian. (Se poue oscura la cósa. Pues esto no va conmigo.) (Se acerca á la puerta del foro, como dispo niéndose á huir si el peligro aumenta. ) (¡Canario!) (Gritando.) ¡Señor! ¡Señor! (Ni la (.’omun parisién.) ¡Socorro! (¡Vaya un belen!)
—37— ESCE 3 STA XJETIMA. Dr< fí(')S ' PACO que entran precipitadamente. Paco. Damián. Paco. Anita. Damián, Rosa. Damian. Anita. Paco. Rosa. Paco. Anita. Paco. Rosa. ¿Qué ocurre? ¡Favor! ¡Favor! (Sorprendida y dirigiéndose ú Rosa.) A1 o tiene razón algiuia este escándalo espantoso. ( Con romanticismo.) •Será un ataque nervioso, (O de hidrofobia perruna.) (.4 Paco.) Con el cartero soñé; acechólo á la ventana, v por fin, esta mañana lo que quise, conquiste. ( Con exageración.) (¡Sopla!) ( Con romanticismo.) (¡Jesús!) (*! Rom> cé } exagerado acento.) ¡Criminal! (Oh, Tenoria espeluznante! ¿Pero no tiene bastante con un marido cabal?) (A l’aco.) Cansada de horrible yirao los grillos he quebrantado. ' ° Mi papel ha cambiado. ¡Hoy el esclavo es verdugo! Pero, Rosa, ten cachaza..... (ion afectación.) (El idilio se derrumba Y d amor baja á la tumba.) (M Rosa.) ¡Qué esclavo ni calabaza! (A Paco.) Ño más sufrir; basta ya. {Sacando la carta y dándosela tí Paco.)