scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Las palomas en la agricultura andalusí

Carabaza Bravo, Julia María

Abstract

En este artículo exponemos los temas concernientes a las palomas que fueron objeto de interés para los agrónomos andalusíes. En concreto, partimos de los tratados de Ibn W afid e Ibn al-cAww am, únicos en los que se conservan datos zootécnicos. A continuación, analizamos las fuentes en las que se basaron dichos agrónomos para elaborar su capítulo sobre estas aves, y que son tanto de origen clásico como propias de la cultura arabo-islámica. Finalmente, concluimos que la aportación de los geóponos andalusíes consiste en presentar una gran variedad de información, sin precedentes en la literatura agronómica anterior.

Full text

DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. Las palomas en la agricultura andalusí JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO (*) SUMARIO 1.—Introducción. 2.—Las palomas en la literatura agronómica de al-Andalus. 2.1.—Las palomas en la obra agrícola de Ibn Wafid. 2.2.—Las palomas en el tratado de agricultura de Ibn al-cAwwam. 3.—Fuentes de los autores andalusíes. 3.1.—Fuentes de Ibn Wafid. 3.2.—Fuentes de Ibn al-cAwwam. 4.—Conclusiones. RESUMEN En este artículo exponemos los temas concernientes a las palomas que fueron objeto de interés para los agrónomos andalusíes. En concreto, partimos de los tratados de Ibn Wafid e Ibn al-cAwwam, únicos en los que se conservan datos zootécnicos. A continuación, analizamos las fuentes en las que se basaron dichos agrónomos para elaborar su capítulo sobre estas aves, y que son tanto de origen clásico como propias de la cultura arabo-islámica. Finalmente, concluimos que la aportación de los geóponos andalusíes consiste en presentar una gran variedad de información, sin precedentes en la literatura agronómica anterior. BIBLID [0211-9536(2001) 21; 233-256] Fecha de aceptación: 2 de febrero de 2001 1. INTRODUCCIÓN Desde tiempos remotos, las palomas han acompañado al hombre en su terreno de labor o en su propia casa, y han reportado a éste diversos beneficios. Sin duda, el más importante para la agricultura fue el uso de la palomina, considerada por todos los agrónomos (hasta la época (*) Profesora Titular de Universidad en el Área de Estudios Árabes e Islámicos de la Facultad de Filología. Universidad de Sevilla. 234 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. moderna) como el mejor abono para sus campos. De este modo, ya Catón (siglos III-II a.C.) nos dice: «El estiércol de paloma conviene al prado, al huerto y a los cereales»(1). En la bondad de la palomina convienen los demás agrónomos latinos(2) y del mundo bizantino, añadiendo algunos de ellos cómo ha de emplearse dado su alto poder calorífico. Así, el autor de los Geopónica griegos del siglo X señala: «es buen estiércol el de todas las aves... Mucho mejor es el de paloma, que es muy caliente; por ello algunos lo echan espaciadamente junto con las semillas sin prepararlo, sino dejándolo tal como está, pues resulta útil para la tierra sin fuerza, alimentándola y volviéndola más potente para la germinación y el alimento de los frutos, y elimina bastante la grama»(3). A estos agrónomos vienen a sumarse los andalusíes quienes reiteran las mismas excelencias ya vistas de la palomina, y nos hablan igualmente del uso adecuado que ha de hacerse de ella por ser de naturaleza muy caliente(4). Como ejemplo de la importancia de este abono, valgan las palabras del geópono de los siglos XII-XIII Ibn al-cAwwam: (1) CATÓN. De Agri Cultura [trad., introd. y notas A. Mª Perales Alcalá], Granada, Universidad de Granada, 1976, p. 107. (2) Véase, por ejemplo, COLUMELA. Los doce libros de agricultura [trad. J. M.ª Álvarez de Sotomayor y Rubio], Santander, Sociedad Nestlé, A.E.P.A., 1979 (ed. facsímil), vol. 1, p. 81; PALADIO. Tratado de agricultura. Medicina Veterinaria. Poema de los injertos [trad., introd. y notas de A. Moure Casas], Madrid, Gredos, 1990, p. 124; VARRÓN. De las cosas del campo [introd., versión española y notas por D. Tirado Benedí], México, Universidad Nacional Autónoma, 1945, p. 275. (3) Geopónica o extractos de agricultura de Casiano Baso [trad. y comentarios de M.ª J. Meana, J. I. Cubero y P. Sáez], Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1998, p. 144. (4) Véase CARABAZA BRAVO, Julia María. Aehmad b. Muehammad b. Hayyay al-IšbÌlÌ: alMuqnic fÌ l-filaeha. Introducción, estudio y traducción, con glosario (Tesis Doctoral en microfichas), Granada, Universidad, 1988, p. 186; IBN AL-CAWWAM. Kitab al-Filaeha. Libro de agricultura [ed. y trad. J. A. Banqueri; estudio preliminar y notas J. E. Hernández Bermejo y E. García Sánchez], Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1988 (ed. facsímil de 1802), vol. 1, pp. 99-100, 104, 106 y 123; IBN BASSAL. Kitab al-Filaeha. Libro de agricultura [ed. y trad. J. M.ª Millás Vallicrosa y M. cAziman], Tetuán, Instituto Muley el-Hasan, 1955, pp. 57-58; IBN LUYUN. Tratado de agricultura [ed. y trad. J. Eguaras Ibáñez]. 2.ª ed., Granada, Patronato de la Alhambra, 1988, p. 210. 235 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. «Sábete, que las palomas son de grande utilidad; que hacen compañía; que su grangería es necesaria; y que su uso es indispensable en la agricultura por la utilidad que hay en su estiércol para todos los frutos y las tierras. Es la palomina indispensable, y no hay cosa que pueda suplirla, y una corta cantidad de ella hace que no sea necesaria mucha de otros estiércoles. Son pues muchas las comodidades, y muchos los provechos que hay en las palomas»(5). No debemos pensar, pese a lo dicho, que el uso de la palomina es el único aspecto que interesa a los agrónomos andalusíes; antes bien, siguiendo la tradición greco-bizantina y también la propia árabe, son varios los temas que algunos tratados agrícolas escritos en al-Andalus recogen en torno a las palomas. El objeto del presente trabajo es, precisamente, analizar dichos temas, contrastarlos con las fuentes citadas en los textos hispanoárabes, y tratar de determinar qué aportaron los geóponos andalusíes al estudio de estos animales. 2. LAS PALOMAS EN LA LITERATURA AGRONÓMICA DE AL-ANDALUS Son ocho los tratados agrícolas andalusíes que han llegado hasta nosotros: 1. El hasta ahora anónimo Kitab fÌ TartÌb awqat al-girasa wa-lmagrusat, escrito a finales del siglo X y primeros del XI; 2. MaymucfÌ lfilaeha del toledano Ibn Wafid(6) (s. XI); 3. al-Muqnic fÌ l-filaeha del sevillano Ibn Hajyjyajy (s. XI); 4. Kitab al-Filaeha del toledano Ibn Baesesal (s. XI); 5. Kitab al-Filaeha del sevillano Abu l-Jayr (s. XI-XII); 6. Zuhrat albustan wa-nuzhat al-a¢dhan del granadino al-Tignari (s. XI-XII), único inédito hasta la fecha; 7. Kitab al-Filaeha del sevillano Ibn al-cAwwam (s. XII-XIII) y 8. Kitab Ibda’ al-malaeha wa-inha’ al-rayaeha fÌ uesul esinacat alfilaeha del almeriense Ibn Luyun (s. XIV). El primero de ellos es un breve manual de tipo práctico que se ocupa básicamente de tres ámbitos agrícolas: la arboricultura, la jardi- (5) IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, p. 701. En la reproducción de los textos se ha mantenido la grafía y acentuación de 1802. (6) Editado como parte del tratado agrícola de Ibn Hajyjyajy que después mencionamos, y por tanto presente en la Tesis Doctoral de J. M.ª Carabaza citada en nota 4. 236 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. nería y la horticultura. El segundo sí recoge un apartado final sobre cuestiones zootécnicas, en el que destacan las noticias sobre palomas y abejas. Los fragmentos que se nos han conservado del tercero tan sólo hablan de árboles, hortalizas y plantas aromáticas. El resumen que nos ha llegado del cuarto no incluye nada referente a animales, así como tampoco aparecen éstos en la incompleta obra de Abu l-Jayr. El sexto tratado casi con seguridad contenía una parte dedicada a la zootecnia y veterinaria(7), pero no se ha conservado. El séptimo, al tratarse de una obra de carácter enciclopédico que ha llegado íntegra a nuestros días, es el que más páginas dedica al apartado zootécnico, tratándose de las palomas en el artículo I del capítulo XXXIV. Por último, el tratado de Ibn Luyun es un poema agrícola en el que no tienen cabida los temas referentes a animales. Como acabamos de ver, en bastantes obras agronómicas andalusíes pudieron contenerse cuestiones zootécnicas, pero el estado en que nos han llegado aquéllas —bien en forma de resumen, bien de manera fragmentaria— nos impide saber a ciencia cierta si realmente se dieron tales apartados y sobre qué animales versarían. Así pues, para nuestro análisis, tan sólo podemos partir de dos tratados que sí han conservado datos sobre el tema que nos ocupa: el Compendio de agricultura de Ibn Wafid y el Libro de agricultura de Ibn al-cAwwam. Veamos qué información nos ofrecen ambos autores. 2.1. Las palomas en la obra agrícola de Ibn Wafid El apartado que este geópono toledano dedica a las palomas es el de mayor extensión en lo que a cuestiones zootécnicas se refiere(8), y su contenido temático es el siguiente: (7) Así lo defiende la Doctora García Sánchez, quien está realizando la edición y traducción de esta obra, dado el número de maqalat del que sabemos constaba la misma. Véase GARCÍA SÁNCHEZ, Expiración. El tratado agrícola del granadino al-Tignari. Quaderni di Studi Arabi, 1987-88, 5-6, 278-91, p. 290. (8) CARABAZA, nota 4, pp. 264-72; IBN HAYYAY. Al-Muqnic fÌ l-filaeha [ed. S. Yarrar y Y. Abu Safiyya]), cAmman, Majymac al-Luga al-cArabiyya al-Urduniyya, 1982, pp. 70-76. 237 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. I) Breves consejos sobre la posición, orientación y forma de los palomares. II) Alimentación adecuada para varios fines: engorde, aumento de crías, retención en el palomar, y atracción de otras palomas. Son curiosos los medios utilizados para conseguir este último objetivo; así, por ejemplo, nos dice el autor: «Si se macera comino fresco en agua de buen olor, y se lo das a las palomas unos días antes de que salgan al campo, todas las que les acompañen en esos momentos se acostumbrarán y unirán a ellas, y se trasladarán a su palomar»(9). III) Remedios para ahuyentar a los enemigos naturales de las palomas (hurones, gatos, zorros...), prácticamente todos ellos de carácter mágico-supersticioso. IV) Mención de las enfermedades propias de las palomas, notas sobre su alimentación y referencias a la forma, mantenimiento y enclave de los palomares. V) Comportamientos propios de estas aves y sus diferentes especies. Con respecto al primer tema, se hace una comparación con las personas que queremos destacar: «Las palomas son los animales más semejantes al hombre en los actos relativos al jugueteo y solicitud con la pareja, su forma de besarla y comportarse con ella, y la manera de obrar ambos con la respectiva pareja a la hora de aparearse. Las palomas son juguetonas, útiles y sociables»(10). VI) Aspectos por los que se reconocen las mejores palomas: configuración, tacto, buenas costumbres o cualidades y movimiento. VII) Adiestramiento de palomas mensajeras. Son varias las páginas dedicadas a este tema, muestra de la importancia que tuvo este uso de las palomas en al-Andalus. A modo de ejemplo, observemos estos consejos: (9) CARABAZA, nota 4, p. 264. (10) CARABAZA, nota 4, p. 266. 238 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. «se les establece unas etapas por tierra y por mar, de tal forma que puedan reconocer, al darles suelta, el camino de su habitáculo y aquello que antes conocían: lo que sea ir más allá las desorienta. Luego, cuando hayan vuelto de aquel lugar varias veces, subirán a una etapa más alta que la anterior, en la medida en que vayan conociendo (cuando deambulen y se orienten) la primera etapa y las señales ya familiares. Seguirán subiendo de una etapa a otra, hasta que las hagas llegar al límite que quieras (...) Si ves que las palomas tienen miedo de las aves rapaces, no las prepares para llevar mensajes hasta que lo olviden, y déjalas incubar porque ese temor no se les va hasta que crían. Más tarde se reanudarán sus viajes»(11). VIII) Remedios para curar sus enfermedades (ahogo, hepatitis, tisis, piojillo y dejación de aovar). IX) Breve mención de cómo multiplicar el número de crías. 2.2.Las palomas en el tratado de agricultura de Ibn al-cAwwam En el capítulo que este autor sevillano dedica a los animales que se tienen en casas y huertas, si bien las palomas no alcanzan el número de páginas que se destinan a las gallinas y las abejas (diez frente a doce y catorce respectivamente), sí que ocupan el primer lugar en dicho capítulo como indicativo de su gran importancia en la explotación agrícola(12). Los temas que interesan a Ibn al-cAwwam en relación con estas aves, conforme a su orden de exposición como en el caso anterior, son los siguientes: I) Especies de palomas. II) Cómo, cuándo y en cuántas ocasiones aovan y empollan las palomas: «La paloma pone primeramente el huevo de palomino macho, y despues al siguiente dia el de hembra, mediando entre uno y otro un (11) CARABAZA, nota 4, pp. 269 y 271. (12) IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, pp. 692-701. 239 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. dia y una noche (...) El macho está sentado sobre los huevos y abrigándolos parte del dia, y la hembra lo está lo restante del mismo y toda la noche. Los mejores palominos son los que se tienen en la primavera y en el otoño, y los mas inferiores los que se tienen en el rigor del verano y del invierno»(13). III) Perjuicio de los truenos durante la cría. IV) Cómo multiplicar las crías y costumbres o comportamientos de estos animales (aquí se reitera la comparación con el hombre ya vista en el apartado anterior). V) Forma, localización y mantenimiento de los palomares. Es uno de los temas en los que más se detiene el autor y, entre otros consejos, nos dice: «si quisieres que esten unos sobre otros [los nidos] en filas ciñendo la pared todo alrededor hasta llegar cerca de las dos tercias partes de ella ó tres de sus quatro, lo harás; lo qual es lo mejor, lo mas fácil, y cómodo en su cuidadoso gobierno. Has de barrer dos veces en cada mes. En lo mas alto del palomar pondrás claraboyas que no sean anchas ni estrechas por donde las palomas salgan al campo sin premura alguna (...) que las puertas y ventanas de los palomares miren á oriente para que entren á ellos los rayos del sol, los quales ciertamente les aprovechan; y que las palomas reposen en azotea ó encima del palomar para que les dé el cierzo. Harás los palomares bien espaciosos, los quales no edificarás hácia las orillas de los rios, ni entre los árboles, por el daño que harian allí á las palomas, á los huevos, y á los palominos las aves de rapiña, las serpientes y los ratones»(14). VI) Alimentación conveniente a estas aves con el fin de que engorden, de que críen un buen número de palominos, de que no huyan de su habitáculo, y de que traigan con ellas otras palomas. VII) Remedios contra depredadores (algunos de ellos idénticos a los que hallamos en Ibn Wafid). (13) IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, p. 693. (14) IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, pp. 694-696. 240 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. VIII) Propiedades terapéuticas de las palomas: «Dios Altísimo ha dado con su poder á las palomas sociables, que se recogen á las torres, la propiedad de que (...) sus halitos sean para el que esté en la casa donde ellas habiten un medio con que se aseguren de las viruelas, de la apoplexía, y de la perlesía [ó mas bien de la hemiplexía]. Si algun virolento habitare cerca de las palomas (...) sanará de las viruelas por permision Divina»(15). IX) Enfermedades propias de las palomas y cómo curarlas (se trata de los mismos cinco males que nombra Ibn Wafid). X) Breves palabras sobre el uso de estos animales, sobre todo de su estiércol. XI) Alusión final a la compañía que las palomas dieron a Muhammad y otros profetas, por ser «género de aves que los Profetas (que en paz descansen) tuviéron en sus casas», y al hecho de que estos animales sirven para que los espíritus enredadores y dementes no ataquen a las personas de la casa en donde ellos habitan. 3. FUENTES DE LOS AUTORES ANDALUSÍES Lo primero que podemos comprobar, al leer los textos de Ibn Wafid y de Ibn al-cAwwam referentes a las palomas, es la existencia de una buena cantidad de pasajes idénticos en ambos autores. Ello se debe al uso de las mismas fuentes y al innegable empleo de la obra agrícola del toledano por parte del geópono de Sevilla, pese a que éste nunca declare el nombre de aquél a lo largo de su tratado. Uno y otro utilizan obras anteriores a ellos que se inscriben en la tradición greco-bizantina, aunque no hemos de olvidar que ésta, en sus últimas producciones, recoge la información de varios autores latinos (de Varrón, Columela y Paladio concretamente en el tema que nos ocupa). A dichas obras añaden los autores andalusíes otras que pertenecen ya a la cultura (15) IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, pp. 699-700. 241 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. arabo-islámica y que, como veremos a continuación, tal vez tuvieron una influencia mayor en ellos de lo que parece a primera vista. 3.1. Fuentes de Ibn Wafid Ibn Wafid, al contrario que Ibn al-cAwwam, apenas consigna en este capítulo sobre palomas los nombres de sus fuentes de información, y tan sólo confiesa en dos ocasiones seguir las indicaciones de Filemón (Aflimun) y su Kitab al-Firasa o Libro de fisonomía(16), y en una las de «los sabios, no campesinos». En realidad, pese a la aparición de un explicit que parece finalizar con las palabras del autor griego(17), Ibn Wafid mantiene su dependencia de dicho autor en todo el apartado relativo a estas aves, a excepción de los primeros apuntes sobre palomares, alimentación y rechazo de depredadores (temas I, II y III vistos en punto 2.1.). Sabemos que esto es así porque tanto Ibn al-cAwwam como al-Yahiez(18) ponen en boca de Filemón los diversos temas tratados por (16) Filemón fue un sabio contemporáneo de Hipócrates (s. V-IV a.C.), ponderado por todos los autores árabes que de él hablan como un excelente fisonomista, y de ahí el título de su obra. Véase IBN FATIK. Mujtar al-ehikam [ed. cA.R. Badawi], Madrid, Instituto Egipcio de Estudios Islámicos, 1958, p. 299; IBN AL-CIBRII. Ta’rÌj mujtaesar al-duwal [ed. A. Salihani, S.I.], Beirut, al-Matbaca al-Ka¢tulikiyya, 1890, pp. 85-86; IBN YULYUL. Tabaqat al-aetibba’ wa-l-ehukama’ [ed. F. Sayyid], Beirut, Mu’assasat al-risala, 1985, pp. 17 y 20; AL-QIFTII. Ta’rÌj al-ehukama’ [ed. J. Lippert], Leipzig, Dieterich’sche Verlagsbuchhandlung, 1903, p. 60; ULLMANN, Manfred. Die Medizin im Islam en Handbuch der Orientalistik, Erganzungsband VI, 1, Leiden/Köln, E. J. Brill, 1970, p. 96. (17) «Ya he recogido las mejores palabras que los agricultores han expuesto en sus escritos en torno a las palomas, cómo cuidarlas, qué les conviene, y qué las preserva de las plagas y aumenta su reproducción». CARABAZA, nota 4, p. 266. (18) Abu cU¢tman al-Yahiez es uno de los pilares más importantes de la literatura y el pensamiento árabes medievales. Nació en Basora aproximadamente en el 775 y se instruyó en Bagdad en todas las ramas del saber. Fue un gran polígrafo y en sus obras combina su extraordinario sentido del humor con su agudo talento de observador. Murió en su ciudad natal en el año 868 dejándonos un enorme caudal de obras que, hasta la actualidad, siguen siendo fuentes de referencia. A título de ejemplo, citaremos el Kitab al-Hayawan, tratado que interesa a nuestro tema. Véase, entre otros muchos trabajos: PELLAT, Charles. al-Djahiez. Encyclopédie de l’Islam, 1965, 3, 395-398. 248 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. alimentación adecuada principalmente para que estas aves se familiaricen con sus «torres» y traigan a otras con ellas, y formas de alejar a los depredadores. —Aristóteles (Aristatalis)(37). Toda la información que Ibn alcAwwam recoge de este autor griego se refiere al tema II ya aludido, es decir, cómo, cuándo y en cuántas ocasiones aovan y empollan las palomas. Así nos dice, por ejemplo: «Las palomas caseras, dice Aristóteles, aovan diez veces en el año y á veces once, y las que hay en Egipto hacen doce crias (...) Lo mas que pone una paloma son dos huevos, y muy pocas veces sale fallido que uno de ellos sea macho y el otro hembra. Los que fueren prolongados y puntiagudos son de hembra, y de macho los arredondados y de aplanados extremos (...) Segun Aristóteles, las palomas torcaces que salen á buscar el pasto libremente, aovan dos veces en el año»(38). Puesto que al-Yahiez también menciona a Aristóteles, podría pensarse que Ibn al-cAwwam acude a aquella fuente en lugar de a la obra zoológica del filósofo y científico griego. Sin embargo, en cuanto cotejamos las citas que estos dos autores árabes hacen de Aristóteles, vemos que el agrónomo andalusí no parte del Kitab al-Hayawan del literato de Basora, sino que se basa directamente en la traducción árabe de la historia de los animales escrita por el autor griego. En efecto, las opiniones de Aristóteles se vierten, casi literalmente, en la obra de nuestro geópono sevillano, lo cual muestra que éste partió de una muy buena traducción del pensador griego(39). (37) Filósofo y científico nacido en Estagira (384 y m. en el 322-1 a.C.), escribió una ingente cantidad de obras acerca de múltiples temas como filosofía, metafísica, matemáticas, mecánica, música, astronomía, medicina, botánica, zoología, física, geología, etc. Sus escritos fueron objeto de muchísimas traducciones al árabe, por lo que la influencia del pensamiento de este autor fue enorme en el mundo arabo-islámico medieval.Véanse IBN FATIK, nota 16, pp. 178-184; IBN AL-CIBRII, nota 16, pp. 91-94; IBN YULYUL, nota 16, pp. 25-30; SEZGIN, nota 25, vol. 4, pp. 312-313; WALZER, R., Aristutalis. Encyclopédie de l’Islam, 1960, 1, 651-654. (38) IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, pp. 693-694. (39) Compárense las páginas expuestas en la nota precedente con ARISTÓTELES, Investigación sobre los animales [introd. C. García Gual; trad. y notas J. Pallí Bonet], Madrid, Gredos, 1992, pp. 258, 306, 308 y 317-318. 249 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. —Al-Yahiez (Jáhetso en la traducción). Ya hemos apuntado que no tenemos seguridad de que Ibn al-cAwwam tomara los datos de Filemón de este literato o de Ibn Wafid, aunque nos decantamos porque lo hizo a través de este último. Los pasajes que sí derivan de al-Yahiez y que aparecen bajo su nombre se refieren a dos cuestiones: el perjuicio que producen los truenos en la época de cría, ya que las palomas abandonan los huevos o los tiran cuando oyen tronar, y el beneficio de la ruda para ahuyentar a las serpientes y otros animales depredadores de estas aves(40). Nos llama la atención el hecho de que Ibn al-cAwwam no sigue literalmente los consejos de al-Yahiez (pese a ser considerado éste como maestro en la materia), sino que desarrolla por cuenta propia ideas que este último expone en su obra. Incluso, le atribuye un remedio para que las serpientes no se aproximen a los palomares que no hallamos en el Kitab al-Hayawan: se trata de escribir en las cuatro esquinas del palomar los nombres «Adán y Eva»(41). Ambos nombres aparecen en varios pasajes del tratado de al-Yahiez, pero en ninguno de ellos se registra el remedio expresado. Los Geopónica nos aclaran de dónde viene realmente este procedimiento, al adjudicar a Demócrito las siguientes palabras:«Las serpientes no importunarán el palomar si en sus cuatro esquinas escribes Adám, y si tiene ventanas, también en ellas»(42). La aparición del nombre de Eva puede deberse a la adición de algún copista de la obra de Demócrito, o tal vez a algún transmisor del tratado de Ibn al-cAwwam. Como dijimos con anterioridad, cuando esté publicado el texto árabe de la obra griega podremos comprobar este último dato. —Ibn Zuhr (Aben Záhara en la traducción). De entre los integrantes de la familia de los Banu Zuhr, célebres médicos sevillanos, Ibn al- (40) Cotéjese IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, pp. 693-694 con AL-YAHIIZ, nota 29, vol. 1, p. 414 e IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, p. 699 con AL-YAHIIZ, nota 29, vol. 2, p. 44. (41) IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, p. 699. (42) Geopónica, nota 3, XIV, 5, p. 465. El mismo consejo se atribuye en un pasaje anterior a Florentino (s. III d. C.) quien, seguramente, lo tomaría de Demócrito. Geopónica, nota 3, XIII, 8, p. 448. 250 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. cAwwam toma sus datos de Abu Marwan cAbd al-Malik b. Zuhr, el Avenzoar de los latinos, y en concreto de la obra de éste titulada Kitab al-Ag¢diya o Tratado de los Alimentos(43). Prácticamente de forma literal, nuestro agrónomo recoge algunos consejos de Avenzoar sobre las propiedades terapéuticas de las palomas (tema VIII), quienes protegen a las personas que conviven con ellas de la parálisis, la apoplejía, la hemiplejia y otros males(44). —Al-Filaeha al-nabatiyya (La Agricultura Nabatea). Considerada como la primera gran obra árabe de agricultura, fue redactada en el siglo X por Ibn Wahksiyya(45), e influyó de inmediato en los tratados agronómicos andalusíes, especialmente en el de Ibn al-cAwwam que ahora nos ocupa(46). Sin embargo, aunque el geópono sevillano suele seguir de cerca las indicaciones de aquella obra enciclopédica, no sucede así en las breves palabras que extrae de ella respecto a las palomas. De esta forma, mientras que sí hallamos en la Agricultura Nabatea los consejos que Ibn al-cAwwam atribuye a ésta referentes al engorde de palomas mediante habas cocidas y harina de cizaña(47), no encontramos en la (43) Información sobre este autor y su obra en IBN ZUHR. Abu Marwan cAbd alMalik, Kitab al-Ag¢diya (Tratado de los Alimentos) [ed., trad. e introd. E. García Sánchez], Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe, 1992, pp. 11-33. (44) Cotéjese IBN AL-cAWWAM, nota 4, vol. 2, pp. 699-700 e IBN ZUHR, nota 43, pp. 16 y 107 de la edición y 52 y 125 de la traducción. (45) Entre otros muchos trabajos sobre este autor y su obra, véase CARABAZA, nota 4, pp. 39-43; FAHD, Toufic. Ibn Wahksiyya. Encyclopédie de l’Islam, 1965, 3, 988-990; FAHD, Toufic. Retour à Ibn Wahksiyya. Arabica, 1969, 16, 83-88; FAHD, Toufic. Botany and agriculture, Encyclopedia of the History of Arabic Science (ed. R. Rashed), London-New York, Routledge, 1996, vol. 3, pp. 813-852. (46) Véase, con respecto a esta influencia, EL-FAIZ, Muhammad. Contribution du Livre de l’Agriculture Nabatéenne à la formation de l’agronomie andalouse médiévale. In: E. García Sánchez (ed.), Ciencias de la Naturaleza en al-Andalus. Textos y estudios I. CSIC-EEA, 1990, pp. 163-177; FAHD, Toufic. L’Agriculture Nabatéenne en Andalousie, In: C. Álvarez de Morales (ed.), Ciencias de la Naturaleza en al-Andalus. Textos y Estudios IV, Granada, CSIC-Escuela de Estudios Árabes, 1996, pp. 41-52. (47) Compárese IBN AL-CAWWAM, nota 4, vol. 2, p. 697 con IBN WAHªSIYYA. al-Filaeha al-nabaetiyya. L’agriculture nabatéenne [ed. T. Fahd], Damasco, Institut Français de Damas, 1993, vol. 1, pp. 474 y 499. 251 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. primera otros tipos de alimentación destinados igualmente a engorde, a multiplicación de crías, a retener a estas aves en sus palomares, y a que otras se les sumen en ellos. ¿Manejó el autor hispalense un ejemplar de la Agricultura Nabatea de mayor extensión que el que se nos ha conservado hasta hoy, en el que habría un apartado destinado a la zootecnia cuyo contenido desconocemos? No parece que sea así hasta la fecha. Más bien cabe pensar que estamos ante una interpolación de textos o un error de lectura cometido por el copista o el editor de la obra sevillana, dadas las similitudes de los últimos consejos con los que se ofrecen, acto seguido, como pertenecientes a Casiano y otros autores no determinados. Por tanto, la información tomada por Ibn al-cAwwam de este tratado agrícola árabe queda reducida a un par de breves consejos que también, en parte, tienen su reflejo en los Geopónica(48), como resultado de las interrelaciones que, sin duda, existieron entre ambas obras del siglo X. Por último, debemos añadir que ignoramos de dónde provienen las palabras finales del capítulo destinado a las palomas, en las que éstas aparecen como animales de compañía propios de Profetas, puesto que en los hadices nada se dice de las palomas que tuvieron Muhammad, Ibrahim e Ismac il en sus respectivas casas. En cuanto al hecho de que estas aves sirven para que los yinn («trasgos» en la traducción) no influyan negativamente en las gentes de la casa, ya el mismo editor advierte en nota que se trata de una «patraña» no proveniente de Ibn al-cAwwam sino del copista de su tratado, por lo que es una información muy posterior a la redacción original de la obra andalusí. Recapitulando, el geópono sevillano de los siglos XII-XIII configura su apartado sobre las palomas tomando datos de autores clásicos como Casiano y Aristóteles (y posiblemente Demócrito), a los que se añaden otros de fuentes pertenecientes ya a la cultura arabo-islámica como son el tratado zoológico-literario de al-Yahiez, la obra agrícola de Ibn Wafid, el libro de dietética de Abu Marwan Ibn Zuhr, y la Agricultura Nabatea. (48) Cfr. Geopónica, nota 3, XIV, 1, p. 464. 252 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. 4. CONCLUSIONES Visto todo lo anterior, parece lógico deducir que los geóponos andalusíes no aportaron nada novedoso al tema que nos ocupa, puesto que la información que ofrecen es casi exclusivamente de carácter libresco. En efecto, no hallamos ninguna opinión personal —salvo un pequeño párrafo en Ibn Wafid— ni tampoco el resultado de alguna experimentación propia, al contrario de lo que sucede en los capítulos destinados a las labores agrícolas. No obstante, sí que podemos hablar en cierto modo de aportación agronómica andalusí al estudio de las palomas pues, si bien no se encuentran apenas en los tratados agrícolas hispanoárabes elementos que no tengan su reflejo en otras obras, la variedad temática que encierran las páginas de Ibn Wafid e Ibn al-cAwwam posee, en sí misma, un considerable interés, sobre todo teniendo en cuenta la escasez de fuentes árabes referentes a la zoología. En este sentido, estamos de acuerdo con la opinión de C. Álvarez de Morales quien afirma: «Esta falta de elementos bibliográficos podría dar interés al acopio de datos que se puede realizar a partir de las obras de agricultura o de los Calendarios, encaminado hacia el propósito de esbozar una historia de la zoología entre los árabes»(49). Además de esto, se da la circunstancia de que los agrónomos andalusíes no reducen sus fuentes al ámbito geopónico, y esto sí que es una novedad con respecto a la tradición agrícola anterior. Si analizamos los tratados latinos o los Geopónica, vemos que todos sus datos provienen de la esfera agronómica, en tanto que nuestros autores andalusíes utilizan obras zoológicas como la de Aristóteles y de al-Yahiez —aunque ésta se encuadre en mayor medida dentro de la literatura de adab en lugar de la propiamente zoológica—, un tratado de dietética como es el caso de Avenzoar, y tal vez una obra de carácter religioso que se nos escapa hasta el momento, además de las fuentes específicamente agrícolas como son las de Demócrito, Anatolio, Casiano y la Agricultura Nabatea. (49) ÁLVAREZ DE MORALES, Camilo. La zootecnia en los textos agrícolas árabes, In: E. García Sánchez (ed.), nota 46, pp. 81-91, p. 84. 253 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. Este hecho conlleva una amplitud de información sobre las palomas única en la agronomía árabe medieval, ya que la última obra mencionada no dedica ningún apartado concreto a estos animales, y también única con respecto a la literatura agronómica precedente. Como ejemplo, pueden compararse las poco más de dos páginas que los Geopónica dedican a dichas aves y las más de nueve páginas que hallamos en Ibn al-cAwwam. Los temas básicos concernientes a las palomas son los mismos a lo largo de toda la producción agronómica tanto clásica como árabe: alimentación —a base principalmente de leguminosas—, forma y localización del palomar, importancia de la palomina, retención de las aves en su habitáculo, remedios contra depredadores, y métodos para atraer a otras palomas. Este último tema proviene en exclusiva de la tradición bizantina, pues nada se dice sobre él en los tratados greco-romanos clásicos: se trata de los «palomos ladrones» que, hasta hoy en día, son objeto de concursos muy populares en nuestras provincias mediterráneas(50), y que en al-Andalus no solamente se empleaban para aumentar el número de palomas en un determinado lugar, sino que también se adiestraban para cometer hurtos como se deduce de las palabras de Ibn cAbdun en su obra sobre el buen gobierno del zoco: «Prohíbase en absoluto la venta de palomos ladrones, que no emplean más que las gentes amigas de lo ajeno y sin religión»(51). Cuando nuestros autores andalusíes no encuentran un desarrollo conveniente de algún asunto en particular, acuden a otros tipos de fuentes no geopónicas para ampliar su información. De este modo, la escasez de datos agronómicos sobre la época de aovar y empollar las palomas se supera acudiendo a la obra de Aristóteles, o la falta de interés que se advierte en la tradición geopónica clásica por el tema de las palomas mensajeras (tan sólo Varrón alude a ellas brevemente) se (50) Geopónica, nota 3, p. 478. (51) GARCÍA GÓMEZ, Emilio; LÉVI-PROVENÇAL, Évariste. Sevilla a comienzos del siglo XII. El tratado de Ibn cAbdun. Sevilla, Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla, 1981, p. 146. En esta misma obra también se habla del uso de la palomina para aprestar pieles viejas, práctica que se considera mala y, por tanto, no recomendable a los peleteros. GARCÍA GÓMEZ; LÉVI-PROVENZAL, supra, pp. 153-154. 254 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. subsana, en el caso de Ibn Wafid, con la minuciosa descripción de las cualidades que han de poseer dichas palomas, cómo adiestrarlas y localización de las distintas etapas de viaje que ofrece el griego Filemón en su obra de fisonomía, que llega a al-Andalus a través de al-Yahiez. Aunque el empleo de palomas mensajeras era usual desde tiempos antiguos —y lo siguió siendo en los países árabes hasta la segunda mitad del siglo XX—, es curioso que tan sólo aquel geópono toledano exponga datos relativos a este tema, lo cual podría ser muestra de un mayor y más difundido uso de las palomas como medio de comunicación entre las diferentes Taifas presentes en nuestro suelo en el siglo XI. El tratado de Filemón también facilita a los agrónomos andalusíes información sobre comportamientos específicos de las palomas y formas de curar las enfermedades que les son más propias, cuestiones que consideran interesantes y que registran, por tanto, en sus obras para contrarrestar el silencio de las fuentes agrícolas anteriores sobre ellas. En cuanto a las propiedades terapéuticas de estas aves (de las que ninguna fuente clásica habla), Ibn al-cAwwam acude a una obra cercana a él cronológica y espacialmente hablando: el libro de dietética de Abu Marwan Ibn Zuhr, del que extrae algunos datos sobre las enfermedades que tienen cura gracias a la compañía de palomas. En un terreno en el que no entran ni él ni las restantes obras de agricultura tanto clásicas como árabes es el de las ventajas e inconvenientes de la ingestión de este animal, tal vez por parecer un tema alejado de los objetivos de una obra agrícola y más cercano al campo de la medicina. No obstante, sabemos que en al-Andalus se consumía carne y huevos de paloma —como hasta ahora se sigue haciendo aunque en mucha menor medida, sobre todo en los países árabes—, y algunas obras hispanoárabes nos hablan de los beneficios y perjuicios que ello reporta al ser humano. Únicamente como ejemplo, el médico del siglo IX Ibn Habib señala: «La carne de paloma es caliente y húmeda; es beneficiosa para los riñones y aumenta el esperma y la sangre»(52). Por su parte, Avenzoar insiste en los inconvenientes que conlleva consumir carne de paloma: (52) IBN HABIIB. Mujtaesar fÌ l-tibb (Compendio de medicina) [introd., ed. y trad. C. Álvarez de Morales y F. Girón Irueste], Madrid, CSIC-ICMA, 1992, p. 57 de la edición y 88 de la traducción. 255 Las palomas en la agricultura andalusí DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. «La [carne] de paloma doméstica es caliente; su complexión es más húmeda y su naturaleza menos fina que la de la tórtola. La carne de los pichones tiene una abundante y extraordinaria humedad; además, posee la particularidad de producir los dolores de cabeza conocidos con el nombre de jaqueca. Los cuellos y las cabezas de las palomas causan el mismo efecto. Las palomas torcaces son bastas y atrabiliarias. La paloma zurita posee una sustancia más suave que las anteriores (...) Las cabezas de las palomas son las peores de todas, producen jaqueca y obstrucción; en realidad, ni ellas ni sus cuellos tienen ninguna propiedad buena»(53). Tampoco es recomendable consumir sebo de pichones pues, aunque es muy sabroso, causa trastornos estomacales y, si se abusa de él, produce náuseas; por otra parte, los huevos de paloma tienen un marcado carácter afrodisíaco, sobre todo si se cuecen con cebollas o con jugo de nabos(54). A modo de comentario final, sólo queremos añadir que la importancia de las palomas en la agricultura andalusí, dados sus múltiples usos ya vistos, queda reflejada igualmente en diversos textos castellanos como, por ejemplo, el Repartimiento de Sevilla (mediados del siglo XIII) en el que se habla de torres, casas o molinos de aceite hallados en los lugares conquistados, pero también de palomares, signo evidente de la presencia de éstos en las poblaciones rurales(55). Sin duda, estas construcciones deberían tener unas proporciones considerables y de ahí que llamaran la atención de los conquistadores, hasta el punto de dar cuenta de ellas por escrito. El empleo de palomas en las explotaciones agrícolas, tradicional en todos los países mediterráneos, se mantuvo durante los siglos posteriores en nuestra Península, y prueba de ello son los múltiples topónimos que pueblan nuestra geografía relacionados con estos animales (Palomar, El Palomar, Palomar de los Arroyos, Palomares, Palomares de Alba, Palomares del Campo, etc.). Incluso en la (53) IBN ZUHR, nota 43, pp. 15 y 131 de la edición y 51 y 143 de la traducción. (54) IBN ZUHR, nota 43, pp. 19 y 136 de la edición y 55 y 147 de la traducción. (55) Véase CARABAZA BRAVO, Julia M.ª et al. Epacio rural y territorio en el Aljarafe de Sevilla: Hiesn al-Farajy. In: III Jornadas de Arqueología Medieval: Asentamientos rurales y territorio en el mundo mediterráneo en época medieval (en prensa). 256 JULIA MARÍA CARABAZA BRAVO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 2001, 21, 233-256. actualidad, donde ya las palomas apenas se crían en los espacios rurales por estar éstos muy deshabitados, aún existe el gusto por la paloma como animal de compañía —sobre todo en la cultura árabe— y también como ave de competición. De hecho, en el Aljarafe, zona en la que vivió Ibn al-cAwwam, existen hasta hoy en día varias Asociaciones de Palomos Deportivos, que mantienen viva la crianza de este animal aunque con fines bien distintos a los perseguidos por los agrónomos andalusíes.